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Tragedia de Antuco: ex mayor Cereceda fue condenado a cinco años de cárcel

Tragedia de Antuco: ex mayor Cereceda fue condenado a cinco años de cárcel

FAMILIARES DE VÍCTIMAS ESTIMARON BAJAS LAS PENAS Y AGREDIERON A MINISTRO ARAB

En la foto: El ex mayor Patricio Cereceda debió salir con custodia para evitar ser agredido por los familiares de los conscriptos fallecidos por hipotermia el 18 de mayo pasado en el volcán Antuco.
 

Sólo Cereceda recibió una pena de presidio efectivo, los otros oficiales obtuvieron una condena remitida por incumplimiento de deberes militares. Dos suboficiales fueron absueltos.
 

www.lanación.cl  Por Andrés López V.
 

“Me sorprende el resultado de la sentencia”, expresó el ex mayor del Ejército Patricio Cereceda luego de enterarse de que sería el único militar procesado por la tragedia de Antuco que cumplirá cinco años y un día recluido en la cárcel.
Cereceda recibió la condena más alta de los siete oficiales que se encuentran procesados por el magistrado, a raíz de la muerte de 45 soldados del Regimiento Nº 17 Los Ángeles en la fatídica marcha en los faldeos del volcán Antuco, VIII Región.
Al llegar a los tribunales el ex militar se encontró con los improperios y agresiones de los familiares de las víctimas, por lo cual que debió salir escoltado por personal de Gendarmería al terminar su notificación.
Al salir de tribunales, el ministro Juan Arab enfrentó a una turba enardecida que lo agredió física y verbalmente. Carabineros detuvo a Alfonso Díaz -hermano de un conscripto fallecido- quien fue recluido en la Primera Comisaría de Santiago.
Ruth Monares, hermana del malogrado sargento Luis Monares, afirmó que “esto demuestra que la justicia militar chilena no existe”. Y agregó que se da más importancia a la imagen del Ejército que a la vida humana.
 

Polémicas sentencias
 

El fallo de primera instancia consta de 500 páginas, en las que se detallan los hechos que provocaron la tragedia. Al redactarla, el ministro Arab desestimó la solicitud de procesar al ex jefe de la Tercera División del Ejército, el general (R) de brigada Rodolfo Gonzáles Palaneck, por no haber sido pedida durante la etapa de sumario.
El coronel Roberto Mercado y el teniente coronel Luis Pineda -comandante y subcomandante del Regimiento Nº 17- procesados por incumplimiento de deberes militares, fueron sentenciados a 3 años y un día y a 541 días de presidio remitido. Es decir cumplirán sus condenas en libertad.
En tanto, los capitanes Carlos Olivares y Claudio Gutiérrez enfrentan condenas de 841 días de pena remitida por cuasidelito de homicidio. Mientras que el sargento Avelino Tolosa y el suboficial Carlos Grandón fueron absueltos de toda responsabilidad en la tragedia.
“Me parece que es una pena excesivamente alta si se toman en cuenta los antecedentes del proceso. Yo seguiré enfrentando a la justicia para que cada uno enfrente lo que le corresponda, pero el dolor siempre estará en mi alma”, dijo Mercado al salir de tribunales.
El abogado Raúl Meza, representante de 28 familias de las víctimas, dijo que la resolución era “vergonzosa, aberrante y vejatoria. Estas penas significan que en este país la justicia militar está manipulada por el alto mando del Ejército”.
Meza enfatizó que apelará a la Corte Suprema para que Cereceda sea calificado como autor de homicidio simple y cumpla una condena superior a los diez años.
Antes de ser agredido por la multitud, Arab recalcó que se siente tranquilo y seguro, porque esta sentencia se ajusta a derecho y que no recibió presiones de los altos mandos militares. Esta es la última resolución que el juez militar toma en la Corte, debido a que en marzo próximo asumirá como auditor general del Ejército.
 

UNA ORDEN FATAL
 

El 18 de mayo pasado, al concluir la primera campaña en terreno en los faldeos del volcán Antuco, VIII Región, el entonces mayor Patricio Cereceda ordenó que las compañías Andina y Mortero descendieran marchando desde el refugio Los Barros hasta La Cortina, distante a 20 kilómetros uno de otro.
A pesar de las advertencias de algunos oficiales por las pésimas condiciones climáticas, Cereceda no cambió su decisión y los jóvenes soldados iniciaron la caminata donde perderían la vida 44 de ellos, más un sargento.
Sólo los integrantes de la compañía Ingenieros se salvaron de morir por hipotermia, pues retornaron al primer refugio al darse cuenta que empezaba a caer el peligroso viento blanco.
 

Chávez califica a Bush de “loco” y a Blair de “subordinado del loco”

Chávez califica a Bush de “loco” y a Blair de “subordinado del loco”

AP  CARACAS.- Los dichos del Presidente Hugo Chávez nunca pasan inadvertido y menos aún lo que se refieren a sus archienemigos políticos. Esta vez el Mandatario venezolano se refirió a uno de sus más famosos contrincantes, el Presidente de Estados Unidos George W. Bush, a quien llamó “loco” y lo acusó de estar “haciendo planes para invadir Irán”.
“Ahora está un loco allá en la presidencia de EEUU”, dijo ayer Chávez, durante un acto en la ciudad occidental de Maracaibo.
“Ahora están haciendo planes para invadir Irán y planes contra Venezuela también. Es un loco el tipo, es un loco. Van a tener que amarrarlo allá los mismos estadounidenses... porque sino es capaz de acabar con medio mundo y acabar con ellos también”, comentó el Mandatario.
Chávez aprovechó la oportunidad para reiterar sus críticas contra el Primer Ministro británico, Tony Blair. “Yo no sé si (Blair) es loco como él porque no lo conozco... pero al menos es un aliado incondicional y subordinado del loco”, afirmó.

La otra historia que termina con Cerrillos: EL HANGAR DE LA TORTURA

La otra historia que termina con Cerrillos: EL HANGAR DE LA TORTURA

Con el cierre del Aeródromo de Cerrillos se pone fin a una parte importante de la historia del país, que no sólo tiene que ver con pilotos y aviones. Concluye una novela de lamentos, de sangre y horror. De pánico y sufrimiento humano. Los protagonistas y sobrevivientes dan testimonio y piden que el Portal Bicentenario haga un espacio al recuerdo.

www.lanacion.cl  Por DIEGO CORVERA
 

Fernando Lizana era militante del Partido Comunista en los setenta y boxeador campeón chileno en los cincuenta. Se desempeñaba como chofer de taxi y no tenía un rango político importante dentro de su partido. Vivía desde 1972 -y hasta ahora- en Villa La Portada de San Bernardo. Llevaba una vida tranquila. Pero a partir del golpe de Estado la angustia comenzó a crecer. Lo mismo que el miedo.
Fernando miraba la réplica del país en su barrio. Allanamientos. Desapariciones. Muertes. “Un día, el 30 de agosto de 1975 en la madrugada, golpearon la puerta fuertemente. Mi mujer se asomó a mirar quién era por el ojo mágico, pero antes que viera algo, la puerta se abrió de golpe con una patada y ella voló hasta quedar en el piso... Me llevaron con otros compañeros al Hangar de Cerrillos, donde permanecí hasta el 17 de septiembre sin comer, recibiendo torturas y teniendo horribles pesadillas que prácticamente no me dejaron dormir”. Fernando cuenta que gracias al coraje que le dejó su entrenamiento como deportista de antaño pudo resistir y zafarse de la muerte, hasta que un supuesto doctor lo examinó y se dio cuenta que estaba rayano en locura. El diagnóstico motivó que sus victimarios lo trasladaran, después de más de dos semanas luchando por sobrevivir. “Nosotros no éramos políticos, sólo trabajadores con sueños. Creíamos en un ideal”.
Fernando vive con esta historia pegada al cuerpo. A sus sueños. Mira la prensa y ve cómo se terminan los vuelos en Cerrillos. Y cómo interrumpieron su propio vuelo.
 

El conjunto del terror
 

El Comando Conjunto fue un grupo liderado por agentes de inteligencia de la Fuerzas Aéreas, donde también participaban miembros de la Armada, Carabineros, Ejército, Policía de Investigaciones y civiles de extrema derecha. Comenzaron operando en el subterráneo de la Academia de Guerra Aérea (AGA) -donde fue torturado a fines de 1973 el general Alberto Bachelet- y entre 1975 y 1976 concentraron su trabajo en tres recintos: el Nido 20, el Nido 18 y el Grupo 10. Este último, también conocido como el Hangar de Cerrillos, era un viejo lugar ubicado en las dependencias del aeropuerto. Allí se practicaban torturas a toda hora, golpes, “ablandamiento” psicológico y físico, electricidad, privación de alimentos y colgamientos.
Si bien el Comando Conjunto nació para identificar y posteriormente eliminar a personas vinculadas al MIR, en estos lugares de detención se concentró un importante número de dirigentes comunistas que hasta el 11 de septiembre de 1973 intervenían las comunas del sur de Santiago.
Armando Mena, comunista hasta la actualidad, se desempeñaba hasta 1973 como secretario político en la comuna de La Cisterna. Fue arrestado el 2 de septiembre y hasta el 23 de octubre estuvo detenido en el Grupo 10 y Nido 20. Las secuelas del maltrato físico sufrido en aquellos días perduran hasta hoy. Los huesos de su espalda se separaron y hasta ahora la noche es una pesadilla. “Le cuesta dormir y apoyarse en ciertas posiciones”, relata su mujer, Victoria García. “Fui a distintas partes buscando respuestas. Me decían tranquilícese, le deben estar dando, así que mejor no se meta y dedíquese cuidar a sus crías”. Y efectivamente le estaban “dando”. Al igual que Lizana fue víctima de fuertes métodos de tortura, como la suspensión de su cuerpo en el aire amarrado de las muñecas con alambres o “esposas argentinas” –ejercían mayor presión-, azotamientos, “la parrilla”, como llamaban a la aplicación de electricidad en testículos, ano o lengua. Y él resistía. Con el cuerpo mojado. Atado a un cable eléctrico.
Ambos mencionan en sus relatos la perversa figura de Fuentes Morrison, uno de los líderes y más crueles torturadores de la organización militar. La del “traidor” Carol Flores, colega del partido que no resistió las amenazas y delató a decenas de personas, posteriormente mortificadas y asesinadas. Como Arsenio Leal o Miguel Rodríguez, el “Quila”, camaradas muertos en el Hangar de Cerrillos, dos de los caídos más simbólicos de este centro de martirio. “Sentí que lo tomaron y lo golpearon, e imagino que lo colgaron con un tecle, porque subían cadenas y se sentían los quejidos del compañero. De repente se terminó el llanto de Arsenio Leal, que fue fiel a sus principios hasta la muerte”, cuenta Lizana sobre su amigo.
 

Un recuerdo para el Bicentenario
 

La Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos hace un tiempo incorporó a sus políticas otro objetivo. Luego de las consignas verdad o justicia de los años noventa, se sumó el concepto de recuperación de la memoria. “Así, como hoy se declaró a Nido 20 como monumento histórico, Londres 38 se va a transformar en un museo, y lo mismo ha pasado con la casa de José Domingo Cañas, Pisagua o Villa Grimaldi y el Parque por la Paz, hay lugares que deben quedar para que los chilenos puedan recordar lo que fue la dictadura o los terrenos que fueron utilizados como centro de tortura y exterminio. Para nosotros esos lugares forman parte de la historia, por lo tanto no debieran ser demolidos”, dice Viviana Díaz, presidenta de la Agrupación. Para ella, el Hangar de Cerrillos debe ser incluido en el proyecto Bicentenario, y dejar constancia ahí de lo ocurrido. “He tenido la posibilidad de conocer otro países y me doy cuenta que cuidan sus lugares históricos. El Aeropuerto de Cerrillos es sin duda parte importante de la historia de Chile y sinceramente pensé que no se iba a cerrar, por esta misma razón”.
Si bien ya existe claridad sobre lo sucedido en el caso gracias a la confesión que en 1984 hizo Andrés Valenzuela y la posterior inclusión de los hechos en el Informe Rettig y la Comisión Valech, ésta es sólo la primera parte de la misión cumplida.
Los familiares de las víctimas exigen que este lugar sea recordado a través del tiempo. Porque este territorio es una marca. Un testigo preferencial de un capítulo doloroso de la historia de Chile.

Serviu recibió terrenos de Cerrillos y puso fecha de inicio a Portal Bicentenario

Serviu recibió terrenos de Cerrillos y puso fecha de inicio a Portal Bicentenario

Gobierno descartó irregularidades en el cierre
Serviu recibió terrenos de Cerrillos y puso fecha de inicio a Portal Bicentenario

En marzo comenzarán las primeras obras de transformación del ex terminal aeronáutico. Director del Serviu Metropolitano recibió las dependencias de manos de Aeronáutica Civil, mientras pilotos privados mantienen sus esperanzas en los recursos legales.
 

www.lanacion.cl
Un recorrido por el aeródromo de Los Cerrillos para confirmar el avance en el retiro de equipos realizó la mañana de ayer el director del Servicio de Vivienda y Urbanismo (Serviu) Metropolitano, Ricardo Trincado, quien anunció que en marzo se concretarán los primeros contratos para las obras de transformación del recinto en donde se construirá el Portal Bicentenario.
La autoridad regional fue acompañada en su inspección por el general Enrique Rosende, en representación de la Dirección General de Aeronáutica Civil, quien le hizo entrega oficial de las dependencias, luego que ayer se concretara su cierre definitivo, pese a la resistencia de usuarios privados.
En el recinto, Trincado precisó que una vez terminado el proceso de retiro de instalaciones y equipos, comenzará la primera etapa del Portal Bicentenario, pronosticada para los primeros días de marzo y detalló que ésta significará una inversión que bordea los 2.700 millones de pesos. “Una vez habilitada la infraestructura de vialidad y servicios sanitarios, pondremos en venta macro lotes sobre los cuales se tendrán que desarrollar las urbanizaciones específicas, con las zonas residenciales y comerciales del complejo”, explicó.

No habrá vuelta atrás

En cuanto a la dura resistencia de los pilotos comerciales a través de la Federación Aérea de Chile (Fedach), la autoridad señaló que no hay vuelta atrás en el plan destinado a transformar el aeródromo en un complejo urbano con parques, centros comerciales y zonas habitacionales. ”Yo creo que es muy difícil una vuelta atrás, a lo más puede haber alguna demora, pero la decisión que está detrás es sumamente razonada y tiene los estudios pertinentes. Es muy difícil que se vuelva al punto de reabrir Cerrillos”, estimó.
Deslizando que la actitud del Gobierno y su “obstinación por cerrar Cerrillos” despierta “suspicacias”, el senador Jovino Novoa (UDI) calificó como un hecho de “tremenda gravedad” la acción de la Dirección de Aeronáutica. Novoa advirtió que "la UDI va a revisar todas las operaciones que se hagan en el contexto del Plan Bicentenario. Vamos a ver quiénes son los constructores, los inmobiliarios, quiénes compraron los terrenos y quiénes los vendieron".
Por su parte, el vocero de Gobierno, Osvaldo Puccio, declaró que el cierre de Cerrillos y la construcción del Portal Bicentenario “es un proceso que lleva 5 años y se ha hecho con total transparencia. Ha habido un sinnúmero de recursos ante los Tribunales y en la Contraloría y nada de eso ha demostrado algún tipo de irregularidad”.
Además, agregó que “en una transformación de esta naturaleza se hieren algunos intereses particulares, pero el interés superior de los gobiernos democráticos es el desarrollo de la ciudad y el bienestar de los santiaguinos. Se ha avanzado en ese plano y estamos ciertos de que esto seguirá su curso para el bien de la ciudad y de la aviación chilena moderna”.

Afrodescendientes en Arica: Los colores de Chile

Afrodescendientes en Arica:  Los colores de Chile

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Por www.forociudadano.cl
27/12/2004 

No es extraño ver caminar por las calles de Arica a personas morenas, de pelos rizados y narices anchas. La cercanía con Perú nos hace identificarlos con ese país, o bien, con las nuevas olas inmigratorias de cubanos. No obstante, son chilenos que en su sangre llevan también la cadencia de los tambores africanos y la milenaria cultura de ese continente.
 

Es que Chile es un país multicultural. A pesar del tardío reconocimiento de esa condición y de acotarla a indígenas, mestizos, extranjeros europeos y orientales, nuestro país posee múltiples colores y el negro es el que predomina en Arica, sobre todo en el Valle de Azapa, lugar donde existe una comunidad de afrodescendientes organizados en una agrupación cultural y social llamada Lumbanga.
Son cerca de cien personas las que participan de las reuniones y actividades de Lumbanga y que tienen como objetivo “reunir y crear conciencia en la ciudadanía y el Estado sobre la presencia y el aporte importante que tuvo la diáspora africana que se desperdigó por toda Latinoamérica”, señala Cristián Báez coordinador general de la organización.
Quienes comenzaron con esta iniciativa se dieron cuenta que la única forma de rescatar sus costumbres, tradiciones y conocer sus orígenes, era a través de los relatos de sus abuelos, por lo que crearon una Mesa Redonda donde se reúnen periódicamente quince adultos de más de 65 años y donde los más jóvenes pueden ir a escuchar, preguntar y empaparse un poco de sus raíces.
“Es un Consejo de Ancianos donde se van contando las vivencias, historias, pasados, luchas, todo el pasar de ellos. Así fui conociendo su historia en Chile”, explica Ana Lucia Guerra Gama, profesora encargada del área de educación de Lumbanga. “Hay reuniones seguidas y ellos comentan, participan, lo pasan bien. De ahí sacamos los bailes, los cantos, los ritos, un montón de vivencias que, gracias a ellos, podemos dar a conocer a la ciudadanía”, cuenta.
Esta agrupación es reciente. Hasta hace poco, los afrodescendientes no estaban concientes de que la suya era una condición particular porque, tan negra como las aceitunas que hacen famoso al valle de Azapa, era la mayor parte de su población. Aunque las dudas sobre su origen eran pensamientos que persistían en sus cabezas.
“Al saber que hay dos líneas en la Historia que dicen que en Chile hubo negros esclavos, por el solo hecho de criarme con mi abuelita, que era una negra azul, negrita, negrita… me entra la duda ¿venimos o no del África?. Mis abuelos y mis padres no era algo que tuvieran claro. Ellos no creían que eran negros porque donde vivían había puros negros - en el valle de Azapa- entonces, para ellos era algo normal. Cuando llega la televisión, cuentan los abuelos que recién se dieron cuenta que existían negros en África y ellos no entendían por qué eran negros acá”, narra Cristián.
El desconocimiento en la Historia de Chile de la presencia afro los había mantenido “ocultos” durante 400 años. Los textos escolares nombran escuetamente a pequeños grupos de esclavos africanos que llegaron al país, pero no hablan de ellos como personas arraigadas al territorio, con actividades agrícolas ligadas a su comunidad, como la producción de caña de azúcar, árboles frutícolas y algodón. Incluso, para explicar su ausencia, se dice que no fueron capaces de adaptarse al clima y murieron.
Mitos que ahora Lumbanga intenta derribar con campañas de difusión de su cultura. Mitos que se asemejan a los de la chilenización del norte del país, una historia que, según aseveran, posee más aristas de las que se conocen y episodios de horror y persecución que aún permanecen en las pupilas de sus abuelos.
La otra Historia
En la época de la Colonia, cientos de esclavos provenientes de África, en especial de Angola y Congo, llegaron hasta América para ser comercializados. Lo hacían a través de la ruta del Caribe, Panamá, Colombia y Perú, autorizadas por la Corona, pero también por vías de contrabando.
Hasta fines del siglo XIX, Arica y la provincia de Tarapacá eran territorios peruanos, lugar donde la esclavitud era de gran importancia para las actividades comerciales y, al igual que en otros países americanos, otorgaba estatus social a quienes “poseían” negros.
Aunque a Chile el número de esclavos que llegó no era muy elevado, también lo hicieron afrodescendientes libres del norte de Perú que compraron tierras en el valle de Azapa donde cultivaron algodón y caña de azúcar, importante fuente de ingresos para Arica. Más tarde, los españoles insertarían los olivos y la producción de aceite y aceitunas, productos que en la actualidad son representativos de este oasis de vegetación en medio del desierto.
Quienes permanecieron en la ciudad, en tanto, instalaron pequeños negocios o, en el caso de las mujeres, se desempeñaron como empleadas domésticas, lavanderas y costureras, según cuentan los actuales afrodescendientes, y poco a poco fueron agrupándose en un barrio que llevaba en mismo nombre que la organización: Lumbanga.
Para 1871 los negros puros y sus descendientes representaban el 58% de la población ariqueña, mientras que la epidemia de paludismo –enfermedad a la que los negros son inmunes- había disminuido el porcentaje de blancos a sólo el 23.9.
Sin embargo, luego de la Guerra del Pacífico, Chile firmó el Tratado de Ancón con Perú en 1883 que establecía que en 1929 se llevaría a cabo un plebiscito en el que la población de Tacna y Arica debía decidir a cuál de los dos países quería pertenecer. Comenzó una fuerte campaña de chilenización en la zona y los ritmos del baile africano en el oasis de Azapa se comenzaron a acallar.
Durante este proceso, el Gobierno chileno intentó exacerbar las raíces nacionales en el norte del país y ahuyentar a los extranjeros que pudieran poner en vilo la decisión de pertenecer a Chile. La idea era obtener una mayoría nacional en las urnas y, para eso, comenzaron a perseguir y “espantar” a quienes les parecieran “peligrosos”. Ese fue el caso de los afrodescendientes, quienes debieron escapar a Tacna o Callao víctimas de la discriminación y la persecución racial. Aunque el plebiscito nunca se realizó, las familias se disgregaron y quienes permanecieron en Chile, lo hicieron ocultos y con temor.
“Se habla de chilenización, de hacer patria, pero la chilenización verdadera no se conoce, sobre todo las violaciones a los derechos humanos. Nuestras familias se separaron, nuestros padres arrancaron a Perú y mandaban plata porque acá no podían estar ni trabajar porque los iban a matar. El gobierno cree que nosotros estamos luchando por volver a ser peruanos y no, no pasa por eso, pasa porque con el plebiscito prohíben costumbres y tradiciones ancestrales, que vienen de un continente que fue heredado por nuestros abuelos. El error del gobierno chileno es que no se dieron cuenta que esta prohibición de cultura, que para ellos era peruana, venía más atrás que de un país, sino que de una etnia”, relata el coordinador general de Lumbanga.
Las costumbres afrodescendientes fueron vedadas por más de 80 años y progresivamente comenzaron a desaparecer de las páginas de la Historia de Chile, páginas que ahora se está rescribiendo.
Los pegajosos ritmos de la música africana fueron la primera estrategia de difusión que utilizó Lumbanga, realizando talleres y muestras para la comunidad ariqueña. Más tarde vino el reconocimiento político. Aunque aún no existen leyes o reglamentos que los incluyan expresamente, “son reconocimientos a través del discurso. Hemos logrado que los intendentes y gobernadores en sus discursos usen el término afrodescendiente. Ya se está aceptando la presencia a nivel político”, señala Ana Lucia.
Actualmente, esta iniciativa que une generaciones en pro del rescate de su cultura, está embarcada en un gran proyecto etnoturístico de difusión de las tradiciones africanas. Gracias al dinero obtenido de un Fondart, Cristián Báez está implementando “La Ruta del Esclavo”, un recorrido por el valle de Azapa con diferentes estaciones que mostrará a los visitantes la historia y cultura de los esclavos y sus descendientes y que, en el futuro, piensan ampliar por todo el continente americano.
Como en una placa de revelado fotográfico, poco a poco los verdaderos colores de nuestro país van apareciendo. “Chile no es blanco, tiene color. ¡Qué más significativo que eso! Como tiene color, obviamente tiene que tener también sabor y eso es lo que le ponemos los negros”, concluye Ana Lucia.

 

Entrevista a Casimira Rodríguez Romero, ministra de justicia de Bolivia

Entrevista a Casimira Rodríguez Romero, ministra de justicia de Bolivia

"El pueblo, indispensable en las decisiones de gobierno" 

La percepción mas fuerte es que los oprimidos quieren respuesta 
"El primer cambio es que este espacio estuvo siempre reservado para los abogados; ahora éstos han sido remplazados por alguien que viene de los movimientos sociales, y que cuando recorre el edificio la saludan en quechua o en aymara" 

Por Adolfo Gilly  - La Jornada - La Fogata

El presidente de Bolivia, Evo Morales, dio posesión a los integrantes de su gabinete, el pasado 23 de enero. Casimira Rodríguez Romero, derecha, asumió el cargo de ministra de Justicia foto Carlos Mamani/ APG

 Este enviado especial estaba en un pequeño restaurante italiano de La Paz, cuyo dueño se llama Marco, saboreando unas pastas hechas con mezcla de coca y preparadas alla carbonara, cuando sus amigos paceños le presentaron a la ministra de Justicia del nuevo gobierno, Casimira Rodríguez, ex dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadoras del Hogar. Casimira, como todos la llaman, tiene ojos de calma inteligencia, rostro terso, manos pequeñas que se mueven con la gracia propia de las manos femeninas del trabajo, trenzas negras y, en lugar de la falda de las mujeres blancas, lleva la pollera de las indias y de las cholas (diferentes a su vez entre sí, en este país del signo escalonado según niveles étnicos y sociales). La conversación resulta fácil y la ministra da cita al enviado para una entrevista días después. 
Puntual llegó este enviado, a las cinco de la tarde, a esa cita en el Ministerio de Justicia. Lo recibió Casimira Rodríguez en su despacho en el quinto piso, frente a El Prado, el céntrico paseo de la ciudad donde aún hay palacios de un mundo porfiriano de terratenientes y dueños de minas que fue pero que ya no es, entremechado ahora de rascacielos de los años 90, edificios de los 50 y los 60, y hamburgueserías de uno de estos días. 
Ministra y enviado se sentaron en unos sillones un poco gastados por el uso, porque Bolivia es un país pobre y estos son los despachos que los nuevos gobernantes heredaron y no está el presupuesto para renovaciones y otros lujos de gobiernos entrantes, que si cada vez que aquí cambia un gobierno cambiaran los muebles de las oficinas nomás en renovaciones se iría el presupuesto.
Este enviado sin grabadora una vez más sacó su cuaderno escolar y empezó a tomar nota de cuanto le decía la ministra de Justicia, de aquí en adelante Casimira, según las formas y las normas del trato en el gobierno sin corbata de Evo Morales. 
De los tres poderes republicanos, el más conservador es casi siempre el Judicial, dijo el enviado: ¿Cuáles serán entonces los cambios iniciales en este Ministerio que tiene que ver con la justicia? 
El primer cambio, respondió la ministra Casimira, es que este espacio estuvo siempre reservado para los abogados; ahora éstos han sido remplazados por alguien que viene de los movimientos sociales, y que cuando recorre el edificio la saludan en quechua o en aymara. Los abogados son hoy asesores. Sus conocimientos de leyes son básicas para fundar las decisiones, pero al final éstas se toman según nuestras percepciones de lo que el pueblo espera de este gobierno. Estamos formando equipos para responder. Tenemos muchas visitas e invitaciones de organizaciones sociales para ir a escuchar sus reclamos. La primera percepción, la más fuerte, es que el pueblo pide justicia. La palabra que se oye en todas partes es "queremos justicia", justicia para los pueblos y para los oprimidos. Creo que para eso tiene que servir este Ministerio de Justicia. 
Al escucharla, el enviado especial se preguntó para su fuero interno o sea su coleto: ¿Cómo llegó hasta aquí esta idea de justicia, tan lejana a lo que me enseñaban en mis añejos cursos de derecho civil y derecho procesal, y tan cercana a lo que las vueltas de la vida me enseñaron después? Como tiene cierta debilidad por las citas, en ese momento el enviado se acordó de Edward P. Thompson y de su uso conceptual del término "experiencia", y así porque sí le dijo a la ministra: Casimira, por favor, cuénteme cómo llegó usted hasta aquí. 
Lo que sigue es lo que entonces dijo Casimira Rodríguez, reproducido tan fiel como lo permite el cuaderno de notas de este enviado sin grabadora y sin corbata. 
Yo nací como niña campesina de origen quechua en Mizque, Cochabamba. Hasta mis primeros años de escuela, hablaba sólo quechua, no sabía castellano. Este idioma lo aprendí en la escuela, pero me costaba porque las clases eran en castellano y yo apenas iba entendiendo. Allá por el tercer grado ya pude conocer bien el idioma. Pero mi enseñanza básica terminó en cuarto grado. 
A los trece años empecé a laborar como trabajadora del hogar. Trabajaba gratis, por habitación y comida, sin domingos ni salario. Cuando le reclamé a la patrona, ésta me echó y me acusó de que le había robado unas ropas. Demandé ante el corregidor del pueblo, pero éste, después de oír a esa señora, decidió suspender el juicio por dos años. Seguramente ella le pagó un dinero. Ahí se terminó. Era allá por 1979, teníamos una dictadura en Bolivia. 
Trabajé después nueve años más en otras casas. Lo peor era la discriminación: una no podía hablar delante de los patrones, ni les podía dirigir la palabra, había que callar y obedecer y nada más. Aquí, ahora, en el ministerio parece que la costumbre es llamar a los empleados por timbre. A mí me cuesta hacerlo, porque toda la vida me llamaban por timbre y no por mi nombre. 
En 1985, más o menos, se inició en La Paz lo que después fue nuestro sindicato. En Cochabamba, grupos de estudiantes voluntarios empezaron a darnos clases los domingos: alfabetización, trenzado, costura, música. El local lo ofrecía un pastor metodista. Era una experiencia de convivencia comunitaria. 
En Cochabamba el horario de trabajo en las casas era de dieciséis horas cada día, y ocho horas de descanso, o sea las de dormir. Sólo podíamos salir los domingos de 3 a 6 de la tarde. Empezamos a aprovechar esas horas para juntarnos. Las reuniones se disfrazaban de cursos educativos en la parroquia. Nos ayudaron y enseñaron dos parejas de jóvenes, una ex religiosa, un sacerdote católico y un pastor metodista. Ahí fuimos conviviendo y aprendiendo, porque nadie sabía qué era un sindicato. 
Recuerdo que a una chica de Huacareta, Sucre, sus patrones la llevaban a las tres de la tarde hasta la puerta de la parroquia, donde la recibía el cura, y a las seis iban a recogerla y volverla a la casa. Se quedaban tranquilos por la presencia del sacerdote. Es decir, a nosotras esta protección de la iglesia nos permitía hacer reuniones, discutir y convivir. Después de un tiempo, algunas traían otras compañeras e íbamos creciendo. Había reuniones en que compañeras de Copacabana traían comida típica de allá y otras traían el pan grande de La Paz. Nos contábamos nuestras experiencias y analizábamos cómo vivíamos. Pero era todo clandestino. 
En 1992, después de muchos seminarios, comenzamos a salir con una propuesta de ley. Nos sentíamos discriminadas legalmente, no teníamos derechos como trabajadoras, cuando desde 1948 había una ley general del trabajo. Pero no nos protegía a nosotros. Empezamos a trabajar una propuesta desde nuestra realidad, tomando como marco lo que los demás trabajadores ya tenían, al menos en la ley: contrato, salario, vacaciones, beneficios sociales, aguinaldo, condiciones de trabajo. 
Recuerdo que lo primero que cambiamos fue el nombre, la palabra "doméstico". Dijimos: "Nosotras no somos trabajadoras domésticas; domésticos son los animales y nosotras somos seres humanos". Entonces empezamos a usar la expresión "trabajadoras del hogar" y así se llamó el sindicato. A veces me preguntan si no había también "trabajadores", pero resulta que no aparecieron. A los varones como que no les gusta el modo de las mujeres. 
Empezamos a visitar medios de comunicación. Sufrimos ataques por pedir esta ley: flojas, haraganas, irresponsables. Para ese año 1992 yo trabajaba en la casa de un señor boliviano, activista de derechos humanos, que me permitía salir a reuniones y organizar y estaba de acuerdo con lo que hacíamos. Pero para otras todo seguía clandestino ante los patrones. 
En 1993 se hizo el primer congreso nacional de trabajadoras del hogar y ese año se presentó la ley ante el Congreso. Allí sucedió que algunas diputadas mujeres se opusieron. La ley establecía el derecho a la maternidad, y decían que eso nos iba a permitir "tener hijos de la irresponsabilidad". Una de ellas se decía de izquierda, era del MIR y defendía "la equidad de género". Pero con sus trabajadoras, no. Nos decían: "para qué piden ley, si están en las casas como hijas de familia; no hurguen el avispero, están viviendo en la taza de leche". 
Hicimos muchos debates con abogados, periodistas, diputados, feministas. Sentíamos que no nos escuchaban, que no les parecía urgente nuestra demanda, que había cosas más importantes, y eso mismo fue creando nuestro valor. 
En 1996 pasé a la Ejecutiva Nacional del sindicato, a coordinar varios departamentos de la república y nos propusimos hacer cada vez más visible nuestra organización y que la problemática de la trabajadora del hogar se hiciera bien pública. El miedo a los diputados se terminó. En 2000 el MAS logró abrir las puertas de la Cámara. 
Finalmente, en 2003 se promulgó la Ley de Trabajadoras del Hogar (Ley 2450/2003) que tenemos y hay que hacer cumplir en todos los casos, pues una cosa es la ley y otra lo que sucede en la vida real. Pero ahora tenemos la ley, nuestra organización, y además nuestro gobierno. 
La historia de vida de Casimira Rodríguez es una definición, mediante la experiencia, de uno de los más concretos significados de la demanda universal de justicia que llevó al gobierno a Evo Morales y su partido. Esa demanda es multiforme, turbulenta y pide respuestas que no se hagan esperar demasiado. Fuertes presiones contrarias vienen de otros sectores del país y del exterior. 
La serena presencia de Casimira Rodríguez, mujer, trabajadora del hogar y organizadora sindical, en el Ministerio de Justicia, es una prenda de que aquella demanda universal deberá tener prioridad en los planes y los afanes del nuevo gobierno. Es uno de los puntos candentes donde se juega el destino próximo de esta revolución y de los dirigentes que la encabezan. 

Las disputas en relación con los recursos naturales y por la preservación de los ecosistemas

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Horizonte Sur - Editorial del día 04/02/2006
Grupo de Reflexión Rural *
Horizonte Sur

Las disputas en relación con los recursos naturales  y  por la  preservación de los ecosistemas, el petróleo, el gas, el agua, los minerales, el suelo y la biodiversidad, se han transformado en una razón  ineludible y prioritaria para el ejercicio de la política, aunque todavía muchos políticos aún no puedan o no quieran verlo. Así como durante muchísimo tiempo, cuando todavía se creía que los recursos eran inextinguibles, las preocupaciones giraban en torno a lo social, hoy sería necio y hasta malicioso pretender separar lo social de lo ecológico. Más aún todavía, cuanto más se acumulan evidencias de la crisis planetaria producida por el Capitalismo Global y en especial del calentamiento planetario y el decrecimiento de los casquetes polares,  lo ecológico deviene más y más preocupante y se hace evidente que planear lo social sin la certeza de poder mantener la vida sobre el planeta, se torna sencillamente en un disparate demencial. 
No obstante, son muchos y en especial desde la izquierda, quienes continúan ignorantes y despreciativos de una dimensión de lo humano cada vez más apremiante, la del mero sobrevivir como especie sobre el Planeta. Recuerdo ahora una anécdota que me contó un compañero chileno, exiliado en Suecia al igual que yo durante los años ochenta. Como tantos otros latinoamericanos, ya sea por solidaridad internacional cuanto por falta de buenos empleos en Suecia, se había anotado en las organizaciones del  voluntariado  sueco al África negra y le tocó cumplir tareas durante algunos años en la Isla de Madagascar. Como técnico asignado al asesoramiento de un Ministro, debió participar en discusiones sobre el desarrollo y en especial debatir con los ingenieros rusos sobre la instalación de fábricas provenientes de la URSS. Desde ya que esas fábricas eran obsoletas, aún para aquellas lejanas épocas de fines de los setenta y principios de los ochenta, y  que en realidad se trataba de unidades fabriles descartadas  por  no cumplir  con  ninguno de los estándares mínimos de seguridad, de aprovechamiento energético y de no contaminación ambiental.  Pero, y a pesar de que generalmente estas fábricas implicaban impactos letales para los trabajadores y para las poblaciones vecinas, los técnicos rusos defendían obcecadamente su instalación en homenaje a una idea del progreso y del crecimiento que, desde su óptica marxista se consideraba indubitable y solían menoscabar los riesgos como males accesorios e inevitables. En una oportunidad, me contó mi amigo chileno, que las discusiones con los rusos se hicieron durísimas, porque las fábricas que llegaban eran realmente calamitosas y de verdadero y grave riesgo ambiental.  Se discutió durante semanas sin que los ingenieros rusos ni los equipos locales, cedieran en sus respectivas posiciones, hasta que un día el jefe de la misión soviética cortó el debate con una frase brutal digna del Senador Fernández Huidobro del Uruguay, “he leído toda la obra de Marx” les dijo “y en ninguno de sus libros se afirma que el mundo habrá de ser eterno...” 
Marx como Engels fueron hijos de la modernidad. El mundo cultural en que vivieron daba  por sentada la idea del progreso ilimitado, y el Capitalismo en aquel siglo XIX no era sino apenas una pequeña mancha de tinta que sobre la geografía incierta del globo terráqueo se expandía sobre el  enorme espacio de las colonias y de las tierras vírgenes a conquistar. Por ello es que Marx prioriza tres criterios básicos sobre los que asienta su reflexión y ellos son: el Capital, el trabajo y la renta de la tierra. Desde una mirada eurocéntrica y arraigada a las culturas centro europeas, su pensamiento era coherente con la propia historia y se esforzaba por darle un sentido a las luchas obreras de la época. En Europa ese pensamiento ha ido evolucionando a tono con las nuevas circunstancias del fin de la modernidad y en un continente que vive en el rojo ambiental y asediado por desastres como Chernobyl y la lluvia ácida. Los partidos comunistas europeos comienzan a replantearse algunos de los presupuestos básicos del marxismo a partir del Mayo francés y de la invasión soviética a Praga, de manera tal que ya en los setenta se instalan profundos debates que posibilitan tomar conciencia del agotamiento cultural de  la modernidad así como de la necesidad de revisar las relaciones con la Naturaleza. De hecho, en los años ochenta la mayor parte de los partidos comunistas europeos se han hecho explícitamente verdirojos. James O Connor, uno de los coordinadores de la Revista Ecología Política en Barcelona, en el año 1990 nos dice: “El punto de partida de la política verdiroja es que hay una crisis ecológica y económica global; que la crisis ecológica no puede resolverse sin una transformación radical de las relaciones de producción capitalista; y que la crisis económica no puede resolverse sin una transformación radical de las fuerzas de producción capitalista. Esto quiere decir que las soluciones a la crisis ecológica implican soluciones a la crisis económica y viceversa”.
¿Qué ocurre mientras tanto con la izquierda en América Latina? Como todo proceso de transplante la izquierda marxista parece haber sufrido en nuestros países y con meritorias excepciones tal como la de Mariátegui, un fenómeno de cristalización, un síndrome de folklorización, que la ha detenido en el tiempo y que la condena a una visión del mundo anacrónica o congelada. Recordemos que ya en la película Tiempos Modernos, en el transcurso del año 1935, Chaplin esboza una crítica a la concepción del instrumento técnico como bueno en sí mismo, crítica que de hecho cuestiona el determinismo tecnológico y a la asociación hasta entonces indiscutida entre tecnología, progreso y vida mejor. Sin embargo, hoy pueden escucharse discursos de la izquierda que sorprenden por la capacidad de mantener incólumes las viejas lealtades del marxismo a las ideas del siglo diecinueve.
Antes de ayer en el Hotel Bauen recuperado, en un concurrido acto contra las papeleras, dos uruguayos residentes en la Argentina, intentaron abiertamente descalificar las palabras y los argumentos de nuestro amigo Ricardo Carrere del Grupo Guayubira, quien le explicaba a un público numeroso y  atento, el sentido de la instalación de estas empresas sobre el Río Uruguay, y más allá de las críticas comunes respecto a la contaminación de las aguas y del aire, se explayaba en forma didáctica sobre las relaciones de dependencia global que habrá de imponernos el modelo de los monocultivos de eucaliptos y de pinos. Los dos uruguayos parecían realmente enardecidos e indignados por la exposición de Carrere casi como si estuviera cometiendo una traición a su patria, y debieron al fin ser retirados del salón a pedido del público que pretendía continuar escuchando al expositor. 
Me acerqué a los dos protestotes, cuando se marchaban expulsados del Bauen y con el ánimo de saber cuánto tenían de auténticos y cuanto de provocadores. En otra época podríamos habernos contentado diciendo que estaban enviados por las empresas... Aparentemente, no era el caso. Ambos, un matrimonio de edad mediana, se me manifestaron marxistas, según me dijeron, estuvieron alguna vez secuestrados en Orletti, el chupadero del barrio de Floresta por donde pasaban los uruguayos detenidos en la Argentina, y según ellos el tener compañeros desaparecidos y ser militantes de izquierda los avalaba, les daba autoridad moral y tanta santa indignación como para afirmar que todo lo que se decía era una patraña, que en realidad no se quería dejar desarrollar económicamente al Uruguay y que se lo ahogaba con excusas ecológicas cuando habiendo un gobierno de izquierda las empresas ofrecían generar empleos, que la gente quiere comer y no ecología… etc., etc. Los escuché y me impresionaron sus convicciones de supuesta izquierda y a la vez su absoluto desprecio por el medio ambiente y por los modelos de la dependencia, y eso fue peor que saberlos pagados por las empresas… Penoso, penosa nuestra pobre izquierda colonial definitivamente impedida de comprender el mundo globalizado. Hoy, con estrecha visión provinciana, pretenden consumar las tareas inconclusas de la burguesía en el siglo pasado. Otra vez James O Connor en el numero dos de Ecología Política nos dice: “En mi opinión el socialismo marxista se define a sí mismo como un movimiento que puede completar la tarea histórica de hacer realidad las promesas del capitalismo”. 
Parece una locura propia del escenario neocolonial pero no lo es. La mayor parte de la izquierda continua predicando el productivismo, el crecimiento, rindiendo culto a la gran escala y al urbanismo desmesurado que nos agobia. El grueso de la izquierda ignora o desprecia la ruralidad y se desinteresa del valor político de los alimentos. No pueden abandonar las categorías del empleo y del salario e insisten en proponer trabajo asalariado cuando es evidente que esa etapa ha concluido en el mundo. Lamentablemente, debemos reconocer con lucidez y con anticipación estas realidades. Las próximas luchas serán contra el Capitalismo Globalizado, contra las transnacionales y para evitar el fin de la vida sobre la tierra. Pero lo sorprendente es que en esa pelea contra el antropocentrismo absoluto y excluyente, en esa pelea por la vida y para que la tierra vuelva a ser el hogar del hombre y para que vuelva a producir comida para los hambrientos y desnutridos, y no materias primas, combustibles o cosméticos, como ahora los progresistas lo pretenden, en esa pelea deberemos enfrentar a nuestras recalcitrantes izquierdas post modernas y neocolonizadas.  Preparémonos porque no será fácil y porque pagaremos terribles tributos emocionales al tener que denunciar a muchos que fueron nuestros compañeros de militancia y hasta de cautiverio. Y me temo que muchos héroes de ayer habrán de derrumbarse tal como ya está aconteciendo en muchos lugares del continente…
Pero además tengo otras reflexiones o interrogantes acerca de este presente y de este probable porvenir que nos aguarda. Me pregunto, ¿esta izquierda devenida desarrollista, que comulga con las tecnologías de punta y con la idea de progreso indefinido, esta izquierda que nos propone chimeneas en lugar de Soberanía Alimentaria, ¿es capaz de consumar sus propuestas o solamente vive en el territorio del discurso? Todo un tema, ¿verdad? Cuando nos dicen que están reposicionando al Estado, lo están reconstruyendo o acaso están solamente haciendo enunciados de intenciones? Cuando reasumen el manejo de los  recursos o de los servicios, los reasumen de verdad o solamente organizan entes burocráticos que negocian con las transnacionales y redistribuyen las cuotas leoninas del saqueo? Cuando reordenan la economía, en verdad hacen algo más que legitimar a las grandes corporaciones adueñadas de la producción y del mercado, y negociar con ellas en los márgenes mínimos posibles de una economía secuestrada por los oligopolios y las cadenas agroalimentarias?
En un libro que se llama “Argentina rumbo al colapso energético” y que puede bajarse de Internet en la página correspondiente a la Universidad del Salvador, Ricardo Andrés de Dicco, nos anticipa que como resultado de la actual política de explotación irracional de los recursos, nuestras reservas tanto de gas como de petróleo, estarían agotadas en menos de una década. Lo que viene según él, inexorablemente en la Argentina, seria una gravísima situación de colapso energético a la vez que una importante dependencia nuestra en esa materia de Bolivia y de Venezuela, con la consecuencia de graves distorsiones en la competitividad del aparato productivo nacional. Según los diagnósticos de de Dicco, hacia el 2020 el suministro eléctrico del país deberá cubrirse en un 62% por centrales nucleares, 36% por centrales hidráulicas y 2% restante por granjas eólicas y ello implicaría la construcción antes de esa fecha de once nuevas centrales nucleares, dos represas hidroeléctricas internacionales, la de Garaví y la de Corpus Christi, además del desarrollo de granjas eólicas y plantas de producción de biocombustibles para uso local y de la agricultura. 
Bueno, en principio este plan pareciera una absoluta fantasía y no pretendo discutir en este editorial, las bondades o riesgos de ciertas tecnologías que, seguramente de intentar ser implementadas suscitarían movimientos masivos de protesta ciudadana que, en este caso el autor ni se plantea, sino que me refiero a la sola dimensión de las obras que se nos proponen para evitar la crisis muy cercana, como consecuencia de un consumo creciente de energía y de la declinación creciente también, de nuestras propias fuentes de aprovisionamiento. Es que alguien cree que podríamos tener un gobierno capaz de cumplir con la décima parte de esas metas? Podemos creer que esta clase política puede generar los estadistas necesarios como para implementar semejantes políticas de desarrollo? 
Cada mañana pasamos frente al túnel inconcluso que bajo las vías del Sarmiento intentó llevar a cabo el Municipio de Ituzaingó y el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y que estaba proyectado para ser inaugurado antes de las elecciones del año pasado. Y cada mañana pienso en la asombrosa estulticia, en la corrupción y en la ineptitud de nuestros funcionarios. Para esa obra menor que al igual que tantas otras que se llevan adelante, bien podría haberse hecho con recursos propios del Municipio, se necesitaron en cambio fondos del BID que, por supuesto, fueron a aumentar nuestra deuda externa; pero no solo eso, sino que por razones diversas no se conformó a los vecinos a los que debía indemnizarse para permitir la boca de salida del túnel,  y entonces la obra se suspendió hasta que fue posible hacer otro diseño.… y en eso está todavía después de varios meses el proyecto de túnel, y es posible que algún día se inaugure, si no surgen nuevos problemas, en un municipio con un Intendente setentista, alguna vez procesado y más tarde maravillosamente desprocesado, un municipio siempre al borde de la crisis institucional.
Y no creo que estas situaciones sean solo un problema de nuestro país, sino que probablemente expresen problemas propios de la etapa y de los procesos y configuraciones de la izquierda y del populismo, de sus dirigencias y de la extracción de clase de esa dirigencia. Por lo que vimos en Venezuela, nuestro diagnóstico podría asimismo extenderse a ese país hermano a cuyo actual proceso vemos con enorme simpatía, pero donde según parece, los grandes planes suelen empantanarse entre visiones macro del desarrollo que no contemplan la preservación del medio ambiente, la corrupción y la incompetencia en la gestión propia de nuestros funcionarios. Tal vez Bolivia pueda ahora con el nuevo Gobierno, mostrar otro rumbo. Estamos expectantes al respecto, y confiamos en la base de sustentación profundamente americana del gobierno andino, para que se impulsen otro  tipo de políticas, políticas que sean rectoras para el Continente. En la Argentina, nos continúa sorprendiendo esa isla de la reconstrucción del Estado que son los astilleros obreros de Ensenada, y en especial impresiona la figura del ingeniero Angel Cadelli, héroe mítico de la preservación obstinada de una memoria del trabajo nacional, que la dictadura militar y el menemismo no pudieron derrotar.
 
*Jorge Eduardo Rulli
www.grr.org.ar
rtierra@infovia.com.ar

CODELCO aplica disposiciones de ley sobre contratistas que se analiza en el Congreso

CODELCO aplica disposiciones de ley sobre contratistas que se analiza en el Congreso

En el acuerdo alcanzado entre la cuprífera estatal y los trabajadores de empresas externas, se estipula el respeto a las leyes de trabajos pesados y de accidentes del trabajo, y se obliga a capacitar a los obreros, aspectos que comprende el proyecto de ley que el Senado votará en marzo.
Como se recordará, el Senado deberá aprobar o rechazar las sustanciales enmiendas que se realizaron a esta iniciativa legal en la Cámara de Diputados, en diciembre pasado, antes de la segunda vuelta presidencial.
La Cámara aprobó todo el articulado sustitutivo que introdujo el Gobierno en el segundo trámite constitucional, y que había sido rechazado por el Senado en el primer trámite.
En particular, los diputados aprobaron hacer solidariamente responsables (no subsidiariamente responsables) a las empresas mandantes, de los incumplimientos laborales, previsionales y tributarios, en que caigan las empresas contratistas.
También aprobó exigir la entrega de boletas de garantía a la Dirección del Trabajo, por parte de las empresas suministradoras de trabajadores, para prever el pago de cualquier incumplimiento laboral o previsional futuro con sus operarios.
Asimismo, se aprobó la exigencia de capacitar al menos a un 10 % del personal del personal contratista.
Las normas fueron criticadas por gremios empresariales que concurrieron a entregar su opinión a la comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados.

Acuerdo comprende materias que regula el proyecto de ley

En el acta suscrita por CODELCO con sus trabajadores contratistas - conflicto que desencadenó hace un mes y medio la urgencia a la tramitación de la iniciativa legal en la Cámara - se estipula la fiscalización del cumplimiento a las normas sobre higiene y seguridad industrial, y se obliga a capacitar a un sector de los trabajadores mercerizados.
Asimismo, se establece para las próximas licitaciones de faenas, la obligación de los empresarios de proporcionar ropa de trabajo adecuada a sus trabajadores. A la espera de implementar estas medidas, se otorgarán bonos compensatorios a los operarios, señala el acuerdo difundido hoy por la prensa.
Finalmente, se acordó fiscalizar el respeto a las normas de la ley sobre trabajos pesados, de gran relevancia en la minería.
El acuerdo puso fin a 16 días de huelga que protagonizaron unos 28 mil trabajadores contratistas que operan en 5 divisiones de CODELCO. El paro se produjo en diciembre y las dos actas de avenimiento fueron firmadas el 20 de enero y ayer, por representantes de la empresa estatal y la coordinadora nacional de los sindicatos.

Miércoles 8 Febrero de 2006