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Justicia

Clarín: Gobierno apela a principios para impugnar fallo

Clarín: Gobierno apela a principios para impugnar fallo

Lanacion.cl 

Sábado 10 de mayo de 2008   

 El Ejecutivo confirmó que se presentará un recurso de nulidad tras el fallo del Ciadi. "No es un problema de dos lucas más o cinco lucas menos", dijo el ministro Vidal, pese al riesgo de ir a un juicio que se puede extender por dos años y que podría resultar más caro para el Estado que pagar los US$16,6 millones fijados de indemnización.

  Una cuestión de principios es para el gobierno su  estrategia de buscar la nulidad del fallo del Ciadi que obliga a pagar a Joan Garcés y Víctor Pey una indemnización de US$16,6 millones, por la expropiación del diario Clarín a manos de la Junta Militar en 1973.

El concepto fue utilizado tanto por el ministro de Economía, Hugo Lavados, como por el vocero de Gobierno, Francisco Vidal, para explicar la toma de posición del Ejecutivo. “Un punto fundamental para el gobierno de Chile es que los principios son lo más importante”, dijo Lavados.  

El titular de Economía explicó que “vamos a recurrir con el recurso de nulidad, lo que significa impugnar el fallo", pese a que admitió que se corre el riesgo de ir a un juicio que se puede extender por dos años más y que podría resultar más caro para el Estado que pagar la cifra de la condena.  

Pero esto no inmovilizará al gobierno, según las palabras del vocero Vidal. “No es un problema de dos lucas más o cinco lucas menos”, espetó. “Cuando uno está convencido de un concepto, de un principio, esto independientemente de los dólares, sean 500 o sean los que fueron, la decisión del gobierno es pedir la nulidad, porque no está de acuerdo con el juicio, no está de acuerdo con el concepto”, remarcó.

"El tema de lo que sale un poco más barato o un poco más caro no es la consideración más importante", aseguró a su turno el titular de Economía, quien explicó que en este caso el Gobierno está defendiendo dos ideas fundamentales.

 "Un principio es que una persona que tiene la ciudadanía chilena (Víctor Pey), no puede plantearse como inversionista extranjero; un segundo principio es que no puede existir retroactividad respecto de distintas normas o convenios internacionales firmados. El tema es que uno recurre de un fallo de los tribunales, porque considera que no es correcto, que es injusto o que es erróneo. Si no existiera esa convicción no se plantearía el recurso", aseveró  

El plazo para presentar el recurso ante el Ciadi es de 120 días, y un acuerdo extrajudicial se ve lejano. “Las probabilidades de transar en este momento no las divisamos dad la manera cómo se ha llevado adelante el juicio y los argumentos que ambas partes, particularmente los demandantes han entregado”, dijo Lavados.

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ISABEL ALLENDE

La diputada socialista Isabel Allende, hija del fallecido Presidente Salvador Allende, consideró, por su parte, que la resolución del Ciadi es "legítimo" y que, por principio, debería ser acatado. De todos modos, matizó que el Gobierno chileno "está en su derecho" si es que recurre a otra instancia.

Consideró, asimismo, que más importante que el monto de la indemnización es que la resolución reconoce que hubo una venta del diario Clarín a Víctor Pey.

 

 

Ordenan reapertura de caso por crimen de edecán Araya

Ordenan reapertura de caso por crimen de edecán Araya

La Nación 

Martes 29 de abril de 2008   

 Por Andrea Chaparro

En fallo unánime, la Octava Sala dispuso que un juzgado del crimen quede a cargo de la causa

El tribunal de alzada dispuso que se realizaran diligencias que pudieran estar pendientes, como judicializar la declaración del ex miembro de Patria y Libertad, Guillermo Claverie Bartet, quien ha aportado nuevos antecedentes del crimen.

Foto: Según la versión de Guillermo Claverie Bartet, el edecán Araya fue asesinado por un fusilero apostado en un edificio al frente domicilio del marino.

En un fallo unánime, la Octava Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago ordenó ayer reabrir la investigación por el homicidio del edecán naval del Presidente Salvador Allende, Arturo Araya Peters, ocurrido en calle Fidel Oteíza, comuna de Providencia, el 27 de julio de 1973.

El dictamen da curso a la solicitud de sus familiares respecto de realizar nuevas diligencias en la causa, como judicializar la declaración del ex miembro de Patria y Libertad, Guillermo Claverie Bartet (62), condenado en 1980 por la fiscalía naval a tres años de presidio como autor material del crimen, quien en su testimonio legalizado ante notario- asegura que él no disparó al fallecido edecán.

Esta confesión de Claverie permitió a los hijos de Araya pedir la reapertura del caso luego de que el 18º Juzgado del Crimen decretara el sobreseimiento tras estimar que se había agotado la investigación.

Los ministros Cornelio Villarroel, Mario Carroza y el abogado integrante Carlos López dispusieron que la causa sea remitida al tribunal correspondiente, ya que el antiguo juzgado que instruía el proceso se fusionó.

AUTOPSIA

Los antecedentes aportados por Claverie, y que han resultado clave para seguir la investigación, concuerdan con los peritajes balísticos realizados por la Policía de Investigaciones, así como con los resultados de la autopsia que hizo en el Hospital Militar el médico Tomás Tobar.

Claverie explicó -en entrevista con LND- que él se encontraba abajo del balcón por donde se asomó el edecán y que ninguna de las balas de su arma pudo provocarle la muerte, pues cuando escuchó una ráfaga se ocultó y sólo después de unos segundos hizo unos disparos que no habrían alcanzado a Araya.

Según los informes balístico y forense, los disparos que provocaron la muerte al edecán impactaron de manera frontal su cuerpo. De hecho, respecto de la bala que mató a Araya impactándole en el pecho, el informe forense del doctor Tobar establece: "La trayectoria intracorporal seguida por el proyectil estando el cuerpo en posición normal [de pie], es de adelante hacia atrás, de izquierda a derecha, y ligeramente de arriba hacia abajo. El disparo corresponde a los llamados de larga distancia en medicina legal y es de tipo homicida".

Lo anterior se condice con la versión de Claverie y hace presumir que pudo haber un sujeto apostado frente al domicilio del edecán y que las balas provenían de allí.

Asimismo, el ex miembro de Patria y Libertad sostuvo -en conversación con LND- que él se encontraba a unos cuatro metros y medio del balcón y que sus balas tuvieron una trayectoria inversa a la descrita en los informes.

En el proceso judicial aún no está claro quiénes fueron los autores materiales e intelectuales del crimen pero -de acuerdo a los antecedentes contenidos en la causa- se presume que se trató de una operación para apurar el golpe de Estado, y se pretendía atribuir a grupos de izquierda.

 

Yo no maté al comandante Araya

Yo no maté al comandante Araya

Por La Nación Domingo 

Domingo 20 de abril de 2008   

Foto: Guillermo Claverie, condenado como autor del crimen del edecán de Allende

Su historia es de novela. Sostiene que fue torturado y dopado para arrancarle una confesión, y que en la Fiscalía Naval firmó sus declaraciones a punta de pistola. Los hijos del edecán, que ya no creen que él haya sido el asesino de su padre, son hoy su única luz de esperanza. Por primera vez cuenta su drama.

Abre la puerta de su casa con una sonrisa, aunque dice que para él su existencia está destrozada. Cigarrillo en mano, chal al cuello y bien peinado, su saludo amable no logra disimular un rictus de sufrimiento. Pero una luz, que parece salida de un buen guión de cine, se enciende ahora al final del negro túnel que cruza ya por 35 años.

"¡Yo no maté a su padre, yo no asesiné al edecán Araya, créanme por favor!", clama Guillermo Claverie Bartet (62 años) con voz desgastada por el tiempo que lo ha tratado con rigor. Acechado por fantasmas que nunca se han rendido para seguir recordándole las horas y los disparos de aquella noche del 26 de julio de 1973 en calle Fidel Oteiza, en Providencia. La noche del crimen del edecán naval del Presidente Salvador Allende, Arturo Araya Peeters.

"Me golpearon, me torturaron, me amenazaron con la muerte y perdí a mi familia y las ganas de vivir, pero jamás lograron que confesara el crimen que no cometí, aunque la justicia naval me condenó como el autor material", afirma mirando a los ojos.

Su nombre quedó grabado en la memoria colectiva como el asesino oficial del edecán de Allende, después de que a los instigadores del complot para apurar el golpe de Estado un grupo de ultraderecha y algunos altos oficiales en servicio activo de la Marina de 1973 se les derrumbó la trama que habían planeado para culpar del crimen a un grupo de izquierda, incluidos algunos miembros de la guardia personal de Allende.

Escuchar el relato de Claverie sobrecoge. Es primera vez que cuenta su historia y no resulta fácil convencerlo que hable con LND, porque todavía siente miedo.

"Nunca pude leer mis declaraciones que me hicieron firmar en la Fiscalía Naval. Y un día que me puse a leer una de ellas, después de un interrogatorio, el secretario del fiscal naval Aldo Montagna, el oficial Jorge Garretón Iturra, se metió la mano a la chaqueta del uniforme y sacó una pistola. Y me dijo: ‘¡Oye, huevón, que leís tanto, agradece que todavía estái vivo y firma ahí!’. Y por supuesto que así siempre firmé todo".

Sus confesiones confirman lo que los hijos del edecán han ido descubriendo en estos últimos años, hurgando en el expediente del juicio iniciado por la justicia naval y que culminó en 1980 con una condena de tres años para Claverie, como único autor material, y con penas inferiores por delitos menores para otros miembros del grupo que actuó esa noche: "Es que esa investigación está plagada de vicios", sostiene Arturo, el hijo mayor del edecán, que es abogado.

Los hijos buscan desde hace casi cinco años que un nuevo juicio establezca la verdad del crimen de su padre y se conozca al o a los verdaderos autores, materiales e intelectuales. Pero se han encontrado con "situaciones extrañas" que los hacen sospechar que todavía hay manos que quieren tapar más de algo.

Con estas confesiones de Claverie, los hijos del edecán pretenden que la Corte de Apelaciones de Santiago ordene reabrir el nuevo proceso iniciado a partir de la querella que interpusieron en 2003, pero que hace unos meses fue sobreseído y archivado por el 18º Juzgado del Crimen de Santiago.

 

Aquella noche

El recuerdo de Guillermo Claverie de lo que sucedió aquella noche aún está nítido. Cuando entran por la calle Fidel Oteíza, donde vivía el edecán, era cerca de la medianoche.

"Vi a un señor que se asomó a un balcón y le gritamos que se entrara. Poco antes habíamos estado creando caos por los alrededores, como nos ordenaron. De repente sentí unos disparos aislados y al poco rato una ráfaga de ametralladora que salió desde el balcón. Entonces vi al señor que con su mano izquierda sostenía una ametralladora, y apuntaba hacia el frente y no hacia abajo, por donde pasábamos nosotros".

Acto seguido, dice Claverie, vio cuando la persona del balcón se inclinó hacia abajo como doblándose. "Yo todavía no había disparado", aclara.

Afirma que la luz artificial de la calle le permitió vislumbrar que el hombre del balcón vestía una bata "medio de color verde, como con unos dibujos en el pecho que me parecieron manchas. Hoy creo que eran manchas de sangre, porque se veía que la persona estaba herida".

Todavía Claverie no disparaba, pero lo hizo instantes después de escuchar la ráfaga que disparó el edecán hacia el frente. "Lo hice cuando ya no lo tenía a la vista, porque cuando escuché la ráfaga me agaché y busqué refugiarme debajo del balcón apegándome hacia el muro, dejé de verlo y entonces recién hice unos disparos. Es imposible que mis disparos ni siquiera hirieran a la persona del balcón que estaba a 4,5 metros sobre el nivel de la calle, porque yo ya no lo veía para nada".

 

Los imposibles

Todos estos detalles, que Claverie ha ido aportando a los hijos del edecán y que ahora accedió a contar a LND, coinciden plenamente con las pericias balísticas realizadas por la Policía de Investigaciones para el proceso iniciado en 1973 por la justicia naval. Y ratifican el resultado de la autopsia realizada al edecán Araya en el Hospital Militar por el doctor Tomás Tobar Pinochet, considerado una eminencia por sus pares y el mismo que practicó la autopsia al Presidente Allende.

Respecto de la bala que mató al edecán impactándole en el pecho, el informe forense del doctor Tobar establece: "La trayectoria intracorporal seguida por el proyectil estando el cuerpo en posición normal [de pie], es de adelante hacia atrás, de izquierda a derecha, y ligeramente de arriba hacia abajo. El disparo corresponde a los llamados de larga distancia en medicina legal y es de tipo homicida".

La precisa descripción científica derriba cualquier posibilidad de que los disparos de Claverie, como él también afirma, pudieran dar muerte o herir al edecán. A no ser que se profanen las leyes de la física y la balística, o interesadamente se quiera alterar las circunstancias del crimen.

La definición del doctor Tobar de que el disparo que causó la muerte del comandante Araya correspondió "a los llamados de larga distancia en medicina legal" coincide con la versión de Claverie respecto de su ubicación esa noche: casi pegado al muro de la casa y 4,5 metros por debajo del balcón donde estaba el comandante. Tal como está registrado en el expediente del juzgado naval. Vale decir, estaba casi al lado de la víctima.

 

Las huellas de la verdad

Los peritajes balísticos detectaron cinco impactos de bala en los muros de la casa del capitán de navío. "Tres adyacentes a la ventana del dormitorio, uno en el borde superior de la persiana de la ventana [del dormitorio], y uno en las inmediaciones del lugar donde fue herido el comandante Araya [inmediatamente debajo del borde del balcón]".

Pero las vainillas halladas frente a la casa sólo fueron cuatro. Con el proyectil que hirió de muerte al edecán, y que entró directo sin antes rebotar en alguna parte, los disparos suman seis. Pero nunca se hallaron las otras dos vainillas. Y las pericias balísticas establecieron que ninguna de las vainillas halladas en la calle, correspondientes a los disparos hechos por Claverie, pertenecen al proyectil encontrado en el cuerpo del edecán.

Eso significa que al edecán lo asesinaron con un arma distinta, y le dispararon desde otro lugar presumiblemente desde el frente de su casa , ligeramente desde arriba hacia abajo.

A pesar de todas estas evidencias, la investigación naval concluyó que el edecán de Allende murió por uno de los disparos de Claverie. ¿Quién hizo los dos disparos que varios testigos, según declararon en el proceso del Juzgado Naval, escucharon inmediatamente antes de que el edecán lanzara su ráfaga hacia el frente y minutos antes de que Claverie hiciera sus cuatro disparos?

Este antecedente cuadra con los seis disparos hechos esa noche hacia el balcón del edecán: cuatro vainillas halladas y dos no encontradas nunca.

¿Contrató el ex cadete naval Jorge Ehlers Trostel a un francotirador para que asesinara al comandante Araya, aprovechando el caos que el mismo Ehlers ordenó que el grupo de ultraderecha creara esa noche en las cercanías de la casa del edecán?

¿Por qué Ehlers literalmente huyó a Alemania días después de que los hijos del edecán interpusieron la querella en septiembre de 2003, refugiándose en ese país hasta hoy?

¿Por qué nadie tomó en cuenta la declaración de dos prostitutas que figura en el expediente de la justicia naval (cuyos nombres LND se reserva), afirmando que, paradas esa noche en la esquina de Pedro de Valdivia con Providencia y segundos después de escuchar disparos, vieron salir de un lugar a dos hombres corriendo, uno de ellos con un fusil en la mano, y que se subieron a una camioneta que tenía un disco que les pareció de vehículo fiscal?

Al estudiar las seis mil fojas del expediente del Juzgado Naval, como lo hizo LND, y analizar las declaraciones de los jóvenes ultraderechistas (algunos de Patria y Libertad) que actuaron esa noche, queda establecido que tres grupos coordinados actuaron a la espera de que el edecán llegara a su casa desde la Embajada de Cuba, donde había acompañado al Presidente Allende a una recepción por el aniversario del triunfo de la Revolución Cubana. Para hacer salir al comandante Araya al balcón, Juan Zacconi y Guillermo Necochea lanzaron una bomba frente a su casa. La llegada del edecán a su casa fue anunciada a éstos por otra bomba que explotó en las cercanías, lanzada por otro grupo. El segundo bombazo, el de Zacconi y Necochea, era la señal para que el tercer grupo, que debía entrar por la calle Fidel Oteiza, lo hiciera.

 

Torturas en la AGA

Estando Claverie detenido en la Cárcel Pública de Santiago, una mañana los gendarmes lo sacaron y condujeron a la oficina de la Fiscalía Naval. Allí, cuenta, lo recibió el oficial naval Germán Arestizábal, quien hacía de actuario. "Me sacó y me hizo subir a un Austin Mini, donde reconocí al oficial de la Fuerza Aérea de apellido Schindler, compañero de colegio". Le vendaron la vista y lo llevaron a la Academia de Guerra Aérea, en Las Condes.

"Ahí me amarraron a un catre y empezaron a golpearme en la planta de los pies con un palo o un fierro. Después me inyectaron en la vena lo que yo creo que fue pentotal, porque todavía no me sacaban mi propia confesión del crimen del edecán, como ellos querían. Nunca supe lo que respondí, pero no puedo haber dicho algo que era falso", expresa.

Cuando lo liberaron desde la cárcel, un año y medio después, cuenta que en su casa en Santiago se armó una pequeña fiesta que le dio el grupo con que actuó la noche del crimen. Pero durante el ágape se llevó más de una sorpresa.

"Esa tarde también llegaron el secretario de la Fiscalía Naval, Garretón Iturra, Arestizábal y otro oficial a quien no conocía, que dijo que venía en representación de la Armada. También llegó Jorge Ehlers, que extrañamente me regaló un queso entero, lo que en el lenguaje de la inteligencia significa que estás haciendo un regalo a un traidor".

Días después, al salir de una oficina donde había comenzado a trabajar, en la calle se le acercó un auto desde donde lo obligaron a subir.

"Era el Fifo Palma [César Palma Ramírez que después integró el Comando Conjunto] y en el auto vi como cinco metralletas. El Fifo me dijo. ‘¿Sabís que ahora te podemos matar por andar hablando, huevón?’. Le pregunté si era porque yo decía que no era el asesino del comandante Araya, y me contestó: ‘¡Ah, parece que te estái avispando, huevón! Vos sabís que en esto está metida gente que ahora es muy importante. Que no se te olvide’".

 

Un epílogo de emoción

Claverie se queda largo rato en silencio. Luego mira a Enrique, uno de los hijos del edecán presente en la conversación, y dice con tono sereno: "Haberlos conocido y hablar con ustedes ha significado para mí, después de 35 años, la desaparición de esa culpa que yo nunca tuve, pero que al final me grabaron en mi mente a golpes y amenazas. Ahora siento que con ellos, los hijos del comandante Araya, comparto un dolor y les he tomado tanto aprecio que cuando no los escucho por teléfono los echo de menos".

El indulto que Augusto Pinochet le otorgó a él y a todo el grupo el 22 de julio de 1981, "por servicios prestados a la patria", no logró sanar sus heridas. "¡Nunca he visto a tanto maricón junto!", expresa, como poniendo el sello a todo lo que después del crimen debió vivir.

 

Detenidos oficiales (r) de la Armada procesados en caso Woodward

Detenidos oficiales (r) de la Armada procesados en caso Woodward

Lanacion.cl 

Viernes 18 de abril de 2008     

Tras su procesamiento como autores del secuestro calificado del sacerdote Miguel Woodward el 16 de septiembre de 1973, los uniformados (r) ya están recluidos. La hermana de la víctima, Patricia Woodward, catalogó la resolución de la magistrada Eliana Quezada como un "paso adelante".

 En poder de la justicia y detenidos se encuentran ya los oficiales (r) de la Armada sometidos este viernes a proceso como autores del secuestro calificado del sacerdote Miguel Woodward, en el marco de los crímenes cometidos a bordo de La Esmeralda tras el golpe militar de 1973.

A 34 años de su deceso y a seis de abierta la investigación, la ministra Eliana Quezada determinó la detención de los vicealmirantes (r) Guillermo Aldoney Hansen y Juan Mackay Barriga y el capitán de navío (r) Ricardo Riesco Cornejo, quienes fueron llevados al Cuartel de Infantería de Marina de Viña de Mar, mientas los vicealmirantes (r) Adolfo Walbaum Weiber y Sergio Barra Von Kretschman quedaron bajo arresto domiciliario por su avanzada edad, ya que ambos superan los 80 años.

En tanto, el teniente primero (r) de Sanidad, Carlos Costa, procesado como cómplice de secuestro calificado, se refugió en una clínica de la Quinta Región para evitar ser arrestado.

La víctima más emblemática del caso que indaga la magistrada es el sacerdote Miguel Woodward, de 42 años, quien trabajaba en la agrupación Cristianos por el Socialismo y fue detenido por una patrulla naval el 16 de septiembre de 1973 por su trabajo social en el cerro Los Placeres en Valparaíso.

Desde allí fue conducido hasta la Universidad Federico Santa María, luego a la Academia de Guerra Naval para quedar finalmente prisionero en el buque escuela Esmeralda, utilizado para ese fin.

Un a vez ahí fue objeto de torturas junto a otros presos políticos, apremios que lo dejaron muy mal herido. Esta situación obligó a sus verdugos a llevarlo agónico al hospital Naval donde finalmente murió.

La autopsia de Woodward fue firmada por el teniente primero, Carlos Costa, quien en su calidad de médico visó la causa de fallecimiento.

Al momento del golpe militar de 1973, Adolfo Walbaum Wieber era contralmirante, Guillermo Aldoney Hansen y Sergio Barra Von Kretschmann eran capitanes de navío y Juan Mackay Barriga y Ricardo Riesco Cornejo eran tenientes.

"UN PASO ADELANTE"

Tras conocer el procesamiento de los oficiales (r) de la Armada, la hermana del sacerdote víctima de la dictadura, Patricia Woodward, manifestó su satisfacción por la resolución de la magistrada y la calificó como "un paso adelante". 

"Estoy muy contenta con la noticia de que el caso de mi hermano Miguel Woodward ha dado un paso muy importante para adelante y que hay personas de la Armada procesadas que jugaron un papel relevante en las torturas que le fueron infligidas en 1973. Espero que esto signifique que estamos llegando a la verdad y la justicia para Miguel y para las víctimas de la Armada", expresó.

El procesamiento de los Almirantes Walbaum y Aldoney es particularmente significativo dado que, por entonces, eran Jefe de la I Zona Naval y Jefe del Estado Mayor de la I Zona Naval.

Este hecho deja en evidencia las declaraciones de sucesivos comandantes en jefe de la Armada, incluido el actual Almirante Rodolfo Codina: alegaron que las responsabilidades de los crímenes eran individuales, no institucionales, y que, en todo caso, ningún alto mando habría intervenido en ellos.


Los procesados

Adolfo Walbaum Wieber: Además de su cargo naval, fue el primer intendente de Valparaíso nombrado por la junta militar.

Guillermo Aldoney Hansen: Tras retirarse de la Armada, empezó una exitosa carrera en el mundo empresarial. Es miembro del Directorio de la Mutual de Seguros de Chile, entidad fundada por la Armada de Chile, entre cuyos otros miembros consta el actual comandante en jefe de la Armada. En 1982, asumió la presidencia del poderoso holding de la Compañía de Aceros del Pacífico (CAP), por entonces controlado por CORFO; unos años más tarde consiguió privatizarlo por medio de una curiosa operación financiera. Estrechamente vinculado a la jerarquía católica que nunca reclamó la muerte de Miguel Woodward- Guillermo Aldoney fue nombrado responsable de la seguridad del Papa durante su visita a Chile en 1986. Su primo Jaime desapareció tras ser detenido por las fuerzas navales que estaban bajo su mando.

Juan Mackay Barriga: es vicepresidente del consejo de almirantes y generales (r) de Valparaíso. En 1973 habría asistido a las sesiones de tortura en las instalaciones navales de Valparaíso.

Sergio Barra Von Kretschmann: era jefe de inteligencia naval en 1973 y ascendió más tarde a segundo jefe de la DINA. El capitán Riesco trabajó a sus órdenes.

Carlos Costa Canessa: siendo medico en el hospital Naval, extendió un certificado de defunción en nombre de Miguel Woodward sin ver cadáver alguno.

 

 

Detenidos por crimen de cabo Moyano llevaban un mes ocultos en Argentina

Detenidos por crimen de cabo Moyano llevaban un mes ocultos en Argentina

 Los ex subversivos Marcelo Villarroel y Freddy Fuentevilla fueron capturados tras protagonizar una pelea en un bar de San Martín de Los Andes

La tercera on line

F. Díaz, G. Rodrigo, F. Palomera y P. Carrera

os ex subversivos Marcelo Villarroel Sepúlveda (35) y Freddy Fuentevilla Saa (37) fueron, durante cinco meses, los delincuentes más buscados del país, por su participación en el asalto al Banco Security el 18 de octubre del año pasado, donde fue asesinado el cabo Luis Moyano. Más de 150 carabineros se movilizaron para capturarlos, pero no aparecía ningún rastro de ellos.

Eso, hasta que en la madrugada del sábado intentaron ingresar ebrios a un conocido bar de la ciudad San Martín de Los Andes, en Argentina, se pelearon con los guardias y terminaron detenidos.

La gresca ocurrió cerca de las 2.30 del sábado, en el pub Down Town Matías. Villarroel (ex militante del Movimiento Lautaro) y Fuentevilla (ex miembro del MIR) llegaron hasta el lugar nocturno junto al estudiante universitario chileno David Eduardo Cid Aedo. Los tres intentaron ingresar al lugar, pero uno de los guardias de seguridad les prohibió el paso porque se encontraban ebrios. Eso motivó la furia de los ex subversivos, que comenzaron a increpar al personal del recinto.

En ese momento, Freddy Fuentevilla extrajo desde sus vestimentas una pistola calibre nueve milímetros, lo que motivó que los guardias se les abalanzaran y los redujeran. Los empleados llamaron a la policía de la ciudad -cuyo cuartel está a pocas cuadras- y detuvieron a los ex prófugos, que estaban tendidos boca abajo en la calle. Los policías, tras revisar la ropa de los ex subversivos, se dieron cuenta de que Villarroel también estaba armado con un revólver calibre .45.

Una vez en el cuartel policial, Fuentevilla dijo llamarse Juan Saavedra Salinas. Villarroel, por su parte, indicó que su nombre era Claudio Garrido Sepúlveda y Cid dijo que era Miguel Angel Prieto Chávez. Este último era único que andaba con algún tipo de identificación: un pase escolar adulterado.

AYUDA POLICIAL

Los policías transandinos se dieron cuenta de que las identidades no correspondían, por lo que se comunicaron con las autoridades chilenas.  Un equipo de Investigaciones viajó hasta la 23 Comisaría de la Policía Provincial de Los Andes y les tomaron las huellas dactilares. La pericia arrojó que se trataba de los ex prófugos.

Luego de la constatación de las identidades, los chilenos dijeron a la policía argentina que eran militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y que ingresaron al país para participar en reuniones. Luego manifestaron que querían solicitar asilo político a la Presidenta Cristina Fernández, porque en Chile eran perseguidos por sus ideas.

Ayer, personal de Investigaciones  entregó al juez argentino Federico Somers, quien resolverá la situación de los tres chilenos, las órdenes de captura emanadas desde la fiscalía militar de Santiago.

Hoy los detenidos serán derivados al Juzgado Penal de Junín de Los Andes, acusados del delito de amenazas y porte ilegal de armas. En esta instancia se decidirá si se les sigue proceso en Argentina o son deportados a Chile en forma inmediata.

Los ex subversivos llevaban cerca de 30 días en Argentina y vivían en piezas arrendadas. Se presume que antes de su paso a la ciudad transandina estuvieron refugiados en la IX Región, con la ayuda de David Cid.

A Fuentevilla se le sindica como la persona que manejaba la motocicleta, donde escapó junto a Juan Aliste, aún prófugo, y quien le efectuó tres disparos al cabo Luis Moyano. El otro implicado, Carlos Gutiérrez, sigue prófugo. Estos dos ex subversivos también eran buscados ayer en San Martín de Los Andes.

El selecto pub donde cayeron

El pub al cual fueron a pasar la noche Fuentevilla y Villarroel, es un lugar para ser visto. Se trata de uno de los locales nocturnos más conocidos de San Martín de Los Andes. El Down Town Matías es un bar irlandés que existe desde 1973 en Argentina y que tiene locales en seis ciudades del país, donde van turistas, políticos y empresarios.

No es un "boliche" cualquiera. Es un bar que figura en las listas de bares celtas e irlandeses del mundo, y que en San Martín parece una cabaña alpina. Tiene estacionamiento propio y un exclusivo servicios de lockers para whisky destinados a sus clientes preferenciales.

Los errores que cometieron los ex subversivos capturados

No caracterizados
De acuerdo a las fotografías difundidas ayer, los prófugos prácticamente no andaban caracterizados. Estaban con poco dinero y arrendaban piezas.

Lugar no apropiado
Los ex subversivos concurrieron al bar Down Town Matías, un conocido lugar en la ciudad, frencuentado por autoridades  locales y turistas. Donde no era difícil que los identificaran.

Sospechas
Hace pocos días, según algunas fuentes, habían protagonizado otro escándalo, pero por el cual no fueron detenidos en San Martín de Los Andes.

Gobierno realiza gestiones para que ex subversivos sean expulsados

En la madrugada del domingo el gobierno obtuvo la confirmación de que dos de los tres chilenos detenidos en la ciudad de San Martín de Los Andes eran ex subversivos que habían participado en el violento asalto al Banco Security y en el crimen de Moyano.

El subsecretario de Interior, Felipe Harboe, indicó ayer que "se han realizado las gestiones correspondientes, a través del embajador Luis Maira, con el objetivo de lograr su pronta expulsión. Para esto se invocarán una serie de normas internacionales".

Maira ordenó la mañana de ayer que el cónsul de la provincia de Río Negro, Hernán Mena, acudiera hasta San Martín de Los Andes para que recabara los antecedentes respecto a la detención de Fuentevilla y Villarroel. Harboe indicó que Mena "hará las gestiones pertinentes ante la autoridad jurisdiccional y provincial correspondiente, con el objetivo de traerlos prontamente al país".

El cónsul Mena dijo a La Tercera que hay que esperar la audiencia de hoy para saber la suerte que correrán los chilenos. Si hoy el juez Federico Somers decide abrirles proceso en Argentina, la vuelta de los ex subversivos podría verse retrasada. En el año 2004 fue detenido en ese país Sergio Galvarino Apablaza, fundador del FPMR y autor intelectual del asesinato de Jaime Guzmán, pero su extradición todavía no se concreta.

A primera hora del domingo, la fiscalía militar envió a Argentina el requerimiento contra los tres chilenos detenidos. El único que tenía orden de detención internacional vigente, emitida hace una semana, es Freddy Fuentevilla Saa, implicado directamente en el homicidio del policía.

En el caso de David Cid, está requerido por encubrir a los ex subversivos. La policía argentina indaga si los ex subversivos cometieron otros delitos en el país. Este antecedente es clave para determinar la expulsión.

Carabineros, por su parte, envió ayer a dos oficiales al país transandino en un avión institucional, para coordinar el eventual traslado a Chile. La diligencia fue autorizada por el fiscal militar Hernán Herrera, quien realiza las indagaciones por el crimen de Moyano. Fuentes vinculadas al caso señalaron que los ex subversivos abandonaron Chile por un paso clandestino y ayudados, aparentemente, por militantes del MIR-EGP (Ejército Guerrillero de los Pobres) que opera principalmente en el sur del país.

Por el asalto al Banco Security, está preso Víctor Hugo Jerez, imputado de robo con intimidación.

Juan Aliste, el homicida del cabo, continúa prófugo

El autor material del homicidio del cabo Luis Moyano, Juan Aliste Vega (36), todavía no ha sido ubicado por la policía y también es buscado en Argentina.

El ex subversivo perteneció al Movimiento Juvenil Lautaro y en 1991 fue detenido por el asesinato de otro uniformado, mientras planeaba asaltar una farmacia.

Estuvo recluido por 10 años en la Cárcel de Alta Seguridad, donde convivió con otros ex subversivos que también participaron en el atraco al Banco Security.

En 2004 fue indultado y realizó estudios de Periodismo. En el asalto en que falleció el cabo Moyano estaba sentado detrás de la motocicleta en que huyó junto a Freddy Fuentevilla Saa.

El otro autor del atraco que todavía no ha sido detenido es Carlos Gutiérrez Quiduleo (35). Ingresó al Lautaro cuando el movimiento estaba en decadencia y su cúpula encarcelada.

En 2003 participó en el asalto a un banco Santander en Ñuñoa, delito por el cual fue condenado a cinco años de presidio, pena que no ha cumplido.

Los informes del OS-9 de Carabineros indican que Gutiérrez estaría escondido en la zona de Temucuicui, en la IX Región.

En el asalto al Security estuvo disfrazado con una peluca color canosa y contaba el tiempo cada 10 segundos. También se encargó de intimidar a los clientes.

 

DD.HH: ex represor fue detenido en casa rodante

DD.HH: ex represor fue detenido en casa rodante

Lanacion.cl 

Martes 11 de marzo de 2008  | 14:06   

Ex miembro del Comando Conjunto y de "Patria y Libertad", Cesar Palma Ramírez , fue capturado para que cumpla condena por el secuestro en 1976 de Carlos Contreras Maluje el que luego desapareció.

Foto: Carlos Contreras Maluje. 

Escondido en una casa rodante al interior de un fundo ubicado en la comuna de Freire, en la Región de la Araucanía, fue capturado el ex agente represor civil de la Fuerza Aérea, Cesar Palma Ramírez, para cumplir condena en el caso del secuestro del militante comunista Carlos Contreras Maluje.

Personal de la Brigada de Derechos Humanos de la Policía de Investigaciones ejecutó el operativo para lograr el cumplimiento de la condena a 3 años y un día de prisión ratificada en su contra por la Corte Suprema en noviembre de 2007.

Palma Ramírez perteneció al grupo extremista de derecha durante el gobierno de Salvador Allende “Patria y Libertad” y luego se integró como agente civil a la Fuerza Aérea de Chile (FACH) como miembro del Comando Conjunto, grupo con el que cometió el delito por el qu era buscado.

El prefecto de Jefatura Nacional de Delitos contra Derechos Humanos, José Luis Cabión, comentó que el ex represor “se fugó hace aproximadamente un mes y medio” y al ser ubicado que estaba “en el interior d e una casa rodante en una parcela a 8 kilómetros al interior de la comuna de Freire”.

 

El efectivo descartó alguna resistencia del sujeto al encontrarse con los policías. “Fue una detención totalmente limpia como los procedimientos anteriores que hemos manejado con casos similares”, en alusión, por ejemplo, a la captura de Jorge Iturriaga Neumann.

 

Por el secuestro de Carlos Humberto Contreras Maluje, ex Regidor de Concepción,  también fueron condenados  el general retirado de la FACH, Freddy Ruiz Bunger, así como Juan Francisco Saavedra Loyola, Daniel Gimpert Corvalán, Manuel Muñoz Gamboa, Alejandro Sáez Mardones y Rodrigo Cobos Manríquez.

Corte ordena exámenes a Paul Schaefer para buscar sobreseimiento

Corte ordena exámenes a Paul Schaefer para buscar sobreseimiento

Diario Electronico El Mostrador

4 de Marzo de 2008

Defensa del ciudadano alemán condenado en primera instancia por abuso de menores e infracción a la ley de armas pidió peritajes físicos y psiquiátricos.

La Cuarta Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago resolvió que el ministro que agrupa las causas de Colonia Dignidad, Jorge Zepeda, realice peritajes físicos y psiquiátricos a Paul Schaefer.

La decisión del tribunal de alzada apunta a evaluar un sobreseimiento definitivo por razones de salud del jerarca de la Villa Baviera en todos los procesos abiertos en su contra.

Este dictamen es un duro golpe al magistrado, como también a los querellantes, que por años han perseguido la responsabilidad del ciudadano alemán.

La resolución, inspirada en una solicitud de la defensa, fue unánimemente visada por los ministros Lamberto Cisternas y Gloria Ana Chevesich, además del abogado integrante Carlos López.

Schaeffer fue detenido el 10 de marzo de 2005 en las afueras de Buenos Aires, luego de permanecer casi ocho años como prófugo de la justicia, tanto en los procesos abiertos en Talca como en Santiago.

Debido a su ingreso ilegal a Argentina, fue expulsado en un rápido trámite para responder por abuso sexual de menores y las desapariciones del militante del MAPU Juan Maino y el estadounidense Boris Weisfeiler.

Una vez en Chile, en 2006 fue condenado a 20 años de presidio por 20 delitos de abusos deshonestos y cinco por violaciones a niños, para posteriormente recibir otra por siete años por infracción a la ley de control de armas.

 

Practicarán interrogatorio y careos a Santelices

Practicarán interrogatorio y careos a Santelices

Lanacion.cl / Martes 4 de marzo de 2008   

Por Jorge Escalante 

Diligencias fueron resueltas ayer por el juez Montiglio

Las citaciones están siendo coordinadas entre la Brigada de Derechos Humanos de la Policía de Investigaciones y el Comando de Apoyo Administrativo del Ejército. El juez Montiglio debe resolver si lo procesa.

oto: El general (R) Gonzalo Santelices era ex comandante de la guarnición militar de la Región Metropolitana, cuando debió alejarse de las filas del Ejército. Foto: A. Infante

El general (R) Gonzalo Santelices Cuevas será interrogado y careado con otros oficiales (R), que estuvieron presentes cuando efectivos de la Escuela de Blindados de Antofagasta (19/10/1973) asesinaron a 14 prisioneros en el lugar del desierto conocido como la Quebrada del Way.

La diligencia fue resuelta ayer por el ministro Víctor Montiglio, que instruye el proceso por las víctimas de la Caravana de la Muerte que, días después del golpe militar, comandó por el sur y norte del país el general Sergio Arellano Stark.

El juez dio curso así a una solicitud interpuesta por el abogado querellante en esa causa, Hugo Gutiérrez, quien pidió que Santelices sea indagado en calidad de inculpado y no como testigo, como antes lo interrogó el juez Juan Guzmán.

Santelices abandonó el Ejército en febrero pasado, luego de que LND dio a conocer sus declaraciones procesales en este juicio.

En ellas, el general (R) admitió ante el juez Juan Guzmán que la noche del 19 de octubre sacó a los prisioneros desde la cárcel de Antofagasta, los condujo en dos camiones hasta la Quebrada del Way y los formó delante de los vehículos con las luces encendidas.

FUSILAMIENTO

Luego, los hombres de Arellano y oficiales de Antofagasta los hirieron con cortes de corvo y los acribillaron con fusiles automáticos de alto calibre.

Santelices reconoció que recogió los cuerpos y los condujo hasta la morgue de la ciudad, "donde nos estaban esperando".

Con su salida del Ejército, sin estar procesado ni condenado por violaciones a los derechos humanos, se rompió el principio de "presunción de inocencia".

En este caso el Gobierno consideró que el general, independientemente de su destino judicial, tenía una responsabilidad política y ética que le impedía seguir en las filas del Ejército y más aún en el alto mando.

CAREO

Trascendió que Santelices sería interrogado en calidad de "inculpado" y no como testigo. Entre quienes enfrentará en los careos, estarían el general (R) Adrián Ortiz Gutmann, su comandante en la Escuela de Blindados en 1973, y el oficial (R) Pablo Martínez Latorre.

Fue junto a este último con quien Santelices retiró a los prisioneros de la cárcel, según quedó registrado en el libro de guardia. El libro fue periciado en 1986 por un juez del crimen de Antofagasta, diligencia que consta en el expediente que maneja Montiglio.