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Centros Chilenos en el Exterior

Cardenal Tarciso Bertone será nuevo Secretario de Estado Vaticano

www.aciprensa.com

VATICANO, 22 Jun. 06 (ACI).-La Santa Sede informó hoy que el Papa Benedicto XVI nombrará al Cardenal Tarcisio Bertone, actual Arzobispo de Génova, como nuevo Secretario de Estado Vaticano.

El Papa aceptó la dimisión del Cardenal Angelo Sodano, pero le ha pedido que siga en su cargo hasta el 15 de septiembre de 2006, con todas las facultades propias de este oficio.

Según el Vatican Information Service, en la misma fecha el Santo Padre nombrará al Cardenal Bertone como su sucesor, y ?recibirá en audiencia a los superiores y oficiales de la Secretaría de Estado para agradecer públicamente al Cardenal Angelo Sodano su servicio amplio y generoso a la Santa Sede y para presentarles al nuevo secretario de Estado?.

Ex colaborador del Card. Ratzinger

El Cardenal Bertone nació el 2 de diciembre de 1934 en Romano Canavese, diócesis de Ivrea, Italia. Es el quinto de ocho hermanos.

Ingresó a la Sociedad de San Francisco de Sales de San Juan Bosco (Salesianos). Más tarde, obtiene su licenciatura en teología (con una disertación sobre tolerancia y libertad religiosa) en la Facultad Salesiana de Teología en Turín. Luego consigue su licenciatura en teología y un doctorado en derecho canónico en el Pontificio Ateneo Salesiano tras su disertación sobre El Gobierno de la Iglesia en el pensamiento de Benedicto XIV ? Papa Lambertini (1740 ? 1758).

Fue ordenado sacerdote en 1960 y elegido Arzobispo de Vercelli en 1991. En 1995 fue nombrado Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, donde trabajó con el entonces Cardenal Joseph Ratzinger. Fue encargado por el Papa Juan Pablo II de la publicación de la tercera parte del ?secreto? de Fátima. En el año 2002 fue nombrado Arzobispo de Génova y creado cardenal un año después.

AUTORIDAD SI, VIOLENCIA NO

Por Manuel Guerrero Antequera

El gobernar en condiciones democraticas pone a sus autoridades en el permanente desafio de valerse del ejercicio del poder de modo tal que este no se agote en una accion individual, de expertos aislados por ejemplo, sino en generar condiciones que abran paso a la movilizacion de las capacidades de una pluralidad de personas, por ideas y valores comunes, que es lo que permite, en definitiva, “poder” cambiar la sociedad para mejor. Ser Gobierno democratico implica mucho mas que elegir a un Mandatario en un rito que se repite cada cierta cantidad de anhos. Significa, sobre todo, poner en acto una concepcion del poder como una capacidad que no pertenece a ningun individuo en particular, sino a grupos humanos que salen de su esfera particular para, mancomunadamente, emprender nuevos rumbos, ejercicio que debe venir facilitado por la autoridad legitima -el reconocimiento- que han de ganarse dia a dia quienes gobiernan para conducir, competente y responsablemente, estos procesos de cambio.

En efecto, de modo diferente a lo que a veces se piensa, el poder jamas surge de la violencia, sino que emana del hecho de que personas se junten y procedan concertadamente para lograr un proposito comun. Es la concertacion de hombres y mujeres -”la union hace la fuerza”, dice el refran- lo que le resulta consustancial al poder, no la violencia. Es mas, la violencia no es equiparable al poder, porque el dominio por la violencia entra en juego precisamente cuando se esta perdiendo poder. Y una vez utilizada la violencia en pos del dominio, su uso cobra su precio tanto en los vencidos como en los vencedores, toda vez que ella implica una crisis de poder, es decir, la falta de capacidad para actuar juntos.

El ejemplo mas palpable, triste y siniestro de ello fue el Gobierno militar y de la derecha chilena que ejercio sistematicamente la violencia durante casi dos decadas en nuestro pais. Dicho Gobierno fue dictatorial en tanto elimino el nivel intermedio de la legalidad, volviendo el mandato de Augusto Pinochet en ley, suspendiendo el Estado de derecho e instalando un permanente estado de excepcion. Fue, ademas, autoritario, porque las relaciones de poder que se establecieron prescindieron de los procesos de legitimacion previos, destacando el uso de la fuerza, del terrorismo de Estado como el modus operandi principal. Tal regimen fue, a su vez, totalitario, porque mantuvo el monopolio de todas las formas y espacios de ejercicio del poder, imponiendo una ideologia oficial incuestionable; una policia secreta terrorista, que combatia a grupos declarados “enemigos de la sociedad”; un monopolio de los medios noticiosos y de informacion, asi como universidades, en manos directamente de los militares o de cuadros de ultraderecha designados, nunca elegidos, entre otros aspectos. Sin embargo, aunque resulte extranho decirlo, el regimen pinochetista fue extremadamente debil desde el punto de vista del poder y es por ello que tuvo que recurrir constantemente al uso de la violencia para asegurar su dominio, hasta que fue derrotado precisamente por el poder de las mayorias.

De modo distinto, un Gobierno democratico debe concebir al poder y la violencia como opuestos: donde uno domina falta absolutamente el otro. Como lo senhalo alguna vez Hannah Arendt, la violencia aparece donde el poder esta en peligro, pero confiada en su propio impulso acaba por hacer desaparecer al poder. Mientras la violencia esta vinculada con la amplificacion de la potencia humana mediante instrumentos de coaccion, el poder debe remitir a la autoridad, que jamas la otorga la violencia, sino la rectitud, el trato justo, la escucha tolerante y la capacidad de actuar juntos compartiendo responsabilidades. Donde se perpetua la relacion amigo-enemigo, precisamente impera la violencia, lo que coarta los espacios de reconocimiento del otro y, por lo tanto, hace desaparecer el poder como capacidad de emprender juntos.

En nuestro Chile actual no cabe duda de que estamos cada vez mas lejanos al modo de gobernar del pinochetismo. Prueba de ello nos la dan, por ejemplo, dos eventos recientes que solo son posibles en democracia y bajo una concepcion distinta de poder que el de la dictadura. El primero es el repudio publico de la Presidenta de la Republica a la represion policial contra periodistas y secundarios que se registro durante las pasadas movilizaciones de estudiantes. Lo novedoso del suceso, lamentablemente, no es que se haya reprimido con violencia inusitada a manifestantes y reporteros graficos, sino la condena abierta y decidida por parte de la principal autoridad del pais a tales hechos, que califico en la ocasion de “exceso, un abuso, una violencia repudiable e injustificable”, con el consecuente relevo de su cargo del prefecto de Fuerzas Especiales de Carabineros, el coronel Osvaldo Jara, debido a la violencia aplicada por efectivos de esa division contra los adolescentes y la prensa. La senhal de condena a esta violencia, transmitida por cadena nacional, no es menor y debe ser valorada en toda su magnitud, porque pone una vara distinta para medir publicamente que se considera tolerable y que no en democracia en cuanto al uso de la fuerza para las propias instituciones a cargo de velar por el orden publico. Ello sólo ha sido posible porque se tiene la conviccion de que medidas de este tipo ya cuentan con el respaldo ciudadano que las avalan. Es necesario, por tanto, que se actue en consecuencia trasladando la condena al uso de la violencia policial a toda parte o conflicto donde ella se manifieste, tomando las medidas del caso.

Una muestra de poder democratico es la eleccion de Senado Universitario de la nueva Universidad de Chile. Se trata de una instancia triestamental, con participacion de academicos, estudiantes y funcionarios, hasta ahora unica en el pais, que tiene atribuciones para definir las normas internas de la universidad, sus grandes proyectos y sus propuestas al medio nacional. Y este logro se debe, fundamentalmente, a la capacidad de actuar juntos que tuvieron los estudiantes de la Universidad de Chile que en 1997, luego de refundar su federacion, presionaron para que se formara la primera comision de caracter transversal encargada de repensar y generar un nuevo sistema de Gobierno participativo en la casa de Bello. En 1998 y 1999, se comenzo a escribir y se refrendo la propuesta de nuevos estatutos de la universidad, y en octubre de 2002 se eligio un primer grupo de representantes de la comunidad que hicieron la “marcha blanca” del Senado. Finalmente, hace pocos meses, se defendio la propuesta de la comunidad en su decisivo paso por el Congreso y la Contraloria General de la Republica, hasta que se consiguio su publicacion en el Diario Oficial como Ley de la Republica, despues de mas de nueve anños de intenso trabajo colectivo basado en el intercambio de argumentos y la movilizacion social que, sin necesidad de recurrir a la violencia, evidencian el poder, la capacidad de convocatoria y conduccion que tuvieron los estudiantes junto a academicos, funcionarios y autoridades.

Muestras como estas hay muchas mas como tambien existe una gran cantidad de proyectos colectivos que no han podido resultar exitosos porque, sin duda, a nuestra sociedad aun le falta mucho camino por recorrer para que la accion humana concertada no violenta sea la columna vertebral de nuestro modo de convivencia en democracia. Sin embargo, para avanzar en mejorar las condiciones materiales de existencia de toda nuestra poblacion y asegurar una vida digna para todos, no hay duda de que debemos continuar por el camino que nos muestran las experiencias de avance democratico, aunque tome mayor tiempo y trabajo conquistar mayorias conscientes, organizadas y participativas que producir efectos rapidos y espectaculares a traves del uso de la violencia, que esta condenada a ser efimera, pues solo porta la ilusion de que ejerce el poder, y como ilusion mas temprano que tarde se desvanece irremediablemente en el aire.

http://manuelguerrero.blogspot.com

Veintitres Proyectos Concursables 2006 Aprobó DICOEX

Dicoex aprueba veintinueve Proyectos concursables 2006   

De un total de 133 enviados por comunidades chilenas residentes en distintos países y que fueron aprobados por Dicoex para ser puestos en marcha este año.

Veintinueve proyectos concursables de un total de 133 enviados por comunidades chilenas residentes en distintos países fueron aprobados por Dicoex para ser puestos en marcha este año. La Comisión Resolutiva, integrada por la Directora de Dicoex, Anita de Aguirre Hoffa; el Director de Política Consular, Sergio Verdugo y el Director de Servicios Consulares, Hernán Brantes, tuvieron en consideración para la decisión final que dichos proyectos cumplieran con los objetivos generales fijados en las bases del Concurso.

La finalidad de estos proyectos es difundir nuestra cultura e identidad a través de múltiples actividades; lograr el fortalecimiento y unificación de las organizaciones de chilenos residentes en el exterior, y promover una amplia cooperación e intercambios con instituciones nacionales. Otras consideraciones que debían tenerse en cuenta es que en la elaboración y operatividad de los proyectos interactúen tanto los Consulados como las comunidades; que en las tareas y actividades participen una o más organizaciones, y que los recursos demandados sean compartidos en porcentajes similares tanto por la comunidad residente, como por Dicoex y alguna institución local del país de residencia.

Los 29 proyectos aprobados cumplieron, eficientemente, con esos parámetros por lo cual los interesados ya han sido informados a través de los  respectivos Consulados en el Exterior para comenzar a trabajar en ellos.

En el área cultural se aprobaron los siguientes proyectos: Creación del Grupo Folclórico de Niños en Munich; Presentación en Chile del conjunto chileno “Archipiélagos del Sur” de Ushuaia; Apoyo al Grupo Folclórico “Las Raíces” en Neuquén; Creación del Grupo de Bailes Chilenos en San Salvador de Jujuy; Presentación de la Banda de Rock Fricex de Valdivia en Bahía Blanca; Apoyo a Grupo Folclórico “Los Copihues” en Provincia de Buenos Aires;  Taller de Danza “Chile Vivo” en Bogotá; Exposición Fotográfica “Mi Ciudad Adoptiva” en California; Taller de Plástica “Niños Pintan a Chile” en Bogotá; Primer Encuentro de Conjuntos Folklóricos Chilenos en Venezuela; Proyecto "Triangulo Cultural: Chile, Portugal y España en Lisboa; Ventana Cultural Chilena en Bélgica, y  Curso “Compartiendo Saberes” en San Juan.

En el área de Asociatividad se distinguieron a: Integración de los Centros e Instituciones Chilenas en Mendoza; Fortalecimiento de la Asociación “Pablo Neruda” de San Rafael; Taller “Chilena, tu eres Parte” en Sao Paulo; Programa de Apoyo a la Asociatividad en Madrid; Conferencia “Ser Chileno en Francia” en París; Reactivación Centro de Residentes en Asunción, y Capacitación a Adultos Mayores en Tacna.

En el área de difusión comunitaria: Edición de Boletín Informativo para la Comunidad Chilena en Bahía Blanca;  Programa Radial para Chilenos Residentes en Mendoza: Programa de Radio Informativo Legal en Oslo, y Programa Radial para la Comunidad Residente en Quito.

En el área social: Navidad para los Niños Chilenos de Munich; Taller de Corte y Confección para Mujeres Chilenas Residentes en Bahía Blanca; Taller de Capacitación para la Tercera Edad en Montreal; Perfeccionamiento Grupo Folclórico en Atenas, y obtención de Personería Jurídica para Asociación de Chilenos Residentes en Tucumán.

Activistas de Greenpeace se toman Planta Nueva Aldea de Celco

Activistas de Greenpeace se toman Planta Nueva Aldea de Celco

EXIGEN QUE LA COMPAÑÍA SE COMPROMETA A NO VERTER RESIDUOS TÓXICOS AL ITATA

Bloquearon el acceso a la empresa del grupo Angelini y treparon una caldera de 100 metros para colgar un lienzo que resumía su protesta: “Celco: basta de contaminar”. Pretenden aguantar hasta el sábado y unirse a una manifestación organizada por la localidad aledaña a la planta. Hoy recibirían la visita de los senadores Alejandro Navarro y Nelson Ávila.

Por Carla Alonso

www.lanacion.cl

Desde Nueva Aldea

A casi una semana de la puesta en marcha de la Planta Nueva Aldea, el complejo estrella de Celulosa Arauco y Constitución (Celco), la ONG ambientalista Greenpeace realizó una intervención sin precedentes en su historial criollo: bloqueó el acceso principal a la planta ubicada en la Región del Biobío, comuna de Ránquil.

Cerca de las 11:15 de la mañana, un camión que cargaba un container de tres toneladas se atravesó en la ruta Itata, a cien metros de la entrada a la celulosa. En cosa de segundos, 14 activistas vestidos con mamelucos rojos saltaron del containier y se encadenaron a las ruedas del vehículo. Cuatro horas después, y luego de que la prensa se agolpara en el lugar, un osado grupo de seis escaladores desplegó un lienzo desde la caldera de la planta, una imponente torre de 100 metros de altura. Al igual que el container, el lienzo que se vio desde todo Nueva Aldea rezaba: “Celco: basta de contaminar”. En ese momento de frenesí, un oficial de Carabineros trataba de mediar por cuarta o quinta vez entre la gerencia y los activistas, de manera de poder despejar la ruta.

Como telón de fondo, Greenpeace entregó el “Prontuario Ambiental de Celco”: un informe que recopila las “principales irregularidades cometidas por la empresa, incluyendo su planta en Argentina Alto Paraná y el mismo complejo Nueva Aldea -señaló el coordinador de campaña de Greenpeace, Samuel Leiva-. “Estos antecedentes reflejan la irresponsabilidad corporativa de Celco”.

Junto con la entrega del informe, la organización exigió que el complejo paralice sus faenas, programadas para el 29 del presente mes, hasta que se cumplan sus demadas. “Lo que estamos haciendo hoy es coherente con lo que ha señalado la misma autoridad ambiental: que esta planta pone en riesgo el medio ambiente, la salud y la fuente laboral de más de 45 mil personas, si se vierten los residuos tóxicos al río”, agregó Leiva.

Aunque la planta tiene la venia de la autoridad ambiental, las demandas de la organización apuntan a que Celco no descargue sus residuos organoclorados al río Itata y que se comprometa a invertir para cambiar su tecnología de blanqueo por una totalmente libre de cloro. Una alternativa, explican en Greenpeace, que garantiza sustentabilidad ambiental, pero que implica que “la empresa produce a un ritmo menor”.

Que la autoridad cumpla

Los dardos no apuntaron sólo a Celco. En la inédita “toma”, se exigió a través de un “acta de compromiso público”, que el gobierno fortalezca la legislación vigente, específicamente el Decreto 90, con el objetivo de que la norma chilena incorpore sustancias tóxicas como los AOX (compuestos organoclorados). Esa misiva, dirigida a Gunnars Luck, gerente de la planta Nueva Aldea y a María Soledad Tohá, presidenta de la Corema VIII Región, señala que “tanto Celco como el Gobierno se comprometen a cumplir con los tratados internacionales, como el Convenio para la Protección del Medio Marino y la Zona Costera del Pacífico Sudeste, la Convención de Ramsar, la Convención de la Biodiversidad y el Convenio de Estocolmo”.

Cerca de las 17:00 horas, los activistas seguían bloqueando el ingreso a la planta, pese a las advertencias de Carabineros. “Esperaremos hasta que Celco y la autoridad ambiental respondan nuestras exigencias, que son parte de lo que la comunidad ha reiterado varias veces”, dijo el vocero Leiva. En tanto, los senadores Nelson Ávila y Alejandro Navarro expresaron su apoyo a la iniciativa y anunciaron que hoy visitarían la “toma”. Al cierre de esta edición, los estoicos chicos de Greenpeace pedían colchonetas y mantas para sobrellevar el frío de la noche en el Valle del Itata, pese a que el GOPE había llegado al lugar.


Nuevo estudio culpa a la empresa por la muerte de cisnes en Valdivia

Un revelador informe establece que las 40 toneladas de sulfato que la planta Valdivia de Celulosa Arauco y Constitución (Celco) vierte cada día al río Cruces fueron las responsables de la muerte y migración masiva de los cisnes de cuello negro del santuario de la naturaleza Carlos Anwandter.

El estudio explica que el principal alimento de los cisnes en el santuario, el luchecillo, desapareció debido a que las altas concentraciones de sulfato evacuadas por la industria de celulosa hicieron disminuir el bicarbonato de calcio necesario para que obtenga dióxido de carbono (CO2), que le permite hacer fotosíntesis.

Su autor es el geoquímico Sandor Mulsow, director del Instituto de Geociencias de la Universidad Austral (UACh), quien trabajó 10 años como experto en contaminaciones marinas para la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y fue uno de los investigadores que participó del informe que la Universidad Austral de Chile (UACh) realizó por encargo de la Conama para conocer las causas de la masiva muerte y migración de cisnes de cuello negro.

Bachelet pide no dramatizar el caso Venezuela

Bachelet pide no dramatizar el caso Venezuela

DE LA REPÚBLICA SALIÓ AL PASO DE DIFERENCIAS ENTRE LA DC Y EL PS

Una iniciativa contra Hugo Chávez en el Senado fue rechazada por 16 votos en contra y 15 a favor. La impugnación unánime del oficialismo obedeció -según explicó el senador DC Jorge Pizarro- a que el proyecto no correspondía, ya que La Moneda no ha adoptado ninguna posición oficial sobre la candidatura de Caracas.

Foto: En una actividad con microempresarios en La Pintana la Jefa de Estado, Michelle Bachelet, se refirió a la situación planteada con la DC por postulación de Venezuela
C.M. / I.D. 

La polémica suscitada por el voto que en octubre emitirá Chile para escoger qué país ocupará la vacante que dejará Argentina en el Consejo de Seguridad de la ONU, obligó a la Presidenta Michelle Bachelet a quitarle presión al debate que tiene dividida a la Concertación. “No hay que ni dramatizar ni exagerar una situación. En una coalición, como en todas, puede haber distintas opiniones sobre distintas situaciones y yo he dicho una cosa clara: ésta es una decisión que Chile tiene que expresar en el mes de octubre de este año y voy a tomar una decisión que vaya en el interés del país. Eso ténganlo seguro y puedan estar tranquilos”, afirmó tras participar en el lanzamiento de un portal de Internet del emprendimiento de microempresarios en La Pintana.

De esta forma, Bachelet salió al paso de la disputa que ha surgido en el oficialismo respecto de apoyar o no la opción del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, candidatura que se enfrenta con Guatemala, que es apoyada por Estados Unidos.

Según ha trascendido, Washington habría hecho ver al canciller Alejandro Foxley la conveniencia de no votar a favor de Caracas. El Gobierno ha descartado que la Casa Blanca haya presionando a Santiago. Incluso éste no fue tema específico del encuentro que hace unas semanas sostuvo Bachelet con su homólogo norteamericano, George W. Bush.

No obstante, el fin de semana el titular de RREE levantó la tesis de buscar un candidato de consenso que permita sortear con éxito la votación de octubre.

El debate incluso motivó a la Alianza a presentar ayer un proyecto de acuerdo que señalaba que el Senado respaldaba la posición sustentada por la Cancillería chilena y recomendaba a La Moneda rechazar la candidatura del Gobierno de Venezuela, con miras a obtener el “máximo consenso regional” para determinar al país que reemplazará a Argentina en el Consejo de Seguridad de la ONU.

La iniciativa, sin embargo, fue rechazada por 16 votos en contra y 15 a favor. La impugnación unánime del oficialismo obedeció -según explicó el senador DC Jorge Pizarro- a que el proyecto no correspondía, ya que La Moneda no ha adoptado ninguna posición oficial sobre la candidatura de Caracas.

  Mientras la DC rechaza respaldar a Chávez, argumentando que esta candidatura “no representa los intereses de todos los países de América Latina”, en el PS si bien hay voces que instan a apoyar a Caracas, otras apuntan a confiar en la decisión que adopte la Presidenta Bachelet.

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En este contexto, La Moneda optó por bajar el perfil al debate partidario, señalar que las discrepancias son propias de una coalición heterogénea y que finalmente la Concertación estará alineada con la determinación que adopte el Ejecutivo.

“La Concertación puede tener opiniones diversas, no solamente entre sus partidos, sino que al interior de cada uno de ellos hay visiones distintas, (pero) la Concertación está perfectamente ordenada”, afirmó el ministro portavoz Ricardo Lagos Weber. Agregó que “lo importante es que la Concertación cuenta con un número importante de parlamentarios, parlamentarios responsables que -al final del día- siempre han interpuesto los intereses de Chile y del Gobierno por sobre algún otro tipo de interés y eso estamos confiados que va a ocurrir así”.

  El senador PS Ricardo Núñez, en tanto -en cuya colectividad hay voces a favor y en contra de apoyar a Venezuela-, instó ayer a los partidos a no ejercer presiones sobre Bachelet en torno a la decisión que adoptará el Gobierno para el reemplazo de Argentina en el Consejo de Seguridad de la ONU. En este sentido, el parlamentario explicó que si bien los partidos pueden expresar su opinión, “la decisión última es de la Presidenta y esperemos con calma y tranquilidad, no generemos presiones de ningún tipo sobre quien tiene la responsabilidad máxima de dirigir los asuntos del Estado y la política exterior del país”.

En todo caso, el ex timonel socialista comprometió el respaldo de su colectividad para que la Cancillería busque un candidato de consenso en la región aunque advirtió que –debido al panorama que se vive en América Latina- es difícil lograrlo.

“Chile es un país que tiene intereses. ¿Con qué países tiene más intereses: con Venezuela o con Guatemala? Creo que la respuesta es obvia. Que tenemos diferencias con el Gobierno de Chávez, sí, es posible, pero las políticas de Estado se rigen por líneas de larga trayectoria, de modo que los temas de coyuntura, que no me gusta tal partido que está gobernando allá, no debe ser lo que determine en la posición de un país”, afirmó, sugiriendo alinearse con Argentina y Brasil, que ya se han comprometido con Venezuela.

Al respecto, precisó que aun cuando su opinión sobre la administración de Chávez no es “óptima”, se debe considerar que es un Gobierno elegido democráticamente, que no está acusado en materia de derechos humanos y que tiene un política de acercamiento energético con los países del cono sur. LN



Los efectos en la cooperación militar

Las consecuencias que podría tener para Santiago, a nivel de cooperación militar y de seguridad, la eventual determinación de La Moneda de respaldar a Caracas ha sido uno de los aspectos centrales de la polémica. Y aunque hay versiones que apuntan a que Estados Unidos –por ejemplo- no entrenaría pilotos chilenos si La Moneda no se alinea con la Casa Blanca, la ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, desestimó que Washington sancione a Chile si vota favorablemente por la incorporación de Venezuela como miembro no-permanente al Consejo de Seguridad de la ONU.

“Esto fue desmentido por Relaciones Exteriores, por la Presidenta (Michelle Bachelet) y es así, no hay ninguna relación entre un tema y otro, no ha habido presiones respecto de ese tema”, aseveró Blanlot.

Las palabras de la ministra de Defensa son coincidentes con lo afirmado -el martes- por el portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Adam Ereli, quien señaló que “la historia acerca de los chilenos y los F-16 es simplemente falsa”, en alusión a la posibilidad de que Estados Unidos no capacite a pilotos nacionales.

Sin embargo, Blanlot confirmó que Estados Unidos sanciona, en diferentes formas, a los países que ratifican el Tribunal Penal Internacional (TPI), sin que los ciudadanos o fuerzas militares norteamericanos queden excluidos de esta instancia.

En esta línea, la titular de Defensa explicó que en Estados Unidos existe una ley que se aplica específicamente para los acuerdos de cooperación para entrenamientos y la facilitación de financiamiento preferencial para la compra de armamentos en ese país. “Automáticamente hay una ley que establece sanciones para aquellos que no le dan tratamiento excepcional frente al tema de la corte penal internacional a los efectivos americanos”, precisó.

 

AVANCE DEL VETO

La Comisión de Trabajo del Senado aprobó ayer, en forma unánime, el veto presidencial a la ley sobre subcontratación y Empresas de Servicios Transitorios (EST), por lo que el texto quedó en condiciones de ser votado por el pleno del Senado, probablemente en la primera semana de julio.

Al terminar la sesión, el ministro del Trabajo, Osvaldo Andrade, se mostró conforme con la votación, porque “es lo que esperábamos y lo que estaba previsto. Confiamos en que el siguiente trámite también será de fácil despacho”.

Respecto del anuncio de la Alianza de recurrir al Tribunal Constitucional por el concepto de empresa -que no fue modificado por el veto presidencial-, Andrade explicó que es un derecho que cualquiera puede ejercer.

No obstante, advirtió que los requerimientos “no se anuncian, se hacen” y que sólo cuando esa presentación se haga efectiva, su cartera preparará una defensa del concepto contenido en la ley. Agregó, además, que los gremios empresariales no le han hecho reparos a este tema en las reuniones que ha sostenido con sus representantes recientemente.

Gobierno y oposición logran principio de acuerdo para explorar solución global a problema mapuche

Gobierno y oposición logran principio de acuerdo para explorar solución global a problema mapuche

EL PACTO SE BASA EN UNA REFORMA GENERAL DE LA LEY ANTITERRORISTA

El ministro del Interior, Andrés Zaldívar, explicó que se ha optado por buscar “una solución global, de algo que no sea sólo una ley que beneficie únicamente a determinadas personas, sino que se aplique en general”. La orientación de la reforma se refiere a que la ley antiterrorista califique como delitos terroristas sólo a aquellos que afecten a las personas, la salud, la libertad o la vida.

Por Angélica Meneses

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Foto: El jefe de gabinete, Andrés Zaldívar, acordó con los integrantes de la Comisión de Constitución estudiar un consenso que permita enfrentar en general la cuestión de los indígenas en la Región de la Araucanía.


Un principio de acuerdo político para dar solución al conflicto mapuche -tanto en lo que concierne a los condenados por ley antiterrorista, así como para evitar nuevos hechos de violencia y mejorar la calidad de vida de las comunidades- logró ayer el Gobierno con los senadores de la Comisión de Constitución, incluyendo a los representantes de la oposición.

La instancia, que debate un proyecto de los parlamentarios de la Concertación Alejandro Navarro (PS), Juan Pablo Letelier (PS) y Guido Girardi (PPD) que apunta a conseguir la libertad de cuatro personas condenadas a diez años y que mantuvieron una prolongada huelga de hambre, optó por buscarle viabilidad a una fórmula alternativa, debido a los rasgos de inconstitucionalidad que presenta la moción del trío senatorial. Los eventuales elementos de ilegalidad han sido representados no sólo por la derecha, sino también por la Democracia Cristiana.

El principio de entendimiento tiene como punto de arranque una propuesta de modificación de la ley antiterrorista de alcance general que hizo La Moneda.

El ministro del Interior, Andrés Zaldívar, destacó que “vamos por buen camino, hay buen ánimo y buen espíritu para encontrar una solución que sea un camino que no tenga problemas de constitucionalidad”.

Orientación

Según explicó, se ha optado por explorar “una solución global, de algo que no sea sólo una ley que beneficie únicamente a determinadas personas, sino que se aplique en general”. La orientación de la reforma, indicó Zaldívar, se refiere a que la ley antiterrorista califique como delitos terroristas a aquellos que afecten a las personas, la salud, la libertad o la vida, y que el resto sean delitos catalogados como comunes y no tengan esa calificación. La definición de terrorista para un hecho se plasma en que los condenados no tienen derecho a libertades condicionales ni reducción de penalidades por la vía del indulto o amnistía.

En esta línea, la senadora Soledad Alvear (DC), que es una de las personas que han manifestado reparos de constitucionalidad a la ley Navarro, calificó como “acertada” la propuesta del Ejecutivo, debido a que se basa en modificar la escala de penas y hacerlas acordes con la legislación penal general.

Para trabajar en un pacto global el martes 27 se reunirá la comisión con los ministros de Justicia, Isidro Solís; Interior, Andrés Zaldívar; y Mideplan, Clarisa Hardy, con la expectativa de aunar criterios para lograr cambios en la ley antiterrorista que beneficien a los comuneros condenados, además de medidas de seguridad para los dueños de predios y empresas forestales de la Araucanía.

ALBERTO ESPINA

En este contexto hay disposición en la Concertación y en la Alianza. El RN Alberto Espina dijo que si bien “los procesos judiciales los resuelven los tribunales, y hay una sentencia ejecutoriada que se aplicó por una ley dictada en democracia, evidentemente estamos buscando una solución global que puede pasar también por modificaciones a la ley antiterrorista, que desde el punto de vista legal después de 15 ó 20 años puede perfeccionarse”. La normativa antiterrorista fue modificada en el marco de las “leyes Cumplido” en 1991.

“Estamos abiertos y dispuestos a buscar una solución global, que signifique el fin de la violencia en la Región de la Araucanía y soluciones precisas y concretas al tema de la pobreza y a la necesidad de respetar la cultura y tradiciones de la comunidad mapuche”, puntualizó también Espina. En su opinión, “el Gobierno se abrió a la discusión del tema global de la violencia y nuestro deber es aprovechar esta coyuntura para una solución integral”.

Uno de los impulsores de la ley de urgencia, el socialista Alejandro Navarro, advirtió que “si la fórmula es otra, ésta va a ser evaluada por los propios comuneros mapuches y quienes elaboramos el proyecto, (pero) lo importante es mantener el principio de lograr la libertad de quienes fueron encarcelados injustamente y apuntar a que estos hechos no se vuelvan a repetir”.

Fuentes de las organizaciones indígenas dijeron que si bien siguen apoyando el mecanismo ideado por Navarro, están dispuestas a evaluar un entendimiento más amplio.

Según Navarro, su proyecto ha tenido el mérito de “abrir el debate sobre los temas pendientes entre el Estado y los pueblos originarios y sobre las penas de la ley antiterrorista y su aplicación”. Señaló luego que su texto “sigue vigente, será discutido el martes, va a haber una indicación sustitutiva, un nuevo proyecto o indicaciones al actual proyecto, la fórmula está abierta”. LN

Larraín: “13 mil presos”

El futuro presidente de la UDI, Hernán Larraín, planteó que la iniciativa impulsada por Alejandro Navarro no es adecuada y debe ser reemplazada. Agregó que de ser validada, “aproximadamente 13 mil presos tendrían derecho a solicitar la libertad, lo que generaría un problema de seguridad ciudadana”. Larraín precisó que, por tanto, si sólo se arregla la situación del grupo de comuneros “queda pendiente la situación de muchos otros en proceso que mañana podrían ser condenados por situaciones similares”.

El presidente de la Comisión de Constitución, el radical José Antonio Gómez, añadió que “vamos a aprobar probablemente un proyecto que solucione las dificultades que hoy viven los mapuches que están encarcelados y buscar soluciones a las situaciones de violencia que se viven en la región”.

La cara no visible de la industria salmonera en Chile

Por Yafza Reyes *

Hace años que las grandes industrias multinacionales han comenzado a “colonizar” los países en desarrollo, con el fin de adueñarse de materias primas tales como maderas, frutas; nuestro preciado y ahora tan de moda cobre, y en el sur de Chile: los peces. La industria salmonera en Chile parece ser el gran negocio del siglo XXI, pero ¿saben a qué a precio?

Nuevamente caminando hacia un lugar, me enteré de la “escandalosa” – y por qué no decir “vergonzosa” – realidad de uno de los negocios más fructíferos y bien vistos de nuestro país: la gran y “desarrollada” industria del salmón.

Hace años que las grandes industrias multinacionales han comenzado a “colonizar” los países en desarrollo, con el fin de adueñarse de materias primas tales como maderas, frutas; nuestro preciado y ahora tan de moda cobre, y en el sur de Chile: los peces. Esto por lo general se hace con el menor costo para los inversionistas extranjeros y los peores perjuicios para los trabajadores de nuestro país, no existiendo leyes efectivas que regulen dichas situaciones.

Hoy en día, Chile es el mayor productor de salmones de nuestro continente, de hecho se sitúa en el segundo lugar del mundo, siendo sólo superado por Noruega, y la industria del salmón es la actividad económica más importante de la región austral de Chile, concentrándose principalmente en la décima región.

Las exportaciones de este preciado pez chileno – en los mercados orientales principalmente - se han superado desde las 20.000 toneladas a más de 200.000 sólo, en los últimos diez años. Lo cual ha generado, para las industrias salmoneras ingresos superiores a los 1000 millones de dólares. Sin embargo, lo que a muy simple vista parece un éxito rotundo, esconde una cara nada maravillosa.

La contaminación a nuestro medio ambiente producida por las salmoneras, es realmente aterradora. Sólo la industria del salmón, contamina en la décima y décima primera región, cuatro veces más que los propios desechos de sus habitantes. Esto no sólo significa la pérdida de ecosistemas del sur de Chile – únicos en el planeta -, sino que atenta directamente con la fuente de trabajo de los pescadores artesanales, quienes ven mermados sus recursos marinos, poniendo en grave riesgo una tradición económica y cultural de los habitantes de la zona austral de nuestro país.

Se suma a ello, el problema del “alimento” para los salmones (negocio patentado por las grandes transnacionales), que alcanza los quinientos millones de dólares y que por supuesto no deja ganancias en Chile. Y peor aún, para alimentar a los salmones se necesitan cuatro o cinco kilos de estos peces “alimento”, lo cual continúa mermando la labor de los pescadores artesanales.

Los trabajadores de la industria salmonera (alrededor de treinta y cinco mil puestos de trabajo generados) han denunciado abusos en las leyes laborales; despido de trabajadores que se sindicalizan; discutibles condiciones laborales y sueldos que en algunos casos no superan el mínimo. También se ha detectado en la zona, un aumento considerable de abortos espontáneos de parte de las trabajadoras, las cuales son “despedidas” si se embarazan, sumado a ello el exceso de trabajo al cual son sometidas. Una realidad que nos suena conocida en nuestra zona, por los abusos que sufren temporeros y temporeras de los packing de la zona central.

La realidad de las salmoneras es aún “desconocida” para gran parte de la población de nuestro país, sobretodo para quienes vivimos en la zona norte y central de Chile. La explotación a los trabajadores del salmón es definitivamente una realidad escandalosa que se da en todos los niveles económicos y políticos de estas industrias, ya sean nacionales o extranjeras.

Las consecuencias laborales, medioambientales y culturales de la industria salmonera en chile son, al parecer, realmente devastadoras y esto se debe, en gran medida a los actuales modelos de producción y consumo que no “planifican” y no “comprenden” la necesidad de construir estrategias de desarrollo que aseguren los recursos naturales para nuestro futuro y más importante aún, no entienden que los trabajadores necesitamos condiciones mínimas de seguridad social, laboral, económica y humana.

De nosotros depende ejercer un verdadero control ciudadano, denunciando estas situaciones de explotación y asegurando con ello, un nuevo trato para los temporeros de la fruta y ahora trabajadores asalariados del salmón. www.ecoportal.net


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El interminable saqueo de la naturaleza y de los parias del sur del mundo

Medio Ambiente - 15/06/2006 | Renán Vega Cantor

El hemisferio norte contiene la mayor parte de la moderna tecnosfera y la riqueza que la misma genera. El hemisferio sur contiene la mayor parte de la gente, casi toda desesperadamente pobre. El resultado de esta división es una dolorosa ironía global: los países pobres del sur, sufren los riesgos ambientales generados por la creación de esta riqueza en el Norte.

En los actuales momentos de expansión imperialista hasta el último rincón del planeta, ocurre una acelerada destrucción de los ecosistemas y una drástica reducción de la biodiversidad. Es un resultado directo de la generalización del capitalismo, de la apertura incondicional de los países a las multinacionales, de la conversión en mercancía de los productos de origen natural, de la competencia desaforada entre los países por situarse ventajosamente en el mercado exportador, de la caída de precios de las materias primas procedentes del mundo periférico, de la reprimarización de las economías, en fin, de la lógica inherente al capitalismo de acumular a costa de la destrucción de los seres humanos y de la naturaleza.

El capitalismo es una relación profundamente desigual y el gran desarrollo productivo y la capacidad de consumo se concentran en los países centrales (Estados Unidos, la Unión Europea y Japón), donde se producen también millones de toneladas de desperdicios. No otra cosa son los automóviles, teléfonos, televisores, neveras, pilas… que, rápidamente inservibles, van a parar a la basura... y a los países pobres considerados receptáculo de las deyecciones que origina el consumo desenfrenado de los opulentos del Norte. Según el ecologista Barry Commoner, el planeta está dividido en dos:

El hemisferio norte contiene la mayor parte de la moderna tecnosfera, sus fábricas, plantas de energía eléctrica, vehículos automóviles y plantas petroquímicas y la riqueza que la misma genera. El hemisferio sur contiene la mayor parte de la gente, casi toda desesperadamente pobre. El resultado de esta división es una dolorosa ironía global: los países pobres del sur, a pesar de estar privados de una parte equitativa de la riqueza mundial, sufren los riesgos ambientales generados por la creación de esta riqueza en el Norte [1].

Esa dualidad no es resultado de cierta disposición divina o natural, sino que se convierte en uno de los objetivos del nuevo desorden mundial capitalista y debe considerarse en sentido estricto como una característica propia del imperialismo ecológico. Así, (…) la explotación masiva del medio ambiente en el Tercer Mundo incluye la conversión de residuos letales en mercancías, y el comercio internacional con ellos. También involucra la imposición por parte del capital de trueques de deudas por medio ambiente, la construcción de inmensos incineradores y vertederos, y muchos otros proyectos aparentemente sin sentido [2].

Todas esas acciones son mecanismos propios de la dominación imperialista, las cuales generan resistencias por parte de los explotados y oprimidos del orbe enfrentando los crímenes ambientales que están destruyendo nuestra madre tierra y poniendo en peligro la supervivencia de nuestra especie. Para que el asunto no quede en enunciación retórica, deben precisarse las principales características del imperialismo ecológico, a fin de entender las novedosas formas asumidas por el imperialismo contemporáneo: es lo que intentamos hacer en este ensayo.

1. Destrucción acelerada de ecosistemas en los países dominados

La noción de ecosistemas ayuda a entender la magnitud de los problemas ambientales que hoy padecemos, en la medida en que su destrucción se constituye en la principal manifestación de la inviabilidad ambiental del modo de producción capitalista. Por ecosistemas puede entenderse a los conjuntos o escenarios en que se reproduce la vida. Un ecosistema determinado está definido por "el medio abiótico físico-químico y las manifestaciones bióticas a las que sirve de soporte: microbios y bacterias, plantas, animales" [3]. Para las sociedades los ecosistemas han sido fuentes de riqueza y bienestar, en la medida en que no solamente son ensamblajes de especies sino de "sistemas combinados de materia orgánica e inorgánica y fuerzas naturales que interactúan y se transforman". La energía que permite el funcionamiento del sistema proviene del sol, siendo dicha energía (…) absorbida y convertida en alimento por plantas y otros organismos que realizan la fotosíntesis y que se encuentran en la base misma de la cadena alimentaria. El agua es el elemento crucial que fluye a través del sistema. La cantidad de agua disponible, junto con los niveles extremos de temperatura y la luz solar que un determinado sitio recibe, determinan en lo fundamental el tipo de plantas, insectos y animales que habitan en ese lugar y la manera en que se organiza el ecosistema [4].

Los ecosistemas reportan beneficios directos e indirectos a los seres humanos. Entre los directos se destacan la obtención de plantas y animales como alimentos y materias primas o como recursos genéticos y los indirectos toman la forma de servicios como control de la erosión, almacenamiento de agua por parte de plantas y microorganismos o la polinización por dispersión de semillas por insectos, aves y mamíferos.

Los ecosistemas tal y como los conocemos en la actualidad han evolucionado durante millones de años y no pueden ser sustituidos ni recuperados por procedimientos tecnológicos. La desaparición de cualquier ecosistema supone eliminar posibilidades de subsistencia para los seres humanos por la sencilla razón de que "los ecosistemas hacen que la Tierra sea habitable purificando el aire y el agua, manteniendo la biodiversidad, descomponiendo y dando lugar al ciclo de nutrientes y proporcionándonos todo un abanico de funciones críticas" [5].

En términos económicos inmediatos, el aprovechamiento de las riquezas naturales es una base de subsistencia y de empleo, sobre todo en los países del sur, puesto que la agricultura, la explotación forestal y la pesca generan uno de cada dos empleos que existen en el mundo y, además, en todo el planeta las actividades relacionadas con la madera, los productos agrícolas y el pescado son más importantes que los bienes industriales. Por esta razón, la disminución de la capacidad productiva de los ecosistemas tiene efectos devastadores sobre los seres humanos y de manera directa sobre los pobres que dependen de aquéllos para su subsistencia.

Existen antecedentes históricos de que determinadas sociedades han colapsado por la destrucción de la riqueza natural y de los ecosistemas (como los Mayas en Mesoamérica). Sin embargo, tales colapsos fueron completamente distintos a lo que está pasando en la actualidad en términos de escala y velocidad, porque antes de la emergencia del capitalismo la degradación ambiental afectó a sociedades perfectamente localizadas y fue un proceso de deterioro gradual a lo largo de varios siglos, mientras que ahora la destrucción de los ecosistemas se efectúa a un ritmo acelerado y cubre hasta el último rincón del planeta tierra.

Los ecosistemas son dinámicos y se regeneran constantemente en forma natural, pero en la medida en que las fuerzas destructoras del capitalismo se generalizan pueden desaparecer, en razón de que cada ecosistema interactúa de manera compleja con el ambiente y la comunidad biológica que lo habita, lo cual a su vez lo hace particularmente vulnerable. Las presiones generadas por la explotación intensiva de recursos para satisfacer el consumo voraz de grupos reducidos de la población (las clases dominantes de todo el mundo), y sobre todo de los países imperialistas, destruyen los ecosistemas. Cada uno de los ecosistemas existentes ha sufrido un notable deterioro, como se constata con algunas cifras elementales: el 75% de las principales pesquerías marinas está agotado por el exceso de pesca o ha sido explotado hasta su límite biológico; la tala indiscriminada de árboles ha reducido a la mitad la cubierta forestal del mundo; el 58% de los arrecifes coralinos está amenazado por destructivas prácticas de pesca, por el turismo y por la contaminación; el 65% de los casi 1.500 millones de hectáreas de tierras de cultivo que hay en todo el mundo presenta algún nivel de degradación del suelo; y el bombeo excesivo de aguas subterráneas por parte de los grandes agricultores en todo el mundo excede las tasas naturales de reposición en por lo menos 160.000 millones de metros cúbicos por año [6].

Está perfectamente establecido el diferente impacto de la acción de los opulentos y de los pobres sobre recursos, materiales y energía. A nivel mundial existe una geografía desigual del consumo, puesto que un habitante de un país "desarrollado" consume el doble de grano y pescado, el triple de carne, nueve veces más papel y once veces más petróleo que un habitante de un país neocolonial. Es necesario subrayar que semejante diferencia en los niveles de consumo es posible porque hay una apropiación directa de los recursos disponibles en todo el mundo para disfrute de una escasa minoría, ya que ésta no gasta solamente los recursos que encuentra en sus propios países (por el contrario, trata de preservarlos durante más tiempo, o por lo menos eso es lo que afirman de dientes para afuera). Incluso, en la mayor parte de las ocasiones el consumidor del Norte ignora de dónde proceden los materiales y la energía que consume diariamente y el impacto que su producción tiene en sus lugares de origen, como se ejemplifica con el caso de las tuberías de cobre que se usan en las grandes ciudades de los Estados Unidos:

Un constructor de viviendas en Los Ángeles instala tuberías de cobre, pero no tiene forma de saber que ese cobre proviene de la infame mina de Ok Tedi en Papúa Nueva Guinea. Esta gigantesca mina, propiedad de un consorcio internacional, arroja diariamente 80.000 toneladas de desechos de minería sin tratar al río Ok Tedi, lo que destruye la mayor parte de su vida acuática y perturba los medios de subsistencia de la comunidad wopkaimin. La globalización implica que los propietarios eventuales de las viviendas que se benefician de las tuberías de cobre no tienen conocimiento de su nexo con la deteriorada cuenca del Ok Tedi ni cargan con sus costos ambientales [7].

En la vida diaria, unos pocos consumen mercancías que se han originado a partir de la explotación intensiva de los ecosistemas de todo el mundo, como se ejemplifica con algunos datos elementales: (…) un ciudadano estadounidense requiere más o menos cinco hectáreas de un ecosistema productivo para mantener su consumo promedio de bienes y servicios, comparadas con menos de 0,5 hectáreas que se necesitan para sostener el consumo de un habitante de un país en desarrollo. Las emisiones per cápita anuales de CO2 ascienden a 11.000 kilogramos en los países industrializados, donde hay muchos más automóviles, industrias y electrodomésticos, comparados con menos de 3.000 kilogramos en Asia [8].

Sin embargo, quienes más directamente dependen y viven con los ecosistemas, indígenas, campesinos y mujeres, son los que menos disfrutan los productos que allí se generan, tienen un peor nivel de vida y además se ven perjudicados en forma inmediata y directa por su destrucción. Esto es causado por la apropiación privada de los ecosistemas por parte del capitalismo, lo que da como resultado que quienes detentan más capital y dinero tengan un mayor nivel de consumo y muchas más posibilidades de beneficiarse de los bienes y servicios que originan los diversos ecosistemas. Cuando se contamina un río o una costa, reduciendo la pesca, quienes lo sufren en carne propia no son los consumidores de las engalanadas mesas del Norte, sino los pescadores y sus familias que habitan en las costas o en los ríos de los países del Sur.

Para concluir este primer parágrafo puede decirse con plena seguridad que es imposible la existencia de las sociedades humanas sin ecosistemas, ya que éstos son en realidad "los motores productivos del planeta". En forma ineludible, (…) los ecosistemas están a nuestro alrededor: bosques, praderas, ríos, aguas costeras y profundidades marinas, islas, montañas e incluso ciudades. Cada uno entraña la solución a un desafío particular de la vida, solución ésta que se ha configurado a lo largo de los milenios; cada uno codifica enseñanzas de supervivencia y eficiencia, a medida que incontables especies compiten por luz solar, agua, nutrientes y espacio. Si se la privara de sus ecosistemas, la Tierra se parecería a las imágenes desoladas y sin vida que proyectaron desde Marte las cámaras de la NASA en 1997 [9].

Pretender que la vida humana es posible sin los ecosistemas, tal y como afirman ciertos economistas y tecnócratas, no pasa de ser una falacia justificatoria del irracional modelo de acumulación capitalista, como si así se pudiera eludir los límites naturales existentes que cuestionan la creencia absurda en un crecimiento económico ilimitado. Sólo individuos cínicos o mentirosos, engreídos por su culto a la tecnología y al consumo ostentoso, pueden decir barbaridades que rayan en la demencia. Por ejemplo, Adrian Berry llegó a sostener que (…) contrariamente a la creencia del Club de Roma, no hay "límites al crecimiento". No hay ninguna razón por la que nuestra riqueza global, o por lo menos la riqueza de las naciones industriales, no siga creciendo indefinidamente a su promedio anual actual de un 3 o un 5%. Aunque se demuestre finalmente que los recursos de la tierra son finitos, los del Sistema Solar y los de la Gran Galaxia que lo rodea son, para todos los fines prácticos, infinitos [10].

Tal nivel de estupidez y de arrogancia con respecto a la naturaleza es notable pero no sorprendente, porque ella hace parte de la lógica capitalista que se ha enseñoreado del mundo. Esa lógica la expresan mejor que nadie los economistas neoliberales, porque "quien crea que el crecimiento exponencial puede durar eternamente en un mundo finito, o es un loco o es un economista" [11].

2. La acentuación del saqueo de materias primas y recursos naturales

En los últimos años se ha acentuado la explotación de materias primas, incluyendo petróleo, recursos forestales, cobre, café, banano, minerales, metales preciosos, diamantes, a despecho de la propaganda sosteniendo que ya no son importantes esas materias primas ni los recursos naturales, porque la sociedad posindustrial -en la que supuestamente nos encontraríamos- ya no los necesita, dado que ahora lo que contaría es el conocimiento y la información [12]. Esos supuestos de la "era de la información" no tienen nada que ver con la realidad, ya que los polos dominantes en el mercado mundial capitalista siempre deben recurrir a las fuentes materiales de producción, porque para elaborar automóviles, televisores, computadores, teléfonos portátiles y todo tipo de objetos no se pueden violar las leyes físicas ni producir cosas materiales a partir de la nada. Es necesario extraer la materia y la energía de los lugares donde se encuentre, e incluso, en los casos en que se avanza en la producción de materiales sintéticos que sustituyan a determinados productos, no puede eludirse la dependencia material de otro tipo de recursos (si en la producción de determinadas partes del automóvil se prescinde del hierro y se sustituye por plásticos, eso supone la incorporación de mayores cantidades de petróleo).

Que los recursos materiales son y seguirán siendo importantes para el capitalismo y el imperialismo ha quedado demostrado en los últimos años con las guerras y conflictos azuzados o llevados a cabo por las potencias imperialistas. Dado el agotamiento de los recursos naturales no renovables y que otros renovables, en razón de su explotación desaforada se están convirtiendo en no renovables (plantas, animales y agua), los países imperialistas compiten entre sí para usufructuar esos recursos. Los Estados Unidos, el país del mundo que más consume y despilfarra materia y fuentes de energía, ha proclamado como un asunto de seguridad nacional el control de las fuentes de petróleo y de materias primas estratégicas, y las guerras y genocidios que ha organizado en los últimos años están relacionados con la apropiación de importantes reservas de crudo [13]. Basta recordar que en el documento Santa Fe IV se sostiene que el control de los recursos naturales de América Latina no sólo es una prioridad de los Estados Unidos, sino una cuestión de seguridad nacional.

Desde luego, esa guerra mundial por los recursos que se libra entre las potencias (pero no en sus países sino en los territorios del Sur, convertidos en campos de batalla) tiene consecuencias ambientales evidentes al aumentar la presión sobre los ecosistemas, tendencia que es una continuación de procesos típicos del capitalismo desde la Revolución Industrial, como se evidencia al recordar que entre 1770 y 1995 la tierra perdió más de un tercio de los recursos existentes, una cifra impensable en cualquier otro momento de la historia humana y que "un 70% del bosque tropical seco ha desaparecido, junto con un 60% de los bosques de la zona templada y el 45% de la selva tropical húmeda" [14]. El saqueo de los recursos materiales y energéticos que se encuentran en los países dominados del Sur y del Este se ha institucionalizado a través del impulso a las exportaciones por la vía de los Planes de Ajuste Estructural, lo cual ha producido un regreso a las economías primarias tradicionales en muchos países del mundo. Eso explica que el culto a las exportaciones y al comercio exterior haya adquirido tanta legitimidad política y justificación teórica (reviviendo el mito de las "ventajas comparativas") y se haya convertido en parte del imaginario político y económico de las clases dominantes de los países periféricos, deseosas de regalar en forma rápida todos los recursos naturales con que cuente el territorio de un país, en aras de ser competitivos en el mercado mundial. Esta ideología exportadora -que cuenta como sus principales exponentes al Banco Mundial, al Fondo Monetario Internacional y a la Organización Mundial de Comercio- es justificatoria del saqueo de materias primas y recursos naturales y oculta conscientemente los impactos ambientales que eso produce o, lo que es todavía peor, pretendiendo que eso beneficia los ecosistemas al dejarlos bajo la regulación del capital privado para capitalizar la naturaleza a su antojo, lo que finalmente nos beneficiará a todos. Este cinismo se encuentra detrás del discurso "verde" de todos aquellos interesados en llevarse hasta el último pedazo de selva virgen que pueda quedar en algún lugar del mundo, dejando a su paso miseria y desolación.

3. Biopiratería y saqueo de la diversidad biológica y cultural de los países dominados

El desarrollo de la ingeniería genética y de la biotecnología se está haciendo a partir de la base genética natural existente en los diversos ecosistemas del mundo, como las selvas húmedas tropicales, los páramos y los manglares, muchos de los cuales habían permanecido al margen del saqueo de compañías y estados imperialistas. Con los avances tecnológicos en la investigación biológica y biomédica en los laboratorios de las multinacionales -principalmente de los Estados Unidos-, esos recursos naturales gestados durante miles o millones de años pasan a convertirse en un ansiado botín mercantil de las multinacionales o los centros científicos de investigación del Norte. En este sentido, puede hablarse de un verdadero expolio de los recursos biogenéticos existentes en el Sur del mundo por parte del Norte, donde las empresas multinacionales empiezan a explotarlos comercialmente como expresión de lo que se ha denominado capital genético. Este es un capital que parte de una base natural ya existente, que debería pertenecer a los pobladores de las regiones o localidades donde se encuentra pero es apropiado en forma fraudulenta por grandes compañías, las que a partir de esa base genética desarrollan o reproducen medicamentos o productos que luego son patentados y apropiados por las compañías multinacionales. Así, la biodiversidad se ha convertido en el nuevo coto de caza del imperialismo genético, cuyo interés fundamental es apropiarse de esa riqueza. El nuevo colonialismo genético supone, desde luego, un proceso de expropiación en el que existen, en términos sociales, ganadores y perdedores. El bando de los ganadores está constituido por las grandes compañías multinacionales de la biotecnología y sus investigadores y el bando de los perdedores está formado por millones de campesinos e indígenas (expropiados de sus saberes ancestrales, de sus recursos, de sus plantas y animales) y la población pobre de los países situados en el Sur del mundo. Desde este ángulo, existe un intercambio genéticamente desigual, caracterizado por el traslado masivo y tramposo de la riqueza natural que se alberga en los trópicos hacia los países imperialistas, muy poco biodiversos y con una alta homogeneización genética [15].

El ataque del imperialismo genético contra la biodiversidad acentúa el ecocidio contra las selvas y sus habitantes y reduce todavía más la maltrecha fuente de alimentos de la humanidad, ya que el 90% de nuestra dieta cotidiana está constituido por unas 15 especies agrícolas y 8 especies de animales. Con la Revolución Biotecnológica se acentúa la homogeneización genética de los principales cultivos, la desaparición de las variedades locales que aun existen y la imposición del latifundismo genético, impulsado por las grandes empresas multinacionales de la alimentación y los agroquímicos.

La expropiación de las riquezas biológicas de las selvas y bosques tropicales forma parte de una nueva fase de dominación imperialista, tan rapaz y genocida como los anteriores períodos de saqueo colonialista del planeta. La expropiación genética constituye uno de los soportes del tan alabado avance de la biotecnología en los centros imperialistas, donde se consuma la reducción de los seres humanos y de todas las formas de vida a simples mercancías para valorizar grandes capitales, sin que importen los efectos perversos de esa lógica criminal y depredadora.

4. El traslado de desechos tóxicos (nucleares y radiactivos) del Norte al Sur

El capitalismo genera una gran cantidad de desechos tras la obsolescencia de las mercancías. Si para confeccionar productos se usan materiales tóxicos o radiactivos, como en efecto sucede con la industria microelectrónica y otras ramas de la producción industrial, es obvio que se originen desechos radioactivos. Para los países capitalistas del centro se hace imprescindible liberarse de esos desechos tóxicos y convertir su comercialización en una lucrativa industria y es "una estrategia central del Nuevo Orden Mundial, una forma intencionada de cercar tierras y recursos -el mismísimo aire que respiramos-, previamente de propiedad común, y establecer el comercio en ‘derechos de polución’" [16]. El capitalismo "descubrió" que hasta los desechos tóxicos pueden convertirse en una mercancía susceptible de ser vendida a los países más desprotegidos y miserables, y ha procedido a poner en práctica esa estrategia comercial, lo que ha dado como resultado que "prósperos empresarios" de los países imperialistas, en alianza con sus respectivos estados, estén asumiendo la tarea de envenenar el suelo, el mar y el aire de países enteros, con la consiguiente enfermedad y muerte de seres humanos y animales.

Los Estados Unidos encabezan la lista de países que anualmente envían miles de toneladas de residuos tóxicos, encubiertos como fertilizantes, que son vertidos en las playas y tierras productivas de Bangla Desh, Haití, Somalia, Brasil, y otros países. La administración de Bill Clinton (1993-2001), por ejemplo, aceptó que las grandes corporaciones estadounidenses mezclaran cenizas de incineradores -que tienen altas concentraciones de plomo, cadmio, y mercurio- con productos agroquímicos. Este veneno químico se vende a agencias y gobiernos extranjeros que, o no sospechan de ese contenido o simplemente hacen la vista gorda [17]. El traslado de desechos tóxicos al Sur del planeta no es el resultado de imprevisiones o fruto necesario del "progreso técnico", sino que hace parte de la lógica de un explícito racismo ambiental que tiene como finalidad expresa la contaminación de seres humanos y de países considerados como inferiores. La lógica criminal del racismo ambiental se basa en el supuesto de que unos grupos humanos tienen el derecho a consumir hasta el hartazgo, sin miramientos con los que viven en condiciones infrahumanas de vida, y luego enviarles los residuos tóxicos a sus territorios. Semejante práctica genocida se sustenta en la convicción de las clases dominantes de todo el mundo de que su sola existencia es beneficiosa para el planeta, y los otros seres humanos deben resignarse a aceptar ese destino inexorable en el que sólo los ricos y opulentos tienen derecho a una vida sana y limpia. Es la típica ilusión NIMBY (Not in My Blacyard- No en mi jardín) que concibe como posible mantener al mismo tiempo un aumento incontrolable en el consumo de productos y preservar el medio ambiente circundante en condiciones adecuadas, para lo cual no importa contaminar el jardín del vecino con tal de mantener limpio el mío.

El traslado de residuos contaminantes a los países dominados se ha convertido en un lucrativo negocio para ciertas compañías de los países imperialistas. Aunque la mayor parte de las materias primas utilizadas en la producción de las mercancías proceden del mundo pobre y dependiente -cuando esas materias tenían un valor de uso, es decir, se podían utilizar- se convierten en basura inservible luego de que han sido utilizados por los usuarios y consumidores del Norte y por sus pocos émulos en los países del Sur. Y es en este momento cuando nuevamente se piensa en esos países pobres como receptáculo de los desperdicios que origina el consumo desenfrenado de los opulentos del Norte. Los países altamente industrializados, se encuentran literalmente inundados de desechos y productos tóxicos, tal y como sucede en los Estados Unidos. Sus ríos y lagos están tan contaminados que las grandes empresas han abierto mercados para sus "apetecidos" residuos tóxicos, como ya se hizo desde mediados de la década de 1980 cuando vertieron miles de barriles de residuos de mercurio en los ríos sudafricanos [18].

La exportación de residuos tóxicos por parte de los Estados Unidos está estrechamente emparentada con sus estrategias políticas ante los países pobres del mundo. La destrucción ecológica, la pobreza forzada, la guerra de contrainsurgencia, la corrupción y brutalidad política y el vertido de residuos tóxicos provenientes del extranjero forman parte de la misma estrategia. El comercio de residuos tóxicos es una estrategia central del nuevo desorden mundial con la finalidad de apropiarse de las tierras y recursos de los pueblos más pobres, incluyendo el propio aire que respiramos, para establecer el comercio de derechos de polución. Pero, al mismo tiempo, es un medio de proletarizar a campesinos y aldeanos, conduciéndolos a nuevas formas de explotación del trabajo y también una manera de arrasar con los ecosistemas del Sur.

Mientras en el Norte se hacen más fuertes las regulaciones ambientales, sus empresas y capitalistas se encargan de impulsar la contaminación en el Sur y el Este del mundo. Los Estados Unidos se oponen a la reglamentación del transporte de residuos peligrosos y también han bloqueado las propuestas de otros países encaminadas a prohibir los embarques de residuos hacia los países pobres. No es de extrañar, pues, que al mismo tiempo haya convertido a martirizados países como Haití, Guatemala, Salvador y Somalia en zonas de descarga de sus residuos industriales, una forma premeditada de envenenamiento de los países neocolonizados.

5. El desconocimiento de la deuda ecológica que el imperialismo le debe al mundo dependiente

Por deuda ecológica debe entenderse el no pago por parte de los países altamente industrializados de los daños causados durante varios siglos por la explotación indiscriminada de los recursos naturales destinados a la exportación, sin que se contabilizaran los impactos negativos sobre los ecosistemas y el hábitat locales. En forma más concreta se puede considerar como (…) la deuda contraída por los países industrializados del Norte con los países del Tercer Mundo a causa del saqueo de los recursos naturales, los daños ambientales y la libre utilización de espacio ambiental para depositar desechos, tales como los gases de efecto invernadero, producidos por esos países industrializados [19].

En consecuencia, los verdaderos deudores son las clases dominantes de todo el mundo, en primer lugar las de los países colonialistas e imperialistas.

En contra del sentido común de los tecnócratas neoliberales, de los banqueros y de los representantes del capital financiero y de las transnacionales, la noción de deuda ecológica destaca que los países del Norte le deben a los pobres del mundo por haber ocasionado un "déficit terrestre (...) provocado por el aniquilamiento de los sistemas vitales básicos del planeta debido al abuso de su aire, sus suelos, las aguas y la vegetación". La responsabilidad de este déficit recae en forma desigual para los pobres y los opulentos, en la medida en que el consumo y el nivel de vida son diferentes entre unos y otros. Por esa razón, la deuda ecológica está relacionada con el racismo ecológico, ya que quienes más soportan los efectos de la devastación ambiental son los pobres, los campesinos, los indígenas, las mujeres humildes y los trabajadores. En otros términos, para comprender la deuda ecológica es menester introducir un análisis de clase, de género y de etnia, que permita determinar la forma como los más pobres son afectados por la degradación ambiental.

En una perspectiva histórica, durante los últimos cinco siglos los habitantes de los países imperialistas han contraído una deuda con los pobres del mundo, como resultado de una diversidad de procesos mutuamente relacionados entre los que sobresalen: la extracción de los recursos (minerales, marinos, forestales y genéticos) en los países del Sur; la consolidación de un intercambio ecológicamente desigual, como resultado del cual se exportan bienes primarios sin evaluar económicamente el impacto social y ambiental generado por su extracción o producción; el saqueo, destrucción y devastación de hombres y culturas desde la era colonial; la apropiación de conocimientos tradicionales de los pueblos indígenas sobre semillas y plantas medicinales, en los que se sustentan las modernas agroindustrias y la biotecnología; la destrucción de las mejores tierras de cultivo y de los recursos marinos para la exportación, debilitando la autosuficiencia alimentaria y la soberanía cultural de las comunidades del Sur; la contaminación de la atmósfera por parte de las naciones industrializadas debido a la excesiva emisión de gases que han afectado a la capa de ozono, provocando el efecto invernadero y desestabilizando el clima; la apropiación desproporcionada de la capacidad de absorción de dióxido de carbono que tienen los océanos y bosques del planeta; la producción de armas químicas y nucleares, cuya puesta a punto se hace con frecuencia en los países del Sur; y la venta de plaguicidas que no son usados en el Norte y el almacenamiento de desechos tóxicos en los países del Sur [20].

Con respecto a las relaciones entre deuda externa y deuda ecológica cabe destacar dos aspectos: 1º) los precios de las exportaciones no incluyen los diversos costos sociales y ambientales, que no se contabilizan (es decir, son gratuitos) y los saberes (por ejemplo el conocimiento exportado desde América Latina sobre el manejo de determinados productos, como la papa o el maíz) tampoco se pagan. Pero al mismo tiempo las emisiones de gas carbónico que se producen a gran escala en el Norte son absorbidas gratis por la vegetación o los océanos de todo el mundo, incluyendo al Sur del planeta. Es como si los ricos del mundo se hubieran "arrogado derechos de propiedad sobre todos los sumideros de CO2, los océanos, la nueva vegetación y la atmósfera" [21]; 2º) la cancelación de la deuda externa degrada la naturaleza, puesto que para pagarla debe aumentarse la producción lo cual por lo común se hace a costa del empobrecimiento de la gente y de una mayor extorsión de la naturaleza. En la medida en que se dedican más recursos para exportación con la finalidad de pagar la deuda externa, ésta aumenta y al mismo tiempo los países pierden sus riquezas naturales. Esta es una muestra palpable de injusticia económica y ambiental, propia del sistema capitalista e imperialista. Como parte de esa injusticia, la deuda externa se sigue cobrando -y pagando, que es lo peor- cumplidamente, pero la deuda ecológica contraída por los países imperialistas nunca se menciona, como si no existiera.

Existe una estrecha relación entre la deuda externa (financiera) que desangra a los países dependientes y la deuda ecológica (nunca reconocida por los países dominantes en el sistema mundial), debido a que las divisas destinadas al pago de los intereses y amortizaciones de la deuda externa aumentan la extracción de recursos naturales, para convertirlos en exportaciones al mercado externo con el fin de obtener dinero para seguir pagando las deudas. El costo ambiental de ese proceso se materializa en hechos como los siguientes:

- Acelerada deforestación que destruye la biodiversidad y convierte en desiertos vastas superficies de tierras anteriormente fértiles. "Desde 1970 las áreas arboladas han disminuido de 11,4 kilómetros cuadrados por cada mil habitantes a sólo 7,3 kilómetros cuadrados".

- La utilización de las mejores tierras de cultivo para la exportación ha forzado a los campesinos a cultivar tierras marginales. Por ejemplo, la utilización para el cultivo de laderas escarpadas, vulnerables a la erosión, ha favorecido los fatales deslizamientos de lodo que recientemente han afectado a Honduras, Nicaragua y Venezuela.

- Incremento del uso de plaguicidas y fertilizantes químicos. Por ejemplo, la industria bananera de diversos países utiliza el plaguicida DBCP, que provoca esterilidad masculina.
- Destrucción de los manglares para la cría del camarón, favoreciendo así las inundaciones en las zonas costeras. En Ecuador, el 70% de los manglares ha sido destruido para instalar criaderos de camarón para la exportación, afectando con ello la supervivencia de los pescadores tradicionales y aumentando las posibilidades de inundaciones provocadas por el fenómeno de El Niño.

- Consumo excesivo de combustible, disminución del valor nutricional e incremento del uso de conservantes, provocados por el transporte de alimentos a grandes distancias.

- Sustitución de la diversidad biológica por monocultivos y bosques artificiales. La explotación comercial de las plantaciones forestales extrae la madera y destruye el resto por considerarlo "desechos".

- Pesca excesiva: "Las existencias mundiales de pesca están en declive, con una cuarta parte ya agotada o en vías de serlo y otro 44% explotado al límite de su continuidad biológica".

- Destrucción de hábitats naturales y humanos como resultado de los riesgos de la extracción de petróleo. Por ejemplo, los daños provocados por la Shell en el delta del río Níger, hogar del pueblo Ogoni [22].

Un procedimiento adecuado para sopesar la deuda ecológica contraída por los voraces consumidores de los países imperialistas y los subconsumidores del Sur consiste en comparar sus respectivas huellas ecológicas. Por huella ecológica se entiende la cantidad de "tierra cultivable, zonas de pastoreo, bosques, producción oceánica y capacidad de absorción de dióxido de carbono que es consumida por una persona promedio en un área geográfica determinada" [23]. Esa noción apunta a medir el impacto de los modelos de consumo con relación a la capacidad de carga del planeta, por lo cual se entiende el máximo de población de una determinada especie que puede sobrevivir en cierto hábitat sin provocarle daños irreversibles. En el caso de un país determinado, la huella ecológica mide la superficie biológicamente productiva que es necesaria para mantener el nivel de recursos de ese país y para absorber sus desechos:

Cuando la huella ecológica de un país es mayor que su capacidad ecológica de carga, ese país tiene que "importar" capacidad de carga de algún otro sitio y/o consumir su capital natural a un ritmo mayor que el de la regeneración de la naturaleza. Esto se logra importando alimentos, combustible o productos forestales o agotando su provisión de recursos renovables y no renovables (por ejemplo, combustibles fósiles). También puede "exportar" desechos, como el exceso de emisiones de dióxido de carbono que su masa forestal o los océanos circundantes no pueden absorber [24].

Se ha establecido que la huella ecológica promedio de un habitante humano en el planeta es de 7,7 hectáreas, pero que los países altamente industrializados superan con creces esa media en tanto que los países dependientes están sensiblemente por debajo de la misma. De esta forma, por ejemplo, Canadá tiene una capacidad ecológica de carga de 9,6 hectáreas per capita, mientras que en el otro extremo Bangla Desh, con una huella ecológica de sólo 0,5 hectárea per cápita dispone de una capacidad de carga de tan solo 0,3 hectárea por persona. Considerando los resultados de la huella ecológica por países se encuentra que a escala mundial el 77% de la población humana tiene una huella ecológica menor que la media, de sólo 1,02 hectárea, pero el otro 23% -los verdaderos deudores ecológicos- ocupa el 67% de la huella de toda la humanidad. Esto quiere decir que sólo un quinto de la población utiliza dos tercios de la capacidad de carga. Es esa quinta parte de deudores ricos la responsable de que la humanidad esté consumiendo un 40% más de recursos de los que pueden regenerarse sosteniblemente. Por cada persona que utiliza el triple de lo que en justicia le corresponde de la capacidad de carga del planeta, hay tres que sobreviven con sólo un tercio de lo que realmente les correspondería [25].

6. Intercambio ecológico desigual

Cuando se analiza la dominación imperialista suele hablarse del intercambio económico desigual expresado en la célebre formulación teórica del deterioro de los términos de intercambio, con lo que se quiere expresar que en el mercado mundial tienden a depreciarse los productos primarios y a encarecerse los bienes manufacturados. Mirada en el largo plazo esta tendencia perjudica a los países productores de materias primas. Pero sin desconocer la importancia de este intercambio desigual en términos económicos, es necesario considerar el intercambio ecológico desigual, algo poco estudiado. Por tal puede entenderse el resultado ambiental -negativo para los países dependientes- de la importación por parte de los países altamente industrializados de productos del Sur a bajos precios, que no toman en consideración el agotamiento y perennidad de tales recursos [26]. Esto sucede hoy con recursos naturales, como la madera (de la cual el Japón es uno de los primeros compradores del mundo), minerales, petróleo y especies exóticas. También debe considerarse como parte de ese intercambio ecológico desigual el envenenamiento de aguas, aire, tierras y seres humanos que se produce como resultado de la aplicación de plaguicidas en las plantaciones agrícolas de empresas imperialistas en países dependientes (como hicieron en Nicaragua las compañías bananeras). Mientras que las compañías transnacionales se llevan el producto para ser vendido y consumido en su país de origen, en las zonas productoras queda la desolación, la muerte y el veneno por todos lados.

En pocas palabras, intercambio ecológicamente desigual "significa el hecho de exportar productos de países y regiones pobres, sin tomar en cuenta las externalidades locales provocadas por estos productos o el agotamiento de los recursos naturales, a cambio de bienes y servicios de regiones más ricas" [27]. Y lo más importante radica en que esa noción tiene implicaciones políticas, al destacar que la pobreza y la carencia de soberanía y autonomía por parte de las regiones exportadoras, debido a su condición dependiente y subordinada en el plano mundial, están en la base de ese intercambio desigual que finalmente perjudica a los pobres de dichas regiones, en virtud de la irremediable destrucción de sus ecosistemas sin que la misma sea asumida por los países imperialistas y sus empresas, que lucran con los productos que allí se generan.

7. Violación de las aguas territoriales de los países dependientes por parte de las flotas pesqueras de las grandes potencias

El ritmo infernal de pesca que se ha practicado durante las últimas décadas, a medida que aumenta el consumo de pescado o productos derivados en los países del Norte, ha agotado los principales bancos de peces en todo el mundo, comenzando por los mares y ríos de esos mismos países. Un buen ejemplo al respecto es el del bacalao, un producto esencial para la subsistencia de miles de pescadores artesanales en las costas canadienses de Terranova, que, por la acción de los grandes pesqueros comerciales, ha sido diezmado, terminando no sólo con el recurso sino también con los propios pescadores [28]. Como resultado del agotamiento de los bancos de peces en las aguas del Atlántico norte, grandes buques pesqueros de los países europeos, de los Estados Unidos y de Japón, incursionan en las aguas de todo el mundo para depredar literalmente todo lo que encuentran a su paso. Ahora, la pesca en alta mar está dominada por grandes barcos que operan a gran velocidad y "llevan detrás inmensos sistemas de redes que barren todo a su paso, sin tener en cuentas los cupos de peces y con una total indiferencia hacia el medio ambiente" [29]. Esto ha ocasionado la extinción de cientos de especies marinas y una drástica reducción del volumen de pesca a nivel mundial. También ha significado el empobrecimiento o la ruina de los pequeños pescadores artesanales en diversos lugares del mundo, una consecuencia dramática porque en los países de la periferia existen millones de personas cuya vida se ha desenvuelto durante cientos o decenas de años en torno a la pesca [30].

8. Exportaciones forzadas de especies animales y vegetales

Este comercio desigual que se hace siempre en la dirección Sur-Norte es realizado por mafias organizadas y tiene como objetivo transportar mascotas de compañía o producir mercancías exóticas a partir de partes animales (piel, marfil, dientes) para adornar a la burguesía de los países industrializados. Este comercio ilegal es tan significativo que se considera como la segunda actividad comercial subterránea, solamente superada por el comercio de estupefacientes. Anualmente circulan en forma ilegal 50 mil primates, 4 millones de aves, 350 millones de peces tropicales, de todos los cuales mueren en el viaje entre el 60 y el 80%. [31]. Para que este negocio funcione existen complejas redes de traficantes de animales, emparentadas con otras actividades como el narcotráfico, en las que participan funcionarios estatales y empresarios privados tanto de los países pobres como de los países ricos. Solo de esa forma pueden ser extraídos de la Amazonía brasileña, para señalar el caso más aberrante de expoliación imperialista, 12 millones de animales, de los cuales muy pocos llegan vivos a su destino final, puesto que sólo uno de cada diez resiste las travesías, el cambio de hábitat, la suciedad o el maltrato [32]. No es coincidencia, entonces, que en el Brasil 208 especies están seriamente amenazadas [33].

El mercado de los animales y de las plantas exóticas está claramente definido en términos económicos y geográficos: la oferta la suministran los países tropicales y la demanda se concentra en los países industrializados. En estos últimos se presenta un consumo insostenible de fauna exótica, abastecido por países en los cuales los campesinos y los trabajadores soportan peores condiciones de existencia. En ese mercado internacional existen consumidores conspicuos que buscan ejemplares raros, pero también debe incluirse a la industria farmacéutica, que compra por ejemplo especies venenosas como arañas y serpientes para experimentar y producir nuevos medicamentos y productos.

La Unión Europea es el principal consumidor de animales exóticos, siendo el primer importador mundial de pieles de reptil, de loros, de boas y de pitones y el segundo importador, después de los Estados Unidos, de primates y felinos. En ese mercado internacional de seres vivos España desempeña un papel significativo, por su posición geográfica que sirve de puente entre África Ecuatorial, América Latina y el sudeste asiático, con los Estados Unidos y otros lugares de Europa.

9. A manera de conclusión: el capitalismo y la ecología son mutuamente excluyentes


La crisis ambiental de nuestro tiempo ha sido producida por el modo de producción capitalista, debido a su carácter mercantil orientado a producir no para satisfacer necesidades sino para incrementar la ganancia individual. Este hecho aparentemente elemental que rige el funcionamiento del capitalismo constituye la base del agotamiento de los recursos naturales, expoliados a un ritmo nunca antes visto en la historia de la humanidad, al mismo tiempo que produce desechos y contaminación de manera incontrolable. Desde este punto de vista el capitalismo tiene dos características claramente antiecológicas: la pretensión de producir de manera ilimitada en un mundo donde los recursos y la energía son limitados; y originar desechos materiales que no pueden ser eliminados -cosa imposible en concordancia con las leyes físicas- y que deben ir a alguna parte, lo cual supone exportarlos a los países más pobres de la tierra. Como bien lo dice James O’Connor (…) la naturaleza es un punto de partida para el capital, pero no suele ser un punto de regreso. La naturaleza es un grifo económico y también un sumidero, pero un grifo que puede secarse y un sumidero que puede taparse. La naturaleza, como grifo, ha sido más o menos capitalizada; la naturaleza como sumidero está más o menos no capitalizada. El grifo es casi siempre propiedad privada; el sumidero suele ser propiedad común [34].

Está absolutamente demostrado por todos los indicadores de deterioro ambiental que la ecología y el capitalismo son polos opuestos de una contradicción insalvable, puesto que el capitalismo se basa en la lógica del lucro y de la acumulación sin importar los medios que se empleen para lograrlo, ni la destrucción de recursos naturales y ecosistemas que eso conlleve. Se podría argüir en contra de esta afirmación que hoy el capitalismo tiene un discurso ecológico y preocupaciones "verdes". Desde luego que sí, pero detrás de ese discurso se esconden los grandes grupos corporativos interesados en expoliar hasta el fin al medio ambiente y de convertirlo en una mercancía muy rentable que genere pingües beneficios. En otros términos, hasta la ecología y el medio ambiente se han convertido en una mercancía más, lo cual tiene implicaciones negativas sobre las mismas posibilidades de existencia y reproducción de la vida en sus más diversas manifestaciones, y esa mercancía ecológica (expresada en la retórica insulsa del pretendido "desarrollo sustentable" y el "capital verde") también se ha mundializado como resultado de la expansión imperialista de las últimas décadas.

En esa perspectiva, pueden señalarse los tres nudos problemáticos que, en términos ambientales, ha generado el capitalismo, tal y como lo ha analizado en varias investigaciones el teólogo brasileño Leonardo Boff: el nudo de la extinción de los recursos naturales; el nudo de la sostenibilidad de la tierra; y el nudo de la injusticia social mundial. En cuanto a la extinción de los recursos naturales estamos asistiendo al más acelerado exterminio de especies de seres vivos, la peor de los últimos 65 millones de años, ya que diariamente desaparecen para siempre unas 10 especies y anualmente unas 20.000. Esta cifra adquiere relevancia si se considera que en la última gran extinción de especies desaparecían dos o tres por año. Otro de los recursos que se agota rápidamente es la tierra fértil, convertida en desierto rural o urbano, deforestada y seca. Al mismo tiempo, la sostenibilidad de la tierra está seriamente en duda ante los procesos en curso, entre los que sobresale el calentamiento global, con sus consecuencias nefastas de alteración climática en todo el orbe, aumento en el nivel de los mares, inundaciones, sequías, huracanes, etcétera, fenómenos todos que pueden llegar a alterar el equilibrio químico-físico y biológico de la tierra. En lo que respecta a la injusticia social mundial, que se manifiesta en la concentración del ingreso y la prosperidad en reducidos sectores de las elites dominantes en todo el mundo al lado de la miseria y la pobreza de millones de seres humanos, tiene una relación directa con la apropiación de recursos y energía por esa minoría opulenta [35].

En este artículo se han descrito y analizado en forma apretada algunas de las características del imperialismo ecológico, sin que hayamos considerado todos los aspectos que pueden ser estudiados a partir del uso de dicha categoría. Simplemente, se ha pretendido demostrar la utilidad de esta noción para entender y enfrentar algunos de los problemas ambientales más álgidos de nuestro tiempo, los cuales no son resultado, ni mucho menos, de catástrofes naturales o fuerzas incontrolables, como se ha dicho tan reiteradamente durante todo el año 2005, después del tsunami en el Océano Indico en diciembre de 2004 o del huracán que asoló a Nueva Orleáns. Teniendo en cuenta los elementos expuestos, es evidente que el imperialismo ecológico tiene múltiples dimensiones, que ameritan ser consideradas, tanto para entender la voracidad del imperialismo contemporáneo como para organizar luchas de resistencia y defensa de los ecosistemas por parte de todos aquellos que sentimos que la naturaleza se ha convertido en el último coto de caza de la mercantilización ecocida del capitalismo mundial.

* Renán Vega Cantor es profesor de la Universidad Pedagógica Nacional, Bogotá-Colombia, y colaborador de la revista Herramienta. Este artículo fue publicado en Revista Herramienta Nº31-Buenos Aires, marzo 2006 -Boletín informativo - Red solidaria de la izquierda radical –y Ecoportal.net