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Centros Chilenos en el Exterior

Cumbre revolucionaria comenzó con prohibición de ingreso al país de líder piquetero

Cumbre revolucionaria comenzó con prohibición de ingreso al país de líder piquetero

Con una polémica se inició la cumbre organizada por el Frente en el cine Lido. Francisco Esteche, líder de la organización Quebracho de Argentina, fue impedido de entrar al país. “Tenía antecedentes de desórdenes causados en Chile”, dijo el ministro del Interior, Belisario Velasco.

www.lanacion.cl

Por Rodrigo Durán

Foto: El vocero del Frente, Jorge Gálvez, en la inauguración de la cumbre. (Foto: Esteban Garay) 

Durante varias semanas la derecha intentó sin éxito que la cumbre de movimientos revolucionarios de Latinoamérica, organizada por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, no se realizara en nuestro país.

Finalmente ayer, sin la presencia de Francisco Esteche, líder de la organización Quebracho de Argentina, y con cerca de 800 personas en el cine Lido de la capital, se dio el vamos a la cita. El encuentro seguirá hoy con las ponencias de los distintos grupos y culminará mañana cuando se difundan las resoluciones que emerjan de la discusión.

Durante el discurso de inauguración, Jorge Gálvez, vocero del FPMR, criticó duramente a la Alianza y al ministro del Interior, Belisario Velasco, a quien acusó de utilizar -previo al encuentro- técnicas de espionaje que recodaban su pasado en la subsecretaría del ramo, a inicios de los ´90, cuando tenía a su cargo el organismo de seguridad pública conocida como “La Oficina”.

Según Galvez, Velasco habría hecho seguimientos y habría extremado las dificultades para que los activistas de grupos afines al Frente en la región no pudieran ingresar al país, sólo para demostrar el adecuado funcionamiento de los aparatos de seguridad. Y aseguró que en esa línea se entiende la prohibición de que Esteche entrara al país, medida que calificó de política y no jurídica.

Sin embargo, Velasco en horas de la mañana esbozó otra versión. Para el ministro, la prohibición se basó en que el líder trasandino “tenía antecedentes de desórdenes causados en Chile, por los cuáles había sido expulsado”.

Lo que sí reconoció el secretario de Estado fue que Investigaciones tenía órdenes de extremar las revisiones en los pasos fronterizos, mientras Carabineros resguardaría la seguridad en las afueras del recinto sede de la cumbre.

“El Gobierno no tiene las atribuciones constitucionales ni legales para prohibir una reunión privada dentro de un teatro también privado, aunque sí tenemos las atribuciones para tomar las medidas correspondientes”, indicó.

La versión de Esteche

Esteche, por su parte, declaro a agencia UPI que la comitiva de Quebracho se disponía a ingresar a territorio nacional cuando “nos separan de la fila de Migraciones, nos lleva la gente de Policía Internacional a un lugar que tienen ahí destacado, supongo que para estas cuestiones, y nos notifican que tenemos, por la resolución 6624, firmada por (Michelle) Bachelet y el ministro del Interior de Chile, prohibición de ingreso al territorio chileno”.

Ante el impasse, el dirigente ligado al movimiento piquetero pretende que el Estado argentino tome medidas. Por ello adelantó que pediría una reunión con el canciller trasandino, Jorge Taiana, buscando que éste exija explicaciones a La Moneda por negarle el ingreso.

“Por lo menos cuando fue secretario de Derechos Humanos en la provincia de Buenos Aires siempre tuvo la deferencia de recibirnos. Entendemos que ahora también nos va a recibir, y vamos a plantear que el gobierno argentino presente por lo menos un pedido de explicaciones respecto de qué se trata esta arbitraria y discrecional disposición que el gobierno chileno, que obviamente está en su derecho de decidir quien entra o no a su territorio, pero por lo menos una explicación”, explicó Esteche.

Según cree, el Gobierno habría cedido a las presiones de la derecha desde que se conoció la realización de esta reunión, sector que incluso pretendió que se declarara ilegal la cumbre, ya que “no tengo ningún tipo de antecedente penal, existen imputaciones en mi país, no procesamientos, que nos pretenden endilgar algunas cuestiones políticas, pero de todas maneras yo puedo salir libremente, de hecho yo ya tenía firmada la visa de salida”.

Bajo esa perspectiva, el dirigente cuestionó la calidad democrática en Chile, aunque puntualizó que su diferencia es sólo con el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, y en ningún caso con el pueblo chileno. “Lo cual es lamentable viendo la historia personal que tiene la Presidenta de Chile, pero evidentemente las intenciones de la derecha pinochetista eran ilegalizar este encuentro, cosa que no lograron, pero sí lograron que por lo menos una docena de dirigentes políticos latinoamericanos no pudiéramos ingresar a Chile", acusó.

RAZONES DE LA VICTORIA DE LULA.

BRASIL:
Por Theotonio Dos Santos.

En un artículo anterior llamamos la atención sobre la importante victoria de Lula en el primer debate electoral que se realizó para inaugurar la campaña de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil. Los sondeos electorales que se efectuaron posteriormente demostraron esta apreciación. Lula amplió considerablemente su apoyo, pasando del 49% de los votos al 57%, mientras Geraldo Alkhmin redujo sus votos del 41% al 37%. Así vemos que Lula absorbió gran parte de los votos de Heloisa Helena y Cristóbal Buarque (sus opositores desde la izquierda) y Geraldo Alkhmin perdió votos entre sus propios electores.

Como vimos, su conducta autoritaria, agresiva y despectiva reveló a gran parte de la población que no lo conocía, su condición de clase que se hizo más evidente cuando Lula definió claramente a su partido como el responsable de la privatización que debería continuar como parte esencial de su programa. Conforme a las declaraciones del ex -ministro de Fernando Henrique Cardoso sería necesario privatizar por lo menos la
Petrobrás y el Banco do Brasil para finalmente estabilizar la deuda interna brasileña, por ellos creada artificialmente en función de los pagos absurdos e injustificables en cualquiera manual de economía – incluso neoliberales- de los más altos intereses del mundo para financiar un presupuesto que siempre presentó superávit.

La única explicación para la euforia privatista de la derecha son las comisiones y otras remuneraciones asociadas a las ventas de las empresas públicas. Al poner el dedo en esta llaga de la derecha, Lula definió claramente el contenido hipócrita de la campaña de Geraldo Alkhmin a favor de la ética en la política y sus histéricas exigencias de que Lula rindiera cuentas a la población sobre posibles y no comprobados desvíos de recursos del Partido de los Trabajadores, los cuales, se supone, proviene de los recursos públicos.

Quedó claro también que el programa de la derecha no ofrece al país ningún cambio significativo y pone en riesgo las políticas sociales en curso, así como la expansión de las exportaciones que se apoya en una política externa por ellos torpemente criticada, así como una política industrial, comandada por el BNDES, que ellos rechazaron en su gobierno en nombre de las mágicas cualidades del libre mercado.

Lula presentó también los avances en materia de educación en general y en particular de la educación superior y técnica. Si el ex presidente y profesor universitario Fernando Henrique Cardoso no creó ninguna universidad en el país, el obrero Lula creó 10 y el médico Geraldo Alkhmin deberá seguir a su jefe político que acepta los argumentos del Banco Mundial en contra de la educación universitaria en el Tercer Mundo.

La verdad es que sin el clima histérico generado por la campaña contra la corrupción del PT, llena de falsas acusaciones, mientras la policía federal y la justicia no llegan a resultados concretos, la derecha, no solamente en Brasil sino en toda América Latina, tiene muy poco que ofrecer. Sus representantes asumieron el poder autoritariamente a través de los gobiernos militares en las décadas del 60 y el 70 y dejaron un rastro de estancamiento del crecimiento, concentración de ingreso, exclusión social, dependencia y falta de perspectiva para nuestros pueblos que no los desean más en el poder por ninguna razón.

Alcanzadas las libertades públicas y la democracia, algunos representantes de la derecha alcanzaban victorias electorales a través de falsas promesas de abandonar las políticas neoliberales en las cuales basaron sus gobiernos. Sin embargo, sus candidatos llegaron al poder en el período democrático a través de “golpes electorales” que consistieron en negar el neo liberalismo en las elecciones y practicarlo en el gobierno. Desgraciadamente, lograron incluso embarcar a una buena parte de la izquierda en esta conspiración anti popular.

En este nuevo contexto, la campaña electoral en Brasil va adquiriendo un carácter vacío. Si bien es verdad que a la mayoría de la población le gustaría un compromiso más decidido de Lula con una política económica de crecimiento y profundo cambio social, ella ahora sabe claramente que la oposición de derecha tiene muy poco o nada para ofrecer. Existe incluso la fuerte convicción de que un gobierno de derecha retomaría el asalto a la propiedad pública, los altos intereses, el recorte de los gastos sociales, las aventuras económicas neoliberales.

En el último debate, Alkhmin cambió de táctica para bajar el tono agresivo que tantos votos le restó, según los sondeos, y convirtió su discurso en un aburrido y mediocre programa de gobierno, sin convicción, sin fundamentos, sin sinceridad.

Todo indica, por lo tanto, que Lula camina hacia una victoria merecida. Él supo apuntar a las llagas del adversario y mostrar los avances modestos pero importantes que realizó en el gobierno. Falta solamente que vaya hasta el final y recoja la voluntad de cambio de nuestro pueblo y el sentimiento de que esta es la oportunidad ideal para salir del atraso y del subdesarrollo. Lula puede despertar otra vez las enormes esperanzas que logró representar en su primera elección. El país está listo para atravesar este camino con el apoyo de toda América Latina.

- Theotonio Dos Santos es profesor titular de la Universidad Federal Fluminense (UFF) de Río de Janeiro, Director de la REGGEN

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SECRETARIA DE ORGANIZACION
(Proyecto Emancipación)

VOTAR POR LULA.

 BRASIL:
Declaraciones de Joao Pedro Stedile, líder del MST.

El líder del Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (MST), Joao Pedro Stédile, exhortó hoy las organizaciones sociales a movilizarse para apoyar la relección del presidente Luiz Inacio Lula da Silva.

En artículo publicado en el diario Folha de Sao Paulo, Stédile defendió la movilización social para "derrotar la candidatura (del socialdemócrata Geraldo) Alckmin", quien el 29 próximo disputará con Lula la jefatura de gobierno de Brasil en la segunda vuelta de los comicios presidenciales.

"Una victoria de Alckmin sería una derrota gravísima para el pueblo brasileño", afirmó, al reiterar que el candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) "representa los intereses del capital financiero, de las transnacionales, del gobierno (estadunidense de George W.) Bush, de la burguesía de Brasil y también de los (grandes) hacendados".

"Defienden todos los días en los diarios que es necesario continuar privatizando (Petrobras, Correos, carreteras y bancos del país). Quieren las reformas laboral, tributaria y de la previsión (social) para ampliar sus ganancias", advirtió el líder campesino.

Según Stédile, de resultar victorioso, Alckmin intentará revivir el proyecto del Area de Libre Comercio de las Américas, lo que a su juicio significaría subordinar "aún más nuestra economía y el país a los intereses del imperio (Estados Unidos)".

Stédile, histórico aliado de Lula pero crítico de su política económica, reconoce que en su primer mandato el presidente no realizó la gestión "de ensueño" para la izquierda, ya que "las fuerzas del capital siguieron influyendo para mantener el neoliberalismo", y hay lentitud en la reforma agraria porque se ha privilegiado la agricultura de exportación.

No obstante, el dirigente aseguró que desde la investidura de Lula, en enero de 2003, "fuerzas de izquierda lograron avances en la política externa, en la defensa de las (empresas) estatales y en algunas áreas sociales, como la educación básica y el salario mínimo".

Por su parte, Lula sostuvo que el PSDB de Alckmin "no debería ser candidato a nada", pues "lo único que sabe hacer es vender cosas" y entonces "debería ser candidato (a dirigir) una empresa, de vender empresas estatales".

A su vez, la coordinación de campaña de Alckmin emitió un comunicado en que acusó a Lula de crear "un centro de rumores y mentiras", al rechazar críticas sobre su programa de que contemplaría un ajuste fiscal que llevaría "el país a la recesión y el gobierno federal a la inoperancia".

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(Proyecto Emancipación)

MOVIMIENTOS SOCIALES APOYAN A LULA.

BRASIL:
Por Prensa Latina.

Los movimientos sociales brasileños comenzaron esta semana a pronunciarse por la reelección del presidente Luíz Inácio Lula da Silva y ya hoy muchos tienen definido votar a su favor.

El Movimiento de los Trabajadores Sociales Sin Tierra (MST) emitió un comunicado firmado por su coordinador, Joao Pedro Stédile, que convoca a los movimientos sociales a movilizarse e ir a las calles a derrotar la candidatura del socialdemócrata Geraldo Alckmin.

"No podemos vacilar. Vamos a transformar la campaña en un debate de proyectos e ideas", convoca Stédile, y asegura que "una victoria de Alckmin sería una derrota gravísima para el pueblo brasileño".

Añade que en el próximo mandato de Lula los movimientos sociales deberán seguir movilizados para derrotar al neoliberalismo y debatir en la sociedad un nuevo proyecto para el país, que coloque como prioridad la solución de los principales problemas del pueblo.

Marina Dos Santos, de la coordinación nacional del MST, reiteró que Alckmin representa para los campesinos más represión, más pobreza, el avance del agronegocio, más atraso y mucho racismo.

El sacerdote Dirceu Luiz Fumagalli, también ratificó el apoyo a Lula a nombre de la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) y llamó al presidente a aproximarse a su base, colocar al pueblo en las calles y articular a los movimientos sociales.

En su primer mandato Lula promovió la recuperación del papel del Estado como proveedor de políticas públicas y el Partido de los Trabajadores posee el programa de gobierno más preocupado por los pobres, argumentó.

El presidente de la Unión Nacional de Estudiantes (UNE), Gustavo Petta, manifestó que va a apoyar a Lula para no permitir el retorno de la derecha al poder.

Añadió que hay una diferencia importante entre los dos proyectos: Alckmin defiende cobrar mensualidades en universidades públicas, algo inaceptable para los estudiantes, en cambio Lula propugna la enseñanza gratuita como algo estratégico para el desarrollo del país.

El dirigente de la Central Unica de Trabajadores (CUT), Arthur Henrique, reiteró su apoyo a la reelección de Lula para impedir el retroceso representado por la derecha que privilegia la privatización, la reducción de las funciones del Estado y la pérdida de los derechos de los trabajadores.

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(Proyecto Emancipación)

SE NECESITA UBICAR A DOS COMPAÑEROS DEL MIR:

 Enviado por Pedro Alejandro Matta<p.matta@vtr.net>

 CHILE: MENSAJE URGENTE PARA LOS COMPAÑEROS EN CANADA Y DINAMARCA

SE NECESITA UBICAR A DOS COMPAÑEROS DEL MIR:

Rosamel Torres Pastrana, exiliado en Canadá y Edith León Droguet, exiliada en Dinamarca.

TEXTO DEL MENSAJE:

Hoy día continuó el juicio por el secuestro y asesinato en febrero de  1975 de Elías Jana Santibáñez, alcalde socialista de Cañete, por el  Servicio de Inteligencia de la Armada Nacional (Ancla II).

Elías Jana fue detenido junto a un grupo de mineros de Lebu, militantes del MIR quienes hoy día declararon sobre su secuestro, asesinato y tortura en la Base Naval de Talcahuano.

Se necesita ubicar a dos ex militantes del MIR que permanecen en el exilio y que también habrían sido testigos del homicidio.

Ellos son: Rosamel Torres Pastrana, exiliado en Canadá y Edith León Droguet, exiliada en Dinamarca.

Si alguien puede contactarse con ellos habría que preguntarles si tienen algún antecedente que permita procesar a los jefes del Ancla II, los mismos que hicieron desaparecer a Rudy Cárcamo Ruiz, el Vietnamita, a fines de 1974 y asesinaron a Jane Vanini también en diciembre de 1974 en la Base Naval de Talcahuano.

Pueden declarar en el extranjero, pero necesitaríamos su dirección.

Saludos fraternales, Antonio

FAVOR RESPONDER A: Antonio <coordinadoraexpp@yahoo.es>

Gobierno de Puerto Rico: Un maldito gobierno corrupto y antiobrero

Gobierno de Puerto Rico

Un maldito gobierno corrupto y antiobrero

Por: Carlos Fortuño Candelas*

Hace ya casi dos años, en una apretada votación, fue electo gobernador de Puerto Rico Aníbal Acevedo Vilá. Este fue el candidato del Partido Popular Democrático (PPD) y llegó a la gobernación por unos 3,000 votos. Ese partido defiende la actual condición colonial del país.

A pesar de que el Partido Nuevo Progresista (PNP) ganó la mayoría de las alcaldías, el comisionado residente, el Senado y la Cámara de Representantes, Pedro Rosselló, su candidato y exgobernador fue derrotado en un rechazo mas que evidente a su pasado corrupto y antiobrero. El PNP respalda la estadidad para Puerto Rico.

Muchos esperaban un gobierno distinto, que restituyera la confianza en la administración pública. En el movimiento obrero algunos confiaron en que se sepultaría la política de privatización de los servicios públicos y se devolvería a los trabajadores la seguridad de empleo.

Incluso muchos independentistas se hicieron responsables de la elección de AAV, le hicieron campaña y le sirvieron de cobertura ideológica. Respaldaron al PPD a pesar de ser una alternativa colonial y patronal.

Pero conforme ha venido avanzando el cuatrienio, la administración de AAV ha ido mostrando con toda claridad su naturaleza antiobrera y, para sorpresa de los que rechazaron la podredumbre del gobierno del PNP y Pedro Rosselló, la corrupción descarnada del propio gobernador.

En solo dos años Aníbal Acevedo Vilá ha logrado colocarse a la altura de Pedro Rosselló en el área de la corrupción. Con los federales pisándole los talones por recibir donativos ilegales a cambio de contratos gubernamentales, ya se le escucha reclamando "persecución".

Su gobierno se ha caracterizado por depositar sobre la espalda de los trabajadores todo el peso de la crisis económica y presupuestaria que vivimos. Impusieron aumentos en servicios básicos como el agua y los peajes. Dentro de un mes entrará en vigor un nuevo impuesto a la venta de un 7% que terminará por estrangular al pueblo.

Ahora, para completar, el gobierno anunció que en 100 días desatará una ofensiva privatizadora para poner en manos privadas áreas importantes de la gestión gubernamental. Están hablando de privatizar las escuelas, el mantenimiento a los edificios públicos y partes de la Autoridad de Energía Eléctrica. Esto conllevará el despido o retiro forzoso de miles de empleados públicos.

Para lograr sus propósitos se han propuesto destruir a la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego y la Federación de Maestros que han demostrado que no se venden a los planes del gobierno de quitarle derechos a los trabajadores. En el caso de Educación se han negado a negociar un nuevo Convenio Colectivo y el la AEE amenazaron con eliminar el Convenio si la Unión no se les somete. El gobierno de AAV está provocando una confrontación de grandes proporciones con los trabajadores para imponer sus planes privatizadores.

Ciertamente, el gobierno de Aníbal Acevedo Vilá ha mostrado su verdadera cara. Es una administración colonial que no ha enfrentado con energía los desmanes del gobierno federal contra el independentismo. Representa a los grandes intereses y es enemigo de los trabajadores puertorriqueños. Y, como si eso no fuera suficiente, están sumidos en la mas cruda corrupción.

Los que respaldaron a Aníbal Acevedo Vilá y al PPD en las pasadas elecciones no tienen razón alguna para seguir confiando en el gobierno de Aníbal Acevedo Vilá. La clase obrera y el pueblo necesita formar un bloque sólido para hacerle frente a esta ofensiva patronal. La ofensiva que planifica el gobierno del PPD contra los trabajadores será devastadora si no se unen y la enfrentan militantemente.

La administración de AAV y el PPD le han declarado la guerra al pueblo trabajador. Ya no hay espacio para colaboraciones y alianzas con este maldito gobierno.

* El autor es miembro del Movimiento Socialista de Trabajadores (MST) de Puerto Rico y forma parte de la redacción del periódico Bandera Roja (www.bandera.org)

Chile: […] Todo tiempo pasado, ¿fue mejor?

Por Manuel Acuña Asenjo  / argenpress.info 

 En Chile, país latinoamericano del Cono Sur, trazo geográfico extendido entre el océano Pacífico y los Andes, pudo una dictadura sanguinaria, en la cuarta parte del pasado siglo, imponer exitosamente un modelo social elogiado hoy no sólo por el estamento dirigente criollo (académicos, empresarios, políticos), sino además por los mandatarios y clases dominantes de otras naciones. Milagro, le han llamado, apelando a la obra de una divinidad. Milagro económico. Porque, cuando tales estamentos quieren obviar el nombre del productor de la riqueza acumulada, recurren a invocar a la divinidad y atribuir a un acto suyo lo que deberían llamar, simplemente, mayor extracción de plusvalor. Entonces, cuando se hace presente alguna protesta y las clases dominadas salen a la calle a reclamar por sus derechos, la dirigencia no encuentra nada mejor que atribuir esa circunstancia a la acción de sectores empeñados en causar problemas a quien se sienta en el sillón de la presidencia de la nación. Los movimientos sociales pasan, por consiguiente, a ser obra de sujetos malvados.

Es un hecho cierto que la historia jamás hace críticas de sí misma. Por eso, cada sociedad mira hacia el pasado como si fuese producto suyo en lugar de reconocerse, precisamente, en el carácter de resultado de aquel. Chile no es una excepción a esa constante: también el presente es el modelo del pasado. Porque el hoy es una culminación, el más alto grado al que - presuntamente-' puede llegar el desarrollo de la nación. El argumento es el siguiente: el hoy es el universo dentro del cual hacen su aparición todos los adelantos técnicos de los que no dispuso el ayer; el pasado es, por consiguiente, ‘atraso'. Tal raciocinio, asombrosamente simple, permite juzgar severamente a quienes nos precedieron, por el solo hecho de no haber dispuesto de los medios que nos ofrece hoy tal presunto ‘desarrollo' de la sociedad. La historia se transforma en el espejo donde se reflejan nuestras formas de ser: la hemos hecho retrospectiva para poder justificar tanto nuestra propia miseria como las desigualdades aberrantes de cuyo establecimiento hemos sido cómplices.

En el Chile predictatorial (¿no sucedió, acaso, de manera similar con los demás países latinoamericanos? ¿No sucedió así en todas las naciones?) podían los trabajadores, simples vendedores de fuerza o capacidad de trabajo, ejercer un sinnúmero de derechos. Conquistas laborales obtenidas tras largas luchas y jornadas de desvelo, logros de extraordinario contenido social se tradujeron en disposiciones legales repartidas a lo largo y ancho del frondoso bosque de la juridicidad criolla. El esfuerzo de las generaciones que nos habían precedido estaba allí, vigente, vivo, presente en beneficios que cada asalariado podía ejercer sin restricción alguna. Recordemos algunos de ellos. Atrevámonos a mirar el pasado como parte de nuestras vidas. Asombrémonos de lo que hemos perdido. Comparemos. Estremezcámonos ante la sociedad que dejamos en calidad de legado a nuestros propios hijos. Seamos capaces de contemplar, de una vez por todas, nuestra propia miseria. Recuperemos la memoria histórica.

En el Chile de antes de la dictadura, existía un derecho indiscutible; se le llamaba propiedad del empleo, y podía resumirse en una frase extremadamente simple: ninguna persona podía ser despedida sin causa justificada, cambiada de grado o trasladada de su lugar de trabajo sin que ella lo consintiese expresamente. Nada amenazaba la estabilidad del trabajador, a pesar de la discriminación legal que distinguía entre obreros y empleados según predominasen las labores manuales o intelectuales en el trabajo. Existía, por consiguiente, seguridad en el empleo. Si, por cualquier motivo, trasgredía algún empresario las disposiciones legales, tal circunstancia se ponía en conocimiento de los tribunales especiales para que éstos se pronunciasen al respecto, sin perjuicio de la fiscalización que sobre las condiciones laborales tenía una institución de Gobierno denominado ‘Dirección del Trabajo'. Este organismo tenía facultades para aplicar fuertes multas a las empresas en caso de sorprenderlas en infracciones al Código del Trabajo o leyes complementarias.

Al igual que existía estabilidad laboral, también era posible descubrir en el mundo del trabajo una suerte de estabilidad ‘remuneracional': sueldos y salarios, categorías establecidas para empleados y obreros, según su calidad, no podían reducirse por la sola voluntad del empleador. Fijado el monto de la remuneración del trabajador, le estaba estrictamente vedado al patrón cualquier intento suyo de reducirlo. En consecuencia, los pagos que debía recibir el trabajador no dependían del éxito de los negocios del empresario: eran estables. El riesgo era de quien se aventuraba a hacer negocios (el patrón o empleador), no de su dependiente o trabajador que escasa ingerencia tenía respecto de las maniobras suyas.

Sin perjuicio de lo señalado más arriba, el Código del Trabajo fijaba el tipo de remuneraciones que todo empresario debía pagar al trabajador; dicho de otro modo, estaba establecido por ley el tipo de remuneraciones que todo patrón o empleador había de pagar a su dependiente. Estas no eran otras que sueldo, sobresueldo (horas extraordinarias o sobre tiempo), comisiones, gratificaciones y participación en las utilidades; su percepción constituía un derecho irrenunciable. El sueldo mínimo que existía era fijado en función a una canasta mínima de necesidades, que contemplaba factores tales como el pago de una habitación, vestuario, alimentación, escolaridad, etc. No reflejaba, exactamente, las necesidades del trabajador pues rápidamente se deterioraba como consecuencia de la inflación galopante, flagelo que afectaba a la nación en forma periódica.

Las remuneraciones de los trabajadores aumentaban, anualmente, en base a dos sistemas:

1. El primero decía relación con la mantención del poder adquisitivo de empleados, obreros y jubilados. Se trataba de las leyes de ‘reajuste de sueldos, salarios y pensiones' que se dictaban año tras año, para compensar el deterioro de las remuneraciones por efectos de la inflación;

2. El segundo era el beneficio contemplado en el propio Código del Trabajo que obligaba a los patrones a aumentar las remuneraciones de sus trabajadores en un 3% a medida que cumplían un nuevo año de servicios; éste era de un 10% cada tres años, cuando el 3% no era concedido. Se trataba de un derecho optativo para el patrón, pero además una obligación

La pertenencia a alguna empresa también otorgaba derechos. El trabajador podía adquirir grados dentro de la escala jerárquica de aquella en virtud de su antigüedad, y ascender por la misma hasta alcanzar los más altos cargos, pues la experiencia o práctica gozaba de gran consideración. Este derecho era conocido como carrera funcionaria. Es cierto que ya en esos años se discutía acerca de la ‘preparación' y ‘capacidad' del trabajador como conceptos contrapuestos a la ‘experiencia'; los patrones habían comenzado a trabajar en función de enemistar a los jóvenes con los viejos y acelerar, de esa manera, la ejecución de lo que ya se conocía como ‘lucha generacional'. Se buscaba, en el fondo, sentar las bases para la sustitución de los empleados ‘caros' (antiguos) por los ‘baratos' (nuevos) bajo el estigma de una presunta necesidad de reemplazar al personal ‘no calificado' por otro que sí fuese ‘calificado'.

Las leyes de ese entonces obligaban a los patrones a destinar el 5% de sus utilidades a la formación de un Fondo destinado a adquirir casas para sus trabajadores; esta disposición no era incompatible con las contempladas en el llamado ‘Plan Habitacional', que también contenían obligaciones impositivas orientadas a promover la construcción de habitaciones en todo el país; ni, tampoco, con los beneficios concedidos por las Cajas de Previsión. Por el contrario: estos últimos podían sumarse a aquellos consagrados por la ley. El objetivo era acelerar una pronta solución al problema de la vivienda.

Algo que puede hoy sorprender es la propiedad real y efectiva que los trabajadores tenían sobre sus fondos previsionales. Cada afiliado a una de las Cajas de Previsión del país podía ejercer control, uso y disposición sobre los dineros que, a su nombre, depositaban los empresarios en aquellas. Podía, por tanto, retirar gran parte de los mismos y ocuparlos en solucionar sus propias necesidades o darlos en garantía por mutuos obtenidos en la propia institución. Por si aquello fuere poco, también el trabajador tenía control sobre las llamadas ‘Cajas de Previsión', como se verá más adelante.

El derecho a jubilación comenzaba a ejercerse a partir de los 30 años de trabajo al servicio de uno o varios patrones. Este derecho era más generoso aún con aquellos trabajadores que debían desempeñar labores extractivas o de mayor peligrosidad que las demás, y con aquellos que habían celebrado pactos especiales de jubilación con sus respectivas Cajas de Previsión. Semejante derecho permitía a los trabajadores disfrutar de la jubilación durante un largo período de su vida: se correspondía tal beneficio con el concepto mismo de jubilación, que proviene de la voz latina iubilatio, indicativa del ‘júbilo', goce o alegría a experimentar luego de una vida de sacrificios. En la civilización cristiana, la jubilación correspondía al término del castigo bíblico impuesto por Yahvé a la especie humana de tener que ganarse el pan con el sudor de la frente.

En este mismo orden de derechos, los empleados afiliados a la Caja Bancaria de Pensiones poseían uno adicional: la jubilación podía pactarse a partir de los 13 años de servicios. Cuando se hacía uso de aquel, el beneficiario podía gozar de una remuneración que equivalía a la mitad de lo que le correspondería percibir si hubiere cumplido los 30 años de servicio. Esta media pensión no era incompatible con el desempeño de un nuevo trabajo.

Otro de los derechos que competía a los trabajadores en servicio hasta antes del golpe militar de 1973 era la facultad que tenían para elegir a sus propios representantes ante el directorio de las Cajas de Previsión. En algunos casos, los representantes de los trabajadores ante esos directorios alcanzaban a un 50% del total de sus miembros. El presidente de la institución era nombrado por los directores, cuya otra mitad representaba a los empresarios. El Gobierno actuaba en caso de desacuerdo del directorio, nombrando al presidente del Consejo.

Los trabajadores pudieron elegir, además, y en casos muy especiales, a representantes suyos ante otras instituciones públicas. Pero como casi generalmente se trataba tan solo de un director, la posibilidad de modificar acuerdos o influir en resoluciones abiertamente favorables a los trabajadores era, prácticamente, nula; pero existía, de todas manera, el derecho a voz. La Unidad Popular resolvió drásticamente este problema concediendo representación paritaria de trabajadores y representantes del gobierno en todas las empresas que fueron estatizadas o compradas por el estado. De modo similar se hizo con el directorio del Banco Central.

Una circunstancia que puede ayudar a entender acerca de cómo pudieron ser posibles tales logros es la fortaleza que acusaban las organizaciones sociales y sindicales del pasado. Total, la historia no es sino el resultado de una lucha de clases, a menudo despiadada, cruel, desatada por las clases dominantes en contra de los dominados, por obtener cada vez mayores cuotas de plusvalor. Las clases dominadas chilenas estaban muy organizadas, y sus herramientas sindicales y sociales fueron gigantescas, extraordinariamente sólidas y económicamente fuertes. Existían poderosos sindicatos, grandes federaciones de sindicatos, enormes asociaciones de empleados fiscales. El poder de los trabajadores alcanzaba tal magnitud que, incluso, durante el gobierno de la Unidad Popular, las organizaciones sociales fueron capaces de darse la estructura orgánica que mejor se avenía a sus propios intereses, aún cuando la ley establecía formas diferentes para hacerlo. En algunos sindicatos fue frecuente el uso de la ‘licencia gremial', facultad que se concedía a ciertos dirigentes sindicales para asistir o no al trabajo y dedicar ese tiempo libre a la defensa y atención de los intereses de los afiliados a su organización.

Como ya se ha expresado, todos estos beneficios o conquistas sociales, fruto de largas y agobiantes jornadas, no sólo se mantuvieron durante el período de la Unidad Popular, sino en su generalidad se profundizaron. El trabajador decidía, en gran medida, no sólo el rumbo de las empresas estatizadas, sino hasta el de los organismos públicos. Fue natural, por consiguiente, que tales impresionantes avances sociales no sólo crearan inquietud al interior de los sectores conservadores de la sociedad, sino les obligaran a iniciar una sistemática campaña destinada a convencer al conjunto social acerca de una presunta ‘ingobernabilidad' del país. O, como lo retratara el general de aviación Gustavo Leigh Guzmán, un ‘caos social, moral, económico y político'.

Este artículo no pretende, sin embargo, analizar in extenso el período del Gobierno Popular. No es nuestro interés. Por ahora. Detengámonos, no obstante, a describir brevemente lo que sucedía con las Cajas de Previsión.

Las Cajas de Previsión eran instituciones destinadas a velar, como su nombre lo indicaba, por la previsión de sus afiliados. Creadas por leyes diferentes en épocas también diferentes, adoptaron en su organización una forma de administración compartida dentro de la cual participaban representantes tanto de los empresarios y trabajadores como de los pensionados y del gobierno. La previsión chilena se organizó tomando como base el llamado ‘sistema de solidaridad' o ‘sistema de reparto', según el cual las cotizaciones de los trabajadores de la presente generación habían de contribuir al pago de las jubilaciones de la generación precedente. Pero este sistema se aplicaba tan solo en principio pues, como se ha visto, por una parte, cada trabajador era propietario real y efectivo de sus fondos previsionales y podía disponer de ellos, incluso, retirándolos; por otra parte, la generalidad de las Cajas de Previsión trabajaba el dinero que recibía de sus asociados, creando beneficios para ellos y obteniendo ganancias por esa gestión. Porque los beneficios se ofrecían a los afiliados a la institución a precios más bajos que los fijados para similares productos en el mercado. Y aún así el negocio resultaba rentable.

De entre aquellas garantías, podemos señalar, sin que la enumeración resulte taxativa:

- préstamos de auxilio, verdaderos mutuos sin garantía, de monto exiguo, destinados, preferentemente, a resolver problemas económicos inmediatos y urgentes;

- préstamos de inversión, mutuos a veces con garantía, a veces sin garantía, de mayor volumen, orientados al alhajamiento del hogar y a la adquisición de bienes durables (refrigeradores, cocinas, lavadoras, televisión);

- préstamos habitacionales para la adquisición de viviendas construidas a veces por la misma Caja de Previsión, otras veces por instituciones ajenas a ellas; la garantía que se exigía era la propia vivienda. Se trataba de créditos hipotecarios, similares a los que concedía la Caja de Crédito Hipotecario - más tarde Banco del Estado de Chile- , Banco Hipotecario o la propia Corporación de la Vivienda;

- construcción de viviendas para sus afiliados con garantía de una primera hipoteca sobre el bien raíz entregado;

- establecimiento de casas de reposo para los jubilados;

- creación de centros o campos deportivos para sus afiliados;

- habilitación de centros, casas o colonias de veraneo. Destacó, en esta parte, la Caja Bancaria de Pensiones que compró en Algarrobo los hoteles Cantábrico y Aguirrebeña para recibir allí a los bancarios; en Santiago tuvo dos hoteles para atender a quienes llegaban de provincia;

- establecimiento de clínicas, hospitales y centros asistenciales; e,

- incluso, apertura de restaurantes y centros sociales para la promoción de la camaradería entre sus afiliados.

¿Un mundo feliz? De ninguna manera. Simplemente, un mundo diferente. Un mundo que se organizó sobre la base de la fuerza sindical, un mundo que confió más en su propio poder que en el de los empresarios y capitalistas privados y consiguió disminuir las aberrantes diferencias que separaban a los sectores ricos de los pobres.

No era un sistema perfecto, en verdad, y por tal circunstancia requería de ajustes y reajustes profundos y urgentes, pero no de su abolición; ni, menos, de su completa extinción. No obstante, fue desmontado y destruido hasta sus cimientos, sin que siquiera un trabajador pudiese levantar la voz en su defensa. El por qué de tal acción, las razones de esas transformaciones sólo se explican en virtud de la lucha de clases: de una lucha de clases feroz, implacable, desatada desde las cimas del estado contra una población indefensa. Sin embargo, las clases dominantes jamás recurren a tales conceptos - que desvelarían sus propósitos-' para justificar sus actos. Se habló, así, de la necesidad de construir un ‘nuevo Chile', de acabar con una presunta ‘corrupción', de existir ‘imposibilidad para el pago de las pensiones', en fin. A pesar de ello, lo sucedido con las Cajas de Previsión puede acercarnos una explicación más racional.

Cuando, bajo la dictadura, se ‘comprobó' que el sistema previsional chileno estaba, prácticamente, ‘quebrado' y urgía privatizarlo o, lo que era igual, venderlo a capitalistas privados, no sorprendió que tal expropiación se realizara sólo respecto del estamento laboral y no del personal militar; Es decir, que se aplicara sólo a los trabajadores y no a los militares que también tenían una Caja de Previsión que se llamaba ‘Caja de previsión de la Defensa Nacional'. Para ésta no rigió la condena a muerte de todo el sistema previsional. En su carácter de institución de las fuerzas armadas, al parecer, no estaba ‘quebrada', se ‘financiaba', era ‘rentable'.

Existe una explicación más profunda: la dictadura no se estableció para resolver los problemas del ‘país', sino para hacer que la sociedad, en su conjunto, fuese más rentable para las clases dominantes. Su primera misión no era resolver el problema previsional sino desarticular toda la estructura de poder social organizada por el proverbial enemigo del empresariado que era (es y seguirá siéndolo) el sector de los vendedores de fuerza o capacidad de trabajo. Ultimar a las Cajas de Previsión implicaba tomar bajo su control la totalidad de los ahorros laborales del país, hacerse con el dinero de todo el sector laboral y ponerlo a disposición de los capitalistas privados. La dictadura sabía que los mayores volúmenes de dinero se encuentran, siempre, en poder de la mayoría social aritmética, y que los mejores negocios se realizan allí donde las multitudes aportan su cuota de sacrificios. Ello explica que una institución rentable como lo fue la Caja Bancaria de Pensiones, fuese destruida en su totalidad y entregados sus despojos al uso de capitalistas privados. Antiguos funcionarios de esa institución (los ministros de la dictadura Sergio Fernández y Vasco Costa), jamás dieron explicaciones al respecto; menos aún indicar qué se hizo con el dinero de la venta de los cines Gran Palace, Astor y Santa Lucía, del obtenido con la venta de la casa de reposo de Las Condes, del restaurante de Las Condes, de los hoteles de Algarrobo, de los hoteles de Santiago y cuál fue la razón de la venta y traspaso del hospital bancario a la institución que más tarde se daría a conocer como ‘BanMédica'. Pero, olvidemos todas estas particularidades; el despojo a la clase trabajadora se realizó respecto de todos sus derechos laborales.

No por otra cosa podemos, hoy, luego de más de tres lustros de democracia, entregar tan desolador balance:

- No existe para el trabajador propiedad de empleo alguna; por el contrario, periódicamente salta el vendedor de fuerza o capacidad de trabajo de la ocupación a la desocupación, de un cargo o lugar de trabajo a otro, como lo hace un electrón, en forma incesante, al compás de las fluctuaciones del mercado. Privado de toda ingerencia en los negocios del patrón, es el primero en ser sancionado por los desaciertos de aquel.

- Ha desaparecido la irreducibilidad de las remuneraciones. El riesgo de la aventura empresarial se ha trasladado desde el patrón al trabajador que nada tiene que ver con el negocio. Así como el desacierto en la conducción de la empresa permite hacer recaer la responsabilidad o culpa del patrón sobre su dependiente y despedirlo, también puede aquel reducir su sueldo de acuerdo a las fluctuaciones del mercado. Es lo que se conoce bajo el eufemístico nombre de ‘flexibilidad laboral'. No lo olvidemos, la defensa de los derechos del trabajador en la sociedad post dictatorial adquiere una connotación despectiva: se dice que la imposibilidad de reducir las remuneraciones es un lastre para la economía y conduce, por consiguiente, a una ‘rigidez laboral', ‘rigidez salarial' o, también, si se quiere, ‘rigidez contractual'.

- El estudio de la carrera funcionaria forma hoy parte del acervo teórico de la Arqueología social. Sustituida la ‘experiencia' por el imperio de la ‘capacidad', ha permitido la multiplicación de las universidades privadas y, por consiguiente, la proliferación de especialistas titulados hasta para el desempeño de las más humildes profesiones; y, como era de esperarse, la aparición del profesional cesante como regulador del precio de la fuerza de trabajo de quienes han conseguido una ocupación. En consecuencia, las empresas han sido liberadas del pago de la capacitación de sus trabajadores. La carga de la preparación laboral ha sido transferida a los propios trabajadores.

- Las remuneraciones no aumentan de acuerdo a lo que establecen determinadas disposiciones legales, sino se rigen por las leyes del mercado y lo que dispone la dirección de cada empresa. Por consiguiente, los trabajadores más dóciles y proclives a los requerimientos del patrón aumentan sus remuneraciones y ascienden con más rapidez que los demás por la escala jerárquica, robusteciendo con ello la verticalidad del mando y debilitando consecuentemente a la organización sindical.

- Se ha puesto fin a todo plan habitacional en beneficio de los trabajadores que, por lo mismo, deben volver sus ojos al mercado de la vivienda. La construcción habitacional es un lucrativo negocio en el que participan, incluso, estamentos gubernamentales y la concesión de los créditos para la adquisición de la vivienda está entregada a manos de la Banca. El estado ha resuelto el problema de su responsabilidad social con relación al problema, a través de la concesión de una ayuda conocida bajo el nombre de ‘subsidio habitacional'; las Asociaciones de Fondos Previsionales AFP (organizaciones que sustituyeron a las Cajas de Previsión) no tienen ingerencia ni muestran interés alguno en la solución de ese problema.

- Los fondos previsionales de los trabajadores del país han sido, virtualmente, expropiados y transferidos a organizaciones capitalistas que emplean los dineros en actividades bursátiles y especulativas cuando no envían dichos fondos al exterior para realizar con ellos operaciones altamente riesgosas. Los trabajadores no tienen ingerencia alguna en tales negocios; mucho menos, en cuanto a participar en la dirección de las AFP.

- Las pensiones no se obtienen por el transcurso de ‘años de servicio' sino en virtud de ‘años de vida', fijados actualmente en 65 y, al parecer, en un futuro no muy lejano, en 67 o 70. Esto implica que si una persona, en la época anterior a la instauración de la dictadura, había ingresado a trabajar a los 15 años y podía jubilar a los 45 (después de 30 años de servicio), bajo las nuevas disposiciones debería trabajar 20 años más. La ‘vida útil del trabajador' (también es éste un término económico) se ha prolongado en favor del empresario. Acrecienta, por consiguiente, la percepción de plusvalor absoluto y, también, la riqueza del patrón (en términos genéricos). Consecuentemente, ha aumentado la competencia laboral con la consiguiente baja en el precio de las remuneraciones: el país se ha vuelto más 'rentable'.

- ¿Posibilidad de elegir representantes en las Cajas de Previsión o en las AFP? Ni soñarlo. Las primeras no existen, como ya se ha dicho, y las segundas son sociedades anónimas, algunas de las cuales han sido vendidas a consorcios extranjeros. Los trabajadores están obligados a depositar sus dineros en tales instituciones, a pagar a los administradores sueldos de ejecutivos regulados por el mercado internacional y a recibir la pensión que fijan tales instituciones, generalmente más baja a la establecida por el estado sin que les esté permitido alegar derecho alguno. Otro hecho significativo es el siguiente: considerados en el carácter de sujetos incapaces de administrar los fondos que poseen, se obliga a los trabajadores a depender de una institución que sí puede especular y arriesgar tales sumas en el mercado nacional e internacional, por lo que deben pagar los respectivos sueldos de quienes realizan esas maniobras. Los sueldos de los ejecutivos de las AFP son escandalosamente altos.

- Las instituciones estatales se han cerrado a la participación de los trabajadores. Son estructuras al servicio del gran capital. Son parte del estado, cuya función primordial es, como bien lo expresa Poulantzas, organizar políticamente a las clases dominantes y desorganizar políticamente a las clases dominadas.

- Una estructura social como la que se ha enunciado en esta parte ha llevado a la muerte a las organizaciones sindicales. Muchos de los sindicatos y federaciones se han extinguido de manera casi natural; aquellos que sobreviven, lo hacen extremadamente debilitados. Una Central Unitaria de Trabajadores, remedo de la vieja Central Unica de Trabajadores CUT, tremendamente burocrática y alejada de los problemas sociales, aparece a menudo oscilando entre negociaciones gubernamentales y amenazas de convocar a movilizaciones que pocas veces cuentan con respaldo de las bases.

¿Podemos decir, como Jorge Manrique que todo o cualquier ‘tiempo pasado fue mejor'? De ninguna manera. Un ‘tiempo pasado' no tiene por qué ser mejor que el presente o aquel por venir; ni tampoco, peor. Afirmar categóricamente lo contrario no pasa de ser una generalización temeraria y carente de fundamento o el recurso literario obligado para la construcción de una metáfora. Los individuos pueden vivir en tiempos que también pueden ser o no favorables a sus respectivos intereses. Las historia nos enseña, además, que determinados períodos en la vida de las naciones han resultado tremendamente beneficiosos para las clases dominantes en tanto para las dominadas les han sido enormemente perjudiciales. Y esas épocas pueden determinarse con la sola enumeración de las conquistas alcanzadas o la conculcación de los derechos. Como lo expresáramos anteriormente: depende del éxito que las clases dominantes hayan tenido en la lucha, constantemente, desatada en contra de las clases dominadas para mantener sus privilegios.
El saldo resulta, a menudo, desoladoramente desfavorable para estas últimas. Incluso, en democracia. Como lo podemos apreciar en este breve artículo.

Pinochet sometido a proceso por Villa Grimaldi

Enviado por Pedro Alejandro Matta 

27 de Octubre del 2006


Villa Grimaldi: Juez rechaza sobreseer a Pinochet y lo somete a proceso


Tras desestimar que el ex uniformado se encuentre privado de razón, el ministro de fuero lo encausó por 36 secuestros calificados y 23 delitos de tortura. Se trata de la primera vez en que el ex militar es procesado por aplicación de tormentos. [actualizada]

El ministro de fuero Alejandro Solís sometió a proceso este viernes a Augusto Pinochet Ugarte por su posible responsabilidad en las violaciones a los derechos humanos cometidas en el centro de detención de Villa Grimaldi, durante la dictadura militar.

En esta investigación, Pinochet fue desaforado por la Corte Suprema por su eventual responsabilidad en 36 secuestros y un homicidio calificados, además de 23 casos de torturas registrados al interior del mayor centro de detención del régimen militar.

Se trata de la primera vez que el ex uniformado enfrenta un procesamiento por la aplicación de tormentos cometidas contra los opositores a la dictadura militar.

El ministro de fueron notificará de esta medida el próximo lunes al ex militar en su residencia el sector de La Dehesa, tras lo cual ordenará su arresto domiciliario.

Negativa a sobreseimiento

La medida se adoptó luego que el juez desestimara sobreseer al ex uniformado por razones de salud, rechazando el pedido de la defensa del otrora jefe del Ejército en el sentido de sobreseerlo, parcial o definitivamente, considerando su deteriorada capacidad mental.

En su dictamen, Solís explicó que la única forma en que el ex militar podría ser eximido de responsabilidad penal es si se llega a determinar que está "totalmente privado de razón", lo que a su parecer no se da en este caso.

"La enfermedad mental como causal de enajenación para eximir de responsabilidad, en atención a una incapacidad procesal sobreviviente sólo puede ser resuelta por el juez cuando el procesado esté exento de responsabilidad penal, por ser loco o demente, o por encontrarse totalmente privado de razón", agregó el juez.

Aunque la defensa del ex uniformado no ha anunciado los próximos pasos judiciales, se estima que apelará de esta ante la Corte de Apelaciones de Santiago, tal como lo hizo en la investigación por el caso Caravana de la Muerte, en el que finalmente el ex militar fue sobreseído.

En 2002, tras mantener paralizado el proceso durante casi diez meses, la Corte Suprema resolvió sobreseer a Pinochet en dicho proceso, por estimar que la "demencia subcortical" de leve a moderada que se le detectó en 2001, le impedía enfrentar un proceso penal.

"Mantiene vigente su memoria"

En su dictamen, el magistrado recordó que durante el último interrogatorio al que sometió al ex uniformado, el pasado 18 de octubre, pudo llegar a la convicción de que no se encuentra en ese estado y que, por el contrario, mantiene gran parte de su memoria en buenas condiciones.

"Este ministro ha interrogado personalmente al aludido y no puede menos que concluirse que mantiene, en gran parte, vigente su memoria, su capacidad para entender lo preguntado, las consecuencias de sus dichos, y su capacidad para reaccionar emotivamente”, agregó Solís en su resolución.

Aunque reconoció un leve deterioro en el estado de salud del ex uniformado, recalcó que éste no es causal suficiente para eximirlo de ser sometido a un proceso penal, y recalcó que ello no significa atentar contra su integridad física o síquica.

"Todo lo expuesto resulta que no aparecen antecedentes suficientes para establecer que (...) el estado mental de Augusto Pinochet Ugarte haya empeorado, en términos de no poder ser sujeto pasivo de un proceso penal. Por el contrario, a pesar del leve deterioro de memoria es competente, según los especialistas, para enfrentar un juicio penal, sin que ello implique un atentado contra su vida o su integridad física o síquica", agregó.