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Centros Chilenos en el Exterior

Trabajadores de Líder, perplejos por actos de Carabineros, realizan marcha

La Nación

Una marcha que irá desde la sede de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) a la plaza de la Constitución, realizarán hoy los 255 empleados del centro de distribución de supermercados Líder -que controla Nicolás Ibáñez a través de D&S- quienes se encuentran en huelga desde hace 17 días.

Según Rodrigo Villagra, secretario general del sindicato de la empresa LTS -nombre legal con que funciona este centro de distribución, ubicado en la comuna de Quilicura, y que abastece a los locales de la cadena en todo el país- indicó que los ejecutivos de la compañía aún no entregan una respuesta a su proyecto de contrato colectivo.

Además, reiteró que la empresa continúa “hostigando a los trabajadores”, junto con manifestar su incredulidad por la actuación de Carabineros ante los empleados en huelga, “que se han puesto de lado de la empresa y han abusado de su poder en contra de nosotros”. Cabe señalar que el intendente de Santiago, Víctor Barrueto, se hizo presente la tarde del martes en las instalaciones del centro de distribución más grande de Sudamérica para llamar la atención a los uniformados.

Además de los huelguistas de Líder, Villagra dijo que en la marcha -que comenzará a las 11 horas- participarán otros empleados que se encuentra movilizados, como la empresa de Fibrocementos Volcán.

Para Arturo Martínez, presidente de la CUT la actitud de los ejecutivos de la filial de D&S “demuestra que la empresa no tiene interés de entregar una respuesta a los trabajadores, pese a que Líder es una de las compañías que más plata ha ganado, tiene grandes utilidades y posee 87 locales en todo Chile”. El líder de la organización sindical aseguró que esta marcha cuenta con el respaldo de la CUT, quien apoya la demanda de los trabajadores de la empresa LTS.

D&S logró el 2005 ingresos por un monto de 3 mil 119 millones de dólares, con una utilidad de 74,1 millones de la divisa. En tanto, en los primeros nueves meses de este año, las ganancias de la cadena alcanzaron los 21 mil 800 millones de pesos.

 

Infarto de Pinochet no altera la marcha del Estado

El ministro portavoz de Gobierno de Chile, Ricardo Lagos Weber, afirmó hoy que la polémica que genera el ex dictador Augusto Pinochet, que el pasado domingo sufrió un infarto cardíaco, tiene 'muy poco impacto en el Estado'.

'Debo ser franco, la figura de Pinochet sigue produciendo divisiones en la sociedad chilena, pero no una división uniforme, y desde el punto de vista del Gobierno, es ínfimo el impacto que produce', afirmó Lagos Weber en una reunión con la prensa extranjera.

En opinión del ministro, son muy pocos los chilenos que rescatan la figura del ex general 'pero un porcentaje mayoritario tiene un juicio distinto'.

Pequeños grupos de partidarios y detractores de Pinochet se han enfrentado a golpes en las cercanías del hospital militar, donde el ex dictador chileno permanece internado desde el domingo tras sufrir un infarto de miocardio y un edema pulmonar.

'Creo que el general Pinochet, desde el punto de vista político, es una figura del pasado, la ciudadanía en su conjunto ya se formó un juicio sobre su gobierno, lo que no significa que la salud del general no sea noticia', añadió el ministro.

Reconoció que es una realidad, y que no se puede negar que cada vez que el ex gobernante militar ha tenido una crisis de salud ésta ha generado una gran atención de los medios de comunicación nacionales y extranjeros.

En alusión a las futuras exequias de Pinochet, un tema que ha causado controversia entre los familiares del ex presidente de facto y el Ejecutivo, Lagos Weber insistió que 'llegado el minuto se tomarán (las decisiones) y harán los anuncios que corresponda', sin entrar en detalles.

El pasado lunes, la ministra chilena de Defensa, Vivianne Blanlot, aseguró que el Gobierno no va a tomar ninguna decisión al respecto 'mientras los hechos no ocurran'.


Pinochet prepara su retorno a casa

El dictador sigue mejorando de su dolencia cardiaca

 07/12/2006 | Actualizada a las 03:45h

Por Alfred Rexach  

Todo ha sido un susto y poca cosa más. Augusto Pinochet mejora día a día, tras sufrir una crisis cardiaca el pasado domingo y los médicos le consideran ya prácticamente fuera de peligro. "Sigue favorable", anunciaba el parte médico proporcionado ayer, a las diez en punto de la mañana, frente al Hospital Militar, por el doctor Juan Ignacio Vergara.

La tarde antes, un equipo de facultativos, encabezado por el cardiólogo Rodrigo Águila, que dirigió la angioplastia practicada al paciente, negaba categóricamente cualquier manipulación médica para dramatizar o exagerar el estado de salud del ex dictador chileno. "Somos profesionales y no hemos creado ningún montaje", dijo Vergara.

De los informes médicos se desprende que a Pinochet le fue colocado un stent en la arteria coronaria, aunque parece ser que la crisis no llegó a ocasionarle daños en el músculo cardiaco. Cada día se efectúan operaciones similares en hospitales de todo el mundo y los pacientes acostumbran a recuperarse con tranquila normalidad.

La única secuela visible del episodio, que fue titular informativo en todo el mundo occidental, es la sospecha latente de las asociaciones de víctimas y familiares de desaparecidos durante la dictadura pinochetista. Recuerdan que cada vez que ha tenido que afrontar una causa judicial, Pinochet ha esgrimido su delicado estado de salud -normal en un hombre de 91 años- para evitarse el trance.

Algo que niegan indignados los familiares del interfecto. Marco Antonio Pinochet, hijo del general, retó públicamente al periodista de Chilevisión Alejandro Guillier a visitar el hospital. "Yo invito al doctor Guillier - afirmó el hijo- a que venga. Lo recibiré personalmente y le voy a llevar a que vea el estado de salud de mi padre". Guillier ha evitado pronunciarse al respecto. Lo único que hizo fue afirmar que "no estamos en presencia de un infarto, porque un señor de 91 años no resiste un infarto".

Mientras, en la calle, los santiagueños soportan los intensos calores estivales, resuelto ya -o así parece- que no habrá funerales con honores de jefe de Estado ni decreto de duelo oficial, Augusto Pinochet descansa en su habitación de la unidad de cuidados intensivos, recibe la medicación habitual, de carácter preventivo, realiza ejercicios de recuperación y recibe a sus familiares. Pronto regresará a casa y podrá moverse libremente, puesto que el lunes fue exonerado de su arresto domiciliario en el caso de dos homicidios perpetrados por la caravana de la muerte. Hoy el único peligro que parece acechar al dictador son sus provectos 91 años.

 

 

Embajada chilena en Londres condecora a cuatro personalidades inglesas


6 de Diciembre del 2006

www.elmostrador.cl

El jefe de la misión de Chile en el Reino Unido, Rafael Moreno, dijo que la distinción es para quienes “durante muchos años han tenido una historia de amor con Chile y han dedicado muchas horas a promover un mejor entendimiento entre ambas naciones y a estimular la cooperación con nuestro país".


El embajador de Chile en el Reino Unido, Rafael Moreno, condecoró la noche del martes en su residencia en Londres a cuatro distinguidas personalidades inglesas por su aporte para fortalecer las relaciones bilaterales, en distintos campos.

Uno de ellos es Robert Blizzard, parlamentario del Partido Laborista, quien recibió la medalla de Gran Oficial de la Orden de Bernardo O’Higgins.

Los otros tres –Desmond O’Conor, Anthony Westnedge y David Fox- fueron distinguidos con la medalla Comendador de la Orden de Bernardo O’Higgins.

En la oportunidad, Moreno, quien ofreció una distendida recepción junto a su esposa, Gloria Orb, manifestó que quienes recibieron las distinciones “durante muchos años han tenido una historia de amor con Chile y han dedicado muchas horas a promover un mejor entendimiento entre ambas naciones y a estimular la cooperación con nuestro país, y América Latina entera, en las áreas de la economía, política, lo social y la cultura”.

En la oportunidad hubo discursos, brindis, chistes y aplausos, todo al estilo británico. El toque chileno, sin embargo, lo puso el propio embajador ante el Reino Unido, a través de reiteradas alusiones a Bernardo O’Higgins y las empanadas y el vino, blanco y tinto, a la hora del cóctel.

Augusto Pinochet ha Muerto

Por Andrés Bianque

Diciembre 4, Ginebra Suiza

Chilenos en Australia chilenosenaustralia@yahoo.es

 "Cuando diciembre se mezcla de Frustración y Dolor"

 El tambor anclado en su pecho, ese que tañía el son de la muerte, ese que era diana militar de aviso de fusilamientos y torturas ha cesado de cantar la canción de la muerte.

Desde el fondo del mar se levantan cientos de seres humanos devorados por la brutalidad.

Desde el fondo de la tierra, de los ríos, de los lagos, caminan por las avenidas del dolor cientos de Hombres con un destino certero, largas filas caminan a paso lento al encuentro de Pinochet.

Desde el fondo del mar emergen los detenidos desaparecidos.

Tiemblan las raíces de árboles jóvenes que han sido la tumba de hombres y mujeres muertos.

Por entre las piedras, la tierra y las raíces se levantan miles de manos elevándose hacia aquellos caminos olvidados.

Uno a uno, caminan a paso lento hacia un domicilio conocido.

Sindicatos de Obreros de brazos desmembrados caminan hacia el encuentro anhelado.

Maestros y Estudiantes. Hombres y Mujeres. Niños y Pájaros.

Pobladores, mineros, doctores, campesinos, indios, músicos, poetas y trabajadores.

Miles de muertos cruzan las calles de Chile, miles de muertos van tiñendo de huesos el desierto, miles de muertos van respirando envueltos en el viento.

Tiemblan los andes, tiemblan los bosques y las selvas.

Los perros lloran, los pájaros callan expectantes.

Y es que este Horroroso Hematoma de la Historia tendrá su propio horrible infierno.

Y es que las nubes rojas entintadas de riñón reventado vuelan hacia una sola  dirección.

En esta hora en que las lágrimas van orillando las poblaciones pobres, en este minuto inmenso en su esencia de muertes innecesarias, todo un pueblo llora viendo tu partida.

Y es que tu muerte no representa sino otro tipo de muerte, porque hasta tu  muerte nos taladra las entrañas.

¿Cuánto de nosotros mismos te llevas a la tumba? ¿Cuánto de aquello que fue nuestro llevas envuelto entre tus colmillos?

¿Cuánta piel de torturado te llevas bajo las uñas?

¿Cuántas veces tendrías que morir, cuántas veces tendríamos que matarte para que nos alivies la carga de dolor atada y tatuada a nuestras espaldas?

Un mitin de fantasmas, un escarzo de aparecidos en esta hora recorre todos los caminos de Chile

Tu muerte será fiesta nacional, pero no habrá música que nos haga cantar a coro con nuestros seres queridos.

El puñal de tus dedos fue lacerando seres indefensos, desarmados, ingenuos de bestias gubernamentales.

En esta hora en que aquellos que tu bota militar hundió en el páramo de la incertidumbre, en el pantano de la duda y los miedos.

Algo de mi también se va contigo, algo de todos nosotros se va contigo.

Y es que ni siquiera fuimos capaces de encerrarte y no exclusivamente en la cárcel, sino que en un manicomio donde hubieses sido el favorito de cien de doctores.

Y es que aún, esta aldea llamada Chile descansa sobre las fundaciones de huesos de desaparecidos.

Y es que aún esa columna vertebral doblada, arqueada y azotada llamada Chile, vive bajo tus enseñanzas, hombres, discípulos, alumnos y seguidores.

Y es que tu muerte es y será ejemplo para el verdugo encapsulado que se anida en los alrededores.

Después de tanto daño, de tanta muerte, de tanto saqueo, de tanto salvajismo, de tantas torturas, de tantas torturas, de tantas violaciones...

Los gobiernos democráticos de Chile no fueron capaces de enjuiciar a uno de los seres más abyectos y abominables de la historia de la humanidad.

Morirá ungido por la Iglesia, esmerado por un Hospital Militar subvencionado con el hambre de todo un pueblo, acompañado de la otra parte de la jauría y tiernamente recordado por los medios de comunicación.

¿A cuántos de aquellos que hiciste rico, te dirán adiós enternecidos desde sus casas para no levantar sospechas?

¿A cuántos seres humanos asesinaste?

¿Cuántos seres humanos se suicidaron sin esperanzas de nada bajo tu reinado de miseria?

¿Cuántas tazas de té a modo de almuerzo tuvimos que bebernos?

¿Cuántos kilómetros caminamos sin ni siquiera dinero para el micro?

¿Cuántas peleas, cuántas riñas, separaciones, divorcios, asesinatos y robos?

¿Cuántos inviernos con los mismos zapatos, con la misma chaqueta?

¿Cuántas humillaciones pasamos? ¿Cuántas frustraciones?

¿Cuántos fracasados, cuántos humillados caminan muertos de cuerpo por las calles de Chile?

¿Cuántas cicatrices adornan el semblante de miles?

Van las lágrimas arando el surco fraguado de años sobre el rostro de millones aquí en Chile.

Y es que las lágrimas son más fuertes que la trinchera petrificada del aguante.

Y es que tu cabeza tenía que haber colgado una semana por lo menos en la plaza de armas de Santiago.

Y allí los niños harían rondas, allí las mujeres te escupirían la frente.

Y allí los hombres se sentarían a llorar.

Allí donde ni siquiera las moscas te hubiesen querido, donde el árbol que sostendría tu testa se secaría de oprobio y de rabia.

Allí donde las palomas te hubiesen arrancado los ojos.

Pero ya es tarde, te irás cómodamente acostado en un cortejo de sables, billeteras, sangre, y celulares.

A pesar que el martillo de juez azotó su cabeza incontables veces con la palabra, culpable.

A pesar de sus muertes, a pesar de sus robos, a pesar de sus desfalcos.

Vergüenza Mundial. Pinochet ha Muerto Libre e inmaculado

Vergüenza Internacional.

Un murmullo recorre los labios australes de este Chile pisoteado...

Esta vez, si otra vez pasa lo que tú nos hiciste pasar no habrá primera sin segunda, ni segunda sin tercera hasta que cumpla la obligación.

Hazle saber a tus discípulos que está vez no habrá día en que la sangre no los llame a sus puertas.

Mientras tanto, sabemos que algunos no ven a Chile más que como a un simple colgador de armario fracasado y que sobre esa percha han colgado una chaqueta civil por sobre el otro abrigo militar ensangrentado.

Algo de nosotros también se va contigo.

Y es que en esta hora amarga en que el silencio de tu partida va trizando los semblantes.

Una astilla de tus huesos de cuchillo va punzando el lado de izquierdo de los corazones.

Que insignificantes se vuelven las palabras en este momento de amargura.

Que insignificantes se vuelven las palabras ante tanta muerte.

 

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NO OLVIDAR Patricia Verdugo revela cómo El Mercurio recibía el dinero de la CIA

La cuenta suiza de Agustín Edwards

Lo dijo claramente el presidente Salvador Allende esa mañana aciaga del martes 11 de septiembre de 1973: “...quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unidos a la reacción crearon el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el general Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estarán en sus casas esperando, con mano ajena, reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y privilegios”. Palabras pronunciadas en el ocaso de una vida digna como pocas, que resumen de manera descarnada la tragedia de los mil días de la Unidad Popular. La asonada golpista fue el fin de un hermoso sueño colectivo y el comienzo de un largo infierno para los chilenos.

Treinta años después la periodista Patricia Verdugo, Premio Nacional de Periodismo, acometió la tarea de hurgar en ese pasado que algunos esconden y que otros simplemente prefieren olvidar o traicionar.

La motivación de Patricia Verdugo fue “contarle la historia a mis hijos, pero luego comprendí que era importante narrarla a muchos hijos de este país”. Así nació el libro Salvador Allende: Cómo la Casa Blanca provocó su muerte, que relata la historia de la intervención norteamericana en Chile.

En sus páginas están los nombres detrás de la conspiración: Richard Nixon, Henry Kissinger y Agustín Edwards, como los protagonistas indiscutidos de esta trama donde la traición se impuso. Bastó que Allende ganara las elecciones para que Nixon -azuzado por el dueño de El Mercurio- echara a andar las acciones encubiertas “para reventar” el proceso chileno. “Es necesario precisar que el actual presidente de la Fundación Paz Ciudadana, Agustín Edwards, en septiembre de 1970 era partidario de la guerra ciudadana”, sentencia Patricia Verdugo.
Usted plantea en su libro que aunque el gobierno de Allende hubiera sido perfecto, la decisión norteamericana de derrocarlo hubiese sido la misma.

“Sí, aunque Salvador Allende hubiera sido un gobernante perfecto -que no lo fue- y aunque la Unidad Popular hubiese sido una coalición exitosa -que tampoco lo fue- el golpe se habría producido igual. Durante muchos años pensé que Estados Unidos no quería una ‘segunda Cuba’ en América Latina. Pero en la investigación me di cuenta que tenía más sentido el tema del eurocomunismo. Esto lo dicen varias personas que estuvieron muy cerca de Henry Kissinger, para quien Salvador Allende era más peligroso que Fidel Castro. Su experimento de socialismo en democracia podía hacer eco no sólo en América Latina sino también en Italia y Francia. Eso para Kissinger era insostenible. Por ello, Estados Unidos envió a Chile agentes de la CIA de primer nivel, a los más criminales”.

Usted aporta importantes datos en su libro, que prueban la intervención de la Casa Blanca en nuestro país en la elección de 1964. ¿Podría explicar qué motivó a EE.UU. a actuar en Chile y cuál fue el papel que cumplió en el triunfo electoral de Eduardo Frei Montalva?

“Chile se pone en la mira de Estados Unidos en 1958, cuando Salvador Allende, por escasos 30 mil votos, estuvo a punto de ser elegido presidente. Por eso, inician una gran campaña para evitar que gane las elecciones de 1964. De hecho, la Comisión Church del Senado de Estados Unidos estableció que la CIA entregó al menos tres millones de dólares para la campaña de Eduardo Frei Montalva, sin que éste se enterara. Además instigó una campaña del terror, con afiches en todo el país, donde se veían los tanques soviéticos entrando por la Alameda. Incluso todo indica que la acción sediciosa de octubre de 1969, conocida como el ‘tacnazo’, se hace con miras a un golpe militar. El objetivo norteamericano ya entonces era impedir que Salvador Allende fuera elegido presidente. Les costó tres años convencer a las Fuerzas Armadas y lograr una masa crítica proclive a la intervención militar”.

LA CUENTA REGRESIVA

¿Cómo intervino Washington en las elecciones de 1970 y cómo implementó la injerencia en Chile?
“La Casa Blanca hizo de todo, desde invertir millones en acciones de sabotaje, apoyo financiero a la candidatura de Jorge Alessandri, dividir al Partido Radical, etc. Sin embargo, las mejores pruebas de la intervención de Washington surgen con el triunfo de Allende. Fue entonces cuando Nixon dio carta blanca a la CIA para actuar e impedir, según sus propias palabras, ‘que ese hijo de puta, ese bastardo asuma’. La orden era clara: había que aplastarlo y la manera de hacerlo era con un golpe militar. Para ello, la CIA se contactó, entre el 5 y el 20 de octubre de 1970, con 21 oficiales de las Fuerzas Armadas y de Carabineros. De acuerdo al Informe Church, ‘a todos aquellos que estuvieran dispuestos a ejecutar un golpe de Estado, se les aseguró apoyo al más alto nivel del gobierno norteamericano; con anterioridad y después de un eventual golpe’.

 

AGUSTIN Edwards Eastman, dueño de “El Mercurio” y artífice de la intervención norteamericana en el golpe del 73. Preside la Fundación Paz Ciudadana, de enorme influencia sobre el actual gobierno en materias de seguridad pública.

En ese contexto, el general René Schneider, comandante en jefe del ejército, democrático y constitucionalista, se constituyó en el gran obstáculo. La decisión fue eliminarlo y sabemos por el Informe Church y documentos desclasificados, que vía valija diplomática llegaron tres subametralladoras, abundante munición, granadas lacrimógenas y máscaras antigases que fueron entregados a los conspiradores, entre los cuales se encontraban los generales Camilo Valenzuela, Roberto Viaux y Alfredo Canales. Incluso el agregado militar de Estados Unidos, Paul Wimert, declaró que entregó 50 mil dólares a Viaux, entre el 13 y el 20 de octubre de 1970, además de prometerle un seguro de vida por 250 mil dólares. También recibieron la misma suma el general Valenzuela y el almirante Hugo Tirado, quien también estuvo involucrado. Otros conspiradores fueron el director de Carabineros, general Vicente Huerta Celis y el general de la Fuerza Aérea Joaquín García.

Lamentablemente, a pesar de todas las evidencias, hay una versión que han creído el ejército e incluso la familia del general Schneider: que el objetivo era el secuestro y no el asesinato. El poder le bajó el perfil al delito, lo que culminó en ese fallo horroroso de la Corte Suprema en que el secuestro con resultado de muerte termina siendo un secuestro con atenuante, en vez de agravante. Han pasado 33 años y el ejército no ha enviado siquiera una nota de protesta a la Casa Blanca, por la muerte de su comandante en jefe. Entonces uno se pregunta, cuánto tiempo tendrá que pasar para que asuma que el general Pinochet fue un asesino. Cuántos años transcurrirán para que le quiten el título de ‘Benemérito’. Cuánto para que los cadetes de la Escuela Militar y demás escuelas matrices asuman que la dictadura fue oprobiosa, criminal y bárbara”.

Usted plantea en su libro que los mil días de la Unidad Popular estuvieron fuertemente determinados por una puesta en escena planificada por y a la medida de Estados Unidos, y que en ese contexto las distintas fuerzas -incluida la Izquierda- actuaron en una lógica que tendió a potenciar la estrategia norteamericana. ¿Podría profundizar al respecto?

“Claramente, teníamos una Izquierda gobernando y otra Izquierda fuera del gobierno. Eso generó ciertos choques. Por ejemplo, para la Izquierda fuera del gobierno, la larga visita de Fidel Castro a Chile fue un acontecimiento glorioso. Lo cierto es que una visita que debió ser de tres o cuatro días duró casi un mes, y cuando se entra a la trastienda de este episodio, se comprende que esa visita fue un dolor de cabeza para el presidente Allende.

En otro ámbito; para Salvador Allende había un programa que definía las empresas a ser intervenidas. Las tomas le provocaron muchos problemas, porque no tenía cómo ordenar la situación. Su obligación era gobernar y salvar el proceso. La discusión en ese momento era muy fuerte. Lo prueba el extracto de un discurso de Miguel Enríquez, que incluí en el libro, donde da por abortado el proceso del presidente Allende y plantea que es la hora de tomar las armas. El hecho es que las tomó sólo un sector de chilenos y el resto fuimos las víctimas. Era imposible que ese grupo minoritario pudiera enfrentar a un ejército regular y por eso fue una masacre. En ese sentido, yo me quedo con Salvador Allende y lo que él se comprometió a hacer y con los medios con los cuales se comprometió a hacerlo”.

Sin embargo, él vivió sus últimas horas en La Moneda con un fusil en sus manos resistiendo el golpe...

“Cuando él toma el fusil que le regaló Fidel Castro y lo usa, lo hace como lo haría cualquier ciudadano en esas circunstancias. Estaba frente a un golpe, un delito subversivo. Salvador Allende era el presidente constitucional y por tanto, tenía que defender su cargo. Ese es el contexto en el cual toma el fusil. Por eso, para mí uno de los momentos más trágicos del 11 de septiembre en La Moneda es cuando el representante del comité central del Partido Socialista, Hernán del Canto le pide instrucciones. La respuesta de Salvador Allende quedó estampada para la historia: ‘Nunca antes me pidieron mi opinión. ¿Por qué me la piden ahora? Ustedes, que tanto han alardeado, deben saber lo que tienen que hacer. Yo he sabido desde un comienzo cuál es mi deber’. Esa frase lo dice todo, para efectos de cómo tenemos que reorganizar el movimiento popular en Chile, proceso que tomará muchos años”.

Además del tiempo, ¿cómo visualiza usted ese proceso de reconstrucción?

“Será muy difícil, porque el eje de la dictadura fue destruir el tejido social. Para eso mató a las personas, las torturó y exilió. El terror tuvo como objetivo destruir el tejido social que Chile construyó con tanto esfuerzo durante el siglo XX. Como resultado, hoy en Chile no existe la percepción de que uno es persona en tanto pertenece al colectivo. La dictadura llevó a los chilenos a creer que son personas en tanto individuos aislados. El desafío es entender que somos personas en las distintas organizaciones sociales, gremiales y políticas. Es de esperar que algún día esto dé como fruto una Izquierda madura, unida, con objetivos claros, que tenga claridad respecto del adversario; lo que exige mucha disciplina, realismo y capacidad de negociación. Al fin y al cabo, los que murieron son los de abajo”.

NIXON, KISSINGER
Y EDWARDS

¿Cuál fue el papel de Richard Nixon y Henry Kissinger en el complot contra Salvador Allende? ¿Cómo caracterizaría usted su participación en la tragedia chilena?

“Para América Latina siempre han sido nefastos los presidentes republicanos de Estados Unidos. De ellos, Richard Nixon es además un ejemplo de bajeza moral. La mejor prueba de su estupidez, fue creer que podría hacer en su país lo mismo que hizo en América Latina. Con Watergate cayó él mismo, lo que prueba su sandez. Sin embargo, en el caso chileno influyó una suma de factores que se potenciaron.

Por un lado, Henry Kissinger, con su inteligencia diabólica y su obsesión con Chile por lo que significaba esta experiencia de socialismo democrático, y por otro, Donald Kendall, presidente de la Pepsi-Cola, de quien Nixon era un empleado aun en la Casa Blanca. Kendall había financiado a Nixon luego de un fracaso político en California, hasta que llegó a la presidencia. Nixon se ve cercado por Kissinger, que le plantea actuar en Chile porque Allende constituye un peligro para la seguridad de Estados Unidos, y por Kendall, que lleva de la mano a su amigo chileno y dueño de la cadena El Mercurio, Agustín Edwards, quien lo convence de lo mismo en esa tétrica reunión del 15 de septiembre de 1970 en la Casa Blanca”.

En el libro usted atribuye un rol fundamental en la intervención norteamericana a Agustín Edwards. ¿Cuál fue la participación del dueño de “El Mercurio” presidente de Paz Ciudadana, en el golpe?

“Lo primero que hay que precisar es que el presidente de Paz Ciudadana, en septiembre de 1970 era partidario de la guerra ciudadana. El ha planteado que sólo fue a informar a EE.UU. lo que ocurría en Chile. Sin embargo, personeros de la Casa Blanca de la época le atribuyen papel fundamental en convencer a Nixon para actuar en Chile. El mismo Kissinger define a Edwards como el gatillador de la tragedia chilena”.

Según el Informe Church, la CIA entregó más de un millón y medio de dólares a “El Mercurio” para crear las condiciones para el golpe militar.¿Cómo fueron estas transacciones y otras destinadas a instituciones como la Sociedad de Fomento Fabril y qué importancia tuvieron en la desestabilización del gobierno?

“La CIA depositó un millón setecientos mil dólares, en partidas de cien mil dólares, en la cuenta suiza de Agustín Edwards. Otro tanto ocurrió con la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa), cuyo presidente era Orlando Sáez. Este ha reconocido que manejaba cinco cuentas bipersonales en Suiza. Allí la CIA depositaba el dinero que Sáez traspasaba a León Vilarín, de los dueños de camiones, para compensar las pérdidas por los paros. Pero la repartición de dólares no terminaba allí. El personero de la Sofofa también declaró haber entregado dinero a Pablo Rodríguez, de Patria y Libertad; a Pedro Ibáñez, senador del Partido Nacional; a Felipe Amunátegui, del Partido Demócrata Cristiano; y a Jaime Guzmán, del movimiento gremialista. Claramente, El Mercurio cumplió un papel clave en crear las condiciones para el golpe y los camioneros también hicieron lo suyo”.

El director de “Punto Final”, Manuel Cabieses, solicitó hace más de dos años la expulsión de Agustín Edwards del Colegio de Periodistas, por violar con sus actos el Código de Etica al gestionar la intervención norteamericana para derrocar a un gobierno legítimo e instaurar el terrorismo de Estado. ¿Cuál es su posición?


“Cuando me enteré de la acción de Manuel, me encontraba haciendo gestiones para reincorporarme al Colegio. Eso me hizo decidir que no volveré a formar parte de la Orden, mientras el señor Edwards sea parte de ella. Apoyo absolutamente la iniciativa de Manuel y cumpliré mi decisión de no reintegrarme al Colegio de Periodistas mientras Edwards esté allí”.

OTROS HOMBRES

A la luz de estos antecedentes, ¿qué opinión le merece el “mea culpa” de Luis Guastavino, que planteó que todos los actores políticos -incluyendo la Izquierda y el gobierno de la Unidad Popular- tuvieron responsabilidad en el 11 de septiembre de 1973?

“Es raro lo que pasa en este país. A cambio de tener la portada del cuerpo D de El Mercurio y transformarse en personaje mercurial, alguna gente está dispuesta a decir barbaridades. Deberían ponerse en los zapatos de las familias de las víctimas, porque lo que hacen es colaborar con un ‘empate moral’ que es absolutamente bárbaro. Si tuvieran un mínimo de sensibilidad, no abrirían la boca.

Por muchos años al escuchar el último discurso del presidente Allende, yo me quedaba pegada en aquella frase de ‘...se abrirán las grandes alamedas...’. Llevamos trece años de transición esperando que se abran y no ha sucedido. Comprendí que la clave para que algún día se abran las grandes alamedas está en la frase ‘...superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse...’. Mientras la clase política esté conformada mayoritariamente por los mismos políticos que fracasaron en 1973, no tenemos salida. La democracia sólida y profunda a que aspiramos, será refundada por otros hombres y mujeres”.


Finalmente, ¿qué perdimos los chilenos con la muerte de Salvador Allende?

“Cuando se cumplieron diez años del golpe, yo era corresponsal de Televisa y salí con una cámara a la calle. Llevábamos varios meses de protestas y la gente comenzaba a perder el miedo. Me instalé en Huérfanos con Ahumada y encuesté a alrededor de treinta personas. Lo que más me sorprendió es que la mayoría se expresó con cariño del presidente Allende. Me sobrecogió que la palabra que más se repitió fue ‘dignidad’. Y pienso que fue eso lo que perdimos hace treinta años: la dignidad. No voy a decir que murió un sueño, porque los sueños existen en la medida que los tengamos en la cabeza y en el corazón. Lo que perdimos fue dignidad como personas, dignidad como pueblo. La primera tarea hoy es recuperar la dignidad”

MANUEL HOLZAPFEL GOTTSCHALK

http://www.puntofinal.cl/552/lacuentasuiza.htm

 

 

Consideran sospechosa la repentina mejoría de Pinochet

Consideran sospechosa la repentina mejoría de Pinochet

La controversia planteada en torno a la enfermedad del ex dictador chileno sumó hoy un nuevo capítulo: un abogado querellante pedirá a la Justicia que investigue si se trató de un "montaje", como varios sugieren

La recuperación de Augusto Pinochet, a pesar de sus 91 años y las enfermedades que lo afectan desde hace varios años, generó todo tipo de especulaciones y provocó reacciones tanto de sus familiares como del gobierno que intentó bajar el tono a las versiones periodísticas que, incluso, hacían referencia a un "posible montaje" en torno al verdadero estado de salud del ex dictador.

Esos rumores fueron desacreditados por el hijo del ex dictador, Marco Antonio, quien cuestionó fuertemente a un periodista chileno que puso en duda la veracidad de la intervención quirúrgica a Pinochet y había señalado que "un señor de 91 años no resiste un infarto".

Las especulaciones en torno a la salud de Pinochet motivaron en las últimas horas un planteo judicial que será presentado en las próximas horas por el abogado Hugo Gutiérrez, querellante en varios procesos de violaciones de derechos humanos, para que se investigue si la atención de salud a la que fue sometido Pinochet se ajustó a los procedimientos.

Esta controversia obligó ayer al equipo médico que lo atiende a brindar una conferencia de prensa, donde aclararon con detalle las características del infarto que sufrió Pinochet y volvieron a insistir en que la rapidez y eficiencia con que fue atendido le salvó la vida.

También abrió un dilema en la derecha, donde la mayoría de sus principales dirigentes optaron por mantenerse al margen de la polémica en torno a la salud de Pinochet y sólo sus más cercanos adherentes se dejaron ver en el Hospital Militar.

Entre los que visitaron a Pinochet desde su internación, se encuentran los parlamentarios de la UDI Jovino Novoa, Iván Moreira, José Antonio Kast y Gonzalo Uriarte, quienes conversaron con los médicos para interiorizarse de su estado de salud, además de sus familiares más cercanos como su hijos Lucía, Marco Antonio y Augusto.

De acuerdo al nuevo parte médico dado a conocer esta mañana, Pinochet -que continúa evolucionando y ya camina en su habitación- permanecerá al menos hasta mañana en la Unidad Coronaria del Hospital Militar y podría ser trasladado a una terapia intermedia, aunque descartan que por el momento pueda ser dado de alta.

Más allá del parte oficial, el médico Juan Ignacio Vergara comentó que "el animo" de Pinochet era "adecuado" aunque admitió que el ex dictador se despertó "bastante agotado", pero, dijo "está bien".

El ex dictador recibió hoy la visita de ex asesores, entre ellas las de los generales (R) Guillermo Garín y Alejandro Medina Lois -ex ministro de Salud y ex rector de la Universidad de Chile durante el régimen militar-, quien rechazó fuertemente la actitud de un grupo de mujeres que se manifestaron frente al Hospital Militar para cuestionar la figura de Pinochet al grito de: "Un dictador no es un presidente/ es solo un asesino que roba a nuestra gente".

Ese lugar, ubicado en pleno barrio de La Providencia, es escenario de todo tipo de manifestaciones en contra y a favor de Pinochet, ya que hasta allí llegan mujeres con pancartas y fotos del ex dictador que entonan cánticos navideños y también grupos de jóvenes con consignas como: "Hospital Militar. Albergue de Asesinos" o "Ahora el Asesino mea en una chata".

Para esta tarde, en tanto, está prevista una misa convocada por la Coordinadora de las Fuerzas Armadas y Carabineros en Retiro de Chile en la Catedral Castrense para pedir por la recuperación de Pinochet.

En ese lugar, el lunes se había producido un enfrentamiento entre adherentes y antipinochetistas que se acercaron hasta el Hospital Militar, con consignas en contra del ex dictador.

Fuente: Télam 

  

Monje vaticinó que Pinochet vivirá más de 100 años

Monje vaticinó que Pinochet vivirá más de 100 años

Insólita revelación de sacerdote católico.

Un monje chino le vaticinó al ex mandatario chileno Augusto Pinochet "que viviría más de 100 años", reveló el sacerdote católico Iván Wells, quien le entregó la unción de los enfermos en el Hospital Militar donde permanece desde el domingo.

"Un monje le vaticinó que viviría más de 100 años. ¿Qué puede temer un hombre al que un chino le anticipó algo así?", reflexionó Wells, capellán del Ejército, en una entrevista con el vespertino La Segunda.

Wells, que por más de 20 años ha sido consejero y confesor del general Pinochet, le suministró el sacramento de la extremaunción el domingo, después de que fue internado de urgencia en el hospital castrense por un infarto cardíaco y un edema pulmonar.

Una semana antes, el 25 de noviembre, Pinochet cumplió 91 años y el capellán mantuvo con él una última reunión que se prolongó por varias horas.

"Almorcé y cené con él y lo acompañé hasta las 11 de la noche", recordó el consejero espiritual del general en retiro que gobernó Chile entre 1973 y 1990.

Wells también relató que Pinochet le ha dicho que ha perdonado todo lo que le han hecho y que no guarda rencor.

Sobre la Presidenta Bachelet suele decir "que le vaya bien. Todos pidamos bien para Chile". El sacerdote dice que "a veces lo picaneo y me responde "¿Quiere que le diga ago? Hay que estar en el puesto para saber cómo es la cosa".