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FUNERALES DE COMANDANTE EN JEFE

FUNERALES DE COMANDANTE EN JEFE

Se Transcribe textualmente carta publicada hoy dia Jueves 14 de Diciembre en la Seccion Cartas al Director del Diario El Mercurio de Santiago:
Señor Director:
Cuando, en 2002, mi tio abuelo capitan general Sergio Castillo Aranguiz murio, recibio en su funeral los honores de un ex comandante en jefe del Ejercito.  En esa oportunidad no estuvo presente el minsitro de Defensa de la epoca.
Por lo anterior, no es cierto lo que ha dicho el gobierno respecto de la necesaria y obligatoria presencia de la ministra Blanlot en el reciente funeral del ex comandante en jefe capitan general Augusto Pinochet Ugarte.
Pablo Castillo Prado.

LA ILEGITIMIDAD DE PINOCHET Y LA DOCTRINA OSCAR IZURIETA

Enviado por: "Germán F. Westphal" westphal@umbc.edu   gfwestphal

Mié, 13 de Dic, 2006 6:56 am (PST)

Por Germán F. Westphal, Editor de PCS (13/XII/06)

El General Comandante en Jefe del Ejército de Chile, Oscar Izurieta, en su discurso de homenaje a Augusto Pinochet Ugarte de ayer 12 de diciembre, ha tenido la desvergüenza de justificar el golpe de Estado encabezado por éste y el tal llamado “Gobierno de las FF.AA. y de rden” administrado con poderes prácticamente absolutos por el Dictador.

En la medida que Izurieta ha hecho tal justificación, está tácitamente diciendo que bajo similares circunstancias, él o cualquier otro General de la República estaría plenamente justificado en repetir la "gesta" de Pinochet.

Esto es absolutamente inaceptable en la medida que refleja una postura de insubordinació n ante el poder civil por su naturaleza altamente deliberante y sediciosa.

En efecto, la Presidenta de la República autorizó a Izurieta a rendirle honores a Pinochet única y exclusivamente en su calidad de ex Comandante en Jefe del Ejército y, por tanto, Izurieta debió haber restringido su homenaje a tal calidad. En la medida que su discurso elaboró y tuvo la osadía de justificar al Pinochet político y golpista, Izurieta infringió la autorización que recibió, incurriendo en abierta insubordinació n frente al poder civil al que debe obediencia y respeto. Esto debería ser suficiente para removerlo de su cargo.

Sin embargo, Izurieta fue más allá con su justificación del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, haciendo pública su postura altamente sediciosa en la medida que tal justificación busca validar la ilegalidad e ilegitimidad del golpe mismo y del tal llamado “Gobierno de las FF.AA. y de Orden” que Pinochet le impuso al país por 17 años por la fuerza de las armas. En efecto, los Artículos 3, 4 y 22 de la Constitución Política de la República de Chile vigente al 11 de septiembre de 1973, establecían claramente:

"Art. 3.- Ninguna persona o reunión de personas pueden tomar el título o representació n del pueblo, arrogarse sus derechos, ni hacer peticiones en su nombre. La infracción de este artículo es sedición."

"Art. 4.- Ninguna magistratura, ninguna persona, ni reunión de personas pueden atribuírse, ni aun a pretexto de circunstancias extraordinarias, otra autoridad o derechos que los que expresamente se les hayan conferido por las leyes. Todo acto en contravención a este artículo es nulo."

"Art. 22.- La fuerza pública es esencialmente obediente. Ningún cuerpo armado puede deliberar.

En la medida que Augusto Pinochet violó reiteradamente los artículos citados a pesar de que para otros efectos invocaba la Constitución que los incluía, la única conclusión posible es que los poderes que se atribuyó no tenían ninguna legalidad ni legitimidad. (*)

Por tanto, se sigue necesariamente que el discurso de Izurieta ha justificado la ilegalidad e ilegitimidad del golpe de Estado de 1973 y la dictadura pinochetista.

En la medida que los discursos de los Comandantes en Jefe establecen la doctrina con que manejan las instituciones militares bajo sus órdenes, tenemos lo que ciertamente podemos llamar "la doctrina Oscar Izurieta": los golpes de Estado en violación al ordenamiento constitucional vigente están justificados en cualquier situación de conflicto que el Comandante en Jefe considere insuperable, tal como hizo Pinochet en 1973.

La aberración de esta doctrina tácitamente incluida en el discurso de Izurieta ante el féretro de Pinochet, obliga a la Presidenta de la República a removerlo de su cargo pues refleja una ideología incompatible con el ordenamiento democrático del país, por precario y parcial que tal ordenamiento sea.

Si la Presidenta de la República falta a su obligación de defender la democracia como cuestión de principio, estará pavimentando el camino para el próximo "putch" militar, "tanquetazo" , "boinazo", "ejercicio de enlace" o total desmantelamiento de las instituciones republicanas, tal como ocurrió el 11 de septiembre de 1973 --un desmantelamiento plenamente justificado según el sedicioso General de la República, Oscar Izurieta.

(*) Ciertamente se podría argumentar que a pesar de todo lo señalado, Augusto Pinochet fue legitimizado como “Presidente de la República” en virtud del pebiscito que aprobó la Constitución de 1980. Sin embargo, incluso si aceptamos este razonamiento como válido, el mismo razonamiento implica reconocer la ilegalidad e ilegitimidad de su gobierno por lo menos desde 1973 a 1980. Además, incluso el plebiscito que convocó es cuestionable en virtud de los mismos artículos citados, un debate en el cual no es necesario entrar pues el hecho es que tal plebiscito fue realizado sin registros electorales ni control democrático alguno y la ciudadanía se vio obligada a participar bajo la presión sicológica de los fusiles del Dictador, lo que invalida sus resultados desde todo punto de vista democrático.

EL SEDICIOSO DISCURSO DE OSCAR IZURIETA

Enviado por: "Política Cono Sur" politicaconosur@gruposyahoo.com   gfwestphal

Mié, 13 de Dic, 2006 7:09 am (PST)

12 de Diciembre de 2006

Discurso de general Izurieta durante funerales de Augusto Pinochet

www.elmostrador. cl

Texto íntegro del discurso pronunciado por el comandante en jefe del Ejército, durante los funerales del fallecido ex uniformado.

Santiago, 12 de diciembre de 2006.

En representació n del Ejército chileno y en cumplimiento a la tradición militar, como comandante en jefe me asiste la penosa responsabilidad de despedir los restos mortales del capitán general Augusto Pinochet Ugarte, en su calidad de ex comandante en jefe del Ejército desde el 23 de agosto de 1973 hasta el 10 de marzo de 1998.

Expresamos a su distinguida esposa, Sra. Lucía Hiriart de Pinochet, a sus hijos, nietos y bisnietos, a todos los miembros de su numerosa familia –que tanto amó– nuestros sentimientos de pesar y las más sinceras condolencias por esta irreparable pérdida que los acongoja.

Compartimos el dolor y los acompañamos en su duelo. Pedimos a dios que los reconforte y les dé la necesaria fortaleza para sobrellevar este momento, con la resignación de la fe en la vida eterna, y la esperanza que su muerte pueda contribuir a mitigar las pasiones que, en torno a su persona y obra, se generaron en la sociedad chilena.

Dejemos a la historia un examen objetivo y justo, respecto a su protagonismo en los procesos políticos, económicos y sociales en los cuales le cupo participación.

Nos encontramos asistiendo al final de la dilatada vida de servicio público de un hombre que, en su momento, debió trasponer los umbrales de su profesión para asumir la conducción del estado.

En consecuencia, su carrera militar, especialmente la que desarrolló como general de la república, no podría abordarse a cabalidad soslayando la dimensión política de sus actuaciones, pues en él se funden el soldado y el jefe de estado.

El general Augusto Pinochet Ugarte ingresó el 3 de marzo de 1933 a la escuela militar y formó parte de la promoción de oficiales que se graduó en 1936, en el arma de infantería.

Los años de oficial subalterno transcurren entre la instrucción, campañas, maniobras y cursos de perfeccionamiento.

Cumplió destinaciones en la escuela de infantería y en los regimientos “Chacabuco” en Concepción y “Maipo”, en Valparaíso; ocasión esta última que le permitió el reencuentro con sus viejos amigos y maestros de su colegio “sagrados corazones de los padres franceses”, con los cuales mantuvo siempre contactos de mutua consideración y afecto.

El 29 de enero de 1943, siendo oficial instructor de la escuela militar, contrajo matrimonio con la señorita Lucía Hiriart Rodríguez.
De esta unión nacieron sus cinco hijos: Lucía, Augusto, Verónica, Marco Antonio y Jacqueline.

Su vida familiar transcurre entre las responsabilidades y preocupaciones propias de compartir los sacrificios de la vida militar y la conformación de un hogar, que debe adaptarse a las particulares vivencias de destinaciones y continuos desafíos profesionales.

El año 1946, ya capitán, es destinado al Regimiento de Infantería nº 5 “Carampangue”, con guarnición en Iquique. En este traslado conoce y asimila en profundidad la tradición histórica y militar de esa región.

Nace así su interés por el estudio de las campañas de la guerra del pacífico, que lo llevan posteriormente a publicar trabajos de investigación sobre esta materia; inquietud que mantuvo durante toda su vida.

En 1949 ingresó a la academia de guerra, titulándose como oficial de estado mayor en 1951. Pasó a cumplir servicios en la escuela militar y, seguidamente, en el Regimiento de Infantería nº 4 “Rancagua”, en arica, donde asciende a mayor.

Tempranamente el general Pinochet demuestra sus inquietudes académicas en el conocimiento de la geografía militar y la geopolítica. Como profesor titular de las academias de guerra del Ejército y de la Fuerza Aérea, contribuyó a la formación de los futuros especialistas en estas materias.

Son producto de esta dedicación varios libros que se transforman, en su época, en textos de consulta en los institutos de formación profesional militar.

En 1956 es designado, junto a otros distinguidos oficiales, a cumplir comisión de servicio como profesor militar en la academia de guerra del Ejército ecuatoriano; actividad que se prolongaría hasta 1959, y en la que participa en la reorganizació n de ese instituto de estudios superiores.

Esta etapa de su vida profesional y privada, lejos de la Patria, la resume en sus memorias con especial nostalgia, al escribir: “Ecuador había significado para mí en lo personal, junto a la llegada de dos de mis hijos, un período de intensos estudios y trabajo por casi cuatro años, tiempo que me permitió conocer profundamente a los habitantes de esta querida república hermana”.

Al término de esta comisión fue destinado como asesor de estado mayor al cuartel general de la i división de Ejército, donde asciende a teniente coronel.

Meses después, en enero de 1960, es designado comandante del regimiento de infantería nº 7 “esmeralda”, una de las unidades más gloriosas del Ejército. Permanece en este cargo hasta 1964, lo que le permite trabajar en un estrecho contacto con la sociedad antofagastina.

Cumplido el requisito reglamentario de mando fue designado, en febrero de 1964, subdirector de la academia de guerra; donde continuó desarrollando su vocación docente en la preparación de los futuros oficiales especialistas primarios.

Al ascender a coronel se le nombra jefe de estado mayor de la II División de Ejército, en santiago. Su quehacer profesional es compartido con su actividad académica; tarea en que no deja de estar presente, pese a las responsabilidades asumidas.

En 1969 es ascendido a general de brigada y designado comandante en jefe de la VI División de Ejército, con asiento en la ciudad de Iquique.

Como integrante del alto mando institucional y en su calidad de oficial general, le correspondió desempeñarse, además, como comandante de la guarnición de Ejército de Santiago, en 1971, y jefe del estado mayor general del Ejército, en 1972 y 1973; puesto en el cual debe reemplazar en varias oportunidades al comandante en jefe.

El 23 de agosto de 1973 es designado comandante en jefe del Ejército. El pasado institucional del general Augusto Pinochet Ugarte nos habla de una trayectoria que, por circunstancias excepcionales, se prolongó por más de sesenta años entregados al Ejército.

Su carrera militar –como la de muchos– se forjó en la tradición del esfuerzo; el estudio constante y el conocimiento íntimo del pueblo chileno y de su historia.

Sin duda alguna, la decisión más difícil de la vida de soldado del general Pinochet fue su determinación para –de consuno con la Armada, la Fuerza Aérea y Carabineros de Chile– asumir las responsabilidades superiores de conducción del estado, ante la gravísima crisis institucional que vivía el país.

El 11 de septiembre de 1973 –sin dejar de ser comandante en jefe del Ejército– es designado por sus pares como Presidente de la honorable junta de gobierno, y, posteriormente, asume como Presidente de la República, hasta el 11 de marzo de 1990; fecha en la que, conforme a las disposiciones constitucionales vigentes, entrega el cargo a don Patricio Aylwin Azócar.

No me corresponde evaluar aquí al gobierno militar. Tampoco es mi propósito efectuar un detallado relato de las condiciones a las que se enfrentó el entonces comandante en jefe para decidir obrar en el sentido que lo hizo. Creo sí indispensable, para contribuir al esclarecimiento de una época tan compleja –inserta en la dialéctica de la Guerra Fría–, mencionar que el Ejército también era víctima de la pasión política desatada, que amenazaba su unidad. Esto ocurría, a su vez, en el seno de las otras ramas de la defensa nacional, con la peligrosidad que ello representaba para la supervivencia del país.

Cuando el general Pinochet resuelve actuar el 11 de septiembre de 1973, lo hace en el convencimiento que no había otra salida posible a la crisis.

Años más tarde, escribió lo siguiente sobre este momento de su vida: “…me resistí a actuar hasta el final, no obstante el clamor ciudadano
que golpeaba las puertas de los cuarteles pidiendo nuestra intervención. Esperé, no por temor, sino por una secreta esperanza de que se pudiera superar pacíficamente aquella extrema situación de crisis institucional.”

Otros actores serán los encargados de justipreciar, en toda su integridad, con sus luces y sus sombras, esta etapa de su vida. En tal sentido, el general Pinochet constituye un testimonio de una época, que inevitablemente hubo de vivir el país, por desencuentros que antecedían a su gobierno, y por los que se generaron durante su administración.

Desde una perspectiva estrictamente militar, deseo mencionar, también, algunos aspectos de su gobierno que influyeron en el devenir de las FFA.AA., y en particular del Ejército.

Su régimen tuvo una vocación preferente por la paz regional y la solución de controversias vecinales de larga data. El manejo de las crisis internacionales vividas por Chile, en 1974 y 1978, nos hablan de su capacidad para comprender las desastrosas consecuencias de una guerra externa, que prolongaría los antagonismos, impidiendo las posibilidades de desarrollo e integración, en un mundo que pronto sería globalizado.

Destaca, asimismo, su visión y compromiso –y el de la institución a su mando– con el progreso y desarrollo nacionales, materializando, entre otras, las trascendentales obras de la carretera longitudinal austral, gracias a su personal empeño y tenacidad, lo que permitió que hoy día se pueda ver consolidado el proyecto nacional de unir físicamente el territorio.

Significativo resulta además la concepción sobre la nueva división político-administrat iva del país. Ella dejó al descubierto la necesidad de que el Ejército contribuyera a superar la falta de desarrollo en las fronteras interiores, no sólo por medio de obras viales, sino que también con la ocupación física del territorio y el establecimiento de unidades militares en zonas aisladas.

En los últimos años de su carrera, como comandante en jefe, sentó las bases de lo que sería más adelante el proyecto de modernización institucional, especialmente respecto a los procesos educativos, de instrucción y a la incorporación definitiva de la mujer a la profesión militar.

De acuerdo a los preceptos establecidos en la constitución, hizo entrega de su cargo de comandante en jefe del Ejército el 10 de marzo de 1998, pasando a ser senador vitalicio.

En esta nueva etapa de su vida, ya retirado, debió enfrentar un conjunto de demandas y querellas judiciales derivadas de sus actos como gobernante; las que persistieron hasta el día de su deceso.

La situación de los derechos humanos constituye el aspecto más controvertido de su gestión. Él mismo, años después, se condolió por tanto sufrimiento. Más recientemente, en noviembre de 2006, asumió la responsabilidad política de todo lo obrado durante su gobierno.

El general Pinochet, murió sin haberse sustraído a la acción de los tribunales de justicia, de acuerdo al estado de derecho que rige en el país.

En tal sentido, y conforme a lo que sostuvo durante su detención en el reino unido, siempre reconoció la exclusiva competencia de los tribunales chilenos para juzgarlo.

En lo que toca al Ejército, nuestra posición, referida al respeto de los derechos humanos es bien conocida. Ésta ha sido establecida claramente por mis dos antecesores.

Como comandante en jefe del Ejército de todos los chilenos reafirmo hoy, absolutamente, dicha posición. Ésta ha permitido dar los pasos necesarios para avanzar en el esperado reencuentro de nuestra sociedad.

Distinguida Sra. Lucía, familia Pinochet-Hiriart, autoridades presentes, señoras y señores: Nos encontramos frente al féretro de un hombre que jugó uno de los papeles más gravitantes en la historia del Chile contemporáneo. Su obra deberá recorrer aún un largo camino para que surja una visión equilibrada y serena respecto de su actuación, con la nitidez que el bálsamo del tiempo da a la historia, para que ella realice, sin presiones ni premura, su edificante tarea aleccionadora.

Mientras ello no ocurra, los invito a que rescatemos, entre todos los chilenos, aquello que ya sabemos que nos une, evitando volver a repetir los errores del pasado, que tanto daño hicieron a nuestra sociedad.

En la hora de sus honras fúnebres, el Ejército reconoce en el general Pinochet a un soldado que amó grandemente a su patria. Fue este sentimiento el que inspiró siempre su vida militar. Esta verdadera pasión la reflejó, cuando expresó: “amo a Chile por sobre todas las cosas, y ni aún las más dolorosas circunstancias que deba enfrentar impedirán que, con toda la fuerza de mi espíritu, a la distancia, repita siempre, una y mil veces, ¡viva Chile!”

¡Augusto Pinochet Ugarte, Capitán General, ex Comandante en Jefe del Ejército: descansa en paz!

¿QUIEN MANDA EN CHILE? ¿LAS FF.AA. o LA PRESIDENTA?

Enviado por: "Pedro Alejandro Matta" p.matta@vtr.net

12 de Diciembre de 2006 , Diario Electronico El Mostrador.

Durante honores militares a ex uniformado
Jefe del Ejército justifica a Augusto Pinochet por golpe de Estado en 1973

por El Mostrador.cl

Responsable castrense, Oscar Izurieta, validó actuación del 11 de septiembre de 1973 durante su discurso ante familiares, amigos y partidarios de Pinochet, a quien llamó ''ex Presidente'' . Sobre las violaciones a los derechos humanos, admitió que fue lo ''más controvertido' ' de su gestión, pero aseguró que el ex militar se ''condolió'' con las víctimas y respondió ante tribunales.

Entre gritos de “¡Viva Chile y Pinochet!” y “¡Pinochet, Pinochet, aquí estamos otra vez!” se inició este mediodía de martes la despedida del general (R) Augusto Pinochet tras la misa exequial celebrada en el Patio Alpatacal de la Escuela Militar.

Se dirigieron sucesivamente a la audiencia sus nietos María José Martínez Pinochet, Rodrigo García Pinochet y Augusto Pinochet, hijo del mayor de los vástagos -del mismo nombre- del matrimonio Pinochet Hiriart.

El segundo, quien acompañaba al ex dictador en el frustrado atentado en su contra, manifestó que "quizá fueron estos 20 años que Dios nos permitió estar juntos los que más me ligaron estrechamente a ti".

"(Fueron) 20 años que primero agradezco a Dios y también a tan valientes y leales hombres que nos protegieron ante el abyecto destino que deparaban unos pocos", fueron la palabras de Rodrigo García que sacaron más aplausos.

Virulento discurso de nieto uniformado

Vestido con uniforme militar, la intervención de Augusto Pinochet Molina, nieto del ex dictador, fue la más efusiva y celebrada por los numerosos adherentes del ex oficial.

Calificó a su abuelo como "un luchador, un visionario y un gran patriota que supo dirigir los destinos de su pueblo en momentos de gran peligro, evitando siempre el sufrimiento innecesario, pero nunca transando los valores fundamentales de la patria".

"Ya viejo y cansado, después de haber logrado entregar el país con una nueva vida con un esperanzador futuro, sus enemigos se abalanzaron sobre él y cuando uno podía decir que se iba a quebrar alzó su bastón en alto y dejó en claro que todavía le quedaban fuerzas para seguir".

Pinochet Molina, quien cuando llegó la ministra Blanlot se acercó, junto a otros de los nietos de Pinochet, al féretro para ponerle la banda presidencial, en un gesto absolutamente fuera de protocolo, aseguró que el ex dictador fue "uno de los líderes más prominentes de su época a nivel mundial".

Fue "un hombre que derrotó en plena Guerra Fría al modelo marxista, que pretendía imponer su modelo totalitario" , afirmó, en medio de los aplausos eufóricos de los pinochetistas presentes y, pese a la presencia entre el público de su superior castrense, el comandante en jefe del Ejército, Oscar Izurieta; y su superior civil, la ministra de Defensa, Vivianne Blanlot.

El oficial destacó como algo positivo que, además, su abuelo haya vencido al marxismo "no mediante el voto, sino más bien derechamente por el medio armado".

Muy exaltado, añadió: "Sí, el fue un hombre de temple especial, forjado en una época muy particular y difícil de la humanidad". En el momento en que hizo las referencias más políticas dentro de su discurso, con sus referencias al marxismo, Izurieta Ferrer, notablemente incómodo, dirigió su mirada al suelo.

Crítica a la prensa internacional

Lucía Pinochet, la mayor de las hijas del general (R), destacó la figura de "gran hombre, sabio, bueno y admirado, lleno de humor y profundidad. Seguirás siendo por siempre un hombre ejemplar que lo dio todo por su ejército y por su patria".

"Hoy la prensa internacional claramente no comprenderá como cientos de miles (sic) de compatriotas desinteresados, informados, en democracia, sin presión de ningún tipo, premios ni acarreos son capaces de demostrar su agradecimiento y afecto por quien la prensa ha calificado en los peores términos y epítetos que alguien pueda proferir a un ser humano. Sin duda, este homenaje de la gente más humilde lo llenaría de felicidad, porque todo lo que hizo lo efectuó precisamente pensando en ellos: los más pobres y desposeídos, que hoy son capaces de vivir en paz, dar educación a sus hijos, tener un mejor pasar y un mejor futuro".

Finalizó diciendo que "sé que para usted sería el mejor regalo ver a su pueblo reunido hoy aquí, vitoreándolom, gritando su nombre y manteniendo viva la llama de la libertad que un día de septiembre de 1973 sembró en nuestro país para siempre".

Cercanos y ex colaboradores

Luego tomó la palabra el general de división (R) Juan Guillermo Toro Dávila en representació n del cuerpo de generales y almirantes en retiro de las Fuerzas Armadas, quien realzó la toma del poder en 1973 "interpretando el sentir de mayorías nacionales y con el apoyo pleno de sus camaradas de armas".

"Dominó la insurgencia armada e inició profundas transformaciones que permitieron poner en marcha el proceso de recosnbtrucció n nacional. Posteriormente, como Presidente de la República, continuó con voluntad y persistencia a toda prueba aplicando medidas ingeniosas que permitieron no solamente salir del caos, sino alcanzar mejores niveles de vida para la sociedad chilena, una democracia estable y sólidas bases económicas, sociales e institucionales" .

"Gracias a su sabiduría, firmeza y prudencia en momentos extremadamente críticos para Chile supo conquistar la paz y dejarla como una herencia para el futuro del país (...) Como suele suceder en Chile, la memoria colectiva es frágil y pareciera que se ha reescrito la historia olvidando el trágico contexto en que se produjo el pronunciamiento militar y los grandes logros de su gobierno".

Posteriormente, se manifestaron el presidente de la Fundación Pinochet, Hernán Guillof, y el ex ministro de Hacienda e Interior del régimen militar Carlos Cáceres.

Intervención de Izurieta

El comandante en jefe del Ejército saludó a los deudos y dijo esperar que la muerte de Pinochet permita "contribuir a mitigar las pasiones que en torno a su persona y obra se generaron en la sociedad chilena. Dejemos a la historia un examen objetivo y justo respecto a su protagonismo en los procesos políticos, económicos y sociales en los cuales le cupo participación" .

El responsable castrense se concentró en la "dilatada vida de servicio público" y amplia carrera militar de Pinochet, iniciada el 3 de marzo de 1993 y coronada el 23 de agosto de 1973, cuando fue designado como máxima autoridad de la institución.

"Sin duda alguna, la decisión más difícil de la vida de soldado del general Pinochet fue su determinación para, de consuno con la Armada, la Fuerza Aérea y Carabineros de Chile, asumir las responsabilidades superiores de conducción del Estado ante la gravísima crisis institucional que vivía el país".

"No me corresponde evaluar aquí al gobierno militar. Tampoco es mi propósito efectuar un detallado relato de las condiciones a las que se enfrentó el entonces comandante en jefe para decidir obrar en el sentido que lo hizo. Creo sí indispensable, para contribuir al esclarecimiento de una época tan compleja, inserta en la dialéctica de la Guerra Fría, mencionar que el Ejército también era víctima de la pasión política desatada, que amenazó fuertemente su unidad".

"Esto ocurría, a su vez, en el seno de las otras ramas de la Defensa Nacional, con la peligrosidad que ello representaba para la superviviencia del país. Cuando el general Pinochet resuelve actuar el 11 de septiembre de 1973 lo hace en el convencimiento de que no había otra salida posible a la crisis. Años más tarde, describió lo siguiente: Me resistía a actuar hasta el final, no obstante el clamor ciudadano que golpeba las puertas de los cuarteles pidiendo nuestra intervención. Esperé no por temor, sino por una secreta esperanza de que se pudiera superar pacíficamente aquella extrem,a situación de crisis institucional" .

"Otros actores serán los encargados de justipreciar en toda su integridad, con sus luces y sus sombras, esta etapa de su vida. En tal sentido, el general Pinochet constituye el testimonio de una época que, inevitablemente, hubo de dividir el país por desencuentros que antecedían a su gobierno y por los que se generaron durante su administració n".

El alto oficial ensalzó la "vocación preferente por la paz regional y la solución de controversias vecinales de larga data. El manejo de las crisis internacionales vividas por Chile en 1974 y 1978 nos hablan de sus capacidad para comprender las desastrozas consecuencias de una guerra externa".

También resaltó el compromiso con el "progreso y desarrollo nacional", con obras como la Carretera Austral y la nueva división político-administrat iva del país.

Recordó Izurieta que a partir de 1998 y siendo senador vitalicio "debió enfrentar un conjunto de demandas y querllas judiciales, derivadas de sus actos como gobernante, que persistieron hasta el día de su deceso".

"La situación de los derechos humanos constituye el aspecto más controvertido de su gestión. Él mismo, años después, se condolió por tanto sufrimiento. Más recientemente, en noviembre de 2006, asumió la responsabilidad política por todo lo obrado durante su gobierno. El general Pinochet murió sin haberse sustraído jamás a la acción de los tribunales de justicia de acuerdo al Estado de Derecho que rige al país".

"En tal sentido y conforme a lo que sostuvo durante su detención en el Reino Unido, siempre reconoció la exclusiva competencia de los tribunales chilenos para juzgarlos. En lo que toca al Ejército, su posición referida al respeto de los derechos humanos es bien conocida y ha sido establecida claramente por mis dos antecesores" .

"Como comandante en jefe del Ejército de todos los chilenos, reafirmo hoy dicha posición. Ésta ha permitido dar los pasos necesarios para avazar en el esperado reencuentro de nuestra sociedad".

Abogados de DD.HH. piden renuncia del director de Investigaciones

Enviado por Pedro Alejandro Matta p.matta@vtr.net 

Por posibles ''presiones'' sobre subalternos


por  Jacmel Cuevas P.

Profesionales del área consideraron de ''suma gravedad'' los antecedentes dados a conocer por El Mostrador.cl respecto a la eventual intervención de Arturo Herrera para exculpar a un general activo del Ejército. Querellantes demandaron que se cite a declarar a todos los involucrados y, de comprobarse la denuncia, exigieron la salida del jefe de la policía civil.

Una serie de reacciones generaron entre las personas ligadas a organizaciones pro derechos humanos los antecedentes revelados por El Mostrador.cl, respecto a una arista judicial que involucra directamente al actual director nacional de Investigaciones, Arturo Herrera.

Dicha investigación, sustanciada por la ministra Rosa María Pinto, se refiere a las posibles presiones que podría haber ejercido este funcionario, a través de su jefe de gabinete, sobre integrantes de la Brigada de Derechos Humanos y Asuntos Especiales (BAES) para modificar un informe policial que involucraba a un general de Ejército en servicio activo, Miguel Trincado.

Al referirse al tema, la vicepresidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), Mireya García, sostuvo "me parece una situación gravísima, pero para nosotros no constituye una sorpresa porque de alguna forma habíamos tenido antecedentes que se habían ejercido presiones para influir en el trabajo de la BAES".

La dirigenta precisó que, hasta ahora, no estaban interiorizados de los reales motivos que existían detrás de estas informaciones.

Asimismo, sostuvo que el escenario que se genera a partir de estos nuevos datos tiene dos aspectos fundamentales: uno relacionado con el aspecto judicial, mientras que el segundo es relativo a una decisión política.

En el primer aspecto, abogó porque los tribunales esclarezcan a cabalidad este tema, es decir, la existencia de presiones impropias para exculpar al general Trincado. En tanto, en la segunda arista lo que correspondería -a su juicio-, es que de comprobarse estas imputaciones la Presidenta Michelle Bachelet debería exigir la renuncia de Arturo Herrera.

"Esto de alguna manera es un reflejo de una serie de situaciones poco claras que están sucediendo en el país y que, de alguna forma, permanecen en la sombra. Además demuestra que los personajes de la dictadura y sus personeros aún cuentan con grados de protección importantes", añadió.

Solicitarán diligencias

Por su parte, uno de los querellantes en el caso "retiro de televisores" en Calama, Eduardo Contreras, anunció que presentará un escrito para solicitar que la ministro Pinto cite a declarar a todos los mencionados en el artículo que publicó este medio. Es decir, a Arturo Herrera, su jefe de Gabinete Claudio Preller, a los detectives Sandro Gaete y Abel Lizama, y al periodista Jorge Escalante.

"Esta información arroja luces sobre un tema que hace mucho tiempo se manejaba en los pasillos de tribunales. De ser efectivo sería gravísimo y el señor Herrera no debiería permanecer ni un minuto más en su cargo", enfatizó el abogado.

En esa medida, Contreras recordó que "cuando se postuló al actual director de la policía civil, en reemplazo de Nelson Mery, el mundo de los derechos humanos objetó su nominación, debido a que Herrera fue ayudante del señor Paredes, director de Investigaciones en el peor tiempo de la dictadura".

"En ese momento, pareció una designación apropiada por parte del ex Presidente Ricardo Lagos", añadió.

Inmediata renuncia

Por su parte, el otro querellante particular en el proceso, Hugo Gutiérrez, consideró que "ante esto, la única alternativa posible es que la Presidenta le pida la renuncia a Herrera, porque de no hacerlo es estar apoyando a un funcionario que intentó distorsionar el trabajo de la justicia y eso es un hecho muy grave".

"Lo dado a conocer, sin duda, cuestiona uno de los principales pilares de nuestro Poder Judicial y los organismos policiales, es decir, es un golpe a la eficacia de nuestro estado de derecho, ya que sí se actúa de esta forma no es posible tener confianza en el desarrollo de las investigaciones judiciales", recalcó.

Para Gutiérrez, "a estas alturas la Presidenta de la República ya debería estar al tanto de todo, por lo cual parece inaudito que Herrera siga en su cargo".

Secreto de sumario

Ante los insistentes requerimientos de este medio para obtener una versión del director de Investigaciones sobre los hechos, el departamento de Comunicaciones del organismo designó al prefecto inspector Rafael Castillo para que se refiriera al tema.

El jefe policial explicó que no podía desmentir ni afirmar los antecedentes publicados por estar siendo objeto de una investigación judicial y, como funcionario policial, tiene un deber de reserva respecto a los hechos que son parte de un sumario.

"Por eso yo no hablo de estos temas y no es soberbia, yo no hablo porque estaría faltando a mi deber. Esos hechos, aunque me puedan afectar o favorecer, lamentablemente no los voy a ventilar a la opinión pública. Soy muy disciplinado de mi mando y le debo respeto y lealtad al señor Herrera, como siempre lo he hecho, por eso no voy a hablar sobre un tema que lo puede desfavorecer o favorecer a él", dijo.

"En la publicación que apareció (este miércoles) yo tengo cero participación, a mí me interesa aclarar eso, que nuestro alto mando y el director sepa que yo no lo estoy atacando, ni a él ni a la institución. Ahora, respecto al señor Trincado, la ministro está en Santiago haciendo diligencias y si me meto a dar una opinión, puedo interferir en lo que ella está haciendo, por eso me guardo todo esos antecedentes"

Más allá de que usted no fue una de las fuentes consultadas, usted ¿desmiente o afirma los antecedentes que se dieron a conocer?


-Yo no estoy negando ni aceptando nada. No opino, porque si digo eso es cierto o mentira ya estoy faltando a mis deberes.

Pero el director de comunicaciones, Jaime Méndez, dijo que había ciertos elementos interpretativos en la nota que no se ajustaban a la realidad. ¿Cuáles son esos elementos?


-La persona adecuada, la voz oficial en esto, creo que debería ser nuestro señor director o nuestro jefe de comunicaciones. Ahora, yo no puedo decir, ni opinar nada, porque hay una investigación abierta que está viendo una ministro y no puedo interferir en lo que ella está haciendo.

¿Su relación con el director se ha tensionado en los últimos meses, por ejemplo a raíz que lo excluyera en el alto mando?


-El director tiene la potestad de modificar a los mandos y eso yo acepto que sea así. Ahora, que yo hubiese tenido una intervención directa en contra del director, eso no ha ocurrido.

Para mí es muy complicado que aparezca que soy el causante de esto, porque son cosas que yo no he hecho. Soy sumamente transparente y si me hubiese equivocado, tenga la seguridad que yo presento inmediatamente mi renuncia, porque tendría que asumir algún costo, pero acá no es así, he cumplido cabalmente lo que han dicho los jueces y ministros que investigan DD.HH.

Postura institucional

Consultado el jefe de comunicaciones sobre por qué el director de Investigaciones no quiso referirse al tema, sostuvo que "existen políticas institucionales en las cuales la derivación de las entrevistas se van a los canales técnicos; en este caso, el ente técnico era el señor Castillo".

Pero el directamente afectado es el director Herrera...


-Nosotros tenemos una visión diferente a la periodística, que es la institucional, y esa es que debe ser el ente técnico el que responde dentro de su área de gestión.

Sin embargo, aquí el interés radica en que sea el director el que aclare los puntos en que aparece mencionado en la nota


-La reserva es para todos los detectives.

No obstante eso no impide que él haga sus descargos o desmienta una información tan grave como ésta. Con ello no estaría vulnerando ningún secreto de sumario.


-Insisto que el ente calificado es el señor Castillo.

Pero Castillo acaba de decir que la voz autorizada para hablar de esto es el director...


-Pero eso es en temas macro, en ese tipo de temas el director puede hablar, sobre otros temas técnicos corresponde que lo haga la correspondiente jefatura.

Ejército dio de baja al nieto militar del ex dictador Pinochet

Ejército dio de baja al nieto militar del ex dictador Pinochet

Comandante en jefe confirmó esta tarde que se cursó la baja del nieto capitán de Pinochet, y que la ministra Blanlot ya firmó el decreto correspondiente para hacerla efectiva. Izurieta Ferrer aseguró que “desde que (Pinochet Molina) se bajó del estrado, yo tenía claro que no había otro camino que la baja”.

Foto: El nieto capitán del ex dictador se quejó ayer en la Escuela Militar que su familia fue “vejada por jueces que buscaban más renombre que justicia”.

lanacion.cl

Caro le costó al capitán de Ejército, Augusto Cristián Pinochet Molina, el encendido discurso que pronunció durante el homenaje fúnebre a su abuelo, el ex dictador Augusto Pinochet.

Luego de diversas versiones sobre la situación militar del cuestionado oficial, fue el propio comandante en jefe del Ejército, general Oscar Izurieta Ferrer, quien confirmó que el nieto militar fue dado de baja de la institución, y adelantó que la ministra de Defensa Vivianne Blanlot ya firmó el decreto correspondiente para hacerla efectiva.

De este modo, el jefe castrense avaló las versiones que circularon en las últimas horas desde el ministerio de Defensa y del Ejército, donde se adelantó que la institución había decidido la salida de sus filas del nieto capitán del fallecido general.

“Hoy el capitán fue citado por su superior, el general Guzmán, se le hizo ver su gravísima falta, y se le comunicó que iba a ser dado de baja. A las 17:45 horas, la ministra de Defensa Nacional tenía sobre su escritorio el decreto con la baja con fecha del día de hoy (...) La ministra ya firmó el decreto correspondiente y a partir de hoy el capitán Augusto Pinochet Molina está de baja de la institución”, declaró el jefe castrense.

Izurieta Ferrer explicó que la baja debía ser firmada por la ministra Blanlot, ya que el comandante en jefe sólo tiene atribuciones para cursar la salida de oficiales a través de las juntas calificadoras que tienen fechas establecidas.

El comandante en jefe del Ejército oficializó la información en la Escuela Militar –mismo escenario donde Pinochet Molina se hizo conocido con su polémica intervención- donde coincide con la Presidenta Michelle Bachelet para una ceremonia de graduación de oficiales.

Cabe destacar que hoy la Presidenta de la República Michelle Bachelet planteó su molestia por la "irrupción" del joven uniformado en el acto oficial, señalando que “saltándose la línea de mando, expresó opiniones políticas en contra de un poder del Estado y de sectores de la sociedad civil".

Consciente de la gravedad de las palabras de Pinochet Molina en su alocución fuera de programa y condimentada con críticas al Poder Judicial, el comandante en jefe del Ejército graficó de este modo el momento que vivió durante la misa fúnebre del ex dictador: “En el momento en que (Pinochet Molina) se bajó del estrado, yo tenía claro que no había otro camino que la baja, y por respeto al dolor de la familia no procedí hasta el día de hoy”.

”No se sentía cómodo

La decisión del Ejército se produce en una jornada de trascendidos sobre la situación militar del nieto del ex dictador. Su padre, Augusto Pinochet Hiriart, dijo por la mañana en Radio Agricultura que su hijo había solicitado su baja previo al acto del martes en la Escuela Militar, mientras en Comunicaciones del Ejército aseguraron a mediodía que el oficial “no ha presentado oficialmente por escrito ningún tipo de solicitud sobre una paso a retiro o baja de la institución”.

Consultado al respecto, el comandante en jefe del Ejército confirmó que Pinochet Molina había manifestado a su superior su intención de retirarse de la institución. “No se sentía cómodo en el Ejército”, dijo Izurieta Ferrer.

Igualmente, el jefe castrense reveló que “por deferencia” tomó contacto con Pinochet Hiriart, para informarle que una vez que terminaran los ritos posteriores a la muerte del ex dictador se iba a cursar la baja del capitán. “El padre del capitán me dijo entiendo la situación y no le hago más objeción al tema”, señaló.

Las críticas de Pinochet Molina

Pero la suerte de Pinochet Molina estaba echada desde la tarde de ayer cuando el Ejército –tomando nota del hondo malestar de La Moneda- emitió un comunicado señalando que el oficial cometió una “falta gravísima a la disciplina” y que sus opiniones “no representan la doctrina ni la opinión oficial del Ejército”.

Vestido de uniforme militar, y fuera de programa, Pinochet Molina sostuvo que su abuelo luchó por derrocar el "modelo marxista” y reivindicó el golpe militar del 11 de septiembre de 1973. Además, criticó el “aprovechamiento de sus enemigos políticos” y dijo que su familia fue “vejada por jueces que buscaban más renombre que justicia”.

 

 

Joan Garces: Ricardo Lagos gestiono la impunidad de Pinochet.

Enviado por  Pedro Alejandro Matta p.matta@vtr.net
Para Garcés, la causa principal que ha impedido que en ninguna de las numerosas causas judiciales abiertas contra el dictador se hubiera dictado sentencia, «hay que buscarla en la actitud que tomó el presidente Ricardo Lagos cuando Pinochet volvió libre a Chile en 2000». «Si en Chile no hubo sentencias contra Pinochet, en uno u otro sentido, fue debido a una serie de maniobras que se hicieron para evitar que se produjeran». Garcés recuerda que «cuando llegó Pinochet a Chile en 2000, el entonces presidente Lagos lo elevó a cargo de ex presidente de la República, a través de un proyecto de ley que llevó al Congreso. Fue así que un Gobierno democrático le confirió, a un ex presidente de facto, un reconocimiento a posteriori, con la correspondiente inmunidad».

Garcés acusa a Lagos de haber dado al dictador «un manto protector, que le posibilitó a este retrasar los procedimientos. En cada caso se debía decidir previamente levantarle la inmunidad, y, si se hacía, se recurría luego la medida, y así una y otra vez. No fue casualidad, fue algo buscado». Este veterano luchador por los Derechos Humanos se muestra convencido de que «si los tribunales chilenos no hubieran sido imposibilitados para dictar sentencia, habría supuesto un aporte a los valores democráticos».

Garcés aclara que «el jefe de la banda ha desaparecido, pero muchos de sus cómplices están sometidos a juicios, e incluso hay muchos que están cumpliendo pena, gracias a que ellos no gozan de la misma impunidad que se otorgó a Pinochet. Tampoco con ninguno de ellos se utilizó la falsedad del estado de demencia que se le atribuyó a Pinochet».

Raúl Hasbún “No representa el sentimiento de toda la Iglesia”

Raúl Hasbún “No representa el sentimiento de toda la Iglesia”

Alfonso Baeza, sobre el responso del Cardenal Errázuriz

"Raúl (Hasbún) se ha distinguido por tener una visión muy sesgada de las cosas. Yo no comparto para nada la visión de él. Él es un hombre inteligente, un hombre que trata -creo yo- de ser fiel a la misión del sacerdote”.


La Nación

No le gustan los personalismos, pero si hacer un libro con su testimonio sirve para estimular la presencia de la Iglesia en los sectores más desposeídos, “bien vale la pena intentarlo”, cuenta monseñor Alfonso Baeza con respecto al libro que lanzó ayer: “Cura Baeza, modesta valentía”. Dice que ha luchado siempre en la corriente contraria, no como fruto de una ideología política, sino con la ideología del evangelio”.

- Y precisamente hoy (ayer), el día del funeral de Pinochet, se lanza este libro.

-“Han pasado cosas muy especiales. Que Pinochet muera precisamente el día de los derechos humanos es muy raro. De aquí en adelante el día de los D.D.HH lo vamos a recordar como el día en que murió Pinochet. Ya los atentados en las torres nos echaron a perder nuestro 11 de septiembre; y ahora, el día de los derechos humanos”.

-¿Que opinión le merecen las palabras de Raúl Hasbún y el llamado que hizo para abandonar el odio de las víctimas de la dictadura?

- “Raúl se ha distinguido por tener una visión muy sesgada de las cosas. Yo no comparto para nada la visión de él. Él es un hombre inteligente, un hombre que trata -creo yo- de ser fiel a la misión del sacerdote...Esto no ayuda a la reconciliación. En ese sentido es mejor callarse, y no sé en realidad en qué ayuda. La gente que conocemos a Raúl sabemos que tiene su posición, y no se extraña de sus palabras”.

-El obispo castrense, Juan Barros, hizo una de las pocas alusiones al golpe militar, diciendo que “como comandante en jefe juzgó que debía intervenir en horas críticas”. Y la gente lo vitoreó.

- “Ciertamente que en el año 73 había una situación muy confusa y muy delicada. Pero nadie puede tirar la primera piedra y decir cuál era la causa. Estaba metido Estado Unidos, la CIA. Causó dolor a muchas familias. Esas frases se pueden interpretar del gusto que uno quiera. Esa gente entendió lo que quiso entender”.

- Y cuando el cardenal Errázuriz pidió que Dios obvie lo malo de los actos de Pinochet ¿Eso representa a la Iglesia chilena?

-“No. En esa materia, así como yo tengo una opinión, hay otros que tienen otra. Claro que el cardenal es mucho más importante que yo, pero en estas materias en que no está comprometido el dogma o la fe, uno puede tener una opinión diferente. Yo no estoy de acuerdo con esa opinión, además que la encuentro vaga, ambigua. Se puede interpretar de cualquier forma. Un pastor, un obispo, tiene que tratar de ser lo más objetivo posible. A mí, personalmente, esas opiniones no me gustan y no estoy de acuerdo. Porque no representa el sentimiento de toda la Iglesia”. LN