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Centros Chilenos en el Exterior

Cuadrado Prats: A Pinochet, lo escupí como un acto de desprecio

Cuadrado Prats: A Pinochet, lo escupí como un acto de desprecio

Foto Archivo: El concejal de Las Condes, Hugo Hunda y el nieto de Prats, Francisco Cuadrado frente al mural del escudo nacional de la casa del ex Presidente Allende. Allí funciona hoy Conapran. (DLN) 

El nieto del general Carlos Prats fue quien esperó horas la madrugada del martes para ver el cuerpo del ex dictador y quien estando frente a él no dudó en lanzarle un escupitajo al vidrio que cubría su rostro.

El nieto del asesinado general Carlos Prats, Francisco Cuadrado Prats, justificó el acto de repudio que protagonizó ante el cadáver de Augusto Pinochet, a cuyo ataúd lanzó un escupitajo, señalando que era "una cuenta pendiente muy personal".

"Lo escupí como un acto de desprecio, porque asesinó a mis abuelos y porque me chocó ver los honores recargados que recibió del Ejército", dijo Cuadrado Prats en declaraciones a diversos medios.

La madrugada del martes, este hombre de 39 años hizo una larga fila para llegar junto al ataúd del ex dictador y lanzar un escupitajo sobre el vidrio.

Francisco Cuadrado Prats, artista y gestor cultural, es nieto del general Carlos Prats, antecesor de Pinochet en la comandancia del Ejército que fue asesinado por la dictadura.

Con esta manifestación, el gestor cultural representó a los detractores del ex dictador, que se regocijaron con su muerte, brindaron en las calles y se condolieron de que haya muerto sin ser condenado como violador de los derechos humanos y gobernante corrupto.

Carlos Prats y su esposa, Sofía Cuthbert, murieron el 30 de septiembre de 1974 en Buenos Aires, al estallar en su automóvil una bomba instalada por agentes de la DINA, la policía secreta de Pinochet.

"Era una cuenta pendiente, muy personal", dijo el artista, que tras su acto recibió algunos golpes y fue sacado del lugar por la policía militar y que, según señaló, no fue detenido ni denunciado a la Justicia. (EFE)

 

 

Bachelet califica como "falta gravísima" irrupción de Augusto III

Bachelet califica como "falta gravísima" irrupción de Augusto III

Mandataria dijo que nieto militar de Pinochet, "saltándose la línea de mando, irrumpió expresando opiniones políticas en contra de un poder del Estado y de sectores de la sociedad civil". Para ella, la muerte de Pinochet es el fin de un referente de “divisiones, odios y violencia”.

lanacion.cl

En la arena política, tal como el tono de las polémicas palabras, se debate hoy el encendido discurso que pronunció en la Escuela Militar el capitán de Ejército, Augusto Cristián Pinochet Molina, durante el homenaje fúnebre a su abuelo, el ex dictador Augusto Pinochet.

Esta mañana, en su primera referencia directa al fallecimiento del ex militar, la Presidenta de la República Michelle Bachelet cuestionó duramente la "irrupción" del joven uniformado en el acto oficial.

El cuestionado capitán Augusto Pinochet Molina.

"En la ceremonia institucional, un oficial, saltándose la línea de mando, sin autorización para hablar, irrumpió expresando opiniones políticas en contra de un poder del Estado y de sectores de la sociedad civil. Esto constituye una falta gravísima. Estamos seguros que el Ejército sabrá hacer lo que corresponde", indicó.

La mandataria agregó que "Chile tiene la Constitución, las leyes y la institución tiene el reglamento para tomar la decisión que corresponda de acuerdo a la falta cometida por el oficial".

Respecto del eventual castigo, comentó que "será materia del Ejército, sobre la base de eso que está definido, que no es una decisión arbitraria, tomar la decisiones que correspondan y las sanciones que correspondan. No es el gobierno el que le va a decir al Ejército lo que tiene que hacer, porque eso está claramente definido en las leyes y los reglamentos del país".

El fin de un referente de “odios y violencia”

Sobre la muerte del ex dictador Augusto Pinochet, Bachelet indicó que para ella “simboliza la partida de un referente de un clima en el país de divisiones, de odios, de violencia”.

No obstante, acotó que esta “no es una nueva etapa, la nueva etapa en el país comenzó el ‘90, cuando reconquistamos la democracia, cuando iniciamos el proceso de consolidación de las instituciones democráticas en nuestro país y un proceso de reencuentro” .

Hablando del rol que ha jugado en este proceso, afirmó que “hay momentos para hablar y momentos para actuar”, y “la hija del general Bachelet es, por sobre todo, la Presidenta de todos los chilenos, y por lo tanto, yo aquí he tomado decisiones, he actuado, he garantizado lo que me parece que un Presidente de la República tiene que hacer ante una situación que podía tener altísima conflictividad por los sentimientos que produce, garantizando el orden, la seguridad y la normalidad, porque la gran mayoría de los chilenos desea vivir en un país con orden y tranquilidad”.

“En las ultimas horas –explicó- hemos visto expresiones de división, que por momentos nos recordaron los tristes episodios que Chile superó. La muerte del general amenazaba con dividir a los chilenos nuevamente, dada las fuertes emociones y sentimientos que provocaría en nuestros ciudadanos”.

Por eso, insistió, “para la Presidenta de al Republica este era el momento de actuar, era el momento de garantizar la paz social y el orden público, de evitar los enfrentamientos entre las partes, y permitir las manifestaciones legitimas en democracia”, objetivo que a su juicio se cumplió “con éxito”.

La jefa de Estado garantizó entonces que “por la historia que Chile tiene, los dolores persisten por mucho tiempo, y los sentimientos persisten, sin embargo yo estoy convencida que hoy la gran mayoría de los chilenos desea seguir construyendo un presente y un futuro donde todos los chilenos tengan una mejor forma de vivir”.

“Chile, con el esfuerzo de todos –recalcó- ha consolidado una democracia fuerte, sólida y estable. Los chilenos hemos logrado reencontrarnos. Ha sido nuestro más preciado bien, y debemos defenderlo”.

Además la mandataria “lamentó profundamente el maltrato recibido por la prensa nacional e internacional. Esto no demuestra ni expresa la manera como el pueblo chileno funciona. Y pido excusas, porque esto no representa a Chile”.

Indicó luego que “el ministro del Interior habló con su corazón” cuando afirmó que Pinochet será recordado como un clásico dictador de derecha, “pero actuó con la razón y tomó todas las medidas debido a las instrucciones que yo di para que el país pudiera seguir funcionando con normalidad”.


Lagos Weber descarta venganza

Temprano, el ministro secretario general de Gobierno, Ricardo Lagos Weber, al ser consultado si La Moneda esperaba la salida del militar también había optado por dejar en los reglamentos de la institución castrense el tipo de castigo que merece por sus comentarios políticos y los cuestionamientos a la justicia.

Además dijo que “en absoluto” la reacción del Ejecutivo era una “venganza” hacia la familia Pinochet y los partidarios del fallecido general que ayer expresaron rechazo a la ministra Vivianne Banlot por su presencia en la ceremonia.

En entrevista con TVN, el vocero comentó que “acá lo que cabe es que el Ejército tome las medidas disciplinarias que correspondan (...) Entiendo que hay un, comillas, un rango de eventuales sanciones y eso le cabe al Ejército tomar esas decisiones al alto mando”.

“Acá hay una institucionalidad que debe cumplirse y aquí ningún oficial en servicio activo puede hacer declaraciones como las que hizo ayer el capitán Pinochet, eso está claramente delimitado, está regulado en la institucionalidad del Ejército”, insistió.

Requerido nuevamente respecto de si esto se puede interpretar como un “ánimo de venganza”, insistió: “en absoluto, esto estaba fuera de programa, y claramente aquí hay una falta y eso debe ser sancionado en la medida que corresponda y eso lo determinan las instituciones militares”.

 

 

Director de Investigaciones trato de cambiar los resultados de una investigacion de violacion de DDHH.

13 de Diciembre de 2006

Diario Electronico El Mostrador.

En caso por remoción de cuerpos en Calama
Indagan 'presiones' sobre policías para exculpar a general Miguel Trincado

por  Jacmel Cuevas P.

Ministra Rosa María Pinto ha citado a varios integrantes de la Brigada de Derechos Humanos de la policía civil para dilucidar sí el director de la Investigaciones , Arturo Herrera, trató de influir para cambiar los resultados de una orden de investigar, con el fin que el jefe de la II División del Ejército no fuera involucrado en la operación ''retiro de televisores''.

Un clima tenso se vive por estos días al interior de la policía de Investigaciones, luego de que se diera una verdadera "batalla" interna ante la decisión del director de la institución, Arturo Herrera, de excluir del alto mando al prefecto inspector Rafael Castillo, lo cual fue revocado por la Presidenta Michelle Bachelet, al momento de ratificar la nueva conformación del organismo.

Pero no sólo ese factor ha enrarecido el ambiente al interior de la policía civil, ya que durante las últimas semanas ha vuelto a tomar importancia el "impasse" que generó el quiebre de la estrecha relación entre Herrera y Castillo, a raíz de las últimas diligencias realizadas por la ministro de la Corte de Apelaciones de Antofagasta, Rosa María Pinto, quien tiene a su cargo la investigación por la remoción ilegal de cuerpos en el cerro Topater, en Calama.

Si bien, hasta ahora, algunos medios de prensa han dado luces de la historia que derivó en el intento del Director de Investigaciones para llamar a retiro al Jefe Nacional contra el Crimen Organizado y Asuntos Especiales, Rafael Castillo Bustamante, atribuyéndolo a una suerte de "moneda de cambio" por la salida a retiro del actual jefe de la II División de Ejército, general Miguel Trincado, este hecho tuvo un trasfondo bastante más complejo de lo que se ha contado.

Indagaciones judiciales

Durante las últimas semanas, la ministro Pinto comenzó a citar a varios detectives de la Brigada de Derechos Humanos y Asuntos Especiales (BAES) e incluso al mismo prefecto inspector Rafael Castillo.

Aunque la versión pública que se ha dado sobre esta situación es que las declaraciones han sido para que los detectives ratifiquen verbalmente las conclusiones que han estampado en sus informes, fuentes de El Mostrador.cl han confirmado que en dichas diligencias se les han consultado por las posibles presiones que habrían recibido en el marco de esta investigación.

Esta pregunta, lejos de ser fácil de responder por parte de los requeridos, podría revelar una compleja trama que se comenzó a gestar durante el mes de octubre de 2005, luego de que el diario La Nación difundiera los contenidos de un informe policial, elaborado por la BAES , donde se concluía que el general Miguel Trincado fue uno de los uniformados que llevó a cabo la llamada "operación retiro de televisores" en Calama.

Tensas conversaciones

Según pudo recabar este medio, por fuentes allegadas al tema, a raíz de esa publicación el entonces segundo jefe de la Brigada , Abel Lizama, fue llamado a la oficina del jefe de gabinete del director institucional, Claudio Preller Pinochet, quien lo habría reprendido por la poca rigurosidad del documento, sobre todo en el punto referido a "apreciaciones del investigador", donde se afirmaba que Trincado necesariamente debió haber participado de la macabra misión: desenterrar cerca de 26 cuerpos inhumados en el desierto de Calama, para luego trasladarlos a la Base Aérea de Cerro Moreno y cargarlos en un avión y ser arrojados al mar.

"Aunque niegue su participación en este hecho, el general Miguel Trincado Araneda no puede desconocerlo", sostiene el mencionado informe.

En dicha conversación, Preller -argumentando que era una decisión del director nacional de Investigaciones- habría ordenado a Lizama cambiar el informe y exculpar de responsabilidad al general Trincado, aduciendo que contenía serios errores.

Según las versiones recabadas por este medio, el funcionario reprendido informó de la situación al jefe de la BAES en la época, Sandro Gaete, quien luego habría mantenido a su vez una áspera comunicación telefónica con el jefe de gabinete de Herrera, durante la cual se negó a acatar la orden aduciendo que las conclusiones de las pesquisas no podrían ser modificadas sin nuevos antecedentes.

Por otra parte, Gaete se habría escudado en el hecho que realizar un acto de esa naturaleza podría constituir un delito. La salida que se habría consensuado fue la posibilidad que el alto uniformado enviara su hoja de vida institucional para demostrar que nunca ejerció como jefe (s) de la unidad de Inteligencia del regimiento nortino, con lo cual se podría sustentar su versión de inocencia.

Oficios urgentes

A los pocos días, el entonces ex jefe de la BAES recibió la orden de solicitar al Ejército el encuadramiento general de la carrera militar del uniformado. No obstante, Gaete habría solicitado en el oficio "de carácter urgente" que se enviara la hoja de vida de Miguel Trincado.

Esta solicitud llegó durante esa misma jornada al Comando de Apoyo Administrativo (CAAE) de la institución castrense. Sin embargo, a las pocas horas el comisario Gaete habría sido conminado por Claudio Preller a modificar el documento y pedir sólo el "encuadramiento general", cronología que si bien da cuenta de los cargos ejercidos por el funcionario, no entrega ni fechas, ni destinaciones.

Ante ello, se volvió a enviar un nuevo requerimiento. Ambos documentos están fechados el mismo día, según pudo confirmar este medio. Los otros antecedentes que acreditarían esta versión son que la elaboración de estos oficios no fue solicitada por el tribunal a cargo del caso, mientras que la respuesta que entregó el encuadramiento general llegó 24 horas después, dirigida al director Herrera.

El papel de un periodista

Pero toda esta trama tuvo un testigo privilegiado de cómo se dieron los hechos, el periodista autor de la nota que dio a conocer el "informe Trincado", Jorge Escalante.

Según el profesional relató a este medio, tras la difusión del artículo sostuvo dos reuniones con el general Miguel Trincado, en su oficina de la comandancia en jefe de la II División del Ejército.

En la segunda cita, el reportero le consultó directamente acerca de quién había influido ante el director de Investigaciones para alterar el documento legal. "Ante esa pregunta, Trincado me respondió que él había concurrido personalmente a la casa de Arturo Herrera, un día en la noche, para pedirle que él ordenara modificar el informe, porque era inocente".

Para el periodista, la fecha en que ocurrió dicho encuentro coincide con el período en que el jefe de gabinete del director de Investigaciones comenzó a ejercer eventuales "presiones sobre la BAES ".

Probablemente, Escalante también será citado a declarar ante la jueza que instruye este proceso.

El rol de Castillo

Aunque el prefecto Rafael Castillo nunca ha aceptado conversar públicamente de este tema, su rol en este episodio comenzó cuando sus subalternos –Gaete y Lizama- le dieron cuenta de la situación que estaban atravesando por las supuestas órdenes del director de la policía civil.

Según ha trascendido, este detective -conocido por haber encabezado un eficiente trabajo para aclarar procesos por delitos de lesa humanidad- fue a conversar personalmente el asunto con su hasta entonces “amigo y compadre”, haciéndole presente que él respaldaba la labor que había realizado la Brigada de DD.HH. y que, por tanto, apoyaba a sus hombres en la decisión de no alterar el documento judicial.

Ese sería el origen del “quiebre” entre Castillo y Herrera, por lo cual todos los que han estado interiorizados de esta historia atribuyeron que la decisión de llamarlo a retiro fue una “pasada de cuentas” por parte de superior.

En todo caso, ahora es la justicia quien deberá aclarar los entretelones de esta historia, para lo cual necesariamente también deberá requerir las versiones del director de Investigaciones y su jefe de gabinete.

Nieto del General Carlos Prats escupio el feretro de Pinochet

Fuente:  portal  www.terra.cl
SANTIAGO, diciembre 12.- Mientras miles de personas concurrían a la Capilla Ardiente de la Escuela Militar para despedir los restos del fallecido general Augusto Pinochet la madrugada del martes, un hecho interrumpió la tranquilidad del ambiente: Un hombre de aproximadamente 30 años lanzó un salivazo al ataúd, acto de agravio que fue percatado por los asistentes al hall.

"Esta persona, de improviso detrás mío y una vez que yo ya había pasado, se acerca de manera muy tranquila y le arroja un escupitajo. Esta situación no fue detectada de inmediato por la guardia, sino que reaccionó limpiando el féretro" dijo un testigo de la situación.

El autor del hecho fue Francisco Cuadrado Prats, nieto del ex comandante en jefe del Ejército, general Carlos Prats, antecesor de Augusto Pinochet en el cargo, informó TVN.

Prats murió asesinado junto a su cónyuge, Sofía Cuthbert, en manos de la desaparecida Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) el 30 de septiembre de 1974 en la ciudad de Buenos Aires, producto de la explosión de una bomba colocada debajo del piso de su automóvil.

Cuadrado Prats, hijo de la embajadora de Chile en Grecia, Sofía Prats Cuthbert, reconoció vía telefónica con el canal estatal haber escupido el féretro, explicando que era “la última oportunidad para expresar su desagrado con la figura de Pinochet y su molestia con la decisión del Ejército de rendir honores militares, a quien, según él, asesinó a su abuelo”.

Tras efectuar la acción, Cuadrado Prats, que esperó junto a dos personas por más de dos horas para ingresar a la Escuela Militar, fue seguido por adherentes de Pinochet que se encontraban en la Capilla Ardiente. El grupo con golpes de pies y puños agredió a Prats.

Policía militar debió intervenir, la cual lo condujo a un recinto aledaño y posteriormente lo sacó de la Escuela Militar.

Cuadrado Prats añadió que el propio subdirector del instituto castrense fue quien lo llevó al exterior.

Testigos oculares del hecho afirman que tras efectuar la ofensiva acción, y tras ser recriminado por algunos adherentes, el hombre adujo que efectuó la acción debido a que Pinochet “había asesinado a sus dos abuelos”.

El Ejército optó por bajarle el perfil al hecho, que sólo por momentos interrumpió la tranquilidad de los asistentes al velatorio.

''Se muere la perra, se acaba la leva...'': Palabra de comandante en jefe

12 de Diciembre de 2006

Diario Electronico El Mostrador.

''Se muere la perra, se acaba la leva...'': Palabra de comandante en jefe

Por  Roberto Castillo S.*

Poco después de las dos de la tarde del 11 de septiembre de 1973, Augusto Pinochet supo que Salvador Allende estaba muerto en La Moneda. Sus cómplices le dieron la noticia en inglés, para evadir “interferencias”: Allende committed suicide!, exclamó un almirante, con su acento cantinfleado. Pinochet entonces respondió con un sofisticado análisis de lo que había que hacer: “¡Que lo metan en un cajón, viejo, lo suben a un avión, junto con la familia, y lo entierran en otra parte, en Cuba, si no, vamos a tener una media pelota p’al entierro!”. El estratega concluye su análisis político con lo que se avecina después de la muerte de Allende: “¡Se muere la perra, se acaba la leva, viejo!”

Ésta no es una frase aislada, sino la piedra angular de la estrategia de vida de Pinochet, en la que siempre hubo un lugar primordial para el cálculo –y en esto reside su tétrica genialidad— acerca de la muerte de otros. Pero en sus cálculos no solamente tenía lugar para la muerte, sino para lo que pasa después de la muerte; es decir, para lo que pasa con los cuerpos que quedan. La muerte de Allende y el cadáver de Allende lo preocuparon lo suficiente como para ordenar que se le diera al presidente un entierro secreto en una tumba anónima, lejos de Santiago, para que no se convirtiera en un lugar de peregrinación y de homenaje.

Las tumbas mudas se convirtieron en la especialidad de su régimen, su marca registrada, su sello. Convirtió a Chile entero en una tumba: tumbas las montañas, tumbas los ríos, tumbas los mares de Chile y sus desiertos. Tumbas “económicas” en las que cabía más de un muerto acumulado, tumbas vaciadas y vueltas a llenar, fosas calcáreas que devuelven cadáveres momificados en el instante de la muerte, fosas marinas claveteadas de rieles y de huesos, muy debajo el oleaje al que a veces se escapó un cuerpo y navegó hacia la playa para entregar su testimonio.

El sentido de la muerte y de las tumbas que siempre tuvo Pinochet lo hizo atravesar oceános para llegar vestido de drácula al funeral de Franco. “Viva la muerte” habrá dicho al contemplar el Valle de los Caídos, el fascismo vuelto paisaje donde los derrotados de la Guerra Civil, en décadas de trabajos forzados, tallaron en piedra el mausoleo del Generalísimo victorioso, mientras ansiaban su muerte con cada golpe del cincel sobre la luminosa piedra castellana.

Pinochet se inspiró en ese viaje fúnebre para organizar asesinatos, tratando de llenar tumbas pendientes con los cuerpos de sus opositores. La leva era más numerosa de lo que él había calculado el día que murió Allende, y había que extenderse fuera de la larga y angosta tumba, había que matar y dejar cuerpos desperdigados y despedazados por las calles de Roma, de Washington, de Buenos Aires, y seguir dejando cuerpos quemados y mutilados por las calles de Santiago, con tumba o sin ella.

La prueba de su experiencia en asuntos mortuorios es que cuando se dio cuenta de que para él no habría Valle de los Caídos, pidió que lo incineraran. Las cenizas son como los ejércitos modernos: móviles y livianas. Apoyadas de una buena inteligencia, pueden camuflarse en los lugares más inesperados, evitando capturas o desbandes. Las cenizas, si es necesario, pueden repartirse y fertilizar extensos terrenos o bien abonar humildes maceteros. O pueden simplemente meterse en un jarrón al que se le pasa un pañito un par de veces al año para sacarlo a desfilar para las efemérides correspondientes.

Pinochet, por haberlo hecho tantas veces, sabía que no es difícil encontrar y profanar una tumba fija y violar el cadáver que allí se alberga. Y él estaba consciente (porque murió lúcido, por suerte) de que la leva que tanto odiaba todavía anda suelta, husmeando, buscando por la noche, como los perros de noche en las novelas de José Donoso, deseando, anhelando lo que nunca nadie puede matar de verdad.

Como esas palabras lo reflejan de cuerpo entero, las repito en cuerpo presente del finado Pinochet, para ver si a lo mejor entremedio de ellas se revela el futuro de Chile a partir de este momento: “se muere la perra, se acaba la leva”.

Cambio y fuera, general. Over.

Defensa y Ejército confirman sanciones para nieto de Augusto Pinochet

12 de Diciembre de 2006

Por polémico discurso en honores a ex militar

Por  El Mostrador.cl


Ministra de Defensa confirmó que el Ejército aplicarán sanciones contra el capitán Augusto Pinochet Molina, quien durante las exequias del fallecido militar aseguró que éste había vencido al marxismo y criticó la labor de los tribunales. En fuentes castrenses, en tanto, se indicó que la institución no comparte las expresiones del oficial.

El Gobierno confirmó este martes que el Ejército aplicará sanciones contra el capitán Augusto Pinochet Molina, nieto de Augusto Pinochet Ugarte, por las polémicas declaraciones que formuló durante las exequias del fallecido ex uniformado.

La ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, indicó que se había contactado con la entidad castrense, en el sentido que se estudiarán medidas disciplinarias contra el joven oficial, aunque evitó precisar el tipo de sanciones.

"El comandante en jefe, Oscar Izurieta, me informó que el Ejército se pronunció sobre la materia, estableciendo que se adoptarán las medidas que corresponden para estos casos. ¿Cuáles son esas sanciones? Eso depende de la evaluación del Ejército”, afirmó la secretaria.

En ese sentido, aseguró que se daba “por satisfecha”, considerando que tanto su cartera como el propio Ejército, habían considerado “inaceptables” los dichos del joven oficial, hijo de Augusto Pinochet Hiriart, el mayor de los vástagos del ex dictador.

Requerida sobre las sanciones a las que se expone Pinochet Molina, reiteró que el tipo así como duración del sumario son materias que competen exclusivamente a la institución castrense. "Lo importante es que se ha reafirmado el principio de que los oficiales de las Fuerzas Armadas no pueden emitir opiniones políticas vistiendo uniforme, ni menos ofender a un poder del Estado, como el Judicial", dijo.

Durante las exequias de Pinochet en la Escuela Militar, su nieto hizo un discurso de contenido fuertemente ideológico, donde recordó cómo su abuelo había derrotado al marxismo y había llegado al poder, aunque "no mediante el voto, sino más bien derechamente por el medio armado".

Fue "un hombre que derrotó en plena Guerra Fría al modelo marxista, que pretendía imponer su modelo totalitario", afirmó Pinochet Molina, quien también objetó la labor de los tribunales de Justicia hacia su familia. En el momento en que hizo las referencias más políticas de su mensaje, el general Izurieta Ferrer, notablemente incómodo, dirigió su mirada al suelo.

A primera hora, la ministra Blanlot había condenado y considerado inaceptable el discurso de Pinochet Molina. "Condeno esta actitud, y espero que el Ejército tome las medidas que corresponde tomar en estos casos”, agregó.

Irritación castrense

Según fuentes de El Mostrador.cl, la irrupción de Pinochet Molina causó sorpresa e irritación en los altos mandos de la entidad castrense. Asimismo, las fuentes consultadas también se encargaron de señalar que el Ejército como institución no comparte en lo más mínimo sus expresiones.

Su intervención no estaba contemplada en el programa de discursos del acto, donde sí, en cambio, figuraban una nieta de Pinochet, María José Martínez; una de sus hijas, Lucía Pinochet Hiriart; el general de división Juan Guillermo Toro Dávila, Hernán Guiloff, Carlos Cáceres y el comandante en jefe del Ejército, Oscar Izurieta Ferrer, cerrando la lista de oradores.

Pinochet Molina, según se informó, está destinado en la Dirección de Informática del Ejército, y su iniciativa individual de hacer uso de la palabra en un acto que estaba milimétricamente diseñado para evitar conflictos entre el Ejército y el gobierno, en una situación de ya por sí ríspida, le valdría una seria sanción.

Requeridos en relación a cómo se pudo vulnerar de tal modo el protocolo de la ceremonia planificada para rendirle honores militares a Pinochet, las mismas fuentes expresaron que en estas situaciones es muy común que haya quienes, sin estar formalmente invitados a hacerlo, se apoderen del micrófono para hablar.

Nieto del general Carlos Prats escupió el ataúd de Pinochet

Nieto del general Carlos Prats escupió el ataúd de Pinochet

Francisco Cuadrados Prats reconoció a Canal 13 que fue el protagonista del ataque contra el féretro del ex dictador, la madrugada de este martes en pleno hall de la Escuela Militar.

El argumento de que Pinochet había matado a sus abuelos que dio el hombre que escupió el ataúd del ex dictador, como señalaron testigos del hecho, resultó tener un trasfondo no sólo familiar, sino militar, pues el autor del ataque resultó ser Francisco Cuadrados Prats, nieto del general Carlos Prats, asesinado por la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), dependiente del ahora fallecido uniformado.

Según reveló el propio Cuadrados Prats a Canal 13, fuera de micrófono, esperó paciente en las afueras de la escuela matriz del Ejército, como uno más de los pinochetistas que esperaba ver el cadáver.

Cuadrados Prats, hijo de la embajadora de Chile en Grecia, Sofía Prats Cuthbert, fue increpado por adherentes al ex dictador y luego fue sacado del lugar por el subdirector de la Escuela Militar, sin ser detenido.

Carlos Prats, antecesor de Pinochet en la comandancia en jefe del Ejército, fue asesinado por la DINA el 30 de septiembre de 1974 en Buenos Aires, al hacer estallar el automóvil en que viajaba con su esposa, Sofía Cuthbert.

Los abuelos de Cuadrados Prats estaban en Buenos Aires a raíz de amenazas que recibieron tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, pues los conspiradores consideraban al general (r) como un partidario del derrocado Salvador Allende, a quien sirvió como ministro de Estado en los gabinetes cívico-militares que constituyó en las postrimerías de su mandato, para intentar superar la crisis política que vivía el país.

De hecho, el propio Prats recomendó a Pinochet para sucederlo en el poder, lo que se concretó el 23 de agosto de 1973, cuando el ahora fallecido militar juró ante Allende respetar la Constitución.

Aunque la dictadura negó constantemente detrás del doble crimen, tribunales chilenos y argentinos constaron la relación de la DINA, dirigida por Manuel Contreras, en el atentado.

Es más, durante toda la dictadura y hasta que Pinochet dejó la comandancia en jefe en 1998 el nombre de Prats fue casi borrado de los registros históricos de la institución.

Sólo en 2004, cuando el Ejército era comandando por el general Juan Emilio Cheyre, Prats tuvo un funeral acorde a su condición de ex titular de la institución, idéntico -a excepción de la histeria de sus partidarios- que tuvo este martes Pinochet Ugarte.

En la oportunidad, Cheyre consideró que la ceremonia, obviada a propósito durante 30 años, era un asunto de "honor militar". (Cooperativa.cl)

 

 

Capitán Pinochet arriesga la baja del Ejército por encendido discurso

Capitán Pinochet arriesga la baja del Ejército por encendido discurso

El general Oscar Izurieta reaccionó "indignado" ante los dichos del oficial Augusto Pinochet Molina, quien alabó a su fallecido abuelo por derrocar "al modelo marxista por el medio armado".

El capitán de Ejército Augusto Pinochet Molina, nieto de Augusto Pinochet Ugarte, arriesga la baja de la institución tras el político discurso que realizó tras la misa exequial en que se despidieron los restos del ex dictador.

En caso de no ser dado de baja, Pinochet Molina podría ser penado con una amonestación en su hoja de vida, que afectaría un eventual futuro ascenso.

Desde el Ejército, trascendió que el comandante en jefe del Ejército, Oscar Izurieta, reaccionó con "indignación" ante las declaraciones del capitán, realizada en presencia de la ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, su superior jerárquico.

Sin ocultar su molestia, la secretaria de Estado apuntó que "no es aceptable que un oficial en servicio activo pronuncie un discurso público, no importa las circunstancias, con ribetes políticos y denoste a los poderes del Estado".

En su intervención, Pinochet Molina alabó a su abuelo por derrocar el "modelo marxista no mediante el voto, sino más bien, derechamente por el medio armado", lo que le valió vítores de los asistentes al funeral.

Según fuentes uniformadas, el discurso del capitán Pinochet no estaba contemplado originalmente, y el oficial hizo uso de la palabra sin comunicarlo con anterioridad a sus superiores. (Cooperativa.cl)