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FARC: Interior emplaza a Piñera a precisar denuncia

FARC: Interior emplaza a Piñera a precisar denuncia

Lanacion.cl

Ministro Pérez Yoma respondió a dichos del candidato al que ayer acusó de ser una de las víctimas de una operación de inteligencia orquestada en Colombia.

A exponer a los equipos investigadores la información "seria y grave" que dicen tener respecto de supuestos nexos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) con grupos de Chile, llamó el ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, al candidato presidencial RN, Sebastián Piñera.

"Piñera insiste en que la información que ellos recibieron de Colombia era seria y grave, ya que apuntaba a posibles vínculos entre grupos terroristas internacionales con agrupaciones chilenas, además de tráfico de armas, entrenamiento guerrillero y terrorista”, destacó el jefe de Gabinete.

Por tratarse, dijo, de “acusaciones de extrema gravedad”, consideró "indispensable que Piñera, cuanto antes, aclare cuáles son estas informaciones, porque de la información que le entregó Colombia no se desprende esto”.

El secretario de Estado se refirió a la materia por segunda vez esta mañana luego de conocer los dichos de Piñera en que pidió la salida del director de la Agencia nacional de Inteligencia (ANI), Gustavo Villalobos, por supuesta negligencia en el manejo de los antecedentes.

La autoridad enfatizó que de los antecedentes  entregados por el gobierno colombiano al director de la ANI no se podía desprender ningún vínculo entre las FARC y organizaciones chilenas.

En sus primeras declaraciones sobre la polémica en la jornada, Pérez Yoma insistió que Piñera, junto a los senadores Andrés Allamand, y Alberto espina, fueron víctimas de una operación en la que fueron “ingenuos”.

 "A ellos le entregaron un dossier elaborado por inteligencia y ellos, ingenuamente yo creo, cayeron en esto (...) No hay ningún antecedente que yo tenga que demuestre que haya algún involucramiento de las FARC operativo aquí en Chile, fuera de las simpatías políticas", apuntó.

 

UN MONTAJE AL ESTILO MAMO CONTRERAS

Editorial El Siglo, edición 1418

Sebastian Piñera, junto a los senadores Espina y Allamand, estuvieron más de 10 horas reunidos con Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, en el mes de julio, en una visita que hicieron a Colombia. En esa oportunidad estos señores recibieron los antecedentes de una supuesta vinculación entre las FARC y chilenos y mapuches que se desprenderían de los supuestos datos encontrados en un computador de Raúl Reyes, el comandante de las FARC abatido en un ataque a un campamento de las fuerzas guerrilleras establecido en Ecuador, ataque que se constituyó en una abierta violación a la soberanía de ese país.

Siguiendo el espíritu del Plan Colombia que manejan los servicios de inteligencia norteamericanos, Uribe les recomendó a los tres RN reventar a los que hubieran tenido algún  gesto de solidaridad con el pueblo colombiano o hubieran manifestado críticas a su gobierno y a todo aquel que se les ocurriera, total un computador da para todo, son infinitas las mentiras que se pueden montar sobre la base de supuestas informaciones encontradas en  él.

Espina volvió con la idea de hacer política en Chile a semejanza de la que impone el Plan Colombia, además de hacerse cargo y dar a conocer datos de inteligencia para servir a intereses foráneos.

El campamento arrasado a mansalva, había sido visitado por algunos latinoamericanos que solidarizaban con el intercambio humanitario de prisioneros y que apoyan una salida política a la situación de beligerancia que existe en Colombia. Al menos dos chilenos reconocieron su visita al campamento que estaba destinado precisamente a ser el enlace en las tratativas internacionales, para la liberación de prisioneros.

Los antecedentes que trajeron Espina y Piñera, fueron paralelamente entregados por vías oficiales a los servicios de inteligencia chilenos (ANI), que inició una investigación y de hecho tuvieron seguimiento o vigilancia Carlos Casanueva, Hugo Guzmán y Manuel Olate. Es preocupante que los aparatos de inteligencia de Uribe se paseen y actúen como Pedro por su casa en nuestro país.

Existen algunas diferencias entre el informe que recibió la ANI y el que entregó urbi et orbe el señor Espina quien decidió junto a Piñera, agregar a estos informes los nombres de los máximos dirigentes del Partido Comunista para entregarlos al diario La Tercera que muy orondo le da patente de legitimidad a su "denuncia", con una falta de ética periodística que sólo se compara con la observada por El Mercurio y otros medios de comunicación  cuando justificaban los crímenes o los camuflaban con noticias falsas bajo la dictadura. Es la misma línea de acción que siguió la derecha cuando apoyó a Pinochet y seguramente su larga entrevista con Uribe les refrescó la memoria o los envalentonó y creen que pueden volver a sus andadas dictatoriales como si nada hubiera pasado en Chile.

En realidad, lo que preocupa a la derecha es que el acuerdo por omisión tenga proyecciones a futuro, de tal magnitud, que debiliten las posibilidades electorales de Sebastián Piñera, es por ello que el senador Espina y el propio Piñera, no han trepidado en recibir estos "informes" de los servicios de inteligencia del gobierno colombiano, pasando por encima de la legalidad chilena, a fin de neutralizar, con una campaña anticomunista, las perspectivas que se abren para avanzar en la democratización del país. Es muy grave que un Senador y un candidato a la Presidencia de la República de Chile se hagan cargo de un montaje que lleva adelante el gobierno de Colombia, que persiste en la represión a dirigentes sociales y políticos, que está sometido a juicio junto a unos cuatrocientos personeros de su entorno, entre parlamentarios, ministros, el mismo presidente Uribe, por sus relaciones estrechas con los paramilitares y el narcotráfico, a tal punto desprestigiado que renunció a la posibilidad de su reelección. La mayoría de la sociedad colombiana está por la salida política a la situación de ese país, Uribe se opone a ello y en estos días intensifica la represión contra dirigentes políticos y sociales de la oposición democrática. Es la receta represiva de este personaje la que Espina y Piñera pretenden traer a Chile.

No nos vamos a amedrentar. La batalla contra la exclusión está en sus inicios, más y más voluntades se suman a esta necesidad histórica que contribuirá a la democratización del país, a romper los candados de este verdadero cepo de exclusión y discriminación de gran parte de nuestra sociedad en que nos mantienen los Piñera, los Espinas y otros de sus asociados, de dudosa catadura por sus innumerables promesas incumplidas y por sus embustes consuetudinarios.

Guillermo Teillier

Presidente del

Partido Comunista de Chile

Santiago de Chile, 10 de septiembre 2008

 

 

El joint venture de Espina y Uribe

El joint venture de Espina y Uribe

La nacion.cl

Domingo 14 de septiembre de 2008   

 Por Por Beatriz Michell, Luis Narváez y Boris Bezama / La Nación 

Cómo se urdió la denuncia que estremeció a La Moneda

 Sirviendo de instrumento para el plan del Gobierno del Presidente colombiano, Álvaro Uribe, de extender al resto de Latinoamérica su conflicto con las FARC, el legislador de RN actuó sin reparos en una embestida que golpeó a La Moneda con la salida de un funcionario. La gran pregunta hoy es de dónde obtuvo Espina la información si ambos gobiernos niegan haberla entregado.

Foto: EN EL AIRE.- El 15 de julio Álvaro Uribe (al centro) viajó en el avión presidencial colombiano junto a Sebastián Piñera y a su ministro de Defensa, Juan Manuel Santos (a la derecha). Reunión donde se habría gestado la “operación email”.

Apenas una leve turbulencia hacía vibrar el avión presidencial de Colombia que trasladaba el 15 de julio al Presidente Álvaro Uribe y a un invitado especial, el empresario y candidato presidencial chileno Sebastián Piñera.

Y fue en ese trayecto entre Bogotá y Neiva, un pueblo a 326 kilómetros de la capital, en el que se habría fraguado el plan que, desde el domingo pasado, ha tenido a La Moneda encapsulada en una crisis comunicacional y tensión diplomática. El Presidente Uribe habría ordenado a su ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, entregar a Piñera y a los senadores Alberto Espina y Andrés Allamand los datos sobre unos correos electrónicos encontrados supuestamente en el computador del fallecido segundo hombre de las FARC, "Raúl Reyes", rescatado de los escombros que dejó el bombardeo del campamento de la guerrilla en la frontera de Ecuador, el 1 de marzo.

Mientras los hombres de RN recibían su caja de Pandora, en nuestro país ciudadanos chilenos estaban siendo investigados por agentes de Uribe y por Investigaciones.

La ola de sucesos que precedieron y sucedieron al encuentro de los dos líderes de derecha más fuertes de América del Sur dejó al descubierto el ambicioso plan del senador Espina para provocar un efecto en cadena que terminó con la renuncia forzada de Hugo Guzmán, un periodista y asesor de Palacio, quien estaba nombrado en la correspondencia con Reyes a raíz de una entrevista efectuada en el marco de su trabajo profesional cuando éste vivía en México.

Con la filtración de la información de inteligencia, Espina asestó un duro golpe comunicacional al Gobierno, trató de poner en cuestión al Partido Comunista y su pacto por omisión con el oficialismo, y volvió a cuestionar el trabajo de la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI) en la lucha contra la subversión, aprovechando que el tema mapuche estaba en la agenda luego de la quema del fundo de Luchsinger.

La gran duda que queda en el aire después de tanto revuelo es de dónde obtuvo Espina esa información, si los gobiernos de Chile y Colombia niegan habérsela entregado. Hasta ahora se ha negado a responder, pese a los emplazamientos de La Moneda, y sólo repite: "Proviene de una fuente seria y confiable y la entregué al Ministerio Público".

Villalobos: "La ANI no es un buzón"

El 14 de mayo de este año, el director de la ANI, Gustavo Villalobos, viajó a Bogotá, luego de que el embajador de Chile en Colombia, Gabriel Gaspar, le informara que el Ministerio de Defensa de ese país tenía información que podía ser relevante en materia de seguridad e inteligencia. Eran 50 páginas con correos electrónicos impresos, cuyas direcciones IP correspondían a servidores ubicados en Chile y que estaban dirigidos a las FARC.

Gustavo Villalobos explicó a LND que "dicha información fue sometida a los procedimientos que la Ley de Inteligencia Nacional establece; investigamos y concluimos que no ameritaba hacer ninguna denuncia judicial porque no constituían actividad delictual".

La Ley de Inteligencia Nacional chilena establece que todas las actividades operativas de la ANI que impliquen medidas intrusivas, como interceptaciones telefónicas, deben ser autorizadas por uno de los dos ministros de la Corte de Apelaciones de Santiago, Omar Astudillo o Alejandro Madrid. Tras realizar las consultas de rigor, se esclareció que ninguno de los jueces ha recibido alguna solicitud en tal sentido. Villalobos aclaró que "la ley permite que los jueces faculten la aplicación de medidas intrusivas, como interceptaciones telefónicas, sólo en caso de que se trate de terrorismo o crimen organizado. Analizada la información entregada por Colombia, no estábamos frente a ninguna de las dos tesis". Así, utilizaron los medios normales para las indagaciones y se descartó capacidad operativa de los militantes comunistas que participan en la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB). Pero la derecha en pleno cuestionó la, a su juicio, laxitud del Gobierno por no entregar a la justicia los antecedentes que estaban en manos de Villalobos. "La ANI no es un buzón de información. Primero se debe chequear la verosimilitud de los datos, cotejarlos con la realidad y, si ésta constituye actividad delictual, informarlo al Ministerio Público. Los correos electrónicos no acreditaban delito", advierte el director de la ANI.

Operación Cóndor 2.0

La estrategia del Presidente Uribe de convencer al resto de los países latinoamericanos de que las FARC son un grupo terrorista y no beligerante, está en desarrollo desde 2002, meses después del desplome de las Torres Gemelas. Y Espina fue el canal para traer a Chile la premisa del Gobierno de Uribe. Según fuentes de La Moneda, en varios foros internacionales Colombia ha insistido en modificar la denominación de la guerrilla, pero todos los países latinoamericanos se han negado a seguir el juego a Uribe, quien actúa de acuerdo a los lineamientos norteamericanos en materia de contrainsurgencia y apoya con financiamiento la política de seguridad nacional del Presidente colombiano.

En Chile, la injerencia de Uribe comenzó a evidenciarse días después del bombardeo al campamento de Raúl Reyes. Grupos izquierdistas organizaron una marcha por la paz en Colombia, en el Paseo Ahumada. Entre uno y otro periodista que cubría el evento, un colombiano se acercó a conversar con Carlos Casanueva, miembro de la Comisión de Relaciones Internacionales del PC y secretario general de la CCB, que, junto a Valeska López y Manuel Olate, participaron en un congreso bolivariano en Quito, días antes de la muerte del número dos de las FARC.

Casanueva recuerda que el supuesto periodista le preguntó si había colombianos presentes en la marcha, si tenían contacto con las FARC y otras preguntas "extrañas". Con tantas interrogantes, el líder comunista, de 45 años, se puso en alerta y contrapreguntó: "¿De qué medio eres?". Pero el colombiano, que no tenía identificación de periodista, no supo responder, titubeó para decir que se trataba de una revista nueva y se escabulló entre la multitud. "No me dio el nombre del medio, ni tampoco el propio. Además, sabía cómo me llamo. Era clarísimo que se trataba de un tipo de la inteligencia", denuncia Casanueva. Al seguimiento se sumó el robo del computador en que trabajaba el líder de la CCB en el local del PC de Arica, y días más tarde sustrajeron otro computador utilizado por Manuel Olate, uno de los jóvenes fotografiados con Reyes días antes de su muerte.

Fuentes del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia confirmaron a LND que efectivamente se realizan seguimientos a chilenos. Incluso, un alto funcionario de la cancillería de Uribe del cual este medio se reserva su identidad y cargo indicó que "estamos enterados de chilenos vinculados con las FARC. Nos encontramos haciendo un trabajo interno muy grande. Se está investigando a chilenos desde el año pasado, cuando el PC hizo una celebración por el aniversario de las FARC".

El objetivo de estas operaciones es lograr la extradición de chilenos vinculados a las FARC, lo que sería posible en virtud del tratado de extradición que tiene nuestro país con Colombia, pero requeriría la aprobación de La Moneda.

Lo que hasta ahora reconocen en los organismos de inteligencia nacionales es que ellos también siguen y vigilan a chilenos vinculados a movimientos latinoamericanistas. Y existen carpetas que describen con lujo y detalles su vida personal.

Desde Bogotá, la senadora colombiana Gloria Inés Ramírez, del partido Polo Democrático, denuncia la existencia de "una cacería a nivel internacional. El Gobierno colombiano está trabajando en la internacionalización del conflicto. Es un problema que traspasó las fronteras y esto tiene que ver con el Plan Colombia".

Con el comienzo de la lucha contra el terrorismo de Estados Unidos, organismos de izquierda han sido objeto de persecuciones en virtud del Plan Colombia en distintos países del continente. Esta asociación que se estableció entre Uribe, Espina y Piñera constituiría un símil de lo que fue la Operación Cóndor de los años setenta, en cuanto a la coordinación establecida por las dictaduras para aplacar al enemigo interno.

El oficio de Mönckeberg

Al recibir la información que permitió materializar la operación, Espina vio una oportunidad para pavimentar su camino como ministro del Interior de Piñera y acentuar la imagen de sheriff que ha cultivado durante años.

En círculos gubernamentales predomina la tesis de que el senador Espina supo de la existencia de los correos antes del viaje a Colombia.

El diputado y presidente de la Comisión de Seguridad de la Cámara, Cristián Mönckeberg, asegura que a principios de junio se enteró, a través de un funcionario de Gobierno, que La Moneda tenía información sobre las presuntas relaciones de las FARC con organizaciones locales. "Lo que hice fue enviar un oficio al organismo correspondiente Ministerio de Relaciones Exteriores solicitando esa información", recuerda Mönckeberg. El 20 de junio, el diputado despachó un oficio que no ha sido respondido por la Cancillería.

El envío del documento se produjo un mes antes de que Piñera, Espina y Allamand se reunieran en Colombia con el Presidente Uribe, pero Mönckeberg niega tajantemente que él hubiera entregado la información a Espina.

Casi un mes después de recibir los famosos correos, el senador RN le entregó, el 5 de agosto, los antecedentes al fiscal nacional, Sabas Chahuán. El senador Espina fue quien hizo más lobby para lograr que los parlamentarios aprobaran a Chahuán en el cargo, cuando su nombre llegó al Senado.

Al ser consultado por la información proporcionada por Espina, Chahuán dijo escuetamente que ésta estaba siendo investigada por fiscales del Ministerio Público. LND confirmó que Chahuán está monitoreando personalmente dicha investigación y que los fiscales asignados son de su extrema confianza.

Tensiones diplomáticas

La jugada de Espina generó una crisis comunicacional en el Gobierno, según advierte una alta autoridad de Palacio, la que fue agudizada tras la inexplicable salida del periodista Hugo Guzmán y por los discursos paralelos entre el canciller Alejandro Foxley y el resto del equipo de Bachelet. El miércoles, el vocero Francisco Vidal dejó entrever la molestia por la filtración de información de inteligencia, de parte del Gobierno colombiano a Piñera y Espina. Al día siguiente, Foxley descartó la molestia de La Moneda con Colombia y, visiblemente molesto, pidió a Vidal rectificar sus dichos.

El fuego cruzado obligó al ministro Pérez Yoma a actuar, y fue él quien le pidió al propio Foxley que se contactara con el embajador de Colombia, Carlos Julio Gaitán, para que aclarara de dónde había salido la información de inteligencia. La cita se concretó el viernes en la mañana, pero quien recibió a Gaitán no fue Foxley, sino el director de Política Exterior, Juan Pablo Lira.

A las pocas horas del encuentro, la embajada emitió un comunicado en el que asegura que cualquier filtración de la información entregada a la ANI "no cuenta con autorización oficial", dejando abierta la posibilidad de que los correos pudieron llegar a Espina por vías extraoficiales.

La senadora opositora colombiana Piedad Córdoba afirmó que esta forma de actuar es común en Uribe y que la entrega de información a Piñera "es una estrategia de la derecha internacional de realizar montajes con computadores".

En la misma dirección, el ministro de Gobierno y Policía de Ecuador, Fernando Bustamante, cuestionó el modus operandi de Uribe en su lucha antiguerrilla. "Está utilizando métodos extremadamente cuestionables desde el punto de vista de la ética política internacional y de la buena vecindad", explica, y añade que "las supuestas pruebas que se contienen en la pretendida computadora portátil carecen de toda credibilidad. El informe que hizo Interpol es notoriamente deficitario en cuanto a verificar que el contenido de esos laptops y sus discos duros sea fidedigno. Se limita a señalar que no fueron manipulados a partir de cierta fecha, que es posterior a la que se supone que fueron encontrados. La credibilidad de esos archivos es, por decirlo con mucha suavidad, dudosa".

Lo que tiene realmente alarmado al Gobierno es que en la prensa ha aparecido información que el ministro de Defensa de Colombia no entregó al director de la ANI, como un mail que se refería al entrenamiento del Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez en la selva colombiana. Así se despejan las dudas sobre la procedencia de los datos de Espina, pues el Gobierno jamás podría haber filtrado información que no poseía, dejando al senador entre la espada y la pared. Y tarde o temprano tendrá que romper el silencio de quién le entregó los correos que sacudieron a La Moneda esta semana. //LND

 

* Colaboración de César Baeza, Ecuador.

 

El poder de Santos

El ministro de Defensa que le habría pasado la información a Piñera y Espina es un hombre fuerte en Colombia. Juan Manuel Santos es primo del vicepresidente y nieto de un ex Presidente de ese país. Antes de ser titular de Defensa, Santos ya había pasado por Comercio Exterior (Gaviria) y Hacienda (Pastrana). La familia del secretario de Estado es dueña de “El Tiempo”, el diario más influyente de Colombia. Aunque hace seis meses vendieron la mayoría de acciones, los codirectores del periódico son de su misma familia. Enrique Santos es hermano del ministro de Defensa, y Rafael es hermano del vicepresidente. Además de la casa editorial de “El Tiempo”, también controlan un canal de TV en Bogotá, que por cable llega a todo el país, y son dueños de las revistas “Cambio”, “Alo” (farándula) y “Don Juan” (reportajes light).

La familia Santos ha estado ligada hace años a los gobiernos colombianos. Desde que Juan Manuel entró a la arena política, nunca se ha quedado sin un ministerio. Con una excepción: el Gobierno de Ernesto Samper. En 1996, Juan Manuel se acercó incluso a los que dice son sus peores enemigos, las FARC, y se reunió con Manuel Marulanda para pedirle que lo ayudara a derrocar el Gobierno. Claro que esa vez su plan no le resultó.


Un ministro para Piñera

Histriónico y de carácter volátil, con una oratoria calificada de “excelente” por sus pares, el senador Alberto Espina se pasea por los pasillos del Congreso en todo momento acompañado por su escolta de Carabineros y dando cuenta a viva voz de su siempre recargada agenda de trabajo. Cada cierto tiempo telefonea al candidato presidencial de la tienda, Sebastián Piñera, a quien mantiene al tanto –más de lo que él quisiera, según integrantes del “petit comité”– de cada tema que le pueda ser de interés, desde el debate por el Transantiago a las cifras de delincuencia que maneja y usa al dedillo y que le han permitido, según confiesa, elevarse en los sondeos.

Convencido de que será, en un eventual gobierno de Sebastián Piñera, ministro del Interior –algo que en RN descartan, ya que consideran obvio que tal cargo debería ser para el gremialismo, al igual que Cancillería–, Espina se ha esforzado en demostrar que en seguridad nadie lo aventaja en la derecha, y en sus ofensivas no ha escatimado esfuerzos en exagerar el conflicto en la Araucanía –zona que representa– o en comparar los actos antisociales en Chile con la violencia en Colombia.

Con las palabras como mejor artillería, Espina convenció a Piñera de sumarlo, junto al senador Andrés Allamand, al periplo que el accionista de Lan desplegó entre el 14 y 16 de julio en Bogotá y Ecuador. El viaje –en el que Espina consiguió que tres desconocidos les cedieran sus cupos para llegar a tiempo a Quito– era fundamental para el parlamentario. Enamorado desde años de la estrategia con la que el Mandatario colombiano, Álvaro Uribe, llegó al poder, en el 2005 y en plena campaña del inversionista por La Moneda, el entonces jefe político impuso la idea en el comando de que para alcanzar el poder era preciso imitar a Uribe y conquistar primero las provincias y posteriormente abocarse a la capital. El cálculo pasó por alto que en Chile el 40% del electorado radica en el Gran Santiago; sin embargo, la explicación para el fracaso aquel año fue que tal táctica no apuntaba a esos comicios, sino a los de 2009.

Hoy, nuevamente, Espina tiene un lugar privilegiado en el círculo de Piñera, haciendo de vocero, uno locuaz y convincente. Así, los otrora integrantes de la patrulla juvenil de RN han vuelto a reunirse. Espina como portavoz y Allamand desarrollando la oposición dura del desalojo que el dueño de Chilevisión –en su estratagema para conquistar el centro político– no puede ejecutar.

Espina participa, opina y, sobre todo, mantiene en alto la moral del empresario. “¡Estuviste brillante, Sebastián!”, es una frase que repite a menudo cuando evalúan en el “petit comité” de los lunes las intervenciones públicas de la figura mejor posicionada de la Alianza. Al resto de los mortales les cuenta cómo las encuestas demuestran que a todo evento Piñera llegará a ser Presidente, y aunque omite que quiere estar en el gabinete, para nadie es un misterio que desea ocupar la oficina del ministro Edmundo Pérez Yoma y transformarse en el “sheriff” del primer gobierno opositor.

La desclasificación de documentos que vinculan a las guerrillas de las FARC con la lucha mapuche es sólo un paso más en este posicionamiento. Después de todo, escalar es un deporte que Espina práctica continuamente.


Las FARC y el pacto por omisión

Guillermo Teillier, Lautaro Carmona y Jorge Insunza mostraban evidentes caras de indignación cuando llegaron el miércoles a reunirse con Francisco Vidal a La Moneda. Ese día “La Tercera” difundió un organigrama donde el PC aparecía como parte de la estructura de apoyo de las FARC en Chile. Tres días antes, en el mismo diario, que sirvió de canal para dar a conocer la información que Espina tenía, se hablaba de que “Roque”, el supuesto vínculo chileno con las FARC, podía ser Manuel Olate o Carlos Casanueva, dos militantes del PC que trabajan en la Comisión de Relaciones Internacionales de esa colectividad. “No sé quién es Roque. Ellos hacen una relación que a mí me parece mañosa, porque Carlos es el responsable de la Coordinadora Continental Bolivariana y por mi fotografía en el campamento. Siempre he trabajado en el PC en solidaridad internacional”, explica Olate.

Teillier negó que uno de sus militantes fuera “Roque” y manifestó que siempre ha habido una relación de solidaridad con las FARC, en el contexto del apoyo público que la colectividad da al pueblo colombiano y a la solución negociada del conflicto en ese país. Lo mismo declaró Carlos Casanueva con respecto a la posible existencia de la célula de las FARC en nuestro país. Pero el mensaje de Espina buscó entablar un cuestionamiento a la estrategia electoral asumida por el PC. “No corresponde que partidos políticos que operan regularmente en Chile rindan una especie de homenaje a grupos terroristas”, fustigó Espina.

Teillier cree que el senador RN quiere perjudicar el pacto por omisión que el PC lleva con el oficialismo. “Espina se prestó para este montaje. La finalidad es asustar a una parte de la Concertación, ahora que hay un acuerdo por omisión. Ellos ven que si se produce un acuerdo de este tipo, eso pone en peligro las pretensiones de Piñera. Entonces quieren recurrir al viejo anticomunismo en base a mentiras y falacias”, dijo.

 

 

EN PRIMAVERA SE ENCUMBRA EL MALESTAR SOCIAL

1. En general en el mundo y en Chile, el capital se concentra, se torna monopólico, y sus intereses corporativos se entroncan genéticamente con los estados capitalistas centrales. En su revés, el trabajo, como efecto de un proceso de transformación del patrón de acumulación y organización de la producción, el comercio y los servicios financieros, se disgrega, se expresa orgánicamente a través de millones de moléculas legales y materiales dispersas, desarticuladas. Por eso el sindicalismo tradicional, el sindicalismo de empresa, ya no se condice con las nuevas formas de organización y explotación del trabajo, y sólo representa a una fracción minoritaria de la fuerza laboral chilena. A diferencia de Europa, por ejemplo, donde también la sindicalización ha decaído considerablemente, pero fórmulas alternas privilegian las negociaciones colectivas (en más de un 60 %) para debatir las relaciones y la distribución del plusvalor, y por consiguiente, parte de las utilidades de cualquier industria; en Chile, la legislación no consagra la negociación colectiva y niega la huelga. Esto quiere decir, que las maneras contextuales que el sindicalismo conoció antes de 1973, simplemente, hoy resultan inútiles para la inmensa mayoría de los trabajadores.
La Central Única de Trabajadores de la que habló con justificado orgullo el Presidente Salvador Allende en su famoso discurso en la ONU en diciembre de 1972 se fundaba sobre una sindicalización que superaba el 30 % de la fuerza laboral nacional, el contrato indefinido, el trabajo estable, una relación relativamente compensada entre la contradicción capital / trabajo, la indemnización a todo evento y sin tope, una previsión social meridianamente decente, grandes extensiones de fuerza laboral ligada a empresas nacionales o mixtas, organizaciones por área o rama económica, y derechos sociales que, si bien insuficientes, vivían una explosiva y creciente expansión. Todo lo anterior enmarcado por el ascenso de las luchas de los asalariados y los pueblos en innumerables lugares del mundo, y con una suerte de retaguardia contenedora –criticada, pero basculadora, en los hechos- en los denominados “socialismos realmente existentes”.

2. Pero todo ello es historia hacia la primera década del nuevo milenio. Desde la refundación capitalista en Chile (o contrarrevolución patronal o neoliberal), la ofensiva de la burguesía digitada por las políticas más extremistas del laboratorio de los economistas de Chicago, los dictados del FMI, el Banco Mundial, la OMC, el BID e instituciones asociadas, ha readecuado estratégicamente la organización del trabajo en Chile. En la actualidad –independientemente de las tonalidades casi indiferenciadas entre el régimen militar y los gobiernos civiles post dictadura- ya prácticamente, no existe industria nacional (salvo rémoras sin peso económico sustantivo), la economía en su sentido profundo y no temático o sectorial, se funda en la explotación del cobre, la madera, actividades comerciales vinculadas a las importaciones beneficiadas por tratados de libre comercio asimétricos y proteccionismo cero; el subcontratismo; el multigiro legal de una misma matriz patronal; la flexibilidad laboral; y el ingreso masivo en desigualdad de condiciones al mercado laboral de las mujeres, los inmigrantes y los jóvenes. El capital financiero, otrora puesto de una u otra forma al servicio de áreas productivas, hoy gobierna sobre instrumentos crediticios altamente parasitarios y especulativos, como capital que se reproduce sobre su propio movimiento ficticio, más distante que nunca de la llamada “economía real”. Las tramas del capitalismo extremista en Chile tienen que ver con el superconsumismo, el sobreendeudamiento, la precariedad e inestabilidad laboral. Tanto para los pobres de siempre, como para franjas de profesionales ilusionados por la movilidad social y la reificación de un concepto de educación que, en concreto, hoy proletariza y envía a numerosos contingentes de jóvenes formados en las universidades a labores que no tienen nada que ver con la oferta vocacional o funcional recibida, el actual modelo de acumulación del capital dinamita radicalmente las formas tradicionales de organización del trabajo.

3. Si la mayoría de la fuerza de trabajo chilena carece de contrato indefinido (más de un 50 % de los asalariados labora “a honorarios” o con contrato a plazo fijo, o por faena o meta cumplida), no puede sindicalizarse (o si lo hace, debido a la debilidad de la fragmentación cuantitativa y, por tanto, también cualitativa de la fuerza posible de constelar bajo un mismo patrón jurídico, sus niveles de negociación son nimios), ¿Qué modos de organización demanda el actual estado de la división y multifragmentación del trabajo impuestos por el capital?
La actual Central Unitaria de Trabajadores y su composición pueden sobrevivir con tranquilidad. El sostén real de sus fuerzas está en los funcionarios públicos, los profesores (que son una mezcla de profesionales-proletarios), y un conjunto de sindicatos-empresa sin capacidad objetiva de negociación. En este caso, la tesis del desarrollo desigual y combinado del capitalismo funciona inmejorablemente. En rigor, la CUT del siglo XXI, con su conducción, procedimientos, composición, formas de enfrentar los conflictos, discursos y maneras de negociar, no representan sino una parte minoritaria de los trabajadores chilenos. De algún modo, hoy vive sus límites históricos posibles de acuerdo a la organización hegemónica del trabajo. Aunque un buen día, la mayoría de los asalariados chilenos quisieran ser parte de CUT y desde allí mejorar sus condiciones de existencia, simplemente, no podrían hacerlo. Al respecto, vale decir que el Código del Trabajo –fundado en el derecho civil y no laboral- es fiel reflejo de las relaciones capital / trabajo realmente existentes y la organización social dominante de la producción de la riqueza.

4. ¿Para qué sirve la CUT, entonces? En términos simbólicos, la Central todavía contiene grados significativos de autoridad popular a la hora potencial de convocar al movimiento social tras demandas convenidas. Ello es parte de la historia chilena, más allá de las fuerzas concretas que agrupe la multisindical. Sin embargo –y colocando entre paréntesis el carácter de institución domesticada y altamente funcional respecto del gobierno concertacionista, y, por extensión, de los intereses estratégicos de la minoría en el poder-, una Central de trabajadores que rime con las condiciones reales de la explotación laboral y sus formas actuales hegemónicas, tendría, necesariamente, que dar una vuelta de tuerca más que relevante a sus propios fundamentos, métodos, prácticas y discursos. La refundación de la organización de los trabajadores, además de recobrar sus notas originales de independencia de clase y lucha anticapitalista, debe construir formas flexibles, multidimensionales, inclusivas, que, en los hechos, desborde los límites del sindicalismo tal como está constituido hoy. En este sentido, las conducciones y embriones de organización de trabajadores más avanzadas y jóvenes, más democráticas y éticas, más independientes y antiburocratizantes, tienen que componer sus propias respuestas, asumir creativamente las nuevas modalidades de la organización del trabajo para el combate franco contra el capital en mejores condiciones de lucha. Los anarquistas de finales del siglo XIX y principios del XX; junto a Recabarren y Clotario Blest siempre serán fuente de inspiración ética y volitiva en esta hora dura. Ellos supieron enfrentar con imaginación, convicción unitaria y claridad estratégica las imposiciones del capital. Respondieron, sin duda, con fortaleza y en medio de la incertidumbre las más crueles embestidas de la oligarquía de su época. Y, si bien, la organización del trabajo ha cambiado esencialmente respecto de ese período fundacional del movimiento obrero en Chile, los materiales hondos de su madera deben constituir continuidad ética y horizonte político de las maneras que demanda hoy la recomposición de la organización necesaria y contemporánea de los trabajadores y trabajadoras de Chile. Por historia, y por el lugar objetivo en el proceso de acumulación y base de dominación del capital en Chile, los asalariados –en su presentación compleja- son motor capilar para remontar el reflujo transitorio del protagonismo político de los intereses de los trabajadores y el pueblo.

5. Las encuestas continúan reflejando el descontento de los chilenos ante el sistema político que manda, sus instituciones, iniciativas y movimientos. Según el último estudio de Adimark (consultora de estudios de mercado de capitales chilenos y alemanes), en agosto de 2008, un 42,1 % de la gente aprueba la gestión de Bachelet y un 46,1 % la desaprueba. Un 80 % desaprueba el sistema de transporte colectivo Transantiago; y sólo un 30 % aprueba la actual política económica. En general, un 16,8 % de los consultados aprueba la gestión de la Concertación (ya no personificada en Bachelet); un 19,9 % aprueba a la Alianza por Chile, y cerca de un 50 % no se pronuncia. Un 62 % de los encuestados manifiesta una percepción negativa de la Concertación, mientras un 57 % siente lo mismo por la Alianza por Chile. Sobre temas específicos, los consultados en un 62 % desaprueban la gestión educacional del gobierno; un 58 % desaprueba la política económica; un 57 % la gestión en el ámbito de la salubridad; y un 51 % rechaza la gestión en orden al medio ambiente.
Como en Chile no existen referendos ni plebiscitos de ninguna especie, y las encuestas en su conjunto, ya denuncian una clara tendencia en las áreas arriba enunciadas, se puede avizorar una crisis de credibilidad y confianza en relación al actual ordenamiento político dominante que cobra rangos estructurales. Naturalmente, sin alternativas construidas desde el campo popular y anticapitalista –salvo episodios e iniciativas simbólicas y testimoniales- la reproducción del actual orden de cosas puede todavía dormir en paz. Mientras se escribe este artículo, aún no ha transcurrido la noche del 11 de septiembre donde diversas organizaciones sociales y políticas han convocado a caceroleos y protestas ante los nefastos efectos de la inflación sobre los salarios, que a 12 meses, varía entre un 9 % a un 11 %. Sólo los alimentos han aumentado su precio en casi un 15 %, mientras las remuneraciones nominalmente congeladas y realmente arrastradas a la baja, gatillan un malestar atmosférico incuestionable. El superávit fiscal –que a fin de año alcanzará los 30 mil millones de dólares producto, principalmente, de la demanda cuprífera- continúa bajo llave, aguardando la agudización de la crisis económica para ir a socorrer a la minoría empresarial.
A 100 años del natalicio de Salvador Allende, y a 35 del golpe de Estado, las fuerzas de abajo convocadas históricamente para revertir un Chile injusto, desigual y oligárquico, comienzan a expresar su descontento de manera confusa, pero sostenida. Y, como suele ocurrir, si los rebeldes de ayer son hoy parte del aparato del Estado, han jubilado sus proyectos sociales emancipatorios, y, en el mejor de los casos, permanecen mordiendo la nostalgia, tendrán que ser las nuevas generaciones junto a franjas de militancia popular que enfrentó bajo jefaturas invisibles el último tramo de la lucha antidictatorial, quienes tomen de una buena vez las riendas de la reconstrucción política de los trabajadores y el pueblo. Con imaginación, con unidad, y a tientas. Que ya está claro que nada volverá a repetirse tal cual y sólo se cuenta con los presentes.

Andrés Figueroa Cornejo
Septiembre 11 de 2008

Bachelet definió a Lazo como una "gran mujer chilena"

Bachelet definió a Lazo como una "gran mujer chilena"

La Nación 

Miércoles 20 de agosto de 2008   

Isabel Allende y José Miguel Insulza participaron en la guardia de honor de la fallecida dirigenta PS

La histórica militante socialista fue recordada ayer como una mujer comprometida, capaz de detener cualquier pelea, pero también con una gran capacidad de tender lazos con la oposición. De hecho, fue gran amiga del ex senador del Partido Nacional, Patricio Phillips. En la tarde, la Mandataria formó parte de la escolta del féretro.

Foto: Una allendista de corazón. Así recuerdan a Carmen Lazo, quien tuvo estrecha relación quedó retratada en un documental que exhibirá TVN.

La partida, en menos de 15 días de dos históricos militantes socialistas, ha impactado a la Presidenta Michelle Bachelet. Primero fue Juan Bustos, luego Carmen Lazo.

Por eso, en la tarde de ayer, Bachelet llegó a la sede del ex Congreso para integrar la guardia junto al féretro de Lazo, junto a los ministros de Mideplan, Paula Quintana; de Justicia, Carlos Maldonado; del Trabajo, Osvaldo Andrade y el intendente de la Región Metropolitana, Alvaro Erazo.

"He venido como Presidenta, pero también como mujer, porque conocí desde muy joven a Carmen Lazo. He venido a reitrerar nuestras condolencias y nuestro respeto y admiración hacia una mujer consecuente, una mujer luchadora, una mujer que unió siempre fuerza, espíritu y que ha fallecido haciendo lo que más quería: trabajando políticamente", afirmó.

A renglón seguido, la Mandataria dijo que Lazo "es un tremendo ejemplo para jóvenes sobre como una persona vive con una causa noble y desarrolla en ella su aporte al país. Carmen Lazo fue una gran mujer chilena".

Horas antes, en la inauguración del Centro Gerontológico de El Bosque, que atenderá a los adultos mayores de esa comuna, la Jefa de Estado recordó la figura de la ex diputada socialista, afirmando que "es la fuerza, el valor, el entusiasmo de nuestros adultos mayores".

El ministro secretario general de la Presidencia, José Antonio Viera-Gallo, en tanto, destacó que Lazo dejó "una huella imborrable", porque "fue una figura emblemática de la política chilena, una mujer vital y comprometida con una capacidad de diálogo con todo el mundo, que creo que dejó una huella muy imborrable".

Agregó que la dirigenta socialista fue "una gran compañera" del ex Presidente Salvador Allende, lo que quedará en evidencia durante la próxima emisión de un especial sobre el ex gobernante preparado por TVN.

En el traslado hasta el ex Congreso, el féretro de la dirigenta -envuelto en la bandera del PS y adornado con claveles rojos- se detuvo paró en la puerta de Morandé 80 para seguir al ex Congreso.

La presidenta (S) del PS, Isabel Allende, subrayó "la fuerza del compromiso en lo que creía, en lo que sentía, con una vitalidad increíble" y dijo que "siempre impresionaba la disposición de Carmen de parar todas las peleas, de hablar con los compañeros".

El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, afirmó que "era una luchadora social, una dirigenta política como pocas en la historia de este país".

Este espíritu de establecer lazos transversales marcaron la vida de la "negra Lazo", reconocida allendista que también tuvo una estrecha amistad con el parlamentario del Partido Nacional, Patricio Phillips, vínculo que resistió ácidas discusiones.

Lazo -la primera mujer en llegar al comité central del PS- nació el 19 de septiembre de 1920 y tras casarse con Miguel Ángel Morales, tuvo dos hijos: Millaray -que viajó desde Venezuela- y Claudio, que llega hoy de Canadá.

Se vinculó al socialismo en 1933 (a los 13 años) y llegó a la Cámara de Diputados en 1965, 1969 y 1973. Este último período no lo alcanzó a terminar debido al golpe militar. Tras asilarse en la embajada de Colombia, donde se desempeñó como cocinera, Lazo vivió el exilio en Venezuela.

Luego del retorno de la democracia y ya de vuelta en el país, intentó en 1989 y 1993 volver al Congreso, pero sin éxito.

 

“No pertenezco al sindicato de los obsecuentes”

“En su última entrevista con el diario La Nación, publicada el 23 de abril en medio de la contienda interna del PS, Carmen Lazo -que participó en la Lista B, “Mesa de izquierda, socialistas como Allende”, que representa la posición más de izquierda- aseguró que “quisiera que fuera un Partido Socialista de verdad y que lo que canta La Marsellesa fuera una realidad. También desearía que el partido fuera capaz de ofrecerle al pueblo una mejor educación y gratis”.

Respecto de si el PS se había visto favorecido o perjudicado por ser el partido de la Presidenta Michelle Bachelet, Lazo expresó que “quiero mucho a la Presidenta y deseo que le vaya bien, pero no pertenezco al sindicato de los obsecuentes. No soy de esas que dicen “está bailando bien, compadre”. Creo que cuando uno quiere realmente a una persona, también debe ser capaz de decirle “se equivocó, comadre”. Eso falta”.

Asimismo y mientras aseguraba que para las internas del PS “mi corazoncito está al lado izquierdo”, en un respaldo implícito al díscolo senador, Lazo señaló que de cara a las elecciones presidenciales de 2009 respaldaría al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza.

“Si me pilla descuidada le digo que al “panzer”; es decir, a José Miguel Insulza. Porque si le dicen “panzer” es por algo. Creo que para una derecha tan impertinente como la que tenemos hace falta una persona con ese carácter”, afirmó.

 

 

Carmen Lazo, una histórica del PS

Carmen Lazo, una histórica del PS

Lanacion.cl 

Martes 19 de agosto de 2008   

La dirigenta ingresó a los 13 años a militar en el Partido Socialista, y se convirtió en la primera mujer en acceder al Comité Central de la colectividad. Fue diputada y regidora, y vivió como muchos de sus camaradas la experiencia del exilio obligado durante la dictadura de Pinochet.

Foto: Carmen Lazo, en esta imagen de archivo durante un acto del Partido Comunista.

 A los 87 años y víctima de un paro cardiorrespiratorio, falleció anoche la ex diputada socialista Carmen Lazo. La ex parlamentaria sufrió una descompensación en el aeropuerto internacional de Santiago tras volver de la ciudad de La Serena donde participó de un acto público.

La “Negra”, como era conocida, nació el 19 de septiembre de 1920. En 1952, fue elegida como la primera mujer en el Comité Central del Partido Socialista, al cual pertenecía hasta su fallecimiento.  

Ejerció como funcionaria del Servicio Nacional de Salud (SNS) y entre los años 1955 y 1960, trabajó como funcionaria del Servicio de Seguro Social.  

Inició sus actividades políticas cuando ingresó al Partido Socialista en 1933, a los 13 años; partido al que representaría durante su prolongada carrera pública.  

En 1937 asistió por la sección de Ovalle de su partido, a la Convención de Izquierda que proclamó la candidatura presidencial de Pedro Aguirre Cerda. Luego, entre 1939 y 1943, asumió la dirigencia de la Confederación de Trabajadores de Chile y la dirigencia nacional de la Juventud Socialista.  

Entre 1941 y 1947 participó en el Comité Central de su colectividad en Chile y fue secretaria general del Comité "Patria y Pueblo".

En 1943 fue electa regidora por Santiago, cargo que ocupó hasta 1947. Al año siguiente, en 1948, fue consejera nacional de la Caja de Accidentes del Trabajo.  

En 1965 fue electa diputada por la Séptima Agrupación Departamental  "Santiago", Primer Distrito, período 1965 a 1969. En 1966, viajó a la República Popular China, como presidenta de una delegación de mujeres chilenas.  

En 1969 fue reelecta diputada, por la misma zona para el período de 1969 a 1973, época en la que integró la Comisión Permanente de Hacienda y la de Trabajo y Seguridad Social.  

En 1973 fue nuevamente electa diputada, por la misma Agrupación Departamental y Primer Distrito de "Santiago" y el golpe militar puso término anticipado al período, obligándola a marchar al exilio, en el que estuvo 14 años.  

En 1990 se presentó como candidata a diputada por el Distrito N 24, comunas de La Reina y Peñalolén, Región Metropolitana, período 1990-1994, pero no resultó electa.  

En diciembre de 1994, nuevamente se postuló para un sillón en la Cámara, por el mismo Distrito N 24, pero una vez más no fue elegida. 

Hasta este lunes, era miembro del Comité Central del Partido Socialista de Chile, por el período 2008 a 2010.

 

LA OFENSIVA DE LA DERECHA HISTÓRICA

LA OFENSIVA DE LA DERECHA HISTÓRICA Y LA RESPUESTA NECESARIA DE LOS TRABAJADORES Y EL PUEBLO

 1. La inflación en Chile -que oficialmente bordea el 10 %, pero que de acuerdo a estudios independientes, supera el 12 %-, golpea con crudeza especial a los trabajadores y al pueblo, es decir, a las grandes mayorías nacionales. El origen del alza inflacionaria está, por una parte, en la crisis económica recesiva de los países centrales (USA, UE, Japón) ligada a la especulación irracional del capital financiero parasitario, fracción hegemónica del capital en el actual período, y al aumento mundial estructural del precio de los alimentos por razones vinculadas a la especulación de los precios en las bolsas de los estados imperialistas; el uso de amplias extensiones territoriales en la producción de agrocombustibles ante la crisis petrolera; y el cambio climático causado por el desarrollo y organización no planificada de la producción económica.

Según el último informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), desde el 2006 hasta ahora, en Latinoamérica los alimentos han aumentado su precio en un 68 %. En Chile, en el último año, la comida subió un 17 %, en general; el pan (clave nutricional en el país) un 37 %; la carne un 20 %; y el arroz un 89 %. De acuerdo al BID, la extrema pobreza (término sociológico organizado a través de tramos arbitrarios) en Chile crecerá de un 12 % a un 17 % (casi 3 millones de personas).

Como si fuera poco, durante el último año, para una familia de 4 personas, el gas aumentó su precio en un 53 %, la electricidad un 34 %, y el agua un 4, 2 %. Sin embargo, el promedio salarial del trabajador chileno se ha congelado nominalmente en  $ 260 mil pesos (500 dólares), y el promedio de endeudamiento de un trabajador es de 12 meses de labor remunerada.

Ante las cifras dramáticas, el gobierno trata de insistir sin convicción en la contención de la crisis en virtud de mantener “la casa ordenada”, y contar con un superávit fiscal millonario debido a la demanda provisional del cobre por China. Sus grandes planes se reducen a promover más programas sociales (vinculados a la generación de mal empleo con el propósito de acotar la cesantía que, en promedio, se aproxima al 10 %), disminuir el gasto fiscal, e incrementar las tasas de interés para destruir la inflación (y de paso, sueldo y trabajo).

El patrón de acumulación capitalista horneado por la ultra liberal anglosajona, impuesto materialmente por la dictadura pinochetista y luego optimizado por los gobiernos civiles de la Concertación, expresa sus límites históricos y produce con su agotamiento sus posibilidades objetivas de superación.

 2. Desde el plebiscito entre el Sí y el No de 1988, el padrón electoral chileno no ha variado sustantivamente. A 20 años del evento político agendado en el calendario del Pentágono para el término de la dictadura militar y el comienzo de las administraciones concertacionistas, más de 2 millones de jóvenes en edad de votar no se han inscrito en los registros electorales debido, fundamentalmente, al rechazo del ejercicio de la política por arriba, su descrédito consensuado, y escasez de confianza en eficacia de la rutina electoral de la democracia de los de arriba. Al respecto, sectores del gobierno propusieron una reforma resumida en la inscripción automática y el voto voluntario. Sin embargo, el martes 12 de agosto, la derecha histórica en pleno votó contra la iniciativa, argumentando de fondo que los jóvenes, de votar, se inclinarían mayoritariamente por la izquierda (en todo caso, para la derecha histórica chilena, todo lo que no es UDI o RN, es izquierda). Ni hablar de que puedan votar los chilenos en el extranjero, ni los extranjeros residentes en Chile por más de 5 años. De este modo, las encuestas de opinión política que, a poco más de un año de las elecciones presidenciales, dan como ganador al empresario de la derecha histórica, Sebastián Piñera, con algo más de un 50 % (última encuesta CERC) y aprueban la gestión de Bachelet sólo en un 44 %, cobran mayor relevancia. En la misma encuesta, el ex Presidente Ricardo lagos Escobar sigue a Piñera con un 27 %, el porcentaje más alto de los pre candidatos (tapados o no) de la Concertación. No obstante, únicamente un 50 % de los encuestados se pronuncia por una preferencia política sobre la oferta actual del sistema de partidos políticos.

Esto quiere decir, en rigor, que el manto de legalidad formal necesario para los rostros de ambos conglomerados del bloque en el poder (Alianza por Chile y Concertación), pierden consistencia de manera explícita. Si bien, ciertamente, el Estado chileno desmantelado y tutelado por el gran capital y sus expresiones corporativas transnacionalizadas, han convertido al Ejecutivo y al Parlamento en extensiones de sus intereses, la crisis concreta de las instituciones  teóricamente representativas o con algún grado de participación popular, destruyen la autoridad y el  mito liberal de la democracia chilena.

A lo anterior, se agrega el fracaso parcial del acuerdo electoral para los comicios municipales que se realizarán en 2 meses más entre la Concertación y el Partido Comunista, debido a la oposición en los hechos de la Democracia Cristiana, situación que posterga indefinidamente la demanda del PC por terminar con el sistema binominal, antesala a la estrategia de modificar cualitativamente la Constitución de 1980 a través de asambleas constituyentes u otras fórmulas jurídicas.

Pero la ofensiva de la derecha histórica contra el proyecto neocapitalista pobremente matizado por la Concertación no se detiene desde la expulsión de la ministra  de Educación, Yasna Provoste,  en abril de 2008. El golpe de fuerza originó la tesis derechista de la construcción de una “nueva mayoría” en el Legislativo, soporte y prolegómeno de las posibilidades de hacerse del Ejecutivo en las próximas elecciones de 2009, mediante el candidato presidencial, Sebastián Piñera. Ahora, el líder de la fascista Unión Demócrata Independiente (UDI), Hernán Larraín, habla de la “ley de los turnos”, es decir, la legitimidad del recambio en La Moneda y el mentado “desalojo” de la Concertación.

La estrategia de la derecha histórica sigue su curso con el apoyo cada vez más acerado de desprendimientos de la Democracia Cristiana, el engendro político denominado Partido Regionalista de los Independientes (PRI) y el pragmatismo burgués del Partido Chile Primero, escisión a la derecha  del concertacionista Partido Por la Democracia.

El miércoles 13 de agosto, la Cámara Baja del Congreso aprobó por un voto (“comprado” por el Ejecutivo), el subsidio fiscal para el sistema de transporte público, Transantiago, uno de los proyectos en acción peor evaluados por las encuestas. Sin embargo, en septiembre, el subsidio millonario a los privados que administran el sistema de locomoción colectiva será votado en el Senado, donde la mayoría ultraderechista probablemente puede voltear el virtual empate en el parlamento en desmedro del subsidio. Una “victoria” del campo más reaccionario y liberal extremista en el área chica de los senadores, podría iniciar la sentencia definitiva del fin de los gobiernos concertacionistas, toda vez que, sin subsidio estatal, el pasaje del Transantiago aumentaría sustantivamente su precio y el descontento de los santiaguino de a pie. En la forma, la derecha histórica propone el fin de los subsidios y alienta el término de los impuestos a los combustibles; en el fondo, sienta las bases del derrumbe político concertacionista.

Por primera vez, en casi 20 años de gobiernos civiles post dictadura, los hijos del pinochetismo más duro, con tanta antelación, han sido capaces de elaborar una estrategia meridianamente coherente y francamente ofensiva contra la Concertación; primero concentrándose en un candidato único; aprovechando los errores y la desestructuración creciente y, aparentemente, sin  retorno del pacto político que administra el Estado hoy; y procurando constituirse en alternativa “viable”, en un contexto de crisis económica, malestar de la comunidad nacional, visible agotamiento concertacionista, y a través del control mediático unidimensional reproductor de sus intereses. A lo anterior, es preciso agregar las próximas elecciones de la dirección de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC, gremio patronal en Chile), titiritero protagónico de las políticas económicas, sociales, políticas,  y represivas del país. El alejamiento de Alfredo Ovalle, su actual presidente, por un líder menos negociador y aún más derechista, construirían un escenario político aún más promisorio para los objetivos de la ofensiva burguesa de sus fracciones más radicalizadas y antipopulares.

 3. La burguesía aprende con celeridad sorprendente. Luego de la experiencia de la Unidad Popular tronchada por el golpe de Estado de 1973, las clases dominantes digitadas por el imperialismo norteamericano, construyeron una matriz material, ideológica, legislativa, burocrática y militar altamente refinada y que cautela con mano de hierro la arquitectura política para la reproducción de las condiciones tendientes a perpetuar sus intereses de clase.

En este sentido, los borradores de proyectos emancipadores y los quehaceres de las diversas iniciativas políticas de los intereses de los trabajadores y el pueblo, se juegan en un campo complejo. Más allá de las debilidades propias de los empeños progresistas (que bregan por políticas redistributivas genuinas; medidas impositivas al gran capital y a la explotación extranjera de los recursos naturales, e implementación  de  paradigmas de economías sustentables y de impronta desarrollista) y anticapitalistas (que apuestan a transformaciones estructurales del modo de producción dominante), resulta imperativo establecer puntos de confluencia por abajo capaces de construir fuerzas que de la pura resistencia y testimonio de las injusticias del actual modelo, primero sean capaces de contener la ofensiva burguesa, y luego comiencen a dibujar cualitativa y cuantitativamente el continente social y político capaz de dar saltos hacia delante, hacia la disputa contra los enclaves patronales y sus expresiones multidimensionales.

En la actualidad, se está en presencia de un conjunto de episodios reactivos de fracciones de los trabajadores y el pueblo que, paulatinamente y de manera todavía desarticulada, han demostrado, pese a las dificultosas condiciones impuestas por el poder, contar con la conciencia y organización para manifestar su descontento y apresurar sus demandas. Son los estudiantes secundarios contra la educación de mercado; sectores de trabajadores por mejoras económicas; nudos de lucha mapuche por reivindicaciones históricas; pobladores por la vivienda digna. A todos ellos, sin excepción, se les ha reprimido con saña clasista desde el estado y sus inquilinos coyunturales. El presente período de reconstitución de las expresiones por la lucha de los intereses de los trabajadores y el pueblo se ofrece aún de modo desordenado, parcial, sin la frecuencia suficiente.

Al respecto, es preciso apuntar que, tanto los réditos de la decisión política de participar en el ordenamiento político representativo fundado y, en general, organizado en función de los intereses del capital y la burguesía, como la eventual edificación de instrumentos político orgánicos anticapitalistas capaces de intervenir significativa y compartidamente en procesos concretos de lucha de clases con posibilidades de bascular la hegemonía burguesa, serán fruto de amplios continentes de trabajadores y pobres en lucha. He aquí un núcleo de sentido unitario que, de salvar instrumentalizaciones pequeñas y cortoplacistas, abriga las condiciones de la  agrupación necesaria de extensos territorios populares para enfrentar la embestida ultraderechista.

Las posibilidades del éxito de los proyectos emancipatorios de las clases subalternas no son tanto producto de la suma aritmética de “todas las formas de lucha”, al mismo tiempo y con la misma relevancia. Debe situarse el eje dinámico popular que ordene el conjunto de tácticas en juego. Y ese eje, hasta ahora y por un largo tramo, está asociado al impulso de las luchas sociales en creciente politización, intencionada confluencia, convenida reunión de sentidos. Unos pondrán la lucha electoral como tarea inmediata; otros se concentrarán en la recomposición popular paralela a las reglas del modelo dominante. Estos aspectos, no necesariamente son contradictorios si la reunión de los trabajadores y el pueblo, la lucha social, y la agrupación por abajo se convierte en punto de convivencia, construcción y proyecciones principales. De todas maneras, los proyectos liberadores, sus tácticas y estrategias, históricamente se juegan en caliente y de acuerdo a un conjunto de variables asociadas a la sintonía popular de los distintos empeños, la política más justa para el período, la construcción de liderazgos en comunión con el pueblo profundo. Lo cierto, es que sin pueblo organizado y en lucha, ningún proyecto que aspire a la hegemonía de los intereses de las grandes mayorías expoliadas, cuenta con posibilidades de victoria.

Andrés Figueroa Cornejo

Miembro del Polo de Trabajadores por el Socialismo

Agosto de 2008      

  

Cecilia Serrano será abanderada DC a concejal en Las Condes

Cecilia Serrano será abanderada DC a concejal en Las Condes

La Nación 

Jueves 24 de julio de 2008   

La timonel de la DC, Soledad Alvear agradeció a Serrano por su postulación como independiente, que se suma a otros candidatos que no tienen militancia política y que el partido llevará a estas elecciones como una forma de abrirse a la comunidad.

 Siuiendo con su trabajo de apoyo a los candidatos que la DC presentará a los comicios de octubre, la timonel DC, Soledad Alvear, se reunió ayer, en un café de Las Condes, con los postulantes a concejales por esa comuna, entre los cuales figura la periodista y ex conductora de noticias de TVN, Cecilia Serrano.

También estuvieron en el encuentro los otros aspirantes de la lista falangista de concejales en Las Condes, Felipe de Pujadas y Carlos Dupré, además de dirigentes provinciales, comunales y de la juventud de ese partido.

En la ocasión, Alvear agradeció a Serrano por su postulación como independiente en la lista DC, que se suma a otros candidatos que no tienen militancia política y que el partido llevará a estas elecciones como una forma de abrirse a la comunidad y ofrecer más posibilidades de participación a la ciudadanía.

"Todos conocen a Cecilia Serrano, ella fue un rostro, una figura, y la periodista ancla durante muchos años del noticiero central de TVN, pero además de eso debo decir que tuve el privilegio de contar siempre con su colaboración mientras fui ministra de Justicia para todas las causas para las que la llame, como las campañas contra el maltrato infantil, y para fomentar la adopción, entre otras materias", dijo la senadora.

Serrano es egresada de la UC, trabajó en Canal 13 y en 1990 llegó a TVN para conducir el noticiario central luego de la recuperación de la democracia.