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Diario La Nación

Lagos denuncia que campañas de la derecha son “festival de demagogia”

Mandatario confía que Concertación superará
votación de elección pasada


Lagos denuncia que campañas de la derecha son “festival de demagogia”
 

El Mandatario dijo que la derecha se ha preocupado más de cuidar su bolsillo “y por Dios que lo cuidan bien sus diputados y senadores cada vez que queremos aprobar un proyecto de ley para ir en ayuda de los que tienen menos”.
 

www.La Nación.cl
 

El Presidente Ricardo Lagos calificó ayer como un “festival de demagogia” el discurso de los candidatos presidenciales de la derecha, Joaquín Lavín (UDI) y Sebastián Piñera (RN), quienes muestran su sensibilidad social sólo en época de elecciones, según dijo.
Entrevistado en Radio Cooperativa, el Mandatario abordó diversos temas, concentrándose en las elecciones del próximo domingo. No dejó pasar las críticas que en materia de distribución de ingresos, salud, educación e igualdad, formularan a su administración los abanderados de la Alianza por Chile.
Lagos rechazó tales juicios y aclaró que las cifras y los avances que se han logrado durante su mandato le dan la razón. En materia económica, destacó que este año existirá la inversión más alta que jamás ha existido en la historia de Chile. “Con esto demostramos que la Concertación tiene mayor eficacia para gobernar. Pero, lo segundo, por lo que me alegro enormemente es que nuestras ideas son las que han triunfado, ahora están todos preocupados de la igualdad”, dijo Lagos.
Agregó que la derecha se ha preocupado más en cuidar su bolsillo “y por Dios que lo cuidan bien sus diputados y senadores cada vez que queremos aprobar un proyecto de ley para ir en ayuda de los que tienen menos. Usted ha visto este verdadero festival que tenemos en materia de igualdad, la demagogia que se está haciendo, pero nadie se mete la mano al bolsillo”.
En contraste con esto, el Presidente destacó que la trayectoria de servicio público de la candidata de la Concertación, Michelle Bachelet, da cuenta de “una visión social de los problemas que -en general- nunca le veo en la derecha, salvo para las elecciones”. La vocación de la ex ministra, según Lagos, ha quedado demostrada con su trabajo en los ministerios de Salud y Defensa.
Respecto de quienes la han criticado diciendo que “ella no es Lagos”, el gobernante dijo que el lo es producto de una visión “machista”, pero que Bachelet ha demostrado tener “otras capacidades, otras sensibilidades, otras formas de actuar”, y dudó si los otros candidatos son capaces de dar el ancho para llegar a La Moneda.
Sobre el resultado de la Concertación en las parlamentarias, el Mandatario está optimista y comentó que el oficialismo obtendrá más votos que los que sacó en la última elección parlamentaria, es decir, 48%.
En cuanto a la posibilidad de que la DC busque nuevos aliados en el futuro, Lagos dijo que “dificulto que en la historia de Chile haya habido una coalición más exitosa que la Concertación. De manera que, antes de pensar en armar nuevas coaliciones, tratemos de demostrar que en la coalición que estamos podemos poner orden”.
“Me parece que es elemental. ¿Qué quiere decir esto? Mire como está la coalición de la Alianza, eso no es alianza... una alianza con dos candidatos dejó de ser alianza hace mucho tiempo”, precisó.
 Reacción de candidatos
El abanderado de RN, Sebastián Piñera, replicó a Lagos. Indicó que “no creo en aquellos que piensan que son los dueños ni de la democracia, ni de la sensibilidad social ni de la gobernabilidad. Los únicos dueños de dar o no dar gobernabilidad son los ocho millones de ciudadanos chilenos que van a votar el próximo domingo desde Arica hasta Puerto Williams”.
El empresario llamó a preocuparse de sus propios asuntos a quienes utilizan las diferencias entre su partido y la UDI, para criticar lo que sería una eventual gestión de un gobierno de la Alianza. “Preocúpense de sus problemas, pero hay algo más importante aún, en democracia es la gente la que decide quien gobierna y quien no gobierna. Si nosotros ganamos va a ser porque la mayoría de los chilenos piensa que lo vamos a hacer mejor. Y ese es la mejor credencial de gobernabilidad”, dijo.
Desde la UDI, el vicepresidente y senador Juan Antonio Coloma, sostuvo que las diferencias entre las colectividades son incluso menores a las que se dan en el conglomerado de Gobierno. “Nosotros tenemos diferencias, somos partidos distintos, pero tenemos una responsabilidad de gobernar y estoy seguro que tenemos mucho más cosas en común que lo que tiene la Concertación”. El parlamentario agregó que las disputas en el bloque de derecha pasarían a segundo plano una vez que se vean enfrentados a la tarea de gobernar al país. LN

Lagos denuncia que campañas de la derecha son “festival de demagogia”

Mandatario confía que Concertación superará
votación de elección pasada
Lagos denuncia que campañas de la derecha son “festival de demagogia”
El Mandatario dijo que la derecha se ha preocupado más de cuidar su bolsillo “y por Dios que lo cuidan bien sus diputados y senadores cada vez que queremos aprobar un proyecto de ley para ir en ayuda de los que tienen menos”.
www.La Nación.cl
El Presidente Ricardo Lagos calificó ayer como un “festival de demagogia” el discurso de los candidatos presidenciales de la derecha, Joaquín Lavín (UDI) y Sebastián Piñera (RN), quienes muestran su sensibilidad social sólo en época de elecciones, según dijo.
Entrevistado en Radio Cooperativa, el Mandatario abordó diversos temas, concentrándose en las elecciones del próximo domingo. No dejó pasar las críticas que en materia de distribución de ingresos, salud, educación e igualdad, formularan a su administración los abanderados de la Alianza por Chile.
Lagos rechazó tales juicios y aclaró que las cifras y los avances que se han logrado durante su mandato le dan la razón. En materia económica, destacó que este año existirá la inversión más alta que jamás ha existido en la historia de Chile. “Con esto demostramos que la Concertación tiene mayor eficacia para gobernar. Pero, lo segundo, por lo que me alegro enormemente es que nuestras ideas son las que han triunfado, ahora están todos preocupados de la igualdad”, dijo Lagos.
Agregó que la derecha se ha preocupado más en cuidar su bolsillo “y por Dios que lo cuidan bien sus diputados y senadores cada vez que queremos aprobar un proyecto de ley para ir en ayuda de los que tienen menos. Usted ha visto este verdadero festival que tenemos en materia de igualdad, la demagogia que se está haciendo, pero nadie se mete la mano al bolsillo”.
En contraste con esto, el Presidente destacó que la trayectoria de servicio público de la candidata de la Concertación, Michelle Bachelet, da cuenta de “una visión social de los problemas que -en general- nunca le veo en la derecha, salvo para las elecciones”. La vocación de la ex ministra, según Lagos, ha quedado demostrada con su trabajo en los ministerios de Salud y Defensa.
Respecto de quienes la han criticado diciendo que “ella no es Lagos”, el gobernante dijo que el lo es producto de una visión “machista”, pero que Bachelet ha demostrado tener “otras capacidades, otras sensibilidades, otras formas de actuar”, y dudó si los otros candidatos son capaces de dar el ancho para llegar a La Moneda.
Sobre el resultado de la Concertación en las parlamentarias, el Mandatario está optimista y comentó que el oficialismo obtendrá más votos que los que sacó en la última elección parlamentaria, es decir, 48%.
En cuanto a la posibilidad de que la DC busque nuevos aliados en el futuro, Lagos dijo que “dificulto que en la historia de Chile haya habido una coalición más exitosa que la Concertación. De manera que, antes de pensar en armar nuevas coaliciones, tratemos de demostrar que en la coalición que estamos podemos poner orden”.
“Me parece que es elemental. ¿Qué quiere decir esto? Mire como está la coalición de la Alianza, eso no es alianza... una alianza con dos candidatos dejó de ser alianza hace mucho tiempo”, precisó.
 Reacción de candidatos
El abanderado de RN, Sebastián Piñera, replicó a Lagos. Indicó que “no creo en aquellos que piensan que son los dueños ni de la democracia, ni de la sensibilidad social ni de la gobernabilidad. Los únicos dueños de dar o no dar gobernabilidad son los ocho millones de ciudadanos chilenos que van a votar el próximo domingo desde Arica hasta Puerto Williams”.
El empresario llamó a preocuparse de sus propios asuntos a quienes utilizan las diferencias entre su partido y la UDI, para criticar lo que sería una eventual gestión de un gobierno de la Alianza. “Preocúpense de sus problemas, pero hay algo más importante aún, en democracia es la gente la que decide quien gobierna y quien no gobierna. Si nosotros ganamos va a ser porque la mayoría de los chilenos piensa que lo vamos a hacer mejor. Y ese es la mejor credencial de gobernabilidad”, dijo.
Desde la UDI, el vicepresidente y senador Juan Antonio Coloma, sostuvo que las diferencias entre las colectividades son incluso menores a las que se dan en el conglomerado de Gobierno. “Nosotros tenemos diferencias, somos partidos distintos, pero tenemos una responsabilidad de gobernar y estoy seguro que tenemos mucho más cosas en común que lo que tiene la Concertación”. El parlamentario agregó que las disputas en el bloque de derecha pasarían a segundo plano una vez que se vean enfrentados a la tarea de gobernar al país. LN

El reservado diálogo en que se nombró al sucesor de Cheyre

El reservado diálogo en que se nombró al sucesor de Cheyre

El Presidente Lagos se reunió ayer con el ministro de Defensa, Jaime Ravinet, y con el comandante en jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre para afinar los últimos detalles de un anuncio que confirma su férrea voluntad de ejercer el mando hasta el último día.
 

Por Carolina Miranda – www.lanacion.cl
 

El reservado encuentro que sostuvieron al mediodía de ayer en el Regimiento Reforzado 22 Lautaro, el comandante en jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre; el Presidente Ricardo Lagos y el ministro de Defensa, Jaime Ravinet, fue clave para afinar los detalles del nombramiento del nuevo jefe castrense.
La cita se produjo luego de que el general Cheyre visitara al ex comandante en jefe del Ejército, Augusto Pinochet, en su residencia para felicitarlo por su cumpleaños 90 y el mandatario inaugurara las estaciones de la línea 2 del Metro.
La designación –anunciada en la tarde de ayer por el ministro portavoz, Osvaldo Puccio- recayó sobre la tercera antigüedad y comandante de Institutos y Doctrina, general Oscar Izurieta Ferrer. La determinación fue adoptada por el Presidente Lagos después de recibir -en la tarde del miércoles-, la quina con los cinco generales que optaban a recibir, el 10 de marzo de 2006, el gallardete de mando de manos del general Cheyre.
Así Izurieta desplazó al director de Logística, Jorge Matus; al comandante de Operaciones Terrestres, Alfredo Ewing; al director de Operaciones, Antonio Martínez, y el comandante de Apoyo Logístico, José Miguel Piuzzi.
Con en ello, el Primer Mandatario decidió poner fin a las especulaciones que –desde el miércoles- invadieron los medios de comunicación respecto del nuevo comandante en jefe y demostró que está dispuesto a ejercer el mando hasta el último día.
El jueves ya había dado las primeras señales en esa dirección al descartar la posibilidad de consultar con quién ganara las elecciones presidenciales el nombre del sucesor de Cheyre. Si bien en algún minuto La Moneda evaluó esa opción, la casi certeza de que habrá una segunda vuelta echó por tierra esta probabilidad, ya que el 31 de diciembre el Ejército debe tener conformado su alto mando para que a comienzos de 2006, los oficiales comiencen a ejercer el mando en sus nuevas destinaciones.
Sin sorpresas

En todo caso, en la designación no hubo sorpresas. El nombre de Izurieta, hijo del ex comandante en jefe durante la administración del Presidente Jorge Alessandri (1958-1964), Óscar Izurieta Molina, y primo del ex jefe castrense Ricardo Izurieta Caffarena, era uno de los que se perfilaba como seguro sucesor de Cheyre.
Las primeras luces de su nominación se vieron el viernes 28 de octubre, cuando el actual jefe castrense encabezó junto con Izurieta en el regimiento Lautaro un ejercicio demostrativo de fuerzas especiales, ocasión en la que el futuro comandante en jefe del Ejército mostró sus dotes académicas.
En la determinación pesó que Izurieta Ferrer, además de provenir de una familia de tradición militar, cumple con el perfil que, en la tarde del miércoles, había definido el ministro de Defensa, Jaime Ravinet, quien señaló que el futuro comandante en jefe de la rama castrense “va a tener una tarea de consolidación y profundización de este proceso de modernización que iniciaron los generales (Ricardo) Izurieta y (Juan Emilio) Cheyre”.
Asimismo, agregó, “ninguno de los actuales generales ha cumplido un rol político propiamente tal. Gran parte de ellos tiene un excelente nivel profesional y, por tanto, el Presidente tiene un ramillete de muy buenos nombres para continuar lo hecho por los generales Izurieta y Cheyre”.
Tanto Izurieta como los generales Alfredo Ewing y Miguel Angel Piuzzi calzaban con los requisitos, ya que son militares con alta formación académica, que han trabajado directamente en el proceso de modernización de la rama castrense y comparten los gestos que ha hecho el comandante en jefe en materia de derechos humanos.
No obstante, Ewing estuvo destinado en los primeros años de su carrera militar a la CNI y a Piuzzi le jugaron en contra algunos problemas de llegada con sus subordinados.
Así, Izurieta se perfiló como “el hombre” destinado a consolidar el proceso de modernización del Ejército. De hecho, el nuevo comandante en jefe de la institución castrense sigue la senda de Cheyre en materia de derechos humanos. En septiembre de 2000, realizó un gesto importante al mundo de los derechos humanos al señalar que estaría dispuesto a “pedir perdón” en pos de la unidad nacional.
Asimismo, es férreo partidario de las modificaciones al Servicio Militar Obligatorio y tiene una alta formación académica, ya que es magíster en Ciencia Política de la Universidad Católica. Dentro del Ejército es reconocido como un oficial de bajo perfil, prudente, sereno y claro en sus ideas y con una alta capacidad de trabajo en equipo.

El otro Izurieta que dirigirá el Ejército

Oscar Izurieta Ferrer tiene 55 años, es casado y tiene dos hijos. Antes de ser comandante del Comando de Institutos y Doctrina del Ejército, encabezó el comando de Institutos Militares, la Dirección de Operaciones del Ejército y fue comandante de la III División de Ejército.
En 1998, era agregado militar en Londres por lo que fue el primero en enterarse de la detención del ex comandante en jefe, Augusto Pinochet, en esa ciudad, e incluso coordinó algunas estrategias iniciales de defensa. En enero de 1999, fue designado jefe de la misión militar de Chile en Washington.
Izurieta también destaca por su formación académica. Es magíster en Ciencias Militares, con mención en “Planificación y Gestión Estratégica” y magíster en “Ciencia Política”, con mención en “Relaciones Internacionales”, en la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Además ha realizado cursos de Paracaidismo; de Capacitación Pedagógica; de Aplicación Avanzada para Oficiales Subalternos; de Relaciones Industriales y Administración de Personal, en el Instituto Chileno de Administración Racional de Empresas (ICARE).
 
El anuncio
 

La oficialización del anuncio estuvo precedida de reuniones tanto en La Moneda como en el cuarto piso de Zenteno 45, donde se ubica la oficina de la comandancia en jefe del Ejército.
Una vez comunicada la determinación presidencial, el ministro Puccio precisó que el encuentro protocolar entre Lagos, Cheyre e Izurieta se realizará el lunes –a las 08:50- en el Salón de Audiencias, del Palacio de La Moneda.
En la ocasión, se prevé que además de los saludos protocolares se aborde el sello que tendrá la gestión de Izurieta, quien encabezará el Ejército –de no mediar una decisión presidencial en sentido contrario, en virtud de las reformas constitucionales- hasta el 2010, al igual que quien resulte elegido Presidente en las próximas elecciones.

Asesino y ladrón del siglo XX : ¿el juicio que la historia reserva a Pinochet?

Asesino y ladrón del siglo XX : ¿el juicio que la historia reserva a Pinochet?

"Asesino" y "ladron" son las palabras que más repiten personajes como Andrés Wood y Pía Barros al evaluar cómo pasará a la historia el ex dictador de 90 años. El sociólogo Manuel Antonio Garretón lo compara con Hitler, mientras que el historiador Alfredo Jocelyn Holt asegura que "hay Pinochet para rato".
 

Por Angélica Meneses - www.lanacion.cl

Cuando el 19 de agosto de 1998 Augusto José Ramón Pinochet Ugarte, a la sazón senador autodesignado, selló con el entonces Presidente de la Cámara Alta Andrés Zaldívar el pacto que derogó el feriado del 11 de septiembre y dio vida al breve festivo del “Día de la Unidad Nacional”, estaba convencido que daba un nuevo y generoso paso para inscribirse a la historia como el O’Higgins del nuevo siglo.
Se sentía un salvador de la patria, listo para ser recompensado con un retiro honroso, luego de haber sido el gestor de un régimen fundacional. Pero el año terminó con él detenido en Londres por violaciones a los derechos humanos, y ese fue el inicio de un largo proceso de deterioro de su figura y su obra, salpicada a la sazón por sus procesamientos por delitos tributarios, falsificación de pasaportes en el caso Riggs, y por la desaparición de seis de las 119 víctimas de la Operación Colombo.
Intelectuales y artistas miran con interés este proceso y se preguntan cómo pasará a la historia Pinochet. “Ladrón” y “asesino”, son las dos palabras que más se repiten en su cumpleaños número 90, pero otros apuestan a que aún no es tiempo de ponerle la lapida.
El cineasta y creador de “Machuca”, Andrés Wood, sostiene que “gracias a dios Pinochet pasa a la historia como debe ser, como un asesino y ladrón, y como un gran cobarde”. Y todo ello, apunta, gracias a su longevidad, por lo que “agradezco que se haya alimentado bien durante la dictadura, porque estuvo a punto de pasar a la historia como otra persona”.
Coincidente con este criterio, la poeta Pía Barros augura que el ex militar está pasando a la historia “como un asesino y un ladrón simplemente. Por suerte no hay más vuelta que darle y todo lo que se pretendió originalmente ya lo destruyó el caso Riggs, en el sentido que la derecha asumía que había sido un dictador pero que no había robado, y ahora tenemos que además de asesino y dictador, fue un ladrón de poca monta y rasca más encima”.
El músico Horacio Salinas, ex Inti Illimani, plantea que los anales del tiempo recordarán a Pinochet “como la persona que desde hace más de 30 años nosotros sospechábamos que era, o sea un traidor, un ladrón y no se me ocurre un calificativo más terrible, amén que fue quien ordenó todos los crímenes que se cometieron en este país, por eso nuestra historia lo va a recordar con muy pocos honores y yo diría que ninguno”.
El actor y director Nissim Sharim, es breve, pero igual de elocuente, y sugiere queluego de los procesamientos el ex dictador pasará a ser reconocido “como una tremenda pesadilla para este país”.
Para el escritor Enrique Lafourcade no hay más que “conjeturas” de lo que ocurrirá con el nombre de Pinochet, por lo que resta importancia al debate. “Si me preguntaran sobre Nicanor Parra podría ser, pero Pinochet por lo menos no está en mi especialidad. No me parece que sea importante que pase o no pase a la historia”.

Garretón: “El más sanguinario y corrupto de América Latina”

El sociólogo Manuel Antonio Garretón es tajante en su juicio y señala que Pinochet pasará a la historia “como el gobernante más sanguinario y corrupto que haya conocido América Latina”.
Sostiene que el ex dictador “ya había pasado a la historia como la persona que encabezó el momento más negro de la historia de Chile y como el jefe de la masacre, el genocidio y la destrucción de un país, ubicándose al nivel de Hitler, Mussolini y otros”.
Por eso subraya la relevancia de que “justo en este momento hayan coincidido dos procesos, uno que muestra que era un ladrón mentiroso -los pasaportes falsificados prueban eso- y otro que da cuenta que es un asesino coautor no de un asesinato o secuestro, sino de una operación, porque los seis casos forman parte de una masacre de 119 personas”.
Los procesamientos por Riggs y Operación Colombo son para el analista “un componente esencial” para cerrar lo que denomina la “era post Pinochet”, al igual que todos los demás juicios por violaciones a los derechos humanos.
Pero menciona además la necesidad de una segunda cuestión fundamental: “que todos aquellos que estuvieron involucrados en crímenes, en violaciones de derechos humanos, en el gobierno de Pinochet no puedan ocupar cargos públicos a menos que lo reconozcan y pidan permiso, o sea que es repugnante que personas como Sergio Fernández y otros ocupen cargos públicos o postulen a cargos públicos”.
Un tercer componente de la receta de Garretón es “una nueva Constitución que elimine todos los enclaves autoritarios, incluido el sistema electoral binominal”.

Jocelyn Holt: “Hay Pinochet para rato”

En cambio, para Alfredo Jocelyn Holt, falta mucha tinta para escribir la historia del ex dictador. Sentencia que aún no es hora de poner “una lápida” sobre Pinochet, y plantea que “la coincidencia del cumpleaños y los dos procesamientos resulta patética, pero no sustancial”.
El historiador dice que “no hay que confundirse con la situación particular en que él lo está pasando muy mal ahora, pues no hay un consenso sobre Pinochet, aún cuando esté en una situación complicada judicialmente y su edad haga todo esto un tanto más patético”.
Jocelyn Holt llama a “no cantar victoria”, apostando a que “los juicios se van a eternizar, Pinochet va a morir pero no va a ser nunca condenado”. Y es justamente ahí donde el historiador se las juega a que emerja la mayor cantidad de antecedentes para la historia. “Nos falta mucha información negativa sobre Pinochet, información incriminatoria, y eso seguramente va a salir cuando se muera. A Pinochet lo tenemos para rato, estamos recién empezando. Lo más probable es que salga mucha más información cuando muera, porque todavía infunde terror”.
Augura que “el debate sobre Pinochet todavía ni comienza, es un tema muy complejo que tiene que ver con la dictadura militar, pero también con la proyección de la dictadura militar bajo la transición, por lo tanto es imposible ponerle una lápida a Pinochet, que es un personaje muy duro de matar y de moldear en un esquema”.

Cuadra se implica ahora con los degollados

Cuadra se implica ahora con los degollados

En su declaración enredó al ex ministro del Interior, Ricardo García


El ex vocero de la dictadura, Francisco Javier Cuadra, admitió al juez Dolmestch que supo que el degollamiento de tres comunistas en 1985 “fue obra de Carabineros”. Por ello, el abogado Héctor Salazar le atribuye responsabilidad de “encubridor”.

Por Jorge Escalante  www.LaNación.cl

Al declarar ante el ministro Hugo Dolmestch, el ex vocero de la dictadura Francisco Javier Cuadra, se autoimplicó en el caso de los tres comunistas degollados en 1985.
Cuadra también enredó al ex ministro del Interior, Ricardo García, al admitir que la noche del atentado a Pinochet -el 7 de septiembre de 1986- la decisión de decretar el estado de sitio y confección una lista para detener a dirigentes opositores, “lo resolvió el Presidente Pinochet con el ministro del Interior, Ricardo García, y yo no tuve nada que ver”.
En su declaración del jueves pasado Cuadra explicó que su versión de que los cuatro asesinatos era un ajuste de cuentas entre “marxistas” se la entregó “el general Humberto Gordon, el jefe de la CNI… pero veo que me engañó”.
El magistrado le consultó por qué le creyó, Cuadra dijo Gordon le parecía “creíble” porque en marzo de 1985, le informó que el degollamiento de tres comunistas (José Manuel Parada, Manuel Guerrero y Santiago Nattino) “había sido obra de Carabineros”.
Para el abogado querellante Héctor Salazar, ahora “Cuadra se cazó los dedos con el caso degollados, porque dijo haber tenido conocimiento de esos delitos y él, como funcionario público, estaba obligado a denunciarlos y no lo hizo”.
Salazar sostiene que Cuadra admitió conocer el delito y la institución de los criminales, antes de que el juez José Cánovas determinará la responsabilidad de funcionarios de Carabineros. Por ese motivo, Salazar dice que Cuadra debe responder penalmente “como encubridor” de esos asesinatos.
Según el abogado, al menos, en el mismo delito de encubridor habría incurrido Cuadra en las ejecuciones de la CNI tras el atentado a Pinochet (José Carrasco, Felipe Rivera, Gastón Vidaurrázaga y Abraham Muskablit) porque “algo sabía de lo que ocurría ya que antes dijo que la detención del Presidente Lagos y otros dirigentes fue para salvarles la vida (…) o sea sabía qué corrían peligro y que estaban matando gente”.

Reuniones en La Moneda

En otra parte de sus declaraciones al juez Dolmestch, Cuadra admitió que la noche del atentado participó en reuniones en La Moneda pero negó haber tenido conocimiento de que las ejecuciones de Carrasco, Rivera, Vidaurrázaga y Muskablit, se decidieron esa noche en el Palacio de Gobierno.
Reconoció que “hablé esa noche con el general Pinochet por teléfono”, pero “sólo para coordinar la aparición del general en televisión, después del atentado”.
Al respecto, Cuadra confirmó al juez que Ricardo García y el entonces secretario general de la Presidencia, Sergio Valenzuela, así como el general Gordon y el subdirector de Carabineros, general Oscar Torres, “participaron en las reuniones” que esa noche se realizaron en La Moneda.
Sobre otras autoridades como el entonces canciller Jaime del Valle y el subsecretario del Interior y actual diputado Alberto Cardemil, Cuadra habría dicho “no recuerdo si estuvieron”.
En su declaración, Cuadra insistió varias veces en que “nada supe” de la decisión tomada esa noche para cobrar venganza por los cinco escoltas muertos”. Sin embargo, recordó que “vi al general Gordon muy desolado” porque asumía que la culpa del atentado “había sido suya” por no haber previsto el ataque, pero no acusó a Gordón de que él tomó la macabra decisión.
Esta semana el ministro Dolmetsch, quien instruye el proceso por los crímenes de los cuatro opositores, continuará tomando declaración al resto de los que conformaban el comité político asesor de Pinochet. LN

El peronismo del tercer milenio

El peronismo del tercer milenio Legislativas de octubre erigieron al kirchnerismo como el referente más poderoso de la política argentina
El peronismo del tercer milenio

 

El resonante éxito que logró el Frente Para la Victoria en las últimas elecciones no sólo afianzó la legitimidad del Presidente Néstor Kirchner. El triunfo, de paso, le permitió a su corriente alcanzar la hegemonía al interior del gubernamental Partido Justicialista y reducir, a niveles mínimos, las cuotas de poder internas que ostentaban los caciques peronistas tradicionales que se baten en franca retirada.
 

www.La Nación.cl Por PABLO E. CHACÓN

Buenos Aires

Después de las legislativas del 23 de octubre en Argentina, el Frente Para la Victoria (FPV) “es el nuevo nombre del peronismo”. Así de claro lo aseguran ciertos operadores de la Casa Rosada, jugando con fuego. FPV o peronismo, lo cierto es que el resultado de esas elecciones en todo el país no sólo reforzó las posiciones del oficialismo sino que también inauguró un nuevo período, al menos hasta las generales del 2007.
Esto es, con el Presidente Néstor Kirchner afianzado en su legitimidad con los votos que Carlos Menem no le permitió conseguir en el 2003, cuando el riojano decidió no presentarse al balotaje, que se suman a una ingeniería electoral que rindió frutos en algunas provincias (el FPV aliado a sectores del radicalismo disidente) y a la aplastante victoria en la provincia de Buenos Aires, que dejó fuera de combate al peronismo ortodoxo de Eduardo Duhalde y al radicalismo, representado por Raúl Alfonsín, cuya agonía resulta interminable.
Es cierto que para el kirchnerismo no todas son mieles. Se perdió la Capital Federal, donde crece la figura del empresario y presidente de Boca Juniors, Mauricio Macri, abanderado de la centroderecha que encanta a los porteños, mucho más ahora que el actual jefe de Gobierno capitalino, Aníbal Ibarra, será objeto de un juicio político a causa de la tragedia de la discoteca Cromañón, donde perdieron la vida, en diciembre de 2004, 194 jóvenes. Si bien Ibarra no comulgó jamás con Kirchner ni con su estilo áspero, en los hechos eran aliados objetivos contra Macri.
En sus más de seis décadas de existencia, el movimiento fundado por el general Juan Domingo Perón ha sido de una generosidad encomiable: desde la extrema derecha a la extrema izquierda, todos pasaron por sus filas. Pero la recuperación democrática de 1983 fue -poco a poco- depurando la doctrina peronista (que nunca existió). Finalmente, con el arribo al poder del “factor K” (Kirchner) las cosas empezaron a cambiar.
El nuevo escenario global, la racionalidad económica, la facultad de negociar a dos puntas (con EEUU y Venezuela, por ejemplo), y la capacidad de gestión -incluida la sangre fría y hasta ciertas inescrupulosidades-, han convertido al peronismo del tercer milenio, hasta nuevo aviso, en el único interlocutor argentino a la hora de discutir poder. El resto son intentos, brotes, pan para hoy y hambre para mañana, o difuntos que se niegan al sueño eterno. En ese sentido, las pasadas elecciones fueron una bisagra.

¿QUÉ HAY DE NUEVO, VIEJO?

“Soy peronista, pero no me siento identificado por el Partido Justicialista (PJ)”, dijo hace días Felipe Solá, actual gobernador de la provincia de Buenos Aires, funcionario durante el decenio de Menem. José Nun, actual secretario de Cultura, dijo que “Kirchner es el líder de un movimiento que trasciende al justicialismo”. Esos vientos corren desde hace tiempo. Si se escucha bien, acaso el peronismo como tal, el peronismo clásico, también tenga sus días contados.
El sociólogo y consultor gubernamental Artemio López, con alguna prudencia, se anima a hablar de postperonismo: “La estrategia institucional del FPV tiene todavía en el peronismo una columna vertebral. Entonces, es impensable que la vertiente más tradicional vaya a convertirse en una pieza de museo. Lo que sí creo es que el sistema político argentino está jaqueado por determinaciones que antes no existían”.
Esas determinaciones operan sin concurso de las voluntades personales. Empujadas por el huracán globalizador, obligan a cerrar alianzas regionales y a negociar, en lo posible, de igual a igual: la molestia del Presidente norteamericano George W. Bush con Kirchner por los subsidios a los productos agrícolas, se entiende en un contexto donde el futuro del Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA) está en coma, y donde los organismos de crédito internacionales se fueron quedando sin la capacidad de chantaje de antaño.
Los peronistas juran, además, que Kirchner no quiere ser presidente del PJ: “No quiere quedar encorsetado dentro del partido, sino seguir construyendo poder transversalmente, ahora con el respaldo del PJ”, dice un dirigente peronista. Y al que no le gusta, que se vaya.
La revuelta de diciembre del 2001, cuando el pueblo pedía “que se vayan todos”, tuvo eco: entre los gobernadores que apostaron al proyecto de Kirchner, y que se aseguraron una solvencia de caja que nunca antes tuvieron, figuran José Manuel de la Sota, Jorge Busti, Eduardo Fellner, José Luis Rioja, Gildo Insfrán, José Alperovich, Carlos Rovira y Sergio Acevedo.
De la Sota y Acevedo gobiernan dos provincias ricas (Córdoba y Santa Cruz); los demás provincias chicas, empobrecidas y de estructura casi feudal. El federalismo argentino es un problema político y económico: su financiamiento es caro e improductivo.
Para eso también hay un plan: aliarse con los radicales que gobiernan provincias productivas, y operar contra el casi seguro futuro contrincante del actual titular del Ejecutivo en las generales del 2007: Jorge Sobisch, gobernador de Neuquén, aliado de Macri, de claras ambiciones presidenciales, actos y medidas antes que populistas, derechistas; con la ventaja que su provincia, Río Negro, está en el top de las más ricas, producto de años de explotaciones petroleras subsidiadas, con una población más o menos homogénea, más calificada que la media, y que se destaca por sus servicios hospitalarios y la exportación de cítricos de primer nivel. El eco tuvo su coro: los que se fueron, volvieron, todos.

OPOSITORES

También hay opositores, en minoría y a la retirada, que conviene no subestimar. Los hermanos Adolfo y Alberto Rodríguez Saá gobiernan San Luis con mano de hierro desde hace más de veinte años.
La Pampa y Salta son dos provincias de peso, donde Kirchner casi no cuenta: en la primera; los “candidatos K” perdieron por paliza frente a los menemistas Carlos Verna y Juan Carlos Romero.
El otro quid es Santa Fe, la tercera provincia argentina en cantidad de votos e importancia. Históricamente peronista, pero controlada desde hace tiempo por el ex as del automovilismo Carlos Reutemann (que levanta suspiros a su paso, e ignora las invitaciones de Kirchner), se ve amenazada por la primera formación socialdemócrata seria -que gobierna la intendencia de Rosario, y que serían aliados naturales del proyecto del Presidente-, la cual destrozó las aspiraciones peronistas, imponiendo a Hermes Binner como diputado nacional del socialismo por varias cabezas.
Binner será candidato a gobernador, aunque advirtió que los votos son de los ciudadanos, no de los partidos (ni siquiera del PJ), abriendo una rendija posible. “¿Estamos frente a la etapa superior del peronismo? Esta elección contribuyó a ratificar esa convicción. Los últimos protagonistas de ese ciclo fueron Menem, Duhalde y los radicales”, dice Ricardo Rouvier, analista de medios. Pero nadie pone las manos al fuego por el futuro: la insuficiente calidad institucional y los personalismos todavía conspiran contra la previsibilidad del “país normal” que alguna vez postuló el mismo Kirchner. LN

Duelo histórico en Lo Curro

Duelo histórico en Lo Curro www.LaNacion.cl

Duelo histórico en Lo Curro Jorge Escalante La Nación, Domingo 20 de Noviembre de 2005 
 
El careo entre el ex dictador y el ex director ejecutivo de la DINA dejó las cosas donde mismo, pero entró en la historia como la confrontación entre quienes tuvieron el control omnímodo de la vida y la muerte. De paso, el “Mamo” acusó a los generales (R) Odlanier Mena y Enrique Montero Marx de quemar la documentación de la DINA y de la Secretaría Nacional de Detenidos.
Por Jorge Escalante  www.LaNación.cl

¡Usted mandaba la DINA, general, que quede claro de una vez! -le dijo con firmeza Pinochet a Manuel Contreras.
-¡Sí, general, pero usted era el que ordenaba todo, y eso también que quede claro! -replicó Contreras.

Estas afirmaciones, repetidas varias veces, se constituyeron en el momento más crispado del careo practicado este viernes 18, en el Club Militar de Lo Curro, por el juez Víctor Montiglio, como parte del juicio por los crímenes de la Operación Colombo.
Ambos militares insistieron en ese punto varias veces, y se generó un intercambio de acusaciones mutuas, que apoyaron con gestos de sus manos. Mal que mal, era el corazón del careo. Establecer lo que ya para muchos está más que claro: quién era el verdadero jefe de la DINA.

-Yo vengo preparado, magistrado –le dijo Contreras al juez, de entrada.
-Así lo veo -respondió Montiglio-. ¿Y qué documentos trae ahí, general?

Entonces Contreras sacó un legajo muy antiguo.
-Yo quiero demostrar cómo el general Pinochet, ya a fines de 1973, me había nombrado como su “delegado” en el trabajo para formar la DINA -dijo Contreras, extrayendo un papelito firmado por el mismísimo Pinochet.

En él se leía: “El Presidente de la Junta de Gobierno certifica que el Teniente Coronel MANUEL CONTRERAS SEPULVEDA es su Delegado para realizar diligencias ante diferentes Organismos autónomos, fiscales y particulares, los cuales deberán prestarle apoyo y solucionar lo que solicite”. Firma: “Augusto Pinochet Ugarte, General de Ejército, Presidente Junta de Gobierno”. Fecha, “Santiago, 13 de noviembre de 1973”. Timbre: “República de Chile-Junta de Gobierno-Casa Militar”. Otro sello: “Sergio Antonio Carmona Barrales, Notario Público Titular Nº 36, Santiago”.

UN BAÚL MISTERIOSO

Contreras puso cara de triunfo y miró al juez, luego a Pinochet. Éste guardó silencio. Su firma estaba ahí, y no podía desconocerla. Con ese antiguo pero precioso documento que había atesorado, el “Mamo” pretendía demostrar en el instante que, incluso desde cuando la DINA se encontraba todavía en gestación, él había sido siempre sólo un “delegado”.
La confrontación duró dos horas y veinte minutos, pero ninguno cedió: Pinochet en lo suyo, descargando responsabilidad, achacando toda la responsabilidad a su subordinado y acusándolo de hacer las cosas por su cuenta, y Contreras sin ceder un milímetro, imputando a su jefe haber sido el “Director Superior” del organismo, y el que ordenaba todo en la DINA.
El juez Montiglio sintió tanta curiosidad por la carpeta llena de documentos portados por Contreras, entre ellos el decreto ley Nº 521 del 18 de junio de 1974 que creó la DINA y que el “Mamo” también mostró para reafirmar su alegada dependencia, que no pudo dejar de hacerle una pregunta:

-Dígame, general, ¿es cierto que usted sacó de Chile en un barco un baúl lleno con la documentación de la DINA?
El “Mamo”, canchero, le respondió:
-Señor juez, la DINA tuve que entregarla en dos horas cuando me la pidieron, y no tuvimos tiempo de sacar nada. Toda la documentación DINA la quemó el general Odlanier Mena, quien asumió el mando de la CNI. Y más aún, me permito informarle magistrado que el señor Enrique Montero Marx, quien era subsecretario del Interior, quemó además toda la documentación de Sendet (Secretaría Nacional de Detenidos).

UNA DISCULPA

Los generales (R) Contreras y Pinochet llegaron casi juntos a las 10:20 a la cita en el Club Militar, emplazado en la fastuosa mansión que Pinochet se mandó construir para uso propio en Lo Curro.
Nunca antes el ex dictador fue careado con alguien, e intentó no asistir al encuentro. Su abogado, Pablo Rodríguez, trató por la mañana del viernes suspender la cita, pero el juez Montiglio no aceptó. Palpitaba la historia. Los dos hombres con más poder durante la dictadura se encontraban cara a cara.
Hacía varios años que no se hablaban. La última vez, en mayo de 1995, Pinochet llamó a Contreras para que saliera del fundo Viejo Roble, y se entregara a la policía para cumplir su condena por el crimen de Orlando Letelier. Dos años antes, le dio vuelta la espalda en la Escuela Militar, cuando el Mamo se le acercó para saludarlo en el acto donde, juntos, celebraron los 20 años del golpe militar.
Este viernes Pinochet pareció recobrar de golpe la memoria, y frente a Contreras y al juez, se desdijo de la acusación que el lunes 14, interrogado por el propio Montiglio, le lanzó al ex jefe de la DINA.
-No es cierto, no es cierto que el general Contreras alguna vez me ofreció unos depósitos de fondos en el extranjero -dijo, desdiciéndose del argumento de que por esta razón echó a Contreras del Ejército y lo mandó a los cuarteles de invierno en 1977.
-Quiero pedirle disculpas al general Contreras por eso, no sé por qué lo mencioné –dijo.
La primera vez en que Contreras imputó directamente a Pinochet ordenar todo lo actuado por la DINA ocurrió hace dos años, en el proceso por la Operación Cóndor. “Como director ejecutivo de DINA, yo sólo recibí órdenes de parte del Presidente de la República. La DINA tuvo la misión de extirpar y eliminar el extremismo marxista, cumpliendo al pie de la letra las órdenes que se me impartieron directamente por el Presidente de la República, de quien dependía”.
Nunca antes el “Mamo” fue tan explícito, cansado ya de que Pinochet siguiera insistiendo, en cada juicio, en atribuirle a él de toda la responsabilidad. Por eso habló más. “El Presidente sabía exactamente lo que DINA y su director ejecutivo hacían o no. Yo no me mandaba solo y cualquier misión siempre vino del Presidente de la República”.
Así quedó registrado textualmente en el documento de desafuero concedido por los plenos de la Corte de Apelaciones de Santiago y la Corte Suprema, en el proceso por Cóndor.

RECONOCIMIENTO OBLIGADO

Pero Pinochet tuvo este viernes otro refresco en su memoria, cuando el teniente coronel (R) de Carabineros y ex jefe del Grupo Aguila de la DINA, Ricardo Lawrence, entró en la sala para carearse también con él, por treinta y cinco minutos. Antes de que nadie dijera algo, de nuevo fue Pinochet quien primero habló:
-Pero si yo lo conozco a usted, oiga, puchas que está canoso, está harto más avejentado ¡ah!
Conciliador, sabía que no podía decir otra cosa con Lawrence al frente. Aunque al juez Montiglio le había dicho tres días antes: “No conozco a ese señor Lawrence de Carabineros”.
El ex jefe del Grupo Aguila había pedido horas antes del careo hablar con el juez Montiglio. En el despacho del palacio de tribunales, le dijo:
-Magistrado, yo lo voy a ayudar en el careo, voy a mantenerme en lo que le he dicho antes a usted, pero pido protección para mi.
Conocedor de los códigos no escritos en la comunidad de inteligencia durante la dictadura, el ex agente tenía temores. Sabía que no iba a enfrentarse con cualquiera, sino con el hombre que controló todo durante diecisiete años. Aunque Pinochet le hubiera dicho a Montiglio, en otro interrogatorio del lunes 14, que lamentaba no poder pasar sus últimos días “tranquilo, jugando con mis nietos”.
Dejando atrás la actitud conciliadora del inicio, Pinochet negó todo lo que Lawrence sostuvo frente a él, como se lo había prometido al juez.
El temor de los abogados querellantes era que Lawrence se retractara de sus dichos con Pinochet al frente. Que arrugara.
Pero, en concreto, Lawrence lo acusó de haber visitado personalmente al dirigente comunista Víctor Díaz, mientras éste se encontraba detenido en 1976 en la “Casa de Piedra” que la DINA tenía en el Cajón del Maipo, horas antes de ser ejecutado y lanzado al mar.
-No, eso no es cierto, pero si hubiera ocurrido, ya no me acuerdo –repitió Pinochet.
Lawrence además le había dicho al juez que Pinochet “presionaba al general Contreras para que se cumplieran sus órdenes, en el breve plazo”. Y que “el destino final de los prisioneros”, vale decir su asesinato y posterior lanzamiento al mar, “no me cabe duda de que fue una decisión tomada por la DINA, aunque es obvio que por órdenes superiores, por el contacto diario que el general Contreras tenía con el general Pinochet”.
El ex jefe del Grupo Águila además había declarado al juez que trabajó un tiempo en la seguridad del ex dictador, y que incluso le llevó a su oficina un maletín con dólares que encontraron en la casa que ocupaba el líder del MIR, Miguel Enríquez, cuando el 5 de octubre de 1974 descubrieron su escondite y lo mataron.
En definitiva, Lawrence se convirtió en un excelente testigo de cargo contra Pinochet: afirmó, entre otras cosas, que varias veces lo condujo a su refugio en Bucalemu y charlaron extensamente de las actividades de la DINA.
Ninguno de esos cargos fue aceptado por Pinochet, que volvía a recurrir al “no me acuerdo, es mentira”. Pero lo que al juez le importaba era que Lawrence cumpliera lo que le había prometido, que se mantuviera hasta el final en sus declaraciones, porque Montiglio seguramente ya sabía quién decía la verdad y quién mentía. Los propios peritos que habían examinado al ex dictador en los últimos días le informaron que éste había “sobresimulado” respecto de sus incapacidades mentales.

VEINTE AÑOS ATRÁS

Sin embargo, más allá de la relevancia histórica del duelo entre Pinochet y Contreras, la diligencia del careo no aportó prácticamente nada nuevo respecto de lo central que el juez quería confirmar acerca del mando de la DINA. Así lo cree, por ejemplo, el ex ministro de la Corte Suprema, José Benquis (ver recuadro).
Porque casi veinte años antes fue el propio miembro de la Junta Militar, el general de aviación Gustavo Leigh, quien le dejó claro al juez Carlos Cerda de quién dependía realmente la DINA. El 18 de febrero de 1986, durante el proceso contra el Comando Conjunto, consultado sobre quién era el jefe institucional de DINA, Leigh le dijo a Cerda:
-Era la Honorable Junta de Gobierno según la ley, pero en la práctica era el general Pinochet.
-Precise su última aseveración -replicó Cerda.
Leigh respondió:
-Pinochet no permitía que ningún nivel ejecutivo (de la DINA) tomara contacto con los miembros de la Junta (...). Pinochet estaba informado al segundo respecto del quehacer de la DINA, a lo que se sumaba la existencia de un circuito cerrado de televisión entre la oficina de Pinochet y la del general Contreras, aparte de teléfonos y radios que los comunicaban directamente.
Ayer sábado, más descansado, en su cabaña-prisión en Peñalolén, con los nísperos ya maduros a la entrada del penal Cordillera, el “Mamo” le comentó con ironía a su abogado Juan Carlos Manns:
-Pinochet está muy bien, lúcido, de buena memoria, porque recordó varios hechos y fechas, y tan ladino como siempre. LND
 
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Ex supremo José Benquis: “Todos saben que Pinochet y Contreras son mentirosos”
 

El ex ministro de la Corte Suprema, José Benquis, tiene su propia evaluación del careo entre Pinochet y Contreras. Para él, “el noventa por ciento de los careos no conducen a nada, cuando ambas personas se mantienen en sus dichos. Sólo sirven para que el juez ate un cabo suelto”.
Desde este punto de vista, para el ex ministro “la diligencia, en sí misma, no tuvo mayor importancia”, dice.
El ex juez piensa que “todos saben que tanto Pinochet como Contreras han sido siempre unos mentirosos, y los mentirosos siempre se mantienen en sus mentiras en los careos. Pero la confesión no es el único medio para probar la participación criminal, porque existen otros medios como los documentos, testigos o presunciones”.
Acerca de la responsabilidad de cada uno, el ex magistrado opinó que “cualquier persona que haya seguido los hechos históricos, no podrá dudar de la responsabilidad de los dos. Contreras nunca pudo hacer lo que hizo en la DINA, sin que Pinochet lo haya autorizado. Para eso, basta con leer el informe Rettig”.
Por ello, el ex ministro Benquis se resiste a rodear esta diligencia “de una importancia que no tiene”. Aunque admite que, desde el punto de vista histórico “es evidente que el hecho, pero no la diligencia misma, tiene una relevancia internacional, cuando un dictador que tuvo un poder omnímodo debió ser confrontado con quien fue su jefe de inteligencia”.

La justicia puso a Pinochet y Contreras cara a cara

La justicia puso a Pinochet y Contreras cara a cara  Pinochet y el Mamo se vieron las caras ante el juez que investiga la operación Colombo. El ex dictador negó dar órdenes criminales al ex jefe de la DINA, mientras Contreras negó haberle ofrecido depósitos de fondos en el extranjero. Tres horas demoró el careo en el Club Militar de Lo Curro.  www.lanacion.cl

Hace treinta años tomaban desayuno todos los días y eran los hombres más poderosos de Chile, al punto de asegurar que en el país no se movía una sola hoja sin que lo supieran. El entonces director de la DINA Manuel Contreras y el ex dictador Augusto Pinochet, se vieron las caras ayer en condiciones muy distintas, en uno de los careos más trascendentes en la historia judicial que tuvo como epicentro el Club Militar de Lo Curro.

De los viejos tiempos, cuando en 1974 Contreras firmaba su correspondencia con un timbre en que se leía “República de Chile, Presidencia de la República. DINA”, poco quiere quedar en la memoria de Pinochet, mientras que el Mamo se ha encargado de refrescarle los recuerdos ante los tribunales.

La diligencia ordenada por el ministro del caso Operación Colombo, Víctor Montiglio, a petición de la defensa de Contreras por estimar que existen contradicciones vitales entre los dichos de ambos y en perjuicio del Mamo, se desarrolló sin embargo sin mayores sobresaltos.

El propio magistrado confirmó que Contreras, Pinochet y Ricardo Llorens, comandante en retiro de Carabineros y ex jefe de una unidad de la DINA, tuvieron “una actitud ejemplar”, agregando que “por eso yo también estoy muy satisfecho y agradezco a todos los que han contribuido a que esta diligencia se lleve en esos términos”.

Desde Copiapó, el comandante en jefe del Ejército, general Juan Emilio Cheyre, planteó ante el histórico careo que “todos los chilenos, civiles y militares, tenemos que responder a la justicia, eso es lo propio de la democracia”.

La primera vez que Contreras acusó directamente a Pinochet de dar todas las ordenes de la DINA fue en el proceso por la operación Cóndor. “Todo lo que la DINA hizo fue ordenado por el Presidente de la República, yo no hice nada sólo, yo no me mandaba sólo”, fue la tajante declaración del mamo y la daga que cortó las relaciones fraternas para siempre.

Ahora, en el marco de la investigación por la Operación Colombo, Pinochet niega los hechos tal como lo hizo el 25 de septiembre del año pasado ante el juez Juan Guzmán, la primera vez que fue consultado acerca de quién era el jefe de los servicios de inteligencia de la dictadura. Entonces dijo que primero Contreras estaba a cargo de la DINA, y después Gordón en la CNI, aclarando que ambos eran servicios de mandos medios y apuntando que “como yo era el Presidente de la República, esos servicios me informaban de la seguridad nacional, y no de la seguridad chica. A mí no me iban a estar informando de cosas chicas”.

También declaró en esa oportunidad que “efectivamente” se reunía a diario con Contreras, pero “para que él me informara de lo que se vivía en Argentina, por la situación limítrofe. Ni Cóndor ni nada de eso era problema mío. Eso siempre fue problema de los mandos medios”.

Ahora, de cara a Contreras y en tres horas de careo, no hubo un mayor reconocimiento de parte de Pinochet. Su abogado, Pablo Rodríguez, sostuvo que el general insistió que nunca dio órdenes criminales. “La situación de la DINA está perfectamente esclarecida tanto en la ley como en la práctica, en primer lugar la DINA era un órgano del Estado con una ley especial, en segundo lugar dependía de una Junta Militar de Gobierno, se le daba cuenta a la junta y mientras fue presidente de la junta evidentemente que el general Pinochet tuvo los contactos que corresponden con el jefe de la DINA, pero de ahí a la comisión de delitos no existe ningún antecedente de ninguna naturaleza”.

Agregó que “no existe ninguna contradicción entre los dichos del general Pinochet y los dichos del general Contreras, se superaron plenamente y por lo tanto no existe contradicción que el juez pueda calificar”, en tanto consideró “una barbaridad que se le esté sometiendo a dos interrogatorios durante la semana más este careo, y esto puede incluso poner en riesgo su vida”.

La molestia de Contreras nació luego de la declaración Pinochet realizada el lunes al juez Montiglio, señalando que “yo saqué a Contreras, porque estaba creando problemas que yo había prohibido. Tengo que haber sido yo, porque el único que lo podía mover era yo, porque no podía hacer escándalos. Me acuerdo porqué lo saqué. Me ofreció unos depósitos de fondos en el extranjero, y yo lo saqué por eso. Yo rechacé el ofrecimiento que me hizo".

El abogado de Contreras, Juan Carlos Manns, reiteró su rechazó a las imputaciones de Pinochet, planteando que él “está tratando de salvar su imagen de una manera burda, está totalmente contrario a los acontecimientos de los distintos procesos, no hay ninguna prueba al respecto que el general Contreras le haya insinuado eso”. 

 

Viejos amigos

Los viejos amigos habían estado juntos por última vez en la escuela militar, en el acto con que se celebraron los 20 años del régimen militar. Era 1993, el Mamo se acercó a saludar a Pinochet y éste lo esquivó. La razón era clara y dos años más tarde ya era inminente que el jefe de la DINA arriesgaba cárcel por el crimen de Orlando Letelier.

Pinochet se reunió esa vez con el entonces ministro de Defensa, Edmundo Pérez Yoma, y le solicitó que tomará medidas para evitar la encarcelación de Contreras. Pero el compromiso con el gobierno de Estados Unidos, sumado al marco legal de las leyes Cumplido, y a la filtración de la cita, le restó toda viabilidad a la maniobra y, finalmente, la justicia lo condenó. El Mamo se resistió y terminó atrincherado en su fundo del Viejo Roble. Cuando esperaba la mano solidaria de Pinochet, éste le pidió que se entregara.

En el libro “La historia oculta del régimen militar”, de los periodistas Ascanio Cavallo, Oscar Sepúlveda y Manuel Salazar, se reseña con precisión la cercanía que tuvieron Pinochet y el Mamo, hombre de confianza y ex alumno que terminó como jefe de la DINA, creada el 14 de junio de 1974, con la amplia misión de “reunir toda la información a nivel nacional proveniente de los distintos campos de acción, con el propósito de producir la inteligencia que se requiera para la formulación de políticas y planificación”.

En artículos secretos se le encomendaba la coordinación de todos los servicios de inteligencia, facultad de cooperar y participar en tareas de dirección militar en caso de peligro del Estado, estatus jurídico para operar en allanamientos y detenciones bajo Estado e sitio, y la existencia jurídica.

El año 1975 marcó la desarticulación del MIR, la gloria del organismo represor, y el vuelo del cóndor culminó con aprensiones y reducciones presupuestarias. El 76 la FACH retiró a sus hombres de la DINA, el 77 huboproblemas con la Armada y Carabineros. El 12 de agosto de 1977, se hizo publica disolución de la DINA y su reemplazo por la CNI. Pinochet mantuvo a Contreras como director de la CNI por tres meses. Luego lo ascendió a general y lo destinó al Comando de Ingenieros. En su reemplazo nombró a Odlanier Mena.