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Centros Chilenos en el Exterior

LA POBLACION "LA VICTORIA", TAN ACTUAL COMO ENTONCES...

Enviado por: "Serafín Rodríguez" serafinrodriguez@adelphia.net   pim_pin_serafin

Dom, 11 de Feb, 2007 7:04 am (PST)

Población La Victoria: 30 Octubre 1957

Por HISTORIA LOCAL (Chile)

Viernes 09 de febrero de 2007

Fuente y nota: www.piensachile. cl

Este artículo llegó a la Redacción de PiensaChile desgraciadamente sin firma. Por su enorme valor histórico lo publicamos pidiendo disculpas, a Uds. y al autor, por no poder

entregar otro dato que la fuente que se cita al pie.

La madrugada del 30 de octubre de 1957, un gran número de familias ocupó los terrenos

de la chacra La Feria, entonces parte de la comuna de San Miguel. Provenientes del "cordón de la miseria", como se llamaba a las poblaciones "callampas" ubicadas en torno a la extensión del Zanjón de la Aguada, buscaban soluciones frente al problema habitacional que afectaba a amplios sectores de trabajadores pobres, especialmente en la primera mitad del siglo XX.

En torno al Zanjón de la Aguada, decenas de miles de familias habitaban en sectores desde Bascuñan Guerrero hasta Vicuña Mackenna. La pésima calidad de vida que ofrecía esta alternativa, más la incapacidad desde el Estado de intervenir en la generación de soluciones habitacionales, hicieron en su momento que la organización y proyección política de los pobladores constituyera una respuesta lógica.

La Victoria es un producto de esa proyección, como una solución asumida por los propios afectados en todos sus costos. Fueron los incendios recurrentes, la insalubridad, la inseguridad y la marginación que existía en el Zanjón, los detonantes inmediatos de esta toma de terrenos. Un elemento a considerar es el desarrollo gradual de formas de organización por parte de los pobladores, como contraparte de la pasividad de los gobiernos, dada la incapacidad institucional de atender a la carencia de vivienda de estos sectores. Puestas así las cosas, el conflicto central está dado por el agotamiento de las "callampas" como forma de habitación y la emergencia de un protagonismo popular que desborda los límites de lo político en la generación de una estrategia de poblamiento: la expropiación directa del terreno y la autoconstrucció n por parte de los pobladores".

Como una manera de aportar al conocimiento histórico, es que las historias locales nos acercan las experiencias sociales de base y de los sectores populares. Se denomina historia local, de forma amplia, a la experiencia social explicada por sus propios protagonistas, que a través de distintos métodos va siendo recuperada y difundida en la  comunidad, y cuyo fin es la preservación identitaria y su proyección a futuro. Es posible

establecer, así, un puente entre la memoria y la acción social, pues el reconocimiento de los actores en torno a imágenes y experiencias de un pasado en común, es una motivación para la activación de una conciencia histórica colectiva, que implica la participación en la construcción de la sociedad presente, desde la cotidianeidad en la comunidad hasta el complejo social.

...A las ocho de la noche se empezaron a juntar los más decididos en el lugar acordado. Los tres palos y la bandera, algunos enseres y frazadas, se iba formando la caravana. Se parecía al pueblo de Israel en busca de la tierra prometida; los dirigentes eran los profetas de esos tiempos. La mano de Dios estuvo con todos, en el testimonio de muchos cristianos que esa noche integraron las columnas. Ahí estaban el padre Del Corro y el pastor Palma, que con su ejemplo dejaban sin equívocos que ellos estaban con los pobres...

Miércoles 30 de octubre, 6:30-7:00 de la mañana En la 12ª. Comisaría se dio cuenta de que un grupo de aproximadamente 500 familias callamperas habían invadido los terrenos de la chacra La Feria. La Jefatura ordenó el envío de un pelotón de hombres a caballo para el resguardo del orden público, de la propiedad privada, y para controlar cualquier desacato a la autoridad. La orden principal era impedir los desmanes de los indigentes, y

arrestarlos si era necesario.

...Los pacos no se hicieron repetir dos veces la orden; llegaron a todo galope arrasando y golpeando.

Hombres, mujeres y niños; ancianos, rucas y banderas; nadie se salvó del tropel. Adentro, el cura Del Corro y el pastor Eliseo Palma intentaban en vano parlamentar. Los yuyos1 eran cómplices de los pobladores, pues permitían, con su metro de altura, esconderse. La desigual batalla campal duró hasta como las cuatro de la tarde.

La noticia se había esparcido por la radio y llegaron refuerzos de allegados, los de los conventillos, los arrendatarios y los con orden de desalojo, que se fueron sumando. A las siete de la tarde ya había unas 2.500 familias, cerca de 10.000 personas. Al tomar conciencia Carabineros de que había niños, mujeres y ancianos, la represión cambió y se dio una nueva orden: que nadie entrara o saliera del sitio. Ahora empezaban los problemas en el mismo sitio. No había agua, hubo que sacar del canal que pasaba por La

Feria para beber algo caliente. Muchos ya habían hecho sus rucas, con cualquier cosa, yuyos, frazadas, cartones y latas. Los más pitucos tenían carpas. Ese día fue agotador, pero también decisivo; valió la pena aguantar.

 

Los dirigentes de todos los comités se reunieron esa noche en una asamblea que duró varias horas; ahí se formó la primera directiva de la población, que quedó conformada por Juan Costa, el compañero Plaza, Luzmira Betancourt y Mayorinca Nowana. Los otros dirigentes quedaron como delegados; se organizaron comisiones; como la de vigilancia, subsistencia, sanidad, etc. Entre otras cosas, había que hacer nuevas encuestas, porque

habían aparecido otros grupos.

Ese día 30 de octubre pasó rápidamente, pero con cientos de historias propias; algunas

nunca podrán ser escuchadas, porque sus protagonistas ya no están en esta vida.

La consigna estaba vigente: Trabajar sin transar; sin descansar, hasta la casa conquistar.

Fuente: CON-SPIRANDO Nº46/04

 

 

Isla de Pascua favorita en concurso

Isla de Pascua favorita en concurso

Nuevas maravillas

De visita en Chile, Bernard Weber, aventurero, cineasta, aviador, curador de arte y creador de la votación más grande de la historia: la elección de las 7 Nuevas Maravillas del mundo, destacó el misterio y la lejanía de la Isla de Pascua como uno de sus grandes atributos.

"La Isla de Pascua es un tesoro secreto del mundo, lo que no significa que los chilenos no deban votar por ella. El que sea tan remota le da una atracción muy especial. Es una ventaja más que una desventaja. Creo que lo más interesante de la isla es su misterio", confesó.

LOS MOAI

"El que nadie sepa cómo se construyeron los moais. Todos estos datos desconocidos son muy intrigantes y despiertan la fantasía de la gente", comenta al señalar la alta votación que, hasta el momento, tiene Rapa Nui. Hoy, la Isla de Pascua se encuentra entre los siete más votados.

Weber comenzó en septiembre de 2006 un tour por las maravillas seleccionadas. Hoy esa gira lo tiene en Santiago pronto a tomar un avión para conocer las estatuas de Rapa Nui. No conoce la isla, pero está aquí para hacer a la gente más partícipe de este concurso.

 

 

Chile también postula a los Osos de Oro

Chile también postula a los Osos de Oro

Alejandro Fernández presenta su corto "Lo que trae la lluvia" en la sección de cortometrajes de la Berlinale.

Foto: Escena de "Lo que trae la lluvia" rodada en Chillán.

 

 

En el concurso de cortometrajes de la Berlinale se mostrarán 16 filmes provenientes de 12 países diferentes como Turquía, Australia, Hungría, Taiwán, Holanda por mencionar a algunos. Entre todos los países en competencia hay un sólo corto de América Latina. Lo que trae la lluvia se llama y proviene de Chile. El director es  Alejandro Fernández  de 35 años, que actualmente reside y trabaja como periodista en Nueva York.

 

La historia es simple y rural . Es lo que sucede en un día en la vida de una pareja de campesinos envejecidos que esperan la visita de su hija y de su nieta.


DW WORLD conversó con él realizador.

 

DW WORLD: En esta sección también hay Osos de Oro y Plata a repartir para los mejores filmes ¿Crees poder ganarte algún trofeo?

 

Alejandro Fernández: No lo sé, tampoco es mi objetivo. Yo estoy contentísimo de que mi película esté en Berlín. Sólo el hecho de estar seleccionado es ya un premio.

 

¿Qué mensaje quieres transmitir con esta película?

 

Quiero transmitir un poco como es la vida en el campo hoy en día. Y también que el público le tome cariño a mis personajes.

 

¿Qué esperas de la Berlinale?

 

Las entradas ya están todas vendidas. El corto lo verá muchísima gente. Sólo espero que se entienda el mensaje, que es muy sencillo. Sólo quiero transmitir la ternura y simpleza de la historia.

 

 Otro momento del corto Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift:  Otro momento del corto "Lo que trae la lluvia" ¿Cúantos meses demoraste en hacer "Lo que trae la lluvia"?

 

Lo filmé en julio del 2006. Me demoré un total de 2 años en terminarlo.
El dinero para hacer  mi proyecto provino del Fondart, un fondo para las artes del gobierno de Chile. El Ministerio de Relaciones Exteriores me financió los subtítulos del corto y me regaló también el ticket de avión para Berlín.

 

¿Qué expectativas tienes con lo que trae la lluvia?

 

Me han llegado varias invitaciones de otros festivales. La única vía de difusión que tiene un cortometraje es la de mostrarse en festivales de cine. Además ya se está cumpliendo mi objetivo de generar interés para "Huacho", mi próximo largometraje.

 

 

 ¿Sabías que hay una película argentina que se llama igual que la película que ahora estás rodando y que se presentara en la sección Panorama de la Berlinale?

 

 

Si pero se llama Guacho con "G" y además el significado que tiene la palabra en Argentina es diferente al que le dan en Chile.  Además la historia de la película no tiene nada que ver con la mía.

 

 

Por Pamela Schulz

Los señores del valle

Los señores del valle

La transformación del Elqui en un parronal industrial

Los místicos acudían a ver ovnis y extraterrestres, pero quien finalmente descendió de los cielos fue Andrónico Luksic a bordo de su helicóptero. El valle ya no es lo que era. De pequeños huertos familiares heredados por generaciones se ha pasado a la explotación industrial con cuadrillas de temporeros y contratistas que importan trabajadores bolivianos y peruanos. Hoy, los reyes son el mentado Andrónico y Jorge Errázuriz, controlador de Celfin, uno de los grandes operadores de bolsa. Los místicos son residuales, pero nuevos liderazgos se oponen a las consecuencias de la industrialización del valle mítico.

Juan Sharpe
Nación Domingo

En 1991, Andrónico Luksic había comprado el fundo La Ciénaga en Montegrande, en sociedad con Jorge Errázuriz. Fue su desembarco en el valle. Para conocer al vecindario organizó una cena en su nueva casa. Junto a Patricia Lederer, entonces su esposa, invitó a algunos notables de su nuevo barrio. Con él estaban Errázuriz y el ex director de Impuestos Internos Francisco Fernández. Invitaron a Fernando Valdés, un santiaguino aventurero que había instalado en las afueras de ese pueblo instalando una galería de arte llamada Alma Zen, y a la que entonces era su mujer, Isabela Rastello, a Patrick Garreau, al pintor Iván Durán y a Juan Carlos de la Barra con su pareja, entre otros personajes. Rastello, que quedó sentada frente al anfitrión, llevaba una hoja para conseguir firmas para luchar contra el entubamiento del río Claro, un proyecto de Endesa que crispaba a los lugareños y ecologistas. Temían que acabaría por arruinar el valle de Cochiguaz, su tradición hortelana y su promesa de misticismo new age. Durante la cena, alguien sacó a colación el asunto y Andrónico le dijo a la mujer que no firmaría y que “mejor transemos”. Entonces Valdés, que estaba sentado en la cabecera, golpeó la mesa con el puño haciendo saltar los platos y dijo: “Nooo, aquí no se transa nada”. Los vasos temblaron y la fiesta se tensó. Isabela Rastello, indignada con el ofrecimiento, dijo: “El río Cochiguaz se va a entubar sobre mi cadáver”. Se levantó para irse y los demás la siguieron. Patricia Lederer, en cambio, dijo que estaba de acuerdo en que el río Claro no debía ser entubado y firmó el cuaderno que pedía la paralización del proyecto, firma que había negado Luksic.

Errázuriz, que acababa de llegar de Colombia, traía buenos discos de vallenato y puso uno fuerte para salvar el incidente, pero igual el grupo de invitados díscolos se fue, marcando la distancia que desde entonces habría entre los lugareños, los místicos y los empresarios que acababan de aparecer de los cielos financieros.

Rastello tenía en su casa de Montegrande un puesto para vender esencias de flores que ella misma destila en un alambique. Al día siguiente de la cena fallida sonó la campana de su tienda y al abrir la ventana de su quiosco, Isabela encontró a Luksic, Errázuriz y Fernández frente a su mostrador. Andrónico, amable, compró algunas esencias y pagó con un cheque. Quería hablar más cómodo y ella lo hizo pasar a su casa. Los amigos se quedaron fuera, en el estacionamiento.

La entrevista duró horas y se fraguó una relación de mutuo respeto que se ha mantenido en el tiempo y ha propiciado buenos acuerdos entre la ambientalista, que contribuyó a crear Elqui Sustentable –ONG que ha levantado polvareda con algunas acciones– y el empresario. Isabela declina confirmar aquel incidente, contado por personas que conocen la historia de la primera cena que Luksic organizó para conocer al vecindario, y su relación con un entorno modificado para siempre desde su “bajada de los cielos”.

SE INSTALA LA MODERNIDAD

Quince años después, la aventura que emprendieron Luksic y su amigo Jorge Errázuriz ha cambiado la fisonomía del valle, convertido ahora en un gigantesco parronal, reemplazando las tradicionales uvas tardías

–moscatel, Alejandría, torrentés, la dulce pastilla rosada, asentadas durante más de un siglo y que crearon la leyenda pisquera– por rozagantes variedades de exportación que compiten en los mercados abiertos por los Tratados de Libre Comercio. Según Isabela, se han contado hasta 18 nuevas variedades, algunas completamente transgénicas, creadas para las estanterías de los mercados europeos y norteamericanos.

El cambio de los sistemas productivos es un conflicto diurno, larvado, entre los lugareños y las grandes empresas, no percibido por los 300 mil turistas que siguen llegando al valle entre septiembre y marzo, agotando las plazas hoteleras. En estas semanas de febrero, un lleno completo. Ningún no iniciado consigue una cabaña para dos personas por menos de 40 mil pesos, y muchos no encuentran cama y deben volver a La Serena, 107 kilómetros abajo. El valle es un destino turístico caro y ha cambiado la casta de los visitantes. “Hace un año, el dueño de Almendra, el restaurante donde trabajaba, me sacó a la calle y me dijo, mostrando los autos de los clientes que teníamos: mira, hay ocho autos y suman casi un millón de dólares”, cuenta Alberto, un marplatense que ahora es el propietario de Donde la Elke, uno de los comedores mejor reputados del valle, donde su mujer, Ana María Reinoso, es la chef que prepara atún llegado ese mismo día de Isla de Pascua y un pastel de jaivas famoso en la comarca.

LOS JUGOS Y EL GRAN SYRAH

Las noches en los alrededores de la plaza de Pisco Elqui bullen como en cualquier sitio de moda, porque el valle ya no es refugio de mochileros hippientos ni místicos recién caídos del Himalaya, como era hasta hace cinco años, sino de parejas o grupos treintañeros que llegan en Audi 3 o Pathfinder buscando tranquilidad para sacudirse el estrés urbano. Visitantes que paran en Cavas del Valle, la viña boutique orgánica de Raimundo Piracés y Marlies Duerr. Ambos elaboran en su campito de Quebrada Pinto, de ocho hectáreas, un syrah que en tres años ya tiene medallas de oro en catas gracias a su Valle del Silencio Gran Reserva 2004. Piracés, un geólogo que se atrevió a plantar uvas viníferas mientras los demás ponían uvas de exportación, vende toda su pequeña producción en la bodega que atiende su esposa, la que se preocupa de recordarnos que la leyenda dice que fue un syrah, una cepa originaria de Persia, el tinto que bebió el propio Jesucristo en la última cena.

En la plaza de la iglesia de Pisco, rescatada en 2000 de su ruina gracias a 50 millones de pesos salidos de la chequera de Luksic, está el centro de la movida. En la esquina que da a la casa-museo-tienda de la antigua pisquera Control, ahora cabeza de operaciones del grupo Luksic (Quiñenco) a través de CCU en el mercado del alcohol, están Lado V y Los Jugos, dos bares taquillas imprescindibles para empezar la noche, que se extiende hasta la madrugada pasando por pubs, restaurantes y casas particulares.

EL CAMBIO

Esa mezcla entre sacerdotes de las finanzas, como Luksic, Errázuriz, Miguel Allamand, Álvaro Flaño y otros, con la vieja cultura campesina de minipredios de subsistencia familiar, aliñada por la inmigración de hippies o místicos desencantados de la urbe, cuajó una fauna modernoide que se construye casas en el valle y lo usa como refugio a salvo de molestias. Desde Paihuano no hay cobertura de celulares y no llega la señal de Chilevisión en televisión abierta, porque los vecinos eligieron sólo tres canales para pagar la conexión satelital. Sólo hay banda ancha en la esfera de influencia de Luksic, lo que hace las conexiones lentas y engorrosas. La desconexión total.

El gran protagonista es Andrónico Luksic, presente en todas las conversaciones. A veces llega en helicóptero hasta La Jarilla, donde se construyó una casa que domina el valle con seis hectáreas de parque y jardines bien diseñados. En una ladera, para la noche de Año Nuevo, despliega un espectáculo de fuegos artificiales como el de Valparaíso, que se ha hecho tradición para lugareños y turistas.

Un vecino que aprovecha la pirotecnia del empresario es Lorenzo Torres, el alcalde PPD de la comuna –cuarto período–, y uno de los centenares de elquinos que salen al camino o se encumbran en una terraza a ver los fuegos de Luksic con la botella de champán.

Torres, profesor que se vino a trabajar el año ’76 a la escuela de Cochiguaz, cuando el camino era una huella calamitosa y vivió el boom esotérico, reconoce que el principal problema de su comuna es “la contaminación que producen estos parronales de la uva de exportación. Antes teníamos la uva pisquera, pero llegaron los grandes empresarios que plantan centenares de hectáreas de nuevas variedades, y hay cosas que nos desfavorecen, como la contaminación que han generado y que vamos a tener que enfrentar con mucha seriedad”.

El alcalde se quejaba esta semana del despido de 17 trabajadores elquinos de la factoría de Jorge Errázuriz, porque sabe que esas empresas recurren a contratistas que traen cuadrillas de temporeros bolivianos y peruanos, a los que pagan cuatro mil pesos por día trabajado –descontándoles mil por la pensión–, situación que crea un problema social añadido al desempleo.

Precisamente Errázuriz, el socio principal de Celfin, una de las operadoras estrellas de la bolsa, pedía la semana pasada permitir mayores cupos de trabajadores extranjeros, “por la escasez de la mano de obra” en la zona. Sin embargo, las versiones de los lugareños no acompañan la opinión de Errázuriz.

“Ellos igual contratan gente de fuera y los elquinos se quedan cesantes, y más si reclaman”, dice Carlos, ex trabajador de Bellavista, el campo que tenían a medias los dos megaempresarios. En 2002, Carlos hizo un curso de buenas prácticas agrícolas en manejo de pesticidas: “Nos hicieron el curso a unos 40 trabajadores. A la semana siguiente estábamos abriendo químicos (Tamarión y Dolmex) a las ocho de la mañana, al lado de la escuela donde estaban desayunando los niños, y ahí tuve el encontrón con el jefe, don Patricio Aguirre, porque estábamos haciendo todo lo contrario que nos habían enseñado”.

Eso fue como el 27 de agosto, y el 1 de septiembre le dieron el aviso de que no trabajaba más en el fundo. “Casi la mayoría de la gente que trabajábamos vomitaba si estaba sin máscara, sin filtros. Entonces, eso a la larga nos perjudicaba a todos”, manifiesta Carlos, ahora contento porque tiene un buen trabajo de hostelería.

LOS QUE RESISTEN

Uno de los resistentes activos fue Damián Guerra, hijo de una de las parejas pioneras en llegar a “la tierra prometida”. “Estábamos acosados con los Luksic”, dice, “porque nuestro terreno había quedado como una isla y ellos pasaban con sus tractores echando insecticida y yo que tenía 17 años les reclamaba pero no pescaban. Así que un día que estaban fumigando en mis narices les solté la compuerta del canal El Pozo y el agua les rompió los parronales. Llegó Rubén Naas, que era el administrador, a insultarme y me metieron un juicio. Pero el juez me absolvió”.

Damián, ahora de 25 años, no cree en la inocencia de Luksic: “Creo que hace como que no sabe lo que pasa en sus tierras y los abusos contra la gente que trabaja para él, pero sabe perfectamente todo”.

Justin Brau, un santiaguino que recaló hace unos años en Pisco y uno de los miembros más activos de Elqui Sustentable, grabó un DVD que muestra las prácticas en la fumigación. “Tengo las imágenes que muestran los tractores lanzando su nube de veneno a metros de la escuela de Montegrande, y creo que este año va a ser especial porque ha llegado la hora de pelear muy duro para que esta gente no siga envenenado a nuestros hijos y a nosotros”, afirma Brau, quien advierte que están preparando un recurso de protección. Su ONG, dice, está dispuesta a liderar la resistencia a “esa impunidad con que actúan, porque no hay fiscalizaciones del SAG ni de la Conama ni de nadie”.

Precisamente esta presunta falta de responsabilidad del Estado es uno de los temas que más molesta a Isabela Rastello, la que ha conseguido más de su buena relación con Andrónico Luksic que de las entidades que deberían regular los asuntos laborales, la correcta aplicación de pesticidas y evitar los daños al medio ambiente.

Por ejemplo, Isabela consiguió que Luksic ordenara plantar árboles nativos después de haber desviado sin permiso –dice ella– el curso del río. Y entre otros acuerdos favorables, obtuvo que quitara una reja que cercaba el río.

“Elqui es ahora una comunidad de huasos donde ya no quedan campesinos”, sostiene Bárbara, una santiaguina de 25 años que llegó a trabajar en un proyecto de apoyo a comunidades locales y se enamoró del valle. Junto a su pareja montó Migrantes, una agencia que organiza viajes y excursiones a la cordillera, a un parque natural donde pastan centenares de caballos, mulas y otros animales, más allá de la frontera creada por los empresarios que llegaron en sus helicópteros en vez de los extraterrestres prometidos, cambiando una cultura milenaria por un gigantesco packing monoexportador. LND


Los años dorados del “Maestro Melquíades”

Horacio, uno de los hijos de don Juan Hevia, un caballero con fama de galán, que creó en su espléndida casona de madera el Hostal Don Juan, conoció a todos los seres que se arrimaron por el valle en los locos años ’90 del éxtasis místico. Fue uno de los primeros del pueblo que se hizo amigo de los visitantes. Tenía 40 años y coincidió con su separación matrimonial: “Esa cosa mística, de tocarse con las personas –que para mí era novedoso–, de tener a las mujeres como compañeras. Eso me produjo un vuelco. Me gustó y aprendí mucho hasta que empecé a cachar que había mucho chanta, y creo que de los que perduran muchos lo son. Todavía viene gente en busca del tema, pero ya pasó. En Cochiguaz casi desapareció, sólo sigue la hermana Gladis, que tiene un cuento de sanación por el que tengo mucho respeto. Quedan algunos que aprendieron en los Himalaya, en la India o con chamanes mexicanos”.

En ese tiempo, Hevia, que andaba siempre de huaso, se ponía túnica y se convertía en el “Maestro Melquíades”, un supuesto chamán vernáculo y un conquistador de las damas que llegaban de la India a meditar en el valle. Aprendió a hacer imposición de manos y masajes: “Fue divertido porque me convertí en un chanta más, con la diferencia que yo me reía mucho porque era un cuentero que me manejaba con la información de Pisco y de mis antepasados. Mi papá fue mi inspirador porque mi viejo era un gran cuentista. De alguna forma sigo haciéndolo porque no quiero que se pierda la historia del pueblo”. Su familia tiene dos restaurantes y él ahora, como muchos, se dedica a la construcción, en auge. Lo que menos le gusta de la convivencia con los tiburones financieros es su poca integración en la comunidad. “Lo hacen a través de la plata, donando computadores para la escuela, pero no es la forma. Te aseguro que van a construir grandes galpones para meter temporeros peruanos y bolivianos, como en Copiapó. También pienso que sus capataces son los que no respetan. Conozco a Andrónico y no creo que esté enterado de un montón de cosas, igual que Errázuriz. Por ejemplo, muchos restaurantes firmamos un contrato de exclusividad para sus piscos y después ellos ponen un restaurante al frente, que es competencia mía. No creo que sea idea de Andrónico jodernos el negocio. Que ellos hagan pisco y nos dejen a nosotros vender comida, que de eso vivimos”.

Control y Capel, dos destinos

La Cooperativa de Control Pisquero de Chile fue absorbida por CCU (Luksic, Quiñenco) en una operación que marcó el inicio del cambio. Ahora elabora sus marcas Ruta Norte, Mistral (su producto estrella), Control, Campanario, La Serena y 3 Erres. La antigua cooperativa tiene bienes que pertenecían a los pequeños propietarios que crearon esa marca. “Nuestros antepasados hicieron ese trabajo y ahora no queda nada en el pueblo. Tenemos problemas porque dentro de los bienes de Control estaban la –única– cancha de fútbol, la piscina que construimos entre todos y la sede social, que cualquier día van a salir a remate. Imagínate que pueden salir a 300 millones y las va a comprar cualquier empresario y nos vamos a quedar sin nada. Es una burla”, dice Horacio Hevia, que lógicamente no cree que la municipalidad pueda pujar por esos terrenos.

El grupo Luksic dio una importante batalla, liderada por Francisco Pérez Mackenna, gerente general del holding Quiñenco, por tomar también el control de la Cooperativa Capel, formada por cientos de pequeños propietarios de los valles de Salamanca, regado por el río Choapa; Ovalle, por el río Limarí; Elqui, por el río del mismo nombre; Vallenar, por los ríos San Félix –ahora amenazado por Pascua Lama– y Huayco, y Copiapó, por el río Copiapó. A pesar de la intensa campaña desplegada por Pérez Mackenna, la oposición de los cooperativistas, dirigidos por Francisco Hernández Solís y Roberto Salinas, consiguió parar los apetitos monopólicos de Quiñenco. El Tribunal de la Libre Competencia falló en contra de Quiñenco por estimar que se convertiría en monopolio, dominando prácticamente el ciento por ciento del mercado pisquero.

Los buenos restaurantes

La nueva cultura mestiza ha generado buenos restaurantes que ofrecen cartas sofisticadas, además de los tradicionales. Una breve guía desde Montegrande incluye:

Hotel y Restaurante El Galpón, Montegrande. También dispone de habitaciones de hotel tipo cinco estrellas. Tiene cabañas de lujo, piscina, masajistas profesionales, buena vista sobre el valle. Frente a la casa de Luksic, en La Jarilla, es el destino favorito de los invitados del magnate.

Hacienda Miraflores, camino a Horcón. De la familia Peralta, propietarios tradicionales, regentado por Julio Peralta. Buena cocina tradicional. Con especialidad en carnes a las brasas.

Los Misterios de Elqui, Pisco Elqui. En las cabañas del mismo nombre, una sociedad entre Jaime Martí y Paula Byrt, esposa de Jorge Errázuriz. Imponente vista sobre el valle, cocina sofisticada.

Donde la Elke. Pisco Elqui. Heredó el nombre del mismo restaurante santiaguino cuya dueña debió emigrar del valle. Chef: Ana María Reinoso. Cocina de autor, precios altos y calidad asegurada.

El Cielo, Alcohuaz. En el fin de la civilización, donde el valle termina. Está en el complejo El Refugio de la Frontera. Cocina sofisticada por una chef tahitiana que lleva años en la zona. Caro, pero imprescindible para comer donde el valle ya no tiene plantaciones industriales y se termina la civilización. Destino obligado de turismo aventura y de empresarios amantes de las estrellas.

-El origen del pisco

La historia cuenta que don Rigoberto, allá por los años ’30 del siglo pasado, era amigo de copas de Gabriel González Videla, entonces diputado por La Serena. En esas noches de piscos, ambos fraguaron el cambio de nombre del pueblo, que se había llamado La Greda porque estaba en la Quebrada de la Greda, donde indios y españoles extraían greda para sus botijos pisqueros en el siglo XVI. En 1873, tras una epidemia de viruela, los vecinos acordaron llamarlo La Unión, en honor a la solidaridad con que los vecinos habían enfrentado la peste. El 1 de febrero de 1936 se cambió el nombre por el de Pisco Elqui, una forma de potenciar el espiritoso que se producía en el valle y de combatir la supuesta paternidad peruana del pisco. Según las malas lenguas, este acuerdo fue tomado en la cava subterránea del fundo Los Nichos, entre don Rigoberto y Gabriel González Videla.

 

Volodia prepara monumental obra sobre América Latina

Volodia prepara monumental obra sobre América Latina

Informe Teitelboim

Dedicado a concluir “su gran proyecto” –cinco siglos de historia hasta nuestros días– y próximo a cumplir 91 años, el escritor recuerda sus fechorías con Huidobro, alaba a los “pingüinos” y deplora la postura fascista de Hermógenes Pérez de Arce. Además, escribe un libro sobre escritores chilenos enterrados por el olvido.


Nación Domingo


Por Javier García

Fue escudero y biógrafo de Vicente Huidobro, de Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Juan Rulfo y Jorge Luis Borges. Estudió Derecho porque “era la única escuela que no exigía asistencia obligatoria”, sentencia quien dice haber sido “un niño de la calle, un muchacho inquieto que descubrió simultáneamente la política y la literatura”. Volodia cambió Chillán por Santiago cuando tenía 15 años. Ahora en marzo cumplirá 91.

Ha pasado el tiempo y ahora vive en La Reina. Antes de cruzar la reja que separa la calle de la puerta de su casa, por la ventana se asoma, mueve sus manos indicándonos que entremos. La reja la abre una mujer de 1,80 de estatura. Lleva minifalda y un escote que deja ver la mitad de unos pechos macizos. Diríase que podría matar de un infarto a quien la observe limpiar la casa.

Pero Volodia tiene un corazón que late, tal vez no con la misma fuerza de hace 70 años, cuando junto a Eduardo Anguita publicó en 1935 la “Antología de poesía chilena nueva”, donde excluyeron a Gabriela Mistral por considerarla “conservadora y anticuada”.

Pero el tiempo ha pasado su lengua por los caminos y la polémica vuelve a la carga ahora con una biografía y la historia de la poetisa en la espalda.

“Ella fue revolucionaria, encontró en la Biblia no sólo el gran libro religioso, sino la tragedia humana, la poesía; decía ‘¡ése es mi libro!’, como si ella lo hubiera escrito. En Chile todo el mundo sabe quién es ella, pero la mayoría no la ha leído”, cuenta con un brebaje espumoso en su escritorio, que sorbe de vez en cuando, iluminado por unos dibujos originales de Roberto Matta que cuelgan de la pared.

–¿Y qué opina de todo este lío que se armó luego de la muerte de su albacea, Doris Dana, a la vez que se cumplían 50 años de su muerte?

–A Gabriela le cargaba el ambiente oficial, y recibió el pago de Chile hasta que le dieron el Premio Nobel. Incluso en México la regalonearon más que acá. Ella decía que si llegaba a Chile la llamarían “la Gabi” y que se la echarían al hombro. Creo que ella desconfiaba mucho de la efectividad de Chile para manejar las cosas, por eso tenía la confianza que en Estados Unidos se cuidaría mejor su legado. Ahora, creo que sería muy bueno que ese material volviera al país para entregarlo a la Dibam, que está haciendo una labor donde publican, se proyectan y develan libros importantes que no son tomados por las editoriales.

EL PERRO MUERTO DE PINOCHET

Abogado, diputado, senador y secretario general del Partido Comunista de Chile hasta 1994. El golpe militar lo sorprendió en Europa. Como no podía regresar al país se fue a la URSS, donde dedicó los primeros meses a escribir como un obseso y por encargo la biografía de su amigo Pablo Neruda. Luego vendría el recordado programa “¡Escucha, Chile!”. La voz de Radio Moscú era escuchada por los presos políticos en la isla Quiriquina, pero también por los militares de bigote y lentes oscuros en Santiago a la hora del té. En total, 1.500 programas, que le valieron el mayor repudio del dictador y su tropa.

“Pinochet se murió, pero queda la herencia viva y desafiante del pinochetismo, porque Pinochet hizo perro muerto, se fue sin pagar la cuenta. La política actual de la derecha es anticultural, ahora tienen sus regalones, esos que les encienden el incienso y la alabanza, como algunos que rechazan la expresión ‘nunca más’, porque puede ser ‘otra vez’, si las circunstancias se presentan. Hace unos días (miércoles 24 de enero), en ‘El Mercurio’, Hermógenes Pérez de Arce escribió una columna titulada ‘O los echamos o desaparecemos’, un llamado al golpe de Estado”, señala molesto con un ejemplar del periódico en sus manos.

Del 2006 conserva el recuerdo del movimiento estudiantil. “Hay que hacer una labor de recuperación muy grande, un índice importante fue el movimiento de los ‘pingüinos’ el año pasado. Ellos pueden hacer que Chile alcance de nuevo la democracia, la libertad y que ésta no sea amenazada por la presencia de los cuarteles”.

“EL TEMA ES BASTANTE GRANDECITO”

Mientras en los años ’30, Teitelboim y Anguita querían ser la vanguardia, Nicanor Parra no se podía despegar de García Lorca. “Nosotros queríamos pasar al ataque. Esto lo tomó muy en serio Huidobro, que al volver de París andaba buscando un par de escuderos para dar su batalla, y ahí comenzaron esas tertulias delirantes. Huidobro era una especie de mecenas involuntario.

–¿Cómo es su relación con Nicanor Parra y Miguel Serrano?

–A Parra lo conocí de muchachito. En esos años había dos caminos para la poesía, y Parra dijo: “El de los versolibristas y el de la tradición”. Ahora lo veo de vez en cuando, no tengo una amistad particular con él, tampoco una animadversión, y reconozco su camino propio en poesía. Ahora, a Miguel Serrano lo conocí porque era sobrino de Huidobro, quien tenía muy poco respeto por su tío. Lo considero buen escritor, con ideas que no son las mías y que no puedo aceptar, como su alabanza a Hitler y su liderazgo en ciertos aniversarios. Creo que más allá de su esquizofrenia es un hombre amable.

Después de conocer en persona a los personajes de la literatura chilena de los últimos 60 años, el autor de “Un muchacho del siglo XX”, ahora trabaja en un proyecto de libro sobre escritores nacionales menos nombrados. “Ahí estará Alfonso Alcalde, quien me interesa por la calidad de su poesía, por lo trágico de su vida, por una sociedad que no le prestó atención. Además, estarán Carlos Pezoa Véliz, Pablo de Rokha, a quien silenció la crítica literaria oficial, lo marginaron, lo patearon, se rieron de él... Ahí empezó a contestar con un lenguaje que no se usaba en medio de la hipocresía del medio chileno”, asegura rascándose la cabeza, como intentado sacar más autores por su lengua.

Además, está esmerado en concluir “su gran proyecto” sobre América Latina, que implica cinco siglos de historia hasta nuestros días. De hecho, le interesan los procesos políticos que se están dando ahora en Bolivia y Venezuela. El nombre provisorio del libro es “América de cinco pisos”.

“El tema es bastante grandecito y partiré por la América donde sólo hay naturaleza y no ha llegado el hombre. Yo lo llamo la invasión asiática, porque es la gente que se descuelga desde Asia hasta Alaska, baja a través de miles de años, hasta llegar a Tierra del Fuego. Mucho más tarde vendrá la invasión europea con el señor Cristóbal Colón...”, afirma con su implacable memoria. Mira de reojo su biblioteca, como si cada libro le diera señales de ruta, apuntes para su cabeza calva.

–¿Y cómo se lleva con la muerte?

–Es una relación silenciosa, pero que está presente. Ahora, yo soy un optimista enamorado de la vida, pero también hay que pensar en la gran señora; mientras, hay que vivir con el mate funcionando, activo, para que no lleguen los pajaritos ni el caldo de cabeza. LCD


RECTIFICACIÓN

Aclaramos a nuestros lectores que en el artículo “Chile poesía” publicado el 21 de enero del 2007, se cometió un error al informar que el poeta Bruno Vidal participó en una lectura de poesía en la Escuela Militar. Nunca Vidal ha leído poesía en dicho recinto. Pedimos disculpas s nuestro lectores y al poeta afectado por este involuntario error.

En acción

Sus más de 15 libros se han publicado por Editorial Sudamericana y Lom Ediciones.

Zamorano llama a los usuarios a tener paciencia frente a este cambio

Zamorano llama a los usuarios a tener paciencia frente a este cambio

Iván "Bam Bam" Zamorano llamó a los usuarios del Transantiago a tener disposición y paciencia frente al nuevo plan de transporte.

El ex futbolista, rostro de la campaña del sistema, dijo que "ojalá que la gente tenga voluntad y sobretodo tenga un poquitito de paciencia porque de verdad todos los cambios culturales cuestan y este es un cambio bastante radical, bastante grande".

En declaraciones a Mega, Zamorano reconoció frente a los problemas en el debut del plan que pudo haber una situación que no se haya previsto, pero recalcó que "es como todo, hay que acostumbrarse al sistema".

Además aprovechó la oportunidad de destacar el trabajo de información del Ministerio de Transportes. "Lo más importante de todo es que hay que rescatar la voluntad y la predisposición que hay de parte de todos los monitores que están en la calle y de toda la gente que está trabajando acá", comentó.

El Maestro Don Pedro

El Maestro Don Pedro

Hace cuarenta y dos años, el 21 de abril de 1965, excarcelado hacía pocas semanas por su salud desahuciada, ciego, paralítico, con todo su cuerpo lacerado, sádicamente asesinado de a poco mediante aplicaciones de radioactividad atómica, murió Pedro Albizu Campos, el Maestro del nacionalismo caribeño. Lo despidió una multitud de más de 60.000 almas que entonó hasta el cansancio “La borinqueña”, el himno no oficial de los puertorriqueños libres.

Albizu nació en Ponce en 1891, cuando todavía Puerto Rico era una posesión española. Cursó estudios en su ciudad natal hasta que, dotado de una inteligencia y una disposición extraordinarias, ganó una beca de la Logia Aurora para seguir estudios universitarios en

Estados Unidos, donde se graduó de abogado. De regreso a su patria se casó, abrió un “bufete” y se estableció con su nueva familia.
Después de la muerte en 1918 del patriota José de Diego, el movimiento revolucionario puertorriqueño carecía de un líder capaz de guiarlo por el camino de la independencia. En 1922 un pequeño grupo entre los que se contaba Albizu Campos fundó el Partido Nacionalista de Puerto Rico. Un año después, Pedro declaraba: “Nuestra situación dolorosa bajo el imperio de Estados Unidos es la situación que pretende Norteamérica imponer a todos los pueblos del continente. Nuestra causa es la causa continental. Los pensadores iberoamericanos ven claro el problema conjunto de la América Ibérica frente al imperialismo yanqui. [...] Puerto Rico y las otras Antillas constituyen el campo de batalla entre el imperialismo yanqui y el iberoamericanismo. La solidaridad iberoamericana exige que cese toda injerencia yanqui en este archipiélago, para restaurar el equilibrio continental y asegurar la independencia de todas las naciones colombinas. Dentro de esa suprema necesidad es imprescindible nuestra independencia”.

Viajó entonces a las repúblicas vecinas en busca de apoyo para su causa. Fue a Santo Domingo, a Haití, y llegó a Cuba, donde poco antes había muerto la poetisa y
luchadora Lola Rodríguez de Tió, quien había escrito:

Cuba y Puerto Rico son / de un pájaro las dos alas;
reciben flores y balas / en un mismo corazón.
Por su parte, el ensayista cubano Juan Marinello apuntó de él: “Fue en verdad singular coincidencia de nuestras virtudes esenciales, una exaltación superior, pero orgánica, del perfil de nuestras tierras. Había nacido para encarar, en su enfrentamiento erguido y radical, el destino de sus islas en una de las más decisivas coyunturas americanas: la liberación del imperialismo”. Por supuesto que al dictador Gerardo Machado no le agradó la oratoria encendida de Marinello, pero mucho menos la de Albizu en Cuba, quien tuvo que refugiarse en la embajada de Méjico y luego abandonar el país.
En 1930 se le eligió presidente del Partido Nacionalista. Dijo entonces: “¡Juremos aquí que defenderemos el ideal nacionalista y que sacrificaremos nuestra hacienda y nuestra vida, si fuera preciso, por la independencia de nuestra patria! [...] La lucha electoral es una farsa periódica para mantener dividida a la familia puertorriqueña. [...] El nacionalismo postula cuatro hermosos principios: la independencia de Puerto Rico, la confederación antillana, la unión panamericana y la hegemonía de los pueblos iberoamericanos para la honra de nosotros todos ante la posteridad”. A pesar de su juventud, ya todos lo llamaban Don Pedro. Y ya todos lo consideraban “el Maestro”.
Pronto intensificó la acción revolucionaria y fue vocero y representante de los obreros azucareros durante su huelga de 1934 contra las compañías norteamericanas. Al año siguiente el presidente Franklin Delano Roosevelt viajó a Puerto Rico y motorizó a varios políticos cipayos con el objetivo de consolidar la dominación sobre la isla. Un ex nacionalista, Luis Muñoz Marín, fue el elegido por el “buen vecino” (como se lo llamaba entonces al “gran hermano”) para realizar la obra gatopardista. El Partido Nacionalista llamó entonces a la insurrección y, para apagar los focos independentistas, el gobierno norteamericano designó como coronel de la policía colonial a Francis Riggs, un siniestro personaje que años antes había asesorado al tirano nicaragüense Anastasio Somoza sobre cómo asesinar a Augusto César Sandino. La acción de Riggs no se hizo esperar y el 24 de octubre de 1935 reprimió una manifestación universitaria en donde resultaron muertos por la policía varios jóvenes nacionalistas. La violencia desatada por Riggs tuvo como respuesta varios le0 vantamientos, y el 23 de febrero de 1936 dos jóvenes universitarios mataron al jefe policial en represalia por la “masacre de la Universidad”. Los ejecutores del atentado contra el jefe del servicio de Inteligencia norteamericano fueron arrestados y llevados a un cuartel policial, donde sin mayor trámite se los acribilló a balazos. Temido por las autoridades y devenido símbolo de la rebelión nacional, don Pedro Albizu Campos fue sometido a proceso judicial acusado de sedición y, en consecuencia, condenado junto con otros patriotas a diez años de cárcel y destierro en Estados Unidos.

El 21 de marzo de 1937 cadetes de la escuela militar masacraron a un grupo de militantes que se encontraban reunidos en el Club Nacionalista de Ponce, donde reclamaban por la libertad de Albizu. Allí resultaron muertos 21 nacionalistas y heridos otros doscientos.
Albizu Campos recobró su libertad recién en 1947 y fue recibido en San Juan de Puerto Rico por una multitud nunca vista, ni antes ni después. Pero el 1º de noviembre de 1950 dos jóvenes nacionalistas atacaron la Casa Blanca con el propósito de atentar contra el presidente Harry Truman y llamar la atención mundial sobre el caso de Puerto Rico. Detenido Albizu junto con otros combatientes nacionalistas, fue encarcelado otros tres años en Atlanta, Georgia. Se le indultó por hallarse enfermo y, sobre todo, por la presión de la opinión pública mundial. Por ejemplo, la gran poeta chilena Gabriela Mistral, que luego sería galardonada con el premio Nóbel, se dirigió al juez norteamericano señalándole que “la personalidad de los puertorriqueños enjuiciados corresponde, en categoría moral y en significación cívica, a lo que fueron en los países del Sur las de los próceres San Martín, O’ Higgins o Artigas. El intento heroico y doloroso es el mismo, la calidad de los espíritus es idéntica”.
Mientras la situación política del país se tornaba cada día más tensa, el congreso norteamericano aprobó en 1952 la ley pública Nº 600, que institucionalizó la condición de “Estado libre asociado” para Puerto Rico. Don Pedro solo permaneció libre -aunque muy vigilado- por corto tiempo, hasta que otros nacionalistas tirotearon una de las sesiones del congreso de los Estados Unidos, el 1º de marzo de 1954. Otra vez detenido, Albizu Campos pasó el resto de sus días en prisión hasta solo escasos días de su muerte.
Pero a Don Pedro ya lo venían matando desde hacía mucho, y de la manera más cruel. Una simple necropsia podría haber confirmado lo que el propio Albizu denunció al mundo: que a diario lo irradiaban en la celda donde estaba detenido y, más adelante cuando fue indultado, en su propia vivienda. “Cuando uno recibe el ataque atómico, se le hincha todo el cuerpo; cuando uno quiere leer, no lo permiten porque le lanzan rayos a los ojos. Bajo ese régimen me han tenido tres años. De este crimen, repito, es responsable el gobierno de los Estados Unidos y del mismo han sido víctimas casi todos los nacionalistas. La Princesa (el nombre de la cárcel) es un centro de crimen”, declaró en 1951.
Hoy nadie duda de la radiación, pero aquella vez trataron de hacer creer que estaba loco. Los que lo vieron describen su atroz padecimiento: “Las plantas de sus pies estaban en carne viva... Noté con gran horror que todas sus partes humanas de hombre habían casi desaparecido por completo y daban la impresión de haber sido completamente achicharradas... Está ciego y ya hace mucho que no puede leer. Me explicó muchísimas cosas sobre los ataques, los llama radiaciones atómicas, y su única protección consiste en permanecer cubierto de toallas y bolsas de agua fría de hielo, y protegerse la piel...”. En 2002 el Departamento de Energía de Estados Unidos reveló que un grupo de científicos financiados por la Fundación Rockefeller había experimentado desde 1939 con personas nativas de la isla, inyectándoles elementos radiactivos, sin que éstas estuvieran conscientes de que los estaban usando de conejillos de indias.

En una época de defecciones, de inconductas, de estrechez de miras y de falta de compromiso, cuando en nuestra propia patria, en el fondo de la crisis, hubo quienes sugirieron una tutela norteamericana sobre la Argentina incapaz de gobernarse por sí misma al estilo del estatuto colonial de “Estado libre asociado”, la vida y el ejemplo de Don Pedro Albizu Campos refleja la fuerza espiritual capaz de hacer palpitar el corazón de un pueblo, más allá de condiciones de lucha desfavorables (“No es que ellos sean tan grandes; es que nosotros estamos de rodillas”, decía). Orador vehemente, provocó en sus auditorios una insospechada energía, y su palabra criolla hizo movilizar al pueblo en la lucha redentora. “Yo vengo del huracán...”, dijo alguna vez. Su ímpetu demoledor arrancó del quietismo a las multitudes y reveló la tragedia de un pueblo sojuzgado. Por eso siempre será recordado en todo el continente como “el Maestro”, y su ejemplo será guía de los pueblos cuando pronto sople nuevamente el huracán en toda América Latina.
  
El día que invadimos USA
[Investigación histórica, gentileza de ARGENPRESS.info]
Antes del amanecer del jueves 9 de marzo de 1916, el general Francisco Villa cruzó la frontera de Estados Unidos al frente de quinientos hombres a caballo. Los revolucionarios atacaron el poblado de Columbus, en Nuevo México, de trescientos cincuenta habitantes y custodiado por tropas del ejército norteamericano. Entraron al galope y a los tiros por Broadway, la calle principal de tierra. Una bala detuvo el reloj del campanario a las 4:11 horas de la mañana.
Después de dos horas de combate huyeron, dejando un saldo de víctimas desfavorable, en que murieron más atacantes (67) que atacados (17).
La operación era una represalia. Poco antes, una pandilla de norteamericanos del lugar había decidido “despiojar” a un grupo de trabajadores mejicanos. Les arrojaron combustible y los quemaron vivos. Durante varios días exhibieron los cuerpos calcinados en las calles del pueblo. Existen fotografías de archivo que muestran los cadáveres.
Hacía más de cien años que una fuerza extranjera no invadía la Unión Americana. De 1777 a 1783 los colonos combatieron a los ocupantes británicos en la guerra de la independencia. De 1812 a 1815 ambas fuerzas se enfrentaron nuevamente, esta vez por la frustrada conquista del vecino Canadá.
El verdadero nombre de Villa era Doroteo Arango. Desde joven se le conocía por su destreza con los caballos, las armas y las
mujeres. A los 16 años de edad se había convertido en prófugo de la ley por matar a un hombre que abusó de una de sus hermanas.
El presidente Woodrow Wilson estalló de furia. Si bien la incursión a Columbus no constituyó ningún éxito militar, Pancho Villa se transformará en el enemigo público número uno, el hombre más buscado por las autoridades de Estados Unidos.
Una semana más tarde, doce mil soldados de infantería, caballería y marines, batallones de artillería y un escuadrón de aeroplanos al mando conjunto del general John Pershing invadieron Méjico. Es la primera vez en la historia que se utilizan aeroplanos de combate. El operativo se denomina “expedición punitiva”. Además, ciento cincuenta mil efectivos -el mayor contingente militar desde la Guerra Civil estadounidense- se despliegan a lo largo de la frontera, desde California hasta Texas.
El 12 de abril se produce una escaramuza entre los invasores estadounidenses y los guerrilleros mejicanos. Villa, jefe de la famosa División del Norte, huye desplazándose continuamente por Chihuahua, cuyo territorio conoce como la palma de su mano. Con una rodilla herida, mal curada e infectada, se refugia en los míseros ranchos de sus simpatizantes.
Los campesinos no saben nada, no dicen una palabra, no conocen a nadie. Y cuando son atados y golpeados, dan pistas falsas. En varias aldeas, el tenaz Pershing descubre infinidad de tumbas –por supuesto, vacías- que dicen: “Aquí yace Pancho Villa”. Los invasores terminan marchando en ridículos zigzag o en extensos círculos, en un territorio árido en el que no se encuentra agua y saturados de tragar polvo.
En la última etapa de su huida, custodiado sólo por dos lugartenientes de confianza, ”El centauro del norte” viajó en burro a la llamada cueva de Coscomate, donde se ocultó durante dos meses y se repuso de su herida.
La “expedición punitiva” duró casi un año, se extendió por ochocientos kilómetros cuadrados y fue un fracaso absoluto. La presencia militar extranjera incrementó el odio a los ocupantes y la admiración por Villa. Su leyenda en vida fue creciendo: es un justiciero como Robin Hood, un estratega como Napoleón, un mujeriego como Don Juan. Un auténtico macho con sus atributos bien puestos.
En febrero de 1917, el general Pershing regresó a su país con la cabeza baja. Tras él, una larga columna de soldados desmoralizados: los de caballería hartos de cabalgar; los de infantería agotados de marchar a pie. Dos jóvenes tenientes egresados de West Point recibieron su pobre bautismo de fuego contra un enemigo invisible: George Patton y Dwight Eisenhower, quienes ganarían fama en la Segunda Guerra Mundial. Eisenhower llegará a ser presidente de los Estados Unidos.
La invasión a Méjico fue la última acción de la caballería del ejército estadounidense.
“Vinieron como águilas y se van como gallinas”, dicen que dijo Villa, observándolos desde la cumbre de un cerro. Y el propio Pershing reconoció años más tarde: “Cuando se escriba la verdadera historia de esta expedición, no será un capítulo muy alentador para nuestros estudiantes”.
Gentileza Argenpress

Indígenas se movilizan contra las empresas forestales en Chile

Los conflictos en los territorios mapuches en Chile incrementan con la reacción de los indígenas frente a las investidas de las fuerzas policiales. Las comunidades llevan a cabo una intensa campaña en defensa de sus tierras originales que siguen siendo ocupadas por las empresas transnacionales.

Los conflictos en los territorios mapuches en Chile incrementan con la reacción de los indígenas frente a las investidas de las fuerzas policiales. Las comunidades llevan a cabo una intensa campaña en defensa de sus tierras originales que siguen siendo ocupadas por las empresas transnacionales. Hace años, el pueblo mapuche viene reivindicando la toma de sus tierras con protestas, huelga de hambre, entre otras acciones.

En comunicado enviado hoy (5), la Coordinadora Arauco-Malleco, regiones chilenas donde la policía se hace presente, advierte al gobierno que los pueblos indígenas están dispuestos a la autodefensa legítima, pues sus derechos están siendo seriamente violados.

"Ante cualquier arremetida represiva, nuestras comunidades están dispuestas a la autodefensa legítima, nuestros órganos de resistencia se enfrentarán sin duda, a la violencia desmedida de las fuerzas policiales. Las consecuencias, de tal determinación serán de responsabilidad de este estado, el que está de rodillas frente a los poderosos. Finalmente, hacemos un llamado a las comunidades a estar alerta y a continuar con la lucha", afirma el comunicado.

De acuerdo con la Coordinadora, las Fuerzas represivas del Estado a través de fiscales están llevando a cabo una verdadera cacería en comunidades movilizadas y sobre destacados luchadores Mapuche, independientemente de si alguna "investigación" haya arrojado resultados concretos para encausar a alguien.

Denuncian que las acciones policiales tienen como resultado además, la militarización de las zonas de conflicto, mas bien con la intención de proteger las inversiones de las transnacionales en Territorio Mapuche.

"Este Gobierno una vez mas se hace parte de la campaña mediática de la derecha, estigmatizando a los Mapuche de Terroristas, justificando con ello la imposición de un verdadero estado policial en contra de nuestro Pueblo", señala

"Fuera las Forestales del Territorio Mapuche" y "¡Territorio y Autonomía a la Nación Mapuche!" son algunas de las insignias del movimiento de resistencia. www.ecoportal.net

Adital
http://www.adital.com.br