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La trastienda de la reforma al binominalismo

La trastienda de la reforma al binominalismo

El proyecto de ajuste al binominal es un remake del avance en la “medida de lo posible”. Pero al hacer un poco de historia, lo cierto es que la voluntad de los cuatro gobiernos de la Concertación para enmendar el sistema electoral ha chocado incluso con la oposición de los propios parlamentarios oficialistas que se amparan en la tesis de “reforma sí, pero siempre que a mí no afecte”.



lanacion.cl

Rafael Fuentealba

El ex ministro y ex senador designado Edgardo Boeninger (DC), actual representante para Chile de Transparencia Internacional, tiene una sorprendente marca política: con una diferencia de casi quince años elaboró dos modelos alternativos de elecciones parlamentarias, probablemente perfectos en su diseño doctrinario y matemático, pero que no generaron ningún entusiasmo entre quienes se suponía debían ser sus motores a la hora de impulsarlos en el Congreso: los propios legisladores de la Concertación. Y si éstos no expresaron mayor aprecio por las fórmulas técnicas del ex rector de la Universidad de Chile, entonces qué tipo de compromiso podría esperarse de la derecha, que ha disfrutado los beneficios del binominalismo desde 1989…

Lo cierto es que la voluntad objetiva y explícita de los cuatro gobiernos que ha tenido la Concertación para enmendar la norma de 1989, que asigna dos escaños por cada unidad electoral, pero sin respetar la votación mayoritaria, ha encallado a lo menos en un par de ocasiones con la oposición -implícita y remolona- de los propios parlamentarios oficialistas, que en el nivel discursivo apoyan eliminar lo que es quizás el último enclave político heredado de la dictadura, pero que prefieren no pagar los costos del cambio.

PRIMER ENSAYO

El primer ensayo de Boeninger, entonces a la cabeza de ese cerebro de la administración del ex Presidente Patricio Aylwin que fue la Secretaría General de la Presidencia, se produjo a principios de los años ’90, aunque también peligrosamente cerca de las elecciones legislativas de 1993. El ministro e ingeniero sometió al Congreso una reforma que aumentaba los escaños asignándolos de acuerdo con el método proporcional que rigió en Chile hasta 1973, y que el régimen militar y la derecha han convertido en sinónimo de inestabilidad. El esquema implicaba para los legisladores la redistribución de distritos y circunscripciones.

Uno de ellos se sinceró aquella vez ante los periodistas: representaba una zona rural compuesta por varias comunas y el mapa que Boeninger le ofrecía lo obligaba a competir dentro de pocos meses en la urbanizada capital regional, ciudad donde no tenía operadores propios y el caudillo principal era de un partido aliado, pero también competidor. “Yo esto no lo puedo aprobar, sería dispararme en los pies”, sintetizó, en una declaración por entero desideologizada, pragmatismo y corporativismo puros (por más señas hoy es senador).

Su punto de vista, sin embargo, era dominante en Valparaíso y este clima transversal más bien agrio resultó fundamental en el hecho de que la macro reforma electoral de Boeninger no avanzara nada.

Después, en las administraciones de los ex presidentes Eduardo Frei y Ricardo Lagos, la cuestión del sistema binominal se subsumió en la materia mayor de las reformas constitucionales. Lagos, de hecho, quiso establecer una interdependencia entre enmiendas “duras” y sistema electoral, lo que llevó a que durante los años 2003 y 2004 surgiera un conjunto de ideas para permitir la formación de mayorías y la inclusión de la izquierda extraparlamentaria o los independientes (regiones que eligieran tres senadores, senadores nacionales, un senador adicional o un diputado para los marginados, desmontaje gradual del binominalismo, fueron algunos insumos del debate).

Al final, la partida la ganó el entonces ministro del Interior, José Miguel Insulza, que era partidario de separar las reformas “duras” del régimen electoral. La derecha estaba dispuesta a quemar los “nudos” autoritarios y la vigilancia militar de la democracia, pero no la fuente de origen de su capacidad de veto legislativo: el binominalismo. Insulza logró convencer a Lagos de que no convenía condicionar ambas cuestiones porque el riesgo era, en buen chileno, quedarse sin pan ni pedazo.

OFERTÓN

No obstante, como Joaquín Lavín y Sebastián Piñera necesitaban correrse al centro, se permitieron en la campaña de 2005 prometer que se jugarían por “corregir” el binominalismo (pasado el tiempo del ofertón, sólo Piñera ha mantenido su palabra, en la medida que sí hegemoniza a RN, lo que ya no sucede con el ex alcalde en el gremialismo).

La actitud de los presidenciables de la Alianza y el compromiso de la Presidenta Michelle Bachelet, quien recoge tanto un elemento que para la Concertación -y ella misma- es programático, como también expresa el agradecimiento por los votos de izquierda “dura” que le permitieron ganar La Moneda derrotando a Piñera, llevaron hace un año a la segunda fórmula de Boeninger.

La Jefa de Estado, de estreno en palacio, le pidió una proposición de reforma electoral definida por el principio de la proporcionalidad. El ex ministro fue eficiente –es verdad, tenía terreno avanzado desde 15 años antes- y presentó un modelo con distintas variantes, aunque aproximado al que no había hallado terreno fértil durante el Gobierno de Aylwin: más escaños, asignación proporcional y –otra vez la piedra de toque- nuevas unidades electorales, el temido redistritaje.

La reacción de la Concertación se parece a la de los concursos televisivos: gracias por participar y corte de teléfono. Sólo algunos días duró el esquema de Boeninger antes de que los secretarios generales –sensibles como nadie a los datos territoriales del poder de sus partidos- optaran por una negociación política a partir de cero aprovechando la disposición de RN, que a lo menos hasta ahora resiste la presión de la UDI.

REALISMO

El primer criterio que determinaron fue asumir sin ambigüedad la fuerza del límite que ponen los legisladores actuales y los de antes: reforma sí, pero siempre que a mí no afecte… Allí donde Boeninger planteó ciencia política, los portavoces de la Concertación pusieron interés corporativo; es decir, filosofía versus sentido común.

Debido a este realismo es que los negociadores refrescaron una idea que originalmente propuso el DC Gabriel Ascencio –y que en su momento le acarreó reproches por presunta falta de ambición y cesión de principios- y que vagamente remite al sistema electoral alemán, donde una parte de los escaños del Bundestag se llena por sistema mayoritario y otra por votación proporcional.

En rigor, el punto de partida de las tratativas –que por las condiciones que está sugiriendo RN se ven muy verdes- es más bajo que lo planteado por el propio Ascencio, pues todo apunta a que en el mejor de los casos va a surgir un sistema híbrido de asignación de escaños, consagratorio del binominalismo, y donde por la vía de una especie de subsidio el PC logrará difícilmente más de dos cupos en la Cámara de Diputados (el Senado tendría que ser muy ampliado para que con un piso de 5%, que es la base electoral que ha mostrado hasta ahora el PC, un partido se asegure una banca).

La Presidenta sólo sobrevoló este dilema de la “incumbencia” de los parlamentarios en su discurso del jueves reciente, al insistir en que su ideal programático continúa siendo la proporcionalidad y que el todavía frágil acuerdo con RN es un mínimo y un remake del avance en la medida de lo posible, pero –claro- no pudo hacerse cargo de la ausencia de voluntad en el Congreso para lanzar una batalla política de desenlace sombrío.

Con todo, el orden de las cosas durante la extensísima etapa de transición o democratización (Bachelet mostró una larga y sorprendente lista de asuntos pendientes en su discurso del jueves 5) revela que si prospera este proyecto reformista de baja intensidad, una serie de problemas asociados al binominalismo –partiendo por su inequidad estructural e insalvable- van a persistir e incluso podrían agudizarse, como la feroz competencia intrapacto. Pero el acuerdo político mínimo con el PC y RN “es una corrección importante”, afirmó la Mandataria. “Es lo que hay”, decimos en jerga coloquial.

 

NIETOS DE DICTADORES TAMBIEN QUIEREN LUGAR EN LA HISTORIA

Enviado por: "PATTY ARDILLA PARGA" patty.ardilla.parga@gmail.com   ardillaparga

Los nietos de los dictadores sudamericanos también quieren un lugar en la historia

Augusto Pinochet Molina, quien fue expulsado del Ejército por su discurso en las exequias de su abuelo, anunció que se dedicará a la política para contribuir a llenar "el vacío" que dejó éste. A su vez, "Goli" Stroessner, nieto del dictador paraguayo, lidera el Movimiento Colorado Paz y Progreso y podría ser candidato a presidente en 2008

Télam

Los nietos de los dictadores de Chile y Paraguay, Augusto Pinochet Molina y Alfredo "Goli" Stroessner Domínguez, buscan su propio espacio en la vida política de sus respectivos países.

El ex capitán Augusto Pinochet Molina, nieto de Augusto Pinochet Ugarte y expulsado del Ejército por su discurso en las exequias del ex dictador, anunció que se dedicará a la política para contribuir a llenar "el vacío" que dejó su abuelo.

"Hay un vacío muy grande para un importante sector de la población que salió en apoyo de mi abuelo y que no tiene en este momento ningún tipo de representatividad" , aseveró Pinochet Molina.

En declaraciones al diario Las Ultimas Noticias que recogió la agencia Ansa, el ex militar consideró que "lo más lógico" sería que se presentase a elecciones para entrar al parlamento o a algún municipio.

Dejó abierta, además, la chance de ingresar a la conservadora Unión Demócrata Independiente (UDI), aunque apenas fue expulsado del Ejército se especulaba con su entrada a esa fuerza derechista, que integra junto a Renovación Nacional la opositora Alianza por Chile.

Inclusive, en enero pasado, el diputado de la UDI Iván Moreira había anunciado que buscaría el ingreso de un descendiente de Pinochet a la política, y hasta elogiado la "garra y valentía" de Augusto Pinochet Molina, a quien se proponía llevar al Congreso en el 2009.

Cuando se consultó a Moreira sobre si eso no sería nada más que usar el apellido Pinochet, citó los casos de Isabel Allende -sobrina del ex presidente Salvador Allende- y de Eduardo Frei, hijo del también ex mandatario del mismo nombre.

En la entrevista, que el diario tituló "Augusto III se decidió por la política", el ex militar explicó que primero quiere "estar enterado de sus fundamentos" antes de ingresar a la UDI.

"No digo que (pretenda) reemplazarlo a mi abuelo; eso es muy difícil, es imposible y de hecho no quiero hacerlo; es una tarea demasiado grande, pero sí me parece que alguien tiene que hacer algo al respecto y en eso voy a participar yo", aseveró.

Pinochet Molina estimó que los partidarios de su abuelo constituyen "un grupo importante". "Estoy hablando de un 40 por ciento de la población; no es poco", destacó.

El nieto de Pinochet, de 33 años, fue dado de baja del Ejército 24 horas después de pronunciar un discurso en el que justificó el golpe de Estado que encabezó su abuelo en 1973, contra la administració n de Salvador Allende.

El joven se expresó en esos términos durante las exequias del dictador en la Escuela Militar Bernardo O'Higgins, el 12 de diciembre pasado.

Desde el Partido Socialista, el senador Carlos Onimani fue el primero en relativizar el anuncio del nieto de Pinochet al considerar la chance de su ingreso a la política como "una aventura que tiene poco destino".

Onimani consideró que "los partidos de la oposición vienen haciendo esfuerzos por tomar distancia de la gestión y del apellido Pinochet, así que esto no tiene futuro".

"Hay sí, voces marginales a favor, pero no tienen significación; el verano es un festival de declaraciones de dirigentes de segunda línea", ironizó Onimani, en declaraciones a Télam.

Por su parte, Alfredo "Goli" Stroessner Domínguez, nieto mayor del fallecido dictador paraguayo Alfredo Stroessner, manifestó hoy que el proyecto reeleccionista del presidente Nicanor Duarte Frutos "no tiene futuro".

"Se espera un cambio" porque "el pueblo está cansado de la clase política tradicional" , dijo Stroessner en declaraciones a la radio Cardinal que citó en su sitio de internet el diario asunceño ABC Color.

Stroessner invirtió el orden de sus apellidos para identificarse aun más con su abuelo y encabeza el Movimiento Colorado Paz y Progreso, línea interna del gobernante Partido Colorado.

Según consignó la agencia noticiosa italiana Ansa, es mencionado por los stronistas como su candidato a presidente para las elecciones del año próximo.

 

CONTINUIDADES Y RUPTURAS DEL MOVIMIENTO POPULAR EN CHILE

Enviado por: "Política Cono Sur" politicaconosur@gruposyahoo.com   gfwestphal

Distribuido por Política Cono Sur con autorización del autor.

1890-1907: DE UNA HUELGA GENERAL A OTRA

CONTINUIDADES Y RUPTURAS DEL MOVIMIENTO POPULAR EN CHILE (*)

Por Sergio Grez Toso (**)

Hemos escogido los años de 1890 y 1907 como puntos de observación de la evolución del movimiento popular en nuestro país durante la época del cambio de siglo y de la matanza de la escuela Santa María de

Iquique, por tratarse de dos momentos de gran significado, dos hitos simbólicos de su historia.

Nuestra ponencia intentará trazar una caracterizació n general del movimiento popular en ambos instantes, y entregar algunos elementos explicativos de su desarrollo entre esas fechas.

El panorama que se proyectará no será tarapaqueño sino nacional (con el riesgo de etnocentrismo que ello implica), lo cual subraya su carácter general y la necesidad de contar con estudios monográficos que permitan avanzar en la construcción de una visión más rica y detallada que, dando cuenta de las diferencias regionales y locales, las integre en una perspectiva de conjunto nacional.

El movimiento popular hacia 1890

Hacia 1890, año de la primera huelga general en la historia de Chile - la "huelga grande" de Tarapacá, Antofagasta y Valparaíso- el movimiento popular ya había iniciado un proceso de transición, que los acontecimientos de ese año pusieron de relieve(2).

Hasta entonces la columna vertebral del movimiento de los trabajadores había estado conformada por artesanos y obreros urbanos calificados. Los carpinteros, ebanistas, sastres, zapateros, cigarreros y tipógrafos constituyeron la vanguardia social popular. Sus reivindicaciones más persistentes fueron, a lo largo de todo el siglo: el proteccionismo a la "industria nacional" y la reforma o abolición del servicio militar en la Guardia Nacional, que pesaba exclusivamente sobre los trabajadores. Las organizaciones sociales en las que se aglutinaba este movimiento eran: las mutuales, cooperativas, sociedades filarmónicas de obreros, cajas de ahorro, escuelas de artesanos y otras que venían desarrollándose desde mediados de siglo, como expresión del proyecto de "regeneración del pueblo" preconizado por los igualitarios en 1850 y por las generaciones posteriores de militantes populares. Un ideario de progreso, ilustración, mejoramiento material, intelectual y moral de los trabajadores a través de la práctica del socorro mutuo, la educación, el ahorro, las diversiones sanas e ilustradas, era el elemento central del ethos colectivo del movimiento popular organizado. Y en el plano político, la adhesión inicial a los ideales del liberalismo había dado paulatinamente paso a una corriente sui generis de liberalismo popular, que progresivamente había tendido a distinguirse y luego a separarse del liberalismo de las elites dirigentes. La vía de las reformas graduales, que apuntaba a la transformació n del régimen liberal en sistema democrático, aprovechando las libertades existentes para ponerlas al servicio de los intereses de los trabajadores, llevó a los militantes populares a romper con el liberalismo "de frac y corbata" y a organizar en 1887 una representació n política independiente: el Partido Democrático.

Pero este movimiento vivía, como hemos señalado, una etapa de transición. Desde comienzos de los años ochenta despuntaban una serie de elementos nuevos que estaban relacionados con el paso desde una economía tradicional, en muchos aspectos precapitalista, a la era del capitalismo industrial. Las huelgas y protestas en el norte salitrero y en los principales centros urbanos habían proliferado emergiendo con fuerza reivindicaciones típicamente obreras, como las relativas a salarios y condiciones de trabajo. Un reflejo en el plano organizativo de esta evolución del movimiento popular, desde una política de "cooperación" hacia una de confrontación, fue la afirmación de las funciones sindicales, esto es, reivindicativas, de las mutuales (especialmente en las de tipógrafos), y la aparición - desde los años setenta- de las primeras estructuras de índole protosindical, coordinaciones de huelga que actuaban junto o al lado de las sociedades de socorros mutuos, en los conflictos laborales. En el ámbito político, la corriente liberal popular evolucionaba decididamente hacia una mayor diferenciació n con el liberalismo de las elites, primero, y luego hacia la ruptura, expresada, finalmente, en la fundación del Partido Democrático a fines de 1887(3).

La huelga general de 1890 fue un punto de quiebre, una fractura histórica de considerable magnitud en el seno del movimiento popular, a la vez que un hito simbólico que brinda un excelente punto de observación de los procesos que se encontraban en curso. La "huelga grande" de 1890 marcó -de manera sangrienta- la entrada en la escena social de la moderna clase obrera, en vías de formación en las explotaciones mineras, los puertos y la industria fabril. Esta huelga permite apreciar el creciente protagonismo de los mineros, trabajadores portuarios y obreros industriales, el papel de vanguardia que irían ocupando progresivamente desde esa época.

Pero la sustitución de los liderazgos fue lenta, no sólo porque los antiguos sujetos protagónicos no desertaron pura y simplemente de la lucha social sino, también, porque los nuevos actores vivían una

etapa transicional. La transformación del peonaje colonial en proletariado aun no había terminado y la persistencia de relaciones laborales con fuertes resabios precapitalistas (pago en fichas- salario, regalías, castigos físicos) y la mentalidad que ello engendraba, tanto en los patrones como en los trabajadores, son

claros indicios de que la metamorfosis del peonaje en proletariado no había concluido. Cierta ambigüedad caracterizarí a durante todo un período a la vanguardia emergente: el espontaneísmo, el "primitivismo" de sus protestas, los métodos premodernos de lucha persistirían durante algunos años (la huelga general de 1890 tuvo bastante de esto), pero el propio desarrollo del modo de producción capitalista, el avance de las ideologías de reforma y redención social en el seno de las clases laboriosas, y los esfuerzos conjugados de la elite y del Estado, aceleraron la mutación cultural de los trabajadores proletarizándolos, alejándolos de su origen peonal.

Un resultado de estas transformaciones fue la adopción por parte del nuevo actor -el proletariado- de algunos de los ideales y de las formas de organización y lucha de la antigua vanguardia, cuestión sobre la que volveremos al examinar la situación del movimiento obrero y popular en la época de la "huelga grande" tarapaqueña de 1907.

En la huelga de 1890, por último, los fenómenos de desencuentro entre la vieja vanguardia y la emergente avanzada social proletaria, también tuvieron su correlato en el plano político. El Partido Democrático no impulsó el movimiento ni intentó darle conducción; se desligó de la violencia de los huelguistas, guardó silencio y se limitó a pedir al Presidente de la República la adopción de medidas para aliviar la angustiosa situación económica por la que atravesaban los sectores populares. El Partido Democrático representaba prioritariamente a los obreros y artesanos urbanos calificados y a algunos estratos de la intelectualidad de las capas medias; su presencia entre los mineros, obreros fabriles y portuarios todavía era ínfima o nula. En su programa se refleja una ausencia casi total de reivindicaciones propiamente proletarias como las relativas a salarios y condiciones laborales. El desencuentro entre los demócratas y los huelguistas de julio correspondía también a la estrategia de incorporación del joven partido al juego político institucional. La huelga general de 1890, puso de manifiesto el desface entre la organización política de vanguardia de la vieja columna vertebral del movimiento popular y los nuevos actores - proletarios- emergentes.

El período que medió entre esta primera huelga general y la de 1907, profundizó y matizó algunos de estos fenómenos y provocó el surgimiento de otros.

El movimiento obrero y popular hacia 1907

 

En grandes rasgos podríamos señalar la consolidación de la nueva vanguardia social (obrera) y de sus reivindicaciones específicas (salariales y laborales). Asociado a este fenómeno había surgido desde el cambio de siglo como primeras formas de organización sindical, las sociedades de (o en) resistencia, animadas por militantes anarquistas. Hacia la misma época nacieron las mancomunales como entidades que tendieron a combinar la actividad reivindicativa o sindical con aquéllas más tradicionales de tipo mutualista y de educación y recreación popular. En realidad, el fenómeno mancomunal era la expresión de cierta indiferenciación de funciones en el seno de muchas organizaciones sociales. Las fronteras entre el sindicalismo y el mutualismo no eran netas: las mutuales siempre habían impulsado movimientos reivindicativos de los trabajadores, especialmente desde la década de 1870, en gremios como los tipógrafos y cigarreros. El fenómeno se acentuó de tal manera que durante los primeros años del siglo XX, en ciertas ciudades las sociedades de socorros mutuos o sus instancias de coordinación, seguían siendo las organizaciones más aptas para convocar al conjunto del pueblo llano a movilizaciones para defender sus intereses. Fue el Congreso Social Obrero -conglomerado de mutuales- quien convocó a la "huelga de la carne" en Santiago en octubre de 1905 e hizo, a comienzos de 1908, un llamado a la huelga general para protestar por la masacre de la escuela Santa María. La mutualidad no era ajena, por lo visto, a la protesta y a la reivindicació n social. Aparte de la imbricación de funciones, también contribuía a oscurecer la línea de demarcación entre el mutualismo y el naciente sindicalismo el cambio de perfil de algunas organizaciones. El ejemplo más claro por esos años fue el de la Federación Obrera de Chile (FOCH), creada en 1908 como una mutual de los obreros ferroviarios, pero que terminó convertida en un organismo nucleador de las entidades sindicales bajo influencia del Partido Obrero Socialista (POS), fundado en 1912 por Luis Emilio Recabarren(4) .

En general, hacia la época de la "huelga grande" de 1907 no puede hablarse de "reemplazo" o "sustitución" de un tipo de asociación por otras, sino de una mayor variedad de organizaciones sociales populares. A las antiguas instituciones (mutuales, filarmónicas de obreros, escuelas nocturnas de artesanos, cajas de ahorro, cooperativas, logias de temperancia) , se sobreponen las nuevas (sociedades en resistencia, mancomunales, ateneos obreros, centros de estudios sociales, etc.), haciendo más variado y complejo el panorama del societarismo de las clases laboriosas.

Pero, más allá de lo organizativo y de las funciones asumidas por las agrupaciones populares, conviene subrayar el creciente protagonismo obrero y la mayor importancia que van cobrando las doctrinas de redención social como el anarquismo y el socialismo. En el fondo, las mutuaciones políticas, culturales e ideológicas en el seno del movimiento obrero y popular, hacia 1907 ya habían provocado un cambio de su ethos colectivo. Si hasta fines del siglo XIX, la cultura, el proyecto y el ethos colectivo del movimiento popular organizado podía sintetizarse en la aspiración a la "regeneración del pueblo", hacia la época del baño de sangre de la escuela Santa María, el movimiento obrero ya enarbolaba la consigna más radical de "la emancipación de los trabajadores" . En el plano directamente político, la evolución había sido muy compleja y contradictoria, ya que la ruptura inicial con el liberalismo oficial que había representado la fundación del Partido Democrático, se había visto matizada pocos años más tarde por su plena cooptación por el sistema parlamentarista a través del ingreso de los demócratas a la Alianza Liberal en 1896. La situación del Partido Democrático se había hecho aún más compleja ya que en contraposició n en su incorporación al juego político de la Republica Parlamentaria, habían surgido en su seno tendencias más radicales (socializantes y anarquizantes), que eran la expresión del descontento de una significativa fracción de la base, base social que se había desarrollado diversificándose incorporando a mayores contingentes proletarios. Y, aunque las fronteras entre las tendencias anarquistas y socialistas fuera del propio Partido Democrático tampoco eran claras hacia el cambio de siglo, al cabo de los diecisiete años transcurridos entre 1890 y 1907, puede hablarse globalmente de una inclinación hacia la "izquierda" del movimiento popular. Cuando se produjo el holocausto de la escuela Santa María este proceso no había terminado, ya que un hito importante ocurriría, como ya lo indicamos, pocos años después al fundarse el Partido Obrero Socialista.

Los elementos señalados, tanto en el plano de las organizaciones sociales como políticas del mundo popular, nos indican que los procesos se encontraban a medio camino. Tal vez porque la propia transición laboral no había concluido, como lo prueba la gran coincidencia entre las principales reivindicaciones levantadas por los huelguistas de 1890 y de 1907: término de la ficha-salario y de los abusos cometidos en las pulperías de las oficinas salitreras, exigencia de pago de sus remuneraciones en plata o en billetes no desvalorizados, demanda de seguridad laboral en las faenas para evitar los accidentes del trabajo, especialmente en los cachuchos, establecimiento de escuelas, etcétera(5).

La persistencia de las mismas reivindicaciones arroja luces acerca de la lentitud con que la elite tomó conciencia y reaccionó frente a la "cuestión social". Si bien se percibía un mayor reconocimiento de la existencia de problemas sociales y se habían adoptado algunas tímidas medidas como el voto de la Ley de Habitaciones Obreras y la creación de la Oficina del Trabajo, ambas en 1906; en general prevaleció el endurecimiento y la respuesta represiva frente a las demandas de los trabajadores: la huelga portuaria de Valparaíso (1903), la "huelga de la carne" de Santiago (1905), la huelga general de Antofagasta (1906) y la "huelga grande" de Tarapacá (1907), fueron ahogadas en sangre por la policía y las Fuerzas Armadas. La mayor severidad de la represión era otro elemento diferenciador con la situación anterior a 1890, que también acarrearía cambios en el perfil del movimiento obrero y popular.

Conclusión

Entre la huelga general de 1890 y la de 1907, las transformaciones sufridas por el movimiento popular eran importantes. La emergencia de una nueva vanguardia (obrera) y de nuevas reivindicaciones y organizaciones populares se había visto acompañada de una diversificació n de la representació n política de estos sectores, tanto por la aparición de la corriente anarquista como por la manifestación de tendencias socialistas dentro y fuera del Partido Democrático. La mutación del ethos colectivo del movimiento tenía mucho de sincretismo, de mezcla de lo viejo con lo nuevo: la lucha por "la emancipación de los trabajadores" recogía del ideario de la "regeneración del pueblo" su prédica moralizadora, el racionalismo, la confianza en el progreso y la civilización, el proyecto de ilustración. Eduardo Devés tiene razón al hablar de una "cultura obrera ilustrada" en tiempos del Centenario(6) , pero me parece necesario subrayar los evidentes puntos de continuidad con la cultura societaria popular del siglo XIX. La idealización de la ciencia y de la técnica, el carácter eminentemente urbano y legalista del movimiento, el uso de la prensa como arma privilegiada eran elementos característicos que habían estado presentes a lo largo de toda la segunda mitad de la centuria decimonónica. Tal vez las principales diferencias con la cultura y el ethos colectivo del movimiento simbolizado en la consigna de la "regeneración del pueblo" eran, hacia fines de 1907, un mayor radicalismo como expresión de una conciencia más nítida entre los trabajadores acerca de la oposición entre el trabajo y el capital, y un mayor misticismo que las masacres de 1890, 1903, 1905, 1906 y la propia carnicería de la escuela Santa María de Iquique contribuyeron a desarrollar.

Mi colofón quedará inconcluso porque persisten algunas interrogantes que la historiografí a debería responder: ¿cuál es el carácter del proyecto que animaba a la vanguardia obrera y popular hacia 1907? Pregunta que tendríamos que tratar de contestar situándonos más allá del discurso revolucionario de socialistas y anarquistas, del radicalismo verbal de los lideres proletarios de la época. ¿Se trataba de un plan revolucionario, antisistémico, de ruptura con el orden capitalista? O por el contrario, ¿era simplemente un proyecto portador de reivindicaciones esenciales como mayor justicia social y un trato más digno?, proyecto, a fin de cuentas, infrasistémico, de integración al sistema, de conquistas graduales destinadas a democratizarlo.

En contrapunto o matiz con lo anterior podríamos plantear un segundo nivel de interrogantes: aun tratándose de una aspiración de incorporación al sistema, aun cuando los objetos populares fuesen limitados, ¿la cerrada negativa de la clase dominante no convertía u obligaba a este movimiento a ser revolucionario, al no tener otra alternativa en el cuadro del Estado oligárquico?

Pienso que las respuestas a estas dudas no tienen que ver solamente con las características del movimiento obrero y popular de comienzos del siglo XX sino, también, con otros momentos claves de nuestra historia más reciente como fueron la transición del sindicalismo "libre" al sindicalismo legal, que se verificó entre 1925 y 1935, y toda la evolución posterior de la izquierda chilena y del movimiento popular.

Y en sentido inverso, el estudio de otras situaciones históricas claves, como su posición frente a la legislación social, y los desencuentros y desgarramientos que se manifestaron cuando este movimiento se propuso -hacia fines de los sesenta y comienzos de los setenta- como tarea práctica, inmediata, "tomarse el cielo por asalto", esto es: conquistar el poder; pueden ayudar a desentreñar las características y tendencias más profundas del movimiento popular de la época de la masacre de la escuela Santa María.

Notas

(*) Artículo elaborado en el marco del proyecto FONDECYT N°1980725. Una versión preliminar fue presentada en el Congreso de Historia Regional, celebrado en Iquique en noviembre de 1997.

(**) Doctor en Historia, Director del Museo Nacional Benjamín Vicuña Mackenna, profesor de la Universidad de Chile, Director del Magíster en Historia y Ciencias Sociales de la Universidad ARCIS. Correo electrónico: sgrez@vima.tie. cl

(2) Sobre este movimiento, ver Sergio Grez Toso, "La huelga general de 1890", en Perspectivas, N°5, Madrid, 1990, págs. 127-167 y De la "regeneración del pueblo" a la huelga general. Génesis y evolución histórica del movimiento popular en Chile (1810- 1890), Santiago, Ediciones de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana- Red Internacional del Libro, Colección Sociedad y Cultura, 1998, vol. XIII, págs. 705-759; Julio Pinto Vallejos, "1890: un año de crisis en la sociedad del salitre", en Cuadernos de Historia, N°2, Santiago, 1982, págs. 77-81; Mario Zolezzi, "La gran huelga de julio de 1890 en Tarapacá", en Camanchaca, N°7, Iquique, invierno- primavera 1988, págs. 8-10; Enrique Reyes Navarro, "Los trabajadores del área salitrera, la huelga general de 1890 y Balmaceda", en Luis Ortega (editor), La guerra civil de 1891. Cien años hoy, Santiago, Universidad de Santiago de Chile, Departamento de Historia, 1993, págs. 85-107.

(3) Un amplio desarrollo de estos temas en Grez, De la "regeneración del pueblo...", op. cit., passim. Véase también, del mismo autor: "La trayectoria histórica del mutualismo en Chile (1853- 1990)", en Mapocho, N°35, Santiago, primer semestre de 1994, págs. 293-315; "Los artesanos chilenos del siglo XIX: Un proyecto modernizador- democratizador" , en Proposiciones, Santiago, agosto de 1994, págs. 230-235; "Los primeros tiempos del Partido Democrático chileno (1887-1891)", en Dimensión Histórica de Chile, N°8, Santiago, 1991, págs. 31-62 y "Balmaceda y el movimiento popular", en Sergio Villalobos R. et al., La época de Balmaceda, Santiago, Ediciones de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana, 1992, págs. 71-101.

(4) Grez, "La trayectoria histórica...", op. cit., págs. 307 y 308.

(5) Véase el cuadro comparativo de las peticiones obreras de 1890 y 1907, elaborado por Sergio González Miranda, Hombres y mujeres de la pampa: Tarapacá en el Ciclo del Salitre, Iquique, Taller de Estudios Regionales, Ediciones Especiales Camanchaca, N°2, 1991, pág. 52.

(6) Eduardo Devés V., "La cultura obrera ilustrada chilena y algunas ideas en torno al sentido de nuestro quehacer historiográfico", en Mapocho, N° 30, Santiago, segundo semestre de 1991, págs. 127-136 y Los que van a morir te saludan. Historia de una masacre. Escuela Santa María de Iquique, 1907, 2a edición, Santiago, Ediciones Documentas- Nuestra América Ediciones- América Latina Libros, 1989, págs. 203-209.

 

 

Subsecretaria Claudia Serrano quiere dar vuelta la hoja

Subsecretaria Claudia Serrano quiere dar vuelta la hoja

Luego del impasse causado por el error en la ley que crea la Región de Arica y Parinacota, la subsecretaria de la Subdere insistió en que es hora de dejar atrás esta polémica. En Perú, la polémica ha reavivado en los últimos días la presión de los opositores a la gestión de García, mientras se habla de una posible bilateral entre ambos gobiernos.



lanacion.cl

El martes 30 la Cancillería informó que la controvertida indicación referida al límite con Perú, contenida en el proyecto de ley que ha creado la Región de Arica y Parinacota, fue elaborada por lo que se definió como servicios técnicos “competentes” en la materia. El día previo la ministra secretaria general de la Presidencia, Paulina Veloso, había identificado –endosándole la responsabilidad- a uno de ellos: la Dirección de Fronteras y Límites (Difrol), que pertenece a la estructura de la Cancillería y que dirige la experta María Teresa Infante.

El miércoles 31 el senador PPD Roberto Muñoz Barra -que preside la Comisión de Relaciones Exteriores de la cámara alta- mencionó al otro organismo involucrado: la Subsecretaría de Desarrollo Regional (Subdere). Su responsable, la socióloga socialista Claudia Serrano, estaba en Washington –preparando el regreso a Santiago tras un seminario- en momentos que Muñoz Barra la ponía en aprietos. El jueves, luego de participar en el consejo de intendentes, Serrano evitó comentar el impasse. Lo hizo ayer. En La Moneda se manifestó “sumamente contenta” de que el contencioso haya sido arreglado por el Tribunal Constitucional. El viernes 26 el TC sentenció que la indicación que circuló entre la Subdere y la Difrol se alejaba de las ideas matrices del proyecto y la declaró inconstitucional.

Serrano agregó que “creo que llegó el momento de dar vuelta la hoja y, en lo personal, estoy completamente abocada a darles la bienvenida a las nuevas regiones”.

“Estamos trabajando con los intendentes, porque es un tema de país, y vamos a estar todos en el momento en que se proclamen las nuevas regiones y más bien me concentro en generar planes de desarrollo, en generar oportunidades, en cumplir con la promesa que representa para los ciudadanos de las provincias de Arica y Parinacota la nueva región”, subrayó la subsecretaria.

Consultada si asumía o no alguna responsabilidad en el diferendo, Serrano insistió: “Creo que llegó el momento de dar vuelta la hoja. Estoy pensando en el carnaval, en la liturgia, en la ceremonia, en la felicidad que va a representar para la comunidad de Arica y Parinacota la nueva región”.

-¿Qué la parece la crítica del senador Muñoz Barra, que dijo que la responsabilidad es de su subsecretaría?

-Mi subsecretaría está trabajando seriamente, a eso estamos abocados. Eso es lo que nos ha pedido la Presidenta y, en realidad, el tiempo ha sido poco para la gran tarea, la gran promesa de generar dos nuevas regiones en Chile.

-¿La responsabilidad es entonces de la Difrol?

-Sigamos conversando sobre la región de Arica, ése es el tema que importa -respondió Serrano, que añadió que entiende que los presidentes Alan García y Michelle Bachelet están planificando alguna actividad en común. Ésta, como ha trascendido, sería una bilateral en los próximos meses.



DEBATE EN LIMA

Con todo, en Lima el problema de la demarcación fronteriza ha reavivado en la última semana la presión de los sectores opositores a la gestión de García –una operación pinzas donde convergen el fujimorismo, los nacionalistas que secundan a Ollanta Humala y los restos del toledismo- y que exigen al Gobierno aprista dejar de contemporizar con la administración Bachelet y endurecer la demanda para llevar a Chile a una mesa de negociación por el límite marítimo.

Esto incluso llevó al canciller José Antonio García Belaunde a solicitar a La Moneda el jueves un diálogo que permita resolver lo que para Torre Tagle –sede de la Cancillería peruana- es una cuestión pendiente y que para la Cancillería nacional no lo es, al punto que ayer no hubo comentarios sobre las palabras del ministro limeño.

Ayer el ex vicecanciller durante el Gobierno del Presidente Alejandro Toledo, Luis Solari Tudela, recomendó que Perú no siga insistiendo en discutir con Chile la demanda limítrofe marítima y que recurra directamente a la Corte Internacional de La Haya, pues esta materia “es una piedra en el zapato” en la relación bilateral.

“Como se ha agotado la negociación, Chile dice que no es negociable y el Perú sostiene que no hay un tratado de delimitación marítima, por lo que es difícil seguir insistiendo sobre el tema. Felizmente, tenemos la posibilidad de recurrir a la Corte de La Haya”, subrayó Solari Tudela, quien agregó que Perú “ha tenido una experiencia trágica” de pérdida de territorio con todos sus vecinos, “por no comunicarse debidamente a la opinión pública los temas de soberanía nacional”.

Asimismo, consideró oportuna la eventual visita del Presidente García a Chile, porque podría interpretarse como una señal de que “el Perú ya habría tomado la decisión de llevar este caso al Tribunal de La Haya”.

A su turno, el congresista de Unión por el Perú -el conglomerado de Ollanta Humala-, Isaac Mekler, manifestó que “se debe ir a la Corte de La Haya, para zanjar de una buena vez un problema limítrofe que no podemos estar postergando (…) Estamos a 15 años de cumplir 200 años como república y no puede ser que hasta el momento no tengamos nuestras fronteras fijas, eso es inaceptable”.

Según Mekler, García Belaunde tiene que explicar al Congreso la política exterior de Perú respecto de los límites marítimos con Chile. “El canciller debe ir al Congreso, si quiere en forma reservada, a explicar la política exterior con Chile y por qué se esperó que el Tribunal Constitucional de ese país derogue la ley que recortaba Tacna para recién pronunciarse”, señaló.

El parlamentario postuló que “hay que tener en cuenta que (la Presidenta Michelle) Bachelet, siendo amiga del Perú, como dicen, firmó dos veces el proyecto de ley que crea la Región Arica-Parinacota que recortaba territorio peruano”.

De acuerdo con Mekler, Torre Tagle es débil frente a Chile: “Creo que hay debilidad de esta Cancillería y la anterior (de Toledo). No entiendo por qué no se va de una vez a La Haya y definamos el tema y elaborar una estrategia y ganar, si es que como estamos seguros de que el derecho nos da la razón”.

“La Cancillería debe de una vez por todas definir nuestros límites marítimos. Si no lo hacemos, siempre estaremos en este problema constante y reiterativo”, concluyó Mekler.

FUERZAS ARMADAS

En el contexto del problema con Chile, el ministro de Defensa peruano, Allan Wagner, anunció el jueves un programa para repotenciar las FFAA. Indicó que en un lapso de cinco años las ramas castrenses podría estar en estado de dar una “respuesta esencial” a las necesidades de defensa del país.

No obstante, el congresista Luis Gonzales Posada, que preside la Comisión de Defensa del Congreso unicameral, expresó que es necesario entrar en una “cura de silencio” sobre las carencias de los institutos armados.

“No podemos continuar señalando nuestras debilidades, creo que ya lo dicho es suficiente. Lo que hay que hacer ahora es pasar de las palabras a los hechos y eso va a requerir una mejor definición presupuestal y recursos extraordinarios, porque evidentemente no podemos continuar señalando nuestras debilidades. Creo que lo dicho es suficiente y hay que pasar a la acción”, señaló Gonzales Posada, que milita en el gobernante aprismo.

 

 

HUMANISTAS ELIGEN A MUJER DE ORIGEN QUECHUA, COMO PRESIDENTE DEL PARTIDO

Enviado por Jessica Osorio jessica.osorio@imagicair.cl 

El Tribunal Supremo del Partido Humanista proclamó a una mujer de origen Quechua nacida en Bolivia, Marilén Cabrera, como presidente de la colectividad para los próximos 2 años, en que deberá enfrentar los desafíos de la rearticulación de la izquierda extraparlamentaria en torno al Podemos y la elección municipal.

La nueva directiva del Partido Humanista se constituyó formalmente este miércoles 3 de enero a las 19 hrs. en el local partidario ubicado en Brasil 23 de la comuna de Santiago Centro. En la ceremonia participaron numerosos militantes que en un ambiente de mucha alegría vitorearon la designación  de cada uno de los cargos de la estructura nacional partidaria.

En la nueva dirección, llama la atención la completa renovación de dirigentes, sólo permanecen 2 miembros de la antigua directiva, destacando la presencia de dos jóvenes, Danilo de 23 años y Bastían de 18 años, llamado este último a cumplir el servicio militar y Fernando Lira, detenido y torturado en Pisagua durante la dictadura y vicepresidente de la Agrupación Nacional de ex Presos Políticos de Chile.

El encuentro se inició con una ceremonia de reconocimiento del Movimiento Humanista, en la cual se expresan los principios a los que adhieren, teniendo al ser humano como el centro de su acción social.

El  presidente saliente del Partido Humanista, Efrén Osorio, ex consejal y candidato a senador, manifestó  su agradecimiento " a todo el Partido Humanista por el trabajo realizado y a Silo guía espiritual del Nuevo Humanismo. Finalizando su intervención con la frase del mismo Silo "ama la realidad que construyes y ni aún la muerte detendrá tu vuelo".

La ex secretaria General del PH, Marilén Cabrera Olmos, y actual presidenta, al ser consultada sobre la ventaja de que una mujer encabece el partido mencionó que

"el proyecto humanista se  caracteriza por tener como  base al ser humano, independiente de su condición de genero, el sistema es esencialmente discriminador y afecta a todo el mundo".

Durante la ceremonia Tomás Hirsch, entregó su saludo y respaldo a la nueva directiva enfatizando en la necesidad de trabajar juntos a otros para construir el Chile que queremos.

La nueva presidente del Partido Humanista, Marilén Cabrera, precisó en la urgente necesidad de sacar al PODEMOS de la actual crisis y de recuperar su proyecto fundacional.

 

Trabajadores marítimo portuarios, Aduana y SAG anuncian paro

Unión de Trabajadores Marítimos Portuarios, Aduaneros y Servicio Agrícola y Ganadero (UMPAS)
Rebelión

26 de Enero : Paro

La Unión de Trabajadores Marítimos Portuarios, Aduaneros y Servicio Agrícola y Ganadero de Chile «UMPAS», organización representativa de los trabajadores Portuarios y Funcionarios de Aduanas y del Servicio Agrícola y Ganadero, actores sociales relevantes en la vida regional y nacional, frente a las nuevas políticas para los puertos del país denominada "Chile Portuario 2020" dada a conocer por las Empresas Portuarias y altos ejecutivos del gobierno como asimismo ante las necesidades de modernización de los servicios públicos relacionadas con la actividad de comercio exterior del país y particularmente los servicios referidos, hacemos presente a la comunidad regional y nacional nuestros planteamientos relativos a la modernización de los sectores involucrados.

Las demandas planteadas importan la discusión, debate y controversia de aspectos que pueden calificarse de formales unos y de fondo otros, que impidan la repetición de los errores y abusos que pudiesen haberse cometidos en procesos similares llevados a cabo y en particular aquellos acaecidos en la negociación portuaria de 1999.

Los cambios que se proponen se orientan a la modernización de los servicios del Estado concurrentes a esta propuesta y del sector de de los trabajadores marítimos portuarios que se ve amenazada con proyectos de la envergadura del denominado Puerto Barón, Zeal y la futura licitación del espigón de Valparaíso, todos procesos que se han llevado a cabo sin la participación real de los trabajadores afectados ni de la ciudadanía en general.

Nuestras propuestas son de carácter general a consecuencia de elaborarse por las autoridades las propuestas de desarrollo bajó un absoluto secreto o simulada participación y, desde este punto de vista, significan un avance en la transparencia que debe regir la conducta del gobierno, sus organismos y empresas, debiendo ser desarrolladas en sus aspectos técnicos, legales y económicos, una ves que las referidas autoridades las den a conocer a todos los involucrados y ciudadanía en general, las propuestas de modernización y durante la discusión misma.

Importan por último, como política de fondo, el reconocimiento que la modernización del sector publico y laboral en general debe llevarse a cabo dignificando en forma permanente la función pública, sus funcionarios y a las trabajadores en general, reconociendo el aporte económico de estos y dejando de lado como principio rector la obtención de la máxima rentabilidad del capital, asumiendo en consecuencia el Estado, que aun sin discutir la ilicitud o licitud de su actuar, el mismo genera consecuencias sociales no sólo directamente a nivel de los trabajadores y funcionarios directamente afectados, sino también indirectamente en grupos familiares y en definitiva, en la comunidad regional y nacional en que los trabajadores se insertan, este daño social que aún no siendo deseado ni buscado por el Estado, no puede ser de cargo de los trabajadores. Sostenemos en consecuencia que en todo proceso de modernización y en particular el presente, que afecta a los trabajadores reunidos en la UMPAS, debe incorporarse como una variable económica a considerar, el impacto laboral y social que la puesta en marcha de las medidas de modernización signifiquen para los trabajadores.

A partir de estas afirmaciones la Unión de Trabajadores Marítimos Portuarios, Aduaneros y Servicio Agrícola y Ganadero de Chile «UMPAS», enuncia sus demandas y propuestas.

II. Nuestras propuestas

Ø La negociación directa entre la Unión de Trabajadores Marítimos Portuarios, Aduaneros y Servicio Agrícola y Ganadero de Chile «UMPAS» y el Gobierno , la cual importa el establecimiento de una mesa de negociación sectorial, constituida formalmente a través de decreto presidencial con la participación de los Ministros de Hacienda, de Trabajo y Previsión Social, Presidente del Directorio de la o las Empresas Portuarias involucradas y los representantes de la Unión de Trabajadores Marítimos Portuarios, Aduaneros y Servicio Agrícola y Ganadero de Chile «UMPAS».

Ø Una negociación de carácter global, lo cual importa el reconocimiento de la organización dada por los propios trabajadores y significa que la mesa de negociación referida precedentemente, deberá refrendar todos los acuerdos de las comisiones subsectoriales que puedan crearse en razón de la especificidad de cada uno de los servicios públicos y trabajadores portuarios involucrados en la presente negociación.

Ø En consideración de la naturaleza del trabajo portuario y lo dispuesto en la ley Nº 19.542, el establecimiento en instrumentos de carácter general y obligatorio de normas que establezcan que en todo proceso que importe un llamado a licitación pública o privada será obligatoria, a través de sus organizaciones sindicales, la participación de los trabajadores en la preparación de las bases de licitación.

Ø Los acuerdos logrados deberán formalizarse en instrumentos jurídicos válidos y en consecuencia exigibles aún judicialmente frente al Estado.

Ø Los fondos que se señalará y se solicita sean aportados por el gobierno para la solución propuesta se entregarán directamente por el estado a los organismos provisionales correspondientes, determinado en su monto particular, para cada uno de los trabajadores beneficiados, no pudiendo ser entregados a sindicatos, confederaciones ni comisiones creadas a tal efecto.

Aspectos de Fondo.

Estos importan los aspectos que deberán ser considerados en la negociación respecto de las materias que afectan a los trabajadores agrupados en la Unión de Trabajadores Marítimos Portuarios, Aduaneros y Servicio Agrícola y Ganadero de Chile «UMPAS»

A este respecto se propone:

Ø Establecer mediante una reforma legal, en cuya elaboración deberán participar los representantes de los trabajadores, el sistema de libre elección provisional, el cual significa reconocer a los trabajadores la libertad de afiliarse al sistema de Administradoras de Fondos de Pensiones o al Instituto de Normalización Provisional, como asimismo la movilidad de los trabajadores entre ambos sistemas, durante toda la vida laboral del trabajador.

Ø En el actual proceso de negociación y modernización de los Servicios Públicos de Aduanas, Servicio Agrícola y Ganadero y sector Marítimo Portuario, y sin perjuicio del establecimiento del sistema de libre afiliación previsonal, deberá permitirse la incorporación o traspaso de los trabajadores que se encuentren en condiciones de pensionarse por su edad o estado, de aquellos que encontrándose pensionados su pensión no alcance el monto mínimo que se señalara, de aquellos que resulten despedidos o desvinculados en conformidad a las normas generales o condiciones y requisitos que se acuerden, al Instituto de Normalización Provisional, ya sea que estos se encuentren en el sistema de Administradoras de Fondos de Pensiones por provenir del sistema anterior, o hayan iniciado su vida laboral bajo la plena vigencia de estas.

Ø Deberá considerarse para el caso de los trabajadores que se encuentren en condiciones de pensionarse en conformidad al párrafo precedente, la aportación de fondos para la obtención de una pensión mínima ascendente a la suma de quinientos mil pesos, en conformidad a las actuales normas que regulan el referido organismo provisional (INP), sin perjuicio de aquellos trabajadores que actualmente tuvieren derecho a una pensión de un monto igual o superior al señalado.

Ø Respecto de aquellos trabajadores que no reúnan los requisitos generales o que se acuerden en la presente negociación, pero que se encuentren en condiciones de pensionarse por razón de su edad o estado, deberán otorgarse pensiones administrativas ascendentes a la suma de quinientos mil pesos.

Ø Respecto de aquellos trabajadores que no obstante encontrarse gozando de una pensión sea esta a través del sistema del Instituto de Normalización Provisional o de las Administradoras de Fondos de Pensiones, inferior a la suma de quinientos mil pesos señalada, deberá considerarse la aportación de fondos para elevar sus pensiones hasta dicho monto o el otorgamiento de una pensión complementaria compatible con la que se encuentre percibiendo.

Ø En cualquier caso de entregarse una pensión por un medio distinto del señalado deberá estipularse su compatibilidad con toda otra pensión a que tuviere derecho el trabajador, sea actualmente o en el futuro.

Ø Respecto de aquellos trabajadores Marítimo Portuarios que no resulten afectos a despido y deban a trasladarse a desarrollar sus funciones en la proyectada Zona Extraportuaria de Extensión Logística (Zeal) debe mantenerse su calidad de Trabajadores Portuarios y en consecuencia conservarse el régimen jurídico laboral al cual se encuentran afectos en la actualidad.

A tal efecto debe mantenerse la plena vigencia del Reglamento de Trabajo Portuario, estudiándose las modificaciones que sean necesarias a fin de regular el desarrollo del trabajo portuario en todos sus aspectos específicos. (Horarios, tarifas, sistema de turnos, etc.).

Del mismo modo, se descarta de modo absoluto la existencia de puertos secos cualesquiera sea la denominación que pretenda utilizarse para llevarlos a la practica.

Ø Respecto de aquellos trabajadores Marítimo Portuarios que no resulten afectos a despido y deban a trasladarse a desarrollar sus funciones en la proyectada Zona Extraportuaria de Extensión Logística (Zeal) y en el caso que los servicios portuarios sean concesionados a terceros debe establecerse en las respectivas bases de licitación la responsabilidad solidaria del Estado(Fisco), Empresa Portuaria involucrada y Concesionario, respecto del cumplimiento de las obligaciones laborales y previsionales propias de los contratos que se suscriban.

Asimismo deberá contemplarse en las respectivas bases de licitación el establecimiento como regla general en los contratos que se suscriban con los trabajadores la existencia de una indemnización a todo evento para el caso de despido, debiendo discutirse las exclusiones de la misma y período de vigencia.

Ø Respecto de aquellos trabajadores Marítimo Portuarios que no resulten afectos a despido y deban a trasladarse a desarrollar sus funciones en la proyectada Zona Extraportuaria de Extensión Logística (Zeal) y en el caso que los servicios portuarios sean concesionados a terceros debe establecerse en las respectivas bases de licitación la preferencia en la contratación por parte del concesionario de trabajadores que actualmente desarrollan dicha función en relación a terceros, como asimismo un sueldo equivalente al que actualmente se paga y percibe por los servicios que se concesiones.

Ø En aquellos casos que trabajadores marítimo portuarios no hubieren sido despedidos o desvinculados dentro del actual proceso de modernización y resultaren cesados en el desarrollo de su trabajo como consecuencia de un proceso de licitación y concesión, deberán quedar sujetos a las normas señaladas para aquellos que resultaren despedidos a consecuencia del actual proceso.

Ø Respecto de aquellos trabajadores Marítimo Portuarios que no resulten afectos a despido y deban a trasladarse a desarrollar sus funciones en la proyectada Zona Extraportuaria de Extensión Logística (Zeal) y en el caso que los servicios portuarios sean concesionados a terceros debe establecerse en las respectivas bases de licitación la obligación del concesionario de capacitar a sus trabajadores en conformidad al trabajo que se desarrolle como asimismo en el caso de introducción de tecnología, o procesos de producción que puedan significar una alteración de la naturaleza del trabajo.

Ø Respecto de los casos específicos de los funcionarios del Servicio Nacional de Aduanas y Servicio Agrícola y Ganadero, se requiere la resolución de la inestabilidad y precariedad del empleo que se ha producido a consecuencia del alto número de personas que ejerciendo funciones propias del servicio se encuentran sujetas a un régimen jurídico a contrata u honorarios.

A fin de dar solución a este problema se propone:

i) Ampliación de las plantas: Una modificación legal sea a través del envío de un proyecto de ley con suma urgencia o mediante el ejercicio de la facultad delegada otorgada por el parlamento se amplíen las plantas de los respectivos servicios de forma que estas respondan a las necesidades, requerimientos y naturaleza de los servicios que se desarrollan.

ii) Vigencia actual del Estatuto Administrativo: Sin perjuicio de lo señalado en el numeral precedente, y en concordancia y armonía, sea a través de una modificación legal con tramite de suma urgencia o mediante el ejercicio de la facultad delegada otorgada por el parlamento debe considerarse el paso a la planta de aquellos trabajadores actualmente a contrata u honorarios que cumplen funciones permanentes y regulares en el Servicio Nacional de Aduanas y Servicio Agrícola y Ganadero, otorgándoles en consecuencia la calidad de funcionarios públicos, reconociendo el tiempo servido de modo continuo a efectos de la carrera funcionaria.

iii) Producido el ingreso del Servicio Nacional de Aduanas y Servicio Agrícola y Ganadero al sistema de Alta Dirección Pública, deberá establecerse que podrán participar en los concursos los funcionarios de carrera, teniendo éstos preferencia en igualdad de condiciones con terceros ajenos a los servicios públicos señalados.

Valparaíso, 26 de enero de 2007.-

Eliana Santander Berríos, Asociación Nacional de Funcionarios de Aduanas de Chile.

René Arismendy, Presidente Nacional de Asociación de Funcionarios del SAG.

Luis Caamaño Palacio, Confederación Marítima de Chile.

Juan Díaz Eshima, Federación de Trabajadores Portuarios de Valparaíso.

Osvaldo Campaña Cuello, Federación de Trabajadores Marítimos, Portuarios y Afines de Valparaíso.

Luis Méndez Tolosa, Federación de Estibadores Marítimos Portuarios de Chile

Jorge Bustos Bustos, Vicepresidente de la Confederación de Gente de Mar.

El Chile actual y la democracia: Una perspectiva crítica

Franck Gaudichaud
Rebelión
Traducido para Rebelión y Tlaxcala por Guillermo F. Parodi

Después de la muerte del ex-dictador A. Pinochet, a los 91 años y sin que haya sido condenado por sus múltiples crímenes, varios comentaristas pronosticaron el fin definitivo de la eterna transición democrática chilena. Meses antes, la elección de la candidata de la « Concertación de partidos por la democracia », Michelle Bachelet, como presidenta de la República de Chile, fue objeto de la atención de la prensa mundial, quien veía en esta noticia la apertura de un nuevo ciclo en la vida política chilena. El presente análisis -del cual una primera versión fue escrita en francés antes de la muerte de Pinochet (http://risal.collectifs.net/article.php3?id_article=2021)- pretende reinscribir el Chile del gobierno Bachelet en el contexto de una sociedad que sigue profundamente modelada por la dictadura. Por otra parte, después de diez meses a la cabeza del Ejecutivo, este gobierno puede ser sometido a una primera evaluación crítica. Finalmente, mostraremos que la multiplicación de las movilizaciones colectivas, desde la elección presidencial podría constituir un factor esencial para la comprensión de las evoluciones recientes del Chile actual y esto en contradicción con la política neoliberal de la Concertación.

Introducción

El 11 de marzo de 2006, la socialista Michelle Bachelet prestaba juramento delante del Congreso (en Valparaíso), como nueva presidenta de la República de Chile. Sucediendo a Ricardo Lagos, es la primera Presidenta de la historia de Chile y la tercera mujer que ha sido elegida en este cargo en un país de América Latina. De regreso a Santiago, M. Bachelet quiso repetir su voluntad de encarnar la unidad nacional, " después de las divisiones del pasado ", particularmente las de los años de plomo de la dictadura del General Pinochet (1973-90).

Elegida en segunda vuelta con 53,5% de los votos, se impuso al candidato de la coalición de derecha, el multimillonario liberal y dirigente de « Renovación Nacional » (RN), Sebastián Piñera. Además de Piñera, Michelle Bachelet se distanció de los dos candidatos restantes de la contienda electoral. Comenzando por Joaquín Lavin, candidato de la UDI (Unión Democrática Independiente), católico ultra-conservador que apoyó al régimen militar y desde tiempo considerado como líder “natural” de la derecha, como lo había sido en ocasión de las elecciones presidenciales de 1999. Pero Lavin perdió su apuesta: La UDI con un 23,2% de los votos, finalmente tuvo que apoyar al favorito de RN, en el seno de "la Alianza para Chile" [1]. En la primera vuelta se encontraba además Thomas Hirsch, comprometido detrás de la bandera de "Juntos Podemos más", coalición de varias organizaciones de la izquierda extraparlamentaria dirigida por el Partido comunista chileno (PC) y el Partido Humanista (PH) [2].

La llegada a la dirección del gobierno de M. Bachelet hizo correr mucha tinta en todo el mundo. En un país reputado como conservador, ese voto masivo en favor de una mujer divorciada, agnóstica y miembro del PS dio mucho para reflexionar. Numerosos editorialistas creyeron descubrir allí una verdadera ruptura, a más de 30 años del bombardeo de la Moneda. Pero ¿qué ha ocurrido realmente? ¿Será que esta elección es un signo de que la “transición chilena” ha llegado a su “fin”? ¿A este respecto, una reflexión en términos de transición democrática será realmente el mejor medio para comprender el Chile de Michelle Bachelet? Con el fin de intentar responder a estas preguntas, nos proponemos reinsertar en su continuidad histórica las últimas elecciones, analizando al mismo tiempo algunos elementos de cambio que parecen atravesar la sociedad chilena.

La transición « pactada » de la era Pinochet y el capitalismo neoliberal


La «transiciología» y las reflexiones sobre la salida de regímenes autoritarios se han convertido a lo largo del tiempo en una disciplina de las ciencias políticas: Los “transiciólogos” se esfuerzan en describir las formas de pasaje de un régimen político autoritario a un régimen democrático representativo liberal [3]. En ese tema, América Latina es un laboratorio a cielo abierto, en el que varios países se lanzaron a procesos de “transición pactada”: bajo la presión de movimientos de oposición a la dictadura, una parte de las elites políticas civiles negociaron con la junta y las clases dominantes, una salida del régimen militar, llegando a formas híbridas, llamadas a veces - ¿de manera eufemística? - “democracia degradada” o “incierta” [4]. Son Costa Rica en 1948, Colombia en 1957 y Venezuela en 1958 los países que inauguran esa danza de transiciones desencantadas. A fines de los años setenta y durante los años ochenta, la extensión mundial de la hegemonía neoliberal reforzó estos procesos basados en una doble exclusión de los pueblos, socioeconómica y política: Procesos "en los que las transiciones “pactadas” y la adhesión a la ortodoxia neoliberal confirieron a las organizaciones políticas un carácter terriblemente excluyente: la agudización de las desigualdades y el aumento de la violencia hacen del ejercicio de la ciudadanía una ficción, mientras que el juego político se encuentra monopolizado por partidos vinculados entre ellos por pactos "[5].

Algunas décadas más tarde, la transición chilena se ubica plenamente en esta categoría, con la diferencia que en Chile, es la junta militar que se encargó de aplicar el modelo neoliberal y eso desde 1975. Sin pretender volver sobre todas las características del período, es necesario al menos subrayar el carácter “refundador” de la dictadura. El general Pinochet comprometió al país, con el apoyo de la oligarquía local y del capital transnacional, en un proyecto global, reorganizando profundamente la sociedad chilena [6]. Lo que será denominado mucho más tarde el “Consenso de Washington” (liberalización, desregulación, privatización, reducción de las atribuciones del Estado) se aplica de manera precoz en Chile, pero en un contexto de terrorismo de Estado [7]. Esta “contrarrevolución neoliberal”, que modifica el modo de acumulación y las relaciones sociales, permite además una tasa de crecimiento e índices macroeconómicos muy satisfactorios a los ojos del Fondo Monetario Internacional (FMI) (R. Agacino, 2006). La Constitución promulgada en 1980 –y vigente hasta ahora- apunta a institucionalizar ese proceso contrarrevolucionario integral y, sobretodo, prepara las condiciones para su supervivencia más allá del régimen militar. Es en ese marco que la futura “Concertación de los partidos políticos por la democracia” [8] es conducida a negociar la naturaleza de la transición con las fuerzas partidarias del régimen militar después de la victoria del “no” en ocasión del plebiscito de octubre de 1988. Basada en la exclusión de la izquierda radical (esencialmente el PC y el Movimiento de la izquierda Revolucionaria – MIR), esta “transacción democrática” permite la conformación de la “Concertación” que reúne adversarios políticos de ayer, entre otros el PS renovado y la vieja Democracia Cristiana golpista. Estas organizaciones se reagrupan para asumir la dirección del gobierno y canalizar la transición dentro del modelo neoliberal [9].

La Concertación ganó las primeras elecciones posdictatoriales (marzo 1990), después de haber negociado reformas constitucionales limitadas y haber renunciado a la convocatoria de una asamblea constituyente. El sociólogo Manuel Antonio Garretón (quien siempre ha sido abiertamente favorable a la Concertación), esta fecha cerraría la transición propiamente dicha para dar lugar a un régimen político en el que el Estado de derecho coexiste con varios poderes fácticos e instituciones heredadas de la dictadura (especialmente el sistema de elección) : el intelectual chileno avanza el concepto de un « régimen democrático con enclaves autoritarios heredados » o también de un « régimen autoritario con enclaves democráticos » (Garretón, 2006). Esta etapa abierta en 1990 estaba todavía vigente en el momento de la elección de M. Bachelet, pese a varias reformas durante los tres gobiernos sucesivos de la Concertación, que se afirma como la coalición más estable de la historia institucional chilena.

La elección de M. Bachelet: una ruptura… ¿simbólica?

« Hoy es un día importante para Chile. De hoy en adelante, podemos decir que la transición chilena ha terminado. Chile tiene una constitución de acuerdo con su tradición histórica». Así se expresaba en julio de 2005, el Presidente en ejercicio R. Lagos después de la aprobación por parte del Congreso de varias enmiendas: reducción de seis a cuatro años del mandato presidencial; eliminación de las categorías de senador designado y de senador vitalicio; restitución al poder civil de la facultad de cambiar a los comandantes de las fuerzas armadas y de la gendarmería. Tales reformas entraron en vigor el 11 de marzo de 2006 en el momento de la envestidura de M. Bachelet. ¿Será que el debate sobre la «transición democrática» está cerrado definitivamente?

De hecho, si se busca una fecha que marque el fin de esta transición, uno podría darse cuenta que siempre parece terminar… ¡para siempre recomenzar! [10]. El presidente Aylwin (DC) en el momento de suceder a Pinochet había ya anunciado el fin de la transición, opinión que ha posteriormente reiterado en ocasión de los debates en torno de la comisión Rettig en materia de derechos humanos; Eduardo Freí (DC) al término de su mandato (2000) Había también constatado el retorno de los militares a sus cuarteles y muchos observadores han visto en el arresto del General Pinochet en Londres la confirmación de tales pareceres [11]. Afirmaciones rápidamente desmentidas por la ausencia de juicio contra el ex dictador, el mantenimiento de la ley de amnistía de 1978 y el carácter parcial de la “mesa redonda” sobre las víctimas de la represión (1998). Algunos han interpretado el periodo de R. Lagos como la coronación definitiva de ese lento proceso. Además de las reformas institucionales, la Concertación destaca en su balance la reducción de la pobreza, de la que el porcentaje total pasaría de un 45,1% de la población en 1987, al 18,8% en 2003 según criterios internacionales (sobre 15,5 millones de habitantes). Insiste igualmente sobre el impacto positivo provocado por el informe Valech (Comisión sobre la tortura y la prisión política). Recordemos que esos avances parciales, reales en términos de verdad oficial pero no de justicia, son el fruto de décadas de movilizaciones de las familias de los detenidos-desaparecidos. Pese a todo, el gobierno de Lagos mantuvo fundamentalmente la táctica de la “justicia en la medida de lo posible”: Es decir una impunidad inmensa acompañada de dosis limitadas de verdad y de reparación calificada de “austera”, en nombre de la “reconciliación nacional” (Castro, 2002). Lagos intentó incluso varias veces crear una ley de “punto final”: Fue precisamente el objetivo del proyecto de ley presentado en 2003, que debió ser abandonado bajo la presión de los organismos de Derechos Humanos. Hay que señalar que esta política del perdón institucionalizado a torturadores y responsables de terrorismo de Estado no es una exclusividad de la transición chilena, puesto que la encontramos bajo distintas formas en varios países del globo (Lefranc, 2002). Pero, como lo subraya Miguel Ruiz, es solamente recordando cual fue la gestión de la Concertación en tema de Verdad y Justicia que podemos entender porque Pinochet murió como un dictador que nunca fue condenado por sus crímenes: “Amparados en la “independencia” del Poder Judicial, los gobiernos de la Concertación seguían teniendo confianza en que los juicios por la violación de los Derechos Humanos no les crearían grandes dificultades tanto a ellos como a los militares involucrados en dichas violaciones, porque no habría castigo a los culpables o ese castigo sería solamente simbólico. Así se daría cumplimiento a los acuerdos de la Concertación con el Pinochetismo y la derecha, impuesto por Estados Unidos, que contemplaban no castigar a los criminales, en particular a Pinochet” [12]. Y si Bachelet se negó a participar y organizar un funeral nacional al viejo dictador, no olvidemos que la ministra de defensa de la Concertación participó en las exequias con honores al ex comandante en jefe del ejército Pinochet…

Globalmente si uno se empeña en hacer un balance crítico de la gestión concertacionista, puede hablar de una transición democrático-liberal atrofiada, apoyada en una profundización económica pero también social del modelo neoliberal, y obtenida por una administración civil elegida en un marco institucional heredado de la dictadura (Fazio, 2005). Sin embargo, cuando M. Bachelet lanzó su campaña electoral bajo la bandera de la Concertación, se benefició de encuestas de opinión favorables obtenidas gracias a un manejo hábil de los medios de comunicación oligopólicos, de una tasa de crecimiento macro-económico de 6% para 2005 y del consecutivo apoyo entusiasta de los empresarios nacionales y del capital financiero internacional. Recordemos que esta última condición (apoyo del capital local y global) es considerada como uno de los elementos claves para la mal-denominada “gobernabilidad democrática” post-Pinochet, teorizada por Edgardo Beoninger, principal ideólogo orgánico de la Concertación [13].

Paralelamente, la nueva presidenta logró encarnar un cambio cultural relativo, en primera medida porque es una mujer. Como subrayan los analistas de las elecciones, el voto femenino parece haber marcado la diferencia en las urnas, sin que la candidatura de M. Bachelet haya sido – y de ninguna forma- la de una feminista. La actual “primer dama” instrumentalizó con brío y inteligencia un deseo nacional de revitalización de las relaciones entre la política y los ciudadanos: “los representados clamaban por una renovación de la relación política, construida sobre una mayor identificación y proximidad con sus representantes: aspiraban a reconocerse en la candidata, a ver sus pedidos representados y a ser escuchados” [14]. También podemos ver en esta elección una ruptura simbólica. M. Bachelet ha sabido imponerse (incluso contra Soledad Alvear de la DC), sin ocultar su pasado militante, que desalenta a una parte del electorado conservador de la Concertación [15]. Médica, hija de un general asesinado después del golpe de Estado, fue presidenta de la Juventud Socialista durante el gobierno de Salvador Allende (1970-1973). Durante la dictadura, su compromiso con la defensa de los Derechos Humanos le costó ser arrestada (en 1975) y torturada en el siniestro Centro de Detención de Villa Grimaldi. Por supuesto, los antecedentes mencionados están lejos de ser anodinos. Esta dimensión simbólica habría sido todavía más fuerte si se hubiese confirmado la acusación contra el general Pinochet, precisamente por los crímenes cometidos en Villa Grimaldi (acusación cerrada por la muerte del dictador). Otro punto importante es la visión institucional de M. Bachelet: Además del acento puesto en lo social, el otro eje de la campaña ha sido el de la reforma indispensable del sistema binomial, creado por la dictadura a fin de sobre representar la derecha e impedir el retorno al seno de las instituciones de la izquierda radical. Este sistema profundamente anti democrático ha sido mantenido concientemente y de manera funcional hasta la fecha por la Concertación, pese a todas las oportunidades de cambiarla. El voluntarismo reformador ha valido a la candidata concertacionista el apoyo del PC en la segunda vuelta de las elecciones, elemento no despreciable de su elección, tal como había ocurrido en la de Lagos en 1999. Queda por saber que tipo de escrutinio lo reemplazará y que saldrá de las negociaciones de cúpulas en curso entre las diversas fuerzas políticas del país. Lo más probable es que el resultado esté, una vez más, muy lejos del discurso democratizador mediático, cuando los partidos dominantes se orientan hacia una reforma a medias, que abriría una parte mínima del congreso a un escrutinio proporcional. Tal reforma utilizaría la llegada (minoritaria) del PC en el Parlamento como legitimación de una estructura institucional liberal-burguesa: o sea, reformar un poco para no cambiar nada... También, otros índices se manifestaron en ocasión de esta elección, mostrando evoluciones más estructurales en el campo político chileno (Agacino, 2006).

Entre esas tendencias remarcamos: — El PS se confirma como partido del gobierno y de gestión del sistema capitalista, poniendo en causa la existencia misma del PPD: La mayor parte de los dirigentes socialistas asumen públicamente su orientación “social-liberal” [16] — La DC está con una pérdida neta de posicionamiento político y ideológico como principal organización del país, restando -por el momento- como partido pivote del gobierno — La derecha, tanto su franja liberal como reaccionaria, busca, con más o menos de ganas, desprenderse de la imagen negativa del general Pinochet, acción que se incrementó por las última repercusiones del asunto de las cuentas del ex-dictador encontradas en el extranjero, pero que se freno bruscamente con el fallecimiento del tirano, semanas durante las cuales: en esta oportunidad, Chile apareció de nuevo dividido, donde sectores de la población y de las clases dominantes siguen mostrándose nostálgicos de la gesta autoritaria del régimen militar. Globalmente, la derecha permanece fraccionada, mientras que el voto de los sectores pudientes parece alternar entre la Concertación y la Alianza por Chile. — Finalmente, las tentativas de una parte de la izquierda extraparlamentaria de reinvertir en el campo institucional a través de la coalición “Juntos Podemos Mas” no han convencido masivamente a las clases populares, mientras numerosos militantes antiliberales y anticapitalistas critican una iniciativa destinada al fracaso, prefiriendo insistir sobre la necesaria reconstrucción del movimiento social y de una CUT bajo una orientación de independencia de clase.

El Chile de Bachelet: continuismo neoliberal y represión de las disidencias

¿Pero, estos elementos de evolución permiten por sí mismos describir un cambio de época? La respuesta es no. Basta solo recordar que, ministra de Salud, luego ministra de Defensa en el seno del gobierno de Ricardo Lagos, M. Bachelet es un “producto puro” de 15 años de Concertación. Pese a una campaña de comunicación millonaria sobre el “gobierno ciudadano”, su programa y primeras medidas políticas fueron las del continuismo, en particular en materia económica. Por otro lado, M. Bachelet no ha pretendido encarnar ninguna ruptura. La composición del primer gabinete lo confirmó, ya que si bien la paridad hombres/mujeres es una novedad, numerosos puestos claves quedaron en manos de viejos caciques de la Concertación. Y al final de los diez primeros meses de gestión, es bien lo que parece dominar. Mientras la campaña electoral estuvo fuertemente centrada en el tema de las desigualdades sociales, y cuando las promesas de los candidatos se multiplicaron, el Estado que gestiona la Concertación es un Estado reducido, enano, sin fuerzas y voluntad política para encarar las reformas sociales más urgentes y controlar el apetito cada vez más voraz de las transnacionales. Pese a un presupuesto en alza (+ 8,9%) obtenido gracias al nivel extremadamente alto del precio del cobre en el mercado mundial, la política pública de M. Bachelet se queda en los límites de la asistencia puntual a favor de los mas desheredados (¿para evitar una explosión social?) y como sostén del “libre-mercado”. Los primeros gestos de la política internacional del nuevo Ejecutivo han sido para reafirmar el anclaje de Chile como aliado estratégico de los Estados Unidos en América del Sur y a favor de un capitalismo desbocado, en el que Chile es tremendamente dependiente para la exportación de sus materias primas y recursos naturales (cobre, madera, pesca, etc.), recursos naturales que son saqueados sistemáticamente sin ninguna consideración ecológica [17].

Sin embargo los problemas no son menores comenzando por tres expedientes candentes: la quiebra total del sistema de jubilaciones por capitalización (cuya solución debía constituir una de las grandes acciones de esta presidencia) [18]; un sistema de salud que funciona a dos velocidades, dejando al borde del camino a los trabajadores más precarios; en fin, una educación municipalizada y transformada en un gran mercado por la Ley Orgánica sobre la Enseñanza (LOCE), instaurada por el general Pinochet justo antes de su partida. Frente a esto, el gobierno no se muestra ni siquiera listo para modificar significativamente el sistema impositivo del país o la escala salarial, por más que sean profundamente injustas. Lo mismo ocurre en materia de recursos minerales: pese a la discusión de eventuales royalties, el meollo de la legislación sobre la explotación del cobre será conservado, junto con la ley que legaliza –desde los tiempos de la dictadura– una verdadera alienación de este recurso no renovable en beneficio de las multinacionales y en detrimento de CODELCO (la Corporación del Cobre pública) [19]. Como lo hacía notar un reportaje del diario conservador francés Le Figaro: "Hacer frente a las 16 empresas que controlan un 80% de la economía chilena, rediseñando los impuestos y reforzando el derecho de los trabajadores queda excluido” por Bachelet. Y el proyecto de reforma previsional presentado por el gobierno en diciembre pasado acaba de confirmar estos dichos. Es cierto, la reforma permitirá que las personas mayores de 65 años que no consiguieron durante su vida reunir fondos para una jubilación gocen de una pensión de 75 mil pesos, lo que se duplicaría en el caso de una pareja. Pero, así lo anota Paul Walder, “el proyecto de reforma, que es una importante transformación en las políticas públicas orientadas a los extremos sociales, es sin duda un subsidio a los más pobres, pero también es necesario constatar que es la validación del sistema de capitalización individual, al que ha dejado intacto. Al no tocarlo, al tomar el Estado la carga social del sistema, de los márgenes del mercado – de los cuales ha liberado a este negocio- lo que también hace es consolidar el sistema de Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) como sistema único de previsión y como puntal financiero de la economía chilena” [20]. En tales condiciones, resulta legítimo dudar que el gobierno inicie importantes transformaciones estructurales en los próximos años…

En definitiva, al contrario, son algunas de las peores características del Estado chileno que están siempre en el primer plano del escenario político. Podemos citar entre otros, los varios casos de corrupción que afectan al conjunto de la clase política (como el caso “ChileDeporte”, que siguió los otros casos conocidos en la época de Lagos). Pero sobre todo resulta remarcable el tema de la dimensión de la violencia policial y represiva. Comenzando por el Sur del país donde organismos de derechos humanos denuncian desde hace años la utilización permanente de la coerción del Estado, digna del período militar, contra las movilizaciones colectivas del pueblo mapuche, pese a las promesas de M. Bachelet de ponerle fin [21]. La represión es también cotidiana en contra del movimiento sindical y en contra de toda oposición al poder patronal, cuando el núcleo del derecho laboral aplicado en este país fue escrito… por la Dictadura. Agregamos a ello la actitud del gobierno frente a las manifestaciones masivas de la juventud y particularmente cuando los jóvenes se movilizaron para rechazar la LOCE. Ya que si bien se formó una “Comisión de Consulta” (Comisión Asesora de Educación) que estuvo destinada a canalizar los descontentos, la importancia de la acción represiva de los Carabineros demuestra claramente la negativa del gobierno de considerar que se trataba de un movimiento de fondo, legitimo, democrático que entró en resonancia con un malestar social ampliamente compartido.

¿Qué democracia para Chile? El desafío de reconstruir alternativas al neoliberalismo

Más de 15 años después del fin de las dictaduras en América del Sur, la reflexión de varios analistas políticos tiende a dejar de lado la problemática de la transición para centrarse en el estudio de la “calidad de la democracia”. Pero, la primera pregunta no seria tal vez esta: ¿qué democracia para el Chile actual? (Del Pozo, 2000). Desde ese punto de vista, la reactivación del movimiento social chileno de los últimos meses es, sin ninguna duda, un hecho trascendente. Uno de los objetivos del golpe de Estado de 1973 fue justamente el de erradicar toda protesta social, especialmente la de uno de los movimientos obreros más estructurados del subcontinente. El modelo aplicado desde el golpe, condujo a la transformación del trabajador-ciudadano organizado en sujeto-individuo consumidor. Es allí donde se sitúa en parte el “mito” de la transición chilena, descrito con inspiración por el sociólogo chileno Tomas Moulian (Moulian, 1997). La metamorfosis de la cuestión social durante los últimos 30 años, productora de individualismos negativos (en el sentido del francés Manuel Castel) tiene un enorme peso en el Chile actual. El “milagro económico” de la era post Pinochet ha producido numerosas víctimas y es, más bien, un desastre social: de acuerdo con la ONU, los más de 5000 dólares del PIB per cápita ocultan a uno de los países con mayores desigualdades del planeta y el más desigual de toda América Latina. Así en el momento de hablar de “democracia” o de “democratización”, la discusión debería tratar no sólo de las instituciones sino que también de los derechos sociales de la población y justamente de su capacidad de control sobre una economía hecha de sobre-explotación del trabajo (Winn, 2004). Actualmente la magnitud del trabajo informal o precario y las desigualdades son tales que, a fines del mes de octubre de 2006, el diario oficial La Nación publicó una encuesta volviendo a criticar las optimistas cifras oficiales: Los beneficios descomunales y históricos de los principales bancos del país fueron relacionados con el hecho de que « 60% de los chilenos son pobres o extremadamente pobres » [21]. La mayoría de los chilenos deben subsistir con menos de 190 dólares (100 000 pesos) por mes, mientras que según el informe de la ONU (2005) el salario mínimo que es de 120 000 pesos « es insuficiente para proporcionar condiciones de vida dignas » a los asalariados. Además, la franja del 20% de los más pobres de la población recibe solo el 3,3% de los ingresos totales del país, mientras que el 20% más rico recibe 62,6%.

Sin embargo la apatía y la resignación parecen retroceder. Una parte de la juventud está muy activa en el seno de varios colectivos y en las grandes periferias urbanas, y si forzosamente no votan (más de un millón de jóvenes se niegan a inscribirse en las listas electorales), igualmente ejercen sus derechos ciudadanos: derecho de expresión, a organizarse y a protestar. Es así que el país vivió varios meses en una « revolución de los pingüinos » –los estudiantes de los colegios son llamados así por sus uniformes que desafió al gobierno y cuestionó directamente la herencia de la dictadura. La amplitud de esta dinámica, la profundidad de los debates y la radicalidad de las formas de acción colectiva han hecho temblar al conjunto del aparato político. Igualmente, ciertos signos hacen pensar que el movimiento obrero podría retomar su vitalidad, si –poco a poco- es capaz de unificar de manera transversal y también por rama, millones de trabajadores que se encuentran atomizados y precarizados: en 2006, y entre miles de conflictitos de tamaño menor en todas las áreas de la economía, Trabajadores Subcontratados del Cobre protagonizaron movilizaciones importantes para conseguir reajustes salariales en el marco del aumento del precio del mineral y, en septiembre, votaron la huelga los asalariados de la salud a lo largo del país, en forma combativa, frente a un gobierno arrogante. La Lucha de los Sin Casa y de los Pobladores es también ejemplar de esta ebullición social que podría surgir de nuevo.

En fin, si el Chile de M. Bachelet es el del algún cambio, lo será por lo que se desarrolla en la base de la sociedad y por la lenta reconstitución molecular de su tejido de resistencia al capital: es precisamente de la reactivación colectiva de las luchas sociales impulsada por una generación que no conoció la dictadura, que podría surgir un proceso de democratización real. Tal desafío significará, por cierto, un largo camino donde las clases populares tendrán que reinventar formas de democracia directa, recuperar para si y de las manos de múltiples burocracias la dirección del movimiento obrero y construir alternativas socialistas al neoliberalismo que sepan sacar lecciones de la historia reciente y de sus derrotas. Como lo escribió Mario Amorós, pocos días después de la muerte del viejo Dictador: “La muerte venció a la justicia, pero no a la esperanza”.

Bibliografía

— R. Agacino, Hegemonía y contra hegemonía en una contrarrevolución neoliberal madura. La izquierda desconfiada en el Chile post-Pinochet, ponencia presentada en el “Grupo de Trabajo Hegemonías y emancipaciones” de CLACSO, 30-31 enero de 2006, Caracas (ver: www.redem.buap.mx/acrobat/agacino17.pdf).

— A. García Castro, La mort lente des disparus au Chili sous la négociation civils-militaires (1973-2002), Maisonneuve & Larose, Paris, 2002.

— M. A. Garretón, “Reflexiones sobre la democratización política chilena” en Brasil y Chile. Una mirada hacia América Latina, Ril Editores, Santiago, 2006 (ver: www.manuelantoniogarreton.cl/).

— H. Fazio (y varios autores), Gobierno de Lagos: balance crítico, LOM, Santiago, 2005.

— S. Lefranc, Politiques du pardon, PUF, Paris, 2002.

— T. Moulian, Chile Actual: Anatomía de un mito, LOM, Santiago, 1997.

— J. Del Pozo, Chili contemporain: quelle démocratie?, Nota bene, Montréal, 2000.

— P. Winn (ed.), Victims of the Chilean Miracle: workers and neoliberalism in the Pinochet Era, 1973-2002, Durham and London, Duke University Press, 2004.

Notas

[ 1 ] Para tener una visión de conjunto sobre las elecciones, ver las informaciones reunidas por Christelle Pierre y Patricio Scaff: www.observatorio2006.org/chile.htm .

[ 2 ] Obteniendo sólo el 5,4%, “Juntos Podemos” se dividió en cuanto a la actitud a adoptar en la segunda vuelta.

[ 3 ] M. Dobry (dir.), “Les transitions démocratiques. Regards sur l’état de la ‘transitologie’”, Revue Française de Science Politique, Vol. 50, N°4-5, Paris, août-octobre 2000.

[ 4 ] G. O’Donnel, P. Schmitter, Transitions from Authoritarian Rule. Tentative Conclusions about Uncertain Democracies, The Johns Hopkins University Press, Baltimore and London, 1991 et O. Dabène, Amérique latine. La démocratie dégradée, Complexe, Paris, 1997.

[ 5 ] Revista Critique internationale, N°4, Paris, été 1999, p. 31.

[ 6 ] M. A. Garretón, The Chilean Political Process, Unwin and Hyman, USA, 1989.

[ 7 ] El Estado chileno reconoce actualmente de manera oficial a más de 3000 detenidos-desaparecidos y varias decenas de miles de personas detenidas y torturadas (www.derechos.org/nizkor/chile/libros/represion).

[ 8 ] La Concertación está formada por las siguientes organizaciones: el Partido Socialista de Chile, el Partido por la Democracia (PPD), el Partido Radical Social Demócrata y el Parido Demócrata Cristiano.

[ 9 ] Alfred Riquelme Segovia, « La transition démocratique au Chili et la fin de la guerre froide », Matériaux pour l’histoire de notre temps, Année 1999, Volume 54, Numéro 54, Paris, p. 22 - 25.

[ 10 ] Ver la introducción de Micheline de Sève en « Transitions croisées : Chili-Pologne », Politique et Sociétés, Vol. 24, No 2-3, Montréal, 2005.

[ 11 ] B. Patino sitúa el fin de la transición chilena en marzo de 1994 (Pinochet s’en va..., IHEAL, Paris, 2000).

[ 12 ] Ver www.rebelion.org/noticia.php?id=45096.

[ 13 ] E. Boeninger, “Democracia en Chile. Lecciones para la gobernabilidad”, Andrés Bello, Santiago, 1997, pp. 368-370.

[ 14 ] « M. Bachelet, pour une autre politique ? », La Chronique des Amériques, mars 2006, n°12, Université du Québec à Montréal (www.ameriques.uqam.ca).

[ 15 ] Para un estudio sociológico del electorado chileno: M. A. López and E. Rosado, The New Chilean Voter, workshop of the ECPR, April 2005, Spain.

[ 16 ] La última propuesta del senador socialista C. Ominami de flexibilizar aún más el código de trabajo, aunque ya el actual es considerado por la OIT como poco respetuoso con los trabajadores, es una señal muy clara sobre ese propósito.

[ 17 ] Después de firmar el TLC con los EEUU y la UE, Chile acaba de firmar una acuerdo de libre comercio con China (y pronto lo hará con Japón).

[ 18 ] De acuerdo con las proyecciones, la mitad de los 7 millones de titulares de cuentas ahorro-jubilación, manejados por las sociedades de administración de fondos de pensión (AFPS), cobrarán el día de su retiro una suma mensual inferior a la pensión mínima, de alrededor de 130 dólares – una suma insuficiente para vivir.

[ 19 ] Esto por un sistema de concesiones mineras otorgadas al capital extranjero y una fiscalidad (impuestos) entre las más débiles del mundo. Paralelamente, la ley obliga a CODELCO a reservar el 10% de los beneficios... a las fuerzas armadas (Fazio, 2005, pp. 29-42).

[ 20 ] Ver www.rebelion.org/noticia.php?id=44111.

[ 21 ] Ver el apartado “Mapuche” de la sección Chile de Rebelión: www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=1&id=152.

[22] La Nación, Santiago, 29 de octubre de 2006.

 Franck Gaudichaud pertenece al colectivo de Rebelión. Es doctor en Ciencias Políticas y autor de Poder Popular y Cordones industriales. Testimonios sobre la dinámica del movimiento popular urbano en Chile - 1970-1973 (LOM, Santiago de Chile, 2004, www.lom.cl ) y Operación Cóndor. Notas sobre el terrorismo de Estado en el Cono Sur (Sepha Ed., Madrid, 2005, www.editorialsepha.com). Es asimismo miembro de la junta editorial de la revista francesa Dissidences (www.dissidences.net).

Guillermo F. Parodi es escritor, profesor universitario, miembro del Observatorio Internacional de la Deuda y de los colectivos de Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. URL de esta página: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=45521

 

EL OCASO DE LA CONCERTACION

Enviado por: "@ volar" volar_2004@yahoo.com.ar   volar_2004

Vie, 26 de Ene, 2007 1:38 am (PST)

Aunque se trata de una exageración, y también de una maniobra política manipulada especialmente por la derecha y algunos grupos de la propia Concertación, se ha impuesto la imagen de que la corrupción ha invadido al gobierno y que domina el aparato del Estado. Es verdad que hay corrupción en una escala significativa y es necesario combatirla a fondo, porque corrompe a la sociedad y se trata de recursos obtenidos de impuestos que pagan mayoritariamente los trabajadores. Pero también es cierto que hay cosas que no se dicen. Si hay corrupción en el gobierno, existe también corrupción en el sector privado en mucho mayor proporción. Las mayores defraudaciones al Estado se han producido por acción de particulares, como en el caso de Inverlink con participación de instituciones bancarias y bursátiles. Sin hablar de la evasión tributaria convertida en práctica regular de las grandes empresas. Y nunca se aclaró el misterio de quiénes estuvieron detrás de las operaciones de Juan

Pablo Dávila, en la defraudación a Codelco a fines del gobierno de Aylwin. Es inevitable recordar que durante la dictadura la mayoría de las empresas públicas fueron entregadas a particulares en condiciones vergonzosas. Y no hablemos del papel que han jugado las transnacionales del cobre.

Sin embargo, hay que reconocer que existe una sensación extraña, de inmovilidad agobiante, que desafía el optimismo de los mensajes de las autoridades y los resultados del trabajo de las comisiones y los "paquetes" de medidas que terminan empantanados en el Congreso. Es un clima que favorece a la derecha, que se mantiene a la expectativa confiando en que tarde o temprano el desánimo democrático, la indiferencia, el consumismo y la despolitizació n jugarán a su favor. Desde luego, un 25 por ciento de la población declara en las encuestas que las palabras "Izquierda" y "derecha" no tienen para ellos mayor sentido, actualmente.

OCASO DE LA CONCERTACION

La Concertación está manchada por la corrupción y debilitada por las ambiciones de sus posibles candidatos presidenciales. La Democracia Cristiana considera la posibilidad de abandonar la Concertación, a menos que se le asegure una situación preeminente. El PS y PPD mantienen una pugna sorda. Las ideas socialistas no aparecen por ninguna parte. El partido que lleva ese nombre hace tiempo que abrazó el liberalismo. La presidenta de la República, Michelle Bachelet, no puede suplir con su carisma y sus buenas intenciones la falta de un proyecto movilizador que cambie el eje que han mantenido los gobiernos concertacionistas, cargado hacia el lado de los empresarios, y lo ponga en el lado del pueblo. Después de dieciséis años de gobiernos de la Concertación, siguen existiendo cuatro millones de pobres y se profundiza la brecha que los aleja de los ricos.

El gobierno insiste en los consensos con la derecha, a pesar de que ésta le hace una oposición implacable. Esa insistencia le impide aprovechar la mayoría que la Concertación tiene en ambas Cámaras y el poder de las urgencias para aprobar proyectos que no requieren quórum calificado, que significarían avances importantes y la expresión de una voluntad que haría vacilar a la derecha.

Detrás de la crisis -que amenaza repetirse con más fuerza aprovechando las debilidades de la Concertación- hay problemas de tipo más general. Tienen que ver con la aparente falta de alternativas al neoliberalismo liderado por Estados Unidos que impera en el mundo. Esa situación constituye por sí misma una derrota brutal que ha afectado a las dos vertientes tradicionales de la Izquierda, la marxista revolucionaria y la socialdemócrata.

Las ideas marxistas han sufrido un impacto enorme, pero mayor ha sido el daño sufrido por la socialdemocracia en su bastión europeo. Los partidos socialistas han rechazado el marxismo y se han comprometido con el neoliberalismo, ya sea a través de la "tercera vía" o simplemente -como ocurre en Chile- mediante la administració n y defensa del modelo establecido en beneficio de las transnacionales y los sectores más ricos de la población.

RESURGE LA IZQUIERDA EN AMERICA LATINA

Ha ocurrido, sin embargo, algo inesperado. Lo que parecía una derrota que duraría decenios, comienza a revertirse a parejas con las fallas que evidencia el modelo neoliberal. Por todas partes surgen movimientos de resistencia en busca de alternativa, como está ocurriendo en América Latina. Algunos de ellos incluso conquistan el gobierno, como en Bolivia. Lo confirma el reciente resultado electoral en Ecuador y la previsible reelección del presidente Hugo Chávez en Venezuela. Todavía -hay que decirlo- la Izquierda en Chile y en muchos otros países carece de un proyecto claro y creíble que potencie una lucha que surge de todas maneras, pero en forma poco organizada, débilmente y de modo discontinuo.

En nuestro país sigue siendo enorme la influencia de las ideas de derecha, apoyadas por los medios de comunicación que generan el "pensamiento único" dominante. El mensaje explícito -y también el mensaje oculto- es que no existe alternativa al neoliberalismo y que, por lo tanto, hay que acomodarse a una realidad inamovible. Esa idea cala profundamente y logra imponer un "posibilismo" intolerable: sólo puede plantearse (y hacerse) lo que parece posible. "En la medida de lo posible" es la frase más socorrida que impone el conformismo. Lo que podría tener sentido en la diplomacia, que funciona sobre la base de la mantención de determinadas correlaciones de fuerza, no tiene aplicación cuando se trata de política. Antonio Gramsci lo vio con claridad. Exigió al sujeto social y político una actuación audaz y valerosa, precisamente porque se trata de cambiar la correlación de fuerzas negativa. Se trata de abrir paso a lo que parece imposible y que se convierta en algo posible gracias a la lucha y la organización del pueblo.

Obviamente es necesaria la lucha política para cambiar las cosas. Pero no habrá lucha política si no hay un movimiento social en la base con la fuerza suficiente para plasmarse en proyecto político. La política no debe ser entendida como el arte de lo posible, sino como el arte de descubrir el potencial que existe en la situación concreta para lograr lo que parece imposible: derrotar al neoliberalismo y sustituirlo por una sociedad alternativa que será socialista, porque la humanidad requiere soluciones de ese tipo para los problemas globales que ponen en peligro su existencia.

UN CAMINO PARA CHILE

¿Qué hacer, entretanto, en una situación que previsiblemente se irá deteriorando en Chile, aumentando el peligro de una salida reaccionaria? La experiencia nos indica que no hay respuestas fáciles. En todo caso, hay elementos muy positivos. Existe un potencial de fuerzas sociales y políticas que necesitan articularse para visualizar en conjunto una salida capaz de transformarse en proyecto de gobierno que sea a la vez un proyecto de sociedad. A partir de esa constatación, hay que profundizar los esfuerzos que ayuden a la coordinación y a los entendimientos, que derroten a la desconfianza y al sectarismo de unos y otros. Habrá, sin duda, muchos fracasos, que pueden superarse con flexibilidad y constancia.

Y, además, ¿por qué no hablar más de socialismo? El socialismo se ha convertido para muchos en una palabra maldita, que debe esconderse, cuando en realidad debe aparecer explícitamente como meta de un camino que será -posiblemente- largo pero que también puede ser breve, porque hay muchas variables que no controlamos. El socialismo debe ser asumido plenamente como meta, pero también como instrumento cotidiano, capaz de mostrar una práctica exitosa, acogedora, verdaderamente humana.

HACIA UN PROYECTO SOCIALISTA

La indiferencia es el mayor problema que enfrentamos; es, como se ha dicho, el partido más grande y más activo que actúa en contra del pueblo. Desde ya, es necesario hablar (y actuar) "en socialismo". Hay que llevarlo a todas partes, a la discusión en las organizaciones sociales, como desafío a la inteligencia y a la imaginación y como preparación cotidiana para un futuro que está en el horizonte. Nos referimos a una tarea de elaboración colectiva que es, al mismo tiempo, internalizació n de prácticas no autoritarias, democráticas, autónomas, pluralistas, que hagan de la honradez (no solamente en relación al dinero, sino también al trabajo y al cumplimiento de los compromisos) , del sentido solidario y la lealtad a los principios, virtudes de creciente arraigo social. Poco a poco la práctica dará mayores frutos y así se fortalecerá la fuerza de lucha y se mostrará la factibilidad de una idea que corresponde a la teoría y práctica de un pensamiento emancipador, hoy a la defensiva frente al neoliberalismo.

Proponemos, en definitiva, comenzar a construir un Proyecto Socialista para Chile que recoja efectivamente la voluntad del pueblo en un proceso de debate que incorpore los aspectos locales y generales con vistas a una sociedad basada en la equidad y en la soberanía, indispensables para garantizar una convivencia solidaria. La necesidad de una Asamblea Constituyente en que se funde un nuevo pacto social que contemple la recuperación de las riquezas fundamentales -que son el patrimonio de la nación- y el respeto al medioambiente; la plena vigencia de los derechos humanos y la autonomía para los pueblos originarios; el reemplazo del actual modelo económico por uno basado en el trabajo, el derecho a la seguridad social y la posibilidad del pleno desarrollo de los habitantes del país, deben ser las premisas de este esfuerzo convocante e integrador.

PF

(Publicado en "Punto Final" Nº 629, 1º de diciembre, 2006