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Centros Chilenos en el Exterior

Opinión

Sí, ¿QUIEN MANDA AL EJERCITO EN CHILE?

Enviado por: "Germán F. Westphal" westphal@umbc.edu   gfwestphal

Lun, 11 de Dic, 2006 6:11 am (PST)

Por Germán F. Westphal, Editor de PCS (10/XII/06)

Hace pocos días, en un artículo difundido a través de Internet y varios medios progresistas de comunicación, la periodista Patricia Verdugo preguntaba "¿Quién manda al Ejército?"

La temida respuesta nos la ha dado hoy el Gobierno: el Ejército de Chile se manda solo y le hará funerales de honor a Augusto Pinochet Ugarte en su calidad de ex Comandante en Jefe, aunque es quien traicionó la doctrina constiucionalista de la Institución, indultó a los asesinos de otro ex Comandante en Jefe, el General René Schneider, y dispuso el asesinato de otro más, el General Carlos Prats González, su antecesor y ex superior jerárquico.

¿Qué racionalidad tiene esto para el Ejército? Algunos, en su ánimo de defender al Ejército o la aquiescencia del Gobierno, dirán que el Ejército se debe a su ex Comandante en Jefe y punto.

Su ex Comandante en Jefe, ¿o sus ex Comandantes en Jefe? Por lo visto, sólo se debe a Pinochet, pues de lo contrario debería haber puesto en la balanza institucional los nombres de los ex Comandantes asesinados, pero no lo ha hecho. Y si se debe sólo a Pinochet, la temible gran pregunta es ¿por qué?

La única respuesta posible, tan temible como la pregunta misma y la respuesta que nos ha dado hoy el Gobierno, es que el Ejército es una
institución ideológicamente controlada por el fascismo miliquista que Pinochet representa y simboliza. De lo contrario, no le estaría rindiendo los honores que le rinde.

A esto cabe agregar que, en términos prácticos, como dice un muy respetable jurista amigo, "un Jefe del Estado no está realmente en condiciones de remover a un Comandante en Jefe en quien no tenga confianza. Esta imposibilidad está reforzada --aunque hipócritamente
maquillada-- en la tal llamada "Constitución de Ricardo Lagos", la cual establece que una eventual decisión del Jefe de Estado de relevar a un mando desleal debe ser aprobada por el Senado en una especie de "juicio político". Esta es una vía necesariamente impracticable pues ningún Jefe de Estado sensato en el mundo cometería la irresponsabilidad de abrir un "juicio político" a quien tiene el dedo en el gatillo ante senadores amedrentados, amedrentables o cómplices del centurión."

En síntesis, el Ejército de Chile, más propiamente las FF.AA. de Chile, se mandan solas y la capacidad del Ejecutivo para someterlas a su voluntad es prácticamente nula, un poder que las FF.AA. sí que tienen de hecho respecto al Ejecutivo y demás poderes del Estado --el poder de veto (y acción violenta, si lo estiman necesario) que les da el monopolio único y exclusivo de las armas.

Que los funerales de honor por Pinochet, que deshonran y rebajan moralmente al país ante las naciones del mundo, sirvan de aviso de que el fascismo está vivo y latente en los mandos del Ejército y demás ramas de las FF.AA. chilenas que también le rendirán honores.

Sí, murió Pinochet, pero Pinochet sigue vivo en "el alma" de las FF.AA. chilenas. Por esto, hoy no ha sido un día de desahogo, sino que de profunda preocupación para mí, como también lo será en los días que vienen y debería serlo para todos los que hoy celebran su muerte física. ¡La bestia del fascismo sigue viva en Chile!

A la muerte de un canalla

Por: Mario Benedetti

Los canallas viven mucho, pero algún día se mueren

Obituario con hurras
Vamos a festejarlo
vengan todos
los inocentes
los damnificados los que gritan de noche
los que sueñan de día
los que sufren el cuerpo
los que alojan fantasmas
los que pisan descalzos
los que blasfeman y arden
los pobres congelados
los que quieren a alguien
los que nunca se olvidan
vamos a festejarlo
vengan todos
el crápula se ha muerto
se acabó el alma negra
el ladrón
el cochino
se acabó para siempre
hurra
que vengan todos
vamos a festejarlo
a no decir
la muerte
siempre lo borra todo
todo lo purifica
cualquier día
la muerte
no borra nada
quedan
siempre las cicatrices
hurra
murió el cretino
vamos a festejarlo
a no llorar de vicio
que lloren sus iguales
y se traguen sus lágrimas
se acabó el monstruo prócer
se acabó para siempre
vamos a festejarlo
a no ponernos tibios
a no creer que éste
es un muerto cualquiera
vamos a festejarlo
a no volvernos flojos
a no olvidar que éste
es un muerto de mierda.

 

El ex dictador Augusto Pinochet murió en el Día Internacional de los Derechos Humanos y cumpleaños de su mujer

Por Ernesto Carmona  / Argenpress.infp

Gran parte de Chile festeja la muerte del ex dictador Augusto Pinochet Ugarte, mientras sus partidarios protagonizaban desórdenes públicos en los alrededores del Hospital Militar. El ex dictador murió de manera repentina en el Día Internacional de los Derechos Humanos y tras celebrar el cumpleaños de su mujer, Lucía Hiriart.

El deceso ocurrió exactamente a las 14:15 horas del domingo 10 de diciembre, a causa de una inesperada descompensación cardiaca. Un comunicado de prensa del centro médico castrense informó en la mañana que Pinochet 'estaba muy bien, en plena recuperación', pero a las 13:30, el ex dictador sufrió una crisis cardiaca. Trasladado a la unidad de cuidado intensivo, los médicos no pudieron resucitarlo y 45 minutos más tarde ya era cadáver.

Pinochet fue internado el pasado domingo 3, por un infarto al miocardio y un edema pulmonar, pero después de una rápida recuperación fue retirado de la unidad de terapia intensiva e incluso se esperaba el alta médico para que abandonara el hospital el martes. El cuerpo será velado en la Escuela Militar.

Carnaval en Santiago

En menos de una hora, la noticia desató un carnaval en Santiago. Según informes de radioemisoras y fuentes del ministerio del Interior, a partir de las 15 horas comenzó a concentrarse gente en diversos sectores de la capital a fin de exteriorizar su alegría, a pesar del intenso calor. Mientras los automóviles
hacían sonar sus bocinas, gente con banderas salió a las calles para celebrar con gritos, champagne, vino, refrescante cerveza o simplemente agua. Se leyeron letreros que rezaban “Gracias, Viejito Pascuero”, nombre chileno de Papa Noel o Santa Claus.

La mayor cantidad de gente se concentró en la Plaza Italia, o Plaza Baquedano, de Santiago. Asimismo, hubo champagne y masivas manifestaciones de alegría en el monumento de Salvador Allende frente al palacio gubernamental de La Moneda, en la comuna de La Florida y Ñuñoa, además en las poblaciones Villa Francia, La Victoria, La Pincoya y otros sectores. También hubo manifestaciones en las principales ciudades del país. Carabineros agredió inesperadamente a los manifestantes de Valparaíso con gases, balines de goma y carros lanza agua. Se ignora si fue una iniciativa propia de la policía o una orden gubernamental. Al fin de la tarde partió una marcha multitudinaria desde Plaza Italia, por la Alameda, la avenida más importante de Santiago, rumbo a La Moneda y el monumento a Salvador Allende en la Plaza Constitución.

En la otra cara de la medalla, los partidarios de Pinochet se congregaron en las afueras del hospital Militar, hasta donde acudieron el alcalde de Providencia, el ex oficial de la DINA coronel (r), Cristián Labbé, el senador UDI Juan Antonio Coloma y otros adherentes. Los manifestantes pro pinochetistas piden duelo nacional, banderas a media asta y funeral de Estado. Dos mujeres exaltadas bajaron a media asta dos banderas del centro médico, pero fueron detenidas. Durante la semana que permaneció internado, Pinochet no fue visitado por los jefes de los dos partidos pinochetistas chilenos, la Unión Demócrata Independiente (UDI) y Renovación Nacional (RN). Los desórdenes en el Hospital Militar fueron permanentes pero Carabineros no intervino.

Los medios de comunicación, excepto el diario La Nación, se refieren a Pinochet como “ex presidente”, “ex mandatario”, “ex jefe de estado”. Sólo La Nación ha venido titulando en primera página con la expresión “dictador” o “ex dictador”.

La muerte le ganó a la justicia

Para algunos opositores a la dictadura, es lamentable que Pinochet haya muerto sin haber sido condenado por la justicia en ninguno de los numerosos procesos por crímenes de lesa humanidad y violaciones de derechos humanos, mientras la mayoría simplemente celebra su muerte. Sergio Bitar, Presidente del PPD, anunció que su partido está contra los honores de jefe de Estado simplemente porque no fue elegido por el voto popular.

Muchos partidarios del ex dictador destacan su “modernización del país” y sus discutibles “éxitos económicos”. Pero Mireya García, dirigente de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, recordó que “se va con 1.127 desaparecidos y 3.000 ejecutados. ¿De qué Chile moderno se habla?”, preguntó Mireya García.

El vicepresidente de la Democracia Cristiana, diputado Jorge Burgos, recomendó “actuar con respeto y respetar el sentimiento de la gente”, aunque admitió que “la dictadura fue dañina, pero ya pasó y lo que hay que mirar ahora es el presente y el futuro, ser capaces de respetar el dolor”. Añadió que para “quienes somos creyentes será Dios quien decida el destino de quien sojuzgó”, etcétera.

La mayoría de los anti pinochetista no se hacen mayores problemas para celebrar la muerte de Pinochet. Parodiando la célebre frase de Fidel Castro, durante el juicio por el Asalto al Cuartel Moncada, un manifestante dijo que por fin ha muerto y sólo cabe expresar: “¡Absolvedme, no importa, la historia me condenará!”.

Fiesta de cumpleaños de Lucía

El día domingo fue dulce y agraz para los familiares de Pinochet. Pese al estado de salud del ex dictador, vivieron desde temprano una jornada de fiesta, con motivo del cumpleaños 84 de su cónyuge, Lucía Hiriart. Con los más allegados, entre ellos el alcalde Labbé, la familia conmemoró el cumpleaños en la capilla del Hospital Militar, donde aprovecharon de orar por la pronta recuperación del ex dictador. En las afueras del recinto médico, uno que otro adherente al procesado y entonces convaleciente Pinochet quisieron entregarle una torta a Lucía Hiriart.

Radio Bío Bío informó que Lucía Hiriart sufrió una repentina alza de presión al conocer el deceso de su cónyuge, mientras su hijo Augusto (Agustito) se mostró destrozado por las manifestaciones de alegría que brotan en diversos puntos de la ciudad.

Duelo del Ejército

Hasta el cierre se esta información se ignoraba qué decidirá el gobierno de Michelle Bachelet sobre el carácter del funeral. Mientras se discute si habrá o no ceremonia de Estado y duelo nacional, el Ejército tiene la prerrogativa de decretar un “duelo institucional”, exclusivo para el ámbito del arma, pero está descartado un funeral de Estado, con la presencia de la jefa del Estado Michele Bachelet. A lo sumo asistiría al entierro la Ministra de Defensa Viviane Blanlot. En horas de la tarde, la bandera fue puesta a media asta en la Escuela Militar, escenario del velatorio del ex dictador. Al fin del día, la bandera fue izada a media asta en todos los edificios militares. Se anunció que el entierro se realizará el martes en la mañana.

Una fuente allegada al ministerio del Interior señaló que probablemente haya un funeral militar pero discreto, sin honores de jefe de Estado, “quizás con un par de milicos disparando unas salvas”, pero sin la fanfarria de cureñas con que fueron sepultados otros ex comandantes en Jefe, como el general René Schnneider, asesinado en 1970 por su lealtad con el proceso constitucional que eligió Presidente a Salvador Allende.

Para la biografía de Pinochet, ver “Proyecto de Obituario para un ex dictador” en http://www.argenpres.info/nota.asp?num=037546


* Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno.

 

LA PROFECIA DE ALLENDE

Enviado por: "Maria Stella Cáceres"

http://ar.f607.mail.yahoo.com/ym/Compose?To=msedu@rieder.net.py&Subj=%20RE%3ALA%20PROFECIA%20DE%20ALLENDE

Dom, 10 de Dic, 2006 3:35 pm (PST)

  La muerte de Pinochet en el día internacional de los DDHH, es una cuestión para pensamientos inquietantes. El 16 de agosto,murió otro dictador genocida, Alfredo Stroessner, media hora antes que el edificio de la ex Técnica (centro de torturas instalado con apoyo de la CIA en Paraguay, 1956) fuera cedido en convenio por el Ministerio de Educación y Cultura a la Fundación Celestina Pérez de Almada y a la

MESA MEMORIA HISTORICA Y ARCHIVOS DE LA REPRESION.

Una agenda como ésta no fue preparada por las víctimas, ni los pícaros abogados defensores del dictador, sino por Dios. Este hecho provoca muchas reflexiones.

Más allá de la justicia humana, lenta, escasa e inoperante, Dios permite a partir de hoy, abrir con mayor tranquilidad el juicio de los pueblos y la condena libre, pública y explosiva de las víctimas, cuyas memorias inexorablemente trasparán los tiempos y los libros oficiales y marcará a fuego la identidad social de nuestros pueblos.

La fama, tan amada, por los hombres poderosos y sobre la cual organizan su estrategia de terror y permanencia, paulatinamente, se agudizará como la del gran ladrón, el gran corrupto y profundizará la imagen del genocida. Inexorablemente la memoria de las víctimas se trasmitirá de persona a persona, de copla en copla, quíen fue este hombre monstruoso y cómo se convirtió en el antiparadigma de los DDHH: Augusto Pinochet y su corte criminal.

Surgirán las pruebas, los documentos, los recuerdos ...el miedo empezará a desaparecer y los jóvenes que se agitaron a principios del gobierno de Michelle Bachelet, podrán aprender de sus padres, de las víctimas y finalmente, los programas de historia del sistema educativo, la secuencia de hechos por la cual, Pinochet y su corte se convirtieron en una dictadura más sangrientas y corruptas de América Latina.

A los que lo lloran hoy, en el día de los DDHH, basta tener en cuenta que hoy mismo, un joven argentino, en Santiago de Chile, se encontró con los restos de su padre argentino y de su madre mexicana, que habían huído a C hile, huyendo de la persecusión política argentina. Viviana Díaz, presidenta de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Chile, relató que ambos fueron fusilados. El joven argentino, era en ese momento, un niño de dos años y "estaba en brazos de su madre". No conocemos detalles, pero él sobrevivió y hoy se encontró con los restos de su padre. El acontecimiento familiar, humano, íntimo, debe ser considerado un símbolo, de lo que fue el Operativo Cóndor , el pacto criminal que unió a los países latinoamerecanos a instancias de la CIA que determinó la muerte de miles y miles de ciudadanos latinoamericanos.

Por eso, la muerte de Pinochet es significativa en este día, porque el 10 de diciembre de 1948, los representantes de cientos de Estados de todo el mundo suscribián la Declaración Universal de los Derechos Humanos, para ratificar Valores, Derechos y Deberes en relación a la vida de cada persona en cualquier lugar del mundo. Compromisos y desafíos que todos los seres humanos tenemos desde ese momento.

En nuestro caso, es conveniente recordar la intensa y larga amistad de Pinochet y Stroessner y sus respectivas cortes genocidas, fruto del cual consolidaron el Operativo Cóndor a instancias de Kinsinger y la CIA. Basta concurrir al Centro de Documentación y Archivos para la Defensa de los Derechos Humanos y ver la denominada "Acta de Nacimiento del Operativo Cóndor" y otros documentos que muestran su existencia. Esos documentos presentados oportunamente por Martín Almada ante los tribunales de España, Argentina, Francia, Suiza, Chile y Uruguay, provienen del descubrimiento del llamado "Archivo del Terror" que produjimos el 22 de diciembre de 1992. Mañana, 11 de diciembre, Martín Almada declarará como víctima del Operativo Cóndor, en los tribunales de Montevideo, contra los militares uruguayos de la dictadura de los 70.

A las 14,15 del domingo 10 de diciembre, desde mi corazón andino y latinoamericano, comenzará a cumplirse la profecía del Presidente Salvador Allende en su discurso final " mucho más temprano que tarde de nuevo, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor" (Tito Drago, Allende , un mundo posible. RIL, Editora , Santiago, 2003)

MARIA STELLA CACERES A.
Periodista y Educadora
Asunción, Paraguay, 10 de diciembre de 2006

 

LA MUERTE INOPORTUNA

http://www.entrechilenos.com.ar/ 

Por Rafael Araya Masry    

Cuándo nos íbamos a imaginar los chilenos que padecimos la dictadura en nuestro país, que nos encontraríamos un día uniendo nuestros ruegos para que el ex dictador gozara de la salud suficiente hasta el momento en que la valentía de algún juez -que por supuesto nunca llegó- le dictara la necesaria condena por las atrocidades de las que fué responsable directo o indirecto durante el tiempo en que ejerció, sin pudores ni contrapesos, el poder sobre la vida y la muerte de toda una nación.  Porque es desde los días de la gran traición al Presidente Allende que Pinochet tenía asuntos pendientes con la justicia, con el honor que había jurado defender "hasta rendir la vida si fuese necesario"; con la ética y con la moral, conceptos que sin duda le quedaron grandes y distantes o que directamente jamás conoció.  

Y se murió así, casi a traición. Como lo hizo todo. Como honrando una vez más lo que fué su conducta de vida, la misma con la que negó hasta el día de su muerte cualquier responsabilidad en la tragedia en que él sumergió a Chile, obedeciendo a oscuros y ocultos intereses provenientes desde fuera y dentro del país. Aquella que le hizo traicionar a sus propios subalternos camaradas de armas que, convencidos y cómplices, obedecieron ciegamente sus designios en una sinfonía de atrocidades que hasta el día de hoy permanecen impunes en su gran mayoría. También a ellos traicionó al negar cualquier vinculación con las órdenes de asesinar impartidas de su puño y letra.  

Y así pasó todo durante tantos años. Y la bestialidad del dictador alcanzó al propio Presidente Allende, Orlando Letelier, Bernardo Leighton y su esposa Anita Fresno, el General Carlos Prats y su esposa por nombrar a los más emblemáticos, todos estos últimos fuera del país al momento de los criminales atentados. El dictador pensaba que su largo brazo asesino no tenía fronteras ni límites. El exilio forzoso, los pasaportes con esa maldita letra L que significaba el estigma de los "indeseables", la represión salvaje al interior del país, José Carrasco Tapia, Manuel Parada, Santiago Nattino, Manuel Guerrero, Gécar Negme, la Caravana de la Muerte, Víctor Jara, Miguel Enríquez. Se aborbotonan los nombres y las situaciones de padecimiento infinito de tantos compatriotas. También los cesantes de su régimen macabro, ese 50% de desocupados a principios de los 80, cuando él entregaba graciosamente y a precio vil las empresas del estado chileno a esos mismos que se rasgan hoy las vestiduras en nombre de la democracia que ellos conculcaron y que se enriquecieron a costa del hambre y la expoliación de otros chilenos, silenciosos y trashumantes, anónimos y estoicos. 

 Fué demasiado tiempo de impunidad, fué excesiva la contemplación jurídica para con quien encarna lo peor que ha dado la historia de nuestro país en los años recientes. La maldita política de los consensos -a veces útil y otras no tanto- también contribuyó a que esa "intocabilidad" jamás fuera cuestionada, hasta que el Juez Baltazar Garzón demostró en los hechos que sí se podía. Que el alto muro de seguridad institucional del que se había proveído al dictador se derrumbara estrepitosamente, a pesar de los elocuentes esfuerzos del propio gobierno chileno de la época por sacarlo indemne del ridículo al que un juez español estaba sometiendo al vitalicio senador de entonces. Porque no olvidemos que para conservar sus inmunidades hizo ratificar una constitución hecha a la medida de sus necesidades de seguridad. Y no sólo conservó el cargo de Comandante en jefe del Ejército una vez restituída la democracia, sino que además, ocupó desfachatadamente una banca en el Senado de la República, ese mismo senado al que acceden prominentes ciudadanos munidos del respaldo de muchos votos y muchas voluntades.  

Por eso nos queda esta sensación amarga de lo que no fué realizado, de pensar que pudimos ser mejores en el arte de administrar justicia. Justicia para tantos, vivos y muertos. Justicia para aquellos niños que padecieron la orfandad producto del crimen contra sus padres. Justicia para los anónimos y olvidados que no encajaron nunca en las bondades del modelo que tan eficientemente se sigue aplicando en nuestro país hasta nuestros días, sin atisbos de que se modifique un ápice sus perversos contenidos, excluyentes y marginadores. Justicia para los desaparecidos, para aquellos que un día por orden del dictador se llevaron y jamás regresaron al seno de sus hogares.  

Pero será la memoria del pueblo de Chile la que castigará de forma perenne lo que nuestra justicia no fué capaz  de sancionar. Y ahí no servirán las presiones de los gobiernos a los jueces para morigerar los efectos de una sanción. Ya no habrá ministros ni subsecretarios diligentes intentando explicarle a la justicia la inconveniencia de una sentencia condenatoria al dictador infame. Ya no veremos corriendo a los abogados del tirano para declararlo "loco de urgencia" a fin de evitarle un mal rato o que quede esa condena como un baldón en su historial de vida. Es la muerte conveniente para familiares y adictos a él. Una muerte que impide que se le retire y despoje de cualquier honor recibido en vida.  

Tal vez ha llegado el momento de mirar de cara al pueblo para preguntarle dónde han estado las equivocaciones. Y de que todos nos preguntemos en dónde quedaron los frutos de una política de "no pisar callos", de una poítica de estar rindiendo examen permanente ante una derecha impiadosa que jamás ha tenido contemplaciones a la hora de negar derechos que signifiquen defender a los más desvalidos.  

Sin duda asistiremos a una nueva etapa en la vida de Chile. La era sin Pinochet. Es de esperar que la lucidez acompañe a nuestros dirigentes y gobernantes para que la memoria  de Chile no le guarde un lugar de privilegio al peor tirano de nuestra historia. En nombre de nuestros muertos, en nombre de los desaparecidos, en nombre de los exiliados, en nombre de los cesantes que regulan el mercado laboral, en nombre de los que sufren hambre y exclusión. En nombre de los desposeídos y los desheredados de nuestra patria. Que así sea.

La Muerte del Dictador

Por José Salvador

Este 10 de diciembre comenzó temprano, a las 10:00 horas un grupo de compañer@s se juntan en el Memorial del Ejecutado Político en el Cementerio General a participar de un recordatorio a 20 años de la muerte en enfrentamiento de José Modesto Amigo Latorre y Luis Alberto Barra García, dos combatientes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria que resistieron la Dictadura Militar. Por la noche se recordaría el Dia Internacional de los DDHH en la Villa Grimaldi, ex centro de Tortura, desde donde fueron vistos por última vez muchos de nuestros detenidos desaparecidos. A las 14:15 horas, de este mismo Día Internacional de los DDHH moría el dictador chileno. Tantos años deseando Verdad y Justicia, deseando que reconozca y pague sus culpas, la muerte le ganaba a la Justicia. La incredulidad daba paso a la alegría, no logramos ponerlo entre rejas, pero esta será la primera navidad sin el Dictador, después de 33 años de desearlo.

El mandato intuitivo era llegar a la Plaza Italia, lugar donde nos hemos acostumbrado a celebrar nuestros triunfos políticos y deportivos.Subirnos al metro y llegar a la Plaza Italia fue todo uno, gitos, cantos y algarabía general: “Adios carnaval, Adios Criminal, no puedo creer en la cosa que veo, por las calles de Santiago veo” así reza un canto popular. Se destaparon una, dos muchas botellas de champagne, globos, challas, banderas chilenas, cubanas, venezolanas, aymarás, mapuche, rojas comunistas, rojas socialistas, de la izquierda cristiana, con imágenes del Ché, era una vez más el pueblo en las calles. Nos abrazabamos entre todos, cantamos al son de la barra de Los de Abajo, de la Garra Blanca, y de la FUNA. “olé olé, olé olé, celebraremos cuando muera Pinochet” y llegó ese día y celebramos, gritamos y cantamos. A las 18:30 horas debía partir la Marcha desde la Plaza Italia hasta el Palacio de La Moneda. Encabezaron la marcha quienes más merecen la celebración: las agrupaciones de DDHH, la Agrupación de Ejecutados Políticos, la Comisión Funa, el Colectivo de los 119, etc. Y era una fiesta, más que una marcha, nos autoconvocábamos para celebrar, hombres y mujeres de todas las edades, ancianos y niños, muchos niños… la fuerzas policiales no se veían… y no las estrañábamos porque no la necesitábamos… todo estaba bién, normal, tranquilo. Al llegar a La Moneda, el termómetro marcaba 31º, por lo que cuando llegaron los Carros Lanza Aguas, en vez de arrancar gritábamos “Uf, uf que calor tiren agua por favor”, y tiraron agua, esa agua que sabemos que es pestilente, pero ahí nos quedamos, una vez más porfiados, resistiendo, el calor y la alegria eran superior, pero para “Esa policia verde, esa que no deja ver, esa que nos torturaba, cuando estaba Pinochet”, nuestro acto de rebeldía era intolerable, no estaban ellos para protegernos como lo estaban en el Hospital Militar, ellos estaban ahí donde estábamos nosotros para lo que están acostumbrado: REPRIMIR, y entonces vinieron las lacrimógenas, y correr fue la orden, y gritamos y corrimos para todos lados, cuidando a los más débiles de no atropellarlos, las mujeres, ancianos y niños, esos niños que no entendían como una fiesta puede transformarse en tragedia. Nuestra celebración se trasladó a las calles aledañas a la Alameda, donde los automovilistas hacían lo suyo, tocar la bocina y enarbolar banderas. A las 20:00 horas ya la celebración dio paso a la manifestación más radicalizada de los grupos anarcos en el centro y a las manifestaciones en los barrios populares, como sabe hacelo el pueblo en su poblaciones: con barricadas.
Mañana será otro día, ya sin el dictador, recibirá los honores que le corresponden como Comandante en Jefe del Ejército, la cordura primó y no recibirá los honores de Jefe de Estado, no pondremos la bandera a media asta. Más la muerte de Pinochet no cierra el capítulo más oscuro de la historia de Chile, una etapa que estuvo marcada por gravísimas violaciones de derechos humanos y por la impunidad. Cabe recordar que según el Informe elaborado en 1991 por la Comisión Rettig (Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación de Chile) , 3.196 personas murieron como consecuencia de la violencia política durante el régimen de Pinochet. De éstas, 1.185 continúan desaparecidas. Desde 1998, Pinochet fue acusado de decenas de violaciones de derechos humanos pero hasta la fecha no se enfrentó a juicio debido a barreras legales - en particular , la inmunidad de que disfrutó como ex presidente y ex senador -  y a problemas de salud. Al momento de su fallecimiento Pinochet estaba procesado ante los tribunales chilenos en relación con una investigación financiera – el caso Riggs – y cinco causas de derechos humanos: Villa Grimaldi, Operación Colombo, Operación Cóndor, la Caravana de la Muerte y el Caso Prats. Ahora está en manos del Poder Judicial Chileno evitar que reine la impunidad en el país llevando ante los tribunales a todos los responsables de graves violaciones de derechos humanos durante el gobierno militar.
En tanto desde mi corazón chileno, después de la celebración y la represión, aún nos quedan resonando las palabras proféticas de nuestro compañero Presidente Allende en su discurso final. “mucho más temprano que tarde de nuevo, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”
Testimonio de una compañera, con la que hemos compartido décadas de lucha
Un abrazo para todos
José Salvador


 

Los dueños de Chile

Revista Punto Final

"Los dueños de Chile somos nosotros, los dueños del capital y del suelo; lo demás es masa influenciable y vendible; ella no pesa ni como opinión ni como prestigio". Lo dijo hace más de un siglo Eduardo Matte Pérez, bisabuelo de Eliodoro Matte Larraín, actual mandamás de una de las pocas familias que continúan controlando el grueso del Producto Interno Bruto (PIB) de Chile

Esa declaración, que podría apropiársela cualquiera de los líderes de los grupos económicos de hoy si se atrevieran a igual franqueza, inspiró el título del libro del periodista Ernesto Carmona, editor internacional de la revista La Huella. En Los dueños de Chile, primer libro publicado por Ediciones La Huella, este profesional de larga trayectoria en Chile, Argentina y Venezuela, desenreda la maraña de los grupos económicos y corporaciones extranjeras que controlan el país. Son los nuevos dueños de Chile.

Desde esa posición, actúan como poder fáctico interviniendo en todos los ámbitos del quehacer nacional, mientras desde los medios de comunicación bajo su tutela intentan convencer a la "masa influenciable" que el mercado y el poder del dinero no tienen ideología.

Como la concentración de la riqueza y la expansión de la pobreza es un fenómeno planetario acentuado por la globalización neoliberal, Ernesto Carmona inserta este estudio de la realidad nacional en el cuadro de los más ricos del mundo y de América Latina. Según el Informe sobre Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) de julio de 2002, el 1% de la población mundial tiene el mismo ingreso que el 57% de la población más pobre. El ranking mundial de Forbes 2002 (Los más ricos del mundo) incluye 497 multimillonarios de 46 países -casi la mitad es de Estados Unidos-. En conjunto, poseen un millón 590 mil 400 millones de dólares, 'más de cien veces el valor de las exportaciones chilenas de un año bueno'. En el otro extremo, la cuarta parte de la humanidad, alrededor de 1.500 millones de personas, vive con menos de un dólar por día. 'Los dueños de Chile' es más que una mera entrega de información y material de consulta -algo valioso por sí mismo-. Es también un relato entretenido y agudo, un periodismo sin censura que deja al descubierto los numerosos hilos que entretejen y sostienen la dominación de una súper élite en un país que comparte la vergüenza con México y Brasil de tener la más desigual distribución de ingresos a nivel global.

Entre los 25 latinoamericanos más ricos consignados por Forbes en los últimos años -poseedores de más de 1.000 millones de dólares- hay tres chilenos: Andrónico Luksic, Anacleto Angelini y Eliodoro Matte. Ellos y sus familias son los principales grupos económicos del país que se disputan alternadamente el primer lugar entre los ricos de Chile.

Sus fortunas y las de otros se acrecentaron o adquirieron fuerte impulso durante la dictadura militar, pero se expandieron doblemente y se consolidaron en esta etapa de democracia. Indudablemente, han sido favorecidas por políticas de Estado, como las leyes laborales y la privatización de empresas y servicios que dejaron de pertenecer a todos los chilenos. No pagan impuestos por la explotación minera, como tampoco tributan por la extracción de recursos naturales, entre otras muchas franquicias.

Los jerarcas

Eliodoro Matte Larraín (1.500 millones de dólares, Forbes 2002)

La primera referencia histórica sobre los grupos económicos con que se encontró el periodista Ernesto Carmona fue la investigación realizada por el hoy presidente Ricardo Lagos en 1960 para obtener su título de abogado en la Universidad de Chile. En ese estudio, que se publicó con el título de 'La concentración del poder económico' y donde el autor señalaba que 'la única y verdadera solución' era la 'abolición de la propiedad privada de los medios de producción', se identificaban once grupos económicos que controlaban las finanzas, la agricultura y el comercio. El único sobreviviente de aquella época es el grupo Matte, gestado a comienzos del siglo XIX por Luis Matte Larraín en alianza con la familia Alessandri a partir de la Papelera, actual holding Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC). Desde entonces, sus influencias se extendieron a todas las esferas de la vida nacional, incluyendo la cultura y educación, aparte de la política y poderes del Estado.

Fiel heredero de una familia tradicional y conservadora acostumbrada a hacerse valer en la sociedad chilena, Eliodoro Matte Larraín, ingeniero de 56 años con un master en la Universidad de Chicago y ex docente de la Universidad Católica, no sólo preside la CMPC, sino también el Centro de Estudios Públicos (CEP) y es vicepresidente del consejo directivo de la Universidad Finis Terrae. También financia el Centro de Investigación Científica de Valdivia, dirigido por Claudio Teitelboim. La familia Matte participa, además, en el Instituto Libertad y Desarrollo, Fundación Paz Ciudadana, Sociedad de Instrucción Primaria, Fundación Kast, Legionarios de Cristo y tiene presencia tanto en el consejo asesor de Canal 13 (Patricia Matte Larraín) como en el directorio de TVN (Bernardo Matte Larraín), aparte de las más representativas organizaciones empresariales.

Entre los haberes de los Matte Larraín están Forestal Mininco (filial de CMPC), con más de 400.000 hectáreas reclamadas por los mapuche; la empresa eléctrica Colbún; el Banco Bice, e inversiones forestales en Argentina. La CMPC posee la mayor fábrica de papel en América del Sur, con 150 mil toneladas anuales de producción, y controla y participa en más de treinta empresas de los sectores financiero, minero, sanitario, maderero, telecomunicaciones, energía, puertos e industria.

Como una evidencia más del poder de los Matte, se recuerda que la eléctrica Colbún-Nehuenco, que pasó a sus manos luego de ser privatizada, nunca fue multada a pesar de la crisis de abastecimiento de 1999 que mantuvo al país varios meses con apagones diarios.

Andrónico Luksic Abaroa (1.400 millones de dólares, Forbes 2002)

Andrónico no nació en cuna de oro. Hijo de padre croata y madre boliviana, nació hace 74 años en Antofagasta. Tras pasar por la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, se fue a Francia. En dos años y medio reunió un pequeño capital negociando moneda en el mercado negro. Tenía sólo 23 años cuando regresó a Antofagasta y adquirió un porcentaje de la concesionaria Ford. Luego compró una mina, Portezuelo, a unos franceses aventureros, y la revendió a una empresa japonesa... en medio millón de dólares. Siguió comprando acciones en compañías cupreras, pesqueras y bancarias hasta que en 1985 adquirió Anaconda Chile y Anaconda International, propietarias de la mina Los Pelambres, que hoy se explota a ritmo acelerado con participación de empresas japonesas.

El grupo Luksic es propietario de los holdings Quiñenco (industrial y financiero) y Antofagasta (el conglomerado minero más grande de capital chileno), que manejan los hijos de papá Andrónico: Jean Paul, Andrónico y Guillermo. Las ganancias del grupo en 2001 ascendieron a 325 millones de dólares. Sus negocios giran en torno a Madeco (que a su vez controla cinco empresas en Argentina), CCU, Lucchetti (que también está en Buenos Aires y brega por instalarse en Lima), hoteles (como el Carrera) y empresas turísticas en Croacia.

Otra de las 'gracias' de Andrónico padre es que siempre ha sabido estar bien con quienes están en el gobierno, desde la Unidad Popular hasta nuestros días. En enero de 2001 logró controlar el Banco de Chile mediante un polémico préstamo de 120 millones de dólares del Banco Estado. Esto le permitió fusionarlo con el Banco Edwards, también de su propiedad. Jean Paul Luksic, a cargo del negocio minero, tiene colaboradores y amigos en la Concertación. Escándalos que han merodeado a Andrónico hijo y otros miembros del clan -como los denunciados en el libro 'Impunidad diplomática', de Francisco Martorel, hasta hoy prohibido en Chile, así como el encuentro en Lima con Vladimiro Montecinos-, han sido silenciados y, al parecer, olvidados.

Anacleto Angelini Fabbri

A este ítalo-chileno de 88 años el ránking Forbes le atribuyó 2.300 millones de dólares en 1996, pero en los años posteriores no ha sobrepasado los 1.000 millones, probablemente por grandes inversiones efectuadas en estos años. Pero es previsible un pronto ascenso. La rentabilidad de las empresas de Angelini triplicó la del grupo Matte en 2001, con utilidades globales 1.137 millones de dólares.

Al llegar de Italia, en 1948, don Anacleto creó la empresa Pinturas Tajamar con otros inmigrantes, luego se alió con inversionistas extranjeros en una empresa constructora, y se hizo socio y administrador del fundo 'La Fortuna'. En los 50 ingresó al incipiente negocio de la industrialización de la pesca con las empresas Eperva e Indo, y comenzó a elaborar harina de pescado. Esa actividad fue y es su fuerte. El grupo Angelini se fortaleció durante la dictadura en el área pesquera, donde hoy es dueño del mayor complejo existente en Sudamérica, y se expandió al sector de inversiones por medio de empresas holdings. También entró en el campo de la fabricación de celulosa a través de su participación en Copec, empresa que concentra la mayoría accionaria de las plantas de celulosa Arauco y Constitución, como también de forestal Celarauco. A comienzos de 2001 tomó el control de Copec, compañía que domina el 40% del mercado de combustibles y cuyas ganancias subieron ese año a 567 millones de dólares, 43% de aumento respecto del 2000.

Angelini también tiene intereses en la minería y sectores de servicios, finanzas, transporte marítimo y electricidad. Es el segundo exportador del sector pesquero y uno de los mayores productores de harina y aceite de pescado en el mundo. La explotación forestal de sus empresas es la que más contribuye a la pérdida anual de 7 mil hectáreas de bosque nativo en Chile, en tanto sus proyectos de producción de celulosa han generado diversos conflictos ambientales.

Aunque mantiene un bajo perfil público, Anacleto Angelini ha intervenido en el medio empresarial y político a través de su ex mano derecha, Felipe Lamarca, fiel transmisor de su pensamiento mientras presidió la Sofofa y la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC). Y así como don Anacleto se movió en las sombras en contra de las reformas laborales, con igual fuerza subterránea propugna la nueva Ley de Pesca que favorece a los grandes armadores.

Los otros grandes

José Said Saffie Nacido en Arequipa (Perú), es heredero de una familia con fuerte raigambre en el sector textil que derivó al área financiera. Posee la cuarta fortuna de Chile, aunque actualmente tiene más intereses en Argentina y Brasil que en nuestro país. Es presidente del BBVA-BHIF, vicepresidente de Embotelladora Andina, presidente de Parque Arauco S.A., director de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras A.G. y consejero de la Universidad jesuita Alberto Hurtado. Las empresas del grupo Said (exceptuando Parque Arauco y Edelpa) obtuvieron 149 millones de dólares por concepto de utilidades en 2001.

Ricardo Claro Valdés Abogado de 65 años, asesor del Ministerio de Relaciones Exteriores durante la dictadura militar, admirador de Pinochet y conservador a ultranza, autoerigido guardián de 'la moral y las buenas costumbres'. Ricardo Claro es propietario del holding Cristalerías Chile que, a su vez, controla un consorcio de viñas. Es dueño de empresas metalúrgicas y turísticas, servicios, inmobiliarias y fábricas de plásticos, entre otras. Posee concesiones portuarias, tierras en la zona de conflicto mapuche y medios de comunicación -'El Diario', Megavisión y el cable Metrópolis Intercom-, donde ha impuesto memorables censuras. Controla la Compañía Sudamericana de Vapores y también participa en la empresa mediática Internet Holding (en asociación con el más importante grupo mexicano, Slim) y en Editorial Zig-Zag. Con todo, también tiene amigos en la Concertación, como Andrés Zaldívar, Jaime Estévez y Enrique Krauss. Colabora con María Ayuda y el Hogar de Cristo. Preside la junta directiva de la Universidad de Santiago (Usach).

Se define como autoritario. Las huelgas de los trabajadores portuarios contra las privatizaciones y la rebelión mapuche lo han hecho clamar contra la 'anarquía'. Su fortuna se inició con la compra de la empresa Elecmetal durante la Unidad Popular, donde se le relaciona con la entrega de seis trabajadores después del golpe militar quienes posteriormente aparecieron asesinados.

Los dueños 'chicos'

'Los dueños de Chile' consigna muchos otros nombres. Por ejemplo, los de líderes de 44 grupos empresariales nacionales exitosos destacados por el diario 'Estrategia' (15 de noviembre 2001 y 1 de abril de 2002). Entre ellos se encuentran:

Reinaldo Solari Magnasco (Falabella e inversiones en Argentina). Carlos Hurtado Ruiz Tagle (Entel). Juan Hurtado Vicuña (Almendral, Colbún, Consorcio Financiero). Manuel Cruzat Infante (CB Capitales, CB Inmobiliaria). Alvaro Saieh Bendeck (CorpBlanca, VidaCorp, Copesa, empresa propietaria de los diarios 'La Tercera' y 'La Cuarta', revista 'Qué Pasa' y radio Zero). Juan Gálmez Couso (Almacenes Paris). Fernando Larraín Peña (Santa Carolina, Loncoleche, Watt's).

En esta lista no todos son propietarios, también hay ejecutivos, colaboradores y gestores como Oscar Guillermo Garretón Purcell (Iansa, Puerto de Ventanas, Anagra); Juan Manuel Casanueva Préndez (GTD Teleducto, GTD Telesat, GTD Internet); Víctor Bezanilla Saavedra (Besalco, Autopista del Sol, Infraestructura 2000, Autopista Los Libertadores, Hotelera Norte-Sur), y Hernán Briones Gorostiaga (Cemento Bío Bío, Inacesa, Ready Mix), entre otros.

En otra categoría se encuentran políticos de diversas tendencias que han ido acumulando capital propio con empresas en pleno crecimiento, generalmente bajo alero del Estado, como Sebastián Piñera Echeñique (LAN Chile), el senador Marco Cariola Barroilhet (Pathfinder), Eduardo Frei Ruiz Tagle (Sigdo Koppers), Hernán Büchi Buc (director de numerosas empresas), José Piñera (creador del plan laboral) y el senador Sergio Fernández.

Dictador del pensamiento

Aunque se quedó un tanto atrás en la pirámide de los dueños de Chile, Agustín Edwards Eastman mantiene el poder que le confiere ser propietario de 'El Mercurio' y una cadena de trece diarios regionales, además de presidir la Fundación Paz Ciudadana, institución que impone una filosofía represiva y cumple el papel de asesorar al Ministerio del Interior en políticas de 'seguridad ciudadana'. 'Viejos conspiradores que consiguieron fondos de la CIA para desestabilizar el gobierno de Salvador Allende y provocar la muerte de un mandatario legítimo, junto a encubridores de numerosos crímenes cometidos por la dictadura militar, aparecen con frecuencia en 'El Mercurio' recibiendo distinciones de Fundación Paz Ciudadana', escribe Ernesto Carmona. Y de paso, recuerda que la comisión investigadora del senador Frank Church, de Estados Unidos, estableció que 'El Mercurio' recibió millones de la CIA para ayudar a derrocar a Allende. El grupo Edwards tuvo desde siempre cercanía y afinidad con el grupo Matte, proveedor del papel para sus periódicos. Pero, además, según 'Los dueños de Chile', Agustín Edwards le debe a los Matte su rehabilitación como 'figura pública' en los años posteriores a la dictadura.

Otros 'influyentes'

La nómina de 'influyentes' se alarga con José Yuraszeck Troncoso y ex ministros o funcionarios de la dictadura militar, entre ellos, Carlos Cáceres Contreras (miembro de los directorios de Almacenes París, Carozzi y otras sociedades); Miguel Poduje y Jorge Selume (socios de Alvaro Saieh): Sergio de Castro (ex presidente de Provida, actualmente con inversiones inmobiliarias), y el ex yerno de Pinochet, Julio Ponce Lerou, quien de la nada fue convertido en dueño de Soquimich y sus filiales, además de enriquecerse con negocios forestales y ganaderos.

Los dueños extranjeros

De las veinte empresas más grandes de Chile, nueve son propiedad o están controladas por capitales extranjeros. Se concentran en el área de servicios y minería. Cuatro tuvieron ventas superiores a 1.000 millones de dólares entre 1999-2000. Y las tres primeras pertenecieron alguna vez al Estado:

Enersis (64% propiedad de Endesa España): 4.284 millones de dólares. Endesa (38,4% de Endesa España): 1.622 millones de dólares. Telefónica CTC Chile (43,6% de Telefónica España): 1.602 millones de dólares. Minera Escondida Ltda. (100% propiedad de la australiana Broken Hill Proprietary y la británica Río Tinto): 1.174 millones de dólares.

Pinochet y el treponema pálido

12/9/2006

"Según Joaquín Edwards Bello, este microbio portaba la sífilis que fue el causante de la muerte de buena parte de los jóvenes del siglo XIX; hoy hablaríamos del virus del sida. La larga existencia de Pinochet, vaticinada por un sabio chino, ha sido para Chile de efectos mortíferos, similares a estos virus y microbios: fue el traidor que llegó tarde la conspiración, convirtiéndose en el más cruel y asesino de los militares golpistas. Por miedo ante la grandeza de Allende, actuó con una brutalidad desproporcionada; no hay chileno decente que no haya sufrido los zarpazos del peor de los virus que cayó sobre Chile.

Aún no logro comprender cómo sus corifeos de la derecha política y empresarial se atreven a decir que no supieron nada sobre la violación a los derechos humanos y al robo, a mano armada, del erario nacional. No serán como los nazis que, después de derrotados, se declararon engañados por Hitler? Al menos, los colaboracionistas de Philipe Petain y las mujeres que sirvieron a los alemanes pagaron sus culpas. En Chile reina, gracias a la Concertación, la más absoluta impunidad.

El microbio tiene la capacidad de penetrar aún en los opositores, aparentemente más duros: a los pocos días del triunfo del NO, en el plebiscito de 1988, Foxley encontró perfecto el modelo económico de Pinochet , y Gabriel Valdés lo recibió, en gloria y majestad, en el Senado, tal como los jóvenes farreros del pasado, en una noche de amor con la dictadura se contagiaron con el microbio: Aylwin terminó encontrando muy simpático y leal al General, Pérez Yoma, como El diplomático, de Cantinflas, se repartían condecoraciones a diestra y siniestra, sólo faltaba la Virgen del Carmen, que salvó Piinochet del atentado. Los derechistas DC los salvaron de una justa acusación constitucional y, si no fuera por la labor del Senado norteamericano, jamás hubiéramos sabido del Banco Riggs.

Pinochet, como la treponema pálida, cada vez que tiene comparecer ante los jueces, o víspera de una sentencia, surge un espectáculo en el Hospital Militar, que se asemeja al viejo cuento del tío. Al menos, en esta última vez, como los caracoles en los días soleados, algunos derechistas se atrevieron a aparecer, cantando loas al dictador.

Se sabe que el microbio de la sífilis fue combatido con la penicilina pero, estoy seguro, que los infectados concertacionistas no la utilizarán. Es por esta razón que el fascismo, aunque minoritario, aún se reproduce entre los fanáticos seguidores del general."

Rafael Luis Gumucio Rivas