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Centros Chilenos en el Exterior

Opinión

CNI de exportación

Enviado por Pedro Alejandro Matta p.matta@vtr.net  

17 de Diciembre de 2007


Por  Antonio Gil

La privatización de la guerra no es un fenómeno nuevo. Ha existido desde la noche de los tiempos. Enrolamientos de mercenarios son consignados ya desde antes del Imperio Romano. Y fue, según algunos historiadores, el abuso de este recurso el factor clave que, habría desencadenado la caída de ese imperio antaño todopoderoso.

La existencia de mercenarios chilenos en guerras extranjeras tampoco es un fenómeno de ahora. Son conocidas las actuaciones de compatriotas nuestros combatiendo tanto bajo la bandera boliviana, como bajo la paraguaya, en la interminable guerra del Chaco, auspiciada por dos grandes petroleras rivales.

Y está también la menos conocida y más reciente actuación de comandos chilenos contratados por Ecuador en su guerra contra Perú. "Boinas negras" que participaron deportivamente en ese conjunto de escaramuzas y operaciones bélico publicitarias montadas por Fujimori y conocida como la Guerra de la Cordillera del Cóndor.

También los hubo en Malvinas, encubiertos, combatiendo contra los argentinos. Los hay en Colombia colaborando en la lucha contra la guerrilla. Hoy y otra vez ligados al dinero del petróleo combaten en Irak ciento veinte mercenarios chilenos. Son muy apreciados estos ex oficiales y suboficiales chilenos en el mercado internacional de lo que se ha dado en llamar “soldados universales”.

No, son por cierto, los más apreciados, ya que en el ranking vienen muy por debajo de los brutales serbobosnios, los mercenarios ingleses que lucharon en Irlanda la guerra subterránea contra el IRA y a años luz de los mejor pagados de todos, los top de los top: los desalmados y robóticos sudafricanos entrenados en la criminal guerra antiterrorista durante los años del apartheid.

Los ex militares chilenos han recibido una intensa formación militar e ideológica por parte de instructores norteamericanos en la Escuela de las Américas en Panamá. Y poseen una particular afinidad con el ejército de ese país. Incluso admiración rastrera. Pero el grueso del contingente lo constituyen ex oficiales y suboficiales adscritos a la CNI. Se ha privilegiado su contratación, afirman, por su experticia en interrogatorios (tortura) de prisioneros, eliminaciones y ejecuciones sumarias.

No sería raro que reediten allá en el remoto Irak centros de brutalidad como Villa Grimaldi o la Venda Sexy. Claro que todo parece indicar que es muy distinto enfrentarse a un conflicto de alta intensidad como aquel que al cogoteril atropello al que estaban acostumbrados aquí. Algunos ya están llorando por volver. Se han atrevido incluso a demandar a sus contratantes. Se equivocaron rotundamente los de Blackwater llevándose a esa escoria del pinochetismo a una verdadera guerra.

 

Del gobierno ciudadano al cogobierno con la derecha

Ramón Poblete  

Especial para G-80

La política (pos) moderna es la política del ilusionismo y la prestidigitación discursiva, de la transformación mediática de la mentira en verdad. El “pacto social” de Bachelet, ilustrado por el reciente acuerdo en educación, se caracteriza paradójicamente por ser un pacto al interior de las élites políticas que excluye explícitamente la participación de los actores sociales y desvirtúa completamente las demandas de éstos.

La pieza central de esa gigantesca operación de hipnosis colectiva que es Bachelet era el slogan del “gobierno ciudadano”, que cazó a millones de incautos. Por más que la evidencia y los datos duros demostraran que no había ninguna razón racional, valga la perogrullada, para creer que el slogan tuviera alguna sustancia, millones de chilenos “compraron” la mentira.

Hace poco, el aún en ejercicio presidente del Colegio de Profesores, Jorge Pavez, acusó que era una “contradicción” que Bachelet buscara el acuerdo con la Derecha en lugar de apoyarse en el movimiento social. Pavez apostó su carrera política y la de su movimiento, Fuerza Social, a Bachelet. Por ello negoció un acuerdo salarial express con el MINEDUC, ayudando al gobierno a aislar y derrotar la rebelión secundaria del 2006. La derrota de Pavez en las elecciones del Colegio de Profesores es el corolario necesario y justo de su ilusión. Probablemente el epitafio de Pavez y Fuerza Social dirá “Creyó en Bachelet”.

Visto en retrospectiva el tema, con el acuerdo en educación el gobierno ciudadano se transformó definitivamente en el cogobierno con la derecha.

La estrategia del gobierno frente a las movilizaciones secundarias del 2006 fue primero la de diluir la fuerza del movimiento secundario en una Comisión asesora sin ningún poder de negociación. En segundo lugar, la operación político-ideológica más importante en el largo plazo, desplazó el eje de la discusión desde la demanda política por la equidad hacia el discurso tecnocrático sobre la calidad de la educación. Y en tercer lugar, como maniobra diversionista, envió un proyecto de ley que tenía como una de sus medidas más relevantes el “fin del lucro”.

No se necesitaba tener un doctorado en ciencias políticas para saber que el fin del lucro era sólo moneda de cambio para la negociación que inevitablemente el gobierno iba a entablar con la derecha. No importa si el gobierno y la Concertación creían sinceramente en el fin del lucro o era sólo una maniobra. Lo relevante es que existían las determinaciones objetivas que iban a llevar inevitablemente a abandonar el fin del lucro y a negociar con la derecha, acompañadas de los correspondientes mecanismos subjetivos que lo iban a justificar: el “realismo” y el “es un paso adelante”.

Ríos de tinta se escribieron valorando la “propuesta” de poner fin al lucro por parte del “progresismo” y de un sector de la izquierda siempre dispuesto a creer en milagros. Incluso una de las disputas más sonadas del reciente Congreso Ideológico de la Democracia Cristiana se dio en torno al fin del lucro.

No alcanzaría a pasar un mes y el fin del lucro iría a engrosar la lista de las promesas incumplidas de los gobiernos concertacionistas. En la negociación con la derecha jugó un papel principal la ministra de educación, Yasna Provoste, la misma que en el congreso de la DC había liderado el rechazo al lucro. A la prensa declaró, con una cara que podría ser usada para partir nueces, que el acuerdo representaba el triunfo de las demandas de la rebelión secundaria del 2006.

El Congreso Ideológico de la Democracia Cristiana sirvió para rememorar, en tono de comedia, el pasado reformista del partido de la falange, entibiando tímidamente el rescoldo cada vez más frío que queda de la década de los 60. Así como la Navidad ha perdido toda su sustancia para convertirse en un rito inercial que encubre bajo un manto de piedad el más desenfrenado consumismo, el Congreso Ideológico de la DC agitó las viejas pasiones y cantos de la Patria Joven sólo para encubrir el agotamiento histórico del socialcristianismo como fuerza siquiera mínimamente progresista.

El doctor Mariano Ruiz Esquide se lamentaba, a propósito del reciente bochorno de los “colorines” y el Transantiago, que ello había opacado un “magnífico Congreso Ideológico”. A lo que agregaríamos que eso es todo lo que la DC puede ofrecer hoy al país: magníficos Congresos Ideológicos, cuyas grandilocuentes conclusiones son abandonadas menos de un mes después de enunciadas.

El PS, por su parte, está próximo a iniciar su 28° Congreso. No es difícil adivinar los incontables homenajes y “recuerdos emocionados” que recibirá Salvador Allende, reducido a un buen republicano que dio la vida por la “democracia”, mientras el funcionariado socialista (que incluye a directores de AFP como Viera Gallo, ex directores de operadores del Transantiago como Solari y asesores del Consejo Minero como Loyola) entona la Marsellesa con los puños en alto y se anuncian “socialista como Allende”. Repetimos: la política (pos) moderna es la política del ilusionismo y la prestidigitación discursiva, de la transformación mediática de la mentira en verdad.

En la fase de capitalismo tardío que vive Chile, el socialcristianismo DC y la socialdemocracia PS se encuentran agotados como proyectos de cambios. Los reducidos grupos que en su interior aún levantan las banderas reformistas del pasado no tienen ninguna posibilidad política dentro de sus colectividades y no pasan de ser una manifestación pintoresca llamada “discolismo”, mirados por la dirigencia con la benevolencia y falta de consideración con que se mira a un sobrino malcriado.

Para la izquierda, no hay ninguna estrategia viable de cambios democráticos que pase por una alianza con la Concertación. Por supuesto siempre será posible para la izquierda reunirse con militantes concertacionistas para hablar mal de la derecha, la Constitución y el sistema binominal, como ocurre en el Parlamento Social y Político. Pero donde la izquierda cree escuchar un compromiso político contra la exclusión, el concertacionismo no hará más que repetir el mismo ritual formal y vacío del Congreso Ideológico de la DC, sin ninguna voluntad política que le acompañe. El compromiso de la Concertación contra la exclusión es tan sólido como su compromiso contra el lucro en educación.

El PC y la IC han realizado un esfuerzo titánico por ampliar el arco de fuerzas del JP y terminar con la exclusión. Pero en la política, como en el fútbol, los goles se hacen, no se merecen. La plataforma de cinco puntos en lo esencial no ha sido cumplida por Bachelet y todo muestra que no se va a cumplir; ante ello, el PC y la IC guardan un silencio cercano a la obsecuencia. Leyendo las declaraciones de ambas colectividades, uno creería que el Presidente de la República es alguno de los dos Velascos (Belisario o Andrés), pues jamás se menciona a Bachelet como responsable última de las decisiones y políticas de sus ministros. En la práctica, están blanqueando a Bachelet, con la esperanza de que el premio sea el fin de la “exclusión”.

Como la paloma de Kant (que imaginaba que si no existiera aire que le ejerciera resistencia, podría volar mejor), el PC cometió el error de relegar al JPM en su escala de prioridades de alianzas, para poder avanzar mejor en su esfuerzo por el fin del binominal (como atenuante, no podemos dejar de mencionar que la otra mitad del JPM ha desplegado un sectarismo odioso que pareciera aprendido en una Escuela de Cuadros de Sendero Luminoso).

El cogobierno con la derecha debiera hacer reflexionar a la izquierda sobre su estrategia, pues la conclusión política fundamental es que hoy en día construir mayorías por transformaciones democráticas profundas no es sinónimo de alianzas estratégicas con la Concertación. Un arco amplio de fuerzas políticas y sociales que realice reformas democráticas verdaderas sólo puede construirse en torno de un eje político de izquierda que asuma la movilización popular, dentro y fuera de la legalidad neoliberal, como su arma estratégica, sin mediatizarla en función de reformas parciales, y que se confronte y denuncie a las fuerzas que sustentan el neoliberalismo en Chile: la Alianza y la Concertación. La amplitud que sirve no es la de sumar fuerzas junto a los “díscolos” para provocar cambios dentro de la Concertación, si no la de profundizar las grietas de la coalición y arrancar a sus bases sociales verdaderamente progresistas de su conducción.

El proyectado pacto por omisión Municipal va en el sentido contrario al que debe ir una política de izquierda, pues promueve el blanqueo político de la Concertación como sostén del modelo y, de esa forma, ayuda a desviar la toma de conciencia de amplios sectores populares respecto de las bases reales de sustentación del neoliberalismo. El PC y la IC actúan como si al interior de la Concertación estuviera en curso una disputa entre sectores neoliberales y sectores progresistas. La mala noticia que podemos darles es que esa disputa ya se produjo, a fines de los 80, y fue ganada sin apelación por los neoliberales, que dominan sin contrapeso desde entonces.

Si lo que la izquierda quiere es entrar a formar parte del “discolismo”, la estrategia es correcta. Si, por el contrario, de lo que se trata es de acabar con el modelo neoliberal en una perspectiva anticapitalista, es un error y objetivamente constituye un profundo giro a la derecha. Y, como todo giro a la derecha, tiene su propio ilusionismo y prestidigitación discursiva.

 

FERNANDO FLORES, SENADOR DE LA REPÚBLICA, PEQUEÑO TRAIDOR Y MENTIROSO A LA HORA DE LA VERDAD.

FERNANDO FLORES, SENADOR DE LA REPÚBLICA, PEQUEÑO TRAIDOR Y MENTIROSO A LA HORA DE LA VERDAD.

Enviado por Enrique Norambuena Aguilar enorambuena@gmail.com  

Hoy, martes 20 de noviembre de 2007 por la tarde, una vez más, cerquita del mar donde funciona el Parlamento chileno, el sabor y el hedor de la traición y la mentira se hicieron presentes a la hora de validar principios, respetar la democracia reconquistada y, muy en especial, respetar en todo lo que vale a la primera mujer Presidenta de Chile en toda la historia republicana de este país: una socialista de verdad, la única después de Allende en La Moneda

¿Qué pasó, chilenitos y chilenitas?

Algo muy pero muy simple, para los tiempos que corren: en el ilustre y porteño Senado de la República de este año de gracia, la derecha (¡fantásti8ca! ) más el voto de un tipo que se llama Adolfo Saldívar y otro tipo, el inefable Fernando Flores rechazaron la propuesta del Ejecutivo de entregarle los recursos económicos que el Transantiago necesitaba.

Mi indignación no tiene que ver tanto con la complicidad de estos tipos que junto a la derecha suman fuerzas para afectar al gobierno de la Presidenta Bachelet , para sumarse a la estrategia del golpe blanco del fascismo del siglo veintiuno contra la democracia chilena del mismo siglo, sino por las palabras de uno de estos tipos  (Flores) respecto de hechos históricos en los cuales, como tantos de mi orgullosa generación socialista, fuimos actores y testigos ese martes 11 de septiembre del 73 en la mañana y de todo lo brutal que vino después en contra de nuestro pueblo.

Vamos al grano.

En un momento del debate el senador Flores le espeta al indignado (y con razón a mi juicio) senador Camilo Escalona , que él (Flores) estaba en La Moneda con el Presidente Allende ese once de septiembre cuando Escalona (según Flores) no se sabe dónde estaría Escalona..

Yo le puede decir al señor Flores, que sin que el lo supiera y por eso le pido más respeto, ese martes del más duro calendario que nos ha tocado en suerte vivir y morir a tantos chilenos, Camilo Escalona Medina, hoy senador de la República y Presiente del Partido Socialista de Chile, en ese momento de la historia, joven socialista y máximo dirigente de los estudiantes secundarios de mi país, estaba en su puesto de combate para defender al Gobierno de la Unidad Popular , junto a Carlos Lorca Tobar, diputado recién electo y Secretario General de la Juventud Socialista de Chile, en la Escuela de Artes Gráficas de San Miguel, junto a los que debíamos estar allí (con lo que tuviéramos) para cumplir con el plan de defensa del gobierno que nuestro Partido y su Juventud habían establecido. Soy uno de ellos, señor Flores.

Lo que pasó después y lo que hicimos en esos días para mantener en alto la vida, la sangre y las banderas es harina de otro muy duro pero bello costal que gente como el tipo de la referencia que oficia de senador no tiene idea ni merece saber.

Bien, pero no nos dispersemos. Vamos al grano de nuevo, porqué estoy más que emputecido con este “senador”.

¿Cuál es el “grano”, en este caso?

Muy simple, el tipo senador Flores miente.

Además de traicionar a la Presidenta de Chile con los pesitos que necesitaba el Transantiago el hoy senador Fernando Flores (ayer ministro del Presidente Allende en no se qué cargo) cuando empezaron a sonar los tiros de verdad, dejó solo al Presidente Allende en La Moneda, aquel martes trágico donde se vieron la cara los revolucionarios y los combatientes de verdad.

Por eso le pregunto, señor Flores:

Ø      ¿A qué hora entró usted a La Moneda?

Ø      ¿Disparó usted un tiro, uno siquiera por la patria, en el fragor de aquella batalla por la libertad y la defensa de la democracia y el Presidente de Chile, que sí combatía fusil en mano por ella?

Ø      ¿A qué hora salió usted de La Moneda, aquel día en la mañana, señor Flores, independientemente que después lo mandaran a Dawson,

Señor Flores ¿quiere que se lo recuerden los sobrevivientes de La Moneda de aquel día y sus alrededores, incluidos los de Artes Gráficas y otros lugares de la capital envuelta en llamas, de luto por esos días, mientras usted señor Flores se alejaba del Palacio de Gobierno y del Presidente Allende y su destino, antes de que éste se diera en toda su dimensión por su coraje y consecuencia militantes? ¿O quiere seguir disfrutando de su sillón, señor Flores y sus computadoras?

PS: Por si le apetece señor Flores, para que me encuentre y para responder por mis dichos, aquí van mis datos

NOMBRE:  Enrique Norambuena Aguilar

RUT:         5.345.618 – 9

DIRECCIÓN: Monitor Araucano 0658, Providencia

FONO: 9/339 61 35

E-mail: enorambuena@ gmail.com

Enrique Norambuena Aguilar
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enorambuena@ gmail.com
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Un visitante desmesurado

Martes 13 de noviembre de 2007   

Por Sergio Muñoz Riveros 

El paso de Chávez por Santiago fue muy instructivo. Hoy lo conocemos mejor. Entendemos también mejor las motivaciones de sus seguidores. Y está más claro lo que tenemos que defender, lejos de él.

No había ninguna posibilidad de que Hugo Chávez pasara desapercibido en la XVII Cumbre Iberoamericana. Su verbosidad e histrionismo son conocidos. También su tendencia a la demasía. Pero, además, vino en plan nada amistoso hacia la Presidenta Bachelet, probablemente porque el Gobierno de ella representa a los ojos del mundo una orientación muy distinta de la que él encarna y que se supone que todo "buen izquierdista" debería seguir. Demoró su llegada a Santiago y consiguió cobertura exclusiva de la prensa cuando lo hizo, ya iniciada la reunión; cuestionó el lema de la "Cohesión Social" propuesto por Chile; hizo de nuevo una referencia provocadora a la demanda marítima de Bolivia, lo que fue una muestra de hostilidad hacia el país anfitrión; tuvo expresiones despectivas hacia el Club de Madrid (que preside Lagos) y rompió todos los límites al insultar repetidamente al ex gobernante español José María Aznar delante del Rey Juan Carlos y el Presidente Rodríguez Zapatero, lo que obligó a éstos a reaccionar con molestia.

Chávez se las arregló, pues, para atraer la atención. Bien sabemos que su obsesión es que se le reconozca como líder revolucionario continental, portaestandarte de esa cosa que llama "socialismo del siglo XXI", continuador de Fidel Castro. En suma, un personaje con una desorbitada noción de sí mismo.

Es lógico que nadie quiera tener pleitos con él por temor a la respuesta desaforada que puede venir. Su fuerte son las descalificaciones y los insultos. Recordemos que el año pasado lanzó groseros ataques en contra de José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, cuando éste manifestó preocupación por el futuro de la libertad de expresión en Venezuela. El único político latinoamericano que lo ha enfrentado duramente ha sido Alan García, pero eso quedó atrás.

Ha habido muchos caudillos populistas de verba incandescente en la historia de América Latina. Pero ninguno había tenido un poder económico como el que exhibe y derrocha este. Su influencia política sería mínima sin la abultada chequera con la que maneja a su arbitrio los cuantiosos ingresos de Venezuela por las exportaciones de petróleo. Imaginemos que él desplegara el mismo discurso incendiario, idénticas proclamas, igual manipulación de la figura de Bolívar, pero sin petrocheques. Sería sólo ruido. Su poder es el dinero. En la región ha repartido miles de millones de dólares, lo que le permite contar con la buena disposición de muchos agradecidos.

El 2 de diciembre se efectuará un referéndum en Venezuela en el que el Gobierno de Chávez intentará hacer aprobar numerosas reformas a la Constitución que fue redactada en 1999 en una Asamblea Constituyente y sancionada en otro referéndum. En ese texto se había ampliado el período presidencial de 5 a 6 años, con una sola reelección inmediata. Chávez cumplirá 9 años en el poder en enero próximo debido a los ajustes constitucionales y su actual período termina en enero de 2013. Pero eso no le basta. El artículo 230 de la nueva reforma establece que el período presidencial se amplía a 7 años y no pone límites a la reelección. Además, se concentran amplísimos poderes en el gobernante, el que podrá disponer constitucionalmente de propiedades, instituciones y recursos. La definición de Venezuela como "Estado democrático y social de derecho y de justicia" (artículo 2 de la Constitución vigente) es reemplazada por "Estado socialista" (artículo 16 de la reforma).

Es tan ostensible el proyecto autoritario de Chávez que hace pocos días el general retirado Raúl Baduel, que fue su ministro de Defensa hasta julio de este año, declaró que las reformas constituyen una especie de golpe de Estado y llamó a votar No.

Chávez les llena el gusto como líder a algunos chilenos, incluidos tres o cuatro parlamentarios. Ello quedó en evidencia en el acto que le organizaron en el velódromo del Estadio Nacional. Allí, entre abundantes banderas venezolanas y cubanas, el representante del régimen de La Habana lanzó la escalofriante consigna "Socialismo o muerte" y los asistentes gritaron acompasadamente "El que no salta es Bachelet".

El paso de Chávez por Santiago fue muy instructivo. Hoy lo conocemos mejor. Entendemos también mejor las motivaciones de sus seguidores. Y está más claro lo que tenemos que defender, lejos de él.

El ministro Alejandro Foxley destacó en TVN el éxito de la XVII Cumbre, en la que se adoptaron acuerdos que perfeccionan las relaciones constructivas y los mecanismos de colaboración en la comunidad iberoamericana. Ese es el fruto de una labor seria, sin estridencias, que contribuyó a reforzar el respeto internacional hacia nuestro país.

 

EL ESTADO DE CHILE NO SE LA PUEDE

EL ESTADO DE CHILE NO SE LA PUEDE

Gonzalo Vial hace un recuento de las actividades estatales que han terminado en fracaso. Y critica a la oposición su falta de coherencia con la libertad que proclama.

            Nunca nos detenemos ---y sería útil que lo hiciéramos- a recordar y recontar el inmenso número de actividades en las cuales el Estado de Chile demuestra una inepcia desoladora, una incapacidad de gestión escalofriante.

            Rememoremos las más próximas.

            Un SENAME que estrena su modernísimo sistema para readaptar y reinsertar jóvenes delincuentes, permitiendo que de los quince internados en un establecimiento ‘‘rehabilitador'', diez mueran asfixiados y cinco sufran quemaduras, sin que nadie les tienda una mano.

            Un TRANSANTIAGO que rebaja la dignidad de todos los pobres capitalinos, movilizándolos (cuando lo logran) con mayor tiempo de espera, más lento y más incómodamente que sus nada brillantes predecesoras, las ‘‘micros amarillas''. Y que encima, este año y el siguiente, botará a la calle arriba de 400 millones de dólares... suma astronómica, superior a todo el aumento acordado a la enseñanza gratuita para 2008.

            Y luego... Ferrocarriles del Estado, EFE, la empresa fiscal más antigua de Chile, cuyo plan de desarrollo ha significado robos lisos y llanos por mínimo 229 millones de pesos (El Mercurio, 1º de noviembre), y pérdidas astronómicas que han paralizado los servicios de pasajeros.

            Y después CHILEDEPORTES, agencia electoral de un partido gobernante, donde se inventaban programa y beneficiarios y se sustraía todo... dinero, camisetas, pendones, pelotas de fútbol, mesas de ping-pong y juegos de taca-taca, etc., etc.

            Esto, sólo lo de hoy y ayer. Anteayer... ya se nos olvidó: no existe memoria suficiente. ¿Recuerdan Uds. la ‘‘custodia'' de dibujo animado que hacía CORFO de los documentos bancarios representativos de sus inversiones de dinero? ¿La ‘‘custodia'' que permitió le robaran 100 millones de dólares en esos documentos (affair Inverlink)... sin que se diera cuenta hasta que el fiscal de un banco privado cruzó la calle para avisarle? ¿Y se acuerdan del MOP-GATE, del dinero de gastos reservados repartido en sobres, de las generosas empresas contratistas del Ministerio de Obras Públicas, que facturaban servicios imaginarios para obtener dinero con qué pagar a empleados públicos por trabajos igualmente imaginarios?

            Interesa, más que hacer escándalo, preguntarnos POR QUÉ sucede todo esto, cada día en mayor escala. Una respuesta simple (y tentadora) sería atribuirlo a la combinación política que gobierna, a que habría en ella más personas incapaces o deshonestas que lo común y tolerable. Pero esta explicación me parece demasiado sencilla. Creo que la verdadera es otra, a saber que, hablando vulgarmente, el Estado de Chile ‘‘no se la puede'' con el cúmulo de funciones y actividades que pretendemos imponerle. Esta fe conmovedora pero falsa en el Estado es explicable en la mentalidad socialista (propia de la Concertación). Pero se esperaría que no existiera en la Alianza, donde supuestamente la palabra clave es ‘‘libertad'', que decora sus discursos, proclamas, institutos, etc. Veamos, sin embargo, cómo aliancistas y concertacionistas, los últimos tiempos, son uña y carne para asignarle al Estado las funciones más delicadas y complejas:

            1. Cuando se produjo la unión sagrada para aprobar la inverosímil ley de divorcio que nos rige, muchos hicieron ver a los dos conglomerados políticos que las disoluciones de vínculos irían aumentando vertiginosamente, una realidad fatal e inexorable de todos los países y épocas divorcistas. Y que pagarían los platos rotos, como siempre, las mujeres abandonadas, y ahora ‘‘divorciadas por repudio y sin causa'', como en el Antiguo Testamento. Ya es difícil cobrarles alguna pensión alimentaria a los maridos olvidadizos, SIN divorcio ---se advirtió al Congreso---. ¿Cuánto más será CON divorcio, multiplicados por diez o veinte los juicios de fijación o cobro de alimentos?

            ¡No importa! ---fue la respuesta---. Habrá TRIBUNALES DE FAMILIA, rápidos y expeditos, sin tramitación ni papeles. ¡El Estado se encarga! Bien sabemos la realidad: los Tribunales de Familia manifiestamente inútiles y recargados, ya por años, que colapsan... salvo aquel que dio el divorcio en diez días a su propio juez.

            2. En seguida, se decidió sacar de la circulación a los niños delincuentes, diciendo que hoy están ‘‘más maduros'' que antes (¿Por qué razón esta presunta mayor madurez? ¿Por la enseñanza pública recibida, la droga, el alcohol, el abandono familiar, la corrupción ambiente?), y que en consecuencia saben que han hecho mal, y que deben ser encerrados para ‘‘rehabilitarlos''.

            ¡Pero es tan arduo y delicado esto de ‘‘rehabilitar''! ¿Quién lo va a hacer? ¡Qué pregunta más tonta! ¡El Estado, por supuesto! Y tuvimos Ley de Responsabilidad Penal Juvenil, y el ‘‘nuevo'' SENAME, sus ex cárceles, hoy Centros de Detención de nombres optimistas y poéticos, y los éxitos que conocemos.

            3. Leo, entre los primeros acuerdos educacionales Alianza/Concertación, que el ministerio del ramo tendrá DOS organismos más, a falta de uno: la Superintendencia y la Comisión Nacional de Aseguramiento de Calidad (El Mercurio, 2 de noviembre). Se agregarán al ministerio mismo, y al Consejo Nacional de Educación. Éste, según es vox populi, no sirve para absolutamente nada. El ministerio, de su parte, no presta el menor servicio a la enseñanza. Si Ud. es profesor , tiene un problema técnico en su ramo y curso escolar y llama al ministerio para que lo ayude a resolverlo, lo único que oirá será el ataque de risa del funcionario que lo atienda, ante su ingenuidad. Y ahora gozaremos, adicionalmente, de una Superintendencia para pedir todavía más papeles... ¡y una ‘‘comisión'' que ‘‘ASEGURE la calidad''! ¿Cómo la va a ‘‘asegurar''? ¿Qué castigo tendrá, si no la ‘‘asegura''? ¿Por qué podría ella hacerlo, y no lo ha intentado siquiera el ministerio en diecisiete años? Ya se está viendo la inutilidad y liviandad de la acreditación de la enseñanza superior por sus ‘‘comisiones'' (esta columna, 23 de octubre), y vamos creando otra para los estudios básicos y medios.

            Lo curioso es semejante explosión de estatismo entre los apóstoles de la libertad económica. ¿Es más importante ésta que la educacional? ¿Admitirían una superintendencia de fábricas de zapatos, o una comisión nacional para asegurar la calidad de los restoranes?

            Basten los ejemplos anteriores de la monumental ineficacia del Estado de Chile, y veamos sus causas:

            A) La primera, la misma inmensa cantidad y heterogénea variedad de las tareas que se entregan al Estado.

            B) La segunda causa, la pésima, politizada y mal remunerada organización de nuestro Estado. Los ministerios y servicios tienen estructuras envejecidas o duplicadas, fruto de sucesivas improvisaciones y hasta de fantasías. Las plantas de funcionarios son lo de menos, el grueso lo constituyen hordas de personas ‘‘a contrata''. La generalidad de la planta y gran parte de las contratas corresponden a ‘‘pegas'' insuficientemente remuneradas, donde se cumple a cabalidad el sabio principio: ‘‘Yo hago como que trabajo, tú haces como que me pagas''. Pero hay contratas bien pagadas, o aun excelentemente pagadas, a veces (pocas) por méritos, a veces (muchas) por ‘‘ pitutos'' políticos. En ocasiones los apitutados literalmente no hacen nada sino cobrar el cheque del mes. Recordemos los altos funcionarios de Justicia a quienes pagaban por emitir informes para Gendarmería, informes que Gendarmería nunca vio.

            C) La tercera causa, relacionada con la segunda, consiste en que se encargan al Estado funciones muy finas, para las cuales carece de personal calificado.

            Ejemplo a la vista, una vez más, el de los ‘‘tíos (!) educadores'' de los centros de detención del SENAME, como el portomontino ‘‘Tiempo de crecer'', hoy trágicamente famoso. Son personas a cargo de muchachos dificilísimos, que han delinquido, que generalmente arrastran una vida de abandono y violencia, y de vicios y corrupciones. Reeducarlos exige una serie de virtudes humanas: equilibrio emocional, estabilidad de carácter, perseverancia, don de mando, penetración psicológica, habilidades para convencer, encantar y arrastrar. También exige una preparación técnica, especializada, y elementos de trabajo. Todos estos datos deberíamos tenerlos respecto a los ‘‘tíos'' de Puerto Montt. No para molestarlos (son también víctimas de los hechos), ni siquiera se requiere individualizarlos... pero sí conocer sus aptitudes naturales y adquiridas para hacer lo que el Estado les exige. ¿Las tienen? ¿No las tienen? Sepámoslo.

            D) Por último, pero quizás lo más grave, muchas de las funciones que se quiere entregar o ya se han atribuido al Estado, simplemente no las ejercerá bien, NUNCA, porque no le son propias y en ellas sólo coloca y siempre colocará ‘‘parches'' insuficientes.

Ejemplo claro: los mismos Tribunales de Familia. ¿Qué familia? La matrimonial, ‘‘con libreta'', y los matrimonios mismos, van desapareciendo; y en aumento vertiginoso: a) las convivencias; b) las abandonadas ‘‘jefas del hogar'', que para sobrevivir necesitan trabajar ---el explotado ‘‘trabajo femenino'', fetiche sacrosanto, también, de algunos economistas---, dejando solos a sus hijos; c) los ex ilegítimos, muy mejorado su futuro ahora que son ‘‘nacidos fuera de la filiación matrimonial'', etc. El Estado, impasible, si es que no fomenta esos males, voluntariamente, o por desidia. ¿Resultados, especialmente en los sectores populares? Niños sin padres, desprotegidos, que abandonan la escuela, víctimas de la droga, el alcohol y la prostitución, delincuentes pequeños hoy y grandes mañana. ‘‘Hogares'' sin autoridad masculina, o en los cuales el hombre no es el padre biológico, sino un extraño de paso, almácigos de violencia y abuso sexual. Pero al Estado le cargamos estas CONSECUENCIAS mediante los Tribunales de Familia, y dejamos que desatienda las CAUSAS, a menudo culpa suya... una tarea imposible

Gonzalo Vial Correa / "La Segunda"

 

La heterodoxia marxista de Mariátegui

MATERIAL DE ESTUDIO

NOTA DE ARGOS: Este Artículo, Declaración, Documento, Etc., seleccionado como MATERIAL DE ESTUDIO, necesariamente no tiene que reflejar en su totalidad nuestra Línea Editorial… Nuestro propósito es establecer el vehículo de información que les permita a los demás formarse su propio criterio, especialmente en los acontecimientos políticos, económicos, etc., que inciden, directa y/o indirectamente, en cada uno de nosotros… "La educación y la instrucción no consisten en rellenar la mente de ideas ajenas, sino en estimularla para que produzca sus propias ideas"…

Compañeras y Compañeros, ahora les corresponde a ustedes hacer sus propias conclusiones…

Opinión: La heterodoxia marxista de Mariátegui

A propósito de la reedición "*El marxismo de Mariátegui" de Raimundo Prado Redondez

OPINION… ARGOS: OCTUBRE 30 DE 2007…

Por: Gustavo Pérez Hinojosa

Rebelión

Son varios los autores (desde extranjeros como Miroshevski hasta peruanos como Sotomayor Pérez) que han calificado de "heterodoxo" el pensamiento marxista de J.C. Mariátegui, indicando con ello que su obra salió de "los cánones" del marxismo "oficial" de la época y basando en tal afirmación el cuestionamiento de su validez.

A este respecto conviene recordar que fue el propio Marx quien deslindó con el materialismo anterior, señalando que éste solo concebía las cosas, la realidad, la sensoriedad bajo la forma de objeto o de contemplación, pero no como actividad sensorial humana, no como práctica, no de modo subjetivo, entendiendo a los hombres como modificados como producto de circunstancias distintas, olvidando que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias, precisando que la coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la actividad humana sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria, y que la esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo sino en realidad el conjunto de las relaciones sociales, pues la vida social es en esencia, práctica, concluyendo " *Los filósofos no han hecho mas que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo*" ("Tesis sobre Feuerbach").

Conviene recordar asimismo que Antonio Gramsci, consideró que la Revolución Socialista de Octubre fue una " *Revolución contra "El Capital", de Carlos Marx*", precisando que éste "*era en Rusia el libro de los burgueses mas que el de los proletarios *", que era la demostración crítica de la fatal necesidad de que en Rusia se formará una burguesía, empezará una Era capitalista, se instaurase una civilización de tipo occidental, antes de que el proletariado pudiera pensar siquiera en su ofensiva, en su reivindicaciones de clase, en su revolución; señalando que " *los hechos han provocado la explosión de los esquemas críticos en cuyo marco la Historia de Rusia habría tenido que desarrollarse según los cánones del materialismo histórico *". Añadiendo luego que el pensamiento marxista vivo no sitúa nunca como factor máximo de la historia los hechos económicos en bruto, sino siempre el hombre, la sociedad de los hombres, los hombres que se reúnen, se comprenden, desarrollan a través de esos contactos (cultura) una voluntad social, colectiva, y entienden los hechos económicos, los juzgan y los adaptan a su voluntad hasta que ésta se convierte en motor de la economía, en plasmadora de la realidad objetiva, la cual vive entonces, se mueve y toma el carácter de materia telúrica en ebullición, canalizable por donde la voluntad lo desee, y como la voluntad lo desee; sentenciando *"¿Por qué había que esperar que se renovase en Rusia la Historia de Inglaterra,*"…" *y que llegara finalmente la catástrofe del mundo capitalista? *" (A. Gramsci "La Revolución contra "El Capital"), y concluyendo "*Marx no ha escrito un credillo, no es un Mesías que hubiera dejado una ristra de parábolas cargadas de imperativos categóricos, de normas indiscutibles, absolutas, fuera de las categorías del tiempo y del espacio *" (A. Gramsci "Nuestro Marx").

En esa misma línea, Rosa Luxemburgo denunciaba que el "* socialpatriotismo*" polaco trató de "*elaborar*" una opinión de Marx sobre política corriente en un verdadero dogma, inmutable para toda la eternidad e independiente de las condiciones históricas, intocable por las dudas por la crítica simplemente porque lo dijo " *el mismo Marx*"", y refutaba "*la columna vertebral, el espíritu de toda la doctrina de Marx está constituido por el método dialéctico-materialista de investigación en las cuestiones sociales, método que no reconoce fenómenos, principios y dogmas estables o inmutables, *"…"*método para el cual cada una de las "verdades" es pasible de eternas e implacables críticas por parte del desarrollo histórico* " (Rosa Luxemburgo "Prologo a La Cuestión polaca y el movimiento socialista").

¿Acaso no podemos escuchar el eco de las palabras de Gramsci y Rosa Luxemburgo (dicho sea de paso otro par de "heterodoxos") en la polémica de Mariátegui con Henri de Man? (J.C. Mariategui. "El determinismo marxista", en "Defensa del Marxismo"):

"*Otra actitud frecuente de los intelectuales que se entretienen en roer bibliografía marxista, es la de exagerar interesadamente el determinismo de Marx y su escuela con el objeto de declararlos, también desde este punto de vista, un producto de la mentalidad mecanicista del siglo XIX, incompatible con la concepción heroica, voluntarista de la vida, a que se inclina el mundo moderno, después de la guerra *", añadiendo que:

*El marxismo, donde se ha mostrado revolucionario –vale decir donde ha sido marxista- no ha obedecido a un determinismo pasivo y rígido. Los reformistas resistieron a la Revolución, durante la agitación revolucionaria post-bélica, con razones del más rudimentario determinismo económico. Razones que, en el fondo se identificaban con las de la burguesía conservadora, y que denunciaban el carácter absolutamente burgués, y no socialista, de ese determinismo. A la mayoría de sus críticos, la Revolución rusa, aparece, en cambio, como una tentativa racionalista, romántica, anti-histórica, de utopistas fanáticos *", y concluye:

*El carácter voluntarista del socialismo no es, en verdad, menos evidente, aunque si menos entendido por la crítica, que su fondo determinista. Para valorarlo, basta, sin embargo, seguir el desarrollo del movimiento proletario, desde la acción de Marx y Engels en Londres, en los orígenes de la I Internacional, hasta su actualidad dominada por el primer experimento de Estado socialista: la URSS. En ese proceso, cada palabra, cada acto del marxismo tiene un acento de fe, de voluntad, de convicción heroica y creadora, cuyo impulso sería absurdo buscar en un mediocre y pasivo sentimiento determinista *".

Asimismo añadirá mas tarde que "*El materialismo histórico no es, precisamente el materialismo metafísico o filosófico, ni es una Filosofía de la Historia, dejada atrás por el progreso científico. Marx no tenía por qué crear mas que un método de interpretación histórica de la sociedad actual *" (J.C. Mariategui. "La filosofía moderna y el marxismo", en "Defensa del Marxismo"), y que: "*El marxismo, del cual todos hablan pero que muy pocos conocen y, sobre todo, comprenden, es un método fundamentalmente dialéctico. Esto es, un método que se apoya íntegramente en la realidad, en los hechos. No es, como algunos erróneamente suponen, un cuerpo de principios de consecuencias rígidas, iguales para todos los climas históricos y todas las latitudes sociales. Marx extrajo su método de la entraña misma de la historia. El marxismo, en cada país, en cada pueblo, opera y acciona sobre el ambiente, sobre el medio, sin descuidar ninguna de sus modalidades *" ( J.C. Mariategui. "Mensaje al Congreso Obrero", Enero de 1927).

MARIATEGUI Y LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA EN UN PAIS SEMICOLONIAL Y SEMIFEUDAL

Precisamente, señala el Dr. Raimundo Prado Redondez, en la reedición de su "El marxismo de Mariátegui" (25 años después de la primera edición), la tesis de Mariátegui que mejor traduce su posición marxista-leninista y que a la vez resulta ser la más "herética" desde la perspectiva de una ortodoxia esquemática y especulativa es la de *la Revolución** Socialista** en una sociedad semicolonial y semifeudal* como el Perú, la misma que se basaba en: la imposibilidad, en los países semicoloniales, de lograr el desarrollo del capitalismo nacional, esto es un capitalismo autónomo desligado del imperialismo; la imposibilidad de repetir todas las fases de la producción capitalista como premisas de la revolución socialista en el Perú; la caducidad de la misión histórica de la burguesía nativa y, en consecuencia, la imposibilidad de una revolución burguesa que signifique la emancipación de la dominación imperialista, que, en el Perú, sólo el proletariado, en alianza con amplias masas campesinas, puede ser el agente de la revolución social; que es posible iniciar la reconstrucción socialista de la sociedad peruana sin la necesidad de pasar por largas etapas por las que han pasado otros pueblos; que la solución socialista de los rezagos de la feudalidad, ofrece mayores posibilidades históricas que la solución capitalista, por cuanto la mediocre burguesía, enfeudada a la feudalidad y al imperialismo, se siente incapaz de realizarla; y que, la única vía posible de liberación del imperialismo es la vía del anticapitalismo la vía del socialismo, la que implica, al mismo tiempo, la liberación de la explotación del hombre por el hombre.

Como fielmente ha recogido el Dr. Raimundo Prado Redondez, de los textos de Mariátegui, se trata programáticamente de una revolución que se desarrolla bajo la hegemonía del proletariado y es socialista desde sus inicios, y que presentaría dos etapas : la primera, en la cual el proletariado tiene que realizar las tares de una revolución democrático burguesa. La segunda, en la que se cumplen tareas típicamente proletarias. Se trata además, de una revolución socialista en la que se produce el encuentro con una base histórica de socialización : las comunidades indígenas, "rezagos del comunismo agrario primitivo".

¿Dudamos acaso del origen marxista-leninista de estas dos últimas tesis de Mariátegui?.

SOBRE LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA QUE CUMPLE TAREAS DEMOCRÁTICO-BURGUESAS IRRESUELTAS

Dice Lenin respecto de la Revolución del 25 de Octubre de 1917 y las tareas democráticas :" *Pero desde abril de 1917, mucho antes de la Revolución de Octubre, de que tomásemos el poder, dijimos abiertamente y explicamos al pueblo que ahora la revolución no podía detenerse en esta etapa, pues el país había seguido adelante, el capitalismo había seguido avanzando, la ruina había alcanzado proporciones nunca vistas, lo cual habría de exigir (quiérase o no) que marchásemos hacia el socialismo, pues no cabía avanzar de otro modo, salvar de otro modo al país, agotado por la guerra, y aliviar de otro modo los sufrimientos de los trabajadores y explotados.*

*Ocurrió, en efecto, tal y como nosotros dijimos. La marcha de la revolución ha confirmado el acierto de nuestro razonamiento. Al principio, del brazo de 'todos' los campesinos contra la monarquía, contra los terratenientes, contra lo medieval ( *y en este sentido la revolución sigue siendo burguesa, democrático-burguesa* ). Después, del brazo de los campesinos pobres, del brazo del semiproletariado, del brazo de todos los explotados, contra el capitalismo, incluyendo a los ricachos del campo, los kulaks y los especuladores, y en este sentido, la revolución se convierte en socialista. Querer levantar una muralla china artificial entre ambas revoluciones, separar la una de la otra por algo que no sea el grado de preparación del proletariado y el grado de su unión con los campesinos pobres es la mayor tergiversación del marxismo, es vulgarizarlo reemplazarlo por el liberalismo *" (V.I.Lenin). "La Revolución Proletaria y el renegado Kautsky" Obras Escogidas, Tomo III, pags.122 y 123)

Como para que no quede duda, señala que "*La propiedad privada de la tierra fue abolida en Rusia el 26 de octubre de 1917, es decir el primer día de la revolución proletaria, socialista.*

*De ese modo se ha creado una base, la mas perfecta desde el punto de vista del desarrollo del capitalismo (Kaustky no podrá negarlo sin romper con Marx), y, al mismo tiempo, el régimen agrario más flexible para el paso al socialismo *". V.I.Lenin "La revolución proletaria y el renegado Kaustky", Obras Escogidas, Tomo III, pag.134)

Por último, precisa "*Mas, a fin de consolidar para los pueblos de Rusia las conquistas de la revolución democrática burguesa, nosotros debíamos ir mas lejos y así lo hicimos. Resolvimos los problemas de la revolución democrática burguesa sobre la marcha, de paso como "producto accesorio" de nuestra labor principal y verdadera, de nuestra labor revolucionaria proletaria, socialista. Hemos dicho siempre que las reformas son un producto accesorio de la lucha revolucionaria de las clases. Las transformaciones democráticas burguesas –lo hemos dicho y lo hemos demostrado con hechos- son un producto accesorio de la revolución proletaria, es decir socialista *"., y que hay quienes "*no han sabido comprender esta correlación entre la revolución democrática burguesa y la revolución proletaria socialista. La primera se transforma en la segunda. La segunda resuelve de paso los problemas de la primera. La segunda consolida la obra de la primera. La lucha y solamente la lucha, determina hasta que punto la segunda logra rebasar a la primera *" (V.I.Lenin. "Con motivo del Cuarto Aniversario de la revolución de octubre", Obras Escogidas, Tomo III, pags. 660 y 661).

Con lo cual se estaría acreditando que la Revolución del 25 de Octubre de 1917 fue una Revolución Socialista que cumplió las tareas democrático-burguesas irresueltas, que no cumplió la burguesía en el Poder.

Creo no obstante que es preciso hacer una diferenciación que quizás las traducciones del ruso al castellano no dejan muy claro. En "Dos tácticas de la socialdemocracia en la Revolución Democrática", y textos semejantes, Lenin habla del paso ininterrumpido de la revolución burguesa a la revolución socialista, consistente en el inicio de una nueva lucha –una vez alcanzados los objetivos de la revolución burguesa que impulsarán el desarrollo del capitalismo- mediante una nueva revolución: la revolución socialista. En los textos de 1917, la etapa burguesa se inserta dentro de la Revolución Socialista. Las tareas democrático-burguesas y las nuevas tareas que es necesario desarrollar para enfrentar la crítica situación económica nacional, que impulsará la Revolución Socialista, no van a impulsar el desarrollo ampliado del capitalismo sino que van a ir creando las condiciones para el futuro desarrollo, a nivel de toda la sociedad, de la relaciones de producción socialistas.

SOBRE EL PAPEL DE LAS COMUNIDADES AGRARIAS COMO FACTOR IMPORTANTE PARA LA SOCIALIZACIÓN MODERNA

Respondiendo las inquietudes de de los revolucionarios "populistas" rusos, "Narodnaia Volia" (Voluntad del Pueblo), Marx, respondió, a través de una carta al director del "Otiechsviennie Zapiski", a fines de 1877, "* si Rusia sigue por el camino que ha seguido desde 1861, perderá la mejor oportunidad que le haya ofrecido jamás la historia a una nación, y sufrirá todas las fatales vicisitudes del régimen capitalista*". Obviamente, aprovecharía dicha Carta para defender su obra, precisando que el capítulo de "El Capital" sobre la acumulación primitiva, no pretendía más que trazar el camino por el cual surgió el orden económico capitalista, en Europa Occidental, del seno del régimen económico feudal, y que sus críticos, habían convertido esbozo histórico de la génesis del capitalismo en el Occidente europeo en una " *teoría histórico-filosófica de la marcha general que el destino le impone a todo pueblo, cualesquiera sean las circunstancias históricas en que se encuentre *", a fin de que "*pudiese terminar por llegar a la forma de la economía que le asegure, junto con la mayor expansión de las potencias productivas del trabajo social, el desarrollo más completo del hombre *", una suerte de "*teoría histórico-filosófica general cuya suprema virtud consistiría en ser suprahistórica*".

En igual sentido respondería una Carta a *Vera Sazulich* (cuando ésta aún era "populista") en que ella, en su nombre y en el de sus compañeros, le solicitaba que expusiera su opinión sobre los destinos posibles de la comunidad rural rusa, y sobre la teoría, que algunos le atribuían a Marx, según la cual todos los países del mundo deben, por una ley histórica inevitable, atravesar todas las fases de la producción capitalista; precisando, que la fatalidad histórica señalada en "El Capital", estaba " *expresamente restringida a los países de Europa Occidental*", donde el movimiento era la transformación de la propiedad privada personal a la propiedad privada capitalista, siendo que el caso de Rusia sería el de la transformación de la propiedad común en propiedad privada, caso al cual él no se había referido, y añadiendo el estudio especial que había hecho sobre ella, lo había convencido que *"esta comuna es el punto de apoyo de la regeneración social en Rusia; pero a fin de que ella pueda funcionar como tal habrá que eliminar primeramente las influencias deletéreas que la sacuden de todos lados y luego asegurarle las condiciones normales de un desarrollo espontáneo *" (Carta de Marx a Vera Sazulich, del 08 de Marzo de 1881).

No obstante, un mas rico indicador de la preocupación especial de Marx, sobre el tema es la existencia de los esbozos previos a esta Carta, que éste hiciese, y en los cuales hace una valoración de las posibilidades de evolución de la comuna rural rusa, señalando que ésta disponía de una posición única, sin precedentes en la historia, porque en toda Europa era la única que tenía todavía una estructura orgánica, que predominaba en la vida rural del inmenso imperio ruso; y que además, la propiedad comunal de la tierra le ofrecía una base natural para la apropiación colectiva, y la existencia contemporánea de la producción capitalista, le proporcionaría ya elaboradas las condiciones materiales del trabajo cooperativo, organizado en gran escala, y que, en consecuencia " *La comuna puede, entonces, adoptar los resultados positivos del sistema capitalista sin tener que sufrir sus penurias*" y que, …", * puede convertirse en el punto de origen directo del sistema económico hacia el que evoluciona la sociedad moderna y cambiar de piel sin tener que suicidarse*", añadiendo: "* Si la revolución llega a tiempo, si la "intelligentzia" concentra todas las fuerzas "vivas del país" para asegurar el libre desarrollo de la comuna rural ésta será pronto el elemento regenerador de la sociedad rusa y el factor de su superioridad sobre los países esclavizados por el capitalismo *" (publicados en "Marx-Engels Archivo", Frankfurt, 1926.).

Por último, en el Prefacio a la Edición rusa de 1882, del "Manifiesto Comunista", Marx volvería a responder nuevamente a la inquietud de los rusos sobre la vía no occidental del desarrollo socialista, señalando: *"¿podría la comunidad rural rusa –forma por cierto ya muy desnaturalizada de la primitiva propiedad común de la tierra- pasar directamente a la forma superior de la propiedad colectiva, a la forma comunista, o, por el contrario, deberá pasar primero por el mismo proceso de disolución que constituye el desarrollo histórico de Occidente?. La única respuesta que se puede dar hoy a esta cuestión es la siguiente: si la revolución rusa da la señal para una revolución proletaria en Occidente, de modo que ambas se completen, la actual propiedad común de la tierra en Rusia podrá servir de punto de partida a una evolución comunista *".

25 años después de su primera Edición, "*El Marxismo de Mariátegui *" del Dr. Raimundo Prado Redondez, maestro de varias generaciones, principalmente de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, vuelve "a poner en pie" las tesis socialistas originales de Mariátegui frente a las deformaciones de Abimael Guzmán y de Sotomayor Pérez, entre otros, para su conocimiento y desarrollo por las nuevas generaciones.

El Vaticano tiene que desaparecer: allí no pueden ir los pobres, sólo los Jefes de Estado

Intervención del sacerdote Enrique de Castro en el Simposio Internacional "Pobre Mundo Rico"

Rebelión

El sacerdote de Vallecas afirma que "la pobreza es un negocio para el capital"

Resaltó la existencia de una pobreza mantenida y asistencial: “Planteamos la pobreza como algo que hay que mantener asistencialmente con limosna”, pobreza que además ha sido convertida en negocio por el capital.

Iglesia del poder e Iglesia de base

Para comenzar a hablar de la Iglesia el Cura de Vallecas, Enrique de Castro, matizó la necesidad de considerar que no hay sólo una: “existe una concepción desde el poder y otra desde el pueblo, de base”, posturas que no coinciden entre sí. La iglesia del poder -señaló- no refleja el espíritu de Jesús en lo que ofertaba al pobre. Hay pues –explicó- dos posturas en lucha, y hablar de la pobreza conlleva considerar ambas.

La primera –que tiene su máximo exponente en el Vaticano- nos presenta a un Dios vengativo, duro, mientras que en la Iglesia de los Pobres de Jesús se muestra una faceta diferente: “un Dios que dice no a la ley y que no es mediación para el Ser Humano”; en la primera media el Templo, en la segunda “lo que es mediador es que el ser humano recupere su fe”. Señaló un gesto que es muestra de la revolución: “una mesa donde todos nos podemos sentar, la mesa de la subversión, en la que se sientan borrachos, prostitutas y pecadores” una mesa en la que no hay diferencias y se erige como “mesa de la igualdad”.

Comportamiento ante pobreza: asistencia social

En lo que respecta al comportamiento ante la pobreza indicó que “Estamos en una sociedad en la que existe inquietud” -explicó-, en la que nada nos convence, ni siquiera las ONGs (que se presentan como “correas de transmisión del gobierno”), en la que creemos que la asistencia social es lo que funciona. En cambio, “derivar la pobreza en asistencia es mantenerla”. “Planteamos la pobreza como algo a lo que tenemos que atender asistencialmente con una limosna”, puso de manifiesto así la importante pregunta “¿es justa la caridad de la Iglesia?”

Los ricos no confían en sí mismos

En su intervención Enrique de Castro refirió también el espíritu en la pobreza y en la riqueza, señaló así la diferencia entre el rico y el pobre que es ‘la confianza en sí mismo’: “El rico no confía en su desnudez”, porque somete su confianza a factores externos como el dinero, el pobre en cambio confía en si mismo porque no tiene nada. “Un pobre es un ser tan estéril que sólo sirve para que un rico haga méritos para ganar el cielo”, señaló.

“La liturgia de la iglesia oficial está vacía, es separadora y divide”

En sus alusiones a la liturgia oficial, enfatizó, por un lado el carácter discriminatorio y jerárquico de la Iglesia concebida desde el poder, que separa (los paños son sagrados, el cura se viste de manera diferente), y que no abre las puertas a los pobres. Además indicó que de ella deriva la fuerte pobreza mantenida. “La liturgia de la mesa de Jesús era en cambio un desafío”: en ella se sentaban todos por igual.

De ese carácter jerárquico se extrae que en al Vaticano “no puedan ir los pobres, sólo los Jefes de Estado, y es por eso –apuntó- que “tiene que desaparecer”. Señaló así la intención de “poner en evidencia a una jerarquía que ha dado la espalda al pueblo”.

La pobreza: un negocio para el capital

En otro sentido, y refiriendo otra idea reiterada en otras conferencias y mesas de “Pobre Mundo Rico”, señaló que “la pobreza no es sólo fruto de la injusticia, se ha convertido en un negocio para el capital”. Indicó cómo por un niño pobre de nuestro país el Estado paga 65.000 pesetas diarias, que no recibe el niño; negocio que empieza a denominarse ‘mercado de la solidariedad’ y en el que ni las ONGs inspiran confianza.

Club Internacional de Prensa
www.clubinternacionaldeprensa.org
www.pobremundorico.org

Socialismo Siglo XXI: un camino, no un destino

Tres reflexiones... Socialismo Real: lo que pudo ser y no fue; Cerrar el paréntesis; El Socialismo del futuro.


Altercom*
Jorge Gómez Barata *

“El trauma que en la izquierda provocó la derrota del

modelo socialista eurosoviético, el auge del

neoliberalismo y la pretensión de los países imperiales

encabezados por Estados Unidos, que intenta

la globalización, relanza la idea de un

movimiento de izquierda plural, que avance con la

riqueza y la diversidad que emana de las diferentes

enfoques y proyectos nacionales para confluir en una

zona común, donde tiene lugar la confrontación con

la hegemonía imperial y sus nefastas consecuencias...”

15 de octubre de 2007

I. SOCIALISMO REAL: LO QUE PUDO SER Y NO FUE

Antes que un programa político y una forma de gobierno, el Socialismo fue una audaz aventura del pensamiento. Una corriente ideológica alternativa al predominio de la doctrina liberal, surgida de la crítica al capitalismo salvaje desde los círculos de la intelectualidad europea avanzada.

A diferencia del Liberalismo y de otras grandes corrientes, en las cuales las reflexiones teóricas marcharon a la zaga de los fenómenos que las generaron, en este caso las relaciones mercantiles, las ideas socialistas fueron construcciones teóricas que precedieron a la sociedad socialista, la anticiparon, la anunciaron y la defendieron cuando todavía no existía.

Casi nunca se recuerda que en el siglo XIX cuando al capitalismo se sumaron las máquinas de la revolución industrial, hubo una expansión explosiva de la producción y un inaudito afán de ganancias. Los capitalistas que necesitaban masas de trabajadores asalariados los reclutaron entre los campesinos, mujeres y niños que en mugrientas fábricas y talleres, en extenuantes jornadas de trabajo, creaban enormes masas de mercancías y de dinero.

Comprometidos con el “laissez-faire” (dejar hacer) esencia del liberalismo económico, los Estados de entonces ampararon el comportamiento salvaje del capital, que hizo insoportable la vida de la clase obrera y sumamente impopular al capitalismo.

En una época en que no existían sindicatos ni partidos políticos, descolló una generación de intelectuales que, por cuenta propia, asumieron la critica ilustrada del régimen de producción vigente, entre ellos Carlos Marx, cuyos estudios no sólo ofrecieron una explicación científica a aquellos fenómenos, sino que avizoraron una solución al anunciar que, al ser portador de los gérmenes de su propia destrucción, el capitalismo era perecedero.

Uno de los grandes descubrimientos de entonces fue que el capitalismo no podía crecer sin hacer crecer e ilustrar a la clase obrera y que los trabajadores, no podían liberarse sin liberar a toda la sociedad.

Sin contar con medios de propaganda ni dinero y enfrentando a la reacción europea, Marx y el Socialismo se hicieron inmensamente populares.

La intelectualidad progresista de entonces y los lideres obreros que surgían eran todos socialistas, incluso el más brillante de todos los papas, León XIII, percatándose de la grandeza del momentos histórico y del significado que la desmedida explotación podía tener, escribió la más importante de las encíclicas sociales de la Iglesia: «Rerum Novarum», (de las cosas nuevas), en la cual reconoció la pertinencia del socialismo, dio la razón a Marx e instó al capitalismo a moderarse.

Carlos Marx fue más lejos todavía y, al fundamentar científicamente que el capitalismo, con todo y su derroche de crueldad, era una etapa imprescindible del desarrollo histórico, por cierto la más floreciente que había conocido el género humano, se hizo popular también entre los burgueses, en particular en los países más atrasados, para los cuales, como ocurría en Rusia, el desarrollo capitalista era una asignatura pendiente.

Eso explica que rápidamente «El Capital» fuera traducido a todas las lenguas europeas y al inglés y sustancia la afirmación de Antonio Gramsci acerca de que en Rusia, «El Capital», antes que un libro de los trabajadores fue un libro de la burguesía.

El socialismo era entonces la gran esperanza a tal punto que, aprovechando aquel clima ideológico y las condiciones objetivas creadas por la Primera Guerra Mundial, Lenin, Trotski y la vanguardia bolchevique, desplazaron del poder al gobierno provisional, creado tras la caída del zar y en la más audaz de todas las acciones políticas de la modernidad, en nombre de la clase obrera, tomaron el poder político en la sexta parte de la Tierra.

Tres circunstancias casi imposibles de vencer conspiraron contra el triunfo de aquella experiencia que dejó perpleja a la burguesía mundial: la contrarrevolución y la intervención extranjera, la muerte de Lenin y la inconsecuencia de los militantes revolucionarios personificada en Stalin.

No obstante, el socialismo era tan justo y pertinente que sobrevivió a todo aquello y apenas veinte años después, lo que había sido el bárbaro imperio de los zares, convertida en la Unión Soviética, enfrentó a la maquinaria bélica alemana que había puesto de rodillas a la Europa capitalista, humillado a la orgullosa Francia haciéndola capitular y ocupándola y puso a Inglaterra al borde del colapso.

Franklin D. Roosevelt, el más competente de todos los políticos norteamericanos, comprendió que sin aquella fuerza formidable no era posible derrotar al fascismo y pactó con Stalin.

La muerte de Stalin en 1953 y la honesta y lúcida determinación con que el XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética criticó sus errores, ofrecieron una oportunidad para la rectificación, cosa que la burocracia instalada en el Kremlin y en el partido no permitió.

En el escenario aparecieron fenómenos nuevos, entre ellos el movimiento de liberación nacional, el hundimiento del sistema colonial del imperialismo y el crecimiento del nacionalismo afroasiático con fuertes tendencias socialistas y sobre todo la Revolución Cubana, procesos que en conjunto, al prestigiar el socialismo de hecho, aplazaron la debacle.

Nikita Kruschov, Secretario General del PCUS entre 1953 y 1964, cumplió su papel al denunciar a Stalin e intentar cambios al interior del país y en la política exterior, que de cierto modo, relanzaron el socialismo, proceso frustrado con la llegada al poder de Leonid Brezhnev, que si bien acompañó las mutaciones originadas por el debut en Europa de una generación de políticos jóvenes y pragmáticos y asimiló las primeras maniobras norteamericanas relacionadas con el control de armas, sumió a la Unión Soviética en el más rotundo inmovilismo.

En realidad, culpar a Stalin del desastre es tan injusto como exonerarlo. Lo cierto es que entre su muerte y el fin de la URSS hubo tiempo y oportunidades para rectificar. Faltó valentía y audacia política y altura para asumir los retos del cambio. Las elites y la burocracia instalada en el poder no son suicidas y las de la Unión Soviética no eran una excepción.

Pese a todo, las ideas socialistas siguen vigentes y las oportunidades están abiertas. Chávez avanza con un Socialismo cristiano y bolivariano y Correa plantea una revolución ciudadana, Cuba se mira hacía adentro y relanza un proyecto ya consolidado y la idea de un socialismo indigenista puede ser retomada, opciones no faltan.

El socialismo que no es cosa del pasado sino, del porvenir, puede crecer en ambientes en el que convivan todas las formas de propiedad, la ética y la moral cristianas, los derechos ciudadanos, incluso fuertes dosis de liberalismo económico.

Lo que está probado es que no admite es el dogmatismo, la exclusividad ideológica y la burocratización.

II. CERRAR EL PARÉNTESIS

Al plantearse un socialismo para el siglo XXI, Chávez sintoniza las tareas inmediatas de la Revolución Bolivariana con una estrategia de largo aliento. La vanguardia ecuatoriana hace lo mismo con su Revolución Ciudadana y en Bolivia se libra una batalla que al sumar y movilizar las potencialidades de los pueblos originarios, puede trascender el poder político inmediato e incluso las fronteras nacionales.

En realidad, no podía ser de otra manera. El inmovilismo disfrazado de estabilidad es la opción conservadora de la «entente cordial», que sostiene a la oligarquía latinoamericana; mientras que los representantes populares no tienen otra opción que proyectarse. Al menos en el sentido ideológico y político, el pasado es un referente, no un paradigma; un legado no un programa.

En tiempos de Carlos Marx, también existía un pasado socialista que formó parte de su herencia cultural y que tal vez lo inspiró, pero no podía servirle de modelo. Aunque pudieran haberlo hecho, no fueron Hugo Chávez, Rafael Correa ni Evo Morales, sino Carlos Marx quien, en el «XVIII Brumario de Luis Bonaparte», examinando un momento de cambio en la sociedad francesa, sentenció que: “La revolución social…no puede sacar su poesía del pasado…”

El fondo de la problemática actual es que, como mismo les ocurrió a los europeos en la posguerra, la lucha contra la pobreza y el bienestar de las mayorías que, en el caso de América Latina incluye la eliminación del subdesarrollo y el fin de la dependencia, implica la adopción de un modelo de progreso global que al sumar a las mayorías y movilizar los principales recursos del país, conduce a enfoques de socialistas.

Un cometido de tal naturaleza, incluye la democratización de sociedades hasta ahora regidas por Estados esencialmente autoritarios y gobernadas mediante sistemas políticos controlados por las oligarquías y las burguesías nativas, dependientes del capital transnacional y políticamente sometidas a la hegemonía norteamericana.

Para alcanzar ese cometido no basta con sustituir gobernantes e intentar hacer que las instituciones tradicionales, controladas por elementos afines a las elites dominantes, funcionen con criterios nuevos, cosa imposible dado la enconada resistencia de las clases a las que es preciso derrotar, reforzadas por un poderoso respaldo externo.

Los líderes que promueven el cambio en América Latina, están en el camino de hilvanar un discurso político honesto y popular, con la suficiente flexibilidad y capacidad de convocatoria como para atraer a la parte de la población que medra en la periferia de las elites gobernantes y aquellos que dominados por temores y prejuicios temen al cambio y lograr un consenso nacional, no sólo mayoritario, sino permanente.

De ese modo podrán, como ya lo hacen, paralizar y desarmar la contrarrevolución interna, neutralizar el poder mediático, lidiar con las autoridades judiciales y electorales y sumar a sectores que en el pasado fueron sostén de la oligarquía como son las fuerzas armadas, los cuerpos policíacos, los órganos de seguridad y la burocracia estatal, sin descuidar al sector académico, la intelectualidad, así como la jerarquía eclesiástica.

La revolución latinoamericana en marcha no ha necesitado contraer compromisos doctrinarios ni colorearse políticamente pues de lo que se trata es de un empeño por modernizar y democratizar las respectivas sociedades y poner fin al elitismo en la política, dejando definitivamente atrás la exclusión de las mayorías.

El socialismo eurosoviético fue un proyecto en cuyo enfrentamiento el imperialismo, la reacción y las oligarquías se emplearon a fondo durante casi un siglo y en torno al cual, valiéndose de tácticas de guerra sicológica y de manipulación de las mentes, exacerbaron las pasiones y crearon prejuicios que de alguna manera fueron incorporados a la cultura y a las estructuras ideológicas de las sociedades contemporáneas.

Al proyectarse hacía el futuro y buscar en las ideas socialistas más puras y originales los argumentos y las herramientas para formular los programas políticos avanzados de que son ponentes, las actuales vanguardias latinoamericanas evidencian talento y madurez.

El conocimiento de la fallida experiencia del Socialismo Real, con la cual los actuales liderazgos no tuvieron relación ni compromiso alguno, más que un paréntesis, es parte del difícil aprendizaje, imprescindible para acometer con ópticas propias y métodos actualizados las transformaciones estructurales que se requieren para construir, desde la realidad actual, sociedades modernas, progresistas y justas.

El Socialismo del siglo XXI no es otra puesta en escena. Es un estreno.

III. EL SOCIALISMO DEL FUTURO

Tiempo atrás, en un debate político, un circunstante acudió a un argumento en el que los demás no habíamos reparado:

“¿Alguna vez han escuchado a Fidel Castro criticar a la izquierda? Él nada más critica a la derecha. Les digo más ─ insistió ─ prefiere términos como revolucionario, patriota, pueblo, masa y otros parecidos. Raras veces acude a los conceptos de la jerga sectaria. Fidel sabe que las palabras unen”.

Desde entonces, siempre que puedo, al reflexionar sobre la unidad, acudo a la naturaleza integradora de las categorías de patriota y revolucionario, la de izquierda que no es tan mala, desune y las cosas se complican cuando ser materialista o idealista, creyente o ateo, marxista o no, más que diferencia, significa confrontación.

En los años noventa, cuando la caída de la Unión Soviética además de los dramáticos problemas materiales y políticos a escala del proceso revolucionario, generaba enormes tensiones morales en los militantes que asistíamos a la caída de referentes teóricos y de paradigmas ideológicos, especulamos acerca de que quizás, del desastre surgiría un punto de partida.

Para quienes asumimos que las ideas de Carlos Marx no habían muerto como no mueren las de Freud, Newton o Einstein porque la ciencia carece de colores y la verdad es siempre concreta; toda la izquierda es de algún modo socialista y todos los socialistas son, de alguna manera, marxistas.

La tesis es fácilmente verificable, dado que el pasado marxista de la socialdemocracia y del movimiento socialcristiano está solidamente documentado. Todos los socialistas, reformistas o radicales, le deben algo a Marx, como mismo le debemos a Adam Smith y a Keynes. Los sociólogos y economistas de cualquier corriente son naturalmente una combinación de marxista y liberales. Marx lo mismo puede ser asumido como el último economista clásico que como el primero marxista.

No es inconsecuencia, es dialéctica.

La Iglesia también bebió de las fuentes del marxismo, como lo hizo Marx de las enseñanzas de todos los grandes sistemas teológicos. León XIII, sociológicamente hablando, el más brillante de los Papas y el único que fue contemporáneo con Marx, sacudió la costra medieval de la Iglesia, dio organicidad a la doctrina social del catolicismo, organizó a los laicos e impulsó las organizaciones políticas, obreras y estudiantiles de inspiración cristiana y permitió la creación de los partidos socialcristianos. La encíclica «Rerum Novarum», es a la teología lo que «El Capital» es a la Economía.

La oposición entre marxistas y socialistas, es un fenómeno del siglo XX, un asunto lamentable más que un triunfo político, un proceso derivado de las posiciones políticas más que de las preferencias doctrinarias.

La única tarea organizativa ligada a la política emprendida por Carlos Marx y a la que dedicó alrededor de cinco años, fue el más plural, diverso y coherente de los proyectos internacionales formulados por los socialistas de todos los tiempos: la Organización Internacional de Trabajadores, proceso que encabezó y al que sumó a importantes representantes de la intelectualidad de la época, identificados por la critica a la despiadada explotación del capitalismo de entonces.

En esa época, cuando los partidos políticos y los sindicatos daban los primeros pasos y la teoría revolucionaria que se gestaba por medio del debate intenso, fecundo y plural y, en lugar de separar unía, Marx fue uno de los catalizadores de aquel magno proyecto unitario.

En 1789 en Paris se creó la II Internacional, que no era ya una organización obrera sino política y que no pudo evadir los avatares de esa condición.

La actitud ante la Primera Guerra Mundial marcó la diferencia y con el triunfo bolchevique, el auge de la contrarrevolución, la agresión extranjera y la falta de solidaridad de los partidos socialdemócratas europeos, las diferencias entre socialistas y comunistas, se volvieron insalvables.

La obligada radicalización de la Revolución Rusa, las deformaciones del stalinismo, las tensiones de la lucha antifascista y las diferencias acerca de cómo proceder en los países de Europa Oriental, crearon un abismo que duró hasta la desaparición de la Unión Soviética.

El trauma que en la izquierda provocó la derrota del modelo socialista eurosoviético, el auge del neoliberalismo y la pretensión de los países imperiales encabezados por Estados Unidos, que intenta aprovechar la globalización, relanza la idea de un movimiento de izquierda plural, que avance con la riqueza y la diversidad que emana de las diferentes enfoques y proyectos nacionales para confluir en una zona común, donde tiene lugar la confrontación con la hegemonía imperial y sus nefastas consecuencias.

Tal vez de la mano de nuevos liderazgos sin compromisos doctrinarios ni pasado sectario, comprometidos con la lucha por el desarrollo y contra la pobreza, la exclusión y el sometimiento se pueda transitar hacía una nueva etapa.

Es probable que de Chávez, Correa, Evo, incluso Lula y hasta la pareja del momento que gobierna en Argentina, venga una unidad que no es necesariamente orgánica ni ideológica, sino programática y que permitiría, construir una plataforma de ancha base en la que caben todos los que creen que un mundo mejor es posible.

Relanzar el socialismo y proyectarlo en el siglo XXI significa asumirlo como un camino y no como un destino. No se trata a donde se llega, sino hacía donde se avanza.

“Amarnos ─, decía el poeta ─ no es mirarnos unos a otros, sino mirar en la misma dirección.”

Agencia de Prensa de Ecuador. Comunicación para la Libertad.Jorge Gómez Barata Profesor, investigador y periodista cubano, autor de numerosos estudios sobre EEUU.

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