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Opinión

Miterrand: Hay que impedir que Evo corra la misma suerte de Allende

Miterrand: Hay que impedir que Evo corra la misma suerte de Allende

(ABI).- La ex primera dama de Francia, Danielle Miterrand, afirmó que la "democracia boliviana corre un peligro mortal" y pidió no permitir que el presidente Evo Morales Ayma sufra "la misma suerte" que el ex mandatario de Chile, Salvador Allende.

    "Las grandes orientaciones políticas de este Gobierno han sido aprobadas masivamente por referéndum antes de la elección en donde el presidente Evo Morales ganó por más del 50 por ciento de votos. Hoy llamo a nuestros dirigentes y a nuestros grandes órganos de prensa porque las democracias se deben asistencia mutua", señala un comunicado publicado este domingo.

La viuda del ex presidente francés Francoise Miterrand, y también presidenta de la Fundación France Libertés, activista de causas sociales, defiende en la solicitada las reformas y el proyecto constitucional impulsado por Morales y critica a sus opositores.

Miterrand remarcó que una nueva Constitución en Bolivia es necesaria porque la actual data de 1967, una época en que las poblaciones indígenas "vivían totalmente excluidas de toda ciudadanía".

También aseguró, que en las regiones ricas del país, como Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando, renacen "amenazas separatistas", pero además estas "rechazan el juego democrático y no quieren pagar por las regiones pobres".

Señaló que grupos "de activistas neofascistas y bandas de paramilitares subvencionadas por la gran burguesía y ciertos intereses extranjeros, instalan un clima de miedo en las comunidades indígenas".

    También indicó que la desinformación puede "matar" la democracia y rechaza que Evo Morales sea calificado como un "dictador" o esté a la cabeza de "un sindicato de traficantes de cocaína".

   "¿Vamos a esperar que Evo Morales corra la misma suerte que Salvador Allende para llorar sobre la tumba de la democracia boliviana?", cuestiona Miterrand en su comunicado, citado por Efe, al remarcar que la "democracia vale para todos o no vale para nadie".

 

LA OTRA CARA DE LAS DOS MONEDAS

La verdad que salvar la vida de Patricia Troncoso, LA CHEPA, se esta convirtiendo en una carta política a muchos niveles. Actitud celebrable, pero me pregunto: que mas se puede hacer en la discusión política de lo que se pudo haber hecho desde los inicios, y me refiero desde el 2006.

Hoy pienso desde aquí lejos, que los tiempos no han cambiado mucho y las actitudes mucho menos. Claro esta que este año se celebran en Chile elecciones de Alcaldes y Consejales. y que los medios de comunicación, a pesar de los millones de pesos que se inviertan para apagar los sucesos de Patricia Troncoso o los allanamientos que en este preciso instante están realizándose en el sur de Chile, a pesar de todo el dineral no logaron silenciar este etnicidio, como lo expresa una amiga mía, este etnicidio que pretende reactivar las polticas de Neo Pacificación de la Araucanía.

La verdad es que los años pasan, nos vamos envejeciendo y las situación se repiten con mayor fuerza. Recuerdo que desde pequeño yo escuchaba sobre la matanza de Santa María de Iquique, y que esto fue porque los trabajadores del las minas luchaban por una vida mas digna, un trato mas digno, sueldos las justos, derechos que se merecían por ser los que extraen desde las profundidades de la tierra aquellos minerales que permiten tener una armada con tecnología mas sofisticada, expresas con mayor capacidad de aumentar su capital. Y Justamente el año en que se recordaba la matanza, volvía hacerse una toma de la escuela Santa María de Iquique para lo mismo.

La otra parte es que es muy cierto que Chile tiene una economía muy buena, pero cual es la otra cara de la Moneda? O sea de las dos Monedas. Por una lado un aumento en la economía la que permite que se siga invitando a las transnacionales a invertir en Chile y por el otro lado la gente trabajadora sigue empeorando sus condiciones de vida. Pero como si no fuera poco la represión al pueblo Mapuche esta siendo mas cruda y cruel que en pleno tiempo de dictadura y me pregunto: Cuanto ha aprendido la gente de Chile? Que es lo que permite que la gente se deje aplastar? Porque se permite que las fuerzas policiales actúen con tanta autonomía? Cual es el poder político y económico que tiene la Presidenta de Chile? Quienes son los que le siguen permitiendo estar en el Gobierno? Cual es el pensamiento de los partidos políticos? Donde están las vanguardias? quienes defienden los derechos de la gente humilde, la gente que mueve la economía del país?

La verdad es que son muchas las preguntas para un momento de tanta compra y venta, para un momento de juego político, para la negociación de la vida de una persona. Una de las ultimas preguntas que me hago es: Cuantos votos para esta elecciones que se aproximan, vale la vida de Patricia Troncoso?

La verdad es que Chile necesitas mil Patricias para poder dar inicio a los cambios que el país Chile necesita, en donde la vida del ser humano no este por debajo de los intereses económicos ni de los puestos políticos.

En este momento que escribo, momento en que se discuten las estrategias políticas en Chile de como sacar mejor o mayor partido de los que ocurre con Patricia, en este preciso instante que se que la vida de Patricia se sigue distanciando de la vida, solo puedo concentrarme para no asociar ni reabrir las heridas que dejo en mi la dictadura militar. Solo puedo decir: PATRICIA, GRACIAS POR ESTAR DÁNDONOS UNA CLASE MAGISTRAL DE CONSECUENCIA Y LUCHA.

No son las políticas las que asesinan  o reprimen a la gente, sino que son las personas las que piensan estas políticas neo liberales. Lo que deben entender los que tienen la posibilidad política de hacer lago, los que de una u otra manera ausipician, defienden y desarrollan las políticas neoliberales, que cuando se aplica una fuerza, nace la contrafuerza. Y en el mismo instante en que se comenzó el proceso de represion, cualquiera sea su objetivo, también comenzó el proceso de toma de conciencia de quienes solo pueden perder en la lucha de clases, sus cadenas. Creo y confío en que las organizaciones sociales tomaran el toro por la astas y pondrán en las silla de los acusados a quienes son responsables de tanta barbarie y represión con los pueblos de Chile, porque Chile esta compuesto por los pueblos originarios y el pueblo post originario llamado Chileno. Pero esto solo lo demostrara el tiempo. Solo me queda agregar que el tiempo, en tiempos modernos, camina muy rápido.

SEBASTIAN SEPULVEDA

 

Revista ANÁLISIS. Aquella lejana luz en las tinieblas

Revista ANÁLISIS. Aquella lejana luz en las tinieblas

Ha pasado el tiempo desde aquellos días del exilio en los que Análisis me mantenía conectado a ese país tan alejado de mi cuarto de trabajo en Hamburgo. A veces desde una ventana que daba justo al puerto veía pasar un mercante de bandera chilena y naturalmente que me emocionaba, algo de mi se iba en ese barco. En otras ocasiones desde el mirador de Weddel era testigo de la hermosa costumbre de un capitán jubilado que instaló una suerte de faro junto al Elba, y desde dos poderosos parlantes despedía a los barcos: “Ahoi tripulantes del Lebu, mercante de pabellón chileno y con destino a Bilbao, Lisboa, Sao Paulo , Guayaquil, Lima y Valparaíso. ¡Ahoi hermanos del mar, buen viento y buen regreso”!

Entonces volvía a mi escritorio, ponía un folio en la noble Olivetti y empezaba a escribir mi artículo para Análisis. A veces, cuando las tinieblas nos rodean y perdemos toda referencia, es necesario abrir los ojos y dejarlos abiertos hasta que se acostumbran a la oscuridad, entonces se empieza a pensar, y se vislumbran los leves destellos salvadores. Precisamente eso fue la experiencia de Análisis, mantener abiertos los ojos durante la peor época de tinieblas que se cernió sobre Chile.

Entre mis recuerdos más queridos (porque ha pasado el tiempo, y los años - como dice el Poeta Juan Gelman, nuevo Premio Cervantes – envejecen conmigo) está ciertamente el honor de haber contribuido a mantener la existencia de la libertad de información como articulista de la revista más censurada, maltratada, quemada, requisada, allanada, con periodistas asesinados, encarcelados, perseguidos, de la historia de Chile.

Como todos lloré la muerte de Pepe Carrasco, cuando mataron a Pepone quisieron matarnos a todos, pero los asesinos de uniforme gris asno se encontraron con que todas y todos habíamos heredado su ejemplo y rebeldía. Nunca lograron silenciar a Análisis, a ese débil rayito de luz que iluminaba las conciencias y practicaba el más noble de los deberes; el de informar desde la verdad siempre enemiga del poder.

Nunca olvido mi regreso a Chile. En el aeropuerto estaban Juan Pablo Cárdenas, el Sambo Espinoza, Ignacio con sus chistes atroces pero bien contados, y volví a sentir lo que era ser parte de un equipo en mi lengua y en mi patria. Análisis resistió a la dictadura, fue una publicación ejemplar, fue periodismo de vieja escuela, consecuente, mal pagado, la casa de Manuel Montt se llovía y en los inviernos era un témpano, pero había tecito y ganas de seguir dando duro a la tiranía. Paradojalmente la revista fue molesta para esa democracia por la que tantas y tantos se jugaron.

Una publicación como Análisis era demasiado limpia, demasiado rebelde para los gestores del modelo económico impuesto por la dictadura, y los gerentes de la herencia atroz de Pinochet se valieron de todo para ahogarla . Se impuso una extraña libertad de expresión que no permite la crítica, y la verdad fue sacrificada en beneficio del mercado.

No hay que ser muy agudo para saber que en Chile se precisa urgentemente una publicación de izquierda pero alejada del poder, con la suficiente independencia que avala la calidad informativa y garantiza la libertad de expresión. Es tiempo de sacar Análisis nuevamente a la calle, así que, Juan Pablo Cárdenas, ya lo sabes; sólo debes indicar la extensión de los artículos y los tendrás, como en los viejos tiempos de lucha y de valor ciudadano.

* Esta columna fue escrita por Luis Sepúlveda en diciembre de 2007 para la edición especial de Revista Análisis 30 años.

 

VICTOR FARÍAS Y SANTA MARÍA DE IQUIQUE: UN INTENTO DE ASESINAR LA MEMORIA.

Por Álvaro Ramis

El investigador Víctor Farias, autor de una serie de polémicos estudios históricos, ha anunciado la publicación de un nuevo libro titulado "Santa María de Iquique: La realidad de un mito". Con este texto Farias continúa con el leitmotiv de sus obras anteriores, que siempre se han fijado un objetivo “desmitificador”, ya sea de algún personaje público (Heidegger o Allende) o de algún sector político o social (el nazismo o la izquierda chilena).

Farías descubrió en 1987 lo rentable que resulta este tipo de obras. Con “Hedegger y el nazismo” se convirtió de la noche a la mañana en un autor “superventas” y una referencia a la hora de analizar la vida del filósofo alemán. Sin duda, su libro provocó un gran eco mediático y no faltaron quines hablaron de un «informe abrumador» o de un «libro-acontecimiento». Desde esa fecha se han publicado miles de ejemplares de esta investigación y Farías logró una fama rápida en Alemania, al calificar las relaciones del filósofo con el nazismo como «una adhesión sin límites al fondo general del nacionalsocialismo». Lo que no es tan conocido es que luego del boom originado por este texto, los círculos académicos, de forma rigurosa pero obviamente mucho menos noticiosa, han criticado duramente los argumentos de Farías respecto a Heidegger.

Uno de filósofos que han refutado más sólidamente a Farías ha sido el académico de la Universidad de Berkeley Philippe Lacoue-Labarthe, quién sentenció secamente: “En el fondo este libro no es justo y lo considero incluso -y mido mis palabras- deshonesto” (1) . En su opinión, Farías no sólo


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Chile: Cuando la muerte tiene la palabra

Claudia Korol

ALAI AMLATINA, 08/01/2008, Buenos Aires.- Dicen quienes saben leer los signos de la tierra, que la erupción del volcán Llaima -que hace pocos días conmovió a Chile-, debe ser entendida como un grito que llega desde bien abajo de la tierra, para desgarrar las capas de perversidad de quienes persisten en el genocidio mapuche y las capas de indiferencia de quienes miran hacia otro lado como diciendo "yo no fui, yo no sé".

Dicen los "pingüinos", aquellos muchachos y muchachas que meses atrás se tomaron los liceos y colegios de Chile, que el asesinato del joven mapuche, Matías Catrileo, como antes el de Zenón Díaz Necul y el de Alex Lemun, denuncian la marca racista de la represión que ha vuelto delito ser joven, pobre, indígena, rebelde.

Matías Catrileo, de 22 años, estudiante de agronomía de la Universidad de La Frontera de Temuco, fue asesinado con una bala disparada por la

espalda, por un carabinero. Estaba participando junto a otros comuneros mapuche de una toma de terrenos en el Fundo Santa Margarita de Vilcún, perteneciente al latifundista Jorge Luchsinger. La acción tenía como objetivo avanzar en la recuperación de sus tierras ancestrales.

Alex Lemun, de 17 años, fue asesinado en el 2002 en Ercilla, también por la bala de un carabinero, cuando participaba de una ocupación del Fundo Santa Elisa de la Forestal Mininco. Su asesino fue sobreseído en el 2004 por una Corte Marcial, y hoy está reintegrado en la fuerza policial. El fiscal militar de ese caso, José Pinto Aparicio, es quien realizará ahora la investigación del asesinato de Matías Catrileo. Dice la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Chile -que conoce los rostros de la impunidad-, que es necesario que el caso sea investigado por la justicia ordinaria, y no por la justicia militar, y que hace falta que se asuma la responsabilidad política por parte del Gobierno.

Dicen las mujeres mapuche, que ¡ya basta! de que asesinen a sus hijos. En el funeral de Matías, Mónica Quezada, madre de Matías, expresó: "tenemos la convicción de que el disparo criminal proviene desde el arma de carabineros. No podemos hacer más que calificar dicha acción como un acto ruin y cobarde. Ruin porque se hizo un uso desproporcionado de la fuerza contra un grupo de jóvenes mapuche, armados apenas con la fuerza de sus ideales. Nosotros y muchísimos más sabemos cómo se denomina a aquellos que atacan por la espalda. No queremos más impunidad, no queremos más hijos muertos por una causa cuya legitimidad ha sido reconocida".

Un volcán grita, en una tierra en la que muchos callan demasiado. Miles de jóvenes gritan, cuando los adultos reproducen silencios heredados. Lanzan piedras, lanzan lava. Un pueblo defiende la tierra. "Mapuche" significa gente de la tierra. Un pueblo defiende su identidad. Un pueblo se pone de pie frente a las grandes trasnacionales forestales, de la celulosa, de la electricidad, de la pesca, de la minería. Frente al modelo político, económico, cultural, que destruye a la "Mapu" y a su gente... a sus che.

 

Dice ese pueblo que no tiene ya nada que perder, más que su propia vida. Dice el silencio oficial, que la vida del pueblo mapuche no vale lo que vale su territorio para los dueños del poder. Dicen los poderosos, que la propiedad privada, es un valor más alto que la vida.

Dicen aquellas feministas que no quieren ser una cuota del poder de destrucción capitalista, patriarcal, racista, que la lenta agonía de Patricia Troncoso, presa política mapuche en huelga de hambre, es otra de las maneras que asumen el "femicidio" y el "etnocidio".

Quién es la mujer que habla desde su cuerpo que se apaga?

Patricia Troncoso, presa política mapuche, está realizando una huelga de hambre líquida desde el 12 de Octubre del 2007. Patricia estudió Teología en el Instituto de Ciencias Religiosas de la Universidad Católica de Valparaíso. En la búsqueda de sus propias raíces, fue aproximándose de manera solidaria a las comunidades mapuche, y se hizo parte de la resistencia histórica de este pueblo.

El Observatorio de Derechos de los Pueblos Indígenas, informó sobre las causas de su detención, producida el 12 de septiembre del año 2002. Patricia fue acusada de ser autora de los delitos de amenazas e incendios terroristas. Se imputó a ella -y a otros acusados- responsabilidad en los siguientes hechos: 1) incendio terrorista en propiedad de Juan Agustín Figueroa Elgueta; 2) amenazas de incendio terrorista contra los dueños y administradores del Fundo Nancahue; 3) incendio terrorista en perjuicio del predio forestal San Gregorio de propiedad de Juan Julio Sagredo Marín; y 4) amenazas de incendio terrorista contra los dueños y administradores del Predio San Gregorio.

En diciembre de ese mismo año, se le inició un nuevo proceso acusada de ser partícipe de la Organización Mapuche "Coordinadora de Comunidades En Conflicto Arauco Malleco", organización del pueblo mapuche a la que se estigmatiza como "Asociación Ilícita Terrorista". El 28 de enero de 2003, se formalizó otra causa en su contra, por delitos de incendio terrorista, robos con violencia, lesiones, usurpación en el grado de tentativa y otros, siendo querellantes la Empresa Forestal Mininco S.A. y la gobernación provincial de Malleco.

En la primera causa, la sentencia definitiva absolvió a los imputados de todos los cargos. Sin embargo las partes querellantes en este caso (gobierno y particulares) presentaron un recurso de nulidad ante la Corte Suprema, que el 2 de julio de 2003 anuló la sentencia absolutoria, ordenando la realización de un nuevo juicio, realizado a partir del 9 de septiembre de 2003. En él fue absuelta nuevamente de todos los cargos que se le formulaban, mientras que los lonkos mapuche fueron condenados a la pena de 5 años y 1 día de presidio por el delito de amenazas de incendio terrorista, contemplado en el artículo de la Ley N° 18.314.

Finalmente Patricia fue condenada a 10 años y un día de prisión, acusada de incendio terrorista al predio Poluco Pidenco, y se la condenó a pagar en indemnización a la Empresa Forestal Mininco S.A. la suma de 425 millones de pesos, junto a los cinco condenados por esta causa. El caso Poluco Pidenco fue un incendio ocurrido en diciembre de 2001, en el que no hubo víctimas fatales, en el cual sus presuntos autores fueron juzgados con "testigos sin rostros" aplicándosele la Ley Antiterrorista creada durante la dictadura militar. Esta situación ha sido condenada ya en dos oportunidades por los organismos de derechos humanos de las Naciones Unidas, que han pedido la derogación de la Ley Antiterrorista y la revisión de los procesos realizados bajo esa norma.

Patricia Troncoso ya ha cumplido la mitad del tiempo en prisión. Sin embargo no se le han concedido los beneficios carcelarios a los que tiene derecho, entre los cuales está la salida dominical y/o la salida diaria. Es otra forma de tortura, en el Chile gobernado por la "socialista" Michelle Bachelet.

Durante los meses de octubre y noviembre del 2004, en forma paralela al cumplimiento de su condena, Patricia Troncoso debió afrontar un cuarto juicio por el delito de Asociación Ilícita Terrorista. Tras 17 jornadas de audiencias en el Tribunal Oral en lo Penal de Temuco, fue declarada inocente por tercera vez de su participación en delitos de carácter terrorista.

Pero Patricia Troncoso, no es la única víctima del Estado chileno. En las cárceles de Angol, Victoria, Lebu, Concepción, Temuco y Traiguén, se encuentran más de 20 presos políticos mapuche, la mayoría juzgados bajo la legislación antiterrorista de tiempos de Pinochet.

Víctor Toledo Llancaqueo(1), afirma en la revista OSAL 22: "Frente al conflicto con los indígenas; y siguiendo las pautas de una intensa  campaña de criminalizacion de la protesta social mapuche; el Estado chileno emprendió una sistemática huida hacia el derecho penal. El caso mapuche es ilustrativo de la criminalización de la protesta social, como un proceso político, mediático y jurídico, que etiquetando a los actos de protesta como delitos, busca sacar a un conflicto social de la arena política, para llevarla al campo penal. El objetivo de los impulsores de la criminalización, es poner en marcha al poder punitivo del Estado, para neutralizar, disciplinar o aniquilar la protesta. Los medios de comunicación y sectores de derecha, fueron actores clave del proceso de criminalización de la protesta mapuche. Ante la emergencia de la movilización indígena, promovieron activamente su deslegitimación, penalización y que se la enmarque como un asunto de seguridad. Por su parte las empresas forestales, resintieron el conflicto con las comunidades mapuche en su imagen corporativa. Sindicadas por daños ecológicos y represión a indígenas por medio de guardias privados, quedaron expuestas a perder algunos mercados. Frente a este cuadro, los grandes grupos forestales presionan al gobierno y a la opinión pública, para que los conflictos sean resueltos penalmente. Se magnificaron los efectos económicos de la protesta mapuche, y la figura del incendio"(2).

Las forestales mandan en Chile -en América Latina-, hacen y deshacen, saquean, acumulan superganancias. Los conflictos entre estas empresas trasnacionales y el pueblo mapuche, se concentran alrededor de la tenencia y la contaminación de la tierra, ya que los territorios ancestrales han sido usurpados por las forestales, atentando también contra la cosmovisión de ese pueblo, sus símbolos, su cultura; y contaminando fuertemente los amplios territorios arrebatados.

Alfredo Seguel(3), investigador chileno, destaca que la entre las consecuencias del desarrollo de la industria forestal en Chile, se encuentran: "Desplazamiento del Bosque Nativo; Pérdida de los Recursos hídricos, superficiales y subterráneos que ha sido una de las constantes denuncias entre la IX y X regiones (Los monocultivos exóticos actúan  como verdaderas bombas de agua); Uso indiscriminado de plaguicidas y contaminación de ecosistemas; Acorralamiento de comunidades rurales por los monocultivos; Destrucción de caminos rurales y polución por el tránsito de la maquinaria pesada, principalmente en tiempos de cosecha; Pérdida de Flora y Fauna (también plantas medicinales y alimenticias) ante el desplazamiento del Bosque nativo y ecosistemas; Suelos ganaderos y agrícolas reemplazados para la introducción de forestales industriales lo que conlleva a la perdida de soberanía y seguridad alimentaria;  Transgresión de lugares sagrados; Aumento emigración (disminuye fuente laboral) y pobreza en lugares de alta concentración Forestal; Acusaciones por auto atentados de incendios forestales que han involucrado a grupos de seguridad de estas y que han quedado en la impunidad".

Un dato importantísimo para este análisis que aporta Seguel es la información sobre los incendios o auto atentados, producidos por empresas de seguridad "que prestan servicios a compañías forestales como CMPC - Mininco (Matte) y Arauco - Celco (Angelini), donde incluso, se han señalado a ex uniformados y ex agentes de inteligencia involucrados en estas firmas. Una escalada de incendios forestales durante los años 1999 al 2001, coinciden con algunas denuncias aún aisladas de auto atentados al interior de las propias empresas, como asimismo, con el inicio de un operativo de inteligencia en el Gobierno de Ricardo Lagos, desde el mismo 2001 al 2004, para reprimir, neutralizar, controlar y perseguir a una buena parte del movimiento mapuche, como fue a la organización Arauko Malleko"... "La empresa Forestal que involucra en denuncias por auto-atentados a través de sus "cuadros" de seguridad patrimonial, corresponde a Forestal Mininco, que integra el holding CMPC del grupo económico Familia Matte; sin embargo, con las denuncias de Yumbel, estas se extienden a otras, tales como Forestal Arauco y Celco, del multimillonario de origen italiano, Anacleto Angelini (Holding Copec-Arauco); y forestal Bio Bio también de Angelini". En su trabajo, Seguel aporta varios datos que dan sustento a estas hipótesis, que cierran el círculo de comprensión de las razones que hacen que en pleno siglo 21, un gobierno que se hace llamar de socialista, mantenga secuestrado a un pueblo en los confines de su propio territorio.

Durante los primeros días de enero, numerosas movilizaciones y denuncias de los crímenes contra el pueblo mapuche realizados por el gobierno de Bachelet -que continúa las políticas de la Concertación-, recorren América Latina. Sin embargo, es necesario debatir con mayor profundidad, sobre los modelos mal llamados de "desarrollo", con que las trasnacionales vienen saqueando a nuestro continente, con la complicidad en la mayoría de los casos, de los gobiernos locales -incluso de muchos de los caracterizados como "progresistas".

La recolonización, las nuevas guerras de conquista, el reparto de territorios por parte de las trasnacionales del Primer Mundo, sigue siendo la forma de acumulación del capitalismo, y sus consecuencias son el exterminio de pueblos completos, y la devastación del planeta.

Recordar en este contexto a Rosa Luxemburgo, cuando planteó un siglo atrás el dilema de la humanidad, como "socialismo o barbarie", puede ser una manera de pensar en términos más complejos, que estamos frente a una situación que nos exige, no sólo pensar acciones puntuales de denuncia sobre violaciones a los derechos humanos, que parecieran excepcionales, sino comprender que estos actos depredatorios, son inherentes al capitalismo y a su sistema de dominación. Será hora entonces de discutir qué proyecto de vida deseamos y promovemos, qué socialismo soñamos y construimos como alternativa al capitalismo, y encontrar cómo las batallas de resistencia que venimos librando frente al avance de las trasnacionales, de sus gendarmes y de sus gobiernos, puedan ir proyectándose en nuevas experiencias de poder popular.

En ese camino, movilizar fuerzas para que no sea la muerte, la única palabra audible del pueblo mapuche, y de otros y otras "condenados y condenadas de la tierra". Que hablen quienes tengan voz. Que griten quienes tengan energía. Que marchen quienes tengan cuerpos dispuestos a mostrar que es verdad la palabra mapuche que dice que "por cada uno que caiga, diez se levantarán".

-Claudia Korol es periodista argentina del Centro de Investigación y Formación de los Movimientos Sociales Latinoamericanos (CLACSO)

Notas:

(1) Víctor Toledo Llancaqueo es historiador, Centro de Políticas Públicas y Derechos Indígenas, Chile. Co-coordinador del Grupo de Trabajo Movimientos Indígenas en América Latina de CLACSO.

(2) Movilización mapuche y política penal. Los marcos de la política indígena en Chile - 1990 -2007. Publicado en revista OSAL (Observatorio Social de América Latina). Se puede acceder al texto en http://sala.clacso.org.ar/biblioteca

(3) Alfredo Seguel es integrante de la agrupación de técnicos y profesionales de Temuko - Konapewman - Es vocero de la coordinación de comunidades en conflictos ambientales - E integra equipos de trabajo de  la coordinación de organizaciones e identidades territoriales.- Se puede acceder al artículo en http://www.mapuche-nation.org/espanol/html/medioambiente/ma-art-04.htm

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ALAI - 30 AÑOS

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A cien años del 21 de diciembre de 1907, Homenaje al Ejercito de Chile

Homenaje al Ejército de Chile       

Escrito por Máximo Kinast Avilés    

Viernes, 21 de diciembre de 2007 

El Ejército de Chile se ha destacado, desde antaño, por su bizarro valor y coraje. Hoy, hace cien años, por ejemplo, hizo una demostración de su bravura, en el puerto de Iquique, que fue debidamente celebrada, en su oportunidad, por El Mercurio y la prensa oficialista de esa época. El valiente general Silva Renard, al mando de un destacamento, no vaciló en enfrentar a un enemigo diez veces superior en número (incluyendo mujeres y niños en el cálculo); ni se preocupó por la posibilidad de que el enemigo podría haber lanzado piedras a sus valientes soldados.

Al contrario, pleno del sagrado coraje que enciende el pecho de 'nuestros valientes soldados' antes de entrar en batalla, hizo instalar una ametralladora calibre 30, de punto fijo, frente a la puerta principal de la Escuela Santa María. Puso a sus soldados en línea de combate en torno al perímetro de la Escuela y les ordenó cargar sus rifles mauser, (en ese entonces de reciente fabricación alemana), con balas de guerra.

Adentro estaba el enemigo. Peligrosos obreros pampinos, chilenos, peruanos, bolivianos y argentinos, con sus mujeres y sus hijos. Había más de cuatro mil personas. Algunos tenían cuchillos, otros palos, otros sólo angustia y odio. Estos desalmados pampinos, con su corazón lleno de odio, como cualquier mal chileno, querían cobrar dinero por su trabajo. No se conformaban con las fichas que les daba la compañía y que les permitía comprar en el almacén de la empresa. ¡Qué frescura! ¡Querían cobrar dinero por su trabajo y comprar donde a ellos se les ocurriera.

Igual que los forajidos que ahora, hoy, 21 de diciembre del 2007, se encierran en la misma Escuela, jóvenes anarquistas universitarios, en apoyo a los obreros pampinos que la tuvieron tomada hasta hace un par de días porque no se conformaban con ganar unos € 180 (US $ 240) por mes y cobrar en bonos (que son más o menos lo mismo que las fichas). Pero ahora no hay un glorioso general Silva Renard para darles la respuesta que merecen... Ay, si mi General Pinchote* levantara la cabeza...

Como hace cien años, cuando el valiente general les ordenó salir y rendirse y volver a sus trabajos sin conseguir nada. Los obreros y sus familias se quedaron y Silva Renard, sin dudarlo, ordenó disparar. Varias ráfagas entraron por las puertas y ventanas y a través de los tabiques de la Escuela Santa María, que así se llamaba en honor a un Presidente que había separado -unos 20 años antes- la Iglesia del Estado. Sin contar cuantos enemigos habían muerto y sin temor a que alguno de sus valientes soldados resbalara en los charcos de sangre y se pudiese lastimar, el valiente general Silva Renard ordenó entrar y rematar a los heridos.

Los soldados cumplieron las órdenes, valientes como siempre, con sus bayonetas y sus corvos y sus mauser, sin miedo a las piedras o palos que podría tener oculto el enemigo, asaltaron la Escuela y remataron heridos, hombres, mujeres o niños. El mal había que cortarlo de raíz. Además, esto no era nuevo. El glorioso Ejército de Chile, desde las guerras de 'Pacificación de la Araucanía' tenía y tiene la costumbre de rematar a los heridos. Así lo hizo Ramón Freire contra los hermanos Pincheira. Así ocurrió en la Guerra contra la Confederación en 1836. Así lo hicieron en la Guerra contra Perú y Bolivia en 1879. Así lo hicieron en la Guerra Civil, en 1891, en Pozo Almonte, donde descuartizaron al Coronel Robles y a los hombres heridos de su División (aunque eran soldados chilenos unos y otros). Luego descuartizaron al General Orozimbo Barbosa y a los heridos en Concón y en Placilla (aunque también eran soldados chilenos unos y otros). ¿Por qué no iban a rematar a unos obreros soliviantados? Así fue y así los alabó El Mercurio, por su valor en defensa de los sagrados intereses de las compañías salitreras de los ingleses. El Mercurio era, como es hoy día, el diario de los Edwards y defiende honestamente los intereses del Imperio, sea cual sea..

En el Cementerio Número Dos hicieron una fosa común y lanzaron allí los tres mil seiscientos cuerpos de los enemigos muertos en tan heroica acción de guerra. Echaron cal viva y encima arena. Con los años desapareció todo rastro de ese cementerio que estaba entre la Zofri, la vieja Estación del Longino y ese pequeño morro sin nombre que todos los iquiqueños conocen. Con los años se olvidó la gloria de esos valientes militares que supieron cumplir con su deber para con las Compañías Mineras inglesas.

Ahora, cien años después, escribo este homenaje en el estilo que usaría cualquier senador de la UDI para alabar a los que les regalaron Chile en 1973. Lo hago siguiendo los últimos consejos de nuestro Poeta, usar la ironía y el panfleto.

Tu, que estas leyendo, no digas que ya pasó... Es Chile un país tan largo, que todo puede pasar...

* Daniel López, aunque con tantos alias, ya no recuerdo bien su nombre.

 

Cien Años, Segunda Parte

Por Carlos Pérez Soto Profesor de Estado en Física

"Unámonos como hermanos que nadie nos vencerá"

Cantata Santa María, Luis Advis

Escribí la primera parte de este texto como simple relato de experiencias. Datos positivos, inspirado por los historiadores que escuché en el 2º Encuentro, impresiones, siguiendo de un modo más prudente el estilo de la Profesora Illanes, y de las emociones estudiantiles, que ya no tengo. Me pareció preferible distinguir ese plano de otro, más explícitamente político, analítico y de tesis. Es lo que quiero hacer ahora.

Una experiencia más, sin embargo, como punto de partida. En la noche del miércoles 19 de Diciembre pude ingresar a la Escuela Santa María, tomada desde hacía varias semanas por dos sindicatos, apoyados por estudiantes. Asistí a un foro: "Pensando formas de organización". Exponían varios dirigentes sociales de base, representantes de organizaciones de muy diversa envergadura. Unas treinta personas casi llenaban una de las salas de clase. Un número difícil de establecer en realidad, porque la gran mayoría curiosamente salía y entraba continuamente, sin llegar a escuchar completa ninguna de las ponencias.

El estilo de los expositores, enfático, golpeado, abrumadoramente repetitivo, quizás justificaba esta circulación. En realidad en cualquier momento en que uno ingresara a la sala, con leves variaciones locales, se podían escuchar casi las mismas ideas. Las dos palabras que más se repetían eran "unidad" y "traidores". "Debemos unirnos", "dirigentes traidores". Una paradójica mezcla de esperanza contenida y profundo desencanto recorría las exposiciones. Desde luego una enorme ira.

Un recuento, difícil, de lo expuesto podría resumirse en lo siguiente. Una preocupación mucho más urgente por las formas de organización que por los contenidos. Muy por sobre el título del foro, y a pesar de las reivindicaciones puntuales planteadas con vehemencia. Y un contrapunto dramático entre los reiterados "debemos unirnos" y los enfáticos "no podemos permitir que..." Dramático porque mientras los primeros eran genéricos, moralizantes y algo vagos, los segundos eran precisos y terminantes, impidiendo de manera visible toda esperanza de unión.

En algún  momento los panelistas mismos empezaron a entrar y salir, y luego se agregaron tres o cuatro a los seis que ya habían hablado. Se obtuvo una conclusión sumaria, que muy pocos escucharon, y se levantó la sesión, sin más perspectiva que la decisión de mantener y apoyar la toma de la Escuela, y algunos aplausos. Me quedé con la aguda impresión de que lo que había visto era el vivo retrato de una de las izquierdas chilenas. La izquierda pobre, precaria, dividida, dramáticamente ineficaz. Ya he relatado en la primera parte de este texto algo del contrapunto, de la izquierda que conmemoró junto a la playa. La izquierda oscura, innoble, corrupta.

Como este es un texto de tesis, puedo avanzar una: no habrá izquierda real en este país mientras gobierne la Concertación.

Dos veces ya la izquierda ha puesto su 5% objetivo para sacar a Lagos y a Bachelet. Lo que se ha obtenido es que el movimiento social organizado, que lo hay, en la CUT, la ANEF, el Colegio de Profesores, los sindicatos mineros y madereros, ha permanecido congelado, entre las bravatas y las prebendas, con conquistas miserables, muchos eventos caros para dirigentes, y absoluta falta de voluntad para producir movilizaciones mayores. Algunos han obtenidos fondos para memoriales y conmemoraciones, locales de partidos, reales o en plata, fondos para las escasas ONG que no han pasado directamente al aparato del Estado, eventuales pactos de omisión. Otros, sobre todo los movimientos de pobres y de jóvenes, sólo han recibido manipulación, engaño y desencanto a manos llenas.

Esto no puede repetirse. Hoy el principal enemigo de la izquierda en Chile es el enorme poder de cooptación por parte del aparato del Estado. Un requisito mínimo para la rearticulación es quedarse de una buena vez sin los Fondart, los fondos de "desarrollo social", las prebendas en los municipios que se comparten con la derecha, las "donaciones" desde la Presidencia de la República, los proyectos para reanimar ONG, las peguitas en las Secretarías Regionales e Intendencias, los eventos a todo trapo para que los dirigentes sociales "estudien" o "reflexionen", los cinco diputados cagones que podrían darnos simplemente para que la ley electoral se mantenga sin cambios de fondo.

Propongo una segunda tesis: sólo elaborando un pliego breve, claro y contundente se pueden ordenar las innumerables reivindicaciones sectoriales que, por muy justas que sean, hoy dificultan la unidad real de los múltiples actores de la presión social. No hay que buscar mucho, la lista es más o menos obvia:

- re nacionalización del cobre,

- fin a la Constitución del 80,

- nacionalización de la deuda externa estatal, y fin al aval estatal de la deuda externa privada,

- re nacionalización de los servicios estratégicos de energía eléctrica, gas, agua y comunicaciones,

- drástica reducción del costo del crédito y fuerte royalties a toda exportación de capitales y ganancias.

Por supuesto que de esto deriva un enorme número de reivindicaciones económicas, políticas y sociales. Y cada sector hará las suyas. Pero he puesto énfasis en estas:

- porque son la condición de posibilidad de todas las otras,

- porque apuntan directamente a la esencia del modelo económico imperante,

- porque es en torno a ellas que se puede hacer política estratégica, más allá de las urgencias inmediatas, ciertamente atroces cada una de ellas.

La izquierda, al menos la izquierda, debe hacer política estratégica radical, debe ordenar sus diferencias en torno a un horizonte global, debe apuntar hacia más allá de la política inmediata.

Pero esto conlleva una tercera tesis, algo más teórica: se debe ir más allá de las falsas dicotomías entre lo global y lo local, entre la unidad y la diversidad, entre las formas de lucha o de organización.

No sólo hay de hecho sino que debe haber muchas izquierdas. La gran izquierda no puede ser sino un conglomerado en red de muchas organizaciones, que tengan diversas formas y alcance, que tengan intereses diversos, e incluso parcialmente contradictorios entre sí. Lo que necesitamos no es un partido único sino una red. No necesitamos una línea correcta sino un espíritu común. Un  espíritu común ordenado en torno a esas demandas globales que he señalado. Una amplia voluntad de conectar las demandas sectoriales a esos objetivos globales que, como se habrá notado, son bastante definidos y concretos. Una amplia voluntad de aceptar como parte de las muchas izquierdas, de la gran izquierda, toda clase de formas de organización y de expresión que quiera reconocerse en esos objetivos.

Pero es necesario para esto una cuarta tesis: la rearticulación de la gran izquierda sólo es posible si se abandona la estéril y fraticida polémica entre "revolucionarios" y "reformistas". La más profunda y dañina dicotomía que hemos heredado de la racionalidad mecanicista del enemigo.

Reforma y revolución no deben ser pensadas como alternativas sino como inclusivas. Todo revolucionario debe ser como mínimo reformista. El asunto real es qué más, qué horizonte radical buscamos desde las iniciativas reformistas que emprendemos. Todas las peleas hay que darlas. Lo local, lo cotidiano, lo pequeño, no es menos significativo para el que lo sufre que lo grande y lo global. El asunto es más bien el espíritu, el horizonte desde el que damos cada una de esas peleas locales. Alejarse de lo local aleja tanto de la revolución como quedarse en ello. Toda lucha local que quiera inscribirse en el horizonte de la gran izquierda y su espíritu debe ser respetada y, eventualmente, apoyada. El camino de nuestra revolución pasa por los objetivos estratégicos que he señalado, y ese es, y debe ser, un camino que contenga toda clase de tamaños, formas, ritmos y colores.

Cuando se habla de "revolución", sin embargo, debemos ser claros en que estamos hablando finalmente de la abolición de las clases dominantes. Estamos hablando, en buenas cuentas, del fin de la lucha de clases.

Al respecto me permito una quinta y última tesis: hoy la gran lucha de la gran izquierda no es sólo contra la burguesía, es también contra el poder burocrático. Es la lucha histórica de los productores directos, que producen todas las riquezas reales, contra el reparto de la plusvalía apropiada entre capitalistas y funcionarios. Los burócratas, como clase social, organizados en torno al aparato del Estado, pero también insertos plenamente en las tecno estructuras del gran capital y de los poderes globales, los burócratas, amparados en sus presuntas experticias, fundadas de manera ideológica, son hoy tan enemigos del ciudadano común, del que recibe un salario sólo de acuerdo al costo de reproducción de su fuerza de trabajo, como los grandes burgueses.

El dato contingente es éste: la mayor parte de la plata que el Estado asigna para el "gasto social" se gasta en el puro proceso de repartir el "gasto social". La mayor parte de los recursos del Estado, supuestamente de todos los chilenos, se ocupan en pagar a los propios funcionarios del Estado, o van a engrosar los bolsillos de la empresa privada. El Estado opera como una enorme red de cooptación social, que da empleo precario, a través del boleteo o de los sistemas de fondos concursables, manteniendo con eso un enorme sistema de neo clientelismo que favorece de manera asistencial a algunos sectores claves, amortiguando su potencial disruptivo, y favoreciendo de manera progresivamente millonaria a la escala de operadores sociales que administran la contención.

No se trata de analizar, en estos miles y miles de casos, la moralidad implicada. No se trata tanto de denunciar la corrupción en términos morales. El asunto es directamente político. Se trata de una corrupción de contenido y finalidad específicamente política. El asunto es el efecto por un lado sobre el conjunto de la sociedad y por otro lado sobre las perspectivas de cambio social. Por un lado el Estado disimula el desempleo estructural, debida a la enorme productividad de los medios altamente tecnológicos a través de una progresiva estupidización del empleo (empleo que sólo existe para que haya capacidad de compra, capacidad que sólo se busca para mantener el sistema de mercado), por otro lado se establece un sistema de dependencias clientelísticas en el empleo, que obligan a los "beneficiados" a mantenerlo políticamente.

Los afectados directos son las enormes masas de pobres absolutos, a los que los recursos del Estado simplemente no llegan, o llegan sólo a través del condicionamiento político. Los "beneficiados", junto al gran capital, son la enorme masa de funcionarios que desde todas las estructuras del Estado, desde las Universidades y consultoras, desde las ONG y los equipos formados para concursar eternamente proyectos y más proyectos, renuncian a la política radical para dedicarse a administrar, a representar al Estado ante el pueblo segmentado en enclaves de necesidades puntuales, para dedicarse a repartir lo que es escaso justamente porque ellos mismos lo consumen, dedicarse a contener para que no desaparezca justamente su función de contener.

O, si se quiere un dato más cuantitativo: en este país, que es uno de los campeones mundiales en el intento de reducir el gasto del Estado, y después de treinta años de reducciones exitosas, el 35% del PIB lo gasta el Estado. La tercera parte de todo los que se produce. El Estado sigue siendo el principal empleador, el principal banquero, el principal poder comprador. El Estado se mantiene como guardián poderoso para pagar las ineficacias, aventuras y torpezas del gran capital, y para hacerse pagar a sí mismo, masivamente, política y económicamente, por esa función.

Reorientar drásticamente el gasto del Estado hacia los usuarios directos, reduciendo drásticamente el empleo clientelístico de sus administradores, y reconvirtiéndolo en empleo productivo directo. No se trata de si tener un Estado más o menos grande. La discusión concreta es el contenido: grande en qué, reducido en qué. Menos funcionarios, más empleo productivo. Manejo central de los recursos naturales y servicios estratégicos. Manejo absolutamente descentralizado de los servicios directos, de los que los ciudadanos pueden manejar por sí mismos, sin expertos que los administren. Lo que está en juego en esto no es sólo el problema de fondo de una redistribución más justa de la riqueza producida por todos. Está en juego también la propia viabilidad de la izquierda, convertida hoy, en muchas de sus expresiones, en parte de la maquinaria de administración y contención que perpetúa al régimen dominante.

Tengo que decir que una buena parte de estas tesis, que he trabajado desde hace bastante tiempo, y que resumen de manera simple lo que muchos otros intelectuales han pensado y trabajado también desde hace mucho tiempo, me resultaron urgentes en medio de la siguiente escena, que se dio en el marco de la conmemoración oficial de los 100 años de la matanza de la Escuela Santa María de Iquique: el Quilapayún francés cantándonos y haciéndonos cantar "El pueblo unido jamás será vencido" desde la misma tribuna en la cual el Ministro del Interior, Belisario Velasco, había mentido sin pudor mientras era abucheado sin pausa. La mayor parte de los que lo abuchearon cantaron con entusiasmo y profunda esperanza esta canción. Cuando terminaron el Ministro Velasco felicitó calurosamente a Quilapayún.

Iquique, 22 de Diciembre de 2007.- 

                                                                                                                                 Para Consu

Cien Años, Primera Parte

Por Carlos Pérez Soto Profesor de Estado en Física

"Hasta Iquique nos hemos venido, pero Iquique nos ve como extraños"

Cantata Santa María, Luis Advis

El 20 de Diciembre de 2007, en la mañana, en la ex oficina salitrera de Humberstone, fue el acto de cierre del 2º Encuentro de Historiadores titulado "A 100 años de la Matanza de la Escuela Santa María de Iquique". El antiguo teatro, no muy grande, estaba lleno de estudiantes y académicos venidos de todo Chile. En el discurso de despedida, la historiadora María Angélica Illanes desarrolló largamente, en un complejo discurso, quizás hermoso, unas cuarenta ideas distintas, todas eventualmente interesantes, sin decidirse por ninguno de los quizás cuatro o cinco discursos que probablemente había preparado, resolviéndose, de manera poco feliz, a leerlos simplemente uno tras otro, bajo el hilo general del tema de fondo. Al parecer lo más interesante de todo fue cuando trató de "dictadura de la burguesía desmilitarizada" al gobierno de la Concertación , en lo que llamó "una inversión de la lógica marxista", sin que se entendiera muy bien "inversión" respecto de qué. Los asistentes, ampliamente entusiasmados, aplaudieron sin pasarle la cuenta.

Y entonces empezó lo interesante. Entró la Ministra de Educación, acompañada de varios personeros de gobierno algo oscuros que, para su fortuna, pasaron desapercibidos (como el Director de Organizaciones Sociales, de la Secretaría General de Gobierno, organismo de oscuros méritos). Pero ella no. Se cometió la seria imprudencia de anunciarla, incluso con un cierto orgullo... se sintió una rechifla estudiantil aguda y sostenida. Sin inmutarse avanzó y se sentó. Los gritos seguían, "¡que se vaya!", una y otra vez. Habló la Directora de DIBAM, que acortó visiblemente sus palabras. Los gritos seguían. Se dice que la Ministra tenía preparado un discurso, incluso con anuncios (como que se destinarán fondos para reconstruir la Escuela Santa María). Prudentemente no lo leyó. Se pasó rápidamente a la Cantata , interpretada correctamente por un grupo local. Aprovechando alguna pausa de la música, la Ministra se paró y salió. Los estudiantes salieron tras ella, los académicos, algo pálidos, salieron tras los estudiantes. "¡Que se vaya!", algunos epítetos gruesos, incluso de índole machista, voló algún vaso con agua, algunos osados le remecieron el auto. Carabineros acudió (de pronto aparecieron botas y escudos). Pero no podían hacer mucho sin exponerse a repetir "vergonzosos sucesos" justo en el lugar y fecha menos apropiados. El auto partió rápido. Al interior del teatro la Cantata triunfaba por sobre las conmociones.

Los asistentes se retiraron en paz. Satisfechos por un buen Congreso. Satisfechos abiertamente los estudiantes. Satisfechos disimuladamente la mayoría de los académicos, aunque "no compartieran este tipo de excesos, sin embargo comprensibles...". Cosa notable, poco antes del profuso abucheo, la historiadora boliviana, Ministra de Cultura de Evo Morales, había sido aplaudida fervorosamente por todos.

A eso de las tres de la tarde, en buses, regresaron a Iquique. Yo me hice el valiente y me fui caminando hasta Pozo Almonte ( 7 Km ), a perseguir mis delirios. Durante meses se rumoreó sobre una marcha que bajaría "desde las salitreras" hasta el puerto. Rumores vagos, organización indefinida. Pero el 18 y 19 de Diciembre había muchos panfletos que llamaban a marchar. Incluso señalaban un itinerario: partir el día 20, a las 17.00, desde la ex oficina Buen Retiro, en Pozo Almonte ( 47 Km ), para llegar al día siguiente, a eso de las 10.30, a Alto Hospicio ( 6 Km ), y desde allí hasta Iquique. Se trataba de llegar a la Escuela Santa María a las 15.30, justo antes de la hora en que fue la matanza, cien años atrás.

Siete kilómetros de desierto a las tres de la tarde es bastante, pero con agua y mística llegué a la plaza de Pozo Almonte, miré a las personas comunes que me miraban con algo de sorpresa, completamente ajenos a todo extravío ideológico, y esperé. La realidad cayó sobre mí, sin embargo, como suele decirse, "como la noche", con un detalle no menor: eran las cinco de la tarde, a pleno sol.

A las 15.45 de la tarde del día 21 de Diciembre de 2007, en el místico momento de los cien años, había más gente en la Zofri que frente a la Escuela Santa María, había más gente en la playa de Cavancha que en la "marcha del movimiento sindical". Marcha, por cierto, en la que había más estudiantes que movimiento sindical. Al punto de partida, el día 20, sólo llegaron unos veinte estudiantes valientes, que efectivamente marcharon, y un viejo ridículo. Al día siguiente, en Alto Hospicio, dos horas después de lo planeado, se juntaron algunos cientos de personas, y marcharon desde allí.

Las marchas, que nunca se encontraron, llegaron a la Escuela Santa María a eso de las 15.30. Empezó un acto con jóvenes entusiastas y artistas locales. El joven que presentaba repetía "artistas populares que no cobran... como Quilapayún". Un conjunto tocó algo así como un cuarto de Cantata, hablaron algunos dirigentes sociales, pocos. Hubo un minuto de silencio. A la altura de la aparición de dos jóvenes hiphoperos, de los que habían marchado, quizás unos 1000, sólo quedaban unos 200.

El resto de la tarde transcurrió plácida, sin incidentes de ningún tipo: playa, puerto, Zofri, cerveza. La Escuela histórica, tomada desde varias semanas atrás, pasó nuevamente a la lucha diaria de los dos sindicatos que se instalaron allí contra la atroz indiferencia de las autoridades, de los patrones, de los medios de comunicación, de las miles de personas que circulan cada día por el mercado vecino.

A las 20.00, frente a la playa, con "un marco impresionante de arena, mar y puesta de sol", empezó el acto oficial. A unas veinte cuadras de la Escuela misma, a unas diez cuadras de la plaza central, con su teatro y su reloj históricos, en una plaza que recuerda la invasión chilena de 1879. Un escenario enorme, lleno de focos, de una altura impresionante, con amplificación a todo lujo, pantallas, proyectoras, espacio de baile y sillitas de plástico. Un espacio cercado con vallas de contención instaladas en un entorno de unas dos cuadras, al que sólo se podía entrar con invitación. Con carabineros de uniforme no muy agresivo, y muchos civiles que "discretamente rodean la Escuela ". Hacia una avenida que bordea la playa el público "exterior", a no menos de ochenta metros del escenario. Quizás, en el momento de máxima asistencia, unas 1000 personas.

Se veían en este público banderas del Partido Socialista, unas veinte, agrupadas, banderas del Partido Comunista, unas quince, en otro grupo, una que otra bandera de grupos anarcos o extraparlamentarios. Algunos, que portaban enormes pancartas con frases alusivas decidieron, pudorosamente, no extenderlas... el público era tan escaso que habrían tapado el escenario.

En el público "interior" autoridades, nacionales y regionales, muchos colados, dirigentes sindicales. En un momento clave, que a pesar del enorme simbolismo pasó casi desapercibido, el grupo portador de las banderas comunistas fue admitido en el espacio interno, pasando las rejas, proceso en el que, quizás por razones puramente funcionales, bajaron sus banderas, las que no volvieron a alzarse en todo el acto. Con esto en el espacio "interno", muy amplio, llegaron a haber unas 500 personas. Curiosamente las banderas socialistas, siempre alzadas, permanecieron fuera.

El espectáculo empezó, tras varios llamados del narrador para que se mantuviera "el debido respeto", con una puesta en escena muy simple, acompañada por un relato a dos voces. Dos actores vestidos de mineros estilizados enarbolaban banderas inmaculadamente blancas. El texto, lleno de todas las frases correctas esperables, reiteraba con un énfasis algo nervioso tópicos sobre la masacre llevada a cabo por militares "de otra época", bajo la responsabilidad de un gobierno "de otra época"... Sin detenerse sino muy brevemente en los empresarios ("de otra época"), y sin mencionar en absoluto al capital inglés... "de esa época". Abundaba en cambio en la actitud pacífica de los mineros, e insistía en las lamentables divisiones, y en la presencia negativa de los que, "hasta el día de hoy", ponen el énfasis en los extremos y "sectarismos" que "tanto daño han hecho...".

El público, ambos públicos, sin hacerse cargo en absoluto del mensaje, sólo aplaudió de manera cortés. Irrumpió de pronto una cofradía, muy Tirana - Sernatur, con una música de carnaval, bailando con sus trajes lustrosos. El público, algo perplejo ante la música festiva, empezó a seguir el ritmo, también de manera cortés, sin mucho fervor.

Después del episodio festivo los discursos. En nombre de la Comisión Organizadora el Secretario General de la CUT , con un encendido discurso, golpeado de voz y actitud, que arrancó más aplausos en el círculo interno que en el público exterior. Se oyeron ocasionalmente algunos gritos de "¡obrero, entiende, la CUT no te defiende!", pero no pasó a mayores. Tampoco la obviedad del populismo sindicalista entusiasmó mucho. Después de sus proclamas fervorosas, el dirigente bajó de la tribuna y estrechó calurosamente la mano a las autoridades presentes. Aparentemente muy pocos lo notaron.

El entusiasmo llegó sólo cuando el Ministro del Interior, Belisario Velasco, tuvo la valentía de explicar durante casi cuarenta minutos, porqué el gobierno de la Concertación debe ser considerado mejor que el de Pedro Montt, y porqué "los excesos que a nada conducen" le han costado tan caro al movimiento popular. Valiente. Fue abucheado de manera continua durante los cuarenta minutos. Le gritaron "corrupto", "¡que se vaya!", "traidor", e incluso, vivamente, "asesino". Ante lo cual, sin embargo, con inalterable fortaleza de rostro, siguió sin respiro, casi sin apuro, hasta terminar.

Fin de los discursos, ahora sí el plato de fondo, Quilapayún. Impecables. Arreglos musicales complejos para canciones conocidas y simples. Una curiosa y engolada canción que mistificaba y elevaba a Allende hasta el parnaso del mal gusto. Luego "La muralla". "No saben las ganas que tengo de cantar esta canción" dijo uno de ellos, en una presentación que daba para meditar. La gente cantó igual, e incluso, por momentos, se sintieron voces particularmente intensas, sobre todo en partes como "el gusano y el ciempiés".

Y, por fin, la Cantata. El presentador insistió, como al principio, en el "debido respeto". Pidió que se escuchara la obra en silencio y que... "nos tomemos de las manos". Afortunadamente el público lo ignoró por completo. (Tengo que decir que en realidad no vi, en ese momento, qué ocurría en las primeras filas de asientos: yo estaba en el "exterior").

Una hermosa, excelente, versión, en un contexto monstruoso. El relato brillante de Silvia Santelices. La amplificación sin mácula, las diapositivas apropiadas. Un lunar de belleza y emoción en la fealdad insuperable de lo establecido. Por un momento todos se emocionaron. (La verdad es que no me atrevo a extender esta estimación a todas las autoridades presentes). Aunque sea amparado en la libertad de culto, tengo que decirlo: por un momento la Cantata lo llenó todo. Lo absorbió todo. Dignificó lo indigno. Borró el rostro de los canallas. Dejó en la trastienda de la pequeñez a los oportunistas, a los traidores, a los "servidores públicos". Acalló a los que enarbolaron verdades históricas para mentir. Silenció la estridencia de los focos, la sordidez del escenario pensado para mantener la seguridad, la vergüenza del marco turístico.

Por un momento, ay!, un breve momento. Apenas terminada la magia, en medio aún de los aplausos, en contra de los pronósticos de los simples, el Quila francés arremetió ni más ni menos que con "El pueblo unido jamás será vencido". Por cierto cayeron hasta los más exaltados. Quizás con la esperanza de que la fuerza del texto atemorizara a los canallas. Los canallas, por supuesto, cantaron también a todo pulmón, varios de ellos incluso con el puño en alto.

El acto terminó pacíficamente. El público se fue separando con calma. Me tocó ver el ágil movimiento de los muchos guardias hacia las vallas, con una cierta ansiedad de que fuesen traspasadas de manera "anormal". No fue necesario en absoluto. El animal posible ya estaba domesticado. Los más integristas con cara de depresión. La mayoría con visible satisfacción. Todos se retiraron en paz.

Un buen amigo me cuenta que, en las horas siguientes, en un hotel turístico inmediatamente contiguo, se llevó a cabo una gran comida, casi masiva, fin de fiesta de un encuentro organizado por... Fonasa. Un evento carísimo, en que autoridades nacionales y locales hicieron sendos discursos, ya sin vergüenza ni peligro alguno, en que se congratularon y alabaron a sí mismos extensamente. Imagino, por otro lado, los "salud" inversos, con chela y desencanto, de los anarcos, o de los muchos estudiantes que viajaron al encuentro de historiadores, quizás lo más digno de todos los "sucesos acaecidos" en tan luctuosa semana.

Estuve cinco días en Iquique. Recorrí estos eventos y muchas calles. Fui a caminar junto al mar y al mercado. Me abstuve, santamente, de ir a la Zofri. Y vi el Iquique de 2007 desde todos estos ángulos. Vi gente comprando antes de la pascua, los camiones con pascueros que recorrían las calles con música de Merry Christmas a todo volumen. Escuché unas veinte veces la Cantata , completa o parcialmente. Y en medio de todo vi a los muchos estudiantes y profesores que asistieron a este encuentro de historiadores. Paseando por el "boulevard" Baquedano, tomando traguitos y sándwich baratos en múltiples locales, saludándose una y otra vez en un centro de ciudad pequeño y empequeñecido. Teníamos algo de desconcertados, una especie de cara de pregunta inconclusa. Iquique, inconmovible, parecía seguir igual. La playa, la pascua, la sobreexplotación, las compras. En ninguna de las muchas representaciones alusivas a los cien años, salvo en las tres que he descrito, vi más de cien personas. Perdidos entre el universo de los iquiqueños reales no pude evitar pensar en este verso de la Cantata : "hasta Iquique nos hemos venido, pero Iquique nos ve como extraños, nos comprenden algunos amigos, y los otros nos quitan la mano". Y me acordé, digámoslo así, entonces me acordé, que estamos en Chile. En el Chile que hemos dejado que la Concertación construya.

Iquique, 22 de Diciembre de 2007.-

Para Consuelo