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Esa capucha me calienta

Esa capucha me calienta

TESTIMONIOS HOT EN LA PREVIA DEL DÍA DEL JOVEN COMBATIENTE

Adornaron las protestas contra Pinochet y mujeres como Pamela Jiles se enamoraron de los hombres que las usaron en los ’80. De las pañoletas pasaron a las capuchas que cada año irrumpen en el Cementerio General el 11 de septiembre, en protestas estudiantiles y todos los 29 de marzo. Pese a ser satanizadas, poseen una sensualidad que mueve hormonas y pasiones tan ocultas como los rostros que hay detrás de ellas.


Nación Domingo

Marcelo Garay

Este 29 de marzo no será igual que los pasados. Como cada año en la Villa Francia, La Victoria, La Pincoya y varios centros de educación superior se conmemorará el Día del Joven Combatiente, instaurado desde que en 1985 la policía asesinó a tiros a los hermanos Eduardo y Rafael Vergara Toledo. Será la ocasión en que los santiaguinos vivirán una nueva irrupción de los encapuchados. Fogatas, molotov y consignas adornarán la jornada. Y mucha violencia, por cierto, cuya difusión se ha esparcido por el sector sur de la capital y en las principales universidades.

Pero en la oscuridad de la noche en Villa Francia o entre el abrumador gas lacrimógeno que inundará los jardines del ex Pedagógico, no sólo será imposible advertir quién es quién. Como ocurre siempre, pasará colada esa sensualidad que, guste o no, cargan consigo los encapuchados, además de las piedras, resorteras y bombas incendiarias. Un erotismo que mujeres y hombres reconocen vivo en los “tirapiedras”. Una estética que también tiene detractores, pero que provoca cosquillas y hace que se revolucionen las hormonas, confiesan aquellas que no comulgan con el sistema. Un misterio sobre el que mujeres y varones prefirieron responder encapuchando también sus nombres.

Para algunos, más que la pañoleta, lo que mueve hormonas es la motivación política o ideológica que hay detrás de esos hombres y mujeres. Pero también subyace ahí la idea del misterio, de lo oculto. Otros, simplemente, creen que se trata de sujetos que sólo buscan la violencia y no provocan nada en el plano sexual.

Sin embargo, entre los más, hombres y mujeres admiten que la figura de la o el encapuchado se relaciona con valentía, con la idea de un guerrero de convicciones y físicamente inquebrantable. “Me gusta su onda de defensa al prójimo, el pañuelo, el olor a molotov. Le dan un toque extra de rebeldía, que hace que a las nenas se les caigan los calzones”, asegura Carolina (26 años).

Claro que no se llevan todos los elogios a la hora de analizarlos desde el punto de vista físico. “Los encapuchados a guata pelada no son precisamente ‘Mr. Caluga’. Lo que provoca atracción es lo que evoca la escena. El típico Che Guevara que desata revoluciones sociales y hormonales. Hace unos años, tarde previa al "11", me encontré con un par que iba a protestar. Pelo largo, morral. Bastante ricos", revela Carla (25 años).

Lujuria y pasamontaña

Hay quienes en su fijación por la capucha y lo sensual que les resulta, no esperaron un nuevo aniversario del golpe militar para tener un combate a rostro cubierto, a solas y sin policías. Pía reconoce que la figura del encapuchado le causa mucho misterio y algo de pasión le desata que un muchacho se tape la cara para manifestarse. “Me provoca, porque está ahí una imagen de rebeldía y de osadía al encapucharse y ‘rockanrolear’ con los pacos. En cierta ocasión, una

Como en la alta costura, los encapuchados también han vivido una metamorfosis. De las pañoletas, como en esta foto del ex Pedagógico en los 80', pasaron a las poleras tapa rostros de hoy.

amiga me contó que su pareja usaba capucha, y que varias veces lo habían hecho encapuchados”. Es una anécdota, pero ella cree que a muchas mujeres que son de izquierda, anticapitalistas, eso les mueve el piso.

“Me calientan por una cosa de actitud guerrera y ‘power’. Cuando pololeaba con Raúl, lo veía salir a la calle en la ‘U’ y luego me lo llevaba a la casa, ¡a puro darle!”, interrumpe a risotadas.

Están los que reparan en la edad de los que se cubren el rostro para protestar. Dicen detenerse en la sensualidad del que usa pasamontañas, pero no porque tenga mejor puntería con las molotov. “Me imagino que los encapuchados son muy jóvenes y los pendejos no me calientan”, dice Estela (35 años), pensando quizás en los pingüinos que el año pasado pusieron de moda las poleras tapa rostros. Y como buena encapuchada, confiesa que antes de cualquier movimiento de hormonas está la seguridad de salir a salvo de una protesta. “No me imagino follando luego de una barricada, sino más bien preocupada de apretar cachete”, asegura.

El deseo sexual que desatan los encapuchados no es propiedad de género. Según ellas, los machos recios también se derriten ante la figura de una chica con el rostro cubierto, asociada directamente con la guerrillera. “Una vez tiré con un huevón del Frente. Estábamos en la plena, terrible de califas, y el mino, emocionado con mi pasado político, ¡paf!, saca una bandera del Frente y me cubre con ella. Ellos se calientan con esos símbolos.”, cuenta Estela, sin encapuchar su pudor.

Un poco más sicoanalítico, Ariel (43 años) relaciona esa sensualidad con las represiones y la búsqueda del otro yo. “Allí está la posibilidad de que se manifieste el inconsciente. El principio del placer investido en un otro que es él mismo, pero sin rostro”, advierte. Alün, en cambio, hace una defensa política de la sensualidad de los encapuchados. "Es parte de la cultura de la resistencia. Mi concepto de la belleza también es anticapitalista. El ‘canon de lo lindo’ está vinculado a una convención mediática de lo que la libido estimula. Me provoca una encapuchada, y si las compañeras son bellísimas, mucho mejor”.

Sensualidad y mística

Hay quienes se detienen en la asociación mística de los deseos sexuales vinculados a la estética de los y las encapuchadas. Consideran que hay detrás del pasamontañas un atractivo irresistible por lo prohibido, que provoca una excitación inmediata.

“Lo que está detrás de algo siempre generará de entrada excitación. Es atractivo porque inconscientemente hay un vínculo con algo ‘prohibido’. Ahora bien, no tendrá el mismo efecto en hombres que en mujeres”, asegura desde México Greekepten (28 años), una conocedora de la causa zapatista.

Admite que en los hombres la capucha femenina también mata. “En casa tengo la foto de una mujer sandinista encapuchada. Una vez un amigo la quedó mirando y dijo que era muy impactante la imagen, sexualmente hablando”.

Ni una sola hormona

Carolina, periodista de 23 años, conviene en que la estética del rostro cubierto genera atractivos, pero no en el plano sexual. “No creo que haya sensualidad. Quizás a algunas personas les puede atraer la imagen del guerrero, y el encapuchado podría emular de alguna manera esa estética de hombre fuerte y libre”.

Comparte esa idea Mariajosé, quien advierte que su búsqueda tiene que ver con la fortaleza que hay detrás de un encapuchado, aunque se corre el riesgo de acabar con el deseo. “Busco lo varonil en bruto: lo valiente, animal, fuerte. El hecho de llevar una capucha mata pasiones”.

Son muchas las mujeres que no ven nada en un encapuchado. Si no aprecian la cara, la sensación es nula y no les basta con la sola mirada que apenas aflora entre la tela de un pulóver o una hatta de la Intifada palestina. Incluso, para algunas féminas, la figura del encapuchado de la protesta callejera no se diferencia de la que utiliza el verdugo.

“No, no me provoca sexualmente un encapuchado. Los verdugos usaban también capucha y eso es algo que no puedo quitarme del subconsciente. Es que la idea de la identidad en duda tampoco me provoca”, manifiesta Ximena, actriz de 28 años.

Repara que dependerá de la causa que enarbole aquel que se manifieste con rostro oculto para sortear a los soplones que callejean en cada protesta. “Un pasamontañas podría generarme algo diferente, un interés, digamos político, pero no sexual en sí mismo. En cambio, los morrales, el pelo largo y la estética izquierdista, eso sí me pone muchísimo. Si esa capucha pertenece a mi bando, me interesará saber lo que dicen, pero un gallo con capucha en medio de una fogata, sin polera, no me genera nada en términos sexuales. A los 15 años sí, ahora me da lo mismo”.


Homenaje a los Vergara

La conmemoración del Día del Joven Combatiente preocupa a las autoridades, particularmente en aquellas comunas donde se anuncia una jornada de barricadas y enfrentamientos con Carabineros. Sobre todo, después de las últimas semanas de manifestaciones contra el Transantiago. La custodia policial se concentrará en aquellos puntos de la capital donde tradicionalmente los encapuchados rinden homenaje a los hermano Vergara Toledo. Tal es la preocupación, que la semana pasada el alcalde de Estación Central, Gustavo Hasbún –dateado por la policía–, llegó a hablar de la presencia de “paramilitares” en su comuna. Se refería específicamente a la mítica Villa Francia, donde crecieron los asesinados jóvenes del MIR. Además de ese barrio, la irrupción de los “cabezas de polera” será número fijo este jueves en La Pincoya, La Victoria y en los centros universitarios como el ex Pedagógico y la Usach, entre otros. Si quiere pasar por ahí, sea cauto. Y si es usted un encapuchado, tenga extremo cuidado.

 

DEL CHE AL SUBCOMANDANTE MARCOS

No usó capucha, pero el Che Guevara suena entre los más deseados. Incluso, mujeres que no siguen sus ideas ven en él a un guapo de grueso calibre. Se le inscribe como un símbolo sexual, más allá de las ideas que encarnó hasta la muerte. Le atribuyen una sensualidad asociada a su valentía. “El Che es mino, aunque no se encapuche, por su traje o el arma”, afirman

Atrás no se queda el subcomandante Marcos, del chiapaneco EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional). Desde que encabezó el levantamiento del 1 de enero de 1994, este guerrillero de la selva Lacandona resume el ideario sexual de las féminas. “¡Todas se lo querían hacer chupete!, exclaman. El pasamontañas, la pipa, su poético hablar y unos profundos ojos azules le dieron ese plus. Incluso obtuvo una alta votación en una encuesta para elegir a los símbolos sexuales de la sociedad mexicana, con preferencias de aquellos sectores que repudiaban su causa. “Lo primero que generó fue pánico, pero luego movió hormonas en los sectores más conservadores”, dice Greekepten desde el Distrito Federal.

 

Procesan a asesino de Víctor Díaz

Procesan a asesino de Víctor Díaz

Juez Montiglio encausó a cuatro ex agentes por el crimen del dirigente PC

Se trata de Juvenal Piña Garrido, “El Elefante”, ex agente de la Brigada Lautaro de la DINA, confeso de asesinar al secretario general en la clandestinidad del PC. Con ello el juez Víctor Montiglio sumó ya 51 procesados en la causa Calle Conferencia.

Foto: El juez Víctor Montiglio

Jorge Escalante
La Nación

El asesino confeso del secretario general del Partido Comunista en la clandestinidad, Víctor Díaz, fue procesado por el juez Víctor Montiglio junto a otros tres ex agentes de la brigada Lautaro de la DINA, en la causa conocida como Calle Conferencia.

Tras su confesión hace unos días de haber asfixiado al dirigente con una bolsa plástica en la cabeza, a comienzos de 1977, en el cuartel clandestino de calle Simón Bolívar 8630 en la comuna de La Reina, mientras la teniente de Ejército de la misma brigada Gladys Calderón Carreño le inyectó cianuro para acelerar su muerte, el magistrado procesó a Juvenal Piña Garrido, alias “El Elefante”, suboficial de Ejército (R). Éste declaró que le pidió perdón a Víctor Díaz por tener que darle muerte, “pero son las órdenes que me dieron”.

Una de las nuevas procesadas, la ex agente Joyce Ana Ahumada Despouy.

Junto a “El Elefante”, el juez que en esta nueva fase investigativa de esta causa por la desaparición de la primera dirección clandestina del PC en mayo de 1976 ya suma 51 encausados, también declaró reos a los ex agentes Pedro Gutiérrez Valdés, Claudio Orellana de la Pinta, suboficial (R) de Carabineros, y Joyce Ahumada Despouy, suboficial (R) de Ejército.

Todos formaban parte de la Brigada Lautaro que tuvo por misión principal asesinar en el cuartel de Simón Bolívar y luego hacer desaparecer los cuerpos de los dirigentes comunistas durante 1976, incluyendo a su segunda dirección encubierta de diciembre de ese año.

La Brigada Lautaro fue dirigida por el entonces mayor de Ejército Juan Morales Salgado, quien actuaba bajo las órdenes directas del jefe operativo de la DINA, Manuel Contreras, y con la supervisión del dictador Augusto Pinochet.

Con la inicial colaboración a fines de 2006 de un testigo fundamental a quien conocemos con el apodo de “Café para Dos”, el juez Montiglio y la Brigada de Asuntos Especiales y Derechos Humanos de la Policía de Investigaciones, descubrieron un episodio hasta ahora desconocido de la represión de los años ’70 a manos de la Brigada Lautaro, que al final resultó ser la más numerosa, impersonal (por el carácter casi anónimo de la mayoría de sus miembros), pero también la más brutal por sus métodos de exterminio. LN

 

 

 

Sacerdote irá a juicio por abusos cometidos durante la dictadura argentina

Diario El Mercurio, Sabado 3 de marzo.
Viernes 2 de Marzo de 2007
10:26
EFE

BUENOS AIRES.- Un juez argentino elevó a un tribunal oral la causa por la que el sacerdote católico Cristian Von Wernich está acusado por delitos de lesa humanidad cometidos en la última dictadura militar (1976-1983), confirmaron hoy fuentes judiciales.

El juez federal de la ciudad de La Plata, Manuel Blanco, resolvió que Von Wernich sea sometido a juicio oral y público en consonancia con lo que había solicitado en diciembre pasado el fiscal del caso, Sergio Franco, quien unificó dos causas iniciadas contra el religioso, de 68 años.

El juicio contra el sacerdote comenzaría dentro de un par de meses y, según los cálculos de los abogados que representan a las víctimas, el proceso se prolongaría durante tres meses como mínimo y podría convocar a un centenar de testigos.

En la etapa de investigaciones, Von Wernich, quien está detenido desde septiembre de 2003, fue señalado por los testigos como partícipe en 41 casos de privaciones de la libertad y torturas, entre los que hay siete homicidios calificados.

Cristian Von Wernich fue capellán de la policía de la provincia de Buenos Aires cuando la jefatura de esa fuerza durante el régimen militar estaba a cargo del general Ramón Camps.

Varios supervivientes de la denominada "guerra sucia" que desató el régimen de facto contra sus opositores han asegurado que el sacerdote, además de visitar cárceles ilegales, acompañaba a los escuadrones paramilitares que secuestraban personas y que presenció fusilamientos.

También señalaron que Von Wernich se ofrecía a confesar a los cautivos en las cárceles ilegales para "sacarles información" sobre presuntos guerrilleros u opositores políticos, datos que luego transmitía al general Camps.

En su declaración ante la Justicia, el sacerdote señaló que visitaba comisarías para dar apoyo espiritual a quienes se encontraban allí y que no se trataba de centros clandestinos de detención.

Von Wernich, de quien el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel dijo que "tiene sus hábitos manchados de sangre", regresó a Argentina en el año 2003, después de haber sido descubierto en Chile donde vivía con identidad falsa.

Según datos oficiales, 18 mil personas desaparecieron a causa de la represión desde 1976 a 1983, aunque los organismos de derechos humanos elevan esa cifra a 30 mil.

Corte de Apelaciones "funo" al asesino de Victor Jara.

2 de Marzo de 2007
www.elmostrador.cl

Corte desestima querella de ex oficial por publicación de funa en la prensa

Por  Juan José Castillo


Edwin Dimter Bianchi presentó acciones legales contra el semanario El Siglo por la cobertura en dos de sus ediciones de la protesta en la cual se le imputó la responsabilidad en el crimen del cantautor Víctor Jara.

La Corte de Apelaciones de Santiago declaró inadmisible la querella por injurias, calumnias e infracción al artículo 29 de la Ley 19.733 presentada por el retirado oficial del Ejército Edwin Dimter Bianchi, a propósito de la publicación en un medio de prensa de la protesta callejera de la Comisión Funa, en la cual se lo acusó del crimen del cantautor Víctor Jara.

La Primera Sala de Verano confirmó, de esta manera, lo estipulado previamente por el titular del Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago, Cristián Sánchez Rivera, quien el pasado 9 de febrero descartó el libelo por considerar sencillamente que los argumentos en él expuestos no eran constitutivos de delito, según el Código Penal y los tratados internacionales vigentes.

La querella de Dimter se basó en los hechos ocurridos el 25 de mayo de 2006, cuando un grupo de personas ingresó a su lugar de trabajo, ubicado en las oficinas de la Superintendencia de AFP, en la céntrica calle Huérfanos, y procedió a “funarlo, portando para ello lienzos, pancartas, volantes, máquinas fotográficas y filmadoras, como también a atribuirle verbalmente ser el asesino de Víctor Jara”, de acuerdo al fallo.

El semanario El Siglo dio a conocer extensamente en su edición del 26 de mayo antecedentes sobre la manifestación y tituló con el enunciado “Éste es el asesino de Víctor Jara”, acompañado del rostro del funcionario. Además, en su ejemplar del 2 de junio reprodujo imágenes del querellante objeto de la funa en la citada repartición pública.

La acción legal interpuesta por el abogado Jorge Eduardo Montero apuntaba a las presuntas culpabilidades de “una persona indeterminada singularizada sólo como representante legal del periódico”; su editor de la sección Nacional, el militante comunista y miembro de la Comisión Funa Julio Oliva García, y la autora del artículo, la periodista Pascale Bonnefoy Miralles, además de “quienes resulten responsables”.

Tanquetazo y Estadio Chile

Siendo teniente, Dimter Bianchi participó el 29 de junio de 1973 en el denominado Tanquetazo (intento de golpe de Estado fallido contra el gobierno de la Unidad Popular), en el que murieron más de 20 personas, entre ellos, el camarógrafo argentino Leonardo Henrichsen.

En esa asonada intervinieron militares del Regimiento de Blindados Nº 2 y el Regimiento Tacna, y fue controlado personalmente por el entonces comandante en jefe del Ejército, Carlos Prats, quien salió a la calle para reprimir a los sublevados.

Según organismos de derechos humanos, Dimter habría estado detenido por esos hechos junto al teniente coronel Roberto Souper y el teniente Raúl Jofré González, quienes encabezaron la iniciativa, en la que también estuvo involucrado Patria y Libertad.

Después del 11 de septiembre de 1973, fue enviado al Estadio Chile, donde estaba recluido el conocido cantautor y director de teatro, de militancia comunista, quien fue asesinado en ese lugar.

Testigos de esa época han reconocido a quien los ex prisioneros del recinto conocieron como "El Príncipe" y lo acusan de ser el responsable de ese crimen. A partir de eso, fue citado a declarar como inculpado en el proceso que lleva el ministro Juan Fuentes Belmar.

VUESTROS NOMBRES, VALIENTES SOLDADOS", HACEN FAMA CRIMINAL

"Enviado por: "Política Cono Sur" politicaconosur@gruposyahoo.com   pim_pin_serafin

Manuel Contreras, Herman Julio Brady, Luis Ramírez Pineda, Rafael Ahumada, Emilio Sandoval Poo, Pedro Espinoza, Gerardo Godoy, Miguel Krasnoff, Marcelo Moren Brito, Basclay Zapata, José Zara y Raúl Iturriaga Neumann serán sometidos a juicio en Francia por la desaparición forzada de cuatro ciudadanos frances. A ellos se suman: Osvaldo Romo, Paul Schäfer y el también muy valiente comandante del Ejército argentino José Rivero, además del ex agente de la DINA Enrique Arancibia Clavel, condenado en Argentina por el asesinato del general Carlos Prats, perpetrado en Buenos Aires, el 30 de septiembre de 1974, con una bomba colocada bajo su automóvil.

Jueza francesa vence a la Fiscalía y ordena iniciar primer juicio contra 17 colaboradores de Pinochet por desaparición y tortura de cuatro ciudadanos galos entre 1973 y 1975 La abogada de una parte de las familias, Sophie Thonon, dijo que "los grandes criminales contra la humanidad son perseguidos muy tardíamente", de ahí que sea "casi un milagro" poder llevarlos al banquillo, indicó la letrada que actúa como querellante.

Agencias, www.lanacion. cl

Una jueza francesa ordenó ayer iniciar un juicio criminal, el paso anterior a la condena en dicho país europeo, en el Tribunal de lo Criminal de París en contra de 17 colaboradores de Augusto Pinochet por la desaparición de cuatro ciudadanos franceses durante la dictadura militar chilena.

Los acusados, todos chilenos -salvo un argentino- y casi todos militares, están imputados por arresto y secuestro acompañados de torturas o actos de barbarie, o por complicidad en estos delitos, y serán juzgados lo más probable en rebeldía.

El agravante de torturas o actos de barbarie conlleva una pena máxima de presidio perpetuo. Este juicio, el primero en Francia y en el mundo contra la dictadura de Pinochet que llegará a una condena, podría celebrarse a mediados de año.

Los imputados son el ex jefe de la DINA, Manuel Contreras, Herman Julio Brady, Luis Ramírez Pineda, Rafael Ahumada, Emilio Sandoval Poo, Pedro Espinoza, Gerardo Godoy, Osvaldo Romo, Miguel Krasnoff, Marcelo Moren Brito, Basclay Zapata, Paul Schäfer, José Zara, Raúl Iturriaga Neumann y el comandante del Ejército argentino José Rivero.

A ellos se suma el ex agente de la DINA Enrique Arancibia Clavel, condenado en Argentina por el asesinato del general Carlos Prats, perpetrado en Buenos Aires, el 30 de septiembre de 1974, con una bomba colocada bajo su automóvil.

El proceso

Los cuatro franceses desaparecidos son Alfonso Chanfreau Oyarce, Etienne Pesle, Georges Klein y Jean-Yves Claudet Fernández y fueron detenidos por agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) entre 1973 y 1975.

La investigación judicial de estas desapariciones fue abierta en Francia en 1998, tras las denuncias cursadas por sus familiares. La abogada de una parte de las familias, Sophie Thonon, dijo que "los grandes criminales contra la humanidad son perseguidos muy tardíamente", de ahí que sea "casi un milagro"  poder llevarlos al banquillo, indicó la letrada.

La magistrada Sophie Clément, que instruyó el sumario, no hizo caso de la petición de la Fiscalía de sobreseer la causa contra tres de los 19 imputados inicialmente, incluido el que fuera el fundador de la Colonia Dignidad, Paul Schäfer.

Augusto Pinochet y el general Javier Palacios Ruhman, que figuraban entre los 19 procesados contra los que la justicia francesa emitió órdenes internacionales de arresto en 2001 y 2005, han sido retirados del expediente como imputados, ya que murieron el año pasado. A ellos se suma Andrés Pacheco Cárdenas, pero el acta de defunción no ha llegado aún a manos de la justicia francesa.

Juicio simbólico

Además de llevar a juicio a tres imputados para los que la Fiscalía quería sobreseer el caso, la jueza instructora aplicó en todos los casos el agravante de torturas, que el Ministerio Público aplicaba en el caso de una sola de las cuatro víctimas.

La jueza recibió un extenso informe chileno que mostraba que la inmensa mayoría de las víctimas de la dictadura habían sido torturadas, lo que le permitió usar esta agravante y desestimar la solicitud de la procuraduría.

Pese a que el juicio será de carácter simbólico en Francia, debido a que la gran mayoría de los requeridos por la justicia de ese país están procesados o condenados en Chile, sentará un precedente histórico y los antecedentes de una condena en ausencia quedarán plasmados en una resolución para la posteridad.

Este caso judicial llevado en Francia es paralelo al iniciado por el juez español Baltasar Garzón en el Juzgado Número 5 de la Audiencia Nacional de España en contra de Pinochet y cerca de 40 colaboradores, pero hasta ahora no ha tenido una sentencia condenatoria.

Salvo por este último hecho, Garzón mantuvo al ya fallecido dictador desde fines de 1998 y hasta principios de 2000 detenido en Londres, Inglaterra, país que lo liberó por razones humanitarias y de salud, hecho que permitió iniciarle un juicio en Chile, aunque hasta su muerte nunca pudo ser condenado, pero sí fue procesado por tortura, secuestro y homicidio. LN

 

 

Fallecimiento de Clara Torres. Su hija Clarita Canteros Torres, fue detenida y desaparecida en 1976

Cuando aún no salimos de la pena por la muerte de Max, un nuevo gran dolor nos acongoja. Otro de los nuestros, de la Agrupación de familiares de detenidos desaparecidos, fallece sin saber que ocurrió con su familiar. Hace pocas horas, dejó de existir Clara Torres. 

Su  hija Clarita Canteros Torres, fue detenida y desapareció el 23 de  Julio de 1976 en la esquina de su casa, en la comuna de la Florida, en calle Panamá con Rojas Magallanes. Desde esa fecha, compartimos los pasillos de la Vicaría buscando saber donde estaban y esperando encontrarlos con vida.

El 2006 estuvimos realizando actividades para conmemorar los 30 años del secuestro y desaparición, entre muchos de Clarita. En los árboles de la Avenida Rojas Magallanes pegamos el rostro de Clarita para recordar que allí fue detenida y que aún está pendiente su caso, casi sin avance y con su expediente judicial extraviado en los tribunales.

Clara, su mamá, no pudo participar en la actividad porque estaba delicada de salud, pero por teléfono, nos contó con emoción, como sus vecinos le llevaron los sencillos volantes que habíamos pegado por su hija y lo importante que fue para ella ese gesto. Nuestra compañera Clara Torres será velada desde el sábado 24 en Rojas Magallanes con Uruguay, muy cerca de su casa, en la misma Parroquia que hace unos años, también fue velado su compañero, papá de Clarita, Don Victor Canteros. BorrarResponderReenviarSpamMover...

 

 

Juez Montiglio podría procesar a 50 agentes de ex DINA por caso Conferencia

Diario Electronico El Mostrador. 

17 de Febrero de 2007

Magistrado trabaja en estricta reserva

Por  Héctor Cruzatt

Según cercanos al proceso, confesiones de agentes involucrados en el arresto de del dirigente comunista Víctor Díaz López han establecido con claridad que hubo un grupo especial del organismo dedicado a reprimir al PC en 1976 y que estaba al mando directo de Manuel Contreras. De acuerdo a las pesquisas, los miembros de la Brigada ''Lautaro'' habrían asesinado a golpes al dirigente y académico Fernando Ortiz Letelier.

Silenciosa y reservadamente el ministro en visita Víctor Montiglio Rezzio durante gran parte del verano se ha abocado a investigar uno de los episodios más violentos de la represión de la dictadura militar: el virtual exterminio de las sucesivas dirigencias del Partido Comunista en el año 1976 por un grupo especial de la disuelta Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), al mando de Manuel Contreras Sepúlveda.

La investigación del juez en el denominado caso Calle Conferencia, que se inició con la primera querella presentada por Gladys Marín contra Augusto Pinochet, ha permitido procesar a 30 agentes del organismo represor por el secuestro y homicidio de ex subsecretario general del Partido Comunista Víctor Díaz López, detenido el 12 de mayo de 1976.

Sin embargo, fuentes judiciales aseguran que el magistrado podría llegar a procesar a una cincuentena de agentes de todas las ramas de la defensa nacional.

Las declaraciones de los agentes de Estado involucrados en el caso dan cuenta de un trato "brutal" contra Víctor Díaz -padre de la dirigenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD) Viviana Díaz Caro-, y que podría haberse repetido en el resto de los detenidos en el operativo de represión digitado desde el círculo más cercano a Contreras.

Según la resolución que procesó a los ex miembros de la DINA, Víctor Díaz fue detenido en su casa de calle Bello Horizonte de Las Condes y llevado hasta el centro de torturas de Villa Grimaldi, donde permaneció por varios meses hasta que fue conducido a otro cuartel, ubicado en Avenida Simón Bolívar 8.630, comuna de La Reina, hasta ahora desconocido.

Díaz estuvo hasta enero de 1977 detenido y torturado en ese recinto, hasta que a mediados de ese mes, por orden de Contreras Sepúlveda, se lo eliminó asfixiándolo con una bolsa plástica con la que se cubrió su cabeza y que se amarró a su cuello hasta producir su deceso.

Tras el homicidio, su cuerpo fue envuelto en bolsas plásticas y del tipo arpillera, similares a los sacos paperos, atándose rieles a sus pies para luego ser lanzado al mar desde un helicóptero que despegó desde el cuartel de Peldehue.

Brigada Lautaro

De acuerdo a las investigaciones de Montiglio, a comienzos de 1976 se formó al interior de la DINA una brigada especial para reprimir directamente al PC y sus dirigentes más importantes, la que se encontraba bajo el mando de Manuel Contreras y que se denominó "Lautaro".

En el grupo estaban agentes como Juan Morales Salgado y Federico Chaigneau Sepúlveda, quien pasó a retiro como comandante del Ejército, que inicialmente se creía que cumplían labores de protección personal a Manuel Contreras Sepúlveda.

Sin embargo, se ha logrado determinar que se trataba de un grupo de elite de represión, que no sólo está involucrados en el caso Conferencia sino que también en la últimas detenciones a dirigentes comunistas producidas en diciembre de 1976, entre las que se encuentra el dirigente y académico de la Universidad de Chile Fernando Ortiz Letelier.

Respecto del caso de Ortiz Letelier, padre de Estela Ortiz Rojas, el testimonio dado por agentes de estado asegura que luego de ser detenido fue asesinado a golpes de puños y pies por parte de los integrantes de la brigada, en una de sus acciones más brutales.

Por ello, los abogados querellantes en la causa solicitaron al ministro Montiglio que solicite a su colega Juan Eduardo Fuentes Belmar los antecedentes del denominado Caso de los Trece, en el que se enmarca la detención de Ortiz, para que se forme una mega causa que involucre a toda la actividad represiva en contra del PC.

Megaproceso

Pese a que el ministro Montiglio es conocido por ser partidario de aplicar la Ley de Amnistía de 1978 y la figura de la prescripción en los casos de violaciones a los derechos humanos, los abogados cercanos al proceso afirman que las pruebas encontradas por Montiglio son de tal naturaleza y magnitud es prácticamente imposible que estos casos queden en la impunidad.

"Sabemos la posición del ministro Montiglio, en cuanto a no aplicar para éstos casos el derecho internacional, pero ése es otro asunto, que además puede ser resuelto en otras instancias por la vía de la apelación y la casación. Sin embargo en materia de investigación, creo que ha sido un ministro extremadamente riguroso, que ha contado con un notable trabajo de la Brigada de Asuntos Especiales y Derechos Humanos de Investigaciones. Los antecedentes de las últimas semanas superan por muy lejos a todo lo que se había avanzado en años anteriores, y a mi juicio también tienen que ver con la muerte de Pinochet", dijo Eduardo Contreras, querellante en la causa.

El abogado planteó que una vez que este completa esta etapa de la investigación del ministro Montiglio solicitarán que el magistrado aplique la figura de la asociación ilícita, con la que se podría incluso procesar a Contreras, absuelto por cosa juzgada en el caso Calle Conferencia.

"La historia es curiosa, muchos oficiales de Carabineros, la Armada, la Fuerza Aérea y el Ejército están colaborando hoy con la justicia, dando antecedentes de nombres, detenidos, cuarteles hasta ahora desconocidos, como el de Simón Bolívar, y agentes como Federico Chaigneau, un boina negra que está implicado en todas las detenciones de 1976, que niega los hechos y que era un estrecho colaborador de Manuel Contreras", afirmó el jurista. 

 

 

Procesan a 4 ex agentes de la Armada por el crimen de Víctor Díaz

Procesan a 4 ex agentes de la Armada por el crimen de Víctor Díaz

SE SUMAN A DOS EX INFANTES DE MARINA

En caso Conferencia, el juez Víctor Montiglio encausó también otros seis ex agentes de la brigada Lautaro de la DINA, del Ejército, FACH y Carabineros.

Foto: La ex agente de la Armada adscrita a la Brigada Lautaro de la DINA, Adriana Elcira Rivas González.

Jorge Escalante
La Nación

La investigación por el crimen del secretario general en ejercicio del Partido Comunista en la clandestinidad durante la dictadura, Víctor Díaz, dio con la identidad de cuatro agentes mujeres de la Armada que operaban con la DINA en la Brigada Lautaro, las que fueron procesadas como coautoras del secuestro y desaparición del dirigente en mayo de 1976. Sus identidades permanecían hasta ahora desconocidas.

Se suman los dos suboficiales (R) de Infantería de Marina, Bernardo Daza y Sergio Escalona encausados el viernes 26 de enero por el juez Víctor Montiglio, como dos de quienes dieron muerte a Víctor Díaz, asfixiándolo con un bolsa plástica en la cabeza.

Las indagaciones del magistrado develan la numerosa participación de agentes de la Marina en la DINA después de 1975, cuando esa institución sostiene que retiró a sus oficiales, suboficiales y cuadros permanentes de esa asociación ilícita criminal.

Oscuras féminas

Las nuevas agentes mujeres declaradas reo el sábado 3 de febrero pasado y llevadas a prisión preventiva, son las empleadas civiles adscritas a 1976 con grado de suboficial de Marina, Celinda Aspé Rojas, Teresa del Carmen Navarro Navarro, Berta Jiménez Escobar y Adriana Rivas González. Todas ellas operaban en la Brigada Lautaro que comandaba el entonces mayor de Ejército Juan Morales Salgado, también encausado el viernes antepasado.

Esta brigada dependía directamente del jefe de la DINA, entonces coronel Manuel Contreras, y tenía su centro de operaciones en un cuartel clandestino de la calle Simón Bolívar 8630, en la comuna de La Reina. Recién ahora se conoce que en este lugar se asesinó a muchos prisioneros

En ese lugar también habrían sido exterminados otros militantes comunistas que integraron tanto la dirección clandestina del PC secuestrada en mayo de 1976 que dio origen al proceso conocido como Calle Conferencia, como la posterior de diciembre de ese año, cuyo jefe era Fernando Ortiz y que se conoce como el “caso de los 13”.

Junto a las cuatro ex agentes de la Armada, el juez también sometió el sábado a proceso y ordenó el arresto de la ex agente de la DINA perteneciente a Carabineros, Orfa Saavedra Vásquez, del suboficial (R) de la Fach de la misma Brigada, Jorge Arraigada Mora, y de los ex agentes suboficiales (R) de Ejército que operaron en ese grupo, Jorge Escobar Fuentes, René Riveros Valderrama, Carlos Marcos Muñoz y Jorge Pichunmán Curiqueo. Este último se desconoce a qué institución pertenece.

Tras su detención, Víctor Díaz fue mantenido con vida ocho meses y finalmente fue asfixiado en enero de 1977, mientas la entonces agente DINA y teniente de Ejército Gladys Calderón Carreño le inyectó cianuro. Su cuerpo fue lanzado al mar.