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Centros Chilenos en el Exterior

Justicia

Omisiones a favor de Iturriaga

22 de Junio de 2007

www.elmostrador.cl

por  Felipe Portales

La rebelión de Raúl Iturriaga frente al Poder Judicial no debiera extrañar a nadie, dado su funesto record. Lo que sí podría extrañar a algunos todavía es la secuencia de omisiones de los gobiernos de la Concertación en su favor, en distintos procedimientos judiciales.

Estos se dieron en el proceso por el asesinato del general Prats y su esposa que siguió en Argentina la jueza María Servini de Cubría. En aquel, los abogados del Estado de Chile ni siquiera se presentaron a la hora de defender la imprescriptibilidad de dicho crimen, cuando se trató de juzgar la responsabilidad de Iturriaga, Contreras y otros agentes de la DINA superiores de Arancibia Clavel. Esta actitud del Gobierno de Frei generó una carta de Sofía, María Angélica y Cecilia Prats Cuthbert en la que lamentaban “que el Gobierno haya renunciado a ejercer sus derechos procesales tendientes a determinar los principales responsables del crimen de nuestros padres” (“El Mercurio”; 9-6-1999)

Pero más graves y sistemáticas han sido dichas omisiones en el caso del asesinato frustrado de Bernardo Leighton y su esposa. En este –y pese a que el gobierno chileno fue parte acusatoria en el juicio en Italia por dicho atentado- el Gobierno de Frei no hizo absolutamente nada para instar al Estado italiano a pedir su extradición, luego que la Justicia de ese país condenara en 1996 a Iturriaga a la pena de 18 años de cárcel, y a Contreras a 20, por su calidad de autores intelectuales de aquellos intentos de asesinato. Solo varios años después (1999), y gracias a las gestiones de Human Rights Watch, se logró que el gobierno italiano activara las correspondientes solicitudes de extradición ante nuestra Corte Suprema. En relación a ella, los gobiernos de Frei y Lagos se desentendieron completamente. Y luego que dicha Corte rechazara la extradición, sin siquiera abrir una investigación en Chile (como lo hizo en el caso del general Prats), los gobiernos de Lagos y Bachelet no hicieron nada –hasta el día de hoy- por buscar la justicia en un caso tan horrendo de terrorismo internacional efectuado por el Estado de Chile.

Ciertamente que estas omisiones no están dirigidas personalmente a favor de Iturriaga. Se entienden en el contexto de la política permanente de los gobiernos de la Concertación de contentarse con algunas dosis de verdad y reparación, y de buscar la máxima impunidad posible.

En efecto, como lo reconoció Edgardo Boeninger en un libro en 1997 (“Democracia en Chile. Lecciones para la gobernabilidad”), desde el comienzo el Gobierno de Aylwin tomó la decisión de no hacer nada para derogar o anular el decreto-ley de autoamnistía, pese a que ello estaba prometido en el Programa de la Concertación. Y luego –aprovechando episodios de genuina insatisfacción militar- se intentó reiterada e infructuosamente avalar legislativamente aquel aberrante decreto-ley o aprobar leyes que redujeran sustancialmente las penas para agentes del Estado que hubieran cometido crímenes atroces. Fueron los casos del Acuerdo-Marco de 1990; del proyecto de ley Aylwin de 1993; del proyecto de ley Frei de 1995; del Acuerdo Figueroa-Otero del mismo año; del proyecto de ley de la Comisión de Derechos Humanos del Senado de 1998; del proyecto de ley presentado por Lagos en 2003; y del proyecto de ley presentado por senadores de la Concertación y la Alianza en 2005.

Asimismo, no solo en casos de relevancia internacional como los de Prats y Leighton se han efectuado acciones u omisiones a favor de la impunidad. También se realizaron en los casos de los asesinatos del ex agente de la DINA, Eugenio Berríos (Ver “La Epoca”, 14-6-1993; y “La Segunda”, 15-2-1996); y del diplomático chileno-español, Carmelo Soria (Ver “El Mercurio”, 24-8-1996; y “El Mercurio”, 27-9-1996). Y, por cierto, ellos tuvieron su culminación con el propio Pinochet, cuando el Gobierno de Frei efectuó fervientes gestiones para librarlo de su segura condena en Europa; y cuando el Gobierno de Lagos realizó numerosas presiones –públicas y privadas- ante el juez Guzmán y los tribunales, para lograr que el ex dictador tampoco fuera condenado en nuestro país.

Por último –y sin pretender ser exhaustivo- la búsqueda de la impunidad se ha materializado en un acápite de la magra ley de reparaciones de 2004, que estipula ¡la insólita prohibición de que el Poder Judicial pueda acceder a las denuncias de torturas efectuadas ante la Comisión Valech! Es decir, todo lo contrario de lo que hizo la Comisión Rettig (que, de oficio, envió las denuncias de delitos a los tribunales correspondientes) y de lo que indican la Constitución y las leyes; los tratados internacionales de derechos humanos; y los más elementales principios de justicia.


Felipe Portales. Sociólogo

 

El fugitivo

22 de Junio de 2007

eee.elmostrador.cl

por  Alejandro Kirk

Una de estas noches de frío reparé en un sujeto acurrucado en una frazada pulguienta, con una caja de vino al lado, en la esquina de Rosas y Riquelme. Me acerqué a ver su cara, porque pensé con horror que podría tratarse del ex general Raúl Iturriaga Neumann, el héroe de la resistencia anticomunista de Chile.

Hay que ser valiente para pasar a una dura clandestinidad en este otoño feroz que nos deparó la naturaleza. Imagino a Iturriaga enfrentando las lluvias, los vientos y el acecho de los pumas en alguno de los pedacitos de bosque húmedo templado que nos quedan, temiendo ser sorprendido en cualquier momento por alguno de los espías del régimen. O durmiendo en colchones infestados de chinches, tras comer agradecido una sopita aguada en las casas generosas que el pueblo (la gente) siempre abre a los perseguidos de la Resistencia.

Canturreo inconcientemente una cueca que ya se difunde como pólvora entre las personas de buena voluntad: Puede ser un obispo,
puede y no puede,
puede ser sólo el viento
sobre la nieve:
sobre la nieve, sí,
la luz no se apaga,
que viene galopando, Raúl Iturriaga.

De ser atrapado por los esbirros del gobierno, Iturriaga arriesga los horrores del Penal Cordillera, cuya piscina recién abrirá nuevamente en diciembre. ¡Seis meses! De ser reducido a las estrecheces del minúsculo bar de oficiales, obligado a comunicarse con el mundo externo apenas con teléfono fijo, celular, banda ancha y televisión por cable. Y a salir sólo de vez en cuando, con su amigo Alvaro Corbalán.

Él es la esperanza del pueblo (la gente) que clama justicia frente a los atropellos. Admiro su refinada astucia, al decirle al tonto del juez que ponía sobre la mesa su honor militar para que no lo mandara preso con la policía. Y la tremenda audacia de salir de su propia casa, con unas maletas y en su auto, rumbo a las sombras de la clandestinidad.

También me conmovió esta semana la heroica solidaridad de sus camaradas de armas, que en rueda de prensa recordaron con qué hidalguía nuestro Ejército alguna vez salvó al país de desalmados como Salvador Allende. Por ese acto de dignidad elemental los oficiales retirados fueron agredidos por turbas violentas, organizadas por extremistas profesionales, que les gritaron insultos irrepetibles en la calle. Pero –ja ja- ellos, acudiendo a sus conocimientos militares, efectuaron un repliegue táctico hacia una zapatería, donde se camuflaron hábilmente entre tacos aguja y zapatillas Nike.

En su hora de gloria, el propio Iturriaga se arriesgó a agresiones humillantes, que incluían hasta escupos, cuando le ponía la capucha a los extremistas que pasaban al cuarto de torturas. Hasta fue insultado alguna vez por algún malagradecido que se salvó de que le pusieran una bolsa plástica en la cabeza.

Pero aún tenemos Patria. Temí en algún momento que el comandante en jefe del Ejército envileciera a la institución una vez más diciendo bobadas como que sus servicios de inteligencia andan buscando a Iturriaga, que lo repudian, que rechazan a los militares en retiro. No, nada de eso. El general Izurieta se declaró, astuto él, “complicado”, y aunque recibió a los familiares de los extremistas desaparecidos, puso una cara de piedra que nos tranquilizó a todos. Gracias, mi general, lamento haber dudado de usted.

Los del régimen no atinan. El ministro de Relaciones Exteriores subrogante, por ejemplo, Alberto van Klaveren, dijo que la fuga de Súper Iturriaga “no tiene ninguna relevancia” para la imagen de Chile en el exterior. ¿Cómo no? Ya el mundo sabe que aquí la resistencia antimarxista existe y no se rinde, que hay uno, cien, miles de Iturriagas listos para cagarse en el sistema judicial, en la policía y en el gobierno.

 

Procesamiento a general (R) del Ejército obliga a reabrir caso Prats

22 de Junio de 2007

Por asociación ilícita y doble homicidio agravado

www.elmostrador.cl  

Encausamiento del ministro Alejandro Solís a Juan Morales Salgado fue decretado gracias a antecedentes aportados por un oficio que el brigadier (R) Pedro Espinoza consiguió en la Dirección de Inteligencia de la rama castrense, en el cual se detallan seguimientos al malogrado ex comandante en jefe del Ejército y su esposa en Buenos Aires.

El ministro de fuero Alejandro Solís procesó al coronel en retiro del Ejército Juan Morales Salgado por su participación en el homicidio del ex comandante en jefe de la institución Carlos Prats y su esposa, Sofía Cuthbert.

El magistrado impugnó al ex oficial los delitos de asociación ilícita y doble homicidio agravado por el crimen ocurrido el 30 de septiembre de 1974 en Buenos Aires.

Morales Salgado era el tercer miembro en la jerarquía de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) al momento del crimen y, además, se encuentra acusado en el caso Calle Conferencia por Víctor Montiglio.

El encausamiento obligó a Solís a reabrir el sumario de la causa y paralizar el proceso de acusación en contra de los restantes agentes del organismo represor involucrados, según lo informó el abogado querellante Hernán Quezada.

La clave de la medida estuvo en un documento aportado por el brigadier en retiro de la misma rama de las Fuerzas Armadas Pedro Espinoza, en el que se da cuenta de los seguimientos de la DINA al general Prats antes del crimen.

El oficio fue enviado desde Buenos Aires por Morales Salgado a Manuel Contreras, por entonces director de la entidad, y detallaba todas las actividades del malogrado ex jefe castrense y hasta un bosquejo de un plano de su vivienda.

Según María Angélica Prats, hija del matrimonio asesinado, el documento permaneció guardado hasta 2004 en la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE) y prueba que la rama se concertó para acabar con la vida de sus padres.

"Estamos impactado de ver un documento oficial del Gobierno de Chile, que da cuenta del seguimiento que se le hizo al general Prats, un documento oficial que da cuenta de donde vivía para definir donde se estacionaba Townley par detonar la bomba. Y ese documento ha estado en las oficinas del Ejército hasta 2004. Nosotros sentimos que el Ejército nos debe una explicación", dijo.

La también abogada querellante Pamela Pereira comentó que resulta indesmentible la participación de altos mandos institucionales, incluido el comandante en jefe Augusto Pinochet, en el homicidio.

Caso Prats: dictan nuevo procesamiento y documento revela como la DINA vigiló al general (r)

Caso Prats: dictan nuevo procesamiento y documento revela como la DINA vigiló al general (r)

Un documento suscrito por el ex agente de la DINA Juan Morales Salgado nuevo procesado en la causa revela cómo el organismo de inteligencia vigiló cada paso del general (r) Carlos Prats.


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Un nuevo procesamiento sumó la causa por el homicidio del general (r) Carlos Prats y su esposa Sofía Cuthbert ocurrido en Argentina en 1974, se trata del al ex agente de la DINA Juan Morales Salgado, encausado como autor de homicidio y asociación ilícita.

Pero eso no es todo, pues a manos del magistrado arribo un documento de carácter confidencial de la DINA en que se revela cómo el organismo vigiló al otrora comandante en jefe del Ejército.

Bajo las letras Confidencial se lee el escrito fechado el 26 de junio de 1974 firmado por el capitán Juan Morales Salgado de la Agrupación Lautaro y dirigido al director de la DINA.

Se indica que “conforme a la misión encomendada por usted puedo informar lo siguiente relacionado con el señor Carlos Prats”.

En el punto A: “Vive en la calle Malavia con Libertadores Nº3359, tercer piso, depto. 3, fono 71-8044”.

A reglón seguido en el punto B se precisa: “Trabaja en la calle Venezuela Nº 132, en firma Cincotta, donde desempeña el puesto de Gerente de Relaciones Públicas, fono 386554 y 386663, con un sueldo de U$. 650 mensuales. En la mencionada empresa no dan su nombre por ningún motivo aducen que éste se encuentra en la carpeta de la gerencia general, siendo representado en las reuniones públicas por un socio de Cincotta”.

En el punto C se indica “la señora (alude a Sofia Cuthbert) tiene una boutique de ropa interior de mujeres en calle Rodríguez Peña al llegar a Santa Fé”.

En la letra D se señala: “Usa un Mercedes Benz azul, patente 020895 y un Fiat 1500 blanco, patente 0382290 (sirve de escolta) además de una camioneta carrozada con vidrios empañados (no fue vista por el suscrito). E.- Usa un vehículo como escolta y el otro como contraseguimiento (esto no pudo ser verificado)”.

La letra F sostiene: “Se mencionó que tenía guardia personal en su casa habitación como en los bajos del edificio. El suscrito constató que nadie lo protege ya que llegó hasta su departamento sin encontrar ningún obstáculo (se verificó en primer lugar si los vehículos se encontraban en su lugar habitual y se llamó por teléfono al número que figura en el punto A).

En el G se indica: “se mencionó que era protegido por gente a contrata de la policía federal (no pudo ser verificado). H.- Los puntos autos y la firma en que se trabaja pertenecen al Ministerio de Economía Helgar; de quien es protegido incondicional. I.- Visita solamente a su amigo personal Ramón Huidobro. J.- Varía diariamente su recorrido al trabajo”. Y finalmente en el punto K se indica que se anexa cróquis de su domicilio”.

La resolución del juez se produce cuando la causa está próxima a ingresar al plenario y formulación luego de las primeras condenas.

En este caso están procesados el general (r) Manuel Contreras, el fugado general (r) Raúl Iturriaga Neumann, los brigadieres (r) Pedro Espinoza y José Zara, Cristoph Willike, además de los civiles Mariana Callejas y Reginaldo Valdés. También está acusado el ex agente civil de la DINA Jorge Iturriaga Neumann.

 

Raúl Iturriaga Neumann: el Bin Laden chilensis

Raúl Iturriaga Neumann: el Bin Laden chilensis

CÓMO SE GESTÓ EL PLAN DE HUIDA DEL EX JEFE EXTERIOR DE LA DINA
Raúl Iturriaga Neumann: general en fuga

Ideó su plan de escape hace casi un mes. Durante ese período hizo creer al tribunal que respetaría su honor militar para entregarse voluntariamente y dejó pistas falsas. Armado con su pistola 9 milímetros, es buscado en todo Chile. En reserva, la policía ya tiene rastros que permitirían su detención… por la razón o la fuerza.



Nación Domingo

Luis Narváez y Javier Rebolledo

Hace tres semanas, Raúl Iturriaga Neumann se sentó, como de costumbre, frente a sus amigos y camaradas de armas en el Café Havanna, de Huérfanos 1033. El resto de los generales y altos oficiales en retiro prestaron especial atención a las palabras que pronunciaría, ya que todos entendieron que uno de los hombres de la línea más dura de la disuelta Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) tenía algo importante que contarles.

El fuerte olor a café y el humo de cigarrillo se hacía más denso en el segundo piso de dicho café, lugar especialmente discreto y apartado de las miradas de los funcionarios de Gobierno que frecuentan el local.

Mientras la camarera traía la bandeja repleta de tazas, Iturriaga se desabotonó el abrigo que llevaba puesto y dejó a la vista el empuñadura de su pistola 9 milímetros, de la que nunca se despega.

“Amigos, la condena en mi contra es una realidad y no pienso entregarme. La humillación hacia las Fuerzas Armadas es inaceptable. Me voy a escapar, así que les pido que cuiden de mi familia durante el tiempo que esté ausente”, dijo provocando admiración en los presentes, boquiabiertos ante el anuncio.

Después de la reunión, Iturriaga se dedicó a completar el plan para evitar ser descubierto y burlar el cerco policial. El lunes pasado debía entregarse ante la justicia, luego de llegar a un acuerdo “de caballeros” con el ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago Alejandro Solís, quien debía notificarlo para que comenzara cumplir ese mismo día la condena a cinco años y un día de presidio por la desaparición de Dagoberto San Martín.

La sentencia había pasado a firme el 28 de mayo último, día en que la Corte Suprema confirmó la sentencia y ordenó que fuera ejecutoriada.

Iturriaga supo cómo se venía la mano, al menos con una semana de anticipación. Asesorado por su abogado, Jorge Balmaceda, también sabía que una vez que el fallo fuera oficializado, pasarían al menos 15 días para que el documento, junto con todo el expediente del caso, fueran devueltos al juez Solís, para que éste dictara el “cúmplase” la sentencia.

AMPLIOS PODERES PARA ALLANAR

Como ha sido el procedimiento en los últimos años, los detectives que indagan los casos de violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura, pasaron a primera hora de ese día, 11 de junio, a buscar a la actuaria que cumpliría con el trámite de notificación.

En un vehículo policial se dirigieron hasta el Penal Cordillera, a un costado del ex Comando de Telecomunicaciones del Ejército, en Peñalolén.

Ingresaron al recinto a la espera de que apareciera el general retirado, minutos antes de las diez de la mañana, la hora acordada para que Iturriaga se notificara. Pero el ex jefe del Departamento Exterior de la DINA no llegó. Pasaron casi dos horas y la comitiva judicial decidió retirarse.

Ese mismo lunes, el juez Solís firmó una orden de aprehensión en contra de Iturriaga para que cumpliera con el trámite de la notificación. Al día siguiente emitió una orden amplia de investigar con la instrucción de capturarlo, facultando para ello a la policía civil a descerrajar y allanar todo lugar donde pudiese estar o haber información sobre su paradero.

El primer gran problema “logístico” que se desató por la sorpresiva acción del ex general se debió a que la prensa de tribunales se enteró de la detención el martes a las once y media de la mañana e hizo pública la noticia. La policía, sin embargo, sólo fue notificada recién a las tres de la tarde, perdiendo horas clave para iniciar la cacería.

No obstante, los problemas de comunicación se resolvieron a la brevedad y la Jefatura Nacional contra el Crimen Organizado y Asuntos Especiales, a cargo del prefecto inspector Rafael Castillo, elaboró de inmediato un plan de contingencia.

El diseño implicaba conformar un equipo multidisciplinario integrado por la Brigada de Asuntos Especiales y Derechos Humanos, la Brigada de Búsqueda de Personas y la Brigada de Investigaciones Policiales Especiales.

LA CACERÍA

¿Qué dificultad extra podría acarrear la ubicación de un prófugo como Iturriaga? El ex general formó parte de la cúpula de la DINA desde sus inicios y hasta su disolución, en 1976. Se trata entonces de un oficial que cuenta con una amplia experiencia en materia de inteligencia y con redes que le facilitarían mantenerse en la clandestinidad, al menos, por unas semanas.

Sin embargo, en Investigaciones existe un cierto optimismo y se piensa que la captura se concretará pronto. “Iturriaga maneja conceptos de inteligencia militar, pero nosotros contamos con los elementos de la inteligencia policial, que son muy distintos y que nos dan las herramientas suficientes como para detectarlo en cualquier momento”, dijo a LND el prefecto Rafael Castillo.

El primer paso que dieron para armar el complejo puzzle de pistas sueltas que dejó el ex jefe de la temida Brigada Purén de la DINA, fue reconstruir sus pasos. Hasta ahora presumen que habría escapado en su auto, patente RG. 4273.

Las versiones de prensa señalan que Iturriaga se dio a la fuga el lunes 11 de marzo, la fecha en que se debía entregar ante el juez Solís. Sin embargo, se ha logrado acreditar que el prófugo salió el viernes 8 del departamento (ubicado en calle Vaticano 4232, Las Condes) de su actual conviviente, Máxima Martota.

La mujer, de 64 años, entrevistada por la policía, se mostró desconfiada y no aportó datos que permitieran arrojar luces sobre el paradero de Iturriaga. “Sus dichos permiten inferir que nos estaría ocultando datos”, explica una fuente de Investigaciones.

Para evitar cualquier sospecha sobre su fuga, el general en retiro se preocupó, en las últimas dos semanas, de llamar constantemente al tribunal para confirmar el día y la hora en que iba a ser notificado. De paso, también reafirmó en cada una de esas ocasiones su decisión de concurrir voluntariamente al Penal Cordillera.

Cuando los funcionarios de Investigaciones que trabajan con el juez Solís supieron que en realidad se había escapado el viernes, se sorprendieron porque esa misma tarde, a eso de las cuatro, ya clandestino, Iturriaga realizó su última llamada al tribunal confirmando su asistencia el lunes.

El asombro fue aún mayor cuando el equipo encargado de su búsqueda, se enteró de otra pista distractiva que dejó el general. Reservó por dos noches y a partir del lunes 11 –el día en que debía ser notificado– una habitación en el Hotel Militar del Ejército, en Providencia. Una maniobra que tenía por objeto concentrar en ese lugar la atención policial, en caso de que se detectara anticipadamente su plan para evadir la detención.

La primera visita de Investigaciones al domicilio de Iturriaga permitió descubrir también datos relevantes que apuntan a la red de apoyo con que el ex jefe del Departamento Exterior de la DINA cuenta desde hace varios años. Según un testimonio, durante una de sus detenciones en el Batallón de Policía Militar de Peñalolén en 2005, el general (R) salió todas las noches del recinto para alojar en su hogar, en circunstancias que no contaba con ningún beneficio penitenciario. Esto nadie lo supo en esos momentos y constituye parte de los entretelones del verdadero historial de Iturriaga.

CUENTA BANCARIA Y CELULAR

Los efectivos de la Policía de Investigaciones barajan por estos días dos hipótesis sobre el paradero de Irurriaga. La primera indica que podría estar en Coquimbo, en la IV Región. La segunda, en la VIII, hacia la cordillera de los Andes, en una localidad cercana a las Termas del Flaco.

El plazo para detenerlo aún no se ha fijado y se habla de un máximo de 30 días, pues los agentes saben que su formación en inteligencia le da un paso de ventaja. Lo más probable es que no cometa errores básicos, como llamar a su familia desde su teléfono celular.

De registrarse alguna llamada, las empresas de telefonía ya recibieron una orden de entregar los datos de origen y destino de las mismas, mediante la triangulación de las antenas utilizadas en tiempo real.

Lo mismo sucede en el caso de que decida sacar dinero de su cuenta bancaria desde algún cajero automático, y trascendió que la Superintendencia de Bancos recopilará la información sobre sus cuentas.

La policía tiene prácticamente descartada la opción de que Iturriaga salga del país. Esto, porque en el extranjero existen tres órdenes de captura internacional en su contra. Una, por la condena que le impuso la justicia italiana por el atentado contra el ex vicepresidente de la República Bernardo Leighton y su esposa, Anita Fresno. La segunda proviene de Argentina, donde la jueza María Servini de Cubría lo procesó y acusó del crimen del general Carlos Prats y su esposa, Sofía Cuthbert. La última es de España, donde el juez Baltasar Garzón lo requiere por los asesinatos de los sacerdotes Joan Alsina y Antonio Llidó, y el diplomático Carmelo Soria.

Investigaciones tiene elaborado un perfil sicológico de Iturriaga, que permite plantear distintos escenarios para su captura. Se trataría de un personaje ególatra y, al mismo tiempo, astuto. Por ejemplo, en todas las ocasiones en que fue interrogado por jueces y policías evadió las respuestas haciendo gala de su formación en técnicas de contrainterrogación. Calificado como extremadamente orgulloso, los policías están conscientes de que Iturriaga tiene carácter como para resistir con la fuerza el arresto, en caso de que se vea acorralado. Por otra parte, su formación católica descartaría el suicidio.

La estrategia policial apuntaría a lograr que el ex militar deponga su actitud y se entregue voluntariamente, para evitar la tensión que significaría un enfrentamiento directo.

Tal escenario ya fue probado con el general (R) Manuel Contreras, a quien se le ofreció una entrega pacífica, cuando se negó a ser notificado. El frustrado diálogo dio paso a la fuerza, donde incluso el ex director de la DINA fue reducido con su pistola en mano.

La gran incógnita es si Raúl Iturriaga Neumann aceptará entregarse o si, a diferencia de su ex jefe, usará su pistola 9 mm.


PRONTUARIO DEL HOMBRE DE LAS MIL CARAS

Jorge Escalante

“VENDA SEXY”

La condena de cinco años del “Chico” Iturriaga Neumann (eran diez, pero la Corte Suprema la rebajó), de la que arranca para no cumplirla, tiene que ver con uno de los centros clandestinos de la DINA donde más se ejerció la depravación sexual como tortura, principalmente contra mujeres. De ahí que la casa ubicada en Irán 3937 en Macul fuera conocida como la “Venda sexy”, justamente por los tormentos sexuales aplicados a las prisioneras con la vista vendada. El jefe de la Brigada Purén, a cargo de ese lugar, debe ahora cumplir la sentencia por el secuestro y desaparición del mirista Dagoberto San Martín Vergara, ocurrido el 17 de diciembre de 1974. Iturriaga siempre ha negado haber ordenado la detención de personas y comandar al grupo DINA que operó en esa casa, pero quienes fueron sus subordinados en esa y otras tareas –oficiales, suboficiales y agentes– lo desmienten en sus declaraciones judiciales. Marcelo Moren Brito, Gerardo Urrich, la Flaca Alejandra, Manuel Carevic, Francisca Cerda Galleguillos y Clodomira Reyes Díaz, lo delataron.

ASESINATO DE PRATS

Para materializar sus crímenes, Iturriaga adoptó distintas identidades. A Buenos Aires entró como “Diego Castro Castañeda”, donde preparó el asesinato del general Carlos Prats y su esposa, Sofía Cuthbert. En ese momento era el jefe del Departamento Exterior de DINA.

Días antes del 30 de septiembre de 1974, fecha del atentado, miembros del comando paracaidista entregaron a Michael Townley la dirección del departamento de los Prats-Cuthbert, en Malabía 3359, barrio de Palermo, y le mostraron el auto que el general manejaba para que instalara la bomba.

Él supervisó cada detalle del crimen y alojó en casa de su hermano Jorge, otro agente. Poco antes había pagado en Buenos Aires seis mil dólares al agente chileno Raúl Igualt Pérez, para que lo contactara con terroristas de ultraderecha que matarían a Prats. “Pero los argentinos no fueron capaces”, declaró Townley. Y la misión recayó en el departamento que dirigía Iturriaga.

El prófugo general está procesado y formalmente acusado como autor en este doble homicidio, al igual que su hermano.

OPERACIÓN COLOMBO

En 1975 volvió a Buenos Aires bajo la identidad de un comerciante (Eduardo Rodríguez Pérez), esta vez portando pasaporte diplomático. Debía preparar la Operación Colombo, montaje de la dictadura para hacer creer que 119 prisioneros desaparecidos en Chile se estaban matando entre sí.

Al “Chico” le gustaba Buenos Aires. “Iba seguido”, declaró Townley. Allí se juntó con el agente Enrique Arancibia Clavel y le dio instrucciones. “Me dijo que había que hacer aparecer muerto en Argentina a un subversivo chileno llamado Silbermann”.

LEIGHTON Y LA CONDENA EN ROMA

Iturriaga tiene orden de captura internacional por el atentado contra el democratacristiano Bernardo Leighton y su esposa, Anita Fresno, cometido en Roma el 5 de octubre de 1975. La condena vigente es de 18 años de cárcel. La Corte Suprema de Chile negó su extradición a Italia y se negó a iniciar una investigación por el atentado en Roma.

 

LA REBELIÓN DE LOS CORONELES

Mañana, a las once y media, las principales organizaciones compuestas por ex integrantes de las Fuerzas Armadas darán una conferencia de prensa para hacer presente el malestar “insostenible” que sienten los ex uniformados frente a la “persecución” de que serían víctimas debido al número creciente de procesados (más de 500) por causas de derechos humanos. La cita tomó mayor repercusión luego de la frustrada detención del general (R) Raúl Iturriaga Neumann, situación que, según ellos, es “la gota que rebasó el vaso”.

Pero el meeting trae una sorpresa extra. En éste hará su estreno la Agrupación de Soldados Presos Políticos en Democracia, la que estaría compuesta por cerca de tres mil familiares de militares procesados a lo largo del país. Por lo menos así lo señaló el capitán (R) Renán Ballas, quien además se desempeñó como diplomático desde el inicio de la dictadura hasta el 2005, fecha en que jubiló de la Cancillería. A su juicio, la creación de esta organización “es una respuesta a las agrupaciones de izquierda, que están mucho mejor armadas que nosotros”. También advirtió que “todos nos sentimos representados por la situación del general [Iturriaga]. La persecución judicial a los miembros de las Fuerzas Armadas no hace más que agruparnos. Hace poco se suicidó Marcos Muñoz [colgado en su celda del Batallón de Policía Militar de Peñalolén], y antes Germán Barriga, quien se lanzó de un edificio. Por eso, esto ya no da para más”.

Ballas anunció que en el corto plazo se presentará una querella criminal por asociación ilícita en contra de la Comisión Funa, a quienes sindica como los principales responsables de las decisiones extremas de estos militares.

Estos temas serán expuestos en Alameda 1452, a pocos metros de la DC, por el presidente de la Coordinadora del Personal en Retiro de las FFAA, brigadier (R) Jaime Núñez. También intervendrá el presidente del Cuerpo de Oficiales Superiores de las Fuerzas Armadas, coronel (R) Haroldo Latorre.

 

Se busca por el asesinato de Luis San Martín Vergara

Se busca por el asesinato de Luis San Martín Vergara

SE BUSCA

Existe una orden de aprehensión contra el cobarde general (r) del Ejército Raúl Iturriaga Neumann, "Don Elías", quien fue condenado a cinco años de presidio efectivo por el secuestro calificado del militante del MIR Luis San Martín Vergara.

El militante de izquierda Luis Dagoberto San Martín fue visto por última vez el 17 de diciembre de 1974 y casi 30 años después, el 9 de noviembre de la temporada pasada, la Justicia dictó las mencionadas condenas.

Luis San Martín fue llevado a un recinto de Existe una orden de aprehensión contra el cobarde general (r) del Ejército Raúl Iturriaga Neumann, "Don Elías", quien fue reclusión clandestino conocido como "La venda sexy", ubicado en la esquina de Irán y Los Plátanos, en la comuna de Macul.

En ese lugar fue visto por, a lo menos, ocho presos políticos que declraron ante el tribunal que este estudiante de agronomía de 22 años presentaba graves problemas de salud producto de las torturas recibidas.

Ni Perdón ni Olvido

Aún tenemos patria (perdón MATRIA)

Valeria Bustos Arriagada  Consejera Nacional arribapuebloppd.blogspot.com

 

 

Ejército descarta supuesta red de apoyo al prófugo Iturriaga

Ejército descarta supuesta red de apoyo al prófugo Iturriaga Tras días de silencio, el comandante en jefe del Ejército admitió que la fuga del general en retiro “complica” a la institución, la cual –precisó- “no avala a nadie que esté fuera de la ley”. En la UDI surgieron voces de apoyo a los argumentos del sublevado ex DINA.

Foto: "Indudablemente que esta situación complica al Ejército. Si no, no estaría haciendo estas declaraciones", dijo el comandante en jefe.

 

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Ayer, cuando se cumplían cinco días de la fuga del ex integrante de la plana mayor de la DINA, general (R) Raúl Eduardo Iturriaga Neumann, el Ejército recién fijó su posición sobre esta situación que compromete el Estado de Derecho del país.

El comandante en jefe del Ejército, general Óscar Izurieta Ferrer, admitió que la declaración de rebeldía del ex jefe del Departamento Exterior y de la Brigada Purén “complica” a la institución. Sin embargo, fue enfático a la hora de descartar que exista una red de apoyo, con participación de personal activo de la rama castrense, para proteger al fugado.

"Indudablemente que esta situación complica al Ejército. Si no, no estaría en estas circunstancias, haciendo estas declaraciones”, dijo el jefe militar, al visitar las obras de construcción del nuevo hospital Militar en La Reina.

Con estas palabras, el Ejército rompió el mutismo que ha mantenido durante toda la semana, donde la huida del ex DINA ha concitado el rechazo de todo el arco político –salvo algunos personeros de la UDI- y declaraciones de abierto respaldo por parte de organizaciones que agrupan a uniformados en retiro.

En sus declaraciones a la prensa, Izurieta fue claro en ratificar que para el Ejército los temas de derechos humanos están en manos de los tribunales de justicia por lo que respetan los fallos que allí se dictaminan.

De ahí que precisara que la decisión de Iturriaga era “personal” por lo que debe asumir las consecuencias, asegurando que su acción es ilegal, por lo que “el Ejército no puede avalar a nadie que esté fuera de la ley".

Saliendo al paso de algunas declaraciones que apuntaban a una cierta protección del sublevado, Izurieta garantizó que “no hay redes de apoyo”, descartando la posibilidad de que personal activo de la institución esté avalando la fuga del general en retiro.

“El Ejército no ha detectado a ningún personal activo que esté avalando, apoyando o ayudando a alguien que esté fuera de la ley (...) El Ejército no tiene constituida ninguna red de apoyo para el general Iturriaga”, subrayó.

Sobre la posición que han adoptado los oficiales en retiro, el jefe militar puntualizó que “las personas que están en retiro en el Ejército son libres de emitir las opiniones que estimen convenientes”. Bajo este concepto se deben comprender, entonces, las declaraciones, del ex vicecomandante en jefe del Ejército general (R) Guillermo Garín, quien dijo “entender” la rebeldía de Iturriaga y lamentó que sea “víctima de esta situación”.

"Intensos operativos

Iturriaga Neumann hizo llegar un video a los canales de televisión el pasado martes, donde se declara en rebeldía y se niega a cumplir su condena por el secuestro del mirista Luis San Martín Vergara en 1974, asegurando que es "inconstitucional y arbitraria.

La fuga del ex militar hizo que la policía y el gobierno dispusieran de todos los medios para capturarlo, convirtiéndose en prioridad número uno, desplazando a Rafael Maureira Trujillo, alias Zacarach. "Cualquier información comuníquela al 134 ó al correo profugos@investigaciones.cl", solicitan en la policía civil, quien publicó en su página web las fotografías del fugado

Esta arista fue la que enfatizó el ministro de Defensa José Goñi, quien acompañaba a Izurieta en la visita a las instalaciones, al insistir en que la situación de Iturriaga “es algo del plano judicial, policial”. Sin embargo, descartó que se le prive de la pensión que percibe: “Eso no corresponde, es un derecho que tiene cualquier ciudadano, no corresponde tomar medidas administrativas”, dijo enfático.

La comprensión UDI

“Estamos en un Estado de Derecho, por lo tanto debemos acatar los fallos de los tribunales de justicia, nos guste o no”, dijo a mediados de semana el diputado UDI Iván Moreira, en la primera reacción del gremialismo respecto a la fuga de Iturriaga.

Sin embargo, al cabo de los días han ido surgiendo voces de respaldo desde este partido, fuertemente ligado a la dictadura de Augusto Pinochet.

A las declaraciones del senador y almirante en retiro, Jorge Arancibia, quien ha insistido en la sensación de “injusticia” de los uniformados en retiro, se sumaron ayer la del senador y ex presidente del partido, Jovino Novoa, y del diputado penquista, Jorge Ulloa.

Novoa criticó la tesis del secuestro permanente, por la que Iturriaga fue condenado, y señaló que “no se puede hacer justicia sobre la base de la falsedad”. Explicó que “considero una vergüenza lo que está posando con 500 ó 600 uniformados que están siendo sometidos a proceso donde los jueces aplican delitos que no existen”.

En tanto, Ulloa, quien aseguró que “no compartimos la actitud de rebeldía” del general en retiro, enfatizó que ésta “es consecuencia de fundar la justicia sobre mentiras”, aludiendo al secuestro permanente.

El parlamentario además se lanzó en picada contra el subsecretario del Interior, Felipe Harboe, quien el jueves tachó de “delincuente” a Iturriaga. Ulloa acusó a la autoridad de “doble estándar” por no usar el mismo calificativo con los personeros de la Concertación que han estado envueltos en líos judiciales.

 

 

Distincion a Ministro Carlos Cerda por defensa de los DDHH durante la dictadura.

Distincion a Ministro Carlos Cerda por defensa de los DDHH durante la dictadura.

Gruber valoró que fuera el único juez que procesó a militares durante la dictadura
Ministro Cerda será distinguido por actuación en casos de DDHH

Uno de los argumentos para entregarle el Premio de Justicia Internacional es que el ministro Carlos Cerda “desafió los abusos de Pinochet” con las resoluciones que dictó por delitos de lesa humanidad.

Foto: El ministro Carlos Cerda se manifestó sorprendido por la distinción de la Fundación Gruber

La Nación

ANDREA CHAPARRO

Sorpresa manifestó el ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago Carlos Cerda, cuando se enteró de la distinción que le entregó la Fundación Gruber. Un premio superior a los 88 millones de pesos por su trayectoria judicial.

La institución decidió galardonar al magistrado porque -explicó- fue el único juez chileno que se atrevió a “plantear casos de derechos humanos” cuando aún estaba en el poder el fallecido Augusto Pinochet.

En ese sentido, el organismo calificó a Cerda como uno de los “más valientes miembros del Poder Judicial en Chile, ya que desafió los abusos” cometidos durante el gobierno militar.

La entidad internacional valoró también la actividad académica de Cerda -en cuanto educador judicial- y los estudios que realizó en la Universidad de Harvard.

Casos emblemáticos

Cerda tuvo un rol clave durante el régimen militar. En marzo de 1986, en su calidad de juez, citó al ex jefe de la DINA, general (R) Manuel Contreras, por el secuestro y desaparición de dirigentes del Partido Comunista en 1975 y 1976.

El ex agente se querelló contra el ministro y autoridades militares se quejaron por el interrogatorio.

Pero Cerda no dio pie atrás y en agosto de ese año 1986 procesó a 40 funcionarios de Carabineros, Investigaciones y de la Fuerza Aérea.

Tras conocer la dura resolución del magistrado, los tribunales castrenses decidieron trabar una contienda de competencia.

La Corte Suprema resolvió a favor de los militares. No obstante, Cerda, al conocer el dictamen, no lo acató, lo que le valió una sanción del máximo tribunal y debió pasar tres meses alejado de su trabajo. Esto, además, rebajó sus calificaciones.

En los últimos años, investigó también las irregularidades cometidas por la ex magistrada del Quinto Juzgado de Menores de Santiago, María Angélica Grimberg, más conocida como la “jueza express”.

Otros premiados

Junto con el ministro chileno, serán distinguidos por la Fundación la magistrada Carmen Argibay, de Argentina, y Mónica Feria, de Perú.

La trasandina fue detenida durante nueve meses en 1974 por la dictadura militar en su país. Su carrera “demuestra el compromiso por promover la igualdad de género y combatir la corrupción en el sistema judicial”, explicó el organismo.

Mientras que la peruana destaca por su intervención en la defensa de las “víctimas de Fujimori en la masacre de una prisión en 1992”, agregó la vocería de la institución.

El premio de Justicia Internacional recae sobre estos destacados jueces quienes se repartirán 500 mil dólares por su aporte a la justicia y sistema legal de sus países.

La fecha del acto en que se entregará la distinción a los jueces es el próximo 10 de octubre en el Centro de Derecho de la Universidad de Georgetown, en Washington, Estados Unidos. LN

Por qué no llegó a la Suprema

El ministro Carlos Cerda fue propuesto para la Corte Suprema pocos meses después de ser designado por el mismo máximo tribunal como el juez instructor del caso Riggs, en octubre de 2005. Pero su ascenso no se logró. Tras la nominación de La Moneda debía ser ratificado por dos tercios del Senado, pero algunos parlamentarios de oposición consideraron que sus calificaciones no eran lo suficientemente buenas para ocupar un sitio entre los supremos.

Los legisladores no recordaron que esas notas se debieron a la defensa acérrima que hizo el magistrado de los derechos humanos en 1986.

Luego de que el senado no aprobara su nombramiento, el juez continuó a cargo del caso Riggs, una investigación que continúa abierta pues aún no es posible determinar el origen de la fortuna de acumuló el fallecido Augusto Pinochet y sus familiares, la que se presume pudo provenir de negocios ilegales, corrupción y evasión tributaria.