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En operación militar rescatan a Ingrid Betancourt

En operación militar rescatan a Ingrid Betancourt

La Nación / EFE 

Miércoles 2 de julio de 2008  | 15:20   

El ministro de Defensa de Colombia dio a conocer detalles del operativo conocido como Jaque en que fue rescatada la otrora candidata presidencial Ingrid Betancourt, tres ciudadanos norteamericanos, y once militares que estaban cautivos en manos de las Farc.

Noticia en desarrollo

 Foto: La información fue entregada por el Ejército y ministerio de Defensa de Colombia

El Ejército de Colombia anunció que la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt,  tres estadounidenses y  once militares que estaban secuestrados en manos de las FARC fueron rescatados en un operativo desarrollado en el departamento del Guaviare (sur).

La información fue entregada por el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, quien indicó que la ex candidata presidencial colombo-francesa, cautiva desde febrero de 2002, y los estadounidenses Thomas Howes, Keith Stansell y Marc Gonsalves, secuestrados en el 2003, fueron liberados en un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Añadió que los rehenes liberados viajan en este momento en helicópteros hacia San José del Guaviare, capital de esa región.

"Esta operación que se denominó 'Jaque', no tiene precedentes y deja muy en alto la calidad y el profesionalismo de las fuerzas militares colombianas", señaló Santos.

"Mis felicitaciones muy sinceras a nuestros hombres de la Inteligencia del Ejército", añadió el funcionario y felicitó a los generales Freddy Padilla, comandante de las Fuerzas Militares, y Mario Montoya, comandante del Ejército.

"El país y sus seres queridos no tendrán cómo agradecerles semejante operación de rescate", que llevaba más de un año en ejecución, dijo.

Betancourt, los tres contratistas estadounidenses y los once efectivos serán trasladados más tarde a la base aérea de Tolemaida, en el departamento el Tolima, a menos de 190 kilómetros de Bogotá.

 

Hermano jefe de FARC: guerra es holocausto inútil

Hermano jefe de FARC: guerra es holocausto inútil

BOGOTA (AP) - Un político que es hermano del máximo jefe de las FARC consideró que la guerra que abate a Colombia es un "holocausto inútil", pero aún así, descartó aprovechar su parentesco para aproximarse con objetivos políticos a esa guerrilla.

Roberto Sáenz es concejal en la alcaldía de Bogotá del izquierdista Polo Democrático Alternativo y hermano de Guillermo Sáenz, conocido en las filas rebeldes como Alfonso Cano, quien fue designado por la dirección rebelde como máximo jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) tras la muerte en marzo de un infarto en la selva del fundador en 1964 de esa guerrilla Manuel Marulanda.

En Colombia "hay un problema económico y de tenencia de la tierra que está en la base de todo esto (del conflicto interno), eso explica el problema. ¿Justifica eso la guerra?, ¿el alzamiento en armas?. En ciertos momentos de la historia parecía que no había otro camino", dijo el concejal en una entrevista que publicó el domingo el diario El Tiempo.

"¿Pero hoy (se) justifica eso?. Yo no creo... desde siempre he estado en contra de la lucha armada. No tengo nada que ver con eso, ni me interesa, ni creo en ese proyecto", agregó.

La guerra "es un holocausto inútil... la lucha armada no tiene sentido", aseguró el político.

En otra entrevista publicada en la última edición de la revista Semana, el concejal aseguró que la última vez que vio a su hermano fue en Caracas en 1991, durante negociaciones de paz entre el gobierno de Bogotá y la llamada Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar, que agrupaba a distintas fuerza insurgentes colombianas.

Si Cano, que ingresó a las filas rebeldes en los 80, lo llamara esta noche, ¿qué le diría?, le preguntó Semana: "Vengase, que lo estoy esperando", respondió Sáenz, destacando que el jefe guerrillero es el único de la familia que milita en la guerrilla y que debido a esa relación la mayoría de los siete hermanos, de los cuales Cano es el quinto, vive en el exterior.

Por información que lleve a la captura de Cano, visto como parte del ala política de las FARC, el gobierno de Estados Unidos ofrece una recompensa de cinco millones de dólares.

Consultado por el diario sobre si ser hermano de Cano podría ser útil para buscar una aproximación con las FARC, el concejal indicó que "nunca" ha utilizado políticamente ese parentesco.

Agregó que "no creo que pueda jugar un papel más (importante) que otros colombianos. Es más, creo que ese nexo por sus calidades sentimentales invita mas bien a no meterse en esa pelea".

Dijo que no buscaría un contacto con su hermano "por fuera de la institucionalidad...siempre lo buscaría dentro de la institucionalidad, nada de contactos personales y clandestinos. Para esos juegos no sirvo, ni me interesan tampoco".

El presidente colombiano Alvaro Uribe agradeció a su colega venezolano Hugo Chávez por recientes comentarios en los que pidió a las FARC que liberen a todos los secuestrados en su poder y corroboró una próxima reunión entre los dos "para tratar todos los temas de la agenda con la hermana República Bolivariana de Venezuela".

Tras pedir a la comunidad internacional en enero que las FARC fueran reconocidas como una fuerza beligerante, Chávez dio un viraje y afirmó el 8 de junio que la lucha armada carece de vigencia.

 

 

El frustrado secuestro de la CIA

El frustrado secuestro de la CIA

La Nación Domingo 

Domingo 8 de junio de 2008   

 Por Luis Narváez y Javier Rebolledo

LA COLABORACIÓN DE INVESTIGACIONES EN LA LUCHA CONTRA AL QAEDA

 En marzo pasado, un informe del Departamento de Estado norteamericano confirmó un episodio hasta hoy desconocido de la guerra de Bush contra el terrorismo islámico. Con autorización oficial, la CIA practicó seguimientos, escuchas telefónicas y fotografías a árabes residentes en Iquique. Pero la colaboración se acabó cuando la agencia intentó plagiar a un ciudadano libanés vinculado a Hezbollah y la policía civil se negó a ser parte en el secuestro.

Los sospechosos

El ministro Jaime Chamorro, ya jubilado, no desconoció a LND la estadía de agentes de inteligencia estadounidenses en Iquique durante su investigación. Sin embargo, señala que no tuvo relación con ellos. “Sólo en un par de ocasiones se le solicitó al FBI que aportara con su experticia para traducir conversaciones en libanés, ya que nosotros no teníamos los medios para llevarlo a cabo”.

A esas alturas, el trabajo de inteligencia ya había logrado determinar que, además del círculo cercano a Barakat, habían otros dos ciudadanos libaneses, que habían llegado a Chile en junio de 2001, sin escala en Paraguay. Se trataba del ya mencionado Arafat Ismail y de Khalil Saleh. Este último, durante su estadía en nuestro país, formó la sociedad Saleh Trading Limitada, en la que él tenía el 98% de la propiedad y el resto se dividía entre Barakat y el abogado chileno Juan Lecaros, ex director del Colegio de Abogados de Iquique. Ismail, en tanto, llegó pocos días más tarde, para hacerse cargo de la gerencia de la empresa.

Dentro de la telaraña de compañías detectadas por los funcionarios de inteligencia -al menos siete-, todas estaban relacionadas a Barakat, Saleh o Arafat, directamente o a través de su entorno. Los integrantes de estas sociedades, con direcciones en los galpones de la Zofri, eran o hermanos, primos o amigos de los mencionados.

Otro dato que llamó la atención de los investigadores es que la única vez que Barakat ingresó a Chile, según los registros de Extranjería, había sido entre el 25 y 27 de junio de 2001, “con una fuerte escolta de guardaespaldas”, como señala un informe reservado perteneciente a la causa, y con el objetivo de tramitar su nacionalidad chilena (probablemente debido a que en ese momento se encontraba prófugo de la justicia paraguaya).

En ese momento, la policía también había pesquisado ya los movimientos de dinero realizados por Ismail desde la empresa Saleh Trading, desde el Banco Sudamericano a una cuenta de Estados Unidos y otra al Banco del Líbano. Consultado por el juez sobre la naturaleza de estos depósitos, Ismail señaló que a la fecha se habían efectuado tres traspasos, cada uno por 85 mil dólares, y que éstos tenían como objetivo financiar los pagos de las mercaderías compradas por Saleh, al parecer el verdadero dueño de la importadora.

Cuando la causa fue sobreseída en 2003, todos los ciudadanos de origen libanés involucrados con Barakat habían dejado el país y vendido sus empresas.

 

Garante libanés

Otro dato hacía aún más sospechosa la llegada al país de Arafat Ismail. Tanto su arribo, como los de su hermano Marwan Arafat, y de Khalil Saleh, tenían como garante a uno de los más importantes funcionarios del gobierno libanés. Ello se desprende a partir de un informe secreto que la Policía de Investigaciones remitió a la justicia el 20 de noviembre de 2001, y que también fue conocido por la CIA. “El Ministerio del Interior (Líbano) obtuvo que el director del inteligencia, coronel Adel Khanafer o Khanasr, sirviera de intermediario (ante el Gobierno) para solicitar visa de turista a Arafat y Marwan Ismail, y Khalil Saleh.

De acuerdo con las declaraciones de otro testigo de origen libanés (el comerciante Adam Cachina) se desprende que Barakat ingresó ilegalmente a Chile al menos en febrero de 2001, pues el 21 de ese mes éste se encontró con él en la Zofri. Esto, en circunstancias que, según los registros de Policía Internacional, la única vez que Barakat estuvo en Chile fue el 25 de junio de 2001.

Con indignación reaccionó la alta funcionaria de la Embajada de Estados Unidos en Chile, cuando se enteró de que el grupo de agentes de la Policía de Investigaciones se había negado a cumplir una misión que para ella y la CIA era fundamental: secuestrar en Iquique al ciudadano libanés con negocios en la Zona Franca, Arafat Ismail.

M. T. (este medio reserva el nombre completo a fin de resguardar su seguridad) había llegado a Chile días después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 a las Torres Gemelas y al Pentágono.

En la memoria de los estadounidenses, y del mundo entero, estaba aún presente la traumática imagen del desplome del World Trade Center. Los servicios de seguridad norteamericanos redoblaron sus labores de inteligencia en zonas consideradas "sensibles", es decir, donde se sospechaba que Al Qaeda, ponía en peligro sus intereses. Ante los ojos de las autoridades de Washington, Chile y la región de la Triple Frontera de Paraguay, Brasil y Argentina (ver infografía) eran unos de los principales focos de preocupación, porque allí se había detectado una la red de financiamiento que pudo haber participado en la planificación de los atentados del 11-S.

Pero, debieron transcurrir cinco años y medio para el de 30 de marzo de 2007, el Departamento de Estado norteamericano publicara un extenso informe, donde comunica detalladamente al Congreso de su país las actividades realizadas en todo el mundo a partir del 11/S de 2001, especialmente las de los últimos años.

Sobre Chile, Condoleezza Rice destaca que "funcionarios (chilenos) monitorearon posibles vínculos entre extremistas de la Zona de Libre Comercio de Iquique (Zofri) y los del área de la Triple Frontera, cuando aumentan los lazos comerciales entre ambas áreas".

Destaca, además, la cooperación desde un comienzo con Estados Unidos una vez firmados los convenios sobre la lucha antiterrorista tras los ataques en Nueva York y Washington. En la práctica, esto derivó en un intercambio no sólo a nivel policial, sino en la creación de un sistema que facilitó la intervención, en toda Sudamérica, de los organismos de inteligencia de EEUU, especialmente de la Agencia Central de Inteligencia, (CIA).

Y así fue como esa fresca mañana de marzo de 2002 un equipo de agentes encubiertos de la CIA en Iquique preparaba la que sería una de las acciones más audaces en la región. Los cinco personajes esperaban las órdenes del líder del grupo, una mujer robusta e impecablemente vestida, que se movilizaba en un vehículo con patente roja: era M. T.. Para el común de la gente, ella sólo cumplía labores diplomáticas, pero en verdad era la jefa de la CIA en Chile.

 La relación con los hombres de Bin Laden

La agente estadounidense tenía una carpeta con las actividades de árabes, residentes en Iquique, que mantenían un creciente flujo comercial con la región de la Triple Frontera.

En el papel Assad Ahmad Barakat figuraba como uno de los principales sospechosos a cargo de construir una compleja trama financiera entre sociedades comerciales ubicadas en la Triple Frontera e Iquique. Así lo entendió la prensa internacional que, a partir de 2001, ya lo mencionaba como uno de los principales financistas de Al Qaeda.

Pero la información que tenía M. T. involucraba a uno de los más cercanos colaboradores de Barakat: Arafat Ismail, un ciudadano libanés residente en Iquique, que según ella estaba directamente relacionado con los mujaidines de Osama Bin Laden. Este personaje había arribado al aeropuerto de Iquique el 17 de junio de 2001.

Tales eran las sospechas sobre Barakat e Ismail, que cinco meses antes de la llegada de la jefa de la CIA, y del 11-S, el grupo de cinco agentes de la repartición de inteligencia, ya escudriñaba en Iquique cualquier acción sospechosa.

La Jefatura de Inteligencia Policial (Jipol), que en ese entonces dirigía el prefecto Luis Henríquez también tenía informes que apuntaban hacia Ismail. Según los antecedentes -a los que LND tuvo acceso- Ismail mantenía una casilla en el mismo banco estadounidense desde donde sacaba dinero Mohamed Atta, el mismo que el 11 de septiembre de 2001 piloteó uno de los aviones que impactó en el World Trade Center. En otras palabras, había serias sospechas de que Ismail formara parte de la célula que participó en los atentados en EEUU.

Tras meses de monitoreo de los agentes de la CIA, apoyados por los detectives de inteligencia de Investigaciones, llevaron a que la diplomática tomara una decisión radical para terminar con aquella red.

El plan que tenían los estadounidenses parecía simple. Harían todos los arreglos para que ingresara un avión de transporte indetectable a los radares. Aterrizaría a poca distancia de Iquique, en pleno desierto. Los policías chilenos debían cumplir con el trabajo operativo: apresar al libanés y transportarlo hasta el lugar. Ahí terminaba su labor. Si bien los estadounidenses no comentaron donde lo llevarían, señalaron que necesitaban urgentemente someterlo a un interrogatorio. Aunque nunca se conversó de manera explícita, los agentes de la policía civil sabían que su destino sería la cárcel de Guantánamo o algún centro clandestino.

Lo que sí se encargaron de asegurar los integrantes de la CIA es que Chile no se vería involucrado, ni siquiera de forma indirecta, en la operación. Se informaría oficialmente que Ismail había sido apresado dentro de las fronteras de Estados Unidos.

Como argumento a su favor, los estadounidenses contaban que cuando Arafat Ismail ingresó a Chile, entregó como domicilio privado el mismo departamento de calle Arturo Prat en que había fijado su residencia Barakat.

La presión que ejercieron los agentes de la CIA fue extremadamente fuerte. Al arduo trabajo de los seguimientos, escuchas telefónicas, fotografías y análisis a las empresas de los ciudadanos de origen libanés en Chile, ahora se sumaba la voluntad expresa de la inteligencia estadounidense de cometer una acción que, para los chilenos, era absolutamente ilegal y contraria al Estado de Derecho.

 Financiamiento a Hezbollah

A través de un oficio secreto del 7 de noviembre de 2001, el entonces director de la Policía de Investigaciones, Nelson Mery, solicitó al Ministerio del Interior que aplicara la Ley 18.314 de Seguridad del Estado, lo que daría paso al nombramiento de un ministro en visita. En esa ocasión, Mery adjuntó una minuta secreta, firmada por el jefe de la Jipol, Luis Henríquez, donde se detallaba una serie de antecedentes recopilados por la inteligencia de Paraguay y la CIA. Ésta daba cuenta de la relación de un grupo de ciudadanos libaneses con pasaporte paraguayo, que habrían estado vinculados al atentado de la AMIA en Buenos Aires en 1994. Según la policía civil, los libaneses efectuaban un fluido intercambio comercial y constantes viajes a la ciudad de Iquique, que a simple vista no llamaban la atención a nadie.

El 9 de noviembre, el Ministerio del Interior aprobó el requerimiento de Mery y la corte nombró como ministro en visita a Juan Muñoz Pardo.

Apenas cuatro días más tarde, el juez citó a declarar en la causa al propio Henríquez. En su testimonio, el jefe policial señaló: "En el mes de mayo del presente (2001) recibí la petición de la Embajada de Estados Unidos de Norteamérica de activar planes de búsqueda de información relativa a verificar el comportamiento sospechoso en materia comercial de ciertos ciudadanos libaneses que tenían negocios en Ciudad del Este, en Paraguay, y residencia en Foz de Iguazú, Brasil. En atención a que se había interceptado información en el Medio Oriente de que se iba a producir un grave atentado a los intereses de Estados Unidos en alguna parte del mundo".

Además, señaló al juez que, luego de los atentados del 11 de septiembre, se dio cuenta de que la información que manejaban los estadounidenses era veraz. "Por lo tanto, extremamos nuestros servicios en esa zona, ya que en el correr de los días empezaron a aparecer informaciones en los países de Brasil y Paraguay, que indicaban las sospechas de que muchos de los ciudadanos que allí residen, enviaban importantes sumas de dinero, mencionando incluso millones de dólares a Hezbollah para financiar acciones terroristas en distintas partes del mundo, del cual no podría descartarse Chile", indicó Henríquez.

Aunque no lo declaró judicialmente -para mantener la mayor discreción en Iquique-, la policía civil decidió crear el Departamento de Asuntos Extranjeros (DAET), una unidad de elite que respondía exclusivamente a Henríquez. Su misión se concentró en investigar a los ciudadanos libaneses que migraban constantemente a la ciudad, mezclarse con el entorno, seguir sus pasos y, también, reclutar informantes que permitieran desbaratar otra operación terrorista o entregar más datos sobre los responsables del 11/S.

Dicha unidad logró recabar una información aún más preocupante. Con los datos entregada por el Departamento de Control de Fronteras, analizaron los viajes de ciudadanos de origen libanés desde julio de 2001, detectando que cada mes llegaban y salían del país un promedio de tres individuos de esa nacionalidad: los lunes, miércoles y viernes. "Es dable señalar que el día viernes 7 de septiembre de 2001, hicieron abandono del país 11 ciudadanos de origen libanés y, desde ese día hasta el 19 de septiembre no se registró movimiento migratorio de personas del Medio Oriente a Iquique, reanudándose estos el 19 de septiembre", señala uno de los informes secretos.

LND se reunió con el ex jefe de la Jipol en un café de Ñuñoa. Con el instinto policial intacto y pasados varios años de su retiro, Henríquez narró algunos pasajes de la investigación conjunta con la CIA. "Al principio creímos que era Hezbollah, pero luego nos fuimos dando cuenta de que las personas a las que seguíamos podían corresponder a Al Qaeda", señala. Era importante determinar si la célula investigada pertenecía o no a Hezbollah, puesto que está organización no debiera mantener vínculos con Al Qaeda. Ambas representan corrientes opuestas del Islam: la primera es shiita; la segunda, sunita.

Aunque Luís Henríquez declinó referirse a los planes de secuestro de Arafat Ismail confirmó que hubo un momento en que las relaciones con M. T., la jefa de la CIA en Chile, se deterioraron gravemente.

 Ahmed Barakat y la triple frontera

Recién comenzada la investigación judicial en Chile, el principal sospechoso era Barakat, ya que en ese momento se encontraba prófugo de la justicia paraguaya, procesado por los cargos de asociación criminal, apología del delito y evasión tributaria.

El informe secreto que el propio Henríquez entregó a Nelson Mery y que sirvió de base para que se nombrara un ministro en visita por posibles acciones terroristas, señala que "según la Secretaría de Prevención del Terrorismo de Paraguay, Barakat es jefe militar de Hezbollah en la triple frontera. De acuerdo a los antecedentes que maneja investigaciones, ingresó a Chile el 25 de junio de 2001, momento en que realizó los trámites para concretar su solicitud de residencia, registrando como domicilio particular Avenida Arturo Prat número 2748, departamento 11", Iquique.

De ahí en adelante las informaciones obtenidas por la policía chilena se combinaron con las de la CIA. Con una asombrosa habilidad, que llamó la atención de los estadounidenses, algunos de los detectives chilenos lograron infiltrarse dentro de la red de ciudadanos libaneses sospechosos de formar parte de la trama financiera del terrorismo islámico. Posteriormente, incluso lograron que un descendiente de árabes residente en Iquique, que trabajaba en las empresas relacionadas con Barakat, se transformara en informante pagado.

Con estos antecedentes, más la compleja trama de empresas que habían constituido los libaneses en Iquique, el 7 de noviembre de 2001 el ministro Muñoz dictó una orden de arraigo sobre doce ciudadanos libaneses residentes en nuestro país.

 A cuenta del Tío Sam

Como las indagaciones se concentraban exclusivamente en Iquique, Muñoz entregó el caso a Jaime Chamorro, ministro de la Corte de Apelaciones de esa ciudad. Eran los últimos días de noviembre del 2001.

De inmediato, el nuevo juez se informó de los antecedentes recopilados y se puso a trabajar con los mismos agentes de la DAET, que ya llevaban varios meses pesquisando las actividades de los empresarios libaneses de la zona. Chamorro dispuso la incautación simultánea de varios locales y bodegas de la Zofri, y practicó interrogatorios a los libaneses con orden de arraigo, pero no logró comprobar ningún ilícito, por lo que decidió levantar la medida cautelar.

Sin embargo, la decisión judicial no significó en la práctica que los efectivos de la Policía de Investigaciones cortaran el trabajo con la CIA. De hecho, mientras los agentes norteamericanos se hacían pasar por empresarios y se alojaban en los hoteles más costosos de la zona, como el Terrado Suite, los policías chilenos también trabajaban con identidades falsas.

Según fuentes allegadas al caso, el organismo de inteligencia estadounidense aportaba mensualmente 20 millones de pesos para financiar los gastos de los agentes chilenos en el norte. Con eso tenían suficiente para pagar arriendos de tres departamentos -que superaban los 600 mil pesos al mes- y así resguardar las identidades que habían creado con el mayor cuidado.

Uno de los policías que actuó en ese grupo recuerda la buena relación que tenían con los agentes de la CIA. "Ellos traían todo tipo de material electrónico. Cuando necesitábamos saber lo que sucedía al interior de una casa, les avisábamos, ellos entraban en un segundo, instalaban los micrófonos y luego nos entregaban los aparatos de escucha. Todo eso lo regalaban, aunque a cambio ellos solicitaban las grabaciones de las conversaciones", señala. Otro funcionario de Investigaciones, que participó como asesor en aquella operación, asegura que "también regalaron a la policía computadores personales Sony de última generación, del tamaño de una agenda y extremadamente delgados. En ese tiempo nada de eso se veía en Chile. Dentro del trabajo de inteligencia, esto es normal y forma parte de la cooperación y el intercambio entre los organismos".

EL PLAN MAESTRO

A estas alturas, ya entrado marzo de 2002, los funcionarios de la CIA eran cada vez más insistentes respecto a la necesidad de apresar a Arafat Ismail. Un testigo ocular de una tensa conversación entre la diplomática y uno de los jefes del grupo de policías chilenos aseguró a LND que "se hizo una petición explícita para que el equipo chileno apresara al libanés en el menor tiempo posible".

Pero los detectives se ciñeron la Constitución chilena y se excusaron señalando que no tenían una orden judicial ni razones concretas para sospechar que Ismail había cometido un ilícito en territorio nacional. La misma fuente, relató que "la funcionaria dijo que lo único que teníamos que hacer era agarrarlo y llevarlo para que ellos lo sacaran en un avión".

Los policías chilenos insistieron en que llevar a cabo esa acción importaba una abierta violación a los derechos de Ismail, lo que, según las mismas fuentes, a la larga resultó determinante para evitar el secuestro.

"No sólo era una acción ilegal y contraria al Estado de Derecho. Si hubiésemos colaborado, habríamos puesto al país en riesgo máximo de recibir una represalia de alguno de los movimientos islámicos fundamentalistas, como ha ocurrido en otros países", asegura un alto jefe policial de la época.

Los antecedentes con que cuenta este medio indican que los funcionarios chilenos que se negaron a cumplir la misión especial de la CIA, dieron cuenta al director de la Jipol, Luis Henríquez. A los pocos días, Arafat Ismail dejó el país por su cuenta y, en octubre de ese año, la funcionaria de la embajada de EEUU en Chile y encargada de la CIA abandonó el país.

Durante la invasión de Estados Unidos a Irak, en 2003, el Presidente Ricardo Lagos cuestionó la urgencia de esa guerra y ordenó a su embajador en Naciones Unidas, Juan Gabriel Valdés, votar en contra de una acción militar contra Irak en el Consejo de Seguridad. La decisión del ex Mandatario no sólo fue asumida corriendo el riesgo de que la Casa Blanca decidiera echar pie atrás al TLC con nuestro país, que debía firmarse por esos días.

Hace dos semanas, Chile fue elegido como miembro del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas

A los pocos años del 11/S, desde Europa se conocieron los primeros antecedentes sobre secuestros de supuestos militantes de organizaciones terroristas islámicas, articulados por agentes estadounidenses, que fueron llevados a la cárcel de Guantánamo y centros de reclusión secretos, donde muchos de ellos permanecen aún detenidos. Sin defensa, sin juicio, sin derechos. LND

 

Los niños soldados

Los niños soldados

Foto: Niños soldados de la FARC.

En el mundo existen 26 países que en sus ejércitos regulares tienen enrolados a menores de edad, denuncia un informe elaborado por varias agrupaciones defensoras de derechos humanos y divulgado en Berlín.

 

Los niños en armas, cifrados en unos 250.000 en todo el mundo, participaron además, entre 2004 y 2007, en conflictos armados luchando como parte integral de los ejércitos de nueve países, precisa el "Informe Mundial 2008" presentado por la red de organizaciones "Alianza alemana Niños-Soldados" en la que participa entre otros el grupo Terre des . 

 

Problema mundial

 

El tema no atañe sólo a países pobres sino a naciones industrializadas. Entre los ejércitos que tienen menores de edad como soldados figuran algunos europeos, como el alemán, que recibe a jóvenes voluntarios de 17 años para iniciar un entrenamiento militar.

 

También se denuncia que entre los nueve países en guerra que emplearon menores de edad figuran Israel, en su conflicto con los palestinos, y Gran Bretaña, que envió entre las tropas destinadas en Irak a jóvenes que no habían cumplido 18 años.

 

El problema alcanza sin embargo dimensiones de envergadura por ejemplo en Myanmar (ex Birmania), "el país con la mayoría de soldados menores de edad enrolados en el ejército oficial y en estructuras paramilitares, afectando a decenas de miles de niños". Los menores cumplen funciones como espías, guardianes y en el transporte, se informó en Berlín.

 

Caso colombiaano

 

En América Latina el problema se manifiesta con mayor gravedad en Colombia y Perú, donde menores de edad integran grupos paramilitares que luchan contra la guerrilla con el apoyado del gobierno o las fuerzas armadas.

 

En un capítulo especial se deplora asimismo la incorporación de niños en grupos armados irregulares, destacándose negativamente en este caso la guerrilla colombiana de las FARC.

 

En los últimos cuatro años la situación de los niños en armas apenas ha registrado una mejora, lamenta el informe.

 

 

 DW-WORLD/Agencias

Eduardo Galeano: Es lamentable que haya gobernantes que quieran convertir la democracia en negocios privados

Eduardo Galeano: Es lamentable que haya gobernantes que quieran convertir la democracia en negocios privados

Foto: El escritor uruguayo se encuentra presentando “Espejos”, su nuevo libro, en España.  

La Nación / Agencias 

Martes 13 de mayo de 2008   

 El escritor uruguayo Eduardo Galeano consideró ayer que la democracia se encuentra amenazada por la mentira de quienes ejercen el poder y criticó que el capitalismo ha llevado al mundo a una ‘globalización' de capital especulativo en detrimento de la inversión productiva.

 

 Durante la presentación en la ciudad española de Santiago de Compostela de su nuevo libro "Espejos", Galeano señaló que "hay todo un sistema de poder que trabaja de manera muy inteligente para convencernos de que las injusticias de la historia son fatalidades del destino y que no tenemos más remedio que aceptarlo".

En ese sentido, el escritor uruguayo lamentó que haya gobernantes que quieran "convertir la democracia en una fuente de negocios privados" y digan "mentiras con impunidad" porque "entonces ocurre una crisis esencial".

Galeano observó, a modo de ejemplo, el hecho de que el Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y el anterior primer ministro británico, Tony Blair, "reconocieron haber mentido" al afirmar que Irak tenía armas de destrucción masiva, para justificar una invasión militar de ese país.

"Cuando reconocieron que habían mentido ya había centenares de miles de muertos civiles, en su mayoría mujeres y niños", señaló el escritor y periodista uruguayo, y lamentó que a esos dirigentes "el pueblo los reeligió, de manera que recompensó la mentira".

Galeano, capturado tras el golpe militar en 1973 y que luego escapó para exiliarse en Argentina, opinó que votar a quienes dicen mentiras "no ayuda a la democracia". "O la democracia aprende a decir la verdad y de una vez empieza a condenar la mentira o está condenada ella misma a mentir a perpetuidad", dijo. Muy crítico con el actual presidente estadounidense, Galeano lamentó que Bush "dirige la aniquilación de Irak y cree que la escritura fue inventada en Texas cuando en realidad fue inventada en Irak", en alusión a la antigua Mesopotamia.

Crítico con el proceso de globalización, el escritor señaló que esa forma de internacionalización se limita a una liberalización del tráfico de mercancías, pero no de personas, por lo que se asemeja a una forma de imperialismo capitalista.

 

1968: ¡Todos a las barricadas!

1968: ¡Todos a las barricadas!

La Nación

Domingo 27 de abril de 2008   

Por Sean O’Hagan* 

El año en que el mundo protestó

 Una piedra fue lanzada en París y el impacto se oyó alrededor del mundo. En Berlín, Praga, Chicago, Roma, Ciudad de México y Londres, los manifestantes salieron a las calles. Las conexiones entre las sublevaciones mundiales de 1968 y cuál fue su legado.

Foto: En las paredes, los graffiti proclamaban una nueva poesía de protesta. “Sé realista, exige lo imposible”, decía uno. “Bajo los adoquines está la playa”, decía otro. Un tercero resumía la euforia de los manifestantes y el estupor del establishment: “La revolución es increíble porque es real”.

La noche de Año Nuevo de 1967, Charles de Gaulle, Presidente de Francia, de 78 años de edad, envió su mensaje anual a la nación. "Acojo el año 1968 con serenidad", anunció complacido. "Es imposible ver cómo podría hoy Francia ser paralizada por crisis, como lo ha sido en el pasado".

Sabía poco. Seis meses después, De Gaulle luchaba por su vida política y la capital francesa estaba paralizada tras semanas de levantamientos estudiantiles seguidos por una súbita huelga general. El paso de Francia desde la "serenidad" a la cuasi revolución en las primeras semanas de mayo es el hecho definitorio de 1968, un año cuando la protesta masiva irrumpió a través del planeta.

Estas rebeliones no estuvieron planificadas con anterioridad, ni tampoco compartían una ideología o una meta. La única causa en común era la oposición a la guerra de Estados Unidos en Vietnam, pero sobre todo les movía un anhelo juvenil de rebelarse contra todo lo pasado de moda, rígido y autoritario.

A veces, tuvo un impulso que tomó por sorpresa hasta a los protagonistas. Ese fue el caso en París, que todavía es visto como el más mítico momento prerrevolucionario de ese año tumultuoso, pero también en Ciudad de México, Berlín y Roma. Lo que empezó como una protesta relativamente pequeña y moderada contra una administración universitaria protesta de los jóvenes e impacientes contra los viejos e inflexibles se transformó en un movimiento masivo contra el Gobierno.

En otros países como España, donde aún estaba en el poder el fascista general Franco, y Brasil, donde existía una dictadura militar , las protestas se dirigieron desde el comienzo en contra del Estado. En Varsovia y Praga, los movimientos libertarios se alzaron contra la monolítica ideología comunista de la Unión Soviética.

Y en Estados Unidos, el capitalismo fue el enemigo final y Vietnam el catalizador primero. "No hubo un ‘68’ como dice el mito", afirma el historiador Mark Sandbrook. "Los levantamientos de Chicago fueron diferentes a las protestas de México, las que a su vez diferían de los sucesos de mayo en París. En cada caso, las causas fueron diferentes".

 

LA JUVENTUD: "ALGO NUEVO"

Y, sin embargo, los manifestantes de cada país tenían mucho en común, incluyendo una adhesión a menudo instintiva a las políticas de izquierda radical, un idealismo que con frecuencia lindaba en la ingenuidad, y una desconfianza hacia todas las formas de autoridad establecidas, incluyendo a los padres, la policía, el sistema educacional y el Gobierno.

Por sobre todo compartían lo que Sandbrook llama "el común espíritu de la rebelión juvenil". Dice que "la juventud fue algo nuevo en los años cincuenta, y para los sesenta había jóvenes que, por primera vez, tenían conciencia generacional". De pronto se definieron a sí mismos "separados, y de hecho en contra, de las creencias y valores de sus padres".

Sandbrook rechaza la idea de que esta brecha generacional fuera extendida. Aun así, los sesenta fueron la década en que la población estudiantil de Estados Unidos y Europa se expandió en forma dramática y, hacia 1968, cuando las palabras juventud y protesta se convirtieron en sinónimos, la diferencia en actitudes entre los jóvenes y sus padres pasó a ser un abismo político y cultural.

"En los cinco años transcurridos desde la aparición de Los Beatles en 1963 hasta los levantamientos de 1968, el empoderamiento económico de una generación se convirtió en una acción política de masas ", dice el historiador de la cultura pop Jon Savage. París fue el lugar donde se unieron de un modo más espectacular la acción política y la fantasía utópica.

Los llamados "enrabiados" franceses fueron emblemáticos. Consistían al inicio en un puñado de activistas estudiantiles, a lo más 25, de la Universidad de Nanterre. Las protestas comenzaron en enero, contra la falta de facilidades en su campus suburbano. El 26 de enero, las autoridades ordenaron a la policía antidisturbios disolver una manifestación relativamente pequeña, y decenas de furiosos y súbitamente politizados estudiantes se unieron a los rebeldes.

El 22 de marzo, solidarizando con cuatro estudiantes arrestados durante una concentración en contra de la guerra de Vietnam en el centro de París, 500 manifestantes asaltaron el edificio de la universidad. De pronto, los "enrabiados" tenían un nombre: el Movimiento 22 de Marzo.

Tenían también un líder, aunque éste rechazaba el título. Su nombre era Daniel Cohn-Bendit, un joven alemán que pronto sería rebautizado como Danny el Rojo por los medios, en referencia tanto al color de su pelo como a sus planteamientos políticos. Su humor y su radicalismo no dogmático hicieron de Cohn-Bendit la antítesis de los sombríos teóricos marxistas.

En abril, tras otra ocupación en Nanterre, el Ministerio de Educación cerró la universidad y ordenó que Cohn-Bendit se presentara ante una comisión disciplinaria el 6 de mayo, en La Sorbona. Entonces, las protestas se volcaron al centro de París, donde la prensa mundial se estaba dando cita para cubrir las inminentes negociaciones de paz para Vietnam.

Los estudiantes se iban convirtiendo en un embarazo para De Gaulle. Envió a la policía a La Sorbona a arrestar a los supuestos cabecillas. Al final fueron arrestados 600 estudiantes y, en un intento desesperado por diluir la situación, sus autoridades ordenaron el cierre de la universidad.

Mientras, la izquierda discutía sobre el significado de las perturbaciones. Pero Cohn-Bendit admitió más tarde que en ese momento "no sabía" en qué iba a terminar todo eso. Terminó casi en revolución. El Gobierno prohibió las manifestaciones el 6 de mayo, pero mil estudiantes acompañaron al siempre sonriente líder a su cita con la comisión disciplinaria en La Sorbona.

En la calle Saint-Jacques las tensiones explotaron y la policía cargó contra los estudiantes, dejando a varios inconscientes. Los estudiantes contraatacaron volcando autos, levantando barricadas y arrancando adoquines de la calle como munición. La batalla se prolongó por varias horas.

Mientras las noticias sobre el levantamiento se expandían, llegaron jóvenes desde todos los puntos de París a apoyar a los estudiantes. Al anochecer, los cócteles molotov iluminaban las calles. Más de 600 manifestantes fueron heridos sólo ese día y casi 300 policías. Los disturbios continuaron por otra semana. Las imágenes fueron emitidas a todo el mundo.

"EL MUNDO ENTERO ESTÁ MIRANDO"

Algo más había pasado en las calles de París. Grupos de animados ciudadanos se reunían alrededor de las barricadas, para conversar, discutir, organizar y agitar a los estudiantes.

Las dos principales escuelas de arte parisinas se unieron para crear el Atelier Populaire (Taller Popular), produciendo cientos de imágenes en silk-screen en lo que algunos consideran la más impresionante expresión de arte gráfico político nunca lograda.

A través de París se mostraba un afiche con la cara de De Gaulle y las palabras "Sé joven y cállate". En las paredes, los graffitis proclamaban una nueva poesía de protesta. "Sé realista, exige lo imposible", decía uno. "Bajo los adoquines está la playa", decía otro. Un tercero resumía la euforia de los manifestantes y el estupor del establishment: "La revolución es increíble porque es real".

Pocas semanas después, Cohn-Bendit recibía una orden de deportación y se convertía en figura revolucionaria internacional. El catalizador de su fama fue la televisión. En 1968, dos innovaciones tecnológicas transformaron los noticiarios nocturnos: el uso del videotape, barato y reutilizable, en lugar del celuloide; y las emisiones de los hechos del día, con las que imágenes de la rebelión, a menudo sin editar, eran diseminadas por el mundo casi al momento.

Los estudiantes de Berkeley y Columbia celebraban las barricadas de París ante las pantallas de TV, mientras los franceses se entusiasmaban con las grandes manifestaciones contra la guerra. "Fuimos la primera generación televisiva", dijo más tarde Cohn-Bendit.

"Un grupo revolucionario moderno va a la televisión, no a la fábrica", señaló el fallecido Abbie Hoffman, uno de los grandes agitadores políticos de 1968, que ayudó a provocar la sangrienta batalla entre los manifestantes contra la guerra y la policía durante la convención presidencial demócrata de Chicago. Mientras la policía los atacaba, los manifestantes cantaban: "El mundo entero está mirando".

Y, por primera vez, era verdad. Vietnam se convirtió en la primera guerra que llegó a las pantallas de los hogares de Estados Unidos, y las imágenes eran tan crudas y viscerales como diluidas y controladas son hoy día.

 

EL MUNDO SE ENCIENDE

El movimiento contra la guerra comenzó en los campus universitarios de Estados Unidos. Tomó como ejemplo a la campaña por los derechos civiles encabezada por Martin Luther King y muchos de sus principales activistas crecieron protestando contra la segregación racial en el sur.

"Lo primero que aprendías en el movimiento por los derechos civiles era que el enemigo era el miedo, y que superarlo era el propósito mismo de la lucha", dice Tom Hayden, uno de los más prominentes activistas contra la guerra. Mientras escalaba la cifra de bajas en Vietnam, el movimiento contra la guerra crecía en fuerza y autoridad.

En 1965, los Estudiantes para una Sociedad Democrática (SDS) organizaron en Washington una marcha por la paz que reunió a 20 mil personas. En 1967 se realizaron más de 70 protestas antibélicas en los campus universitarios, sólo en octubre y noviembre. Para la primavera del hemisferio norte de 1968, unas 30 universidades al mes estaban protestando y el movimiento contra la guerra se había trasladado a las calles y, de Estados Unidos, al mundo.

En abril de 1968 se registraron disturbios altamente organizados en Berlín, tras el intento de asesinato del líder de izquierda Rudi Dutscke. En Varsovia, el Gobierno cerró ocho facultades y encarceló a casi mil estudiantes después de protestas contra la censura estatal. En Italia, la Universidad de Roma fue cerrada durante dos semanas tras violentas manifestaciones contra la brutalidad policíaca.

En España, los estudiantes marcharon contra el régimen fascista de Franco, que cerró la Universidad de Madrid durante un mes. En Brasil, tres manifestantes fueron muertos cuando marchaban contra la Junta Militar. Hasta "la somnolienta ciudad de Londres", como la llamó más tarde Mick Jagger, tuvo su protesta violenta, el 17 de marzo, ante la Embajada de Estados Unidos. Pero los llamados "disturbios de Grosvenor Square" fueron sólo una tormenta en una muy inglesa taza de té.

 

LOS YIPPIES Y LA BATALLA DE CHICAGO

Mientras Gran Bretaña hervía a fuego lento, Estados Unidos entraba en furia. El 4 de abril, Martin Luther King era asesinado por un francotirador en Memphis. Su muerte choqueó a un Estados Unidos ya traumatizado y provocó dos noches de disturbios en varias ciudades.

Se movilizó a la Guardia Nacional y en Chicago el siniestro alcalde Daley ordenó "disparar a matar". En Washington D.C. fueron muertos 12 negros. Stokeley Carmichael, fundador de los Panteras Negras, milicia del poder negro que postulaba la revolución violenta, dijo: "Ahora que se echaron al doctor King es el momento para terminar con esta mierda de no violencia".

Hubo graves disturbios en California y Nueva York. Un año después del llamado "verano de amor", el país se encaminaba a un verano de violencia y miedo.

Comenzó el 5 de junio con otro asesinato, esta vez del senador demócrata Robert Kennedy, presunto heredero de la Presidencia del país. Una nación traumatizada se preparó para las convenciones presidenciales republicana y demócrata. En Miami, a mediados de agosto, Richard Nixon se convirtió en el candidato republicano y los medios se trasladaron a Chicago para la convención demócrata.

Los activistas contra la guerra planeaban una manifestación que iba a "cerrar la ciudad" durante la convención, pero el alcalde Daley les negó la autorización y sólo llegaron unos cuantos miles de manifestantes. Aparecieron los "Yippies". Dirigidos por Abbie Hoffman y Jerry Rubin, eran quizás el grupo más pequeño pero más efectivo de provocadores políticos que surgió en 1968.

Los Yippies, o Partido Internacional de la Juventud, eran activistas de izquierda surgidos del submundo hippie estadounidense con una visión de la revolución que, como dijo un comentarista, tenía "más de Groucho Marx que de Karl Marx". Pero atraían a las cámaras de televisión. Llegaron a Chicago a protestar y nombraron como candidato a la Presidencia a un cerdo llamado Míster Pigasus.

La policía intervino arrestando a Hoffman, Rubin, al cantante folclórico Phil Ochs y a Míster Pigasus, quien, según denunció Hoffman más tarde, fue interrogado y acusado de desórdenes. Corrió el rumor de que los Yippies habían planeado poner LSD en el agua potable de la ciudad. Al mismo tiempo, tropas soviéticas irrumpieron en Checoslovaquia, poniendo abrupto final a la breve "primavera" de reformas de Praga.

En Chicago, manifestantes que enarbolaban banderas Yippies y del Vietcong se enfrentaron a la policía. Entonces, ante las cámaras de TV, se desató la batalla de Chicago. Duró cinco días y tanta fue la brutalidad policíaca contra los manifestantes, los espectadores y los medios, que la convención demócrata fue interrumpida.

El mundo despertó con imágenes de una violencia policial sin precedentes. La batalla de Chicago se convirtió en una de las líneas divisorias con que Estados Unidos se definió en 1968. En noviembre, Nixon ganó la Presidencia y ordenó la represión final contra el movimiento revolucionario.

 

EL ESPÍRITU LANGUIDECE

Para entonces, el espíritu de 1968 se había debilitado también en Francia. El 13 de mayo, los sindicatos franceses llamaron a una huelga general por mejores salarios y mejores horarios y condiciones de trabajo. Pareció por un momento que Francia estaba a punto de protagonizar otra revolución pero la improbable alianza de estudiantes y trabajadores fue una ilusión.

"Trabajadores y estudiantes nunca estuvieron unidos", admitió Cohn-Bendit años después. "Los trabajadores querían una reforma radical en las fábricas. Los estudiantes querían un cambio radical en la vida".

Ese idealismo juvenil, sin planificar y mal definido, se desvaneció casi tan rápidamente como floreció. A pesar de todo el fermento revolucionario de mayo del 68, el año terminó con De Gaulle todavía en el poder, Nixon en la Casa Blanca y la guerra de Vietnam escalando más allá de todas las predicciones.

En Praga, la llegada de los tanques rusos en agosto fue quizás la imagen más triste de la revolución juvenil de 1968. ¿O correspondió ella al movimiento estudiantil de México, donde cientos de estudiantes fueron masacrados en octubre por el Batallón Olímpico en la plaza de Tlatelolco?

Cuando, dos semanas más tarde, en los Juegos Olímpicos de México, los atletas estadounidenses Tommie Smith y John Carlos alzaron sus puños en el saludo del Poder Negro, pareció un gesto de desafío. La revolución juvenil de 1968 estaba terminada. En su lugar vinieron formas más oscuras de violencia y terrorismo: las células Baader-Meinhof en Alemania Occidental, las Brigadas Rojas en Italia y el renacimiento del IRA en Irlanda del Norte.

Todas tenían sus raíces en los turbulentos sucesos de 1968. Para los años ochenta, tanto Estados Unidos como Gran Bretaña habían elegido a líderes ultraconservadores. "Estamos arrancando lo que se sembró en los sesenta", tronó Margaret Thatcher en 1982. "Una sociedad donde los viejos valores de la disciplina y la moderación fueron denigrados".

Sin embargo, a 40 años de 1968, el significado y el legado de ese año volátil todavía se discute. Muchos en la derecha siguen viéndolo como el epítome de lo irresponsable, errático y peligroso de los sesenta, mientras otros en la fracturada izquierda todavía llevan luto por 1968 como el último gran momento de la posibilidad revolucionaria.

La verdad se ubica probablemente a medio camino, pero no hay duda de que algo único y potencialmente revolucionario ocurrió en el mundo, algo que sigue configurando al presente en formas no previstas por quienes participaron en las protestas.

Historiadores afirman que 1968 fue el epicentro de un cambio: marcó "el inicio del fin de la guerra fría y el amanecer de un nuevo orden geopolítico". Fue también el comienzo de la protesta moderna y de las muchas luchas que vinieron luego: desde el feminismo hasta la conciencia ecológica.

Cohn-Bendit, el rostro de mayo del 68, es ahora un líder del Partido Verde en el Parlamento Europeo. Pero el espíritu perdura, tal vez en forma mítica, quizá como una persistente sensación de las posibilidades que el activismo de masas tuvo alguna vez.

"Si el 68 no tiene importancia, como asegura la derecha, ¿por qué entonces sigue siendo tan simbólico?... Yo haría énfasis en que hizo tomar conciencia. Era enteramente posible que el pueblo estadounidense hubiera aceptado la guerra de Vietnam, pese a todas sus bajas y sus impuestos, tal como apoyó la guerra de Corea [El 68] cambió la conciencia de Estados Unidos", dice Tom Hayden, uno de los activistas de Chicago.

Eso es quizás, en sí mismo, suficiente legado.

*The Observer

Ecuador llevará a la OEA caso de ciudadano muerto en ataque colombiano contra las Farc

Ecuador llevará a la OEA caso de ciudadano muerto en ataque colombiano contra las Farc

"La muerte del señor Franklin Aisalla y el traslado de su cadáver a Colombia constituyen violaciones de los derechos humanos, derivadas de una acción militar al margen del derecho internacional", señaló un comunicado de la Cancillería ecuatoriana.

24/03/2008

El gobierno anunció esta noche que pedirá la intervención del secretario de la OEA en el caso de un ecuatoriano que murió en el campamento de las FARC atacado por Colombia el 1 de marzo en este país, y dijo que Bogotá violó sus derechos humanos al margen del derecho internacional.

En un comunicado, la Cancillería indicó el gobierno apoyará a la familia en su búsqueda de reparaciones y explicaciones por parte de Colombia.

Señaló que ante una información del Ministerio de Defensa colombiano sobre una posible vinculación del ecuatoriano Franklin Aisalla Molina con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, "tal cuestión deberá ser eventualmente probada a través de los pertinentes canales legales y no es, de probarse cierta, un eximente de violación a los derechos humanos del señor Aisalla".

"La muerte del señor Franklin Aisalla y el traslado de su cadáver a Colombia constituyen violaciones de los derechos humanos y garantías de un ciudadano ecuatoriano, derivadas de una acción militar al margen del derecho internacional", afirmó la Cancillería.

Detalló que debido a que la muerte del ecuatoriano "está conectada" con la incursión militar colombiana en suelo ecuatoriano para atacar el campamento rebelde instalado clandestinamente, la cual fue rechazada por la Organización de los Estados Americanos (OEA), "Ecuador apelará a la acción del Secretario de la OEA (José Miguel Insulza) a fin de hallar una solución definitiva del caso".

AP

Latercera.cl

 

El Ejército Popular se moderniza

El Ejército Popular se moderniza

La Nacion.cl

Domingo 23 de marzo de 2008   

 Por R. Falksohn, S. von Ilsemann y A. Lorenz 

En 2012 sus submarinos doblarán a los de EEUU

Para el régimen de Beijing, los disturbios en Tíbet confirman su planteamiento de que fuerzas armadas altamente modernas son indispensables para preservar su poder. Al reforzarlas con equipamiento de última generación, China espera mantener el control en casa y ganar respeto en el extranjero.

A comienzos de este mes, el Congreso Nacional del Pueblo, el seudo parlamento de Beijing, aprobó un fuerte aumento de 17,6 % en el presupuesto militar de China. En los próximos 12 meses, el Ejército Popular de Liberación dispondrá de algo menos de 418 mil millones de yuanes (unos 60 mil millones de dólares) para comprar nuevos misiles, tanques, bombardeos y buques de guerra, así como para entrenar nuevas unidades. Esta gigantesca suma representa todavía sólo una décima parte del gasto militar de Estados Unidos y sin embargo el aumento representa un significativo salto adelante. La amplitud del incremento militar deja en claro para los tibetanos que Beijing tiene la capacidad de defender sus intereses y edictos con una masiva potencia militar. Genera también especulaciones en el extranjero de que China concretará su meta logística de largo plazo de ponerse militarmente a nivel de EEUU. En la última década, el presupuesto militar de Beijing ha crecido mucho más rápido que su economía. La decisión también provoca inquietudes en países vecinos como Japón, Vietnam y Corea del Sur, pese a las seguridades dadas por el liderazgo chino en el sentido de que pretende aumentar su poder por medios pacíficos y que gran parte de su creciente presupuesto militar está destinado a pagas más altas y mejores cuidados para sus soldados. En un reciente informe titulado "Poder militar de la República Popular China en 2008", el Pentágono concluye que "hay mucha incertidumbre rodeando el curso futuro de China, particularmente en el área de su expansivo poder militar y de cómo ese poder podría ser utilizado". El informe deja claro, sin embargo, que las "expansivas y mejoradas capacidades militares (de China) están cambiando los equilibrios militares en el Este asiático". Algunos temen que China esté desarrollando su poderío militar en un esfuerzo por convertirse en una nación que podría invadir un día a sus vecinos, como la Alemania militarista y el Japón imperial del pasado.

Otros se preguntan si el partido comunista chino está mejorando su trato a los soldados porque ahora persigue objetivos más allá de sus fronteras nacionales. Y también está la pregunta de si el brutal y sostenido tratamiento al Tíbet es característico de las políticas de un estado agresivo que una vez apoyó al Khmer Rojo en Camboya, atacó al socialista Vietnam y desató una guerra fronteriza con India. Lo seguro es que la República popular, con sus 1,3 mil millones de habitantes, ha hecho más que alzarse a ser la cuarta mayor economía del mundo. También está en el proceso de convertirse en una formidable potencia militar. "Nuestras tropas", proclama el país en su propaganda, "marchan hacia el sol".

 

Beijing sigue el ejemplo de EEUU

Militarmente al menos, China está usando como modelo a EEUU. Los estrategas de Beijing prestaron estrecha atención al enfoque estadounidense de guerra relámpago para destruir al ejército iraquí en 1991. Más tarde, en los Balcanes, Afganistán y nuevamente en Irak, las fuerzas armadas de EEUU demostraron ser inmensamente superiores a sus enemigos, con sus bombarderos Stealth, sus misiles guiados de precisión y sus sistemas computarizados. El Ejército Rojo no puede hacer alarde de algo siquiera remotamente comparable. Para solucionar el déficit, Beijing se embarcó en una vigorosa campaña para revitalizar su ejército, fuerza aérea y marina. El tamaño de las fuerzas armadas chinas cayó de 4,75 millones de efectivos en 1981 a 2,3 millones hoy, sin incluir a los 660 mil integrantes de la Fuerza Popular de Policía Armada y a la no poco relevante milicia del pueblo. Pero esto es simplemente una racionalización eficiente de las fuerzas armadas: la meta es hacerlas más efectivas para operar sistemas computarizados de comunicaciones entre los comandantes y las tropas en terreno, para enviar a la batalla a combatientes bien entrenados y para ser capaces de ganar rápidamente guerras regionales contra enemigos dotados de equipamiento moderno.

Los generales y almirantes de Beijing saben que pasará largo tiempo antes de que puedan estar a nivel de EEUU, pero quieren ser a lo menos suficientemente fuertes "para no recibir empujones". Una de las maneras en que esperan desarrollar su poder militar es con un programa de misiles que los estadounidenses describen como "el más activo de todo el mundo". Incluye misiles cruceros de precisión hechos en China y misiles cruceros anti-buques con un alcance de mil 500 kilómetros, que pueden amenazar a grupos enemigos de portaaviones. Los estrategas militares chinos han puesto también su mirada en el espacio. El ejército, en un esfuerzo conjunto con institutos civiles de investigación, planea enviar un astronauta a la luna en 2020. A comienzos del año pasado, un misil interceptor chino destruyó un satélite climático desactivado, en una demostración de la capacidad de Beijing para derribar blancos en trayectorias orbitales cercanas a la Tierra. Así como el único propósito de los militares era en el pasado actuar como un "Gran Muro de Acero" y defender la patria, parte de su nueva misión será asegurar los recursos naturales y las rutas de transporte más allá de las fronteras de China. La armada, que cuenta ahora con más de 59 submarinos, se está aventurando en el océano Pacífico y en el Índico. Despliega buques de guerra en los estrechos de Malaca, por donde pasa el 80% de las importaciones petroleras de China, para proteger a los buques-cisterna contra bloqueos y ataques.

El más importante socio de China solía ser Rusia, donde la República Popular compraba sus aviones, buques y misiles, adquiriendo en el proceso las correspondientes licencias de producción. Pero la relación se ha enfriado recientemente. Los rusos están repensando la sensatez de vender tanto material militar a quien es hoy un adversario potencial más fuerte. Los chinos, por su parte, prefieren desarrollar sus propias armas. Varios acuerdos importantes han sido suspendidos porque ambos países no han podido ponerse de acuerdo en los precios y no hay en el horizonte nuevas órdenes significativas. Sin embargo, las ramas individuales de las fuerzas armadas chinas siguen ordenando su equipamiento básico a Rusia. La fuerza aérea china ha comprado 285 Sukhoi Su-27 y Su-30, gastando en Rusia por esos aviones de combate 26 mil millones de dólares sólo en 2006. Ahora ensambla sus propios aviones de guerra bajo licencia rusa y ha desarrollado su propio caza de combate, el Jian-10. Los rusos han vendido también a los chinos destructores y 12 submarinos diésel. Los astilleros chinos fabrican actualmente sus propios submarinos, dos de los cuales ya han sido probados. Sus ojivas nucleares pueden alcanzar blancos ubicados hasta a 8 mil kilómetros, lo que incluye algunas ciudades estadounidenses. Hacia 2012 habrá en los océanos del mundo el doble de submarinos con la bandera roja de cinco estrellas de China que submarinos con la bandera de las estrellas y franjas. Hay también crecientes indicios de que China piensa construir portaaviones, que siguen siendo el más convincente atributo de una potencia naval de primer orden. En el puerto nororiental de Dalian, ingenieros desarman actualmente al Varyag una reliquia comprada barata del arruinado imperio soviético.

 

Militares plácidos con garrote escondido

Los chinos ya se atrevieron a desafiar a EEUU, todavía y de lejos la potencia naval dominante en el mundo. En octubre de 2006, un submarino chino provocó un sobresalto en la competencia cuando emergió repentinamente a la superficie cerca del portaaviones Kitty Hawk. Los estadounidenses no habían detectado que el submarino se había deslizado silenciosamente bajo su grupo de tareas. Hay expertos convencidos de que lo que el coronel Chen Zhou llama una simple "coincidencia" fue en la práctica un mensaje a la marina de EEUU, notificándole que en el futuro ya no podrá hacer lo que quiera en el Pacífico.

A fines del año pasado, Beijing, sin dar razones, prohibió al Kitty Hawk participar en una visita de la flota a Hong-Kong, programada con mucha anterioridad. Si los chinos lograsen mantener a raya al poderío naval estadounidense, esto podría jugar un papel decisivo en el destino de Taiwán. Beijing amenazó con atacar a Taiwán si la isla declara su independencia. China tiene cerca de mil misiles balísticos de corto alcance desplegados en sus costas apuntado directamente a Taiwán. Y ha venido sumando 100 más cada año. Los líderes militares de Beijing, que tienden a parecer plácidos en el escenario internacional y que han proporcionado tropas a misiones de paz de Naciones Unidas, llevan "un garrote realmente grande escondido tras sus espaldas", dice el ex ministro taiwanés de defensa Chong Pin-lin. Para salvaguardar vidas civiles, los misiles chinos apuntan a blancos programados en las bases aéreas y guarniciones militares de Taipei, para convencer así a los taiwaneses que harían mejor en regresar al continente. El experto Chong estima que esos ataques de precisión serán posibles a partir de 2010. Pero el gobierno chino también pretende usar sus baterías de misiles para disuadir a EEUU y Japón de acudir en ayuda de Taiwán. Ataques efectuados cerca de la flota estadounidense buscarán demostrar que "somos capaces y estamos decididos a destruir a un grupo de portaaviones", dice Zhao Xijin, el ex comandante adjunto del Segundo Cuerpo de Artillería de China.

Taiwán no es el único posible escenario de guerra para China. Beijing está enfrentado a Japón por los yacimientos de petróleo y gas en el mar de la China del Este, y con Malasia, Vietnam, Taiwán y las Filipinas a raíz de las islas Spratly, un grupo de desolados atolones y arrecifes en el mar de la China del Sur donde también se cree que hay depósitos de petróleo y gas.

Según el primer ministro Wen Jiabao, toda esta excitación en torno del gran presupuesto militar del país es excesiva. "Si se considera que China tiene 1,3 mil millones de personas, un territorio de 9,6 millones de kilómetros cuadrados y 22 mil kilómetros de fronteras nacionales, los gastos son adecuados y, de hecho, más bajos que los de muchos países", dice Wen. Como presidente de la Comisión Militar Central del partido, líder partidario y presidente del país, Hu Jintao es también el comandante en jefe de las fuerzas armadas de China. Cada vez que visita a las tropas se pone un tradicional traje Mao verde oliva. Luego se sienta con los soldados en las barracas, quienes, descansando obedientemente en sus rodillas, recitan eslóganes de propaganda y escuchan las recomendaciones de Hu.

Der Spiegel
The New York Times Syndicate