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Centros Chilenos en el Exterior

Cultura

Invitación Acto Principal Día de la Música Nacional

Invitación Acto Principal Día de la Música Nacional

PAULINA URRUTIA FERNÁNDEZ, MINISTRA PRESIDENTA DEL CONSEJO NACIONAL DE LA CULTURA Y LAS ARTES TIENE EL AGRADO DE INVITARLO A USTED A LA CELEBRACIÓN DEL DÍA DE LA MÚSICA NACIONAL A REALIZARSE EL DÍA SÁBADO 22 DE NOVIEMBRE, A TRAVÉS DE LA REALIZACIÓN DE MÁS DE CIEN ACTIVIDADES EN DIVERSAS COMUNAS, PROVINCIAS Y REGIONES A LO LARGO DE TODO EN EL PAÍS.

PARA MAYORES INFORMACIONES DE LAS ACTIVIDADES EN SU COMUNA, CONTACTARSE CON LAS DIRECCIONES REGIONALES DE CULTURA.

 EN ESTA OCASIÓN LOS ACTOS PRINCIPALES SERÁN:

 I .- EN SANTIAGO, EN ESTACIÓN MAPOCHO LOS DÍAS 21 Y 22 DE NOVIEMBRE A LAS 21:00 HRS CON LOS PROGRAMAS LUIS ADVIS SINFÓNICO Y VICTOR JARA SINFÓNICO, RESPECTIVAMENTE A CARGO DE LA ORQUESTA SINFÓNICA DE LA UNIVERSIDAD DE CONCEPCIÓN.

 LAS INVITACIONES (DOBLES) SE RETIRAN EN LA ESTACIÓN MAPOCHO Y EN DEPENDENCIAS DEL FONDO DE LA MÚSICA A PARTIR DEL DÍA MARTES 18 DE NOVIEMBRE.

 II.- EN CONCEPCIÓN, FORO DE LA UNIVERSIDAD DE CONCEPCIÓN EL DÍA 22 DE NOVIEMBRE A PARTIR DE LAS 15:00 UNA MUESTRA DE ROCK CON LA PARTICIPACIÓN DE 13 DESTACADAS BANDAS DE LA ESCENA REGIONAL.

Neruda, la figura más influyente de Latinoamérica

Neruda, la figura más influyente de Latinoamérica

Miércoles 5 de noviembre de 2008

Lanacion.cl / Agencias 

Esto, según una votación popular organizada por la señal Antena 3 de la TV española. En el mismo concurso fué seguido por García Márquez, Vinicius de Moraes y Octavio Paz. En el concurso "Grandes chilenos" realizado a nivel local este mismo año, Neruda resultó en noveno puesto.

Foto: Memoria Chilena  

El chileno Pablo Neruda fue elegido por votación popular -en un certamen organizado por el canal de TV español Antena 3- como uno de los personajes más influyentes de la cultura latinoamericana junto al colombiano Gabriel García Márquez y el brasileño Vinicius de Moraes .

El concurso duró seis meses y se realizó por votación popular entre miles de personas de todos los países latinoamericanos y buscaba identificar a los 100 personajes que más han influido en la cultura latinoamericana. La elección tenía pior finalidad además, celebrar los diez años de la instauración de la Capital Americana de la Cultura, que se propone divulgar la cultura latinoamericana de una manera rigurosa, didáctica y entretenida, junto con profundizar en el conocimiento de los personajes del continente americano.
 
La votación se realizó en dos fases. En la primera la votación fue por países y en la segunda fase los personajes aportados por todos los países latinoamericanos fueron puestos a votación común, de donde salió la lista definitiva ordenada por votos:

Brasil es el que obtuvo mayor número (14) de personajes influyentes en la cultura continental, seguido por México (12), Colombia y Argentina (9 cada uno), Perú (7), Venezuela (6) y Chile, Cuba, Ecuador y Guatemala, con 4 cada uno. Los demás países tienen tres o dos, pero hay cuatro personajes que no fueron asignados a ningún país: Simón Bolívar, Andrés Bello (ambos venezolanos), Carlos Gardel (uruguayo-argentino) y Ernesto Ché Guevara (argentino).

En el caso chileno, además de Neruda aparecen Víctor Jara, Gabriela Mistral y Violeta Parra. Es notable sin embargo que el profeta no brilló en su tierra, porque en el mismo concurso celebrado a nivel local titulado "Grandes chilenos", el poerta quedó en noveno lugar. En el concurso de el canal de TV estatal, las cifras arrojaron que el chileno más influyente fue el ex Presidente Salvador Allende, seguido por Arturo Prat y relegando a Neruda después de Alberto Hurtado, Víctor Jara, Manuel Rodríguez , José Miguel Carrera, Lautaro y Gabriela Mistral.

Por su parte los nueve argentinos están encabezados por Jorge Luis Borges y Julio Cortázar, y también aparecen en la nómina el dibujante Quino (autor de Mafalda), la cantante Mercedes Sosa y el músico Astor Piazzolla.

Entre los colombianos aparece la cantante Shakira; la nómina de México es encabezada por Pancho Villa; los dos salvadoreños son el poeta Roque Dalton y el ex presidente Napoleón Duarte; los dos nicaragüenses son el poeta Rubén Darío y el revolucionario Augusto César Sandino. La nómina de Perú es encabezada por José Gabriel Condorcanqui, revolucionario de finales del siglo XVIII, más conocido como Túpac Amaru.

 La lista completa

El top 100 incluye no solo a la intelectualidad de la región, sino también a gente como Pelé, Shakira, Juanes, el dibujante Quino, el comediante Cantinflas y a Ricardo Arjona. La lista completa más sus biografías está disponible en www.cac-acc.org.

1) Pablo Neruda , 2) Gabriel García Márquez, 3) Vinicius de Moraes, 4) Octavio Paz,  5) Andrés Bello, 6) Jorge Luis Borges, 7) Rubén Darío, 8) Rómulo Gallegos, 9) Gabriela Mistral, 10) Simón Bolívar, 11) Miguel Ángel Asturias, 12) Carlos Gardel, 13) Raúl García Zárate, 14) Oscar Niemeyer, 15) Juanes, 16) Alejo Carpentier, 17) Frida Kahlo, 18) Augusto Roa Bastos, 19) Julio Jaramillo, 20) Franz Tamayo, 21) Astor Piazzolla, 22) Antonio Carlos Jobim, 23) Alfonso Reyes, 24) Arturo Uslar Pietro, 25) José María Figueres Ferrer, 26) Quino, 27) Jorge Amado, 28) María Isabel Granda Larco, 29) Pedro Henríquez Ureña,  30) Eugenio María de Hostos, 31) Mercedes Sosa, 32) Cecilia Meireles, 33) Fernando Botero, 34) Violeta Parra, 35) José Martí, 36) Machado de Assis, 37) Ernesto Guevara, 38) Rigoberta Menchú, 39) Miguel Hidalgo, 40) Tarsila do Amaral, 41) Julio Cortázar, 42) Francisco José de Caldas, 43) Roque Dalton García, 44) Jesús Soto, 45) João Gilberto, 46) Benito Juárez, 47) Víctor Jara, 48) Gonzalo Arango, 49) Mario Moreno, 50) Joaquín Torres García, 51) José Carlos Mariátegui La Chira, 52) Francisco de Paula Santander, 53) Jorge Negrete, 54) Froylán Turcios, 55) Ricardo J. Alfaro, 56) Mário de Andrade, 57) Domingo Faustino Sarmiento, 58) Justo Arosemena, 59) Policarpa Salavarrieta, 60) Oswaldo Guayasamín, 61) Shakira, 62) Augusto César Sandino, 63) Pelé, 64) Paulo Coelho, 65) Juan Carlos Onetti, 66) José Antonio Abreu, 67) José Vasconcelos Calderón, 68) Mario Vargas Llosa, 69) Juan Luis Guerra Sijes, 70) Roman Chalbaud, 71) Julia de Burgos, 72) Carlos Mérida, 73) Juan Diego Flórez Salom, 74) José Hernández, 75) Manuel Elkin Patarroyo, 76) Juana Inés de la Cruz, 77) Adela Zamudio, 78) Alicia Moreau de Justo, 79) João Guimarães Rosa,  80) Eloy Alfaro, 81) Pancho Villa, 82) Gertrudis Gómez de Avellaneda, 83) José Napoleón Duarte, 84) Carlos Drummond de Andrade, 85) Graciliano Ramos, 86) Dolores del Río, 87) Luis Alberto del Paraná, 88) José Gabriel Condorcanqui, 89) Juan Pablo Duarte, 90) Guillermo Meneses, 91) Ricardo Arjona, 92) Adolfo Pérez Esquivel, 93) Luis Muñoz Marín, 94) Carmen Lyra, 95) Wilfredo Lam, 96) Manuel Ricardo Palma Soriano, 97) Jorge Icaza Coronel, 98) José Alfredo Jiménez Sandoval, 99) Eduardo Abaroa Hidalgo, 100) José Francisco Morazán Quezada.

 

Entrevista al biografo de Neruda, David Schidlowsky

Entrevista al biografo de Neruda, David Schidlowsky

"A través de Neruda nos acercarnos a los fenómenos políticos y poético del siglo XX"

Mario Casasús

El Clarín de Chile

El doctor en literatura David Schidlowsky (Alemania, 1954) concedió una entrevista a Clarín.cl el 2 de julio de 2006, cuando no tenía la certeza de que publicarían en Chile su monumental biografía sobre Neruda. Dos volúmenes y 1,337 páginas integran: Neruda y su tiempo. Las furias y las penas (RIL, 2008); por fin saldrá a la venta en las librerías chilenas, después de 12 años de investigación y de permanecer por 5 años circulando únicamente entre Alemania y la dispersa cofradía nerudiana.

Neruda y su tiempo. Las furias y las penas (RIL, 2008) ha causado todo tipo de polémicas y comentarios; en México, La Jornada publicó una reseña escrita por Iván Quezada (25.07.2004); desde Estados Unidos, el crítico literario Enrico Mario Santí realizó un ejercicio de literatura comparada entre las biografías de Hernán Loyola y David Schidlowsky, en Rostro y rastro de Pablo Neruda (Estudios públicos; otoño, 2004) y el profesor de North Carolina State University, Greg Dawes envió a la revista Nerudiana una viñeta con las carencias ideológicas que -según él- tiene la investigación de Schidlowsky (julio, 2007).

En resumen, todos los nerudólogos, nerudianos y nerudistas se ocuparon de estudiar las 1,337 páginas de Las furias y las penas . Neruda y su tiempo (Alemania, 2003) ; Clarín.cl ofrece a sus lectores una nueva entrevista, así como adelantamos -en exclusiva- la publicación del libro en Chile y la comercialización vía Internet; su extraordinario trabajo no pasó inadvertido, nadie puede considerarlo un libro antinerudiano, se trata de situar a Neruda con sus grandes luces, sin embargo con sus sombras, en una interesante apuesta de RIL Editores por la Bibliodiversidad. 

MC.- Doctor Schidlowsky, el 2 de julio de 2006 le preguntaba la posibilidad de un nuevo tiraje para su biografía de Neruda en Chile; los directivos de RIL editores ya nos dieron la primicia el 20 de enero de 2008 ¿qué ha cambiado desde entonces?

DS.- Bueno, el libro después de meses de trabajo intensivo de correcciones, modificaciones, agregados y actualización con nuevo material encontrado, será publicado por la editorial RIL y estará a disposición del público en Chile por estos días de octubre. Hay que recordar que la primera edición en 2003 (por la editorial Wissenschaftlicher Verlag Berlín) fue muy rápida, casi sin correcciones finales, ya que después de que una renombrada editorial española al último momento, en diciembre el 2002, anunció que por razones económicas no estaban en condiciones de publicar un trabajo así, tuve que buscar financiamiento propio para que el libro saliera a circulación entre los 30 años de la muerte de Neruda (septiembre de 2003) y su centenario (12 de julio de 2004). Este era el acuerdo con la editorial española de publicarlo entre estas dos fechas. Por eso no quedó otra cosa que hacer una edición rápida y espontánea, con dinero prestado, de pocos ejemplares -80 en total- en castellano, en una editorial privada alemana, con la cual estoy muy agradecido por su disponibilidad a publicarlo.

MC.- Las furias y las penas. Neruda y su tiempo (2003) fue una edición artesanal, que prácticamente circuló sólo en Alemania y entre biógrafos de Neruda. ¿Espera un desplome de la crítica chilena?, ¿cree que su libro será bienvenido por lectores chilenos no necesariamente especializados?  

DS.- Nunca he buscado "desplomar" a nadie, yo creo que en este mundo hay lugar para todos, para todas las opiniones, bajo la premisa, eso sí, de que se respeten los derechos humanos. Mi libro sobre Neruda viene en realidad a poner orden en lo que se desconocía de la biografía de Neruda, aclarar en las posibles cuestiones centrales de su vida y su obra, como también de fenómenos literarios y políticos de Chile y el mundo Latinoamericano/Europeo y la posición, reacción o negación de estos por parte de Neruda mismo. Lo interesante es que a través de la figura de Neruda se puede buscar hoy en día un acercamiento a fenómenos políticos y poético/culturales de una gran parte del siglo XX. Un siglo bastante corto, ya que en realidad, para muchos historiadores, comienza con la Revolución Rusa y termina con la caída del Muro de Berlín. Y en esa época Chile se establece como país, y también en uno donde repercuten profundamente los conflictos internacionales. Neruda juega un papel de gran importancia en el desarrollo de estos conflictos y su influencia en Chile, ya sea como observador o como actor principal o secundario. Para el lector chileno es un libro muy rico en detalles y breves biografías de los importantes portadores de la cultura y la política del país. Es un libro escrito para chilenos, que difícilmente los extranjeros le encontrarán tanto interés, sobre todo en los detalles del movimiento político/cultural del país. Aunque vale dejar en claro, que este libro no puede mostrar el todo, pero da una corta visión de ese todo. Aunque a su vez he buscado también, en lo posible dentro del margen de una biografía, sobre un poeta chileno, dar una visión del mundo en que Neruda se movía fuera de Chile y su influencia en Neruda, ya sea el mundo comunista, en sus diversas facetas, como también el mundo político cultural en América Latina.

MC.- La biografía que escribió aporta un valioso número de documentos inéditos; ¿centrando la mirada desde otra perspectiva se puede llegar a resultados diferentes?

DS.- No traté entregar las respuestas, sólo mostrar los documentos encontrados, una gran parte inéditos. Hay hechos y cuestiones que son difíciles de entender, que seguramente nunca podremos saber a fondo, en su totalidad. Siempre es posible mirar desde diferentes miradas, pero lo importante es no falsificar los hechos, sino posiblemente buscarle una u otra explicación, pero no una justificación. Hay por ahí un profesor norteamericano que explica que yo no puedo entender a Neruda por no ser yo un marxista, o un marxista como el profesor entiende que debe ser. Y así es posible justificar cualquier cosa. Indudablemente que para mí Neruda es un gran poeta, un ser humano que también tuvo sus sombras, las cuales no las he callado, ni por razones políticas ni por cualquier otro tipo de razones. Su difícil comportamiento con su primera mujer, pero también con sus amigos, aún aquellos que siendo de izquierda no siempre estuvieron de acuerdo en aceptar toda la política de la Unión Soviética. Neruda, como buen militante político de su partido, siempre mantuvo una posición pública de apoyo a la Unión Soviética, lo que a veces le produjo indudablemente problemas como la polémica del Premio Nobel -en 1958- a Pasternak, o sus diferentes posiciones frente a escritores como Jean Paul Sartre, José Revueltas, Howard Fast, sólo por nombrar algunos casos.

MC.-Finalmente, ¿qué nueva biografía investiga? ¿esperaremos otros 12 años?

DS.- Vale la pena recordar que mi investigación sobre Neruda se hizo con un mínimo de recursos financieros, sin ayuda institucional, ni de nadie. Por eso se demoró tanto en mostrar sus frutos. Este año además he publicado 2 libros en Alemania, uno sobre la primera esposa de Neruda, María Antonia Hagenaar "Maruca Reyes" y el segundo libro sobre Neruda y Alemania -sus escritores, sus políticos y las posiciones de Neruda con las 2 Alemanias-, cómo con el tiempo Neruda cambia sus opiniones sobre la RDA. Creo que por el momento, debo dejar esta temática de lado. A pesar de tener ya cosas preparadas para su publicación, no creo que vaya a publicarlas. Deseo dedicarme a investigar más de lo poco que he hecho sobre el escritor Roberto Bolaño.

http://www.elclarin.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=13638&Itemid=1

 

Concurso Chile con Mis Ojos 2008 TV Chile

Quedan sólo 8 días para participar del Concurso Literario "Chile con mis Ojos" de TV Chile !

Date prisa, corre al computador e ingresa al sitio web www.chileconmisojos.cl . Dale curso a tú imaginación y envíanos un breve relato, de no más de 120 palabras, sobre Chile. Un selecto jurado, presidido por el escritor chileno Hernán Rivera Letelier, serán los encargados de deliberar este prestigioso certamen organizado por la señal internacional de TVN.

Esta iniciativa permite a los seguidores de la señal internacional participar activamente entregando sus creaciones literarias inspiradas en nuestro país, las cuales luego son llevadas a la pantalla a través de TV Chile.

Tan sólo 10 días quedan para el cierre de la cuarta versión del Concurso Literario "Chile con mis Ojos", convocatoria exclusiva para el público que sigue esta señal televisiva fuera de Chile.

Se trata de una iniciativa que cuenta con el patrocinio y respaldo de la Dirección para la Comunidad de Chilenos en el Exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores, Dicoex,  la Academia Chilena de la Lengua y la Fundación Pablo Neruda y que pretende acoger la creación tanto de los chilenos residentes en el exterior como del público latino que conoce Chile a través de la pantalla. Su finalidad es poner al aire, en la forma de microespacios, las creaciones que resulten seleccionadas, permitiendo a sus autores hacerse parte de los contenidos de esa señal.

El tema de los relatos es Chile y todas sus manifestaciones culturales, su estilo es libre y su extensión no debe superar las 120 palabras.  Las obras pueden ser enviadas a través del correo postal normal o a través de la web www.chileconmisojos.cl hasta el 31 de octubre.

Nuestro jurado 2008 está presidido por Hernán Rivera Letelier, destacado escritor de la pampa chilena y compuesto por Alejandra Costamagna, Juan Antonio Massone, Andrea Maturana y Cristián Warken.

Este selecto grupo, escogerá un mínimo de 30 obras y un máximo de 45, las que se convertirán en realizaciones audiovisuales relatadas en off por actores nacionales e ilustradas con imágenes de nuestro país. Adicionalmente, los relatos ganadores serán publicados en el sitio web www.chileconmisojos.cl, y formarán parte de un libro de tiraje limitado, con fines exclusivos de difusión, el que se entregará a instituciones educacionales, organismos públicos, sedes diplomáticas, agrupaciones literarias y organizaciones culturales de Chile y el mundo.

 -Agradecemos su colaboración en la difusión de este concurso-

Constanza Jiménez M

Producción Chile con Mis Ojos

08 199 38 27

www.chileconmisojos.cl

 

CUERPO QUEBRADO

CUERPO QUEBRADO

"Cuerpo Quebrado", obra de danza teatro dirigida por Natalia Cuéllar, se vale del lenguaje de la danza Butoh para relatar la historia de Michelle Peña, Cecilia Labrín y Reinalda Pereira, tres mujeres desaparecidas durante la dictadura militar que se encontraban embarazadas al momento de su detención. En esta entrevista, Natalia Cuéllar revela, entre otras cosas, detalles del proceso de creación de "Cuerpo Quebrado", obra ganadora del premio Eugenio Guzmán a la mejor dirección en el Festival 8 para Directores Teatrales y que estará en cartelera hasta el 18 de octubre en la Sala Sergio Aguirre.

¿Cómo nació esta obra y cómo fue el proceso de creación?

Mi línea de trabajo se basa siempre en la temática de las mujeres, es una línea feminista, un trabajo de género. En un momento dije bueno, ¿cuál es la historia de las mujeres en este país? el tema de la violencia contra la mujer. ¿Qué pasó en Chile? Hubo una historia muy violenta, se las trató de una manera horrible, y por el hecho de ser mujeres recibieron un doble castigo: eran mujeres y políticas, así que había que castigarlas más. Y dije bueno, yo debo partir de mi historia, la historia de mi país, y desde ahí apuntar a que es una historia universal. Este proyecto nació porque tengo amigas que fueron torturadas, un gran amigo mío es hijo de una mujer detenida desaparecida, son cosas muy cercanas para mí, entonces dije bueno, es la historia que tengo encima, tengo que trabajar sobre esa historia. Si nosotros no tenemos memoria, podemos tener una situación similar en 20 o 30 años más, y si ayer les tocó a ellas, me puede tocar a mi, a ti, a las niñas de hoy día.

¿El hecho de que hayas nacido en 1973 tiene algo que ver con una cierta marca en ti relativa a la dictadura?

No es que yo esté marcada por la dictadura, estamos todos marcados por la dictadura. El hecho de que alguien tenga que pagar una mensualidad universitaria es porque está marcado por la dictadura. Nadie está libre de lo que pasó acá, nadie. No es mi historia, es la historia de todos nosotros. Si hay un niño hoy en día que tiene cuatro años y no tiene abuelo, ese niño también está marcado, tener una educación como la que tenemos, es porque estamos marcados.

Al momento de crear esta obra, ¿buscaste producir una tensión constante en el espectador?

Sí (risas). Yo quería que tuvieran la guata apretada todo el rato. Ese era mi objetivo. Yo creo que esa sensación se refuerza por el trabajo corporal del Butoh. A lo mejor con texto hubiera sido bastante menos denso, porque hablar de la tortura desde la corporalidad es distinto a hablar de la tortura desde el texto, por eso creo que es más potente el trabajo de "Cuerpo Quebrado".

¿Cuánto tiempo duró la investigación previa?

Un año. Fuimos a Villa Grimaldi y a Londres 38 muchas veces. Recogimos testimonios, fuimos a conocer a la mamá de Michelle Peña, a la mejor amiga, nos hicimos amigos de ella. Nosotros fuimos reconstruyendo la historia de Michelle Peña y por primera vez hicimos una reunión con todos los que la vieron con vida la última vez, entonces fuimos armando sus últimos días de libertad antes de que a ella la tomaran prisionera. Esto fue un año de investigación, de leer el informe Valech, el informe Rettig, y sobre todo ir emocionándose, ir más allá de la foto del dónde están, sino que quiénes eran. Fue un año de grabar en la Villa Grimaldi, de pasear, de estar adentro de la torre encerrados, de tratar de acercarse un poquito a lo que pudo haber sido la sensación de estar ahí encerrados.

El universo musical está muy bien utilizado en "Cuerpo Quebrado". ¿Podrías hablarnos un poco de esto?

El trabajo de la música también fue parte de una investigación bien profunda que hicimos en los centros de detención. Fuimos mucho a Villa Grimaldi. Allá grabamos, hicimos trabajos de meditación, ejercicios, y con respecto a la música, pusimos mucha atención a qué escuchaban los prisioneros, entonces estuvimos varias horas vendados escuchando. Y claro, ellos escuchaban pájaros, avionetas, y en los testimonios nos decían que cuando estaban encerrados el fierro de la puerta era algo que provocaba terror, además de que estaban todo el rato escuchando las torturas de los otros prisioneros, entonces nosotros dijimos bueno, dentro de ese ambiente sonoro, estaban constantemente los sonidos del horror. Siempre escuchando que alguien gritaba, o que iban a abrir la puerta para llevarte, y entre medio de eso se mezclaban avionetas, pajaritos, helicópteros, otras músicas que usaban para tapar los gritos... El trabajo musical se basó en eso, en esa investigación, en qué escuchaba el prisionero cuando estaba vendado, y era el sonido del horror.

¿Por qué tenías la necesidad de trabajar con nombres, con estas tres mujeres en específico?

Porque cuando les pones nombre, las humanizas. Son personas, no son fotos, esa es la diferencia. Y claro, hay miles de mujeres en Chile que pasaron por eso, pero si yo tomo tres, las acerco a mí, y les empiezo a tomar cariño, porque ahí el tiempo se detiene, ellas ya no son viejas, hoy día tendrían 60 años, pero se quedaron en los 24 y se convierten en personas, las tienes más cerca tuyo. Ahora ¿por qué escogimos a ellas tres específicamente? Porque fueron los casos más horrorosos que nosotros encontramos. Michelle Peña tenía ocho meses y medio de embarazo. Su guagua nació, está viva y la están buscando. En el caso de Reinalda Pereira ella tenía seis meses y fue horrible su muerte. Ella pide que la maten, intenta suicidarse, le inyectan cianuro y finalmente la guagua queda viva unos momentos más adentro de su cuerpo, o sea, un horror sobre otro horror. En el caso de Cecilia Labrín, su guagua también nació. Ella tenía 24 años. Entonces claro, no tienes espacio en tu cabeza para tanto horror. Se te acercan, cuando conoces a la mamá, cuando ves las fotos de niña, cuando ves sus objetos personales, se convierten casi en amigas, cercanas tuyas.

Eso es tan fuerte que imagino que ahora no puedes desligarte...

No, no puedo. Ninguno ha podido. Hemos ido a misas, a actos, te involucras con la persona, no con la ideología. Eso es un tema muy personal. Tu puedes estar de acuerdo o no con la ideología, pero te involucras más que nada con la humanidad y dices para ningún sector político puede volver a pasar. Nadie puede matar de esa manera.

¿Cuál fue la reacción de los familiares cuando comenzaste esta investigación?

Harto dolor. Esta gente ha tenido que aprender a vivir con el dolor diario, porque hay dos cosas: una es no saber qué le pasó a la persona, y otra no saber dónde está enterrada pero saber todo lo que le hicieron. Eso es tremendamente fuerte. Las madres saben que sus hijas fueron violadas cientos de veces, saben que se les aplicaron una serie de torturas espantosas, tienen muy claro todo lo que pasó, entonces evitamos hablar de eso con ellas, sino más bien de cómo eran ellas antes de esto, o sea qué les gustaba comer, que música les gustaba, anécdotas de niña, si tenían buen o mal humor, de que se reían, y en ese sentido fueron súper abiertas las mamás y las familias. Fueron completamente generosas. En el caso de Michelle Peña, la mamá nos pasó un chaleco que tenía de ella todavía, lo miramos, lo sentimos, fueron muy generosas, pero evitamos hablar con ellas del punto más doloroso, que era qué les hicieron a sus hijas. No quisimos entrar en el morbo de eso.

¿De qué modo esta investigación de la vida personal se plasma en una obra de danza teatro?

No se recoge a nivel de dramaturgia, no está reflejado ahí. Es más un trabajo para nosotros como intérpretes, para no hacer una planta de movimiento nada más, sino que al momento de empezar a improvisar, tenga algún sentido, provenga de alguna emoción. La madre nos cuenta que Michelle Peña se alegró mucho cuando se enteró de que estaba embarazada, entonces nosotros vemos el rostro de la madre, nos emociona y eso lo trasladamos a una improvisación. Ahí el movimiento nace con una emoción, no se transforma solamente en una maqueta, una planta de movimiento. Yo creo que la investigación se refleja más en ese sentido, en la emoción que el intérprete pone en esa coreografía, no tanto en lo dramatúrgico porque finalmente no es teatro realizado de una manera clásica.

Los vestidos de las intérpretes tienen un texto escrito ¿Qué dicen esos vestidos?

Es una carta que le escribe una amiga a Michelle Peña después que ella desaparece. Y la carta es preciosa porque ella le dice ’el vacío que tu dejaste desde que te fuiste’ y empieza a hablar de lo que ella se imagina: ’yo te imagino en la parrilla acostada, y sé que no vas a decir nada, sé que no dices ningún nombre, y te ríes, pero ves a tu pareja Ricardo Lagos y entonces lloras porque piensas en tu hijo sin futuro’. A ella la torturan embarazada, y la carta es esta despedida que le hace la amiga, años después. Eso es lo que tiene el vestido, la memoria, la memoria escrita.

El personaje masculino representa al feto, ¿no?

Es el feto, es una de las tres guaguas. Hay dos que nacieron, y de hecho yo estoy súper involucrada en la búsqueda de una, que ya no es guagua, sino un hombre, ya adulto. El intérprete representa a la guagua que crece, y uno puede tener mil versiones: ¿crece y nunca se entera? ¿nunca se entera pero trae una información genética que no es la de las personas que lo criaron? ¿o crece y se entera, mira para atrás y se pregunta y ahora qué cresta hago con esta historia que tengo encima? De todas maneras hay que pensar que fue torturada. Es una guagua torturada, y participa por eso de toda la coreografía en los momentos de tortura, porque ese feto fue torturado también.

El trabajo con la repetición que hay en la obra, ¿tiene que ver con la intensión de su densidad?

Si, tiene que ver con la densidad y la tensión, con la intención de provocar en el público casi un agotamiento. La tortura era reiterada, no tenía horario. Podían estar 36 horas torturando a una persona. Podía ser en la mañana, en la noche. Hay personas que estuvieron colgadas tres días completos...no había una medida de tiempo, y eso quisimos hacer con la repetición, que no hubiese tampoco medida. Que si el público llegaba a agotarse que fuera parte de ese proceso. Lo hicimos por buscar ese momento denso y marcar la repetición de la tortura, que era una y otra vez, y a veces sin sentido, no les hacían ninguna pregunta, solamente las torturaban.
Yo creo que uno tiene que enterarse que un grupo de chilenos fue capaz de hacerle eso a otro grupo de chilenos. Insisto, sin importar la ideología, se trata de pensar cómo la mitad de un país pudo aceptar que eso ocurriera.

¿Por qué quisiste incluir elementos multimedia en la obra?

Por exploración. Me pareció interesante explorar en lenguajes nuevos para mí. Siempre había trabajado desde el cuerpo, lo más minimal posible, desnuda si era posible, y aquí me pareció que tal vez la obra necesitaba de un tercer elemento además de la música. Sentía que podía ser muy pesado si era únicamente corporal, y que tal vez no podría sostenerlo todo con la mera corporalidad. Y también había cosas que no podía poner con los cuerpos. A mí me interesaba poner los perros, quería que el público viera los perros.

¿A que aluden esas imágenes?

A las violaciones con perros. A las mujeres se las violaban con perros. Entrenaban perros para violar. Les metían ratones por la vagina, ratas por la vagina. Cuando empiezas a leer todo eso dices tengo que hacer algo con esto, no puedo quedarme con toda esta información y no decir que esto pasó. Si me pongo a gritar y a protestar no tiene sentido. Mi lenguaje es el teatro y voy a hacerlo a través de esto. Yo tenía que hablar de la historia de mi país, porque hay mujeres que no saben que esto pasó. Había que hablar. El no más tiene sentido cuando tu te enteras, y de verdad dices no más, ni para un lado ni para el otro.

 
Maira Mora / Periodista Facultad de Artes U.de Chile

Poema a los compañeros asesinados en Pando por las hordas fascistas

Es de un compañero de Santa Fe, Argentinamás allá de la categorización de "indio", "indígena",  "originario" y/o "campesino" esta el sentir de un hermano que manifiesta su entender desde afuera lo ocurrido en Pando, haciendo uso de uno de estos términos...  Sobre el Puente de Sangre (poema)

 SOBRE EL PUENTE DE SANGRE

Flavio Dalostto

Sobre el Puente de Sangre,

se durmieron los indios.

¡No pudieron cruzar,

se quedaron dormidos!

Se alejó la otra orilla,

era largo el camino,

y por eso en el Puente,

se quedaron los indios.

 

Caminaban despacio,

con sus sueños unidos,

sobre el Puente de Sangre,

su firme recorrido.

Por sueños, ilusiones.

Por sonrisa, sus hijos.

Sobre el Puente de Sangre,

se durmieron los indios.

 

Era largo ese Puente,

era arduo el camino,

con sus niños a cuestas,

caminaban los indios.

Entre cantos y chistes,

entre alegres silbidos,

con las almas en alto,

se quedaron dormidos.

 

Sobre el Puente de Sangre,

iban mirando el río,

dijeron que están muertos,

que murieron los indios.

Yo se que no murieron,

a mitad del camino,

Sobre el Puente de Sangre,

Yo escucho sus latidos..

 

Mientras van caminando,

por el mismo camino,

"El Porvenir" espera,

mejorar su destino.

"¡Vamos ya por el Puente!",

se animaban los indios,

"¡Caminemos con fuerza!",

"¡Volemos sobre el río!"

 

¡Ay, que lejos que queda,

el final del camino,

Sobre el Puente de Sangre,

resistieron los indios!

Se nublaron sus ojos,

se sintieron perdidos,

se doblaron sus piernas,

se quedaron dormidos.

 

"¡Vámos ya, que podemos,

apuremos el ritmo,

que en la orilla siguiente,

nos esperan amigos!"

En el medio del Puente,

una nube de Frío,

les tocó la cabeza,

se quedaron dormidos.

 

Me dicen que murieron.

Que mataron a los indios.

Que sobre el Puente Rojo,

los mataron a tiros.

Yo sé que no es verdad..

¡No murieron los indios!

Sobre el Puente del Sueño,

se quedaron dormidos.

 

¡"El Porvenir" ya viene,

por que vienen los indios!

¡Los blancos, los azules,

los negros y amarillos,

cruzando sobre el Puente,

lo caminan unidos,

pero el Puente se alarga,

y se quedan dormidos.

 

No me mientan, ni digan

que murieron los indios,

sobre el Puente de Sangre,

ellos cantan conmigo.

¡Se cerraron sus ojos!

¡Es tan largo el camino!

¡Y ese Puente Sin-Fin,

que se alarga en el río!

 

Ese Puente que cruzan,

hasta el Cielo Infinito,

¡Esa Senda Gigante!

¡Ese Enorme Camino!

Es el Puente de Sangre,

que camina Conmigo!

¡Porvenir de Bolivia,

que caminan los indios!

 

¿Vieron?, les dije...

¡No murieron los indios!

solo resisten,

al otro lado del Camino

Cultura Chinchorro llega a La Moneda

Cultura Chinchorro llega a La Moneda

La Nacion.cl

Viernes 22 de agosto de 2008   

Milenaria exposición se inaugura el 26 de agosto

Son las momias más antiguas del mundo y a partir del próximo martes estarán a disposición de todos en la muestra "Arica, cultura milenaria". Un patrimonio que trascendió la muerte desde la tierra y la sal.

Foto: Entierro colectivo familia Chinchorro, 5.000 a.C. El cuerpo era desarmado, se le extraían las vísceras y era rellenado con arcilla y paja. Luego se pintaban.

No es broma ni mito urbano como eso de la bandera más linda. Las momias más antiguas del mundo sí son chilenas. Pertenecen a la Cultura Chinchorro, que hace 9 mil años habitó entre la parte sur de Ilo, en Perú, y norte de Antofagasta, en la zona de la costa.

Sin embargo, los vestigios más numerosos y mejor conservados de esta cultura se han encontrado en Arica gracias a una combinación única de sequedad del suelo, salinidad y humedad ambiental. Además, la gran cantidad de enterratorios que se han encontrado en los alrededores del Morro, ubicado en el casco viejo de la ciudad, han permitido que antropólogos que estudian y fechan estas momias puedan concluir que el centro de esta cultura estaba en Arica.

Los chinchorro eran pescadores, cazadores y recolectores. Como no existía propiedad de la tierra, era una sociedad relativamente igualitaria, que se relacionaba íntimamente con el mar y la naturaleza.

En ese contexto, desarrollaron un sofisticado sistema de momificación 2.000 años antes de que los antiguos sacerdotes de Egipto elaboraran el suyo, que utilizaron para momificar a sus nobles. "Esta cultura momificaba a los individuos que pertenecían a aquellos linajes más antiguos y que eran fundacionales de este pueblo", asegura Vivien Standen, antropóloga de la Universidad de Tarapacá de Arica, institución que custodia este patrimonio.

DESMEMBRAR PARA PRESERVAR

Las momias Chinchorro más antiguas, que datan del período entre el 7 mil y el 4.800 a. C., han sido denominadas como momias negras, y son las que poseen una mayor complejidad en su elaboración.

Para iniciar el proceso, el cuerpo era desarmado, se le extraían las vísceras y los tejidos, y era rellenado con arcilla y paja, y posteriormente, reensamblado, y cubierto con arcilla sobre la que muchas veces se hacían dibujos o pinturas, e incluso se modelaban máscaras de barro pintadas de negro. "Estas momias eran verdaderos objetos de arte, sobre las que se pintaban diferentes motivos, como si se tratara de un cuadro", agrega Standen.

En tanto, las momias elaboradas por los Chinchorro entre los años 4.800 y el 3.900 eran menos complejas que las anteriores, a diferencia de lo que sucedió con los egipcios, que fueron sofisticando sus técnicas a través del tiempo. Se denominan momias rojas, y en lugar de modelar con arcilla y cubrirlas con capas de barro, los Chinchorro pintaban directamente sobre la piel, que era colocada sobre el cuerpo luego de que se le retiraran los órganos.

En estas prácticas de momificación, los Chinchorro ponían una especial preocupación en la momificación de niños. Se han hallado varias momias de bebés de pocos meses e incluso de fetos producto de pérdidas. "Este es un rasgo particular y distintivo de la Cultura Chinchorro, y nos muestra que para ellos los recién nacidos e incluso estos fetitos eran personas, seres humanos y pertenecientes a su sociedad, a diferencia de lo que pasaba en otros pueblos, donde los niños se convertían en miembros cuando ya tenían algunos años de edad", dice la antropóloga.


MÁS VIEJO QUE TUTANKAMÓN

El próximo 26 de agosto se inaugura en el Centro Cultural Palacio de La Moneda la exposición Arica, cultura milenaria, que reunirá la vida, costumbres y cultura de diversos pueblos que habitaron desde hace 10 mil años lo que hoy es la región de Arica-Parinacota. La muestra pertenece a la Universidad de Tarapacá y estará abierta hasta el 12 de octubre. En el mismo contexto se exhibirá Chinchorro: 3.000 años antes que Tutankamón, el documental del director Hermann Mondaca. Se trata de un documental ficcionado, donde se reconstruyen las relaciones familiares y sociales, las vestimentas y el hábitat de los Chinchorro, que vivieron hace más de 6.000 años. En el documental, una niña visita a sus abuelos en Arica, y a partir de su propia curiosidad, va descubriendo sus raíces y se va dando cuenta de quiénes fueron sus ancestros y empapándose de su cultura. La programación se puede chequear en www.ccplm.cl

 

 

MARÍA ELENA WALSH: LA TRAMA SECRETA DE UNA REVOLUCIÓN POÉTICA QUE CAUTIVÓ A CHICOS Y GRANDES

MARÍA ELENA WALSH: LA TRAMA SECRETA DE UNA REVOLUCIÓN POÉTICA QUE CAUTIVÓ A CHICOS Y GRANDES

LOS ESTRENOS DE "CANCIONES PARA MIRAR" Y DE "DOÑA DISPARATE Y BAMBUCO" PRODUJERON EN LOS AÑOS 60 UN CAMBIO IRREVERSIBLE EN LOS ESPECTÁCULOS DESTINADOS A LOS NIÑOS Y ABRIERON UN NUEVO HORIZONTE EN LA LITERATURA NACIONAL.

A cuarenta y cinco años de su estreno, la editorial Alfaguara de Buenos Aires lanza al mercado en estos días las obras teatrales de María Elena Walsh, Canciones para Mirar (1962) y Doña Disparate y Bambuco (1963). Aunque incesantemente reestrenadas desde entonces, tanto en la Argentina como en el resto del mundo, durante largo tiempo se las consideró apenas la plataforma de lanzamiento para un repertorio de canciones para niños tan entrelazadas ya a las memorias de infancia de por lo menos cinco generaciones que bien podría decirse que María Elena Walsh, en cierta forma, "nos inventó". Esos espectáculos marcaron un hito en la historia cultural de los años sesenta; aportaron una insólita atmósfera de libertad y juego poético que la primera edición en forma de libro aspira a resucitar en el diálogo entre los adultos y chicos de hoy. Este artículo rastrea la historia extraordinaria de su gestación, con todo lo que todo tuvo de osadía. Llevándonos del "viejo varieté" del París de posguerra, donde Walsh trabajaba como una de sus más exóticas estrellas mientras empezaba a escribir para niños, a los "dorados años sesenta" porteños; mezclando a las copleras tucumanas con Ezra Pound, a Fred Astaire con las augustas sombras de Don Quijote y Sancho, las obras parecen aunar, como clásicos que son, las líneas aparentemente más inconciliables de una cultura.

Como consta desde hace mucho en nuestros manuales escolares, María Elena Walsh nació el 1° de febrero de 1930 en Ramos Mejía, por entonces un poblado semirrural de la provincia de Buenos Aires, hija menor de una típica y numerosa familia de inmigrantes de clase media rioplatense. Su madre, Lucía Monsalvo, una andaluza de origen humilde es, por ausencia, una figura central en la obra de la poeta, quizás "el analfabeto a quien escribo", según la frase de Miguel Hernández. De su padre, Enrique Walsh, empleado del departamento contable del Ferrocarril del Oeste, se ha señalado que la inició, desde muy chica, en el tesoro de la poesía oral en lengua inglesa (esas nursery rhymes que él mismo había aprendido en la infancia, en la lejana década de 1880) y, más tarde, en el hábito de la lectura de publicaciones de gran tirada, especializadas en la divulgación de alta cultura para consumo de masas, el Pequeño Larousse Ilustrado y los novelistas ingleses del siglo XIX. El opresivo ambiente de la escuela en la década infame se disipaba, según cuenta una espléndida biografía de Sergio Pujol, de vuelta en casa, con la presencia de cuatro medio hermanos varones, mucho mayores, fascinados por los flamantes medios de comunicación que pretendían ganar público asimilando lo mejor del arte popular de la cultura rioplatense: la radio, con sus sesiones de "típica y jazz" que permitían imaginar los míticos grandes bailes de fin de semana en los clubes de barrio o las confiterías del centro, los extraordinarios programas cómicos de la gran Niní Marshall ("nuestra Cervanta", la llamaría María Elena décadas más tarde). Y por otro lado, el recién nacido cine sonoro con su gran invención, el "musical". "Soy hija de Nelson Eddy y Jeannette MacDonald, de Fred Astaire y Ginger Rogers", escribiría Walsh especialmente para su otra biógrafa, la escritora Alicia Dujovne Ortiz.

Quizá porque, como a tantos artistas surgidos de su mismo estrato social, la restricción a una sola disciplina les parecía una mutilación sin fundamento, Walsh a los doce años eligió ingresar en la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano en la Capital, cuyo principal aporte, según ella, fue "una barra de juvenilia" que la acompañó en el descubrimiento de la ciudad y, luego, en el difícil camino de la vida: la arquitecta Carmen Córdova, la fotógrafa Sara Facio, el escultor Juan Carlos Distéfano, etcétera. Al mismo tiempo, en secreto, a salvo de los rigores de los maestros de dibujo que empezaban a hartarla en eternas sesiones de copia a carbonilla, había empezado a escribir poesía, y a enviarla a aquellas publicaciones masivas - El Hogar, LA NACION , La Vanguardia -, en donde desde los catorce años se la identificó ya como una de las más típicas y inspiradas voces de la "generación del 40": neoclásica en las formas y ferozmente romántica en el contenido. Otoño imperdonable, el libro que en 1947 reunió estos primeros poemas, fue inmediatamente celebrado por Pablo Neruda y "consagrado" por Juan Ramón Jiménez con el insólito gesto de invitar a su autora a pasar una temporada en su casa de Maryland, en Estados Unidos. Sesenta años después, el libro sigue deslumbrando, ante todo, por el prodigioso manejo de los patrones musicales de la poesía tradicional y por su áspero, amargo lirismo, que González Lanuza comparó muy bien con el de Gabriela Mistral, a salvo de las blanduras de la "poesía femenina" de entonces.

Después de la breve pero fulminante temporada bajo la guía de Juan Ramón, que incluyó una visita a Ezra Pound en el hospicio y una función de burlesque en Nueva York, cuyas protagonistas eran las célebres Rockettes, Walsh regresó a la Argentina de la hegemonía peronista y, en lugar de la gloria que otros le auguraban, enfrentó la primera y quizá más severa de sus depresiones. La chatura y malignidad del mundillo literario porteño, que la atormentaba tanto con la envidia como con el asfixiante baldón de la "joven promesa" ("No haga vida de peña", había sido acaso la primera máxima de Juan Ramón); la desdicha de su único posible trabajo como profesora de inglés de caprichosas alumnas en un colegio privado; y la visión de un futuro siempre igual a sí mismo, como esposa y ama de casa en un contexto social en que el mundo parecía dividirse ad aeternum en ramas masculina y femenina, todo contradecía esencialmente su aspiración de vivir en "poesía". Y de pronto, en 1951, una carta de otra poeta, Leda Valladares, por entonces ya desterrada en Costa Rica, le plantea una inesperada salida, una salida que ya habían emprendido muchos otros amigos suyos. Con la esperable oposición de su madre y sin imaginar todavía de qué iba a vivir, Walsh viajó a Santiago de Chile y, tras una breve visita a Neruda, se embarcó en el carguero Reina del Pacífico, que Valladares abordó en Panamá, con su habitual carga de guitarras y tambores. En la cubierta, se sorprendió cantando a dúo, pocas horas después de encontrarse con Leda, para un cautivado público de marineros.

Aun si no supiéramos nada del futuro de Leda y María, de su éxito internacional y de sus criterios visionarios que siguen influyendo en músicos actuales; es decir, aun cuando el dúo no hubiera tenido éxito alguno, Valladares nos seguiría pareciendo la compañera ideal para Walsh en la aventura europea, y en muchos sentidos, la maestra que ella misma había buscado sin saberlo. Once años mayor, también había tratado de escapar de la rigidez de su medio, la pequeñoburguesía provinciana, estudiando filosofía -fue una de las primeras mujeres egresadas de la Universidad de Tucumán-, y, al mismo tiempo, enriqueciéndose musicalmente en compañía de un grupo extraordinario de amigos: Gustavo "Cuchi" Leguizamón, Adolfo Ábalos, Enrique "Mono" Villegas. Como todos ellos, Leda había cantado desde siempre un folclore "de patio", romántico -y, también como sus nuevos amigos, por reacción a su medio y declarada cinefilia, su pasión era el jazz Hacia 1941, con el seudónimo de Ann Kay, Valladares ya cantaba standards en Radio LV12, "en un inglés inventado" y acompañándose en banjo, un instrumento -recordaba- que había pasado todo un verano estudiando en plena Quebrada de Humahuaca. Hasta que un día, bajo la ventana de su cuarto del hotel Cafayate, dos bagualeras que pasaban a caballo rumbo al Carnaval, la despertaron con sus gritos de baguala.

"Fue como un segundo nacimiento", diría Valladares. ¿De dónde venía esa música descarnada, ese grito hondísimo y descontrolado, acaso el último remanente de un mundo indígena que se resistía a desaparecer, a callar su ligazón con "otra dimensión metafísica"? ¿Y cómo era posible que nadie hablara, en la ciudad, de ese folclore, que desde entonces consideró el "más verdadero"? La soledad en esa sociedad tucumana, donde se sintió más que nunca extraña, terminó por madurar en Valladares una decisión de desesperada audacia: escapar a Venezuela, donde se había ganado la vida como corredora de libros y donde, así, por casualidad, se había topado con un ejemplar de Otoño imperdonable. No es seguro que la propuesta de ir más lejos partiera de Valladares. Pero es seguro que aquel atardecer en la cubierta del Reina del Pacífico, fue suya la propuesta de integrar un dúo como el de aquellas bagualeras y encarar un repertorio casi exclusivamente integrado por canciones anónimas de raíz andina; María Elena Walsh, que nunca había cantado una nota en público, aceptó, confiada en el enorme talento de Leda y conmovida por su poesía, descendiente de la antigua lírica popular española que había aprendido a amar por Juan Ramón. Románticas como eran, Leda y María se calzaron pantalones a lo George Sand, se cortaron el pelo a lo Príncipe Valiente y, en lugar de cambiar, según el motivo de Rimbaud, la poesía por la vida, decidieron vivir de, y en, poesía pura.

2

Desde su "cuartel general" del Hôtel du Grand Balcon, una vasta y descalabrada pensión de artistas en herb e donde también vivían el pianista Lalo Schiffrin, el pintor Edgardo A. Vigo, la cantautora Barbara y una multitud infernal de ratones que subían a interrumpir los ensayos a cada amago de creciente del Sena, las amigas salieron, noche a noche, a pedir trabajo en cuanto sitio requiriera música en vivo. Eran dos chicas audaces. Debutaron en La Guitare , un típico café para la comunidad latina; pasaron a boites burguesas como Chez Pasdoc, donde les tocó compartir camarines con el debutante Charles Aznavour o los míticos Frères Jacques, y recalaron por fin en el Crazy Horse, el célebre templo del streaptease cuyo dueño las adoptó -cuenta Dujovne Ortiz- como amuletos de la buena suerte, porque la noche de su debut se habían agotado las localidades, "aunque nadie podía suponer, claro, que el público iba por nosotras...". Un poco disfrazadas de "indiecitas de Hollywood", doblemente exóticas por sus ojos claros y su obvia modernidad, entraban a cantar el carnavalito El humahuaqueño y la tristísima Vidalita pampeana , patinando sobre las pompas de jabón que dejaba flotando el número de una despampanante streapteaser . Charles Chaplin, Olivia de Havilland, Pablo Picasso, Jacques Prévert miraban azorados desde el público. Gustaban a rabiar, pero nadie quizá las entendía realmente, salvo el pintor Jean Miró que, contaba Leda, se aficionó a "dibujar" las bagualas en servilletas y las llamaba "mis pájaros prehistóricos". Pero qué importaba. Hacer el juego al gusto extravagante era un precio bajo para comprar la dicha de seguir al menos un día más en París, donde se pasaban tardes y tardes revolviendo puestos de bouquinistes o leyendo a Simone de Beauvoir, trasnoches en los cafés que habían vuelto célebres las páginas de Hemingway y equívocamente míticos las de Djuna Barnes, lunes en que ofrecían tallarinadas a otros expatriados como Violeta Parra o la extraordinaria cantante de jazz estadounidense Blossom Dearie, cuya voz infantil sin ser aniñada tanto se parece a la de María Elena y al espíritu de sus canciones.

"Fui muy feliz entre esa gente", sintetiza Walsh, aunque el trabajo era duro, exigía disciplina y la competencia no era demasiado propicia para estrechar lazos y menos conservarlos. Sus compañeros del "viejo varieté" significaban una conquista preferible a la soledad de Gran Poeta Romántica que le habían exigido. Y fue precisamente entre ellos, en los helados corredores de un helado cine belga, mientras esperaban para cantar en el intervalo entre dos westerns , o entre las bambalinas de algún circo donde consolaban a perritos amaestrados que lloraban antes de salir a escena, que Walsh concibió, casi sin darse cuenta, los primeros versos de su nueva poesía. Aquella sola palabra, "feliz", permite entenderlas como ninguna otra cosa. En verdad, si Otoño imperdonable había sido el canto, fatalista como un imperativo biológico, de las pérdidas adolescentes, estas primeras canciones para niños son la expresión de una dicha infantil al fin recuperada; no sólo, digo, la de las viejas nursery rhymes que le decía su padre y que, muchas veces, se aplicó a reescribir muy libremente, sino del "idioma de infancia" que era "un secreto entre los dos", del gozo de enfrentarse con lo desconocido del mundo con la invencible arma del juego verbal. Y no se trata, como suele decirse, de que los poemas rechacen el elemento didáctico o moralizante propio de la literatura infantil de tradición hispánica, sino de que lo didáctico, aun cuando aparece, no es nunca elemento central: lo central es el vértigo de los primeros descubrimientos.

Desde otro punto de vista, alguien podría decir también que las primeras canciones infantiles fueron el aporte secreto de Walsh al fantástico movimiento de la "canción poética francesa", que había fundado Charles Trenet, y que por entonces oía crecer muy de cerca, en los recitales del admiradísimo Brassens, de Léo Ferré, Nicole Louvier y en especial el mismo Brel que, vestido de juglar y en bambalinas, solía pedirle opinión sobre versificación, una de las mayores pasiones de su vida. En cierto sentido, los cantautores eran los artistas a los que María Elena, por formación y temperamento, más se parecía. Pero más allá de su aire tan cosmopolita como la misma obra de Borges o los libretos de Niní Marshall, esas canciones son, en el sentido más profundo, una obra de "proyección folclórica" como las de Violeta Parra o Atahualpa Yupanqui, también en París por entonces. Motivos como el del "reino del revés", personajes como la Pájara Pinta y, por supuesto Mambrú, versos enteros como los del estribillo del "Twist del Mono Liso"o el carnavalito "El adivinador" , son elementos antiquísimos de la tradición oral que empezaba a agonizar en todos los campos del mundo. En cuanto a la composición musical, que Walsh encaró siempre como una intensificación de los elementos sonoros del verso, las canciones siguen las leyes de la música rural nacida de la improvisación, y por supuesto, las que Valladaresaplicaba al "acondicionarlas" para presentarlas ante el público de la "capital cultural del mundo" en pleno siglo XX. Compositora debutante e "intuitiva", Walsh siempre privilegió el desarrollo melódico a la innovación armónica. "La Mona Jacinta" , "La canción del estornudo"podrían definirse como la sucesión de módulos pequeños, de dos o tres frases musicales cuanto más, que podrían repetirse hasta el infinito como los cantos de las ceremonias agrarias, que pueden ir sumando y sumando coplas durante una celebración, a medida que un nuevo cantor llega. Pero por sobre todo, lo que Walsh hereda del folclore es su conexión simultánea con los mundos de lo no dicho y del absurdo.

Nada más equivocado que pensar, entonces, que al contacto del folclore María Elena Walsh se había vuelto más tradicional. Como Valladares, que buscaba tomar de los cantores rurales todos los recursos vocales que los dictámenes de los mass media ya había borrado en un movimiento de uniformación, Walsh tomó del folclore los elementos creativos que había aprendido a admirar en las vanguardias poéticas, sobre todo durante su estancia en casa de Juan Ramón Jiménez. Sólo a los poetas que no han incorporado las antiguas herramientas de la poesía éstas pueden resultarles un límite: el abandono al juego con ritmos y con rimas hace surgir, por vía de la imprevisible asociación, imágenes novedosas, significaciones recónditas que siempre lindan con el humor, que bien podrían llamarse surrealistas. En este sentido, "Canción de Títeres" es una de las cumbres de la poesía de Walsh: en sí, la canción no dice nada; la letra importa, claro, pero porque el lenguaje "llama la atención sobre sí", ha constituido un objeto bello independientemente del significado en perfecta unidad con la música. "Canción de Títeres" no es una mera descripción de la naturaleza, sino algo que parece agregado a ella y que ha pasado a formar parte del mundo, una canción que puede juzgarse, claro, tan eterna como el agua y el aire.

3

¿Fueron el acicate de la nostalgia, como dicen los biógrafos de Leda y de María, y la esperanza de un cambio a la caída del peronismo las razones principales del regreso del dúo a la Argentina, en los mismos días en que habían ganado por aclamación el concurso para cantar en el Olympia, en la gala de Edith Piaf ? Parece más acertado pensar que, al haber madurado como personas y artistas, buscaban su verdadero público para sus recitales folklóricos, pero también para esas canciones que ambas componían en secreto.

Del puerto de Rosario, donde una lluvia de granos de trigo liberados por la manga de un silo roto las recibió como un ambiguo presagio, Leda y María partieron directamente a una extensa gira por las provincias del Noroeste, apenas la excusa para el trabajo de recopilación de nuevas canciones destinadas al repertorio del dúo, en patios de hoteles donde invitaban a cantar a las mucamas, en rituales agrarios y ranchos "donde acababa la luz eléctrica". Cosecharon una veintena de canciones maravillosas, desde entonces versionadas por infinidad de músicos populares, de Víctor Jara a Pedro Aznar, y que ellas mismas grabarían en sus dos mejores discos, Entre valles y quebradas, volúmenes I y II . Son valoradas en círculos culturales y de melómanos (el grupo de artistas salteños que las homenajea, encabezado por la dupla Leguizamón-Castilla) y en el salón de Victoria Ocampo, donde cantan junto a Atahualpa Yupanqui para "mostrar la verdadera Argentina" al filósofo Lanza del Vasto. María Herminia Avellaneda, una jovencísima directora de televisión, egresada del Conservatorio Nacional de Arte Dramático y discípula de Antonio Cubil Cabanellas y Paloma Efrom, "Blackie", que se esfuerza por elevar el contenido cultural de los programas, organiza algunos recitales del dúo en el viejo Canal 7. Ella graba en esas emisiones la imagen de las amigas que aún sigue en la memoria de muchos.

Pero la sociedad tradicional de la que habían huido, cuyo exponente típicamente folclórico era el cuarteto de gauchos machos y gritones o los "novios de antaño" aferrados a los clisés del tango, las rechazó repitiendo con variaciones la frase de una dama tucumana que entró por distracción en el teatro donde se anunciaba un concierto de Leda et Marie y, horrorizada, dijo: "Cantan como las viejas de los ranchos ". Al tomar más que nunca conciencia de su diferencia y revindicarla, Valladares y Walsh fueron madurando una actitud política crítica y casi agresiva: sus recitales se volvieron "didácticos", querían llamar la atención de los círculos cultivados sobre el tesoro cultural del pueblo analfabeto, hacer estallar con él lo que consideraban la vacuidad de los ámbitos de la cultura oficial. Al mismo tiempo, secretamente, se iba gestando ya una diferencia de criterios entre las dos que, pocos años más tarde, contribuiría a la disolución del dúo. Leda Valladares, que asumió las grandes líneas ideológicas del telurismo y el indigenismo, empezó a madurar un proyecto tan admirable en sus logros como dudoso ideológicamente: durante los años sesenta grabaría una serie de discos documentales de un valor único, pero propondría, sin darse cuenta de que ese modo descalificaba su propia obra, el folclore como el non plus ultra de la creación humana, lo único a lo que valía la pena dedicarse e imitar. María Elena Walsh empezó a asfixiarse en los límites establecidos por la virtual creadora del dúo. Más de acuerdo con el espíritu de los tiempos y con su origen social, presentó batalla al afirmarse en el punto de vista de las luchas sociales, y poco a poco fue abrazando el feminismo y el pacifismo, que serían dos de sus banderas reconocibles en las décadas siguientes, en sus años de "cantautora para adultos".

¿Y la poesía? Cierta incomodidad social e íntima y la incertidumbre económica abren para María Elena, como describe Pujol, otro período casi tan sombrío como aquel de su regreso de Estados Unidos. Gracias a la ayuda de María Herminia Avellaneda, hacia 1958 Walsh comenzó a escribir libretos infantiles para la televisión, la primera vía por la cual su literatura para niños llegó al público. Esos guiones, interpretados por figuras famosísimas de entonces como la locutora Pinky o el actor Osvaldo Pacheco, tuvieron mucho éxito. Aunque lo central seguía siendo para María Elena su creación literaria, lejos de preservarla como un espacio sagrado, intocable por la técnica, acogió las propuestas televisivas y desarrolló una veta narrativaque hasta entonces sólo contenían sus cartas y ocasionales artículos periodísticos. Con el ejemplo de los romances viejos y las adorables historias de Georges Brassens, empezó a crear cuentos rimados tan ágiles, precisos y sintéticos como "El show de perro Salchicha", que recuerda a las "cortinas" de muchas sitcom de entonces, o "Twist del Mono Liso" . Y por otro lado, "en el aire", comprueba la eficacia de ciertos personajes suyos como vectores de la acción dramática; es el caso de Doña Disparate que, en sus libros de poesía, sólo es protagonista de uno o dos poemas menores. Son dos o tres experiencias estrictamente teatrales, como la adaptación a la escena de un libreto suyo, dirigido por Roberto Aulés, las que le dan la idea que revolucionará el mundo del espectáculo: el "cabaret para chicos", el "varieté infantil".

Aun en el marco de la revolución cultural porteña de los primeros años sesenta (la del Nuevo Periodismo y el nacimiento de Mafalda, las experiencias dramáticas del Di Tella y, por supuesto, el auge del psicoanálisis y la agitación política), la propuesta parecía casi demasiado osada. El Fondo Nacional de las Artes concedió un préstamo apenas suficiente para costear la escasísima utilería destinada a Canciones para Mirar , la obra que cambiaría el panorama del entretenimiento para niños. Eso, en modo alguno, desalentó a "los Plin", la improvisada compañía que integraban, además de Walsh y Valladares, los actores Alberto Fernández de Rosa y Laura Saniez, también directora actoral, arrebatados por esa mística típica del varieté, cuya misión última era hacer poesía con un mínimo de elementos. El Teatro Municipal General San Martín les cedió la Sala Casacuberta, quizá menos por ilusión de atraer al gran público que por respeto a la trayectoria de Walsh y a la indiscutible calidad de la propuesta. En verdad, nunca un solo proyecto había comprometido tan profundamente los múltiples talentos de María Elena Walsh que, así, recuperó redoblada la felicidad del Viejo París. La obra había sido concebida en una serie de cuadros que tenían, como elemento central, cada uno, una canción que Leda y María, vestidas de juglares a un costado del escenario, cantaban acompañándose con sus poquísimos instrumentos; al mismo tiempo, dos actores "mimaban" las letras, o las bailaban. Entre canción y canción, en la piel de otros dos personajes, Agapito y la Señora de Morón Danga, interpretaban monólogos o pasos de comedia que, más allá de la incomparable gracia de los textos, demuestran todo lo que Walsh había aprendido de aquellos maestros anónimos parisinos. Quién sabe qué clown anónimo le había enseñado a Walsh la manera en que Agapito pedía ayuda al público de niños para encontrar a la Señora de Morón Danga. ...sta, inspirada por quién sabe qué mimo anónimo, acababa de entrar, entre tanto, a sus espaldas, cargada de infinitos paquetes de nada. Sólo Dios sabe qué estrella del streaptease inspiró los contoneos coquetísimos de la Mona Jacinta o de la Luna Japonesa. Pero todos los viejos de París resucitaban en la avenida Corrientes, contagiando a María Elena la vieja felicidad, que, por supuesto, se contagiaba al público y, poco a poco, al país entero.

Pero quizá nada dé idea más acabada del éxito de aquel espectáculo que el reparto de Doña Disparate y Bambuco, el proyecto del año siguiente. Los intérpretes ya no eran artistas del under de entonces, sino celebérrimas estrellas del teleteatro familiar, que contribuyeron a atraer verdaderas multitudes de modernas amas de casa, soliviantadas ellas mismas por las osadías de Walsh: Lydia Lamaison y Osvaldo Pacheco estaban a cargo de los papeles principales; y Teresa Blasco y Pepe Soriano, de los estrambóticos y numerosos papeles secundarios: la reina Gulumía, que hacía pasar un río por el medio del escenario; el Mono Liso, cuyo casi inconcebible, siempre ovacionado lucimiento, consistía ¡en hacer rodar una naranja invisible! Etcétera. Esta segunda obra, seguramente por influencia de María Herminia Avellaneda, que se hizo cargo de la dirección, es ya una pieza dramática sólida y revolucionaria, en la que las canciones siguen teniendo un papel fundamental, por supuesto, pero son, en todo caso, incidentales. La acción, que no se encadena en una trama, está a cargo de la curiosa dupla de personajes centrales, en una especie de alucinante viaje onírico, muy semejante al de Alicia en el país de las maravillas. Modeladas sobre la base de las criaturas de Canciones para Mirar , las dos protagonistas brillan aquí por su capacidad para la esgrima verbal y actoral. ¿Qué las guía? Según las entrevistas de entonces, Walsh concibió a Doña Disparate como la encarnación paródica del sentido común, mientras que Bambuco es la "personificación de la infancia". Pero, más profundamente, ambas representan las dos personalidades de Walsh: la rigurosa, romántica y un poco demasiado retórica de Otoño imperdonable , y la niña, popular, y un poco demasiado fresca de Tutú Marambá . Las dos salen a batirse a duelo, nunca se vencen la una a la otra y siempre renacen en la cada vez más luminosa hoguera del humor, en la valiente ordalía de crear.

Por Leopoldo Brizuela

Fuente: ADN Cultura

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