Gobierno insiste en el reconocimiento constitucional de pueblos indígenas
Presidenta Bachelet estampó ayer su rúbrica en el texto legal que será debatido en el Congreso, en lo que representa el quinto intento de la Concertación en lograr una reforma de este tipo.
La mayor demanda de los pueblos indígenas ya es un proyecto de ley del Ejecutivo, desde que ayer la Presidenta Michelle Bachelet firmó en La Moneda el texto que será debatido en el Parlamento para otorgar el anhelado reconocimiento de las etnias y la correspondiente protección de parte del Estado.
“Yo quiero que la Constitución reconozca los pueblos originarios de Chile, eso nos va a dar una base común de diálogo para hacer de nuestra democracia, una democracia más profunda, más inclusiva y más pluralista”, manifestó la Mandataria.
Recalcó la importancia de esta materia, que es parte de su programa presidencial, como un “factor de consolidación de la unidad de todos quienes vivimos en nuestra patria”, llamando a realizar los esfuerzos para lograr “un consenso real y profundo sobre el reconocimiento de los pueblos indígenas en Chile”.
La iniciativa reconoce en la carta fundamental la existencia de los pueblos Rapa Nui, Atacameño (Likan Antay), Quechua, Colla, Mapuche, Ayamará, Kawashkar, Yamaná (Yagán) y Diaguita, con lo que se reconoce el carácter multicultural de la nación, se asegura el ejercicio de los derechos de las etnias y se obliga al Estado a proteger las tierras y aguas indígenas.
La Jefa de Estado subrayó la inclusión de representantes del mundo indígena en el encuentro con el Papa Benedicto XVI, apuntando que “cuando Chile se presenta al mundo, lo hace con representantes del gobierno y de la oposición, con trabajadores y empresarios, con hombres y mujeres; se presenta con jóvenes y se presenta con orgullo con sus pueblos originarios”.
Enfatizó que después de su visita oficial a Italia, vuelve a ocupar su sitio a la cabeza de Chile “con más convicción, más voluntad y más fe en el propósito de seguir trabajando por lo que ha sido nuestro anhelo, cual es el derecho de tratar de constituir una sociedad que garantice derechos sociales a todos y todas, que reduzca fuertemente la pobreza, avanzar hacia una real equidad y construir un país más justo y solidario; es decir, un Chile de y para todos”.
El proyecto garantiza el derecho de los pueblos, comunidades y personas indígenas a “conservar, desarrollar y fortalecer los elementos que los constituyen como pueblos originarios”, entre ellos su identidad, idioma, instituciones, formas de producción, tradiciones sociales y culturales.
Bachelet llamó a que “este reconocimiento deje de ser un camino incierto y que se convierta en una meta concreta que nos permita celebrar juntos el Bicentenario”, ya que con el reconocimiento legal “queda establecido que en este país no hay pueblos ni culturas de primera o segunda clase”.
QUINTO INTENTO
Por su parte, la ministra de Planificación, Clarisa Hardy, recalcó que “cada vez más hombres y mujeres se reconocen abiertamente como indígenas. Sin temor, sin vergüenza, con orgullo y con convicción. Y ese es el gran salto cultural. Cuando una sociedad muestra con orgullo sus orígenes y lo reconoce abiertamente es que estamos revirtiendo la discriminación, terminando con el ocultamiento y la invisibilidad”.
Recalcó que serán los mismos valores indígenas los que contribuirán a sacar adelante la iniciativa, pues según dijo hace falta “perseverancia”, en tanto que es la quinta vez que la Concertación insiste en una reforma en esta materia. “Perseveramos por quinta vez con un texto más audaz tal como lo comprometió la Presidenta el 30 de abril. Y creo que esta vez será la definitiva”, enfatizó.



La visita al Papa sirvió de espacio a la Presidenta Michelle Bachelet para reiterar su convocatoria a construir un gran pacto social, aprovechando el llamado de la Iglesia Católica. "La Iglesia Católica ha hecho un llamado moral y ético al conjunto de la sociedad, en el sentido de que si Chile es un país en democracia, próspero en la economía, que crece, como país en su conjunto todos los actores seamos capaces de construir, podríamos decir, un gran acuerdo nacional, un gran pacto social". La idea es que Chile siga "creciendo en la economía, siga siendo próspero, que la prosperidad les llegue a todos, que podamos seguir siendo un país competitivo, pero a la vez con condiciones de salario más éticos, como han dicho el obispo (Alejandro) Goic y la Iglesia Católica y así podamos tener condiciones laborales mejores".
Una vez que el Papa tocó el timbre de término de la audiencia, ingresó a la biblioteca la delegación. Ésta la integraron los presidentes del Senado, Eduardo Frei; de la Cámara de Diputados, Patricio Walker, y de la Corte Suprema, Enrique Tapia. Asimismo, estuvieron el canciller Alejandro Foxley; la diputada de la UDI María Angélica Cristi, que ocupó el lugar de la senadora DC Soledad Alvear, que no pudo viajar debido a un resfrío; el empresario Ricardo Claro y el presidente de la Federación Nacional de Trabajadores del Petróleo, Jorge Matute. También fueron parte del grupo la dirigenta de Centros Culturales Mapuches, Isolda Reuque, que ingresó vestida con el traje típico de su etnia (en la imagen); la presidenta del Sindicato de Trabajadoras de Casa Particular, Ana Teresa Tapia, y la presidenta de la Federación de Trabajadoras Agrícolas, Ana Olmedo. Una situación especial se produjo cuando el Papa saludó al seleccionado sub 20 Nicolás Medina, que juega en el club Osasuna de España, pues -dijo luego Bachelet a los periodistas- "pareciera ser que a la Santa Sede en general le gusta mucho el fútbol, porque le entusiasmó mucho conocer a un joven futbolista y le deseó mucho éxito". Una situación similar se produjo cuando el Pontífice saludó a la hija de Bachelet Sofía Henríquez, que vestía de negro y estaba ligeramente maquillada y a quien el Papa preguntó si acaso iba al colegio. Aunque el normalmente estricto protocolo vaticano ha cambiado y ya no exige que las mujeres ingresen a saludar al Papa con velo, la diputada UDI María Angélica Cristi lo hizo, lo que generó cierta sorpresa en Benedicto XVI. Quien más se emocionó -"me temblaban las piernas", dijo- fue la asesora del hogar Ana Teresa Tapia, que fue invitada por especial atención de Bachelet.
La Presidenta Michelle Bachelet regaló al Papa los tres libros que constituyen la colección "Iglesias chilenas", del fotógrafo nacional Max Donoso, y una representación en artesanía de la Fiesta de Cuasimodo, que fue explicada por la Jefa de Estado en detalle a Benedicto XVI, lo que generó cierta impaciencia en el secretario privado del Papa. Éste a su vez entregó a la Mandataria la Medalla de Oro del Pontificado. Las mujeres de la delegación recibieron de regalo un rosario de rosas y los hombres una réplica de la medalla.
En el inicio de la jornada diaria, los desayunos se componen, generalmente, de pan con mantequilla y mermelada, acompañados de té. En cuanto a las comidas principales es de una gran variedad donde escoger puede complicar la decisión. En primer término están los pescados y mariscos, ya que, gracias a las extensas costas, el país posee lo mejor. Comencemos con el chupe de mariscos, típico plato de mar aderezado con una deliciosa salsa tradicional de pan, con un toque de picante, o bien con el tradicional curanto y el pulmay, dos platos a base de mariscos que sólo se diferencian por su forma de preparación. El primero se cocina en un hoyo abierto en la tierra, sobre piedras calientes con hojas de nalca. En él se depositan los mariscos, carne de ave y cerdo, cebollas, ají y otras especies. Se sirve acompañado con papas y con "chapaleles" (especie de tortillas al rescoldo). El pulmay, en cambio, se cocina en una olla. También recordemos además, la sopa de mariscos, la cazuela de mariscos o la sopa de pescado, todas ellas una delicia.