Blogia

Centros Chilenos en el Exterior

"LA EMBAJADA"

Por Fernando Ramón Bossi y Vilma Soto

Estados Unidos mantiene una serie de bases militares en territorio latinoamericano caribeño. Algunas son bien conocidas por todos y otras menos. Algunas son bases con pistas para aviones de combate, tropas especiales y todo tipo de armamento de guerra. Otras son ocupadas con un personal mínimo, con equipos de comunicaciones bien sofisticados y dedicadas a la investigación, el espionaje y el monitoreo.

Pero más allá de estas bases militares estadounidenses instaladas en nuestro territorio; hay otros centros de operaciones del imperialismo tan o más peligrosas que esas mismas bases militares. Nos referimos a las sedes de las misiones diplomáticas norteamericanas en nuestros países; verdaderos centros de operaciones del terrorismo y la delincuencia organizada. Estos "bunker", instalados como "cabeceras de playa" o "enclaves", se los conoce en nuestra América con el siniestro y simple nombre de: "La Embajada".

Sería sumamente extenso enumerar aquí la historia de las intervenciones estadounidenses en Nuestra América. Invasiones, golpes de estados, conspiraciones, bloqueos, boicot, atentados, asesinatos, sobornos y corrupción son acciones que han caracterizado al injerencismo imperialista. En ninguna de estas prácticas, atentatorias a nuestros pueblos y soberanías ha estado ajena "La Embajada".

Muchos son los embajadores yanquis que se hicieron famosos, por su especial protagonismo, en los momentos más álgidos de nuestra historia. Sólo para mencionar algunos: Arthur Bliss Lane, embajador en Nicaragua que junto con Somoza planificaron el asesinato de Augusto César Sandino; John Peurifoy en Guatemala, agente de la CIA que conspiró abiertamente para derrocar al gobierno popular de Jacobo Arbenz; John Negroponte, embajador de Honduras, desde donde financió y organizó a la "contra" del gobierno sandinista y que costó la vida de unos 50.000 nicaragüenses; Edward Korry y Nathaniel Davis, embajadores en Chile que conspiraron hasta provocar el sangriento Golpe de Estado contra Salvador Allende; Arthur Davis, embajador en Panamá  cuando la invasión de 1989 que costó la vida de más de 3000 panameños, Robert E. White, embajador en Paraguay durante la dictadura de Stroessner e impulsor del Plan Cóndor.

Política exterior estadounidense

Es claro que las actuales embajadas norteamericanas  responden a los enunciados de la "Doctrina Bush", proclamada transparentemente en el documento "Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos: Una Nueva Era", de setiembre de 2002. Esta política agresiva de los Estados Unidos, continuadora de sucesivas doctrinas orientadoras de la política exterior estadounidense, se centra en la lucha contra el terrorismo e incorpora la figura de la "Guerra Preventiva". "O están con nosotros o están con el terrorismo" amenazó el Presidente Bush tras los atentados del 11 de setiembre de 2001, agregando: "debemos estar listos para atacar en cualquier oscuro rincón del mundo". En síntesis: todos los países cuyos gobiernos no respondan a los intereses de Estados Unidos son enemigos, y por lo tanto, es factible que sean agredidos, incluso militarmente.

Los modelos de operaciones "exitosos" para Estados Unidos.

Cinco son los modelos considerados por ellos "exitosos" en América Latina y el Caribe para derrotar gobiernos hostiles al imperialismo yanqui: a) El Golpe de Estado o "Modelo Chileno"; b) La intervención militar abierta (Grenada, Santo Domingo) o quirúrgica (Modelo Noriega en Panamá y Arístides en Haití); c) La vía "democrática" o "Modelo Nicaragüense" (previa "operación desgaste"); d) El magnicidio o "Modelo Torrijos" y e) La guerra fratricida entre países latinoamericanos, el modelo inglés de la "Triple Alianza" que derrotó al Paraguay revolucionario del Siglo XIX.

Claro que cada uno de estos modelos se ejecuta con una preparación previa y en muchos casos combinándolos de manera escalonada hasta alcanzar o aproximarse al objetivo. A estos modelos se le suman otros dos, implementados fuera de Nuestra América: uno relacionado parcialmente al "Modelo Nicaragüense", que es el de la "Revolución Naranja" de Georgia y Ucrania y el otro, el "Modelo secesionista", llevado a cabo en la ex Yugoslavia y en las países de la ex Unión Soviética. Este último es un viejo método padecido en nuestra región por obra del imperialismo inglés en el Siglo XIX (También con la "invención" de Panamá, por parte de los Estados Unidos, como país "independiente" en 1903).

"La Embajada" y la situación actual en Nuestra América

Sin duda que la selección de los jefes de los centros de operaciones, vale decir los embajadores, es una tarea que el Departamento de Estado no subestima. Hombres y mujeres con experiencia son los elegidos para cada uno de los países latinoamericanos caribeños, de acuerdo al momento político y a la fase conspirativa en curso para los países cuyos gobiernos no son complacientes con el imperialismo.

Para nadie es desconocido que John Dimitri Negroponte es uno de los "hombres fuertes" del Departamento de Estado. El ex embajador en Honduras en los '80 señaló en el Senado que Estados Unidos asumirá un rol más activo en Latinoamérica para contrarrestar la influencia del presidente Chávez que "está amenazando la democracia hemisférica". Sin rodeos, Negroponte identifica a Venezuela como el principal referente del proceso de cambio o giro a la izquierda que está sucediendo en América Latina.

Hugo Chávez en Venezuela, Fidel y Raúl Castro en Cuba, Evo Morales en Bolivia, Daniel Ortega en Nicaragua, Rafael Correa en Ecuador son visualizados por el gobierno estadounidense como presidentes de gobiernos enemigos. Otros, como el de Cristina Kirchner en Argentina, Ignacio Lula da Silva en Brasil, Fernando Lugo en Paraguay, Tabaré Vázquez en Uruguay y Manuel Zelaya en Honduras, si bien no son considerados como enemigos, sí están en la lista de gobiernos no estrictamente alineados. El trabajo entonces es arduo, y en esta confrontación el imperialismo ya ha sufrido dos bajas significativas: el embajador en Bolivia, Philip Goldberg, expulsado por el presidente Evo Morales y el embajador en Venezuela,  Patrick Duddy, expulsado por el presidente Hugo Chávez.

Por supuesto que "La Embajada" y el Departamento de Estado han recibido un duro golpe con la actitud digna y soberana de los mandatarios boliviano y venezolano. La facilidad con que operaban en tiempos no lejanos se ha dificultado últimamente. El despertar de la conciencia de los pueblos y, por ende, la identificación cada vez más clara de quién es el enemigo principal, entorpece el accionar del imperialismo. Pero, "La Embajada" no descansa.   
El dispositivo de batalla

Partiendo de la definición que todo país que no está con los Estados Unidos es un país que apoya al terrorismo, por lo tanto un país enemigo de la democracia, la paz y la libertad, el imperialismo despliega su dispositivo de batalla contra gran parte de los gobiernos de los países de América Latina y el Caribe.

Como señalamos anteriormente, varios son los modelos que se aplican para desestabilizar a los gobiernos populares de la región; combinando formas y métodos a fin de avanzar en sus planes.

Siguiendo las líneas de las actuales doctrinas para la política exterior estadounidense, podemos decir que, por un lado, continúa la "Doctrina Bush", cuyo antecedente inmediato lo ubicamos en el documento "Proyecto para un Nuevo Siglo Estadounidense", redactado por Paul Wolfowitz en 1992; y por otro lado aparece también y complementándose, la visión menos brutal pero igualmente cruda del "Soft Power" (Poder blando) enunciada por Zbigniew Brzezinski y actualizada hoy en la llamada "diplomacia transformacional". El general venezolano Alberto Muller Rojas define a la "diplomacia transformacional" de la siguiente manera: "...un concepto mediante el cual se utilizaría el servicio exterior para el establecimiento de relaciones directas con sectores opuestos a los gobiernos que adversan a fin de provocar sublevaciones y secesiones en los Estados considerados como blanco de sus intereses".

Estas dos líneas, que nos recuerdan la vieja práctica del "policía bueno y el policía malo", es la que esboza el candidato demócrata Barack Obama, cuando afirma en declaraciones a la agencia EFE que, si gana en noviembre, buscará un mayor acercamiento con América Latina: "Creo que hay posibilidades tanto para zanahorias como para garrote (incentivos y mano dura), de forma que puedan fortalecer los intereses estadounidenses en la región".

Así surgen diferentes líneas de trabajo para la "La Embajada", todas vinculadas, porque responden a un solo objetivo: la sumisión de los latinoamericanos a los intereses imperialistas.

Modus operandi

La "línea dura" se manifiesta abiertamente en "la lucha contra el terrorismo", la "línea blanda" opera sobre la "defensa de la democracia". El documento "Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos: Una Nueva Era", lo sintetiza claramente: "Defenderemos la paz de las amenazas de terroristas y tiranos".

Es así que, entendiendo siempre que la acción es combinada y complementaria, la "línea dura" se viabiliza centralmente en el orden militar (movilización de la IV Flota, por ejemplo), de espionaje e inteligencia, de lucha contra el narcotráfico, acciones encubiertas, el secesionismo, atentados, asesinatos y sabotajes, lucha contra la delincuencia y la migración ilegal y todo aquello vinculado al uso de la fuerza.

La "línea blanda" opera sobre todo con la denominada "ayuda humanitaria",  el financiamiento a ONGs pro imperialistas, la defensa de la "Libertad de Prensa" y de los "Derechos Humanos" y la "lucha contra la corrupción". "Estados Unidos está comprometido a fortalecer las instituciones democráticas, promover la prosperidad, invertir en la gente e impulsar la seguridad en América Latina, y el Departamento de Estado aplica las herramientas diplomáticas a su disposición para lograr esas metas", dijo Roger Noriega, Secretario Adjunto de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental.

Desde ya, ambas líneas de política exterior estadounidenses confluyen en el eje de fortalecer la política neoliberal y los intereses de las empresas norteamericanas en la región. En este sentido Bush ha sido claro: "Estados Unidos apoyará a cualquier país que esté resuelto a crear un futuro mejor al buscar las recompensas de la libertad para su pueblo. El libre comercio y los mercados libres han demostrado su capacidad de levantar a sociedades enteras fuera de la pobreza;  por lo tanto, Estados Unidos colaborará con países individuales, con regiones enteras y con toda la comunidad del comercio mundial para crear un mundo que comercie en libertad y, por lo tanto, crezca en prosperidad".

¿Y los embajadores actuales?

Veamos dentro de la "línea dura" cómo se encuadran algunos de los actuales embajadores. Por ejemplo, el actual jefe de la misión en Nicaragua, Robert Callahan, funcionario de la embajada en Honduras durante la gestión de Negroponte, es responsable directo del apoyo suministrado desde esa sede diplomática a la "contra" nicaragüense. El trabajo de "desgaste" que se llevó a cabo contra el gobierno sandinista (estado permanente de guerra), más el multimillonario apoyo financiero a diferentes ONGs funcionales a los intereses imperialistas, lograron que la contrarrevolución se impusiera en las elecciones que llevaron a Violeta Chamorro a la primera magistratura. La eficiencia de Callahan en Honduras lo llevó también a brindar sus servicios en Irak, acompañando nuevamente a Negroponte en su accionar belicista. El periodista Stephen Kinzer, escribió un artículo asegurando que el nombramiento de Callahan para Nicaragua era un intento del Subsecretario de Estado, John Negroponte, y la "línea dura" de Washington para desestabilizar la región, teniendo en cuenta que "él (Callahan) ayudó a infligir una de las guerras más sangrientas de la historia de este país".

Otro embajador con trayectoria non sancta es Stephen Mc Farland, actualmente en Guatemala. El funcionario estadounidense dirigió un equipo cívico militar para el proyecto de reconstrucción de Irak, que contemplaba, entre otras cosas, la balcanización del territorio iraquí. Como Director de Asuntos Cubanos en el Departamento de Estado, Mc Farland se vinculó directamente con toda la mafia cubana de terroristas, narcotraficantes y delincuentes de toda laya que conspiran contra el gobierno de Castro. También lo registramos como funcionario en la embajada de Venezuela, desde donde manifestó, sobre la amenaza del Jefe de Estado venezolano, respecto de romper nexos con la Casa Blanca si no se extradita al terrorista Posada Carrriles: "Nosotros ofrecemos a todos los pueblos, y a todos los países del mundo, unas relaciones amistosas, basada en el respeto mutuo, pero tampoco vamos a mendigar".

Siguiendo con esta línea, encontramos también al embajador en México, Antonio Garza, impulsor de la Iniciativa Mérida, plan para "acabar con el poder y la impunidad de organizaciones criminales y narcotraficantes que amenazan la salud y la seguridad pública", según sus enunciados. Y al embajador en El Salvador, Charles Glazer, promotor de la Academia Internacional para la Aplicación de la Ley (ILEA). Tanto la Iniciativa Mérida (suerte de Plan Colombia para México y Centroamérica) y la ILEA habilita a los Estados Unidos a suministrar armamentos, entrenamiento y logística a las fuerzas de seguridad de los países involucrados. Tanto los embajadores de Honduras como de República Dominicana, Hugo Llorens y Robert Fannin respectivamente, son especialistas en temas de terrorismo, delincuencia internacional, lucha antinarcóticos y migración ilegal.
Dentro de la variable secesionista, no es casual que el embajador expulsado de Bolivia, Philip Goldberg, registrara antecedentes en su gestión anterior en Kosovo, más puntualmente como asistente especial del embajador Richard Holbrooke, artífice de la fragmentación de Yugoslavia. Su experiencia en los Balcanes lo acreditaban en una tarea similar para Bolivia: ayudar a los "autonomistas" de la llamada Media Luna boliviana para derrocar al presidente Evo Morales  Lo mismo pasa con la jefa de misión en Ecuador, Hearther Hodges, ex embajadora en Moldavia, país títere del imperialismo yanqui, escindido de la ex URSS y que mantiene una seria disputa con Rusia por la región de Transnistria. Conociendo que la oligarquía ecuatoriana sostiene una posición secesionista en Guayaquil, similar a la del oriente boliviano, no es de extrañarse que Hodges opere en ese sentido. Con antecedentes que la ubican en un alto nivel como funcionaria de la USAID, es fácil también deducir que el financiamiento a la derecha, a través de diferentes ONGs que operan en Ecuador, esté garantizado.

En la dirección antes mencionada, también se incluye al ahora Embajador en Colombia, William Brownfield, quien había ocupado ese cargo anteriormente en Venezuela. Este funcionario es quien habría propuesto al presidente Uribe la instalación de una base militar estadounidense en la Guajira colombiana. El embajador yanqui busca, conjuntamente con un espacio físico para trasladar la Base de Manta, que tendrá que ser desalojada del territorio ecuatoriano por decisión del Presidente Correa, un hecho de provocación que nuevamente ponga en "caliente" la frontera colombo-venezolana. Recordemos que Brownfield sigue manteniendo reuniones con el actual gobernador venezolano de Zulia, Manuel Rosales, enrolado en la oposición golpista. El Zulia es otra región en la mira del secesionismo imperialista. Además, Brownfield, como asesor del Comando Sur en Panamá durante la invasión de 1989 y uno de los gestores de la "Operación Causa Justa", es un defensor de aplicar el "Modelo Noriega" contra el presidente Chávez. No debemos de olvidar que Brownfield no estuvo ajeno al operativo militar del ejército colombiano contra la base de guerrilleros de las FARC en territorio ecuatoriano, produciendo una crisis regional de envergadura que puso al borde de la guerra a pueblos hermanos.

Ahora bien, todos estos embajadores, conjuntamente con la política del "garrote", manejan también la política de la "zanahoria". Inteligentemente el Departamento de Estado ha ubicado a cinco embajadores especializados en temas energéticos en Argentina, Uruguay, Brasil, Honduras y Chile. Los primeros cuatro se dedican fundamentalmente a divulgar las bondades de los biocombustibles. El quinto, Paul Simsoms, impulsa para Chile un modelo diversificado en materia energética, haciendo hincapié en la energía nuclear (¿Chile como sub imperialismo regional?). El tema energético es una preocupación central para los Estados Unidos que importa dos tercios de lo que consume de petróleo. Asimismo, la política integracionista desplegada por el gobierno venezolano se presenta para los intereses norteamericanos como de verdadera amenaza: Petrocaribe, el ALBA y Petrosur ya han pasado a ser "objetivos de guerra" para la diplomacia yanqui.

La "diplomacia transformacional", también llamada la "línea blanda", de acuerdo a la conceptualización que le da el general venezolano Muller Rojas, necesita de todo un despliegue de financiamiento para estimular a los sectores de la oposición a los gobiernos antiimperialistas. Ahí es cuando aparece la trilogía CIA-NED-USAID que, con la complicidad de diferentes ONGs, fundaciones o asociaciones civiles, solventa económicamente a los grupos contrarrevolucionarios, ya sean estos pacíficos o violentos, legales o ilegales.

Con la excusa de la "ayuda humanitaria" se distribuyen millonarias sumas para fomentar la contrarrevolución, por un lado, y, por otro, para contrarrestar la integración desde lo social que fomenta la Revolución Bolivariana. La embajadora en Panamá, Bárbara Stephenson (línea dura en los Balcanes y e Irak) impulsa la operación "Más allá del horizonte", de atención médica humanitaria; la embajadora en Paraguay, Liliana Ayalde, importante funcionaria de la USAID en Colombia, Bolivia, Guatemala y Nicaragua sostiene la Fundación Visión; el embajador en Perú. Michel McKinley, el embajador en República Dominicana, Robert Fannin y otros pares en la región,  promueven el programa de asistencia humanitaria "Promesa Continua", implementado, nada más ni nada menos, que por el Comando Sur.

A modo de conclusión

Dice el chiste popularmente conocido:

  1. ¿Por qué no hay Golpes de Estado en Estados Unidos?
  2. "...La razón por la que en Estados Unidos nunca jamás ha habido un Golpe de Estado es porque en Estados Unidos no hay... (silencio) una Embajada de Estados Unidos".

No sabemos si será cierto que nunca hubo golpes de estado en Estados Unidos, la historia tendrá la última palabra, pero lo que sí es cierto es que en todos los golpes de estado contra gobiernos populares y patrióticos en América Latina ha estado la mano de "La Embajada".

Pero la actitud digna y patriótica de presidentes de la talla de Evo Morales y Hugo Chávez, al expulsar a los embajadores yanquis por atentar contra la soberanía de sus respectivos países es un ejemplo que habla a las claras que la correlación de fuerzas en la región está cambiando.

Generar conciencia entre los latinoamericanos caribeños de que "La Embajada" es un centro de conspiración permanente es la primera tarea, como asimismo trabajar para neutralizarla y expulsar a sus agentes cuando sea necesario.

Nuestros gobernantes tienen la responsabilidad histórica de hacerlo. Recordemos la actitud asumida en un momento por un patriota argentino (como antecedente de la medida que tomaron Evo Morales y Hugo Chávez), para que sirva de ejemplo para algunos gobernantes dubitativos en la actualidad. Cuenta la historia que en 1945, Juan Domingo Perón, que aún no era presidente de los argentinos pero que ya se perfilaba para serlo, es visitado por el embajador estadounidense Spruille Braden, quien en la conversación intenta sobornarlo. Braden  le dice: "A nosotros no nos genera problemas si usted llega a la presidencia, lo que ocurre es que tendríamos que acordar una serie de cosas, y si nos ponemos de acuerdo usted será el argentino más conocido del mundo, del cual los diarios van a hablar muy bien". Perón entonces le responde: "Mire, yo no estoy de acuerdo y no acepto ninguna propuesta suya, porque no quiero ser muy conocido en el mundo por haber sido un hijo de puta con mi país".

Fernando Ramón Bossi, Secretario de Organización del Congreso Bolivariano de los Pueblos y Director de la Escuela de Formación Política Emancipación.

Vilma Soto, investigadora  y docente de la Escuela de Formación Política Emancipación. Asesora del Portal ALBA.

 

 

DDHH: Condenan a Arellano Stark por Caravana de la Muerte

DDHH: Condenan a Arellano Stark por Caravana de la Muerte

Lanacion.cl 

Miércoles 15 de octubre de 2008

El jefe de la comitiva de la dictadura fue condenado a seis años de presidio sin beneficios por el episodio San Javier, junto a otros cuatro militares en retiro. Además, el Fisco deberá pagar 80 millones a cada querellante en el proceso.

Foto: El jubilado general Sergio Arellano Stark.

 A seis años de presidio sin beneficios fue condenado Sergio Arellano Stark, por el episodio San Javier de la Caravana de la Muerte, según dictaminó hoy la Sala Penal de la Corte Suprema tras acoger un recurso de casación presentado contra el fallo de la Corte de Apelaciones de Santiago.

El general retirado, jefe de la fatídica comitiva, fue sentenciado por homicidio calificado, junto a otros cuatro uniformados hoy jubilados, mientras Claudio Lecaros Carrasco y  Gabriel del Río Espinoza fueron absueltos.

Al igual que Arellano Stark, Carlos Romero Muñoz fue condenado a seis años de presidio, mientras que a cuatro años de presidio -pero con el beneficio de libertad vigilada- fueron sentenciados Mario Cazenave Pontanilla, José Parada Muñoz y Julio Barrios Espinace.

Asimismo, como indemnización por daño moral, el fallo determina que el Fisco debe pagar $ 80.000.000 (ochenta millones de pesos) a cada una de las dos querellantes que actuaron en el proceso.

El fallo fue dividido, con el voto en contra del ministro Rubén Ballesteros, quien estuvo por aplicar la prescripción de la acción penal. El mismo Ballesteros, junto a Jaime Rodríguez estuvieron por acoger la excepción de incompetencia en materia civil. La sala estuvo integrada además por los ministros Hugo Dolmestch, Carlos Künsemüller y el abogado integrante Juan Carlos Cárcamo

En el episodio San Javier de la Caravana de la Muerte, registrado el 2 de octubre de 1973, encontraron la muerte cuatro personas: Teófilo Segundo Arce Toloza, José Esteban Sepúlveda Baeza, Segundo Abelardo Sandoval Gómez y Leopoldo Mauricio González Norambuena.

 

Levantan memorial por las 96 víctimas de Londres 38

Levantan memorial por las 96 víctimas de Londres 38

La Nación 

Miércoles 15 de octubre de 2008   

La obra pertenece a la artista María Fernanda Rojas, del colectivo Londres 38, y contó con el financiamiento del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior y del Consejo de Monumentos Nacionales.

Familiares de los detenidos-desaparecidos de Londres 38, ex centro de torturas de la DINA, inauguraron ayer un monumento en homenaje a las 96 personas que fueron asesinadas en ese recinto, hoy perteneciente al Ministerio de Bienes Nacionales (en la foto).

La obra pertenece a la artista María Fernanda Rojas, del colectivo Londres 38, y contó con el financiamiento del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior y del Consejo de Monumentos Nacionales.

Junto con la inauguración, los familiares también pintaron los tradicionales adoquines de la calle Londres con los nombres de quienes pasaron por ese centro de detención. El collage es parte del proceso de "recuperación" de este inmueble.

Según los planes de esa cartera, Londres 38 se transformará en un memorial y para eso están estudiando las experiencias de los museos de Ana Frank en Ámsterdam, Holanda y el del Holocausto en Washington, EE.UU.

En este sentido, hoy se realizará la primera reunión para analizar qué tipo de museo o memorial se va a levantar en el lugar.

 

Análisis marxista de la crisis mundial del capitalismo.

Análisis marxista de la crisis mundial del capitalismo.

La hecatombe del sistema financiero mundial es un hecho de tal magnitud, con tantas repercusiones en el plano económico, político, social y militar, que es difícil predecir todas sus consecuencias. En cualquier caso hay algunas incuestionables. Primero, que la economía del conjunto del planeta se encuentra al borde del abismo, precipitándose hacia la recesión más profunda desde la Segunda Guerra Mundial. En segundo lugar, y exactamente igual de trascendente que la anterior, el colapso económico está desvelando el auténtico funcionamiento de la llamada "democracia" burguesa, en realidad la dictadura del gran capital. Una dictadura en la que los gobiernos de EEUU y Europa ­-forma-dos por individuos con sueldos espectaculares que velan por los intereses de la clase dominante-, están conspirando para que los costes de esta brutal crisis los paguen las familias trabajadoras de todo el mundo.

Un cataclismo histórico

Un resumen somero de los acontecimientos proporciona una idea de la trascendencia de las jornadas que estamos viviendo.

1. La mayoría de bancos de inversión, aseguradoras y cajas de ahorros de EEUU han quebrado o se han colocado al borde de la suspensión de pagos. Hay que remontarse al crac de 1929 para encontrar algo semejante. Para evitar un colapso aún mayor, el gobierno Bush se lanzó a una gigantesca operación de rescate, que no evitó el desplome de los mercados durante todo el mes de septiembre.1

2. El terremoto, como era inevitable en una economía mundializada y con unos mercados financieros integrados a una escala nunca vista, ha contagiado a Europa que se arrastra hacia el precipicio.2 Las declaraciones de los gobiernos de Irlanda y Gran Bretaña asegurando por dos años los depósitos de los ahorradores, indican la extrema gravedad de la situación.

3. Desde agosto de 2007 hasta el 21 de septiembre de 2008, la administración norteamericana ha gastado más de ¡900.000 millones de dólares! y no ha logrado evitar el caos. A esta cantidad descomunal se suman las inyecciones de liquidez en el mercado interbancario por parte de la Reserva Federal de EEUU (FED), el Banco Central Europeo (BCE), el Banco de Inglaterra o el Banco Central de Japón, que superan generosamente el billón de euros. Pero todas estas aportaciones de capital no han conseguido ni restaurar la confianza ni evitar el estrangulamiento del crédito. Por un lado, las montañas de deudas bancarias y empresariales acumuladas en estos años de orgía especulativa son muy difíciles de recuperar en un momento en que la economía real, productiva, se desliza con fuerza hacia la recesión. Refinanciar la deuda de empresas en dificultades, cuyas expectativas de negocio van hacia abajo, no es una operación muy rentable. Éste es el caso de todas las grandes de la construcción y las inmobiliarias cuyos activos se han depreciado a un ritmo de vértigo y sus valores se derrumban en la bolsa. Al mismo tiempo los grandes bancos de todo el mundo, que están pillados en el apalancamiento generalizado de las últimas décadas, no tienen ninguna garantía de recuperar sus créditos; su pasivo aumenta y la capacidad de obtener liquidez en el mercado interbancario mengua porque nadie se fía de nadie. Los ladrones no se fían de los ladrones.

En estas condiciones y después de la experiencia vivida en este último año ¿Por qué razón va a funcionar el último plan de la administración Bush si es más de lo mismo? ¿Acaso 700.000 millones de dólares, que no tienen como destinatario la inversión productiva sino salvar los negocios de un puñado de especuladores y magnates, pueden resolver o modificar la tendencia general hacia la recesión de la economía real?

4. Los valores bursátiles de las empresas financieras, bancos de inversión, bancos comerciales, constructoras, eléctricas, telecomunicaciones, aeronáuticas, automoción..., vamos, del conjunto de la economía, se han construido sobre una montaña de créditos que ahora son impagables. El parón de la economía productiva, el descenso en las ventas, el crecimiento del desempleo y de la morosidad y, por supuesto, el crac financiero, han puesto punto y final a la fiesta. Tan sólo en un año (de agosto de 2007 a septiembre de 2008), las bolsas mundiales han perdido el 22% de su valor, una caída equivalente a 12,4 billones de dólares. Si se suma el desplome acumulado en septiembre la pérdida se acerca a los quince billones. En las bolsas estadounidenses se han evaporado cerca de cinco billones de dólares, una cantidad que supera el PIB de América Latina y el Caribe en 2007.

Por más que intenten transmitir confianza, el sistema capitalista está inmerso en un crac de proporciones difícilmente cuantificables. Sólo una cosa es completamente segura: el pánico se extenderá en las próximas semanas.

Como se incubó la catástrofe

Tan sólo hace veinte años, el colapso del estalinismo en la URSS y en Europa del Este provocaba la euforia de la burguesía mundial. No era para menos. Intoxicados por sus éxitos aparentes, los imperialistas norteamericanos se lanzaron en tromba para imponer su doctrina en todos los rincones del mundo: liberalización económica, privatizaciones, desregulación de los mercados financieros, saqueo de los países pobres, extensión de la precariedad laboral y aumento de la explotación, caída de los salarios, intervenciones militares y guerra al "terrorismo"...

En un contexto semejante, los "teóricos" de la economía y la sociología burguesa sentenciaron el fin de las crisis y de la historia; los políticos y los gobernadores de los bancos centrales hablaban sin recato de un "círculo virtuoso" de crecimiento sin fin; y los premios Nóbel de economía eran contratados por los grandes bancos de inversión para que aplicasen sus fórmulas matemáticas al negocio del dinero. La confianza lo inundaba todo. La OCDE en su documento de Perspectivas Económicas Mundiales de 1999 afirmaba: "Estamos en el umbral de una atractiva oportunidad: la posibilidad de un sostenido y largo boom de la economía mundial que se prolongará en las primeras décadas del próximo milenio (...) Una confluencia de factores podrían unirse para propulsar importantes mejoras en la capacidad de creación de riqueza y bienestar a escala mundial...".

Han pasado veinte años, un suspiro en la historia de la lucha de clases, y todas las expectativas se han transformado violentamente en su contrario arrasando con todas las certezas que parecían inexpugnables y barriendo la confianza de la clase dominante. El pesimismo y la incertidumbre son totales.

En medio de la euforia, los marxistas denunciamos las enormes contradicciones que el boom económico estaba creando en los cimientos del sistema. Nuestros análisis eran considerados  con desprecio y altanería por los sabihondos socialdemócratas, hipnotizados por los magníficos "resultados" de las cuentas de beneficios. También éramos despachados por los ex marxistas que pululan por los intersticios del movimiento obrero, esos escépticos desmoralizados que se impresionaron por los brillos del boom y que culpabilizaron a los trabajadores por su "bajo nivel de conciencia". Los hechos han respondido con claridad a todos estos elementos que abandonaron un punto de vista de clase.

Durante estos años, los marxistas hemos señalado que este boom económico no podía comparase, en ningún caso, con la época dorada del auge capitalista de la posguerra. Desde 1945 hasta 1970 los países capitalistas avanzados, especialmente EEUU y Europa Occidental, registraron tasas de crecimiento asombrosas, impulsando un desarrollo espectacular de las fuerzas productivas, del comercio mundial  y de la división internacional del trabajo sin parangón en ningún otro periodo de la historia del capitalismo. El motor de este crecimiento fue, sin lugar a dudas, las grandes inversiones en capital que hicieron aparecer nuevas ramas de la producción y multiplicaron la capacidad de crear manufacturas en masa. A diferencia de lo que plantean ahora los defensores de la "regulación", no fue la intervención del Estado en la economía lo que movió el sistema hacia adelante, sino la reinversión masiva en el proceso productivo de la plusvalía acumulada. Pero esta fase de ascenso también fue liquidada por las contradicciones insalvables del capitalismo, dando pasó a la recesión de los años setenta y sus consecuencias revolucionarias en todo el mundo. El descrédito de las teorías keynesianas, teorías que por otro lado no ponían en riesgo la propiedad capitalista, fueron reemplazadas por las viejas ideas del liberalismo y el monetarismo.

Aunque no disponemos de espacio para analizar en detalle la historia económica de estos últimos veinte años, un hecho sobresalía por encima de todos. En contraste con los años dorados de la posguerra, la rentabilidad que ofrecía la inversión productiva durante las últimas dos décadas se hacía cada vez menos atractiva para el capital. A pesar de la aparición de mercados como China, que atrajeron fuertes inversiones occidentales y suavizaron los efectos negativos de la recesión del sudeste asiático a mediados de los años noventa, la acumulación chocaba con los límites de un mercado mundial que reflejaba la tendencia a la sobreproducción. El fortalecimiento de China como potencia exportadora de manufacturas baratas agudizaba esta tendencia. Así, la sobreacumulación de capitales fortaleció el movimiento ascendente hacia la especulación y forzó una desregulación absoluta del mercado financiero. Como en su momento reconoció Alan Greenspan se trataba de un fenómeno imposible de parar en un sistema que se basa en la obtención del máximo beneficio.

La euforia en la que ha vivido la burguesía internacional creó, dialécticamente, las condiciones para el desastre. Miles de millones de dólares que no encontraban una colocación rentable en la producción de mercancías fluyeron con fuerza hacia el sector inmobiliario y provocaron un alza espectacular de los precios, que era sostenido a su vez por una masa de créditos baratos concedidos indiscriminadamente a particulares y empresas. A pesar de los serios avisos de entonces (la crisis asiática, el estancamiento de Japón o el hundimiento de los valores tecnológicos y de las empresas puntocom en el 2000), la gigantesca deuda hipotecaria que se iba generando era vendida como un "activo" sólido en el mercado bancario y bursátil, gracias a la intervención de la "ingeniería financiera creativa" (subprime y demás fondos basura).

Se trataba de una dinámica enloquecida: la espectacular burbuja inmobiliaria responsable de una cuarta parte del PIB norteamericano, de cuatro de cada diez empleos creados en EEUU en la última década, de la mitad del consumo doméstico y de una parte sustanciosa de los beneficios capitalistas, espoleaba la especulación bursátil y un endeudamiento empresarial y bancario sin precedentes en la historia. Desde finales de la década de los noventa y de manera cada vez más intensiva, el crédito y el endeudamiento se convirtieron en el factor decisivo para garantizar y sostener la producción y el consumo, a la vez que creaban las condiciones para el estallido actual.3

El capital ficticio se hizo omnipresente dando cumplido sentido a la máxima aspiración de todo capitalista: obtener capital del capital sin tener que pasar por la experiencia dolorosa de invertir en el proceso productivo. Esta masa flotante de billones de dólares de capital ficticio se elevó de tal manera por encima de la economía real que, finalmente, se ha transformado en una pesada losa justo en el momento en que la sobreproducción se ha hecho presente.

Debido a esto no hay ninguna duda de que la recesión adquirirá una dureza, extensión y profundidad formidable.

 ¿Quiénes fueron los responsables?

Todos los análisis de la prensa burguesa intentan presentar, como causa de la crisis, a la codicia de algunos banqueros sin escrúpulos y la ausencia de controles y de regulaciones en el mercado. Pero esta forma de envolver las cosas forma parte de toda una campaña para crear una cortina de humo que disculpe al conjunto del sistema.

La burbuja especulativa que ha estallado fue animada y celebrada, en primer lugar, por George W. Bush que facilitó una desregulación generalizada del sistema financiero internacional. El gobierno norteamericano y la Reserva Federal, con Greenspan al frente, fueron imitados, a su vez, por todos los gobiernos europeos, ya fueran conservadores o socialdemócratas. Desde Reagan hasta Margaret Thatcher; desde Helmult Kohl, hasta Chirac, pasando por Bush, Blair, Felipe González, Aznar, Schröder, Berlusconi, Sarkozy o Zapatero, todos han apoyado sin fisuras la política de desmantelamiento de empresas públicas vendidas a precio de saldo a los grandes monopolios (gas, agua, electricidad, telefonía, autopistas, siderurgias, minas, textil); han aplaudido entusiastamente la privatización de servicios sociales esenciales, como la sanidad y la educación, que se han transformado en un negocio lucrativo para los capitalistas. Todos ellos han aprobado reformas del mercado laboral, de las pensiones, y propiciado el hundimiento de los salarios; durante años se han vanagloriado de los pelotazos inmobiliarios y las megafusiones empresariales, aunque supusieran la destrucción de miles de empleos... Y todos ellos recibían en los palacios, sedes del gobierno, parlamentos y celebraciones oficiales a delegaciones nutridas de banqueros y empresarios que se han llenado los bolsillos en esta orgía sin fin.

El papel más despreciable en todo esto, ¡cómo no!, lo han jugado los dirigentes socialdemócratas que afirmaban, un día sí y otro también, que los cimientos estaban sólidos y que no había que preocuparse porque el capitalismo era el mejor sistema de los posibles. Según su esquema, los beneficios insultantes que acumulaban las grandes corporaciones, la gran banca y los especuladores eran la garantía de las inversiones de mañana y los puestos de trabajo de pasado mañana.

Ahora que pintan bastos, muchos de ellos intentan ocultar el rastro de sus actos y se presentan cual inocentes corderitos. Es el caso de personajes como Felipe González, quien publicó un artículo en El País titulado 'El capitalismo en el espejo': "Es una crisis extraña, incluso para reaccionar con una mínima coherencia" nos dice Felipe, "Por el momento ha liquidado la extendida creencia de que el mercado lo arregla todo y solo. Es decir, la teoría dominante desde los años noventa del 'todo mercado', con un rechazo fundamentalista a la intervención regulatoria". ¡Que cinismo! El mismo individuo que protagonizó la liquidación de cientos de empresas públicas en el Estado español, que alentaba a las multinacionales españolas para que no dejaran pasar las oportunidades que brindaba la globalización, que aconsejó a sus colegas en Latinoamérica que se desprendiesen de sus prejuicios ideológicos y privatizaran a precio de saldo el sector estatal para mayor beneficio de bancos, multinacionales y especuladores de toda ralea... ahora nos dice que es una crisis "extraña". ¡Que cara más dura!

Lo que Felipe González no comprende es que sus consejos, tan escuchados por la oligarquía latinoamericana, pusieron su granito en la explosión revolucionaria que recorre Venezuela, Bolivia, Ecuador, México... De hecho, desde el inicio del nuevo siglo, las decisiones estratégicas de la burguesía mundial han roto cualquier equilibrio político y social, espoleando una escalada de la lucha de clases en todo el mundo: huelgas generales en Europa, el movimiento de decenas de millones contra la guerra imperialista, la polarización social y política en EEUU y la mayoría de los estados europeos, el No francés e irlandés en los referéndum sobre la constitución europea, la derrota del PP en el Estado español después de movilizaciones masivas de la población... En definitiva, el hundimiento de la economía sólo ha confirmado el profundo cambio que ha experimentado toda la situación mundial.

Siguiendo con otros propagandistas del "capitalismo de rostro humano", hay una buena cantidad de economistas "progresistas" que sacan pecho con la actual crisis. Para ellos, la intervención de la FED y el Tesoro norteamericano intentando salvar Wall Street, confirma que el capitalismo tiene que "regularse". Lo que no dicen estos amigos es que la intervención del gobierno estadounidense, como la de los gobiernos europeos, tiene como único beneficiario a los capitalistas, a los cuales se les quiere cambiar sus bonos "tóxicos", es decir, insolventes, por dinero contante y sonante. Un dinero que saldrá del bolsillo de las familias trabajadoras estadounidenses, del recorte de los gastos sociales, de la sanidad y la educación pública, del seguro de desempleo..., y que no evitará la destrucción masiva de puestos de trabajo en todos los sectores productivos o el desahucio de millones de familias que no pueden hacer frente a sus hipotecas. Una vez que se desvela el truco de estas "nacionalizaciones", que sólo pretenden salvar a los inversores a costa del dinero de todos, es explicable que la rabia y la furia de la población ocupen espontáneamente las calles de EEUU, y la enorme presión que existe sobre sus señorías en la cámara de representantes.

Pero quienes se llevan la orla en el cuadro de honor de los defensores del capitalismo de "rostro humano", son los dirigentes de los sindicatos. Hace pocos días, en el Foro Nueva Sociedad, el secretario general de UGT, Cándido Méndez,  reclamó un "capitalismo renano o decente, el modelo europeo social de mercado". ¿No parece increíble? ¿Acaso Cándido Méndez no se ha enterado de los despidos en Volkswagen, Audi, Deutsche TeleKom, Deutsch Bank...? ¿No le llegaron las noticias sobre los recortes en el gasto social que aprobó el anterior gobierno socialdemócrata de Schröder y que ahora completa y profundiza el gobierno de coalición con los democristianos? Si Méndez se refiere al "capitalismo productivo" de los años sesenta está reclamando algo que no llegará. En medio de una caída general de las ventas, ¿qué puede empujar a los capitalistas a invertir en aumentar la producción o contratar a más trabajadores? No, los capitalistas guardarán sus capitales a buen recaudo y los dedicarán a fines más lucrativos.

Expropiar a los expropiadores: la única solución es la revolución socialista

Si queremos encontrar un responsable de la crisis no es difícil: es el propio capitalismo, la propiedad privada de los medios de producción y distribución, la dictadura tiránica del capital financiero, que impide que la inmensa riqueza creada con el trabajo de miles de millones de hombres y mujeres en todo el mundo se utilice para resolver las necesidades de la mayoría. El problema es de un sistema que, para asegurar el lujo obsceno en el que vive un puñado de multimillonarios que acumulan un patrimonio equivalente a los ingresos de dos terceras partes de la humanidad, no duda en destruir planificadamente la riqueza del mundo amputando una parte considerable de la capacidad productiva de la industria. Un sistema que provoca la barbarie saqueando continentes o iniciando guerras de rapiña en las que mueren cientos de miles de inocentes, si con eso se garantizan los sacrosantos beneficios de las grandes corporaciones. La auténtica causa de la crisis está claramente identificada: es la búsqueda del máximo beneficio en el espacio de tiempo más corto posible.

Estamos ante acontecimientos históricos. La crisis del capitalismo norteamericano se ha convertido en una crisis global, y nada impedirá que se extienda hasta el último rincón del planeta. Los sueños de que China o la India podrían sacar del atolladero al sistema y evitar la recesión se han esfumado con la rapidez con que se disipa el humo de un cigarro. La depresión del consumo en EEUU y Europa prepara un escenario de pesadilla para China, y esto profundizará a su vez la caída general.

La sacudida que ha empezado hará temblar los cimientos del capitalismo. Millones de trabajadores, de jóvenes, de campesinos se están preguntando hoy, ahora mismo, qué sentido tiene mantener este sistema decrépito. La crisis abrirá paso a las ideas de la revolución, a la necesidad de derrocar a la oligarquía financiera que nos gobierna y sus instituciones farsa. Y, por supuesto, fortalecerá a la revolución allí donde ya se ha iniciado, como en el caso de Latinoamérica.

Las ideas de Marx, Engels, Lenin, Trotsky y Rosa Luxemburgo han demostrado ser cien veces correctas. Sí, hay una solución a esta crisis, pero no es la de un capitalismo de rostro humano ¡Tal cosa no existe, es una vana utopía reaccionaria! La alternativa está en la lucha organizada de la clase trabajadora y la juventud, de todos los oprimidos, hasta conseguir la expropiación de los banqueros, de los grandes monopolios, de los terratenientes, y colocar la riqueza del mundo bajo el control democrático de la mayoría de la sociedad. Ésta es la única alternativa realista, expropiar a los expropiadores, y construir las bases de una economía planificada y socialista, donde la lucha por el máximo beneficio y la propiedad privada de los medios de producción sea enviada al basurero de la historia.

En estas condiciones sería absolutamente viable garantizar el pleno empleo, el derecho a una vivienda, a una sanidad y a una educación pública de calidad y, por supuesto, a la auténtica democracia, la democracia obrera. Con el control de las palancas fundamentales de la economía en manos de la clase obrera, la pesadilla de trabajar sesenta horas a la semana, tal como exigen ahora los capitalistas, sería eliminada de un plumazo. La reducción de la jornada, sin merma del salario, nos permitiría a la mayoría de la población poder participar de manera real en la vida social, controlando la política, la economía y la cultura, que dejarían de ser el monopolio de la clase dominante.

Sí, hay una alternativa para utilizar toda la creatividad maravillosa de la que es capaz el género humano y esa alternativa se llama SOCIALISMO MUNDIAL.

¡Que la crisis la paguen sus responsables: los capitalistas!

¡Expropiar a la banca y los monopolios bajo control de los trabajadores es la única solución!

¡Por una alternativa auténticamente socialista!

¡Proletarios de todos los países, uníos!

NOTAS 

1. Antes del verano fue Bear Stearn, vendida a precio de saldo con el aval del tesoro Público, y la intervención en IndyMac Bancorp. Después de las vacaciones, el colapso en bolsa de las grandes hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac (que concentraban la mitad de los créditos hipotecarios de los EEUU, 5,5 billones de dólares) obligó al gobierno a hacerse con el control de ambas asegurando una inyección de liquidez cercana a los 200.000 millones de dólares. En horas, la erupción arrastró a Merrill Lynch, que fue adquirida in extremis por Bank of America, y empujó el hundimiento de Lehman Brothers. La bancarrota de este banco centenario ha sido la más grande de la historia de los EEUU: 453.200 millones de euros. 48 horas después de la quiebra de Lehman, el gobierno norteamericano desembolsó 60.490 millones de dólares para hacerse con el control de 79% de las acciones de AIG (American internacional Group), la mayor aseguradora del planeta.

2. Luxemburgo, Holanda y Bélgica nacionalizaron las pérdidas del banco Fortis, uno de los grandes de Europa, y decidieron una inyección de 11.200 millones. En Bélgica, el gobierno extendió la operación de rescate al banco franco-belga Dexia, entidad especializada en financiación de administraciones locales, que tiene además unos 5,5 millones de clientes particulares. El alemán Hypo Real Estate fue rescatado, gracias a un crédito de 35.000 millones de euros, por un consorcio bancario y una garantía del Estado. En Dinamarca el Banco Central colocó bajo su garantía el banco Roskilde. En Gran Bretaña se nacionalizó Bradford & Bingley, mientras HBOS tuvo que fusionarse precipitadamente con Lloyds TSB para evitar su caída. HBOS cuenta con unos depósitos de 370.000 millones de euros, el 20% del total del país, pero más de 650.000 millones de euros prestados en el mercado inmobiliario (sus acciones cayeron en tres días de septiembre más de un 50% por miedo a una escalada descontrolada de impagos).

3. Algunas cifras pueden ilustrar el alcance del fenómeno: A) La gran banca recaudó en el año 2006 un 40% del total de las ganancias empresariales de los EEUU. En las décadas de 1950-60 este porcentaje era del 10-15%. B) La capitalización bursátil de todas las bolsas de EEUU pasó de 5,4 billones de dólares en 1994, a 17,7 billones en 1999 y 35 billones en 2007. A su lado, la especulación en Wall Street de los años veinte parezca un juego de niños. C) El déficit por cuenta corriente de EEUU es de un billón de dólares, por lo que necesita ingresar más de 100.000 millones al mes para financiarlo. D) El 90-95% de los movimientos actuales de capitales no responden a operaciones comerciales o de inversión, son puramente especulativos. En el caso de AIG , los datos son asombrosos: de una cartera contra posibles impagos de 441.000 millones de dólares que la compañía ofrecía como garantía a sus asegurados (bancos de inversión y fondos), AIG tenía colocados en el mercado de fondos ¡307.000 millones de dólares! Este mercado llamado Credit Default Swaps (CDS), mueve la friolera de 58 billones de dólares en las bolsas mundiales, sin ningún tipo de control o regulación. El mercado mundial de "derivados" mueve 500 billones de dólares, diez veces más que la producción mundial de bienes y servicios.

 

Protesta contra los desmontes en el Tren a las Nubes

Protesta contra los desmontes en el Tren a las Nubes

14 de Octubre de 2008.

La demora en la reglamentación de la Ley de Bosques producirá más desmontes.

  Hola Arístides,

Un grupo de activistas y escaladores de Greenpeace viajamos a Salta para colgar un cartel gigante en protesta por los desmontes que continúan en la provincia y para reclamar la urgente reglamentación de la Ley de Bosques. El lugar elegido fue el famoso viaducto La Polvorilla, el punto más alto del recorrido que realiza el Tren a las Nubes, ubicado a 4.200 metros sobre el nivel del mar.

El año pasado la demora en la sanción de la Ley de Bosques aceleró la aprobación especulativa de muchos desmontes que lamentablemente se están ejecutando. Hoy, la demora en su reglamentación debilita su plena aplicación y generará muchos desmontes más.

Más de 60 mil personas ya le reclamamos al Jefe de Gabinete, Sergio Massa, la urgente reglamentación de la Ley de Bosques y esperamos una pronta respuesta de su parte.

Continuá acompañándonos en nuestra constante lucha por detener los desmontes y lograr un planeta más sano para todos.

Te mantendremos informado sobre los avances de nuestra campaña.

Un gran abrazo,

Hernán

PS: Como sabés Greenpeace solo puede realizar su trabajo gracias al aporte económico de personas que, como vos, están comprometidas con el medio ambiente y luchan por un mundo mejor para todos. Unite vos también como socio de Greenpeace. Hacé click aquí y completá el formulario seguro desde donde podrás hacer tu aporte mensual para que podamos continuar con nuestras campañas.

 

HABLA EL ESTRATEGA DE LA PATRONAL Y LA CRISIS DEMANDA LA UNIDAD POPULAR

1. Al fin habló uno de los estrategas mayores de la clase en el poder respecto de la situación nacional y mundial. Se trata de Ricardo Claro Valdés, dueño de Sudaméricana de Vapores, Cristalerías Chile, el canal de televisión abierto Mega, Viña Santa Rita y co propietario de la Fundación Pablo Neruda (!), junto a Juan Agustín Figueroa. Ricardo Claro no es un patrón común. Su ductilidad y pericia le permiten traspasar el ilusionismo político reinante en Chile y proyectar los intereses nucleares de la burguesía a largo plazo.

En una extensa entrevista ofrecida al medio propagandístico de papel de la minoría privilegiada de Chile (El Mercurio), entregó sus perspectivas de clase respecto de la actualidad.

Sobre la situación crítica de la componenda política que administra el capitalismo en el país, Claro señaló que “Pienso que aquí tenemos un enorme desorden político (…) Este desorden se da en la izquierda (para Claro, la izquierda es la Concertación) y en la derecha, y se da al interior de cada partido. En la Democracia Cristiana hay posiciones muy divergentes y ya hay un grupo que se salió (el PRI de Adolfo Zaldívar). Yo creo que va haber otros personajes que se van a salir, especialmente si la votación (de las próximas elecciones municipales de fines de octubre) es mala”.

El mejor candidato para Claro sigue siendo el ex Presidente Ricardo Lagos (que hace poco desdeñó la posibilidad de repostularse, pero…). Al respecto indicó que “Lagos es el único político en Chile con visión internacional, y está muy al día. No encuentro ningún otro en la derecha ni en la DC.” No faltaba más, considerando que el gobierno de Lagos se caracterizó por la profundización del aperturismo económico asimétrico (firmas de Tratados de Libre Comercio); las privatizaciones que no alcanzó a realizar su antecesor, el DC Frei Ruiz Tagle; la implementación ciega de los dictados del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial; la impronta antipopular y represiva contra cualquier movimiento social crítico a los intereses del capital; y dejó al país con una superior concentración de la riqueza y la peor y desigual distribución del ingreso en la historia.

Es decir, Ricardo Lagos garantizó la paz social, flexibilidad laboral y liberalización del capital financiero para la feliz reproducción y aumento de las tasas de ganancia de la burguesía.

Sobre Michelle Bachelet dijo que “A pesar que no le gusta el enfoque del sistema económico que tenemos, lo ha aceptado y ha logrado manejar las cosas con cierta armonía, y eso denota inteligencia. Ha tenido un gran colaborador que es el ministro de Hacienda, Andrés Velasco, y eso ha ayudado mucho”.

Está hablando del mismo ministro que hace unos días nada más entregó más de mil millones de dólares a los dueños del sistema financiero para enfrentar la crisis de liquidez que ya se está manifestando.

De hecho, el presidente del Banco Central –que trabaja codo a codo con Hacienda-, José de Gregorio ya informó que “lo que vamos a hacer es proveer la liquidez para que el sistema bancario siga funcionando normalmente.” Guardando las proporciones de la coyuntura de la crisis recesiva mundial que hace trizas la arquitectura financiera de los países centrales, el gobierno chileno está implementando, a espaldas y contra los intereses de todo el mundo, una nueva “deuda subordinada”.

La misma que impusieron los economistas de Pinochet en la década de los 80’ para salvar a la Banca de la época, hoy se repite la canción a costa de los ahorros fiscales producidos por el trabajo de los 6 millones y medio de asalariados chilenos, y el auge del precio de los recursos naturales, que ya anuncian su debacle ante la contracción de la demanda china de cobre, y la baja demanda internacional de madera (celulosa).

En rigor, la reevaluación del dólar (depreciación) sólo ha beneficiado a acotados sectores exportadores de la agricultura que, en modo alguno, forman parte de los pilares sustantivos de la economía nacional. Por su parte, los importadores mayoristas –que compran en dólares- y venden al detalle, ya acusan el golpe, tanto por el derrumbe de la divisa norteamericana, como por la crisis de sobreendeudamiento de la gran mayoría de la población que paulatinamente ha dejado de comprar artículos en las grandes tiendas.

En relación al golpista declarativamente arrepentido y primer Presidente de los gobiernos civiles post dictadura, el DC Patricio Aylwin, Claro evaluó positivamente su gestión, afirmando que “Creo que Patricio Aylwin hizo una buena labor buscando la unidad (interburguesa, claro está), salvo en su intervención ante la Corte Suprema relativa a los casos de los desaparecidos.” Vale no más recordar que Aylwin, presionado a comienzo de los 90 por la demanda popular de juicio y castigo a los responsables de las víctimas de violaciones a los derechos humanos en dictadura, se vio obligado a tomar iniciativas de carácter simbólico ante los horrores ampliamente difundidos, cometidos durante la tiranía pinochetista. Sin presión, es posible estimar que menos o nada se habría realizado en este ámbito.

Ricardo Claro, por otro lado, informó que “Gran parte de los bancos extranjeros están cortando el crédito a los bancos chilenos. Ya hemos visto empresas madereras importantes controladas por firmas poderosas, como Arauco, que cerraron la semana pasada una fábrica.

Estamos viendo también una baja pronunciada en el precio del cobre.” Claro no es un imbécil. Sabe a ciencia cierta que se precipita una réplica profunda del desastre financiero internacional en la economía chilena, fuertemente dependiente de la mundialización capitalista en crisis. Y sabe que ello conlleva, necesariamente, la potenciación de la organización de los trabajadores y el pueblo, y formas más explícitas de lucha de clases.

Por eso su candidato es Ricardo Lagos. Él, mejor que nadie a su parecer, es el único que podría garantizar el garrote duro contra las grandes mayorías en pie de lucha, y la cautela de hierro de los intereses de las clases dominantes.

2. En conjunto, la crisis cíclica del capitalismo cuyo origen se encuentra en la clásica e irracional sobreproducción de bienes y que se expresa en la quiebra de la hegemonía del capital financiero ficticio, en Chile ya destruye trabajo y empresas. Al respecto, es preciso atender que el 70 % de la fuerza laboral se desempeña en pequeñas y medianas industrias, las cuales están lejos de contar con los resguardos suficientes para encarar el actual período.

En rigor, ya estaban en aprietos antes de la crisis. Simplemente, sus malas condiciones sólo empeorarán. Es por ello, que el gobierno tenderá a profundizar la flexibilidad laboral para contrarrestar el desempleo creciente, y sus programas sociales se enfocarán a dotar de trabajo precario a los sectores más castigados por la crisis. Un agravante mayúsculo se observa en la pérdida de alrededor de 20 mil millones de dólares de los ahorros previsionales de los trabajadores administrados por las privadas AFP’s, cuyos fondos fueron puestos en activos y bolsas contaminadas en el extranjero.

El multifondo A (de más alto riesgo) ya ha caído en un tercio de su valor, jaqueando, por un lado, la naturaleza y eficiencia de la capitalización individual administrada por empresas privadas; y destruyendo el valor de las jubilaciones de manera estructural.

3. Por abajo el tiempo apremia. Las moléculas dispersas de los trabajadores y el pueblo organizado deben caminar sin pausa hacia la construcción del embrión anticapitalista capaz de convertirse en un eventual movimiento anticapitalista capaz de constelar al conjunto de sectores castigados por la actual crisis de los de arriba. La unidad popular abandona sus resortes políticos encapsulados hasta hoy, para convertirse en una necesidad histórica ante el imperio de la realidad en crisis.

En el mismo sentido, el único principio y punto de arranque de los desheredados y los múltiples empeños contra la dominación del bloque en el poder debe ser la independencia política de los intereses de la clase mayoritaria. Y, por cierto, la conducción compartida -desde abajo, democrática radicalmente, mestiza y ancha como horizonte- debe estar en manos de los mejores hijos e hijas del pueblo, legitimados y autorizados por el propio pueblo. Al respecto, no es posible colocarse tras la columna de añosas fracciones y fórmulas políticas verticales y de supuestos desprendimientos descontentos de la Concertación. Es justamente, al revés.

De lo contrario el riesgo de hipotecar los intereses genuinos de las grandes mayorías se vuelve historia repetida y peligro cierto. Llegó la hora de la generosidad, la ética incondicional; la hora del “mandar obedeciendo”. Primero precipitando las confianzas, conjuntando las luchas, por muy acotadas cuantitativamente que resulten, y propulsando acuerdos mínimos, contenidos distantes del estrategismo y a través de formas flexibles y altamente solidarias. No es la hora de las armas, ni de la capitulación entreguista o los conciertos políticos “progresistas” hegemonizados por los desencantados de la Concertación. Que ellos se agreguen con humildad y de acuerdo a los modos populares, si es que sus apetitos y agendas se los permiten.

Es el momento de la formación del núcleo amplio del futuro continente popular y la lucha de masas, de menos a más, de lo simple a lo complejo, del abrazo y el acento en las concordancias. Los atajos desesperados pueden contener cierta inspiración de poder, pero carecen de vocación de mayorías. Las inclinaciones hacia la derecha pueden contener cierta inspiración de mayorías, pero carecen de vocación de poder.

Los empeños anticapitalistas chilenos deben conjuntar como una sola cosa ambas voluntades: convicción de poder y de mayorías. Por lo pronto, el 17 de octubre, a las 19:00 hrs., en la Plaza de Armas se realizará la segunda marcha contra el hambre y las alzas de los bienes básicos para vivir. Ahí es preciso estar. Y que no haya soledad.

Andrés Figueroa Cornejo

Octubre 13 de 2008

 

Chilena postula a diputada en Montreal

Una compatriota se la juega en las elecciones federales de Montreal, de ser electa serían dos los chilenos que han tenido la suerte de ocupar un escaño en el parlamento de ese país.

Por Tania Allendes

El próximo 14 de octubre se sabrá si la chilena Marcela Valdivia, resulta electa diputada por Montreal, representando al Bloc Quebecois que es la mayor fuerza de oposición liderado por Gilles Duceppe.

Oriunda de Quillota, Marcela llegó a Canadá junto a sus padres en 1974. A poco andar comenzó a estudiar leyes y se convirtió en  la primera chilena en obtener el título de abogada en ese país. Es, además, master en comunicaciones,  miembro del comité de comunidades culturales del Colegio de Abogados de Québec, Abogados sin Fronteras y encargada de cursos en la Université du Québec à Montreal, UQAM. También, ha participado en numerosas organizaciones y eventos, tales como el Foro Social Mundial de Caracas y la Asociación Americana de Juristas.

El interés  de Marcela por la política es innato. Desde joven se involucró en la política de su país de residencia, participando activamente por los derechos de sus compatriotas y latinoamericanos en el exterior.

Actualmente, postula por la circunscripción de Outremont en Montreal. Los sondeos le reservan buenas posibilidades, debido al apoyo de la comunidad chilena, latino americana, inmigrante y quebequense.

De ser electa, Marcela sería la segunda compatriota y la tercera latinoamericana en llegar a la Cámara de los Comunes, porque el primer diputado de origen chileno y latinoamericano fue Osvaldo Núñez.

Ministerio de Relaciones Exteriores

Dirección para la Comunidad de Chilenos en el Exterior- DICOEX.

Fono: (56-2) 827 4495

chilesomostodos@minrel.gov.cl

 

Bachelet agradeció la ''confianza'' de los partidos y llamó a ''cuidar el lenguaje''

Bachelet agradeció la ''confianza'' de los partidos y llamó a ''cuidar el lenguaje''

 ADN | 10/13/2008

Tras el anuncio realizado por el Gobierno de inyectar US$850 millones para apoyar a las Pymes y los exportadores, la Presidenta Michelle Bachelet destacó la positiva actitud de los líderes de los distintos partidos políticos, y aseguró que se consensuarán las futuras medidas para que Chile no se vea afectado por la crisis económica.

Flanqueada por los líderes de todos los partidos, excepto el PRI, la Mandataria recalcó que el plan dado a conocer por los ministros de Hacienda y Economía, Andrés Velasco y Hugo Lavados respectivamente, permitirá que se refuerce el rol creador de empleo de las pequeñas y medianas empresas.

"No será la gente de la clase media, ni los trabajadores ni los emprendedores quienes tengan que responder por lo que otros no supieron hacer, y en ese sentido quiero insistir que el país puede estar razonablemente tranquilo", manifestó Bachelet, para realizar un claro llamado a la unidad.

"De todos nosotros depende entonces cuidar el lenguaje, los diagnósticos sin fundamento y los pesimismos que pueden transformarse en profecías autocumplidas", subrayó, para pedir que el presupuesto de 2009 sea aprobado a la brevedad.

"En lo inmediato significa llevar adelante las medidas anunciadas por los ministros, iniciativas que están en curso para reforzar nuestra economía, y en los plazos que corresponden sacar adelante el presupuesto 2009, que pone el acento justamente en protección social pero a la vez en apoyo a innovación y emprendimiento", enfatizó.

Finalmente, la Presidenta manifestó su agradecimiento al apoyo brindado por los timoneles de los partidos, y anunció un trabajo "consensuado" para adoptar nuevas medidas de cara a evitar los eventuales efectos de la crisis internacional.

"Quiero agradecer a todos los presidentes de los partidos aquí presentes por la confianza que han depositado, y sobre todo por su disposición a trabajar por el país por sobre otro cualquier objetivo", señaló.

"He instruido a los equipos económicos que se reúnan con las organizaciones productivas, con los trabajadores, con los centros de estudio e investigación ligados al mundo político y a las academias, para consensuar con todos los sectores los partidos que nos permitan salir fortalecidos de esta coyuntura", remarcó.