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Centros Chilenos en el Exterior

La campaña del terror empresarial

La campaña del terror empresarial

Principales gremios del sector privado pronosticaban el caos económico

 Por Carlos Alonso / Christian Palma / La Nación

Fueron meses de bombardeo publicitario en revistas, diarios, radios y televisión, donde el mundo empresarial -agrupado en la Sofofa y la CPC- apostó por una campaña que recorrió desde Arica a Punta Arenas con un mensaje del terror. Un día antes del plebiscito, los privados seguían metiendo miedo en las páginas de El Mercurio. Pero todo ese aparataje se vio inútil el 5 de octubre de 1988, cuando el No ganó por amplia mayoría. Eso no estaba en los cálculos ni del mejor empresario.

A las nueve de la mañana del 6 de junio de 1988, el avión que trasladaba a Augusto Pinochet aterrizó en Arica. Ahí, el dictador se reunió con simpatizantes para difundir su "obra". Se juntó con jóvenes universitarios y empresarios de la zona y se paseó por varios centros de madres. En cada edición de La Tercera se reproducía parte de su discurso: "Un eventual triunfo del No provocará la parálisis inmediata de toda la actividad productiva, financiera y comercial del país" "Un hipotético triunfo del No llevará al país al desastre total" "El triunfo del No instalará una escalada violentista y subversiva". Con esa "Campaña del terror" recorrió, además, Iquique y Antofagasta.

En Santiago la situación no varió. Pinochet le indicó a su gabinete que difundieran el mismo planteamiento. Así fue como el ministro Secretario General de Gobierno, Osvaldo Poblete, comentó en un seminario con profesionales del comando del Sí, que "la victoria de la oposición traería el desorden, pues no eran responsables de sus actos". Añadió que "las actividades productivas son crecientes y muestran un desarrollo promisorio, por eso el Sí representa la opción de todos aquellos que quieran democracia con estabilidad y orden".

El subsecretario de Desarrollo Regional, General Patricio Serre, afirmaba por su parte que "el triunfo del No podría llevar al país al desastre total".

La historiadora de la Universidad Católica, Carolina García, analizó la campaña del Sí en su tesis de grado titulada "El peso de la memoria en los inicios de la transición a la democracia en Chile (1987-1988)". Su trabajo sostiene que "el oficialismo apeló a una memoria histórica marcada por el caos de la Unidad Popular, por la irresponsabilidad y demagogia de los políticos, descalificándolos para anular cualquier proposición viable que éstos hicieran para el futuro".

Estas advertencias tenían una correlación política que buscaba identificar a toda la oposición con la posibilidad de que, si triunfaba el No, el comunismo se tomaría el poder y la lógica terrorista se impondría en Chile.

Desde que la oposición se unió en torno a la Concertación, el Gobierno trató de hacer parecer que estaba dominada por el Partido Comunista (PC), aun cuando éste nunca formó parte de esa coalición. El Gobierno, a través de sus miembros, como el subsecretario del Interior, Alberto Cardemil, argumentaba que la no inclusión del comunismo no era más que una fachada de moderación para engañar a la ciudadanía, pero que una vez que la oposición triunfara, "quienes realmente tomarían el poder serían los comunistas y su opción violentista".

Así también lo expresaba el vocero de Gobierno, Osvaldo Poblete, quien en junio de 1988 dijo a El Mercurio que "la oposición democrática se encuentra en una etapa de estancamiento e improvisación que la llevan a sentirse más fuerte al contar con el apoyo del comunismo, que visible o invisiblemente, se sobrepondrá sobre ella. En cambio, el Sí cobra cada día mayor vigor y certeza con lo cual se abre una nueva era política con una república moderna comprometida con la verdad".

La táctica

La historiadora de la UC argumentó en su texto que en "términos prácticos, la campaña se construyó sobre la base de dos ejes. Uno orientado al ámbito económico (Somos Millones) que destacaba la modernización del país. Y el otro sobre la base de la campaña del terror, que proponía que el triunfo del No, significaba que el país regresaría al pasado caótico y marxista de la UP, del cual las Fuerzas Armadas lo habían rescatado en 1973, implicando, al mismo tiempo, la destrucción de toda la institucionalidad construida por el régimen militar y el fin de la impresionante modernización económica alcanzada".

El mensaje de la campaña, elaborado sobre estas dos columnas, buscaba ganar los votos a través del agradecimiento por la obra realizada y el temor que generaba la posibilidad de volver al pasado. "No había discurso, afiche o spot en el que no apareciera alguno o todos estos elementos", señala García en su análisis.

En este punto, los empresarios ligados a los medios de comunicación tuvieron una participación activa, pues a través de sus diarios y revistas se fue propagando la idea del riesgo de volver al pasado. "Ellos desde agosto de 1988 se alinearon con la dictadura para explotar el discurso de que el triunfo del No significaría el restablecimiento del caos de la Unidad Popular, poniendo especial énfasis en recordar los momentos vividos durante los meses previos al golpe de Estado", sostiene García.

Otro punto de la estrategia de la dictadura, fue publicar un boletín diario de cuatro páginas con noticias de 1973 recopiladas de los distintos medios de comunicación. A eso se debe sumar las diversas inserciones que, a partir de agosto, se publicaban en La Tercera, El Mercurio, La Segunda y Las Últimas Noticias, titulada "Hace 15 años". En éste, se recordaba los titulares de 1973 para ir generando temor en la población.

Ya en julio, Pinochet se reunió con empresarios agrícolas y les recordó las diversas reformas agrarias que impulsaron los presidentes Frei Montalva y Salvador Allende. "Señoras y señores es hora de recordar y comparar, porque son muchas las cifras que demuestran el progreso espectacular de la agricultura", proclamaba el dictador.

Políticos del terror

Uno de los primeros que siguió los pasos de Pinochet fue el economista Joaquín Lavín. En una reunión con agricultores de San Vicente de Tagua Tagua, Lavín despachó declaraciones amenazadoras. "La opción del No es perdedora y nosotros somos la generación protagonista de un país líder y ganador. Por eso tenemos que demostrarlo en todos los terrenos Se equivocan si creen que porque vamos a la democracia toleraremos la violencia y el matonaje en las calles, porque los partidarios del Sí, sabremos responder como corresponde".

Otro de los civiles que apeló al terror fue el fundador de la Unión Demócrata Independiente (UDI), Jaime Guzmán quien, en compañía de Julio Dittborn y Andrés Chadwick, señalaba que un eventual triunfo del No "conduciría a un serio enfrentamiento entre el violentismo marxista y las Fuerzas Armadas, pues éstas han jurado respetar y hacer respetar la institucionalidad vigente". Agregaban que votar No, más que votar contra Pinochet, significaba apoyar al marxismo, ya que éste "ha desbordado a la dirigencia democratacristiana en la campaña del No".

Asimismo, Sergio Onofre Jarpa, que en ese momento era presidente de Renovación Nacional, confrontó a los observadores extranjeros y a la prensa internacional. "Miren, aprendan cómo se gobierna un país, cómo se reconstruye una nación, cómo hay un Gobierno que tiene las manos limpias y que no se roba las platas del pueblo solos nos liberamos del comunismo, solos reconstruimos a Chile y solos elegiremos al general Pinochet Presidente de la República".

Los protagonistas

Para el humanista Tomás Hirsch, que participó del Comité Político Estratégico del No, la campaña del terror se desarrolló durante todo 1988. "La dictadura mandaba mensajes por televisión, pues ellos manejaban casi todos los medios. Ahí daban publicidades que eran absolutamente caricaturescas de lo que podría ser la democracia y el triunfo del No".

Otro de los partícipes del comando del No fue Ricardo Solari. El dirigente socialista sostiene que el terror fue una constante en el régimen. "El terrorismo internacional fue potente, audaz e irresponsable en la dictadura, ya que nadie pensaba que iban a colocar una bomba en Washington para asesinar a Orlando Letelier y eso al mismo tiempo iba destinado a sembrar el temor a los que estábamos acá en Chile peleando por la democracia", reflexionó.

No obstante, Solari indicó que "la campaña del Sí estaba diseñada de acuerdo a los cánones de la ultra derecha, con mala estética y con mensajes demasiado escolares, promoviendo básicamente el desbande que podía haber si ganaba el No".

Otro de los miembros del comando, Juan Gabriel Valdés definió la campaña del terror como "burda y mala", aunque eso ayudó al éxito de la Campaña del No, ya que la ciudadanía no le creyó a la dictadura. "Los spot (del Sí) que salieron en los medios de comunicación fueron de mal gusto y se abusó de la imaginación de la gente", acotó Valdés.

Para uno de los estrategas del comando del No, Enrique Correa, la dictadura "se equivocó al mostrar una campaña terrorífica y confrontacional de inculcar miedo y el caos si es que había un cambio. Fue la clásica campaña del miedo de la derecha y eso estuvo presente durante todo 1988".

Otro actor privilegiado fue el académico de la UC, Oscar Godoy, quien participó en el Comité para las Elecciones Libres y desde ahí también sufrió la amenaza del pinochetismo.

"A nosotros nos amedrentaron con llamadas telefónicas y también colocando algunas bombas de ruido cerca del lugar donde nos reuníamos". Para el analista político, la campaña del Sí "se basó en atemorizar a la población señalando que un virtual triunfo del No iba a destruir la economía, que iba haber una anarquía y un descontrol total". Para Godoy los principales gestores de esta situación fueron el ministro del Interior, Sergio Fernández y el subsecretario de la cartera, Alberto Cardemil. Además "de otras personas que participaron en el operativo de destrucción de imagen como fue lo que sucedió con la ex esposa de Ricardo Lagos". Ése episodio ocurrió el 1 de octubre de 1988 cuando en un spot de la franja aparece Carmen Weber Aliaga refiriéndose en malos términos hacia Ricardo Lagos. Esa situación golpeó el entorno de la familia de quien era uno de los líderes de la Concertación, pues su ex mujer sufría problemas sicológicos.

Los empresarios y el Sí

En este escenario lo empresarios formaron su comité de independientes por el Sí presidido por Jorge Fontaine, quien hasta 1986 encabezó la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC). Junto a éste, Manuel Feliú, timonel de la CPC en 1988, lideró el apoyo gremialista a la continuidad de la dictadura.

Fontaine y Feliú comenzaron a hacer declaraciones en los medios siguiendo la misma tónica del terror. Así fue como Fontaine en una entrevista a La Tercera, el domingo 12 de agosto de 1988, señaló que Pinochet modernizó el país y lo desarrolló en el ámbito económico. Añadió que si el No ganaba el país caería en un régimen marxista, "porque acá se juega la libertad o el marxismo".

Para financiar su comité, Fontaine argumentó que no se necesitaba mucho dinero, pues no poseían gran infraestructura. "El dinero proviene de donaciones de partidarios y simpatizantes, por eso sostengo que no hay un solo peso que provenga del fisco, ya que cada empresario aporta dinero".

Fernando Agüero, presidente de la Sofofa, afirmó a su vez que "el No terminaría con la economía de mercado". "Algunas de las medidas concretas que los técnicos de la oposición han anunciado se relacionan con medidas que conducirían inevitablemente a un alejamiento de una verdadera economía de mercado. Así por ejemplo, un aumento de los impuestos a las personas y a las empresas tendría un efecto inmediato en el nivel de la inversión privada y se traduciría en un aumento del tamaño del Estado", recalcaba.

Además, señaló que "la fijación de precios a las tarifas públicas y algunos productos de primera necesidad introducirían ineficiencias en el sistema, que tarde o temprano se van traduciendo en una mayor participación del Estado en la vida económica del país".

Jorge Yarur Banna, quien en 1988 era el presidente de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras, se abanderizó por el Sí. También aportó a la campaña del terror con declaraciones en la revista Hoy. "El Sí significa libertad económica, pues si gana, seguirá la actividad y los movimientos financieros en el país. Habrá una continuidad y un ritmo sostenido de la economía. Ahora, si el No gana, no sabría que decir, si alguien lo sabe, por favor que me lo explique", señaló irónicamente.

El académico de la UC Oscar Godoy recordó que los empresarios que apoyaron fuertemente a Pinochet aparecieron un día antes del plebiscito en una página en El Mercurio.

El 5 de octubre, la básica campaña del Si, incluida su "campaña del terror", fue derrotada. La opción No ganó el plebiscito por amplia mayoría, lo que nunca estuvo en los cálculos de los empresarios.

 

Bachelet: Chile ha demostrado al mundo cómo enfrentar la crisis financiera

Bachelet: Chile ha demostrado al mundo cómo enfrentar la crisis financiera

ADNRadio Agencia UPI | 19/10/2008

La Presidenta Michelle Bachelet, aseguró este domingo que Chile ha demostrado al mundo cómo enfrentar las dificultades suscitadas a raíz de la crisis financiera internacional, mediante una política interna seria y responsable.

En una columna escrita en el diario El Mercurio, la Mandataria sostuvo que debido a que el Gobierno ha actuado con responsabilidad y con una mirada a futuro, hoy existe la posibilidad de que Chile afronte la crisis financiera internacional evitando un impacto mayor en la economía local.

"Hemos actuado con responsabilidad y con la mirada puesta en el largo plazo, tenemos oportunidad de salir adelante y atenuar el impacto de esta crisis externa en nuestro país", enfatizó.

Además destacó el rol del Ejecutivo en cuanto a sus políticas monetarias, dando fuertes señales de apoyo a la gestión realizada por el titular de Hacienda, Andrés Velasco, y subrayó además, que el Presupuesto 2009 ayudará a afrontar la coyuntura económica vivida a nivel internacional.

"No tengan dudas de que el Gobierno actuará con la seriedad y responsabilidad necesarias. Hemos presentado un Presupuesto para el año 2009 que cumple un rol contracíclico en esta coyuntura económica. El presupuesto crecerá más que la economía, por lo que es eso lo que Chile necesita en este momento", aseveró.

Por otra parte, Bachelet no ocultó su molestia por la inadecuada regulación de los mercados internacionales influyentes en el resto de la economías mundiales y la avaricia de unos pocos, como señaló semanas atrás en una conferencia internacional.

"Indigna que el planeta entero esté sumido en una crisis provocada por el afán de lucro de algunos y por la inadecuada regulación de los mercados de algunas economías más influyentes", enfatizó la Mandataria.

Además emplazó a la oposición a trabajar en la misma sintonía del Gobierno, para buscar conjuntamente soluciones rápidas, realistas y efectivas que vayan en directo beneficio de la sociedad chilena, y no de los intereses personales característicos de escenarios de crisis.

"Hoy no cabe el populismo ni los afanes de protagonismo personal. Hoy requerimos unidad y soluciones efectivas, rápidas y realistas a los problemas"

La Mandataria afirmó que la deuda pública de Chile es de sólo un 3,5% del PIB, el Banco Central tiene reservas internacionales de alrededor de US$ 22 mil millones y el Fisco ha acumulado activos financieros por más de US$ 26 mil millones, lo que permite garantizar el gasto social y la inversión pública frente a las dificultades financieras mundiales.

 

 

¡¡¡Abran la champaña!!!

¡¡¡Abran la champaña!!!

 Por Manuel Salazar Salvo / La Nación

El 1 de septiembre de 1988 los dos bandos en pugna ingresaron al tramo final de la carrera que definiría el destino del país.

El 1 de septiembre de 1988 los dos bandos en pugna ingresaron al tramo final de la carrera que definiría el destino del país. El Comando por el No había percibido en los primeros meses del año que la gran batalla se daría en las comunas, en las poblaciones, en los barrios, donde el pinochetismo mantenía férreos controles e influencias. Se crearon entonces los comandos comunales por el No, para desde ellos acumular fuerzas e iniciar luego los "puerta a puerta" con miles de voluntarios.

Ese trabajo llegaría a su punto culminante con una Marcha de la Alegría que partiría desde Arica y Punta Arenas, convocando a 50 mítines en los últimos diez días de la campaña, para llegar a Santiago el 1 de octubre a la concentración final.

La segunda gran preocupación era evitar el fraude y para ello se recurrió a los consejos de expertos internacionales. Todos coincidieron en que se debía proteger el escrutinio de las mesas, garantizar que el recuento en cada una de ellas fuera el mismo que llegaba a los centros de acopio. Se le pidió a Renovación Nacional que instruyera a sus apoderados para que contrastaran las minutas de las mesas con los apoderados del No.

La tercera tarea relevante fue la franja de propaganda televisiva, donde debían emitirse 27 programas de 15 minutos cada uno, entre el 5 de septiembre y el 1 de octubre, de las 22:45 a las 23:15 horas cada día (sábado y domingo se transmitiría a las 11.30 horas). Los partidos de la Concertación querían aparecer en ella, pero los dos coordinadores políticos, Juan Gabriel Valdés y Patricio Silva Echeñique, lograron mantenerlos a raya. Tras largos debates se coincidió en dos conceptos claves para su realización: esperanza y seguridad. A ellos se les agregaron tres ingredientes vitales: frescura, alegría y paz. Eso significó, por ejemplo, que se optara por la guitarra eléctrica, los sintetizadores y la batería, por sobre los charangos, los bombos y las quenas. De allí surgieron las frases claves: "La alegría ya viene" y "Sin odio, sin violencia ", entre otras. El trabajo de producción contó con el aporte voluntario de cientos de personas provenientes de los ámbitos del arte y de la publicidad. La creatividad tanto tiempo censurada brotó en cada toma, en cada sonido, en cada secuencia. Muchos coincidirían en los años siguientes que sin la franja del No, el Sí habría ganado

Los dirigentes de la Concertación, en tanto, establecieron los más sorprendentes contactos para garantizar la normalidad del proceso plebiscitario. Se habló con el mundo diplomático, con las iglesias, con las Fuerzas Armadas, con los empresarios, con los medios de comunicación, con los representantes de los partidarios del Sí y con integrantes del gobierno. Ningún detalle podía quedar al azar, todos los escenarios debían preverse.

Velando las armas

El 18 de septiembre, el general Jorge Zincke, comandante de la Guarnición de Santiago, señaló a Mónica Jiménez, coordinadora de la Cruzada Cívica, entidad que enseñaba a votar a la ciudadanía, que numerosas armas habían sido entregadas en los suburbios de Santiago y que los militares temían una asonada comunista. Un mensaje similar entregó en La Moneda el subsecretario de Interior, Alberto Cardemil, a Sergio Molina y José Miguel Barros, coordinadores del Comité por las Elecciones Libres (CEL). En los días siguientes un oficial de Carabineros informó que varios buses semejantes a los que usaba la policía habían sido robados en los últimos meses. En el Comando del No cundió el nerviosismo, pero la tranquilidad se mantuvo casi inalterable hasta la víspera de la tan esperada fecha.

En la noche del 4 de octubre varios atentados explosivos contra torres de alta tensión provocaron un nuevo apagón en Santiago. En varias comunas metropolitanas se escucharon fuertes detonaciones. Muchos chilenos dormían sobresaltados, entre ellos varios cientos de militantes de partidos de izquierda que, convencidos de un fraude o un nuevo golpe, permanecían acuartelados y armados en casas de seguridad. Su misión era iniciar en la noche siguiente -consumado el fraude que consideraban inminente- una sublevación armada en diversas poblaciones de Santiago.

Otros cientos de hombres armados también trataban de conciliar el sueño en la Escuela Militar. Pertenecían a la llamada "reserva del comandante", una fuerza de despliegue rápido que dependía directamente de Pinochet y que en esa ocasión constaba de casi un millar de soldados, carros de combate, tanques y helicópteros, al mando del brigadier general Jorge Ballerino, director del Comando de Institutos Militares. Ellos podrían estar en escasos minutos en el centro de la capital o atacar cualquier blanco en la ciudad.

A las siete de la mañana del miércoles 5, cuando los soldados recién abrían los locales de votación, los chilenos acudieron masivamente a las urnas provocando inesperadas aglomeraciones. En el Comando del No se inquietaron. Si la espera era excesiva, muchas personas podrían devolverse a sus casas. Los llamados al general Zincke se repitieron una y otra vez. Al mediodía la situación se normalizó.

Pinochet se instaló con algunos familiares a las 11 horas en el Salón Prieto, ubicado en los subterráneos de La Moneda. Sólo tenían acceso expedito los miembros de su núcleo más cercano: los generales Santiago Sinclair, Sergio Valenzuela y Hugo Salas Wenzel, director de la CNI; el coronel Claudio Collao, jefe de la Casa Militar; y el ministro Sergio Fernández.

El ánimo no era bueno. Los efectos de la franja del No habían sido devastadores, lo que se reflejó en un rápido vuelco en las encuestas. Orlando Poblete, ministro secretario general de Gobierno, había asegurado que nadie la vería, a esa hora, a las 22:45 horas, pero la franja había conseguido un rating histórico. Cuando intentaron modificarla, no sólo era demasiado tarde, sino que además los nuevos encargados -Carlos Alberto Délano, Joaquín Lavín, Manfredo Mayol y Jovino Novoa- cometieron nuevos errores, como la entrevista a la ex esposa de Ricardo Lagos, Carmen Weber, decisión que bordeó en la perfidia.

En las últimas semanas de septiembre diversas encuestas pedidas por La Moneda indicaron que el No superaba al Sí en casi todo Chile, pero el círculo de hierro del dictador siguió insistiéndole en que ganaría. Veinte años después, varios de los más fervientes partidarios de Pinochet han tratado de desligar sus responsabilidades en aquella derrota.

Carlos Cáceres, a cargo de conseguir financiamiento para la campaña oficialista, también percibió muchas dudas en el empresariado; Luis Cordero, al frente de las Casas del Sí, decidió incorporar a ellas sólo a miembros de la UDI, marginando a Renovación Nacional.

Lo mismo ocurrió el día del plebiscito. Ningún dirigente de RN fue invitado a La Moneda. El ministro Poblete, incluso, organizó un concurrido almuerzo con dirigentes de la UDI.

A las 19 horas, el conteo rápido del CEL ya tenía una cifra decidora: para el Sí, 32%; para el No, 58%. A esa misma hora el subsecretario Cardemil entregó el primer cómputo oficial en el edificio Diego Portales: sobre un total de 79 mesas escrutadas (¡79 mesas!), el 0,36% del total, señalaba: para el Sí, 57,36%, para el No, 40,54%. El segundo recuento se anunció para las 20 horas.

Los técnicos electorales del No advirtieron en ese instante la inminencia de un fraude. El Ministerio del Interior estaba intentando manipular los resultados.

En La Moneda, Sergio Fernández pidió a los ministros Miguel Ángel Poduje y Alfonso Márquez de la Plata que se contactaran con las Casas del Sí para organizar festejos en el barrio alto. Los canales de televisión, mientras, mostraban recuentos en mesas de locales escogidos donde el Sí ganaba por amplio margen

A las 21 horas, ante el retraso del segundo escrutinio, y el riesgo de que partidarios de Pinochet llegaran al centro a celebrar el supuesto triunfo, el Comando del No decidió entregar sus cifras. Genaro Arriagada leyó: para el Sí, 43,3%; para el No, 54,7%.

¡Usted no se me va!

De allí en adelante, cualquier cosa podría pasar. El riesgo asumido por la disidencia indicaba la convicción de que no estaba dispuesta a dejarse arrebatar una victoria legítima dentro de la propia institucionalidad que se había dado el régimen militar.

Y para ese fraude tampoco estaban disponibles la mayoría de los mandos de las Fuerzas Armadas y Carabineros, ni tampoco la derecha que encabezaban Sergio Onofre Jarpa y Andrés Allamand.

Cardemil entregó el segundo cómputo a las 22 horas: sobre un total de 667 mesas escrutadas, para el Sí, 51,3%; para el No, 46,5%.

En ese preciso momento, en los principales centros del poder político y militar, salvo en La Moneda, pareció claro que Pinochet había optado por el dramático camino de un nuevo golpe militar.

Provistos de pistolas y revólveres, algunos con capuchas y rostros cubiertos, decenas de hombres que se habían preparado desde la noche anterior para ese minuto, salieron a las calles de las poblaciones elegidas en los cuatro costados de Santiago, y empezaron a convocar a los vecinos para iniciar la sublevación armada. Gritaron una y otra vez, pero nadie o casi nadie les hicieron caso. Todos estaban en sus casas, pegados a las radios, frente a sus televisores, anotando aún los escrutinios parciales que seguían emitiéndose minuto a minuto. La lucha estaba ahí, en las urnas, en los votos.

Los principales dirigentes de la Concertación, a través de vínculos preestablecidos, se contactaron con los comandantes en jefe de la Armada, de la FACh y de Carabineros. Ellos tenían claro que el No estaba ganando.

Sergio Onofre Jarpa llamó a La Moneda y pidió hablar con Cardemil.

-Usted no se prestará para una lesera ¿No? -le preguntó.

A las 23 horas el subsecretario del Interior informó a Pinochet que el No superaba el 53%. La diferencia agregó- era irremontable.

Los gritos del general se escucharon en los pasillos del palacio. Sergio Fernández balbuceó su renuncia.

-¡Nooo, mi amigo, por ningún motivo! ¡Usted no se me va ahora de aquí! ¡Usted es el responsable de lo que ha pasado ! ¡Llame a todos los ministros !

Pinochet quedó solo. Quizás en ese instante por su mente cruzó la imagen de José Piñera. ¿Hubiera sido el mismo el resultado con Piñera en el Ministerio del Interior? Muchos en los años siguientes se preguntaron lo mismo.

Pocos minutos después de las 24 horas horas, los ministros estaban frente al general. Varios de ellos tenían los ojos enrojecidos; otros lucían demacrados.

-¡Señores, el plebiscito se ha perdido! Quiero sus renuncias de inmediato. Es todo.

A las 0:30 horas del día jueves 6, los comandantes en jefe de la FACh, la Armada y Carabineros cruzaron caminando desde el edificio de las Fuerzas Armadas hacia La Moneda. Ya en los patios, los periodistas corrieron hacia ellos. El general Matthei se apartó un poco y casi cubierto por los micrófonos y las cámaras, expresó:

-Tengo bastante claro que ganó el No, pero estamos tranquilos.

En el Comando del No, al ver las imágenes por la televisión, se escuchó el esperado grito de Genaro Arriagada:

-¡¡¡Abran la champaña!!!

 

Tiempo de vals

Tiempo de vals

Florcita Motuda a dos décadas de "La fiesta del No", su disco-voto

 Por Marcos Moraga L. / La Nación

Entre las creaciones que dejó el plebiscito del ’88, el músico de la jardinera de goma se despachó un disco militante, que cuenta con una de "las 50 canciones que hicieron cambiar al mundo", según una publicación francesa. Motuda recuerda hoy la factura de un disco perdido al final del arco iris.

Entre el ritmo en tres cuartos, un relator irrumpe: "Transcurrían los años 1814, por los salones imperiales corrían aires de libertad. Y el célebre cantautor Johan Forestain, preparaba esta canción". La que podría ser una descripción de diccionario para una escena empolvada de salones victorianos, en manos de Raúl Alarcón se transformó en otra alegoría de época. Motuda publicó un casete: "La fiesta del No", y la primera canción, "El vals imperial del No" se inscribió más tarde como una de las 50 canciones que hicieron cambiar el mundo, según la revista francesa Actualle.

"Quedé para adentro", dice Florcita Motuda, a 20 años del gol, "si en esa lista estaban también los Rolling Stones, The Beatles, Jimi Hendrix, todos mis ídolos de la canción". Alto vuelo para una canción que nació, precisamente, de la libre asociación espontánea. Seguidor de Silo y luego militante humanista cuando el partido se oficializó, Florcita Motuda fue invitado a la primera concentración del humanismo en 1988. A falta de una canción contingente, el músico comenzó a jugar con el "No", hasta que llegó al famoso vals.

Era música de matrimonio que invitaba al voto y guardarse el miedo. Y la primera prueba en vivo fue un despelote de gente coreando. "Era tan fácil plegarse", recuerda, "y al otro día me llaman de La Segunda y dicen: ‘Se rumorea que está haciendo las canciones del No’. ‘Ahh, sí’, les dije yo, y empecé a inventar sobre la marcha. ‘También tengo una canción que dice Nadie lo puede ver, nadie lo quiere recibir, y esa que dice ¿Qué pasó con las bicicletas?’, y así, mintiendo como loco. Al otro día salió el diario con las letras de las canciones y tuve que ir a comprarlo para empezar a escribir los temas. Todavía tengo el diario. Todo salió de una patada".

Sábados mágicos

La primera provocación había sido en 1987, cuando Flor Motuda se subió al Festival de Viña ataviado de una franja presidencial. Lo echaron. Y por ahí, Alarcón también recuerda cuando los detectives entraron a su casa buscando un militar raptado, y él los hizo pasar, les mostró su casa, y nos los quería dejar irse. "Te faltó ese rincón, ¡Ahí puede estar escondido!", les gritaba. El objetivo del Partido Humanista era que la gente perdiera el miedo a los de verde. Esa era prueba pasada para Motuda: "En Curicó, yo vivía a una cuadra del regimiento. Mi papá había sido carabinero hasta que murió cuando yo tenía 12 años. Todos los días pasaba el regimiento marchando y con los cabros chicos salíamos saltando detrás. Estaba en todo mi ámbito con los uniformados. En el fondo bien en lo profundo- yo no creía que los compadres eran asesinos".

Fueron otras las autoridades las que lo enervaron. "El vals del No" era un hit. Hasta el director Fernando Rosas una vez lo paró "muerto de la risa", rememora Motuda- y le contó que a la Orquesta Sinfónica le tenían prohibido tocar "El Danubio Azul", porque el público comenzó a tararear "no-no-no-no". Y comenzaron las giras. "La primera fecha fue en Talca. Toda la gallada con banderas. Después de mi turno entra Ricardo Lagos y lo primero que dice es: ‘¡Esto no es un circo! Se le arrancó el autoritario por la boca. Negó todo lo que había hecho con el dedo", dice Alarcón. La "gesta heroica" por la democracia era todo lo que quería evitar Florcita Motuda.

"En ningún caso fue valentía", precisa, "yo no sentía peligro; estaba hueviando. Cuando grabamos el video de ‘Nadie lo puede ver, nadie lo quiere recibir’ fuimos a Mundo Mágico. Yo les digo a los tipos: ‘oiga, ¿y Don Francisco no ha llegado?’. ‘No’, me dicen. ‘Ah, es que venimos a grabar unas cosas, vamos a instalar las cámaras para adelantarnos’. Puras chivas mías. Empezamos a filmar en La Moneda chica esa, y después nos querían dejar encerrados. Así, peluseando salían las cosas".

Pero la fiesta se acabó. Aunque el mundo se encargó de legitimar la música de Motuda y hasta José Alfredo Fuentes sacó un tercer lugar en un festival de Australia con "Es conveniente que lo sepas"-, tras la vuelta a la democracia, Motuda postuló a diputado y lo mandaron a pelear al distrito 52. "Me sepultaron, me mandaron a Pucón, Villarrica, allá donde mandan puros fachos", cuenta. "Y con eso de ‘democracia en la medida de lo posible’, se me cayeron los pelos".

-¿Y qué canción habría que hacer hoy para cambiar el mundo?

-Los políticos han cumplido con su plan: se encargaron de demostrarle al mundo que la política era asquerosa, para que la gente de buena voluntad, los jóvenes, se restaran. Hoy, contra lo que hay que cantar es contra los instrumentos financieros de destrucción masiva. Hay ríos en Chile que no son de Chile. La plata de las pensiones está afuera, en otros países. Total en la Luna el oro va a valer callampa, lo que va a valer es el agua.


Exige tu casete

Es imposible conseguir "La fiesta del No" en disquerías. Fue la Democracia Cristiana la que se encargó de distribuirlo en casete con apoyo de Gabriel Valdés y Jorge Burgos- y a Motuda le llegaron algunas copias "y un par de lucas cagonas". Así que la única forma de llegar al disco es a través de la ilegalidad generosa de internet, hasta que el músico reedite esa música, para lo cual ya está trabajando, según cuenta. Acá, un extracto de "Añoranzas nostálgicas por el plebiscito del 80" : "(...) El voto era voto era transparente / los votos en blanco, se sumaba / ¿A quién se sumaban, señor Ministro? / Dígame / ¿A quién se sumaban, señor Fernández? / ¿A quién se sumaban? Por supuesto que no era al No. / Pero hubo un hecho excepcional / votaron todos los enfermos / ¿Sí? / votaron todos los ausentes / ¡No! / ¿O creció la población? / ¿Qué pasó? (...)"

Los Prisioneros, vox populi

Claudio Pereda Madrid

Para el año del plebiscito, la fama y el éxito del trío de San Miguel era absoluto. A su haber ya contaban con tres discos notables. Habían ganado espacios en las radios, sus LP eran discos de oro antes de que llegaran a tiendas, visitaban las regiones frecuentemente y comenzaban también a internacionalizarse con visitas a Perú y una destacada participación en el concierto de Amnesty International en Mendoza.

A pesar de todos sus palmares, sin embargo, el grupo era casi innombrable en TV. Salvo excepciones muy marcadas (como esa aparición de culto en el programa infantil "Patio Plum" o algunas rápidas pasadas de sus videos en programas como "Más Música" de Canal 13, conducido por una juvenil Andrea Tessa), el decir sólo Los Prisioneros por las pantallas del Chile de los 80 producía escozor en los conspicuos rostros de la época.

La aparición de un documental sobre el grupo en la Franja del No fue una locura total. Por primera vez salían hablando por la tele sobre sus orígenes, recorrían su colegio y llamaban a una urgente postura crítica, en un muy buen trabajo documental del director Cristián Galaz. La mirada irreverente e iconoclasta del trío, especialmente de su líder Jorge González, no era fácil de aceptar ni para militares ni para políticos. Cuando hablaba con su particular ventilador eran pocos los que quedaban bien parados, pero la presencia del grupo en la franja fue decidor para el voto juvenil. En especial ese que pensaba que daba lo mismo hacer una raya o un dibujo obsceno como crítica.

El grupo participó activamente desde el comienzo. Primero en el movimiento Cruzada Cívica que en junio de 1988 llamó a los jóvenes a inscribirse. Por las radios, especialmente la Chilena y la Cooperativa obviamente, Jorge González decía en los spots "que no se nos pase esta oportunidad de decidir nuestro destino como país". Luego el trío participó también activamente en las concentraciones más importantes, como el cierre de la Marcha de la Alegría, que fue la última actividad pública del Comando por el No.

 

Un aporte al Bicentenario

Un aporte al Bicentenario

Jubilados y pensionados, la parte olvidada de la patria

OPAL, Santiago de Chile- Todas las mañanas Freddy Hinojosa, ex dirigente sindical del sector minero -por más de 18 años-, transita por los principales paseos peatonales del centro de Santiago, para protestar en contra del cobro del 7%, que se le descuenta cada mes en cotizaciones del fondo Nacional de Salud, a todas las que ya han jubilado. Un sistema heredado de las políticas instauradas por la Dictadura militar y la derecha, que se han mantenido sin ningún cambio significativo, en los sucesivos gobiernos de la Concertación. Del 7% que deben cotizar los jubilados hay un 2% que se destina a pagar licencias médicas y los jubilados ciertamente no tienen derecho a licencias médicas. Estamos hablando de más de 1 millón 120 mil pensionados afiliadas a FONASA y 120 mil personas afiliadas a Isapres. Con esta acción busca despertar a la ciudadanía y con ello, hacerle propaganda a la marcha que realizará el sector, el próximo 9 de Noviembre.

El hombre de 63 años de edad, comienza su peregrinar a eso de las 11 de la mañana, con el objetivo de estar puntualmente parado frente al palacio de la Moneda a eso de las 12 hrs. El pausado caminar en una atiborrada ciudad, lo realiza todos los días por las distintas calles del centro de la capital, con su cartel a cuestas: por calle Ahumada llega hasta Plaza de Armas, luego retorna hasta calle Huérfanos, Agustinas y entra por el patio trasero de la casa de Gobierno (plaza de la constitución, que en muchas ocasiones se le ha impedido el acceso), donde deposita por un lapso de 15 minutos su pesado cartel, retirándose del lugar tan silenciosamente como fue todo el transcurso de esta solitaria manifestación.

Hinojosa, ve con impotencia como cada mes es descontado aquel porcentaje, que para muchas personas de la tercera edad, es considerable. "La gran mayoría de los jubilados tiene pensiones miserables y por ellos es esta lucha individual, pero siempre esperando que un día ese Chile, que representa más de un 30% de votantes despierte y luche. Por que solo con la lucha se consiguen las cosas".

Los pensionados, buscan la eliminación del 7 por ciento obligatorio, que hacen al Fondo Nacional de Salud. Este es un tema, que se viene debatiendo desde hace muchos años, pero solo eso que UD leyó..DEBATIENDO..

Para el gobierno, el panorama, no es tan oscuro. Desde La Moneda su vocero, Francisco Vidal, se refirió, el pasado 18 de junio, a la solicitud de los pensionados y dijo entender que se trata de una "reivindicación legítima", al tiempo que insistió en el hecho de no haberlo anunciado, en la pasada cuenta presidencial, no significa que esté "muerto para siempre". El punto está, en que el anuncio llegue antes, que los jubilados estén "muertos para siempre"

a última esperanza, para el más de un millón de ancianos, la perdieron el pasado 21 de mayo, cuando los pensionados esperaban que por fin se les eliminara la obligación de imponer de sus sueldos en cotizaciones de salud, como tanto lo había anunciado y comprometido la presidenta "socialista" de la republica Michelle Bachelet.

 

 

 

Orellana revivió su histórico gol

Orellana revivió su histórico gol

Triunfo.cl / UPI - Foto: AP. 

El autor del tanto de la victoria de la Roja sobre Argentina declaró que fue lindo debutar de esta manera en la selección, por las clasificatorias, y que en el momento de marcar "pensé en mis hijos, mi señora, mi madre, la gente que me conoce y en todo Chile".

El delantero de la selección chilena, Fabián Orellana, se mostró muy emocionado este jueves por su gol en el triunfo histórico sobre Argentina, tras el entrenamiento de Audax Italiano en el Estadio Nacional.

La gran figura del partido se explayó sobre sus sentimientos tras convertir el tanto que le permitió a la Roja, hoy dirigida por Marcelo Bielsa, ganar por primera vez un partido oficial ante los trasandinos.

En ese sentido, reconoció lógicamente su alegría, aunque destacó el esfuerzo de sus compañeros, que indudablemente hicieron un gran partido.

"Fue lindo debutar con un gol y más encima contra Argentina, me sentí muy contento. Pero creo que todo el equipo lo hizo bastante bien, los que entraron también y Chile se vio un equipo organizado", señaló.

Orellana reconoció que todavía no asimila la importancia de su gol ante los trasandinos, en términos históricos. "Fue muy rápido, lo celebré con mi familia, pero cuando marqué pensé en mis hijos, mi señora, mi madre, la gente que me conoce y en todo Chile", admitió.

El ariete de los verdes agregó, con cierta picardía, que este gol es el "más importante hasta ahora" en su carrera, pero que todavía quedan muchos por convertir.

Por último, Orellana descartó tener ofertas para emigrar, pese a reconocer que le gustaría partir a fin de año y enfatizó en la idea que Marcelo Bielsa expresa a sus dirigidos. "Todos los partidos en que juega Chile ahora entra a ganar", recalcó.

Su actual amigo en la Roja y ex compañero en Audax, Roberto Cereceda, aprovechó de revelar algunas características de Orellana desde Colo Colo, club que lo dejó ir a los 14 años desde sus divisiones inferiores, que dirigía Juan Gutiérrez.

"Era buenísimo, jugaba de lateral izquierdo, era más flaco que ahora. En Audax juega siempre así, pero aparte de jugar bien ayer (miércoles) tuvo mucha entrega y desde que empezó el proceso está Fabián, quizás no había jugado, pero había sido muy importante. Ahora el ’Fabi’ lo más seguro es que se vaya de Audax", manifestó.

Fabián Orellana se prepara para ser figura ahora de los itálicos ante Universidad de Chile, el próximo domingo a partir de las 18 horas en el Estadio Nacional, por la 16ª fecha del Torneo de Clausura.

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Para EEUU, Salvador Allende era agente pagado por la KGB

Para EEUU, Salvador Allende era agente pagado por la KGB

Cine | 15.10.2008

Foto: Soldados llevan el ataúd del presidente Salvador Allende. 

La cinta “Henry Kissinger, secretos de una superpotencia”, del cineasta alemán Stefan Lamby, sostiene que EEUU creía que Salvador Allende era agente soviético. El documental será mostrado en la televisión franco-germana.

El gobierno de Estados Unidos intervino directamente contra el entonces presidente chileno Salvador Allende porque éste "era un agente pagado por el KGB" soviético, se había convertido en "una pesadilla personal" para el presidente Richard Nixon y "para evitar que se formara un segundo Cuba" en América.

Las explicaciones las ofrecen varios funcionarios de la administración Nixon en el documental "Henry Kissinger - secretos de una superpotencia", del realizador alemán Stefan Lamby, que se ofrece hoy en el canal de televisión franco-alemán "Arte". Kissinger, en aquel entonces consejero de Seguridad de la administración en Washington y después secretario de Estado, narra en el documental que Nixon tenía una obsesión para evitar que "Allende se convirtiera en un segundo (Fidel) Castro".

Foto: Fidel Castro a su llegada al aeropuerto de Santiago de Chile, el 10 de noviembre de 1971.

Fenómeno Castro

Para Nixon (presidente entre 1969 y 1974), "el fenómeno Castro era una cuestión muy emocional. Creía que había perdido las elecciones presidenciales de 1960 y también las elecciones a gobernador de California (1962) por culpa de Castro", sostiene Kissinger, detallando que "evitar en la figura de Allende un segundo Castro fue una obsesión (para Nixon), ese tema le preocupaba mucho más que cualquier otro", a pesar de la Guerra Fría con la Unión Soviética, el escándalo Watergate y el ataque militar de Egipto a Israel.

Alexander Haig, jefe de gabinete de Nixon que después sería jefe de la OTAN y secretario de Estado del gobierno bajo Ronald Reagan, afirma con vehemencia en el documental de Lamby que "Allende era un zurdo, trabajaba para el KGB, estaba pagado por ellos", refiriéndose al servicio de inteligencia soviético.

Foto: Richard Nixon durante una visita en Alemania.

Acciones encubiertas de la CIA

Para evitar la asunción de Allende a la presidencia en 1970 y después, para desestabilizar su gestión, Estados Unidos organizó, recuerda Haig, "una serie de acciones encubiertas a través de la CIA, similares a otras previas en América Latina, que habían sido muy exitosas incluso bajo administraciones anteriores, por ejemplo evitando la asunción de comunistas en Brasil y Guatemala. Y ese tipo de actividades fueron las que lanzó la CIA contra Allende".

Brent Scowcroft, estrecho asesor de Kissinger entre 1969 y 1975, confirma las acciones de desestabilización: "Apoyamos con dinero a gente que protestaba, para complicarle la situación a Allende. Las acciones encubiertas siempre fueron parte de la política de Estados Unidos".

Kissinger afirma en el documental que "personalmente no tuvo ningún plan" contra el gobierno socialista. "Nixon daba órdenes directas a los servicios de inteligencia, a las que yo por supuesto no me oponía".

Según Haig, existía "un comité en el que se analizaban las acciones contra Allende, y Kissinger era miembro e incluso lo dirigió". Además, "las actividades de la CIA son controladas por el Consejo de Seguridad, en el que estaba Kissinger", añade el ex general. "La CIA apoyaba, también económicamente, a un grupo como alternativa.

Foto: Hace más de 30 años que Henry Kissinger no ocupa ningún puesto político, pero su legado sigue siendo controvertido.

Asesinato de Schneider

Pero secuestraron a uno de sus allegados militares, el general (René) Schneider (jefe del Ejército leal a Allende) y lo mataron, fue una acción muy estúpida. No fue un plan de la CIA, no fue un plan americano, pero realizado por gente pagada por la CIA y, por lo tanto, según muchos de nuestros legalistas, ahí cabía nuestra responsabilidad", analiza Haig en el informe.

El propio Kissinger evade en el informe su responsabilidad directa en los hechos y recomienda al realizador "leer al respecto algún libro serio y no dejarse llevar por las tergiversaciones que se han hecho". A modo de explicación, se retrotrae a la época y defiende lo hecho en Chile:

"Era importante ocuparse porque en 1962 vimos cómo los rusos instalaron cohetes en Cuba y se construyó una base para submarinos en Cienfuegos. En Argentina había prácticamente una guerra civil. Esa política no fue un invento de Nixon, (los presidentes) Kennedy y Johnson también la practicaron, con la diferencia de que fueron más exitosos. Habían hecho lo mismo. Es todo lo que diré al respecto, no voy a hablar mas sobre ese tema".

Foto: Acuerdo de paz de París, que valió a Kissinger y su homólogo vietnamita, el premio Nobel de la Paz en 1973.

Papel de Kissinger

El documental, en el que además se analiza el rol de Kissinger en otros conflictos, como la guerra de Vietnam, y su vigente influencia como asesor del presidente George W. Bush, cita como testimonio la transcripción oficial de una llamada de Nixon a Kisinger cinco días después del golpe del general Augusto Pinochet contra Allende.

Según la transcripción, se produjo el siguiente diálogo:

Nixon: ¿Hay algo de importancia?

Kissinger: Nada que tuviera mayores consecuencias... La cosa en Chile se está consolidando y, por supuesto, los diarios critican porque se derrocó a un gobierno pro-comunista. En vez de festejarlo. En la era de (el presidente) Eisenhower hubiéramos sido héroes.

Nixon: Bueno, como sabe, no lo hicimos. Esta vez, no metimos nuestras manos en el asunto.

Kisinger: Bueno, no lo hicimos, pero ayudamos... a crear las condiciones favorables.

DPA

DW-WORLD.DE

 

Presiones de camarín

Hace 20 años, el fútbol concentró pasiones en plena época eleccionaria

Por Daniel Giacaman Zaror / La Nación

Aunque en el mundo del deporte no se hablaba mucho de la contingencia política, hubo algunos personajes ligados al balompié nacional, como Leonardo Véliz y Carlos Soto, que convivieron con dirigentes que trataron de callarlos por ser opositores al Gobierno Militar, mientras que dos emblemas populares de la talla de Elías Figueroa y Carlos Caszely se erigieron como figuras trascendentales y excluyentes en cada bando.

"Me pidieron que participara en la franja del No, incluso iba a aparecer con Carlos Caszely, pero yo no quise, porque las presiones eran muy grandes. Lo hablé con mi señora, lo conversamos y me dijo que no me metiera más allá de las profundidades en las que ya estaba nadando".

Leonardo Véliz, en aquel entonces director técnico de las divisiones inferiores de Colo Colo y ex futbolista del Cacique, fue uno de los pocos deportistas que en pleno Gobierno Militar se declaró abiertamente en contra de Augusto Pinochet. "Eso traía riesgos enormes, no sé si para mi vida, pero sí respecto a coartar mi carrera profesional de entrenador. Yo siempre he dicho que en el fútbol están los dominadores, que son los dirigentes, y los dominados, que son los jugadores y entrenadores. Fue una actitud mía muy consecuente con lo que yo pensaba como hombre de izquierda, la cual me sigue penando hasta hoy", afirma el "Pollo".

A pesar de los importantes acontecimientos que se vivían en el país y la relevancia que tenía el plebiscito de 1988, ése no era un tema que generara discusiones en los camarines. Ni siquiera existían conversaciones de fondo sobre la realidad chilena.

"El deporte es transversal, va más allá de eso. Había algunos que estaban de un lado, otros del otro, pero era más en talla, la mayoría no estaba ni ahí. Nos interesaba jugar bien y tratar de ganar por la gente. De hecho, todos somos amigos hasta hoy", comenta Elías Figueroa, quien tuvo una clara identificación con el Gobierno Militar.

"El mundo del deporte era absolutamente ignorante en términos políticos. Ellos no diferenciaban lo que es socialismo, comunismo, marxismo, trotskismo o el leninismo para qué te digo... No les daba para pensar de dónde proviene eso. No había un debate, no se prestó nunca para romper la colectividad de un equipo", asegura Véliz.

Carlos Soto, actual presidente del Sindicato de Futbolistas Profesionales (Sifup) y que a fines de los años ochenta hacía sus primeras armas en Universidad Católica, coincide en que "no se hablaba mucho, se comentaba pero sin mayor profundidad, porque el fútbol se mantenía al margen. Normalmente ha sido así y no se ha mezclado mucho con la política contingente". Sin embargo, revela que "en la UC se hacía campaña, como en todas las épocas, y recuerdo que un día Elías Figueroa fue a buscar a Marco Cornez y a (Osvaldo) ‘Arica' Hurtado para ser parte de un grupo a favor del Sí".

En el cuadro cruzado eran los de más edad quienes llevaban la batuta en términos políticos. "Uno simplemente no intervenía cuando había una discusión entre los más grandes, que eran ‘Arica' Hurtado, Cornez, Juvenal Olmos, Patricio Mardones, Pablo Yoma y Rubén Espinoza, aunque ese grupo era mucho más accesible, porque por lo menos te respetaban. Los anteriores eran otra cosa, cuando estaba Miguel Ángel Neira, Óscar Lihn y Juvenal Vargas. Te hacían sentir lo que era estar ahí y te decían ‘oye, estai en Católica, no en Magallanes'. Yo los entiendo, porque hay que estar en el contexto de cómo se vivía en ese club", relata Soto, quien siempre fue el blanco de las bromas por su cercanía con temas sociales y por cantar canciones de Sol y Lluvia.

"Lo bueno que tenía el plantel de Católica es que se respetaba. A mí me echaban muchas tallas en ese momento y me ocupaban como chivo expiatorio: Decían que yo los invitaba a inaugurar casas del No para poder escaparse de sus casas y de sus matrimonios", recuerda.

Soto agrega que "yo llegaba tirando mis panfletos en el camarín y se reían. ‘Arica' Hurtado, cuya esposa era militar y trabajaba en el Ministerio de Defensa, me decía abiertamente ‘oye comunista, ¿qué pasa este fin de semana?' y yo le decía ‘sabi que nos vamos a juntar en una peña en tal lado'".

El dirigente gremial destaca que el plantel cruzado tenía una "tendencia de derecha, pero siempre tuvo conciencia colectiva y social con el Sindicato. Eso siempre me llamó la atención. Lihn no tenía problemas, pero iba y participaba de las reuniones; Jorge Aravena también".

Sin embargo, el ambiente no era tan distendido en aquella época. Previo al plebiscito, una revista publicó los equipos del Sí y del No, integrado por futbolistas que apoyaban cada una de esas posturas. Obviamente, Soto estaba entre los que rechazaban la continuidad de Pinochet. "Aparecí con Fabián Estay, con el ‘Mumo' (Raimundo) Tupper y con Lukas Tudor y me echaron la culpa de que yo influenciaba en ellos. En el del Sí estaban Hurtado y Marco Cornez", recuerda.

El ex defensa agrega que "un par de dirigentes me dijeron ‘oye, tú no puedes influenciar en el resto, cómo puede ser que vayas a votar por el No, me extraña, tú eres una persona inteligente'. Yo ni los pescaba...".

"Los dirigentes nuestros eran todos relacionados con Pinochet: Raúl Torrealba (RN y actual alcalde de Vitacura), Cristián Lyon, Alfonso Swett, que apoyó económicamente al Gobierno, o sea, eran tipos muy cercanos. Había presión y yo me salvaba deportivamente, porque tenía que correr no más, no me quedaba otra. Yo no aguanté ninguna cosa", afirma Soto. Luego del triunfo del No, "me trataron de seducir en conversaciones para que votara por (Hernán) Büchi. Yo me reía no más".

Esa realidad no sólo se vivió en la UC. "Las presiones venían de todos lados, pero en Colo Colo había un dirigente que era coronel de Carabineros (de apellido Zúñiga) y me decía que no me metiera en política, que no hiciera declaraciones, que viviera el deporte como ellos querían que lo viviera, en forma neutral", asegura el "Pollo" Véliz.

Los hostigamientos hacia el entrenador venían desde hace tiempo. "En el bautizo de mi hijo llegó la Policía y me allanaron la casa... Me embarraron todo el bautizo, a pesar de que yo tenía un permiso de Carabineros para hacer la fiesta", lamenta el actual concejal de Santiago.

Todo eso provocó que Véliz no participara de la campaña del No. El ex seleccionado chileno, eso sí, recuerda que tuvo un rol activo en la campaña contra el plebiscito de 1980, que aprobó una nueva Constitución. "Se hizo a espaldas del pueblo, fue muy chanta. Incluso yo estaba en Temuco. Tuve la osadía de manifestarme en público y el cardenal (Raúl) Silva Henríquez se reunió con nosotros, con Hernán ‘Chamullo' Ampuero y Carlos Caszely, y nos felicitó por ser consecuentes con el pueblo. En el diario La Tercera nos trataron muy mal, que no teníamos por qué manifestarnos políticamente si éramos deportistas, pero hubo otros que se manifestaron a favor de Pinochet y ahí no hubo crítica", comenta.

Elías v/s Caszely

El fútbol mueve masas. Por ende, los gobernantes siempre han visto en esta actividad un instrumento de mucha utilidad. Y durante esos años no fue la excepción.

Dos de los mayores exponentes en la historia del balompié criollo fueron los caballitos de batalla del oficialismo y la oposición: Elías Figueroa y Carlos Caszely.

El defensa, elegido tres veces consecutivas como el mejor jugador de América tenía un perfil que coincidía perfectamente con los valores militares: amor a la patria, orden, disciplina y éxito.

Su primer acercamiento al Gobierno se produjo en 1974, cuando fue homenajeado en el Estadio Nacional ante 50 mil espectadores y la Dirección de Deportes le entregó la medalla al "Mérito Deportivo".

Pero quizás el momento en que Figueroa hizo más explícito su apoyo a Pinochet fue el 26 de agosto de 1980, tres semanas antes del plebiscito de ese año, cuando una delegación de 16 deportistas, encabezados por el técnico de la selección chilena de fútbol, Luis Santibáñez, y el propio Don Elías, se entrevistó con el Mandatario para manifestarle su respaldo de cara a la consulta ciudadana.

"Estamos seguros que la aprobación de la Nueva Constitución Política de Chile permitirá a las Fuerzas Armadas y de Orden cumplir uno de sus más grandes compromisos que se propusieron al asumir el mando supremo de la nación, sentar las bases materiales, sociales, económicas y jurídicas necesarias para el desarrollo armónico y justo de nuestro querido país", manifestó ese día el zaguero.

El 8 de marzo de 1984 fue la despedida del fútbol de Figueroa. En aquella ocasión, hubo incidentes entre algunos opositores al régimen militar que se estaban manifestando afuera del estadio y Carabineros. Mientras muchos espectadores agradecieron al zaguero todas las alegrías deportivas gritándole "¡Elías, Elías, Elías!", hubo quienes se dedicaron a protestar contra el Gobierno al son de "¡Y va a caer!" o "¡Asesinos, asesinos!".

El 31 de septiembre de 1988 fue otro día clave. A menos de una semana del plebiscito de que definía si Pinochet continuaba o no al mando de Chile, Figueroa apareció en la franja de apoyo al Presidente con el siguiente discurso: "Como deportista, como ganador que he sido toda mi vida, mi voto, seguro, es Sí, porque quiero un país ganador". Minutos antes habían aparecido los ex tenistas Hans Gildemeister y Patricio Cornejo.

Hoy, Don Elías dice no haber estado en la campaña en pro del Gobierno Militar. "No participé en la franja política. Fue cuando íbamos al Mundial de España '82 y aparecieron todos. No nos dijeron para qué era, nos dijeron levanten el dedo y fue lo único que hicimos, pero era como para que nos fuera bien... fue más un engaño, pero nadie apareció en la franja, además que políticamente uno no se mete mucho en las cosas", afirma.

Figueroa reitera lo mismo que dice siempre que le tocan ese tema: "Mi preocupación era la gente, no me importaba quién estuviera arriba. De hecho, venía a jugar por la selección y cuando hubo un terremoto el '71, traje a la selección uruguaya a jugar a beneficio de los damnificados y le entregamos la plata a Salvador Allende. También Eduardo Frei papá me vino a despedir cuando me iba a Peñarol".

El ex jugador de Inter de Porto Alegre agrega que "no estaba a favor de Pinochet. Yo trabajé en el canal nacional y en Radio Nacional en aquella época, que eran de Gobierno, pero nada más". Sin embargo, deja entrever una especie de arrepentimiento. "Era difícil enterarse de todas las cosas, tú sabías lo que se leía no más. Después se empezaron a saber cosas, pero en la época no. Si tú lo miras con la óptica de hoy y la óptica de entonces, son dos cosas diferentes", explica.

Leonardo Véliz asevera que "mucha gente del deporte estaba con la dictadura, la historia lo dice. Hubo propaganda política de Elías Figueroa... ‘Hoy día vamos bien, mañana mejor', decían, y salían parando el dedo. Lo mismo que Mario Soto, Luis Santibáñez. Las justificaciones vinieron después, pero eso fue muy público y no es que yo los esté acusando".

En tanto, Carlos Caszely, que siempre se reconoció como un hombre de izquierda, amigo de Allende y contrario a Pinochet, fue un bastión de lucha contra la dictadura. En el recuerdo de todos quedó cuando el delantero no le dio la mano al dictador en la despedida que el Mandatario le hizo a la selección que viajaba al Mundial de Alemania '74. De hecho, por razones políticas, el goleador fue marginado de la Roja en dos ocasiones: durante las eliminatorias para Argentina '78 y para la Copa América de 1983.

El "Chino" siempre se quejó que desde que la Junta Militar llegó al poder, los medios no reconocían sus méritos y trataban de ensuciar su imagen. En contraste, resaltaban la figura de Elías Figueroa.

El 20 de septiembre de 1988, Caszely participó en la franja del No junto a su madre, que había sido secuestrada y torturada.

"Carlos también es transversal. Cada uno puede tener su pensamiento, pero hemos jugado en todas partes partidos a beneficio y nunca hemos preguntado de qué lado son las personas a las que vamos a ayudar... es una cosa social. Carlos está por la gente", afirma Figueroa.

A celebrar

El 5 de octubre de 1988 se realizó el plebiscito. La opción No ganó con un 54,70%. "Fue la segunda vez que yo me curé de alegría. Yo vivía en La Reina, cerca de Plaza Egaña, y con un vecino que tenía una carnicería, otro que era profesor de la Universidad Técnica de Santiago y otro que era transportista, hicimos en un pasaje un asado de prácticamente una vaca para todos. Bailamos y chupamos al extremo de que yo me curé", revela el "Pollo" Véliz. Agrega que "la alegría era enorme, la gente celebró esa misma noche, abrazaba a los Carabineros y regalaba flores".

Carlos Soto recuerda que "yo tenía un escarabajo rojo, le había pintado el No en las ventanas y llegué al entrenamiento tocando la bocina. Estaba Pablo Yoma y me saludaba. Los que perdieron estaban callados no más, como en el fútbol".

Pero no todos celebraron. Al día siguiente, Elías Figueroa fue despedido de Radio Nacional y poco después le sucedió lo mismo en TVN, aunque sólo lo supo a través de una carta que le entregaron a su contador.

¿El estadio de Pinochet?

Durante mucho tiempo, Colo Colo buscó apoyo estatal para terminar de construir el estadio Monumental, pero a pesar de los múltiples acercamientos, nunca hubo apoyo concreto. Eso hasta que previo al plebiscito de 1988, Augusto Pinochet, con claros fines políticos, se reunió con el entonces presidente albo, Peter Dragicevic, y su mano derecha, Eduardo Menichetti, para ofrecerles 300 millones de pesos. El timonel del Cacique, que ya había ideado la fórmula para conseguir los dineros necesarios para levantar el recinto a través de una Colotón, acuerdos con empresas y la venta de Hugo Rubio al Bologna de Italia, le propuso al Mandatario que ese dinero fuese destinado a un proyecto anexo que consistía en un lugar de concentración, una piscina olímpica y un gimnasio, entre otras cosas. Pinochet aceptó, pese a los reparos del director de Digeder, Carlos Ojeda, quien rechazaba la opción porque el presupuesto ya estaba definido y los recursos estaban destinados al desarrollo del deporte en regiones.

De todas formas, tras el triunfo del No todo quedó en nada y la plata nunca llegó. Sin embargo, hasta hoy los rivales del cuadro popular le dicen al Monumental "el estadio de Pinochet".

Ciclista desaparecido

En 1987, el ciclista local Peter Tormen ganó la Vuelta a Chile, tras lo cual le dedicó el triunfo a su hermano Sergio, bicampeón nacional en 50 km. y persecución, y que era uno de los tantos detenidos desaparecidos que había en el país. TVN interrumpió de inmediato la transmisión del evento.

Sergio (24 años), su amigo mirista y también pedalero Luis Guajardo Zamorano (22), Peter (14) y Juan Moraga Gutiérrez (entrenador de la selección chilena de Ciclismo) fueron detenidos en 1974. Sólo los dos últimos fueron liberados.