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Centros Chilenos en el Exterior

Carlos Altamirano: Soy díscolo, pero voy a votar por Frei

Carlos Altamirano: Soy díscolo, pero voy a votar por Frei

La Nación Por Marcelo Castillo S.

El ex jefe máximo del PS durante la UP desmenuzó con LND el momento político actual. Fue duro con su partido, reconoció su apoyo a Arrate (“si no estuviera habría votado por MEO”), pero ahora llama sin rodeos a votar por Eduardo Frei Ruiz-Tagle para evitar la “reconquista pinochetista”.

Domingo 3 de enero de 2010

Aunque ya está cerca de los 90 años, el ex jefe máximo del Partido Socialista (secretario general se le llamaba entonces) durante el gobierno de la Unidad Popular (1970-1973) está preocupado del futuro de Chile y de la humanidad. Sigue desde su casa en La Florida -donde tiene enmarcado el cuadro donde aparece como el hombre más buscado de Chile por los militares- los acontecimientos políticos locales y del mundo.

Se niega a escribir sus memorias, pero reconoce que está trabajando en un libro con el historiador Gabriel Salazar que tendrá quince capítulos y reflejará el cruce de su vida con la historia del país.

No pretende volver a la vida política activa, pero está claro que tiene unas cuantas cosas que decir sobre lo que considera un momento histórico, que estima podría llevar a Chile a una situación impresentable ante el mundo: “La reconquista pinochetista”, le denomina.

-Acaba de ser elegido un senador que es de su generación, Andrés Zaldívar. ¿Por qué se retiró de la vida política?

-Primero, Andrés Zaldívar es bastante menor que yo. Pero no se trata de un problema de edad. Yo consideraba que ya había escrito mi propia historia política. Y yo preveía que la historia que venía era muy distinta a lo que yo habría querido vivir. Ya en el mundo europeo el neoliberalismo estaba entrando muy fuertemente, la izquierda se encontraba en clara descomposición. Tenía claro que el Partido Comunista estaba en su etapa final. Yo vivía en el país comunista más desarrollado del mundo (Alemania Oriental). Ya veía allí problemas y vicios muy importantes, y además un desencanto de la población muy importante. Yo tenía contacto con la dirección del partido y ellos mismos percibían que no podía continuar el sistema. La política me interesa en la medida que pueda ser usada para grandes transformaciones, para grandes ideales, no para una vida rutinaria en que se acumula riqueza. Yo no tengo ni un solo bien material. No tengo más que el auto que está ahí a la entrada. Tal vez, algunos de los cuadros que tengo aquí, regalados por mis grandes amigos Guillermo Núñez y Mario Carreño.

-¿Cuál es su visión de la izquierda chilena? ¿Está reducida al 6,2 por ciento que captó Arrate? ¿Hay izquierda en la Concertación? ¿Es Enríquez-Ominami de izquierda?

-Yo voté por Jorge Arrate, yo me inscribo en lo que se llama los díscolos, pero la izquierda no está reducida a esa votación. Hay votación de izquierda en Enríquez-Ominami y en la Concertación. Hay izquierda entre quienes no votan y quienes no están inscritos. Hay un número muy importante dentro de ese 40 por ciento de no inscritos o que votan nulo o que se disgregaron entre varios candidatos que son de izquierda. Los díscolos somos el 26 por ciento, si usted suma a los votantes de Arrate y de Enríquez-Ominami, es la mayor fuerza política de Chile, sin sumarles a los no inscritos y los que no quieren votar. La izquierda es fuerte en Chile, pero está diseminada. Es posible que esto lleve a la victoria a un candidato de derecha, como Sebastián Piñera.

-¿Cree que va a ganar Piñera?

-Es probable que gane Piñera, pero no se puede asegurar que va a ganar. Creo que el 15 por ciento de MEO se irá a Frei, el 6 por ciento íntegro de Arrate, también. De modo que quedan muy equiparados. Hace un siglo que la derecha no gana la Presidencia de la República.

-Pero Alessandri ganó en el ’58.

-Cien años. Voy a argumentar. En los años veinte, Arturo Alessandri ganó con un discurso populista, en contra de la canalla dorada, con un discurso muy agresivo antiderechista. De manera que cuando gana Arturo Alessandri a Barros Borgoño, que era el candidato de derecha, no ganaba un derechista a otro derechista. Ganaba una nueva figura antioligárquica. Puso término al siglo oligárquico. Después está Jorge Alessandri, pero él llega a la presidencia con un tercio de los votos, llega a la presidencia financiando adecuadamente al cura de Catapilco, que sacó los 30 mil votos que le permitieron el triunfo. Insisto, entonces, en que la derecha chilena hace cien años que no gana la Presidencia y sería muy grave que lo hiciera.

-Entonces, usted, ¿va a votar por Frei?

-Sí. A pesar de que me inscribo entre los díscolos, entre los inconformistas, que voté por Jorge Arrate y que, si no hubiera estado él, habría votado por Enríquez-Ominami. Estando en esa posición, creo que lo único responsable, lo único consciente, es votar por Frei. Darle la victoria a la derecha chilena, que viene de protocolizar los 17 años de dictadura militar, que se niega a reconocer los horrores que allí se cometieron, que hizo aprobar esa Constitución abiertamente antidemocrática, creo que es un profundo error histórico. Todas las posiciones en contrario de Frei son mínimas si consideramos la victoria de la derecha. Hoy su poder es gigantesco. Tiene toda la prensa escrita, la televisión, casi todas las radios, pasa a ser una especie de dictadura legal. ¿Alguien piensa que se va a poder sancionar a las farmacéuticas por la colusión, que se va a poder sancionar a Sebastián Piñera por el uso de la información privilegiada, que la Dirección del Trabajo va a poder sancionar a las empresas, alguien piensa que Chile se opondría a la invasión a Irak por Estados Unidos si hubiera estado Sebastián Piñera? Vamos a tener la reconquista del mundo pinochetista del gobierno del país.

-¿Cómo ve la situación del Partido Socialista? Tuvimos tres candidatos presidenciales que salieron del PS y un cuarto al que apoyó oficialmente el PS. ¿Tiene futuro el Partido Socialista?

-Yo encuentro la situación del PS deplorable. En gran medida esta dispersión de candidatos socialistas se ha debido a la dirección de tipo estaliniana que gobierna el partido y que está poniendo en peligro la victoria de Eduardo Frei, lo que es más grave. Es muy difícil de entender que una Presidenta socialista tenga aproximadamente el 80 por ciento y que el Partido Socialista no llegue al 10 por ciento. No tengo una explicación muy clara para eso. No me atrevo a responsabilizar de esta situación sólo a la dirección del partido. Hoy día, pareciera ser que más que los partidos y las ideas, la gente se fija en las personas. Ello explicaría la altísima aprobación en que han concluido sus gobiernos Lagos y Bachelet. Creo que la izquierda mundial se encuentra en un proceso de descomposición. Chile no es excepción a ese proceso. Y por eso es doblemente positivo el que en este momento en América Latina ocho o diez países tengan en la Presidencia personas que se inscriben en la izquierda, algunos de ellos con ideas revolucionarias.

-¿Cómo evalúa el fenómeno de la renovación socialista? ¿Dio los frutos que usted esperaba?

-Evidentemente que no dio esos frutos. Los hombres, dice Marx, escriben la historia pero no saben la historia que escriben. El partido terminó comprometiéndose con la transición democrática en Chile, bastante legítimo. Pero la renovación no dio todos los frutos que esperaba. El Partido Socialista tuvo una renovación espuria. Se fue acomodando a lo que iba ocurriendo. No hubo propiamente una renovación. Se renovó al aceptar un modelo neoliberal. En ese sentido, yo no estaba de acuerdo. Sí lo estaba en la idea de crear una nueva alianza política. Hasta ese tiempo, el PS tenía como aliado prioritario al PC. Yo creía que en ese minuto era fundamental la alianza con la DC y, para eso, con cierta pena de mi parte, había que romper la alianza con el PC y también con buena parte de los dogmas marxistas-leninistas. En ese tiempo, mi amigo Clodomiro Almeyda, en esa época muy apegado al PC, dudó mucho de apoyar esta alianza. Mucho antes lo hicieron Jorge Arrate y Ricardo Núñez. Fue una renovación a medias, con algunos aspectos negativos y otros positivos. El partido contribuyó a la transición democrática y tuvo en Ricardo Lagos un excelente Presidente y aportó la primera mujer Presidenta en la historia de Chile, Michelle Bachelet. Pero lo sustantivo del modelo neoliberal ha permanecido. Y el Partido Socialista no dio una lucha suficientemente fuerte en contra de ese modelo. Son múltiples las normas del neoliberalismo que han terminado marcando la historia del país. No toda empresa privada es superior a una empresa pública. El mercado no se autorregula.

-¿Cómo ve el actual momento que vive el mundo? Tras la proclamación del fin de la historia por el capitalismo, vemos que los gobiernos de izquierda se multiplican como nunca en América Latina.

-En América Latina, en Brasil, tenemos como Presidente a un obrero sindicalista. Un negro gobierna Estados Unidos, lo que me parece maravilloso, y una mujer lo hace en Chile. Todo ello indica que el mundo está cambiando. Que el Partido Comunista de China le preste apoyo al capitalismo, mientras en Chile un parlamentario de derecha habla en contra de una alianza de la Democracia Cristiana con el Partido Comunista. El mundo está cambiando de una manera vertiginosa.

-La socialdemocracia europea ha sufrido derrotas importantes en Francia y Alemania, en medio de la crisis más profunda del capitalismo desde la década del treinta del siglo pasado. ¿Será que esa socialdemocracia se renovó demasiado y perdió su propia personalidad?

-La izquierda en Europa se encuentra en un proceso muy similar al chileno. De fraccionamientos, divisiones y desencantos. En Alemania ha surgido un nuevo partido de izquierda, de (Oskar) Lafontaine, que era de la socialdemocracia, que se fraccionó y creó un nuevo partido de izquierda. También ha crecido el Partido de los Verdes. Si usted suma los votos que tiene la vieja socialdemocracia, el de Lafontaine y los Verdes, suman más que la (canciller alemana DC, recientemente electa, Angela) Merkel. Los partidos de izquierda se han ido dividiendo, pero la masa de izquierda se ha mantenido.

-¿Cree que es posible constituir una fuerza socialdemócrata en Chile?

-Mi respuesta es no. No se trata de volver a crear algo que ha ocurrido en el exterior. La socialdemocracia está viviendo fraccionamientos, divisiones en el mundo. Yo creo que lo que es necesario en Chile es un gran movimiento que logre convocar una mayoría que permita una convocatoria a la celebración de una asamblea constituyente. Más que el llamado a una reforma de la Constitución. Un movimiento para que se aumente el monto de los impuestos. La carga tributaria en Chile de menos del 20 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Parecemos casi como un paraíso fiscal. La carga en los países desarrollados es del 40 al 50 por ciento del Producto.

-¿Y cree posible volver a pensar en el socialismo, en una sociedad distinta al capitalismo?

-Yo lo veo posible, dado el colosal giro que está dando la historia mundial, que el comunismo chino esté salvando al capitalismo…

-Entonces es probable que el Partido Comunista haya concluido que para alcanzar el socialismo había que desarrollar el capitalismo.

-Sería lógico que lo pensara así. No lo sé. El hecho es que se ha transformado en el gran apoyo a este Apocalipsis. Este país, que se sigue considerando comunista o socialista, tiene un alto crecimiento económico de 10 por ciento, que no tiene ningún país que aplica políticas neoliberales.

-Pero con ese ritmo de crecimiento, el efecto en el medio ambiente, en el cambio climático, tal vez estemos asistiendo a nuestro propio funeral y al de toda la humanidad.

-Ciento por ciento de acuerdo. Hay una gran cantidad de interrogantes en ese crecimiento, pero lo concreto es que quien dirige ese crecimiento es un Partido Comunista. Estados Unidos y China son los países que más polucionan en el mundo. El capitalismo también está sufriendo este proceso de transformación profunda, que empuja los conocimientos científico-tecnológicos. El capitalismo está en un proceso de cambio. Está en ese proceso en que el capitalismo que produce bienes inmateriales es mucho más poderoso que aquel que produce bienes materiales. Si nosotros pensamos que en esta pieza hay millones de ondas que llevan información, que tienen música, discursos. Si lo pensamos desde una lógica marxista, ¿cómo las expropiamos? Imposible. Están todas esas dudas. Antes de veinte años tendremos enfrentado al capitalismo norteamericano con el capitalismo comunista chino. Por otro lado, en países como Suecia o Finlandia, el Estado y los sindicatos son dueños de grandes empresas. En otras palabras, los participantes de estos sindicatos son obreros capitalistas, dueños de empresas gigantescas. Cuando estamos ante estas realidades podemos decir que el capitalismo también se transforma. No sabemos en qué va a concluir todo esto y si es que podremos llamarle a aquello capitalismo. //LND

*Escuche parte de la entrevista en la pestaña adjunta

 

“Mi legado es el de Salvador Allende”

-Cuéntenos de sus memorias. ¿Cuál es el legado que quiere dejar al pueblo chileno?

-No estoy escribiendo mis memorias. No es una biografía. Es una conversación con el mejor historiador que creo tiene este país, Gabriel Salazar. Con él estamos conversando sobre mi vida, mis circunstancias. Ahora, ¿qué va a hacer él? Lo sabré de vuelta de vacaciones, cuando él se comprometió a tener ordenados los 15 capítulos que tendrá el libro. No tengo un legado propio. Mi legado es el legado de Salvador Allende. El de construir una sociedad más justa. Yo me siento comprometido con ese legado.

-En su interpretación, ¿cuál es el legado allendista?

-Hay uno muy importante en el mundo marxista. El marxismo siempre pensó que el cambio de la sociedad se hacía por la vía armada. Él fue el primero en plantear hacer la revolución en libertad y en democracia, que él lo adornaba con empanadas y vino tinto. En segundo lugar, transformar este país en uno más justo, más equitativo, sin ricos ni pobres. También el legado moral, de preferir la muerte con ese discurso tan lindo de despedida.

-Pero Carlos Altamirano, durante la Unidad Popular no fue allendista. Estuvo en una posición distinta a la del Presidente.

-No, no es propiamente así. En primer lugar, forma parte de la leyenda y la mitología de la derecha que yo estaba alejado de Allende. Yo era el mejor amigo de Allende. Pasaba a diario por mi casa. Cocinábamos allí en Américo Vespucio. No hubo fin de semana en que no almorzáramos en Cañaveral. Es absolutamente falsa esa supuesta enemistad entre Allende y yo. Sí hubo una discrepancia profunda, pero no se expresó en peleas personales. Él fue un segundo padre para mí. El punto en que nos topábamos era que yo tenía la certeza de que la derecha daría un golpe de Estado y que para eso teníamos que estar preparados. Yo pensaba que el general Prats, junto a cuatro o cinco generales, entre ellos Bachelet, debería ir preparando un proyecto de defensa armada del gobierno. Salvador tenía una posición contraria. Él creía que cualquier acción que emprendiera sería interpretada como un autogolpe de Estado. Desde luego, yo creía que no debía permanecer en La Moneda, sino en una guarnición militar, con un comandante que le fuera totalmente leal. //LND

 

 

 

Comunicado de prensa de agrupación Mapuche

Ñanku Che lautarojsm@hotmail.com

 Mari Mari pu lamien, pu weney, ka kom puche;

Hermanas, hermanos y toda la gente.

Convocamos a los movimientos y organizaciones sociales sin banderas políticas, partidarias y a toda la gente no mapuche en general, como así también convocamos a todos los medios de comunicación a movilizarnos a la comunidad paichil antreao.

Por motivos sabidos, que podamos evitar entre todos que se sigan desalojando y reprimiendo a la gente de las comunidades que luchan por su territorio, contra ese estado opresor.

Sabiendo de lo ocurrido estos últimos días, están decididos a atentar de cualquier forma y a cualquier mapuche siendo niños, ancianos o jóvenes eso no les interesa, por eso necesitamos el apoyo de todos así siendo comunidades o independiente y todos los que se puedan acercar y acampar en el lof de conflicto.

Agradeceremos cualquier apoyo o colaboración

Comunicarse: (02944)15-660343 fiorella huala o (02944)15-610964 María Isabel huala

Con memoria identidad y autodeterminación. Por territorio, cultura, justicia, autonomía, respeto y libertad!!!!

Marichi weu!!! Marichi weu!!! 

 

 

 

Navarro y su apoyo a Frei

Navarro y su apoyo a Frei

Sábado 26 de Diciembre, 2009

"Escenarios que dibujaron las encuestas pueden ser mejorados"

www.elsur.cl

 

Díscolo parlamentario aseguró que la Concertación está desgastada electorálmente y que el senador DC "es hoy el candidato de las fuerzas democráticas y progresistas".

Si Piñera llega al gobierno "la oposición será muy dura poruqe la Concertación y el nuevo referente progresista controlará organizaciones sociales".

 

 

Saludos desde Canadá...

Saludos desde Canadá...

Sin Fronteras, en la última página de 2009, desea a Uds. un año donde se cumpla la esperanza de la paz en el planeta, mejorías en cuanto al medio ambiente y cortas distancias entre pobreza y riqueza en la raza humana. Esperanzas que nos permitan continuar en la batalla individual y social. Finalmente la simple frase es... Feliz Año Nuevo para todos Uds.

www.sinfronteras2000.com

 

NAVIDAD 2009

NAVIDAD 2009

Feliz Navidad Para Todos

Arístides Chamorro Rivas

 

 

Libro narra la audacia de abogados que pusieron entre las cuerdas a Pinochet

Libro narra la audacia de abogados que pusieron entre las cuerdas a Pinochet

Por Gabriela García / La Nación

Dice Héctor Salazar, abogado y coautor de “Historia para no olvidar”, junto a la periodista Nancy Guzmán. La publicación desempolva el documento que los magistrados presentaron en la Sexta Asamblea General de la OEA de 1976 y las negaciones descaradas de civiles como Jaime Guzmán, Ricardo Claro y el actual presidente de RN, Carlos Larraín.

Viernes 25 de diciembre de 2009

Es junio de 1976 y mientras la junta militar, los cancilleres de todos los países americanos y el secretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinger, levantan sus copas por la embrionaria democracia, chilenos son secuestrados en autos sin patente y luego arrojados muertos a la Cuesta Barriga.

Se está celebrando en el país la Sexta Asamblea General de la OEA y del éxito de esta cumbre depende la legitimidad global del gobierno de facto. El lavado de imagen es perentorio en un momento en que los foros internacionales hablan de violaciones de los derechos humanos. Pero ni el ojo biónico de Pinochet, ni el despliegue de un grupo de agentes de la brigada femenina de la DINA -elegido cuidadosamente por Manuel Contreras para que pulularan por los hoteles e informaran sobre todas las conversaciones que escucharan entre sábanas y pasillos- logró detectar la misión que habían emprendido cinco abogados: infiltrar en la carpeta de todos los asistentes un documento que por primera vez hacía público los asesinatos, torturas y hostigamientos de los que era víctima el pueblo chileno, así como la negación y la pasividad absoluta de los Tribunales de Justicia y del Colegio de Abogados.

Acerca de esta gesta épica que protagonizaron Eugenio Velasco, Fernando Guzmán, Jaime Castillo, Héctor Valenzuela y Andrés Aylwin y sus consecuencias (los protagonistas recibieron golpizas y pagaron el atrevimiento con el exilio) habla el libro “Historia para no olvidar” de Héctor Salazar y Nancy Guzmán. Publicado por Catalonia, es también una radiografía de cómo operaba la derecha hace treinta años. Hasta la publicación de este libro no existió registro de ese bochorno en ningún medio de comunicación. Polvorientos en la Vicaría de la Solidaridad, sino es por el abogado y coautor de la obra, se deshacen con el tiempo. “Este libro no sólo es el registro histórico de la valentía de un grupo de abogados, sino que a la vez funciona como una síntesis de lo que después denominamos el Informe Rettig. Por otro lado, allí se recopila información bastante acabada sobre la participación de civiles en la dictadura, lo cual deja sin validez a los desmemoriados que hoy alegan que no sabían lo que estaba pasando”, afirma Salazar.

JUSTICIA TARDÍA

Ganadora del Premio Planeta de Periodismo Investigativo con el libro “Romo. Confesiones de un torturador”, para Nancy Guzmán la importancia de esta publicación radica además en la serie de nombres que van apareciendo y mostrando sus verdaderas caras. “Cuando los abogados presentaron la denuncia, los denostaron y acusaron de infames sin que los ciudadanos supieran el porqué. Hombres como Jaime Guzmán, Ricardo Claro (“están perfectamente individualizados estos traidores”, dijo a La Tercera) o Carlos Larraín que hasta ahora han pasado como sin tacha, se suman a la tarea represiva. Lo increíble es que son los mismos que hoy hablan de derechos humanos y se golpean el pecho, que son muy católicos y aparecen muy simpáticos en la televisión”.

Salazar acota: “Carlos Larraín es uno de los ejemplos claros de muchos civiles que blanquearon su pasado y hoy pululan legitimados en el ámbito político” y entonces recuerda una anécdota que vivió mientras participaba de la Mesa de Diálogo. “Recuerdo que estábamos redactando el documento junto a representantes de las Fuerzas Armadas y que el proceso suponía ser muy cuidadosos con las palabras. En ese momento un general manifestó que no le parecía que llamáramos al período de 1973-1989 como gobierno de Pinochet y menos como dictadura o gobierno militar, sino como el gobierno que precedió al de Aylwin. ‘La responsabilidad también le cabe a los civiles’, recalcó y creo que tiene razón”.

-¿Qué les parece que la derecha pueda llegar al poder?
-N.G.: La llegada de Piñera representa un retroceso en la democratización del país. Sobre todo en la lucha de expandir más derechos o en avances sociales. Pero no me sorprende, teniendo en cuenta que no hay más prensa que dos monopolios, Copesa y El Mercurio. A través de ellos la gente se forma una opinión. Y ambos tienen parentesco con el sector social y político con el candidato que ganó el 13 de diciembre. Yo sé que éstos jamás le van a dar una página al libro por ejemplo, porque obviamente deja al rey desnudo. Me refiero a la derecha. A ese rey que antes fue Pinochet, luego Büchi, después Lavín y ahora Piñera.

 

 

Sewell: la ciudad fantasma de los Andes

Sewell: la ciudad fantasma de los Andes

Por Daniela Escárate/ La Nación

Viernes 25 de diciembre de 2009

El cobre se volvió chileno y 15 mil personas tuvieron que comenzar a desalojar Sewell, campamento minero instalado en plena Cordillera de los Andes, a 2.200 metros de altura. Fue la chilenización del cobre, durante el mandato de Eduardo Frei Montalva, que obligó el paulatino abandono de esta ciudad.

En 1967 el Estado chileno compró el 51% de las acciones de la estadounidense Braden Copper Company, la cual tenía el control de la mina El Teniente, yacimiento que había dado origen a Sewell.

Esto inició el desalojo y ya en 1979 la población del campamento era de 1.500 personas, 10 veces menos que en su época dorada, cuando albergaba el único bowling de Latinoamérica y otros tantos servicios modernos para el continente.

Fue en 1981 cuando desmantelaron la mayoría de los edificios. A partir de ese año, sólo se preservó lo que fue el centro de Sewell.

“No quedó prácticamente nada, destruyeron la mayoría del campamento”, recuerda Hugo Escárate, trabajador de El Teniente durante más de 40 años y primo hermano del párroco Hernán Sánchez, quien ofició misas en ese lugar entre los años 50 y 60.

Hasta 1969 se podía llegar sólo en tren hasta la ciudadela. El tramo de 64 kilómetros que lo separaba de Rancagua “se demoraba entre cuatro horas y cuatro horas y media en llegar a Sewell. En Coya, el tren se tenía que dividir, porque era demasiado pesado como para subir hasta el final”, rememora Escárate.

La construcción del campamento comenzó en 1904, un año antes que el Ministerio de Hacienda aprobara la explotación de El Teniente.

Con el paso de los años, el campamento fue adquiriendo características de ciudad, contando con amplios servicios y una intensa vida social, caracterizada por el encuentro de dos culturas: la chilena y la gringa.

“El chileno fue entendiendo al extranjero, pero se mantuvieron las distancias. El límite empezaba y terminaba en el trabajo. El patrón no se mezclaba más de lo necesario, insistía en la separación de mundos”, relata María Cecilia Baros en el libro “Los hombres del mineral”.

Luego del paulatino traslado de los habitantes entre 1979 y 1997, Sewell estuvo habitado sólo por trabajadores contratistas que apoyaban en la producción de la mina.

ImagenCasi cien años después de su creación, Sewell fue declarado Monumento Nacional en 1998. Gracias a obras de restauración, el ex campamento se abrió al público el 2002. Cuatro años más tarde, la Unesco lo nombró Patrimonio de la Humanidad.

Hoy, sus escaleras reciben a turistas sólo los sábados, domingos y festivos. Las visitas pueden llegar mediante un tour contratado y se estima que llegan 400 personas a la semana.

El 28 de noviembre pasado los visitantes pudieron acceder de otra manera: mediante un recital de Los Jaivas, banda que alguna vez le cantó a las Alturas de Machu Pichu.

A más de 3.000 kilómetros de este otro Patrimonio de la Humanidad, los músicos volvieron a dedicarle los versos de Neruda a la Cordillera de los Andes.

 

 

Entre el 13 y el 17

Roberto Tello

El proyecto continuista de la concertación a sido derrotado en primera vuelta y con una ventaja bastante significativa en favor del proyecto de la derecha política y económica chilena, que se encuentra a un paso de ser consagrada a la presidencia de Chile, después de haber estado 17 años encaramada en el poder por la fuerza de las armas acompañando al tirano en su aventura dictatorial. El rol de gendarme de la institucionalidad de facto dejada por Pinochet a los chilenos, que la derecha cumplió en estos 20 años de transición a la sombra de los gobiernos de la concertación, parecen llegar a su fin. Al parecer, de ahora en más, volverán a dar las órdenes y profundizaran el desvencijado modelito económico que la crisis capitalista mundial dejo a mal traer.

La derecha, puede llegar al poder político para relanzar las recetas económicas diseñadas desde el imperio, profundizar la explotación de los trabajadores, rescatar los fondos públicos que la concertación destino a mitigar y emparchar los bolsones de pobreza que las políticas neoliberales dejan como secuela, en los cada ves mas amplios sectores de la sociedad chilena, a los que este modelo afecta. La derecha viene a imponer su proyecto de rapiña, creando "negocios" en sociedad con las multinacionales, que ya, hacen y deshacen en Chile, arrasando con nuestros recursos naturales desde el mar a los Andes y a todo lo largo del país, gracias, al "dejar hacer" de la concertación. Si alguien pensaba en una constituyente, algo que dependía de factores políticos absolutamente realizables, resultaran a partir del 18 de Enero del 2010, una verdadera utopía, al igual, que sacarle a los chupasangre de las AFP, los fondos de pensión de los jubilados, con los que sus parásitos gerentes timbean en el circuito financiero nacional e internacional, por nombrar solo dos ejemplos del retroceso social que nos espera, si Piñera corona.

Este es el fatal panorama que la concertación y el podemos, es decir, la gente progre y la izquierda electoral agitan de manera conveniente ante la posibilidad de que Piñera logre alcanzar el triunfo en Enero. Aun a sabiendas, de que la reunión de perdedores en primera vuelta, se pueda convertir en los ganadores de la segunda ronda. Fuera de esta falsa dicotomía, podemos pensar en como el pueblo chileno, los trabajadores, estudiantes, campesinos, Pueblo Mapuche, salen de esta trampa institucional, articulando la organización popular desde una perspectiva revolucionaria, de cambios estructurales. Estamos en medio de un periodo cortisimo, en donde el poder político puede pasar de manos, de una fracción de la burguesía chilena que solo se propone como resultado de su accionar político, generar nuevos ricos emergentes del sistema parasitario, utilizando los resortes que le otorga el Estado y la misma política. Y por otro lado, la otra fracción; la más caníbal, la reaccionaria, aquella que aleja a Chile de la justicia social y de la dinámica generada por los pueblos latinoamericanos, que comienzan a romper con el imperialismo norteamericano y sus políticas neoliberales.

Parte de la izquierda chilena, apostó todas sus fichas en estas elecciones para alcanzar una representación parlamentaria, que no podía, sino, que ser simbólica. Arrate, logro reavivar un lenguaje altamente rupturista desde el punto de vista económico, pero que pierde su consistencia al no tener una base social que le de sustento, -menos del 7% de los votos-. El arreglo de esta izquierda con la concertación, diluye cualquier intento serio, de establecer alternativas para los trabajadores y menos soluciones para sus problemas. Los trabajadores que simpatizan con la izquierda y que han votado por Arrate o M. Enriques, lo han hecho esperanzados, en que estos políticos abrirán las puertas de un proceso liberador hacia el futuro y a la ves destructor del actual esquema institucional de facto, que mantiene atrofiado el dinamismo social democrático, respaldado por una maquinaria mediática y fuerzas del "orden" al que el Estado chileno recurre permanentemente, debido al desborde social que provocan las políticas neoliberales del status quo.

¿En que parte de esta elección se encuentra la utilidad del voto para un trabajador, en relación con sus intereses? sabiendo que estos, son en el fondo, intereses por su independencia política. Mientras que el eclecticismo político reinaba en las filas de M.E Omínami como característica sobresaliente. En las filas del podemos, la relación carnal con los concertados, dejo entrever el déficit de un proyecto propio volcado a los intereses de las masas trabajadoras. Por que lo que a hecho el podemos, es meter un discurso radical, en relación con el de sus adversarios, incluido el de M E Ominami, que queda impotente con el amarre hecho con los concertados para la segunda vuelta, es decir; que el acuerdo deja claro que el único resultado buscado por el podemos, era la obtención de alguna banca en diputados como así sucedió y que el argumento madre con el cual justificaron estos acuerdos, el de romper con la exclusión, era un cuento chino por donde se lo mirara. El binominal sigue intacto, como forma de exclusión política y la exclusión social avanza desplazándose por otros vericuetos institucionales y alcanzando a una masa cada ves más grande de chilenos.

La romántica mirada que tiene la izquierda electoral de esta institucionalidad de facto, los lleva a poner como eje de todo cambio social y político, a los mismos mecanismos perniciosos que ella dice combatir. Están exultantes con las tres bancas de su 6% y cierran la boca ante la exclusión del parlamento de los candidatos de MEO que alcanzo un 20% y que, sin embargo y gracias al binominal se quedo sin el pan y sin la torta. La segunda pata de este baile electoral, tiene los sones de la concertación, ¡TODO EL PODER A FREI! El mismo que propicio una ley de amnistía para favorecer a los criminales de la dictadura, el que ayudo a sacar al mas grande criminal chileno, Pinochet de los tribunales europeos que lo tenían recluido para ser juzgado por sus crímenes contra el pueblo chileno, el que profundizo las privatizaciones, dejándole solo el agua y el aire a Bachelett.

Aquí se diluye todo el discurso anti neoliberal y progresista de la izquierda electoral y es mentira que exista otra ronda de negociaciones para actualizar el acuerdo "Podemos, Concertación" a la luz de los resultados que arrojo la primera vuelta electoral.

El acuerdo del Podemos con la concertación, echa por tierra la esperanza de que esta izquierda electoral de inicio a una faena de cambiar esta institucionalidad de facto que no sea dentro de las reglas de juego que la burguesía y sus partidos le proponen. El matiz opositor a este esquema que la izquierda pretende enfrentar desde lo institucional, queda velado por su apoyo incondicional a la corriente burguesa que a actuado como sostén del orden institucional de facto; excluyente, injusto, represor. El periodo que va del 14 de Diciembre hasta el día 17 de Enero, ha sido convertido en una prueba de vida para los trabajadores, entre dos falsas opciones, que nada tienen que ver con sus verdaderos intereses. La izquierda electoral le ha generado tal angustia a los trabajadores, campesinos, estudiantes, deudores habitacionales, Pueblo mapuche, jubilados, etc.etc. Con el cuento de que si la concertación fue una falsa para sus expectativas emancipatorias, la derecha será directamente despiadada con ellos. No existe ningún dirigente en esta izquierda que rompa con este dramático y angustiante novelón, entre el canibalismo de la derecha y los vegetarianos políticos de la concertación.

En este novelon, el mal parece tener siempre el mismo destinatario, los trabajadores. A los burócratas de la política, les ha sido asignado, en el caso de perder, un cómodo purgatorio, de donde pretenderán salir, ahora con la ayuda de tres nuevos diputados.

Y todavía falta la caza de brujas, si la reacción se alza con la Moneda.