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Juez acreditó el asesinato de Eduardo Frei Montalva

Juez acreditó el asesinato de Eduardo Frei Montalva
Por Jorge Escalante/ La Nación

La investigación estableció que al ex Presidente le inyectaron tres veces pequeñas dosis de talio y elementos químicos del gas mostaza. De esa forma, más las negligencias médicas intencionales, retardaron su muerte haciéndola aparecer como provocada por complicaciones de su operación por una esofagitis de reflujo. El juez sostuvo que al Ejército no le convenía matarlo por atentado para evitar “condena internacional”.

Martes 8 de diciembre de 2009

Bastante antes de que el ex Jefe de Estado Eduardo Frei Montalva decidiera hospitalizarse, recibió una llamada que lo sorprendió, pero confirmó sus sospechas. El jefe de la DINA, Manuel Contreras, lo llamó para consultarle si en su casa sucedía algo.

“¿Entiendo que ocurrió algo en su casa?”, le dijo Contreras. El ex Presidente le respondió con amabilidad: “General, lo único que puede suceder es que usted ha estado escuchando los martillazos que están dando los maestros que trabajan en la casa”.

Como lo dijo en el proceso su hija, la ex senadora Carmen Frei, “esa fue la forma en que mi padre comprendió desde años antes que enfermera, que en la casa habían metido micrófonos”.

La extensa resolución dictada ayer por el juez Alejandro Madrid procesando a cuatro médicos y dos ex agentes por el homicidio del ex Mandatario, dejó establecido que el operativo para eliminar al líder democratacristiano fue siendo gestado y elaborado de manera paciente y estructurada desde el tiempo de la DINA, pasado luego por la CNI y la Dirección de Inteligencia del Ejército, DINE, que en el crimen desempeñó un papel fundamental.

PROCESADOS

Los procesados son los médicos militares Patricio Silva Garín y Pedro Valdivia Soto, este último ex agente DINA, CNI y DINE, y los médicos de la Universidad Católica que realizaron la misteriosa autopsia, Helmar Rosenberg Gómez y Sergio González Bombardieri. Además, los ex agentes Raúl Lillo Gutiérrez y Luis Becerra Arancibia, este último chofer de Frei.

Fue un plan en el que se cruzaron permanentes seguimientos y espionaje de sus movimientos, pagos de la CNI y DINE a Becerra que actuó como informante de sus movimientos, instalación de micrófonos en su casa y oficina, y la participación de los médicos que no sólo le inyectaron en tres oportunidades pequeñas dosis de talio y componentes químicos del gas mostaza, sino que también colaboraron en descuidos del paciente y retardos de decisiones médicas que favorecieron la paulatina descompensación que terminó en una infección generalizada de su organismo.

El juez afirmó en su resolución que todos los antecedentes que aportó la larga investigación “constituyen un conjunto de presunciones judiciales, que permiten tener por suficientemente comprobado que el fallecimiento del ex Presidente de la República don Eduardo Frei Montalva acaecido el 22 de enero de 1982, fue un homicidio”.

Si bien hasta ahora no existe una confesión directa de algún autor, cómplice o encubridor, los cuantiosos elementos aportados en la investigación realizada por un equipo especial de la Policía de Investigaciones, llevaron al magistrado a tal conclusión.

Dijo Madrid en su dictamen que la forma y las pequeñas dosis en que las sustancias químicas se introdujeron reiteradamente al organismo de Frei, además de las negligencias intencionadas de los médicos “deterioraron su sistema inmunológico y facilitaron la aparición de bacterias que resultaron ser la causa final de su muerte, dando la apariencia de que su deceso ocurrió por complicaciones derivadas de las intervenciones quirúrgicas, haciendo imperceptible la intervención de terceros en su fallecimiento”.

CULPA AL EJÉRCITO

Ex agentes y médicos procesados participantes en el plan no pudieron menos que actuar “subordinados a órdenes de mandos superiores” del Ejército, “dada la estructura de esa institución”, estableció el juez.

 Y agregó que haber asesinado a Frei por la vía del atentado directo como esa institución lo hizo en 1974 con el general Carlos Prats y su esposa en Buenos Aires, con el ex vicepresidente de la República Bernardo Leighton y su esposa en 1975 en Roma, y con el ex canciller Orlando Letelier en 1976 en Washington, habría generado hechos “de extrema gravedad para la subsistencia del régimen político de la época (1982), dado el aislamiento y condena internacional que soportaba”.

La indagatoria del sofisticado homicidio aportó otro hecho clínico-criminal que se sumó a la larga lista de elementos probatorios fundados.

Mientras el ex Presidente permanecía en la clínica en grave estado de shock séptico a partir del 8 de diciembre de 1981, le administraron el medicamento Transfer Factor que buscaba fortalecer su sistema inmunológico deteriorado.

Sin embargo, el medicamento, que en ese tiempo se encontraba en Estados Unidos apenas en etapa de experimentación sin autorización de la FDA, no hizo más que agregar otra cuota de deterioro a Frei, como lo declaró en el proceso el inmunólogo de la Universidad de Chile, Luis Ferreira Vigoreaux.

“Al agregar más endotoxinas a las ya preexistentes en el organismo, esto indujo al sistema inmunológico a secretar moléculas que median el shock séptico”, estableció el informe de Ferreira.

TRASCENDENTAL RESOLUCIÓN

La resolución del juez Alejandro Madrid era esperada desde hacía meses. El magistrado tenía resuelto el caso y había tomado la decisión de recalificarlo como homicidio, pero prefirió afinar hasta los últimos detalles que encargó a su equipo policial investigador.

El abogado de la familia Frei Ruiz-Tagle, Alvaro Varela, siguió siempre de cerca el avance de la investigación de manera prudente y reservada, evitando hacer trascender a la prensa los relevantes antecedentes que se iban acumulando.

En un inicio, los cuatro médicos procesados se mantuvieron férreamente en sus dichos exculpatorios, pero el juez y su equipo investigador se encargaron de irlos debilitando y haciéndolos entrar en serias y múltiples contradicciones.

Las huellas dejadas por los aparatos de inteligencia del Ejército fueron apareciendo lentas, especialmente a medida que iba siendo aclarado el crimen del químico de la DINA, Eugenio Berríos.

 

VALIOSO APORTE DE EQUIPO POLICIAL

El equipo de la Policía de Investigaciones que prestó un valioso aporte al juez Madrid para esclarecer este crimen, fue el mismo que aportó al magistrado toda la información que le permitió desentrañar el asesinato del químico DINA, Eugenio Berríos.

Lo integran el prefecto Nelson Jofré Cabello y los subcomisarios Palmira Mella San Martín y José Araneda Isamit.

Su trabajo ha sido calificado en fuentes judiciales como “una obra magistral, por su perseverancia, profundidad y profesionalismo”.

 

DISCURSOS DE FREI MONTALVA

El disco estaba perdido al fondo de una caja con más de mil vinilos, pero se encontraba intacto.

Una vez más, el viejo mercado de las pulgas del barrio Franklin regalaba un pedazo de historia. Unas pocas rayas se apreciaban en los surcos, pero el acetato todavía brillaba, signo inequívoco de un disco antiguo bien conservado.

Una joya que ya tiene 45 años, con un audio tan vivo que jamás lo podrá igualar el diminuto CD. Ahí estaba escondido el disco grabado en 1964 con extractos de discursos de campaña y la noche del triunfo del líder demócratacristiano, Eduardo Frei Montalva.

Hoy, cuando la justicia ha acreditado de manera inequívoca su asesinato en 1982 a manos de la dictadura de Augusto Pinochet, las palabras del cofundador de la Falange Nacional vuelven a cobrar vida en su brillante oratoria.

Como un homenaje a la memoria del ex Presidente y a la justicia que logró desentrañar el crimen, La Nación ha querido revivir esos momentos entregando a sus visitantes algunos trozos de esos discursos.

 

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