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Centros Chilenos en el Exterior

Chile tiene que cerrarse

Chile tiene que cerrarse

JAIME ORPIS, PRESIDENTE DE LA COMISIÓN DE MINERÍA Y ENERGÍA DEL SENADO

En el peliagudo problema del gas, el senador UDI dice que Chile está pagando el precio de volver a confiar en Argentina, “país que históricamente no cumple los tratados”. También echa de menos una política de Estado en materia energética y señala que no se puede descartar una central nuclear para lograr autonomía de la región en el tema.

Foto: Óscar Araya.

Por Mirko Macari

www.lanacion.cl

-¿Qué tan delicada es la situación con Argentina?

–Es delicada, ellos han cometido un grave error con Chile. Aquí está mi primera discrepancia con el Gobierno, pues estamos en presencia de un tema de Estado, y lo primero que se debió haber hecho es convocar a todos los sectores políticos. Tratándose de temas de envergadura, la tradición es que la convocatoria es amplia, y las decisiones son compartidas, analizadas y tratadas en términos más globales, no sólo por la coalición gobernante.

–Argentina está subiendo el precio en función de una lógica de mercado, lógica por la que se la ha jugado la UDI para la educación, para la salud, etc.

–En el caso de Argentina, no es un tema de mercado.

–¿Por qué?

–Porque ellos han subsidiado los precios internos, de tal manera que no está operando el mercado. Ellos tienen artificialmente bajos los precios para no provocar inflación, y eso los ha llevado a que nadie invierta ni en exploración ni en explotación. Si los precios fueran de mercado, hoy día no habría ningún problema de abastecimiento.

–Pero le hablaba de lógica de mercado en la relación comercial con Chile.

–No, para mí el mercado es cuando se cruza la oferta y la demanda, y la demanda es la que determina el precio, y eso no está ocurriendo en Argentina. La arista es la siguiente: cuando un país celebra tratados con otro, como lo ha hecho Argentina, y a partir de esos tratados hay un sector privado que amparándose en la confianza y las garantías que le otorgan estos tratados, suscribe contratos e invierte más de tres mil millones de dólares, es delicado que unilateralmente uno de esos países deje de cumplir los acuerdos.

–¿Y cuál fue el error de Chile en esto?

–Chile cometió un error estratégico y está pagando caro el volver a confiar en un país que históricamente no ha cumplido sus tratados. En un momento determinado se provoca un punto de inflexión y se dice ‘mire, ya que hemos resuelto prácticamente todos los temas pendientes que teníamos, especialmente en términos territoriales, entremos en una alianza comercial fuerte, duradera, a largo plazo’. Nuevamente Argentina ha quedado en deuda con Chile, porque ellos han privilegiado un tema interno y han dejado de ser un país confiable. A partir de aquí deberíamos aprender esta dura lección.

TODO LO QUE SUBE...

–Pero esto se produce también en un escenario global complejo en la materia: sube el precio del petróleo, ¿por qué no va a subir el gas? Hay guerras por el suministro estratégico de energía, como el caso de Irak.

–En términos pragmáticos, los tratados aseguraban abastecimiento, y eso no se ha cumplido. Después, respecto de los valores, son los contactos entre privados los que establecen el nivel de precios; aquí no se han respetado los contratos.

–¿Cree que la Cancillería y el sector privado chileno han sido ingenuos?

–Se cometió un error: haber vuelto a confiar.

–¿Por ingenuidad?

–Ingenuidad, absolutamente. Hemos aprendido una lección dura, pero no la encuentro negativa, porque en términos prácticos esto obliga a Chile a que en temas estratégicos como la energía nos definamos por la independencia energética, que es diversificar la matriz. De hecho, esto ya se ha asumido. No me cabe la menor duda que los contratos celebrados para las futuras inversiones, que empezarán a dar resultados en tres o cuatro años más, serán sobre la base de una independencia energética. Ese es el principio básico.

–El presidente de la UDI decía que hay que endurecer el tono con Argentina. ¿Por qué la UDI, frente a todos los problemas, se plantea la tesis de ser más duros?

–No sólo se endureció la UDI, sino que se ha endurecido la misma Presidenta de la República. El propio ministro de Relaciones Exteriores ha hecho ver la molestia que tiene Chile respecto a Argentina en este tema.

–¿Cree que falta una política de Estado en el tema energético?

–Quiero dividir los temas. La relación con Argentina, que es coyuntural, y que debiese ser abordada por el ministro de Relaciones Exteriores, convocando a todos los presidentes de partido para tener una postura en común…

–Pero estará de acuerdo que la relación con Argentina va mucho más allá del problema del gas.

–Va mucho más allá que el tema del gas, pero el tema del gas es esencial, porque afecta a un asunto estratégico. No estamos hablando de productos más o productos menos, es un tema central.

–Le repito, ¿hay o no hay una política de Estado en materia energética?

–Yo la echo de menos, pero las cosas no son negro o blanco, tienen matices. ¿Qué me gustaría a mí? Que se convocara a todos los sectores políticos para fijar un cronograma urgente, y apurar el paso para tener esa autonomía. Mientras más rápido logremos autonomía energética, mucho más poder de negociación vamos a tener respecto a los países vecinos, que hoy día es con los que tenemos esta vulnerabilidad.

EL LADO VERDE DE LA UDI

–¿Qué tan responsable es la oposición de que no haya una política de Estado en la materia?

–Como presidente de la comisión, estoy tratando de desarrollarla. En las ideas gruesas, yo advierto lineamientos, pero siento que habría que apurar el tranco. ¿Cómo diversificar la matriz? Hay distintas fuentes energéticas; voy, por ejemplo, a las renovables: la legislación que tenemos hoy día en Chile está hecha para tener proyectos pequeños. Me tocó estar en España e Italia, y me di cuenta que las renovables no son proyectos pequeños, sino que hay grandes inversiones privadas. En Navarra, hace diez años, se tomó la decisión de abastecer la demanda energética a través de las renovables, lo que hoy ocurre en un 80%.

–Eso suena como al lado verde de la UDI.

–Es que las energías renovables, para decirlo gráficamente, no son para los ambientalistas, son y están dadas también para grandes inversiones privadas Me refiero a la geotérmica y la eólica. Hoy día, a mí me habría gustado que el Ejecutivo hubiese mandado un proyecto de discusión inmediata, porque el límite para los proyectos de energía renovable son de 20 megas hacia abajo. Entonces, hay que eliminar el límite al tiro para poder tener proyectos grandes. Y decirle al sector privado ‘usted puede hacer proyectos de 100 megas’. Fíjate que cada molino eólico, de los que me tocó ver a mí, es capaz de generar 1,5 megas. Y había parques de hasta 100 molinos.

–¿Y qué más propone?

–Me encantaría ver a la ministra con casco en Aysén, diciendo ‘aquí se van a construir las centrales hidroeléctricas’; me gustaría verla en el territorio de Tompkins diciendo ‘por aquí va a pasar la línea de transmisión’; me gustaría verla en el norte, en el Tatío, diciendo ‘aquí vamos a construir las centrales geotérmicas’, o en las Termas de Chillán, porque en cada uno de esos lugares estamos llenos de dificultades. Lo que se necesita es decir esto se hace sí o sí, cumpliendo las normas ambientales, pero dándole tranco firme al tema. Y eso no lo estoy viendo.

OBSTÁCULOS ENERGÉTICOS

–¿Puede la energía renovable satisfacer el conjunto de la demanda?

–No, pero puede perfectamente representar entre el 7% y 10% de la materia, y eso es importante.

–Entonces, el 90% de la energía debe ser no renovable. ¿Qué posición tienen ustedes frente al oleoducto del sur que plantea Chávez para abastecer a América Latina?

–Es que ese es el error estratégico: seguir dependiendo de países que no son confiables. Esto del anillo energético, con lo que ha sucedido con Argentina y Bolivia, ¿qué confianza nos da? Hay que olvidarse del anillo energético. Las inversiones tenemos que hacerlas ahora, porque lo que puede ocurrir es que de repente Chile se tiente, como se tentó con Argentina, de que te envíen gas barato, y al final no vamos a hacer la pega que hay que hacer para efectos de tener autonomía. Yo creo que Chile, hoy día, tiene que cerrarse.

–¿Usted pretende una autarquía energética respecto de la región?

–Pero, ¿qué confiabilidad tengo? Aquí estamos rodeados de países que tienen energía y gas. Argentina lo tiene, Perú lo tiene, Bolivia lo tiene. ¿Qué confianza tenemos en dos de los tres países? Incluso del propio Perú. Tenemos que abrir los ojos y no depender de nadie. Y esas inversiones hay que hacerlas ahora, que son las centrales térmicas, las hidroeléctricas, las renovables, toda una batería de cosas con cronogramas claros, y ojalá cortar los plazos para que aumente la independencia chilena.

–¿Y podemos pensar en una central de energía nuclear como alternativa?

–Para mí, es la última alternativa, pero si empezamos a tener obstáculos en las hidroeléctricas, y en otros proyectos de energía renovable, puede no quedar otra.

–¿Habla de obstáculos técnicos o políticos?

–Si recorremos el país, vemos que está lleno de recursos judiciales. Lo único que veo son objeciones respecto de las hidroeléctricas en Aysén de parte de los ambientalistas. Me voy, por ejemplo, a Calabozo, que queda en Chillán, proyecto geotérmico de gran potencial, hay un juicio, hay especulación respecto de las concesiones geotérmicas, etc. Tiene que haber una generosidad con las necesidades energéticas que tiene el país. Hay que mandar un proyecto inmediatamente para que los que tienen las concesiones y no las exploten las pierdan, para que se tenga que pagar por concesiones no utilizadas, como ocurrió con el agua.

–Hay experiencias, como Celco, que ponen un manto de desconfianza en el sector privado en materia medioambiental ¿No es posible pensar que el Estado tenga un rol más activo que jugar por tratarse de un tema estratégico? ¿Una central nuclear estatal no tendría más legitimidad que una privada?

-No, porque son las normas regulatorias las relevantes aquí. Hemos visto lo que ha ocurrido con Codelco, que contamina más, el tema medioambiental corre para los dos lados. Al final lo importante son dos cosas: la norma y que se fiscalice con independencia y con fuerza, más allá de quien materialice la gestión. Yo he visto botar residuos en la laguna Carén, en base a un decreto que dicta el propio Ejecutivo, aumentando la norma de los residuos, y también he visto el tema de Celco. No es patrimonio del sector privado o público quién contamina más o quién contamina menos.

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