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Centros Chilenos en el Exterior

Opinión

12 de octubre: Día de la vergüenza

12 de octubre: Día de la vergüenza Por Marcelo Colussi / www.argenpress.info

'Hemos venido aquí a servir a Dios y al Rey, y también a
hacernos ricos'
Bernal Díaz del Castillo
Guatemala, siglo XVI 

Hace 514 años el grito que profería Rodrigo de Triana la madrugada de un 12 de octubre desde su puesto de vigía en la Pinta informando de la tierra avistada, cambiaría dramáticamente el curso de la historia. Sus repercusiones siguen estando presentes: son, sin más, el cimiento de nuestro mundo actual.

Más de cinco siglos han pasado desde aquel entonces, y la deuda pendiente no parece llegar a su fin. En un sentido, esa deuda es impagable. ¿Por qué?

El 'descubrimiento' de América -dicho desde una lectura interesada de la historia-, o lo que con más precisión podemos llamar 'el inicio del mundo moderno capitalista', es un hecho de una trascendencia sin par: inaugura un escenario novedoso que sienta las bases para la universalización de la cultura del imperio dominante, ya a escala planetaria en aquel entonces, mucho más solidificado en la actualidad, cinco siglos después. El imperio dominante era el incipiente -pero ya avasallador- capitalismo europeo: modo de vida occidental, podría llamarse ahora, o libre empresa, o economía de mercado. La llegada de los europeos a tierra americana y su posterior conquista fue la savia vital que alimentó su expansión.

Estas circunstancias de la historia colocan ese encuentro de civilizaciones en la perspectiva de una relación absoluta y radicalmente desigual; en términos estrictos fue más que un 'encuentro': fue el sojuzgamiento de una sobre otra. Fue, en principio, una invasión militar, seguida luego de un avasallamiento cultural. Hubo vencedores y vencidos, sin lugar a dudas, por lo que la idea de 'encuentro' es demasiado débil, ingenua en el mejor de los casos. O hipócrita. El 12 de octubre marca la irrupción violenta de la avidez europea en el mundo, llevándose por delante -religión católica mediante- toda forma de resistencia que se le opusiera, y haciendo de su cultura la única válida y legítima. En tal sentido, entonces, lo que se produce en ese lejano 1492 es, con más exactitud, un encontronazo. Por cierto, salen mejores parados del mismo los que detentaban la más desarrollada tecnología militar. Y para el caso, fueron los españoles.

Han pasado 514 años desde aquel grito, y ningún habitante originario del continente americano se siente 'descubierto'. En realidad no hay nada que festejar el 12 de octubre, no hay 'día de la raza' o 'día de la hispanidad' que venga a cuento. Hay una historia forjada a sangre y fuego, sigue habiendo una herida abierta, y fundamentalmente hay una deuda no saldada.

Por otro lado: ¿qué 'raza'? La historia la escriben los que ganan, por lo que ese encontronazo de civilizaciones fue contado por los vencedores -los españoles, para el caso- en la forma de 'hazaña', de 'gesta gloriosa'. Seguramente los pueblos americanos no tienen la misma versión. No digamos la población negra de Africa, que más tarde fue transplantada al continente 'descubierto' como mano de obra esclava. ¿Cuál es la proeza en todo ello? Si a alguien benefició todo esto, seguro que no fue ni a los africanos ni a los americanos.

Mucho tiempo ha pasado desde la llegada de los europeos al 'Nuevo Mundo'; la historia siguió su paso, y de aquel momento inaugural del capitalismo hoy tenemos un Norte desarrollado, opulento, y un Sur que se debate en la pobreza y la dependencia. Por cierto que mucho ha cambiado el mundo en estos más de cinco siglos. Que 'la rueda de la historia haya avanzado' es una cuestión abierta que llama a la discusión; para las grandes civilizaciones como la inca, la azteca, la maya, no parece que este 'descubrimiento' haya tenido grandes beneficios. Para el capitalismo europeo, fue su acumulación originaria, su empuje inicial.

Hoy, 514 años después del grito que comenzaba a cambiar la historia, los pueblos americanos (hay quien los llama 'precolombinos'), no se han recuperado aún del trauma que significó la llegada 'del hombre blanco'; de grandes civilizaciones, tan o más desarrollados que los europeos, pasaron a ser mano de obra casi esclava, destruyéndoseles buena parte de su rico acervo cultural.

¿Se puede limpiar esa afrenta?

La historia siguió su curso; la historia oficial, aquella que cuentan los ganadores, intentó borrar esas grandes culturas transformando a sus miembros en ciudadanos de países inventados en estos últimos siglos: los incas pasaron a ser peruanos, los mayas guatemaltecos, los aymarás bolivianos, los aztecas mexicanos, etc. Las tierras saqueadas en la conquista, los recursos robados y enviados a España -que terminaron enriqueciendo a la emergente industria europea-, los miles y miles de vidas de amerindios segadas, la humillación a que se sometió a los pueblos americanos, la postración histórica a la que se les condenó y de la que hoy, como Tercer Mundo, cuesta tanto remontar… ¿se puede resarcir? ¿Quién lo va a pagar? ¿Cómo? La entrega del Premio Nobel de la Paz a la dirigente maya-quiché Rigoberta Menchú el día del 500 aniversario del inicio de la conquista es un buen gesto, pero no basta.

El 12 de octubre, más que día de festejo (¿qué festejar?) debería ser un día de vergüenza humana.

Sillón de mimbre bajo la lluvia

OJO DE LOCA NO SE EQUIVOCA
El día que mi Gladys se nos fue, al salir rumbo al funeral encontré en la manilla de la puerta amarrada una rosa… era de las mismas que enrojecían el jardín de mi vecina.

Por Pedro Lemebel
www.lanacion.cl / Domingo 08/19/06

Pedro Lemebel

Cuando llegué a vivir a la casita del pasaje me encontré con una selva de cardenales y enredaderas trepadoras que cubrían la fachada ¿Y si la vivienda estaba desocupada durante tanto tiempo? ¿Quién regaba ese vergel y hacía posible que las frondosas matas no rasguñaran la cara interrumpiendo el paso? ¿Quién amarraba los brotes para conducirlos al Sol donde estallaban corolas fucsias y rojas alegrando esa casa melancólica? Entonces descubrí a mi anciana vecina, mimetizada entre las hojas, mirándome con sus ojillos desconfiados. ¿Por qué amarra las plantas y no las deja crecer libres?, alegué, cortando los cordeles que aprisionaban los tallos. Porque las plantas son mías, me contestó con soberbia de abuela. Pero yo soy el dueño de la casa. Será así, pero las plantas las planté yo, gruñó rabiosa. Entonces voy a cortar toda esta hueá y se acaba el problema, amenacé como vieja pobla. Córtelas, pue’, si quiere. Y en realidad, ahora que lo pienso, fue por ese caserío floral que me gustó el pasaje, lleno de tréboles y madreselvas del Santiago viejo. Pero pronto supe que mi jardinera vecina era la suegra de uno de los siniestros jefes de la oscura CNI. Entonces odié las plantas, me molestaban, y con una tijera de podar eché por tierra ese malezal que ensombrecía las ventanas. Por supuesto que el parentesco de mi vecina con el horror de la dictadura me hacia mantener con ella una fría distancia. Además, que a mi casa sólo entraba gente de izquierda, que ella miraba entre las buganvilias con ojillos rabiosos.

Mi vecina vivía solitaria, casi nunca recibía visitas, nunca vimos a su macabro yerno, por suerte. Y ella pasaba las tardes regando, abonando y trasplantando malvas en el relámpago colorido de su pequeño jardín. A veces llegaba Gladys de improviso con la torta de cumpleaños, y mi vecina la observaba entre las plantas con rencor y admiración. Después aparecían Carmen Lazo, con una palmera; Carmen Berenguer, con una muñeca negra, y Carmen Soria, con un atinado hervidor. En esos cumpleaños de noviembre llegaban las chiquillas rojas riéndose, saludándonos, y abrazadas nos sentábamos afuerita de la puerta en un sillón de mimbre. Así no más, en un sillón de mimbre. Ahí afuerita de la puerta, tomando una agüita, para pasar el calor. Mientras, mi vecina simulaba regar parando la oreja a las risas y bromas que se mezclaban con la música cumbiola de la tarde.

Este sillón se lo van a robar aquí afuera, la escuché comentar mientras podaba unos jazmines. Deje que se lo roben, le respondí cortante. Además, usted recibe tanta gente. Déjelo ahí, casi le ladro. Allá usted, si quiere que se lo roben, me respondió frunciendo la boca.

El sillón de mimbre a la intemperie resistió todo ese alborotado verano. Hasta caer la primera lluvia, que dejó nevado de pétalos el pasaje. Este sillón se va a echar a perder con el agua, la oí comentar mientras podaba unas espinas. Déjelo que se moje y se pudra, le rugí brava, cansada de su majadera preocupación. Pero en el ir y venir cotidiano del conventillo, mi vecina pasó a ser una ajada flor que la veía a ratos traqueteando con sus 80 años nublados por el Alzheimer. El invierno se vino pronto con violencia, los truenos y relámpagos iluminaban fluorescentes, a flashazos, el abandonado sillón. Y una mañana, al cerrar la puerta de calle, descubrí el sillón de mimbre arropado con un plástico que ella le había puesto de protección. Una ola de ternura pudo invadirme, pensando que esta mujer tan sola y vieja buscaba gestos solidarios para amigarse. Dejé de ser juez por un rato, llegando a pensar que ella sólo era la suegra de un asesino. Tal vez era injusto hacerla cargar eternamente el escapulario parental de la culpa. Por eso, desde aquel día fui un poco más generoso cuando al salir me interceptaba diciendo: lo estoy saludando; no me escucha.

Todo se hizo más amable en el pasaje los años que vinieron. También ella se acostumbró a ver a Gladys Marín en mi casa, observándola con felino afecto entre las ramas. El día que mi Gladys se nos fue, al salir rumbo al funeral encontré en la manilla de la puerta amarrada una rosa… era de las mismas que enrojecían su jardín.

Hace un tiempo me enteré de su muerte en un asilo. Se supo en el pasaje, hubo un duelo verde en el vecindario. Y luego, todo volvió a ser como antes. Una leve lluvia entibia esta primavera. El sillón de mimbre hace rato que desapareció. Pero las plantas y flores volvieron a estallar en las jardineras solas, chasconas y a la deriva, huérfanas de su mano vegetal.

La hija de Allende encabeza la cruzada contra el Embajador de Venezuela

La hija de Allende encabeza la cruzada contra el Embajador de Venezuela y el voto por la silla del Consejo de Seguridad

Por: Ernesto Carmona / ARGENPRESS.info)

 

La diputada Isabel Allende, a quien no debe confundirse con la escritora homónima, encabeza una suerte de cruzada dentro del PS contra el gobierno de Venezuela asegurando que éste ''ha sido un factor de intervención hacia otras naciones, que a mí me molesta profundamente', informó hoy el diario electrónico www.ElMostrador.cl. 'Además creo que el embajador Víctor Delgado no tiene nada que hacer en Chile'', añadió la hija de Salvador Allende, cuya herencia ética le permitió incorporarse a la clase política.

Desde que estalló el incendio que prendió el ministro subrogante de RREE Alberto Van Klaveren con el 'affaire Delgado', gran parte de la clase política de la Concertación de Partidos por la Democracia que sustenta al gobierno de la socialista Michelle Bachelet se ha radicalizado contra Hugo Chávez. Hoy levantan la tesis de la abstención en la votación secreta del 16 de octubre, mientras recrudecen las intrigas y noticias falsas como la defección del apoyo del Mercosur en favor de una fantasmagórica candidatura 'alternativa' a Guatemala de Uruguay e incluso otra del propio Chile, desmentida por el gobierno.

En cambio, para el senador Alejandro Navarro, también del PS, en Chile gobierna una socialista pero las relaciones exteriores del Estado la maneja la DC. Añadió que “el lobby DC contra el gobierno de Chávez es incomprensible” y que “la petición de la salida de embajador venezolano está sentado un peligroso precedente, ya que después de esto tendremos que medir a varios con la misma vara”.

El parlamentario dijo que 'existen canales diplomáticos reservados para hacer ver discretamente la eventual salida de un embajador. Al hacerlo público se esta construyendo el escenario para justificar que Chile no votará por Venezuela, esta es la 'operación abstención' que algunos sectores de la DC están impulsando, para tratar de lograr la ratificación por parte de Chile del Tribunal Penal Internacional (TPI), sin sanciones de los EEUU, a cambio de que no votemos por Venezuela. Esto es muy grave pues en los tres cargos de dirección del ministerio no se encuentra representada la visión de los socialistas sobre América Latina y nuestras relaciones vecinales'.

Según Susana Jaramillo de El Mostrador, la única excepción a la unanimidad de la dirigencia Democracia Cristiana (DC) sería el senador Jorge Pizarro, aunque también pide la cabeza de Delgado. Jaramillo añadió que 'en el Partido Por la Democracia (PPD), el Partido Socialista (PS) y el Partido Radical Social Demócrata (PRSD) la situación varió en forma profunda una vez que el embajador hiciera duros comentarios contra la falange [PDC] y su pasado histórico golpista, incursionando de paso en la política interna de Chile'.

Raseros distintos

Pareciera que las 'ofensas' al 'pasado histórico golpista' de los demócrata cristianos terminaron por tocar hasta a las víctimas de aquel golpe militar de Pinochet de 1973. El surrealismo chileno condujo al enojo de la clase política por las alusiones de Delgado al apoyo DC al golpe contra Chávez de 2002, pero ha tenido la misma reacción cuando algún embajador medio rubio y de ojos azules, como Craig Nelly de EEUU, amenazó con represalias económicas si Chile ratificaba el Tratado de la Corte Penal Internacional.

Tampoco hubo histeria cuando los más altos jefes de la diplomacia y el estado venezolano aludieron la misma cuestión. Por ejemplo, Delgado no fue el primer venezolano en aludir el papel de los demócrata-cristianos chilenos y de la ODCA, la Organización Demócrata Cristiana de América, en el golpe orquestado por EEUU en la tierra de Bolívar. Meses antes lo hicieron el ex canciller Alí Rodríguez Araque y el vicepresidente José Vicente Rangel.

En el Mercurio del 22 de junio de 2006, página C4, en una entrevista (al parecer, telefónica) de Bernardita Marino, de Emol, al entonces canciller Rodríguez, la periodista preguntó:

–¿Cómo ve la petición de la DC chilena, de que Chile no vote por Venezuela argumentando que no es el candidato que representa mejor a la región?

Y ésta fue la respuesta del jefe de la diplomacia de Venezuela:

–Tengo entendido que esas voces, que con mayor ardor se están emitiendo en Chile, fueron las mismas que apoyaron el golpe de Estado en Venezuela (abril de 2002), y que abogaban por el reconocimiento de la brevísima dictadura del señor (Pedro) Carmona'. No quiero intervenir en asuntos internos, porque eso corresponde definirlo soberanamente a los chilenos'.

Casi un mes después, el cuerpo dominical de Reportajes de La Tercera del 16 de julio 2006, páginas 14-15, publicó una entrevista de Francisco Artaza al Vicepresidente José Vicente Rangel:

–¿El tipo de liderazgo que Chávez desea tener en la región pasa por la intromisión en asuntos internos de otros países?

–En absoluto. Y si me van a hacer alusión a lo que pasó con las declaraciones del presidente Chávez sobre Chile y la mediterraneidad boliviana, les digo que ése es un tema completamente superado. Creo que en beneficio de la relación histórica que hay entre Chile y Venezuela esas cuestiones no deben estar en el tapete. Es como si insistiéramos en que fue sospechosa la actitud de la Cancillería chilena durante el golpe de estado contra el presidente Chávez. (1) Borrón y cuenta nueva, porque entre chilenos y venezolanos no pueden haber recuerdos desagradables.

A Delgado le preguntaron: ¿Considera a la DC como la piedra de tope para que el gobierno chileno no exprese su apoyo a Venezuela? Y esta fue su respuesta:

– La posición de la Democracia Cristiana con Chávez es la misma que tuvieron con el Presidente Allende. No me extraña esa actitud, la DC se opuso al proyecto socialista, progresista y renovador del Presidente Allende y se opone al mismo proyecto del Presidente Chávez. Hay una organización internacional que se llama la ODCA (Organización Demócrata Cristiana de América) cuyo presidente es el esposo de la señora Soledad Alvear, señor Gutenberg Martínez, y esa entidad apoyó el golpe de Estado en Venezuela.

Chávez no le gusta a la clase política criolla, menos lo que está haciendo en su país ni lo que dice en foros como la ONU. Pero la histeria de la diplomacia de Chile S.A. pudiera arriesgar buenos negocios, porque el dinero de Venezuela compra mucho más de lo que Santiago importa. Si los más altos jefes de la diplomacia y del estado venezolano dijeron tres meses antes por la prensa chilena más o menos lo mismo que Delgado y viendo cómo hay jefes en la Cancillería comoVan Klaveren manejando las relaciones entre Estados por la prensa como si fueran personajes de la farándula, la pregunta es ¿por qué nadie de la jerarquía de Van Klaveren abrió la boca ante los dichos de Rodríguez y Rangel? Tal vez sea porque el hilo siempre se corta por lo más “Delgado”… ¿o acaso el hilo negro es más vulnerable?

Negocios y oportunismo político

El diario La Tercera se ha vuelto más agresivo que los 23 periódicos de la cadena El Mercurio contra el Embajador y el asiento en la ONU, manteniendo su campaña en primera página. La explicación podría estar en los intereses que su dueño, Alvaro Saieh, posee en Venezuela:

Según el diario económico Estrategia, del 4 de septiembre 2006: 'El Grupo Saieh lleva diez años en Venezuela, desde que adquirió el Banco Consolidado en US$130 millones. Posteriormente, en 1998, compró el Banco del Orinoco, con fuerte presencia en el norte del país. CorpBanca Venezuela tiene un 2% de participación de mercado, 630 mil clientes, 1734 empleados, activos por US$932 millones, depósitos por US$727 millones y una rentabilidad superior al 35%. Tiene 110 sucursales y 330 cajeros automáticos, bastante más que las 66 oficinas y los 110 cajeros existentes en Chile. Se repite el fenómeno en rentabilidad, pues acá alcanza un 9%. Además, mientras en nuestro país la participación en tarjetas de crédito sólo es de un 1,9%, allá llega a 9% a través de la aspiracional CorpBanca Amex y CorpBanca American Express.

'Caminando por Caracas se pueden encontrar tantos bancos como farmacias en Santiago. La competencia ha obligado a la filial venezolana a fijar un plan de inversión de US$12 millones para remodelar sus sucursales y modernizar los sistemas informáticos. Tal como en Chile, la prioridad es el crecimiento en personas, no sólo enfocados en la capital, sino también mirando a regiones, ya que, como explica Chamorro [Claudio, gerente de Planificación de Corp Banca], 'la actividad económica no está tan centralizada como en Chile'. A cargo de este plan está Hernán Santamaría, quien cuenta con una amplia experiencia de 35 años en el sector bancario, 20 de ellos en Citibank, cinco como consultor y diez en Corp Group' (Ver
http://www.estrategia.cl/histo/200609/04/ambito/saieh.htm).

El diputado Marcelo Díaz, identificado con el ala “izquierda” que lidera el presidente del PS, senador Camilo Escalona, desearía “que Chávez retire al embajador u otra medida, y otros como el senador radical Guillermo Vásquez, que fue partidario de apoyar a Venezuela, ahora se inclina por la abstención”. Las “fuentes confiables” de Jaramillo indican que varios dirigentes y parlamentarios “se dieron vuelta” y ahora son partidarios de la abstención. Uno que otro pone como precio el retiro de Delgado. Pero nadie garantiza que el sacrificio del diplomático no sea gratis para Venezuela.

Isabel Allende dijo: “Yo soy crítica a la actitud que ha tenido el jefe de Estado del país caribeño porque ha sido un factor de intervención hacia otras naciones, que a mí me molesta profundamente, pues es básico el respeto en cuanto a la convivencia de todos los países”. La diputada del “sector renovado PS” indicó que las expresiones del embajador “son declaraciones que son injustificables, sin sentido y que no le hacen bien a las relaciones entre ambos países”. Dijo que “sería bueno que el Presidente Chávez retire a su embajador porque éste no tiene nada que hacer en Chile. No es aceptable que él se haya entrometido en asuntos internos y que haya criticado a la Democracia Cristiana”.

El jefe de los senadores PPD Roberto Muñoz Barra dijo que “si hay una posición contraria a Chávez, ello no tiene nada que ver con el pueblo venezolano, por el cual Chile tiene un gran cariño, pues hemos tenido una relación histórica muy buena en aspectos culturales, económicos y políticos. No apoyar a esta nación en la ONU no tiene nada que ver con que tengamos que obedecer los intereses norteamericanos, sino que fundamentalmente por una línea negativa del mandatario extranjero con el resto de América Latina”.

Muñoz Barra aclaró mejor su postura: “Resulta insostenible votar por alguien que no da garantías en el continente, y no me cabe dudas que con la impronta de Chávez se puede convertir esta instancia poco seria y confiable que tienda más a perjudicar que a beneficiar a los países de América”.

“El hecho de que aún no haya aparecido un país de consenso, que había sido la estrategia ideal de Chile, pudiendo haber sido Uruguay, Costa Rica u otro, determina que lo aconsejable sería que nuestro país se abstuviera para no aparecer como un Estado obediente a los intereses de Estados Unidos, pero también con mucha autonomía ante estos liderazgos, como el de Chávez, que constituyen una versión nueva de un tipo de autoritarismo al que se llega por la vía democrática, pero posteriormente se va usando el poder de un modo autoritario”, resaltó.

Voces disidentes de la Concertación

El senador Navarro fue una de las escasas figuras públicas del PS que se atrevió a disentir. Para Navarro 'hay gente equivocada -dijo- que quiere demostrarle a Condolezza Rice que los chilenos somos 'buenos alumnos' y castigamos a los adversarios de la administración Bush. Nos parece grave que se establezca relaciones con países sudamericanos con este tono y con esta rigidez, quedando en evidencia, como lo hemos dicho, que no se utiliza la misma vara y el mismo criterio con países poderosos como los Estados Unidos'.

El senador Navarro calificó de 'inaceptables' los dichos del canciller reemplazante Van Klaveren de que el problema es con el embajador de Venezuela y no con el gobierno del Presidente Chávez. Dijo que el venezolano solicitó disculpas y Van Klaveren, quien al parecer se enteró de tales explicaciones por la prensa y la radio a los pocos minutos, “no las acepta y endurece la postura de la Cancillería”.

“¿Qué se busca con estas declaraciones?, preguntó Navarro. “¿Encerrar al gobierno de Venezuela para que un simple entredicho continúe escalando y se transforme en un conflicto bilateral? Pedir la salida de un embajador acreditado ante nuestro país no es poca cosa. ¿Por qué insistir públicamente en ello? ¿Hasta donde se quiere hacer llegar el conflicto?'. También resulta sorprendente la rápida sintonía entre Van Klaveren y los medios de prensa, en una suerte de “diplomacia periodística”. La fijación de Van Klaveren con Delgado parece animadversión personal, quizás surgida anteriormente en alguna eventual discusión entre ambos en alguna recepción diplomática

Navarro explicó que 'no existe ningún precedente durante los gobiernos de la Concertación en donde se haya tratado con tanta dureza pública a un embajador de un país sudamericano acreditado en Chile”. Dijo que “esto no es casual, pues con este método se busca generar un conflicto bilateral con Venezuela. Chile tiene todo el derecho a solicitar explicaciones o exponer sus puntos de vista, pero esto se debe hacer privilegiando el diálogo y la búsqueda de entendimientos y por canales diplomáticos. Para eso sirve la diplomacia'. El legislador añadió que solicitará la comparecencia del Canciller en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado “para que entregue explicaciones sobre el lamentable manejo de esta situación'.

“Diputados díscolos”

Este fin de semana viajarán a Venezuela cinco diputados llamados 'díscolos' porque vienen cuestionando la política exterior del gobierno. La delegación parlamentaria oficiosa, que visitará las instalaciones de la Faja Petrolífera del Orinoco, desea conocer el proceso social y político que impulsa la administración Chávez anteriormente viajó a Bolivia, provocando las iras de la Cancillería por 'su intromisión'.

El grupo está integrado por legisladores de diverso signo político, como el Marcos Enríquez-Ominami Gumucio; Alejandro Sule, del Partido Radical; Sergio Aguiló, PS, quien vivió en Venezuela (al igual que Sule); René Alinco, del PPD y de quien se dice que es el único obrero en el parlamento chileno; y Eduardo Díaz, joven diputado DC y súper 'díscolo', porque con este viaje, desafía a los sectores de derecha de su partido.

Curiosamente, El Mercurio también ha publicado cartas de personas comunes y corrientes que expresan críticas a la actitud de la Cancillería desde la óptica del sentido común del ciudadano de “a pie”. “Me parece desproporcionada la reacción asumida por la Cancillería chilena en contra del embajador venezolano, Víctor Delgado (bastaba con aceptar las disculpas públicas expresadas por él)”, escribió el lunes Gabriela Prado R., psicóloga.

“Este tipo de reacciones un tanto convulsivas hablan muy mal de nuestra siempre equilibrada diplomacia, y la ponen en un mal pie, fundamentalmente porque se hace evidente su politización en desmedro del interés nacional caracterizado por nuestra reputada cortesía en este ámbito”, añadió. “Constituye un hecho lamentable, pues nos estamos involucrando más de la cuenta en una situación internacional que poco nos compete y que nos traerá consecuencias negativas”.

Otro lector, identificado como Alberto Espinoza Pino, abogado, escribió esta carta el domingo: “Es cierto que el principio de no intervención en asuntos internos constituye una regla de la diplomacia y de las relaciones entre los estados. Por ello son reprochables las palabras del embajador de Venezuela. Pero no es menos cierto que las palabras del embajador Delgado tienen el valor de una verdad histórica inconcusa: el partido Demócrata Cristiano formaba, junto con los partidos de la derecha, parte de una coalición opositora al gobierno del Presidente Salvador Allende y la Unidad Popular, y no sólo opositora sino que además respaldó, salvo honrosas excepciones, el golpe militar del 11 de septiembre de 1973. Esta verdad duele tanto a los demócrata-cristianos como a los militantes socialistas que hoy son sus aliados en la Concertación, y su recuerdo hará 'pagar el pato' al embajador Delgado bajo el pretexto de la norma del derecho internacional de no intervención en política interna.

Notas:
1) Gobierno de Chile lamenta alteración de institucionalidad en Venezuela
Viernes 12 de abril de 2002.-
La Cancillería da a conocer la siguiente: Declaración del Gobierno de Chile
Ante los hechos ocurridos en las últimas horas en Venezuela, el Gobierno de Chile lamenta que la conducción del Gobierno venezolano haya llevado a la alteración de la institucionalidad democrática con un alto costo de vidas humanas y de heridos, violentando la Carta Democrática Interamericana a través de esta crisis de gobernabilidad.
A su vez, insta a la normalización de la institucionalidad democrática, a la mantención de los tradicionales principios democráticos de Venezuela y a que se adopten las medidas necesarias para convocar a la brevedad a elecciones libres.

Fuente:
http://www.minrel.gov.cl/webMinRel/home.do?sitio=1

EL TRIUNFO DEL MIEDO

www.temas.cl  

Me permitirán que cite un opúsculo de Jacques Maritain que fervorosamente les recomiendo, «Cristianismo y democracia» (existe traducción española en Ediciones Palabra), publicado originariamente en plena Segunda Guerra Mundial y sin embargo hoy más que nunca vigente. Escribe Maritain: «Las causas del fracaso de la democracia son diversas. En primer lugar, los enemigos del ideal democrático no se han desarmado nunca y sus resentimientos, su odio al pueblo y a la libertad, no han hecho más que crecer, a medida que las debilidades y las faltas de las democracias modernas les daban más pretextos». Y prosigue: «Pero la causa principal es de orden espiritual y reside en la contradicción interna y el malentendido trágico, del que han sido víctimas las democracias modernas, sobre todo en Europa. En su principio esencial, esta forma y este ideal de vida en común que se llama democracia procede de la inspiración evangélica y no puede subsistir sin ella». Ambas causas enarboladas por Maritain se resumen en una: las democracias europeas, al renegar de esa inspiración evangélica, se desnaturalizan y debilitan, pierden la fe en sí mismas, se arredran ante los enemigos de su ideal, entre otras razones porque ese ideal ha dejado de ser más fuerte que el miedo. 

Cuando el miedo conquista el corazón de los hombres, sobreviene la muerte de la democracia. Quizá sus ornatos externos conserven su brillo originario, quizás incluso lo hayan acrecentado, disfrazándolo de oropeles y bisuterías de mucho relumbrón, pero su meollo ya está podrido. Para tener fe en la democracia, que es fe en el futuro de la humanidad y capacidad para sobreponerse a las tentaciones de desistimiento que nos ofrece la historia; para tener fe en la dignidad del hombre, en los derechos humanos y en la justicia, que son valores eminentemente espirituales; para tener fe en la libertad -volvemos a citar a Maritain- «hace falta una inspiración heroica y una creencia heroica que fortifiquen y vivifiquen la razón, y que nadie salvo Jesús de Nazaret ha inspirado en el mundo». La democracia es la única expresión política propia del cristianismo; presentarla como una creación ex novo del espíritu ilustrado constituye un sofisma insostenible. Sólo un Dios que se percibe como Logos, como razón creadora, puede propiciar que los hombres renieguen del fardo de animalidad, egoísmo y barbarie que arrastran consigo. El reconocimiento de la suprema dignidad del hombre, corolario natural del misterio de un Dios que adopta la naturaleza humana, es una creación cristiana. Los principios de igualdad, tolerancia, respeto, solidaridad y compasión hacia el prójimo, hacia cualquier prójimo, con independencia de su raza, sexo, credo o condición, serían ininteligibles sin el sacrificio redentor de Dios, cuyos beneficios se extienden sobre todo el género humano. La propia separación ente Iglesia y Estado (que no debe confundirse con la separación entre política y religión, pues como dijo Roosevelt «el respeto a la persona humana, la libertad, la buena fe internacional, tienen su fundamento más sólido en la religión y dan a la religión sus mejores garantías») ya se prefiguraba en aquel episodio evangélico del denario del César. 

Todas las muestras de debilidad que las democracias europeas exhiben tienen una raíz común. Desgajadas de esa «inspiración evangélica» que las hacía fuertes y orgullosas de sus conquistas, extravían su juicio político, pierden ese «suplemento de alma» que Maritain consideraba constitutivo de la democracia y, por tanto, dejan de ser instrumento de liberación humana, para rendirse al miedo. Miedo que adopta muchas y proteicas manifestaciones: egoísmo particularista, desistimiento ante los enemigos del ideal democrático, bulimia de riqueza y prosperidad, abolición del hombre. Pero todas esas formas no son sino expresiones de una realidad común: como decía el salmista, «si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los constructores». Las democracias europeas están muertas; aunque todavía brillen con esa fosforescencia espectral que irradian los cadáveres. 

(Fuente: ABC. Juan Manuel De Prada) 

 

A 18 años del No a Pinochet

EDITORIAL Diario La Nacion

Viernes 6 de octubre de 2006

www.lanacion.cl

Ayer se celebró el 18º aniversario del triunfo del No, que selló el fin de la dictadura de Pinochet y dio paso a la ardua tarea de restaurar la democracia en Chile. Pese al tiempo transcurrido, se han fortificado las bases del compromiso histórico del reencuentro de los demócratas, que permitieron el desarrollo exitoso de un modelo que ha podido ofrecer solución para las demandas sociales de quienes fueron postergados durante años por el autócrata y sus consejeros neoliberales.

La legitimidad de la Concertación no está en duda. Los millones de chilenas y chilenas que confiaron en ella han ratificado -con cuatro períodos presidenciales- su capacidad de gobernar con eficiencia y garantizar la normalización de nuestra convivencia. Aylwin, Frei, Lagos y, ahora, Michelle Bachelet han sido los líderes apropiados para los diversos hitos históricos que han sido establecidos desde 1989.

No sólo ha habido notorios avances en infraestructura y obras públicas, que superaron grandes retrasos nacionales agudizados por la desatención que el régimen militar hizo de estos aspectos -incluidos los servicios hospitalarios y la educación-, sino que hemos visto robustecerse un ambiente de tolerancia, donde las diferencias sirven para un debate amplio y transparente. La discrepancia ahora no es motivo para que alguien pueda ser víctima de actos que afecten su dignidad.

El desafío que enfrenta el actual Gobierno, consolidado ya el régimen de libertades básicas y la superación de las urgencias sociales, es avanzar hacia una democracia más inclusiva -de mayor calidad-, una economía innovadora, una sociedad más cohesionada y un Estado que garantice crecientemente los derechos sociales para todos.

Una tarea tan apasionante como lo fue la acción de confiar en la fuerza del voto.

Chile, Venezuela y la histeria Demócrata Cristiana

Por: Eduardo Andrade Bone /  ARGENPRESS.info
 

En medio de toda la histeria que ha creado la extrema derecha (UDI-RN), la Democracia Cristiana y algunos “cabrones” del PPD, por la posibilidad de que Chile vote por Venezuela para el Consejo de Seguridad de la ONU, derivo en un impasse diplomático hace algunos días atrás entre ambos países por las expresiones del embajador venezolano en Santiago, Víctor Delgado, quien criticó correctamente el actuar de la DC en el tema y reprochó la postura tomada por el gobierno de Ricardo Lagos en el intento de golpe de Estado, patrocinado por la CIA y que afectó a Hugo Chávez en 2002.

Fue en una entrevista concedida a un medio electrónico en la que Delgado recordó que en abril del 2002 el gobierno, a través de un comunicado de la administración de Ricardo Lagos -cuando Soledad Alvear era canciller- responsabilizó a Chávez de la crisis de gobernabilidad que afectaba a ese país, y reconoció apresuradamente a los golpistas.

Más adelante y apuntando directamente a la DC, Delgado manifestó que 'la posición de la DC con Chávez es la misma que tuvieron con el Presidente Allende. No me extraña esa actitud, la DC se opuso al proyecto socialista, progresista y renovador del Presidente Allende, y se opone al mismo proyecto del Presidente Chávez. Hay una organización internacional que se llama la ODCA (Organización Demócrata Cristiana de América), cuyo presidente es el esposo de la señora Soledad Alvear, señor Gutenberg Martínez, y esa entidad apoyó el golpe de Estado en Venezuela'. Cabe recordar además que la Democracia Cristiana chilena, también en esa oportunidad reconoció el gobierno de facto.

Sin embargo es bueno tener en cuenta que las posiciones de un sector de la DC, obedecen a un plan previamente diseñado por la siniestra Condolezza Rice, que en su visita a Chile, con motivo de la asunción de la presidencia de Michelle Bachelet, ya esbozo cual es la política de los Estados Unidos con respecto a Venezuela y la continuidad que debía darle Chile al respecto.

En esa oportunidad el diario La Tercera (29.05.06) señalaba que “Estados Unidos ha advertido a Chile que las relaciones entre ambos países sufrirían grave daño si el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet vota por Venezuela en la elección de nuevos miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Luego agrega el matutino que dichas advertencias fueron formuladas en abril al canciller Alejandro Foxley en sus reuniones en Washington con la secretaria de Estado Condoleezza Rice y el subsecretario Roberto Zoellick. Sin embargo, pareciera que para la presidenta Bachelet, para la DC, para el presidente de la Cámara de Diputados el camaleón Antonio Leal y otras especies de la política chilena, estas declaraciones no es intervenir en la política interna de Chile y de América Latina.

Por esa misma fecha, el diario Los Angeles Time denunciaba los diversos tipos de presiones que ha debido soportar Michelle Bachelet, para que Chile no vote por Venezuela para el Consejo de Seguridad de la ONU. El periódico en esa oportunidad, citando a diplomáticos latinoamericanos no identificados, que Washington acordó vender a Chile aviones de combate F-16, pero con la advertencia de que no entrenará pilotos chilenos para manejarlos si Santiago vota por Venezuela para el Consejo de Seguridad de la ONU.

El 2 de junio 2006, en conferencia de prensa el diplomático estadounidense a cargo de las relaciones con América Latina, Thomas Shannon advirtió a Chile y el resto de la región que Venezuela no sería el mejor candidato de la región para ocupar un puesto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Ahora las provocaciones y la escalada histérica de la DC en contra de Venezuela es de larga data y no está sujeta a las declaraciones que haya vertido el actual embajador en Santiago. La Democracia Cristiana solicitó el 20 de junio 2006 al Gobierno que no vote por Venezuela para ocupar el cargo vacante en el Consejo de Seguridad de la ONU que ese país disputa con Guatemala, el candidato de Estados Unidos. La posición oficial de la falange la dio a conocer el encargado del Departamento Internacional del Partido, el ex diputado Exequiel Silva, quien señaló que La Moneda debe perseverar en la búsqueda de un tercer candidato.

El 9 de julio de 2006, en entrevista concedida para el órgano oficial de la CIA en Chile, el diario golpista El Mercurio, Guteberg Martínez expresa: 'Chile debe ayudar a fortalecer las políticas de integración, de democracia, de derechos humanos, para aislar los populismos de la región. No aceptando las provocaciones de Chávez, sino más bien aislándolo'.

Luego el presidente de la alicaída ODCA señala:”Nuestra opinión del gobierno de Chávez, como ODCA, es mala. Chávez es un elemento disyuntivo, pero en la medida en que vaya quedando aislado, el consenso se establecerá”. La ODCA fue la primera organización política regional que reconoció a los golpistas.

De allí, que las opiniones de diversos personeros de la DC, no constituyen un hecho aislado, son parte de una campaña premeditada e histérica, y provienen de elementos ligados a la política del Departamento de Estado norteamericano, para cuestiones latinoamericanas. En donde uno de sus testaferros más destacados es precisamente el actual Canciller Alejandro Foxley, un antichavista acérrimo al igual que Martínez.

Soledad Alvear, actual presidenta de la DC , presunta y ambiciosa candidata presidencial para el 2009, y que acostumbra en su circulo más íntimo a expresarse con respecto Chávez, como el dictador venezolano, en declaraciones publicadas por el diario oficialista La Nación, el 23 de junio de 2006, reconoció que el rechazo a la postulación caraqueña le ha provocado 'más de algún dolor de cabeza', insistió en que “así como nos pareció en su momento que era criticable lo de Guantánamo, es tan criticable aquello como las violaciones a los derechos humanos en otros países'. Luego enfatizó que sigue pensando que Venezuela no está capacitada para representar a Latinoamérica en las Naciones Unidas.

Independientemente de las opiniones del embajador venezolano en Santiago, lo cierto es que éste se quedo corto en sus apreciaciones con respecto a la DC. Ya que es bueno recordar que la Democracia Cristiana chilena, tiene un pasado oscuro y aún no asume la responsabilidad histórica ante el pueblo chileno, en lo que le compete con respecto a la desestabilización del gobierno legitimo de Salvador Allende. Para nadie es un misterio que el sector de derecha de la DC, conspiro abiertamente contra el gobierno de la Unidad Popular

Este partido político formo parte de la Confederación por la Democracia (Code) que fue financiada por la CIA y el Departamento de Estado norteamericano, para conspirar y crear las condiciones necesarias para el derrocamiento del gobierno de la Unidad Popular, así lo demuestra la prensa de la época y los diversos documentos desclasificados abiertos en los Estados Unidos, en donde parte de ellos se encuentran en la Biblioteca Nacional en Santiago, a la espera de ser traducidos para dar luz a la verdad histórica, a lo que la DC y la extrema derecha se oponen.

Sin embargo lo que está claro, es que el gobierno de Bachelet y la Cancillería chilena ante este incidente diplomático, producto de las presiones de la DC y la Derecha , han sobredimensionado y exacerbado las opiniones del diplomático venezolano. Incluso la nota de protesta redactada de puño y letra por Foxley es hasta ridícula, así al menos ha sido considerada por el mundo diplomático latinoamericano en la ONU. Lo que se busca en el fondo, es justificar de una u otra manera el alineamiento del gobierno de Bachelet, con las políticas criminales y genocidas del gobierno de G.W. Bush, en diversos lugares del planeta.

Sin duda que la decisión que tome Bachelet, la pone en un duro aprieto en su aislamiento del resto de los países latinoamericanos, del MERCOSUR, de los procesos de integración al margen de la hegemonía neofascista que quiere imponerle los Estados Unidos, al resto del mundo. El propio gobierno de Bachelet, nada dicho acerca de las intervenciones directas o encubiertas de los EEUU en Venezuela, Nicaragua y Bolivia. Tampoco conocemos la opinión de la DC chilena y de la ODCA con respecto al intervencionismo y las maquinaciones de la Casa Blanca para conseguir sus objetivos.

Finalmente los costo que deberá pagar Chile, por someterse a las políticas del terrorista Bush por votar por el candidato de los Estados Unidos (Guatemala) para el Consejo de Seguridad, se dejarán sentir a corto plazo en la región y establecerá un negro precedente, en lo que respecta a la política internacional de Chile y de otra índole con el país sudamericano. Pues aquí no se trata de votar por Chávez o n o, aquí se vota por Venezuela o no, se vota por el pueblo venezolano que mayoritariamente apoya su gobierno, incluso es más, la oposición política ha Chávez, con diferentes matices, se encuentra plenamente de acuerdo de que Venezuela forme parte del Consejo de Seguridad.

La verdad ¿duele?

La verdad ¿duele?

Chile: Intriga contra el embajador de Venezuela

Por Ernesto Carmona / Argenpress.imfo

Foto:Víctor Eloy Delgado Monsalve, Embajador de la República Bolivariana de Venezuela en Chile

 

El Embajador de Venezuela Víctor Eloy Delgado Monsalve fue la primera víctima de la indefinición de Chile sobre el sillón vacante en el Consejo de Seguridad ONU. Casi todos los países ya se decidieron por Venezuela o por EEUU, es decir, Guatemala, pero si todavía no se sabe como será el voto (secreto) de Chile, tampoco debería resultar extraño porque aún no sabemos cómo votó en mayo en el Consejo de Derechos Humanos ONU. Lo cierto es que el voto en la ONU se convirtió en un tema candente de la agenda política doméstica. 

Delgado fue acusado de ofender a la presidenta del partido Demócrata Cristiano, senadora Soledad Alvear, promotora pública del voto a favor de EEUU en la  ONU, pero en estricto rigor su nombre lo trajo a colación el periodista que lo entrevistó. El mismo día que Hugo Chávez habló del diablo y el azufre en la ONU, su embajador fue víctima de una manipulación mediática de Terra, La Segunda y El Mercurio.

Tal como estaba fríamente calculado, ese mismo día hubo una reacción histérica de la Cancillería, con el apoyo “espontáneo” del “eje del mal” criollo, o sea la UDI, RN, la derecha DC, la derecha PPD y todo aquello que si no huele a “azufre” hiede a pinochetismo sin Pinochet, un olor que proviene incluso desde sectores que adversaron a su dictadura y hoy exhiben un diploma falso de “progresistas” o “no-reaccionarios”.  

Así como en EEUU se unieron republicanos y demócratas para satanizar a Chávez porque, en realidad, Bush no sería el diablo ni olería a azufre, aquí en Chile ocurrió algo similar. Parecido pero no igual porque en EEUU por lo menos la cadena CNN le dio tribuna a Chávez y a su canciller, Nicolás Maduro.  

El primer paso en la trampa que pisó Delgado fue una entrevista con José Luis Riffo M., de Terra.cl. La nota habría pasado desapercibida si inmediatamente no aparece en La Segunda, El Mercurio y Cia. De paso, la Cancillería tomó decisiones super rápidas basadas en información sesgada de la prensa de Agustín Edwards, quien ya manipula varias agendas gubernamentales. Y a diferencia de lo acontecido con el Papa, aquí no se acepta la explicación de Delgado de que no pretendió ofender ni inmiscuirse en política interna.

El Embajador de EEUU dice constantemente lo que Chile debe o no hacer, pero nadie se queja. Gran parte de la clase política interviene a diario en la política de Venezuela, a cada rato opinan que Chávez es un dictador que no permite la libertad de prensa e invitan a personajes de la oposición para que desprestigien su gobierno, pero nadie reclama, ni siquiera Venezuela. Pero ¿qué fue lo dijo Delgado?: 

Terra: Pero el voto de Chile sigue siendo importante para Venezuela. 

Delgado: Nosotros hemos sido muy respetuosos. Yo como venezolano aspiro a que Chile nos apoye, pero si la Presidenta determina no votar por Venezuela, en ningún momento eso va a afectar nuestra relación. Son 190 países y si en estos momentos tomáramos una fotografía de los que se han pronunciado a favor nuestro, nos hace ser optimistas. No estamos enfrentándonos a Guatemala, estamos enfrentándonos al imperio porque los Estados Unidos no quieren que Venezuela sea parte del Consejo de Seguridad y están ejerciendo todo su poder para impedirlo.  

Terra: ¿Usted cree que Chile ha recibido presiones de parte de Estados Unidos? 

Delgado: Sería una falta de respeto pensar que Chile será influenciado, porque la Presidenta lo ha dicho: la decisión la toma ella, la posición de Chile es de autonomía y no acepta ningún tipo de presión, lo que nos deja muy satisfechos.  

Terra: ¿Tampoco presiones internas, de los mismos partidos de la Concertación o de la oposición? 

Delgado: A mí me ha sorprendido que en ningún otro país del mundo, el apoyo a Venezuela se haya convertido en algo de discusión interna, como ocurre en Chile. Veo que hay una discusión permanente respecto a si un partido o la presidenta de un partido están a favor de Venezuela.  

Terra: ¿Por qué cree que el apoyo de Chile a Venezuela despierta tanto interés entre los partidos políticos? 

Delgado: No tengo la respuesta. Yo me he preguntado muchísimo eso y me llama poderosamente la atención. En todos los países, la política exterior es manejada por el Presidente y es increíble cómo este tema se ha transformado en un toma y dame. Estamos conociendo quiénes son nuestros verdaderos amigos y muchos de los que se oponen al ingreso de Venezuela al Consejo de Seguridad, apoyaron el golpe de Estado a Chávez en abril del 2002.  

Terra: ¿Se refiere a la presidenta de la DC, Soledad Alvear, que en aquella época era la canciller de Chile? 

Delgado: El día 12 de abril de 2002, el comunicado del Departamento de Estado norteamericano, apoyando el golpe de Estado contra Chávez fue el mismo texto de la Cancillería chilena. Es bastante casual.  

Terra: ¿Considera a la DC como la piedra de tope para que el gobierno chileno no exprese su apoyo a Venezuela? 

Delgado: La posición de la Democracia Cristiana con Chávez es la misma que tuvieron con el Presidente Allende. No me extraña esa actitud, la DC se opuso al proyecto socialista, progresista y renovador del Presidente Allende y se opone al mismo proyecto del Presidente Chávez. Hay una organización internacional que se llama la ODCA (Organización Demócrata Cristiana de América) cuyo presidente es el esposo de la señora Soledad Alvear, señor Gutenberg Martínez, y esa entidad apoyó el golpe de Estado en Venezuela.  

Comentario Primero y principal, Delgado no mencionó a Soledad Alvear, senadora y presidenta del Partido Demócrata Cristiano, que en este caso sería la víctima de las “ofensas”, como Bush en EEUU. Lo hizo Terra. 

El comunicado de la Cancillería chilena del 12 de abril de 2002 existió. Todavía está en la página web del ministerio de RREE (Ver http://www.minrel.gov.cl/webMinRel/home.do?sitio=1).

El gobierno de Chile, constituido por partidos que lucharon contra una dictadura militar, justificó en menos de 24 horas el golpe militar de EEUU en Venezuela. El Presidente era Ricardo Lagos y en la Cancillería estaba Soledad Alvear, quien ha presionado públicamente para que el gobierno vote contra Venezuela en la ONU. Son hechos reales, no ofensas.  

También es verdad que en el golpe en Venezuela participaron la Organización Demócrata Cristiana Americana (ODCA) y el partido hermano demócrata cristiano local, llamado Copey. José Rodríguez Iturbe, secretario general de la ODCA fue canciller del gobierno de 24 horas que surgió del golpe militar.

Apoyaron también a esa dictadura efímera muchos otros copeyanos como José Curiel. José María Aznar, entonces jefe de gobierno de España y su Partido Popular, afiliado a la ODCA, apoyaron con entusiasmo el golpe. Que Soledad Alvear esté casada con Gutenberg Martínez, presidente de la ODCA, es casi una noticia para las páginas sociales. 

También está en la historia política reciente que la DC chilena apoyó el golpe militar de Pinochet contra Salvador Allende, con la honrosa excepción de 13 personas que arriesgaron su libertad para pronunciarse contra la ruptura institucional de Chile el día 13 de septiembre de 1973, a las 48 horas, cuando reaparecieron los diarios. Entre esos 13 hombres notables, que pasaron a la historia de la decencia, se encuentra el actual ministro del Interior de Michelle Bachellet, Belisario Velasco, y el embajador en Venezuela, Claudio Huepe. Y muchos otros fallecieron, entre ellos los líderes fundacionales de la DC Bernardo Leighton Guzmán y Radomiro Tomic Romero. 

Amplios sectores progresistas de la sociedad chilena se solidarizaron con Delgado, tales como el senador PS Alejandro Navarro, el diputado radical Alejandro Sule y numerosas personalidades de ese partido que distribuyeron un comunicado. También lo hicieron el Partido Comunista y muchísimas individualidades que asistieron a un seminario el viernes convocado por la Embajada sobre “El actual proceso de cambio en Venezuela”, al que concurrió el diputado caraqueño Rodrigo Cabezas Morales, quien ejerce también la docencia en su país. 

Pero claro, la verdad duele. Y la historia también causa dolor… e incluso cierta histeria, en personajes como Soledad Alvear, en la derecha de la DC, de El Mercurio, de los próceres del pinochetismo sin Pinochet, la derecha de la Concertación gobernante y de todo lo más reaccionario de la chilenidad. Con estas cartas sobre la mesa, el gobierno tiene que definir de una vez cómo votará en el Consejo de Seguridad. Y las palabras de Delgado fueron mucho menos intervencionistas que las frecuentes opiniones (y mentiras) que los seguidores de Washington vierten en Chile a cada rato sobre Venezuela. 

La pretendida “injerencia en los asuntos internos” no es más que un pretexto de cara al voto en la ONU. En Chile existe nominalmente un gobierno “socialista”, porque la Presidenta pertenece al partido que lleva ese nombre, pero el poder real lo ejercen otros sectores, que controlan también la economía, la televisión y los grandes medios de comunicación. No ganaron las elecciones, pero tampoco se nota que las hayan perdido. Y, claro, a esa gente no le gustan Chávez ni lo que pasa en Venezuela, no sólo por ideología sino también subyace una cierta dosis de racismo, ya expresado en varias opiniones públicas. Falta por saber qué decidirá Chávez respecto a la petición de que se vaya su Embajador en Santiago y cómo y cuando decidirá Bachelet el voto en la ONU. 

 

LOS ROSTROS CÓMPLICES

LOS ROSTROS CÓMPLICES

Por Pamela Jiles

Las pantallas de la tele son usadas en estos días por rostros que aparecen en el matinal, el noticiero, el programa prime-time o en su puesto cualquiera, conmovidos hasta las lágrimas al enterarse -recién hoy- de ciertos horrores que ocurrieron durante diecisiete años en este país.

Los mismos que callaron antes, se convierten en protagonistas inesperados de la información contenida en el informe Valech. Ellos son las víctimas mucho más que los propios chilenos sometidos a tormentos. Ellos ocupan minutos al aire para arrepentirse someramente en cámara, en vez de dar a conocer el testimonio de quienes tuvieron ratas en su vagina o sufrieron el pau de arara. Están allí, en vivo y en directo, compungidos, horrorizados, dando explicaciones por su silencio, su desconocimiento, su complicidad que en este caso ha pasado a llamarse oficialmente ingenuidad.

El canal Trece hace un curioso "mea culpa" por alguien que no trabaja en sus filas. ¿Ninguno de los rostros actuales del canal católico pecó de negligencia o complicidad con la tortura que debían denunciar?

Jorge Hevia no sabía absolutamente nada. Pecó de ingenuo. En Dinacos nadie le contó lo que estaba pasando.

Claudio Sánchez denuncia que intentan asesinar su imagen y habla de moral.

Mauricio Israel recobra sorpresivamente la memoria -en cámara- y ahora sí recuerda que un amigo le contó lo que había sufrido en el Estadio Nacional…

Santiago Pavlovic, guarda cauto silencio, pero no tuvo ningún problema en ser Director del Departamento de Prensa de TVN al servicio de Pinochet. No se le escuchó padre respecto de la suerte de sus compañeros que fueron apresados, perseguidos, torturados y muertos en ese período. Por el contrario, sin demora y en cuanto le fue posible ocupó el espacio que dejaron periodistas tan respetables como Augusto Olivares y José Miguel Varas, el primero muerto y el segundo exiliado.

Francisco Javier Morandé y César Antonio Santis fueron maestros de ceremonias en las jaranas del dictador.

Pedro Carcuro abrazó jubiloso y en cámara al máximo responsable de la política estatal de los apremios ilegítimos.

Estos y otros muchos colegas míos, entre los que hay algunos a los que aprecio a pesar de sus graves faltas, han permanecido como rostros televisivos gracias a que callaron o aplaudieron. Su coartada de que nada sabían no sirve porque otros muchos colegas suyos arriesgamos el pellejo para informar. Su silencio fue una elección. No son víctimas sino victimarios, cómplices de la tortura.

Yo sé, me consta, que eligieron mostrarse carentes de opinión sobre los muertos flotando en el Mapocho, los adolescentes asesinados en falsos enfrentamientos, las mujeres presas con hijos en el vientre. Arriscaban la nariz cada vez que mencioné a Eduardo Jara y José Carrasco, periodistas torturados y asesinados. Decían que intentaba "pasar goles"… ¿Te acuerdas?.

Te hiciste el leso cuando me tomaron presa por publicar lo que tú ocultaste. Te molestaba que yo trabajara en tu mismo canal. Muchas veces me calificaste de sesgada, politiquera, conflictiva, comunista porque no estuve dispuesta a callar, como tú.

No demostraste inconveniente para televisar a personas torturadas, grabadas en casas de tortura, diciendo que no habían sido torturadas, como la joven Karen Eittel a pantalla completa, ¿se te olvidó?

Los que sí ejercimos el periodismo honestamente, a pesar de todas las dificultades, los que denunciamos la tortura por todos los medios posibles con tremendos costos personales y profesionales, estamos fuera de pantalla. Tú estás sentado en nuestra silla. Tú ocupas nuestro lugar. Estás exitosamente enquistado en los medios de comunicación, como si fuera por tus méritos y no por tu obsecuencia y cobardía.

Pero ninguna historia llega a tener un buen final sin el requisito del castigo a los que actuaron mal, los que aprovecharon la caída de otros en su propio beneficio, los que se permitieron no ver ni escuchar a pesar de ser periodistas -es decir profesionales cuyo deber ineludible es ver y escuchar-, los que aislaron a sus colegas que no callaron, los que continúan hasta hoy en pantalla sin hacerse cargo de la exclusión de cientos de profesionales que sí denunciamos los mismos antecedentes que contiene el informe Valech.

Esos colegas cómplices de la tortura y el dolor son fáciles de identificar a pesar de sus disfraces. Eres tú, el que está leyendo esta columna y piensas que hablo por la herida… sin sentir ninguna responsabilidad sobre esa herida ni el más mínimo interés de aliviarla.

Seguiré esperando, porque puedes borrarme de la pantalla pero no de tu conciencia.