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Centros Chilenos en el Exterior

Opinión

DEMOCRACIA AUTORITARIA

Columna de Wilson Tapia

Para explicar la “democracia autoritaria”, se refieren, por ejemplo, a los gobiernos de los rusos Boris Yeltsin y Vladimir Putin. Agregan otros regímenes de la misma zona en que antes estuvo la Unión Soviética. En general, dirigentes con un pasado comunista, aunque ahora sus relaciones y pensamientos sean otros. Un factor adicional común es que no tienen demasiada simpatía por la política norteamericana en general, ni por la que hoy impulsa el presidente George Bush, en particular.

Por Wilson Tapia Villalobos
Publicado el 09 Ene 2007

El diccionario político está procesando un nuevo término.  Democracia autoritaria puede parecer una contradicción esencial, pero politólogos con cierto sesgo han comenzado a propalarlo para explicar un fenómeno que, dentro de su concepción, no estaba considerado: que los electores designen al gobernante que se les antoje.  O, más claramente, que tal designación recaiga en alguien ajeno al establishment.  Un personaje que, valiéndose de las herramientas legales establecidas, llegue al poder para tratar de cambiar el horizonte de lo políticamente correcto.

Para explicar la “democracia autoritaria”, se refieren, por ejemplo, a los gobiernos de los rusos Boris Yeltsin y Vladimir Putin. Agregan otros regímenes de la misma zona en que antes estuvo la Unión Soviética.  En general, dirigentes con un pasado comunista, aunque ahora sus relaciones y pensamientos sean otros. Un factor adicional común es que no tienen demasiada simpatía por la política norteamericana en general, ni por la que hoy impulsa el presidente George Bush, en particular.

Y, claro, hollando este sendero, en América Latina llegan a Hugo Chávez, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Sí, el mismo que acaba de llamar “pendejo” a nuestro carismático José Miguel Insulza, actual secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA). (Antes de seguir, digamos que los venezolanos utilizan el término como sinónimo de cobarde, pusilánime, calzonazos, infeliz, desgraciado. Nada que ver con el vello púbico. Hago la aclaración para que no se ofendan las púdicas miradas de nuestros dirigentes políticos y evitar también  malos entendidos que, cuando se trata de Chávez, brotan como los hongos después de la lluvia).

Lleguemos, pues, a la conclusión de que la posmodernidad nos ha traído, junto con el neoliberalismo y la globalización, la democracia autoritaria.  Y que, obviamente, es una práctica desestalibilizadora.  Que los pueblos, con esa cortedad de vista que los caracteriza, la asumen y después tendrán que pagar las consecuencias.  Existen casos emblemáticos en el subcontinente. El más cercano es el del presidente Salvador Allende. A él no lo acusaron de practicar la democracia autoritaria, porque el término aún no se acuñaba.  Pero dijeron cosas peores.  Que llevaba al país al comunismo, fue lo más recurrente, aunque hasta el final respetó de manera irrestricta las reglas del juego democrático.  Sabemos que la salvación vino a través de un golpe militar del que aún el país no se repone, pese a que las florituras de los éxitos económicos de unos pocos a veces no dejan ver el dolor de muchos. 

Por eso es que a nadie puede extrañar que el presidente venezolano desestabilice a la región.  Ahora se le ocurrió anunciar que el consorcio comunicacional Radio Caracas Televisión (RCTV) no obtendrá la renovación de la frecuencia televisiva, cuya concesión termina en 2007. Las acusaciones han menudeado.  Chávez está atentando contra “la libertad de información”, se afirma. Radio Caracas TV, que pertenece al conservador Marcel Granier, mantiene una línea opositora vociferante contra la administración chavista.  Y como Chávez es un demócrata autoritario, le aplicará los preceptos legales vigentes y no renovará la concesión. A todas luces, un atentado mayor a las reglas de lo políticamente correcto.

Como el despropósito es tan evidente, el secretario general de la OEA se sintió tocado. Reaccionó con ira democrática a secas. Como buen diplomático, envió una nota al gobierno de Caracas, en la que pedía mesura y manifestaba la preocupación del organismo que dirige. Insulza olvidó, sin embargo, algunos detalles, menores por cierto.  La soberanía de Venezuela faculta a su gobierno a aplicar el estado de derecho vigente en el país. RCTV, es uno de los varios canales opositores que existen en Venezuela, aparte de numerosos diarios y radioemisoras.  Hay que recordar, por ejemplo, que ha sido la propia OEA la que ha validado las 12 elecciones que Chávez ha ganado en los últimos años. Y si no hubiera existido al menos igualdad informativa difícilmente hubiera dado aquel visto bueno.

Siempre es molesto ver confabulaciones cuando se trata de temas de alcance internacional.  Pero con la globalización, de repente se pierde la compostura.  En este caso, creo que con Insulza uno puede preguntarse por qué se metió en este brete. No hay razón aparente.  Es más, su cargo lo inhabilita.  Pero si se mira el escenario internacional, resulta evidente el desbalance de poder.  Chávez es un personaje molesto para la actual administración norteamericana. Y quitarle validez internacional puede ser el primer paso a acciones mayores.

El papel de nuestro José Miguel ha sido complejo. Por lo menos, unilateral.  Que yo recuerde, ni siquiera cuando era ministro del Interior en Chile denunció el desbalance informativo que aquí sí existe.  Jamás se preocupó de alertar en contra de los atentados a la libertad de expresión que vivimos a diario.  Porque recibir a través de los medios masivos de comunicación una sola versión ideológica de los hechos no habla de amplitud democrática precisamente.  Y eso es lo que se vive en el país del secretario general de la OEA.  

En definitiva, Chávez desestabiliza.  O, dicho de otro modo, la estabilidad sólo se mira con la óptica de quienes manejan el poder económico.  Lo que intente hacer el resto para resolver sus carencias o defender sus intereses, es un atentado a la estabilidad.  Y tienen razón ¿Cómo se les puede ocurrir querer terminar con el sistema de reparto de la riqueza  actual?  Hay unos pocos que lo están pasando muy bien.  Que muchos lo pasen mal, es un detalle que mientras se ignore no desestabiliza a nadie.

 

¿Por qué es tan importante que se condene a Israel y al grupo de presión sionista?

Por James Petras
Rebelión
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Las razones por las que las agencias judías continúan pregonando su apoyo a las desacreditadas políticas de esta fracasada administración no suponen ningún gran secreto. Consideran que el objetivo prioritario es la defensa de Israel, minusvalorando las demás cuestiones de la agenda. Esa única disposición las vincula aún más estrechamente a la Casa Blanca, que ha hecho de la lucha contra el terrorismo islámico su estandarte de combate. Los efectos de la campaña desplegada por el mundo han sido catastróficos. Pero eso les trae sin cuidado a las agencias judías” (8 de diciembre de 2006: declaración de J.J. Goldberg, editor de “Forward” (el principal semanario judío en Estados Unidos).

Introducción

Muchos escritores judíos, incluídos aquellos que se muestran un tanto críticos con Israel, han planteado preguntas mordaces tras nuestras críticas a la 'configuración del poder sionista' [Nota de la traductora: a partir de aquí, la CPS] en EEUU y a lo que, erróneamente, tachan de singular dura crítica hacia el estado de Israel. Algunos de esos acusadores proclaman que ven síntomas de “antisemitismo latente”; otros, de tendencia más ‘izquierdista’, rechazan que la CPS tenga un papel decisivo, argumentando que la política exterior estadounidense es consecuencia de la ‘geopolítica’ o de los intereses de las grandes corporaciones petrolíferas. Con la reciente publicación de varios textos ampliamente difundidos y extremadamente críticos con el poder del ‘Lobby’ sionista [Nota de la traductora: a partir de aquí utilizaremos el equivalente en español de la palabra "lobby": grupo de presión], varios propagandistas liberales favorables a Israel concedieron generosamente que ése es un tópico que debería debatirse (y no estigmatizarlo o descartarlo de forma automática) y quizá ser ‘tenido en cuenta’.

Los que niegan la CPS: falsos argumentos para falsas reivindicaciones

Las principales alegatos de quienes niegan la CPS adoptan diversas tácticas: Algunos proclaman que la CPS es tan sólo ‘otro grupo de presión’ más, como el de la Cámara de Comercio, el del Club Sierra o el de la Sociedad para la Protección de los Peces de Colores. Otros declaran que al centrarse principalmente en Israel y por deducción en el ‘grupo de presión’, los críticos hacia el sionismo ignoran los abusos igualmente violentos de ciertos gobernantes, regímenes y estados en otros lugares. Este ‘enfoque exclusivo’ sobre Israel, argumentan quienes niegan la CPS, revela un antisemitismo latente o patente. Sugieren que los defensores de los derechos humanos condenen a todos sus violadores en todas partes (¿al mismo tiempo y con el mismo énfasis?). Otros aún defienden que Israel es una democracia –al menos fuera de los Territorios Ocupados (TO)- y por tanto no es tan condenable como otros violadores de derechos humanos y que deberían ‘reconocérsele’ sus virtudes cívicas al lado de sus fallos en el área de los derechos humanos. Finalmente, hay otros que declaran que, debido al Holocausto y a la ‘Historia de los Dos Mil Años de Persecución’, deberían manejarse con gran prudencia las críticas hacia los grupos de presión proisraelíes financiados por los judíos, que uno debería dejar claro que critica sólo abusos específicos, que investiga todas las acusaciones –especialmente las de fuentes árabo/palestinas/Naciones Unidas/Derechos Humanos- y que reconoce que la opinión pública israelí, la prensa e incluso los tribunales o algunos sectores de los mismos pueden también mostrarse críticos con las políticas del régimen.

Esas resistencias a abordar el conflicto árabo-israelo-palestino y las actividades de los grupos de presión sionistas como algo esencial para la guerra y la paz sirven para diluir, disipar y desalentar las críticas y la actividad política organizada frente a la CPS y frente a quienes la dirigen desde Israel.

La respuesta ante esos ataques por parte de aquéllos que se muestran críticos con Israel y con la CPS ha sido débil en el mejor de los casos y cobarde en el peor. Algunos críticos han respondido que sus críticas sólo se refieren a una política o dirigente concretos, o a las políticas israelíes en los TO, y que reconocen que Israel es una democracia que necesita fronteras seguras y que entre los intereses del ‘pueblo’ israelí figura el de disminuir sus barreras de seguridad. Otros argumentan que su crítica va dirigida a asegurar los intereses israelíes, influir en el grupo de presión sionista o abrir un debate. Proclaman que los puntos de vista de la ‘mayoría de los judíos’ en EEUU no están representados por las 52 organizaciones que componen los Presidentes de las Organizaciones Judías Más Importantes de América, o los miles de PAC, federaciones locales, asociaciones profesionales y publicaciones semanales que hablan con una sola voz como partidarios incondicionales de cada giro y vuelta en la política del Estado Sionista.

Existen numerosas líneas similares de críticas que evitan básicamente las cuestiones fundamentales que el estado israelí y la CPS plantea y que nos vemos obligados a analizar. La razón de que esas críticas y acciones dirigidas contra Israel y la CPS tengan actualmente importancia fundamental en cualquier discusión sobre la política exterior de EEUU, especialmente (pero no exclusivamente) en la política hacia Oriente Próximo y en la política doméstica estadounidense, es porque juegan un papel decisivo y tienen un impacto histórico-mundial sobre el presente y el futuro de la paz mundial y de la justicia social. Vamos ahora a examinar las ‘grandes cuestiones’ que enfrentan los estadounidenses como consecuencia del poder de Israel en Estados Unidos.

Las grandes cuestiones planteadas en EEUU por la CPS y el poder israelí

Guerra o Paz:

Un estudio crítico del período preparatorio de la invasión estadounidense de Iraq, de la implicación de EEUU a la hora de proporcionar armas a Israel (bombas de fragmentación, bombas antibunker de dos toneladas e inteligencia obtenida de vigilancia vía satélite) antes, durante y después de la abortada invasión del Líbano, el apoyo de Washington al bloqueo inhumano al pueblo palestino y las demandas de la Casa Blanca y del Congreso de sanciones y de guerra contra Irán están directamente vinculados con la política estatal israelí y sus consejeros sionistas, muy presentes en la rama del ejecutivo y en el Congreso estadounidenses. Uno no necesita más que mirar los documentos, testimonios e informes del AIPAC y de los Presidentes de las Organizaciones Judías Más Importantes de América para observar sus declaraciones triunfales sobre su autoría tras determinados actos legislativos, a la hora de proporcionar inteligencia (falseada) y a la hora de dedicarse al espionaje (AIPAC) y de pasar documentos a la inteligencia israelí (actos todos ellos denominados ahora por los sionistas liberales como ‘discurso libre’).

Como las abrumadoras evidencias indican, si la CPS jugó un papel trascendental en las importantes guerras de nuestro tiempo, guerras capaces de provocar nuevos conflictos armados, nos corresponde entonces rebajar el papel del grupo de presión judío/sionista ante la posibilidad de que consigan que EEUU se lance a futuras guerras. Teniendo en cuenta el enfoque teocrático-militarista de Israel sobre el engrandecimiento territorial y sus anunciados planes de guerras futuras con Irán y Siria, y considerando los actos de la CPS como incuestionables y muy disciplinadas correas de transmisión del estado israelí, los ciudadanos estadounidenses que se oponen a los compromisos actuales y futuros de EEUU en las guerras de Oriente Próximo deben enfrentarse a la CPS y a sus mentores israelíes. Además, teniendo en cuenta los extendidos lazos entre las naciones islámicas, las propuestas de ‘nuevas guerras’ de la CPS/Israel contra Irán darán como resultado guerras globales. De ahí, que lo que está en juego al enfrentarnos a la CPS son cuestiones que van más allá del proceso de paz israelopalestino o incluso de los conflictos regionales de Oriente Próximo: implica la gran cuestión de la Paz o la Guerra Mundial.

Democracia o Autoritarismo:

Sin las bravatas y escuchas públicas del antiguo Senador Joseph McCarthy, el grupo de presión judío ha socavado sistemáticamente los principales pilares de nuestra frágil democracia. Aunque el Congreso estadounidense, los medios, los académicos, los militares retirados y las personalidades públicas son libres para criticar al Presidente, cualquier crítica a Israel, y mucho menos al grupo de presión judío, tropieza con ataques furiosos en todas las portadas de los periódicos más importantes por parte de un ejército de ‘expertos’ propagandistas proisraelíes, que se ponen a exigir que se fusile, purgue y expulse de sus puestos a los críticos o que se rechacen promociones o nuevos nombramientos. Frente a cualquier crítica seria que pida que se cuestione el papel del grupo de presión cuando moldea la política estadounidense para adaptarla a los intereses de Israel, todo el aparato (desde las federaciones judías, el AIPAC, los Presidentes de las Organizaciones Judías Más Importantes de América, etc.) entran en acción: desprestigiando, insultando y estigmatizando a los críticos como ‘antisemitas’. Al rechazar el libre discurso y el debate público a través de campañas de calumnias y de consecuencias reales y amenazantes, el grupo de presión judío ha aniquilado una de las libertades y derechos constitucionales más fundamentales de los estadounidenses.

Las masivas, sostenidas y bien financiadas campañas de odio dirigidas contra cualquier candidato del Congreso que se muestre crítico hacia Israel eliminan, efectivamente, el libre discurso entre la elite política. La abrumadora influencia de acaudalados contribuyentes judíos sobre ambos partidos –pero especialmente sobre los demócratas- consigue la exclusión de cualquier candidato que pudiera cuestionar algún aspecto de la agenda israelí del grupo de presión. La absorción de la financiación de la campaña demócrata por dos fanáticos ultrasionistas: el Senador Charles Schumer y el congresista israeloestadounidense Rahm Emanuel aseguró que todos los candidatos estuvieran totalmente subordinados al incondicional apoyo del grupo de presión a Israel. El resultado es que no hay debate en el Congreso, y mucho menos investigación, sobre el papel clave de prominentes sionistas situados en el Pentágono que están implicados en la elaboración de informes sobre las ‘armas de destrucción masiva’ en Iraq, en el diseño y ejecución de la guerra y en la desastrosa política de ocupación. Los ideólogos del grupo de presión, haciéndose pasar por ‘expertos’ en Oriente Próximo dominan las portadas y páginas editoriales de todos los periódicos importantes (Wall Street Journal, New York Times, Los Angeles Times, Washington Post). En su pose de expertos sobre Oriente Próximo, se dedican a la propaganda de la línea israelí en las cadenas de televisión importantes (CBS, NBC, ABC, Fox y CNN) y en sus filiales en la radio. El grupo de presión ha jugado un papel fundamental en el apoyo y puesta en práctica de legislación altamente represiva, como el Acta Patriótica o el Acta de la Comisión Militar, así como en las modificaciones de legislación anticorrupción que le permiten al grupo de presión financiar, a costa del contribuyente, viajes ‘educativos’ de congresistas a Israel. El director de Seguridad Interior con sus cerca de 150.000 funcionarios y presupuesto multimillonario en dólares no es otro que el fanático sionista Michael Chertoff, inquisidor jefe contra organizaciones islámicas de beneficencia, organizaciones de ayuda palestina y otras organizaciones étnicas o musulmanas de Oriente Próximo en EEUU que pudieran suponer un desafío potencial frente a la agenda proisraelí del grupo de presión.

La mayor amenaza a la democracia, en su sentido más completo de la palabra –el derecho a debatir, a elegir, a legislar libre de coacciones-, se encuentra en los esfuerzos organizados del grupo de presión sionista a la hora de reprimir el debate público, en el control de la selección de candidatos y de sus campañas, en la legislación directa represiva y en las agencias de seguridad contra distritos o grupos electorales que se oponen a la agenda del grupo de presión a favor de Israel. Ningún otro grupo político o de activistas ha mantenido tanta y tan directa influencia en los procesos políticos, incluidos los medios, el debate y votación en el congreso, la selección de candidatos y financiación por parte del Congreso de cuotas de ayuda exterior y agendas en relación con Oriente Próximo como la organizada Configuración del Poder Sionista y sus portavoces indirectos que están en el Congreso al frente de una serie de puestos clave. Un primer paso para poder invertir la erosión de nuestras libertades democráticas es reconocer y denunciar públicamente las viles actividades financieras y organizativas de la CPS y movilizarnos para neutralizar sus esfuerzos.

¿Se trata de su política exterior o de la nuestra?:

Íntima y directamente relacionada con la pérdida de libertades democráticas y consecuencia directa de la influencia del grupo de presión judío sobre el proceso político se halla la elaboración de la política estadounidense en relación a Oriente Próximo y el sujeto que sale beneficiado de tal política. Todos los esfuerzos políticos del grupo de presión (sus gastos, las provocaciones étnicas, la censura y los viajes a costa de los demás) están dirigidos a controlar la política exterior de EEUU y, a través del poder estadounidense, influir en la política de sus aliados, clientes y adversarios en Europa, Asia y Oriente Próximo. El recorte sistemático de nuestras libertades democráticas por parte del grupo de presión está íntimamente relacionado con nuestra propia incapacidad para influir en la política exterior de nuestra nación. Nuestra mayoritaria posición contra la Guerra de Iraq, el repudio al principal ejecutor de la Guerra (la Casa Blanca) y nuestro horror ante la invasión israelí del Líbano y destrucción de Gaza se ven totalmente neutralizados por la influencia sionista sobre los políticos de la Casa Blanca y sobre los congresistas. Los recientemente victoriosos demócratas del Congreso ignoran a su electorado y siguen los consejos y dictados del liderazgo prosionista (Nancy Pelosi, Harry Reid, Rahm Emmanuel, Stephan Israel y otros) apoyando una escalada en los envíos de tropas y un aumento del gasto militar para la guerra en Iraq. Bush sigue la política de guerra contra Irán propuesta por los fervientes fanáticos sionistas del American Enterprise Institute, rechazando las propuestas diplomáticas de la bipartidista Comisión Baker. El Congreso cuadruplica la cantidad de armas almacenadas en Israel (supuestamente de doble uso) en el período posterior al bombardeo israelí del Sur del Líbano con un millón de bombas pequeñas antipersonas procedentes de las bombas de racimo, en desafío directo a la opinión electoral estadounidense. Mientras cientos de millones de niños y mujeres desnutridos sufren y mueren en África, Latinoamérica y Asia, el grupo de presión se asegura de que la mitad de la ayuda exterior estadounidense vaya a parar a los judíos israelíes, alcanzando unos ingresos per capita de alrededor de 22.000 dólares USA.

Ningún otro grupo de acción política organizada o firma de relaciones públicas actuando en nombre de los exiliados cubanos o venezolanos o estados árabes, africanos, chinos o de la UE consigue remotamente acercarse a la influencia del grupo de presión sionista a la hora de moldear la política de EEUU que sirve a los intereses de Israel.

Aunque el grupo de presión representa a menos del 2% del electorado estadounidense, su influencia en la política exterior excede con mucho al de la gran mayoría, que nunca ha tenido ni capacidad organizativa ni financiera para poder imponer sus puntos de vista.

En la historia de la república o imperio estadounidense, nunca una poderosa aunque diminuta minoría ha podido ejercer tanta influencia utilizando el poder económico y militar de una nación y las burdas presiones diplomáticas al servicio de un gobierno extranjero. Ni los francófilos durante la Revolución Americana, ni los anglófilos en la Guerra Civil, ni el Bund alemán en las etapas preliminares de la Segunda Guerra Mundial, ni el grupo de presión nacionalista anti-China de Taiwan tuvieron nunca el poder organizativo ni la sostenida influencia política que el CPS mantiene sobre las políticas interior y exterior de EEUU, ambas al servicio del Estado de Israel.

Enfrentando los asuntos del grupo de presión

La cuestión del poder del grupo de presión sobre las políticas de paz o guerra de EEUU, de autoritarismo o democracia y sobre quién define los intereses a los que sirve la política exterior de EEUU van obviamente más allá de la política en Oriente Próximo, el pillaje territorial colonial israelí en Palestina e incuso la salvaje ocupación de Iraq. El desarrollo de la influencia sionista sobre el poder militar más poderoso del mundo, que dispone de la mayor serie de estados clientes, bases militares, armas mortíferas y voz decisiva en las instancias internacionales (FMI/Banco Mundial/Consejo de Seguridad de Naciones Unidas), significa que el grupo de presión tiene medios para apalancar sus posibilidades en la mayor parte de las zonas del mundo. Ese poder de apalancamiento se extiende sobre todo un registro de asuntos, desde la defensa de las fortunas de los homicidas y gangsters oligarcas rusojudíos, hasta el aporreamiento de los aliados europeos de EEUU para que sirvan de cómplices en la limpieza étnica que Israel lleva a cabo en Palestina.

La CPS representa una amenaza básica para nuestra existencia como estado soberano y para nuestra capacidad de influir en quienes elegimos y en qué tipo de agendas e intereses debieran perseguir nuestros representantes. Y lo que es aún peor, con tal de servir a los intereses israelíes, nos convertimos en cómplices de un estado cuyo Tribunal Supremo legaliza los asesinatos políticos que violan fronteras nacionales, la tortura, las violaciones sistemáticas del derecho internacional y de un régimen que repudia las resoluciones de Naciones Unidas y unilateralmente invade y bombardea a sus vecinos y práctica un expansionismo colonialista militar. En resumen, Israel alienta y nutre las tendencias más retrógradas y las prácticas más brutales de la política contemporánea estadounidense. En ese sentido, el grupo de presión, a través de sus medios, influencias en el Congreso y think tanks, está creando una identidad que es la viva imagen de Israel. Como Israel, los EEUU han establecido en el Pentágono sus propios equipos de asesinos; como Israel, invade y coloniza Iraq; como Israel, viola y rechaza cualquier límite legal internacional o constitucional y tortura sistemáticamente a prisioneros a los que acusa sin haberlos sometido a juicio.

Por todas estas consideraciones fundamentales, no podemos presionar a nuestros colegas y compatriotas judíos ‘progresistas’ e inhibirnos nosotros a la hora de enfrentar con firmeza y urgencia al grupo de presión sionista. Están en juego demasiadas libertades; nos queda demasiado poco tiempo antes de que consigan afianzar una mayor escalada militar; nos queda demasiada poca soberanía frente al esfuerzo concertado del grupo de presión y sus ‘ideólogos y expertos’ en Oriente Próximo que presionan y nos empujan hacia una nueva y más devastadora guerra con Irán en aras de la búsqueda de Israel del dominio sobre Oriente Próximo.

Ningún otro país, que viole o no, los derechos humanos, con o sin sistemas electorales, tiene la influencia sobre nuestra política interior y exterior que tiene el estado de Israel. Ningún otro grupo de presión tiene el tipo de poder financiero y alcance organizativo del grupo de presión judío para socavar nuestras libertades políticas domésticas o nuestra capacidad para hacer la guerra. Tan sólo por esas razones, es lógico que nosotros, estadounidenses, tengamos una urgente necesidad de colocar nuestra lucha contra Israel y su grupo de presión en el primer puesto de nuestra agenda política. No es porque Israel tenga la peor agenda de derechos humanos del mundo –otros estados tienen incluso peores credenciales democráticas- sino por su papel impulsando a sus seguidores en EEUU para que degraden nuestros principios democráticos, nos roben nuestra libertad para el debate y nuestra soberanía para decidir nuestros propios intereses. El grupo de presión pone los recursos militares y presupuestarios del Imperio al servicio del Gran Israel, y eso provoca los peores derechos humanos del mundo.

Las respuestas democráticas, justas y pacíficas a las Grandes Preguntas con que se enfrentan estadounidenses, europeos, musulmanes, judíos y otros pueblos del mundo pasan por la derrota y desmantelamiento de la Configuración del Poder Sionista dirigida por los israelíes en EEUU. Otro planteamiento no nos permitirá comprometernos en un debate abierto sobre posibles alternativas a la represión en casa y al imperialismo fuera.

Sinfo Fernández pertenece al colectivo de Rebelión. URL de esta página: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=43981

 

Chile no es un paraíso del lavado de dinero

Según el Grupo de Acción Financiera de Sudamérica (Gafisud)

Chile no es un paraíso del lavado de dinero, reportó el Grupo de Acción Financiera de Sudamérica (Gafisud) a través de su informe 2006, dado a conocer hoy por la subsecretaria de Hacienda local, María Olivia Recart.

'El país ha tomado medidas de fondo y en la actualidad existen sólo pequeñas deficiencias', afirmó la funcionaria, al presentar la segunda evaluación del Gafisud sobre prevención y combate al lavado de activos y financiamiento del terrorismo en Chile.

Según Recart, el país ha cumplido la mayoría de los criterios esenciales en este ámbito, aunque admitió que la legislación local no prevé castigos para personas jurídicas por lavado de dinero.

También reconoció debilidades respecto de las actividades profesionales no financieras, como abogados y agentes inmobiliarios, entre otros, así como la falta de mecanismos que impidan el uso de organizaciones sin fines de lucro para la financiación del terrorismo.

Recart destacó que el informe sobre Chile identifica fortalezas en el sistema financiero, como el uso de nuevas tecnologías y negocios sin contacto, mantenimiento de registros, identificación de transacciones inusuales y atención especial a países de alto riesgo.

Pero también identifica algunas debilidades, relacionadas con la regulación, supervisión y control, especialmente en el caso de las casas de cambio y de las organizaciones no gubernamentales.

No obstante, la subsecretaria de Hacienda celebró que, según el informe de Gafisud, Chile esté a la altura de países como Australia, Dinamarca, Islandia y Suecia, por su eficiencia en el combate contra el lavado de dinero.

El Gafisud es una organización intergubernamental creada el 8 de diciembre del año 2000 en Cartagena de Indias, por representantes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay.

Como observadores participan Alemania, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Interamericano de Desarrollo, España, Estados Unidos, Francia, México, las Naciones Unidas y Portugal.

 

ESTAS NAVIDADES SINIESTRAS

ESTAS  NAVIDADES SINIESTRAS Gabriel García Marquez

Ya nadie se acuerda de Dios en Navidad . Hay tanto estruendo de cornetas y fuegos de artificio, tantas guirnaldas de focos de colores, tantos pavos inocentes degollados y tantas angustias de dinero para quedar bien por encima de nuestros recursos reales que uno se pregunta si a alguien le queda un instante para darse cuenta de que semejante despelote es para celebrar el cumpleaños de un niño que nacio hace 2.000 años en una caballeriza de miseria, a poca distancia de donde habia nacido, unos mil años antes, el rey David . 954 millones de cristianos creen que ese niño era Dios encarnado, pero muchos lo celebran como si en realidad no lo creyeran. Lo celebran ademas muchos millones que no lo han creido nunca, pero le gusta la parranda, y muchos otros que estarian dispuestos a voltear el mundo al reves para que nadie lo siguiera creyendo. Seria interesante averiguar cuantos de ellos creen tambien en el fondo de su alma que la Navidad de ahora es una fiesta abominable, y no se atreven a decirlo por un prejuicio que ya no es religioso sino social.

Lo mas grave de todo es el desastre cultural que estas Navidades pervertidas estan causando en America Latina. Antes, cuando solo teniamos costumbres heredadas de España, los pesebres domesticos eran prodigios de imaginacion familiar. El niño Dios era mas grande que el buey, las casitas encaramadas en las colinas eran mas grande que la virgen, y nadie se fijaba en  anacronismos : el paisaje de Belen era completado con un tren de cuerda, con un pato de peluche mas grande que un leon que nadaba en el espejo de la sala, o con un agente de transito que dirigia un rebaño de corderos en una esquina de Jerusalen. Encima de todo se ponia una estrella de papel dorado con una bombilla en el centro, y un rayo de seda amarilla que habria de indicar a los Reyes Magos el camino de la salvacion. El resultado era mas bien feo, pero se parecia a nosotros, y desde luego era mejor que tantos cuadros primitivos mal copiados del aduanero Rousseau.

La mistificacion empezo con la costumbre de que los jugetes no los trajeron los Reyes Magos - como sucede en España con toda razon -, sino el niño Dios. Los niños nos acostabamos mas temprano para que los regalos llegaran pronto, y eramos felices oyendo las mentiras poeticas de los adultos. Sin embargo, yo no tenía más de cinco años cuando alguien en mi casa decidió que ya era tiempo de revelarme la verdad. Fue una desilusion no solo porque yo creía de veras que era el niño Dios quien traía los jugetes, sino también porque hubiera querido seguir creyendolo. Además , por pura lógica de adulto, pense entonces que también los otros misterios católicos eran inventados por los padres para entretener a los niños, y me quedé en el limbo. Aquel día -como decían los maestros jesuitas en la escuela primaria - perdía la inocencia, pues descubrí que tampoco a los niños los traían las cigueñas de París , que es algo que todavia me gustaría seguir creyendo para pensar más en el amor y menos en la píldora.

Todo aquello cambió en los últimos treinta años, mediante una operación comercial de proporciones mundiales que es al mismo tiempo una desvastadora agresión cultural . El niño Dios fué destronado por el Santa Claus de los gringos y los ingleses , que es el mismo Papa Noel de los franceses , y  a quienes todos conocemos demasiado . Nos llego con todo : el trineo tirado por un alce , y el abeto cargado de juguetes bajo una fantastica tempestad de nieve. En realidad , este ursurpador con nariz de cervecero no es otro que el buen San Nicolas ,un santo al que yo quiero mucho y porque es el de mi abuelo el coronel , pero que no tiene nada que ver con la Navidad , y mucho menos con la Nochebuena tropical de la America Latina. Segun la leyenda nordica , San Nicolas reconstruyo y revivio a varios escolares que un oso habia descuartizado en la nieve , y por eso lo proclamaron el patron de los niños . Pero su fiesta se celebra el 6 de diciembre y no el 25 . La leyenda se volvio institucional en las provincias germanicas del Norte a fines del siglo XVIII , junto al arbol de los juguetes , y hace poco mas de cien años paso a Gran Bretaña y Francia . Luego paso a Estados Unidos , y estos nos lo mandaron para America Latina , con toda una cultura de contrabando : la nieve artificial , las candilejas de colores, el pavo relleno y estos quince dias de consumismo frenetico al que muy pocos nos atrevemos a escapar . Con todo , tal vez lo mas siniestro de estas Navidades de consumo sea la estetica miserable que trajeron consigo : esas tarjetas postales indigentes , esas ristras de foquitos de colores , esas campanitas de vidrio , esas coronas de muérdago colgadas en el umbral , esas canciones de retrasados mentales que son los villancicos traducidos del inglés ; y tantas otras estupideces gloriosas para las cuales ni siquiera valia la pena de haber inventado la electricidad.

Todo eso , en torno a la fiesta más espantosa del año. Una noche infernal en que los niños no pueden dormir con la casa llena de borrachos que se equivocan de puerta buscando donde desaguar , o persiguiendo a la esposa de otro que acaso tuvo la buena suerte de quedarse dormido en la sala . Mentira : no es una noche de paz y amor , sino todo lo contrario . Es la ocasion solemne de la gente que no se quiere . La oportunidad providencial de salir por fin de los compromisos aplazados por indeseables :  la invitación al pobre ciego que nadie invita, a la prima Isabel que se quedo viuda hace quince años , a la abuela paralítica que nadie se atreve a mostrar . Es la alegría por decreto, el cariño por lástima, el momento de regalar porque nos regalan, y de llorar en público sin dar explicaciones. Es la hora feliz de que los invitados se beban todo lo que sobro de la Navidad anterior : la crema de menta , el licor de chocolate , el vino de plátano . No es raro, como sucede a menudo , que la fiesta termine a tiros . Ni es raro tampoco que los niños - viendo tantas cosas atroces - terminen por creer de veras que el niño Jesus no nacio en Belen , sino en Estados Unidos.

 

                                                          

Adolfo Zaldívar, Bachelet y el modelo económico

Por: Marcel Claude /  ARGENPRESS.info

Recientemente el senador democratacristiano, Adolfo Zaldívar, hizo un conjunto de planteamientos críticos al actual gobierno de Michelle Bachelet, en el sentido que este primer año de gobierno habría sido un período perdido para el país, fundamentalmente por no haber corregido el modelo económico, por no asumir un rol más social y por haber adoptado posiciones neoliberales. La crítica de Zaldívar apuntaba directamente a la presidenta Bachelet y a su ministro de hacienda, Andrés Velasco. Ella no tardó en contestar que se habían despachado 55 normas, firmado 12 tratados internacionales y se contaba con el presupuesto público más expansivo de los últimos años con un fuerte énfasis social.

Desde la perspectiva ciudadana más o menos informada, es muy difícil entender los planteamientos tanto de Adolfo Zaldívar como de la presidenta. Por una parte resulta totalmente incomprensible el planteamiento político de Zaldívar que pareciera olvidar que milita en uno de los partidos eje de la Concertación, la que en su conjunto ha adoptado el modelo impuesto por la dictadura militar, no sólo aplicando sus preceptos económicos, sino también, dándole una legitimidad política mayor al punto que importantes figuras del gobierno militar -que fueron los autores intelectuales de dicho modelo- han llegado a sostener que la Concertación ha administrado mejor el modelo económico que la propia derecha. Adolfo Zaldívar se olvida que fue durante el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, militante democratacristiano al igual que él, cuando el proceso de legitimación del modelo económico se concretó definitivamente y se olvida también que la Democracia Cristiana, partido del que Adolfo Zaldivar fue su presidente no hace mucho tiempo atrás, participó activamente de esa legitimación política de la herencia económica de la dictadura.

En consecuencia, no es difícil entrever en el discurso de Zaldivar una operación comunicacional para reposicionarse en el debate político, teniendo en cuenta las enormes fisuras y quiebres que tiene dicho modelo y que hoy son evidentes para la gran mayoría de los chilenos. El problema de levantar estos temas como un truco mediático exclusivamente, solo lleva a la confusión y a la frustración de la ciudadanía, puesto que, en la práctica estas figuras públicas no sólo no van a cambiar el modelo, sino que, hasta ahora, no lo han hecho. Adolfo Zaldívar sabe muy bien que esto es así y sabe también que el sistema político que no es democrático, no tiene forma de hacerle pagar las consecuencias políticas de su inconsecuencia.

La respuesta de la presidenta no deja tampoco de ser confusa, puesto que simplemente no contesta el cuestionamiento hecho por Zaldívar y pareciera ser que sólo la cuestionaban por no haber hecho nada. Truco mediático de por medio, la presidenta se olvidó brutalmente que las 55 normas, los tratados comerciales y el presupuesto escuálidamente más cargado a lo social, no modifican un ápice el famoso modelo puesto que no se han alterado ninguna de las características que hacen de éste una maquina depredadora de personas y recursos naturales.

EL EX PRESIDENTE EDUARDO FREI MONTALVA, LA D.C. Y EE.UU.

  Enviado por: "Política Cono Sur" politicaconosur@gruposyahoo.com   pim_pin_serafin

Lun, 25 de Dic, 2006 7:30 am (PST)

Frei y la Democracia Cristiana en los documentos desclasificados norteamericanos

Por Hermes H. Benítez (Edmonton, Canadá)

Fuente: www.piensachile. com

NOTA DE PCS: Invitamos a nuestros suscriptores a visitar regularmente el sitio digital www.piensachile. com/ --el cual incluye notas, comentarios y artículos de opinión sobre Chile, los países del cono sur latinoamericano y el mundo. El siguiente artículo es parte de una serie de notas relativas a la Democracia Cristiana y el golpe de Estado de 1973 publicado en dicho medio y distribuidos por PCS.

Viernes 22 de diciembre de 2006

Presentación:

A raíz de las recientes declaraciones públicas de la Senadora Soledad Alvear, en el sentido  de que el Partido Demócrata Cristiano chileno nunca apoyó el golpe militar de 1973, nos ha parecido necesario poner en conocimiento de los lectores de PiensaChile los diferentes documentos, generalmente poco conocidos por el público, a partir de los cuales sea posible formarse una opinión más fundada y completa del verdadero papel jugado por aquel partido antes, durante y posteriormente al Golpe. Es así como hemos publicado ya la extensa carta de Eduardo Frei a Mariano Rumor, fechada el 8 de noviembre de 1973, y la casi desconocida carta de Bernardo Leighton a Eduardo Frei, del 26 de junio de 1975.

Publicamos ahora una serie de testimonios de extraordinaria importancia, que tampoco son de fácil acceso, a pesar de que circulan en forma de libro en el mundo de habla hispana desde hace varios años. Nos referimos al libro de Peter Kornbluh titulado: "Pinochet: los archivos secretos", (Barcelona, Editorial Crítica, 2004) en el que se organizan, comentan y contextualizan los miles de documentos oficiales secretos de distintas agencias del gobierno norteamericano, que sólo fueron hechos públicos con motivo de la detención de Pinochet en Inglaterra, y que contienen una serie de informaciones y pruebas inéditas, que superan con creces lo que fuera descubierto y revelado en 1975 por el ComiteChurch. Pero, obviamente, no reproduciremos aquí la totalidad de tales documentos, que constituyen un volumen de 381 páginas, sino sólo aquellos de sus pasajes en los que se hace referencia a Eduardo Frei y a la Democracia Cristiana chilena, en razón de los propósitos informativos indicados más arriba.

Es importante destacar que los archivos hasta ahora desclasificados no contienen toda la información existente acerca Frei y la DC durante el decenio anterior al Golpe, pues como señala Kornbluh: "Los dos volúmenes que conforman la historia interna de la CIA en torno al respaldo ofrecido de forma clandestina a los democristianos, titulados "The Chilean Election Operation of 1964. A case History 1961-1964", siguen siendo altamente confidenciales. Se sabe, sin embargo, que contienen información relativa a operaciones encubiertas que comenzaron en 1961... y que culminaron en el oneroso financiamiento de la campaña de Frei en 1964. En abril de 1962, el grupo de expertos 5412, como era conocido el equipo de altos cargos de diversas agencias que supervisaban las operaciones encubiertas, aprobó la propuesta de la CIA de "emprender un programa secreto de ayuda financiera" a los democristianos. Entre esa fecha y la de los comicios, la CIA destinó unos cuatro millones de dólares a Chile para respaldar la elección de Frei, incluidos 2.6 millones que de forma directa se destinaron a financiar más de la mitad del presupuesto de su campaña" (Pinochet: los archivos, pág. 30).

Como podrá apreciarlo el lector, en cada caso hemos suministrado un contexto mínimo que haga comprensible los pasajes citados, que así pueden ser comprendidos por sí mismos, pero no se debe olvidar que ellos han sido sacados de un contexto aun más amplio en el que adquieren su sentido más completo. Para una mejor comprensión y recontextualizació n de lo aquí reproducido, puede leerse: "Los EEUU y el derrocamiento de Allende. Una historia desclasificada" , del propio Peter Kornbluh (Santiago, Ediciones B/ Grupo Z, 2003), que es más breve porque cubre una porción menor de los mismos documentos desclasificados en los que se basa "Pinochet: los archivos secretos".

Recomendamos, también, el más accesible librito sobre el mismo tema titulado: "Archivos

secretos. Documentos Desclasificados de la CIA", de Hernán Soto y Sergio Villegas (Santiago, LOM Ediciones, 1999. Ver tambien ) Para el "Informe Church", véase: "Intervencion norteamericana en Chile. Dos textos claves", de Armando Uribe y Cristián Opaso (Santiago, Editorial Sudamericana, 2001).

Por cierto, no incurrimos en ningún acto de piratería intelectual al poner estos materiales al alcance de nuestros lectores, los que han sido mundialmente conocidos gracias a la encomiable labor del National Security Archive, de la George Washington University, un Instituto y una Biblioteca sin fines de lucro, financiada por donaciones de individuos e instituciones, cuyo propósito central es, precisamente, la divulgación de estos valiosos documentos.

Hemos reproducido estos reveladores textos del modo más fiel que nos ha sido posible, aunque en algunas pocas ocasiones hemos hecho pequeñas correcciones e interpolaciones, puesto que es manifiesto que el encargado por la Editorial Crítica para verterlos a nuestra lengua, a pesar de que no lo hace mal, sólo conoce el español como segunda lengua. Hemos mantenido, entre paréntesis, los llamados a las notas de la edición impresa, que hacen referencia a los documentos, y a otras informaciones y comentarios del autor, pero no hemos incluido las notas.

LOS DOCUMENTOS

1. "En Chile, el Partido Demócrata Cristiano (PDC), presidido por Eduardo Frei, parecía hecho a la medida para esta revolución de la `clase media'. Haciendo caso omiso de los ayudantes que querían seguir respaldando a Alessandri, Kennedy lo organizó todo para que Frei y Radomiro Tomic, otro dirigente de centro, hiciesen una visita secreta a la Casa Blanca a principios de 1962. El presidente tenía la intención de evaluar en persona a estos nuevos líderes chilenos y, según asegura cierto informe, `decidir a quién prestarle en secreto ayuda en las elecciones'" .(5) (Op. Cit, pág. 30)

2. "Además de la provisión directa de fondos para fines políticos, la CIA llevó a cabo en Chile otras quince operaciones de relieve, entre las que se cuentan la creación y mantenimiento clandestino de numerosas organizaciones cívicas con la intención de influir y movilizar a sectores votantes decisivos. La empresa más importante, de cualquier manera, fue una intensa campaña propagandística contra Allende, en la que se invirtieron tres millones de dólares. El informe Covert Action in Chile 1963-1973, elaborado por el comité Church, describe la magnitud de estas actividades:

`Se hizo un amplio uso de la prensa, la radio, el cine, panfletos, carteles, volantes, correspondencia directa, artículos en diarios y afiches de grandes letras pintados durante una campaña del terror que se basaba sobre todo en imágenes de tanques soviéticos y pelotones cubanos de fusilamiento, que iban dirigidas especialmente a las mujeres. Las organizaciones democristianas distribuyeron cientos de ejemplares de la pastoral anticomunista promulgada por el Papa Pío XI. ...Asimismo, se recurrió a la `desinformació n' y la `propaganda negra' (por medio de material que, supuestamente, provenía de otras fuentes, tales como el Partido Comunista chileno)'.(7) En los meses que transcurrieron hasta las elecciones de septiembre de 1964, las operaciones se hicieron cada vez más intensas. Así por ejemplo, un grupo de propaganda de la CIA distribuyó tres mil carteles políticos anticomunistas y produjo veinticuatro boletines informativos al día, así como veintiséis comentarios semanales. El objetivo de todo esto era alejar a los votantes de Allende y acercarlos a Eduardo Frei. La CIA, tal como lo señaló el Comité Church, consideraba que esta campaña propagandística era `la actividad más efectiva emprendida por Estados Unidos en nombre de los candidatos democristianos' ".

Todas las encuestas sitúan a Eduardo Frei por encima de Salvador Allende, informó el Secretario de Estado Dean Rusk en una memoria desclasificada recientemente. El texto, que lleva el sello de `Altamente Secreto: Distribución exclusiva', estaba dirigido al presidente Lyndon Johnson, y tenía fecha del 14 de agosto de 1964, tres semanas antes de las elecciones":

`Estamos haciendo grandes esfuerzos encubiertos para reducir las posibilidades de que Chile se convierta en el primer país de América en elegir a un marxista declarado. Nuestro programa, que se mantiene en el más estricto secreto, incluye un respaldo económico especial para garantizar la estabilidad, ayuda a las fuerzas armadas y la policía para mantener el orden, y acciones políticas y propagandísticas estrechamente ligadas a la campaña de Frei' [Subrayado en el original]" (Op. Cit, págs. 30-31).

3. "Por otra parte, La CIA prosiguió su intervención encubierta mediante la acción política y las operaciones propagandísticas. Entre 1965 y 1970 empleó dos millones de dólares en unos veinte proyectos concebidos para mejorar la imagen de los democristianos y minar la coalición política de Allende. En febrero de 1965, por ejemplo, la Agencia obtuvo el visto bueno que necesitaba para invertir ciento setenta y cinco mil dólares en el financiamiento directo de determinados candidatos a las elecciones del Congreso Nacional celebradas en marzo. En ellas salieron elegidos nueve de los que contaban con el respaldo de la CIA, en tanto que fueron derrotados trece de los del FRAP, desacreditados por la Agencia. En julio de 1968 se aprobó un presupuesto de trescientos cincuenta mil dólares para influir en las elecciones al Congreso de 1969, en las que ganaron diez de los doce candidatos seleccionados por la CIA. El centro de operaciones de la Agencia en Santiago se encargó del financiamiento subrepticio del partido de Frei durante los dos años que siguieron a su elección, y proporcionó fondos tanto a su gabinete como a los militares".( Op. Cit., págs. 32 y 33)

4. "De cualquier modo, casi la totalidad de los miembros de la embajada y los servicios de información compartía la opinión de que promover un golpe de estado en Chile en el otoño de 1970 constituía una operación prácticamente imposible, peligrosa desde el punto de vista diplomático y, por lo tanto, muy poco deseable. Durante la reunión del equipo de altos cargos de seguridad nacional conocido como el Comité 40, celebrada el 8 de septiembre, Kissinger y el director de la CIA, Helms, confrontaron los argumentos del Departamento de Estado según los cuales resultaría más efectivo centrarse en la reconstrucció n del Partido Demócrata Cristiano para las elecciones de 1976". (Op. Cit., pág. 36)

5.  "El 14 de septiembre [de 1970], el Comité 40 autorizó a Korry a gastar doscientos cincuenta mil dólares para `respaldar de forma clandestina los proyectos que consideren importantes Frei o su equipo de confianza'. Sin embargo, la embajada y la CIA no tardaron en advertir que la posibilidad de que alguien los delatase convertía las operaciones de soborno en algo demasiado arriesgado: la menor filtración podía dar pie a una violenta reacción antiamericana en todos los niveles del nacionalista aparato político chileno. En consecuencia, se abandonó la idea del soborno, aunque Estados Unidos siguió presionando de forma encubierta a los militares y [a] los democristianos a fin de organizar el llamado `gambito de la reelección de Frei'"(Op. Cit, págs, 40 y 41). Siga leyendo la II Parte Continuación

6. "A mediados de septiembre, la embajada y la CIA perseguían un plan que consistía en poco más que un golpe militar autorizado por Frei. Se trataba de pedir ayuda a éste para que garantizase: 1) la dimisión de su gabinete; 2) la formación de uno nuevo compuesto en su totalidad por personalidades militares; 3) el nombramiento de un presidente en funciones ; y 4) su propia salida del país, de forma que éste quedase bajo el control efectivo de los militares. `El éxito de un golpe de estado como este -afirmaba un informe de situación de la CIA- dependerá en definitiva de que Frei se comprometa a llegar hasta el final de forma incondicional'.

Y este era precisamente el principal problema de la vía I: la poca inclinación que sentía Frei por la idea de traicionar la larga tradición chilena de gobiernos civiles constitucionales. Korry, que se reunió en secreto con él y su intermediario, el Ministro de Defensa chileno, Ricardo Ossa, no sabía si elogiar al presidente en cuanto `única esperanza de Chile', o despreciarlo por `no llevar bien puestos los calzones'. En lo que respecta a la CIA, David Atlee Phillips supo captar las problemáticas posibilidades que ofrecía un golpe de estado cuya trama se basaba en que los principales políticos civiles de Chile y su presidente estuviesen dispuestos a minar las sagradas tradiciones democráticas del país.

`El cometido más importante -escribió en un cablegrama dirigido al puesto de operaciones de Santiago el 21 de septiembre- consiste en persuadir a Frei de que emprenda la acción que dará los resultados esperados. Después, todo se tornará incierto para nosotros, por cuanto no tenemos claro qué queremos que haga Frei aparte de encabezar por sí mismo el golpe de estado militar, algo que apenas podemos esperar de un alma blanda como la suya. Podemos aspirar ansiosamente [a] que actúe de un modo que no sólo propicie el clima necesario para un golpe de estado, sino que lo precipite de un modo activo.'

Según el `Informe sobre las actividades del destacamento especial para Chile de la CIA', que ha sido hecho público, la Agencia `puso en marcha una acción política coordinada con una campaña propagandística a fin de tentar y atraer a Frei' para que hiciese realidad el plan del golpe de estado. Las más superficiales de estas operaciones iban desde sembrar los periódicos de todo el mundo de artículos falsos que asegurasen que los comunistas pretendían `destruir a Frei en cuanto individuo y dirigente político, una vez que Allende (se

hiciera con) el cargo', y tener a Frei informado de tales infundios de un modo directo, hasta organizar la llegada de una serie de telegramas dirigidos a su esposa por grupos ficticios de mujeres de otros países hispanoamericanos en los que se le suplicaba que salvara la región de los horrores del comunismo. (Cierto cablegrama de la CIA referente a la vía I, con fecha del 19 de octubre, afirmaba que `entre las influencias que mueven a Frei a adoptar una postura más severa se encuentra `el repentino cambio de carácter de la señora Frei'). La vía II, por su parte, incluía operaciones mucho más siniestras y violentas concebidas para `influir en el estado de ánimo de Frei'".(Op. Cit, págs. 41 y 41).

7. "Con todo, la planificación del golpe de estado seguía siendo problemática. El general Viaux se había retirado tras su intento de sublevación, por lo que no se haya al frente de tropa alguna. Además, cierta fuente de información [proveniente] de lo más alto del escalafón de la CIA lo había descartado puesto que era `una persona capaz de dirigir un intento de golpe de estado fallido que acabe en carnicería' El general Marshall, con quien se había reunido la Agencia y a quien ésta financiaba, fue considerado enseguida demasiado inestable, y se dejó de mantener contactos con él `dadas sus tendencias extremistas' , según uno de sus informes. Por otra parte, los oficiales activos se hallaban inmovilizados por su propio comandante en jefe, el general René Schneider, quien había manifestado en público su opinión a favor de un traspaso constitucional del poder. `Aunque Frei ha estado explorando con los militares las posibilidades de intervención, y se da cuenta que el general Schneider es el principal escollo en ese sentido -señaló un informe especial de situación de la CIA, con fecha 2 de octubre- aún no ha sido capaz de reunir el coraje suficiente para neutralizarlo o hacerlo salir del país'. Frei, según se quejaba David Atlee Phillips en un cablegrama dirigido aquel mismo día al puesto de operaciones en Santiago, `está esperando a que los militares lo destituyan. Sin embargo, los militares chilenos de ideas constitucionalistas están aguardando a que Frei les ordene dar un golpe de estado' En otro cable enviado tres días más tarde, el director del destacamento especial predijo que `sólo el caos económico o el surgimiento de serios disturbios civiles puede alterar la postura de los militares'". (Op. Cit., págs. 44-45)

8. "Para cumplir la orden de Nixon de promover un golpe de estado, la CIA hubo de arrostrar lo que el director Helms describió como `el imposible' reto de obligar al presidente Frei a alzarse contra las estructuras democráticas de su propia nación, `neutralizar' , en caso necesario, al respetado comandante en Jefe de Chile, el general Schneider, y vencer lo que los documentos de la Agencia llaman `la inercia apolítica y constitucionalista del estamento militar chileno'. Además, no había razón ni justificación alguna, ni siquiera un pretexto, para que los militares se movilizaran para evitar el ascenso al poder de la coalición de Allende, la Unidad Popular. En realidad, la inmensa mayoría de los chilenos vivía en paz con el resultado del proceso político de la nación. `No hay excusa alguna para poner en movimiento a los militares- informó la base de operaciones de Santiago el 29 de septiembre -, en vista de la calma total que impera en todo el país'.

En la serie de operaciones más siniestras vinculadas a las vías I y II, la CIA, con la ayuda de la embajada y de la Casa Blanca, se propuso tornar de forma activa la tranquilidad en confusión con el objeto de promover un `clima propicio para el golpe' en Chile. El objetivo era instigar una crisis socioeconómica y unas convulsiones tales que obligasen a Frei o a los militares a actuar. `Hemos llegado a la conclusión de que nuestra labor consiste en crear un clima tal, que propicie un pretexto sólido para que los militares y el presidente actúen en la dirección deseada `, informaron Broe y Phillips al puesto de operaciones santiaguino el 28 de septiembre, en un cablegrama que proporciona una detallada exposición de cómo la CIA se proponía fomentar un golpe de estado en Chile. `Sería recomendable que centrásemos nuestra atención de forma sistemática en los tres frentes de acción principales (entrelazados entre sí) de un programa diseñado para a) obligar a Frei a actuar o salir del país; b) crear una atmósfera en la que puedan actuar con éxito él u otros; y c) ayudar a crear el desencadenante de la acción'"

Los tres `frentes de acción' para la creación de un `clima propicio para el golpe' eran la guerra económica, la guerra política y la guerra psicológica. Si se lograba `aumentar la tensión' a través de estas tres líneas, en opinión de los estrategas de la CIA, no tardaría en presentarse de un modo u otro un pretexto para el golpe de estado". (Op. Cit., págs 45-46).

9. "En un cablegrama especial destinado a Kissinger, quien se hallaba de viaje con el presidente [Nixon] por Europa a principios de octubre, Richard Helms señaló que `el pretexto más lógico para lograr poner en marcha a los militares sería una repentina situación económica desastrosa', y que `el único modo práctico de crear la atmósfera de tensión que lleve a Frei a reunir el coraje suficiente para actuar es asegurarse que la economía chilena, precaria desde las elecciones, empeore en forma drástica'. En palabras de Helms, `se requiere al menos una minicrisis'.

Tanto la CIA como los miembros del Departamento de Estado lograron el respaldo de las empresas estadounidenses que tenían intereses en Chile. A finales de septiembre, Korry convocó a una reunión en la embajada con un nutrido grupo de representantes de éstas a fin de exponer la situación. También se encontró con un intermediario de Frei, el ministro de defensa Ossa, para que hiciese llegar a aquél una dramática advertencia: `No dejemos que llegue ni una sola tuerca o tornillo a Chile si Allende se hace con el poder. Haremos cuanto esté en nuestras manos para condenar al país y a sus habitantes a las privaciones y la pobreza más absolutas'. ... Frei sería un iluso si creyera que existen muchas alternativas a la miseria más extrema o alguna esperanza de ver a Chile salir adelante'.(Op. Cit., pág. 46)

10."El Partido Demócrata Cristiano, que desde 1962 había sido uno de los principales beneficiarios de las operaciones políticas de la CIA en Chile en cuanto abanderado de la democracia, recibió tras la investidura de Allende cuantiosos fondos suministrados por la Agencia a fin de convertirlo en un organismo favorable al golpe de estado. Siguiendo la recomendación del embajador Korry, Kissinger convocó el 13 de noviembre a un encuentro especial del Comité 40 con la intención de aprobar fondos -cuya cuantía aún no ha sido revelada- destinados a influir en la convención política del partido programada para principios de diciembre. A Washington no le preocupaba tanto la amenaza que suponía Allende para la existencia del PDC como el que el ala izquierda del partido, encabezada por el antiguo ministro de Relaciones Exteriores Gabriel Valdés, pudiera eclipsar la preponderancia de la facción centrista y debilitar así lo que el gabinete de Kissinger tenía por `la mejor fuente potencial de oposición a la consolidación del gobierno de Allende'. `Como Ud. sabrá -informó al Secretario de Estado su ayudante Arnold Nachmanoff el 12 de noviembre- (Valdés) representa al grupo del PDC que está dispuesto a adaptarse a Allende y a colaborar con él'. Si resultaba factible `influir en la decisión del PDC a favor de Frei -escribió Nachmanoff-, yo recomendaría aprobar la propuesta de Korry'.

Basándose en las conversaciones mantenidas con las fuentes de que disponía en el interior del bando de Frei, Korry resolvió que `no se requieren fondos ni acciones` para la convención que iba a celebrarse. No obstante, aún sería necesario `financiamiento externo'. El partido arrastraba una deuda de veinticinco millones de escudos desde la campaña de 1970, y tenía `necesidades para los gastos operativos de 1971', según comunicó Korry en un cablegrama secreto y confidencial de densa redacción fechado el 4 de diciembre y destinado a William Broe y al subsecretario Charles Meyer. Según fragmentos del despacho aún censurado, el embajador recomendó que la CIA ayudase de manera encubierta al PDC a comprar un periódico que actuara del portavoz del partido contra el gobierno de Allende.

En diciembre de 1970, el director del puesto santiaguino de la CIA, Henry Hecksher, tuvo que acudir al cuartel general de Langley con el fin de desarrollar una serie de planes para colaborar con integrantes del PDC. La CIA envió asimismo a algunos de sus agentes con la misión de reunirse con un representante del partido `para examinar en profundidad ciertas propuestas y peticiones de grandes cantidades por concepto de ayuda'. También se mantuvieron encuentros similares con representantes del derechista Partido Nacional (PN).

A finales de enero de 1971, la agencia presentó una extensa propuesta de catorce páginas acerca del `Respaldo financiero a los partidos chilenos de oposición para las elecciones de abril de 1971 y (compra de medios de comunicación) ', al Comité 40 para que los aprobase. En ella se solicitaban un millón doscientos cuarenta mil dólares para financiar de forma clandestina las campañas de los candidatos del PDC y del PN, así como la de otro más pequeño, el Partido Democracia Radical, para los comicios municipales que iban a tener lugar el 4 de abril." (Op. Cit., págs. 80-81-82)

11. "El 28 de enero, el Comité 40 de Kissinger dio el visto bueno a estas operaciones. Poco después, la CIA proporcionó a los tres partidos antes citados cuantiosos fondos, así como el dinero suficiente para que el PDC y el PN adquirieran sus propios periódicos y emisoras de radio a fin de dar voz a sus campañas en contra de Allende. Los días 22 de marzo, 20 de mayo, 6 de julio y 5 de noviembre de 1971, el Comité 40 autorizó la concesión de fondos secretos adicionales al PDC y a otros partidos de oposición. Por su parte la CIA solicitó -y recibió- 1.427.666 dólares más el 26 de octubre de 1972 con la intención de financiar de modo encubierto las campañas de oposición, y no pasó mucho tiempo antes de que se aprobase una nueva asignación por un valor de 175.0000 dólares, de modo que antes de acabase el año se había invertido un total de 1.602.666 dólares en la preparación de las elecciones al Congreso de marzo de 1973. Además, el 20 de agosto de 1973 se dio visto bueno a la entrega de otro millón de dólares con objeto de `proseguir las actividades encubiertas destinadas a fortalecer a los partidos de oposición y las organizaciones del

sector privado contrarias al gobierno de la UP de Allende". (19), (Op. Cit, pág. 82). Siga leyendo la III Parte Continuación

12. "A fines de julio, la CIA informo de la existencia de un plan golpista `a punto de culminar'... . La Agencia informó también de que los militares estaban tratando de coordinar su toma del poder con la Confederación Nacional de Dueños de Camiones, que estaban a punto de emprender una huelga generalizada de camioneros. Aquel violento paro inmovilizó al país durante el mes de agosto y se convirtió en un factor fundamental en la creación del clima propicio para el golpe que con tanto ahínco había perseguido la CIA en Chile. Entre otros elementos importantes se hallaba la decisión que había tomado la cúpula democristiana de abandonar las negociaciones con el gobierno de la Unidad Popular y centrar sus esfuerzos, por el contrario, en la consecución de un golpe de estado. En un informe de la CIA de comienzos de julio, el puesto de operaciones en Santiago señaló que se había producido `una aceptación cada vez mayor por parte de los dirigentes del PDC de que la intervención de los militares puede ser el único modo de impedir que los marxistas se hagan con el poder absoluto en Chile. Si bien la cúpula del PDC no admite que sus decisiones y estrategias políticas están encaminadas a crear las circunstancias necesarias para dar pie a la actuación del ejército, los informantes del puesto santiaguino han comunicado que, en el ámbito privado, éste es un hecho político aceptado en general. (58) La postura de los democristianos llevó al Partido Comunista chileno, tradicionalmente moderado, a concluir que había dejado de ser viable el consenso político con la oposición  y a adoptar una actitud más militante que dio lugar a profundas divisiones con respecto a la coalición de Allende. (Op. Cit., pág. 106).

13. "Inmediatamente después del golpe de estado, la estrecha colaboración de la que hablaba Kissinger adoptó la forma de un respaldo diplomático entre bastidores y de una postura favorable a la prestación de ayuda necesaria para proseguir los actos de represión.

1 14 de septiembre, la delegación estadounidense en las Naciones Unidas recomendó encarecidamente al nuevo gobierno chileno que enviase a `un representante destacado, carismático y despierto a Nueva York sin dilación' con el objeto de que ofreciese una justificación convincente del derrocamiento de Allende y rebatiera las duras críticas de soviéticos y cubanos. Los funcionarios estadounidenses en la ONU trabajaron codo a codo con los diplomáticos chilenos a fin de presentar el golpe como algo supuestamente positivo. En Santiago el embajador David instó a los miembros de la recién establecida Junta Militar a `reclutar' la ayuda de los democristianos con el fin de resolver `el problema de imagen' surgido con respecto al resto del mundo. La idea desembocó en una gira de los integrantes más destacados del Partido Demócrata Cristiano de Chile por América Latina y Europa concebida para justificar el golpe en público y financiado en secreto por la CIA". (Op. Cit., pág. 139).

14. "A través de programas de acción política, la CIA también promovió de modo landestino la imagen del nuevo régimen. En octubre de 1973, la base santiaguina financió en secreto la visita a distintos lugares del mundo de un grupo de destacados democristrianos con el fin de justificar el derrocamiento militar [del gobierno de Allende] En este viaje, que duró más de un mes, participaron dirigentes del partido tales como Enrique Krauss, Pedro Jesús Rodríguez, Juan de Dios Carmona y Juan Hamilton. (21) `El partido concibió el plan de enviar un escuadrón de la verdad a cierto número de capitales latinoamericanas y europeas con el fin de exponer las circunstancias que provocaron el golpe de estado en Chile y explicar la asociación del PDC con la Junta Militar en tal situación', manifestaba la dirección de operaciones de la CIA en un memorando secreto destinado al Comité 40, presidido por Kissinger. `Por desgracia, el partido no ha tenido tiempo para recuperarse de la sequía financiera sufrida en tiempos de Allende, y por lo tanto', según el memorando, era necesario proporcionar a sus integrantes ayuda monetaria de modo clandestino" .(Op. Cit., pág. 145).

15. "El 15 de octubre, el Comité 40 dio el visto bueno al financiamiento provisional de los proyectos propagandísticos diseñados para mejorar la imagen de la Junta. Entonces, la CIA procedió a renovar y rectificar las subvenciones destinadas a los partidos políticos a los que había ayudado para derrocar a Allende. El 26 de diciembre, la Agencia propuso reestructurar el presupuesto para el año fiscal 1974 a fin de respaldar al Partido Nacional - descrito como `el partido del gobierno- con 580.666 dólares. Según la propuesta de la CIA, el PN `considera que si logra convertirse en el abanderado del gobierno no necesitará más respaldo financiero de Estados Unidos.

La Agencia también sugirió reanudar el financiamiento encubierto del Partido Demócrata Cristiano, incluidos los pagos prometidos antes del golpe de estado, junto con una subvención clandestina que permitiese al partido, rayano en la bancarrota, subsistir durante el año siguiente al golpe. A finales de noviembre, la CIA trató de ajustar el presupuesto para el programa de acción política del PDC durante el año fiscal 1974 a 685. 150 dólares y solicitó otros ciento sesenta mil para financiar al partido desde diciembre de 1973 hasta abril de 1974.(23) Ante la reserva que mostraba el Departamento de Estado respecto de la continuación de los proyectos de acción política en Chile, la Agencia remitió algunas semanas más tarde al Comité 40 una propuesta secreta titulada: `Solicitud de (ciento sesenta mil dólares) para el Partido Demócrata Cristiano chileno'. En ella se pedía financiamiento para al menos tres meses y un `pago final' que permitiera al PDC pagar su nómina a principios de 1974 e independizarse tras doce largos años de ayuda clandestina por parte de Estados Unidos". (24)

El debate en torno a esos ciento sesenta mil dólares en lo más alto del escalafón del Departamento de Estado presidido por Kissinger evidencia que la determinación de respaldar a un régimen militar brutal se hallaba incluso por encima de la de prestar una mínima ayuda a un partido que, para Washington, había encarnado la mayor esperanza de la democracia chilena desde la Alianza para el progreso de John F. Kennedy. Muerto Allende, las razones que justificaban la intervención secreta para `preservar las instituciones democráticas de Chile' parecieron dejar de importar a los estadistas norteamericanos, aun a pesar de que el régimen que lo derrocó no estuviera haciendo otra cosa que desmantelar en forma sistemática esas mismas instituciones.

Solo un funcionario del Departamento de Estado -un analista de la Oficina de Inteligencia e Investigación (INR) llamado James Gardner, que trabajaba de enlace con la CIA en las operaciones secretas- pareció captar la clara hipocresía de la postura estadounidense. `Puede documentarse que el régimen actual de Chile es militarista, fascista, tiránico y asesino', declaró en febrero de 1974, en un memorando secreto con el que pretendía persuadir a sus superiores de la IRN a que [continuaran] respaldando la ayuda secreta al PDC chileno.

"También creo -sostenía- que puede documentarse que el PDC es una organización política decididamente democrática, tal vez la única de toda Latinoamérica. El costo financiero que nos piden que paguemos para tratar de hacer que el partido sobreviva es pequeño. ...La asistencia prevista sólo trataría de fortalecer a un elemento de la sociedad chilena que podría ser capaz de moderar los excesos del régimen. Me es imposible creer que nuestra aceptación de la Junta Militar deba comportar nuestra identificació n pasiva con sus más grotescas aberraciones" .

Gardner aducía asimismo una razón histórica: "Con la excepción de la ayuda que hemos brindado en el pasado a los elementos democráticos chilenos, no conozco ningún caso en el que nuestra intervención (encubierta) haya tenido otro efecto que el de favorecer a los sectores más conservadores o reaccionarios. Jamás hemos hecho nada en contra de la derecha, por extremista que ésta fuese. Si nos negamos a ayudar al PDC chileno ... habremos conservado intacto un record en el que me placería ver al menos un fallo, más aún si con ello se viesen beneficiados nuestros intereses."( 25)

Hubo otros funcionarios estadounidenses que secundaron la solicitud de una ayuda secreta mínima para el PDC [bajo la dictadura]. En una reunión con la CIA celebrada en noviembre de 1973, el subsecretario Harry Shlaudeman argumentó que una subvención clandestina permitiría que los democristianos respaldasen el nuevo régimen, aunque `debería concederse entendiendo que en una fecha u otra el partido estará acabado'. Shlaudeman hubo de reconocer que, si se ponía fin a la ayuda en aquellos momentos, `no lograríamos otra cosa que causarnos problemas a nosotros mismos, ya que parecería que lo único que nos interesaba era derribar a Allende'. La postura de la CIA, por otra parte, resultaba muy convincente: se hacía necesario respaldar al PDC si se quería que éste pudiese competir en lo político con los partidos de izquierda en el supuesto de que Pinochet devolviese el poder a la sociedad civil. De lo contrario `el cese súbito de la ayuda financiera prestada por el gobierno de Estados Unidos forzaría los ya mermados recursos del PDC antes de que tuviese la oportunidad de encontrar fuentes alternativas de ingresos -señalaron los funcionarios de la Agencia-, y lo que quizás es más importante, afectaría de un modo muy negativo a las relaciones que mantiene nuestro gobierno con el partido' (26). Tampoco carecía de peso el argumento del embajador Popper según el cual su respaldo a los democristianos era una forma de ayudar a la Junta Militar. Tal como lo expuso en un cablegrama, el financiamiento encubierto `ayudaría a influir sobre el PDC para que fortaleciese su política de mantener relaciones correctas con la Junta, secundar sus objetivos constructivos y evitar por todos los medios una ruptura declarada con el gobierno'.(27) (Op. Cit., págs. 146 a la 148.)

16. "El debate interno entre la CIA y el Departamento de Estado en torno al financiamiento secreto de los democristianos se prolongó hasta abril de 1974, sin llegar a resolverse. El 4 de ese mismo mes, el director de la Oficina de Inteligencia e Investigación, William Hyland,

elaboró un memorando en el que se oponía a lo que llamó `un asunto sucio... propiciado por un impulso de burócratas y agentes encubiertos' . A su parecer, debía informarse a Kissinger de que cualquier pago efectuado al PDC `nos expondría a la reacción del Congreso ante tan continuada intromisión en Chile'. No entiendo -añadía-, por qué seguimos respaldando a un partido político que, de hecho, se opone al gobierno que, según entiendo, estamos apoyando'. Sin embargo, el 18 de abril tuvo lugar una reunión entre el ex presidente chileno Eduardo Frei y el embajador Popper durante la cual el primero se refirió al delicado asunto del financiamiento clandestino, y tras el encuentro la embajada envió -a través de la CIA- un cablegrama especial en el que solicitaba el reembolso de los fondos que había gastado el PDC `durante los días culminantes de la lucha de la oposición civil contra el gobierno de Allende'. Popper aducía que `nos conviene mantener una relación minimamente satisfactoria con el PDC y evitar que se nos acuse de obrar de mala fe. [Frei] nos ha hecho ver -añadía- que si no cumplimos con nuestro compromiso (tachado), tal vez hagamos que se deterioren los contactos de que disponemos en el presente'.(29)

La intercesión del embajador propició, al menos un acuerdo: dado que la CIA había  prometido financiar al PDC antes del golpe y el partido había adquirido ciertos compromisos basado en dicha promesa, la Agencia iba a efectuar en secreto un último desembolso -ajustado teniendo en cuenta la inflación- para que los democristianos pudiesen cumplir los [compromisos] contraídos entre el 1 de julio y el 10 de septiembre. De este modo, los funcionarios estadounidenses podrían negar haber llevado a cabo operaciones políticas clandestinas tras el golpe si el Congreso de Estados Unidos o la Junta Militar Chilena les preguntaban al respecto. `Entendiendo que ello marcaría el final de nuestra ayuda clandestina al PDC, pienso que deberíamos autorizar el pago de los (cuarenta mil dólares)'. En un memorando de acción, secreto, del 11 de junio titulado 'Liquidación de la cuenta pendiente chilena' -al que se había añadido la anotación de `fuera de sistema' para ocultarlo a la burocracia del CSN -, el gabinete de Kissinger daba su visto bueno al `acuerdo entre el Departamento de Estado y la CIA `en relación con los compromisos clandestinos adquiridos con anterioridad al golpe de estado en Chile' (30). El 24 de junio, el Comité 40 autorizó este último desembolso. (31)

Oficialmente, el programa de intervención clandestina emprendido por la CIA doce años antes con el objetivo de apoyar a los democristianos concluyó el 30 de junio de 1974, cuando la Agencia puso en marcha diversos `planes de liquidación' para cerrar pisos francos, cuentas bancarias y otros mecanismos secretos empleados en esta operación de financiamiento. Otro tanto puede decirse de las operaciones encubiertas concebidas para respaldar a otros grupos políticos como el Partido Nacional, el Partido Demócrata Radical, y el Partido de Izquierda Radical. Hacia fines de junio, la CIA también había dado por terminadas las `actividades de propaganda encubierta' llevadas a cabo en torno a El Mercurio, considerado el más exitoso e influyente de los proyectos emprendidos en secreto en Chile con el fin de secundar la toma del poder por parte de los militares." (Op. Cit., pags 149 y 150.)

 

 

 

LA ENCUESTA DE CNN SOBRE PINOCHET - COMENTARIO

Enviado por: "Jaime Yanes Guzman"

http://ar.f607.mail.yahoo.com/ym/Compose?To=jyanesguzman@gmail.com&Subj=%20RE%3ALA%20ENCUESTA%20DE%20CNN%20SOBRE%20PINOCHET%20-%20COMENTARIO  pim_pin_serafin

Mar, 26 de Dic, 2006 4:48 am (PST)

No me cabe la menor duda que la encuesta de CNN sobre Pinochet forma parte del blanqueo de imagen mediático nacional e internacional que sobre el dictador, asesino, ladrón y traidor están empeñados en hacer los grandes grupos transnacionales y sus medios. Para ello CNN y el resto de la prensa no señalan en que consistía el "amor a la patria" que confiesa al elegir la carrera militar el dictador en su llamado testamento político. Por supuesto que la patria a la cual se refiere el "innombrable", es la patria de los grandes grupos económicos a los cuales favoreció y protegió en sus 17 años de sangrienta tiranía.

Confiesa el indigno que "por amor se pueden hacer muchas cosas buenas y muchas malas". Con qué descaro confiesa las cosas buenas y las malas, que son buenas para los privilegiados de siempre y que por ello son al mismo tiempo malas para los trabajadores y las capas medias del país. CNN no desenmascara al delincuente cuando con sus políticas marginaliza y empobrece a más de la mitad de la población del país, y lo logra asesinando, torturando, haciendo desaparecer, exiliando, cesanteando a cientos de miles de compatriotas. Y este forajido señala con no poco orgullo el haber entrado a la Gran Historia de Chile !!!, sin que ningún medio -ni menos CNN- denuncie las atrocidades que lo llevan a ocupar el rol más indigno: el de tirano cruel y traidor que supera al otro gran traidor: Gabriel Gonzalez Videla.

El cinismo llega a extremos cuando ya abiertamente confiesa que "por amor", como lo señala al comienzo, "El 73, (...) fue preciso emplear diversos procedimientos, como reclusión transitoria, exilios autorizados, fusilamientos con juicio militar". Pero su alma está tranquila porque "va a misa y comulga" y además tiene a un Cardenal que en nombre de la diósesis del barrio alto, por supuesto le agradecen "...a Dios todas las cualidades que le dió a Pinochet y todo el bien que hizo a nuetra patria" (...)

Y llama a "Que el señor valore todo lo bueno que hizo en la vida y lo acoja en su amor y que descanse en paz". Qué asco, señor, qué asco!!!!!

 

 

CHILE EN LA HORA DEL ASCO

Enviado por: "PATTY ARDILLA PARGA" patty.ardilla.parga@gmail.com   ardillaparga

LA HORA DEL ASCO

Por Roberto Brodsky

Son una vergüenza. Dan asco. No exactamente los pinochetistas, de los cuales cabe esperar homenajes y elegías, sino los otros. Da asco la columna de Pato Navia ponderando en el diario La Tercera la obra refundadora de un dictador cuyos delitos de sangre y venalidad han sido ampliamente acreditados por la justicia internacional. Pero también dan asco los panelistas de Tolerancia Cero que se muestran implacables contra la corrupción de medio pelo, pero que evidencian una tolerancia infinita para referirse a Pinochet con eufemismos y pasitos de esgrima. Dan asco los noticieros, la propaganda militar, el kitsch de la dictadura con sus viejos estandartes, recuerdos, anécdotas de cómo nos enriquecimos mientras una parte de la población permanecía en el exilio, en la cárcel, o atemorizada en sus casas. Así cualquiera cambia el país, Navia; lo cambia y se lo roba. Así cualquiera. Qué vergüenza. El especial de La Segunda a cargo de Gonzalo Vial es un asco de principio a fin. Y los foros, con esos panelistas aterrorizados de llamar dictador a un dictador, ladrón al ladrón, terrorista a un promotor del terrorismo de Estado. Con ecuánimes palomas quieren despedir al que los escupió en la cara.

¿A qué le tendrán miedo? ¿A quedarse sin pega? ¿A perder rating? Son una vergüenza. Dan asco los especiales de prensa que El Mercurio y Copesa echaron a la calle para historiar la muerte del militar más sangriento de la historia de Chile, cómplice en los crímenes de sus propios camaradas de armas y quien celebró como un ahorro fiscal el hallazgo de dos y más cadáveres en un mismo ataúd cuando se revelaron las tumbas clandestinas del régimen. ¿No se darán cuenta que al hacerlo entonan loas al sentimiento de venganza? ¿Qué están promoviendo una justificada patada en el culo cuando no un pistoletazo cada vez que vuelven a humillar a esos familiares con sus crónicas de alabanza? No, tienen que llorar para darse cuenta. Y en la Escuela Militar, ¿acaso todavía no saben leer para informarse de que el último comandante en jefe antes de Pinochet fue Carlos Prats, quien voló por los aires con un bombazo digitado desde Chile? Honores de Comandante en Jefe a un gorila golpista es cosa de asco, de vergüenza, pero así es. ¿Qué país escondido revela la muerte de Pinochet? Da pánico prestar atención a la incapacidad ya no política de los dirigentes concertacionistas, sino simplemente cívica para deslindar el bien del mal, como si no existiesen ya esas categorías: matar empata con modernizar, torturar oponentes empata con exportar manzanas, gobernar por el miedo empata con redactar una nueva Constitución.

¿De qué están hablando estos papeluchos del equilibrio? ¿Qué país es éste que da asco leer la prensa, ver la tele, escuchar la radio? ¿Por qué están todos de acuerdo en respetar la memoria penal de un tirano? Qué asco, qué complejo arrastran para dejarle a la historia, es decir a los otros, un juicio condenatorio que los tribunales escamotearon una vez más, tal cómo Carlos Cerda tuvo de el buen criterio de señalar en medio de la opereta funeraria.

Porque se trata de esto, finalmente. Augusto Pinochet falleció el 10 de diciembre en la más absoluta impunidad penal, y sólo Belisario Velasco, vaya por donde, fue capaz de orientar a la opinión pública de manera sintónica con los sentimientos de la gran mayoría, y si no, al menos con los valores que se supone sostienen a una democracia: respeto a las minorías, libertad de expresión, elección libre e informada, transparencia y probidad en el gasto público. Pinochet repitió de curso en todas estas materias de Estado, pero hete aquí que el burro es homenajeado por testarudo. Vaya democracia la que nos legó el cabrón. Un asco, una vergüenza para todos.

Contra lo que puedan pensar quienes todavía están leyendo esta columna, la muerte de Pinochet no me alivia de nada. La pérdida no de vidas, sino de nociones comunes para entenderse o disentir, es irremontable, tal como lo hemos visto en estos días. Nada nos devolverá lo extraviado bajo la bota. Recuerdo a un amigo que perdió a su padre, fusilado en Calama por la Caravana de la Muerte, y me contó su sentimiento de inutilidad cuando Pinochet quedó preso en Londres. Los oponentes festejaban la medida, intercambiaban mails, alentaban la extradición a España, pero él había quedado frío. Ni la horca que colgó a Mussolini salvaba su distancia. Esto puede ser un argumento para las columnas de Hermógenes a favor de la impunidad, pero no importa: se lo regalo como la muerte del sapo. El resarcimiento es un concepto judicial, no humano. Y el tema de Pinochet, que es el tema del odio en Chile, trata de vidas humanas.

Qué quieren: soy nacido el 57, fui educado en una democracia representativa, mi padre era comunista y me llevaba de la mano el año 63 a ver los actos de Frei Montalva para enseñarme a escuchar opiniones distintas a la suya. A los 15 años se acabó la lección. Pertenezco, según una encuesta publicada recientemente en La Tercera, a ese minoritario 20% de la población que sabe distinguir entre un dictador y un presidente, un militar y un criminal, un hombre que ladra y otro que piensa, un lamebotas y un liberal. Somos minoría en el país, sin duda. Y a mucho orgullo. Presumo que para esa minoría no es la hora de festejar ni de llorar la muerte de Pinochet. Es la hora del asco, de la vergüenza.