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Opinión

EL PRESIDENTE DE LA CUT DEBE RENUNCIAR

CHILE: EL PRESIDENTE DE LA CUT DEBE RENUNCIAR

 

 

  1. La canción es muy sencilla. El Presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, Arturo Martínez, ratificó el 16 de junio el precio del salario mínimo impuesto, decidido y basculado por los tecnócratas del bloque en el poder, es decir, el Ministro de Hacienda, el del Trabajo y los patrones organizados en la Confederación de la Producción y el Comercio. Así, la cifra miserable quedó en $ 159 mil pesos mensuales (300 dólares). Estaba en $ 144 mil pesos. Rápidamente, 24 horas después de colocarse el monto preestablecido por arriba, el parlamento lo aprobó en tiempo récord. La nomenclatura de la Iglesia Católica propuso hace algún tiempo un “salario mínimo ético” de $ 250 mil pesos mensuales, pero la patronal suele ofender hasta los intermediarios de Dios cuando contravienen sus intereses.

 

  1. Arturo Martínez, sin preguntarle a nadie, propuso 3 mil pesos más (6 dólares), pero no siempre se gana. Como futbolista teatralmente derrotado, a la salida de las supuestas negociaciones, el socialista que dirige la CUT e integró la misma lista en las elecciones internas del Partido Socialista que ganó Camilo Escalona  otra vez (puntal de la Presidenta Bachelet), manifestó “que hizo lo mejor que pudo”. Sin embargo, los millones de trabajadores afectados duramente por los números del salario mínimo no sonrieron comprensivamente. Menos sus hijos.

 

  1. En el Chile actual, producto de la desaceleración económica mundial, el alza de los alimentos y la energía (petróleo y gas), la destrucción de los derechos sociales elementales (la educación, la salud, la previsión social y la vivienda), la inflación galopante, el trabajo precario y tercerizado, y la especulación del capital, la vida vale tan cara que el 80 % de la población (según el propio gobierno) está obligado a endeudarse para llegar a fin de mes. De acuerdo a investigaciones independientes, aproximadamente, el 30 % de los asalariados y asalariadas del país recibe el monto del sueldo mínimo como renta mensual. Son 300 dólares en una economía donde el kilo de pan cuesta 2 dólares (y es el alimento esencial de la mayoría), el kilo de arroz 2 dólares, un kilo y medio de leche en polvo 14 dólares, el kilo de tallarines 1 dólar,  100 gramos de café 4 dólares, un arriendo habitacional familiar mensual promedio casi 200 dólares, y  el transporte público promedio por persona al día dos dólares. Como, primero la dictadura militar de refundación capitalista, y luego los gobiernos civiles de la Concertación, han privatizado tanto los derechos sociales, como la antigua propiedad social, el salario (fetiche de la desgracia popular) que perciben los trabajadores es el único medio para sanarse, educarse, alimentarse, transportarse, pernoctar, calentarse en el invierno y sobrevivir, en general,  en el Chile de 2008. Los programas sociales del gobierno resultan absolutamente simbólicos, acotados e insuficientes. La pequeña y mediana empresa –donde se desempeña un alto porcentaje de asalariados- no tiene mercado propio, se destruye ante sus limitaciones crediticias y la reevaluación vertical del peso, y está obligada a vender sus productos al precio dictado por las grandes corporaciones comerciales y cadenas de supermercados, de propiedad monopólica y giros jurídicos multiplicados hasta el infinito para traba ejemplar de la sindicalización con alguna capacidad de negociación.

 

  1. La Central Unitaria de Trabajadores, que hasta el golpe de Estado de 1973 se llamaba Central Única de Trabajadores y aglutinaba a más de un 30 % de la fuerza laboral chilena, hoy, con Arturo Martínez a la cabeza, contiene un número penoso del ínfimo porcentaje de sindicalización chileno (es decir, la CUT congrega a una fracción del poco más del 10 % de trabajadores asociados a un sindicato, donde sólo un 7 % tiene capacidad legal para negociar colectivamente).  Como Martínez es un disciplinado militante de un partido de gobierno, se ha convertido en un inmejorable pacificador social, mediador de conflictos laborales (árbitro funcional de la patronal), y extensión de las políticas antipopulares del Ministerio del Trabajo y Hacienda. El hombre balbucea demagógicamente cada 1 de mayo a nombre de los asalariados, y en los hechos, legitima la desigualdad sin nombre de la sociedad chilena.

 

  1. Ciertamente, las condiciones salariales y laborales de los trabajadores y trabajadoras del país no variarán una partícula hasta que no aumente sustantivamente el tonelaje orgánico y político de la clase desheredada, es decir, hasta que no se provoque el proceso complejo de liquidación significativa de la alienación y el miedo que impone la patronal desde las fábricas, oficinas y el Estado. Los trabajadores han dado muestras de mayor convicción y voluntad de pelea –al menos económica- en los primeros años del siglo XXI que en la década muerta de los 90. Sin embargo, todavía es absolutamente insuficiente para establecer un nuevo ciclo de lucha de clases explícito, masivo, de alta frecuencia, y en clave jugada por la independencia política y un proyecto de país anticapitalista. Ello es indiscutible. Pero algo totalmente distinto es, desde la presidencia de la multisindical más importante del país, rubricar las cifras de un salario mínimo infame, sin siquiera intentar movilizar la fuerza hasta ahora acumulada. Si es sabido que el monto del sueldo mínimo es producto de un acuerdo por arriba y a la derecha entre Hacienda y la patronal, ¿Por qué validarlo con la firma de la CUT? ¿No resultaría infinitamente más digno y políticamente coherente con los intereses de los trabajadores, deslegitimar la negociación de los poderosos, golpeando la mesa y denunciando de cara a las mayorías nacionales la imposición brutal del capital y su minoría beneficiaria?

Aquí la canción es sencilla. Por decoro, por honor, por coherencia básica, porque la CUT no es ningún trampolín para ser parte de la próxima planilla de candidatos a diputado, porque la sobrevida de las grandes mayorías no merecen la escasez de ética elemental expresada; porque la memoria de tantos militantes sociales se honra en la lucha y no en la subordinación; porque las condiciones económicas, sociales y políticas atentan cotidianamente contra los intereses de los más, de los que mueven auténticamente y producen, en todos los ámbitos, la riqueza pésimamente distribuida en Chile, el Presidente  de la multisindical, Arturo Martínez, debe renunciar. Pero no solamente por razones axiológicas, sentimentales o de pura mala gestión, sino, sobre todo, porque la presencia, estilo y contenidos de conducción de los asalariados organizados y no organizados en manos de un “representante” de esta naturaleza, confunden, obstruyen, disciplinan para bien de los de arriba, reproducen las condiciones de injusticia material del Chile actual, y postergan, una vez más, la recomposición de la clase asalariada sobre sus objetivos estratégicos y demandas políticas y económicas históricas.

 

Andrés Figueroa Cornejo

Miembro del Polo de Trabajador@s por el Socialismo

 

Junio 18 de 2008         

TRABAJADORES DE BANEFE DEL HOLDING SANTANDER OTRA VEZ A LA CARGA

Se aproxima la huelga

CHILE: TRABAJADORES DE BANEFE DEL HOLDING SANTANDER OTRA VEZ A LA CARGA

 

En un nuevo capítulo de movilización sindical, los trabajadores y trabajadoras de Banefe -empresa asociada al multimillonario holding del Grupo Santander España- junto a la Confederación de Trabajadores Bancarios y a la Federación de Sindicatos del Grupo Santander, se apostaron durante dos horas en la casa matriz de la institución financiera, en pleno centro capitalino,  para protestar por la nula respuesta de la empresa a sus demandas.

 

Luego de la manifestación realizada por los empleados de Banefe el 5 de junio pasado para lograr establecer una mesa de negociaciones, el lunes 16 de junio se constituyó la primera reunión de Negociación Colectiva entre los funcionarios y los representantes empresariales.

 

Los trabajadores y trabajadoras de una de las fuerzas de venta más importantes del Grupo Santander ganan un salario de $ 53 mil pesos (100 dólares) más comisiones, en un contexto de alta contracción crediticia, lo que, en la práctica, produce que los empleados obtengan remuneraciones promedio de $ 180 mil pesos (240 dólares, cuando el kilo de pan está a 2 dólares, al igual que la media diaria en el gasto de transporte).

 

La Presidenta del Sindicato de Trabajadores de Banefe Multinegocios, Jackeline Herrera Calderón, señaló que están reivindicando “un salario base de $ 200 mil pesos (400 dólares), dinero para locomoción y colación, y un  bono de fin de conflicto de $ 2 millones de pesos por funcionario.” Sin embargo, durante la primera cita con la contraparte, la empresa negó la posibilidad de acceder al petitorio, arguyendo que “no hay fondos”.

 

En 2007, el Grupo Banco Santander España rentó en Chile  $ 308.646,6  millones de pesos (más de 600 millones de dólares). En el ranking de  utilidades de todas las empresas del país, sólo estuvo bajo las ganancias obtenidas por la industria del cobre y la celulosa, principales sectores productivos chilenos. Los resultados del Grupo Santander en el período enero-marzo de 2008, en términos de rentabilidad, alcanzó la cifra sideral  de $ 206.343,3 millones de pesos (más de 400 millones de dólares). Esta vez sólo fue superado por la industria cuprífera. Asimismo, el Grupo Santander, en la actualidad, ocupa el quinto lugar mundial de las corporaciones bancarias con mayores utilidades.

 

La próxima reunión entre los trabajadores y la administración empresarial se realizará el miércoles 18 de junio y la última, el viernes 20 de junio. Ya la siguiente semana, dependiendo de la oferta final de la mandante, los empleados podrían votar la huelga legal.

  

 

Andrés Figueroa Cornejo

Miembro del Polo de Trabajador@s por el Socialismo

 

Junio 17 de 2008

El doble estándar de Chile

El doble estándar de Chile

Miguel Ruiz

Rebelión

Hace unos dias falleció en Panamá el Director General de Carabineros de Chile, José Bernales, junto a su esposa y otros miembros de esa Institución policial al sufrir un accidente en el helicóptero en que viajaban. También fallecieron algunos funcionarios panameños.

La muerte del señor General, me cuentan algunos amigos desde Chile y lo he leído además en los medios chilenos, suscito un inusitado sentimiento de congoja y pena por tan lamentable pérdida. Chile entero estuvo de duelo. Como se puede apreciar, Chile no ha perdido aun la capacidad de ponerse triste cuando muere un compatriota. La propia señora presidenta, nos cuenta un articulista, suspendió una gira que realizaba en el interior del país, es conveniente decirlo porque la señora presidenta viaja mucho al exterior, no se pierde ninguna cumbre, ninguna cita (por estos días estará en Ottawa aunque en el horizonte no se ve ninguna cumbre). A tal punto que los mal pensados acostumbran decir que mandatario o mandataria que viaja mucho, deja el país para capear el temporal político interno. Pero es claro que en el caso de la señora presidenta no existe ese problema, tiene a todo el país "socialmente cohesionado" detrás de sus autoridades porque en esa tierra "copia feliz del edén" no hay contradicciones de ningún tipo, de ninguna naturaleza, todos, absolutamente todos los chilenos son iguales ante la ley y la distribución de la riqueza. Agrega el articulista que la señora presidenta sostuvo con voz entrecortada por la emoción sentirse desolada y triste por el fallecimiento del señor General. "Siento -dijo- un gran dolor desde el punto de vista de la perdida de un gran hombre, de un gran Director General de Carabineros, de un tremendo liderazgo". Señala que estaba al borde de las lagrimas y buscando interpretar el sentimiento de toda la gente.

Por su parte un político de extrema derecha, de un partido creado en dictadura y para apoyar la dictadura de Pinochet, dijo en el limite de su resistencia emocional "el general del pueblo". Como se puede ver ni un asomo de imitación. Es pura y simple coincidencia que Tony Blair, cuando era Primer Ministro del Reino Unido haya dicho en una situación parecida, se trataba del accidente en que falleció Diana, a quien el catalogo como "La Princesa del Pueblo" y así quedo para la historia.

Una angustiada corte de obispos, curas, empresarios, políticos de toda laya, periodistas. Los medios de comunicación puestos al servicio de tan magna oportunidad lograron crear un ambiente propicio para la veneración. Solo falto alguien que propusiera canonizar al señor General.

Carabineros es la policía militarizada de la Republica de Chile. Su pasado reciente no es lo que se podría llamar ejemplar. A partir del golpe de estado del 11 de septiembre de 1973 se forjo un oscuro y perverso historial. El mismo día 11, es una muestra de lo que señalo, el General Cesar Mendoza a quien el Presidente Salvador Allende marco para siempre en la ignominia como el "General rastrero" - "que solo ayer manifestara su solidaridad y lealtad al gobierno" - se autodenomino Director General, para ello tuvo que pasar por sobre 8 o 9 generales mas antiguos que el. Con ese cargo paso a ser miembro de la tristemente celebre Junta Militar encabezada por Pinochet. El pueblo lo apodo "mendocita" por sus "pocas luces". El cuerpo de carabineros de Chile se convirtió en una institución represora y efectiva en esa cobarde tarea, ya que por poseer cuarteles en cada lugar habitado del país tenia contacto directo con quienes debía perseguir, torturar, asesinar o hacer desaparecer. Yo conocí la antigua provincia de Bío-Bío en el centro sur de Chile. Era una provincia, en general, de una población no muy numerosa, pero en promedio paso a ser una de las mas reprimidas. Todos saben, en Chile, que ahí se realizaron las horrendas masacres de Mulchén y Laja. Los asesinatos de campesinos en Santa Bárbara, de campesinos, obreros y estudiantes en Los Ángeles, etc. Para completar esa terrible tarea perpetraron uno de los mas alevosos y crueles crímenes que se tenga memoria. A mediados de los anos ochenta secuestraron y degollaron a tres destacados profesionales de izquierda creando con ello un sentimiento de terror y horror pocas veces visto. En el ambiente descrito se formo y sirvió en la Institución el General José Bernales.

Pero, quien es el General señor José Bernales ? Casualmente me encontraba en Chile cuando fue nombrado Director General de Carabineros. Le pregunte a un oficial quien era este personaje, me contesto es un funcionario muy religioso. Desde luego no tenían porque decirme que era un religioso conservador y ahora se menciona muy cercano al Opus Dei, nada menos. Este señor General, publica una nota de Indymedia, "hizo su carrera en el periodo mas oscuro de la dictadura". A fines de la década del 70 fue asignado a la Comisaría 29 de Fuerzas Especiales y mas tarde a la Dirección de Inteligencia de Carabineros. En 1992 logra ser nombrado General y asignado a la séptima zona de Maule primero y luego a la novena de la Araucanía, lugar donde se dio conocer por su extrema violencia represora en contra de la lucha del pueblo mapuche, mediante la elaboración y puesta en marcha de la llamada Operación "Paciencia". Cuando es nombrado Director General curiosamente, como siempre, son reconocidos en el, especialmente por las autoridades, los "logros'" obtenidos en lo que llamaron su misión "pacificadora". Otra mas. No hay que olvidar que la historia señala que en el pasado le llamaron de igual manera a las operaciones de extermino de la población indígena. La mencionada Indymedia agrega también que el General Bernales fue conocido por sus intervenciones en política, una posición extremadamente conservadora sobre la comunicación, la sociedad y la democracia y que se caracterizo por criminalizar la lucha social y actuar con extrema dureza en los conflictos sociales. Durante su gestión fueron asesinados el obrero Forestal Rodrigo Cisterna, en un hecho que conmovió al país y donde se alzaron muchas voces para pedir a la señora presidenta que condenara este asesinato, pero ella no se conmovió, ni estuvo al borde de las lagrimas: solo guardo un discretísimo silencio. También fue asesinado el estudiante universitario, mapuche, Matías Catrileo. Luego, es asesinado por una brutal paliza, propinada por carabineros, el joven Johnny Cariqueo Yáñez. En el mandato, como Director General de Carabineros, del senor Bernales, sucedieron una serie de violaciones a los derechos humanos de todos quienes tuvieron el infortunio de estar bajo la prisión de las Fuerzas "Especiales". Eso y algo mas es lo que se sabe hasta ahora. Puede que surjan novedades en el futuro.

Parece estar claro que Chile no es un país de contradicciones, cada una de las autoridades, especialmente, sabe a quien debe defender y venerar. Pero, de seguro que no será un mapuche, un obrero o un estudiante...

Leído en el Programa "Encuentros" - sección "Punto de Vista"- de la Radio de la Universidad de York, Toronto - junio del 2008 

 

SALARIO MÍNIMO: LAS CIFRAS DE LA MISERIA Y EL DESPEÑADERO DEL SOBREENDEUDAMIENTO

CHILE: SALARIO MÍNIMO: LAS CIFRAS DE LA MISERIA Y EL DESPEÑADERO DEL SOBREENDEUDAMIENTO

 

 

  1. El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) –organismo dependiente del gobierno central-, de acuerdo a su último informe emitido hace una semana, correspondiente a abril de 2007, indica que el quintil (20 %) más pobre de la población chilena tiene un ingreso mensual para una familia de 4 personas de $ 177, 041 pesos (310 dólares aprox.), pero gasta $ 303,518 pesos (600 dólares). El segundo quintil ingresa $ 312,414 pesos (poco más de 600 dólares), pero gasta $ 404.145 pesos (800 dólares). El tercer quintil obtiene un ingreso mensual de $ 453,065 pesos (900 dólares), pero gasta $ 514,225 pesos (más de 1,000 dólares). El cuarto quintil promedia un ingreso de $ 670,587 pesos (menos de 1,400 dólares), pero  gasta $ 697,997 (1,400 dólares). Y el quinto quintil, es decir, el 20 % de los chilenos que está en la cumbre de la pirámide social, ingresa como promedio $ 1,681,182 pesos (más de 3,000 dólares), y gasta $ 1,489,154 (menos de 3,000 dólares); es decir, es el único 20 % de la sociedad que cuenta con cierta capacidad de ahorro. Los datos revelan con claridad dramática los niveles de endeudamiento estructural que la gran mayoría de las familias del país  debe asumir para sobrevivir. Últimamente, la banca, emulando a los países centrales, ha comenzado a limitar los créditos “de alto riesgo” (en todos sus niveles) como medida precautoria ante una eventual debacle provocada por la morosidad y el no pago de las deudas contraídas por empresas y personas. Las cifras oficializadas por el INE sólo dan cuenta de abril de 2007. Pero únicamente en agosto del año pasado comenzaron a vivirse los primeros temblores de la crisis subprime originada en el corazón de Usamérica, y pocos meses después, la crisis del alza alimentaria a nivel planetario que se agregó a la del precio del petróleo (que Chile debe importar casi en su totalidad) producto de la especulación financiera, los agrocombustibles y el cambio climático. Sólo meses después de que el INE entregó los números apuntados arriba, se produjo la desaceleración económica, el drama de la energía, el aumento disparado de los cereales, los lácteos y las verduras, y la inflación galopante que, a mayo de 2008, bordea el 9 %, golpeando con especial crudeza la economía de los trabajadores y los pobres.

 

  1. Entre el quintil 1 y el 4 se encuentra el 80 % de los chilenos. Sólo un 20 % de la población pertenece a la fracción social con menudas posibilidades de ahorro y acceso a los mejores bienes y servicios ofrecidos por el mercado. Ese mismo quintil privilegiado participa en más de un 50 % del ingreso total. Menos de la mitad del ingreso se distribuye hacia abajo, entre los cuatro quintiles mayoritarios.

 

  1. El 20 % más pobre de los hogares chilenos gasta $ 110,873  mensuales (poco más de 200 dólares) en alimentos y bebidas; $ 19,488 pesos (40 dólares) en vestuario y calzado; $ 45,156 pesos (casi 100 dólares) en vivienda; $ 19,248 pesos (40 dólares) en muebles y cuidados de la casa; $ 10,069 pesos (20 dólares) en gastos de salud; $ 46,913 pesos (90 dólares) en transporte y comunicaciones; $ 10,634 pesos (20 dólares) en recreación y esparcimiento; $ 14,123 pesos (casi 30 dólares) en enseñanza; y $ 27,013 pesos (alrededor de 50 dólares) en otros bienes y servicios. En el otro extremo, el 20 % de los hogares con mayores ingresos gasta $ 219,212 pesos (más de 400 dólares) en alimentos y bebidas; $ 70,726 pesos (130 dólares) en vestuario y calzado; $ 221,451 pesos (más de 400 dólares) en vivienda; $ 131,970 pesos (260 dólares) en muebles y cuidado de la casa; $ 85,931 pesos (más de 150 dólares) en salud; $ 381,325 pesos (casi 800 dólares) en transporte y comunicaciones; $ 66,645 pesos (140 dólares) en recreación y esparcimiento; $ 95,851  pesos (casi 200 dólares) en enseñanza; y $ 216,043 (más de 400 dólares) en otros bienes y servicios.

 

  1. En estos días el gobierno de Bachelet, discute a puerta cerrada con un grupo de dirigentes sindicales de la funcional Central Unitaria de Trabajadores (CUT) el salario mínimo, precio del trabajo que percibe alrededor de un 30 % de los asalariados. Sin embargo, tras los formalismos, el precio del salario mínimo es materia negociada y concluida entre el Ministerio de Hacienda y la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC, multigremial de la patronal en Chile), cuyos paradigmas de fijación de los valores de la remuneración mínima responden exclusivamente a sus intereses de clase. En este sentido, y de manera pavorosamente clásica, el Estado reproduce su contenido burgués en todas sus dimensiones y quehaceres. Los impotentes representantes de la peregrina nomenclatura de la CUT, con el camarada de partido político de la Presidenta Bachelet, el socialista Arturo Martínez a la cabeza, hacen pantomimas de negociación, muecas fotográficas y reuniones de utilería.

 

  1. Los de arriba dicen emplear para el cálculo del reajuste del salario mínimo, entre otras variables, el crecimiento económico, el cual ha sufrido una importante desaceleración producto de la crisis cíclica del capital (crisis inmobiliaria usamericana) y la crisis estructural (especulación del precio del petróleo y de los alimentos). Sin embargo, en los hechos, las limitaciones del propio capital nunca han obrado de manera realmente positiva en las rentas de los trabajadores en los últimos 35 años. Durante la década de los 90 del siglo pasado, las tasas de crecimiento de Chile superaron el 7 %, lo cual fue a engordar los bolsillos del gran capital y ni con la teoría del “chorreo” o “rebalse” se vieron beneficiados los trabajadores. En la actualidad, el cobre, la banca, la industria celulosa y las grandes tiendas comerciales obtienen utilidades históricas, pero mantienen a los asalariados de esas áreas bajo la expoliación del subcontratismo, la precariedad del empleo y salarios que no guardan relación alguna con la ganancia de las empresas.

 

  1. El bloque en el poder (concertacionista, aliancista, empresarial), muy suelto de cuerpo, argumenta que un aumento real  del salario mínimo dañaría a la pequeña y mediana empresa que da trabajo a alrededor del 70 % de la fuerza laboral chilena. Lo que callan convenientemente, es que las PYMES al permanecer condenadas a un patrón de acumulación capitalista cuya matriz estratégica ordenadora responde a los intereses absolutos del gran capital, jamás fueron posibilitadas de construir mercados propios. De esta manera, las pequeñas y medianas empresas –víctimas de créditos esquivos, insuficientes y sin horizontes de desarrollo- están obligadas a vender sus productos a los precios impuestos monopólicamente por las  grandes corporaciones y cadenas comerciales, que en su tranco voraz, destruyen micro industrias y empleo. A ello se suma el impacto perverso de los Tratados de Libre Comercio, cuya formulación asimétrica y desigual respecto de las economías más desarrolladas, liquida a diario pequeñas empresas producto de las desregulaciones de importaciones y nula protección a  las PYMES. Como si fuera poco, la revaluación del peso, efecto de la caída vertical del dólar, vuelve incompetentes las exportaciones chilenas y facilita el ingreso masivo de importaciones a precios sin competencia local.

 

  1. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la estimación del salario mínimo debe construirse de acuerdo “a las necesidades de los trabajadores y de sus familias habida cuenta del nivel general de salarios del país, del costo de la vida, de las prestaciones de seguridad social y del nivel relativo de otros grupos sociales.” Sin embargo, la dirección de la Central Unitaria de Trabajadores, dice negociar un salario mínimo de $ 160,000 pesos (230 dólares) estos días, toda vez, que la cifra permanece extraordinariamente distante de los requerimientos elementales de una familia, incluso bajo el nivel de la pobreza, según las propias coordenadas gubernamentales. Asimismo, Arturo Martínez, Presidente de la CUT, propone un reajuste que llegue a $ 180,000 pesos (240 dólares) el 2010, en base a proyecciones inflacionarias. Si el 20 % más pobre de los chilenos obtiene un ingreso (ni siquiera una renta, la cual es parte del ingreso) para una familia de 4 personas de $ 177,041 pesos, pero gasta, a punta de sobreendeudamiento, $ 303,518 pesos mensuales hoy, las cifras de la CUT están a años luz de resolver el tema del consumo para la sobrevivencia de los más castigados por el modelo. Según diversos analistas, la discusión y relevancia del salario mínimo deberían atenuarse o perder importancia a través de los procesos de negociación colectiva de los trabajadores. No obstante, producto, en gran medida, de las políticas antipopulares y de desmantelamiento de las organizaciones de los trabajadores desde los albores de los gobiernos civiles postdictadura, sólo un 7 % de la fuerza laboral chilena está facultada de manera legal para negociar colectivamente. El 93 % de los más de 6 y medio millones de asalariados, no. Lo anterior, considerando además, que las negociaciones colectivas, por sí solas, no garantizan en los hechos mejoramientos sustantivos de renta y mejoramiento de condiciones de trabajo producto de un Código Laboral completamente descompensado a favor del capital y la patronal, que incluso auspicia el reemplazo de trabajadores en tiempos de huelga. Como si fuera poco, el salario mínimo, y el fetiche de la remuneración en general, se convierte en la única vía para enfrentar el creciente costo de la vida, en un marco -impuesto militarmente primero por la dictadura pinochetista y luego continuada y perfeccionada por los gobiernos de la Concertación- donde los derechos sociales ligados a la salud, la educación, la previsión social y la vivienda, meridianamente garantizados por la existencia de un parcial Estado de Bienestar hasta 1973, han sido privatizados a lo largo de las últimas tres décadas. De este modo, el salario se ha transformado en el instrumento material exclusivo para determinar la calidad de vida de los chilenos, en uno de los países con la peor distribución del ingreso y la riqueza en el planeta. Ni todos los programas sociales agregados por la Concertación han abreviado la brecha sideral entre la minoría dueña de todo, y las grandes mayorías que sólo cuentan con su fuerza de trabajo para subsistir.

 

  1. Los números del salario mínimo ilustran inmejorablemente la plataforma económica y el sostén político e ideológico dominante en Chile. Tal cual como está la CUT –apéndice triste del gobierno-, los sectores, agrupaciones, sindicatos, federaciones, y trabajadores no organizados demandan la construcción de una refundación del movimiento de los asalariados en clave anticapitalista y de  independencia política de los intereses de la clase que produce la riqueza en la sociedad. La conducción domesticada de la actual CUT sólo perpetúa las condiciones de la pobreza de los trabajadores, y replica afinadamente la estrategia del gran capital en Chile. Entre la lucha y la condescendencia amaestrada, más allá del estado de las fuerzas atomizadas de los trabajadores (cuyas causas serán materia de otro artículo), los padres de la clase asalariada –Luis Emilio Recabarren y Clotario Blest- siempre optarían por la lucha. Larga tarea y proceso duro queda para los trabajadores que con honestidad, pero todavía desatados, persiguen con claridad la promoción de los intereses de los de abajo. Al respecto, nuevamente, la unidad, la disciplina mínima, la generosidad, el desalojo de cierta vocación de minoría de algunos, son las bases nucleares para la reconstitución de un sindicalismo a la altura de los requerimientos históricos de las grandes mayorías. De lo contrario, la agonía del modelo estructuralmente desigual de los poderosos, se prolonga dolorosamente y gana tiempo precioso para su reordenamiento y reproducción tutelar.

 

Andrés Figueroa Cornejo

Miembro del Polo de Trabajador@s por el Socialismo

Junio de 2008      

LA TRAGEDIA DE LA EDUCACIÓN DE CLASES Y LA COSMÉTICA DE BACHELET

CHILE: LA TRAGEDIA DE LA EDUCACIÓN DE CLASES Y LA COSMÉTICA DE BACHELET

 

 

  1. En el emblemático frontis de la Casa Central de la Universidad de Chile, casi al frente del Palacio de La Moneda , a metros del Ministerio de Defensa, en el centro de la avenida más importante del país, y en el corazón político y público de una nación de 16 millones de habitantes, por algunas horas, se mantuvo enarbolada la bandera chilena, hasta que tuvo que ser retirada, por fuerza de ley y mano policial, debido a que en vez de la estrella solitaria del emblema, los estudiantes de la principal casa de estudios superiores del país, pusieron allí un signo peso ($). Es apenas una acción simbólica de protesta ante el intento por consagrar a través de la llamada Ley General de Educación, un sistema de enseñanza impuesto en dictadura, que ahora quiere remozar la Concertación por presión de la movilización multitudinaria de los estudiantes secundarios el 2006 y por las protestas en curso de jóvenes y profesores. La LGE , en resumen, sacraliza las desigualdades estructurales del modelo educacional del país fundado en la competencia y la ganancia, y hace trizas el mito burgués de la enseñanza como vía de movilidad social. No es extraño, en absoluto, que en un país donde se inauguró el recetario neoliberal a nivel mundial y hoy es la economía más abierta y, por tanto, más dependiente de los movimientos del capital a nivel planetario, la sociedad de clases construida (a esta hora, casi estamental) haya convertido los derechos sociales ligados a la salud, la previsión social y la educación en pura mercancía, fetiche de los infortunios populares y núcleo de los privilegios de la minoría que manda.

  

  1. En la madrugada de los 80, bajo plena dictadura militar de refundación capitalista, se dictó la nueva Ley General de Universidades que, básicamente, liberalizó la oferta de educación superior en Chile, permitiendo que las universidades privadas impartieran carreras que estaban reservadas a las, entonces, universidades públicas. La Universidad de Chile –alma mater de la excelencia académica y la promoción de profesionales de inmejorable nivel desde 1852-, fue reorganizada por el pinochetismo. Sus sedes regionales fueron atomizadas respecto de su sede metropolitana y transformadas en universidades locales. En la actualidad, ellas forman parte de las denominadas 24 “universidades tradicionales”. La universidades “públicas” continúan contando con aportes directos del Estado, pero son proporcionalmente menores que en los años 60 y 70. Debido a ello, las universidades tradicionales dejaron de ser gratuitas y fueron obligadas al autofinanciamiento, lo que, en general, ha dañado la producción de conocimientos, el ejercicio de la extensión académica, y ha impuesto en los hechos, lógicas de rentabilidad en todos sus niveles, absolutamente reñidas con los objetivos asociados al desarrollo integral del país y la búsqueda de nuevos saberes. Bajo este paradigma, las universidades tradicionales son el reverso del carácter ontológico inaugural de la universidad en la historia de la humanidad y en Chile.

 

  1. Asimismo, en 1980 comenzó el proceso de municipalización de la educación  preescolar, básica y media, bajo la ilusión de los beneficios de la descentralización administrativa del sistema, pero sobre la verdad de dar los primeros pasos hacia la privatización absoluta de la enseñanza escolar en Chile. En rigor, se pasó de un Estado Docente, fundado en una democracia burguesa de carácter desarrollista y de alto intervencionismo estatal, a un Estado Subsidiario que impuso por la fuerza del monopolio de las armas la neoliberalización de la enseñanza, y su nueva situación en tanto contenedora de una renovada naturaleza mercantil y normada por las leyes irracionales del mercado.

 

  1. A la fecha, los resultados de la municipalización de la enseñanza corresponden a una de las debilidades estructurales del Estado desmantelado. En concreto, sólo la mitad del sistema permanece administrado por la municipalidades y recibe magros recursos estatales (alrededor de $ 30 mil pesos mensuales por alumno (60 dólares)), mientras más del 40 % de la matrícula pertenece al sector particular subvencionado por el Estado, y alrededor de un 10 % es totalmente privado (en este sector se invierte por alumno un promedio de  $ 150 mil pesos (300 dólares)). Dejando a un lado las observaciones fundadamente críticas respecto de las pruebas estandarizadas a las cuales son sometidos permanentemente los niños y jóvenes de todo el sistema escolar, ellas revelan las relaciones de desigualdad de clases que se reproducen de manera geométrica en el complejo educacional.. Las escuelas y liceos municipalizados, y gran parte de los particulares subvencionados (donde los padres deben costear un segmento del gasto educativo de sus hijos) ponen a este territorio de la enseñanza muy por debajo de los  niveles, tanto del Continente, como del mundo. Por su parte, la educación privada continúa campeando en todas las pruebas, pese a que, en términos comparativos, sus resultados son menores que el de los establecimientos privados del resto del mundo.

 

  1. El prestigioso intelectual y doctor en Economía de la Educación , Juan Casassus, respecto de la manida y sobreusada etiqueta descontextualizada de “calidad” de la enseñanza muy en boga en el Chile actual, señala que “el concepto de calidad –que es un concepto propio del mundo de la economía y no de la educación- surge a inicios de los 80, precisamente durante los gobiernos  más deseosos del control centralizado y conservadores de USA (Reagan) y del Reino Unido (Tatcher). Bajo estos gobiernos fue cuando se configuraron las ideas de contar con contenidos mínimos (core currículo), se iniciaron las instalaciones de los sistemas nacionales de evaluación y se pusieron estándares por doquier. Es sorprendente notar cómo la lógica empresarial  se ha introducido –subrepticiamente- en el pensamiento colectivo acerca de la educación.  De manera gruesa, y sin matices, podemos decir que la lógica empresarial es la de la empresa que se encuentra en competencia con otras empresas en un cierto rubro y que su leitmotiv es hacer un buen negocio. ¿En qué compiten? En la colocación  de sus productos. La idea es que el producto sea percibido por los consumidores como siendo de mejor calidad que los otros, o que su producto sea de calidad comparable, pero de menor costo de producción. En síntesis; mercadeo y homogeneización de procesos. Esto funciona en un contexto de libre empresa, con baja regulación estatal, gestión y de mercados abiertos. (…) En los últimos 25 a 30 años ha ocurrido un giro ideológico con respecto a la educación: se ha instalado un ethos empresarial, en un área que tenía un ethos humanista. (…) (Esta vuelta de tuerca) ha contribuido a aumentar el individualismo, el egoísmo, la desigualdad, la rivalidad, la desconfianza, el desmembramiento del tejido social, el consumismo, la alienación, las adicciones, la tristeza y la violencia.  (…) La idea es que la privatización produce competencia y la competencia produce calidad. (Pero) Según las mediciones, la calidad no ha mejorado, y la privatización ha generado desigualdad en las escuelas. Más del 50 % de la matrícula está en el sector privado. En los países con buena educación, las escuelas privadas casi no existen.”

 

  1. Los gobiernos de la Concertación se han concentrado en la cobertura escolar –especialmente castigada durante la dictadura militar- y la “reforma educacional”, propiciada como estrategia conductora del ámbito a lo largo de los casi 20 años de gobiernos concertacionistas.. De este modo, ha parido la Jornada Escolar Completa (JEC) y la creación de infraestructura ante la pudrición literal de los antiguos establecimientos escolares. Sin embargo, más allá de las apariencias, desde el bloque en el poder administrado transitoriamente por la Concertación , en los hechos, tanto el aumento de cobertura, como la  JEC , persiguen la proletarización de la marginalidad social infantil y juvenil (calificación mínima necesaria para que el ejército de pobres que atosigan los recintos escolares “entiendan órdenes básicas”, y se subordinen de mejor manera a los requerimientos de la explotación capitalista en la actual fase, sin que ello signifique, necesariamente, un mejoramiento auténtico en las condiciones de pobreza de origen; sino sólo el aumento de la oferta laboral que impulsa los salarios a la baja). Asimismo, la JEC , busca mantener a los escolares alejados de sus familias –consideradas de alto riesgo social- el mayor tiempo posible, no importando el tipo de actividades o de no actividades que realicen en los establecimientos escolares. El objetivo es mantener acuartelados a los estudiantes, lejos de familias “peligrosas”, con poquísima instrucción,  asociadas al trabajo informal y obligadas a la delincuencia por la miseria y la ignorancia. Así, la escuela y el liceo funcionan ortopédica y profilácticamente ante un entorno de pobreza, para mejor disciplinamiento y control de los futuros trabajadores peor pagados por el sistema. Los educadores son sólo peones que vehiculan y reproducen las referencias simbólicas matrices de la clase dominante, y se encuentran entrampados en demandas salariales sin fin y en el contrasentido de procurar instruir –algunos a educar- a más de 40 alumnos por curso, cuando las recomendaciones mundiales hablan de 20 estudiantes por curso si se busca, en efecto, mejorar la enseñanza. Sin embargo, como las escuelas y liceos operan como guarderías ligadas a “factores de protección ambiental”, los maestros deben cumplir roles pedagógicos, psicológicos, de asistencia social, policiales y otros más distantes todavía de la docencia. Pero no importa; en el sistema escolar municipal financiado por el Estado y en gran parte del privado subvencionado, ya no existe gran diferencia entre la gendarmería y el ejercicio de la enseñanza. Sin embargo, los niños siempre retornan a su casa y, como reos, deben volver al día siguiente a la escuela. Como estímulo perverso para los docentes, en esta dimensión, los profesores son pagados de acuerdo a la asistencia de los alumnos, y no de acuerdo a sus buenas clases –aunque reciben bonos simbólicos si pasan con excelencia la llamada Evaluación Docente, medición inscrita en la estrategia global de la ideología burguesa que produce la desigualdad educativa en Chile-. Mientras tanto, las pruebas nacionales e internacionales a las cuales son sometidos los estudiantes, invariablemente, repiten los resultados de la enseñanza de la sociedad de clases: la minoría privilegiada obtiene los mejores puntajes, y la mayoría pobre, los peores. ¿Qué se obtiene con pesar una y otra vez a la criatura si no se le alimenta y simplemente se sostiene su desnutrición?

 

  1. La Ley General de Educación (LGE) que pretende, formalmente, superar o readecuar contextualmente la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza  -última imposición jurídica del pinochetismo antes del comienzo de los gobiernos civiles post dictadura- fue gatillada inicialmente por la multitudinaria movilización de los escolares de Chile y la favorable opinión pública que lograron construir el 2006. No obstante, y como suele ocurrir y obrar en tiempos de democracia burguesa u oligarca, la Presidenta Bachelet aniquiló el movimiento juvenil, desnaturalizando sus objetivos mediante la instalación de un Consejo Asesor Presidencial para la Calidad de la Educación , de carácter meramente consultivo y sugerente. En abril de 2007, el Ejecutivo presentó el Proyecto de Ley  que establece la Ley General de Educación. En síntesis, el ordenamiento jurídico consagra la educación privada subvencionada, apurando mayores requisitos para montar establecimientos en manos de particulares, y transparentando la información de sus resultados, contenidos curriculares, y objetivos educacionales. El Proyecto, que en esa fecha fue firmado por la después desaforada ex Ministra de Educación, Yasna Provoste –debido a la mala entrega  de recursos fiscales a establecimientos subvencionados (!)- afirma que la administración particular de las escuelas y liceos subvencionados no debe tener fines de lucro. Lo anterior se reduce a que, los sostenedores, entre cuyos requisitos está contar con  10 millones de pesos (20 mil dólares) e infraestructura “adecuada”, no podrá lucrar en negocios distintos al giro educacional, y deberá transparentar e informar sus cuentas. Para ello, el proyecto de ley –aplaudido por la derecha política y duramente criticado por los escolares, universitarios y profesores- contempla la eventual creación de una Superintendencia de Educación con fines fiscalizadores. En su conjunto, el cuerpo legal fija como paradigma dominante, la mantención de la educación privada subvencionada sólo que, en teoría, más supervisada ante las cifras extraordinarias de ganancia e incluso alta concentración de la propiedad de la administración escolar, sin resultados “positivos” de acuerdo a los criterios del propio modelo. De esta manera, el sistema educativo ajusta su estrategia privatizadora, aminorando la opacidad estructural de la llamada “libertad de enseñanza”. El resto del proyecto únicamente legaliza en un todo conquistas de la propia sociedad en orden a prohibir la discriminación o expulsión escolar de  muchachas embarazadas, jóvenes homosexuales, y la ratificación curricular de contenidos asociados al cuidado del medio ambiente y la tolerancia. Sin embargo, como reina de manera hegemónica la enseñanza privada subvencionada, es decir, la tabla de hierro de la ganancia en el mundo de la enseñanza, la ley es papel mojado, fraseología democratista, articulado de buenas intenciones, y simple perfeccionamiento de la matriz educacional inaugurada por el pinochetismo y  la refundación capitalista en el país. El Proyecto tanto actualiza jurídicamente las nuevas maneras de reproducir la vieja y clasista visión de los intereses de los poderosos, que en los últimos días, junto con los estudiantes y profesores en la calle, un grupo de parlamentarios ha levantado una serie de indicaciones al proyecto que, de acogerse, la derecha histórica ha amenazado (a la boliviana) con no votar la LGE , argumentando que Bachelet “no hace honor a la palabra empeñada”. En este sentido, la derecha histórica se refiere al acuerdo firmado ya entre la Presidenta y ese sector para aprobar un cuerpo legal que deja las cosas intactas, salvo la posible “transparentación” del negocio educativo. Nada más vale decir que en el mundo, en un porcentaje absolutamente mayoritario (por ejemplo, en USA, en un 80 %) la educación es estatal. Los gobiernos de la Concertación , más papistas que el Papa, aplican a rajatabla los manuales de diseños educativos probadamente fracasados y provenientes de la ultra liberal más ortodoxa y antipopular.       

 

  1. En el 2006, cientos de miles de escolares abarrotaron las calles de las principales ciudades de Chile, exigiendo una mejor educación, testimoniando las injusticias y desigualdades ominosas de la enseñanza de una sociedad de clases. El 2008, comienza nuevamente el movimiento, con la participación parcial y  absolutamente insuficiente del profesorado, encapsulado en demandas economicistas y gestos menudos, cuando lo que se precisa es de una verdadera gesta del conjunto de los trabajadores y el pueblo para contrarrestar el poder de quienes formularon y reproducen una educación que condena a los niños y jóvenes a un futuro gris y sin posibilidades. Otra vez la Central Unitaria de Trabajadores brilla por su ausencia, mientras los escolares y universitarios no logran por sí mismos, dibujar hegemónicamente el horizonte de una enseñanza de nuevo tipo. El pueblo observa con simpatía la lucha estudiantil, aporta con una moneda en el tacho que los estudiantes emplean para sostener sus movilizaciones y paros. Sin embargo, ni la simpatía, ni la solidaridad simbólica, construyen la fuerza necesaria para plantear las demandas de fondo que requiere la transformación de la enseñanza en el país, esto es, la desmunicipalización de la educación, la mayor dotación de recursos, el fin de la educación privada subvencionada y el cambio de paradigma impuesto por las instituciones patronales locales y mundiales para beneficio de sus intereses. Mientras las muchachas y muchachos chilenos dan lecciones de dignidad y claridad en sus objetivos, el conjunto de la sociedad se mantiene embotada, inactiva, como si el problema no involucrara las fibras cardinales que causan la tragedia cotidiana, probada una y mil veces, de la consagración de una educación para ricos bajo la dinámica del capital y la ganancia, contra una enseñanza necesaria, fundada en un proyecto de desarrollo para bien de las grandes mayorías, lejos del lucro y más cerca de la felicidad y emancipación humanas.    

 

Andrés Figueroa Cornejo

Miembro del Polo de Trabajador@s por el Socialismo

Junio de 2008

LAS ESTADÍSTICAS DEL DESASTRE Y LA CRISIS DE LA DEMOCRACIA BURGUESA POST DICTADURA

CHILE: LAS ESTADÍSTICAS DEL DESASTRE Y LA CRISIS DE LA DEMOCRACIA BURGUESA POST DICTADURA

 

  1. Una reciente encuesta realizada por el CIEPLAN, Libertad y Desarrollo, PNUD y el Centro de Estudios Públicos (que en jerga dominante, podrían denominarse, instituciones de centro derecha) sobre la percepción de la comunidad respecto del sistema de partidos políticos y el ámbito electoral (más de 1500 personas, de más de 18 años, con un rango de error de más o menos un 3 %) arroja cifras reveladoras respecto de la crisis de la democracia oligarca implementada luego de la dictadura militar, tras el pacto interburgués que mantuvo y mantiene incólume los pilares del patrón de acumulación capitalista sobre el cual se inauguró el gobierno de la Concertación en los albores de la década pasada.

 

  1. De acuerdo a los resultados del estudio, un 43 % está de acuerdo con el actual tipo de democracia, a un 30 % le da lo mismo, y alrededor de un 20 % prefiere un gobierno autoritario. Un 81 % manifiesta que la democracia existente es “regular o mala”, y un 53 % no se siente representado por ninguna de las agrupaciones del sistema político. Asimismo, un 49 % piensa que el paradigma actual de democracia debe modificarse completamente, contra un 38 % que plantea que debe mantenerse. También, un 63 % de los encuestados prefiere que existan grandes, pero pocos bloques políticos, contra un 24 % que opina lo contrario. Un 88 % dice interesarse “algo” o “nada” en la política.

 

 

  1. Hasta aquí, las cifras ponen en cuestión de manera nuclear, sustantiva y coyunturalmente definitiva, la pésima percepción de los opinantes respecto del sistema político dominante. Lo que ni Pinochet  logró luego de 17 años de tiranía, crimen y refundación capitalista, lo ha conseguido, con creces y estructuralmente, la democracia antipopular del bloque en el poder con 18 años de administración gubernamental en el cuerpo. La hegemonía propugnada desde arriba por los dueños de todo, cuyos intereses se observan extraordinariamente bien representados en el conjunto de instituciones y dimensiones del Estado y el mercado, ha tenido un éxito asombroso. Desde el primer gobierno de la Concertación, encabezado por el otrora golpista, Patricio Aylwin, las vigas maestras del pacto patronal digitado por el Pentágono han funcionado sobre la reproducción, perfeccionamiento, disciplinamiento de la industria, dispositivos e ideas fuerza de la alienación y subordinación de los trabajadores y el pueblo a la presente estrategia de control social y maximización de recursos acaudalados por la minoría privilegiada. La ley invisible de los de arriba dice: la política para los políticos. Es decir, la política para las camarillas profesionales, añosas, repetidas, entrampadas en tramas palaciegos muy lejos del pueblo y muy al alero de los intereses de la clase privilegiada, al puñado de empresarios que, en resumen, son los auténticos mandarines del quehacer nacional. Con el peregrino argumento de “proteger la democracia”, la Concertación durante casi dos décadas se ha dedicado a castigar sistemática y declaradamente cualquier intento de organización de los intereses de los trabajadores y el pueblo. Lo que la Concertación no coopta o controla, simplemente lo reprime con la brutalidad de clase que, esta vez, de manera meridianamente más solapada, le ofrece la ilusión jurídica de habitar un Estado de Derecho. Con la policía, el ejército y la televisión, el bloque en el poder, transitoriamente concertacionista, domestica, norma, atemoriza y disciplina la organización y expresiones incipientes de los de abajo en la lucha por demandas hoy mínimas. Casi resulta una perogrullada decir que las condiciones de lucha y reconstitución de las fuerzas sociales y políticas de los intereses de las grandes mayorías golpeadas por el capital en la actualidad resultan superlativamente más complejas que durante los 60 y que incluso durante la lucha contra la dictadura en los 80. Junto con las desventajosas relaciones de fuerza a nivel mundial en desmedro del trabajo contra el capital, el sobredicho derrumbe de los socialismos históricos, y la mundialización y hegemonía –más allá de las crisis cíclicas de las cuales se alimenta como condición para su propia reproducción- del capital financiero y especulativo, se agrega la vergonzosa adquisición sistémica de muchos cuadros o militancia popular, anticapitalista hasta un minuto antes de la salida de Pinochet del Ejecutivo, y hoy, parte de la corte en pleno derrumbe del sistema político que todavía reina en Chile. Aquí la clave está asociada a que la agonía del modelo antipopular puede gozar de una larga duración hasta que las fuerzas de los trabajadores y el pueblo no logren convertirse en alternativa, proyecto, horizonte posible, semilla de sociedad nueva.

 

  1. Para mayor abundamiento, el 94 % de los encuestados manifiestó que no donaría un peso a las campañas de ningún partido político, y un 82 % señaló que tampoco el Estado debe hacerlo. Un 63 % de los consultados se inclinó por la opinión de que los partidos políticos son los principales responsables de obstruir la aprobación de leyes en el Parlamento, y un 78 % no le encuentró “ninguna virtud” a los partidos políticos. Como si fuera poco, el 55 % piensa que los partidos “privilegian sus intereses por sobre los intereses del país”; un 52 % que “están muy divididos en grupos”; el 44 % “que no representan los intereses de la gente”; y el 33 % que facilitan la corrupción del Estado”. En este contexto, es fácil concluir que la aprobación en un 83 % de los encuestados contra un 16 % respecto de que el voto debe ser voluntario y no obligatorio, tiene más que ver con una mirada de profunda sospecha sobre los alcances efectivos del voto, más que con una inspiración libertaria.

 

 

  1. De todos modos, no puede plantearse, como algunos nostálgicos de la manu militari lo querrían, que los resultados de la encuesta expresan una suerte de fascistización de la sociedad chilena. En esa dimensión, la mayoría de los consultados está por la participación en igualdad de condiciones de la mujer en el ámbito público; la mayoría está por elecciones primarias abiertas y no tras bambalinas o a puerta cerrada; la mayoría aprecia la participación aunque no la ejerza; la mayoría está porque los chilenos en el extranjero puedan ejercer su derecho a voto.

 

  1. Existen varios datos relevantes para las iniciativas anticapitalistas chilenas. Resulta un síntoma significativo de la crisis de la democracia oligarca que un 21 % de las personas encuestadas –la gran mayoría, jóvenes- indiquen que su no inscripción a los registros electorales es motivada “Como una forma de protestar contra el sistema”; y que un 15 % no se inscriba “Porque en las elecciones ya no hay grandes cosas en juego”. Estos solos datos, provenientes de un estudio que cualquier intérprete del poder podría consignar como “grave”, denuncia la fragilidad de la representación institucional,  la falta de credibilidad de las generaciones jóvenes en relación al orden de los de arriba, y abriga un amplio campo de trabajo y construcción política para beneficio de los objetivos estratégicos de los trabajadores y el pueblo, y las grandes mayorías. Las cifras indican con claridad que, una vez más, los jóvenes –trabajadores, estudiantes y pobres- son la madera del futuro, la materia sensible y en potencia de la emancipación social. En otra batería de respuestas, vale considerar con relevancia estratégica, que para los encuestados la política y sus expresiones orgánicas, con el fin de cobrar confianza y crédito en la comunidad, en un 64 % deben “Conectarse con los problemas reales de la gente”; en un 37 %, “Centrar la discusión pública en temas importantes para el país y no en problemas personales”; en un 33 %, “Presentar propuestas de cambio”;  en un 31 %, “Sancionar con fuerza cuando un miembro del partido se involucra en actos ilegales”; y en un 27 %, “Actuar en forma unida y superar sus divisiones internas”.

 

  1. El desempleo aumentó en mayo casi un punto respecto de los últimos 12 meses producto de la desaceleración económica. Una nueva industria salmonera de capitales japoneses (Salmones Antártica) desaparece, dejando a casi 300 trabajadores cesantes (los que se agregan, al más de millar de obreros despedidos de Marine Harvest y Mainstream); y la crisis energética “desluce” la competitividad de Chile respecto del Perú para el capital inversionista, destruyendo con su deslocalización, industria y fuerza de trabajo (¿Con el tiempo no podría ocurrir la ironía feroz de observar la Plaza de Armas de Lima llena de chilenos, exiliados económicamente, vendiendo sopaipillas y baratijas y viviendo hacinados, sin decoro alguno y sin derechos?). Mientras el precio de los salarios cada día pierde valor; el 20 % más bajo en la tabla socioeconómica diseñada por los sociólogos del poder (que no los más pobres de Chile, cuya contabilidad rara vez se publica) que obtiene, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), un ingreso familiar de $ 177.041 pesos mensuales (para 4 personas), gasta $ 303.518 pesos al mes. Es decir, se endeuda mediante los diversos instrumentos crediticios existentes en el mercado, en casi el doble de lo que percibe realmente. El segundo quintil, tiene un ingreso familiar mensual de $ 312.414 pesos, y gasta $ 404.145 pesos. El tercero, obtiene un ingreso familiar mensual de $ 453.065 pesos, y gasta $514.225. El cuarto quintil cuenta con un ingreso familiar mensual de $ 670.587, y gasta $ 697.893 pesos. Sólo el quintil socioeconómico más alto, que gana  $ 1.681.182 pesos, gasta $ 1.489.056 pesos; es decir, es el único segmento –muy minoritario, por lo demás- con cierta capacidad de ahorro. La gran mayoría de las familias chilenas, simplemente debe endeudarse para vivir. Debido a  la irracionalidad especulativa en la dotación de créditos de consumo sin requisitos, se abren peligrosísimas expectativas en las posibilidades de pago en el corto y mediano plazo, teniendo a la vista un marco contextual marcado por la baja tendencial del crecimiento; la inflación creciente; el aumento lento, pero sin pausa del desempleo; el aumento del precio de los alimentos y la energía; la refrigeración salarial y la revaluación permanente del peso. La masa multimillonaria de pesos en  compromisos de pago o microcréditos  de consumo para beneficio del capital financiero especulativo y como forma patológica de revertir el pobre poder adquisitivo de los ingresos familiares van construyendo las condiciones de una variante de la crisis económica que, a inicios de los 80, se reveló, por motivos no iguales, pero asociados, a uno de los períodos más dramáticos en el ámbito económico (y, por tanto, en todas las dimensiones del quehacer humano) del siglo pasado en Chile.

 

  1. Finalmente, la Concertación y la Alianza por Chile se rompen la cabeza por ordenar las respectivas habitaciones de una misma pensión compartida. Una nueva grieta política signa la actualidad sin pueblo de la Concertación con la ofensiva del PPD- PRSD de llevar lista propia, independientemente del PS y la DC, para las municipales que deben votarse hacia fines de 2008. La clase política de la Concertación ligada al Partido Socialista y a la Democracia Cristiana, en conjunto, castigan la decisión de sus “camaradas”, temiendo que esta práctica pueda reproducirse en las parlamentarias y presidenciales de 2009, debilitando aún más al conglomerado en el Ejecutivo al interior de la Concertación y ante la opinión pública. Uno tras otro, la pre candidata DC, Soledad Alvear, el pre candidato (tapado, todavía) Ricardo Lagos Escobar, y la propia Presidenta Bachelet han emitido opiniones unidimensionales para frenar la medida. Sin embargo, el PPD y PRSD continúan acuartelados en sus posiciones. Por su parte, la derecha histórica y fascista agrupada en la UDI, manifiesta su propio melodrama con la no reelección de su provisorio presidente, Hernán Larraín. Ambos rostros del bloque en el poder, en el último tiempo, han protagonizado delicados casos de corrupción. El gobierno, por una parte, con el mal uso de recursos destinados al tratamiento de los chilenos que padecen el VIH Sida; y la UDI, con los incidentes de corrupción en algunos de sus municipios. Ambas situaciones han sido sólo flor de un día en los medios de comunicación de masas, expresando así una suerte de acuerdo “entre caballeros” de anular o bajar el perfil de la publicidad de situaciones que involucren desfalcos públicos. En este sentido, la descomposición explícita del bloque en el poder, apresura su agotamiento de sentido. Como un sistema cerrado, hace tiempo se alimenta de sus propias evacuaciones; y paulatina y derechamente crea con cada movimiento su implosión y desmoronamiento. En síntesis, cada día que pasa, es una exigencia más para las fuerzas anticapitalistas en reconstitución en orden a ponerse a la altura histórica que demandan los acontecimientos. De la gradería a la cancha hay un salto. La vocación unitaria, de lucha, de mayorías y de poder, tendrán que ser el gatillo que impulse el salto necesario.

 

Andrés Figueroa Cornejo

Miembro del Polo de Trabajador@s por el Socialismo

Mayo 30 de 2008

 

Tranzar sin avanzar, o el nuevo modo de hacer politica de comunistas, humanistas y cristianos de izquierda

TRANZAR SIN AVANZAR, O EL NUEVO MODO DE HACER POLÍTICA DE COMUNISTAS, HUMANISTAS Y CRISTIANOS DE IZQUIERDA

 

 

                                                                                                   Guillermo Muñoz

                                                                             Bloque por el Socialismo Revolucionario

 

“Avanzar sin tranzar”. No se quien inventó la consigna que como símbolo del proceso revolucionario chileno ganó aquí las calles y fue conocida mundialmente.

Las dos palabras de la consigna eran todo un programa político: reflejaban la necesidad de expropiar con rapidez la propiedad burguesa e imperialista para debilitar y retrazar la contra revolución que se preparaba, al mismo tiempo que organizábamos a nuestras propias fuerzas para el combate, desechando cualquier sueño pacifista, armando ideológica y militarmente a los explotados.

En el primer período las masas avanzaron como una chispa que enciende la pradera. El cuartelazo del Coronel Souper no fue suficiente para poner en el avión del exilio al presidente y cancelar “la revolución” por decreto castrense. Cuando Allende y parte de la UP transó en organizar a las masas para la lucha y ante el boycot patronal llamó al ejército a co gobernar sin haberlo previamente limpiado de golpistas, el avance se convirtió en la derrota que hoy todos lloran y que algunos todavía atribuyen a los “ultras”, a la “maldad imperialista” o la debilidad numérica de nuestras filas.

A treinta y cinco años de la derrota y a contrapelo de un conjunto de crisis que azotan al capitalismo mundial, los partidos más fuertes de la “izquierda extra parlamentaria” chilena olvidan su propia historia reciente y tranzan con el enemigo.

En nombre de la “lucha contra la exclusión” comunistas y cristianos de izquierda acuerdan pactos electorales con la Concertación gobiernista en 50 comunas. En cuanto a los humanistas hoy se sabe que también “conversan” con los partidos de gobierno para ser incluidos en la repartija parlamentaria.

Los que ayer no más negaban algún rasgo izquierdozo a la Concertación y sus gobiernos porque habían sido disciplinados administradores del modelo neoliberal heredado de la dictadura y habían mantenido en la marginalidad y la pobreza a un número considerable de trabajadores pudiendo gastar enormes recursos del cobre que atesoran con total insensibilidad. Los que criticaron a Frei por proteger al dictador preso en Inglaterra y a Lagos por su obsecuencia con la derecha criolla y los yanquis. Los que criticaron a la Bachelet por mantener el lucro en la educación, embaucar y cansar a los pingüinos con promesas y largas mesas de discusión, los que acusaron a este gobierno por corrupto, inepto y cara dura por el crimen social del Transantiago, marcharán con sus intactas callosidades faciales en las municipales de Noviembre, codo a codo, sonrientes con sus antiguos adversarios a pedir el voto del pueblo chileno.

En la cultura anglosajona eso se llama “enviar una señal equivocada” a los ciudadanos.

En este tipo de acciones, el de orinar y defecar sobre los principios que se dijeron defender, el léxico chilensis es más rotundo y feroz y la sabiduría popular ya les encontrará un nombre, como ayer  motejó como “renovados” a los que abandonaron la izquierda y fueron a comer y profitar en la bien servida mesa de la derecha.

Como llamará el pueblo a esta camada de comunistas, humanistas y cristianos de izquierda? Los “excluidos” tal ves?

Las direcciones partidarias de estos tres partidos olvidan que Juntos Podemos tuvo en las pasadas municipales una votación que se acercó al 10% debido al discurso crítico de la derecha y del gobierno, a la independencia del accionar y al levantamiento de un  programa de gobierno que enfilaba al socialismo.

Tomás Hirsh mismo discrepó de los comunistas que votaron en segunda vuelta por Bachelet : la Concertación era la otra cara de la derecha. Que le dirán ahora al simple poblador, al minero que se detendrá para escucharlos, al temporero siempre incrédulo y olvidado, a la mujer “maltratada” que miraba esperanzada la micro de Tomás?

Ya que hay cristianos en la IC y probablemente también en las filas humanistas, podríamos tratar de explicar la movida como un pecadillo de conciencia de unos cuantos dirigentes (as) “de poca fe”, que aburridos de la exclusión y no sintiéndose con la energía y la disciplina indispensable para construir  a mediano plazo una opción de izquierda anticapitalista, anti imperialista y anti Concertación (Acta fundacional del Juntos Podemos de Diciembre de 2003) decidieron el “camino corto” de unirse al enemigo de ayer.

Pero no en vano empecé recordando la triste historia de la UP hace 35 años (recordar la Historia sirve, entre otras cosas, para no repetirla): transaron y perdieron. Es lo que pasará con Chávez si no profundiza su revolución. Es lo que le está pasando a Evo Morales, vacilante y reformista, donde la derecha y el imperio le han subvertido casi la mitad de la nación. Es lo que ya le pasó hace un par de semanas a los comunistas y otros izquierdistas que transaron apoyando al desprestigiado gobierno centrista de Prodi y fueron barridos del parlamento al cual tanto amaban pertenecer, abriendo, de paso, las puertas para que volviera el fascista Berlusconi.

 

Ahora que en estos días recordamos los 125 años de la muerte de Marx, sería bueno recordar algunos puntos clave de su teoría de alianzas contenida en el Manifiesto Comunista.

Dice el joven Marx y su camarada Engels:

ACTITUD DE LOS COMUNISTAS ANTELOS DIFERENTES PARTIDOS DE OPOSICION

Después de lo dicho en el capítulo II, la actitud de los comunistas respecto de los partidos obreros ya constituidos se explica por sí misma, y por tanto su actitud respecto de los cartistas de Inglaterra y los partidarios de la reforma agraria en América del Norte.

Los comunistas luchan por alcanzar los objetivos e intereses inmediatos de la clase obrera; pero, al mismo tiempo, defienden también, dentro del movimiento actual, el porvenir de ese movimiento. En Francia, los comunistas se suman al Partido Socialista Democrático [*] contra la burguesía conservadora y radical, sin renunciar, sin embargo, al derecho de criticar las ilusiones y los tópicos legados por la tradición revolucionaria.

En Suiza apoyan a los radicales, sin desconocer que este partido se compone de elementos contradictorios, en parte de socialistas demócratas al estilo francés, en parte de burgueses radicales.

Entre los polacos, los comunistas apoyan al partido que ve en una revolución agraria la condición de la liberación nacional; [140] es decir, al partido que provocó en 1846 la insurrección de Cracovia [27].

En Alemania, el Partido Comunista lucha al lado de la burguesía, en tanto que ésta actúa revolucionariamente contra la monarquía absoluta, la propiedad territorial feudal y la pequeña burguesía reaccionaria.

Pero jamás, en ningún momento, se olvida este partido de inculcar a los obreros la más clara conciencia del antagonismo hostil que existe entre la burguesía y el proletariado, a fin de que los obreros alemanes sepan convertir de inmediato las condiciones sociales y políticas que forzosamente ha de traer consigo la dominación burguesa en otras tantas armas contra la burguesía, a fin de que, tan pronto sean derrocadas las clases reaccionarias en Alemania, comience inmediatamente la lucha contra la misma burguesía.

Los comunistas fijan su principal atención en Alemania, porque Alemania se halla en vísperas de una revolución burguesa y porque llevará a cabo esta revolución bajo condiciones más progresivas de la civilización europea en general, y con un proletariado mucho más desarrollado que el de Inglaterra en el siglo XVII y el de Francia en el siglo XVIII, y, por lo tanto, la revolución burguesa alemana no podrá ser sino el preludio inmediato de una revolución proletaria.

En resumen, los comunistas apoyan por doquier todo movimiento revolucionario contra el régimen social y político existente.

En todos los movimientos ponen en primer término, como cuestión fundamental del movimiento, la cuestión de la propiedad, cualquiera que sea la forma más o menos desarrollada que ésta revista.

En fin, los comunistas trabajan en todas partes por la unión y el acuerdo entre los partidos democráticos de todos los países.

Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Las clases dominantes pueden temblar ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar.

¡ PROLETARIOS DE TODOS LOS PAISES, UNIOS !

 

Como será fácil observar el manifiesto plantea que los comunistas deben apoyar a un amplio número de partidos democráticos e incluso “ lucha al lado de la burguesía, en tanto que ésta actúa revolucionariamente contra la monarquía absoluta, la propiedad territorial feudal y la pequeña burguesía reaccionaria.”Y luego añade: “Pero jamás, en ningún momento, se olvida este partido de inculcar a los obreros la más clara conciencia del antagonismo hostil que existe entre la burguesía y el proletariado”.

Los comunistas chilenos de hoy podrán pensar que el Manifiesto respalda su postura. Pero en 1916, Lenin escribe, en medio de el fragor de la Primera Guerra Mundial de los imperialismos de la época, su “El Imperialismo: fase superior del capitalismo”, donde observa que la burguesía ha dejado de cumplir un papel progresivo y por el contrario, al refugiarse  en su etapa imperialista para impedir la revolución socialista en los países desarrollados, ha entrado en su decadencia histórica que es profundamente destructiva y reaccionaria.

No es ese el análisis que los comunistas chilenos hicieron del capitalismo chileno?

Qué tiene de progresista una burguesía que ha renunciado a un proyecto nacional e independiente y se conforma, en la división internacional del trabajo impuesta por el mercado mundial dominado por las naciones imperialistas, en desarrollar un modelo exportador primario que produce la doble plusvalía que se arranca de  la sobre explotación de sus trabajadores y la que proviene de la depredación acelerada de sus recursos no renovables?

Si como dice el Manifiesto los comunistas no tienen ningún otro interés particular excepto el de los obreros que representan, ¿en que pueden beneficiarse los obreros chilenos, particularmente los cesantes, los que no pueden sindicalizarse ni negociar colectivamente el que el parlamento burgués cuente con una media docena de parlamentarios comunistas profundamente comprometidos con la Concertación? ¿Como desatarán sus manos para luchar por los explotados? No se trata de levantar la teoría de que no hay utilidad alguna en tener parlamentarios de izquierda en el parlamento. Pero recordemos a que fue Luis Emilio Recabarren al parlamento: “

El Socialista, Antofagasta 23/febrero/1921.

La Federación Obrera de Chile, Consejos de Antofagasta y el Partido Obrero Socialista, como también algunas otras agrupaciones obreras, han resuelto luchar el 6 de marzo para obtener la mayoría electoral que me lleve hasta la Cámara de Diputados, corporación burguesa capitalista, donde los explotadores del pueblo se reúnen para hacer leyes, que encadenen al pueblo, y le hagan vivir en la más triste miseria.

¿Quieren los obreros que vaya a la Cámara a hacer leyes obreras, opuestas a las leyes burguesas?

No. Ya comprendemos los obreros que el problema social no se resolverá por medio de las leyes, pues, la burguesía capitalista, jamás habrá de permitir que se hagan leyes benéficas para el pueblo y si algunas se hicieren no las respetará.

Entonces, ¿ para qué hacer más leyes?

De la Cámara burguesa jamás saldrá una ley que determine la verdadera libertad, ni el verdadero bienestar y felicidad popular. Jamás. La historia del pasado es la prueba, porque jamás se ha hecho leyes que acaben con la esclavitud.

Si la representación socialista fuera al Congreso a contribuir a la dictación de nuevas leyes, no iría a obtener la verdadera libertad que necesitamos, ni a obtener verdadero beneficio para la familia obrera.

Cualquier ley que un diputado socialista obtuviera, con apariencias beneficiosas, no serviría de nada para el pueblo, puesto que nunca han servido y en cambio contribuiría a mejorar las condiciones del estado capitalista, postergando y retardando la verdadera emancipación popular, a la vez que haciendo confiar al pueblo en esperanzas que jamás se transformarán en bienestar social.

La burguesía legisladora y gobernante, jamás, en ningún pueblo de la tierra ha producido la libertad y felicidad popular. Ha sido y es completamente incapaz.

Las condiciones de organización del estado burgués, no podrán producir jamás el bienestar social del pueblo. Es inutil esperar de una mala organización un buen producto.

Necesita el pueblo, para su felicidad, de la reconstrucción total de la organización del estado, y esa reconstrucción, no la puede hacer un parlamento de capitalistas. Es sólo el pueblo la única fuerza capaz de esa reconstrucción.

Por eso no podemos ofrecer hacer leyes para parchar una organización ruinosa que debe abandonarse para dar paso a una nueva organización, qué, como la organización obrera, trae en su seno, los gérmenes de la nueva vida.

Los electores que comprendan bién claro, el moderno concepto con que pretende el proletariado organizado contribuir a la felicidad social, esos electores sabrán dar el triunfo a estos nuevos ideales.

Si no vamos a hacer leyes, ¿ qué vamos a hacer?

Lo que hay que hacer es señalar, claramente, al pueblo desde la tribuna parlamentaria, toda la inaudita corrupción capitalista, toda la incapacidad burguesa, toda la inutilidad de las leyes burguesas, para que el pueblo vea la verdad, por sus ojos, y entonces tome las medidas necesarias a organizar el bienestar social.

Para hacer esta labor de higiene pública es que acepto ir al Congreso en brazos del esfuerzo popular.

Por eso digo a los electores: No voy al Congreso a hacer leyes inútiles que violarán enseguida los capitalistas; o leyes que perfeccionen el sistema de esclavitud, no; voy al Congreso: a criticar y combatir el régimen de explotación burguesa contra la nación, y a señalarle al pueblo desde la tribuna parlamentaria, el camino más corto para que alcance su completa libertad y felicidad.

¿Quereís que esta sea mi labor?

¿Comprendeís lo valioso de esta nueva orientación de la política revolucionaria, progresista de la clase obrera organizada?

Votad por el candidato de la Federación Obrera de Chile, sin ninguna condición.

Luis Emilio Recabarren S.

En las condiciones espurias en que llegarán al parlamento, pueden esos futuros parlamentarios comunistas acercarse en algo al maestro fundador del partido?

Si no pueden concebir y ejecutar la lucha revolucionaria dentro del parlamento burgués, a que va el partido de Teillier, Carmona e Insunza? No cabe duda que a diferencia de lo que plantea el Manifiesto, los comunistas chilenos si tienen intereses más allá de los intereses de los obreros y otras capas explotadas por el capitalismo. Tienen el interés de la sobre vivencia burocrática del partido, del partido que pone su fuerza central no en la lucha independiente y en rebelión permanente de los explotados contra un gobierno en bancarrota y un modelo de acumulación capitalista que no puede  para sobrevivir sino seguir hambreando al pueblo.

Cree acaso Teillier y compañía que serán el salvavidas de la Concertación como lo fueron en el pasado? En ese pasado cercano el capitalismo mundial y chileno aparecían boyantes. Los empresarios acumulaban tranquilos suculentas ganancias y el imperialismo, demasiado ocupado en Irax, ni siquiera miraba para estos rincones.

Pero la ruptura de la burbuja financiera inmobiliaria, la crisis de la deuda y la caída del dólar, el alza de los alimentos y los combustibles y la recesión-inflación mundial en desarrollo, actuarán negativamente sobre el modelo chileno, que persistentemente crece mezquinamente, a pesar del periplo presidencial que sigue abriendo mercados en un vano intento de mejorar los negocios de los empresarios.

La mayoría empresarial se muestra preocupada porque vendrán tiempos de vacas flacas y siente que es tiempo de renovar el equipo que administrará el Estado con un discurso innovador pero enérgico. El modelo necesita de correcciones que continúen limitando la capacidad negociadora del trabajo y mejoren la tasa decadente de la ganancia capitalista. Para la derecha, la Concertación ya no es tan buen colchón social para amortiguar la lucha de clases. Sin rupturas violentas que solo podrían potenciar a las capas mas radicalizadas de los trabajadores, los estudiantes y la izquierda, los empresarios buscan un recambio donde se combinen mano firme con populismo y un control férreo de los sectores más atrasados de las capas populares, cuestión en la que los gremialistas de la UDI tienen una ya larga experiencia.

Los comunistas han resuelto oxigenar a una Concertación desgastada que probablemente perderá las próximas elecciones presidenciales.

El daño que han hecho a los trabajadores y a los sectores más combativos de la Izquierda es grande aunque no irreversible. La dirección comunista ha sacrificado toda la disidencia. En estos días un sector de trabajadores expulsados del diario El Siglo, más numerosos dirigentes medios de las comunas de Independencia, Estación Central y otras comunas populares, más un contingente de las JJ.CC echan las bases de un nuevo partido: Refundación Comunista.

En la Concertación no solo rompen por la derecha (los colorines y los ex PPD) sino ahora también el choclo socialista empieza a desgranarse por la izquierda (Ávila, otros).

Nosotros los revolucionarios tenemos esta vez los vientos soplando en nuestro favor. La paz social está llegando a su fin y la lucha de los explotados necesita dirección y consistencia. Necesitamos ser generosos y visionarios. Resueltos para coordinar las luchas, maduros y no sectarios en la unidad programática.

Valparaíso, 22 de Mayo de 2008.

CHILE: LO QUE DIJO BACHELET Y OTROS ASUNTOS MÁS IMPORTANTES

CHILE: LO QUE DIJO BACHELET Y OTROS ASUNTOS MÁS IMPORTANTES

 

1.      Mientras se disipan las cenizas profundas del volcán Chaitén en la décima región de Chile y un 90 % de la población observa al actual sistema de partidos políticos como a uno de los grandes males del país (ya la mitad de los encuestados ha perdido la fe hasta en la democracia burguesa representativa), un conjunto de tecnócratas y políticos, aparentemente heterodoxos, por arriba y ampliamente publicitados por el órgano oficial de la clase dominante del país, El Mercurio, propone una ofensiva para acabar con el 30 % de la propiedad del cobre que todavía se mantiene en poder del Estado. Se trata de un documento de titular catastrofista (“CODELCO, como está hoy, no da para más”), donde la ‘intelligensia’ de la minoría en el poder señala que la Corporación del Cobre “debe transformarse en una sociedad anónima y abrir un porcentaje minoritario de su propiedad a bolsas de comercio nacional y extranjeras.” Naturalmente, la iniciativa ultracapitalista y retardataria, apunta hacia la privatización absoluta del recurso natural  más importante del país, cuyas utilidades fundamentan el superávit multimillonario de la caja estatal (prácticamente, 15 mil millones de dólares) y que, hasta ahora, han amortiguado el impacto de la recesión norteamericana y la desaceleración en Chile (que no la inflación, la crisis energética, y la baja tendencial del crecimiento) debido a la alta demanda China del metal rojo. Lo que no hizo el propio dictador Pinochet durante su régimen de horror y refundación capitalista, lo pretende realizar la derecha ortodoxa y parte del bloque en el poder, compartido por la Alianza por Chile y la Concertación. Vale decir, que los programas y derechos sociales implementados por el gobierno –totalmente insuficientes ante los fenómenos estructurales asociados a la precariedad del empleo, la refrigeración de los salarios, la crisis de la educación, salud y previsión social,  y las insultantes desigualdades sociales que campean en Chile-, así y todo,  son posibles casi en su integridad por las ganancias devenidas de la explotación cuprífera. Al respecto, son los propios poderosos quienes dictan con su ofensiva privatizadora la agenda de la lucha de los trabajadores y el pueblo. La renacionalización del cobre –realidad y victoria conquistada una vez por el gobierno de Salvador Allende- hoy debe convertirse en una de las demandas nucleares, en clave multisectorial, unitaria y masiva, de los de abajo. Lo que está en juego con la eventual privatización absoluta del cobre es la postergación histórica, una vez más, de las posibilidades del desarrollo del conjunto de los chilenos y las generaciones que vienen. Los sujetos sociales, los trabajadores y el pueblo, poniendo tras de sí a otros segmentos de la sociedad, tienen la tarea estratégica insoslayable, ética y política, de iniciar la caminata clara de convocar y reconstruir, desde abajo,  las fuerzas mestizas y amplias para reponer la reivindicación respecto de volver el cobre propiedad social. De no hacerlo, nuevamente se hipotecarán las posibilidades del progreso económicamente democrático de Chile. Si bien, la nacionalización del cobre no resuelve por sí sola la diversidad de patologías sociales del país, sin duda, es parte sustantiva de la construcción de condiciones materiales para hacerlo. ¿Dónde está la Central Unitaria de Trabajadores mientras el capital muerde sin contrapesos el corazón de la economía chilena?

 

2.      El 21 de mayo recién pasado, como es tradicional, la Presidenta Bachelet dio cuenta política al país de su gestión y realizó una serie de anuncios para lo que resta de su mandato.

En resumen, los planteamientos no constituyeron ninguna novedad significativa y simplemente confirmaron el compromiso de la Concertación con el pacto interburgués que, desde la administración del Estado, sostiene un modelo sin pueblo, para feliz beneficio de la patronal, verdadera jefatura del curso de acumulación capitalista fundado por la dictadura militar a mediados de los 70 del siglo pasado.

De este modo, ofreció recursos a la burguesía exportadora asociada al agro (sin tocar las condiciones de expoliación de la fuerza de trabajo asociada al sector); un bono de invierno de 50 mil pesos (menos de 100 dólares por una vez) para paliar simbólicamente la inflación y las alzas alimentarias que golpean con especial crudeza a  los más pobres; y otro bono de 20 mil pesos (menos de 40 dólares, en un país donde el kilo de pan cuesta dos dólares y un balón de gas de 5 litros, vale 12 dólares) para los pensionados en peor situación. Asimismo, anunció la implementación de microcréditos para las pequeñas empresas (que ofrecen trabajo a un 70 % de la fuerza laboral del país), pero no se pronunció sobre la inexistencia de un mercado propio para el sector, hecho que lo condena a vender su producción al precio impuesto arbitrariamente por las grandes cadenas comerciales. En el plano educacional, planteó una mayor vigilancia a la dotación de recursos a la educación privada subvencionada (que ya corresponde al 50 % de todo el sistema escolar) a través de métodos computacionales, pero “un buey sobre su lengua” le impidió pronunciarse sobre las demandas de los estudiantes, profesores y apoderados respecto de la desmunicipalización de la enseñanza, tránsito necesario para diseñar y promover una educación pública de calidad, capaz de brindar ciertas igualdades de condiciones a los casi 4 millones de estudiantes de la enseñanza básica y media (eso sí, dijo que regalaría un computador a los niños de séptimo básico más pobres que estén en el 30 % de mejor promedio de notas de su nivel (!)). En lo que corresponde a los casi 7 millones de trabajadores chilenos (de los 16 millones de habitantes), se refirió a la aprobación de la Ley de Subcontratación (cuyos fallos al respecto, han sido rechazados casi en su totalidad por la Corte Suprema); y habló de mejorar la negociación colectiva (a la que sólo tienen acceso poco más de un 7 % de la fuerza laboral del país) para “fortalecer los sindicatos”, donde se limitarían las negociaciones a grupos distintos al sindicato legalmente constituido, pero también se limitaría el fuero sindical. Nada señaló sobre la negociación por área económica, la precariedad del empleo, el salario mínimo, ni el término del reemplazo durante la huelga. Eso sí, habló de la posible creación de una escuela sindical administrada por el Ministerio del Trabajo, donde, naturalmente y sin ser pitoniso, se promoverá la formación de representantes sindicales bajo la égida de la colaboración de clases, evitar la lucha y la huelga como herramientas históricas de los trabajadores, y producir una plana de eventuales dirigentes domesticados en el control social y la suspensión de conflictos. En lo que sí hizo anuncios de importancia la Presidenta, fue en el llamado Acuerdo Nacional de Seguridad Nacional Pública, donde se invertirán 20 millones de dólares para proteger a la policía (!), enfatizó la implementación de la ley de Responsabilidad Juvenil que, en la práctica, baja la edad de las personas imputables de delito. Probablemente, por falta de tiempo, no hizo referencia alguna a que la miseria y la ignorancia son las causas cualitativas que –como dos rostros de la misma moneda y salvando las patologías psiquiátricas insignificantes para las estadísticas-, en general, explican la delincuencia en Chile. Nihil novo sub sole.

 

3.      Junto a la crisis cíclica del capital originada en la llamada “burbuja      inmobiliaria” usamericana que actualmente contamina amplios sectores de la economía mundial, causando la recesión en EEUU y la desaceleración económica planetaria y chilena, se agrega la peste del hambre, que distintamente, tiene más bien, un carácter estructural.

Según la organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO), entre marzo de 2007 y marzo de 2008 los precios de los cereales aumentaron un 88 %; los aceites y grasas un 106 %, y los productos lácteos un 48 %. Al respecto, las alzas siderales provocadas por la especulación del capital, el empleo de alimentos para producir agrocombustibles ante la subida extraordinaria del precio del petróleo y el cambio climático –entre sus principales causas- ha tenido efectos que lastiman la vida y humanidad profunda de los habitantes del mundo, toda vez que 2.600 millones de personas en el planeta viven con menos de 2 dólares al día y gastan entre un 60 % y un 80 % de sus ingresos en comer.

En relación a la concentración de la propiedad de la producción alimenticia, un 80 % de las exportaciones de trigo provienen sólo de seis exportadores, así como un 85 % del arroz, y tres países producen un 70 % del maíz exportado.

En Chile, hacia fines de abril de 2008, el quintal de arroz nacional, que el 2007 costaba alrededor de 13 mil pesos (25 dólares), sufrió un incremento entre un 38 % y un 53 %. El presidente de la Federación de Productores de Arroz, Jaime Maureira, proyecta que su precio en el país puede subir a 985 dólares la tonelada. Más de la mitad del consumo nacional proviene de importaciones, sobre todo de Argentina. El futuro alimentario chileno se cubre de pésimas incertidumbres.

Por otra parte, en Chile comienza a volverse habitual la práctica empresarial de terminar con industrias en el territorio chileno, para resituarlas en otros países. Ya ha sucedido así con la General Motors que existía en Arica; Cerámicas Cordilleras del grupo belga Etex; y de la mayor fabricante chilena de etiquetas Zalaquett, perteneciente al consejero de la Sociedad de Fomento Fabril, Marcelo Zalaquett. Asimismo, se agregó en mayo la decisión de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC), perteneciente al grupo Matte (uno de los tres más grandes e influyentes de Chile) que redireccionó una inversión de 30 millones de dólares al Perú. Más allá del principio probado históricamente de que el capital no tiene patria, sino sólo intereses, las causas coyunturales de las situaciones mencionadas se encuentran en la crisis energética chilena y en la supuesta “presión” de los trabajadores del país contra el desarrollo de los negocios. Lo cierto es que en Perú, la energía cuesta alrededor de un 50 % menos que en Chile, y el salario mínimo de los trabajadores es equivalente a 90 mil pesos chilenos. La cuestión es simple: las tasas de ganancia del empresariado son la brújula absoluta de los capitales combinados. Cuando el capital no renta de acuerdo a sus intereses estratégicos, simplemente se deslocaliza, destruyendo con sus movimientos fuerzas productivas, industria y trabajo. Esa es una ley del actual modelo de acumulación y explotación patronal. No es un capricho ni un accidente.

 

4.      Hace tiempo que el mundo de las asalariadas y asalariados –sujeto esencial de la contradicción capital / trabajo- requiere dotarse de un tipo de organización, corriente o movimiento que esté signado por su independencia de clase, una plataforma de lucha tendiente a su politización y el desencorsetamiento de las limitaciones de las luchas puramente económicas; y que tenga la mirada puesta en un futuro o punto de llegada en el establecimiento de un gobierno de los trabajadores y el pueblo. Para ello no es suficiente la sola organización de un sector de los trabajadores sindicalizados. La labor titánica de modificar aspectos de la realidad a favor de los intereses de los trabajadores y el pueblo –como la renacionalización del cobre o una educación pública laica, gratuita y de calidad indiscutible-, en el actual contexto de lucha mundial, regional y nacional, exigen la constelación de fuerzas infinitamente superiores incluso a las existentes durante el período de la Unidad Popular, cuyas conquistas también fueron hijas de relaciones de fuerzas internacionales totalmente distintas que las actuales. Hoy más que nunca, existe una relación interdependiente entre la necesidad y la suficiencia. Para transformar una sociedad desigual y antipopular, en un estadio del capitalismo mundial, cuya voracidad sin freno, sin racionalidad ni humanidad, sitúa al socialismo y la democracia popular como necesidad histórica –en todas sus dimensiones-, es preciso construir las fuerzas desde abajo, mestizas, creativas y con vocación de mayoría y poder, que propugnen la hegemonía compleja de los intereses de los trabajadores y el pueblo a una escala todavía lejos de la fuerza suficiente convocada. En este sentido, la clase mayoritaria que produce la riqueza de Chile debe enfrentar desafíos de rango mayor. Algunos ya están trabajando hacia ese “punto de masa”, o cónclave de fuerzas. Sin embargo, de no apresurar la caminata generosa, amplia, inclusiva, desmarcada de sectarismos y otras enfermedades; por muchas condiciones objetivas que provoque la crisis del capital, se abreviarán dramáticamente las posibilidades de la emancipación de los de abajo.

 

Andrés Figueroa Cornejo

Miembro del Polo de Trabajador@s por el Socialismo

 

Mayo de 2008