Blogia
Centros Chilenos en el Exterior

Opinión

LA COYUNTURA CUANDO AMENAZA NOVIEMBRE

1. Cuando ya agoniza octubre, la celeridad de los efectos de la crisis capitalista originada en el corazón del imperialismo se expresa con nitidez brutal en el laboratorio del neoliberalismo. Ya es posible convenir que el origen de la crisis se encuentra en la sobreproducción, la subsecuente baja tendencial de la ganancia para la clase en el poder desde los 70 hasta hoy, que pretendió resolver la búsqueda incesante de la ganancia del capital a través de la financiarización mundial de la economía mediante la especulación y complejos instrumentos de libre tránsito de paquetes de deudas sin respaldo respecto de la denominada economía real. Es decir, la crisis cíclica consustancial al capitalismo, fue construida por la hegemonía paulatina del capital financiero ficticio a nivel planetario, por un lado, y la destrucción y privatización de la propiedad social de los recursos y derechos sociales consagrados en la fase post segunda guerra mundial hasta la medianía de los 70’ del siglo pasado; más la flexibilidad laboral y la precarización estructural de la vida de los trabajadores y el pueblo. La desigualdad social devenida del propio movimiento capitalista es, por tanto, la determinación necesaria para sostener el superbienestar de una minoría corporativa-estatal y militar imperialista y las respectivas burguesías nativas rentistas y dependientes contra los pueblos del mundo.

2. Al respecto, Chile, en plena dictadura pinochetista, fue el rincón perfecto del planeta para la reunión de condiciones que facilitaron la imposición salvaje del modelo de la Escuela de Chicago, políticamente aplicado por Thatcher y Reagan a través de la Junta Militar, ya devastados los polos de resistencia popular de la época por la violencia castrense. Así fue como, entre otras cosas, la propiedad del cobre en manos del Estado quedó reducida a un tercio; fue aniquilada la industria nacional; se privatizó la mitad del sistema de educación pública; se inventaron los negocios de las Isapres privadas que terminaron por dejar un sistema de salud público esquelético, desfinanciado y profundamente defectuoso (donde se atiende el 80 % de los chilenos); se rehizo un Código del Trabajo eminentemente patronal, anti-sindical y fundado en el Código Civil y no Laboral; y se crearon las Administraciones de Fondos de Pensiones (AFP’s) que han hecho fortuna, tanto por la “comisión” expropiada de los ahorros de los trabajadores, como a través de las inversiones en activos y bolsas extranjeras de los fondos sin regulaciones significativas.

3. Actualmente, la crisis capitalista mundial, revela, una vez más, el contenido burgués y anti-popular del Estado chileno. A la fecha se ha inyectado liquidez paulatinamente al sistema bancario; recursos que contemplan un plan general de 5 mil millones de dólares a costa de las reservas fiscales que alcanzan la cifra de 30 mil millones de dólares. Y en gran medida ese superávit se sostiene por las exportaciones cupríferas en un contexto donde la demanda china –principal comprador del “sueldo de Chile”- va a la baja, producto de la contracción de demanda norteamericana de importaciones del gigante asiático. En este sentido, analistas apuntan que el crecimiento de China el 2008 se ubicará alrededor del 8%, muy lejos del esplendoroso 12 % que lucía hace un par de años. Tal situación ha llevado a que el cobre, en los últimos 100 días haya perdido un 50 % de su valor, golpeando especialmente a los pequeños y medianos mineros. En julio de 2008 el metal rojo estaba en 4,07 dólares por libra; hoy cerró en 2 dólares por libra. Sin duda, la caída vertical del precio del mineral desabastecerá de recursos los ya malogrados programas sociales del gobierno concertacionista. Como jamás las divisas provenientes del transitorio buen precio del cobre fueron invertidas en industrialización y desarrollo estratégico para el país, el drama que se avecina redundará negativamente para el conjunto social.

Por otra parte, la inflación está al borde del 10 %; el desempleo supera el 9 % y aumenta tendencialmente. Sobre la creciente cesantía, los sectores más dañados se encuentran en el comercio, la construcción, fuerzas de ventas y servicios bancarios y recientemente, la minería. Asimismo, los salarios nominalmente se han congelado (pero en la realidad económica han bajado); la gente privilegia la compra de alimentos y el pago habitacional. Los servicios básicos acumulan desde enero, un alza de un 28 % (alimentos, combustibles, agua, electricidad, gas, teléfono), lo que corresponde a alrededor de $ 20 mil pesos mensuales más (32 dólares, en un país donde el kilo de pan cuesta casi 2 dólares, y el sueldo mínimo es de poco más de 250 dólares).

Pero la liquidez ofrecida por el Estado a los empresarios no se reduce al sector financiero. Al parecer, en países pequeños como Chile, el efecto de la crisis en la economía real impacta con velocidad lumínica. Pese al perjuicio que ha sufrido la industria salmonera producto de la expansión del virus ISA, el sector obtiene más de 2 mil millones de dólares anuales. Sin embargo, el fisco atenderá a los dueños de esa industria con 250 millones de dólares. Como resulta histórico, el Estado, ante una burguesía duramente apremiada, funciona como aval inmejorable para honra del capital y maldición de las grandes mayorías.

4. Las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP’s) fueron un engendro de fines especulativos y privatizadores creadas en los albores de la década de los 80’, bajo el imperio de la manu militari más brutal de la historia chilena. Lo que en otros países donde coexisten AFP’s y sistemas mixtos, suscribirse es voluntario, en Chile fue obligatorio. El sistema previsional fundado en la capitalización individual, destruyó cualquier modelo solidario y con aportes patronales, y dejó en la más absoluta indefensión a todos y cada uno de los trabajadores agregados al modelo que enriquece a sus propietarios a través de un costo-comisión que cotiza el asalariado, dependiente o independiente. Como si fuera poco, las gerencias de las AFP’s están facultadas legalmente para invertir en activos financieros y bolsas extranjeras, quedando los ahorros como presa de las oscilaciones del mercado especulativo, hoy en plena quiebra. Los salarios de los trabajadores pasivos que han jubilado bajo el sistema rayan en alrededor de un tercio de la remuneración promedio obtenida como activo. La Reforma Previsional de Bachelet –guinda insípida de su gobierno- aumentó la cobertura del sistema, y garantizó una jubilación mínima de $ 70 mil pesos (110 dólares) a cambio de que los dueños de las administradoras pudieran invertir hasta un 80% de los ahorros a gusto. Con la crisis esto ha significado una pérdida general de alrededor de 20 mil millones de dólares.

En un estudio realizado por el prestigioso Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo, CENDA, sus economistas concluyen que “Con los valores del caso mediana, es decir, aquel bajo el cual está el 50% de los afiliados, los resultados son inferiores, puesto que ni hombres ni mujeres logran alcanzar la pensión mínima con sus propios recursos, ni tampoco la garantía de ella, puesto que no alcanzan las cotizaciones requeridas. En el caso de los cotizantes, las densidades medianas permiten alcanzar la garantía de pensión mínima, pero el capital acumulado no les permite superarlas. Las tasas de reemplazo son muy bajas, con pensiones que en todos los casos resultan inferiores a la mitad, y son inferiores a la tercera parte de la remuneración actual”, y agregan que “la mitad de los cotizantes no logrará superar la pensión mínima y deberá depender de la garantía estatal. Es decir, en definitiva, menos de la mitad de los cotizantes, que equivalen a menos de un tercio de los afiliados, logrará beneficios del sistema que excedan la garantía estatal de pensión mínima, y más de la mitad de los afiliados quedará con la pensión mínima”.

El impacto en Chile provocado por la reciente estatización de las AFJP’s argentinas, junto a las protestas de sectores sindicales ante las multimillonarias pérdidas de los ahorros previsionales, gatilló una reunión altamente mediática entre el gobierno y el Presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, Arturo Martínez, el 22 de octubre. En la ocasión, la Presidenta Bachelet hizo un llamado “especial” a los empresarios a “actuar con sensibilidad, con responsabilidad social” ante la crisis, como si las motivaciones aparentes y de fondo de los patrones estuvieran asociadas a una ética distinta que la ganancia, la acumulación, la explotación y el beneficio inmediato y privado de capitales.

Por su lado y en la vereda antagónica respecto de los intereses de los trabajadores y el pueblo, Arturo Martínez, Presidente de la CUT y verdadero funcionario gubernamental digitado por el Presidente del Partido Socialista, Camilo Escalona, junto al ministro de Hacienda, Andrés Velasco (reconocido y aplaudido neoliberal por los propios líderes empresariales del país), se manifestó contrario a estatizar los fondos previsionales, como se hizo en Argentina, y aprobó la decisión de la Mandataria de crear una AFP estatal.

El contenido especulativo, anti-solidario y genéticamente neoliberal de las AFP no modifica su naturaleza con la creación de una administradora estatal. Sus fundamentos permanecen inmaculados. Lo que cambia es la ilusión mítica de que el Estado, por sus supuestas fortalezas (que hasta el momento, sólo han servido para salvar a los patrones que buscan socializar sus pérdidas) puede ser mejor que una AFP privada. Bajo el capitalismo extremista reinante en Chile desde Pinochet a Bachelet, los ahorros del trabajo de los casi 7 millones de asalariados chilenos (si se cambiaran completamente a la eventual AFP del Estado) ¿No podrían ir a parar a las arcas empresariales, y no podrían sostener sus riesgos especulativos sin ningún marco regulatorio siquiera balbuceado desde La Moneda, y en conocimiento del contenido subordinado a la patronal de los gobiernos de turno, con unas gotas de agravantes ante la posibilidad de que triunfe la derecha histórica a fines de 2009?
Las pistas nucleares de un nuevo modelo de previsión y seguridad social desde los intereses de las grandes mayorías están en la propiedad social de un sistema avalado por el Estado, extraordinariamente regulado, cuya composición tenga de aportes del trabajador, del Estado y del empleador (tripartito); sea solidario (relación colectiva entre trabajadores activos y trabajadores pasivos); universal; no especulativo; cuyos recursos sean invertibles en la necesaria industria y desarrollo nacional ligada a la propiedad social; y que, en definitiva, sea capaz de producir jubilaciones suficientes para sobrellevar una vejez digna.

5. Por arriba, las elecciones presidenciales de 2009 mantienen una alta tensión en el compacto concertacionista. La extraña y arrogante ambigüedad con que el ex Presidente Ricardo Lagos Escobar se ha expresado respecto de su eventual participación en los futuros comicios tiene en ascuas a los dirigentes de los partidos de gobierno. En resumen, Lagos se niega rotundamente a participar en primarias: al parecer, quiere ser candidato único de inmediato, sin elecciones internas y sin competencia en la primera vuelta. Rápidamente, el jerarca del Partido Socialista, Camilo Escalona (el mismo que puso al ex operador del aparato de inteligencia de los primeros años de la Concertación, Marcelo Schilling como diputado después de la muerte del parlamentario Juan Bustos), manifestó que Ricardo Lagos, ante su conflicto egotista, “Desde el punto de vista electoral no es bueno que esté en el escenario”. La respuesta del Presidente del PPD, Pepe Auth, fue también veloz: “No entiendo qué motiva a Camilo Escalona a acosar a Ricardo Lagos de ese modo (…) Nosotros no vamos a permitir que se ningunee a Lagos de esa manera.” Lo cierto es que el actual Secretario General de la ornamental Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, y pre candidato presidencial de Camilo Escalona, en distintas partes, pero al mismo tiempo, con Ricardo Lagos han acompañado las campañas municipales que se libran el 26 de octubre. En general, Lagos en las encuestas es el político que más se acerca al candidato de la derecha histórica, Sebastián Piñera, aunque a una distancia más que considerable.

En la Democracia Cristiana, Frei Ruiz Tagle apura su campaña con furor, todavía, ante la indiferencia nacional. Soledad Alvear hace otro tanto con un relativo y coyuntural mejor ver, pero siempre muy por debajo de otros pre candidatos.

En los últimos días, el pre candidato de la derecha histórica, Sebastián Piñera, ha publicitado su intención de “ampliar el arco político de la Alianza” a través de posibles convenios con el dueño de Chile Primero, Fernando Flores (que en su juventud fue ministro del doctor Salvador Allende). Otro tanto ha tratado de hacer con el PRI de Adolfo Zaldívar (escindido de la DC); sin embargo, Zaldívar se ha atrincherado en una suerte de “extremismo” de centro, donde acusa a la Alianza por Chile y a la Concertación de “más de lo mismo”). Lo que ocurre es que Adolfo Zaldívar quiere ser candidato presidencial, y Piñera lo enluta sobradamente. Asimismo, sectores de la UDI y la prensa concertacionista tratan de levantar la pre candidatura de la senadora Evelyn Mattei, hecho que empañaría la unidad hasta ahora expresada por el sector y que ha sido, acaso, su principal fortaleza. Falta un poco de tiempo para este preparado derechista difícil de tragar.

Por su lado, la dirección de la izquierda tradicional profundiza sus lazos con la Concertación. A través del acuerdo por omisión, votos cruzados, vocales comunes para las elecciones municipales, críticas descafeinadas y paralizantes ante los desaciertos gubernamentales, lentamente los rostros dirigentes de la izquierda tradicional van volviéndose parte del paisaje mediático asociado a la Concertación. Es su camino y tendrán sus razones. Con modestia, nada más vale recordar lo ocurrido con la izquierda española, francesa e italiana cuando, producto de pragmatismos cortoplacistas, fue mimetizándose con el llamado centro “socialdemócrata”. Siempre sobre la mesa está el riego de que la táctica se convierta, a través de procesos complejos, en la estrategia.

Andrés Figueroa Cornejo
Octubre 22 de 2008

.

"LA EMBAJADA"

Por Fernando Ramón Bossi y Vilma Soto

Estados Unidos mantiene una serie de bases militares en territorio latinoamericano caribeño. Algunas son bien conocidas por todos y otras menos. Algunas son bases con pistas para aviones de combate, tropas especiales y todo tipo de armamento de guerra. Otras son ocupadas con un personal mínimo, con equipos de comunicaciones bien sofisticados y dedicadas a la investigación, el espionaje y el monitoreo.

Pero más allá de estas bases militares estadounidenses instaladas en nuestro territorio; hay otros centros de operaciones del imperialismo tan o más peligrosas que esas mismas bases militares. Nos referimos a las sedes de las misiones diplomáticas norteamericanas en nuestros países; verdaderos centros de operaciones del terrorismo y la delincuencia organizada. Estos "bunker", instalados como "cabeceras de playa" o "enclaves", se los conoce en nuestra América con el siniestro y simple nombre de: "La Embajada".

Sería sumamente extenso enumerar aquí la historia de las intervenciones estadounidenses en Nuestra América. Invasiones, golpes de estados, conspiraciones, bloqueos, boicot, atentados, asesinatos, sobornos y corrupción son acciones que han caracterizado al injerencismo imperialista. En ninguna de estas prácticas, atentatorias a nuestros pueblos y soberanías ha estado ajena "La Embajada".

Muchos son los embajadores yanquis que se hicieron famosos, por su especial protagonismo, en los momentos más álgidos de nuestra historia. Sólo para mencionar algunos: Arthur Bliss Lane, embajador en Nicaragua que junto con Somoza planificaron el asesinato de Augusto César Sandino; John Peurifoy en Guatemala, agente de la CIA que conspiró abiertamente para derrocar al gobierno popular de Jacobo Arbenz; John Negroponte, embajador de Honduras, desde donde financió y organizó a la "contra" del gobierno sandinista y que costó la vida de unos 50.000 nicaragüenses; Edward Korry y Nathaniel Davis, embajadores en Chile que conspiraron hasta provocar el sangriento Golpe de Estado contra Salvador Allende; Arthur Davis, embajador en Panamá  cuando la invasión de 1989 que costó la vida de más de 3000 panameños, Robert E. White, embajador en Paraguay durante la dictadura de Stroessner e impulsor del Plan Cóndor.

Política exterior estadounidense

Es claro que las actuales embajadas norteamericanas  responden a los enunciados de la "Doctrina Bush", proclamada transparentemente en el documento "Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos: Una Nueva Era", de setiembre de 2002. Esta política agresiva de los Estados Unidos, continuadora de sucesivas doctrinas orientadoras de la política exterior estadounidense, se centra en la lucha contra el terrorismo e incorpora la figura de la "Guerra Preventiva". "O están con nosotros o están con el terrorismo" amenazó el Presidente Bush tras los atentados del 11 de setiembre de 2001, agregando: "debemos estar listos para atacar en cualquier oscuro rincón del mundo". En síntesis: todos los países cuyos gobiernos no respondan a los intereses de Estados Unidos son enemigos, y por lo tanto, es factible que sean agredidos, incluso militarmente.

Los modelos de operaciones "exitosos" para Estados Unidos.

Cinco son los modelos considerados por ellos "exitosos" en América Latina y el Caribe para derrotar gobiernos hostiles al imperialismo yanqui: a) El Golpe de Estado o "Modelo Chileno"; b) La intervención militar abierta (Grenada, Santo Domingo) o quirúrgica (Modelo Noriega en Panamá y Arístides en Haití); c) La vía "democrática" o "Modelo Nicaragüense" (previa "operación desgaste"); d) El magnicidio o "Modelo Torrijos" y e) La guerra fratricida entre países latinoamericanos, el modelo inglés de la "Triple Alianza" que derrotó al Paraguay revolucionario del Siglo XIX.

Claro que cada uno de estos modelos se ejecuta con una preparación previa y en muchos casos combinándolos de manera escalonada hasta alcanzar o aproximarse al objetivo. A estos modelos se le suman otros dos, implementados fuera de Nuestra América: uno relacionado parcialmente al "Modelo Nicaragüense", que es el de la "Revolución Naranja" de Georgia y Ucrania y el otro, el "Modelo secesionista", llevado a cabo en la ex Yugoslavia y en las países de la ex Unión Soviética. Este último es un viejo método padecido en nuestra región por obra del imperialismo inglés en el Siglo XIX (También con la "invención" de Panamá, por parte de los Estados Unidos, como país "independiente" en 1903).

"La Embajada" y la situación actual en Nuestra América

Sin duda que la selección de los jefes de los centros de operaciones, vale decir los embajadores, es una tarea que el Departamento de Estado no subestima. Hombres y mujeres con experiencia son los elegidos para cada uno de los países latinoamericanos caribeños, de acuerdo al momento político y a la fase conspirativa en curso para los países cuyos gobiernos no son complacientes con el imperialismo.

Para nadie es desconocido que John Dimitri Negroponte es uno de los "hombres fuertes" del Departamento de Estado. El ex embajador en Honduras en los '80 señaló en el Senado que Estados Unidos asumirá un rol más activo en Latinoamérica para contrarrestar la influencia del presidente Chávez que "está amenazando la democracia hemisférica". Sin rodeos, Negroponte identifica a Venezuela como el principal referente del proceso de cambio o giro a la izquierda que está sucediendo en América Latina.

Hugo Chávez en Venezuela, Fidel y Raúl Castro en Cuba, Evo Morales en Bolivia, Daniel Ortega en Nicaragua, Rafael Correa en Ecuador son visualizados por el gobierno estadounidense como presidentes de gobiernos enemigos. Otros, como el de Cristina Kirchner en Argentina, Ignacio Lula da Silva en Brasil, Fernando Lugo en Paraguay, Tabaré Vázquez en Uruguay y Manuel Zelaya en Honduras, si bien no son considerados como enemigos, sí están en la lista de gobiernos no estrictamente alineados. El trabajo entonces es arduo, y en esta confrontación el imperialismo ya ha sufrido dos bajas significativas: el embajador en Bolivia, Philip Goldberg, expulsado por el presidente Evo Morales y el embajador en Venezuela,  Patrick Duddy, expulsado por el presidente Hugo Chávez.

Por supuesto que "La Embajada" y el Departamento de Estado han recibido un duro golpe con la actitud digna y soberana de los mandatarios boliviano y venezolano. La facilidad con que operaban en tiempos no lejanos se ha dificultado últimamente. El despertar de la conciencia de los pueblos y, por ende, la identificación cada vez más clara de quién es el enemigo principal, entorpece el accionar del imperialismo. Pero, "La Embajada" no descansa.   
El dispositivo de batalla

Partiendo de la definición que todo país que no está con los Estados Unidos es un país que apoya al terrorismo, por lo tanto un país enemigo de la democracia, la paz y la libertad, el imperialismo despliega su dispositivo de batalla contra gran parte de los gobiernos de los países de América Latina y el Caribe.

Como señalamos anteriormente, varios son los modelos que se aplican para desestabilizar a los gobiernos populares de la región; combinando formas y métodos a fin de avanzar en sus planes.

Siguiendo las líneas de las actuales doctrinas para la política exterior estadounidense, podemos decir que, por un lado, continúa la "Doctrina Bush", cuyo antecedente inmediato lo ubicamos en el documento "Proyecto para un Nuevo Siglo Estadounidense", redactado por Paul Wolfowitz en 1992; y por otro lado aparece también y complementándose, la visión menos brutal pero igualmente cruda del "Soft Power" (Poder blando) enunciada por Zbigniew Brzezinski y actualizada hoy en la llamada "diplomacia transformacional". El general venezolano Alberto Muller Rojas define a la "diplomacia transformacional" de la siguiente manera: "...un concepto mediante el cual se utilizaría el servicio exterior para el establecimiento de relaciones directas con sectores opuestos a los gobiernos que adversan a fin de provocar sublevaciones y secesiones en los Estados considerados como blanco de sus intereses".

Estas dos líneas, que nos recuerdan la vieja práctica del "policía bueno y el policía malo", es la que esboza el candidato demócrata Barack Obama, cuando afirma en declaraciones a la agencia EFE que, si gana en noviembre, buscará un mayor acercamiento con América Latina: "Creo que hay posibilidades tanto para zanahorias como para garrote (incentivos y mano dura), de forma que puedan fortalecer los intereses estadounidenses en la región".

Así surgen diferentes líneas de trabajo para la "La Embajada", todas vinculadas, porque responden a un solo objetivo: la sumisión de los latinoamericanos a los intereses imperialistas.

Modus operandi

La "línea dura" se manifiesta abiertamente en "la lucha contra el terrorismo", la "línea blanda" opera sobre la "defensa de la democracia". El documento "Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos: Una Nueva Era", lo sintetiza claramente: "Defenderemos la paz de las amenazas de terroristas y tiranos".

Es así que, entendiendo siempre que la acción es combinada y complementaria, la "línea dura" se viabiliza centralmente en el orden militar (movilización de la IV Flota, por ejemplo), de espionaje e inteligencia, de lucha contra el narcotráfico, acciones encubiertas, el secesionismo, atentados, asesinatos y sabotajes, lucha contra la delincuencia y la migración ilegal y todo aquello vinculado al uso de la fuerza.

La "línea blanda" opera sobre todo con la denominada "ayuda humanitaria",  el financiamiento a ONGs pro imperialistas, la defensa de la "Libertad de Prensa" y de los "Derechos Humanos" y la "lucha contra la corrupción". "Estados Unidos está comprometido a fortalecer las instituciones democráticas, promover la prosperidad, invertir en la gente e impulsar la seguridad en América Latina, y el Departamento de Estado aplica las herramientas diplomáticas a su disposición para lograr esas metas", dijo Roger Noriega, Secretario Adjunto de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental.

Desde ya, ambas líneas de política exterior estadounidenses confluyen en el eje de fortalecer la política neoliberal y los intereses de las empresas norteamericanas en la región. En este sentido Bush ha sido claro: "Estados Unidos apoyará a cualquier país que esté resuelto a crear un futuro mejor al buscar las recompensas de la libertad para su pueblo. El libre comercio y los mercados libres han demostrado su capacidad de levantar a sociedades enteras fuera de la pobreza;  por lo tanto, Estados Unidos colaborará con países individuales, con regiones enteras y con toda la comunidad del comercio mundial para crear un mundo que comercie en libertad y, por lo tanto, crezca en prosperidad".

¿Y los embajadores actuales?

Veamos dentro de la "línea dura" cómo se encuadran algunos de los actuales embajadores. Por ejemplo, el actual jefe de la misión en Nicaragua, Robert Callahan, funcionario de la embajada en Honduras durante la gestión de Negroponte, es responsable directo del apoyo suministrado desde esa sede diplomática a la "contra" nicaragüense. El trabajo de "desgaste" que se llevó a cabo contra el gobierno sandinista (estado permanente de guerra), más el multimillonario apoyo financiero a diferentes ONGs funcionales a los intereses imperialistas, lograron que la contrarrevolución se impusiera en las elecciones que llevaron a Violeta Chamorro a la primera magistratura. La eficiencia de Callahan en Honduras lo llevó también a brindar sus servicios en Irak, acompañando nuevamente a Negroponte en su accionar belicista. El periodista Stephen Kinzer, escribió un artículo asegurando que el nombramiento de Callahan para Nicaragua era un intento del Subsecretario de Estado, John Negroponte, y la "línea dura" de Washington para desestabilizar la región, teniendo en cuenta que "él (Callahan) ayudó a infligir una de las guerras más sangrientas de la historia de este país".

Otro embajador con trayectoria non sancta es Stephen Mc Farland, actualmente en Guatemala. El funcionario estadounidense dirigió un equipo cívico militar para el proyecto de reconstrucción de Irak, que contemplaba, entre otras cosas, la balcanización del territorio iraquí. Como Director de Asuntos Cubanos en el Departamento de Estado, Mc Farland se vinculó directamente con toda la mafia cubana de terroristas, narcotraficantes y delincuentes de toda laya que conspiran contra el gobierno de Castro. También lo registramos como funcionario en la embajada de Venezuela, desde donde manifestó, sobre la amenaza del Jefe de Estado venezolano, respecto de romper nexos con la Casa Blanca si no se extradita al terrorista Posada Carrriles: "Nosotros ofrecemos a todos los pueblos, y a todos los países del mundo, unas relaciones amistosas, basada en el respeto mutuo, pero tampoco vamos a mendigar".

Siguiendo con esta línea, encontramos también al embajador en México, Antonio Garza, impulsor de la Iniciativa Mérida, plan para "acabar con el poder y la impunidad de organizaciones criminales y narcotraficantes que amenazan la salud y la seguridad pública", según sus enunciados. Y al embajador en El Salvador, Charles Glazer, promotor de la Academia Internacional para la Aplicación de la Ley (ILEA). Tanto la Iniciativa Mérida (suerte de Plan Colombia para México y Centroamérica) y la ILEA habilita a los Estados Unidos a suministrar armamentos, entrenamiento y logística a las fuerzas de seguridad de los países involucrados. Tanto los embajadores de Honduras como de República Dominicana, Hugo Llorens y Robert Fannin respectivamente, son especialistas en temas de terrorismo, delincuencia internacional, lucha antinarcóticos y migración ilegal.
Dentro de la variable secesionista, no es casual que el embajador expulsado de Bolivia, Philip Goldberg, registrara antecedentes en su gestión anterior en Kosovo, más puntualmente como asistente especial del embajador Richard Holbrooke, artífice de la fragmentación de Yugoslavia. Su experiencia en los Balcanes lo acreditaban en una tarea similar para Bolivia: ayudar a los "autonomistas" de la llamada Media Luna boliviana para derrocar al presidente Evo Morales  Lo mismo pasa con la jefa de misión en Ecuador, Hearther Hodges, ex embajadora en Moldavia, país títere del imperialismo yanqui, escindido de la ex URSS y que mantiene una seria disputa con Rusia por la región de Transnistria. Conociendo que la oligarquía ecuatoriana sostiene una posición secesionista en Guayaquil, similar a la del oriente boliviano, no es de extrañarse que Hodges opere en ese sentido. Con antecedentes que la ubican en un alto nivel como funcionaria de la USAID, es fácil también deducir que el financiamiento a la derecha, a través de diferentes ONGs que operan en Ecuador, esté garantizado.

En la dirección antes mencionada, también se incluye al ahora Embajador en Colombia, William Brownfield, quien había ocupado ese cargo anteriormente en Venezuela. Este funcionario es quien habría propuesto al presidente Uribe la instalación de una base militar estadounidense en la Guajira colombiana. El embajador yanqui busca, conjuntamente con un espacio físico para trasladar la Base de Manta, que tendrá que ser desalojada del territorio ecuatoriano por decisión del Presidente Correa, un hecho de provocación que nuevamente ponga en "caliente" la frontera colombo-venezolana. Recordemos que Brownfield sigue manteniendo reuniones con el actual gobernador venezolano de Zulia, Manuel Rosales, enrolado en la oposición golpista. El Zulia es otra región en la mira del secesionismo imperialista. Además, Brownfield, como asesor del Comando Sur en Panamá durante la invasión de 1989 y uno de los gestores de la "Operación Causa Justa", es un defensor de aplicar el "Modelo Noriega" contra el presidente Chávez. No debemos de olvidar que Brownfield no estuvo ajeno al operativo militar del ejército colombiano contra la base de guerrilleros de las FARC en territorio ecuatoriano, produciendo una crisis regional de envergadura que puso al borde de la guerra a pueblos hermanos.

Ahora bien, todos estos embajadores, conjuntamente con la política del "garrote", manejan también la política de la "zanahoria". Inteligentemente el Departamento de Estado ha ubicado a cinco embajadores especializados en temas energéticos en Argentina, Uruguay, Brasil, Honduras y Chile. Los primeros cuatro se dedican fundamentalmente a divulgar las bondades de los biocombustibles. El quinto, Paul Simsoms, impulsa para Chile un modelo diversificado en materia energética, haciendo hincapié en la energía nuclear (¿Chile como sub imperialismo regional?). El tema energético es una preocupación central para los Estados Unidos que importa dos tercios de lo que consume de petróleo. Asimismo, la política integracionista desplegada por el gobierno venezolano se presenta para los intereses norteamericanos como de verdadera amenaza: Petrocaribe, el ALBA y Petrosur ya han pasado a ser "objetivos de guerra" para la diplomacia yanqui.

La "diplomacia transformacional", también llamada la "línea blanda", de acuerdo a la conceptualización que le da el general venezolano Muller Rojas, necesita de todo un despliegue de financiamiento para estimular a los sectores de la oposición a los gobiernos antiimperialistas. Ahí es cuando aparece la trilogía CIA-NED-USAID que, con la complicidad de diferentes ONGs, fundaciones o asociaciones civiles, solventa económicamente a los grupos contrarrevolucionarios, ya sean estos pacíficos o violentos, legales o ilegales.

Con la excusa de la "ayuda humanitaria" se distribuyen millonarias sumas para fomentar la contrarrevolución, por un lado, y, por otro, para contrarrestar la integración desde lo social que fomenta la Revolución Bolivariana. La embajadora en Panamá, Bárbara Stephenson (línea dura en los Balcanes y e Irak) impulsa la operación "Más allá del horizonte", de atención médica humanitaria; la embajadora en Paraguay, Liliana Ayalde, importante funcionaria de la USAID en Colombia, Bolivia, Guatemala y Nicaragua sostiene la Fundación Visión; el embajador en Perú. Michel McKinley, el embajador en República Dominicana, Robert Fannin y otros pares en la región,  promueven el programa de asistencia humanitaria "Promesa Continua", implementado, nada más ni nada menos, que por el Comando Sur.

A modo de conclusión

Dice el chiste popularmente conocido:

  1. ¿Por qué no hay Golpes de Estado en Estados Unidos?
  2. "...La razón por la que en Estados Unidos nunca jamás ha habido un Golpe de Estado es porque en Estados Unidos no hay... (silencio) una Embajada de Estados Unidos".

No sabemos si será cierto que nunca hubo golpes de estado en Estados Unidos, la historia tendrá la última palabra, pero lo que sí es cierto es que en todos los golpes de estado contra gobiernos populares y patrióticos en América Latina ha estado la mano de "La Embajada".

Pero la actitud digna y patriótica de presidentes de la talla de Evo Morales y Hugo Chávez, al expulsar a los embajadores yanquis por atentar contra la soberanía de sus respectivos países es un ejemplo que habla a las claras que la correlación de fuerzas en la región está cambiando.

Generar conciencia entre los latinoamericanos caribeños de que "La Embajada" es un centro de conspiración permanente es la primera tarea, como asimismo trabajar para neutralizarla y expulsar a sus agentes cuando sea necesario.

Nuestros gobernantes tienen la responsabilidad histórica de hacerlo. Recordemos la actitud asumida en un momento por un patriota argentino (como antecedente de la medida que tomaron Evo Morales y Hugo Chávez), para que sirva de ejemplo para algunos gobernantes dubitativos en la actualidad. Cuenta la historia que en 1945, Juan Domingo Perón, que aún no era presidente de los argentinos pero que ya se perfilaba para serlo, es visitado por el embajador estadounidense Spruille Braden, quien en la conversación intenta sobornarlo. Braden  le dice: "A nosotros no nos genera problemas si usted llega a la presidencia, lo que ocurre es que tendríamos que acordar una serie de cosas, y si nos ponemos de acuerdo usted será el argentino más conocido del mundo, del cual los diarios van a hablar muy bien". Perón entonces le responde: "Mire, yo no estoy de acuerdo y no acepto ninguna propuesta suya, porque no quiero ser muy conocido en el mundo por haber sido un hijo de puta con mi país".

Fernando Ramón Bossi, Secretario de Organización del Congreso Bolivariano de los Pueblos y Director de la Escuela de Formación Política Emancipación.

Vilma Soto, investigadora  y docente de la Escuela de Formación Política Emancipación. Asesora del Portal ALBA.

 

 

PISTAS DE LA COYUNTURA EN LA MADRUGADA DE OCTUBRE

1. Mientras la recesión económica norteamericana intoxica los negocios del capital a escala planetaria, descubre los límites del neoliberalismo y destruye en los hechos el mito de la “mano invisible” del mercado; en Chile, la primavera no termina de estabilizarse, Sebastián Piñera (candidato presidencial de la derecha histórica del bloque en el poder) gana en todas las encuestas, un tercio de los chilenos teme perder el empleo, el desempleo sube oficialmente a 8,2 %, los ahorros para la jubilación administrados por privados a través de AFP’s facultadas para invertir en instrumentos financieros en el extranjero han perdido a septiembre de 2008, un promedio de un 13 % de rentabilidad; el gobierno continúa dando golpes al pueblo mapuche en lucha, y los trabajadores de la radio comunitaria Primero de Mayo sufren persecuciones y amenazas de muerte, al igual que bajo el régimen pinochetista.

2. Ante las eventuales malas interpretaciones, es preciso recordar que la derecha histórica del país (Alianza por Chile) está ligada genéticamente a los dueños de todo; es conservadora, rentista, rascista y parte de un solo concierto con la alta oficialidad de las Fuerzas Armadas y la cumbre clerical integrista. Sus relaciones con el capital transnacional tiene tramas indisolubles y dependientes; culturalmente es snob, extranjerizante y estéril; y cuando es preciso (es decir, cuando los trabajadores y el pueblo han alcanzado fueros que disputan la conducción burguesa de la sociedad chilena), simplemente, la derecha histórica es fascista.

3. El padre de la Concertación de Partidos por la Democracia y primer presidente civil post dictadura, el democratacristiano Patricio Aylwin (quien pidiera disculpas lacrimógenas públicas por el papel golpista asumido por la mayoría de la dirección de ese partido durante el gobierno del doctor Salvador Allende), declaró recientemente en un periódico nacional que a “Sebastián Piñera no le faltaron ganas en algún momento de hacerse democratacristiano, pero puso condiciones inaceptables (…) él quería entrar a la DC con cierto poder…”. Vale recordar que el padre de Sebastián Piñera, José Piñera Carvallo fue uno de los fundadores de la DC. Las palabras de Aylwin resultan abrumadoramente significativas. El impedimento de que el actual candidato de la derecha histórica no sea hoy militante de la tienda de los Frei y del senador Andrés Zaldívar –hermano del Presidente del Senado y motor del Partido Regionalista de los Independientes, PRI, Adolfo Zaldívar, escisión reciente de la DC- no fue nunca producto de diferendos político ideológicos con ese partido, sino que sus ambiciones en la administración de la DC chocaron, aparentemente, con la estructura de la carrera dirigencial establecida allí. En buenas cuentas, la DC es un partido muy fracturado en su interior, con rupturas explícitas y convivencias atadas precariamente y con motivaciones puramente pragmáticas, que bien pueden contener en su seno a fracciones de la derecha neoliberal más ortodoxa. La excepción –por ventura de los tiempos- fue el candidato a la presidencia en 1970, Radomiro Tomic, cuyo programa estaba asociado parcialmente a un desarrollismo dependiente propiciado en la época por la Alianza para el Progreso (política imperialista para evitar el ejemplo y la influencia de la entonces, joven Revolución Cubana en Latinoamérica). Un año antes ya había nacido el MAPU, y durante la Unidad Popular, la Izquierda Cristiana; ambos desprendimientos de la DC producidos, en general, por la enorme hegemonía de la izquierda anticapitalista del período. Si bien, Patricio Aylwin apuesta por Soledad Alvear como candidata de la Concertación para fines de 2009 –pese a su escaso apoyo electoral de acuerdo a las encuestas pagadas por ellos mismos-, lo cierto es que Sebastián Piñera no es un personaje extraño, ni antagónico al historial proimperialista de la DC. En una segunda vuelta, y con un candidato concertacionista proveniente de las filas del PPD o el Partido Socialista, y con Soledad Alvear fuera de la contienda, ¿Por quién votaría Patricio Aylwin?
Como broche de oro de la entrevista a Aylwin, consultado sobre su vínculo con el principal genocida de la historia chilena, Augusto Pinochet, durante su mandato, el democratacristiano manifestó que “con él llegamos a tener una buena relación humana”.

4. Por arriba y al centro podría resumirse la fórmula política explicitada por la izquierda tradicional chilena para enfrentar el actual período. En el informe de la Comisión Política al 9º Pleno del Comité Central del Partido Comunista que decidió la pre candidatura presidencial del líder de esa tienda, Guillermo Teillier, se afirma que “planteamos incidir en el centro para provocar que sectores de él se desplacen y participen de alianzas y acuerdos por un programa democrático de profundas transformaciones sociales”. Asimismo, el documento señala “avanzar en las tareas democráticas y superar el carácter de la contradicción existente, implican un arduo trabajo de construcción de alianzas. Alianzas de clase y alianzas que buscan influir en las correlación de actuales de fuerzas sociales y políticas.”
Para la izquierda tradicional, la contradicción del período se sintetiza en neoliberalismo versus democracia (en su sentido amplio). De alguna manera, el informe de la dirección política de la organización de la hoz y el martillo, plantea la tesis histórica de los frentes populares de impronta antifascista, desarrollistas, de colaboración de clases que tuvieron su mejor época durante los gobiernos radicales a mediados del siglo pasado. Era la política emanada de la Unión Soviética, en el marco de la guerra fría, hacia todos los partidos comunistas del mundo. Su actual reedición abre con claridad una voluntad de disputa y unidad con sectores concertacionistas calificados como progresistas y del centro político, pero “No se trata (….) de un Partido o un sector de un Partido, o la mitad de alguno de ellos. Será algo más desordenado que es transversal a los partidos y su influencia social”.
Asimismo, el informe expresa “De gran valor es que el Partido Demócrata Cristiano, en eventos partidarios, y sostenido públicamente por su directiva oficial, ha acordado llevar adelante un acuerdo que incluye al Partido Comunista”. ¿Qué ha ocurrido que los mismos sectores políticos burgueses que marginaron brutalmente a la izquierda tradicional y su aporte estratégico en el término de la dictadura, hoy, eventualmente, pudieran observar con buenos ojos un acercamiento instrumental hacia ella? ¿La inclusión de la izquierda tradicional aportará electoral y simbólicamente la fuerza necesaria para oxigenar y prolongar la vida del rostro indulgente del capitalismo extremista imperante en Chile en la elección presidencial de 2009? ¿A ojos de sectores o dirigentes de la Concertación, la izquierda tradicional ya no tiene capacidad de hegemonía alguna en un cuadro recompuesto del conglomerado actual en el gobierno, y ha desactivado su voluntad subversiva respecto del orden dominante “suficientemente” como para agregarse a las tareas del Ejecutivo? ¿La izquierda tradicional estima con certeza que con sus actuales fuerzas y contenidos asociados a las “tareas democráticas necesarias para el período” podrá bascular eficientemente hacia posiciones pro populares a la Concertación, o a parte de ella? ¿Será posible reproducir la historia –en un contexto mundial y de organización del capital totalmente otro al de mediados del siglo pasado- primero a través del intento de recrear políticas de frentes populares, hasta llegar, sobre una línea diacrónica continua, a una suerte de nueva Unidad Popular en un futuro inefable? ¿Ante la presente debacle mundial de la versión brutal del neoliberalismo y los llamados a refundar el capitalismo por los propios capitalistas y sus expresiones políticas (Nicolás Sarkozy, por ejemplo) sobre nuevas regulaciones respecto del capital financiero especulativo, la izquierda –sea cual sea su impronta- puede en el mediano plazo continuar sosteniendo que la contradicción esencial del período es el neoliberalismo versus la democracia?

5. La independencia política de los intereses de los trabajadores y el pueblo debe ser el eje de construcción, unidad y proyecciones de los empeños anticapitalistas encaminados hacia la construcción de un frente, movimiento, o continente amplio de fuerzas sociales y político-sociales anticapitalistas. La contradicción sustantiva, lejos de las ilusiones y los fenómenos de la superficie, continúa siendo capitalismo versus socialismo, es decir, la hegemonía burguesa versus la hegemonía popular. Sobre la necesidad de que la unidad, por abajo y sin descanso, se fabrique con la piel popular de sus movimientos reales y las dinámicas concretas de la lucha de clases, no significa que el futuro continente de los trabajadores y el pueblo deba deshacerse de las tareas democráticas asociadas a las demandas de la renacionalización del cobre y los recursos naturales; una educación pública gratuita, digna, democrática, humanista en sus contenidos y de propiedad social, descentralizada, pero administrada por la comunidad y el Estado, y que ponga en el lugar de los malos recuerdos la educación particular subvencionada; mayores recursos y reconstrucción de la salud pública; imposición de un sistema de seguridad social y jubilaciones de carácter solidario y no especulativo y privado como el actual; implementación de políticas redistributivas; pleno empleo, con contrato, indemnización a todo evento y negociación por rama o área económica; administración estatal y propiedad social del sistema de trasporte público en todo el país, etc., etc. La cuestión es que lo que puede resultar para “sectores progresistas” del centro político los límites de la sociedad por venir, es decir, su estrategia, para el continente anticapitalista capaz de condensar los intereses profundos de los trabajadores y el pueblo, las “tareas democráticas” corresponden a una táctica. Y la independencia política de los intereses de los trabajadores y el pueblo no es un capricho ideológico; es, por el contrario, la única garantía concreta para evitar viejos derroteros que históricamente han postergado la emancipación social. Fracciones de la burguesía sólo fabrican alianzas con las grandes mayorías expoliadas cuando están en juego sus intereses, y siempre son alianzas de subordinación. “No crucemos por esos caminos, dice Pablo Milanés, porque sólo son caminos muertos.”

Andrés Figueroa Cornejo
Octubre 1 de 2008

 

APUNTES DE UNA TÁCTICA POPULAR PARA LA ACTUAL ETAPA

1. Que la pureza es un invento para dominar, disciplinar, resolver problemas de mala conciencia, ofrecer sentidos altruistas a escala individual, mantenerse al margen de los acontecimientos altamente contradictorios, no lineales y que desborban los manuales y las academias. Que la pureza produce en sus víctimas, temblores de idealismo, orden para mirar, platonismos deslavados e improbables. Que la pureza es estupenda para reemplazar los somníferos, desdeñar al prójimo y enjuiciar desde los altares religiosos o laicos, valga la redundancia. En fin, que la pureza ideológica, política, sexual, retórica, resulta más bien un reflejo tranquilizador ante el movimiento dialéctico de las cosas, lo concretamente problemático de la realidad, el dinamismo multidimensional del paisaje humano. Y cuidado, porque la pureza no tiene que ver con la ética rebelde. Ella está prendida de errores y dudas, pero se fortalece en su concreción insobornable, en el comportamiento conciente y coherente, desalojado de egoísmos. La pureza es la ilusión del Opus Dei. La ética rebelde es la unidad de sentido incuestionable del Che y tantos otros y otras.

2. Ante la debacle política de las fuerzas de inspiración revolucionaria en Chile, primero vino el dolor sordo, luego la necesidad de resistir (en el sentido de sobrevivir), después más golpes, y finalmente el enfrascamiento, las maneras sectarias, el mundo cuesta abajo, y el maximalismo principista. La vocación de minoría resultante de un proceso complejo de vaciamiento político marca el derrotero malogrado de un conjunto de siglas sin más proyecto que la nostalgia, las evaluaciones parciales, el voluntarismo y el acuartelamiento en un leninismo convenientemente editado y un marxismo monumentalizado, vuelto máximas inmóviles, desnaturalizado de su propia realización y producción histórica. Los puros duermen bien, pero no transforman el orden de las cosas. En el mejor de los casos, convierten la realidad en materia de calzado mal fabricado para el pie alado de lo que debería ser, pero no es.

CONTEXTO Y COYUNTURA

3. Después de 35 años del fin de la “vía chilena al socialismo”, el país es administrado por los intereses del gran capital, bajo la hegemonía inhumana de las relaciones económicas, políticas, culturales, simbólicas y sociales del fetiche de la mercancía y la supuesta teoría del libre mercado (que en la práctica, promueve los oligopolios, la concentración de la riqueza y osifica la sociedad y desigualdad de clases y la dependencia del capital financiero y especulativo). El pacto interburgués que puso término a la dictadura militar y abrió el actual período de gobiernos civiles, ha mantenido intactos los resortes profundos de los intereses del capital y su dinámica antipopular. Gobierno tras gobierno, la Concertación , primero acudiendo al temor de los cuartelazos, y luego actuando francamente desde el acomodo y la conveniencia, ha consolidado una sociedad estamental, sin derechos sociales asegurados para las grandes mayorías, y ha terminado de desmantelar y vender a privados las rémoras de la propiedad estatal. De esta manera, los gobiernos concertacionistas –cuya confianza la burguesía, recién a casi 20 años de elecciones, comienza a relativizar- han prometido cambios pro populares reiteradamente incumplidos; impedido la organización de los trabajadores y el pueblo; y castigado cualquier asomo de cabeza de los de abajo, muertos mediante. El Estado subsidiario, tutelado transitoriamente por la Concertación, ha reducido su “vocación ciudadana y democrática” a insuficientes programas sociales (que, sin embargo, han bajado las cifras de la extrema pobreza, pero que, en la práctica, evidencian la radicalidad y el saqueo del mismo modelo administrado por la dictadura), mientras en la realidad dominante ofrece señales de descomposición, envejecimiento de horizontes de sentido (si es que lo tuvo, más allá de la buena publicidad de los primeros años), corrupción, reformas aparentes, alienación, desastres en el ámbito educacional, sanitario y medioambiental, precariedad y pésimo pago del empleo.

4. De este modo, Chile padece la mutación y extinción del Estado tal como se conoció hasta 1973. El aparato fiscal, históricamente de contenido burgués, actualmente se expresa anémicamente en su peso burocrático, poderosamente en su papel militar, y defensor a ultranza de la propiedad privada en materia jurídica. Hoy el Estado parece ser una caja fuerte repleta de dólares para la contención parcial de eventuales conflictos sociales (Transantiago, Fondo de Estabilización del Precio Petróleo, bonos miseria) y útil como aval de los poderosos en apuros; tiene el monopolio de la fuerza militar; es el guardia privado de la burguesía; y sostiene un parlamento monocorde y legitimador del poder de los privilegiados. La extraña transparencia sin contradicciones del rol del Estado chileno en una sociedad de clases, mandata la reconstrucción de las fuerzas anticapitalistas al calor de la lucha entre capital y trabajo, en sus maneras más desnudas, multidimensionales y originarias.

 5. Las cifras oficiales de 2008 hablan que el promedio de los trabajadores gasta más de lo que gana y adeuda un año de salario; menos de la mitad de la fuerza laboral está contratada; apenas un 8,7 % puede negociar colectivamente (independientemente de los magros resultados de los convenios); el desempleo se empina sobre el 8 % a nivel nacional (aunque números más reales superan con creces la cifra oficial) ; la inflación para el 40 % más pobre está en un 20 %; la pobreza es femenina y juvenil; el subcontratismo y la precariedad laboral campean y el descrédito del sistema político supera el 50 %. Asimismo, la desaceleración económica producto de la crisis cíclica del capital financiero parasitario y del alza estructural de los precios de los alimentos y la energía, destruyen el poder adquisitivo de las remuneraciones, mientras el Banco Central aumenta las tasas de interés para paliar la inflación a costa de las grandes mayorías. Las proyecciones del Ministerio de Hacienda en materia de crecimiento varían a la baja. Al respecto, el 2008 el país crecerá alrededor de un 4 %, el número más bajo de la región.

6. El modelo de reproducción capitalista inaugurado a mediados de los 70 del siglo pasado, y hoy perfeccionado, legitimado y consolidado por la Concertación de Partidos por la Democracia, sólo ha profundizado la diferencia de clases que ha convertido a Chile en uno de los países más desiguales del mundo (entre las 15 naciones de peor distribución del ingreso del planeta). El 60 % de los chilenos sobrevive con menos de $ 82 mil pesos mensuales, en tanto el producto por habitante es cuatro veces mayor. De 1990 al 2005, la brecha entre el 5 % más privilegiado de la sociedad respecto del 5 % más pobre, aumentó de 110 a 220 veces (hoy la distancia es superior). Los estándares educativos son extraordinariamente deficitarios (de paso, destruyendo el mito burgués de la educación como vehículo de movilidad social, y proletarizando a la marginalidad social juvenil mediante los 12 años de escolaridad obligatoria); existe una insuficiente e ineficiente salud pública (donde se atiende el 80 % de los chilenos); hay crisis de la vivienda y creciente demanda de los derechos sociales básicos insatisfechos. La tasa de cesantía entre los trabajadores jóvenes oscila entre el 15 % y 20 %, y Santiago es la séptima ciudad del mundo donde más horas se trabaja.

7. Asimismo, por arriba, el poder criminaliza y reprime “a la antigua” la movilización social y laboral, las demandas históricas del pueblo mapuche, y emplea como mano de obra barata la fuerza de trabajo femenina, adolescente e inmigrante.

8. En el país, los grupos económicos más poderosos y diversificados son los Angelini, Luksic y Matte, cuyos capitales puestos en la explotación cuprífera, forestal, pesquera, industrial, eléctrica, portuaria, y comercio, se convierten, en un mismo movimiento, en capital financiero a través de la propiedad de bancos y entidades financieras de crédito y colocaciones, como el Banco Chile, BICE y otros. Es decir, los patrones de Chile, cuyos capitales hace tiempo están transnacionalizados, han concentrado extraordinariamente sus beneficios y diversificado sus propiedades.

9. De este mismo modo, el Ministerio y la Dirección del Trabajo –donde se atrincheran restos del “progresismo” concertacionista- emplea groseramente a la CUT –multisindical más numerosa del país, pero presa una mañosa burocracia funcional- como apéndice y extensión de sus políticas.

10. Lo cierto es que en Chile aumenta sostenidamente el sector de trabajadores contratistas y subcontratistas (más del 70 % de la fuerza productiva y de servicios del país ya está tercerizada); en general, las mujeres ganan un tercio menos que los hombres por realizar el mismo trabajo, y la línea de la pobreza está delimitada arbitrariamente en los $ 50 mil pesos; cifras, en general, que consolidan el funcionamiento de una democracia antipopular y una burguesía sin proyecto de desarrollo para el conjunto de la sociedad.

11. Un 70 % de la fuerza laboral en Chile cambia de empleo (o de relación contractual) entre 3 y 4 veces al año y menos de la mitad cuenta con un contrato de trabajo indefinidido. Por su parte, la fuerza laboral ligada a la explotación de productos agrarios sufre condiciones laborales todavía peores que los trabajadores de las grandes ciudades. Su situación de obrero agrícola, empeora aún más en el llamado "sector temporero" donde los salarios son miserables y los trabajadores (normalmente mujeres y adolescentes) laboran en peligrosas condiciones de higiene y seguridad. Sólo marginalmente logran cristalizar sus demandas a través de una pequeña expresión sindical.

12. En la actualidad, los países capitalistas centrales, como efecto de la llamada “burbuja inmobiliaria” originada en Norteamérica, viven una crisis económica que ha pasado de una “desaceleración económica”, a una eventual recesión de dimensiones todavía insospechadas. Pese a la clásica “tendida de mano” y liquidez proporcionada por los bancos centrales de USA, la Unión Europea y Canadá, entre otros, a las entidades financieras en riesgo de quiebra, se transita de una crisis crediticia a una crisis de mercado. Resumidamente, se asiste a un proceso de contracción de la demanda de consumo de los norteamericanos (que representa el 72 % del crecimiento imperial) con inciertas consecuencias. Según los analistas de la propia burguesía, el enorme crecimiento de China (alrededor de un 12 %) ha ralentizado el despliegue de la crisis a escala mundial. Gran parte de la producción cuprífera chilena se exporta a los países asiáticos, y en especial a China. Sin embargo, un reflujo de los niveles de consumo de las grandes economías podría incidir en la demanda del cobre chileno, cuyos valores sometidos a la mundialización del capital financiero y especulativo importaría la crisis a un país tan frágil –aunque con importantes ahorros todavía (30 mil millones de dólares)- como Chile.

13. Durante el 2006, las masivas protestas escolares contra la bancarrota de la educación pública, y luego el 2007 los trabajadores forestales, los subcontratistas del cobre, y otros múltiples sectores menos estratégicos para el capital, rompieron la paz de cementerio reinante en el país, realizando largas huelgas por reivindicaciones económicas, cuyas demandas políticas (renacionalización del cobre, por ejemplo) se diluyeron al no contar con un movimiento popular debidamente organizado. Sin embargo, los trabajadores -la clase que produce la riqueza de Chile- retoman paulatinamente su rol histórico tras el cual debe ordenarse el conjunto de rebeldías anticapitalistas y demandas multisectoriales del país. El escenario de emergencias laborales parece reiniciar lentamente un nuevo ciclo de lucha de clases. Ante el pavor de la burguesía, hasta la iglesia católica ha denunciado las ominosas inequidades del modelo y propuesto un salario mínimo, incluso mayor que el negociado por la CUT de Martínez. Del mismo modo, el gobierno ha instalado una "Mesa de Equidad Social" y habla de pacto y cohesión social (acordados por los de arriba y sin pueblo) para "aligerar" la violencia de la explotación frente a eventuales movimientos de los de abajo que podrían espantar inversionistas y aminorar ganancias.

14. Como resulta histórico –salvando algunas nuevas maneras-, los dispositivos materiales que reproducen el sostén cultural e ideológico de la alienación requerida por el capital se encuentran en la escuela, el ejército, la iglesia, la empresa, el relato político dominante y el control monopólico de la clase en el poder de los medios de comunicación de masas (en especial, de la televisión). En su conjunto, los dispositivos de la alienación propalan la resignación, la igualación del consumo a la felicidad, la fatalidad del actual orden de cosas, el temor, la espectacularización de los acontecimientos y sus personajes, el espejismo de la enseñanza formal como palanca social, los metadiscursos para especialistas, la mala conciencia, la participación bajo control e irrelevante, el analfabetismo funcional, el consenso como imposición vertical, la lumpenización de las relaciones sociales, la idiotez indolente y el egoísmo.

15. Históricamente, las posibilidades de la construcción de la hegemonía de los intereses de los trabajadores y el pueblo están ligadas a las luchas concretas contra las relaciones de dominación, el capital y los patrones; la alfabetización política; la arquitectura sincrética, mestiza, creativa, cultural y simbólica devenida de las necesidades y experiencias concretas propias de las grandes mayorías; la religión liberadora; la ética insobornable; la solidaridad; la dignificación de los contenidos y formas genuinas de las clases dominadas; y la edificación incesante del malestar colectivo frente a los privilegios de la minoría en el poder.

MATERIALES PARA UNA TÁCTICA

16. El archipiélago microscópico de los empeños anticapitalistas de toda laya, como efecto complejo y dinámico de un período todavía no explícito y franco de lucha de clases, se debate entre el movimientismo autoreferente y restringido temáticamente, el localismo insuficiente, el aparatismo político social, y la ausencia de un nuevo proyecto histórico emancipador de los trabajadores y el pueblo que contenga potencias nacionales, vocación necesariamente internacionalista, de mayorías y de poder.

17. Por su parte, la dirección de los partidos de la izquierda tradicional y un conjunto de iniciativas menores y parciales apuestan a la inclusión sistémica crítica, subordinando los embriones de movimiento social a sus agendas políticas y de supervivencia orgánica. Al respecto, la crisis de conducción de la izquierda tradicional se manifiesta a través de desprendimientos que adquieren carácter orgánico autónomo, marcha a otros empeños políticos, o simplemente, destrucción de militancia popular.

18. Por otro lado, en potencia, con algunas certezas y abundantes dudas, agrupaciones anticapitalistas todavía simbólicas, pero involucradas concretamente en episodios de lucha social, ya comienzan a arriesgar y producir volitivamente ciertas condiciones para dar pasos hacia la unidad. Se trata, diferenciadamente, de organizaciones estudiantiles secundarias (y cierta presencia universitaria), organizaciones poblacionales ligadas a la demanda por la vivienda y contra el alza del costo de la vida, iniciativas sindicales de pelea que implícita o abiertamente apuestan a la independencia política de las clases subalternas y critican dura y fundadamente la conducción progubernamental de la CUT; originarios por la defensa de recursos vitales (agua, tierra) y proyecciones identitarias; grupos por una Asamblea Constituyente (con todas las consideraciones críticas al respecto), la renacionalización del cobre, el fortalecimiento de la sociedad civil, mediombientalistas resueltos, autonomistas e, incluso, genuinos colectivos socialdemócratas antineoliberales, entre otros. Cada uno de estos capítulos de reorganización popular todavía camina por vías paralelas, pese a que, de acuerdo a las prácticas y los discursos allí dominantes, existe un diagnóstico general más o menos común del actual período. En cada uno de estos polos de reagrupación hay una sólida sintonía en torno a la necesidad de la lucha directa contra el poder y sus expresiones; formas democráticas de funcionamiento y constitución; preeminencia de la lucha de masas; e independencia del sistema de partidos políticos hegemónico y a las instituciones que sostienen el modelo. Sobre las estrategias respecto del poder, la discusión sobre el papel de la participación en la democracia electoral, los sujetos principales de la transformación necesaria y los bordes de las convergencias, todavía se hacen a puerta cerrada, mirando hacia atrás y para los territorios transfronterizos. El debate tarda en comenzar, pero sus piezas iniciales ya existen.

19. Cada una de estas iniciativas, por sí solas, e incluso todas juntas, todavía no contienen el tonelaje suficiente para influir significativamente en el escenario político nacional. Sin embargo, en la potenciación combinada y organizada de sus luchas se abren posibilidades, hoy inexistentes aún, de convertirse en referente de trabajadores y pueblo (o pueblos como distinguen algunos). En rigor, son embriones de pueblo para-sí, que de manera parcial irrumpen incidentalmente en la arena de la lucha social, lejos del calendario gastado de las izquierdas tradicionales. Su composición tiene de microorgánicas de inspiración rebelde (más que de marxistas y revolucionarias de acuerdo a las categorías de la década de los 60 y 80 del siglo pasado), grupos de inspiración ácrata, independientes antisistémicos, generaciones jóvenes, ex militantes de destacamentos populares, etc. El camino para concertar los tiempos necesarios para su unidad (sin perder identidad, ni subsumirse al sector eventualmente más arropado políticamente) tiene mucho de voluntad, trabajo en terreno, construcción de confianzas, respeto mutuo y superiores alturas políticas. Aquí se habla de empeños que efectivamente consideran su visibilización y la lucha real en perspectiva de superar los aparcelamientos y las miradas cortoplacistas y puramente económicas o testimoniales.

20. Si el malestar social y político que resume cada uno de estos empeños respecto de las desigualdades, injusticias y mala vida que ofrece el actual modelo a las grandes mayorías lograra, paso a paso, dinámica y flexiblemente, constelarse en tiempos relativamente acotados y mediante la producción de incidentes unitarios, sin duda, resultaría un avance de calidad ante el panorama reinante.

21. ¿Pero cómo alcanzar la unidad? Si el punto de llegada táctico para la etapa se resumiera en la construcción de un Frente Anticapitalista (regido por la independencia política de la clase y con el nombre que se convenga), es decir, una expresión político social amplia, con vocación de masas, de mayorías, con convicción de lucha, multisectorial, de existencia nacional, éticamente incuestionable, democráticamente devenida; fuertemente propagandística (en su sentido polidimensional), prácticamente solidaria, inclusiva, porosa, como una suerte de continente de los de abajo, cuyo total sea más que la suma de sus partes, y constituya la superación concreta de la agregaduría de siglas vacías, ya se estaría frente a un nuevo actor político popular que, en potencia, podría formalizarse como alternativa en el futuro.

22. Pero un Frente Anticapitalista es un punto de llegada. En cada activo de intervención y construcción genuina de trabajo político de masas, las organizaciones convocadas deben ser capaces, premeditadamente, de condensar las demandas, formas de organización y tramado concreto que explicite la necesidad de la unidad bajo los contenidos antes anotados, y que, a la vez, sea capaz de provocar los hechos político sociales, en alta sintonía popular y democrática, que precipiten no tan sólo el encuentro, sino que la necesidad del encuentro, la materia básica, irreductible, de la necesidad de la consolidación y frecuencia del encuentro.

23. El punto de arranque táctico está en las iniciativas políticas de masa concretamente existentes. La facultad dinamizadora de las organizaciones sociales y políticas (o político-sociales) debe considerar un puñado de contenidos tremendamente nítidos, elementales, simbólicamente decodificables para amplias franjas de trabajadores y pueblo. Esos contenidos subyacen en cada una de las luchas sociales actualmente en situación embrionaria. El rol del motor político constituyente es la traducción sintética de las demandas más acuciantes y que, al mismo tiempo, faciliten la acción directa y la confrontación de acuerdo a las proporciones del continente de fuerzas en construcción. Ni vanguardismos, ni economicismos posibilistas. Y asimismo debe rastrear los métodos más adecuados, más simples e incuestionables, más básicos y amigables, y ponerlos rápidamente en práctica.

24. El establecimiento de un Frente Anticapitalista no se crea en frío. Sus componentes iniciales ya existen como dispersión, e iniciativas locales, sectoriales y regionales. Al respecto, las voluntades políticas deben poner en tensión sus habilidades, multiplicar sus empeños y colocarse a disposición de un horizonte táctico claro, evaluable periódicamente, rectificable, autocrítico, perfectible. La voluntad política convocada, paulatinamente se acera en el ejercicio de la unidad popular, y comparte, obligatoriamente, los modos y contenidos de la recomposición premeditada y concordada democráticamente de las fracciones de los trabajadores y el pueblo en disposición creciente de lucha.

Andrés Figueroa Cornejo

Septiembre 21 de 2008

 

 

 

LOS MOVIMIENTOS SOCIALES EN EL ALBA

Por Fernando Bossi*

Luego de una reunión que mantuvo el comandante Daniel Ortega con diferentes dirigentes latinoamericanos, un grupo de periodistas se acercó al presidente hondureño Manuel Zelaya y, entre preguntas y respuestas atinadas se oyó: "¿Se incorporará al ALBA, Presidente Zelaya? Estamos haciendo todas las gestiones para hacerlo.
 
¿Es segura la decisión? Totalmente segura". Un gobierno más latinoamericano estaría a punto de ingresar en la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América. Paraguay y Ecuador estudian la propuesta y en un futuro no lejano, podrían ser dos nuevos países sumados al ALBA.

Mientras tanto, Petrocaribe sigue incorporando nuevos integrantes: Guatemala y Costa Rica son dos nuevos miembros. La política de integración y unidad bolivariana, avanza sin descanso en toda Nuestra América. El vicepresidente de Guatemala Rafael Espada afirmó recientemente: "Si Centroamérica y América Latina no se unen, vamos a estar muy desperdigados en nuestras fuerzas. La fuerza de América Latina es esa Unión de la sangre latina, en la que debemos trabajar todos juntos".

Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, la Mancomunidad de Dominica, tal vez en un breve lapso de tiempo Honduras, Ecuador y Paraguay son países del ALBA o próximos al ALBA. Tampoco podemos olvidar que, de ganar el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional las elecciones presidenciales del 2009, El Salvador sería un país de muy probable incorporación; la fórmula Mauricio Funes-Sánchez Cerén lideran con importante ventaja todas las encuestas.

Es por lo tanto claro que la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América comienza a presentarse para diferentes gobiernos latinoamericanos caribeños como una posibilidad real de "espacio de unidad" sobre nuevos parámetros.

Más allá de los gobiernos nacionales que han firmado el ALBA o están en posibilidad de hacerlo, este espacio, como ningún otro, ha generado una expectativa mayúscula en los movimientos sociales de la región, como asimismo en una infinidad de gobiernos locales. No es temerario afirmar entonces, que el ALBA ya es más que los países cuyos gobiernos lo han firmado, porque existen fuertes organizaciones sociales y gobiernos locales de países cuyos gobernantes no adhieren al ALBA que sí desearían incorporarse.

Cuando en la VI Cumbre del ALBA, realizada en Venezuela en enero de este año, se presentó oficialmente el Consejo de Movimientos Sociales del ALBA, se dio un paso importante para avanzar en la ampliación del espacio. Un avance cuantitativo, en cuanto a posibilidad de sumar a movimientos sociales fuera de los países cuyos gobiernos no adhieren al ALBA, y cualitativo al sumar a los pueblos en la construcción de la unidad solidaria y participativa.

El Consejo de Movimientos Sociales del ALBA por lo tanto, debe asumir una destacada tarea como promotor, articulador y ejecutor de las políticas de unidad emanadas de los acuerdos Grannacionales ya alcanzados, como asimismo la de proponer nuevos proyectos Grannacionales elaborados por los propios movimientos sociales.

Dieciocho proyectos están hoy en marcha sostenidos sobre los principios de la complementación, la colaboración y la solidaridad. Como decía uno de los documentos de la VI Cumbre: "los Proyectos Grannacionales materializan y dan vida concreta a los procesos sociales y económicos de la integración y la unión y abarcan desde lo político, social, cultural, económico, científico e industrial hasta cualquier otro ámbito que puede ser incorporado". Es así que debemos prever que en la brevedad los movimientos sociales tendrán que incorporarse a las Mesas Técnicas del ALBA, aportando así su cuota de saberes, experiencias, conocimientos y participación concreta.

Los movimientos sociales tienen una inmensa tarea y responsabilidad: apoyar, sostener y construir junto a los gobiernos revolucionarios de la región y comprometerse protagónicamente en la articulación en pos de la unidad popular latinoamericana caribeña. El Documento Político de la V Cumbre del ALBA señala: "... es con el nacimiento del ALBA que las fuerzas revolucionarias hemos podido pasar a una nueva situación que bien pudiéramos definir como de acumulación de la fuerza política necesaria para la consolidación del cambio que se ha producido en la correlación de fuerzas políticas de nuestro continente...". Consolidar esta nueva correlación de fuerza a favor del campo popular impone la presencia y acción de los movimientos sociales empujando en la misma dirección que sus gobiernos revolucionarios.

Más para que esto sea así, es atinente insistir en la necesidad de que los movimientos sociales del ALBA y aquellos que aspiran a ingresar, entiendan que hemos entrado en una nueva etapa de la lucha revolucionaria en Nuestra América. De la resistencia al modelo neoliberal de la década de los 90, hemos pasado, como bien lo destaca Emir Sader, a otra fase, "la de construcción de alternativas y de la disputa por una nueva dirección política"; y agrega: "Quien no entiende esa nueva fase, dejó de captar la marcha de la lucha antineoliberal. Quien persiste en la "autonomía de los movimientos sociales" quedó relegado al corporativismo, oponiendo autonomía a hegemonía y renunciando a la lucha por la construcción del "otro mundo posible", que pasa por la conquista de gobiernos, para afirmar derechos - dado que el neoliberalismo es una máquina de expropiación de derechos". La lucha de los movimientos sociales entonces, debe de acompañar permanentemente a la de los gobiernos revolucionarios, impulsando las transformaciones estructurales de la sociedad, combatiendo en todos los frentes a la contrarrevolución y acelerando los procesos de unidad nuestramericana; en síntesis: asumiendo la dimensión política acorde al momento histórico. Como lo ha marcado el Presidente Chávez: "se impone de nuevo lo que pudiéramos llamar la revancha de la política, que la política vuelva a la carga y que tome la vanguardia de los procesos de integración".

Esa orientación, que asumió desde su nacimiento el Congreso Bolivariano de los Pueblos, al incluir en un mismo espacio a fuerzas sociales y políticas, fue un acierto a veces poco valorado.

Siguiendo con Emir Sader, el intelectual brasileño, nos dice: "Los movimientos sociales son un componente, muy importante, pero no el único, del campo popular o del campo de la izquierda, como se quiera llamar, al que pertenecen también las fuerzas políticas, gobiernos locales, estaduales (provinciales) o nacionales. Nunca los movimientos sociales, autónomamente, dirigirán o han dirigido un proceso de transformación en la sociedad. Para hacerlo, tuvieron que - como en Bolivia - construir un partido, en este caso el MAS (Movimiento al Socialismo); esto significa restablecer, de una nueva forma, las relaciones con la esfera política, para poder construir una hegemonía alternativa".

Concluyendo: el ALBA existe gracias a la iniciativa de gobiernos populares y revolucionarios que lo lanzaron a andar; asimismo estos gobiernos, con sus partidos políticos revolucionarios (Partido Comunista de Cuba, Partido Socialista Unido de Venezuela, Movimiento al Socialismo de Bolivia y Frente Sandinista para la Liberación Nacional de Nicaragua), han entendido que la participación del pueblo es esencial a la hora de construir Patria Grande. Los movimientos sociales del ALBA tendrán que trabajar mancomunados, en unidad monolítica, junto a los gobiernos y partidos políticos comprometidos en alcanzar la Unidad Latinoamericana Caribeña.

El momento actual requiere de unidad más unidad, y los movimientos sociales no están ajenos a esta necesidad. Unidad en el movimiento obrero, campesino, indígena, de mujeres, estudiantil, de técnicos y profesionales, los jóvenes, los movimientos barriales, etcétera, de cada uno de los países que conforman el ALBA y de aquellos que aspiran a ingresar. Así, los movimientos sociales unidos, junto a los gobiernos y partidos políticos revolucionarios lograremos el objetivo estratégico. Como bien lo decía Simón Bolívar: "Unidad y seremos invencibles".

* Secretario de Organización del Congreso Bolivariano de los Pueblos

 

LAS CONDICIONES DE LA BURGUESÍA Y EL DESAFÍO DE LOS EMPEÑOS ANTICAPITALISTAS

Por Andrés Figueroa Cornejo

 

1. La experiencia grabada a fuego de los mil días de la Unidad Popular fue, entre muchas cosas, el resumen de un largo derrotero de luchas populares, altibajos, derrotas, maduraciones y aprendizajes colectivos, los cuales se tradujeron en múltiples fenómenos asociados al fortalecimiento de la Central Única de Trabajadores (CUT), el crecimiento de los partidos obreros y de los de origen pequeño burgués e inspiración socialista, y el agotamiento del proyecto imperialista vehiculado por la Democracia Cristiana de Frei Montalva (años después asesinado por la dictadura pinochetista, pese al apoyo brindado a la junta militar por la dirección de su tienda). Asimismo, el gobierno del doctor Salvador Allende (que obtuvo mayoría relativa ante una burguesía dividida, y cuya victoria debió ser refrendada condicionadamente por el Congreso Nacional) expresó los límites históricos del Estado burgués de impronta nacional desarrollista, en un marco internacional extraordinariamente gravitante para un país de 9 millones de habitantes, signado por la guerra fría,  la revolución cubana, la guerra de Vietnam, y las luchas de liberación nacional anticolonialistas. La denominada “vía chilena al socialismo” confirmó trágicamente las leyes de hierro de la lucha de clases en una fórmula política que ofreció territorios y tiempo suficientes para el rearme de las clases dominantes. Nunca antes en el planeta, a través de elecciones generales y sobre un poderoso soporte de organización de sustantivas franjas de los trabajadores y el pueblo, gobierno alguno alcanzó nacionalizaciones  y transformaciones de carácter estratégico en áreas de la economía intocables hasta entonces (cobre, banca, tierra), ni más serios intentos de redistribución de la riqueza y propulsión de derechos sociales, sin reprimir a la minoría oligárquica históricamente arriba. Sin la existencia de la descrita constelación de variables nacionales e internacionales  (relativa simetría en la pugna capital / trabajo a escala mundial), habría resultado imposible imaginar siquiera el fenómeno de la Unidad Popular. Se estaba en presencia de un Estado fuerte que lograba influir notablemente en la economía y dotaba al conjunto social de un altísimo porcentaje de empleo fiscal, y frente a una burguesía golpeada duramente en Chile y el mundo ante el avance incontenible del campo de la conciencia y la organización de los trabajadores y el pueblo. Si bien, Allende siempre notificó que su gobierno sería nacional, popular, antiimperialista y revolucionario, pero que sólo estaba construyendo las condiciones necesarias para implementar la hegemonía de relaciones de vida socialistas, los patrones y el imperio acudieron al  recurso castrense para echar abajo el proyecto de sociedad más avanzado de la historia de los chilenos. Cuando ocurría el golpe de Estado de 1973, la intelectualidad tecno-económica amaestrada en las escuelas más ortodoxas del capitalismo en Usamérica, apenas balbuceaba el paradigma ultra liberal que implementaría, primero en Chile y luego en grandes extensiones del planeta, las nuevas modalidades y contenidos de la refundación del reinado del capital que transformarían estructuralmente el patrón de acumulación burgués, el  Estado, la geo-política global y las relaciones de poder en todas sus dimensiones.

No por accidente, los fundamentos económicos emanados de los acuerdos de Bretton Woods en 1944 (“época dorada” del capitalismo denominado de bienestar, y período de creación del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, prestamistas y formateadores político-económicos de los países dependientes), terminaron ante la crisis de la convertibilidad del dólar en oro en 1973. En Chile, con más de 10 años de anticipación, se impuso a sangre y fuego el paradigma neoliberal consolidado mediante el Consenso de Washington, que en sus claves nucleares instaló la liberalización del comercio internacional asimétrico, las privatizaciones de los recursos de propiedad estatal y social, y la financiarización de los derechos conquistados en el período anterior. El deseo devorador del capital y su movimiento creciente, expansivo y productor de desigualdades se sintetiza hoy,  como nunca, en la hegemonía del capital financiero imperialista, transnacionalizado, monopólico y especulativo. Ante la descompensación de fuerzas entre el capital y el trabajo a favor del primero, el Estado de bienestar se convierte en pieza de museo y  gobierna por medio de la versión más brutal y radicalizada del capitalismo que garantiza –a costa de humanidad y naturaleza- la ganancia demandada por la minoría dueña de todo.

 

2. Después de 35 años del fin de la experiencia trágica y luminosa de la “vía chilena al socialismo”, el país es administrado por los intereses del gran capital, bajo la hegemonía inhumana de las relaciones económicas, políticas, culturales, simbólicas y sociales del fetiche de la mercancía y la supuesta teoría del libre mercado (que en la práctica, promueve los oligopolios, la concentración de la riqueza y osifica la desigualdad de clases y la dependencia del capital financiero y especulativo). El pacto interburgués que puso término  a la dictadura militar y abrió el actual período de gobiernos civiles, ha mantenido intactos los resortes profundos de los intereses del capital y su dinámica antipopular. Gobierno tras gobierno, la Concertación, primero acudiendo al temor de los cuartelazos, y luego actuando francamente desde el acomodo y la conveniencia, ha consolidado una sociedad estamental, sin derechos sociales asegurados para las grandes mayorías, y ha terminado de desmantelar y vender a privados las rémoras de la propiedad estatal. De esta manera, los gobiernos concertacionistas –cuya confianza la burguesía, recién a casi 20 años de elecciones, comienza a relativizar- han prometido cambios pro populares reiteradamente incumplidos; impedido la organización de los trabajadores y el pueblo; y castigado cualquier asomo de cabeza de los de abajo, muertos mediante. El Estado subsidiario, tutelado transitoriamente por la Concertación, ha reducido su “vocación popular” a insuficientes programas sociales, mientras en la realidad dominante ofrece señales de descomposición, envejecimiento de horizonte de sentido (si es que lo tuvo, más allá de la buena publicidad de los primeros años), corrupción, reformas aparentes, alienación, desastres en el ámbito educacional, sanitario y medioambiental, precariedad y pésimo pago del empleo; pan caro y mal circo.

De este modo, Chile padece la mutación y extinción del Estado tal como se conoció hasta 1973. El aparato fiscal, históricamente de contenido burgués, actualmente se expresa anémicamente en su peso burocrático, poderosamente en su papel militar, y defensor a ultranza de la propiedad privada en  materia jurídica. ¿Qué puede ofrecer como objeto de demanda un Estado impotente, enrejado en las tramas de la subordinación del gran capital? ¿Qué más recursos le quedan a un Fisco, sino los  ahorros millonarios devenidos del alza provisional  del precio del cobre? Hoy el Estado parece ser una caja fuerte repleta de dólares para la contención  parcial de eventuales conflictos sociales (Transantiago, Fondo de Estabilización del Precio Petróleo, bonos miseria) y útil como aval de los poderosos en aprietos; tiene el monopolio de la fuerza militar; es el guardia privado de la burguesía; y sostiene un parlamento monocorde y legitimador del poder de los privilegiados. La extraña transparencia  sin contradicciones del rol del Estado chileno en una sociedad de clases, mandata la reconstrucción de las fuerzas anticapitalistas al calor de la lucha entre capital y trabajo, en sus maneras más desnudas, multidimensionales y originarias.   

 

3. Las cifras oficiales de 2008 hablan que el promedio de los trabajadores gasta más de lo que gana y adeuda un año de salario; menos de la mitad de la fuerza laboral está contratada; apenas un 8,7 %  puede negociar colectivamente (independientemente de los resultados de los convenios); el desempleo se empina sobre el 8 % a nivel nacional; la inflación para el 40 % más pobre está en un 20 %; la pobreza es femenina y juvenil; el subcontratismo y la precariedad laboral campean y el descrédito del sistema político supera el 50 %. Asimismo, la desaceleración económica producto de la crisis cíclica del capital financiero parasitario y del alza estructural de los precios de los alimentos y la energía, destruyen el poder adquisitivo de las remuneraciones, mientras el Banco Central aumenta las tasas de interés para paliar la inflación a costa de las grandes mayorías. Las proyecciones del Ministerio de Hacienda en materia de crecimiento varían a la baja en tanto pasan las semanas. Al respecto, el país crecerá alrededor de un 4 %, el número más bajo de la región.

 

4. Como resulta histórico –salvando algunas nuevas maneras-, los dispositivos materiales que reproducen el sostén cultural de la alienación requerida por el capital se encuentra en la escuela, el ejército, la iglesia, la empresa, el relato político dominante y el control monopólico de la clase en el poder de los medios de comunicación de masas (en especial, de la televisión). En su conjunto, los dispositivos de la alienación propalan la resignación, la igualación del consumo a la felicidad, la fatalidad del actual orden de cosas, el temor, la espectacularización de los acontecimientos y sus personajes, el espejismo de la enseñanza formal como palanca social, los metadiscursos para especialistas, la mala conciencia, la participación bajo control e irrelevante, el analfabetismo funcional, el consenso como imposición vertical, la lumpenización de las relaciones sociales, la idiotez indolente y el egoísmo.

 

5. Históricamente, las posibilidades de la construcción de la hegemonía de los intereses de los trabajadores y el pueblo están ligadas a las luchas concretas contra las relaciones de dominación, el capital y los patrones;  la alfabetización política; la arquitectura sincrética, mestiza, creativa, cultural y simbólica devenida de las necesidades y experiencias concretas propias de las grandes mayorías; la religión liberadora; la ética insobornable; la solidaridad; la dignificación de los contenidos y formas genuinas de las clases dominadas; y la edificación incesante del malestar colectivo frente a los privilegios de la minoría en el poder.  

 

6. Pero “¿De dónde saldrá el martillo, verdugo de esta cadena?”. Sobre todo de los trabajadores precarizados y tercerizados del conjunto de las áreas económicas; de los jóvenes excluidos; de los estudiantes arrojados al mal empleo y la expoliación; de las mujeres; de los mapuche cuya pelea rime con la de los mestizos castigados; de los ecologistas auténticos cuyas luchas se contraponen al capital; de los intelectuales críticos; de los artistas incómodos; de los sexualmente marginados; del pueblo profundo que advierte su desgracia como potencia y necesidad liberadora. Y de los militantes populares provenientes de esas fuentes. De la memoria y la recreación de la convicción de poder.

En este sentido, la independencia política de los intereses de los trabajadores y el pueblo es el eje determinante a la hora de recomponer las fuerzas y el  proyecto emancipador de los de abajo. De no cautelar con celo metálico este principio, se corre el riesgo alto de, al igual que bajo la dictadura pinochetista, de entregar la hegemonía política a fracciones sociales formalmente democráticas y pro populares, pero incapacitadas para transformar el orden estructural de las cosas. De ganar el empresario derechista Sebastián Piñera las elecciones presidenciales de fines de 2009, los cuadros de la Concertación deberán aterrizar –al menos en algún porcentaje significativo- al territorio popular que abandonaron hace 20 años. Al respecto, sólo la convicción y madurez política de las agrupaciones anticapitalistas estarán en condiciones de jugarse políticamente en la disputa. Y toda política de alianzas debe conducirse sobre esta matriz.

La diáspora de los empeños políticos anticapitalistas e inspiración emancipadora deben abandonar la autoreferencia infructuosa, cobrar fuerzas e incorporarse desde el seno mismo de las luchas concretas de los trabajadores y el pueblo. De lo contrario, simplemente, no existe sintonía entre el empeño político y los intereses, modos, ritmos y expresiones mixtas del pueblo, y se corre rápidamente hacia el encapsulamiento sin porvenir.  En el mejor de los casos, sus ilustraciones propagandísticas  se convierten en puro lema estrategista, deseo  o máxima edificante, pero jamás en comunicación o política justa para el período. Lo que sí tiene sentido es la promoción popular de la lucha directa y llana contra los enclaves patronales, donde, de algún modo, se produce la mayor densidad de lucha de clases.

En el actual período, los trabajadores y el pueblo están recién comenzando un nuevo ciclo de luchas sociales, el cual, si supera su fragilidad sensible, puede aspirar a sostenerse sobre dos pies. La frecuencia de la lucha, la urgencia de victorias parciales, el aumento de su tonelaje, junto  a la recomposición de los embriones aspirantes a compartir la  conducción política, al menos, territorial y sectorial, son las condiciones para la multiplicación y reunión de las fuerzas anticapitalistas. La incipiente organización del o los futuros destacamentos orgánicos y políticos de los intereses de los trabajadores y el pueblo serán fruto de la lucha de clases, su naturaleza, composición, maneras nuevas y continuidad liberadora. Más allá de los segmentos sociales ordenadores, los sujetos centrales y las formas de lucha adecuadas al estadio potencial de los de abajo, hoy debe abrazarse toda lucha que atente contra el imperio del capital. La cualidad del conflicto no es escindible de sus posibilidades de  futuro multiplicado.

 

7. De cara a la actual coyuntura, entregada la lectura sobre la naturaleza del Estado chileno y sus extensiones, se advierte la debilidad menos que relativa del cuerpo legislativo, la realidad tangible de habitar una democracia sin pueblo y oligárquica (como condición sin la cual el capital no podría gozar de las tasas de ganancia que luce, ni la burguesía podría llevar un tren de vida primermundista a expensas de la sobrevida de la mayoría) y, por tanto, el papel probadamente adjetivo que comporta la participación en las elecciones de los poderosos. Los empeños anticapitalistas no pueden desdeñar por principio ningún modo de lucha, aunque sea en el ámbito testimonial de un parlamento sin fueros y reflejo fiel de la hegemonía de los intereses de la burguesía. Pero las iniciativas capilares   de los empeños anticapitalistas diseminados deben reconcentrase en la formulación de las fuerzas populares por abajo. Aun para aquellos que todavía consideran que es posible reeditar una experiencia meridianamente parecida a la Unidad Popular de 1970, como para quienes apuran su cabeza, manos y corazón en la transformación integral de la sociedad, no esquivan el poder como objetivo, y comprenden la política emancipadora como un conjunto complejo de construcción de fuerzas, incluso más allá de las fronteras acotadas que enjaula el concepto de país en la era de la mundialización del devenir en todas las esferas del quehacer humano.

 

Andrés Figueroa Cornejo

Miembro del Polo de Trabajador@s por el Socialismo

Julio de 2008       

 

Bachelet, Betancourt y Clara Rojas.

Bachelet, Betancourt y Clara Rojas.

Ingrid Betancourt, - no solo ella, mucha más gente - se estará  preguntando ¿Que, he hecho yo, para merecer el Novbel de la paz?  Aunque es solo un propuesta del gobierno de Michelle Bachelet, esta  no deja de llamar la atención  por dos razones; una formal y otra de contenido, la primera; es su inmediatez, cosa bastante común en los gobiernos concertacioncitas , y la otra mucho mas de fondo, se refiere a los meritos que debería tener el postulante para merecer este reconocimiento. Ingrid Betancourt, ha tenido que soportar por 7 años el tormento del secuestro a manos de sus captores, las FARC, hecho que también afecto a otros protagonistas de esta  dolorosa historia, en la que se encuentra sumido el pueblo Colombiano desde hace décadas.

Existen tantos secuestrados en manos de las FARC, como "prisioneros" de las FARC en manos del ejercito Colombiano, todos, absolutamente, victimas del horror de la guerra, una guerra que ha superado largamente las expectativas de sus actores y de  los expertos que se dedican a analizar el conflicto regional basados en los manuales de insurgencia y contra insurgencia que este conflicto a dejado como obsoletos, al menos en aquellos capítulos que abordan los métodos para concluir con el mismo.

Dejemos a los expertos el análisis del conflicto, sus causa y efectos, y abordemos sus incidencias que, curiosamente, son tan contradictorias como el conflicto que las origina, como es el caso de la propuesta  de Bachelett,  y aquí,  se puede recurrir a cierta lógica que instala el propio conflicto regional y que crea un contexto propicio para que se desarrolle la  otra batalla, la política. Es claro que el conflicto Colombiano es el de mayor incidencia regional, y que las acciones dirigidas sobre su contexto tienen también una incidencia mayor que las realizadas sobre otros aspectos del tensionado continente latinoamericano. Pero quien pretenda instalar una visión de claro contenido ideológico para interpretar el conflicto regional, con la idea de erigirse como la vanguardia de ciertos postulados, se debe tomar la tarea de actuar sobre todo el contexto y de la manera más rápida posible.

La política Express del gobierno chileno para los asuntos regionales, cuenta con un bochornoso antecedente en la era del "Laguismo", el apoyo al golpe de estado contra el gobierno constitucional del presidente Chávez en Venezuela a solo dos días de haberse producido este, y que dejo con la boca abierta hasta a los mas papistas en materia de alineación ideológica continental con los postulados librecambistas del modelo neoliberal.

La fiebre por instalar en terreno este discurso, conlleva ciertos riesgos de convertir una política en caricatura, o de que el medio se  constituya  en el fin de los objetivos perseguidos. Cuando desde el gobierno chileno  se propone a Ingrid Betancourt  para el premio Nobel de la paz, lo que se hace es mezclar los hechos que corresponden a su cautiverio, que todo el mundo condena como aberrantes, con las implicancias políticas que por extensión tiene la prepuesta de Bachelet. Betancourt, que de ser  candidata a la presidencia de Colombia, paso a ser la secuestrada mas importante en manos de las FARC, es la actora de una situación que es explotada por todas las derechas latinoamericanas y algunos gobiernos Europeos, - Francia e Italia - principalmente, para relanzar la vieja y trillada concepción moral sobre los métodos aplicados en la guerra por los bandos en pugnas, "El fin, no debe justificar los medios".

Por este barranco pacifista, descendieron miles de humanistas en todos los conflictos en que el hombre ha sido protagonista. Siempre esgrimiendo el tratado moralista de la participación independiente en los hechos. En algunos casos dejaron su impronta positiva en la consecución del objetivo pacificador, en otros  - oriente medio, por ejemplo -  estas intervenciones, son el comienzo de nuevas etapas en la escalada de violencia. La otra interpretación "El fin justifica los medios" Que hace poner los pelos de punta a los pacifistas y a los moralistas, propone la utilización de todos los medios disponibles, como el camino mas corto para terminar con la violencia. La historia de la humanidad registra algunos acontecimientos prácticos al respecto - Hiroshima y Nagasaqui - como los más emblemáticos, en donde los medios dieron absoluta justificación al fin, según los criterios de quienes los aplicaron, el gobierno Norteamericano en el contexto de la segunda guerra mundial.

Esta concepción "El fin, no debe justificar los medios "que es tan subjetiva como tendenciosa, debido al carácter empírico de la base cultural e ideológica que le da sustento, lo que logra es imponerse, antes que fundamentarse, ya que la guerra lo que hace es desatar las facetas mas agudas de la perversidad humana, comportamiento que es desarrollado por los dos bandos en pugna, diferenciados solo por los medios técnicos y operativos de las fuerzas con los que  concurren a la guerra. El ejercito colombiano cuenta con medios sobradamente superiores a los que poseen las FARC. Sin contar con los medios no "Formales" - las fuerzas paramilitares - a los que la guerrilla debió combatir en simultáneo durante décadas, y que son los responsables de desatar los horrores más grandes que registra el conflicto colombiano.

Si la paz como medio de superación del conflicto, es promotora de condiciones que establezcan un nuevo escenario de las condiciones objetivas que llevan a un pueblo al enfrentamiento armado entre hermanos, se debe entonces levantar y sostener esta consigna, con elementos tangibles, que concurran en la superación de las tensiones que originaron el conflicto y desechar aquellos argumentos puramente subjetivos y mediáticos como es el hecho de proponer a Betancourt como premio Nobel de la paz, que no ayuda en nada a este objetivo y lo que hace es capitalizar, de forma oportunista, la atención de la opinión publica internacional instalando un símbolo convencional, que en el mejor de los casos, pasara a formar parte de la ornamentación espiritual conquistada por los humanistas latinoamericanos, actores cada ves mas versátiles del tironeo al que son sometidos por el conflicto social regional,  con algunas honrosas  excepciones.

Una interpretación  más penetrante, tanto del contenido etimológico, como del de la práctica de la Paz, nos sugiere como factor destacable de esta concepción,  aquella fase, que de forma coadyuvante, se relaciona con las partes en pugna y promueva desde esta relación, un vínculo con la realidad mas sustantiva del conflicto, que permitan el reconocimiento del carácter de identidad común que envuelve a los bandos en pugna, tanto de los históricos como de los futuros.  El oportunismo de la propuesta chilena, no medita sobre la generosidad del concepto de Paz en toda su extensión, al contrario, lo hace añicos, no solo por la inmediatez de la misma que pretende instalar la idea de resultados positivos, afianzados estos, en la parcialidad  del análisis, además del claro contenido doctrinario que impulsa la propuesta. Si la política exterior chilena estuviera desprovista de su actual contenido  ideológico que obliga al  gobierno a mantener una alta exposición internacional actuando en la coyuntura de la misma  con el solo propósito de protagonizar para exponer sus concepciones basadas en la publicidad del "axioma" neoliberal, quizás, entonces, volvería su mirada sobre la abogada Clara Rojas, para proponerla a la opinión publica mundial, como un símbolo que ubica al humanismo del siglo XXI en la búsqueda del ser posible y no, en la del ser ideal.

Ingrid Betancourt, nunca se aparto de la lógica conceptual de hacer y de entender la política. Arrastrando todo el acerbo cultural burgués al que pertenece, lanzó su candidatura a la presidencia de Colombia, con un proyecto político enmarcado en las mismas relaciones de producción capitalista que originaron el conflicto, en su corta carrera política, nunca manifestó una preocupación cierta de abordar el conflicto interno de su país, con una vocación pacifista clara y manifiesta,  oportunidad que ahora le otorgan las circunstancias para demostrar que es un actor potencialmente capaz de revertir su sufrimiento y convertirlo en un arma en favor de la paz, que todo su pueblo esta esperando.  

Roberto Tello

 

LA CONTINGENCIA Y UN DESTELLO DEL FUTURO

CHILE: LA CONTINGENCIA Y UN DESTELLO DEL FUTURO

 

 

1. En 1987, Alvaro Erazo, estudiante de Medicina de la Universidad de Chile y miembro de la Juventud Rebelde Miguel Enríquez (rama juvenil de la fracción del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, dirigida por Nelson Gutiérrez), se presentó como candidato a las elecciones presidenciales de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), organización histórica  del país. Su programa era uno de los más adelantados de la época, y estaba cruzado, tanto por la lucha contra la dictadura pinochetista de refundación capitalista, como por la defensa intransigente de la Educación Pública. Muchos jóvenes de la época gastaron vida en la campaña de Erazo. 21 años después, Alvaro Erazo es militante de la Concertación –rostro gobernante del bloque en el poder- e Intendente de Santiago. Él fue quien no permitió el pasado 8 de julio la concentración de estudiantes, profesores y trabajadores en el bandejón central de la estación del metro Los Héroes y es el responsable político inmediato de la dura represión ante la movilización contra el lucro en la enseñanza propiciada por la Ley General de Educación (LGE) y pactada entre concertacionistas y la derecha histórica. La LGE consolida una educación de clases inaugurada durante la “era Pinochet”, y la privatización de la mitad del sistema escolar en Chile. Ya fue aprobada por la Cámara de Diputados y es posible que se ratifique por el Senado mientras los estudiantes estén en vacaciones de invierno, próximamente. La protesta se ofreció desordenadamente debido a la actuación de las Fuerzas Especiales de Carabineros y término con cientos de detenidos, cuestión que se ha vuelto práctica habitual del Gobierno frente a la recomposición y expresión de los movimientos sociales de cualquier naturaleza en Chile. Efectivamente, es dable hipotetizar que si la convocatoria de la Central Unitaria de Trabajadores se hubiera realizado en la Plaza Almagro (distante del centro de Santiago y donde no está prohibido reunirse) podría haberse desarrollado un acto compacto, masivo, y se habría manifestado mayor fuerza tras el objetivo de instalar el “No a la LGE” (demanda insuficiente y oblicua, toda vez que la contradicción sustantiva se encuentra entre una buena educación pública, de propiedad social y administración y superior financiamiento estatal versus la privatización de la enseñanza vía subvenciones). Si se piensa bien, los dirigentes de la CUT buscaron imponer un itinerario legítimamente propio y visible en el centro de Santiago. Si se piensa mal, el Presidente de la CUT, el socialista Arturo Martínez, optó por un recorrido sabidamente expuesto a la represión debido a la no autorización de la Intendencia, con los efectos de apresurar la intervención clásica de Fuerzas Especiales, la dispersión prematura de la manifestación, y la puesta en vitrina de una aparente debilidad del justo movimiento, mayoritariamente estudiantil. Cada cual debe sacar sus conclusiones.

 

2. Mientras a escala internacional, son 12 ya los países desarrollados declarados en recesión económica como efecto de la crisis cíclica del capital, esta vez originada por las hipotecas subprime en USA, y la crisis estructural devenida de la especulación del  precios del petróleo, anidada en las principales bolsas de los llamados “países centrales”, en Chile, la desaceleración económica se despliega parcialmente ralentizada por el alto precio del cobre. El Indicador Mensual de Actividad Económica (IMACEC) de mayo marcó un 2,1 %, lo que redundará en un pobre crecimiento anual proyectado de alrededor de un 4 %. Al mismo tiempo, según las convenientemente cautelosas cifras gubernamentales, la cesantía promedia el 8 % (el porcentaje de trabajadores empleados que contabiliza el Gobierno considera cualquier actividad, formal o informal, con horario o sin horario, con contrato o sin él, que redunde en algún tipo de compensación económica, no importando su monto), y la inflación acumulada desde junio de 2007 es de casi un 10 % (que para el 40 % de los chilenos en realidad es de más de un 20 %), producto de las alzas energéticas y  los insumos alimenticios. Al respecto, ofendiendo la estatura poética del país, el Vicepresidente de la República, Edmundo Pérez Yoma, dijo que, ante los números derrumbados de la economía, “hay que apretar los dientes y seguir adelante”. La extraña figura literaria significa en concreto que, una vez más, los trabajadores y el pueblo deberán pagar las crisis del capital a través de la destrucción de trabajo y fuerzas productivas, inflación creciente e indeterminada, precarización de las condiciones laborales y profundización de la  mala calidad de vida de la mayoría nacional. Cuando en los 90 del siglo pasado, Chile llegó a crecer más de un 7 % anual, entonces se hablaba por arriba de un país “jaguar de América Latina”, y que pronto la riqueza desbordante acortaría las brechas sociales de una de las naciones más asimétricas en la distribución del ingreso del planeta. Naturalmente, no ocurrió nada de ello. En dictadura, los militares ocupaban la metáfora más campechana de “apretarse el cinturón” frente a las crisis. Hoy los trabajadores y el pueblo tienen que “apretar los dientes y seguir adelante”. ¿Adelante hacia dónde?

En tanto, la Presidenta Bachelet, a poco más de un año de finalizar su magro mandato, se fotografía en Nueva York   con el fascistoide Arnold Schwarzenegger (¿Sabrá el musculoso sheriff dónde queda Chile?), promueve a Premio Nóbel de la Paz a Ingrid Betancourt (!), y agenda una reunión entre el Presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC, gremio patronal) y el Ministro de Hacienda, Andrés Velasco, para que convengan criterios (¿Son posibles más acuerdos y mejor sintonía entre ambos?). Por su parte, el líder de la CPC, Alfredo Ovalle –que llama a la crisis económica, “remezón”-, afirmó que los empresarios deben aportar “tratando de no despedir trabajadores, siempre que sea posible evidentemente.” Evidentemente, no será posible garantizar la tasa de ganancia del capital sin aumentar la cesantía, congelar y/o reducir los salarios, y reprimir y criminalizar la organización de los trabajadores. Lo cierto es que los asesores comunicacionales de la Presidenta Bachelet han ingresado a una fase de franco descalabro creativo, dejándola en ridículo deportivamente ante la indiferencia mortal de los chilenos.

 

3. Por arriba, en el sistema político dominante -expresión de las diversos intereses del capital y la estrategia única de la reificación de la propiedad privada y la reproducción de los privilegios de una minoría a costa de la sobrevida de la mayoría-, ya se traman y evacúan los nombres presidenciables para fines de 2009. Como se señalara en artículos anteriores, la dirección del PS y el PPD aventuran la eventual candidatura de Ricardo Lagos Escobar –famoso por su obra privatizadora, antipopular y pro imperialista-, y también suena el pronto ex Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza (quien alguna vez dijera que si Lagos se postula, el retiraría su pre candidatura). Por la Democracia Cristiana corre la Presidenta de esa tienda desvencijada, Soledad Alvear, esposa de Gutemberg Martínez (probadamente amigo de la CIA norteamericana), y Eduardo Frei Ruiz Tagle, quien, por estos días, sospechosamente, ha sido portada por la comprobación del asesinato de su padre, el ex Presidente Frei Montalva, a manos de la dictadura que alguna vez saludó con la esperanza infame de que los militares sólo estarían un breve tiempo en el poder luego del golpe de Estado de 1973, para después entregarle la presidencia del Ejecutivo. No advirtió el ex Mandatario falangista que el fascismo pinochetista había llegado para quedarse, y que la colaboración de la mayoría de la conducción democratacristiana a los golpistas era sólo un instrumento para los objetivos refundacionales del capital a través de su recurso castrense contra el peligroso avance de los desheredados.

La derecha histórica, contradictoria, y representante y financiada por los dueños de todo, se esperanza con las encuestas que ponen al empresario Sebastián Piñera, propietario y presidente de Renovación Nacional, con “posibilidades”; mientras el ex presidente de la UDI y Senador, Pablo Longueira (¿El cortafuegos de Joaquín Lavín?) manifiesta sus ganas de enlistarse en la competencia.

 

4. Mientras se termina este artículo, más de 100 deudores habitacionales de la Agrupación ANDHA Chile a Luchar, son violentamente detenidos por Fuerzas Especiales de Carabineros luego de protagonizar una toma pacífica del Banco Central de Chile, a un costado de la Plaza de La Constitución. Debido a las medidas del principal ente emisor del país en orden a elevar una vez más las tasas de interés como método para paliar la inflación de origen internacional, las casas de los deudores, de golpe, han cuadruplicado su valor. Pese a que la iniciativa no es reactivadora probadamente, contrae los créditos y el propio crecimiento, se impone como  receta neoliberal clásica para destruir el precio del dinero circulante a costa del conjunto de la sociedad y en especial, de los más pobres. El Gobierno, en vez de emplear el superávit fiscal de casi 40 mil millones de dólares (en virtud del período alcista de las materias primas demandadas por las llamadas “economías emergentes”, como China) en creación de empleo y empresas productivas, ha optado ortodoxamente por implementar subsidios limitados y bonos transitorios para contrarrestar la inflación galopante. Sin embargo, un hecho altamente significativo ha ocurrido. El azar ha querido que a menos de una cuadra del Banco Central se encuentre la Casa Matriz del Holding Santander España, donde los trabajadores de una de sus principales brazos de fuerza de venta,  Santander Banefe, llevan una semana de huelga legal. Ellos obtienen un salario base de $ 59 mil pesos (100 dólares) y no tienen derecho a colación y trasporte para hacer su trabajo adecuadamente, y han sido víctimas de brutales agresiones, tanto por Fuerzas Especiales, como por los vigilantes del banco. Los gritos de protesta de los deudores habitaciones funcionaron como un llamado de solidaridad para los empleados bancarios en huelga y se produjo una reunión de demandas y luchas por un largo rato. Simplemente, los megáfonos, las pancartas, las consignas, los trabajadores y los pobladores se confundieron en un solo empeño contra el abuso estratégico de los poderosos. No es extraño que se hayan constelado las demandas, cuando el enemigo de clase, en la forma del capital financiero especulativo y su crisis, golpea  duramente las condiciones de vida de las mayorías. Por un tramo de tiempo fortuito y reunido, trabajadores y pobladores –o trabajadores pobres que viven en poblaciones, o pobladores que laboran en el trabajo precario-, abandonaron sus reivindicaciones particulares para agitar arengas comunes contra el Gobierno y los patrones. Lejos estaban el folletín palaciego y las pre candidaturas presidenciales de los mismos de siempre. Lejos estaban las ilusiones de la marqueteada “participación ciudadana” amplificada por arriba, pero absolutamente irreal en los hechos. Por un momento, en el corazón de Santiago de Chile, justo en medio del país, se provocó la síntesis que, en potencia, señala el derrotero largo, necesariamente unido, generosamente resuelto, que debe alentar la esperanza de la recomposición del conjunto de las fracciones de los trabajadores y el pueblo con voluntad de lucha y convicción de hegemonía de los de abajo. Fue un destello de las maneras y los contenidos con que los de abajo abren una ventana, todavía en ciernes, pero desde donde se puede mirar el futuro.

 

Andrés Figueroa Cornejo

Miembro del Polo de Trabajador@s por el Socialismo

 

Julio 10 de 2008