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Justicia

El huracán Baltasar

El huracán Baltasar

Vitoreado e insultado, habló directo y no ocultó sus emociones

El juez español, que con su resolución de detener a Pinochet en Londres –el 16 de octubre de 1998– modificó la historia que hasta entonces se escribía en nuestro país, visitó Chile durante una semana, desatando todo tipo de reacciones. Aunque no fue recibido oficialmente por las principales instituciones de la nación, nadie quedó indiferente.

www.lanacion.cl Domingo

Por Jorge Escalante

Baltasar Garzón llegó y se fue como los huracanes. Avivó pasiones, desató reacciones, enfrentó agresiones verbales y otras, cercanas a lo físico. Habló claro, defendió que los jueces tengan ideología y opinión política. Llamó a denunciar a los corruptos, recordó a Allende, se emocionó en La Moneda, en Coyhaique y en Villa Grimaldi. Lloró frente al Memorial de los Desaparecidos y Ejecutados y enfrentó más de una vez, sin protagonismo y con discreción, cara a cara a sus detractores.

Pero sobre todo –siempre junto a su mujer, Rosario Molina, y a sus custodios españoles, Carlos y Abel– recibió el inmenso cariño de quienes le agradecieron hasta las lágrimas por el arresto en Londres del dictador Augusto Pinochet (1998), porque con ello les regaló una cuota de reparación y justicia, cuando en Chile la impunidad era todavía una señora elegante que campeaba a su antojo.

Aquí se juntó con la otra punta del pañuelo, el ex juez Juan Guzmán, hoy decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Central, que hizo posible su viaje a Chile y lo declaró doctor honoris causa, como también lo hizo la Universidad de Artes y Ciencias Sociales (Arcis).

Junto a Guzmán y el fiscal español Carlos Castresana, el precursor desconocido de los procesos en España (ver nota aparte), fueron vitoreados en cada lugar donde acudieron invitados.

No faltó a ninguno de los múltiples compromisos de su apretada agenda, durante los cinco días que estuvo en Chile desde el lunes pasado, y contó chistes hasta entrada la madrugada del miércoles, en una de las cenas que se le ofrecieron en su honor. “Es que duermo apenas tres horas diarias”, dijo a LND a bordo del avión en que el jueves llegó a

Coyhaique, a reunirse con las madres de 12 jóvenes muertos desde 1997 en extrañas circunstancias, episodio que la justicia chilena todavía no aclara, mientras el proceso fue sobreseído temporalmente por la ministra Alicia Araneda.

La visita de Garzón y Castresana recordó el ciclón que comenzó a soplar en Chile la madrugada del 16 de octubre de 1998, cuando se conoció la detención del autor intelectual de la Caravana de la Muerte y todas las operaciones para asesinar opositores, en Chile y el extranjero.

Pero también desenterró el Chile real, donde todavía una franja no menor agradece a Pinochet y sus 17 años de dictadura, fervor más oculto o solapado desde que se descubrió que se apropió de cuantiosas sumas del dinero de todos los chilenos. Pero fervor, al fin y al cabo.

El juez Garzón quedó impresionado la noche del jueves en el aeropuerto Comodoro Arturo Merino Benítez, cuando quienes lo agredieron verbalmente estuvieron muy cerca de hacerlo físicamente. Le gritaron que Pinochet debió matar “más marxistas y robar más todavía”, porque todo se lo merecía. Por la mañana de ese día, otros hicieron algo parecido en el mismo terminal aéreo. No eran las 12 mujeres delirantes –todas de extracción popular– que el lunes le gritaron de todo frente a la Universidad Central cuando lo declararon doctor honoris causa.

Los agresores del ex aeropuerto Pudahuel se veían adinerados, probablemente terratenientes o empresarios del sur, que desde el asunto Riggs ya no salen a gritar ¡viva Pinochet! a las calles junto a las viudas populares del retirado general, pero que están ahí, fieles para justificar sus crímenes. Ocultos, pero vivos entre el 43% que votó SÍ en el plebiscito de 1988, cuando ya se conocía toda la tragedia y la huella marcada por el régimen militar.

Esta es la conversación que el juez Baltasar Garzón sostuvo con LND, durante el vuelo a Aysén.

–¿Qué tanto bien le hace a las sociedades que se aplique la jurisdicción penal internacional?

–Todo lo que signifique cerrar la puerta a la impunidad de los crímenes de lesa humanidad, cometidos en cualquier parte del mundo, es bueno para la sociedad, la democracia y las instituciones. Eso es lo que ha entendido la comunidad internacional. Y esta filosofía debe ser asumida por todos los tribunales penales para que crímenes de esa envergadura no queden sin castigo. El problema es cómo se produce esa respuesta.

–¿En qué sentido?

–Lo ideal es que sea el sistema judicial del país donde se han producido esos hechos el que responda. Pero cuando un determinado país no ejerce esa acción judicial o es imposible que se produzca porque hay una dictadura, o no hay voluntad de iniciar una investigación, es cuando la jurisdicción penal internacional debe intervenir, previa calificación de esos hechos como de lesa humanidad: genocidio, desaparición forzada de personas, tortura y otros. Lo principal es que esos delitos no queden impunes.

–En su experiencia como magistrado, ¿qué países han sido proclives a dejar en la impunidad estos crímenes?

–Hay muchos. En primer lugar creo que están China, Rusia, el propio Estados Unidos fuera de sus fronteras, lo que no quiere decir que Estados Unidos no persiga a los que cometen ese tipo de delitos, sino que no deja que los persigan fuera de su país. Dentro de las dictaduras, obviamente está Argentina, que tuvo sus leyes de obediencia debida y punto final. En Chile ha habido un manto de impunidad durante toda la dictadura y después las consecuencias de una legislación que trababa las investigaciones. España, durante los casi 40 años de Franco, mantuvo los ojos cerrados a estos casos. En Cuba no se ha planteado perseguir los crímenes que se hayan podido cometer durante el régimen de Fidel Castro, y hay muchas denuncias en ese sentido. Desgraciadamente, hay muchos otros.

–¿Qué opina de Fidel Castro y el régimen cubano?

–En Cuba es absolutamente necesaria la evolución hacia la libertad y la democracia. Hay cortapisas a la libertad de movimiento, de expresión, de participación política, y eso no es democracia. Ese régimen tiene que evolucionar por sí mismo. Pero no estoy de acuerdo con el bloqueo y el embargo de Estados Unidos contra Cuba, porque lo pagan los ciudadanos cubanos. Pero es un régimen insoportable.

–Usted defiende que los jueces tengan ideología y opinión política.

–Sí, cuando afirmo que un juez, un periodista, un fiscal, tienen ideología y opinión política, es porque no nos podemos diseccionar. Un juez no tiene la mente en blanco. Cuando toma una decisión es imposible que diga, para decidir, evito cualquier contaminación ideológica. El juez puede tener una ideología. Cuando va a votar en una elección vota por el candidato que considera mejor. El juez es un ciudadano, debe participar de la sociedad, debe contaminarse de sociedad y estar en medio de ella para conocer los problemas de los ciudadanos a los que tiene que dirigir su acción.

–¿Y cómo juzga o dicta sentencia?

–Bueno, simple, hay una ley, hay unas pruebas que tienes en las manos, hay indicios que valorar, y entonces aplicas la ley, pero no dejas tu ideología y tus opiniones políticas colgadas en un armario. Si hay una interferencia política en una decisión, para eso hay leyes.

–¿Por qué dice que, más que una globalización universal, se requiere una humanización universal?

–Porque el concepto de globalización tiene una connotación casi exclusivamente económica. Se ha formado para garantizar el funcionamiento de las grandes corporaciones del mundo. Y una globalización que no va junto a una liberalización de fronteras, una política integradora de los inmigrantes, una protección garantista de las personas y una defensa activa de los derechos humanos, no es una verdadera globalización. Hay que avanzar hacia una humanización de las instituciones para hacerlas útiles a las verdaderas necesidades de la humanidad, como erradicar el hambre, la pobreza, las enfermedades contagiosas y curables como las que afectan a África. Y no el enriquecimiento monstruoso, la carrera armamentista y la dominación hegemónica de las materias primas y los recursos naturales.

–Y los foros internacionales de los países desarrollados y los tratados comerciales, ¿no apuntan a humanizar la globalización?

–Eso es un sarcasmo, una falacia, cuando te tienes que enfrentar a las favelas de Brasil, a los campos de refugiados de Darfur, en Sudán, o cuando millones de personas están falleciendo porque ni siquiera tienen un dólar al día para atender las necesidades de una familia de cinco personas. Entonces, ¿de qué globalización estamos hablando? Pues de una globalización de la miseria que beneficia sólo a unos pocos. Por eso, el concepto opuesto que propongo, y otros también lo hacen, es la humanización universal.

–¿Ha participado en manifestaciones antiglobalización?

–No en manifestaciones, pero sí en conferencias como el Foro Social de Porto Alegre, y, curiosamente, el Foro Económico Mundial me consideró hace unos años como uno de los líderes del futuro. Yo soy un poco líder, sui géneris, y bastante anárquico en ese sentido, pero junto a toda mi familia participé en manifestaciones para rechazar la guerra de Estados Unidos contra Irak y expresé mi opinión públicamente en la Puerta de Alcalá de Madrid. Eso me costó responder a un par de expedientes judiciales por denuncias en mi contra.

–¿Qué resolvió la justicia?

–El Consejo General del Poder Judicial, al resolver esas denuncias en mi contra, estableció el derecho a la libertad de expresión de los jueces en España, cuando se refiere a temas que no sean del contenido de sus investigaciones. Se resolvió que, como cualquier ciudadano, podemos opinar de lo que es la vida normal de un país.

–¿Esa resolución sentó jurisprudencia?

–Sí, antes de eso no había nada.

–En estos días, algunos le han gritado ¡ándate a combatir el terrorismo de la ETA y deja tranquilo a Pinochet!

–Yo combato el terrorismo de ETA, llevo muchos procesos en su contra. Cuando entré a la Audiencia Nacional me prometí que procuraría estar hasta que el terrorismo de ETA desaparezca de España. Eso fue hace 19 años, y hoy creo que estamos más cerca del final. Lo que puedo decir a esas personas es que, si hay alguien odiado por el terrorismo de ETA, ese soy yo, con amenazas en mi contra y como posible objetivo de atentado. Contra el terrorismo hay que ser contundente, pero dentro de la legalidad. LND


La batalla de Pudahuel

El jueves pasado, al regresar de su visita a Aysén, XI Región, el juez Baltasar Garzón ocupó la fila 10 del avión de Sky. En el trayecto sólo se escucharon apagados cuchicheos y algunas palabrotas lanzadas en sordina por un grupo de nostálgicos pinochetistas.

Pero al aterrizar en el aeropuerto Comodoro Arturo Merino Benítez –ex Pudahuel–, los deudos del anciano militar liberaron la rabia contenida durante las tres horas de vuelo.

Los pasajeros se levantaban de sus asientos para recoger sus cosas y descender, cuando surgió el primer grito, como siempre, de una mujer: “¡Ándate de aquí, no te queremos en Chile!”. Emperifollada y con aire pudiente, la fémina insistió: “¡Deja tranquilo a Pinochet!”. Cuando aún nadie bajaba del avión brotó un grito masculino.

Alguien, que no fue el juez, contestó: “¡Hasta cuándo defienden a ese asesino que mató a miles de personas!”. Los agresores contratacaron: “¡Y qué! Debió matar a más!”. La hiriente agresión provocó la reacción de los cuatro acompañantes del juez, el diputado Patricio Hales, el ex parlamentario Leopoldo Sánchez, el abogado de derechos humanos Hugo Gutiérrez y el autor de esta crónica. “¡Si además de asesino es ladrón, con todo lo que robó a los chilenos!, ¿Han escuchado hablar del Banco Riggs?”.

“¡Y qué! Todavía robó poco, debió robar más, porque harto que se lo merece!”.

Estaba claro que se trataba de gente exaltada y peligrosa, y que la cosa no pararía ahí, en el pasillo del avión.

A todo esto, el juez y su esposa miraban a los gritones sin pronunciar palabra. Sus custodios, los policías españoles Carlos y Abel, se inquietaron. Algunos pasajeros adhirieron al juez y se plegaron a la batalla de epítetos.

Al bajar del avión y entrar en la manga, la situación se complicó. Los agresores eran de doce a quince, y entre ellos unas cinco mujeres, todos de buen pasar. Los insultos al juez Garzón subieron de calibre mientras caminaba hacia la salida. El trecho a recorrer aún era largo y el compacto grupo de vociferantes apuró el paso estrechando las distancias, presumiblemente con intenciones de ir más allá de la agresión verbal contra el juez y su esposa, que iban flanqueados por los dos policías españoles.

Ahí, los cuatro acompañantes del juez, más dos pasajeros voluntarios, los enfrentaron, produciéndose un fluido intercambio de empujones, patadas y garabatos. De repente, una de las mujeres gritó histérica: “¡Qué les pasa, hijos de puta, no estamos solos!”. Y a gritos llamó a un individuo de 1,90 que venía retrasado. Resultó el más agresivo.

Los insultos y empellones aumentaban de calibre, cuando Garzón –a unos seis metros de los exaltados– se volvió hacia ellos, dejó su maletín en el suelo y dijo en voz serena pero levemente subida de tono: “¡Bueno, qué queréis, aquí me tenéis, venid a decírmelo en la cara!”, mientras retenía a sus custodios, que ya querían pasar a la acción directa. Aunque no portaban sus armas, pues debieron entregarlas para ser transportadas en la bodega del avión.

Uno de los defensores del juez le dijo al grandote: “¡Ya pus’ conch… no estái tan gallo, anda a decírselo en la cara, ahí lo tenís, te está llamando!” Pero el mastodonte, si bien avanzó hacia Garzón, evitó ir de frente y pasó por un costado, y bajando el tono masculló: “¡Viva Pinochet, huevón! ¡Viva Pinochet!”.

El juez y su esposa retomaron la marcha hacia la salida flanqueados por los policías españoles, y resguardados por el grupo de defensores que siguieron contestando los insultos. Los agresores vociferaban: “¡Pinochet, Pinochet!”, mientras no perdían pisada al magistrado. Cerca de la puerta de salida aparecieron guardias del aeropuerto que se interpusieron entre ambos grupos e impidieron que los pinochetistas siguieran avanzando.

Por la mañana, antes de embarcarse en el vuelo de las 8:15 hacia Balmaceda, un hombre, acompañado de su mujer y dos niños, le gritó al juez: “¡Ándate de Chile, hijo de puta!”. Garzón fue hacia él y le dijo: “¡Pues, hombre, mirad que educación dais a vuestros hijos. Yo me voy de Chile cuando deba irme, y no cuando vos lo queráis!”.

A todos sorprendió que los tres carabineros de civil que en Santiago siguieron al juez a todas partes, esta vez no lo acompañaran en este vuelo.

La intensa y polémica visita del juez Garzón a Chile

La intensa y polémica visita del juez Garzón a Chile

Tuvo una disputa mediática con Evelyn Matthei, defendió el derecho de los jueces a tener opinión política, y se emocionó hasta las lágrimas en un homenaje a los desaparecidos. También recibió el apoyo de diversos sectores y sorteó manifestaciones en contra de parte de reducidos grupos aferrados al pasado.

www.lanacion.cl Agencias

Foto: Un emocionado juez participó de un homenaje en el Memorial del Detenido Desaparecido y Ejecutado Político en el Cementerio General.  

La visita a nuestro país del juez español Baltasar Garzón, el primer magistrado que consiguió la detención de Augusto Pinochet en Londres en 1998, generó un sinfín de reacciones en todos los sectores políticos.

Fueron siete intensos días de actividades en suelo chileno, siempre en el centro de la noticia. Tuvo una disputa mediática con la senadora UDI, Evelyn Matthei, defendió el derecho de los jueces a tener opinión política, se emocionó hasta las lágrimas en un homenaje a los detenidos desaparecidos, se encontró con manifestaciones a su favor y en contra e incluso trataron de agredirlo.

Sus declaraciones sobre Pinochet

El juez Garzón llegó el sábado 26 de agosto a Pudahuel a las 07:40 de la mañana e inmediatamente causó polémica al declarar en una conferencia de prensa que Augusto Pinochet se “burló” de las víctimas de derechos humanos.

Sus declaraciones se produjeron cuando le preguntaron si se sintió engañado por no haber logrado la extradición del ex dictador a España y verlo, en cambio, volver a Chile en una silla de ruedas que abandonó apenas tocó territorio nacional.

“Yo no me sentí burlado de ninguna forma porque de alguna manera yo preveía que eso iba a suceder. Alguno se sorprendió cuando dije previamente que iba a ocurrir esto. Pero realmente la burla – si considera que se produjo- fue hacia las víctimas y no hacia el juez, que había cumplido con su deber y que justicias de dos países diferentes habían estado de acuerdo respecto a la legitimidad y legalidad de la orden”, enfatizó.

Garzón es saludado con efusividad al salir de la Arcis, donde recibió su segundo Doctorado Honoris Causa en su visita al país.

Cuando visitó el memorial de los detenidos desaparecidos de La Serena, el martes 29, Garzón volvió a arremeter contra el nonagenario, al declarar que –pese a lo que dice su familia y su defensa judicial- se encuentra perfectamente cuerdo.

“Tendríamos que preguntarles a los médicos que hablaron de la cordura de Pinochet. Para mí, la cordura de Pinochet es perfecta. Lo dije el año 2000, cuando se le entregó a las autoridades chilenas en Londres”.

Momentos emocionantes

Garzón y el fiscal Carlos Castresana, quien lo acompañó en su viaje, visitaron Villa Grimaldi y el Memorial del Detenido Desaparecido y Ejecutado Político en el Cementerio General. En el lugar, el juez no pudo contener las lágrimas en el instante más emocionante de la ceremonia, cuando Illapu cantó “Tres versos para una historia”, la canción al detenido desaparecido.

“Está muy bien que hoy en Chile se haya decretado el Día del Desaparecido, pero lamentablemente es a la vez el gran fracaso de la sociedad y la democracia, porque hubiésemos querido que nunca ese día tuviera que existir”, manifestó respecto a la instauración del 30 de agosto como la fecha para recordar a quienes cayeron en dictadura.

Discusión con Evelyn Matthei

Un exaltado pinohetista intenta agredir al juez en el aeropuerto de Santiago.

La principal detractora de la visita del juez español fue la senadora UDI, Evelyn Matthei. Es un “desgraciado”, dijo la parlamentaria sin ahorrarse calificativos cuando se le preguntó por el magistrado.

El motivo de su furia fue la orden de captura internacional que el magistrado mantiene contra el padre de la parlamentaria, el ex jefe de la FACH, Fernando Matthei y contra otros 36 chilenos que ocuparon altos cargos en la dictadura, por los asesinatos de ciudadanos españoles, entre ellos los sacerdotes Joan Alsina y Antonio Llidó y el diplomático Carmelo Soria.

Mientras Matthei prometió que "le quebraría un huevo en la cabeza", Garzón se mostró indiferente y le recomendó ser colaboradora con el Juzgado Central de Instrucción N° 5 de la Audiencia Nacional para que suministre los documentos que prueben la inocencia de su padre.



Manifestaciones

Cuando Baltasar Garzón llegaba a la Universidad Central para ser investido Doctor Honoris Causa, algunas seguidoras de Pinochet lo increparon y le exigieron que deje "morir en paz" a "su" general, "que salvó a Chile del comunismo".

Sin embargo, un grupo de estudiantes universitarios organizó en la vereda del frente una contra manifestación, y custodiados por Carabineros, repudiaron a Pinochet y sus seguidores.

Otro pequeño grupo salió la noche del jueves a recibir al juez en el aeropuerto de Santiago con gritos de "¡Pinochet, Pinochet!", a su regreso de una visita a la región de Aysén, donde viajó para reunirse con familiares de los jóvenes que han desaparecido en oscuras circunstancias en la región.

Uno de los manifestantes trató de acercarse al magistrado con el aparente fin de agredirle, lo que no consiguió, según mostraron las imágenes de televisión.

Opinión Política

Luego de ser investido como doctor Honoris Causa en la Universidad Central, el lunes 28, Garzón declaró que los jueces sí deben tener una opinión política y que no por eso van a dejar de ser imparciales.

“Cuando escucho decir que los jueces no deben tener ideología ni opinión política me río, porque debemos tenerla, yo me voy cada día a mi despacho con ellas, y eso no significa juzgar con parcialidad”, dijo concitando los aplausos de la concurrencia.

ARGENTINA : MUERTE DE TRABAJADOR-ESCLAVO DE ORIGEN BOLIVIANO

Enviado por "PATTY ARDILLA PARGA" <patty.ardilla.parga@gmail.com>


 Por ANRed - A (redaccion@anred.org)  

      Muere un trabajador boliviano en Buenos Aires

      La faja de clausura, panacea gubernamental, no sirve. Para la Unión de Trabajadores Costureros "hay que condenar a los explotadores de mano de obra esclava, decomisarle las máquinas y entregárselas a los/las trabajadores/as costureros/as reunidos en Cooperativa". El escrache de la UTC se hizo bajo las consignas: "Otra víctima del trabajo esclavo. Justicia para Diego Aruquipa". 

La muerte de Diego

      En la tarde del viernes 25 en el Hospital Muñiz falleció el costurero Diego Aruquipa, con sólo 19 años de edad, luego de agonizar una semana en terapia intensiva con un cuadro agravado de neumonía y tuberculosis que había contraído en el taller esclavista donde fue sometido. 

Como lo viene denunciando la UTC y La Alameda, las afecciones pulmonares son el principal flagelo que sufren los costureros que son esclavizados en los talleres clandestinos donde aspiran permanentemente polvillo, trabajan en condiciones inhumanas y tienen una pésima
alimentación.

      Diego vino desde Bolivia en marzo de 2005 con falsas promesas para luego ser encerrado en el taller esclavo de la calle Chivilcoy 630 que regentean los talleristas Omar Serrano Guzman y su esposa Teresa Alcoser. 

      Dicho taller confecciona para la fábrica "Toda", ubicada en Cuenca y Bogotá. Ambos, talleristas y fabricantes, son penalmente responsables de la muerte de este joven trabajador. No sólo porque no le brindaron condiciones adecuadas de trabajo, sino además porque lo echaron como a un perro a la calle cuando la infección pulmonar ya no le permitía trabajar. No le pagaron parte de su miserable sueldo, ni siquiera un medicamento y obviamente tampoco se ocuparon de su situación cuando agonizaba en una cama del Hospital.

      En este taller de la calle Chivilcoy, Diego trabajaba todo el día sin ninguna obra social, jubilación, ni jornada de descanso, ni normas básicas de higiene y seguridad. Vivía hacinado y cobraba la miseria de $0.50 a $0.70 pesos por prenda. Fue en esas condiciones donde trabajaba y vivía entre el polvillo de las telas que contrajo su infección pulmonar que lo llevó a la muerte.

      Desde la UTC se preguntan: "¿Cuántos costureros tendrán que morir para que los gobiernos hagan algo? ¿Cuántos Luis Viale sucederán hasta que los funcionarios dejen de hacer la vista gorda para proteger a las grandes marcas que se benefician del trabajo esclavo y a las mafias que lucran con el tráfico de personas? ¿Cuántas víctimas fatales más tendrá que haber para que se sancione a las marcas responsables, se encarcele a los explotadores y se decomisen las máquinas de estos talleres a fin de que los costureros trabajen en forma cooperativa?"

      El gobierno no ofrece ninguna alternativa laboral a las víctimas de estos talleres. Permite que se muden de un lado a otro y sigan violando toda la legislación a la vista de todo el mundo.

      La Unión de Trabajadores Costureros presentará el lunes una denuncia penal ante el Juzgado Federal por este caso.

      "Exigimos justicia para Diego Aruquipa y cárcel para sus explotadores y asesinos. Mientras esto no ocurra, seguiremos peleando en la calle. SI NO HAY JUSTICIA HAY ESCRACHE", afirma la UNION DE TRABAJADORES COSTUREROS, 4671-4690.



    

Enviado por SERPAL, Servicio de Prensa Alternativa
serpal@wanadoo.es
www.serpal.info

Otorgan libertad a oficiales uruguayos en caso Berríos

Otorgan libertad a oficiales uruguayos en caso Berríos

Corte analiza mañana si confirma o rechaza decisión de ministro Madrid

El beneficio con una fianza fijada en 500 mil pesos es para el coronel (R) Tomás Casella y los oficiales activos Wellington Sarli y Eduardo Radaelli, quienes fueron extraditados desde abril de este año a Chile.

www.lanacion.cl

Foto: El coronel activo del Ejército Uruguayo, Wellington Sarli, cuando fue interrogado por primera vez por el ministro Alejandro Madrid, en abril de 2005, podría quedar en libertad el viernes.

Aunque falta que la Corte de Apelaciones la confirme, el ministro en visita Alejandro Madrid otorgó ayer la libertad bajo fianza a los tres oficiales uruguayos procesados por asociación ilícita y secuestro del químico de la DINA, Eugenio Berríos Sagredo.

Los abogados Carlos Portales (defensor) y Álvaro Varela (querellante) relataron que el magistrado otorgó el beneficio fijando una fianza de 500 mil pesos al coronel (R) Tomás Casella y los oficiales activos Wellington Sarli y Eduardo Radaelli.

Los oficiales se encuentran detenidos en distintos centros militares de Santiago, luego que fueran extraditados en abril pasado desde Uruguay.

La decisión de Madrid se enmarca en que el derecho constitucional de la libertad se debe otorgar a los procesados una vez que las diligencias se hayan terminado de hacer en el proceso.

Sin embargo, otra de las condiciones para el beneficio es que los liberados no sean “un peligro para la sociedad”. Por esta razón es que este viernes, cuando la decisión de Madrid llegue a la Octava Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago, se verá cuál es la opinión de los ministros.

Hermes

Eugenio Berríos trabajó en la Brigada Mulchén de la DINA, creando el gas sarín. Durante los ochenta se relacionó con narcotraficantes y en octubre de 1991, agentes de la Unidad Especial de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE) lo sacaron de Chile con destino a Uruguay donde vivió clandestinamente hasta aproximadamente 1993.

En abril de 1995 el cuerpo con dos tiros en la cabeza fue encontrado en una playa cercana a Montevideo.

Este proceso en Chile es tramitado actualmente por el ministro Madrid y está relacionado también con otras muertes, donde Berríos habría sido el nexo necesario. Por ejemplo, el homicidio del diplomático español Carmelo Soria ocurrido en 1976; la muerte del ex agente de la DINA; Manuel Jesús Leyton Robles; el envenenamiento de miristas en la cárcel pública en 1981 y la misteriosa muerte del ex Presidente Eduardo Frei Montalva.

Los procesados

En esta causa están sometidos a proceso los ex directores de la DINE, generales (R) Hernán Ramírez Rurange y Eugenio Covarrubias; los oficiales del Ejército Raúl Lillo Gutiérrez, Manuel Pérez Santillán y Mario Cisternas y el ex jefe del Batallón de Inteligencia del Ejército (BIE), Manuel Provis Carrasco.

Por el delito del artículo 295 bis del Código Penal -la obligación de los funcionarios públicos de denunciar un delito-, a los suboficiales Marcelo Sandoval, Nelson Román y a la ex secretaria de la Unidad Especial, Erika Silva.

Por último, como autores de delito de obstrucción a la justicia procesó al ex agregado cultural de Chile en Uruguay, entre 1990 y 1993, Emilio Rojas Gómez.

El magistrado estudia por estos días la solicitud del Consejo de Defensa del Estado (CDE) para encausar al ex auditor general del Ejército, Fernando Torres Silva y su ex subordinado, el coronel (R) de justicia, Enrique Ibarra Chamorro. LN

Juez Garzón recibirá grado de doctor Honoris Causa en visita a Chile

25 de Agosto del 2006

Magistrado de la Audiencia Nacional española se reunirá con el juez retirado Juan Guzmán, que ha sido uno de los principales promotores de su visita al país.

El juez español Baltasar Garzón recibirá el título de doctor "Honoris Causa" por las Universidades Central y Arcis de Santiago, informaron este viernes ambas instituciones.

Garzón, que logró que la justicia británica detuviera al ex dictador Augusto Pinochet en 1998 durante más de año y medio, por cargos de genocidio, torturas y terrorismo, estará seis días en Chile, donde llegará este sábado.

El magistrado de la Audiencia Nacional española se reunirá en Santiago con el juez retirado Juan Guzmán, que ha sido uno de los principales promotores de su visita a Chile y el primero que procesó a Pinochet en el país.

El juez español, además, visitará el Patio 29 del Cementerio General, donde fueron descubiertos los cuerpos de más de cien detenidos desaparecidos bajo la dictadura de Pinochet (1973-1990), y se reunirá con la Asamblea Nacional de Derechos Humanos, que aglutina a casi un centenar de organizaciones humanitarias y sociales.

Garzón viajará, además, a La Serena, donde será declarado "hijo ilustre".

En su última actividad oficial, Garzón se trasladará a la austral localidad de Aisén, invitado por los familiares de doce jóvenes que se sospecha han muerto en esa región en extrañas circunstancias entre 1997 y 2001 sin que la justicia haya avanzado en el esclarecimiento de los hechos.

CHILE : EL CORTO CAMINO HACIA LA IMPUNIDAD

Enviado por Adriana Goni Godoy <adrianagonigodoy@gmail.com>

Piden libertad de 503 ex uniformados procesados

La Coordinadora de Organizaciones de Personal en Retiro de las Fuerzas Armadas pidió hoy que se aplique la ley de amnistía y se disponga la más pronta libertad a los 503 uniformados procesados por causas de violaciones a los derechos humanos.

El presidente de la organización, general en retiro Jaime Núñez, afirmó que la justicia no ha aplicado el principio de cosa juzgada ni la prescripción por hechos sucedidos en muchos casos hace más de 30 años.

A su vez el asesor de la entidad, el procesado general (r) Raúl Iturriaga destacó que del medio millar de procesados, 261 pertenecen al Ejército, de los cuales 33 son generales y dos de ellos ya tienen sentencia definitiva.

Añadió que hay además tres almirantes, siete generales de la Fuerza Aérea y 7 generales de Carabineros. "Estos generales, entre los que me cuento, si  uno los ve uno a uno, son personas absolutamente normales, es toda gente que  trabajó por esta tierra, pertenecen a la familia militar, y han sido estigmatizados", dijo.  Iturriaga dijo que "somos inocentes, porque se nos acusa de haber secuestrado, y yo no tengo secuestrado a nadie".

La Coordinadora anunció una serie de actos recordatorio en memoria de "los caídos de la subversión terrorista, antes, durante y después del 11 de septiembre".

Fuente: La Nación

Médico que operó a Frei Montalva: Aquí hubo una mano negra

Médico que operó a Frei Montalva: Aquí hubo una mano negra El facultativo entrevistado por canal 13 apostó a la tesis de que la muerte del ex presidente no se explica por la versión oficial, sino sostiene que “hubo un agente químico externo”, respaldando así la opinión de la familia Frei que cree que fue asesinado.

www.lanacion.cl

“Aquí hubo una mano negra”, estas solas palabras dichas por el médico cirujano Augusto Larraín abren las puertas a confirmar los temores que por años ha mantenido la familia Frei de que el ex presidente Eduardo Frei Montalva fue asesinado y no murió simplemente producto de crisis séptica derivada de una infección post operatoria.

Canal 13 difundió anoche una entrevista con el especialista que participó en la operación del líder de la Democracia Cristiana y quien por años mantuvo un total hermetismo en el caso.

Según relató el facultativo, la estadía de Frei Montalva en la Clínica Santa María estuvo rodeada de extraños hechos, y así no duda en señalar que "mi opinión es que hubo un agente químico externo, pero no puedo decir qué fue, quién lo puso, cómo lo pusieron".

El especialista explicó que el ex Presidente sufrió complicaciones que lo llevaron en otras tres ocasiones al quirófano de la clínica, y precisa que él estuvo presente en la segunda operación, donde comprobó que no había fallado él, pues la lesión que ahora complicaba al ex mandatario no era atribuible a una bacteria, como se planteó oficialmente.

Explicó incluso que el punto de conflicto ya no se ubicaba en la zona del hiato -donde se unen el esófago con el estómago-, que era la que él intervino, sino que estaba en el intestino.

"No había ningún signo de inflamación peritoneal, o sea no habían gérmenes, era un abdomen absolutamente limpio, libre. En cambio, esta lesión, que yo no había visto nunca, que no la he visto nunca después, sólo podía explicarse por una irritación química local", aseveró a Teletrece.

Frei Montalva se sometió a una simple cirugía por una hernia al hiato, una operación considerada menor, a fines de 1981. No obstante, el cuadro se agravó pasando a una peritonitis aguda tras una obstrucción intestinal pasando entonces a la UTI del centro médico donde falleció el 22 de enero de 1982 producto, oficialmente, de un shock séptico.

Al respecto, el médico Larraín sostiene que “la lesión inflamatoria estaba en la parte que el ayudante bajó con la compresa, es decir que si algo se colocó o algo ocurrió o irritó, estaba en la compresa. Si yo quisiera pensar mal, pasó al lado de donde están las compresas y, sin que nadie sepa, le pongo una cosita y buenas noches".

Larraín ya fue interrogado por el juez del caso Alejandro Madrid y ante el magistrado precisó que “si decía de que había existido una agresión química, evidentemente que eso tenía connotaciones que yo no las podía dilucidar, pero tenía connotaciones políticas. Respecto a mí, iba a parecer como que estaba tratando de justificarme o disminuir una responsabilidad, cuando usted opera y se muere un paciente, la responsabilidad es suya".

La muerte del ex Presidente Frei ha estado cruzado siempre por las inquietudes de su familia ante lo extraño de su deceso y la eventual presencia del ex químico de la DINA, Eugenio Berríos.

Presidenta Bachelet
 

A juicio de la Presidenta Michelle Bachelet lo importante en estas declaraciones es que se transparenten los hechos y queden en manos del juez Madrid para que adopte las medidas que corresponda.

“Entiendo que aquí hay un proceso que está llevando el juez Alejandro Madrid y creo que es muy efectivo, cuando fui ministra de Defensa llegaron oficios para que declaran una serie de personas”, relató a canal 13 la mandataria, quien añadió que “la verdad es que si hay estos antecedentes tienen que ser puestos en manos del juez quien determinará las responsabilidades correspondientes. Creo que es muy importante que la verdad se sepa, creo que no sólo es importante para la familia Frei, sino para todo Chile que la verdad se sepa y que los responsables cumplan”.

Juez Dolmestch dictó condenas por el crimen de líder mirista en 1989

Juez Dolmestch dictó condenas por el crimen de líder mirista en 1989

Seis ex agentes de la CNI deberán pagar con penas de cárcel y económicas por el asesinato en plena vía pública a fines del régimen militar de Jécar Neghme Cristi.

 El juez Hugo Dolmestch dictó sus condenas contra el ex jefe metropolitano de la Central Nacional de Informaciones (CNI) y cinco ex agentes del organismo represor por el crimen en septiembre de 1989 del mirista Jécar Neghme Cristi. 

Sin embargo, sólo el brigadier en retiro Enrique Levy Araneda, deberá pasar cinco años en cárcel. Los otros cinco condenados, en tanto, se vieron beneficiados con la media prescripción del delito. 

Así, quedaron remitidas condicionalmente las penas contra: 

El oficial Pedro Guzmán Olivares (tres años).

El oficial Luis Sanhueza Rosa (tres años).

El oficial Jaime Norambuena Aguilar (dos años).

El oficial Silvio Corsini Escárate (dos años)

.El mayor (r) Manuel Allende (541 días). 

Además, deberán pagar una indemnización de 125 millones de pesos al hijo del dirigente del MIR, Jécar Neghme Sáez y otros 125 a repartir entres sus hermanas Milagros y Farah Neghme Cristi. 

Jécar Neghme, portavoz del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), fue asesinado en pleno centro de Santiago el 4 de septiembre de 1989, durante la campaña electoral que culminó con la victoria del democratacristiano Patricio Aylwin en los comicios del 14 de diciembre de ese mismo año y que marcó el retorno de Chile a la democracia. 

En su fallo -uno de los últimos antes que asuma como miembro de la Corte Suprema-, el magistrado estableció que la CNI intentó ocupar el asesinato de Neghme para tratar de polarizar el país de cara a comienzo democracia. (Cooperativa.cl)