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Centros Chilenos en el Exterior

Derechos Humanos

Abogados de DD.HH. piden renuncia del director de Investigaciones

Enviado por Pedro Alejandro Matta p.matta@vtr.net 

Por posibles ''presiones'' sobre subalternos


por  Jacmel Cuevas P.

Profesionales del área consideraron de ''suma gravedad'' los antecedentes dados a conocer por El Mostrador.cl respecto a la eventual intervención de Arturo Herrera para exculpar a un general activo del Ejército. Querellantes demandaron que se cite a declarar a todos los involucrados y, de comprobarse la denuncia, exigieron la salida del jefe de la policía civil.

Una serie de reacciones generaron entre las personas ligadas a organizaciones pro derechos humanos los antecedentes revelados por El Mostrador.cl, respecto a una arista judicial que involucra directamente al actual director nacional de Investigaciones, Arturo Herrera.

Dicha investigación, sustanciada por la ministra Rosa María Pinto, se refiere a las posibles presiones que podría haber ejercido este funcionario, a través de su jefe de gabinete, sobre integrantes de la Brigada de Derechos Humanos y Asuntos Especiales (BAES) para modificar un informe policial que involucraba a un general de Ejército en servicio activo, Miguel Trincado.

Al referirse al tema, la vicepresidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), Mireya García, sostuvo "me parece una situación gravísima, pero para nosotros no constituye una sorpresa porque de alguna forma habíamos tenido antecedentes que se habían ejercido presiones para influir en el trabajo de la BAES".

La dirigenta precisó que, hasta ahora, no estaban interiorizados de los reales motivos que existían detrás de estas informaciones.

Asimismo, sostuvo que el escenario que se genera a partir de estos nuevos datos tiene dos aspectos fundamentales: uno relacionado con el aspecto judicial, mientras que el segundo es relativo a una decisión política.

En el primer aspecto, abogó porque los tribunales esclarezcan a cabalidad este tema, es decir, la existencia de presiones impropias para exculpar al general Trincado. En tanto, en la segunda arista lo que correspondería -a su juicio-, es que de comprobarse estas imputaciones la Presidenta Michelle Bachelet debería exigir la renuncia de Arturo Herrera.

"Esto de alguna manera es un reflejo de una serie de situaciones poco claras que están sucediendo en el país y que, de alguna forma, permanecen en la sombra. Además demuestra que los personajes de la dictadura y sus personeros aún cuentan con grados de protección importantes", añadió.

Solicitarán diligencias

Por su parte, uno de los querellantes en el caso "retiro de televisores" en Calama, Eduardo Contreras, anunció que presentará un escrito para solicitar que la ministro Pinto cite a declarar a todos los mencionados en el artículo que publicó este medio. Es decir, a Arturo Herrera, su jefe de Gabinete Claudio Preller, a los detectives Sandro Gaete y Abel Lizama, y al periodista Jorge Escalante.

"Esta información arroja luces sobre un tema que hace mucho tiempo se manejaba en los pasillos de tribunales. De ser efectivo sería gravísimo y el señor Herrera no debiería permanecer ni un minuto más en su cargo", enfatizó el abogado.

En esa medida, Contreras recordó que "cuando se postuló al actual director de la policía civil, en reemplazo de Nelson Mery, el mundo de los derechos humanos objetó su nominación, debido a que Herrera fue ayudante del señor Paredes, director de Investigaciones en el peor tiempo de la dictadura".

"En ese momento, pareció una designación apropiada por parte del ex Presidente Ricardo Lagos", añadió.

Inmediata renuncia

Por su parte, el otro querellante particular en el proceso, Hugo Gutiérrez, consideró que "ante esto, la única alternativa posible es que la Presidenta le pida la renuncia a Herrera, porque de no hacerlo es estar apoyando a un funcionario que intentó distorsionar el trabajo de la justicia y eso es un hecho muy grave".

"Lo dado a conocer, sin duda, cuestiona uno de los principales pilares de nuestro Poder Judicial y los organismos policiales, es decir, es un golpe a la eficacia de nuestro estado de derecho, ya que sí se actúa de esta forma no es posible tener confianza en el desarrollo de las investigaciones judiciales", recalcó.

Para Gutiérrez, "a estas alturas la Presidenta de la República ya debería estar al tanto de todo, por lo cual parece inaudito que Herrera siga en su cargo".

Secreto de sumario

Ante los insistentes requerimientos de este medio para obtener una versión del director de Investigaciones sobre los hechos, el departamento de Comunicaciones del organismo designó al prefecto inspector Rafael Castillo para que se refiriera al tema.

El jefe policial explicó que no podía desmentir ni afirmar los antecedentes publicados por estar siendo objeto de una investigación judicial y, como funcionario policial, tiene un deber de reserva respecto a los hechos que son parte de un sumario.

"Por eso yo no hablo de estos temas y no es soberbia, yo no hablo porque estaría faltando a mi deber. Esos hechos, aunque me puedan afectar o favorecer, lamentablemente no los voy a ventilar a la opinión pública. Soy muy disciplinado de mi mando y le debo respeto y lealtad al señor Herrera, como siempre lo he hecho, por eso no voy a hablar sobre un tema que lo puede desfavorecer o favorecer a él", dijo.

"En la publicación que apareció (este miércoles) yo tengo cero participación, a mí me interesa aclarar eso, que nuestro alto mando y el director sepa que yo no lo estoy atacando, ni a él ni a la institución. Ahora, respecto al señor Trincado, la ministro está en Santiago haciendo diligencias y si me meto a dar una opinión, puedo interferir en lo que ella está haciendo, por eso me guardo todo esos antecedentes"

Más allá de que usted no fue una de las fuentes consultadas, usted ¿desmiente o afirma los antecedentes que se dieron a conocer?


-Yo no estoy negando ni aceptando nada. No opino, porque si digo eso es cierto o mentira ya estoy faltando a mis deberes.

Pero el director de comunicaciones, Jaime Méndez, dijo que había ciertos elementos interpretativos en la nota que no se ajustaban a la realidad. ¿Cuáles son esos elementos?


-La persona adecuada, la voz oficial en esto, creo que debería ser nuestro señor director o nuestro jefe de comunicaciones. Ahora, yo no puedo decir, ni opinar nada, porque hay una investigación abierta que está viendo una ministro y no puedo interferir en lo que ella está haciendo.

¿Su relación con el director se ha tensionado en los últimos meses, por ejemplo a raíz que lo excluyera en el alto mando?


-El director tiene la potestad de modificar a los mandos y eso yo acepto que sea así. Ahora, que yo hubiese tenido una intervención directa en contra del director, eso no ha ocurrido.

Para mí es muy complicado que aparezca que soy el causante de esto, porque son cosas que yo no he hecho. Soy sumamente transparente y si me hubiese equivocado, tenga la seguridad que yo presento inmediatamente mi renuncia, porque tendría que asumir algún costo, pero acá no es así, he cumplido cabalmente lo que han dicho los jueces y ministros que investigan DD.HH.

Postura institucional

Consultado el jefe de comunicaciones sobre por qué el director de Investigaciones no quiso referirse al tema, sostuvo que "existen políticas institucionales en las cuales la derivación de las entrevistas se van a los canales técnicos; en este caso, el ente técnico era el señor Castillo".

Pero el directamente afectado es el director Herrera...


-Nosotros tenemos una visión diferente a la periodística, que es la institucional, y esa es que debe ser el ente técnico el que responde dentro de su área de gestión.

Sin embargo, aquí el interés radica en que sea el director el que aclare los puntos en que aparece mencionado en la nota


-La reserva es para todos los detectives.

No obstante eso no impide que él haga sus descargos o desmienta una información tan grave como ésta. Con ello no estaría vulnerando ningún secreto de sumario.


-Insisto que el ente calificado es el señor Castillo.

Pero Castillo acaba de decir que la voz autorizada para hablar de esto es el director...


-Pero eso es en temas macro, en ese tipo de temas el director puede hablar, sobre otros temas técnicos corresponde que lo haga la correspondiente jefatura.

Director de Investigaciones trato de cambiar los resultados de una investigacion de violacion de DDHH.

13 de Diciembre de 2006

Diario Electronico El Mostrador.

En caso por remoción de cuerpos en Calama
Indagan 'presiones' sobre policías para exculpar a general Miguel Trincado

por  Jacmel Cuevas P.

Ministra Rosa María Pinto ha citado a varios integrantes de la Brigada de Derechos Humanos de la policía civil para dilucidar sí el director de la Investigaciones , Arturo Herrera, trató de influir para cambiar los resultados de una orden de investigar, con el fin que el jefe de la II División del Ejército no fuera involucrado en la operación ''retiro de televisores''.

Un clima tenso se vive por estos días al interior de la policía de Investigaciones, luego de que se diera una verdadera "batalla" interna ante la decisión del director de la institución, Arturo Herrera, de excluir del alto mando al prefecto inspector Rafael Castillo, lo cual fue revocado por la Presidenta Michelle Bachelet, al momento de ratificar la nueva conformación del organismo.

Pero no sólo ese factor ha enrarecido el ambiente al interior de la policía civil, ya que durante las últimas semanas ha vuelto a tomar importancia el "impasse" que generó el quiebre de la estrecha relación entre Herrera y Castillo, a raíz de las últimas diligencias realizadas por la ministro de la Corte de Apelaciones de Antofagasta, Rosa María Pinto, quien tiene a su cargo la investigación por la remoción ilegal de cuerpos en el cerro Topater, en Calama.

Si bien, hasta ahora, algunos medios de prensa han dado luces de la historia que derivó en el intento del Director de Investigaciones para llamar a retiro al Jefe Nacional contra el Crimen Organizado y Asuntos Especiales, Rafael Castillo Bustamante, atribuyéndolo a una suerte de "moneda de cambio" por la salida a retiro del actual jefe de la II División de Ejército, general Miguel Trincado, este hecho tuvo un trasfondo bastante más complejo de lo que se ha contado.

Indagaciones judiciales

Durante las últimas semanas, la ministro Pinto comenzó a citar a varios detectives de la Brigada de Derechos Humanos y Asuntos Especiales (BAES) e incluso al mismo prefecto inspector Rafael Castillo.

Aunque la versión pública que se ha dado sobre esta situación es que las declaraciones han sido para que los detectives ratifiquen verbalmente las conclusiones que han estampado en sus informes, fuentes de El Mostrador.cl han confirmado que en dichas diligencias se les han consultado por las posibles presiones que habrían recibido en el marco de esta investigación.

Esta pregunta, lejos de ser fácil de responder por parte de los requeridos, podría revelar una compleja trama que se comenzó a gestar durante el mes de octubre de 2005, luego de que el diario La Nación difundiera los contenidos de un informe policial, elaborado por la BAES , donde se concluía que el general Miguel Trincado fue uno de los uniformados que llevó a cabo la llamada "operación retiro de televisores" en Calama.

Tensas conversaciones

Según pudo recabar este medio, por fuentes allegadas al tema, a raíz de esa publicación el entonces segundo jefe de la Brigada , Abel Lizama, fue llamado a la oficina del jefe de gabinete del director institucional, Claudio Preller Pinochet, quien lo habría reprendido por la poca rigurosidad del documento, sobre todo en el punto referido a "apreciaciones del investigador", donde se afirmaba que Trincado necesariamente debió haber participado de la macabra misión: desenterrar cerca de 26 cuerpos inhumados en el desierto de Calama, para luego trasladarlos a la Base Aérea de Cerro Moreno y cargarlos en un avión y ser arrojados al mar.

"Aunque niegue su participación en este hecho, el general Miguel Trincado Araneda no puede desconocerlo", sostiene el mencionado informe.

En dicha conversación, Preller -argumentando que era una decisión del director nacional de Investigaciones- habría ordenado a Lizama cambiar el informe y exculpar de responsabilidad al general Trincado, aduciendo que contenía serios errores.

Según las versiones recabadas por este medio, el funcionario reprendido informó de la situación al jefe de la BAES en la época, Sandro Gaete, quien luego habría mantenido a su vez una áspera comunicación telefónica con el jefe de gabinete de Herrera, durante la cual se negó a acatar la orden aduciendo que las conclusiones de las pesquisas no podrían ser modificadas sin nuevos antecedentes.

Por otra parte, Gaete se habría escudado en el hecho que realizar un acto de esa naturaleza podría constituir un delito. La salida que se habría consensuado fue la posibilidad que el alto uniformado enviara su hoja de vida institucional para demostrar que nunca ejerció como jefe (s) de la unidad de Inteligencia del regimiento nortino, con lo cual se podría sustentar su versión de inocencia.

Oficios urgentes

A los pocos días, el entonces ex jefe de la BAES recibió la orden de solicitar al Ejército el encuadramiento general de la carrera militar del uniformado. No obstante, Gaete habría solicitado en el oficio "de carácter urgente" que se enviara la hoja de vida de Miguel Trincado.

Esta solicitud llegó durante esa misma jornada al Comando de Apoyo Administrativo (CAAE) de la institución castrense. Sin embargo, a las pocas horas el comisario Gaete habría sido conminado por Claudio Preller a modificar el documento y pedir sólo el "encuadramiento general", cronología que si bien da cuenta de los cargos ejercidos por el funcionario, no entrega ni fechas, ni destinaciones.

Ante ello, se volvió a enviar un nuevo requerimiento. Ambos documentos están fechados el mismo día, según pudo confirmar este medio. Los otros antecedentes que acreditarían esta versión son que la elaboración de estos oficios no fue solicitada por el tribunal a cargo del caso, mientras que la respuesta que entregó el encuadramiento general llegó 24 horas después, dirigida al director Herrera.

El papel de un periodista

Pero toda esta trama tuvo un testigo privilegiado de cómo se dieron los hechos, el periodista autor de la nota que dio a conocer el "informe Trincado", Jorge Escalante.

Según el profesional relató a este medio, tras la difusión del artículo sostuvo dos reuniones con el general Miguel Trincado, en su oficina de la comandancia en jefe de la II División del Ejército.

En la segunda cita, el reportero le consultó directamente acerca de quién había influido ante el director de Investigaciones para alterar el documento legal. "Ante esa pregunta, Trincado me respondió que él había concurrido personalmente a la casa de Arturo Herrera, un día en la noche, para pedirle que él ordenara modificar el informe, porque era inocente".

Para el periodista, la fecha en que ocurrió dicho encuentro coincide con el período en que el jefe de gabinete del director de Investigaciones comenzó a ejercer eventuales "presiones sobre la BAES ".

Probablemente, Escalante también será citado a declarar ante la jueza que instruye este proceso.

El rol de Castillo

Aunque el prefecto Rafael Castillo nunca ha aceptado conversar públicamente de este tema, su rol en este episodio comenzó cuando sus subalternos –Gaete y Lizama- le dieron cuenta de la situación que estaban atravesando por las supuestas órdenes del director de la policía civil.

Según ha trascendido, este detective -conocido por haber encabezado un eficiente trabajo para aclarar procesos por delitos de lesa humanidad- fue a conversar personalmente el asunto con su hasta entonces “amigo y compadre”, haciéndole presente que él respaldaba la labor que había realizado la Brigada de DD.HH. y que, por tanto, apoyaba a sus hombres en la decisión de no alterar el documento judicial.

Ese sería el origen del “quiebre” entre Castillo y Herrera, por lo cual todos los que han estado interiorizados de esta historia atribuyeron que la decisión de llamarlo a retiro fue una “pasada de cuentas” por parte de superior.

En todo caso, ahora es la justicia quien deberá aclarar los entretelones de esta historia, para lo cual necesariamente también deberá requerir las versiones del director de Investigaciones y su jefe de gabinete.

Nieto del general Carlos Prats escupió el ataúd de Pinochet

Nieto del general Carlos Prats escupió el ataúd de Pinochet

Francisco Cuadrados Prats reconoció a Canal 13 que fue el protagonista del ataque contra el féretro del ex dictador, la madrugada de este martes en pleno hall de la Escuela Militar.

El argumento de que Pinochet había matado a sus abuelos que dio el hombre que escupió el ataúd del ex dictador, como señalaron testigos del hecho, resultó tener un trasfondo no sólo familiar, sino militar, pues el autor del ataque resultó ser Francisco Cuadrados Prats, nieto del general Carlos Prats, asesinado por la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), dependiente del ahora fallecido uniformado.

Según reveló el propio Cuadrados Prats a Canal 13, fuera de micrófono, esperó paciente en las afueras de la escuela matriz del Ejército, como uno más de los pinochetistas que esperaba ver el cadáver.

Cuadrados Prats, hijo de la embajadora de Chile en Grecia, Sofía Prats Cuthbert, fue increpado por adherentes al ex dictador y luego fue sacado del lugar por el subdirector de la Escuela Militar, sin ser detenido.

Carlos Prats, antecesor de Pinochet en la comandancia en jefe del Ejército, fue asesinado por la DINA el 30 de septiembre de 1974 en Buenos Aires, al hacer estallar el automóvil en que viajaba con su esposa, Sofía Cuthbert.

Los abuelos de Cuadrados Prats estaban en Buenos Aires a raíz de amenazas que recibieron tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, pues los conspiradores consideraban al general (r) como un partidario del derrocado Salvador Allende, a quien sirvió como ministro de Estado en los gabinetes cívico-militares que constituyó en las postrimerías de su mandato, para intentar superar la crisis política que vivía el país.

De hecho, el propio Prats recomendó a Pinochet para sucederlo en el poder, lo que se concretó el 23 de agosto de 1973, cuando el ahora fallecido militar juró ante Allende respetar la Constitución.

Aunque la dictadura negó constantemente detrás del doble crimen, tribunales chilenos y argentinos constaron la relación de la DINA, dirigida por Manuel Contreras, en el atentado.

Es más, durante toda la dictadura y hasta que Pinochet dejó la comandancia en jefe en 1998 el nombre de Prats fue casi borrado de los registros históricos de la institución.

Sólo en 2004, cuando el Ejército era comandando por el general Juan Emilio Cheyre, Prats tuvo un funeral acorde a su condición de ex titular de la institución, idéntico -a excepción de la histeria de sus partidarios- que tuvo este martes Pinochet Ugarte.

En la oportunidad, Cheyre consideró que la ceremonia, obviada a propósito durante 30 años, era un asunto de "honor militar". (Cooperativa.cl)

 

 

Homenaje de dos sobrevivientes de Villa Grimaldi a Pinochet...

Homenaje de dos sobrevivientes de Villa Grimaldi a Pinochet...

Foto tomada el dia de la muerte del tirano, 10 de diciembre de 2006, en el frontis de la Biblioteca Nacional de Santiago, durante las celebraciones populares por su fallecimiento.

Hoy dia, 12 de diciembre y dia de su entierro, nos sumamos a los homenajes al "Primer Infante de la Patria" y "Benemerito Ladron y Asesino" con nuestro particular aporte...

Los dos sobrevivientes de Villa Grimaldi:

Hernan Horacio Brain Pizarro.
Pedro Alejandro Matta Lemoine.

Conmovedor llamado de la madre de Francisco Bettancourt

Conmovedor llamado de la madre de Francisco Bettancourt

"Les pido, ¡por favor!, que me digan dónde lo tiraron, para recuperar sus huesitos, aunque sea"

- Su primera visita a la tierra donde desapareció en 1973 su hijo realizó Cecilia Bahamóndez. - El joven del Mapu figura como detenido desaparecido en la ampliación del Informe Rettig.

"Una señora me dijo una vez: "M'hijita, ¡cuide mucho a su hijo porque este niñito no es de este mundo!", recuerda Cecilia Bahamóndez con la emoción que la traiciona y se desborda inconteniblemente por sus ojos.

"Tenía cinco días de nacido e íbamos en tren desde San Antonio a Santiago. Yo le había hecho como una cunita en un asiento y, de pronto, no resistí mi instinto de darle un beso. Es que yo era una niña, tenía sólo dieciséis años, y él para mí era como un muñequito -explica como pidiendo perdón por su impulso maternal-. Me acerqué y, entonces, cayó sobre mi cabeza una de esas maletas antiguas, pesadas, de esas que usaban los turcos vendedores de géneros. Lo pudo haber matado".

Para la madre de Francisco Bettancourt este primer episodio a escasos días del nacimiento de su hijo fue premonitorio del trágico fin que le esperaba.

"¡Y a los cinco años casi me lo raptan!", abunda al recordar que él, de risos rubios y ojos claros, seguía siendo como un muñequito y le rogaba: "¡Mamá, mamá, deja que vaya a comprar pan! Ya soy grande". No pudo resistir a su deseo infantil y le dejó ir. Cuando de pronto, siente su llamado desesperado:

"¡Mamaaaaaaá!".

Un hombre lo tenía agarrado de la espalda y lo quería forzar a subir a un automóvil. Corrió desesperada y el agresor, al verse sorprendido, huyó.

Tantas veces lo pudo salvar, que ahora llora de impotencia porque un día no estuvo allí para socorrerlo ni supo más de él.

 "¡¡¡Quiero enterrar sus huesitos!!!"

Tener a un detenido desaparecido es un duelo sin fin. Es como si el ser querido muriera mil veces.

Por eso, ya cansada y mientras trata de secarse las lágrimas levantando sus pesados anteojos, Cecilia Bahamóndez ruega: "¡Por favor, quiero que alguien me diga si sabe algo...". No puede continuar y respira hondo: "¡Quiero que alguien diga si tiene idea dónde lo enterraron, dónde lo tiraron para recuperar sus huesitos, aunque sea!", reclama casi como si fuera un susurro, con una suavidad que carece de odio, que reclama el privilegio de acostar sus restos en la tierra con "una dulcedumbre de madre para el hijo dormido", como describe Gabriela Mistral.

Cecilia Bahamóndez acaba de llegar a Punta Arenas. Es la primera vez que logra hacerlo, pese a que vivió todos estos años queriendo recorrer los lugares por los que su hijo anduvo; conocer y conversar con sus amigos; y, quizás, hasta ir donde lo vieron vivo por última vez.

Las crueles razones económicas se lo habían impedido y, por ello, agradece a un amigo de "Pancho", quien le pagó el pasaje aéreo.

Igualmente agradecida está su hija y hermana de Francisco, Jenny Bettancourt, quien desde 1982 vive en Suiza y que también pisa Punta Arenas por primera vez.

El caso de Francisco Bettancourt fue incorporado en la ampliación del Informe Rettig y hoy, a las 11 horas, habrá un emotivo acto en el Memorial del cementerio municipal.

Sin quererlo, se podría decir que fue este ­diario el que renovó sus esperanzas de encontrar nuevas pistas para determinar qué pasó y dónde están sus restos. Al recorrer la denominada "Casa de la Risa", principal centro de tortura, para hacer un reportaje periodístico un ­­día antes de que ésta fuera abierta a la comunidad el año pasado, el ex preso político Nelso Reyes, encontró una chaqueta militar tirada en el techo junto a uno de los catres usados para aplicar electricidad a los detenidos.

La familia se contactó con el amigo que le había regalado tal chaqueta a Francisco Bettancourt. Pero, la esperanza murió, como muchas veces, antes que se pudiera avanzar más. No era la misma prenda.

 "Siempre esperé su llamado"

"Es la primera visita después del golpe, porque conocí Punta Arenas cuando mi hijo se graduó en la UTE y de ahí ya no habíamos vuelto acá. No podíamos", informa Cecilia Bahamóndez.

No alcanza a decir nada más. Su corazón está constreñido. En rigor, lleva 33 años constreñido, con ese pálpito doloroso que sobreviene a muchas madres cuando presienten que algo malo le pasa a algún hijo.

Ella estaba en San Antonio cuando nunca más supo de "Panchito", cuando la incomunicación y la distancia le impidieron preguntar o golpear alguna puerta. Quedó atrapada y a merced, incluso, de falsos "dateros", quienes le aseguraban que él se había escapado y estaba viviendo en Argentina. Quedó, también, presa del terror porque, la única vez que un amigo de juventud le preguntó por su vida y ella se aventuró a contarle el drama que estaba viviendo, éste no quiso hablar nunca más con ella al enrostrarle luego que, no más había dado vuelta en la esquina de su casa, lo habían tomado preso y lo habían torturado en Tejas Verdes.

Fue precisamente este episodio el que llevó a Cecilia Bahamóndez a abrigar la secreta esperanza de que su hijo no se comunicaba con ella para no afectarla, para que nada malo le pasara durante la dictadura.

Por ello, ingenuamente reconoce que pasó los 17 años creyendo que algún día la llamaría, que algún día llegaría a tocar la puerta de la casa.

Y, aunque pasaban y pasaban los años y por remota que se hacía la esperanza, esta madre esperó: "Cuando el señor Pinochet entregó el mando, pensé que me iba a llamar. Y esa ilusión me duraría seis meses. Sólo después de ese tiempo entendí que estaba muerto".

La esperanza de la familia es que con este viaje el juicio se agilice y haya personas que aporten antecedentes. Esta visita también abre la oportunidad para que sus familiares y amigos insten a aquel informante de los aparatos represivos que atestiguó ante la Comisión Rettig a que hoy salga de las sombras y preste igual declaración ante el juez que instruye la causa.

"Ese ex funcionario del servicio de inteligencia dijo lo que le había pasado a "Pancho": que había estado detenido en un lugar determinado; que había sido asesinado; e, incluso, dio antecedentes respecto de dónde puede estar su cuerpo", recuerda Nelso Reyes.

Se creó una página web a la cual se puede ingresar y proporcionar antecedentes: www. desaparecido.ch.. También se puede llamar o escribir al Comitè Memoire et Justice, CP 468, 1211, Genère 4.

Ojalá, este peregrinaje sirva a Cecilia Bamahóndez para que pueda espolvorear "tierra y polvo de rosas" sobre la tumba de su hijo.

 

 

FAMILIARES DE DETENIDOS DESAPARECIDOS RECHAZAN HONORES EN LAS EXEQUIAS DE PINOCHET

FAMILIARES DE DETENIDOS DESAPARECIDOS RECHAZAN HONORES EN LAS EXEQUIAS DE PINOCHET
Señalan que no hay ninguna legislación que obligue a que sea enterrado con distinciones especiales.

 

Dos conocidas opositoras al régimen de Augusto Pinochet reaccionaron con tranquilidad frente a su muerte, pero señalaron enfáticamente que exigirán que no se le rinda ningún tipo de honores en sus funerales.

La abogada Pamela Pereira, hija de uno de las víctimas encontradas en el Patio 29 e inclaudicable defensora de los derechos humanos relató: "Tengo una enorme sensación de tranquilidad; de ver que por fin ya no está en está una persona que quebró este país y que fue el responsable de crímenes horrorosos. Por fin de da la vuelta a una página fatídica de la historia de Chile".

Según su opinión, no corresponde "que se le rinda ningún tipo de honores a la persona de Pinochet, porque nadie que haya cometido los crímenes que el cometió merece ningún tipo de respetos. No hay ninguna legislación que obligue a que sea enterrado con distinciones especiales".

Agregó que no le parece que el Ejército esté obligado a rendirle honores como ex comandante en jefe en sus exequias. "No creo que le corresponda hacerlo. Es más, pienso que mientras mayor sea la austeridad de sus funerales es mejor para el bienestar de Chile".

Respecto a las reacciones que se han producido fuera del Hospital Militar y la agresividad contra la prensa, Pamela Pereira dijo que "esas imágenes son una muestra clara del tipo de persona que murió, del odio que Pinochet logró entronizar en sus partidarios. No es más que su reflejo hasta el día de su muerte".

Lorena Pizarro, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos manifestó la sorpresa que le causó la reacción de la gente en las calles. "El pueblo de Chile no olvida los crímenes cometidos por el dictador. No está celebrando su muerte como muchos dicen, sino mostrando su repudio frente a todos los horrores cometidos por él y su dictadura".

Coincidió con la abogada Pereira que no debe recibir ningún tipo de honores, porque "Pinochet degrada al Ejército" e informó que los opositores a Augusto Pinochet se reunirán en la Plaza de la Constitución, frente al monumento a Salvador Allende para "exigir" que sus funerales sean los de una persona común y corriente, sin ningún tipo de honores.

www.radiopolar.cl / Por Departamento de Prensa
 
 

Enrique Sandoval, supervisor de la seguridad de Providencia

Enrique Sandoval, supervisor de la seguridad de Providencia

Domingo 26 de noviembre de 2006 

La temible historia de "Pete el Negro"

El ex agente de la DINA y la CNI, en 1973 mató por la espalda al niño Carlos Fariña y quemó el cadáver de la víctima más joven de la dictadura. En 1979 comandó la "limpieza" de los cuerpos enterrados en cuesta Barriga para arrojarlos al mar. En 1981 mató al mirista Lisandro Sandoval. Hoy trabaja junto al coronel (R) Cristián Labbé, actual alcalde de Providencia, comuna segura.

Jorge Escalante

Nación Domingo

En medio de la noche de octubre de 1973, iluminada sólo por los focos del camión, el niño miró al oficial y gritó que no quería morir. Enrique Erasmo Sandoval Arancibia, "Pete el Negro", ordenó a dos soldados que lo pusieran de espalda, porque no lo quería mirar. El niño siguió pidiendo clemencia. El oficial levantó su pistola Steier y le dio cuatro tiros en la cabeza. Luego, un conscripto roció el cuerpo con combustible y el oficial del Regimiento Yungay encendió un fósforo y lo tiró encima. La llamarada alumbró los rostros de espanto de los dos soldados, que se taparon la cara para que el hedor de la carne abrasada no se les metiera como recuerdo imborrable en el alma. Pete permaneció imperturbable. Nadie dijo más. Cavaron rápido la sepultura clandestina en el sitio despoblado.

Con 14 años, Carlos Fariña Oyarce se convirtió en la víctima más joven de la dictadura de Pinochet. Consumida la gasolina y con la escena envuelta en la penumbra infernal de los faroles del vehículo, empujaron los restos humeantes a la improvisada tumba. La tierra que comenzó a tapar al niño no alcanzó a liberar a los soldados del espanto. Pete no se conmovió y permaneció duro en el mando. Limpiaron todo rastro y regresaron en silencio al Internado Barros Arana en Quinta Normal. Ese fue el lugar elegido donde se instalaron los efectivos de un destacamento del Yungay que provenía de la ciudad de San Felipe, en la V Región, al mando de su comandante, Donato López Almarza.

Convirtiendo las salas de clases en celdas de prisión y tortura para quienes iban cayendo en razzias callejeras y detenciones selectivas, allí instalaron su cuartel general horas después del golpe militar de 1973. Su misión en Santiago: reforzar el terror.

Con 24 años y el grado de teniente "Pete el Negro" -como le decían en el Ejército por su feo aspecto- estaba por esos días al mando de la Segunda Sección de la Primera Compañía del destacamento del Yungay. Pocos meses antes del golpe de Estado viajó a la Escuela de las Américas en Panamá para aprender a reprimir con eficacia.

Su fiereza lo hizo escalar posiciones para trabajar en Villa Grimaldi comandando la Agrupación Cóndor de la Brigada Caupolicán, allanando y deteniendo gente al lado del grupo selecto de Miguel Krassnoff y el "Ronco" Marcelo Moren Brito.

Hoy, Sandoval Arancibia -procesado por el juez Jorge Zepeda con la acusación de matar y quemar al niño Fariña- es, paradojalmente, el supervisor de la seguridad de la comuna de Providencia, bajo el mando del también ex agente de la DINA coronel (R) y alcalde Cristián Labbé. La función de "Pete" es "la Inspección Técnica de los contratos externos de la Dirección de la Seguridad Vecinal".

Confesión intencionada

Los restos del niño Fariña se hallaron casualmente el 30 de junio de 2000, tras una excavación en el sector de la avenida Américo Vespucio con San Pablo, al oeste de Santiago.

Hace una semana, Sandoval confesó finalmente el crimen del menor ante el ministro Zepeda. Aunque intentó encubrir el asesinato como un "fusilamiento por un pelotón" ante el cual "puse al menor de frente y di la orden de disparar", gracias a la colaboración de los doce conscriptos que esa noche comandó "Pete", en la investigación judicial se habria establecido que el crimen ocurrió como está relatado en esta crónica. Así, al menos lo certifica el auto de procesamiento y el documento de formalización de la acusación dictada en contra de Sandoval y López Almarza por el juez.

Pero la prueba más clara de que Fariña no murió como asegura Sandoval, es el protocolo de autopsia practicado a sus restos e incorporado al expediente, que indica que le dispararon por la espalda. En su confesión, "Pete" culpó a quien era su comandante, López Almarza, de ordenarle "eliminar y hacer desaparecer" al niño el mismo día de su detención en La Pincoya el 13 de octubre de 1973, durante un allanamiento masivo en búsqueda de "extremistas".

OPERACIÓN CUESTA BARRIGA

Desaparecida la DINA a fines de 1977, "Pete" pasó a la Central Nacional de Informaciones (CNI), donde se convirtió en uno de los preferidos de Álvaro Corbalán y llegó a comandar la Brigada Azul que persiguió al MIR. Allí operó con la chapa de "Roberto Hernán Fuenzalida Palma".

Corrían los días de enero de 1979; poco antes -en noviembre de 1978-, los cuerpos de 15 campesinos fueron encontrados en una mina abandona de Lonquén, al sur de Santiago. Jerónimo Pantoja, al mando de la CNI en reemplazo de general Odlanier Mena, que estaba de vacaciones, ordenó a Pete: "¡Vuele la mina de cuesta Barriga. No queremos más problemas!".

Al cuartel general de la CNI llegó la información, aportada por un cazador de conejos, de la existencia de varios cuerpos humanos tirados en un pique de la mina. Sus perros dieron con los restos por el olfato. Según dichos judiciales de Sandoval, el cazador contó el hallazgo primero en la Vicaría de la Solidaridad y pidió dinero, "pero se demoraron mucho y llegué primero".

Primero pensaron en volar la mina, pero el explosivo necesario "provocaría un temblor grado tres" que sería registrado por los sismógrafos. Entonces, Pantoja le ordenó quemar los cuerpos con ácido, lo que rechazó por el peligro que implicaba para él y su gente.

"Pete" llamó al general Mena a su casa de veraneo en Mehuín y le dijo que era urgente su retorno a Santiago. A las doce del día siguiente, al aeródromo de Tobalaba arribó el helicóptero de la CNI y Mena ordenó: "¡Saque los cuerpos y limpie la mina!".

Sandoval alias "Pete" cuenta que eligió diez agentes y partió a la cuesta con "cien sacos paperos" y los implementos necesarios. Trabajaron tres días y tres noches y llenaron "unos 50 a 80 sacos con restos humanos". Algunos estaban esqueletizados, "pocos todavía tenían tejidos, pero el olor era putrefacto".

En algunos de los sacos pusieron también restos de ropas. "Había que sacar todo lo que revelara la presencia de restos humanos", afirmó el agente en el proceso de cuesta Barriga. No pudo precisar la cantidad de cuerpos extraídos, pero sospecha que fueron más de 20, todos desarticulados.

A MALLOCO Y PELDEHUE

Terminada la tarea improvisaron una gran escoba con ramas de arbustos y barrieron bien para no dejar rastros. Subieron los sacos a un camión y los disimularon con fardos de pasto que llevaron para ello. Encima rociaron avena "para minimizar el olor de la carga, por si nos topábamos con gente".

Según Sandoval, bajo las órdenes "del general Mena" llevaron los restos a la parcela expropiada al MIR en Malloco, donde pasaron la noche. A la mañana siguiente, muy temprano, partieron al campo de entrenamiento del Ejército en Peldehue, donde subieron los sacos a un helicóptero y los arrojaron al mar atados a rieles.

Para esta fase de la operación, "Pete" recuerda que "tomamos la ruta que lleva al santuario de Sor Teresita de los Andes".

Finiquitado todo, Sandoval Arancibia regresó a la mina y tiró cinco perros muertos al pique, "para justificar la presencia de huesos ahí, como había dicho el cazador a la Vicaría".

Dos años después, en agosto de 1981, siendo un capitán de la CNI y en compañía de "Juan Pablo Aguilera Espinoza", que resultó ser el agente Víctor Manuel Molina Astete, "El Choco", en la cercanía de la estación de Metro Ecuador, en Santiago, Pete mató a tiros al mirista Lisandro Sandoval Torres. El crimen lo confesó en el juicio, pero fue favorecido con el beneficio de la prescripción del delito.

TRES MUERTES Y UN SENTIMIENTO

¿Pero por qué debía morir el niño Fariña? ¿Cuál era el interés del comandante López Almarza para ordenar la muerte de un escolar de 14 años?

La Brigada de Asuntos Especiales y Derechos Humanos de la Policía de Investigaciones logró descifrar el misterio tras ubicar a los conscriptos que participaron en el allanamiento en La Pincoya, donde Fariña fue detenido, y quienes lo sacaron del Barros Arana comandados por Sandoval Arancibia.

De acuerdo a los antecedentes recabados, Carlos Fariña Oyarce habría muerto a causa de una venganza gatillada por una relación sentimental, y no por motivos políticos. A su muerte se logró vincular otros dos crímenes cometidos por efectivos militares, uno en las mismas horas del asesinato de Fariña, y el otro, días después.

Poco antes del golpe militar, jugando con un arma de fuego, Carlos Fariña hirió casualmente a un niño de seis años. Por ello fue internado en un hogar de menores, del que se fugó y se refugió en casa de su madre, Josefina Oyarce, en La Pincoya.

Estaba en cama con fiebre el día que el contingente del Yungay realizó la operación rastrillo y ordenaron que todos los hombres mayores salieran a una cancha cercana, para luego subirlos a unos buses.

Un oficial entró a la casa de los Fariña y obligó a la madre a entregarle a Carlos, en una acción selectiva. A su vez, "un oficial joven, de bigotes, que llevaba una boina negra y ejercía el mando sobre su grupo", según se estableció en el proceso, sustrajo de otra calle de la población a Víctor Iván Vidal Tejeda. El menor, de 16 años, tuvo el mismo destino que Fariña, pero su cuerpo fue entregado a la morgue en la madrugada del 14 de octubre de 1973.

Seis días después, en un sector de Américo Vespucio, apareció el cuerpo del artesano Ramón Zúñiga Sánchez, de 31 años, según la autopsia fallecido a raíz de impactos de balas de grueso calibre "efectuados desde larga distancia".

LA PISTA CLAVE

¿Qué unió las tres muertes? En declaraciones procesales de Leontina Díaz Huerta, madre del niño herido por Fariña, sostiene que el comandante del Regimiento Yungay, Donato López, entabló con ella una relación sentimental y que después del golpe militar la sacó de La Pincoya, instalándola en otra casa fuera del lugar, visitándola a veces.

El artesano Ramón Zúñiga Sánchez, cuyo cuerpo fue hallado baleado, era el esposo de Leontina y a la vez el padre del niño herido por Fariña. Zúñiga Sánchez tenía a su vez otra relación paralela con una mujer, que resultó ser hermana mayor del adolescente de 16 años Víctor Vidal Tejeda.

De esta manera, la fina investigación policial logró determinar que las muertes de Carlos Fariña, Víctor Vidal y Ramón Zúñiga Sánchez están unidas por un vínculo sentimental.

En su confesión de la semana pasada ante el juez Zepeda, "Pete el Negro" sostiene que la noche que el comandante Donato López le ordenó matar a Fariña, le dijo: "Es un pato malo involucrado en delitos. Un peligro para la población. El otro día le disparó a un niño de seis años. ¡Mátelo y haga desaparecer su cuerpo!".

Tanto el actual "supervisor" de la seguridad de los vecinos de Providencia como López Almarza están procesados y acusados por el ministro Zepeda como autores del secuestro y homicidio calificado de Carlos Fariña, y arriesgan condena de prisión.

Lo que ahora queda por acreditar judicialmente, habiéndose logrado en forma policial, es el vínculo entre las muertes del niño Fariña y los otros dos pobladores. LND

 

 

CHILE: ACCION DE SOLIDARIDAD ROSAS DE VILLA GRIMALDI

rosasdevillagrimaldi@yahoo.com   gfwestphal

Lun, 27 de Nov, 2006 6:43 am (PST)

Enviado por: "Michele Drouilly" La Corporación Parque por la Paz - Villa Grimaldi quiere presentarles un proyecto de recuperación de Memoria. Este consiste en replantar parte de la rosaleda original que se encontraba en Villa Grimaldi, como un homenaje a las mujeres Detenidas Desaparecidas y Ejecutadas Políticas de ese centro de exterminio.

Esta rosaleda estará compuesta de distintas variedades de rosas que serán bautizadas con el nombre de cada una de nuestras 36 compañeras.

Muchos de los testimonios de los(as) compañeros(as) sobrevivientes se refieren a estos rosales, cuyo aroma percibían en medio del mayor sufrimiento como un recordatorio de la belleza de la vida.

Queremos hacer participar de este proyecto a todas las personas o instituciones que así lo deseen.

Proponemos, por tanto, el "amadrinamiento ", que consiste en el financiamiento total o parcial de cada rosal* con una tarjeta alusiva, que ayudará a su mantenimiento, así como la edición de un afiche.

La inauguración de esta rosaleda se realizará el 8 de marzo del 2007. En esa actividad, recordaremos a las compañeras por medio de una exposición. Necesitamos por tanto todos los testimonios y fotos, para entregar la mayor cantidad de elementos que permitan conocer la vida de estas compañeras.

Estamos abiertos a toda sugerencia y ayuda para llevar a cabo esta tarea. Les rogamos reenviar esta carta y dar a conocer este proyecto. *La suma requerida es de $11.800 (pesos chilenos) por cada rosal. Esto comprende el ejemplar plantado, una placa de cerámica, la tarjeta, y el afiche. Esta cantidad equivale al día de hoy, a unos US $ 23 o 17 Euros.

El dinero puede ser depositado en la cuenta: BancoEstado - Cuenta de ahorro: 34860465762 RUT.73.296.600- 5.

Para aquellos que deseen depositar directamente por Internet la cuenta es la siguiente: BancoEstado - Cuenta corriente: 5710774 - RUT: 73.296.600-5

Rogamos enviar un correo avisando el depósito.

En caso de dificultades para depositar, podemos ir a buscar el aporte.

Contamos con su ayuda.

Saludos fraternales,

Margarita Romero : Vicepresidenta Corporación Parque por la Paz -  Villa Grimaldi - Responsable y Encargada Contable del Proyecto "Rosas de Villa Grimaldi"

Michèle Drouilly : Coordinadora del Proyecto "Rosas de Villa Grimaldi" , Tel. (56) (2) 513 18 54

Corporación Parque por la Paz- Villa Grimaldi José Arrieta 8401 - Peñalolén - Teléfono (56) (2) 292-5229

Sitio Web : www.villagrimaldico rp.cl  Correo : rosasdevillagrimald i@yahoo.com