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Cuba

Los hombres que sustituyen provisionalmente a Fidel Castro (15:11 GMT)

Los hombres que sustituyen provisionalmente a Fidel Castro (15:11 GMT)

El presidente de Cuba, Fidel Castro, víctima de un serio quebranto de salud a sus casi 80 años de edad, delegó el poder en su hermano Raúl Castro y en un puñado de hombres que desde hace más de una década desempeñan altos cargos.
Su hermano Raúl, quien cumplió 75 años el pasado 3 de junio, es ministro de Defensa, número dos en el Partido Comunista, y en los Consejo de Estado y de Ministros.

- Carlos Lage, un pediatra de 54 años, quien nunca ejerció la medicina y en cambio fue el artífice de las reformas de apertura económica que permitieron a Cuba salir del hueco de la crisis de los 90. Lage es vicepresidente del Consejo de Estado, secretario del Consejo de Ministros y de su Comité Ejecutivo a cargo de la economía, además de miembro del Buró Político del PCC; tendrá a su cargo el actual programa energético.

- Los también médicos José Ramón Machado Ventura (75) y José Ramón Balaguer (74), considerados comunistas ortodoxos, se dedicarán a atender las tareas de educación y salud pública que cotidianamente lleva Castro. Machado Ventura es el organizador del PCC y Balaguer es ministro de Salud. Ambos son miembros del Buró Político y de la generación histórica.

- Esteban Lazo (61), un economista nombrado hace dos años ideólogo del PCC, compartirá con Machado Ventura la encomienda educativa. Miembro del Buró Político, Lazo es un punto intermedio entre la generación fundacional y la primera, que encabeza Lage.

- El presidente del Banco Central, Francisco Soberón (62), un hombre en ascenso, y el canciller Felipe Pérez Roque (41), el más oportuno de los políticos cubanos para interpretar a Castro, ayudarán a Lage en la gestión de los fondos para esos programas. (AFP)

El comunismo de Cuba mira más allá de Fidel Castro

El comunismo de Cuba mira más allá de Fidel Castro
01 Aug 2006 10:31
Por Anthony Boadle

LA HABANA, ago 1 (Reuters) - El traspaso temporal del poder del presidente de Cuba, Fidel Castro, a su hermano Raúl después de someterse a una cirugía mostró tanto a los amigos como a los adversarios la proximidad de un cambio en la isla de gobierno comunista.

Mientras Castro se aproxima a su cumpleaños 80 el 13 de agosto, no pasa un mes sin que aparezcan rumores sobre su muerte. La discusión sobre su eventual deceso y la forma de llenar el vacío político que pueda dejar ya no son un tema tabú.

La cúpula gobernante de la isla de 11 millones de habitantes comenzó a preparase reforzando al Partido Comunista.

El sucesor designado de Castro, su hermano menor Raúl, comenzó a tener un rol más visible ante el público.

El gobierno de Estados Unidos, un adversario implacable, aumentó las sanciones y el respaldo para los disidentes cubanos, buscando socavar una sucesión y fomentar una rápida transición a elecciones multipartidarias y una economía de libre mercado.

Pero los oponentes a Castro concentrados en la comunidad exiliada en Miami podrían ver destruidas sus esperanzas si apuestan a un rápido colapso del gobierno comunista en Cuba.

Tras sobrevivir a la desaparición del comunismo soviético, Castro sacó a Cuba de una situación económica desesperada con la ayuda del presidente izquierdista de Venezuela, Hugo Chávez, y con crédito barato de parte de China.

Pero en la isla no hay pistas sobre una liberalización al estilo soviético de "glasnost" o "perestroika".

Raúl Castro, que es sólo cinco años mas joven que su hermano, carece de su oratoria carismática, pero comanda con firmeza las fuerzas armadas cubanas de 50.000 efectivos.

El fue quien en junio dijo que una cúpula colectiva podría dirigir la Cuba 'pos Castro'.

"Solamente el Partido Comunista (...) puede ser el digno heredero de la confianza que los cubanos han depositado en su líder", dijo en un discurso a oficiales militares.

"Esta es la forma en que será, para que podamos seguir gritando en la cara del Imperio: ¡Viva Cuba libre!", agregó en referencia a Estados Unidos.

 

PREPARANDO A RAUL

La mayoría de los analistas concuerda en que Raúl Castro jugará un rol inicial crucial en asegurar estabilidad para una rápida sucesión seguida de una lenta y difícil transición.

Brian Latell, un ex analista de la CIA que ha estudiado a Cuba por décadas, cree que Raúl, quien alguna vez fue un comunista ortodoxo y ahora es un pragmático, surgirá como el próximo líder cubano, contendrá a los disidentes y llevará adelante reformas económicas al estilo de China.

"Raúl tiene a los militares, tiene el Ministerio del Interior, tiene una gran parte de la economía, y está imponiendo un rol más dominante en el partido a través del secretariado", dijo Latell, autor del libro "Después de Fidel".

Los analistas no están seguros de la manera en que el público reaccionará a la eventual partida de Fidel Castro. ¿La gente saldrá a las calles a festejar o se quedará congelada y con un sentimiento de orfandad?.

Dos de cada tres cubanos nacieron después de la revolución de 1959 encabezada por Castro y no conocen otro sistema político.

El líder disidente Oswaldo Paya cree que la mayoría de los cubanos, cansados de la dureza económica y las restricciones a los emprendimientos privados, no aguantarán una sucesión comunista.

El creciente hostigamiento a los disidentes creó un clima de intolerancia que podría llevar a una lucha violenta, destacó.

"La oligarquía gobernante debe decidir si se aferra a su poder y a sus privilegios o se abre a oportunidades para todos los cubanos", dijo Paya, un defensor de las reformas democráticas pacíficas.

Latell no espera demostraciones violentas y ve al gobierno manejando las secuelas inmediatas de la muerte de Castro.

"Para sus sucesores será difícil. Ellos tendrán un verdadero acto de malabarismo sin la presencia titánica de Fidel", destacó.

 

REUTERS JL GD/

El infierno de Guantánamo

 Ayer sábado, la autoridades de la base naval estadunidense de Guantánamo informaron que tres prisioneros, sospechosos de terrorismo, se suicidaron en sus celdas. Dadas las terribles condiciones y los tratos inhumanos que tienen que soportar las centenares de personas que permanecen ahí, varios organismos defensores de los derechos humanos habían advertido ya sobre la posibilidad de que algo así sucediera. El ejército estadunidense ha reconocido que desde que la cárcel de Guantánamo entró en funcionamiento, poco después de los atentados terroristas de septiembre de 2001, al menos 23 detenidos cometieron 41 intentos de suicidio.

Desde la apertura de la prisión de Guantánamo, innumerables voces han protestado por las irregularidades que rodearon el proceso contra los sospechosos y por los abusos cometidos contra ellos ahí dentro. El gobierno de Washington ha ignorado todas las críticas en su contra y ha impuesto un régimen de terror en esa y otras prisiones ubicadas en distintas partes del mundo. Basta recordar las atrocidades cometidas por soldados estadunidenses y británicos en cárceles ubicadas en Irak.

Para la organización humanitaria Amnistía Internacional (AI), la Casa Blanca rechaza cínicamente "las normas cuyo cumplimiento espera tan a menudo de otros. Las violaciones de derechos humanos que el gobierno de Estados Unidos es tan reacio a llamar tortura cuando son cometidas por sus propios agentes, son calificadas de tal todos los años por el Departamento de Estado cuando se producen en otros países". AI puntualizó que "las políticas de la guerra de Estados Unidos contra el terrorismo muestran que la prohibición de la tortura y los malos tratos no es tan 'no negociable' para esta administración". Estas consideraciones son compartidas por decenas de organizaciones humanitarias más, la ONU y la Unión Europea.

A pesar de los hechos, y de las innumerables protestas de la comunidad internacional, unas 460 personas de casi 35 nacionalidades distintas siguen recluidas en Guantánamo, muchas de ellas sin acceso a ningún tribunal, ni a abogados ni a visitas familiares. Por si fuera poco, los prisioneros son sometidos a interminables torturas que los lleva a tomar decisiones desesperadas. Cómo serán las condiciones que incluso aquellos curtidos por la guerra toman alguna alternativa extrema. Así, no es extraño que los prisioneros opten por declararse en huelga de hambre para protestar por las condiciones en las que se encuentran y que se hayan registrado decenas de intentos de suicidio.

En este contexto, es vergonzoso que funcionarios estadunidenses se hagan de la vista gorda cuando se les interroga sobre Guantánamo y las flagrantes violaciones a los derechos humanos que ahí se cometen. Declaraciones como la vertida recientemente por Emilio González, director de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos, de que esa prisión "es el único lugar de Cuba donde se respetan los derechos humanos", o la profunda "preocupación" manifestada por el presidente George W. Bush al conocer la noticia de los suicidios en la base naval.

Conforme salen a la luz más pruebas de los abusos contra los detenidos en Guantánamo, y se manifiestan las consecuencias de esos maltratos, crece la urgencia de exigir el cierre de esa y otras prisiones estadunidenses que contravienen los más elementales principios de humanidad. Para ello, es clave que la comunidad internacional siga presionando a la Casa Blanca para cerrar Guantánamo. Ante este panorama, las autoridades estadunidenses deberían actuar en consecuencia ­como le exigen a medio mundo­ y poner a todos los detenidos a disposición de los tribunales de justicia, cumpliendo plenamente el derecho y normas internacionales de justicia procesal o ponerlos en libertad de forma inmediata e incondicional. Pedir menos sería como seguir consintiendo los abusos cometidos por Washington en su guerra contra el terrorismo.

Fidel Castro llegó en calidad de estrella a cumbre de Mercosur

Fidel Castro llegó en calidad de estrella a cumbre de Mercosur

Encandilado por las luces que seguían sus pasos, el líder cubano pisó suelo argentino acompañado de un fuerte contingente de seguridad y recibido por una gigantesca cantidad de periodistas. 

El presidente de Cuba, Fidel Castro, llegó cerca de las 20:38 horas de Argentina (23:38 GMT) hasta Córdoba, donde participará por primera vez de una cumbre del Mercado Común del Sur (Mercosur), causando gran expectativa entre las autoridades y la prensa presente. 

El líder cubano, de 79 años, llegó a bordo de una nave de la Compañía Cubana de Aviación con su traje verde olivo tradicional y acompañado por un enorme contingente de seguridad que lo acompañó en su traslado por la pista del aeropuerto local, donde incluso fue enceguecido por las luces de las cámaras de televisión y fotográficas que lo siguieron. En la pista fue recibida por el gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sotta y el canciller trasandino Jorge Taiana. 

A Castro lo acompaña el mayor contingente de la cumbre, que incluso obligó a que su delegación reservara 23 habitaciones en uno de los hoteles más lujosos de Córdoba. Es tal la expectativa que levanta la visita del líder cubano, que incluso se especuló a mediados de la tarde de este jueves que ya había arribado a Argentina y se encontraba de visita en el pueblo de Gracia, donde vivió su ex ministro de Industria y Economía, Ernesto "Che" Guevara.  

Esta es la cuarta ocasión en que Castro visita Argentina, adonde viajó en 1959, poco después del triunfo de la revolución; en octubre de 1995 para asistir en Bariloche a la Cumbre Iberoamericana; y en mayo de 2003 a la investidura del presidente Néstor Kirchner.  

El líder cubano, que el 13 de agosto cumplirá 80 años, asiste así a la primera reunión del bloque en la que Venezuela, principal socio comercial de Cuba, ejercerá ya como miembro de pleno derecho junto a los fundadores Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. 

Fuentes de la organización reconocieron que en las últimas horas se habían multiplicado las solicitudes de acreditación de periodistas, que ya pasaban de las 500, a raíz de las versiones de que Castro finalmente asistiría. (Cooperativa.cl)

Declaración de la Unión Arabe de Cuba

Declaración de la Unión Arabe de Cuba
Ante la brutal e injustificada agresión militar perpetrada por Israel contra la República del Líbano, los criminales bombardeos de la aviación y el ejército sionista a sus ciudades y centros económicos vitales, que están causando centenares de muertos y heridos, entre ellos numerosos niños, y el ilegal bloqueo naval y aéreo impuesto al País de los Cedros , la Unión Arabe de Cuba expresa su más enérgica condena a tan flagrante violación de los derechos humanos y de las normas del derecho internacional, pisoteados continua e impunemente por el gobierno de Tel Aviv.
A su vez, demanda de la comunidad Internacional, de sus organizaciones y de todos los miembros de la Federación de Entidades Americano-Árabes ( FEARAB-América) se movilicen con la mayor urgencia para detener este genocidio, lo que reclaman también todos los pueblos del mundo amantes de la libertad, la justicia y la paz.
Nuevamente, y con el apoyo material y moral de Estados Unidos, su fiel aliado y protector, Israel ataca a la pequeña, soberana e independiente hermana nación árabe y siembra la destrucción, el terror y la muerte entre su pacífica y laboriosa población civil, con el único objetivo de materializar el proyecto sionista-norteamericano de establecer su hegemonía global en el Oriente Medio, región convulsionada por el cruento exterminio del pueblo palestino llevado a cabo por los ocupantes sionistas en los territorios de Gaza y Cisjordania, la guerra de Estados Unidos contra Iraq, y las amenazas de agresión a Siria.
No es posible permanecer impasible ante la nueva masacre que el estado sionista de Israel está realizando en el Líbano, al igual que las que llevó a cabo cuando invadió esta nación en junio de 1982, donde dejó las huellas bestiales de la feroz carnicería cometida por Ariel Sharon en los campamentos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila, y del exterminio, en 1996, de cientos de indefensos seres humanos en la ciudad libanesa de Qana, asesinatos que permanecen imborrable en la memoria de la humanidad.
No permitamos que el gobierno de Israel, amparado por el veto de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, la complicidad de la Unión Europea y la inacción de los Organismos Internacionales permita una vez más que se violen la carta de Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Ver en calma un crimen, como el que el estado sionista está perpetrando contra los pueblos del Líbano y Palestina, es también cometerlo.
! Que cese la agresión sionista al Líbano y a Palestina !
UNIÓN ÁRABE DE CUBA   

El nuevo plan de Bush para derrocar al gobierno cubano

Salim Lamrani
Rebelión
Traducido al español por el autor y revisado para Rebelión y Tlaxcala por Caty R.

En mayo de 2004, Washington hizo público un enorme informe de 454 páginas, que elaboró la Comisión de Asistencia a una Cuba Libre (Commission for Assistance to a Free Cuba, CAFC), destinado a dar el golpe de gracia al gobierno cubano y provocar su caída. Las sanciones económicas se han endurecido y han afectado mucho a la calidad de vida de la población cubana [1].

Poco satisfecho con los resultados conseguidos, el 10 de julio de 2006, el presidente Bush aprobó el nuevo informe de 93 páginas, que dirigió la presidenta de la CAFC y actual secretaria de Estado, Condolezza Rice, y el secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez. El objetivo proclamado está claro: romper el orden constitucional vigente en Cuba. Los medios utilizados para su elaboración son impresionantes: cerca de 100 personas procedentes de 17 departamentos y agencias federales trabajaron durante meses para producir este nuevo documento [2].

Este plan, que consta de siete capítulos, dispone de un presupuesto total de 80 millones de dólares para 2007 y 2008, con el fin de incrementar el estado de sitio sobre Cuba y subvertir el orden establecido. Estos fondos se reparten de la siguiente manera: 31 millones de dólares para financiar aún más a la oposición interna, 10 millones para actividades de grupos de presión en el seno de las universidades, 24 millones para extender la propaganda contra la isla y 15 millones de dólares para incorporar a la comunidad internacional al plan de ocupación de Cuba. Además, el informe prevé una financiación de al menos 20 millones de dólares anuales para los siguientes años “hasta que la dictadura deje de existir” [3].

Esta vez, Washington incluso ha fijado un plazo para derrocar al gobierno de La Habana: 18 meses como máximo. Contrariamente a Iraq donde la administración Bush nombró a un procónsul, Paul Bremmer, después de la invasión del país, en Cuba, el puesto de procónsul ya está ocupado por Caleb McCarry [4].

Las groseras acusaciones que emite el Departamento de Estado se prestarían a sonreír si sus objetivos no fueran tan alarmantes. Por ejemplo: “los cubanos siguen siendo encarcelados por actividades que los estadounidenses consideran normales: leer y ver lo que quieren; tener acceso a la información del extranjero, incluso a Internet; organizar encuentros en casa para hablar del futuro del país; disponer de una biblioteca o hacer firmar peticiones”. Según el gobierno estadounidense, este tipo de actividades se castiga con la privación de libertad en Cuba [5].

En el mismo registro, el informe afirma que “el régimen castrista no satisface las necesidades humanitarias más básicas del pueblo cubano. La malnutrición crónica, el agua potable contaminada y enfermedades crónicas no tratadas afectan todavía a un porcentaje significativo del pueblo cubano”. Y a todas luces (¿cómo atreverse a dudarlo?), “la situación no mejorará mientras Fidel Castro esté en el poder” [6].

Esta afirmación ilustra un profundo desconocimiento de la realidad cubana o una voluntad deliberada de desinformación. En efecto, todas las organizaciones internacionales, desde las Naciones Unidas, pasando por el Banco Mundial, elogian de forma unánime el sistema social cubano y el índice de desarrollo humano de la isla del Caribe. Cuba disfruta de la esperanza de vida más alta y de la tasa de mortalidad infantil más baja del Tercer Mundo. Cuba dispone de una tasa de mortalidad infantil inferior a la de los propios Estados Unidos. UNICEF afirma incluso que Cuba es la única nación de América Latina y el Caribe que ha erradicado la desnutrición infantil [7].

La primera medida adoptada preconiza una mayor financiación a los grupos de “disidentes”. Washington considera acelerar el reclutamiento de individuos cuyo papel será participar en el derrocamiento del actual gobierno. A los 50 millones de dólares previstos en el primer informe de 2004 se agrega esta nueva suma de 31 millones. El plan de Bush incluso cita a las personas encargadas de liderar las fuerzas subversivas: Martha Beatriz Roque, Oswaldo Payá, Guillermo Fariñas y las Damas de Blanco, entre otras [8].

En marzo de 2003, las autoridades cubanas arrestaron a 75 agentes pagados por el gobierno estadounidense. Esas personas fueron severamente condenadas a causa de su sumisión a una potencia extranjera. Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional cubana advirtió a los miembros de la “disidencia” del hecho de que los que conspirasen con Washington y aceptaran sus emolumentos tendrían que “pagar las consecuencias” [9].

Mientras exista esta política, habrá personas que sean envueltas [...], conspiren con los estadounidenses y acepten sus pagos. Eso es un delito según las leyes cubanas. No conozco ningún país que no clasifique tal actividad como un delito”, subrayó Ricardo Alarcón. “Imagínese que alguien en EEUU esté sostenido, entrenado, equipado y asesorado por un gobierno extranjero. Eso en sí mismo es un delito. Es un delito muy grave en EEUU y se puede pagar con muchos años de prisión, muchos más de los que aquí en Cuba ha pagado nadie”, concluyó [10].

La administración Bush también dedica 24 millones de dólares adicionales a Radio y TV Martí, con el fin de ampliar las transmisiones de programas subversivos hacia Cuba, violando la legislación internacional. Los miembros de la “disidencia” cubana recibirán una parte de esta suma para adquirir y distribuir equipos de radio y televisión que permitan captar los programas que se emiten desde Estados Unidos. Otros países están invitados a transmitir programas subversivos hacia Cuba. El plan prevé también “entrenar y equipar a periodistas independientes de la prensa escrita, radiofónica y televisiva en Cuba”[11].

Washington desea romper la legalidad constitucional que prevé que en caso de desaparición del presidente cubano, Fidel Castro, el vicepresidente, Raúl Castro, tome las riendas del país. Para ello, ha elaborado un programa de grupos de presión de la comunidad internacional para que ésta no reconozca al eventual nuevo gobierno. Los países que sigan a Estados Unidos en su política de agresión gozarán de apoyo económico mientras que los demás tendrán que pagar las consecuencias de su insumisión [12].

Además, los títulos III y IV de la ley Helms-Burton de 1996, que prevén sancionar a los países que inviertan en Cuba, se aplicarán en adelante, después de haber sido suspendidos durante diez años consecutivos por las protestas de la comunidad internacional y en particular de la Unión Europea. Washington incluso ha designado su blanco prioritario: Venezuela y su presidente Hugo Chávez, primer socio comercial de Cuba, y mencionado quince veces en el informe [13].

El presidente venezolano reaccionó a la publicación del último plan, calificándolo de “nueva amenaza imperialista”. “Continuaremos la alianza estratégica con Cuba. Ahora es cuando Venezuela apoyará al pueblo y a la Revolución Cubana”, aseguró, al mismo tiempo que aconsejó a la administración Bush que elaborara un plan de transición para ellos mismos, para salvar su propio sistema [14].

En cuanto al vicepresidente de la República Bolivariana, Vicente Rangel, expresó su rechazo del plan denunciando la intención estadounidense “de agredir y sojuzgar a la República de Cuba”. “El informe publicado por el Departamento de Estado confirma el intervencionismo estadounidense, abierto y flagrante, en nombre de principios que no respeta. Su irrefrenable voluntad de avasallar a pueblos y violar el derecho internacional lo confirma”, declaró. También estigmatizó “la obsesión que el gobierno de Bush tiene con [su] país” [15].

Washington también planea confeccionar una lista de altos funcionarios cubanos a neutralizar en una Cuba ocupada. Estados Unidos ni siquiera vela sus intenciones de recolonizar la isla. En efecto, afirman que estas personas serán “sancionadas por el gobierno estadounidense como lo prevé la ley estadounidense” como si Cuba fuera un nuevo Estado de la Unión [16].

Para dañar la economía cubana, las autoridades estadounidenses aplican ahora penas más severas para todos sus ciudadanos que viajan a Cuba y reducen aún más los viajes de orden humanitario. Se ha creado una nueva agencia para seguir minuciosamente las exportaciones de níquel, fuente de ingresos importante para Cuba, y negar la compra de productos vendidos por terceros países que llevan níquel cubano. El envío de remesas a Cuba se restringe todavía más, así como las condiciones exigidas para que las empresas estadounidenses puedan vender productos alimenticios a Cuba. Incluso el Consejo de Iglesias Cubanas sufre sanciones y ya no puede recibir ayuda humanitaria [17].

Las nuevas medidas también tienen como objetivo poner trabas a la asistencia médica que Cuba brinda a las naciones del Tercer Mundo. Por ejemplo, cerca de 250.000 latinoamericanos que padecían cataratas y otras enfermedades oculares ligadas a la pobreza, recobraron la vista después de operarse gratuitamente en Cuba. Del mismo modo, cerca de 60.000 médicos cubanos u otro personal de salud trabajan actualmente de manera voluntaria en las regiones rurales del Tercer Mundo y auxilian a los más despojados de América Latina, Asia y África. Ahora, Estados Unidos prohibe toda exportación de aparatos médicos “destinados a ser utilizados en programas de gran escala [para] pacientes extranjeros”, mientras que la mayor parte de la tecnología médica mundial es de origen estadounidense [18].

Ricardo Alarcón no dejó de condenar esta decisión: “Que Bush [...] desprecia a los pobres y a los negros de Estados Unidos, que le importa un bledo si mueren abandonados, eso ya se sabe. Pero ahora sabemos también porque acaba de reconocerlo abiertamente, que su odio alcanza también a todos los pobres, a todos los indios, a todos los negros y mestizos de este mundo” [19].

Los capítulos 2 a 7 enumeran punto por punto las reformas políticas económicas y sociales que Cuba tiene que emprender obligatoriamente para ser considerada “democrática”. Todo se menciona de manera minuciosa, desde las elecciones pluripartidistas, la instauración de una economía de mercado, pasando por la devolución de las propiedades nacionalizadas en los años 60, hasta la privatización de los servicios de educación y salud. Por ejemplo, en cuanto a la educación, Washington insiste en que los programas, los libros escolares y la formación de los profesores tienen que cambiar necesariamente. En una palabra, la reorganización de la sociedad cubana será completamente controlada y dirigida por Estados Unidos [20].

La extrema derecha de origen cubano de Florida reaccionó con entusiasmo a la publicación de esta nueva política de agresión. Así, Alfredo Mesa, director ejecutivo de la Fundación Nacional Cubano Americana, organización extremista implicada en el terrorismo internacional, expresó su satisfacción por “el compromiso de Estados Unidos de elaborar una transición hacia la democracia en Cuba” [21].

En cambio, varias personalidades estadounidenses condenaron las nuevas medidas del presidente Bush. Wayne S. Smith, antiguo jefe de la Sección de Intereses Norteamericanos en La Habana bajo el gobierno de Reagan de 1979 a 1982, subrayó que el plan estaba condenado al fracaso. “No hay muchos cubanos que estén de acuerdo con la idea de abandonar la salud y la educación universal y gratuita, así como otros servicios importantes que brinda su gobierno”, analizó [22].

Wayne S. Smith señala que el gobierno estadounidense presenta una imagen de Cuba completamente desconectada de la realidad. “La idea principal presente en este nuevo informe es que el régimen estaría al borde del colapso y enunciada como tal, sigue siendo estrafalaria. Han pasado dos años [desde la publicación del primer informe en 2004] y la economía cubana muestra señales de un fuerte crecimiento. Incluso la CIA estima el crecimiento a un 8%. Ahora Cuba mantienen relaciones económicas vitales con Venezuela y China y existen señales de la presencia de reservas petroleras a la altura de la isla. Varios países han ofrecido sus servicios para emprender perforaciones. Las cosas están mejorando y no se están deteriorando”, apunta, antes de asegurar que “las acusaciones del informe son falsas” [23].

En cuanto a la “injerencia internacional” de Cuba que menciona el informe, Wayne S. Smith estuvo claro. “Médicos cubanos han estado en numerosos países, entre ellos Guatemala y Haití, además de Venezuela y Bolivia. En todos los casos se han alabado la calidad y el desinterés de su intervención. Si eso es la injerencia internacional a la que se refiere el informe, haría falta más injerencia. Si no es el caso, el informe debería proporcionar ejemplos del intervencionismo al que alude” [24].

En lo que se refiere a la financiación de la oposición interna, Wayne S. Smith expresó su total desaprobación. “Cuando Estados Unidos declara que su objetivo es derrocar al gobierno cubano y después afirma que uno de los medios para lograrlo es proporcionar fondos a los disidentes cubanos, éstos se encuentran de facto en la posición de agentes pagados por una potencia extranjera para derrocar a su propio gobierno”, señaló [25].

Lucius Walker, presidente de la organización humanitaria Pastores por la Paz (Pastors for Peace) señaló con el dedo el presupuesto de 80 millones de dólares destinado a “anexar Cuba”. Mientras tanto, el gobierno “no otorga recursos para abrir las escuelas de Nueva Orleans [ni] becas para que los afroamericanos y los latinoamericanos puedan estudiar medicina en Estados Unidos”, deploró. “Hay que luchar contra esta ley [pues] ningún gobierno tiene derecho a decir a otro gobierno o a otro pueblo qué deben hacer con su país”, concluyó [26].

A diferencia del primer informe de 2004, este nuevo plan contiene un anexo, clasificado secreto “por razones de seguridad nacional”, que es motivo de gran preocupación para las autoridades cubanas, pues supone el uso de la violencia y el intervencionismo militar. Los informes clasificados en los años 60 y ahora parcialmente desclasificados revelan que Estados Unidos llevó a cabo una feroz campaña de terrorismo y sabotaje contra el gobierno revolucionario, organizó una invasión de la isla por mercenarios e incluso planificó una invasión militar total por las tropas estadounidenses [27].

En efecto, como subraya Ricardo Alarcón, “en Estados Unidos, la seguridad nacional es un concepto que esta indisolublemente asociado a lo militar o a actividades encubiertas” [28]. Y añadió:

Después de haber divulgado todo lo que han divulgado –decenas de millones de dólares más para sus mercenarios, nuevas restricciones económicas y acciones ilegales contra el comercio internacional y la soberanía de Cuba y de otras naciones, castigos adicionales para los cubanos y para ciudadanos de otros países– y de haber hecho público hace ya más de dos años su Plan en que hasta el más mínimo detalle describe su intención de recolonizar Cuba; después de todo eso, ¿qué es lo que a estas alturas tienen que ocultar con el máximo secreto? ¿Qué esconden por razones de ‘seguridad nacional y efectiva realización’? ¿Más ataques terroristas? ¿Nuevos intentos de asesinato contra Fidel? ¿La agresión militar? Tratándose de Bush y sus compinches cualquier cosa es posible” [29].

A la administración Bush, que todavía no se ha ocupado de las víctimas del huracán Katrina, abandonadas a su suerte, desprotegidas, le importa poco la legalidad internacional. Siempre está pronta a consagrar presupuestos desorbitados para derrocar a un gobierno que se niega a doblar el espinazo.

 

Notas

[1] Colin L. Powell, Commission for Assistance to a Free Cuba, (Washington : United States Department of State, mayo de 2004). www.state.gov/documents/organization/32334.pdf (sitio consultado el 7 de mayo de 2004); Salim Lamrani, Cuba face à l’Empire (Genève : Editions Timéli, 2006), pp. 139-54.

[2] Condolezza Rice & Carlos Gutierrez, Commission for Assistance to a Free Cuba, (Washington: United States Department of State, juillet 2006). www.cafc.gov/documents/organization/68166.pdf (sitio consultado el 12 de julio de 2006).

[3] Ibid., p. 20.

[4] Nestor Ikeda, «EEUU dice que rehabilitará a Cuba en 18 meses», El Nuevo Herald, 10 de julio de 2006.

[5] Ibid., p. 5.

[6] Condolezza Rice & Carlos Gutiérrez, op.cit., p. 6.

[7] Salim Lamrani, op.cit., pp. 89-108; Cira Rodríguez César, «UNICEF confirma que Cuba es el único país de América Latina y el Caribe que ha eliminado la desnutrición infantil», Prensa Latina/Rebelión, 17 de mayo de 2006.

[8] Condolezza Rice & Carlos Gutierrez, op.cit., p. 19.

[9] BBC, «Cuba Warns Dissidents Over US Aid», 12 de julio de 2006.

[10] Ibid.

[11] Condolezza Rice & Carlos Gutiérrez, op.cit., p. 22.

[12] Ibid., pp. 24-25.

[13] Ibid. Las menciones de Venezuela se encuentran en las páginas 5, 6, 14, 15, 23 (4 veces), 24 (4 veces), 26, 62, 63.

[14] Granma, «Venezuela reforzará alianza con Cuba», 13 de julio de 2006.

[15] El Nuevo Herald, «Rechazo venezolano a informe de EEUU sobre Cuba», 11 de julio de 2006.

[16] Condolezza Rice & Carlos Gutierrez, op.cit., p. 27.

[17] Ibid., pp. 30-31.

[18] Ibid., p. 31.

[19] Ricardo Alarcón de Quesada, «El Mein Kampf de Bush», Granma, 13 de julio de 2006.

[20] Condolezza Rice & Carlos Gutierrez, op.cit., pp. 34-85.

[21] Lisa Ferdinando, «Miami Cubains Praise US Efforts for Democracy in Cuba», Voice of America, 11 de julio de 2006.

[22] Wayne S. Smith, «New Cuba Commission Report: Formula for Continued Failure», Center for International Policy, 10 de julio de 2006.

[23] Ibid.

[24] Ibid.

[25] Ibid.

[26] Ibid.

[27] Foreign Relations of the United States 1961-1963, volume X-XI (Washington: Department of State, 1997).

[28] El Nuevo Herald, «Alarcón amenaza disidentes para que no acepten fondos de Washington», 12 de julio de 2006.

[29] Ricardo Alarcón de Quesada, «El Plan de Bush de ‘asistencia a una Cuba libre’. Crónica de una guerra anunciada», Granma, 5 de julio de 2006.

El francés Salim Lamrani es investigador de la Universidad Denis-Diderot en París y está especializado en las relaciones de Cuba y Estados Unidos. Colabora habitualmente en Rebelión. La traducción al español es suya y ha sido revisada por Caty R., miembro de los colectivos de Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción es copyleft y se puede reproducir libremente, a condición de mencionar al autor-traductor, a la revisora y la fuente.

Plan secreto contra Cuba

El presidente George W. Bush aprobó la extensión del llamado "Plan de Asistencia para una Cuba Libre", que comprende acciones secretas para derrocar a la Revolución cubana.
Presentado en Washington como un segundo informe del Plan Bush contra la Isla, en realidad se trata de un remake de las recomendaciones de la llamada "Comisión de Ayuda a una Cuba Libre", al que en el 2004 el mandatario estadounidense dio el visto bueno para cumplir sus compromisos con los grupos terroristas anticubanos de la Florida, que tanto le ayudaron a ganar la presidencia y a repetir su mandato.

Esa comisión ahora está presidida por la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y sus labores están dirigidas por Caleb McCarry, especie de procónsul nombrado para dirigir lo que la Casa Blanca sueña como una "transición" en la mayor de las Antillas.

Se trata de todo un eufemismo para esconder la verdadera esencia. Estados Unidos recurre a cualquier vía para derrocar a la Revolución cubana, en consonancia con toda una historia de agresiones y terrorismo de Estado, que tiene entre sus capítulos la invasión de Playa Girón, más de 600 intentos de asesinato al presidente Fidel Castro, la guerra económica y la alianza con elementos criminales de Miami, como el terrorista Luis Posada Carriles.
La versión difundida por el Departamento de Estado tiene un acápite secreto, lo cual hace acrecentar las sospechas de que, en su desespero, la administración Bush no descarta el asesinato de la dirigencia nacional, en vista de los pasos sólidos de La Habana que ya hicieron despertar a quienes soñaban con la rendición económica de ese país.

Nuevas partidas millonarias para acompañar tal encomienda, alrededor de 100 millones de dólares, están contempladas en el documento, cuyos destinatarios van desde los grupos criminales de Miami, los grupúsculos contrarrevolucionarios en Cuba y también gobiernos y organizaciones de terceros países que se pliegan a tales designios.
"Demuestra que estamos trabajando activamente por un cambio en Cuba, no simplemente esperando el cambio", afirmó Bush en un comunicado difundido por la Casa Blanca.
"Estamos aumentando nuestros esfuerzos en múltiples frentes (...) No tienen (los cubanos) un mayor amigo que Estados Unidos", dijo Condoleezza Rice al presentar el informe junto al secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez.
Gutiérrez prometió "comida de emergencia, agua, combustible y equipamiento médico" para un eventual "gobierno de transición", aunque no comentó algunas de las directrices del plan que prevén la devolución de las propiedades a los ricos de antaño, el desmantelamiento de la seguridad social por la cual se benefician millones de cubanos, la privatización de escuelas y hospitales, amén de la persecución y enjuiciamiento de los miembros de las organizaciones políticas y de masas de la Isla.
En la confección del plan anticubano participaron más de 100 funcionarios de 17 agencias y departamentos federales estadounidenses, lo cual explica la saña de la administración republicana, que dedica más esfuerzos contra Cuba que los que despliega para capturar al saudita Osama bin Laden.
Mayor refuerzo al bloqueo, nuevos fondos para la subversión interna y externa, y todo un capítulo secreto de acciones conforman la versión corregida del Plan Bush, que tiene toda la pinta de seguir condenado al fracaso.
Agencia  Cubana de Noticias (AIN) 200

Devolución a sus antiguos dueños de todas las propiedades, incluidas todas las viviendas de las que millones de familias serían desalojadas, en menos de un año y bajo la supervisión y el control del gobierno norteamericano mediante la Comisión del gobierno de Estados Unidos para la Devolución de  Propiedades.
  Se privatizarían completamente todos los aspectos de la economía incluyendo la educación y los servicios de salud; serían disueltas 
todas las cooperativas y restaurados los viejos latifundios; eliminarían la
seguridad y asistencia social incluyendo todas las pensiones y retiros, y
organizarían para los ancianos un programa especial de obras públicas que los emplearía mientras su estado de salud se los permita; se aplicarían
rigurosamente las pautas del neoliberalismo más crudo.
De todo esto se encargaría otro aparato gubernamental yanki, el Comité Permanente del
gobierno de Estados Unidos para la Reconstrucción Económica.

Como llevar a cabo lo que antecede encontraría la tenaz e invencible
resistencia del pueblo ("no será fácil", reconoció Bush en el mentado
documento), darían la máxima prioridad a la represión masiva y generalizada: contra todos los militantes del Partido, todos los
miembros de las organizaciones sociales y de masas y también "otros simpatizantes
del Gobierno", según afirma el texto que advierte (¿hacía falta?) que "la
lista —de las víctimas de la represión— será larga". De esto igualmente se
ocuparía directamente el gobierno de Estados Unidos con un aparato
represivo "organizado y dirigido por el Departamento de Estado".

La dirección de este programa estaría en manos de un burócrata
designado por Bush con el pomposo cargo de "Coordinador para la
transición y reconstrucción de Cuba", una especie de interventor y
Gobernador General para la Isla como lo fuera hace más de un siglo el
General Leonard Wood. Tendría las mismas funciones —incluso igual
título— que las que desempeñó el señor Brenner en el Iraq destrozado e
invadido.
Solo que en el caso de Cuba el Coordinador ya fue designado, un tal
Caleb McCarry, quien ha visitado algunos países europeos para recibir
desvergonzada complicidad. Su anticipada designación fue presentada por
el propio Bush como prueba de que su Plan contra Cuba y los cubanos va
en serio, no se queda en las palabras.

El Plan Bush incluyó también medidas específicas contra los
cubanoamericanos, a quienes se les restringió drásticamente los
vínculos con sus familiares en Cuba, se les eliminó la licencia general para
visitarlos y se les impuso la discriminatoria limitación de solo poder hacerlo una
vez cada tres años si les otorgan un permiso especial para ello y todo
dentro de la cruel y arbitraria redefinición del concepto de familia, del cual
quedan excluidos los tíos, sobrinos, primos y otros parientes.

Para alcanzar su meta, el Gobierno norteamericano intensificaría sus
acciones para poner fin a la Revolución cubana siguiendo tres líneas
fundamentales: un bloqueo económico cada vez más riguroso, el aumento
del financiamiento y el apoyo material a los grupúsculos mercenarios
internos y una siemprecreciente campaña de propaganda y desinformación.