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Cuba

Fidel Castro envía mensaje en día de su cumpleaños y publican primeras fotos tras operación

Fecha edición: 13/08/2006 14:31

www.latercera.cl

 

Raúl Castro recibió a Hugo Chávez en Cuba.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El líder cubano Fidel Castro aseguró en el día de su 80 cumpleaños que está feliz y que su salud mejora "considerablemente", pero advirtió que el riesgo persiste y los cubanos deben estar siempre prepararados para cualquier cosa.

El diario oficial Juventud Rebelde publicó además las primeras cuatro fotos de Castro desde la operación que lo obligó a entregar temporalmente el poder el 31 de julio. El mandatario parecía estar sentado y hablando por teléfono.

"Ya hoy día 13 he arribado a los 80 años de edad. Decir que la estabilidad objetiva ha mejorado considerablemente no es inventar una mentira. Afirmar que el período de recuperación durará poco y que no existe ya riesgo alguno, sería absolutamente incorrecto", dijo el mensaje.

"Les sugiero a todos ser optimistas y a la vez estar siempre listos para enfrentar cualquier noticia adversa", añadió.

Castro comienza el documento con un "queridos compatriotas y amigos de Cuba y del resto del mundo", agregando que "al pueblo de Cuba, infinita gratitud por su cariñoso apoyo. El país marcha y seguirá marchando perfectamente bien".

"A mis compañeros de lucha, eterna gloria por resistir y vencer al imperio, demostrando que un mundo mejor es posible. Hoy, 13 de agosto, me siento muy feliz. A todos los que desearon mi salud, les prometo que lucharé por ella", finalizó Fidel Castro en su mensaje.

En las fotografías, el gobernante viste un equipo deportivo con los colores rojo, azul y blanco de la bandera cubana.

En dos de ellas aparece hablando por teléfono y en otra sostiene un ejemplar de un suplemento sobre su vida publicado el sábado por Granma, el diario del gobernante Partido Comunista.

Castro entregó sorpresiva y temporalmente el poder a su hermano Raúl mientras se repone de una cirugía intestinal de emergencia.

No ha sido visto en público desde el 26 de julio.

En tanto, Raúl Castro hizo hoy su primera aparición pública en casi dos semanas.

La autoridad recibió en el aeropuerto de La Habana al mandatario venezolano, Hugo Chávez, quien llegó a la isla al mediodía para festejar el cumpleaños 80 de Fidel.

Imágenes de la televisión mostraron el arribo de Chávez y el abrazo dado por Raúl Castro en la terminal aérea.

La revolución frente al espejo

La revolución frente al espejo

Vivir sin Fidel

¿Es imaginable Fidel vivo y fuera del poder? A casi 48 años de la revolución, los cubanos enfrentan por primera vez la hipótesis de la orfandad. Ni fiestas ni funerales, hasta ahora, sino inquietud y calma. De Miami llaman a un golpe de Estado. Washington promete no invadir.


www.lanacion.cl Domin

Por Alejandro Kirk

Ni Fidel Castro ha muerto, ni es éste su obituario. Pero para los cubanos llegó el momento inevitable y necesario de mirarse al espejo y enfrentar aquella ansiosa, humana incertidumbre de la orfandad, para lo que ninguna edad tiene cura.

Es posible, como insinuó en estos días extraños el académico y ex diplomático mexicano Gustavo Iruegas, que todo sea parte de un plan: “Los que hemos seguido la trayectoria de la revolución cubana sabemos que si algo sabe hacer Fidel son planes. Y esto está planeado con mucha anticipación, y para rato”.

Iruegas fue por décadas el enlace de la Cancillería mexicana con Cuba, en el período en que México era el único país latinoamericano en desafiar el bloqueo continental a Cuba impuesto por Estados Unidos en 1963.

“Puede ser que el 2 de diciembre todo el mundo se lleve una sorpresa”, me dijo por su parte Gloria, una ingeniera cubana, posiblemente con menos contactos que Iruegas, pero con una gran ventaja: vive en La Habana y aunque no está casada con la revolución, tampoco está divorciada de ella. La sorpresa que anticipa Gloria (que prefiere no revelar su identidad) es que ese día, el anunciado por Fidel para celebrar oficialmente los 80 años que cumple el 13 de agosto, puede ser el de un anuncio singular: “Sin darse cuenta, descubrirán todos que el cambio ya estaba hecho”.

VOLUNTAD DE HIERRO

El próximo 2 de diciembre no es cualquier fecha. Ese día se cumplirán 50 años del desembarco del yate “Granma” en las costas orientales de Cuba con 82 insurgentes a bordo, entre ellos dos de los protagonistas de la pequeña telenovela iniciada esta semana: los hermanos Fidel y Raúl Castro.

El torpe comienzo de la mítica lucha de la Sierra Maestra retrata, sin embargo, a Fidel Castro.

El desembarco fue más bien una especie de naufragio: el “Granma” encalló antes de llegar al punto previsto, y el grupo debió abandonarlo cuando fue avistado por una lancha de cabotaje. Por horas caminaron en una ciénaga con el agua hasta el pecho, comidos por los mosquitos, perdiendo gran parte de sus provisiones y pertrechos, sin saber dónde iban. Finalmente, en tierra firme, los acorraló el Ejército, que arrestó o mató a la mayoría.

Algún líder “cuerdo” hubiese reflexionado, con toda sensatez, que era mejor asumir la derrota, salvarse y comenzar de nuevo. Pero Fidel no es de esa pasta. Según relata el autor norteamericano Tad Szulc, en una biografía no autorizada, un grupo, en el que se encontraban Fidel, Raúl, el "Che”, Juan Almeyda, Ramiro Valdés y otros, se escondió en un cañaveral. Los soldados estaban cerca; tanto, que podían oír sus voces. Y allí agazapados, cansados y sin saber qué hacer, cuenta Szulc, los sobrevivientes escucharon estupefactos el murmullo del líder, que empezó a hacer planes, no para huir y reorganizarse, sino para la formación del primer gabinete de la Cuba revolucionaria.

Sea esto un mito o una media verdad, como todos estos relatos, lo que queda claro de esas jornadas es aquel espíritu inconmovible que contagió allí a los pocos maltrechos combatientes y luego ha seguido contagiando a millones de cubanos que han soportado penurias durante casi 50 años.

PATRIA O MUERTE

“En una revolución, si es verdadera, se triunfa o se muere”, sentenció en su momento Ernesto Guevara. El lema épico de Cuba, “Patria o muerte”, es de Fidel. Desde 1993, lo reemplaza a veces por “Socialismo o muerte”, cuando entonces muchos en Miami festejaban la inminente caída de Cuba, el último bastión del “socialismo real”.

Lo que salió a flote entonces, según la historia oficial, fue la voluntad revolucionaria del pueblo cubano. Pero aun si fuera así, pocos dudan de que esa voluntad hubiese soportado el famoso “período especial” sin la inquebrantable terquedad de su líder, que, sumergido nuevamente en la ciénaga, proclamaba en solitario la invencibilidad histórica del socialismo.

Fidel, como el Che, ha demostrado varias veces que no es la muerte su principal enemigo. Quién sabe si hay algo necrológico en todo esto; que quede para los psicólogos especular el porqué los revolucionarios, casi siempre, unen dramáticamente su destino a la idea de la muerte.

Pero la primera vez que dijo “Patria o muerte”, Fidel tenía menos de 30 años, y cuando se habla del tema a los 80 tiene necesariamente otro significado.

LA ECONOMÍA

Al revés que en 1992, cuando Cuba se desplomó como efecto del colapso de la Unión Soviética y los países socialistas europeos, en 2005 la economía cubana creció 10% y se muestra robusta desde hace varios años.

Las ventas de estaño, el potencial de la caña de azúcar como combustible, las exploraciones de petróleo, las exportaciones de productos médicos y biotecnológicos y el turismo dejan poco terreno a la idea de que Cuba puede ser aplastada económicamente.

En los ’90 “la pregunta era si la economía cubana sobreviviría. Ese ya no es tema ahora”, afirmó al “New York Times” Philip Peters, un experto en economía cubana.

En EEUU, hace tiempo que representantes de las corporaciones transnacionales comenzaron a cuestionar el bloqueo, y ante la enfermedad de Fidel se han renovado las voces críticas, esta vez para “estimular” la apertura económica que podría venir.

Lejos de acabar con el bloqueo, sin embargo, EEUU estableció este año una comisión especial destinada a promover el cambio de régimen en Cuba, dotada con 80 millones de dólares, que se suman a las estaciones de radio y TV Martí, a la Ley de Ajuste Cubano de 1966 y a la Ley Helms-Burton de 1996, que propician el aislamiento político y económico de la isla.

Si hasta la semana pasada Raúl Castro, Presidente en funciones y jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, era invariablemente descrito como el siniestro operador estalinista encargado de la represión, ahora todos parecen haber descubierto su lado pragmático, sindicado como autor nada menos que del plan que salvó a la revolución en los ’90: la apertura de los mercados agrícolas a la producción individual y la incorporación de los militares a la industria alimenticia.

Entonces, Raúl Castro aclaró a todos, sobre argumentos estrictamente basadas en el materialismo dialéctico, que antes que el espíritu revolucionario estaba el estómago.

No sólo eso. Las FAR son propietarias del conglomerado La Gaviota, que controla cerca de 60% de la industria turística, que a su vez le genera a Cuba unos dos mil millones de dólares por año.

Y mientras EEUU ha gastado miles de millones de dólares en campañas de desestabilización, países como España, Italia, Canadá y China, y también Chile, Brasil y Venezuela, han estado invirtiendo en un sistema económico “socialista” que es ya hace tiempo mixto.

Todo esto huele mal para las empresas norteamericanas y para la mayor parte de los cerca de 800 mil cubanos emigrados a EEUU. La apuesta pertinaz en el desplome del régimen les puede salir cara, con o sin Fidel, al ubicarse en abierta contradicción con las empresas extranjeras, inmaculadamente capitalistas, que han adquirido intereses en la isla.

Más aún, para los miles que en EEUU han invertido comprando terrenos y propiedades inmobiliarias “a futuro”, esa apuesta los ubica en abierta contradicción con los futuros “liberados”, que ahora temen ser expulsados de sus casas y reducidos a ciudadanos de segunda categoría por parte de sus primos “mayameros”.

La intervención de los militares en la economía y las empresas mixtas son un invento de China y Vietnam, que iniciaron reformas económicas en los años ’80, creando un concepto más bien controvertido: economía socialista de mercado. La primera gran reforma de Vietnam fue precisamente la agrícola, que convirtió a ese país de importador neto de alimentos en uno de los primeros exportadores mundiales de arroz en menos de diez años.

Cuba no ha seguido totalmente el camino de China y Vietnam, tal vez porque en esos dos países los partidos comunistas siguen en el poder, pero una gran masa de personas, la mayoría quizás, quedó a marced de la economía informal, de la explotación de empresas transnacionales, de la corrupción de funcionarios medios y sin acceso asegurado a los únicos dos tesoros que nadie en el planeta desconoce a la isla: sus sistemas de salud y educación.

LA OPOSICIÓN

El congresista cubano-norteamericano Lincoln Díaz-Balart, heredero de una irreprochable dinastía anticastrista, pidió esta semana a los militares cubanos que “no disparen” contra el pueblo, que obviamente él esperaba se desbordase por las calles.

¿Por qué haría Díaz-Balart esta petición? Que se sepa, nunca los militares han disparado contra manifestaciones en Cuba. En la única ola de protestas callejeras que se conoce, en 1994, las FAR se quedaron en sus cuarteles, aprendiendo la lección. El propósito parece, más bien, darles algunas ideas.

Nadie sabe, sin embargo, si las autoridades cubanas esperaban o temían lo mismo. El hecho es que se suspendieron las celebraciones del carnaval, los reservistas salieron a las calles y fueron acuarteladas las tropas de las FAR y del Ministerio del Interior. Tambén los CDR, los Comités de Defensa de la Revolución, fueron puestos en alerta, en especial aquellos que observan las salidas de balseros (“mirando al mar”), en prevención de una posible ola de fugas hacia Miami, o de barcos desde Miami hacia Cuba.

Pero no hubo manifestaciones, sino inquietud con calma, lo que produjo a su vez inquietud con alarma en Miami. Los periodistas internacionales se precipitaron a La Habana, pero fueron rechazados por falta de una visa especial. En EEUU, los diarios informaron de este asunto, pero omitiendo un detalle: también la inmigración norteamericana rechaza a periodistas sin la visa específica.

En una columna publicada ayer en “El Nuevo Herald” de Miami, Ernesto Betancourt, ex director de Radio Martí, una estación establecida por el Gobierno de EEUU y dedicada exclusivamente a Cuba, dice: “Los militares cubanos tienen un papel central que jugar en la transición. Ellos son los únicos que pueden garantizar el orden. Sin orden no hay turismo y, hoy por hoy, esa es la fuente principal de ingreso de divisas para Cuba”.

La escritora cubana Zoé Valdés, radicada en París, ganadora del Premio Planeta y furibunda anticastrista, dijo esta semana que “Cuba lleva mucho tiempo esperando que Estados Unidos le invada, y creo que los países extranjeros tienen que tender una mano a las Fuerzas Armadas de Cuba y decirles que si quieren la democracia les pueden ayudar”.

EL ATAJO

Este tipo de búsqueda de solución rápida ha sido la constante de la oposición cubana desde el inicio de la revolución y la esperanza de una invasión norteamericana, hasta hoy su principal objetivo.

Al principio parecía fácil: bastaba sacar a patadas al grupo de barbudos que dirígía el país, y por eso se lanzó la operación de Bahía de Cochinos, en 1961, organizada por la CIA desde bases en Nicaragua, que culminó en un bochorno internacional para el Gobierno del Presidente John Kennedy.

No sólo fue un bochorno. También radicalizó la revolución, que Fidel declaró entonces socialista y en abierta alianza con la Unión Soviética, inaugurando un matrimonio que fue a la vez de bendición y condena, como el propio Castro reconoció más tarde.

Inhabilitados internamente, a los opositores no les tocó entonces más que conspirar, en su propio matrimonio indisoluble con EEUU. El asesinato de Fidel se convirtió, por muchos años, en la única vía para retomar el control de Cuba, en la hipótesis, hasta ahora jamás probada, de que sin Fidel no hay revolución.

Fabián Escalante, ex jefe de la contrainteligencia cubana, dice en un libro reciente que se conocen 638 complots para asesinar al líder.

Los atentados cambiaron para siempre la vida de Fidel Castro: dejó de salir a hablar con la gente manejando su jeep ruso a cualquier hora del día y de la noche.

Curiosamente, pese al odio que genera entre sus opositores y su irreductible juramento de combatirlo hasta la muerte, aún no ha aparecido ninguno dispuesto a suicidarse para conseguir el objetivo.

Dentro de Cuba funciona hace años una “oposición moderada”, encabezada por personas que no necesariamente saldrían a la calle a darle la bienvenida a los marines norteamericanos. Uno de ellos es un ex comandante de la revolución, Eloy Gutiérrez Menoyo, quien pasó 20 años en prisión, salió al exilio y luego regresó a Cuba.

Su propuesta es interesante: “El socialismo del nuevo siglo, el que plantea Chávez [Presidente de Venezuela], requiere una democratización” y, a pesar de tener una imagen “dura”, Raúl “es más objetivo en ese aspecto” que su hermano Fidel, dijo a la prensa.

La alianza de Venezuela con Cuba “vuelve loca a la gente de Bush”, dijo Wayne Smith, un ex diplomático de Estados Unidos en La Habana.

En un contraste singular, el vocero del Departamento de Estado norteamericano dijo el 1 de agosto que Washington jugaría “un papel activo en la dirección de los acontecimientos en la isla”, según el “New York Times”. El mismo día, el secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez (cubano-norteamericano), advirtió que Venezuela no debería intervenir en los asuntos internos de Cuba.

Venezuela, que proporciona unos 100 mil barriles diarios de petróleo a Cuba en condiciones ventajosas, contrata unos 20 mil médicos anuales para sus misiones de salud. Proyecta reconstruir una refinería petrolera y compra una variedad de bienes y servicios. Chávez está en una inmejorable posición para influir en el desarrollo de los acontecimientos, pero en dirección opuesta a la que querría EEUU.

Si Gutiérrez Menoyo tiene razón, entonces se podría abrir la caja de Pandora de la libertad de expresión: Chávez, en Venezuela, ha conseguido ganar ocho elecciones desde 1998 sin coartar la libertad de prensa.

A las asertivas declaraciones iniciales, Washington agregó cautela el fin de semana, con Bush y la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, exhortando a los cubanos a “luchar por la democracia”, pero prometiendo no invadir (un supuesto negado, de todos modos, vista la situación mundial).

Desde hace más de diez años que los cubanos deben soportar la misma pregunta majadera: ¿qué pasará con Cuba después de Fidel? Y la respuesta, si es sincera, desinteresada y bien informada, es un leve movimiento de los hombros.

Pero el tema dejó de ser tabú hace mucho tiempo. El propio Castro dijo el año pasado a Ignacio Ramonet, director de “Le Monde diplomatique”: “Tenemos medidas tomadas y medidas previstas para que no haya sorpresas. (...) Que nuestros enemigos no se hagan ilusiones; yo muero mañana y mi influencia puede crecer”.

La revolución, frente al espejo, deberá decidir ahora, en las semanas que vienen, si merece o no la “R” mayúscula, si se puede recrear a sí misma, o si no ha sido otra cosa que el empeño utópico de un patriarca empecinado, para quien la única palabra que vale, y repite sin cansarse, es “dignidad”. LND

Los relevos de Fidel

Los relevos de Fidel

A cargo de continuar y renovar la revolución cubana

Se trata de ocho colaboradores de total confianza política, en que se entremezclan generaciones, miradas y perfiles distintos dentro de la jefatura cubana. Un equipo donde hay “cuadros históricos” del Movimiento 26 de Julio, ex dirigentes universitarios y ayudantes personales de Fidel, conforman el relevo político que algunos opositores ven como indicio de un proceso transicional.

www.lanacion.cl Domingo

Por Hugo Guzmán

Todavía puedo hacer algo. Poco menos que hace un número de años, pero en los días que me queden, en los meses que me queden o en los años útiles, fíjense bien, que me queden, si me quedan años… todavía puedo hacer algo”, comentó Fidel Castro no hace mucho tiempo.

Cuando el Jefe de Estado cubano se resignó a la intervención quirúrgica por una severa hemorragia gastrointestinal, no sólo “delegó” sus máximos cargos de gobierno en su hermano Raúl, sino que también decidió quiénes asumirían las “tres tareas estratégicas” que le ocupaban sus largas jornadas de trabajo diurno y nocturno: la expansión en la isla, Latinoamérica y África de los programas de educación y salud, y la búsqueda de opciones para encarar la continua crisis energética que afecta a Cuba.

Para Fidel, garantizar la conducción de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), del Partido Comunista de Cuba (PCC) y de la jefatura de Gobierno es tan necesario como reforzar el trabajo de la economía, las políticas sociales y el área energética. Factores que, en términos de calidad de vida de la población y de sustento del “consenso social”, pueden ser más vitales que el aparato del partido o el funcionamiento del Gobierno.

Al frente de esas tareas colocó a colaboradores de confianza personal y política, pero que a su vez –para muchos– constituye un claro indicio de un proceso “transicional”. Un grupo en que se entremezclan generaciones, miradas y perfiles distintos dentro de la jefatura cubana. Un equipo donde hay “cuadros históricos” que vienen del Movimiento 26 de Julio (M-26-7) y profesionales de “las nuevas generaciones”. Y, además, que apunta a materializar la tesis de que en ausencia de Fidel Castro, en Cuba hay y habrá una “dirección colectiva, colegiada”.

No es algo menor la designación de Carlos Lage Dávila al frente del Programa Nacional de Revolución Energética; de José Ramón Machado Ventura y de Esteban Lazo dirigiendo el Programa Nacional e Internacional de Educación, y de José Ramón Balaguer en el Plan Interno y Externo de Salud.

Junto a ellos, Fidel colocó al canciller Felipe Pérez Roque y a Francisco Soberón Valdés, presidente del Banco Central, quienes deberán preocuparse de la viabilidad financiera y ejecución de los programas en América Latina, África y en la isla.

Aunque no lo menciona en su escrito, en La Habana está claro que también cumplirá un rol de primera línea Carlos Valenciaga Díaz, ayudante de Fidel y quien leyó la “proclama” del retiro momentáneo del Jefe de Estado.

Tampoco nadie duda que el experimentado diplomático y político Ricardo Alarcón de Quesada, presidente del Legislativo cubano y hombre clave en los temas político-institucionales, jugará un papel esencial; no en vano fue el primero en aparecer diciendo cómo estaba Fidel tras la operación y que lo había visitado en su secreto lugar de convalecencia.

Los más jóvenes del grupo son Lage, Pérez Roque y Valenciaga. Los tres fueron presidentes de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) y parte del equipo de apoyo al comandante (selectos colaboradores que por su intenso trabajo en terreno se dice que son “los ojos y los oídos del jefe en la calle”), ocuparon altos cargos en la Unión de las Juventudes Comunistas y encabezan a un nutrido grupo de nuevos dirigentes y funcionarios cuyo promedio de edad es de 35 años.

A su vez, Alarcón, Machado Ventura, Balaguer, Lazo y Soberón vienen de la guerrilla del M-26-7 y tuvieron cargos oficiales desde los primeros años de la revolución.

Todos han expresado lealtad a Fidel y al proceso. Pero entre ellos se dibujan las especulaciones y proyecciones sobre quiénes estarían en una línea dura de continuidad o más reformadora o reoxigenadora. Y ahí se produce un entrecruce generacional, porque hasta cubanólogos estadounidenses, pero sobre todo académicos y funcionarios cubanos, alaban posturas más “modernizadoras” y “reformadoras” de Lage y Alarcón, en contraste con posiciones continuistas y menos audaces de Machado Ventura o Balaguer.

PERFILES AL DESCUBIERTO

Todos tienen algo en común: prefieren un bajo perfil, son renuentes a hablar de relevos o transiciones, descartan convertirse en reemplazantes de Fidel y prefieren mantenerse alejados de trotes mediáticos.

El pediatra Carlos Lage Dávila (55) lidera el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros y se ganó el apodo de “zar de la economía cubana” al encabezar la apertura o reforma económica. Por su cargo de vicepresidente del Consejo de Ministros se relaciona con jefes de Estado –vino a la toma de posesión de la Presidenta Michelle Bachelet– y con empresarios que tienen negocios en la isla. De palabra discreta, suele acompañar a Fidel en actividades públicas y es un asiduo visitante de la oficina del Jefe de Estado. Algunos analistas lo mencionan como futuro jefe de Gobierno.

Pero para ese cargo también se nombra persistentemente a Ricardo Alarcón (69), doctorado en Filosofía y Letras, de inglés perfecto, ex canciller y ex embajador ante la ONU, de alta cultura y trato afable está a cargo de todas las materias legislativas en la isla. Al inicio de la revolución fue jefe de la oficina de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores y desde entonces uno de los cubanos con mejores contactos en ese país. De hecho, Fidel le ha encargado delicadas misiones en las relaciones con Washington. El Departamento de Estado y el Pentágono tienen una alta valoración de su persona, lo que para algunos traza un perfil ideal para un recambio en la jefatura isleña.

El ingeniero electrónico Felipe Pérez Roque o “Felipito”, como le dicen Fidel y los viejos jefes revolucionarios, es el actual encargado de la diplomacia cubana. Ex presidente de los estudiantes de enseñanza media y de la FEU, fue incorporado hace una década por Fidel a su equipo de apoyo. Hubo empatía y se cuenta que “Felipito” captó al dedillo las formas y las ideas de su jefe, lo que le valió ser su ayudante por siete años. De baja estatura, fornido, cortante e irónico frente a los periodistas, es considerado “un duro” dentro de la jerarquía cubana, aunque en general los funcionarios isleños y los analistas externos coinciden en que no tiene el perfil para alzarse hacia un puesto superior.

Hace un par de años se hablaba del “triángulo del relevo”, en referencia a Lage, Alarcón y Pérez Roque, lo que les provocó más de una carcajada. Pero ahí siguen juntos.

El médico José Ramón Machado Ventura

–uno de los colaboradores privados de Fidel– fue un destacado guerrillero y jefe de los servicios sanitarios de las FAR. Es miembro del buró político del PCC y uno de los “históricos” más discretos, siempre disponible para tareas que suele pedirle “el comandante”. Fuentes cubanas aseguran que por su “capacidad organizativa” y la confianza política que hay en él está al frente del Programa de Educación Nacional e Internacional.

En esa función lo acompaña el licenciado en Economía Esteban Lazo Hernández (63), quien saltó a la cúpula cubana hace unos 15 años tras una exitosa gestión al frente del PCC en la provincia de Santiago. Con el derrumbe de la URSS y el inicio del “período especial en tiempos de paz”, asumió la jefatura política en la capital cubana.

Como el último embajador cubano ante la URSS, el médico José Ramón Balaguer (74) –que también estuvo en la Sierra Maestra– debió informarle a Fidel del proceso de la “perestroika” hasta que todo se desmoronó y pasó a ser representante diplomático ante la Federación Rusa. Luego fue nombrado secretario de Relaciones Internacionales del PCC. Reputado karateca, con fama de extrema sobriedad, callado, fue nombrado ministro de Salud para dirigir ambiciosos proyectos, tanto dentro como fuera de la isla.

El presidente del Banco Nacional de Cuba, Francisco Soberón (63), no tuvo una activa participación guerrillera, pero se preparó técnicamente a medida que avanzaban los años de revolución. Ya licenciado en Ciencias Sociales estudió Dirección de la Economía, lo que le otorgó la base profesional para estar al frente del sistema financiero cubano. Sin ser “histórico” ni “guerrillero”, goza de gran prestigio en su área. Tiene en sus manos la fina y delicada tarea de que alcancen y se ocupen bien los dineros en salud, educación y energía.

El más joven de todo este grupo es el ex estudiante de Pedagogía Carlos Valenciaga Díaz (39), fue presidente de la FEU, miembro del equipo de apoyo al Comandante en Jefe y hace seis años ayudante de Fidel. Todos, incluidos dignatarios como el Rey de España, lo llaman “Carlitos”. Es una especie de sombra del estadista cubano y viajó con él en la ambulancia que lo trasladó al quirófano tras caer en un acto público.

Hoy, cuando Fidel se repliega al reposo médico, esos ocho hombres –junto a su hermano Raúl– asumen “las tareas estratégicas” y constituyen de hecho un sensible relevo.

Hace unos meses, Fidel le confesó a un periodista argentino: “Lo que necesito es tiempo”. Para un hombre que considera que “mi destino no era venir al mundo para descansar al final de la vida”, con certeza tener más tiempo es una necesidad imperiosa, pero el tiempo se acaba. Y llegan los tiempos de otros. Un nuevo tiempo que tiene desatada una batalla de proyecciones: continuidad, reforma, transición, relevo, renovación… Sólo el tiempo lo dirá. LND

Fidel

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Opinión
 

Cuba Por Olmedo Beluche

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En estos momentos, en que Fidel Castro libra consigo mismo una de las más importantes batallas de su vida, y ha librado muchas, procuro recordar cuándo fue la primera vez que escuché su nombre y no puedo precisarlo, pues para mí y mi generación él siempre estuvo ahí, porque nosotros nacimos el mismo año que la Revolución cubana. Y Fidel es la encarnación de esa revolución.

Fidel representa como nadie el viejo debate de los historiadores sobre “el papel de la personalidad en la historia”. Ya se ha dicho hasta la saciedad, hay épocas y acontecimientos que se encarnan en una persona, o personas que sintetizan en su vida un período determinado de la historia. En ese sentido, Fidel, la Revolución cubana y casi cincuenta años de lucha antiimperialista de Latinoamérica, están íntimamente relacionados.

Probablemente le conocí a través de las emisiones de Radio Habana, que mi padre ponía bajito, pues en los años sesenta ser comunista era casi un delito. Tiempo después conocí campesinos de la serranía panameña que tuvieron en esa emisora su primera escuela política. Escuchábamos con deleite esos encendidos discursos del mejor orador que he conocido, y sobre todo el más emotivo: La Segunda Declaración de La Habana, cuando Cuba se hizo socialista.

¿O tal vez fue su imagen en algún diario, o revista (¿Bohemia?) o en la televisión, que por entonces también nacía? Seguramente el reportaje buscaba denigrarle pero, ¿Cómo no sentir simpatía por ese grupo de jóvenes barbudos que intentaban, cual Quijotes, acabar con la injusticia que abruma al mundo? La consigna en todos lados era: “Cuba sí, yanquis no”

Inspirados por Fidel, el Ché, Camilo y su revolución, muy a inicios de aquella década, lo mejor de la juventud estudiantil panameña subió al cerro Tute y ofreció su vida para que tuviéramos todos el derecho a la felicidad. ¿Cómo no encontrar rastros de aquella influencia en la heroica Gesta del 9 de Enero de 1964, gracias a la cual una generación de muchachos nos legaron, con su valentía ante la metralla yanqui, un país y un Canal sin gringos, sin colonia y sin bases militares?

Años más tarde, ya adolescente, conocí también gracias a Radio Habana, otros procesos. El sacrificio del Ché y sus compañeros en Bolivia, y mis primeras lecciones sobre el internacionalismo. Recuerdo haber seguido día a día la visita de Fidel al Chile presidido por Salvador Allende, y los debates entre el Partido Comunista y el MIR sobre los métodos de hacer la revolución. También recurrimos a ese medio, en busca de consuelo y de la verdad, cuando conmocionados supimos del sangriento golpe de Pinochet.

Aunque a Omar Torrijos siempre le reprochamos, algo injustamente, no dar la talla, comparado con Fidel, hay que admitir la emoción de la visita del general panameño a la isla y la restauración de las relaciones diplomáticas plenas, a principios de los setenta. Eran tiempos de duro debate en el movimiento estudiantil entre reformistas y revolucionarios. El influjo del Ché pesaba: “O revolución socialista o caricatura de revolución”.

A Fidel le conocimos personalmente (al fin!) en Cuba, durante un encuentro continental de estudiantes sobre el tema de la deuda externa, allá por 1985. El comandante, disciplinadamente escuchó todas las intervenciones durante los tres días de debate y luego nos impresionó con un cierre en el que no sólo hizo gala de los datos que probaban el saqueo que la deuda externa significa, sino que recordaba con precisión, sin buscar en sus apuntes, las intervenciones de diversos delegados.

Recuerdo que sentó a su lado a una compañera colombiana, la única que argumentó contra la política de anular la deuda, y, como un padre que conversa y aconseja a su hija, Fidel fue desmontando cada uno de sus argumentos. Al final la chica estaba derretida de la emoción. Creo que volvió más fidelista que todos. También fue emotiva la visita al Palacio de la Revolución donde estrechó la mano de cada uno de los asistentes al encuentro. Lamento todavía no haber sacado una foto.

Por supuesto, reconocer la grandeza de la figura de Fidel y su simbiosis con la Revolución cubana, no significa que estuviéramos de acuerdo en todo. No es propio de marxistas la adulación incondicional. Desde el movimiento trotsquista, al cual adherimos durante aquellos agitados años, le criticamos especialmente cuando dijo, frente a la Revolución sandinista triunfante, que “Nicaragua no debía ser otra Cuba” y cuando a fines de los ochenta se comprometió más de lo debido con el general Noriega.

Tal vez el más importante aporte hecho por Fidel a la causa del socialismo haya sido sostener a Cuba revolucionaria cuando llegaron los años de retroceso de principios de los noventa. Nuestra generación, que tanto luchó y tantas esperanzas tenía, vio desaparecer a la ex URSS, a China convertirse al “socialismo de mercado”, la invasión a Panamá, la derrota electoral del sandinismo, la “pacificación” de la revolución salvadoreña y guatemalteca, el ascenso del neoliberalismo de la mano de Salinas de Gortari, Menem y Fujimori, la Guerra del Golfo, etc.

Y, mientras muchos “oportunistas” de izquierda renegaban, cuando muchos caían en el desaliento, cuando la ideología de “el mundo cambió” parecía salirse con la suya, cuando la mayoría le creía a Fukuyama que había llegado el “fin de la historia”, ahí estaba Cuba socialista y Fidel, como un faro, aislados en medio de la tormenta, pero iluminando todavía.

Por ello, cuando en 2001 Fidel visitó Panamá, miles de personas acudimos al Paraninfo universitario a rendirle homenaje, por todo lo que él y la Revolución cubana significan para quienes luchamos por un mundo mejor. Nadie se atemorizó, pese a que se puso al descubierto el plan de Posada Carriles y sus compinches, aupados por Estados Unidos, para volar el auditorio con una poderosa carga de explosivos.

La consigna que nos congregó era hermosa: “En América Latina hay millones de niños de la calle, pero ninguno es cubano”. Allí Fidel nos habló, entre tantas cosas, de su anterior estancia en Panamá, a inicios de los años 50, y el influjo que recibió del movimiento estudiantil panameño, muy poderoso por aquel entonces.

Hoy, el mundo, y en especial América Latina, empiezan a cambiar y el optimismo vuelve a cundir de la mano de Chávez y la Venezuela bolivariana, en Bolivia, en Ecuador, Perú, México, Argentina, Panamá inclusive. Los tiempos políticos son distintos a aquellos años sesenta. Pero ahí está la Revolución cubana todavía, con las banderas de la dignidad y la soberanía en alto, dándonos una muestra de los logros sociales y económicos que un sistema sin capitalistas puede ofrecer a la humanidad, pese al más brutal bloqueo del imperialismo norteamericano.

Es difícil en estos momentos imaginar a Cuba sin Fidel, a Latinoamérica y al mundo sin Fidel. Siempre ha estado ahí. Pero lo que sí podemos vaticinar, sin ser magos, es que pase lo que pase, haga lo que haga el imperialismo yanqui y sus secuaces, millones de revolucionarios cubanos y latinoamericanos le sabrán hacer frente, inspirados por el legado de Fidel y la revolución que él ha dirigido hasta hoy. Con todos los matices, con todas las críticas o diferencias que se puedan tener, Fidel Castro recibe la admiración y el respeto de todos los revolucionarios del orbe.

Mientras, sólo podemos desearle a Fidel que se recupere pronto, porque no hay duda de que Cuba es más fuerte con él al mando. Fidel, como decían los combatientes de la República española, te deseamos “salud y revolución”.

Cuba: Envía Fidel Castro un mensaje a su pueblo

Cuba: Envía Fidel Castro un mensaje a su pueblo

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El presidente Fidel Castro envió hoy un mensaje al pueblo cubano dando a conocer su situación de salud, la misma es estable y agradeció las muestras de solidaridad tanto en Cuba como en el mundo.

El texto difundido en el programa Mesa Redonda Informativa de la televisión cubana, trató sobre la repercusión de su proclama emitida el lunes al pueblo de Cuba, en el cual el estadista afirmó gozar de un buen estado de ánimo.

Fidel Castro delegó en forma transitoria sus responsabilidades al frente del Estado, el gobierno, las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y el Partido Comunista (PCC), debido a su estado de salud.

En su proclama a la nación, el líder revolucionario explicó que cedió también de manera temporal sus obligaciones al frente de los programas estatales de carácter nacional e internacional sobre educación, salud y ahorro de energía.

Las funciones como Comandante en Jefe de las FAR, presidente del Consejo de Estado y de Ministros, y primer secretario del PCC las asumió el primer vicepresidente, general de Ejército Raúl Castro Ruz, ministro de las FAR y segundo secretario del Partido Comunista Cubano.

De acuerdo al comunicado, la salud de Fidel Castro fue afectada por un estrés extremo que la afectó, provocándole una crisis intestinal aguda con un sangrado sostenido.

En su mensaje al pueblo cubano, el presidente Fidel Castro afirmó que la situación de Cuba, debido a los planes del imperio, convierte su estado de salud en un secreto de Estado que no puede divulgarse en forma constante.

Manifestó el líder de la Revolución Cubana que sus compatriotas deben comprenderlo. “No puedo - afirmó- caer en el círculo vicioso de los parámetros de salud que constantemente a lo largo del día se mueven. Puedo decir que es una situación estable, pero una evolución real del estado de salud necesita del transcurso del tiempo”, aseveró.

“Lo más que podría decir es que la situación se mantendrá estable durante muchos días antes de poder dar un veredicto”, agregó.

Con respecto a la solidaridad recibida en el país y desde el resto del mundo para con su persona y su salud, el mandatario expresó: “Estoy muy agradecido por todos los mensajes de nuestros compatriotas y muchas personas en el mundo. Lamento haberles causado tanta preocupación y molestia”, con buen animo dijo Castro, “me encuentro perfectamente bien. Lo importante es que el país marcha perfectamente bien, y está preparado para la defensa con las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el pueblo”.

“Nuestros compatriotas lo conocerán todo a su debido tiempo, como pasó cuando mi caída”, dijo en referencia al accidente que sufrió el 20 de octubre del año 2004.

“Hay que luchar y trabajar”, finalizó el mandatario su mensaje al pueblo cubano.

Castro salió de terapia intensiva, dice hermana en EEUU

Castro salió de terapia intensiva, dice hermana en EEUU

Miércoles 2 de agosto, 4:27 PM

MIAMI (Reuters) - La hermana de Fidel Castro que desde hace años está alejada del presidente cubano dijo el miércoles que escuchó que el líder ya no está en terapia intensiva tras la cirugía a la que fue sometido, informó una cadena de televisión de Miami.

Juanita Castro Ruz, quien dejó Cuba en 1964 y no ha hablado con su hermano en años, dijo a la cadena WTVJ que le resultó difícil ver a los exiliados cubanos en Florida celebrar que Castro había sido sometido a una compleja cirugía intestinal.

"La última información que recibí es que salió de terapia intensiva y que ahora está esperando ver qué pasa. Pero ya salió de terapia intensiva," dijo Juanita Castro Ruz de acuerdo con el sitio oficial en Internet de la cadena televisiva.

"Es una situación muy triste para mí, porque estamos separados. Estoy separado de Fidel por razones políticas," expresó.

WTVJ reportó que Castro Ruz dijo que obtuvo esa información tras hablar con alguien en Cuba, pero que la misma no era un comunicado oficial del gobierno.

Proclama del Comandante en Jefe Fidel Castro al pueblo de Cuba

Proclama del Comandante en Jefe Fidel Castro al pueblo de Cuba Cuba

www.argenpress.info   El presidente cubano fue sometido a una intervención quirúrgica que lo obligará a tomar un prudencial reposo para reestablecer su salud. Con el habitual saludo 'Hasta la victoria siempre' el Comandante en Jefe y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros dio a conocer los motivos por los que permanecerá alejado temporariamente de sus obligaciones como primer mandatario; y llamó, una vez más, a profundizar el proceso revolucionario que el 26 de julio pasado acaba de celebrar su 53 aniversario. A continuación se reproduce el documento firmado a las 18:22 hs de este lunes 31. 

«Con motivo del enorme esfuerzo realizado para visitar la ciudad argentina de Córdoba, participar en la Reunión del MERCOSUR, en la clausura de la Cumbre de los Pueblos en la histórica Universidad de Córdoba y en la visita a Altagracia, la ciudad donde vivió el Che en su infancia y unido a esto asistir de inmediato a la conmemoración del 53 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el 26 de julio de 1953, en las provincias de Granma y Holguín, días y noches de trabajo continuo sin apenas dormir dieron lugar a que mi salud, que ha resistido todas las pruebas, se sometiera a un estrés extremo y se quebrantara.

«Esto me provocó una crisis intestinal aguda con sangramiento sostenido que me obligó a enfrentar una complicada operación quirúrgica. Todos los detalles de este accidente de salud constan en las radiografías, endoscopías y materiales filmados. La operación me obliga a permanecer varias semanas de reposo, alejado de mis responsabilidades y cargos.

«Como nuestro país se encuentra amenazado en circunstancias como esta por el Gobierno de los Estados Unidos, he tomado la siguiente decisión:

«1) Delego con carácter provisional mis funciones como Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba en el Segundo Secretario, compañero Raúl Castro Ruz.

«2) Delego con carácter provisional mis funciones como Comandante en Jefe de las heroicas Fuerzas Armadas Revolucionarias en el mencionado compañero, General de Ejército Raúl Castro Ruz.

«3) Delego con carácter provisional mis funciones como Presidente del Consejo de Estado y del Gobierno de la República de Cuba en el Primer Vicepresidente, compañero Raúl Castro Ruz.

«4) Delego con carácter provisional mis funciones como impulsor principal del Programa Nacional e Internacional de Salud Pública en el Miembro del Buró Político y Ministro de Salud Pública, compañero José Ramón Balaguer Cabrera.

«5) Delego con carácter provisional mis funciones como impulsor principal del Programa Nacional e Internacional de Educación en los compañeros José Ramón Machado Ventura y Esteban Lazo Hernández, Miembros del Buró Político.

«6) Delego con carácter provisional mis funciones como impulsor principal del Programa Nacional de la Revolución Energética en Cuba y de colaboración con otros países en este ámbito en el compañero Carlos Lage Dávila, Miembro del Buró Político y Secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros.

«Los fondos correspondientes para estos tres programas, Salud, Educación y Energético, deberán seguir siendo gestionados y priorizados, como he venido haciéndolo personalmente, por los compañeros Carlos Lage Dávila, Secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, Francisco Soberón Valdés, Ministro Presidente del Banco Central de Cuba, y Felipe Pérez Roque, Ministro de Relaciones Exteriores, quienes me acompañaron en estas gestiones y deberán constituir una comisión para ese objetivo.

«Nuestro glorioso Partido Comunista, apoyado por las organizaciones de masas y todo el pueblo, tiene la misión de asumir la tarea encomendada en esta Proclama.

«La reunión Cumbre del Movimiento de Países No Alineados, a realizarse entre los días 11 y 16 de septiembre, deberá recibir la mayor atención del Estado y la Nación cubana para celebrarse con el máximo de brillantez en la fecha acordada.

«El 80 aniversario de mi cumpleaños, que tan generosamente miles de personalidades acordaron celebrar el próximo 13 de agosto, les ruego a todos posponerlo para el 2 de diciembre del presente año, 50 aniversario del Desembarco del Granma.

«Pido al Comité Central del Partido y a la Asamblea Nacional del Poder Popular el apoyo más firme a esta Proclama.

«No albergo la menor duda de que nuestro pueblo y nuestra Revolución lucharán hasta la última gota de sangre para defender estas y otras ideas y medidas que sean necesarias para salvaguardar este proceso histórico.

«El imperialismo jamás podrá aplastar a Cuba.

«La Batalla de Ideas seguirá adelante.

«¡Viva la Patria!

«¡Viva la Revolución!

«¡Viva el Socialismo!

«¡Hasta la Victoria Siempre!

«Fidel Castro Ruz

«Comandante en Jefe

«Primer Secretario del Partido y

«Presidente de los Consejos de Estado y de

«Ministros de la República de Cuba.

«Julio 31 del 2006

«6 y 22 p.m.»

Fidel Castro se mantendrá en el poder mientras viva

Internacional | 01.08.2006

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Raúl se ocupará del gobierno en ausencia de su hermano. 
 Raúl se ocupará del gobierno en ausencia de su hermano.

Fidel Castro delega las funciones de gobierno en su hermano Raúl. Una situación nueva que podría ser un anticipo del futuro cubano. DW-WORLD escuchó la opinión del experto alemán Hans Blomeier sobre el tema.


Una operación ha logrado lo que años de oposición interior y presiones exteriores no consiguieron: apartar, aunque en principio temporalmente, a Fidel Castro del poder. Raúl, el eterno aspirante a heredero de la Revolución Cubana, toma ahora el timón de la isla por el tiempo en que la salud mantenga indispuesto a Fidel.

 

Hans Blomeier es director del departamento latinoamericano de la Fundación Konrad Adenauer. DW-WORLD quiso saber cómo este experto en el continente observa la bajada no voluntaria del púlpito máximo de la oratoria del jefe cubano.

 

DW-WORLD: 80 años de edad… algún día los cubanos tendrán que enfrentarse a la desaparición de su patriarca. ¿Cree usted que entonces las cosas cambiarán para Cuba?

 

Hans Blomeier: Qué sucederá en Cuba cuando Fidel Castro desaparezca es una cuestión sobre la que se discute, o mejor dicho, se especula desde hace años. Ahora su hermano se hace cargo de las tareas de gobierno y de la dirección del Partido. Es decir, asume el poder. Fidel Castro ha advertido que esta situación no es más que transitoria, pero siempre que se habla de la sucesión aparece el nombre de Raúl Castro. Cuándo llegará el momento de aplicar la solución "biológica"- como se la llama en Cuba- y si Raúl Castro introducirá o no modificaciones en el sistema, no lo podemos saber. Sin embargo, nadie en Cuba tiene el carisma de Fidel Castro. Su hermano tampoco.

 

DW-WORLD: Hace sólo unos años parecía inevitable que el adiós de Castro significase la caída del régimen. Ahora, los que pronosticaban el fin de la Revolución Cubana tienen que retocar las cuentas. ¿Ha ganado el sistema construido por Castro una nueva oportunidad?

 

H. B: La situación en el conjunto latinoamericano ha cambiado. Fidel Castro ha pasado de ser considerado el dinosaurio del continente, casi objeto de las burlas, a vivir una cierta regeneración: regeneración muy relacionada con las figuras de Hugo Chávez y Evo Morales. Pero incluso este renacer se encuentra unido a la personalidad de Fidel Castro. No creo que su hermano Raúl sea capaz de mantener ese magnetismo que todavía hoy sigue irradiando Fidel Castro entre la izquierda no sólo latinoamericana.

 

La cuestión decisiva, en mi opinión, es si con Raúl Castro Cuba realmente viviría un proceso de apertura democrática. En este sentido, tiendo a mantenerme escéptico. Creo que Raúl Castro se mantendrá en la línea de se hermano sin que los movimientos democráticos lleguen a tener muchas oportunidades de implantarse.

 

DW-WORLD: Sin Fidel, ¿qué posibilidades tendría Raúl Castro de conservar el poder sin cambios en el régimen? ¿Qué posibilidades tendría la oposición de imponer sus exigencias?  

 

H. B: Hay que tener en cuenta que las Fuerzas Armadas cubanas controlan ya gran parte del sistema económico de la isla y las Fuerzas Armadas se encuentran bajo el mando de Raúl Castro. En este sentido, se trataría simplemente de continuar con la situación existente. ¿Durante cuánto tiempo podría Raúl Castro mantener el sistema dictatorial? Sobre esto, sólo se puede especular. La oposición en Cuba lo tiene muy difícil: está muy controlada, la represión es violenta… y en esta cuestión no ha cambiado nada. Al contrario, la situación se ha endurecido. Y que yo sepa, Raúl Castro no piensa seguir otro camino.

 

¡Lea más sobre el futuro de las relaciones internacionales de una posible Cuba sin Fidel!