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Centros Chilenos en el Exterior

El clásico universitario ya se está jugando

El clásico universitario ya se está jugando

Arrué vs Ormazábal
El clásico universitario
ya se está jugando


Los volantes Francisco Arrué y Patricio Ormazábal ya comienzan a palpitar el clásico de este domingo en el Nacional. Para los cruzados es la oportunidad de ratificar el alza mientras que los azules ven en este encuentro la posibilidad de salir del pozo.

Ambos equipos viven momento diferentes. Por un lado la Universidad Católica está saliendo poco a poco del fondo gracias a los dos últimos trunfos como local que han llegado a pesar de que el equipo no está jugando bien. Por otro está la Universidad de Chile que no logra zafarse del último lugar de la tabla de posiciones en uno de los peores momentos de los azules en mucho tiempo.

En la antesala del clásico universitario los volantes Francisco Arrué y Patricio Ormazábal analizan cómo vienen sus respectivos equipos de cara al trascendental encuentro del próximo domingo. Con bastante optimismo esperan el duelo que podría significar para unos el despegue definitivo y para otros el inicio de una crisis como pocas en la historia de la "U".

- ¿Cómo llegan al clásico universitario?
Arrué: “Llegamos bien, aunque en el último partido no jugamos muy bien o no pudimos mantener durante los noventa minutos un buen juego, a ratos se vio un equipo muy ordenado creando varias ocasiones de gol y llegamos bastante en ese sentido, y claramente en el tema motivacional para qué decir”.

Ormazábal: “Está muy claro que no llegamos en un momento muy bueno pero como uno siempre habla de que esta la oportunidad para ganar creo que ésta es doble porque es un clásico y un rival directo del grupo y la verdad es que nos haría olvidar rápidamente de todo este mal arranque que hemos tenido".

- Siempre se dice que un clásico es un partido distinto pero, ¿aparece la oportunidad de dejar atrás los malos momentos y al rival?
Arrué: “Como tú lo has dicho, uno siempre dice lo mismo cuando se juega un clásico porque se vive de otra forma, se vive distinto, la parte motivacional influye mucho en estos encuentros, y con respecto a lo de la U que quizás está pasando por un mal momento pero nosotros trataremos de ganarles para sumar y si eso conlleva a que ellos sigan en el fondo bienvenido sea porque están en nuestro grupo y porque es un rival directo para la Pre-Libertadores”.

Ormazábal: “Uno siempre que viene mal se quiere rehabilitar y ojalá fuera con un equipo grande, y tenemos la posibilidad de hacerlo ahora así que esperamos no desaprovecharla y poder quedarnos con el triunfo".

- ¿Qué le está faltando en el aspecto futbolístico para volver al nivel de antes?
Arrué: “Nos está faltando un poco más de equilibrio para mantener el buen juego durante los noventa minutos y no a ratos, pero eso se va a ir ganando con el tiempo y a medida que vayan pasando los partidos. Cuando uno cambia de sistema es lógico que se tenga un tiempo de adaptación aunque si bien es cierto que hace tres meses estamos jugando con este sistema pero tenemos muy pocos partidos en el cuerpo. Lo importante es que se está ganando sin jugar bien y eso nos sirve para seguir sumando”.

Ormazábal: “No sé, en los últimos dos partidos hemos estado jugando relativamente bien y cuando nos han hecho los goles nos ha afectado demasiado, nos descontroló y no hemos tenido la calma suficiente como para tranquilizarnos y empezar a trabajar de nuevo el partido. Eso se ha visto reflejado en estas fechas que van".

- Francisco, ¿en el finiquito está el déficit de la UC?
“Nosotros en los primeros tres partidos nos generamos muchas ocasiones de gol, no las supimos convertir y eso terminó pasándonos la cuenta porque perdíamos los partidos y en uno empatamos, y ahora en los dos últimos partidos no nos hemos generado opciones pero las que hemos tenido las hemos hecho”.

- Patricio, ¿cómo te has sentido en este inicio de temporada?
“Uno no se puede salir de lo que esta sufriendo el equipo entonces está claro que el rendimiento colectivo y el mio individual no ha sido el mejor, y eso afecta por eso queremos salir rápidamente de esta situación. Espero hacer un muy buen partido y ganar para empezar a olvidar los problemas para que vengan más cosas buenas".

- Francisco, ¿es más complicada esta U que viene mal y sin ganar, o es preferible enfrentar a un equipo que viene bien?
“La U siempre va a ser peligrosa, independiente de cómo esté o si está en la última posición o que estén primeros, la U siempre es peligrosa porque es un rival clásico y como lo dije antes la parte motivacional es muy importante entonces ellos vienen de un bajón tremendo y lógicamente que van a querer ganar contra la UC que es su clásico rival”.

- ¿Y les gusta esto de estar en un bajo perfil e ir sumando semana a semana en la tabla?
“De eso se trata, nosotros siempre hemos sido un equipo de bajo perfil, hemos tratado de hacer las cosas en silencio y a medida que pasan los partidos se va a ir notando una UC más sólida con este nuevo sistema, así que mientras estemos sumando y jugando va a ser muy positivo para nosotros”.

- Patricio, muchos han dicho que si no se gana a la UC la crisis va a ser total en la U, ¿piensas lo mismo?
“Sí porque un equipo grande tiene mucha presión y está claro que si no ganamos este mal momento que estamos viviendo va a ser mucho más grande. Esperamos que no sea así, no estamos pensando en eso sino que estamos pensando en trabajar muy bien el partido y ganarlo".

El asesino de Trelew

El asesino de Trelew

El asesino de Trelew
Capitán de Corbeta Luis Emilio Sosa

La Fogata

 Sosa, el capitán de corbeta. Sosa, el que se comprometió -en presencia de un juez y frente a testigos- a trasladar a los evadidos nuevamente al penal de Rawson, Sosa, el que les garantizó que no los recluiría en la Base Aeronaval Almirante Zar. Sosa, el que se mostró ofendidísimo cuando los presos políticos le manifestaron que su negativa a quedar detenidos en una base de la Marina obedecía a experiencias personales de torturas y vejámenes por parte de personal de esa fuerza. Sosa, el mismo que se asombró porque alguien pudiera temerle. Sosa, el mismo que traicionó su palabra de ¿honor? y apenas los diecinueve jóvenes se entregaron, después de deponer sus armas, los subió a un colectivo para hacer exactamente lo opuesto a aquello que había pactado. Sosa, el que se sintió dueño y señor de hacer su voluntad y que los depositó, seguramente con regocijo, en la Base Aeronaval donde consumaría su masacre.

El asesino de Trelew
Capitán de Corbeta Luis Emilio Sosa

Quién es este Sosa ¿Dónde está? Sosa? ¿Dónde lo escondieron? El capitán de corbeta Luis Emilio Sosa recibió adiestramiento en Fort Gulick, Panamá.

¿Lo adiestraron para qué? Para ser un idóneo en la "lucha antiguerrillera".
Aprendió bien.

Cuando mata, mata.
Ahora, para mentir hace falta un poquito de inteligencia, y de eso no pudieron inyectarle en Fort Gulick.

En la revista Marcha, del 8 de setiembre de 1972, en la nota titulada Trelew.. la obra de los marines, Martín Virasoro refiere, con bronca contenida pero explícita, la insólita versión suministrada por el capitán de corbeta de que los evadidos habían muerto en un intento de fuga en un relato totalmente inverosímil, al que Virasoro describe como "cuento infantil el relato del militar que asevera que "el guerrillero Pujadas, mediante un golpe de karate lo arrojó al suelo (a Sosa) y le quitó el arma, no obstante lo cual él, Sosa, logró zafarse y dio la orden de reprimir suena raro definitivamente". Y continúa: "Diecinueve a cero es una cifra concluyente para estimar que Sosa es una especie de Batman, si no fuese porque corresponde simplemente denominarlo con el nombre correcto: criminal, asesino, psicópata. Pujadas y el resto del grupo, incluida la mujer de Santucho, grávida de ocho meses, sabían perfectamente que no tenía sentido alguno pretender huir, como lo asevera la versión oficial. Ni estando completamente locos podrían tener la esperanza de que, dada la voz de alarma, pudiesen hacer nada, aun con una metralleta, contra los dos mil hombres de la guarnición, contra  los tanques, los carriers, las tanquetas. Y menos todavía en la inhóspita zona a la que debían ingresar, supuesto de que hubiesen logrado salir de la Base. Por eso soportaron todas las provocaciones, escupitajos incluidos del capitán Sosa El cronista de Marcha saca la conclusión más coherente: "Sosa la pensó bien, No debía haber soldados conscriptos. Sólo oficiales y suboficiales de los más fieles, los más gorilas. Por eso eligió la hora que eligió. Nada de testigos que, al volver a ser civiles al terminar la conscripción, no puedan con su conciencia y refieran la verdad. De todos modos la imaginación gorila es corta para todo lo que no sea represión y violencia.

De ahí que, alrededor de las 4 de esa madrugada, cuando Lanusse fue despertado telefónicamente por el general Betti, quien le refirió la primera versión (la de Sosa), estalló en los más gruesos improperios del repertorio de la caballería y los coronó con preguntas tales como: ¿Ni siquiera cinco heridos, general?; ¿cómo, tampoco uno solo entre los nuestros con heridas ¿Qué le vamos a decir al país ahora?-.

Aunque a las Fuerzas Armadas nunca les importó dar explicaciones creíbles, la de Sosa era tan pueril que hasta a los más recalcitrantes representantes de la dictadura los dejaba sin respuestas. Cuando el contralmirante Hermes Quijada concluyó de brindarle a la prensa otra versión oficial (parecida, pero diferente), un periodista le preguntó si Sosa estaba herido. La respuesta de Quijada -que como se recordará tuvo su bautismo como aviador naval ametrallando a los civiles en la Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955- sonó tan absurda como la versión: "No puedo contestar. Es secreto de sumario". La nota de Virasoro concluye con una gráfica sentencia: "El capitán de corbeta Sosa no es un torturador, no le gusta eso. Prefirió el nombre de asesino".

Y a Sosa, el fusilador, no se lo volvió a ver por los alrededores de Trelew. Ni por ningunos otros alrededores. Se tejieron muchas versiones: que la Marina lo guardaba" para protegerlo era una de ellas. Otra decía que lo "guardaba" para utilizarlo en situaciones similares, que era un "duro" entrenado para "misiones especiales" (léase asesinar a víctimas indefensas). Lo cierto es que no se supo nada de él.

Pero el Boletín Oficial de la República Argentina, que registra a diario los textos de decretos, leyes y resoluciones del Gobierno, publicó en junio del 73 el último decreto firmado por Lanusse a sólo veinticinco días de entregar el poder: el 30 de abril de 1973 la dictadura lanussista parió el decreto 3.495 cuyo el texto completo dice: VISTO, lo informado por el señor comandante en jefe de la Armada y lo propuesto por el Ministerio de Defensa y CONSIDERANDO: que es muy conveniente para la Armada Argentina que un oficial jefe realice el curso de infantería para Infantería de Marina, en los Estados Unidos de América; que por la naturaleza de la comisión, la misma no puede ser cumplida por integrantes de nuestra representación diplomática, debiendo estar integrada por personal seleccionado, teniendo en cuenta la necesidad de una continuidad de la experiencia que se obtenga y su futura actividad dentro del servicio; que la fecha de iniciación de la presente comisión está prevista a partir del 15 de mayo de 1973, con una duración de trescientos sesenta y seis (366) días, incluyendo los tiempos de traslados.«que tal providencia se halla incluida en el programa de viajes al exterior - Armada Argentina- año 1973, a elevarse oportunamente al Poder Ejecutivo; Por ello, el Presidente de la Nación Argentina decreta: Artículo 1º - Nómbrase para prestar servicios en la Agregaduría Naval a la Embajada de la República Argentina en los Estados Unidos de América y Canadá en "misión transitoria" y por el término de trescientos sesenta y seis (366) días, al señor capitán de corbeta de Infantería de Marina don Luis Emilio Sosa, a fin de que realice el curso de infantería para Infantería de Marina.

Artículo 2º - El citado oficial jefe, percibirá en compensación de todo gasto, hasta un máximo diario de cuarenta dólares estadounidenses (u$s 40).

Artículo Y - Los gastos que demanda la presente comisión deberán ser imputados a la partida del ejercicio 1973 que se indica: 2. 10; 52; 0.379; 1; 1233; 228; 01; 2.10; 52; 01; 0.379-1 1; 12; 1223; 2371, 13.

Artículo 40 - En las oportunidades que lo solicite el Comando en Jefe de la Armada, se procederá a girar los importes correspondientes a los haberes mensuales respectivos Artículo 5º - Por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, se extenderá el pasaporte correspondiente.

Artículo 6º - Comuníquese, publíquese dése a la Dirección Nacional de Registro Oficial, al Tribunal de Cuentas de la Nació y a la Contaduría General de la Nación. anótese ,, archívese en el Ministerio de Defensa. Comando en Jefe de la Armada.

Dirección General del Personal Naval. Agustín LANUSSE, Carlos G.N. CODA, Eduardo E, AGUIRRE OBARRIO, Eduardo F. MCLOUGLILIN.
La revista Marcha, que en su edición del 30 de junio del 73 lo publicó íntegro, con el título de El último decreto de Lanusse hizo los siguientes comentarios: "Lanusse era Comandante en Jefe del Ejército; Coda, su colega en la Armada nacional; Agarre Obarrio, ministro de Defensa nacional; y McLouglilin, ministro de Relaciones Exteriores y Culto. El capitán Sosa era segundo jefe de la base aeronaval Almirante Zar, de Trelew, Chubut, la madrugada del 22 de agosto de 1972, cuando fueron fusilados a mansalva, sin juicio previo y sin aviso, dieciséis presos políticos, salvándose milagrosamente otros tres aunque con graves heridas. El valiente y pundonoroso marino, que ya había recibido instrucción "antiguerrillera" en bases de Estados Unidos con antelación a su hazaña del 22 de agosto, fue el oficial jefe que dirijio la matanza. Cumplido su patriótico deber, descansará de sus fatigas occidentales y cristianas en otra base yanqui, lejos de las miradas acusadoras de sus compatriotas y camaradas de oficio. El reposo del guerrero".

La pregunta que cabe es sobre qué antecedentes se lo consideró a Sosa "personal seleccionado" y, en todo caso, seleccionado para qué. Lo que es obvio, a la luz de los años de plomo que se vivirían en la Argentina, es para qué las Fuerzas Armadas sentían como imprescindible la necesidad de una continuidad (de la experiencia que se obtenga y su futura actividad dentro del servicio. En particular de los Sosa que repetirían una y otra vez, treinta mil veces, su accionar de machos bravíos.

Como para ratificar que Sosa aún continuaba en su período de reinstrucción antiguerrillera en una base yanqui, un escrito presentado en 1974 por el doctor Jorge Carlos Ibarborde -en respuesta a uno de los juicios entablados contra la Armada por la masacre de Trelew - daba cuenta de que el fusilador y sus cómplices "no podrian concurrir a declarar en las audiencias señaladas, por cuanto ,se encuentran en el extranjero" y, genti1mente, indicaba los domicilios de los homicidas para que, la parte que los propuso adopte las medidas que considere Capitán de Corbeta D. Luis Emilio Sosa. Agregaduría Naval Argentina S 1, 6 Corcoran St. N W. Washington D.C. - EE.UU.", el mismo domicilio consignaba para su brazo derecho y coejecutor en la Masacre de Trelew el Teniente de Fragata D. Roberto Guillermo Bravo".

Luego durante años, su paradero fue uno de los secretos guardados con más por la Armada. Según la revista Hechos y Noticias, del 19 de agosto de 1984 "durante la guerra de las Malvinas se sostenía que el fusilador estaba anclado en Puerto Belgrano. Un año más tarde, aparecía como agregado militar en la Embajada argentina en Honduras. Y ¡oh sorpresa!, con el advenimiento del gobierno democrático una foto de la agencia oficial Télam (de] 21 de junio último - 1984-) revela que el capitán de navío Luis Emilio Sosa está aquí, No usa más distintivo de Infantería de Marina ni de paracaidista militar; utiliza el del Crucero General Belgrano Sin embargo, esté donde esté, Sosa puede sentirse orgulloso. Ni la masacre de 23 de enero de 1989 contra los miembros del Movimiento Todos por la Patria (MTP) ejecutada en La Tablada por nuestras Fuerzas Armadas contra jóvenes que depusieron sus armas, ni la del 22 de abril de este año realizada por los centuriones de Fujimori contra los integrantes del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA), en Perú, superan su hazaña. Las lamentables excusas que "en nombre de la democracia y las instituciones" esgrimen los los justificadores de estas trágicas muertes sustentan el pobre argumento de que los subversivos estaban armados. Los muertos de Sosa eran detenidos políticos y estaban indefenso ni siquiera sospechaban que él tenía una guerra personal contra ellos, contra su juventud y sus utopías- los masacrados de Trelew, inermes, no sabían de su sed sangre, no conocían su vampirismo. Si aún ronda por este mundo, el asesino Sosa puede sentirse seguro de que nadie batió su récord, aunque sus fusilamientos no hayan sido transmitidos por televisión.   

 

El último secreto del crimen de Soria abre la puerta para condenar a brigadier (R) Lepe

El último secreto del crimen de Soria abre la puerta para condenar a brigadier (R) Lepe

En 1993 ordenó a los agentes del Batallón de Inteligencia seguir a testigo confeso

El entonces secretario general de Pinochet se reunió en secreto en el restaurante “La Casa Vieja”, donde conminó al ex DINA José Remigio Ríos San Martín a cambiar su declaración a cambio de una camioneta. La revelación la hicieron los mismos agentes que dieron protección al encuentro secreto.

www.lanacion.cl Jorge Molina Sanhueza

Foto: El brigadier (R) Jaime Lepe, quien usó a los agentes del Batallón de Inteligencia del Ejército para evitar verse involucrado en el crimen de Carmelo Soria.

Luego de casi 13 años, el secreto mejor guardado del proceso por el homicidio del diplomático español Carmelo Soria ocurrido el 14 de julio de 1976- llegó a su fin. Y el principal articulador de la verdad es el ministro en visita Alejandro Madrid, quien sustancia la causa por el secuestro y homicidio del químico de la DINA Eugenio Berríos.

El magistrado, junto al detective Nelson Jofré, establecieron que el principal testigo confeso de haber participado en el crimen de Soria, el suboficial mayor (R) José Remigio Ríos San Martín, fue seguido y detenido en 1993 por agentes del Batallón de Inteligencia del Ejército (BIE) para que modificara la declaración que había prestado ante Investigaciones. Pero no es todo. Madrid aclaró que la orden provino del entonces secretario general del Ejército, brigadier (R) Jaime Lepe, quien precisamente era el imputado activo con mayor preponderancia en el caso. Este último fue vetado para ascender a general por el ex Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle en 1997, tras las protestas de Carmen Soria, hija del asesinado diplomático español.

Pero Lepe participó además en una reunión secreta junto al comandante (R) Patricio Quilhot, otro de los imputados de este proceso. En el encuentro, realizado en el restaurante “La casa vieja” de calle Chile-España Nº 249 se tejió toda la conspiración en contra de Ríos San Martín y la acción de la justicia, cuyos detalles los entregó el propio equipo operativo del BIE encargado de montar el anillo de seguridad para el encuentro.

Debido a estos hechos, que en su momento no fueron conocidos por la justicia, ni menos por el Estado español que vanamente intentó que se juzgara a los implicados, la Corte Suprema aplicó la ley de amnistía y los responsables quedaron sin castigo, al menos hasta ahora.

La búsqueda

La operación se realizó porque la inteligencia militar de la época sabía que Ríos San Martín estaba colaborando con la ministra en visita a cargo del caso, Violeta Guzmán, y que entre los antecedentes que había entregado en su confesión a los detectives no sólo mencionaba a Lepe, sino también a otros ex DINA.

Este hecho preocupó no sólo al entonces brigadier, sino también a Pinochet, ya que el primero era muy cercano al ex dictador y uno de sus preferidos en la institución.

Las declaraciones de los agentes que destaparon este hecho histórico se encuentran en el tomo XVI del proceso sustanciado por Madrid.

Uno de los primeros en confesar esta historia fue el ex jefe de la Unidad de Contraespionaje del BIE, el mayor (R) Patricio Belmar Hoyos.

“Estando de jefe del BIE el comandante Fernán González, recibí una orden para ubicar a José Ríos San Martín que estaba involucrado en el homicidio de Carmelo Soria y al cabo de algunos días, con mi gente, entre ellos “el Gitano”, el suboficial Roa Vera, lo ubicamos en un sector de Santiago y procedí a dar cuenta de su domicilio”, dijo Belmar Hoyos en una se sus declaraciones policiales a fojas 5.981 del expediente.

La información, sin embargo, no fue entregada directamente a Fernán González, sino a la comandancia en Jefe del Ejército, puntualmente al brigadier Lepe.

“Recuerdo haber concurrido a la comandancia en Jefe a hablar con el comandante Jaime Lepe Orellana que me dio las instrucciones para ubicar a San Martín. Después me correspondió ubicarlo en distintas oportunidades. En una de ellas para comunicarle que Jaime Lepe y el comandante que ya se había retirado, Patricio Quilhot, querían conversar con él”, sigue el relato judicial.

Varios fueron los encuentros entre Ríos San Martín, Quilhot y Lepe, pero hubo uno más importante que los anteriores.

“En una oportunidad se concretó una reunión entre Lepe y San Martín en el restaurante “La Casa Vieja”, donde me correspondió junto a mi personal dar protección con un anillo de seguridad, donde me enteré que Lepe le ofreció una camioneta que se le entregó después”, declaró Belmar Hoyos.

El hombre invisible

Otra confirmación la entregó el suboficial (R) Manuel Carreño Arriaza, quien relató cómo la operación tuvo un error que la develó. “... Se me dio instrucciones de realizar un seguimiento a esta persona por varios días y por 24 horas, pero en una oportunidad Ríos San Martín se percató que era seguido por nosotros y enfrentó a uno de mi grupo, al cabo Cornejo, a quien lo increpó”, dijo a la policía.

Ríos San Martín era comando, paracaidista, perteneció a la brigada Mulchén de la DINA, autora del crimen de Soria y, de acuerdo al testimonio del ex agente del servicio secreto, suboficial mayor (R) Luis Herrera Mansilla, cambió abruptamente de personalidad.

“Después que pasó a retiro, como tenía mujer y conviviente, ellas le quitaron todo el desahucio con el que pretendía comprarse un taxi, pero quedó sin ningún peso e hizo una especie de voto de pobreza, prácticamente no comía, vivía en lugares marginales y frecuentaba la capilla de Las Ánimas y librerías de calle San Diego”.

Para los agentes fue muy difícil seguir a Ríos San Martín. Así se ve reflejado en el testimonio del mayor (R) Juan Vladilo Villalobos que también participó en la operación.

“Este seguimiento era una situación bastante rara, ya que Ríos San Martín supo de inmediato lo que sucedía. Se metía a calles sin salida y desaparecía, se subía y bajaba de las micros y circulaba por distintos sectores de la ciudad”, dijo.

Crimen emblemático

El crimen de Carmelo Soria es uno de los casos emblemáticos de las violaciones de los derechos humanos y la declaración que Ríos San Martín prestó ante la policía en 1993 fue clave para tratar de establecer judicialmente los hechos.

El ex DINA testimonió que los miembros de la brigada Mulchén estaban dirigidos por el entonces capitán Guillermo Salinas Torre. Este último ordenó a los oficiales del Ejército Jaime Lepe Orellana, Pablo Belmar Labbé, Juan Delmás Ramírez y el suboficial Pedro Aqueveque que se disfrazaran de carabineros para interceptar el auto Volkswagen en el que viajaba Soria la tarde del 14 de julio de 1976.

La DINA sospechaba que Soria pertenecía al Partido Comunista (PC). De ahí la decisión de detenerlo. Una vez en la casa de Vía Naranja en el sector de Lo Curro (la misma de Townley), fue torturado y, como nunca entregó información, le aplicaron gas Sarín. Luego, lo “destestuzaron”, dijo Ríos San Martín, haciendo palanca contra un escaño por medio de la torsión de la cerviz.

Michael Townley (izquierda) en una entrevista que otorgó a TVN en 1993 reconoció que Soria fue asesinado por la DINA y que Lepe también participó.

De esta manera el testimonio entregado por el ex agente de la DINA, Michael Townley en Estados Unidos a fines de 1992 quedó confirmado con una segunda declaración. Entonces fue que se desató la máquina de la justicia militar y la inteligencia del Ejército para encubrir los hechos, porque además de los seguimientos y la reunión relatada arriba, Ríos San Martín también fue llevado a la justicia militar.

En noviembre de 1993 la Segunda Fiscalía Militar, a cargo de Sergio Cea Cienfuegos, trabó una contienda de competencia, siendo esta resuelta el 16 del mismo mes por la Segunda Sala (Penal) de la Corte Suprema a favor de la justicia castrense. Dos días más tarde, el mismo Cea decretó la prohibición de no informar a los medios de comunicación.

El gobierno de la época tenía pleno conocimiento de la declaración de Ríos San Martín y Carmen Soria, hija del diplomático español, presionaba junto a la Embajada de España para que la causa quedara en la justicia civil y se nombrara un ministro instructor de la Corte Suprema.

El contexto se complicaba, pero el desaparecido diario “La Época”, en su edición del 22 de noviembre de 1993, rompió la prohibición y publicó, aunque sin nombre, los antecedentes entregados por Ríos San Martín. La fiscalía militar requisó una serie de ejemplares para evitar su difusión.

El tema se zanjó el 3 de diciembre de 1993, cuando el máximo tribunal desechó nombrar a un magistrado especial para el caso en una estrecha votación de siete votos contra seis. El 6 del mismo el juez militar de Santiago, Hernán Ramírez, aplicó la amnistía. El 10, la Corte Suprema revirtió todo y nombró al ministro marcos Libedinsky para llevar el caso. El 30 de diciembre, sin embargo, el magistrado nuevamente amnistió el caso.

Sigue la batalla

Pero la pelea no quedó allí, porque el 7 de abril de 1994 el proceso fue reabierto por la Primera Sala de la Corte Suprema y se decretaron cinco diligencias: careos, declaración del ex jefe de la DINA, Manuel Contreras, exhorto al ultraderechista cubano Virgilio Paz, reconstitución de escena y, la más importante, un informe siquiátrico a Ríos San Martín. En esta última pesquisa estaba la mano del BIE y la principal estrategia castrense: inhabilitar al testigo clave.

Días más tarde, el abogado querellante de la familia Soria, Alfonso Insunza, presentó a Libedinsky una recusación amistosa, la que éste último aceptó. La Suprema quedó entonces en posición de nombrar a un nuevo magistrado. Y así fue: la responsabilidad recayó en Eleodoro Ortiz, recientemente fallecido.

La investigación de Ortiz se extendió hasta mayo de 1995. El 25 de ese mes la sala penal de la Suprema sometió a proceso al mayor (R) Guillermo Salinas y a Ríos San Martín. Uno de los votos disidentes fue del ministro Roberto Dávila, otrora auditor del Ejército y sin carrera en el Poder Judicial, quien señaló en su voto que no había elementos de ninguna especie para encausarlos.

Paralelamente, la inteligencia militar de la época seguía hostigando a los oficiales de Investigaciones que llevaban éste y otros casos de violaciones de los derechos humanos.

Un hecho relatado por el detective Nelson Jofré Cabello en una orden de investigar contenida a fojas 6.003 es elocuente: “El 8 de septiembre de 1995, oportunidad en que oficiales policiales de la Brigada de Homicidios trasladaban a una testigo relevante para el caso Berríos, se percataron que eran seguidos por el agente del BIE, dependiente de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE) Víctor Rojas Zúñiga, quien conducía un vehículo marca Peugeot 605 de propiedad de la institución castrense, de cargo del director de la DINE, general Eugenio Covarrubias, el que resultó involucrado en una triple colisión en la esquina de Alameda con avenida España, tomando el procedimiento Carabineros y agentes del BIE que rodearon el lugar, logrando los detectives trasladar a la testigo a pie hasta el Sexto Juzgado del Crimen, donde declaró”, declaró el policía.

Pese a estos hechos, el 5 de junio de 1996 Ortiz volvió a aplicar la amnistía. El 24 de agosto, como era de esperarse, la Segunda Sala del máximo tribunal confirmó la decisión. La batalla de los Soria estaba perdida, al menos en Chile.

Lo que siguió

La decisión judicial provocó una acusación constitucional contra los ministros de la Suprema que resolvieron el fallo de la amnistía, una demanda contra el Estado de la familia Soria por 2 mil 700 millones de pesos y el compromiso del gobierno de Eduardo Frei, secundado por España, para entregar una reparación a la familia del diplomático español.

Lepe siguió en el Ejército como secretario general, pero ya había cumplido el tiempo de brigadier y debía ser ascendido a general. Así el 5 de noviembre de 1997, Frei vetó el ascenso de Lepe. Así se creó un nuevo criterio para los ascensos: “las situaciones públicas y notorias que involucren a la persona de índole tal como para afectar negativamente su imagen ante el país o ante sectores importantes de la ciudadanía”.

Lepe anunció querellas contra los medios junto a su abogado Jorge Balmaceda. Este último además envió una carta al diario “La Época”, donde aseguró que el otrora testigo clave del caso Soria, el suboficial (R) Ríos San Martín, modificó su declaración policial ante el ministro Eleodoro Ortiz, durante la reconstitución de escena. Éste, nunca reconoció a Lepe. Además un informe del Servicio Médico Legal establecía que tenía “una personalidad anormal”.

“Que en relación a mis declaraciones de fojas 737 y siguientes, ellas nos las ratifico en su totalidad, por cuanto estimo que fui influenciado por personal de Investigaciones a través de orientaciones”, declaró el propio Ríos San Martín, eso sí, después de las reuniones con Lepe.

Balmaceda llegó al paroxismo en su escrito ante el desaparecido matutino, cuando señaló que “para los abogados no puede pasar inadvertido y que refleja la totalidad tranquilidad del brigadier Lepe en su no participación en los hechos... ya que habiendo sido investigados por cinco jueces ... ninguno de ellos lo acusó... en consecuencia es absolutamente falso que existan pruebas que lo inculpen en cualquier otra calidad procesal en el homicidio de Carmelo Soria”.

En 1997 aún existía el delito de obstrucción a la justicia y la lógica de cualquier juez investigador habría colegido que la conducta de Lepe y los agentes del BIE algo buscaban esconder.

Quizás Balmaceda no supo de la reunión ni de los seguimientos, pero el secreto que Lepe guardó por tantos años, indica que su participación en la muerte de Carmelo Soria fue tan importante como la cantidad de medios que usó para encubrirla. LN



Rios San Martín reconoció hechos al juez y Lepe lo negó

El ex agente José Remigio Ríos San Martín prestó declaración ante el ministro Madrid hace algunos meses. En la oportunidad reconoció los seguimientos del BIE, como también las reuniones con Lepe y Quilhot, en el restaurante de la comuna de Ñuñoa. En su testimonio, dijeron fuentes allegadas a la investigación, también aseguró haber recibido una camioneta como pago por su silencio. Los trámites de transferencia fueron realizados por su abogado, Sergio Miranda Carrington. A San Martín le siguió el propio Lepe, quien en una declaración ante el magistrado negó cualquier vínculo con los hechos, pese a las declaraciones de los agentes del BIE que le inculpan directamente. Por ahora, Madrid está buscando a los últimos miembros que le falta por interrogar y que pertenecieron a la Brigada Mulchén de la DINA, entre ellos el propio Quilhot, quien se encontraría en Punta Arenas, dijeron las fuentes consultadas. Una vez terminada esa fase, vendrán los autos de procesamiento.


“Suprema debe reabrir el caso”

Carmen Soria, hija del diplomático español, manifestó ayer al ser consultada por este diario que debido a la aparición de estos nuevos antecedentes, la Corte Suprema debiera revocar la aplicación de la Ley de Amnistía decretada en el caso. “Si la Suprema hubieras sabido sobre estos hechos, quizás otro habría sido el criterio”, dijo. En esa línea recordó que en España sigue abierto un juicio por parte del juez Baltasar Garzón, quien arriba al país este fin de mes, como también otro en Estados Unidos, quejándose de que el Gobierno chileno no ha cumplido con el acuerdo de reparación económica que suscribió con la OEA y acusó a RN y la UDI de bloquear la iniciativa en el Senado. Los antecedentes hallados por el ministro Madrid, dijo Soria, “de seguro servirán para llevar adelante otros procesos que él tramita”, como la muerte de Frei. Por último, Carmen Soria recordó que, con la declaraciones hechas por los agentes del BIE se confirmó que Lepe, sencillamente, “logró esconderse del brazo de la justicia, pero ésta última tarda pero llega”.

“Fue una asociación ilícita”

El abogado querellante en este caso, Alfonso Insunza, confirmó la información que obtuvo este diario y manifestó que se abren grandes posibilidades de juzgar a los responsables, aunque el caso haya sido amnistiado. Expresó que “el tiempo y las declaraciones de estos agentes demuestra que en muchos procesos, pero particularmente en éste, hubo una asociación ilícita destinada a que un militar que estaba a punto de contar la verdad ante una magistrada, cambiara su testimonio para salvar a Lepe”.

Por ahora Insunza no quiere adelantar cuál es el tipo penal que se le puede aplicar a Lepe, a los agentes y a los otros miembros de la brigada Mulchén de la DINA. Y esto, porque el ministro Madrid mantiene en secreto cuál será el razonamiento para generar, una suerte de megaproceso desde la misma agrupación, pasando por la muerte de Frei y llegando al homicidio del químico Eugenio Berríos”.

EEUU: Jimmy Carter: EEUU e Israel están solos

EEUU… ARGOS: AGOSTO 22 DE 2006
Caracas, 21 Ago. ABN.- Jimmy Carter, expresidente de Estados Unidos y actual activista pro derechos humanos advirtió este lunes sobre el peligro planteado a los valores estadounidenses por parte del Gobierno de George W. Bush y la difícil situación del Medio Oriente
Estas afirmaciones fueron publicadas en la versión digital de el diario La Nación, de Chile, en una entrevista a propósito de su más reciente libro Our Endangered Values: America's Moral Crisis.
«No cabe duda de que esta administración se ha alejado radicalmente y sin presiones de las políticas básicas de todas las administraciones anteriores, incluidas tanto las de presidentes republicanos como demócratas», asegura.
Opina Carter que con anterioridad existía «... un compromiso con la paz en lugar de guerra preventiva. Nuestro país siempre tuvo una política de no ir a la guerra a menos que nuestra propia seguridad estuviera directamente amenazada, y ahora tenemos una nueva política de ir a la guerra sobre bases preventivas».
Igualmente, piensa que bajo la gestión de Bush se ha perdido la separación de la Iglesia y el Estado, desdibujando así una constante que se había mantenido desde el tiempo de Thomas Jefferson.
«El otro principio que describo en el libro es la justicia básica -dice Carter-.
Nunca antes habíamos tenido una administración que tan abierta, clara y consistentemente haya aprobado leyes de reforma tributaria dirigidas únicamente a beneficiar a la gente más rica del país».
En consideración a la relevancia de los temas expuestos por Jimmy Carter en la entrevista publicada por el diario La Nación, a continuación transcribimos textualmente un conjunto de preguntas y respuestas.
-Usted menciona también el odio a EEUU del mundo árabe, que ha proliferado como resultado de la invasión de Irak. Dada esta circunstancia, ¿le parece una sorpresa que el llamado de Washington a favor de la democracia en el Medio Oriente se haya desacreditado?
-No. De hecho, las preocupaciones que he expuesto se han hecho ahora todavía peores, con EEUU respaldando y alentando a Israel en su injustificado ataque contra el Líbano.
-Pero ¿no fue Israel el primero en ser atacado?
-No considero que Israel tenga ninguna justificación legal o moral para su bombardeo masivo del Líbano. Lo que ocurrió es que Israel mantiene casi 10.000 prisioneros, de manera que cuando los militantes en Líbano o en Gaza se apoderaron de uno o dos soldados Israel lo estimó como una justificación para atacar a la población civil de Líbano y Gaza. No pienso que eso esté justificado, no.
-¿EEUU es todavía un factor importante para asegurar una solución pacífica en Medio Oriente?
-Sí. Desde que Israel es una nación EEUU ha brindado liderazgo. Todos los presidentes han hecho esto de una manera correctamente equilibrada, incluyendo a George Bush padre, Gerald Ford y los demás como yo y Bill Clinton. Esta administración no ha buscado en los últimos seis años negociar o intentar negociar un acuerdo entre Israel y ninguno de sus vecinos o con los palestinos.
-¿Qué es lo que le hace a usted ser personalmente tan optimista acerca de la efectividad de la diplomacia? Usted es, por decirlo así, el padre de las negociaciones de Camp David.
-Cuando me convertí en Presidente ya habíamos teníamos cuatro guerras terribles entre árabes e israelíes. Con gran dificultad, especialmente porque Menahem Begin había sido electo Primer Ministro, yo decidí intentar una negociación, funcionó y tenemos hace 27 años un tratado de paz entre Israel y Egipto que nunca ha sido violado. Nunca podemos estar seguros de antemano de que negociaciones que se dan en circunstancias difíciles vayan a ser exitosas, pero sí podemos estar seguros de antemano que si no negociamos el problema continuará y quizá empeore.
-Un punto importante de su libro es la coalición más bien extraña entre los fundamentalistas cristianos y el partido republicano. ¿Cómo puede semejante coalición conducir a catástrofes morales como el escándalo de la prisión iraquí de Abu Ghraib y la tortura en Guantánamo?
-Los fundamentalistas creen que tienen una relación única con Dios y que sus ideas son las ideas de Dios. Por lo tanto, por definición, puesto que están hablando por Dios, quienquiera que discrepe con ellos está equivocado. Y el próximo paso: aquellos que discrepan con ellos son inherentemente inferiores y, en casos extremos, subhumanos, de manera que sus vidas no importan. Por otra parte, los fundamentalistas no pueden negociar con gente que discrepa con ellos. Y, por supuesto, los fundamentalistas no creen que puedan cometer errores, de manera que cuando permitimos la tortura de prisioneros en Guantánamo o Abu Ghraib, es simplemente imposible para ellos admitir que se cometió un error.
-¿Cómo se manifiesta políticamente esta adhesión al fundamentalismo cristiano?
-Desgraciadamente, después del 11 de septiembre hubo una erupción de intenso sufrimiento y patriotismo en EEUU, y la administración Bush fue muy hábil y efectiva en pintar a cualquiera que discrepara de sus políticas como no patriota y hasta de traidor. Durante tres años, los principales medios noticiosos fueron serviles a la administración Bush por temor a ser acusados de desleales. Pienso que en los últimos seis meses algunos han comenzado a ser críticos (…) Tenemos una habilidad para corregirnos a nosotros mismos y creo que en estos días está ocurriendo una autocorrección. En mi opinión, los resultados de la elección en Connecticut (con la derrota en primarias del senador partidario de la guerra Joseph Lieberman) fueron un indicador de que los estadounidenses comprendieron claramente que cometimos un error al ir a Irak y quedarnos allí demasiado tiempo.
-Ahora hasta el Presidente Bush parece haber aprendido algo de la catástrofe en Irak.
-Pienso que la administración aprendió una lección, pero no veo indicios de que admitirá que cometió un error. Pienso que en este momento, EEUU e Israel están probablemente más solos que lo que ha estado nuestro país en generaciones.
-¿Necesita EEUU un cambio de régimen?
-Hay un aspecto de autocorrección en nuestro país. Y pienso que el primer paso se dará en la elección de noviembre. Este año, los demócratas tienen buenas posibilidades de ganar una de las cámaras del Congreso. Pienso que en el Senado habrá un resultado muy estrecho. Mi hijo mayor postula al Senado en el estado de Nevada. Y basta con que él y unos pocos más tengan éxito para que el Senado quede en manos demócratas. Eso marcará una profunda e inmediata diferencia.



 

Marcos Jesus Concepcion Albala
Presidente de Argos Is-Internacional
MIEMBRO DE LA 'CAMACOL' Y DE LA 'FELAP'
argosisserviciosinformativos@yahoo.com
http://espanol.groups.yahoo.com/group/ArgosIs-Internacional
http://groups.yahoo.com/group/ArgosIsUnitedStates

Cuba: futuro incierto

 El alejamiento temporal de Fidel Castro de las funciones de gobierno pone en primer plano el debate sobre el futuro de Cuba. ¿Cómo se ve la situación desde Europa? Aquí encontrará información y análisis al respecto.

Entrevista a Orlando Bosch, empedernido anticastrista

Entrevista a Orlando Bosch, empedernido anticastrista

“Me hubiera gustado matar a Castro”

Esta semana, Orlando Bosch, igual que Fidel Castro, cumple 80 años. Lo habría dado todo por impedir que el líder cubano llegara a la vejez. La mayor parte de su vida la ha dedicado a urdir complots para matar a Castro librando una guerra terrorista en EEUU y América Latina contra quienes consideraba cómplices del dirigente.

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Por Andy Robinson

Bosch dirigió varios atentados y estuvo encarcelado durante cinco años en EEUU por disparar una bazuca contra un buque polaco en el puerto de Miami en 1968. Luego pasó siete años en una prisión venezolana acusado de haber organizado el atentado contra el vuelo Cubana 455 –el aparato estalló en el aire en la costa de Barbados– en octubre de 1976 que causó la muerte de 73 pasajeros. En 1987 fue liberado y perdonado en 1990 por el Presidente Bush padre. Luis Posada, su compañero en lo que Bosch califica como “el camino mundial de la guerra”, está encarcelado en Texas tras una solicitud de extradición de Venezuela por su participación en el atentado contra Cubana 455. Bosch vive con su esposa chilena en un pequeño bungalow en las afueras de Miami.

–¿Siente alivio o frustración por la grave enfermedad de Fidel Castro?

–Frustración. Ese tipo yo hubiera querido matarlo. Para dar un ejemplo a las futuras generaciones. Me causa una gran pena que vaya a morir en la cama.

–¿Cómo es que no consiguieron matarlo?

–Por falta de recursos. Por ejemplo, los hermanos Novo fueron a España [se refiere a la visita de Castro en 1992] y estaban preparados. Hicimos lo que pudimos. Conseguimos pasaportes falsos. Sin embargo, a mediados de preparar la cosa, no apareció el dinero... Hubo muchos intentos. Pero hemos trabajado en la miseria.

–¿No ayudó la CIA?

–Sólo muy al principio. Luego nos traicionaron, después del pacto Kruschev-Kennedy. Si la CIA hubiera querido, hoy Castro no estaría vivo.

–¿Y los líderes anticomunistas en América Latina?

–Hablé con Somoza en Nicaragua, con Figueres en Costa Rica y con el jefe de inteligencia de Pinochet. No les pedí dinero, sólo permiso para usar la valija diplomática. Porque era muy difícil penetrar Cuba con rifles especiales. Somoza dijo que no me ayudaría al magnicidio porque su padre fue víctima de uno. Pinochet comentó que tenía demasiados problemas. Así que fuimos a Buenos Aires y a través del periodista Manuel Fuentes me puse en contacto con la Triple A, la más poderosa organización anticomunista de la época, y atentamos contra el embajador cubano. Luego hicimos mil cosas

–¿Cuál fue el atentado contra Castro en el que estuvo más cerca de lograr su objetivo?

–Fue en Santiago de Chile, en 1971, bajo la presidencia de Salvador Allende. Fidel estuvo un mes en Chile. Dos hombres de nuestro grupo fueron a este país con carnets de periodista del canal de televisión venezolano Venevisión. Llevaban una pistola del calibre 45 dentro de una cámara fotográfica. El plan fue respaldado por el jefe de inteligencia chilena, Manuel Contreras. Sus agentes dijeron a nuestros hombres que se tirasen al suelo después de disparar y que simularían que les detenían. Estaban a dos metros de Castro.

–¿Qué pasó?

–El que tenía que hacerlo no disparó. ¡Por miedo!

–No hace tanto, unos diez años, hubo atentados en hoteles de La Habana...

–Eso lo hizo Luis Posada. Pagó a un salvadoreño, un centroamericano. Con el hambre que tienen, les das cien dólares y hacen cualquier cosa. Éste entró a Cuba. Llevaba el material en un televisor. Puso tres bombas: una en un hotel que mató a un italiano; otra en la Bodeguita del Medio y ¡sigue allí en vez de irse!

–¿Tuvo impacto?

–Sí lo tuvo. Al principio había dudas si era la gente de Castro la que había puesto la bomba. Aquí no se imagina usted la mierda que se hervía en ese momento. Creó un tremendo impacto aquí.

–¿El objeto era desestabilizar?

–Claro. Antes de triunfar contra Batista, en su día, pusimos 40 bombas. Yo puse bombas. Todo el mundo puso bombas. Y triunfamos. ¡Funcionó! Y aquí funcionaba igual. La gente dijo que era el Ejército que puso la bomba y ¡ulululú! Esto puede funcionar. Porque una bomba es una prueba de rebeldía. Es una prueba de valiente. Sirve para veinte cosas. Para hacer propaganda. Una bomba o un atentado, cualquier cosa.

–¿Qué le parece que le llamen terrorista?

–Que no. Eran acciones obligadas. Supongamos que ahora cogemos una lancha aquí en Miami con ametralladora. Todo el mundo quiere la muerte de Castro, pero si haces eso te acusan de terrorista y te meten en la cárcel. Desde el 11-S la palabra terrorista se ha vuelto mala. Pero los estadounidenses están matando a miles de mujeres y niños en Irak. Echando flores a Fidel no se hace nada. Soy médico. Me preparé para hacer el bien. Podría ser millonario. Pero soy pobre porque me dediqué a la guerra. La única forma es tumbar a Fidel y no lo hemos tumbado.

–Y el avión de Cubana con 73 pasajeros a bordo, ¿fue para usted un blanco legítimo?

–Para mí, es un blanco de guerra. Hay muchas cosas que no puedo decir. Pero eran acciones de guerra. Y aquel avión era un avión de guerra. Iban coreanos del norte, guyaneses. Comunistas todos. Los deportistas llevaban cinco medallas de oro de esgrima. “Cuba se ha distinguido en boxeo. Pero no en esgrima”, decían. Era una gloria de Fidel. Habíamos acordado en Santo Domingo [cuando se formó el grupo Comando de Organizaciones Revolucionarios Organizadas en 1976] que todo lo que salga de Cuba para darle gloria a Fidel tenía que correr el mismo riesgo que los que combatimos la tiranía.

© La Vanguardia

(The New York Times Syndicate)

Flashes del exilio

Flashes del exilio

El fotógrafo chileno-francés Rodrigo Gómez Rovira inauguró “Residencia”

Fue uno de los desterrados de la dictadura de Pinochet. Creció en Francia, y hace diez años se subió a un barco que lo trajo de vuelta a Chile. Durante 45 días de viaje, su lente registró una transición. Estas postales y las que rescató de los baúles de su padre se exhiben desde ayer en el Centro Cultural Palacio de La Moneda, hasta el 11 de septiembre.

www.lanacion.cl Domingo, 20/08/06

Por Gabriela García B.

Foto: Autoretrato de Rodrigo Gómez Rovira.

Tenía cinco años cuando sintió el fierro de la metralleta apuntándole en el pecho. Era septiembre de 1973 y su casa, ubicada en el sector oriente de Santiago, era allanada por un pelotón de militares. Buscaban a su padre, Raúl, uno de los representantes activos de la Discoteca del Cantar Popular, que en ese momento andaba con el grupo Quilapayún en Francia.

“Tengo memoria viva de esa época. Recuerdo que entraron, rompieron todo y me interrogaron. Yo era un niño, pero sabía que no podía llorar. Fueron días traumáticos, duros. Y no nos quedó otra que irnos a París, donde estuve hasta 1996”, recuerda el artista que ayer inauguró la exposición “Residencia”, en el marco de la celebración del Día Nacional de Fotografía.

HACIENDO MEMORIA

La primera residencia de Rodrigo Gómez en esas latitudes recayó en el piso 28 de un edificio ubicado a siete kilómetros al noreste de París. “Nos radicamos en un barrio que había sido construido para que los obreros vivieran barato y dignamente. Una población, tipo Puente Alto, en la que mis amigos murieron de sobredosis de heroína, o que ahora están en la cárcel. Yo me salvé porque nosotros teníamos un mundo más fuerte y otras perspectivas de vida”, señala.

Y es que a pesar de que el artista reconoce que el “bicho del destierro te va carcomiendo de a poco”, su familia sobrellevó las distancias escuchando cueca. “Mi casa era Chile. Se hablaba español, y se comía mariscal, empanadas y humitas. Había guitarreos, y siempre se estaba pendiente de lo que pasaba acá. Recuerdo que llegaban compañeros a la casa que eran como intocables, y que yo veía reunirse, discutir y fumar. Siempre había un tipo durmiendo en mi cama que había que tratarlo con cariño, pues según mi viejo había sido torturado y venía triste”, profundiza abriendo sus ojos oscuros.

Lo otro que no olvida el documentalista es la obsesión de su padre por fotografiarlo todo de manera amateur, oficio que tiempo después él ejercería con el mismo fervor. “Desde que lo conozco anda con su cámara bajo el brazo. Y lo que yo encuentro muy noble en él es que le da un rol emotivo al ejercicio. Sin ninguna intención intelectual ha tenido la pulsión de hacer memoria de su vida, y son esas imágenes cotidianas las que hacen que su historia exista”, narra orgulloso.

En su caso, fue hace sólo 15 años que se descubrió siendo fotógrafo. Tras haber estudiado sicología, se dio cuenta que le interesaba más capturar lo que sucedía en la urbe que las historias de diván. “Lo primero que hice fue un fotorreportaje de la gente que toca música en las calles de París. Y de éste surgió la Semana de la Música, proyecto con el cual pude vivir mucho tiempo”, comenta empinando sus cejas luciferinas.

Es uno de los fotógrafos chilenos de más alto prestigio en el extranjero. Cubrió las elecciones que ganó Michelle Bachelet para el semanario “Newsweek”, publica en revistas como “Fibra”, “Cosmopolitan” y “Elle”. Es corresponsal en Latinoamérica de la agencia francesa Vu, y el lente que ha retratado a la compañía La Troppa en Aviñón.

“Siempre cuando fotografío trato de participar de la situación, del encuentro que deseo tener o me encargan tener. Mi intención no es fotografiar la realidad, sino la interpretación de ésta. En mis fotos están mis vibraciones”, acota.

REGRESO A CASA

Era 1996 y el fotógrafo empuñaba con fuerza los boletos que había comprado para emprender su retorno a Chile. Esa mañana, el cielo parisino tenía el tono grisáceo de un cuento de Cortázar, y un barco mercante de tripulación polaca aguardaba por él en Amberes, para luego perderse en el océano que lo llevaría hasta Valparaíso.

El fotógrafo se embarcó junto a un par de baúles que repletó de libros de Cartier Bresson, discos y decenas de rollos fotográficos vírgenes que agotaría durante el viaje. “Sentí que era el momento de conocer Chile, de hacer carne y hueso las historias que me habían contado durante toda mi infancia y mi juventud. Quería conocer a la señora que le ponía la cuota justa de chucrut a los sándwiches en la Fuente Alemana, conocer la Biblioteca Nacional; en fin… tantas cosas”, explica mientras sorbe un té verde en un local de Providencia.

Fueron 45 días en alta mar. El artista de cabellera arremolinada disparó el obturador cuantas veces quiso y escribió un diario personal. “Fue un paréntesis en mi vida, porque estaba en un espacio y un tiempo que me pertenecía íntimamente. Fue un viaje en el que no estaba ni en Francia ni en Chile, de absoluta introspección. Fotografié todo. Las paradas en Venezuela y Haití, los marinos. Pero lo interesante sucede ahora. Porque después de diez años vuelvo a mirar ese material, y elijo fotos de esas contemplaciones. Esos momentos de silencio y de ausencia que me permitieron hacer la transición están ahora en ‘Residencia’”, relata.

Pero las imágenes que lo hicieron disparar el obturador en aquella aventura no son los únicos recuerdos que se exhiben en el Centro Cultural Palacio de La Moneda. “Al volver de Francia sentí la necesidad de dar gracias a mi viejo por haberme heredado en gran parte el oficio de la fotografía. Fue entonces cuando se me ocurrió abrir las primeras cajas de zapatos de mi padre, donde había negativos, diapositivas y tiras de contacto. Lo bello ocurrió cuando al seleccionar las imágenes me di cuenta que empecé a contar mi Chile en Francia. Mi Chile original, el del exilio. Y para esta muestra seleccioné aquellas que tienen un peso en mi vida, y escribí lo que me recuerda esa foto. Me di cuenta que, al acumular esas imágenes, se está contando no tan sólo la historia mía o de mi familia, sino que la del exilio en Chile y en el mundo”.

–Y ahora que tienes pasajes de ida y de vuelta, ¿cuál es tu residencia?

–Mi país va desde el canal de Chacao al de Beagle. Actualmente estoy radicado en Valparaíso, y me gusta porque tengo el mar enfrente y puedo mirar el infinito. También porque es muy cosmopolita, y porque de Valparaíso uno puede tomar un barco e irse a cualquier parte del mundo. Eso es lo que quería cuando me vine, sentirme tranquilo, remata sonriendo. LND

¿Compañero, le puedo tomar una foto?

Fue lo primero que le dijo Raúl Gómez a Salvador Allende, tras verlo cruzar la calle junto a sus guardaespaldas. “Sí claro, pero en familia”, le contestó el Presidente, al darse cuenta de que había más gente con él en el auto. La postal fue capturada un fin de semana de 1972. En ella aparece el Presidente apoyando sus manos sobre los hombros de Rodrigo, la señora Rovira con su segundo hijo en brazos, y un extraño personaje con su guagua, alguien que pasaba por allí y que les pidió salir en la foto. En ese entonces, ninguno sospechaba que Allende sería derrocado, que se venía una dictadura, y que aquella imagen se convertiría en uno de los pocos objetos que la familia Gómez Rovira se llevaría consigo al exilio. Pero eso no es todo. “El viernes nos pasó algo increíble”, dice Rodrigo, “conocimos al tipo anónimo de la foto. Dice que se vio en la foto, y que por eso llegó a la exposición. Se llama Carlos y nos hemos vuelto a reconocer después de 30 años”, remata.

Honores, ¡¿a quién?!

Honores, ¡¿a quién?!

Escape libre

…No sea cosa de que cuando el caballero finalmente muera, tengamos de un lado a un destacamento castrense vestido de gala y por otro a una muchedumbre volcada a las calles bailando como si se hubiese restaurado el carnaval.…

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Rafael Cavada

El 30 de septiembre de 2004, el Ejército de Chile rindió por primera vez los honores militares al general y ex comandante en jefe de la institución Carlos Prats, asesinado 30 años antes en Buenos Aires en un atentado terrorista junto a su esposa, Sofía Cuthbert. La bomba que hizo estallar el auto donde iban ambos fue colocada por agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional, organismo que dependía de Manuel Contreras y, por tanto, de su superior directo, el general Augusto Pinochet.

Y ahora, resulta que el general Óscar Izurieta postula que corresponde rendir honores militares al general Pinochet cuando éste fallezca. Pasemos por alto la discusión de si es conveniente o no que Izurieta se pronuncie sobre el tema antes de que lo haga el poder político. Evidentemente, el solemne tirón de orejas que le dio la ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, zanjó el asunto. Parece evidente que el comandante en jefe no ha salido a terreno últimamente y no ha visto lo inusual que resulta ver a un militar de alta graduación sosteniendo la cartera de la ministra mientras ésta pasa revista a las tropas. Pero mucho más extraño resulta ver a un general olvidándose de su subordinación y arrancándose por los tarros. Y no creo que sea porque Izurieta se quiera escapar con los tarros. Simplemente no ha entendido bien los cambios que se han producido en los últimos años, en los últimos quince años.

Ya no resulta eso de decir “nosotros nos mandamos solos”, ni de andar haciendo boinazos ni ejercicios de enlace truchos para presionar al Gobierno y que se termine una investigación por fraude, por meter las manos. El ex comandante en jefe es hoy un señor acusado en numerosas causas de asesinatos, torturas y violaciones de los derechos humanos. Y además todavía no logra explicarnos de dónde sacó esos 27 millones de dólares que lo acercan más a la figura de un dictador africano que a la impronta de los padres de la patria.

La proposición no fue respaldada ni siquiera por los traidores que hace diez años iban a soplarle las velitas de cumpleaños y que hoy le dan la espalda. Y es que ellos sí se han dado cuenta de que las cosas han cambiado. Ahora ya no se puede argüir, por ejemplo, que eso es lo que corresponde hacer por protocolo. El protocolo es forma y la decisión de a quién se honra es fondo. Y el fondo lo deciden aquellos que han sido elegidos por la manga de picantes que cada cuatro años vamos a votar a las urnas. Y si hace dos años se decidió rendirle honores al general Prats, fue porque se le debían. Porque la falta del hombre fue obedecer la Constitución y, llegado el caso, renunciar. No está de más recordar que su sucesor y recomendado derrocó al Gobierno 19 días después.

A Pinochet aún se le debe. Pero se le debe una larga lista de juicios que él se ha encargado de evadir a punta de maniobras poco heroicas.

Mientras eso no suceda, decir que hay que rendirle honores equivale a menospreciar a la justicia, a las víctimas y al sentimiento de justicia que una nación necesita para converger en un proyecto de futuro. Por otra parte, y ya que esto del plebiscito para terminar con el binominal ha puesto de moda aquello de la voluntad popular por sobre las decisiones de la almidonada clase política, habría que ver qué opina la civilidad sobre el temita.

No sea cosa de que después, cuando el caballero finalmente muera, tengamos de un lado a un destacamento castrense vestido de gala y por otro a una muchedumbre volcada a las calles bailando como si se hubiese restaurado el carnaval. Los civiles tienen mil maneras curiosas de tomarse venganza o, al menos, de emparejar las cuentas.

Conozco a más de uno que tiene guardadas un par de botellas de Carretillero del Diablo, un mosto espeso cuya etiqueta muestra al ex dictador en una carretilla rumbo a su última morada. Y no les puedo reprochar nada. A fin de cuentas, yo no estuve preso en Pisagua ni vi cómo se llevaban a mis compañeros de celda para un juicio del que salieron directo a un paredón de fusilamiento, cuando no a un infame asesinato disfrazado de ley de fuga o de liberación. Y cuando la propuesta es rendirle honores al hombre que comandaba a los asesinos, francamente me parece una desvergüenza. Me pregunto qué habría pensado el general Carlos Prats de la propuesta del general Izurieta. LND