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Invitar a que visiten mi Blog

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Este no es un artículo sino una ivitación a visitar un blog escrito desde la ciudad de Santiago, con temas como el

ecologismo, los pueblos originarios, los derechos humanos y de paso la literatura. El blog no está vacío de humor y la

necesaria calentura .... para vivir.

Un abrazo y espero me visiten .... en http://perradelacalle.blogspot.com

 

 

 

 

 

Crónica del Tanquetazo que mató a Leonardo Henrichsen

Crónica del Tanquetazo que mató a Leonardo Henrichsen

A 34 años de un intento de golpe con más de 30 asesinatos

Por: Ernesto Carmona / argenpress.info

Foto: El cabo Héctor Hernán Bustamante Gómez en acción frente al Banco Central, dispara contra el camarógrafo el 29 de junio de 1973.

Este viernes 29 de junio se cumplen 34 años del fallido intento de golpe contra Salvador Allende perpetrado por un grupo de oficiales del regimiento de tanques Blindados Nº 2, que pasó a la memoria como El Tancazo o el Tanquetazo. También se conmemora la muerte del camarógrafo argentino-sueco Leonardo Henrichsen, asesinado en las calles de Santiago ese mismo día de 1973, al igual que una treintena de víctimas civiles. En Santiago, habrá hoy dos actividades recordatorias, organizadas por periodistas y amigos de la profesión:

1) 11 horas, Acto in Memoriam, Amunátegui 31, tercer piso (Círculo de Periodistas de Santiago)

2) 12 horas, Romería y Ofrenda Floral frente al Banco Central (Agustinas y Morandé)

A las 11 horas se reindirá tributo a la memoria de Henrichsen con una ceremonia en el Memorial de los Periodistas, un muro de mármol erigido en el tercer piso de la sede institucional de Amunátegui 31 para recordar a los caídos donde figuran los nombres de los 30 periodistas y estudiantes asesinados y desaparecidos por la dictadura militar. En la Biblioteca del Círculo se exhibirá enseguida la secuencia de dos minutos filmada por Henrichsen antes de morir, en cuyos fotogramas aparecen los primeros planos del responsable de la patrulla que le dio muerte, el suboficial Héctor Hernán Bustamante Gómez, quien jamás ha sido sancionado por este asesinato impune. También se mostrarán otras imágenes de la jornada.

El cabo Héctor Hernán Bustamante Gómez en acción frente al Banco Central, dispara contra el camarógrafo el 29 de junio de 1973.

Romería al Banco Central

Una vez celebrada esta actividad In Memoriam, los asistentes caminarán en Romería hasta la fachada del Banco Central, en calle Agustinas esquina Morandé, para depositar una ofrenda floral en el lugar exacto donde cayó el periodista. Allí los periodistas solicitarán al Banco la instalación de una placa recordatoria en el frontis del edificio del Instituto.

A esta actividad fueron invitados la embajadora de Suecia, Maria Christina Lundqvist, y el embajador de Argentina, Carlos Enrique Abihaggle, como asimismo la intendenta de Santiago, Adriana Delpiano. Participarán, además, María Verónica Martínez, presidenta del Círculo de Periodistas de Santiago; Luis Conejeros y Tebni Pino, presidente y secretario general, respectivamente, del Colegio de Periodistas de Chile; Patricio Martínez, presidente del Consejo Metropolitano (Santiago) del Colegio; y Ernesto Carmona, Consejero Nacional del Colegio y Secretario Ejecutivo de la Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas (CIAP), de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP).

Antecedentes del crimen

Henrichsen cubrió el levantamiento militar del 29 de juicio de 1973 para la Radio y Televisión de Suecia. Encontró la muerte mientras filmaba a una patrulla al mando del cabo Héctor Hernán Bustamante Gómez, quien fracasó en conseguir que Carabineros permitiera el acceso a La Moneda por la Comisaría de Accidentes del Tránsito (CIAT) que se hallaba debajo de la Plaza de la Constitución, en la parte posterior del palacio presidencial. Distintos uniformados también fracasaron en otras tareas ordenadas por el jefe de los sublevados, teniente coronel Roberto Federico Souper Onfray, como solicitar la rendición a la guardia de Carabineros encargada del palacio presidencial y exigir la definición de las fuerzas del regimiento Buin, que llegaron al sector desde el norte de la ciudad, al mando del coronel Felipe Geiger Stahr, quien finalmente decidió no intervenir, abandonando a su suerte al jefe del levantamiento, que se hallaba a bordo de un tanque estacionado en los aledaños de la Plaza de la Constitución. El periodista registró las imágenes de los militares que lo mataron cuando tuvo la mala suerte de toparse, a las 9:10 de la mañana, con el malhumorado cabo Bustamante que, tras el fracaso de su misión de enlace, se dedicó a agredir a los civiles que transitaban por las calles Agustinas y Morandé hasta que Souper dio la orden de huir en desbandada.

Durante este episodio ocurrieron algunos hechos singulares. Uno fue el oscuro desempeño de Agusto Pinochet, entonces jefe del estado mayor del Ejército, quien apareció en el palacio de La Moneda, después de la huida de Souper, al mando de las tropas del Buin, en circunstancias que ese regimiento tenía su propio jefe y, además, su investidura de jefe de estado mayor lo obligaba a estar siempre cerca del comandante en jefe, como un secretario, en este caso, del general Carlos Prats González, quien no lo vio durante toda esa mañana. Cuando el presidente Salvador Allende llegó al palacio, apareció Pinochet. El general se cuadró y le dijo 'Todo bajo control, mi Presidente', ante los distraídos Prats y el ministro de Defensa José Tohá. Otro detalle fue que todos los altos oficiales, incluido el general Prats, anduvieron todo ese día vestidos con el uniforme corriente, la llamada 'gabardina 2', utilizada por reglamento para trabajos de oficina, en cambio Pinochet apareció 'vestido para matar', en ropa de combate, como si hubiera sabido temprano que ese día habría una pequeña guerra. Este detalle fue registrado en el 'Diario de Guerra' que debió abrir ese día el general Guillermo Pickering, jefe del comando de institutos militares, quien sospechaba de Pinochet y diseñó con Prats la estrategia para sofocar la intentona de golpe. Lo más probable es que Pinochet haya permanecido toda esa mañana 'al cateo de la laucha', esperando hacia dónde se inclinaría la balanza del poder y cuál sería la fuerza real que exhibirían los golpistas, a quien también les falló el apoyo civil y para militar comprometido por la organización fascista Patria y Libertad, cuyos miembros no aparecieron por ninguna parte a pesar que esa misma madrugada sacaron del regimiento abundantes armas largas y pesadas que les fueron entregadas por los oficiales sublevados. Para esa fecha, Prats y Allende tenían absoluta confianza en la lealtad de Pinochet.

En la 'foja' 342 del expediente de la causa 2765/73, que el Ejército instruyó inmediatamente después del intento de golpe, a cargo de Francisco Saavedra Moreno, Fiscal militar ad hoc de la Segunda Fiscalía Militar, el teniente coronel Souper Onfray declaró el 9 de julio: 'En relación a la referencia de fojas 247 vuelta, que de mí hace el cabo 1º Alejandro Latorre, no es totalmente efectivo, puesto que cuando llegó junto a mi tanque el Capitán Alliende le pregunté por el Comandante del Buin, haciéndole además la pregunta expresa de '¿dónde estaba la ayuda del Buin?'. El me contestó que estaba al mando de la Unidad mi General Pinochet y que luego de consultar volvería junto a mí; pero no lo hizo'. Esta declaración por lo menos confirma la connivencia previa del Buin con el intento de golpe.

Otro hecho muy curioso fue que el cabo Bustamante casi muere ese día por lo que podría llamarse 'fuego amigo'. La camioneta 3/4 en que se desplazaba su patrulla huyó en dirección sur, por la calle Teatinos, pero fue interceptada en la Alameda por las tropas 'leales' del regimiento Tacna, al mando del entonces coronel Julio Canesa, quien salió de mala gana a reprimir a los golpistas, presionado personalmente por el general Prats. Las tropas del Tacna se posicionaron en Alameda, frente al ministerio de Educación, donde detuvieron a muchos sublevados, pero le dispararon al vehículo de Bustamante cuando no acató la voz de alto. Hubo un muerto y varios heridos graves, que fueron llevados de inmediato al Hospital Militar, entre ellos el cabo Bustamante, quien hoy quizás sea cojo porque recibió los impactos de grueso calibre en las extremidades. Un Informe Reservado del Ejército de Chile [Dirección General de Logística, Sección de Sanidad, Hospital Militar], dirigido al tribunal castrense el 24 de julio de 1973, describió la atención prestada a los heridos y fallecidos el día 29 de junio de 1973 y registró: 'CB.1 Héctor Bustamante, Regto. Blind. 2 Fractura húmero izquierdo y pie der. Hospitalizado'. Inmovilizado por sus heridas, Bustamante no compareció a declarar ante el fiscal militar, como lo hicieron decenas de cabos, suboficiales, oficiales, y centenares de soldados, carabineros y civiles.

Para ocultar que hubo encuentros armados en el centro de la ciudad entre militares 'leales' y golpistas el Ejército creó una fábula: los disparos que recibieron algunos sublevados, como la patrulla de Bustamante, salieron de la construccion de la Torre Entel, a pocos metros de distancia, donde Investigaciones detuvo a 159 personas, entre obreros, ingenieros y otros trabajadores, quienes estaban desarmados y más bien se habían ocultado temerosamente en los sótanos del edificio que carece de ventanas. En definitiva, el cabo Bustamante Gómez fue uno de los pocos militares atacados por sus propios pares en el centro de la ciudad, ya que las fuerzas del Tacna se tomaron a tiros la sede del regimiento Blindados Dos, más de un kilómetro al sur de La Moneda, donde hubo un conscripto muerto y otros heridos. En la jornada hubo 22 muertes civiles documentadas por el fiscal y una decena de uniformados.

El 12 de julio de 1973, el conscripto José Orlando Villa Paredes, del Regimiento Blindado 2, en la foja 528 (b) aparece declarando textualmente ante el juez militar: 'Nos apostamos en Morandé con Moneda, mandados por el cabo Bustamante, quien nos ordenó disparar al aire para espantar los civiles. Mi cabo después nos ordenó corrernos a Morandé con Agustinas, también nos ordenó disparar al aire. Al rato, como se iban los tanques del lugar, el cabo Bustamante nos ordenó subir a la camioneta en que habíamos ido y en la Alameda nos detuvo mi General Prats, quien estaba frente a la Torre Entel. No sé de dónde nos dispararon y murió un conscripto que iba en la camioneta, quedando dos de nosotros heridos, a los que llevamos al Hospital Militar'. Este conscripto de la patrulla de Bustamante está, por lo tanto, entre los candidato a la autoría directa del asesinato del periodista, puesto que el disparo mortal definitivo lo hizo un soldado, debido a que el cabo erró por mala puntería, no por falta de deseos de matar. El conscripto Villa Paredes reconoció ante el juez haber disparado por lo menos al aire, pero entrevistado por este periodista el 27 de abril de este año, en su domicilio de Puente Alto, para un documental sobre Leonardo Henrichsen del realizador argentino Andrés Habegger, describió su actuación de ese día más como si sólo hubiera participado en un pacífico paseo militar por el centro de la ciudad. Treinta y cuatro años después ni siquiera admitió haber disparado al aire. '¡Jamás disparamos!'

Ex Conscripto José Orlando Villa Paredes

El asesinato de Leonardo Henrichsen todavía continúa impune. Hasta ahora los tribunales chilenos han denegado justicia a la familia del periodista. La jueza Romy Grace Rutherford Parentti, del Segundo Juzgado del Crimen, desestimó por 'prescripción' la querella criminal presentada por los hijos Josephine y Andrés Henrichsen Macfarlane, el 27 de octubre de 2005, contra el cabo Bustamante Gómez 'y quienes resulten responsables'. La corte de Apelaciones acogió también la tesis de la prescripción. El último reclamo de justicia fue un recurso introducido ante la Corte Suprema a fines de abril de este año, por el abogado Hiram Villagra, “por los delitos de secuestro calificado, asociación ilícita genocida, crímenes de guerra y homicidio calificado” de cuatro ciudadanos argentinos muertos o asesinados bajo la dictadura militar: Leonardo Henrichsen, Oscar Héctor Bugallo Celuzi, Miguel Angel Lacorte y Héctor Garzán Morillo.

Mientras tanto, Bustamante Gómez residiría actualmente en Arica, en el extremo norte de Chile. Y todos los jefes, autores intelectuales y cómplices civiles de este putsch acaecido 74 días antes del golpe de Pinochet –11 de septiembre de 1973– gozan de libertad y buena salud. Souper Onfray prestó incluso sus servicios a la DINA de la región metropolitana de Santiago, la guardia pretoriana que eliminó o hizo desaparecer a más de 3.500 disidentes y opositores a la dictadura.

CHILE: TORTURA NUNCA MÁS

CHILE: TORTURA NUNCA MÁS

Con motivo de conmemorarse, hoy martes 26 de junio, el “Día Internacional de las Naciones Unidas en Apoyo a las Víctimas de Tortura”, la Corporación de Promoción y Defensa de los Derechos del Pueblo -CODEPU-, expresa a la opinión pública lo siguiente:

1.- El Estado chileno, en materia de verdad, justicia y reparación, ha dado importantes y significativos pasos que, indudablemente, coadyuvan al restablecimiento de una convivencia fundada en el respeto a los valores inmanentes a la naturaleza humana. Dentro de esos avances se encuentran, los Informes de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación (1991), la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (1996) y la Comisión Nacional sobre Tortura y Prisión Política (2004). Ellas, reconocieron los más graves crímenes cometidos durante el período dictatorial; la desaparición forzada de personas, la ejecución extrajudicial (fusilamientos, explosionados, degollamientos, muertes por falsos enfrentamientos, muertes por tortura),y  la tortura y prisión política. 

Sin embargo, para que la expresión “nunca mas” a las violaciones de los derechos humanos se haga una realidad en nuestro país, resulta necesario profundizar en las políticas publicas, que fueron resultado de dichas Comisiones  y, avanzar en una política de derechos humanos más integral que considere, entre otros, dar garantías plenas de no repetición, de acceso efectivo  a la justicia, en la perspectiva de la prevención del crimen de tortura y de protección ante hechos que puedan constituir tales conductas. Se trata de impedir la impunidad que favorece a los violadores de derechos humanos, aún amparados en el DL Ley de Amnistía, vigente en el país, para alcanzar una sociedad más democrática, más justa, y de pleno respeto a los derechos humanos.

2.- En relación al derecho a la justicia y restablecimiento de  la dignidad de las victimas sobrevivientes,  es necesario que los tribunales de justicia determinen las responsabilidades penales de quienes en el pasado reciente, hicieron de la práctica de tortura una política de Estado. En ese sentido, hacemos un llamado, a que los juicios relacionados con la investigación de los delitos de tortura, avancen y se puedan obtener condenas ejemplificadoras y proporcionales al inmenso daño irrogado por los agentes de la dictadura militar. En la actualidad más de 300 ex miembros de las Fuerzas Armadas se encuentran en procesos por diversos delitos. Sólo una cincuentena ha sido juzgados y están encarcelados.

Por el delito de tortura ningún criminal ha sido sancionado al día de hoy. El caso de Iturriaga Neumann es claro, con un prontuario criminal de magnitud, vinculado al asesinato de Carlos Prats y Sofía Cuthbert en Argentina, al atentado de Bernardo Leighton y Anita Fresno en Italia, formó parte de la Operación Cóndor y Colombo, Jefe de una de las Agrupaciones de la DINA (1974-1978) llamada Purén. Identificado por quienes lograron sobrevivir y atestiguaron ante diversos tribunales, es prófugo de la Justicia , intentando vulnerar con su actitud el estado de derecho, liderarando a los sectores más reaccionarios y regresivos de las FFAA. Nos sumamos a quienes desde diversas instancias han llamado a las FFAA  a no amparar a dichos criminales, a entregar toda la documentación con que cuenten relacionados con estos crímenes y demostrar en los hechos su compromiso con los valores democráticos y de respeto a los derechos humanos.

3.- Si bien, fueron casi 30.000 personas las que fueron reconocidas como ex prisioneros políticos y sobrevivientes de tortura por el Estado chileno, siendo beneficiarios de las medidas de reparación, existen miles de personas que por miedo, desconfianza, por falta de información e incluso por falta de comprensión por pertenecer a otras culturas (mapuche, aymara, etc.) no concurrieron a prestar su declaración a la Comisión , quedando excluidos de todos esos beneficios. Por ello, CODEPU, desde el año 2005, continuó con la tarea de reunir los testimonios de aquellas personas  que estaban fuera del reconocimiento, y solicitó desde ese momento, la urgente necesidad de reabrir una instancia calificadora que integre a todas las personas no consideradas por la Comisión Nacional Sobre Prisión Política y Tortura.

El imperativo ético de la reapertura, ha sido ampliamente reconocido tanto a nivel nacional como internacional. El año 2004 a propósito de las recomendaciones emanadas del Comité Contra la Tortura de Naciones,  se solicitaba al Estado, que tomara las medidas pertinentes en la dirección de considerar todos aquellas personas, que no fueron en su oportunidad incluidas en el Informe Final de la Comisión Nacional sobre prisión Política y Tortura.

Un principio de elemental justicia, impone el desafío que, la Presidenta de la República , haciendo uso de su potestad reglamentaria cree dicha instancia, en el entendido que no pueden existir ciudadanos torturados reconocidos y otros no reconocidos por el mismo flagelo.

A pesar que, en el Proyecto de Ley que crea el Instituto  Nacional de Derechos Humanos[1], se contempla en su art. 3 transitorio, la facultad excepcional y por un año, desde su publicación, para que el Consejo de dicho Instituto califique casos no presentados a la Comisión Nacional sobre Tortura y Prisión Política, Codepu es de la opinión que la Presidenta de la República , está en condiciones vía Decreto Supremo de crear dicha instancia de calificación, respondiendo de manera efectiva a un clamor  y una necesidad.

4.- CODEPU, solicita que  las políticas de reparación nacidas a propósito del Informe de la Comisión Nacional sobre Tortura y Prisión Política sean extensivas a los herederos de los sobrevivientes.  Las transmisibilidad de derechos, constituye una equiparación, a medidas que el Estado contempla respecto de otras violaciones graves a los derechos humanos.

5.-  En la perspectiva de la prevención, reiteramos nuestra demanda, a que  el  Estado de  Chile  ratifique  el Protocolo Facultativo a la Convención contra la Tortura de Naciones Unidas. Ello, permitirá entre otras cosas, crear un mecanismo eficaz de prevención.

6.- Igualmente,  instamos a que se materialicen todas aquellas iniciativas que permitan adecuar la legislación interna y lograr dar efectiva protección a los derechos humanos, en particular instamos a que el Parlamento, reforme el Código de Justicia Militar, en la dirección de privar toda competencia a la justicia de Fuero Militar para investigar casos de atentados y violaciones a los derechos humanos perpetrados por personal de la  Policía

7.- Finalmente, en este día reafirmamos, una vez mas, la voluntad inquebrantable por erradicar todo vestigio de una práctica abominable, de perseverar por obtener castigo a los criminales y de apoyo incondicional a todos quienes padecieron de esta práctica abyecta.

Santiago, martes 26 de junio de 2007

 

[1] Artículo 3°.- El Consejo podrá excepcionalmente calificar casos de desaparición forzada de personas y ejecutados políticos en que aparezca comprometida la responsabilidad del Estado por actos de sus agentes o de personas a su servicio y que no hubieren sido calificadas como tales por la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación ni por la Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación. Asimismo, podrá calificar casos de tortura o prisión política que no se hubiesen presentado a la Comisión sobre Prisión Política y Tortura.

Esta facultad se ejercerá en aquellas situaciones irrefutablemente comprobadas, con el voto favorable de las tres quintas partes del Consejo y dentro del plazo de un año contado desde la publicación de esta ley.

EL MIRISTA Y EL GENERAL

Por Ignacio Vidaurrázaga Manríquez*

"A los 119 detenidos desaparecidos"

Sin poder nunca despedirse, huye acorralado. Tiene olfato para prever lo que le ocurrirá si cae en manos de la DINA. Porque cada nuevo día, significa contar las horas de sobrevivencia que le quedan. Esto no puede ser eterno. Son tantas y tan frecuentes las caídas, los puntos de contactos no cubiertos, mientras "el poroteo" recuerda la fragilidad humana ante la tortura. Las camionetas C-10 peinan Santiago, tragando hombres y mujeres con destinos inciertos. Así comienza a construirse esa monstruosidad futura: los detenidos desaparecidos.

Era muy difícil en ese tiempo, sustraerse a una sensación de desanimo y derrota, y también de inercia en lo cotidiano. Quizás, todo quedaba encubierto por la imposibilidad de hacer otra cosa que no fuera sobrevivir, pasar cada día, girar en redondo viéndose con otros en frágiles redes, con muy escasa información e ínfimos recursos de infra.

La fortaleza o lo que quedaba estaba construida de una inusual mezcla de convicción acrecentada ante el terror y el miedo. En esos tiempos se estrujaban recuerdos hermosos, luego de gritar a los cuatro vientos el pueblo, conciencia y fusil...portando palos de coligues y enfundados en parkas y chaquetones azul marino. Recuerdos del tiempo en que fuimos jóvenes y soñamos ese futuro más justo, para esa patria de mierda que parecía mirar de soslayo la suerte de sus hijas e hijos más jugados, en ese tiempo crítico.

 Ni pensar en futuros. Menos en despedidas. Tampoco en imaginar desde esos hermosos veintidós otra vida posible. Los sueños de América Latina y Cuba, con el Che redentor de pobres. Los sueños construidos en tanta asamblea de la Feses o reunión en el Aplicación, los recreados en el cine Bandera y sus ciclos, los acariciados en los trabajos voluntarios en los alrededores del río Itata o el barro de Huechuraba. Todos esos sueños que costarían tan caro, tan demasiado caro.

Porque esa búsqueda era con todo y el prófugo, clandestino o subversivo nunca tuvo derechos, a nada, a nada. Y ni pensar en quedar vivo y tener que vivir el día siguiente de la tortura, de enfrentar el acido balance de culpas y olvidos, de pasar a ser el resultado de las casualidades y destrezas de tus interrogadores contigo y tus compañeros. Tampoco, tenías derecho a imaginar una cárcel, estación inalcanzable ante esas brigadas de carniceros.

Dolía todo, de tan solo pensar en el titular de " La Segunda " a comienzos de la tarde. ¿A quien le tocaría esta vez? ¿Qué falso enfrentamiento buscarían encubrir? No podía imaginar siquiera que faltaban pocos meses para que ese titular de los 119, lo incluyese también a él en ese siniestro listado.

El "Sol Rojo" o Miguel ya no estaba y la ruleta de la repre se acentuaba, y todo dependía de las circunstancias para sortear al guatón Romo y al Barba, de que cayera este o aquella y que el teléfono conocido no lo soltaran, ni tampoco se acordaran de la casa de los viejos. Constituyéndose todo en una telaraña difícil de sortear, donde parecía casi ineludible que a ti también te agarrarían. Porque, el no hay que asilarse hermano, sólo terminaría facilitando la cacería.

Porque lo sucedido al Baucha, advirtió muy tempranamente que detenido te perdías en un laberinto incierto. A veces, era mas simple que todo ocurriera rápido y aparecieras en un falso enfrentamiento, porque todo era preferible al relato fragmentado de cómo otros y otras te habían visto encuclillado y vendado, sucio y doliente en alguno de esos lugares secretos, hasta cuando ya no eras más y como vela te apagabas de todos. Para reaparecer años mas tarde convertido en foto de carné pegada en la pechera, escrito de recurso de amparo, ficha en la Vicaría o afiche de campaña y a partir de allí tu suerte se consolidaba y pasabas a ser esa extraña invención de ser un detenido desaparecido. O sea, algo así como quedar en el limbo del limbo, transformado en causa eterna y sirviendo para recordar a todos, y con porfía ser el testimonio que nada fue una pesadilla y que muy de verdad pasó lo que paso.

Si imaginaste alguna vez que con tus estudios de Agronomía podrías trabajar con los campesinos de un asentamiento, tras el objetivo de hacer producir tierra sin trabajar, todo eso ya había quedado tempranamente trunco.

Han pasado veintidós años y ahora estas de nuevo en los diarios con esas mismas fotos, y tus amigos y amigas se refieren a ti y recuerdan esos últimos momentos, en una extraña superposición de tiempos, de vidas, de memorias. También, sería impensable que tú te acuerdes de la Bea , tu polola de entonces. Quizás, como consuelo, los que testimonian y conduelen están más viejos, mientras, tú permaneces siempre joven y bello, desde esa condición eterna que el derecho busca atrapar en jurisprudencias.

Ahora, es la fuga de tu asesino, lo que te repone en la memoria, paradoja impensada en el plan de un bravucón y retirado general.

En tanto, ese general erre huye. Es un prófugo de la justicia. Lo persigue un comando que tiene responsable con nombre y apellido y que a rostro descubierto y por los diarios anuncia que lo detendrá, mientras da garantías que la operación será pacifica. Además, lo trata de señor, o sea, pese a todo no le quita derechos como ciudadano, persona y ser humano. Por sino fuera demasiado, su cazador se reúne con los familiares y les explica "la cacería".

Días antes de pasar a la clandestinidad, el ahora general erre se ha despedido de familiares y de algunos amigos. Ha dado poder notarial a su hermano y se ha enterado por un semanario que en caso de ser detenido lo espera una cómoda cabaña que compartirá con un coronel erre descendiente de emigrantes rusos, todo ambientado entre limones y naranjos en la precordillera santiaguina. En un juego de opereta, deja un video que aporta a revelar que están allí, que se organizan y traman, que piensan exactamente igual y que todavía reivindican sus protagonismos en la "guerra sucia", todo, mientras viven con jubilaciones del mismo Estado que los somete a proceso y enjuicia.

Lo que ocurrirá con el general erre, es absolutamente previsible de ser detenido, incluso desde ya conoce las condiciones del penal, sus horarios de visita y los rencores y distancias existentes entre sus exclusivos residentes.

También ha leído, escuchado y visto la solidaridad de sus camaradas de armas. De los políticos de la UDI que presurosos lo justifican y entienden. Ha recibido con simpatía las tímidas y cuidadosas declaraciones del "complicado" general Izurieta. ¿Complicado con que? Porque las complicaciones pareciera ser que continuaran para él, porque ahora deberá explicar antecedentes desconocidos guardados hasta hace muy pocos años en sus archivos institucionales, referidos a los chequeos en Buenos Aires al matrimonio Prats-Cuthert, antes de la operación que les costara la vida.

Es cierto, no podrá cruzar la frontera hacia Argentina. Tiene encargos internacionales desde España e Italia y su foto esta profusamente distribuida. Además, es muy posible que ahora con Zacarach detenido, su búsqueda se intensifique.

Recuerda su condición de comando, sus cursos, su trabajo de inteligencia, cuando tan tempranamente paso a integrar la DINA. Su participación en las operaciones en el extranjero, los intensos días de la Villa Grimaldi y la "Venda Sexy" donde se calentaba con mujeres vendadas y malolientes.

Ha decidido hacer un gesto, necesario para la causa de los suyos, hombres golpeados, divididos y desconcertados tras la muerte del Capitán General. Él sabe que hay quienes están dedicados a construir complicidades con los jueces investigadores a cambio de sustantivas rebajas de penas. Proceso imperceptible pero existente. Otros, confían aún en los pactos de secreto y lealtad. Cada vez son los menos, mientras muchos esperan hacerse viejos y que el paso del tiempo alivie sus groseras conciencias. Porque ahora cuesta tener trabajo o vivienda seguras con eso de los funadores activos. Incluso, ya hay casos de suicidio, legítimo recurso para sellar pactos de silencio y abreviar a sus familias sucesivos agravios.

Por todo eso, era necesario un gesto, su gesto. Hoy, no le resulta grato recordar ese tiempo en que como capitán le toco "el procedimiento" con ese mirista. Recuerda sus ojos de miedo y sus gritos mientras se enmierdaba amarrado en el somier y la taquicardia se lo llevaba de a poco.

Los diarios señalan que a él -general de la República- le cuesta dormir tranquilo. Como sino pudieran imaginar que desde hace veintidós años que le cuesta conciliar ensueño, y que al igual que muchos las pastillas y otros añadidos sirven a la hora de alejarse de todos esos fantasmas.

Aquí finaliza esta historia.

Ahora, retornamos de golpe a las tibiezas y complejidades de esta época.

¿Tendrá cabida en el próximo Museo de los Derechos Humanos y la Memoria la cobardía de este y otros generales?

¿Podrá estar en una vitrina la cuota variable de verdad y justicia conseguida en nuestra Democracia?

¿Cómo exhibiremos la pena o el dolor de saber que te matan de a poco y que nunca más veras a los tuyos, cuando la vida recién comienza?

¿Cómo reflejaremos "el honor militar" de estos hombres que cambiaron el fusil por una bolsa plástica y la granada lanzada de frente por el trozo de riel y corriente eléctrica?

¿Estarán en la biblioteca del próximo Museo todas las tesis universitarias que se acrecientan y desde diversas disciplinas se escriben sobre la dictadura, quizás lejana en la cotidianeidad del Chile actual?

¿Podremos exhibir y conocer las vidas de otros generales y militares que fueron inmolados antes de traicionar sus juramentos y convicciones?

¿Dónde encontraremos la historia de los sobrevivientes, eternas viudas y viudos de esta fragmentada historia?

¿Podrá al fin reconocerse que aquí hubo Resistencia y clandestinidad tan honrada en la Europa ocupada?

Este general prófugo, tiene hoy todas las garantías que el joven mirista nunca tuvo ayer. Seguro no arriesga ser un detenido desaparecido. Tampoco sus familiares estarán buscando responsables luego de veintidós años. Su cazador promete detenerlo pronto, sano y salvo. Que así pueda ser.

*Es periodista.                      

Santiago, Junio 2007.

 

 

Ex agente DINA Basclay ''El Troglo'' Zapata ingresó al penal de Punta Peuco

9 de Junio de 2007

Cumple condena por caso desaparecido 

Por  Héctor Cruzatt

Suboficial en retiro del Ejército, considerado uno de los torturadores más crueles de la dictadura militar, ingresó a cumplir una condena de 10 años y un día de presidio por el caso de cuatro detenidos desaparecidos. La sentencia había sido dictada el 10 de mayo por la Corte Suprema, pero el ex uniformado no había podido ser ubicado por la policía.

El suboficial en retiro del Ejército Basclay Zapata Reyes ingresó el jueves al Penal Militar de Punta Peuco para comenzar a cumplir la condena de 10 años y un día por el secuestro permanente de cuatro detenidos desaparecidos en agosto de 1974, condena que había sido ratificada por la Corte Suprema el 10 de mayo pasado.

Desde esa fecha, Zapata Reyes, alias “El Troglo”, no había sido ubicado por los policías para que empezara a cumplir con su prisión por los secuestros de los hermanos Hernán Galo y María Elena González Inostroza y de Elsa Leuthner Muñoz y Ricardo Troncoso Muñoz, detenidos por un comando de la DINA en un departamento de calle Bueras 172, de la comuna de Santiago.

La condena es la primera que empieza a cumplir efectivamente Zapata Reyes, que es sindicado como uno de los torturadores más crueles de la DINA.

Además de esta sentencia, "El Troglo" debe cumplir una pena de 3 años de presidio remitido por el secuestro del detenido desaparecido Manuel Cortez Joo, que fue confirmada este miércoles por la Corte Suprema. Y, adicionalmente, enfrenta otras tres penas que suman 20 años de reclusión por otros casos de desaparecidos.

El ex agente formaba parte de la Brigada Águila de la DINA y compartía labores con Osvaldo Romo Mena en la tortura de opositores del régimen militar y se mantuvo en el Ejército hasta comienzos de los años 90’, en labores de instrucción de la Escuela de Suboficiales.

Ricardo Aurelio Troncoso Muñoz, Hernán Galo González Inostroza, María Elena González Inostroza y Elsa Victoria Leuthner Muñoz, Reyes fueron detenidos el 15 de agosto de 1974 en un allanamiento realizado por agentes de la DINA en el departamento ubicado en calle Bueras 172, Departamento D de Santiago y conducidos a los recintos de reclusión de Londre 38 y Tres y Cuatro Álamos desde donde se les perdió el rastro.

El caso de Troncoso Muñoz es particular. Antes de su detención, había permanecido asilado en la Embajada de México en Santiago, desde el 10 de octubre de 1973, hasta el 1 de marzo de 1974, fecha en que abandonó el asilo, desesperado por la tardanza en otorgársele salvoconducto. Quince días después fue detenido por agentes de la DINA.

 

 

La revolución cubana se enfrenta al fenómeno del reggaeton

La revolución cubana se enfrenta al fenómeno del reggaeton

Los gobernantes isleños se muestran temerosos de perder la conexión con las generaciones más jóvenes, crecidas entre la escasez y la obsesión consumista propias del periodo especial. La inquietud es paralela a la necesidad de relevo generacional.

lanacion.cl

FERNANDO GARCÍA/LA VANGUARDIA

El Malecón es uno de los lugares favoritos de los habitantes de La Habana de todas las edades para reunirse, contemplar el mar, pasar el rato... Y para sustituir las horas en el colegio por un tiempo más refrescante dentro o al lado de las olas, una práctica que se está haciendo cada vez más notoria en la Cuba revolucionaria de Fidel Castro.

Hacer “la cimarra”se ha vuelto una experiencia peligrosa en La Habana. Un grupo de adolescentes que no fueron a clases el 7 de junio pasado salieron al día siguiente ni más ni menos que “cazados” por una fotografía publicada por el diario “Granma”, órgano oficial del Partido Comunista cubano.

El “Granma” los delató en una crónica que les ponía de vuelta y media por estar “perdiendo el valioso tiempo de estudio, desgastando el bolsillo del país y entreteniendo la mente en aplicar al uniforme recortes y modas banales que no conducen más que a la pobreza intelectual”. Lo peor para los chicos eran las fotos donde aparecían, perfectamente reconocibles, después de darse un baño en el Malecón.

No es la primera ni la última llamada de atención sobre la excesiva informalidad y el aparente desapego de “no todos, pero sí una parte considerable” de los jóvenes cubanos respecto a sus tareas estudiantiles y, claro está, revolucionarias.

Ante este creciente fenómeno, los gobernantes isleños están multiplicando los llamados a la lealtad de unas últimas generaciones cada vez más tentadas por los gustos y productos del capitalismo global. Los líderes combinan las advertencias con muestras de confianza: “Si los jóvenes fallan, todo fallará. Es mi más profunda convicción que la juventud cubana luchará por impedirlo. Creo en ustedes”, dijo Fidel Castro en un mensaje divulgado el domingo.

“Los jóvenes de este país no le fallarán ni a Fidel ni a la revolución”, respondió el martes la Unión de Jóvenes Comunistas. ¿Era una respuesta representativa? Hasta cierto punto.

Dos páginas más allá del mensaje de Fidel, el también oficialista diario “Juventud Rebelde” publicó el domingo uno más de los artículos en que viene alertando sobre el encanallamiento y vulgarización de muchos jóvenes a través del reggaeton, de cuya fuerte penetración en Cuba nadie duda.

El autor del artículo recogía una estrofa: “No, ella no es loca / Lo que pasa es que le metieron el Di Tú por la boca...”. Y se mostraba escandalizado, no tanto por la letra como por los lugares donde niños y adolescentes pueden oírla. “Escuchar el Di Tú en instituciones culturales del país raya lo imperdonable”, decía.

A los viejos o maduros revolucionarios no les preocupa sólo la lírica dudosa o los movimientos provocativos y “perrunos” de los seguidores del reggaeton.

Detrás de esta concreta inquietud está el temor a perder la conexión con unas generaciones en general bastante mejor formadas que los fans de las estrellas reggaetones Daddy Yankee y Don Omar.

Unas generaciones, las de los nietos y biznietos de los más que maduritos líderes de la revolución, que se han criado en un tiempo completamente distinto al de éstos: entre las penurias del periodo especial de los noventa (tras la caída de la Unión Soviética) y la entrada en masa de los turistas y sus divisas; entre la obsesión por consumir y hasta acaparar, debida en gran parte a la huella de aquellas privaciones, y el deseo de prosperar más allá de unos salarios ínfimos que las prestaciones sociales, sanitarias y educativas no compensan (máxime con las deficiencias en la vivienda y el transporte); entre una propaganda oficial que cada vez más jóvenes cuestionan, por repetitiva o desfasada, y un acceso creciente a las nuevas tecnologías, si bien con las limitaciones del embargo norteamericano y las consiguientes restricciones para conectarse a Internet.

La preocupación por asegurar la firmeza revolucionaria de los jóvenes es directamente proporcional a la necesidad de relevo generacional en el poder, donde los promedios de edad son ya muy altos.

“Hay que abrirle paso a las nuevas generaciones, pues a ellas corresponde tomar en sus manos la defensa de Cuba”, dijo en febrero el Presidente en funciones, Raúl Castro. Ya Fidel había señalado esa conveniencia a la vez que manifestaba su admiración por las capacidades de los que ahora van a la escuela o al instituto.

Pero incluso el vicepresidente Carlos Lage (56 años) y el ministro de Exteriores, Felipe Pérez Roque (42), de los más jóvenes dentro de la cúpula comunista, mostraron hace poco su inquietud respecto a quienes ocupan los siguientes escalones en la pirámide de edad: unos dos millones y medio de jóvenes crecidos, dijo Roque en abril, “en la época en que en Cuba se desarrollaron tendencias al individualismo y al sálvese quien pueda; jóvenes con más información y expectativas de consumo que al inicio de la revolución”. Los gobernantes cubanos pugnan por fraguar una juventud “inmune a los cantos de sirena del capitalismo, la banalidad y las vidrieras de las sociedades de consumo”, afirmó Lage hace semanas.

Para ello se proponen “garantizar una participación de los jóvenes en todas las esferas, desde su espíritu crítico y natural rebeldía”, y al tiempo “enseñarles que la vida es algo más que las cosas materiales y el dinero”. Sin duda, una ardua tarea en la Cuba de hoy.

 

 

Capturado en Valparaíso responsable de la matanza de hornos de Lonquén

Capturado en Valparaíso responsable de la matanza de hornos de Lonquén

Ayer fue detenido mayor (R) de carabineros Lautaro Castro quien llevaba seis meses prófugo de la justicia

La fuga del general (R) Raúl Iturriaga no es la única a la que se han enfrentado la justicia y la policía, ante la postura rebelde adoptada por ex miembros de las Fuerzas Armadas y Carabineros, que se niegan a aceptar las condenas por violaciones de los derechos humanos.

Foto: El mayor (R) Lautaro Castro (61 años) fue trasladado desde Valparaíso al Cuartel Independencia de Investigaciones, en Santiago, pasadas las 16 horas, donde fue interrogado.

La Nación

L. Narváez / J. Rebolledo

La Brigada de Asuntos Especiales y Derechos Humanos (BAE) de la Policía de Investigaciones capturó ayer, en Valparaíso, al mayor (R) de Carabineros Lautaro Castro (61), quien fuera jefe de la tenencia de la policía en Isla de Maipo, al sur de la Región Metropolitana, cuando pocos días después del 11 de septiembre de 1973 ordenó la detención y fusilamiento de 17 campesinos.

Del total de prisioneros 15 fueron asesinados sin ningún tipo de procedimiento legal e inhumados ilegalmente en los hornos de Lonquén. Los otros dos, fueron ejecutados en el puente Naltahua.

REAPERTURA

Antes de asumir como ministra de la Corte Suprema, Margarita Herreros integraba la Corte de Apelaciones de San Miguel. En ese tribunal estaba a cargo de los crímenes cometidos en la localidad rural. Hasta el año pasado, el proceso por las muertes de Lonquén estaba cerrado, por aplicación de la Ley de Amnistía. Sin embargo, la causa por la muerte de los dos campesinos en el puente Naltahua había sido reabierta.

Las víctimas son Juan de Dios Salinas Salinas y Guillermo del Carmen Bustamante Sotelo. Ambos de 29 y 39 años, respectivamente, eran obreros agrícolas y fueron detenidos el 14 de septiembre de 1973 por una patrulla de Carabineros, acompañada por el dueño de los terrenos colindantes que había actuado como delator.

Desde esa fecha en adelante nunca más se supo de su suerte. Sólo se sospecha que fueron enviados al campo de prisioneros del Estadio Nacional o el Estadio Chile y que pueden haber sido enterrados en el Patio 29 del Cementerio General.

Todos los policías que participaron de las detenciones fueron sometidos a proceso el año pasado.

En tanto, pese a que Lautaro Castro -que hace unos años se cambió el nombre a “Marcelo”- declaró en una oportunidad, cuando nuevamente fue requerido para el interrogatorio, el que daría paso a su procesamiento, desapareció sin dejar rastro.

Actualmente, el caso estaba en manos de la ministra de la Corte de San Miguel, Marta Hanke, la que entregó una orden de captura a la BAE.

Tras meses de investigación, en las últimas dos semanas se pudo establecer que estaba oculto en Valparaíso.

Tras pesquisar un total de ocho domicilios, los detectives centraron su atención en uno ubicado en el Cerro Las Mercedes. En ese sector varios vecinos identificaron la fotografía del mayor retirado.

SIN RESISTENCIA

Durante la mañana, un equipo de cuatro detectives solicitó una orden a la jueza para allanar el lugar. En su interior estaba Lautaro Castro, quien no opuso resistencia al arresto. Al momento de su captura estaba acompañado por su esposa, Ana Dipsi, y pese a que sus familiares más cercanos decían desconocer su paradero, inmediatamente comenzaron a llegar al lugar y hacer llamadas telefónicas al lugar.

Al cierre de esta edición, Castro era sometido a un chequeo médico para hoy ser puesto a disposición del tribunal.

El abogado del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, Joseph Bereaud, indicó que la captura de Castro era fundamental para cerrar el sumario e iniciar la etapa de condenas. LN



El caso Lonquén

El descubrimiento de los cuerpos enterrados en Lonquén, en 1978, se transformó en un emblema de la defensa de los derechos humanos y dejó al descubierto la política de Estado impulsada por la dictadura de ocultar los cuerpos de las víctimas.

Pinochet y el resto de los cerebros del régimen militar sabían que el macabro hallazgo de los hornos de Lonquén generaría problemas. De allí que se originara una nueva y siniestra estrategia para ocultar los crímenes cometidos a lo largo del país: la operación “retiro de televisores”. Mediante esta clave, todas las unidades militares se encargaron de ubicar y remover las fosas clandestinas donde habían arrojado los cuerpos de cientos de personas asesinadas. Posteriormente, los restos fueron quemados o lanzados al mar.

Tras la desaparición de los dos campesinos en el puente Naltahua, entre el 7 y 8 de octubre de 1973, los mismos carabineros de Isla de Maipo detuvieron a decenas de campesinos. Quince de ellos sufrieron la represión de los policías, a cargo del entonces teniente Lautaro Castro.

Tras un ir y venir de familiares que nunca encontraron respuesta por la suerte de sus seres queridos, el 1 de diciembre de 1978, la Vicaría de la Solidaridad, presentó ante la Corte Suprema una denuncia por el hallazgo de restos humanos al interior de dos minas de tratamiento de minerales ubicadas en los faldeos de cerros de Lonquén. Los antecedentes pasaron al Juzgado del Letras de Talagante que, mediante un sumario, comprobó la existencia de restos humanos al interior de los hornos. El caso pasó a la justicia militar y el 16 de agosto de 1979, se dictó la sentencia que sobreseyó total y definitivamente a los carabineros procesados en virtud de la Ley de Amnistía. El año pasado el abogado Nelson Caucoto pidió la reapertura del caso y se espera que con la detención de Castro, se sanciones a los también a los demás responsables.

 

 

 

Detienen en Osorno al coronel (r) Rolf Wenderoth

Viernes 29 de Junio de 2007

 Fuente: El Mercurio Online

 Ayer el abogado del ex agente de la Dina dijo desconocer si su cliente seguiría los pasos del fugado general (r) Iturriaga, por lo que la Corte Suprema aceleró el proceso que permitió su detención.

 TEMUCO.- El coronel en retiro Rolf Wenderoth, condenado por el secuestro del militante del MIR, Manuel Cortez Joo, en 1975, fue detenido este viernes en Osorno por efectivos de la Brigada de Asuntos Especiales y Derechos Humanos (Briaes).

Según se informó, el ex oficial será trasladado a Santiago esta tarde donde ingresará al penal Cordillera.

Ayer el abogado Enrique Ibarra, quien representa ante la Justicia al ex agente de la Dina dijo desconocer si su cliente se presentaría a cumplir la condena a 5 años y 1 día que le impuso la Corte Suprema o seguiría los pasos del fugado general (r) Raúl Iturriaga Neumann.

Para que ello no ocurriera, la Corte Suprema aceleró el proceso, envió la causa al tribunal de alzada capitalino que dictó el cúmplase de la sentencia y la remitió al ministro de fuero, Alejandro Solís.

El juez ordenó de inmediato el ingreso del ex uniformado al centro de reclusión, donde por primera vez cumplirá una condena.

Además de este caso, Wenderoth está condenado en primera instancia a 10 años y 1 día de presidio por el secuestro del militante del MIR Julio Flores Pérez. También está procesado en el caso Villa Grimaldi, y en el caso Colonia Dignidad, por el secuestro del Mapu Juan Maino Canales, y del matrimonio de Elizabeth Rekas y Antonio Elizondo.