Centros Chilenos en el Exterior |
http://centroschilenos.blogia.com Bienvenidos al sitio Centros Chilenos en el exterior. Estamos construyendo un espacio para que ustedes puedan mostrar sus actividades culturales y sociales o anunciar la concreción de las mismas. Por favor, envíen sus notas a esta dirección: arischar@yahoo.com.ar. Los saludas cordialmente Arístides Chamorro Rivas.
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1. Cuando ya agoniza octubre, la celeridad de los efectos de la crisis capitalista originada en el corazón del imperialismo se expresa con nitidez brutal en el laboratorio del neoliberalismo. Ya es posible convenir que el origen de la crisis se encuentra en la sobreproducción, la subsecuente baja tendencial de la ganancia para la clase en el poder desde los 70 hasta hoy, que pretendió resolver la búsqueda incesante de la ganancia del capital a través de la financiarización mundial de la economía mediante la especulación y complejos instrumentos de libre tránsito de paquetes de deudas sin respaldo respecto de la denominada economía real. Es decir, la crisis cíclica consustancial al capitalismo, fue construida por la hegemonía paulatina del capital financiero ficticio a nivel planetario, por un lado, y la destrucción y privatización de la propiedad social de los recursos y derechos sociales consagrados en la fase post segunda guerra mundial hasta la medianía de los 70’ del siglo pasado; más la flexibilidad laboral y la precarización estructural de la vida de los trabajadores y el pueblo. La desigualdad social devenida del propio movimiento capitalista es, por tanto, la determinación necesaria para sostener el superbienestar de una minoría corporativa-estatal y militar imperialista y las respectivas burguesías nativas rentistas y dependientes contra los pueblos del mundo. Por otra parte, la inflación está al borde del 10 %; el desempleo supera el 9 % y aumenta tendencialmente. Sobre la creciente cesantía, los sectores más dañados se encuentran en el comercio, la construcción, fuerzas de ventas y servicios bancarios y recientemente, la minería. Asimismo, los salarios nominalmente se han congelado (pero en la realidad económica han bajado); la gente privilegia la compra de alimentos y el pago habitacional. Los servicios básicos acumulan desde enero, un alza de un 28 % (alimentos, combustibles, agua, electricidad, gas, teléfono), lo que corresponde a alrededor de $ 20 mil pesos mensuales más (32 dólares, en un país donde el kilo de pan cuesta casi 2 dólares, y el sueldo mínimo es de poco más de 250 dólares). Pero la liquidez ofrecida por el Estado a los empresarios no se reduce al sector financiero. Al parecer, en países pequeños como Chile, el efecto de la crisis en la economía real impacta con velocidad lumínica. Pese al perjuicio que ha sufrido la industria salmonera producto de la expansión del virus ISA, el sector obtiene más de 2 mil millones de dólares anuales. Sin embargo, el fisco atenderá a los dueños de esa industria con 250 millones de dólares. Como resulta histórico, el Estado, ante una burguesía duramente apremiada, funciona como aval inmejorable para honra del capital y maldición de las grandes mayorías. En un estudio realizado por el prestigioso Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo, CENDA, sus economistas concluyen que “Con los valores del caso mediana, es decir, aquel bajo el cual está el 50% de los afiliados, los resultados son inferiores, puesto que ni hombres ni mujeres logran alcanzar la pensión mínima con sus propios recursos, ni tampoco la garantía de ella, puesto que no alcanzan las cotizaciones requeridas. En el caso de los cotizantes, las densidades medianas permiten alcanzar la garantía de pensión mínima, pero el capital acumulado no les permite superarlas. Las tasas de reemplazo son muy bajas, con pensiones que en todos los casos resultan inferiores a la mitad, y son inferiores a la tercera parte de la remuneración actual”, y agregan que “la mitad de los cotizantes no logrará superar la pensión mínima y deberá depender de la garantía estatal. Es decir, en definitiva, menos de la mitad de los cotizantes, que equivalen a menos de un tercio de los afiliados, logrará beneficios del sistema que excedan la garantía estatal de pensión mínima, y más de la mitad de los afiliados quedará con la pensión mínima”. El impacto en Chile provocado por la reciente estatización de las AFJP’s argentinas, junto a las protestas de sectores sindicales ante las multimillonarias pérdidas de los ahorros previsionales, gatilló una reunión altamente mediática entre el gobierno y el Presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, Arturo Martínez, el 22 de octubre. En la ocasión, la Presidenta Bachelet hizo un llamado “especial” a los empresarios a “actuar con sensibilidad, con responsabilidad social” ante la crisis, como si las motivaciones aparentes y de fondo de los patrones estuvieran asociadas a una ética distinta que la ganancia, la acumulación, la explotación y el beneficio inmediato y privado de capitales. Por su lado y en la vereda antagónica respecto de los intereses de los trabajadores y el pueblo, Arturo Martínez, Presidente de la CUT y verdadero funcionario gubernamental digitado por el Presidente del Partido Socialista, Camilo Escalona, junto al ministro de Hacienda, Andrés Velasco (reconocido y aplaudido neoliberal por los propios líderes empresariales del país), se manifestó contrario a estatizar los fondos previsionales, como se hizo en Argentina, y aprobó la decisión de la Mandataria de crear una AFP estatal. El contenido especulativo, anti-solidario y genéticamente neoliberal de las AFP no modifica su naturaleza con la creación de una administradora estatal. Sus fundamentos permanecen inmaculados. Lo que cambia es la ilusión mítica de que el Estado, por sus supuestas fortalezas (que hasta el momento, sólo han servido para salvar a los patrones que buscan socializar sus pérdidas) puede ser mejor que una AFP privada. Bajo el capitalismo extremista reinante en Chile desde Pinochet a Bachelet, los ahorros del trabajo de los casi 7 millones de asalariados chilenos (si se cambiaran completamente a la eventual AFP del Estado) ¿No podrían ir a parar a las arcas empresariales, y no podrían sostener sus riesgos especulativos sin ningún marco regulatorio siquiera balbuceado desde La Moneda, y en conocimiento del contenido subordinado a la patronal de los gobiernos de turno, con unas gotas de agravantes ante la posibilidad de que triunfe la derecha histórica a fines de 2009? En la Democracia Cristiana, Frei Ruiz Tagle apura su campaña con furor, todavía, ante la indiferencia nacional. Soledad Alvear hace otro tanto con un relativo y coyuntural mejor ver, pero siempre muy por debajo de otros pre candidatos. En los últimos días, el pre candidato de la derecha histórica, Sebastián Piñera, ha publicitado su intención de “ampliar el arco político de la Alianza” a través de posibles convenios con el dueño de Chile Primero, Fernando Flores (que en su juventud fue ministro del doctor Salvador Allende). Otro tanto ha tratado de hacer con el PRI de Adolfo Zaldívar (escindido de la DC); sin embargo, Zaldívar se ha atrincherado en una suerte de “extremismo” de centro, donde acusa a la Alianza por Chile y a la Concertación de “más de lo mismo”). Lo que ocurre es que Adolfo Zaldívar quiere ser candidato presidencial, y Piñera lo enluta sobradamente. Asimismo, sectores de la UDI y la prensa concertacionista tratan de levantar la pre candidatura de la senadora Evelyn Mattei, hecho que empañaría la unidad hasta ahora expresada por el sector y que ha sido, acaso, su principal fortaleza. Falta un poco de tiempo para este preparado derechista difícil de tragar. Por su lado, la dirección de la izquierda tradicional profundiza sus lazos con la Concertación. A través del acuerdo por omisión, votos cruzados, vocales comunes para las elecciones municipales, críticas descafeinadas y paralizantes ante los desaciertos gubernamentales, lentamente los rostros dirigentes de la izquierda tradicional van volviéndose parte del paisaje mediático asociado a la Concertación. Es su camino y tendrán sus razones. Con modestia, nada más vale recordar lo ocurrido con la izquierda española, francesa e italiana cuando, producto de pragmatismos cortoplacistas, fue mimetizándose con el llamado centro “socialdemócrata”. Siempre sobre la mesa está el riego de que la táctica se convierta, a través de procesos complejos, en la estrategia. |
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