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Centros Chilenos en el Exterior

Opinión

2010, El verdadero escenario

Por Roberto Tello (Argentina)

Un nuevo triunfo de la concertación, parece ser el único resultado que arroje el nuevo proceso electoral de fines de 2009. La poderosa maquinaria que domina el escenario político chileno desde hace 20 años, se encuentra nuevamente sin rivales que le disputen su hegemónico reinado. La triunfal aparición de Marco Enriques Ominami, como parte de la entente concertacionista, refuerza aun más la certeza sobre el resultado de la elección,  solo dos cosas quedan por dilucidar a este respecto; la primera es, si Enriques Ominami será capaz de mantenerse sobre su ego y continuar la farsa que le han montado, al colocarlo como la tercera opción; es decir, como el manto con el que la derecha, toda, pretende tapar la participación, del resto de los candidatos de izquierda, que juntos pueden llegar a sumar hasta un 15% de adhesiones o mas, dependiendo claro esta, de factores diversos que gravitan sobre este proceso electoral y sus resultados.

 El corsé institucional, funciona con un 100% de eficacia, y su mayor fortaleza radica en el  consecuente accionar de sus componentes; la fidelidad a los postulados de la superestructura institucional, garantizan su estabilidad a pesar de la podredumbre que existe en su interior, que motoriza un desgaste tentador para ser explotado políticamente. Otro factor de jerarquía que posibilita  este éxito, lo constituye la ralentización de los factores que enfrentan al modelo con la perspectiva de destruirlo y que constituyen la única posibilidad cierta de ponerle fin al reinado de la época mas infame que azota a Chile, desde la caída del gobierno democrático de  Salvador Allende. Esta misma realidad, deja al descubierto la incipiente construcción por izquierda de una alternativa que supere a la concertacion; izquierda que a aceptado el desafió de jugar dentro del marco de este corsé, con una visión corto placista, sin importar que todo el esfuerzo puesto en esta participación, sea capitalizado por las derechas concertadas, quienes han levantado un montaje escénico contra la denunciada exclusión, mostrando una primera fase de la campaña electoral con casi una docena de candidatos a la presidencia; hasta la ciudadana Pamela Jiles se animo a los intentos por capitalizar la descomposición concertacionista, aunque esta, ni siquiera tuviera partido con que competir.

Tanto los dos partidos de la derecha, como los cuatro concertados, tienen claro que no existe una oposición al modelo que ellos regentean desde hace 20 años, que ponga en peligro, su hasta ahora, hegemónico reinado. Incluso se han visto artilugios estratégicos que apuntan a desgastar desde lo psicológico a los ya, testimoniales candidatos de la paupérrima oposición política. No existe una construcción política anterior al periodo electoral, por parte de los candidatos de la izquierda electoral, que tuviera como objetivo presentarse a esta elección a disputar con cierto decoro los espacios de poder que ofrece el desgastado stablishment político. El repentino auge por candidatearse, proviene de aquellos numerosos defectos que la crítica observa como vehículos de la debacle concertacionista, sumados al descalabro de la economía mundial que los oráculos de la economía tanto criolla como internacional vaticinaban como la catástrofe que pondría fin al modelo neoliberal chileno; para muchos, el cambio se daría casi como por decantación.

Sin negar la crisis y su potencialidad, lo que queda claro es que sin construcción política los cambios revolucionarios que Chile necesita han de esperar por lo menos otra elección más. La creación de una corriente política que elabore un programa de cambios estructurales en chile, cuenta hoy con todas las posibilidades de constituirse si quienes se lo proponen se animan a mirar hacia los sectores populares que históricamente han actuado como el motor de los cambios sociales; los trabajadores chilenos, y con esta fuerza organizada, darle los primeros empellones a los concertados, que puede significar la huida, de unos cuantos impostores que nutren su valentía precisamente con la debilidad de los sectores populares desorganizados. La situación del PS chileno es demostrativa del inicio de un proceso que refuerzan las posibilidades de concretar un encuentro entre aquellos cuadros que salieron de la estructura partidaria con el claro propósito de enfrentar al modelo sin tranzar con los viejos mecanismos de la política copular o elitista, que propone curar al enfermo con placevos, cuando este requiere de cirugía. El PS chileno, tiene medio comité central fuera de la estructura y otra parte importante de este, oteando el desarrollo de la crisis interna y esperando el resultado del candidato que curiosamente representa a los excluidos por contagio, además de tener un número importante de seguidores - que todavía no se contagian - y mantienen todo su cuerpo en la estructura que dicen van a combatir

Cualquiera sea el ritmo de la crisis internacional y sus repercusiones al interior de Chile, el descontento ira en aumento, por mas bonos solidarios que el gobierno eché a rodar para captar las simpatías de los sectores mas atrasados de la sociedad chilena, cautivos perpetuos del sistema capitalista. Frente a la demagogia de esta política del oficialismo, la izquierda responde con más organización, que incluye a estos sectores mas rezagados y mas expuestos a las trampas electorales de la burguesía nativa. La creación de nuevos espacios de participación ciudadana que alientan la perspectiva del CAMBIO y colocan a este en el orden del día de las necesidades del pueblo chileno, por fuera de los intereses electoralistas, obligando incluso a la presidenta a reorientar el significado que a tomado esta consigna de CAMBIO, usada por  casi todos los candidatos y que ella prefiere -con mucha razón- denominar "continuidad" demostrando que es la única persona de la corporación política que tiene verdadero sentido de sobrevivencia

Mientras se resuelve la "Operación Omíname" con el  que las derechas, pretenden tapar al resto de los contendientes, contener el voto castigo y de paso instalar el icono convencional que reencante nuevamente a los jóvenes y los haga participar del nuevo show electoral. Freí, con el apoyo de la iglesia católica, ha dado el primer paso para explotar esta veta que hasta ahora se encuentraba inexplorada y a la que Marcos Omínami le pone su mejor cara y como buen revolucionario, espera a que papito le convenza a los gerontes concertacionistas de que el, es el mejor candidato para dirigir la renovación del desvencijado cachivache en el que se convirtió su espacio político. Mientras el show electoral sigue su curso y los medios periodísticos fogonean el espectáculo, mostrando la felicidad de Piñera que da por descontado el triunfo de la derecha, que se viene orquestando sin muchos tapujos, por las propias huestes de Michelle Bachelet. Las fuerzas populares marchan lenta, pero inexorablemente, hacia el terreno propuesto por la burguesía chilena para dirimir la tensión social existente. La avanzada diplomática encabezada por la izquierda electoral, que se nutre de este mismo campo popular, será solo una presencia testimonial y no abrirá ninguna alameda, si no cuenta con la fuerza, de los verdaderos excluidos, los trabajadores chilenos.

Como en los personajes de la novela de shakespeare "La tempestad"  concluidas  las elecciones; Caliban, el monstruo de mil cabezas y aliento fétido, ira por el trono de prospero; la pregunta es ¿que carajos planea Ariel?

 

 

ESTADO - MERCADO-DEMOCRACIA

Por Dr. Ariel Ulloa Azócar

La crisis económica mundial, la más grave que ha golpeado al mundo después de la Gran depresión de 1929, ha puesto en la agenda  mundial el  debate acerca del papel del Estado en la la conducción y regulación de la economía. La mayoría de  los economistas coinciden en que la crisis ha puesto en evidencia que la "mano invisible del mercado" no asegura   que la economía de un país funcione con absoluta transparencia, menos aun asegura la equidad en  la distribución de los bienes. También ha quedado demostrado, que  los mecanismos de autorregulación no funcionan de manera automática de acuerdo a la ley de la oferta y la demanda. Por el contrario, el modelo económico mundial ultraliberal- llámese neoliberalismo , reganismo, thatcherismo o  tercera vía-, lo que si  asegura es la impunidad para los especuladores que con sus manejos bursátiles y financieros irresponsables  llevaron al mundo a la crisis. En el caso de Chile, su representante mas genuino, pretende incluso ser Presidente.

 En los países de economías pequeñas-caso de Chile- el modelo ultraliberal facilita, y es inevitable, la formación de monopolios, como  única manera de acrecentar y asegurar las ganancias para  quienes los controlan. La colusión de las redes farmacéuticas es un caso  emblemático, pero evidentemente no es el único. Este tipo de cartel existe y desde hace mucho tiempo, entre las ISAPRES, AFP, bancos, retail, etc. Esta es una externalidad lógica del sistema de libre mercado salvaje imperante en nuestro país que cuenta, no nos olvidemos,  con el marco legal protector de la Constitución de 1980. Esta Constitución, denominada "neoliberal"-en oposición a las anteriores "republicanas"- por el constitucionalista don Pablo Ruiz Tagle,  se encargó de atar de manos a un Estado que desde la Independencia se había caracterizado por su fortaleza y preminencia, especialmente en el campo de la regulación de la economía. Fue ese Estado, dotado de un fuerte contenido republicano, el que fue destruido hasta sus cimientos por el golpe de estado de 1973.

El G20, reunido recientemente en Londres lo ha dicho claramente ..."Los grandes fallos en el sector financiero y en la regulación y la supervisión financieras fueron causas fundamentales en la crisis. La confianza  no se recuperará hasta que no reconstruyamos la confianza en nuestro sistema financiero. Tomaremos medidas para crear un marco supervisor y regulador más fuerte y globalmente más coherente para el futuro sector financiero, que apoye un crecimiento mundial sostenible y cubra las necesidades de empresas y ciudadanos". Y agrega... "El fortalecimiento de la regulación y de la supervisión debe promover el decoro, la integridad y la transparencia".  En el caso de nuestro país, no creo que exista algo más  poco decoroso y escasamente transparente que la formación de ciertas  grandes fortunas acumuladas en escasos años  mediante la especulación en  bolsa, la formación de carteles y la concentración monopólica de la riqueza.

La opinión pública, lo revelan encuestas, piensa que la situación de indefensión en que los consumidores se encuentran frente a los grandes monopolios y sus abusos, solamente puede ser remediado por el Estado. Sin embargo, la gente debe saber que para que ello suceda, es necesaria una reformulación profunda del modelo político y económico imperante. Necesitamos un  Estado con poderes suficientes para regular la economía y el sistema financiero, controlar el crecimiento desmesurado de algunas ciudades, asegurar la salud y la educación para todos los ciudadanos, proteger a los más vulnerables y con capacidades legales que le permitan  contribuir de manera efectiva a una distribución más  equitativa de la riqueza.

Pero seamos serios. La historia ha demostrado que tampoco los Estados omnipotentes no han sido capaces de resolver  todos los problemas de un país. No se trata entonces de pasar de un sistema en que TODO se entrega a las fuerzas del mercado, a otro en que TODO pasa por los designios del Estado. Es necesario entonces encontrar el justo equilibrio entre el mercado como eficiente asignador de recursos y el estado regulador y justo. Pero además, no debemos olvidar que a esta ecuación es necesario sumar el factor DEMOCRACIA.  

La crisis ha conducido a los que deciden en el mundo de hoy a un proceso de búsqueda del justo equilibrio en la ecuación, ESTADO-MERCADO-DEMOCRACIA.

Es esto lo que  debiera estar en el centro del debate presidencial y no la agresión pequeña o las acusaciones irresponsables.

 

 

Chile en estado de impunidad

Por Juan Pablo Cárdenas (Chile)                    

Sábado, 02 de mayo de 2009            

La impunidad recorre la historia de Chile. Desde pequeños se nos insta a reconocer como fundadores y héroes a quienes hoy seguramente serían perseguidos por sus crímenes de lesa humanidad y por la forma arbitraria en que ejercieron dominio y gobierno. La colonización de nuestro continente tiene base en la guerra despiadada, el genocidio y en el más inicuo enseñoramiento sobre la tierra, el mar y riquezas del subsuelo. Aunque descendemos de los Cortés, Pizarro, Valdivia y otros, es imposible soslayar que la fama de sus nombres tiene sustento en el horror que sus huestes sembraron en todo el Nuevo Mundo, exterminando a más del 80 por ciento de los habitantes originarios e imponiendo un sistema que negaba la dignidad de los indios e incluso limitaba drásticamente los derechos humanos de los propios mestizos. Grandes parques, avenidas y ciudades llevan, hasta hoy, el nombre de esos feroces gobernadores que vinieron a "hacerse la América" y que para tal propósito manipularon, incluso, el mensaje liberador de la fe que venían a extender.

Tres siglos de conquista y otros dos de legado despótico y, ahora, de reconquista. Un hermoso y heroico proceso de Emancipación que derivara en regímenes autoritarios y excluyentes también sacralizados por los historiadores y la impunidad fragrante. Conservadores y rupturistas servidos por ejércitos e ideologías que ampararon y alentaron la represión, las guerras fratricidas y la instalación de un orden intrínsecamente perverso, en que el trabajo y los trabajadores son sometidos al imperio del capital y las oligarquías. Donde las leyes y los estados se someten al mercado y al capitalismo más salvaje. ¡Qué duda cabe: el sueño de Bolívar, Sucre y San Martín traicionado por los Portales, Alessandri y otros autócratas que hicieron del republicanismo un estado acotado y policial y, de las ideas revolucionarias, sectarismos y prácticas dictatoriales!

Próximos a celebrar el bicentenario de nuestra independencia de España, seguimos dominados por intereses colonizadores que controlan la banca, nuestros servicios básicos y más del 70 por ciento de todos nuestros manantiales y fuentes de energía eléctrica.

Horrendos episodios como el de Santa María de Iquique en que, apenas después de 100 años, empezamos a descubrir en el número de mineros, mujeres y niños acribillados en un día de ira gubernamental. Más de tres mil víctimas de la metralla de aquellos "valientes soldados", aludidos tan marcialmente por nuestro Himno Nacional y que en América Latina ningún otro ejército podría competirles en el número de civiles inermes que han ultimado, torturado y encarcelado. Siempre más efectivos en la guerra interna que en enfrentamiento con enemigos foráneos. A pesar de la enorme tajada de territorio que agregaron a nuestro dominio, acicateados por los intereses extranjeros que ayer, tal como hoy, se negaron a pagar un justo royalty a quienes tenían inobjetable soberanía en el desierto.

Toda una historia de atropellos que explican y se alimentan en el enorme influjo que ejercen en nuestra población los políticos autócratas y soberbios. Esos "primeros mandones" que suelen llamarse mandatarios. Que se reconocen como parte de una "clase política" y que -traicionando la democracia que juraron reconstruir- medran en la exclusión y en el binominalismo parlamentario. Sin el más mínimo interés en que crezca el número de ciudadanos y la práctica del sufragio libre e informado. Gobierno, Parlamento y Poder Judicial que actuaron de consuno para liberar a Pinochet de la justicia universal y, después de 20 años de post dictadura, mantienen las leyes de impunidad y prescripción para los crímenes del régimen castrense. Renuentes, todavía, a reconocer jurisprudencia al Tribunal Penal Internacional, como lo han hecho tantas naciones y regímenes de la más distinta inspiración.

Reconozcámoslo con franqueza: estamos en manos de un puñado de gobernantes y presuntos opositores que, con unas pocas excepciones, están complacidos con la Constitución remozada del año 80 y con el sistema político electoral que les permite perpetuarse en sus cargos, así como garantizarse impunidad en sus despropósitos. Un sistema de representación cupular tan rígido que en las postrimerías de un tiempo de abusos y decepciones tienta todavía a ciertos sectores excluidos del sistema a recoger migajas de representación. Aceptando una negociación que ha roto todas las normas de debido decoro político y en la que se ha pasado por alto la digna historia de sus organizaciones. En la burla completa del testimonio de los fundadores y mártires de la justicia social y de la democracia efectiva.

¡Cómo no compadecerse de los atropellos cometidos incesantemente en nuestra historia contra nuestros pueblos fundacionales! Con los mismos métodos y argumentos con los que se segregó al pueblo mapuche, se le aisló en "reducciones" y se consumó el borrón cultural de otras identidades nortinas, costeras y australes, se aplica hoy la Ley Antiterrorista, se recurre a testigos ocultos y se ejerce el más violento acoso policial a quienes luchan por recuperar sus tierras expoliadas. Claro: en el propósito de "pacificar la Araucanía", hay latifundistas que son expropiados, pero siempre muy bien indemnizados por renunciar a lo que antes se robaron. Recurriendo a las consabidas prácticas de correr los cercos e inscribir como bienes raíces propios pertenencias ajenas con la complicidad de las instituciones del Estado que, en estos casos, funcionan expedita y, también, impunemente.

Días atrás, una alta autoridad del Gobierno celebraba como un hito histórico la idea de legislar a favor del reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas. Trámite que completa 18 años de discusión en el Congreso Nacional y camino a celebrar el bicentenario de nuestra independencia. Reconocimiento, por lo demás, que puede ser obvio y de tan poca valía como consignar que la población chilena está compuesta por hombres y mujeres, nortinos y sureños; niños, adultos y ancianos.

En la enorme denegación de justicia que sufren los sectores más pobres e indefensos, hoy es la Corte Interamericana de Derechos Humanos la que constata la forma en que nuestros tribunales desdeñan las demandas de las personas más modestas. Así lo develan al acoger a tramitación causas cerradas o falladas vergonzosamente en Chile a favor del estado o de las instituciones y personas que alimentan la prevaricación de los jueces. Como aquellos consorcios de empresarios, lobistas y políticos que se proponen alterar el curso de los ríos, irrumpir en nuestras nieves eternas, astillar los bosques y envenenar nuestros santuarios de la naturaleza. Sin miramiento alguno por la calidad de vida de los demás y con absoluto desprecio por la flora y fauna de nuestros frágiles ecosistemas.

Vivimos en un estado de impunidad que hoy es el caldo de cultivo de la corrupción política. El que se asumía como uno de los países menos poseído por los delitos de estafa y malversación de recursos públicos, hoy se integra a la nómina de naciones infectada de operadores políticos en la administración del Estado. Políticos enriquecidos en el ejercicio de sus cargos y el tráfico de influencias, empresarios favorecidos por los burócratas y funcionarios públicos sobornados por éstos. Dineros destinados a generar mano de obra o a fomentar el deporte que van a engrosar las finanzas de los partidos y las campañas electorales. Enormes y millonarias inversiones en carreteras y diversas obras de infraestructura que se desmoronan por la fragilidad criminal de su construcción. Un puente nuevo que colapsa en menos de cinco años, mientras uno más que centenario debe ser derrumbado por dos poderosas detonaciones. Un bochornoso incidente que dejó en evidencia que en el pasado había mucho más probidad a la hora de "hacer patria" en el legado de colosales obras que soportaron todos los embates de nuestro telúrico territorio.

La post dictadura no inició proceso alguno para recuperar los bienes confiscados al estado y a todos los chilenos por los militares. Yacimientos, empresas públicas y toda suerte de propiedades y concesiones vendidas a precio vil. Delitos impunes que amparan los asaltos actuales a las bóvedas fiscales. Ladrones de cuello y corbata de ayer que contemporizan con los asaltantes de hoy, se reconocen en las fotos de la vida social de los periódicos, emprenden negocios conjuntos y hasta llegan a militar en los mismos partidos o directivas patronales, entidades en las que ya no existen demasiadas diferencias. Rabiosos jacobinos del pasado que ahora integran directorios de bancos; voraces pirañas que después de henchirse se acuerdan de Dios y del prójimo en ciertas sociedades de beneficencia que los acogen siempre tan con "cristiana" resignación.

La "libertad de mercado "devenida en la colusión más escandalosa de las empresas para convenir los precios de fármacos esenciales para los tratamientos de enfermedades severas. Laboratorios extranjeros que delinquen en conjunto con las cadenas de farmacias inspiradas en lo que es el alma del modelo económico que nos rige. Es decir la usura: la misma que practican también los bancos y otras entidades que arrojan en sus filiales en Chile los más altos índices de utilidades. Políticas de "desregulación" que arrasan con los planos "reguladores" de las municipalidades, las áreas verdes y nuestro patrimonio urbano. Pavorosa colusión practicada por los supermercados y que llega a emularse hasta en los vendedores de las ferias libres. A la hora, por ejemplo, de fijar los precios de los pescados y mariscos que se consumen tradicionalmente en Semana Santa.

Despenalización durante el Gobierno de Ricardo Lagos para los ejecutivos de empresas que atenten contra la libre competencia, un verdadero salvoconducto para que éstos fijen en conjunto los precios y arriesguen sólo multas fiscales que nunca alcanzarán los montos defraudados al bolsillo de todos los chilenos. Universidades, también, en estado de colusión para fijar sus aranceles y hacer pingües negocios a pesar de que la Ley las define como entidades "sin fines de lucro". Una usura que queda en evidencia cuando éstas son transadas en el mercado y aparecen sus benefactores y patronos más empinados.

Un estado de impunidad que nos ha llevado a ser una de las naciones más desiguales de la Tierra. En que un puñado de chilenos, que representa menos de 10 por ciento de la población, tiene el mismo ingreso que se reparte el otro 90. Educación diferenciada para pobres y ricos y paulatina renuncia del estado a velar por una educación más igualitaria. Menos del 3 por ciento del producto interno bruto dedicado a la que se estima como la actividad que más puede colaborar al progreso social y a la justicia distributiva, cuando se gastan ingentes recursos en adquirir mortíferos aviones de guerra y financiar el reajuste especial a los sueldos de las Fuerzas Armadas y policías. Leyes, por lo demás, que se despachan en el Congreso a la velocidad de un misil y en el más amplio consenso político. En contraste severo, por ejemplo, con la larga y dura movilización y negociación en que los empleados públicos obtuvieron un reajuste de sueldos y salarios equiparable apenas al alza del costo de la vida. Más cárceles, soldados y policías dispuestos a combatir la delincuencia y la subversión. Sin asumir que es en esta situación de injusticia social, de sordidez poblacional, donde cunde el delito organizado. Porque demostrado está que es la grosera inequidad, más que la pobreza extendida, la causa principal de la violencia y la criminalidad.

También nuestro país se ufanaba que el narcotráfico y el consumo de estupefacientes eran una lacra de los otros, una realidad ajena a la nuestra. Sin embargo, fue aquí donde se instalaron Amado Carrillo y sus secuaces y desde donde huyeron todos después de que se supo la muerte de su capo máximo. Una operación que coludió a autoridades políticas, policías, estudios de abogados, empresas, diplomáticos y otros interesados en darles cobertura legal y seguridad a los integrantes del Cartel de Juárez. En garantizarle el mejor pasar a quien llegó a ser uno de los más poderosos multimillonarios del mundo. Un episodio que permanece en la más completa impunidad, aunque existen denuncias al respecto y presunciones fundadas que se podría tratar de uno de los sucesos más escandalosos de nuestra pretendida democracia. Donde podría descubrirse, además, el origen de una buena parte de los recursos para financiar la política. Tampoco éramos corredor de la droga hasta que se descubren voluminosos cargamentos de efedrina destinados al norte del continente y, por supuesto, al creciente consumo y micro tráfico nacional.

Todo ocurre gracias a la impunidad legal y moral, pero se explica mucho en la complicidad de los medios de comunicación. La existencia del periodismo libre y digno es una condición fundamental de la democracia y la posibilidad de un verdadero ejercicio de la soberanía popular. Mucho más que los tribunales, son los medios los que primero advierten la corrupción de las autoridades, la desidia de las instituciones y el clamor de justicia de los pueblos. Comunicadores, periodistas y artistas son muy habitualmente los primeros en romper el bloqueo informativo impuesto por los regímenes opresivos. Lo que, por cierto, sucedió durante el fascismo y el estalinismo y aquí, en nuestro país, cuando un conjunto de publicaciones escritas sortearon la censura oficial, se arriesgaron y sembraron la movilización social y las jornadas de protesta que hicieron temblar al régimen de Pinochet. Hasta que, finalmente, los arreglos cupulares le salvaron la vida a su legado y negociaron un a transición interminable y, hoy, definitivamente traicionada.

La principal misión del periodismo es sembrar las ideas del cambio, crear conciencia y romper todas las cadenas que oprimen al ser humano y a los pueblos de la Tierra. Liberarlo de la ignorancia, del hambre y la exclusión. El periodismo democrático, sin duda, no es el que se conforma con el orden establecido, sino el que se revela ante las normas del derecho y la impunidad que favorecen la injusticia y la desigualdad que siguen siendo escandalosas en un país que prefiere guardar su dinero antes de invertirlo en progreso y equidad. Que se vale del trabajo mal remunerado para darle "competitividad" a sus exportaciones y que a la hora de una crisis financiera mundial sale al rescate primero a los bancos que de los deudores hipotecarios. Así como que subsidia primero el sueldo que los empresarios deben pagar a sus trabajadores, antes que invertir en industrias y actividades que generen riqueza, independencia económica y salarios dignos.

El estado de impunidad que vive Chile tiene explicación en la pavorosa concentración informativa alentada por los gobiernos post pinochetistas. Ya se ha denunciado la colusión política que puso en práctica la política de exterminio de los medios disidentes de la dictadura. Una denuncia ciudadana ante el Tribunal de Libre Competencia ha dejado en evidencia la forma en que el Ejecutivo favorece con la publicidad estatal a un puñado de medios a cambio de tribuna, oposición discreta y, en algunos casos, el ocultamiento de graves delitos contra la probidad. Para colmo, en los dos últimos años toma posesión de más de la mitad de las radios nacionales otra empresa española; un consorcio que paga millones de más por un negocio de muy improbable factibilidad, pero que le da un poder enorme para defender a las inversiones de la reconquista hispana en los sectores más estratégicos de nuestra plataforma productiva y energética. Ahora que ya surge el clamor por renacionalizar el cobre y las empresas que lucran de los servicios básicos de nuestra población.

Como se sabe, en una de sus más audaces intuiciones, los líderes de la transición negociada prefirieron entenderse con la prensa adicta y cómplice de tantos crímenes que dejar correr aquellos medios que los vigilarían y les demandarían en cumplimiento de sus promesas. Un acuerdo a favor de la impunidad sobre los delitos del pasado, incluyendo los de lesa humanidad, a cambio una oposición discreta en relación, incluso, de los episodios de represión y corrupción de los últimos años. Como la forma en que se ignoró que una organización ilícita conocida como "la Oficina" organizara emboscadas e hiciera desaparecer dirigentes y organizaciones rebeldes con los mismos métodos utilizados por la DINA o la CNI. Como en la colusión mediática que operó la entente política de dirigentes de la UDI y el ministro del Interior para salvar al Gobierno de Lagos del descubrimiento en el pago de sobresueldos a los ministros y de tantos otros escandalosos ilícitos que lo tuvieron pendiente de un hilo y de los cuales todavía esperamos resoluciones judiciales.

Hoy se legisla para hacer automática la inscripción y voluntario el sufragio sobre todo en el temor de que los jóvenes se "vayan por la libre" y el descontento del pueblo estalle y desarrolle sus propias organizaciones y formas de lucha más radicales "No vaya a ser cosa que los jóvenes se movilicen, levanten sus líderes y nos desplacen de la inmensa ubre que todavía nos proporciona nutritivo brebaje fiscal". "Si se hace estrictamente necesario, abrámosle algunos cupos a los bullangueros antes que desafíen el sistema y convoquen a aquellas movilizaciones sociales que se sabe son las únicas que provocan los cambios". "Mejorémosle los sueldos y entreguémosle más juguetes de guerra a los soldados para comprar su docilidad y permitámosle, de paso, que negocien la compra de armas con suculentas coimas". "Promovamos, también, que los principales dirigentes sindicales lleguen al Parlamento y se apoltronen en sus dietas y granjerías". "Tirémosle

algunos pesos al mundo de la cultura para aplacar la su intrínseca rebeldía y convertir, de paso, a algunos actores y gente del espectáculo en diputados... Aunque después devengan en díscolos".

¡Qué duda cabe que la impunidad ha enhebrado nuestra historia! Por algo se nos señala siempre la inconveniencia de mirar atrás y se nos insta a poner la vista en el futuro. En la pretensión de reconciliar lo que nunca estuvo conciliado se erigen, otra vez, los primeros monumentos y memoriales para los que sepultaron nuestra última república, derramaron la sangre de los pobres y dignos, ahogaron las ilusiones de justicia social... Y nos legaron las normas de su propias impunidad.                      

 

LA HORA DE LA IRRUPCIÓN DE LA IZQUIERDA ANTICAPITALISTA EN CHILE

LA HORA DE LA IRRUPCIÓN DE LA IZQUIERDA ANTICAPITALISTA EN CHILE

1. Roxana Miranda es dirigenta de pobres de una agrupación que lucha audaz, incansable y añosamente por obtener una casa. La organización es ANDHA Chile a Luchar y reúne a miles de deudores habitacionales. No quieren las casas gratis. Quieren pagar un precio justo. Sin embargo, la especulación inmobiliaria y financiera les impone pagar sus viviendas 4 o 5 veces más de lo que valen. Hace unos días con el fin de visibilizar sus demandas, los deudores se subieron a una grúa en el centro de Santiago. En medio de los arrestos habituales de fuerzas especiales de carabineros por la acción de propaganda, Roxana Miranda afirmó “que la Presidenta (Bachelet) se cuide”. Muchas veces los deudores han marchado hasta la propia casa de la Mandataria a presentar sus reivindicaciones. Nunca han golpeado a nadie y se organizan abiertamente. Tras los dichos de Roxana, la Fiscalía Centro Norte la formalizó por amenazas en contra de la Presidenta. El gobierno castiga implacablemente no sólo la protesta de los pobres y los trabajadores, sino que ahora también la indignación verbalizada. Quieren que todos enmudezcan mansamente ante la mala vida. La paranoia gubernamental también es un signo de descomposición de la componenda transitoriamente en el Ejecutivo.

2. Cuando ya hay más de un millón de desempleados en Chile producto de la crisis capitalista –mucho más que los trabajadores organizados sindicalmente con capacidad de negociar en forma colectiva-, el derechista Instituto Libertad y Desarrollo evacuó un informe donde revela que hay un 42 % de asalariados que temen perder su empleo a marzo de 2009, casi un 10 % más que en el mismo mes de 2008. Según el colosal complejo bancario inversionista de EEUU, JP Morgan, Chile sería el tercer país de Latinoamérica más afectado por la crisis mundial, y estaría dentro del listado de las 15 economías más dañadas del planeta. Por su parte, el comercio criollo, a marzo de 2009, se ha contraído un 4,4 %, completando 9 meses a la baja. El presidente de la patronal Cámara Nacional de Comercio, Carlos Jorquiera, señaló que “Cuando hay bajas consistentes en la actividad comercial desde fines de septiembre (2008) hablamos, técnicamente, de una recesión.” Los alimentos perecibles y de supermercados se contrajeron en marzo un 12,6 % y un 8,1 %, negativamente, a marzo de 2009. Jorquiera dijo que en invierno “Creemos que va a aumentar el desempleo y seguiremos con las cifras de contracción.” La realización del valor de la mercancía se produce en su fase final, en el consumo. El retroceso sustantivo del consumo –subconsumo- profundiza el estancamiento del movimiento del capital. Se amontonan productos en las bodegas y, por tanto, se irrealiza su ciclo valórico que redunda en una merma en la ganancia. Si no se vende, la producción y las importaciones destinadas al mercado interno ralentizan sus motores. Chile está muy lejos de tocar fondo en lo que a efectos trágicos de la crisis económica compete. Mientras tanto, la banca continúa poniendo condiciones y restricciones leoninas para dotar de crédito a las personas y las pequeñas, medianas, e incluso grandes empresas (como la industria del salmón), pese a bajar los intereses meridianamente como reflejo obligado de la baja de tasas del Banco Central. La crisis multidimensional de un capitalismo en su estadio crepuscular, sin embargo, puede reinventarse a costa de la destrucción de fuerzas productivas y la intensificación de la explotación. La debacle de la civilización capitalista no es fatal y su otoño logrará prolongarse tanto como tarden en recomponerse las fuerzas sociales de los trabajadores y el pueblo para librar batallas sostenidas, frecuentes, crecientes y de signo anticapitalista. Eso lo sabe perfectamente la minoría enemiga de los intereses del pueblo trabajador.

3. El automovimiento del capital y su carrera ciega por la utilidad, como una ley metálica, en el actual período se caracteriza por la concentración oligopólica de los medios de reproducción de la vida y el resultado de una sociedad cada vez más desigual en Chile. El escándalo de la colusión de los precios de los medicamentos organizada por las tres cadenas farmacéuticas que controlan el mercado nacional es sólo un botón de muestra. Un 80 % de los chilenos viaja en LAN; un 60 % compra combustible en las bencineras de Copec. La mitad de la población consume pastas Carozzi, y el 50 % de las colocaciones en la banca están en el Santander, el Banco de Chile y el Banco de Crédito e Inversiones. Un 40 % de quienes emplean teléfono celular lo hacen con planes de Movistar, y un 40 % tiene un celular de Entel PCS; y casi un 40 % usa la electricidad producida por la empresa española Endesa. El Estado de Chile es un auténtico paraíso para la tendencia monopólica que conduce la economía mundial. En torno a los gigantescos oligopolios se organiza el enjambre de los pequeños productores, proveedores, comercio minorista (poniendo a un lado a las cadenas de supermercados, donde Wal Mart, luego de la compra del 75 % de D & S, planea una ofensiva incluso transfronteriza, e incursiones en la venta de crédito), condenados a los precios irrisorios por sus servicios y productos impuestos por las mega corporaciones. De hecho, son innumerables las quiebras de pequeñas empresas y la destrucción de empleo, considerando que el 80 % de los asalariados del país se desempeña en alguna pyme.

4. La morosidad en los pagos de las deudas ahora afecta hasta el Fisco. Quejas de diversos proveedores contra el Centro Nacional de Abastecimientos del Estado por el atraso de pago de montos millonarios de, por lo menos, las carteras de Obras Públicas y Salud, pone en riesgo la existencia de las propias empresas y servicios acreedores y revelan que los ahorros fiscales corren para oxigenar a los dueños de la banca y otras grandes industrias, pero se toma licencias peligrosas en otras áreas consideradas por el Estado como menos estratégicas. Las arcas públicas son finitas. Por mucho que el ministro de Hacienda cacaree sobre las precauciones tomadas por el gobierno durante años en materia de ahorro –a costa de gasto público e inversiones pro empleo estable y dentro de una matriz de desarrollo que supere la condición mono exportadora de la economía chilena-, los recursos fiscales (opacos y que nadie sabe con seguridad a cuánto ascienden y dónde están) acaudalados durante los gobiernos concertacionistas, ya se escucha el eco de la moneda cayendo en un pozo deshidratado.

5. Como habitando un mundo paralelo, pero que de alguna forma refleja las contradicciones ilusorias del bloque en el poder, el candidato presidencial de la Alianza por Chile, Sebastián Piñera, mediante un subterfugio legal hecho a su medida, procura borrar parcialmente su condición de empresario multimillonario a ojos de los eventuales votantes, “desligándose” a través del traspaso de la administración de buena parte de su patrimonio. El artilugio se llama “fideicomiso voluntario”. Piñera “sólo” se quedó oficialmente como dueño del club de fútbol más popular del país, Colo.Colo y el canal Chilevisión. Al lado, el candidato de la Concertación, el demócratacristiano, Eduardo Frei Ruiz Tagle, intenta peregrinamente ofrecer señales de cambio poniendo a un joven de 27 años, Sebastián Bowe, como Coordinador Jefe de su campaña presidencial. Se trata de un muchacho inofensivo, suelto de cuerpo y que intenta ofrecer una representación juvenil a Frei, el candidato concertacionista, que representa los mismos intereses de clase que Piñera y, por tanto, asegura el mismo patrón de acumulación capitalista inaugurado por la dictadura y amueblado por los gobiernos civiles. Desde abajo, la propaganda electoral sólo se observa como pirotecnia distante y ajena, toda vez que, de acuerdo a encuestas del poder, si el voto fuera a través de la inscripción automática y el voto voluntario, un 20 % del padrón electoral actualmente vigente d (y envejecido) y que habitualmente vota, no sufragaría, considerando además que prácticamente la mitad de los chilenos capacitados para votar, no se han inscrito en los registros electorales o se excusan de participar en las elecciones.

6. Producto de las correlaciones de fuerzas y el anticomunismo de la dirección de los partidos de la Concertación, en especial, de la pro imperialista Democracia Cristiana, el pacto instrumental entre la Concertación y la izquierda tradicional para horadar el sistema binominal consagrado en la Constitución del 80 a través de una fórmula de doblajes contra la ultra derechista Alianza por Chile en las próximas elecciones parlamentarias, resultó insatisfactorio para la izquierda electoral. “Lo que ha entregado la Concertación…es un avance pequeño y todavía insuficiente…” señaló el Presidente del Partido Comunista, Guillermo Teillier. Es por ello que resulta probable que lleven candidatos por fuera del pacto instrumental. En la convención de la izquierda tradicional, Teillier bajó su pre candidatura a Presidente a favor del ex funcionario concertacionista, Jorge Arrate. El gran perdedor, hasta el momento, ha sido el dirigente del Partido Humanista, Tomás Hirsch, quien, de acuerdo a la oferta parlamentaria, se quedó sin circunscripción transitoriamente, y luego de la votación en la Convención progresista, sólo obtuvo alrededor de un 20 % como candidato presidencial. Por su parte, Jorge Arrate procura reivindicar su papel durante el gobierno popular de Salvador Allende, omitiendo su ardua y exitosa labor por socialdemocratizar al Partido Socialista durante los 80, y el magro y continuista papel antipopular que jugó como jefe de las carteras de Educación y el Trabajo en los pasados gobiernos de la Concertación. Al parecer, el resultado de su candidatura está asociado a mordisquear electorado de la componenda en el Ejecutivo por la izquierda, al igual que la candidatura de Adolfo Zaldívar del PRI (desprendimiento de la DC) está por atraer a sectores de la derecha de la Concertación.

7. La izquierda anticapitalista organiza su aparición pública en Santiago, Valparaíso, Concepción, Coquimbo, La Serena, Valdivia y otras localidades para el Primero de Mayo. Hasta el momento, la edificación del instrumento político federativo de lucha llamado Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores avanza aceleradamente luego de su nacimiento durante el encuentro nacional del 4 y 5 de abril, ,el cual aglutinó a decenas de activos contra el capitalismo, el imperialismo y con convicción de mayorías y poder. El MPT no es una plataforma electoral, una resucitación forzada de viejas agrupaciones revolucionarios, ni un partido de cuadros clandestino. Es sobre todo, el intento más serio de los últimos 20 años de reagrupar a las organizaciones, colectivos e iniciativas más resueltas por construir una alternativa y continente de lucha amplio, de composición mestiza, con la puntería puesta en la recomposición del movimiento real de los pueblos y los trabajadores en su necesario derrotero por la emancipación de las grandes mayorías expoliadas por el capitalismo. Al respecto, ya cuenta con un periódico denominado La Unidad, y con una agenda organizacional asociada a la construcción de asambleas sectoriales y territoriales, y a la división de las tareas propias de un empeño de aspiraciones gigantes. La unidad política del MPT también es un proceso en construcción, considerando sus piezas diversas y ligadas a sindicatos, trabajadores, ecologismo anticapitalista, feminismo, pueblos originarios, estudiantes y pobladores. En el MPT está casi todo por inventar y su capacidad de crecimiento y eventual constitución en actor relevante en la arena política chilena como síntesis de los intereses del pueblo trabajador y sus expresiones más multidimensionales estará dictada por la generosidad, la claridad política, sus potencias inclusivas, su rectitud, coherencia y disposición insobornable con la mayoría explotada. La lucha de clases transcurre solapadamente mientras se agudiza la crisis capitalista en Chile y es preciso organizar con paso seguro y democracia radical una herramienta que dispute la conducción de amplias franjas populares que, del descontento ambiental, pronto pasarán a la expresión activa contra los efectos trágicos de un capitalismo que busca sortear la actual crisis honda mediante la alianza estratégica con un Estado de su propiedad y el mantenimiento de sus tasas de ganancia a través de la concentración del capital y el empeoramiento de la vida de la mayoría social. El punto de arranque de la constitución de la hegemonía compleja, política y cultural de los intereses de los trabajadores y los pueblos contra el dominio de una burguesía transnacionalizada y minoritaria deja, paulatinamente, de ser un sueño y madruga su materialización. Sus llamados coyunturales –atados necesariamente a un horizonte de sentido de largo plazo- son que la crisis capitalista la paguen los patrones y crear las condiciones para marchar hacia una huelga general. Sus puntos de llegada son el poder popular y la inspiración última y general de construir una sociedad sin clases, una sociedad de iguales y libres, un Chile y un mundo donde la explotación, la miseria y la discriminación de cualquier signo no sean más que un mal recuerdo.

Andrés Figueroa Cornejo
Abril 30 de 2009
lospueblosylostrabajadores@gmail.com

 

Desenmascarar a la justicia concertacionista

Por Roberto Tello (Argentina)

Astrea: la hija de Zeus y Temis, símbolo de la justicia viste - entre otros atributos- una venda que le cubre la vista como imagen de garantía de imparcialidad; en el caso chileno, esta venda no siempre esta en el mismo lugar, indicando así que la justicia no es tan ciega como se la supone, y la balanza que lleva en su mano derecha, signo de equidad, esta cargada precisamente hacia su lado derecho. Mientras que la espada, que debería estar apoyada en el suelo colgando se su mano izquierda, se encuentra sobre su hombro; solo faltaría el león atributo necesario, de una  justicia que debe obligadamente  ser acompañada de la fuerza.

Fuera de toda metáfora, la justicia chilena, es el  punto neurálgico de la convivencia social. Justicia cada vez más necesaria, si se tiene en cuenta la avidez, con  que las clases altas, dueñas del capital y los medios de producción, participan en el proceso social, generando conflictos endógenos y exógenos a este, que requieren de un estado que ponga fin a la injusticia social que acorrala a los chilenos contra el muro de la desesperanza. Chile es un país pretencioso en este sentido y se jacta de tener una de las justicias más ecuánimes del continente; este delirio, llevo a la mismísima presidenta de chile, a  solicitar la presidencia de la comisión ínter América de derechos humanos sin siquiera sonrojarse y sin que ningún juez ni ninguna corte la llamara a la reflexión. Esta justicia que los panegiristas del modelo venden al exterior junto con el packaging del modelo económico neoliberal, no hacen mas que estafar a la comunidad internacional, ya que esta justicia chilena, es una hija bastarda, de la dictadura militar que masacro al pueblo chileno.

Cuando se observa la realidad objetiva del accionar de la justicia chilena, nos damos cuenta que ésta, está  partida en dos; como si existieran dos países; distintos entre si, a los que se aplican diferentes criterios de justicia. Por un lado; el garrote, la sanción dura y ejemplificadora, aplicada con la clara intención de doblegar los espíritus, por el otro; la sanción garantista, el recaudo de los derechos, la simbiosis perfecta entre lo ético y moral, con la practica de  la justicia.  La actuación de esta justicia en los hechos que se relacionan con el conflicto social, tienen un común denominador, expresado por un legalismo clasista, que emerge como sustancia de esta justicia chilena que enarbola el garrote siempre en la misma dirección, y sin guardar pudor frente a sus fallos que en corcondancia con su accionar, pretenden fijar un concepto de ecuanimidad, que la realidad se encarga de tirar por la borda. La mano siempre invisible, -aunque presente - de la política en el accionar de la justicia, compromete seriamente esta pretendida ecuanimidad, debido a la existencia de una ideología de la exclusión que se viene practicando desde la época de la dictadura, creando así, una subjetividad social que impregna incluso la toga de los jueces encargados de impartir justicia.

El estado chileno cierra los ojos ante el cúmulo de avances en materia de derechos humanos, que desde Nuremberg hasta nuestros días, han trazado un desarrollo histórico cada vez más sólido y consistente, que pone limites al poder estatal y a las ambiciones de quienes han violado sistemáticamente los derechos humanos y persiguen leyes que perdonen sus crímenes, como; las leyes de amnistía y el juzgamiento de estos crímenes por parte de tribunales militares; dos anacronismos legales impuestos desde el poder y barridos  por el valiente accionar de las organizaciones de derechos humanos y familiares victimas de la represión. El estado chileno parece desconocer las resoluciones de las convenciones contra el genocidio, el apartheid, la tortura, la imprescriptibilidad: los fallos de las comisiones regionales de derechos humanos y de las cortes especializadas, que han aportado una gran cantidad de principios y reglas para ser incorporados a las constituciones nacionales con el fin de garantizar los derechos de toda generación por parte del estado chileno. La prevalescencia del principio por la vida se debe anteponer a cualquier otro fundamento de jerarquía inferior a este, como el que anida en la actual constitución de facto, en donde predomina el concepto de propiedad, como razón de ser, del espíritu humano.

La represión por parte del estado chileno, no es un concepto compatible con la justicia, no esta relacionada con esta, es un acto coercitivo que apunta a deteriorar el espíritu contestatario de quienes entienden, que están sojuzgados, por relaciones sociales; políticas, culturales y económicas, impartidas desde el estado; un estado que monopoliza la fuerza y tiene como aliado a la justicia chilena que legitima este ejercicio monopólico. La coerción, como instrumento de contención del estallido social provocado por la injusticia social a la que se ve sometido el pueblo chileno, no concurre en solucionar las desigualdades creadas por el sistema económico, por el contrario lo que hace es darle sustento a este, permitiendo el sostenimiento de estas relaciones de injusticia. La barbarie de esta doctrina, queda patente cuando las fuerzas de seguridad matan en actos de represión y la justicia chilena los legitima.

Eduardo Guillermo Vivian Badilla, es un luchador social, fruto característico de una época en que a los jóvenes chilenos se le presentaban solo dos opciones de vida: el alineamiento con el régimen de facto, o la lucha por la recuperación de la democracia, la igualdad y la justicia social. Eduardo, paso a ser victima de una justicia de facto que lo condeno por sus delitos y ahora lo persigue aun en prisión, con la intención de doblegar su espíritu, con esa maquinaria para vigilar y castigar que Foucault denuncia como obsoleta y que en el caso de Eduardo, se hace evidente, que no tiene la menor intención de aplicarse como correctora. La documentalista chilena, Elena Varela, va a ser juzgada por esta misma justicia de facto, en el marco de las leyes contra el terrorismo, otro engendro del espíritu clasista de  la actual  justicia chilena, con el que se  pretende mantener controlado el conflicto social provocado por el modelo económico. Esta misma justicia que corre solicita para atender las demandas que en prisión exigen los pocos condenados por crímenes de lesa humanidad que este régimen concertacionista ha logrado meter presos.

El gobierno de  Michelle Bachelet, esta ante la posibilidad de corregir los errores cometidos por los sucesivos gobiernos de la concertación en materia de justicia y  derechos humanos, y quizás con ello, logre habilitar las aspiraciones que manifestó en su oportunidad para colocar a Chile en la presidencia de la comisión interamericana de derechos humanos, aunque esto sea, pedirle peras al olmo.

 

 

El verdadero perfil de los chilenos que viven en el extranjero

El verdadero perfil de los chilenos que viven en el extranjero

"El verdadero perfil de los chilenos que viven en el extranjero" (en opinión de El Mercurio)

Por Roberto Tello (Argentina)

MARTES, 31 DE MARZO DE 2009

Dedicado a la periodista de El Mercurio, Mariela Herrera Muzio.

 "Son mas los que no quieren volver que los que extrañan su tierra: La mayor parte se fue por razones económicas y no políticas: escasamente participan en actividades relacionadas con Chile". Las afirmaciones corresponden a la periodista del Mercurio, Mariela Herrera Muzio. Realizadas en una nota aparecida el domingo 22 de Marzo con el titulo "El verdadero perfil de los chilenos que viven en el extranjero"

Son quizás, las mentiras más sustanciosa que la periodista dice en toda la nota, para desacreditar la lucha por el derecho a voto exigido por  los chilenos radicados en el exterior.  El resto, son datos estadísticos tomados del INE y del Ministerio de relaciones Exteriores de Chile, correspondientes a los dibujos estadísticos que el gobierno de la concertación se ve obligado a realizar cada tanto para justificar la existencia de oficinas como la DICOEX, convertida en una agencia de turismo para burócratas de primer nivel, que tienen la "pesada tarea" de recorrer el mundo, chequeando los campeonatos de cuecas que esta oficina organiza para la colectividad en el exterior.

Existen tres fuentes que aportan datos sobre la diáspora chilena, dos de ellos corresponden al estado, -Ministerio de RR.EE y la DICOEX que esta dentro de este- y el restante, a los chilenos en el exterior. Cada colectividad  en cada país conoce no solo las frías estadísticas de los números, sino que además, conoce el espíritu en el que una vez se anidó el dolor de dejar la patria, el mismo que lo potenció para construir su nueva casa, mandar sus hijos a la escuela o la universidad, masticar la bronca cuando se lo discriminó, hinchar el pecho cuando se lo condecoró como ciudadano ejemplar, fuera de su patria, llorar de alegría por los triunfos de sus hijos/as, en la educación o el trabajo. Estos datos que no son tomados por ninguna estadística son la enjundia con la que el chileno en el exterior expresa su nacionalidad. Demás esta decir que entre las tres fuentes, ninguna es coincidente. Llamando la atención la contradicción de los datos entregados por el Ministerio de RR.EE y la DICOEX.

El trabajo mas concienzudo realizado por el estado para extraer datos de los chilenos en el exterior corresponde al censo realizado por la DICOEX en el 2004. Los antecedentes de este trabajo en la republica Argentina, - me remito a lo realizado en la Capital federal y el cono urbano bonaerense- que es el país donde reside la mayoría de los chilenos de la diáspora -600.000 aproximadamente -  fue organizado por una funcionaria de la embajada de Chile que cumple las tareas de encargada de eventos en esa repartición, junto a un grupito de chilenos  se instalaron con unas mesitas en puestos fijos de la Capital Federal, cono urbano bonaerense y alguna que otra localidad del interior, tratando de captar a los residentes chilenos. El muestreo fue mucho menos que artesanal, sin apoyo profesional ni logístico, solo con el esfuerzo de no más de 20 compatriotas que le pusieron el hombro a la tarea y pudieron aportar datos a la encuesta de DICOEX. Para poner un ejemplo, -el de mi zona- al oeste del cono urbano bonaerense, de cien familias de chilenos, solo quince fueron censados, el resto todavía hoy no sabe que se realizo un censo, mucho menos conoce sus fines y lo más lamentable, no sabe que existe DICOEX. Esto a pesar de que viajan a Chile dos o tres veces al año, en el peor de los casos, y de mantener una comunicación permanente con sus familiares en Chile, vía telefónica o por Internet, sin contar con las visitas que los familiares de Chile, realizan permanentemente a sus  parientes allende los Andes.

El estado chileno hasta hoy, nunca se preocupó por esta colectividad en sus problemas sustanciales, por que siempre la vió como una amenaza, un lugar plagado de   "upelientos" gente mala que más vale olvidar. El diseño que le dieron a la oficina que creo Lagos, la DICOEX, que tiene como director a un aristocrático funcionario de la UDI, de Apellido Concha, corresponde a un manual de actividades creadas para la domesticación y el alineamiento.  La colectividad chilena en el exterior no conoce el presupuesto asignado a esa oficina  ni de como se gastará este para socorrer a los chilenos, que según el Mercurio, en la Argentina tiene una tasa de 14.6 % de desempleo, -un dato que ni Mandrake podría verificar- , y esto, porque en la DICOEX , que es un órgano creado para los chilenos radicados en el exterior, estos no ocupan ningún lugar en las decisiones que la oficina elabora y que lo afectan, creando así un situación a la inversa de la planteada por la derecha chilena -incluida la Fundación Jaime Guzmán- que nos exige "vínculos especiales" para otorgarnos el derecho a voto. Derecho que es reclamado por el 75% de los chilenos radicados en el exterior, según datos de la misma encuesta que consulto el mercurio para este trabajo y que deliberadamente la periodista omite, con el fin de ajustar la realidad objetiva, a la verdad del Mercurio.

Nuestro relato

El más de un millón de chilenos viviendo fuera de Chile, no es solo un dato anecdótico, es más bien un registro estadístico, que dejo como huella, la trágica caída de la democracia chilena allá por 1973. Somos un pedazo grande, de ese país al que borraron de un plumazo, los criminales militares de esa época. Trabajadores y campesinos, conforman el número mas alto de desaparecidos, torturados o asesinados en manos de los genocidas de aquella junta militar encabezada por Pinochet, genocidas que curiosamente transitan libremente por las calles de este renovado Chile del siglo XXI, como si el trágico pasado en el cual participaron desatando los horrores mas grandes que registre la historia política y social chilena, no existiera.

Mas del 50% de estos chilenos fuera de Chile, son hijos paridos por el golpe de estado, la gran mayoría con un pasado militante, comprometidos con el Chile de la gloriosa Unidad Popular, un encuentro que no solamente reunía los estandartes de la izquierda chilena, sino que, era el resultado de todo el esfuerzo de organización hecho por los trabajadores, campesinos, estudiantes, profesionales e intelectuales, que saltaban a las puertas del poder político, de la mano del líder mas coherente  que haya parido la izquierda chilena, Salvador Allende. Claro que en este Chile posmoderno, globalizado y mercantil, nombrar al viejo conglomerado de la izquierda chilena o recordarlo como un hecho histórico irrefutable, resulta una verdadera aberración, un anacronismo sustancialmente peyorativo, descalificable, molesto, innecesario. Tras él,  los estigmas creados por las derechas -la genuina y la concertacionista - conforman un valuarte inexpugnable, garante del no recuerdo; del olvido conveniente, del silencio cómplice. El Chile actual, tiene otros pasados mucho más condescendiente con el presente de este nuevo milenio, donde abrevan los espíritus en el que se han construido estos nuevos sujetos sociales que hoy gobiernan la "patria nueva".

Cientos de estos esforzados exiliados han ido a parar con sus huesos al cementerio de nombre ajeno, de tierra extraña, llevándose con ellos sus recuerdos mas sentidos, aquel pretérito que guarda intacto, las palabras del presidente Allende; la voz de la Violeta, el potente canto de Víctor  Jara, los suaves y épicos poemas de Neruda., es decir, toda la impronta de una estética popular y revolucionaria que giraba en torno a esta  unidad de partidos mas auténtica que conozca la historia de la izquierda chilena, la llamada, Unidad Popular. Los hijos y nietos nacidos en el exterior aprendieron  casi de memoria el viejo y gastado grito de libertad  ¡Venceremos! Tarareado una y mil veces por aquel viejo que dejo todo en su país; padres, hermanos, hijos, su casa, el barrio, su trabajo, los compañeros. En muchos casos salio solo; sin plata, con miedo, con dolor, aturdido, ansioso y con todos sus recuerdos, esos recuerdos que trato de ordenar uno por uno con el afán de encontrar respuestas a la tragedia que se desato en Chile, aquel Chile, al que nunca más pudo volver a vivir.

La derecha política nos sigue viendo como una amenaza que embiste la subjetividad social creada por el modelo económico y la democracia en la que este se desplaza. El chileno común, hoy, esta desbordado por la estética del slogan, disparada a cada segundo por la maquinaria mediática al servicio del modelo, que inunda su ajetreo, invitándolo a consumir, lo que no puede. La propaganda consumista hace tabla raza de las posibilidades que tienen los chilenos para consumir, barre con la contradicción de los ingresos que percibe cada sector, creando en unos pocos ciudadanos de los barrios cerrados, toda la alegría prometida  al arribo de la concertación. En el otro extremo, en las poblaciones, la programación mediática incluye un mensaje cruel y absorbente dirigido a resaltar los perniciosos efectos de la pobreza. Es aquí en el epicentro de la catástasis, donde se incuba para los diseñadores del modelo económico; la violencia que padece Chile, la delincuencia que atormenta a los ciudadanos, el detestable lenguaje de lo marginal, la incultura que sonroja a las señoras de los barrios altos: Piñera, el candidato de la derecha, y uno de los grandes culpables de esta marginación, propuso no hace mucho, la militarización de las ciudades chilenas para contener esta cada vez mas incontrolable situación de violencia que genera la pobreza. Allí donde la alegría no llega, el garrote es un buen reemplazante.

Piñera y su cohorte, forman el gran obstáculo para que el estado chileno no traslade las urnas a los consulados en el exterior, para que los chilenos exiliados podamos votar, aunque el nuevo diseño del registro electoral, ha incorporado a los jóvenes al padrón de forma automática, producto de una ley, que da merito a los estrategas de la concertación, que necesitan ampliar los alcances de este derecho a los jóvenes,  cada vez mas indiferentes e impermeables a los slogan de la campaña política oficial, que los prefiere alienados a un show electoral que sigue siendo excluyente. La estrategia, deja por cierto pendiente para más adelante, el debate sobre la ampliación de esta misma ley que relaciona el voto para los chilenos en el exterior. Por ahora, siguen ocupados en transferir el poder político  a la derecha, como lo han hecho en las dos cámaras, donde la concertación de partidos por la democracia tenía la mayoría y que hoy a perdido curiosamente a manos de la derecha. Este y otros hechos  deberían quebrar la inocente mirada que tienen algunos compatriotas del exterior  en cuanto a la fidelidad de ciertos aliados del progresismo concertacionista, ya que la realidad supera largamente  a las expectativas que pretenden crear posando de defensores inclaudicables de los derechos de todo orden, incluyendo el derecho a voto para los chilenos en el exterior.

Mientras seguimos acompañando al cementerio de Paris, Buenos Aires, Sydney, o Estocolmo, los restos  de estos viejos protagonistas de un pasado que nunca dejo de ser glorioso, por  representar este los justos anhelos de una empresa emancipatoria independiente para los trabajadores de Chile y sus aliados de clase. Pasado que hoy nos sirve, para contrastar la iconografía y la estética que los procesos sociales despliegan en su desplazamiento y desarrollo y sirven para diseñar el estereotipo del sujeto que servirá como ejemplo para imitar en los colegios; las universidades, las fábricas, el campo, el socavón o la oficina. La Unidad popular dejó esta impronta de justicia para quienes la necesitaron, cultivó la solidaridad por encima de la indolencia individualista actual, puso los beneficios que genera el cobre -que es de todos los chilenos- al servicio de la investigación, la educación y la salud, cerro las puertas a la corrupción político empresarial, aumento los salarios de los trabajadores permitiendo un aumento en las partidas asignadas a las jubilaciones, dinero que nunca fue puesto en la timba financiera. Recreó las posibilidades para construir un Chile digno, forjado por aquellos que sienten genuinamente que, ¡Chile, es de  todos los chilenos!  Y no, la tramposa obviedad, de que Chile somos todos; los con derechos y los sin derechos, los que reclaman justicia y los injustos, los ricos hasta la indecencia y los pobres mas elementales. No hace falta decir entonces que muchos de los chilenos exiliados, nos sentimos compenetrados con estos valores levantados por la Unidad Popular y el compañero Salvador Allende, y nos declaramos aliados inclaudicables para con aquellos que desde el Chile mas profundo levantan nuevamente estas banderas de unidad, justicia y solidaridad.

¡Chile, es de todos los chilenos! y los chilenos en el exterior salimos al rescate de toda la historia, la de los triunfos y los fracasos,  especialmente de aquella que habla de nuestra diáspora, de su origen. No estamos dispuestos a olvidar el pasado, porque olvidando el pasado nos alejamos de la justicia y la falta de justicia promueve el resentimiento. ¡Somos chilenos! y esto no hay que explicarlo ni argumentarlo, nos sentimos comprometidos con Chile porque tenemos un vinculo permanente con nuestro país, no "especial", como lo pide Piñera y la derecha chilena,  ¡sino que permanente!.

 

La izquierda electoral

Por Roberto Tello (Chile)

MARTES, 14 DE ABRIL DE 2009

Una fatigosa etapa diplomática de negociaciones entre las fuerzas de  izquierda y la concertación de partidos por la democracia, ocupa la atención del proceso electoral chileno. Sin definiciones ciertas sobre sus resultados, aunque con algunas señales, que dan a entender que los amarres tardan, pero terminan y otra vez concluyen en un nuevo pacto entre dirigentes políticos; con la gente apartada de ellos, por que esta es una cuestión de sabihondos y suicidas. Le queda al militante de base, aprender filosofía para sobrellevar el producto de estos acuerdos que lo afectaran y de los cuales quedara entrampado por largos años, hasta que una nueva   izquierda se constituya con la fuerza suficiente como para pedir el mazo y repartir las cartas.

La batalla electoral es una batalla a la que toda fuerza de izquierda debe concurrir, máxime; si esta fuerza transita una etapa de construcción que lleva en sus genes la conquista del poder político para sus representados (¿?). Este es un terreno que puede llevar a la izquierda chilena a una etapa de crecimiento, si se logra hacer avanzar el programa de reformas planteados para esta etapa, que cuenta con un ritmo de avance no siempre sujeto a las necesidades de superar las injusticias creadas por el sistema capitalista, tal y cual, esta diseñado hoy. Lo otro, el fracaso, seria una derrota ejemplificadora, que obligaría a rediseñar la estrategia electoral, que parece verse como el único motor de los cambios sociales que este chile mercantilizado requiere.

Por cierto que aquí se habla de una izquierda que busca la institucionalización para promover cambios, y estos cambios, - si bien son variados-  tienen ciertas prioridades de ejecutarse. Una nueva constitución nacional, tiene absoluta prioridad en el campo de lo institucional para la promoción de cambios en favor de una mejor calidad del sistema democrático, este puede ser un gran avance para los sectores populares y sus organizaciones sociales o políticas, que se mueven coartadas por esta constitución de facto, sin poder legalizar su representación por mas legitima que esta sea. El salto de los trabajadores al parlamento, ha sido rechazado recientemente por el nuevo Dracón  que rige los destinos de la cámara alta -Novoa - que  termina regulando siempre en favor de sus representados, la gran burguesía chilena.  Es curioso ver como la derecha, muestra absoluta coherencia, entre su ideología - Fascista -  y su practica democratizante; conveniente, funcional y alienante a sus intereses de clase. Además son exitosos en sus estrategias aplicadas al nuevo periodo de régimen civil, a pesar de que el pueblo no los voto como mayoría parlamentaria, hoy son mayoría en el parlamento y no es cuestión de acusar a sus rivales en el poder político, es más bien poner el acento en los efectos del mecanismo prebendario del actual sistema, que permite doblegar hasta el mas honorable de los honorables.

Satisface entonces que el eje del programa de esta izquierda, este constituido por terminar con la institucionalización pinochetista que rige el actual sistema democrático chileno. Desde aquí, se puede avanzar en la construcción de una fuerza popular que le de sustento a un programa mas ambicioso para la izquierda, que recurra en beneficio de los trabajadores; campesinos, profesionales y pequeños industriales: siempre perjudicados por el reinado de los monopolios nacionales y extranjeros, que están favorecidos por  una economía de mercado, que los alienta a enriquecerse, bajo una legislación permisiva, tanto; que pueden hacer usufructo de ella en el llano o encaramarse a una senaduría para custodiar la misma. Claro que la izquierda no termina en este conglomerado electoral, compuesto si, por lo mas tradicional de la denomina izquierda chilena. En sus márgenes se configuran otras fuerzas que contienen ambiciosos programas de transformación social y proyectos emancipatorios para la clase trabajadora y sus aliados: además de los movimientos sociales, -con presencia en todo el mundo- una fuerza emergente, con más de una batalla ganada al establishment nacional e internacional: movimientos que formaron en la primera línea de fuego, en la batalla de Mar del Plata - Argentina - que hecho por tierra con los intentos del imperialismo norteamericano de instalar el ALCA en los países latino americanos.

Estamos sin duda en un nuevo periodo, caracterizado por el develamiento del rol asumido por los dirigentes políticos que se alzaron con la dirección del país en esta etapa de régimen civil; la etapa del gatopardismo, de la primera gran colusión política: de la frustración social producida por el engaño: de la esperanza acorralada por la corrupción, del cataclismo de los valores, del miedo como escenario; como paisaje, que se asume inconmovible sin posibilidades de cambio. En este concepto del cambio debe estar  precisamente la fuerza de la base social que sustentara a los partidos del conglomerado de izquierda que se lanza a la campaña electoral, en principio, como un outsider, aunque las negociaciones  deben garantizar un mínimo de éxito a esta empresa  y si estas fracasan; la izquierda toda puede ser una sola, aunque este, seria indudablemente un hecho revolucionario que obligaría a los impostores a desaparecer.

La derecha chilena tuvo el acierto de convencer a los "progres" de la concertación, que solo el rigor de la represión, sostenida por las leyes de facto, son el único instrumento seguro para la  gobernabilidad. Esto, que no es demagogia sino realismo brutal, es aceptado incluso por encumbrados dirigentes socialistas que imbuidos por esta máxima fascista, no titubean en aplicarla incluso contra sus propias huestes. Freí al gobierno, Piñera al poder o traducido, seria: la concertación al gobierno, la derecha al poder.  Esta es la sopa que se cocina en la olla grande de la política chilena. Muchos piensan que el conglomerado de izquierda que se presenta a estas elecciones, lo hace en calidad de condimento de este cocimiento. La actual legislación, es el baluarte con el que la derecha condiciona la participación política del resto de los partidos y organizaciones sociales, la destrucción de este baluarte, quizás no se de por la táctica del caballo de Troya: los cambios reales que chile necesita, seguirán desarrollándose en los talleres; las fabricas, el campo, las universidades: es en las calles de las ciudades chilenas, donde se combate al paisaje del miedo con el valor de los luchadores como, Matías Catrileo y Rodrigo Cisternas.

Falta el vínculo que una esta fuerza salvaje y silvestre, con la vocación política para sostener el reclamo de las masas populares, esa vocación, que no sobra en el chile de hoy, por que unos pocos traidores, la prostituyeron.

 

 

PLEBISCITO. TRIUNFO DE LA DEMOCRACIA Y LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA:

Chile tiene una democracia muy limitada y anacrónica. El Domingo 15 de Marzo se ha producido un hecho histórico: se realizó un plebiscito comunal vinculante convocado por los ciudadanos.

¿Qué se votaba en Vitacura? Por primera vez los vecinos decidían directamente las modificaciones al plano regulador. Los cambios que proponía el Alcalde Torrealba permitían la  construcción de edificios en altura. "Salvemos Vitacura" argumentaba que  con el beneficio para las empresas inmobiliarias, se incrementaría la densidad de la población, los medios de movilización, la congestión vehicular, las autopistas urbanas, alteraciones del paisaje, etc., perjudicando la calidad de vida de los habitantes. (1)

Muchos de los habitantes de Vitacura pedían, repetidamente, al Alcalde y a los Concejales que los ciudadanos decidieran directamente, a través de un plebiscito, las modificaciones del plano regulador de la comuna. La municipalidad no accedió a realizar una consulta a  los ciudadanos para resolver esta controversia.

 Estos, se organizaron  en el Movimiento Ciudadano "Salvemos Vitacura" entre cuyos lideres se encuentran Rodolfo Terrazas, Álvaro Rodas y muchos más. Lograron reunir las firmas con mucha dificultad. Por ejemplo: trasladando al Notario a los lugares de afluencia de ciudadanos, como a la salida de las iglesias. Lograron reunir 8.300 voluntades de las cuales el Servicio Electoral validó 5.602. (2)

Aún así, el Alcalde se negaba a llamar a plebiscito. Los vecinos insistieron acudiendo a la Contraloría quien les dio la razón.

Nos sentimos felices y orgullosos que esta idea, en la que perseveraron los ciudadanos que conforman nuestro Movimiento por la Consulta y los Derechos Ciudadanos y centenares de miles, hayan logrado abrirse camino.(3)

1.-- Más del 70% de la ciudadanía rechazó todas las propuestas del alcalde. Una controversia que afectaba esencialmente la vida de las personas se resolvió mediante un proceso democrático lo que es un derecho de los ciudadanos.

2.- Esto contribuirá a que en otras comunas los vecinos también requieran a las autoridades hacer plebiscitos. Ya lo están organizando en las comunas de Coronel, Penco, Antofagasta, La Reina, Ñuñoa, Puchuncaví (Maitencillo), El Quisco, Coyhaique, Puerto Aysén y Temuco.

3.- La ley debe modificarse para permitir la partición de la ciudadanía con mayor facilidad, sin perder su objetividad.

4.-- Durante el proceso previo a la elección del futuro presidente y parlamentarios debiera hacerse, simultáneamente con las primarias abiertas, un Plebiscito Programático sobre las materias fundamentales.   ¿Qué razón puede existir para que se realicen primarias consultando a la gente sobre los candidatos y no se les consulte simultáneamente sobre los contenidos del programa del futuro gobierno?

5.-- El mismo día de la elección presidencial de Obama, en EEUU se realizaron 153 plebiscitos en 36 estados. Esto también se ha hecho en países sudamericanos. (4) Por ejemplo, en Uruguay simultáneamente a una elección presidencial los uruguayos rechazaron la privatización del agua potable.

¿Qué argumento puede esgrimirse para que en la elección presidencial de este año simultáneamente no se realice, oficial e institucionalmente, un plebiscito consultando a los ciudadanos sobre los principales problemas que tiene el país? Se trata, solamente, de agregar una papeleta. Los invitamos a trabajar para que esto se realice.

 Atenta y cordialmente:                                                         

Dr. Edgardo Condeza Vaccaro

Presidente

MOVIMIENTO POR LA CONSULTA Y  LOS DERECHOS CIUDADANOS

edgardocondeza@vtr.net   09-8867508   

 (1) Por otra parte a los regionalistas nos interesa que no continúe creciendo la capital, y se trasladen los recursos a las provincias de Chile. También a los santiaguinos, les interesa que no continúe aumentando la población por que se deteriora aún más las condiciones de su existencia.

 (2)De acuerdo con la Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades existen tres posibilidades para convocar a un Plebiscito Comunal: "el alcalde con el acuerdo del concejo o a requerimiento de los dos tercios del concejo y por iniciativa de los ciudadanos...". "Para la procedencia del plebiscito a requerimiento de la ciudadanía, deberá concurrir con su firma ante notario público u oficial del Registro Civil s lo menos el 10 % de los ciudadanos inscritos en los registros electorales de la comuna...". Esta es una cifra y un procedimiento muy difícil de lograr.

 (3) Se ha producido un triunfo semejante al que lograron los ciudadanos de Osorno. E n un Plebiscito., estos decidieron que su Provincia quedara en la región de los Lagos. A pesar  del planteamiento insistente del Gobierno que  quedará junto a Valdivia en la Región de Los Ríos

CONSULTAS ORGANIZADA POR LOS CIUDADANOS: En el año 1987 con el Comité de Elecciones Libres hicimos el primer plebiscito en la Región del Bio Bio. Participaron alrededor de 50.000 personas. En el año 2.000 se realizó una nueva CONSULTA EN LA REGIÓN DEL BIO BIO , porque se iba a privatizar EL AGUA POTABLE, ESSBIO. Sufragaron con su carné de identidad: 136.783 personas. Más del 90% rechazó la privatización. Nuestro Movimiento por la Consulta y los Derechos Ciudadanos: ha realizado un enorme proceso de educación cívica y de participación directa de las personas.

Plebiscito en Concepción.       

ES PRIMERA VEZ EN LA HISTORIA DE CHILE, QUE SE HAN EFECTUADO, EN FORMA SISTEMÁTICA,   53 CONSULTAS CIUDADANAS. LAS HEMOS  REALIZADO EN: Santiago, Concepción, Talcahuano, Lebu,   Chillán, Los Ángeles, Quilpue, Viña del Mar, etc. En algunas ciudades varias veces.

HAN VOTADO 253.162 (hasta Mayo 2008) CHILENOS CON SU CARNÉ DE IDENTIDAD Y FIRMANDO EL REGISTRO.

     SUFRAGANDO EN LUGARES PÚBLICOS: Colegios, Juntas de Vecinos, Sindicatos, en las Calles, etc.   

(4) En Chile,  el ciudadano, a los 40 años de edad, sólo ha podido expresarse en 15 oportunidades y exclusivamente para elegir a sus representantes o servidores públicos.  En muchos países la situación es distinta: en Suiza, por ejemplo, se consulta a la ciudadanía desde la decisión de ingresar a las Naciones Unidas hasta el aumento de los impuestos... La opinión del  ciudadano suizo, a los 40 años, ha sido considerada más de 1.000 veces. A los chilenos no se nos consulta sobre la Reforma a la Salud, de la Educación, los Tratados de Libre  Comercio con otros países.  Vivimos una democracia limitada  y anacrónica. No han existido modificaciones sustanciales desde el año 1990. Han transcurrido 20 años desde el último Plebiscito.

Las formas de participación ciudadana directa no son una ilusión. Existen, tanto en naciones del hemisferio sur como en el norte, desde hace muchas decenas de años: el Plebiscito, Consulta Ciudadana y Referéndum, existen en otros países como Alemania, Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Dinamarca, España, EEUU, Estonia, Finlandia, Francia, Irlanda y la República de Irlanda, Italia, Gran Bretaña, Letonia, Lituania, México, Noruega, Panamá, Perú, Suecia, Suiza, Uruguay, Venezuela...