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Centros Chilenos en el Exterior

Derechos Humanos

Chile: Esa vieja y porfiada Ley de Amnistía

Por Gustavo Gonzáelz (IPS) 

Pese al fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra la ley de amnistía vigente en Chile desde 1978 y a la determinación de la presidenta Michelle Bachelet de acatarlo, no será fácil la derogación de ese instrumento de impunidad.

Bachelet, los parlamentarios de la gobernante coalición de centroizquierda y las organizaciones humanitarias sostienen que Chile debe ajustar su normativa interna al derecho internacional y respetar las obligaciones contraídas en ese ámbito, lo cual en buen romance implica anular la ley impuesta por el dictador Augusto Pinochet.

El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Enrique Tapia, señaló el 16 de octubre que la resolución del tribunal que integra el sistema de la Organización de Estados Americanos 'es solo una sugerencia y no una sentencia vinculante que pueda ser aplicada en forma inmediata en la legislación chilena' mientras el Parlamento no decida cambiar el decreto-ley 2.191, que consagró la amnistía.

Para los parlamentarios de la derechista Alianza por Chile, de oposición, a esta altura de la historia una derogación de ese controvertido decreto-ley no tendría efectos judiciales y sería solo un 'gesto simbólico' en una 'discusión artificial' propiciada por el oficialismo 'para desviarse de temas contingentes y de interés nacional'.

Lo cierto es que se reinstala una discusión política y jurídica ya de larga data en este país sudamericano, pero que no tiene nada de artificial en tanto apunta a las bases mismas de un dispositivo de 'auto perdón' que mantiene en la impunidad a la mayoría de los crímenes contra los derechos humanos cometidos bajo el régimen de Pinochet (1973-1990).

Una de las primeras víctimas de esas violaciones fue el profesor comunista Luis Alfredo Almonacid, dirigente del magisterio en la ciudad de Rancagua, 90 kilómetros al sur de la capital del país, detenido el 16 de septiembre de 1973 y fusilado al día siguiente por efectivos de la policía de Carabineros.

Almonacid, en ese entonces de 42 años, casado y padre de tres hijos, era también dirigente provincial de la Central Unica de Trabajadores. Tras la restauración de la democracia en marzo de 1990, sus familiares iniciaron acciones judiciales contra los uniformados Raúl Neveu y Manuel Castro, identificados como autores del crimen.

La causa, iniciada en los tribunales civiles iba relativamente bien encaminada hasta que fue derivada a la justicia militar, que en 1997 dictó el sobreseimiento (cierre) definitivo del caso y declaró extinguida toda responsabilidad penal que pudiera caber a Neveu y Castro de acuerdo al decreto-ley de amnistía.

Los familiares de Almonacid acudieron entonces a la CIDH, que el 13 octubre, en un fallo calificado de 'histórico' por la Agrupación de Familiares de Detenidos-Desaparecidos, aprobó por la unanimidad de sus jueces una condena al Estado chileno por la aplicación de la amnistía.

La sentencia puntualizó que ese decreto-ley no puede establecer el principio de 'cosa juzgada', instó a hacer justicia ante la 'ejecución extrajudicial' de Almonacid y puntualizó que 'pretender amnistiar a los responsables de delitos de lesa humanidad es incompatible con la Convención Americana de Derechos Humanos', ratificada por Chile en agosto de 1990.

El sábado 14, en un concurrido acto en el Parque de la Paz de Villa Grimaldi, Bachelet fue ovacionada cuando dijo que el fallo de la Corte Interamericana es de 'tremenda trascendencia para la causa de los derechos humanos' y recalcó que su deber como gobernante es hacer que el Estado chileno respete los principios y las instituciones del derecho internacional.

'Estamos estudiando las medidas necesarias (para acatar el fallo) y apenas las tengamos listas las daremos a conocer al país', añadió la presidenta socialista, quien junto a su madre, Angela Jeria, fue prisionera política en Villa Grimaldi, donde funcionaba el Cuartel Terranova, de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA).

Villa Grimaldi comenzó a operar como centro clandestino de detenciones y torturas de la DINA hacia fines de 1973 y por sus instalaciones pasaron unas 4.500 personas, de las cuales 226 forman parte de la lista de 1.129 desaparecidos.

El decreto-ley de amnistía de Pinochet perdonó los delitos cometidos desde el 11 de septiembre de 1973, día del golpe de Estado contra el presidente socialista Salvador Allende, hasta el 10 de marzo de 1978, abarcando así el período más intenso de violaciones de los derechos humanos que dejaron un saldo de unas 3.000 víctimas entre desaparecidos y asesinados.

Pese a que la derogación de la ley de amnistía formaba parte de los compromisos de derechos humanos de la centroizquierdista Concertación por la Democracia, que gobierna Chile desde 1990, el tema fue obviado dentro de los amarres institucionales que marcaron el inicio de una transición temerosa de una vuelta al reciente pasado dictatorial.

Pinochet, que mantuvo el cargo de comandante del Ejército hasta marzo de 1998, dio un certificado de larga vida a la amnistía con una frase célebre en la víspera de la entrega del gobierno al democristiano Patricio Aylwin. 'El día que toquen a uno de mis hombres se acaba el estado de derecho', amenazó.

Lo cierto es que la reconstituida institucionalidad se las arregló para aminorar esa advertencia del ex dictador a medida de que los tribunales se iban desprendiendo lentamente de los jueces obsecuentes al pinochetismo y algunos magistrados comenzaban a aplicar la llamada 'doctrina Aylwin' en los casos de desapariciones forzadas.

Esta doctrina aplicaba al pie de la letra el decreto-ley de amnistía y postulaba por tanto que no correspondía su aplicación en los casos de secuestros y que las causas de desaparecidos debían ser rotuladas como tales en tanto no apareciera la víctima.

Esta premisa jurídica fue abriendo cauce a un debate y a una prolongación de los juicios que quedaban radicados en algunos tribunales civiles, pero los castrenses, donde derivaban finalmente todos los procesos en que aparecían uniformados, como víctimas o inculpados, hicieron una aplicación a destajo de la amnistía.

En enero de 2001, en un estudio conjunto de la organización humanitaria Amnistía Internacional y la Comisión Internacional de Juristas, se consignó que la ley de marzo de 1978 permitió que en 1989 los tribunales militares cerraran 100 causas por desaparecidos y que en agosto de 1990 la Corte Suprema ratificara la aplicación de la ley en otras 70 del mismo tipo.

Cuando Aylwin suscribió en agosto de 1990 la Convención Americana de Derechos Humanos dejó constancia de que Chile reconocería ese instrumento sólo para hechos posteriores al 11 de marzo de 1990, con lo cual ratificaba la vigencia de la amnistía.

La derecha se apoya hoy en ese antecedente para sostener que la derogación del decreto-ley de 1978 tendría nulos efectos jurídicos, a lo cual añade que el llamado 'principio pro reo', de priorizar la norma más favorable al acusado, implica reconocer que la amnistía ya surtió efecto para todos los delitos cometidos entre septiembre de 1973 y marzo de 1978.

A esta interpretación se oponen la de los familiares de las víctimas, de los abogados de derechos humanos y de organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, según la cual el decreto-ley de amnistía es espurio desde su origen, por cuanto contraviene instrumentos de derecho internacional anteriores a su promulgación.

Presidente del máximo tribunal, Enrique Tapia, dijo que dictamen no es vinculante en Chile

Presidente del máximo tribunal, Enrique Tapia, dijo que dictamen no es vinculante en Chile

Suprema no reabrirá caso amnistiado pese a fallo de la Corte Interamericana

El magistrado dijo ayer que los jueces aplican el polémico cuerpo legal analizando los hechos caso a caso y no de manera general. Al mismo tiempo, deslizó que cualquier cambio a la ley, está en manos del Ejecutivo.


www.lanacion.cl

Por Andrea Chaparro

Foto: El presidente de la Corte Suprema, Enrique Tapia, le puso ayer un paño frío a la alegría manifestada por los familiares de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos, señalando que el dictamen de la CIDH no será aplicado, debido a que no es vinculante.

Pese a la felicidad que provocó en los familiares de detenidos desaparecidos el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que condenó a Chile por aplicar de la Ley de Amnistía en el caso de Luis Almonacid, las dificultades no tardaron en aparecer.

Y el encargado de comunicarlas fue el presidente de la Corte Suprema, Enrique Tapia, quien aseguró que el dictamen de la CIDH era sólo una “recomendación” y que no debía interpretarse como una “resolución vinculante” aplicable de manera inmediata.

En esta misma línea, agregó que la reapertura de la causa estaba descartada y que, con la actual legislación los jueces se pronuncian y resuelven caso a caso.

De esta manera, Tapia deslizó que debiera ser el Ejecutivo el llamado a zanjar el problema de la aplicación o derogación de la amnistía y no los tribunales de justicia, que sólo cumplen con lo que establece la ley.

La procuraduría

La abogada del Consejo de Defensa del Estado (CDE) María Inés Horvitz también sostuvo que está en manos del Estado promover la supresión del Decreto Ley 2.191 y disponer una normativa que impida que los tribunales continúen funcionando en la lógica de la amnistía y la prescripción en los delitos de lesa humanidad.

En su opinión, “la doctrina claramente lo que plantea es que no se puede naplicar esos dos institutos a esta clase de delitos, pero la forma en que Chile acate dependerá del Estado”.

No obstante, la abogada no estuvo de acuerdo con la posición de Tapia en que la resolución de la CIDH no es vinculante.

Por el contrario, aseguró que el fallo sí puede ser aplicado a la legislación chilena.

Añadió que justamente ésta es la doctrina que ha venido sosteniendo el CDE en materia de violaciones de los derechos humanos.

En junio pasado, el organismo fiscal modificó su criterio y resolvió que en adelante impugnaría la aplicación de la Ley de Amnistía en casos de desapariciones forzosas.

El fin de semana, la Presidenta Michelle Bachellet, dijo que se harán los esfuerzos para ajustar los procedimientos al fallo de la CIHD y no descartó la presentación de un proyecto de ley para anular la amnistía. LN





Intromisión en legislación local

A juicio del abogado Carlos Manns -defensor de varios ex uniformados- el fallo de la CIDH no es vinculante, e incluso consideró que podría existir en el dictamen una intromisión en el ordenamiento jurídico local. Explicó que el dictamen pone sobre el tapete un conflicto de intereses entre el derecho internacional y la legislación chilena. Esto porque se pone en cuestión un dictamen por la sola aplicación de la Ley de Amnistía, que está en vigencia.

 

Fin al criterio Szczaranski

El 20 de junio el CDE eliminó la tesis de la “amnistía impropia” que avalaba la ex presidenta del organismo, Clara Szczaranski, donde el organismo no se oponía a la aplicación del cuerpo legal para crímenes cometidos con anterioridad a marzo de 1978. Ahora, el CDE impugnará todos y cada uno de los dictámenes en donde ello ocurra y perseguirá las responsabilidades penales de los responsables de violaciones de los derechos humanos.

El coronel confiesa

El coronel confiesa

Osvaldo Magaña reconoce 31 crímenes en Paine

No pudo más. Tuvieron que pasar 33 años para que reconociera haber dado la orden para ejecutarlos. Mientras las viudas aún lloran, mañana se cumplen 33 años del mayor operativo en la zona, que destaca a nivel nacional por tener el récord proporcional con 70 víctimas.


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Por Javir Rebolledo

Foto: Sonia Carreño con una foto de René, su marido desaparecido el 16 de octubre de 1973 

En el Liceo Mixto de Parral había fiesta. Sonia tenía 15 años y se moría de ganas por ir. Esa noche del sábado 21 de septiembre de 1951, René Maureira la sacó a bailar. “Me flechó de inmediato. Incluso nos dimos un beso esa misma noche, algo muy poco visto en ese tiempo”, recuerda.

René estudiaba en Talca y cada fin de semana viajaba a verla. Durante un año se encontraron en el parque y caminaron de la mano por las calles de la ciudad intentando mantener el secreto de su pololeo. Pero un día se encontraron de frente con el padre de Sonia. “Me quise morir. Me quitó el permiso hasta para comprar el pan”, cuenta. Pero su mamá, a escondidas, la dejó encontrarse con René en la plaza. “Habla con tu padre”, le dijo él, y la convenció. “Yo terminaba haciendo lo que me pedía. Era una buena influencia”, cuenta ella entre risas. Su padre la escuchó con atención y sentenció: “Está bien, pero se quedan en la casa. Lo que no me gusta es que se anden luciendo por la calle”.

Dos años más tarde, René se recibió como profesor y partió a una localidad perdida en medio del campo. Sus visitas a Parral se hacían más complicadas. “Me decía que me echaba de menos, sobre todo cuando estaba solo y veía los atardeceres”, cuenta Sonia. Una de esas tardes llegó decidido: “¿Quieres casarte conmigo?”. Sonia le respondió: “Sí quiero”. No se volvieron a separar. Ella con 18 años y él con 21 viajaban juntos a la escuela rural y volvían a caballo por un sendero sinuoso. En una parte del recorrido debían cruzar en balsa. Una vez, simplemente la balsa no llegó. René le dijo a Sonia que debían pasar arriba del caballo “No te preocupes, que los caballos nadan”. Estaba aterrorizada: “Finalmente le hice caso y partimos hasta que tocamos tierra. En verdad que siempre le hacía caso”, ríe Sonia.

Años más tarde, René dejó su trabajo de profesor rural e invitó a su mujer a una nueva aventura: instalarse en Paine con un supermercado, el primero de la ciudad. Dio resultado. El Mapa se llenaba y pronto debieron ampliarse. Cuando llegó el Gobierno de Allende, René cometió un pecado que probablemente le costó la vida: a diferencia de sus colegas del comercio, él no cerró su local. Sin militancia política, simpatizaba con el Gobierno del doctor.

El 13 de septiembre se lo llevaron al Estadio Nacional. Lo devolvieron el 14 de octubre. Al día siguiente, nuevamente un piquete de soldados lo fue a buscar. Volvió esa noche. “Él siempre estaba calentito, pero cuando me acurruqué a su lado lo sentí helado y tembloroso. No me quiso decir nada”. Al día siguiente, Sonia se levantó y en el lomo de su chaqueta vio la marca de una gruesa pisada. Esta vez René le contó que lo tiraron al piso y que “uno de los militares lo pisó mientras lo humillaba”, recuerda.

SIN VIDA

A las tres de la madrugada del 16 de octubre los soldados volvieron. Necesitaban a René para “nuevos interrogatorios”. Nunca más lo vieron. Está acreditado en el proceso que los militares pertenecían a la Segunda Compañía de Fusileros de la Escuela de Infantería de San Bernardo y eran comandados por el entonces subteniente Osvaldo Andrés Magaña Bau. Se comprobó, además, que la patrulla se movilizaba en un camión marca Dodge y que esa noche secuestraron a 17 personas en una pasada y a cinco más en un segundo viaje, en el operativo más grande que conmocionó a Paine. Días antes, entre el 2 y 3 de octubre, el mismo grupo había sacado 14 personasde sus casas, la mayoría campesinos. Sus cuerpos fueron encontrados por familiares el 12 de mayo de 1974 a las afueras de Paine, en la cuesta Chada, el mismo lugar donde los fusilaron. El 24 de septiembre habían secuestrado y ejecutado a dos campesinos del sector de El Escorial de Paine. Sumados a los secuestros y ejecuciones realizadas por carabineros de la Subcomisaría de Paine, entre septiembre y noviembre del ’73, las víctimas en esta localidad ascienden a 70, la mayor cantidad en Chile en relación a la densidad de habitantes.

Algunas víctimas de Paine aparecieron muertas en los días siguientes a su secuestro junto al lecho de ríos y canales. Otras, al costado de una carretera, y otras permanecen desaparecidas hasta hoy. A raíz de estos crímenes, actualmente están procesados siete ex carabineros de la Subcomisaría de Paine por secuestro y homicidio; dos civiles, por homicidio en contra de un campesino, y dos militares de la Escuela de Infantería de San Bernardo, Víctor Raúl Pinto Pérez y el ya mencionado Osvaldo Andrés Magaña Bau, también por homicidios y secuestros.

Magaña, actualmente coronel en retiro, durante años guardó un riguroso silencio. En careos con familiares que lo habían visto en los operativos, negó rotundamente su participación. En el ’78, Sonia recuerda que interpuso una querella por la desaparición de su marido y que Magaña le dijo a la cara que nunca había pisado Paine. “Yo le pedí que confesara, para no dejarle un futuro tan negro a sus hijos”, cuenta. En 2003, gracias a que numerosos fusileros dijeron la verdad, cayó un procesamiento sobre Magaña por el homicidio y desaparición de 36 personas, pero siguió sin hablar.

A fines de 2005 confesó su autoría en 31 crímenes. LND conversó con él, pero declinó hacer comentarios. Sin embargo, en su declaración de junio de 2006, por el caso “Caravana de la Muerte”, está casi todo lo que hizo: “Me dieron la orden de hacerme acompañar por un prisionero condenado por un consejo de guerra, quien me indicaría los domicilios de diferentes personas que debía detener. Es así como en esa ocasión se detuvo a un total de 14 personas (a principios de octubre), las que junto al condenado fueron fusiladas en la cuesta Chada, siendo enterradas en el lugar”

Respecto de las personas secuestradas el 16 de octubre, entre los que se encuentra René Maureira, marido de Sonia, y Andrés Pereira Salsberg, padre de la abogada Pamela Pereira, Magaña declaró: “Fui solicitado por el director y subdirector de la escuela [de Infantería de San Bernardo], quienes me dieron la orden de detener a 17 personas, las que también debieron ser fusiladas, las que fueron ejecutadas en las cercanías del lago Rapel, debiendo hacer presente que los cuerpos de los primeros fallecidos [en la cuesta Chada], luego de ser enterrados, fueron entregados a sus familiares y los últimos fueron exhumados y lanzados al mar”. Todo en dos semanas.

SIN JUSTICIA

Los crímenes de Paine, acumulados en una sola causa, tuvieron un avance notable a partir de 2001, cuando la jueza de la Corte de Apelaciones de San Miguel, María Stella Elgarrista, inició una reconocida investigación que por primera vez no buscó cuerpos, sino a los responsables de los crímenes. Se sumó la colaboración de familiares y el trabajo que desde 1980 venía realizando el abogado de derechos humanos Nelson Caucoto. Sin embargo, posteriormente experimentó una serie de baches. En 2004, Elgarrista se inhabilitó luego de que la Corte de Apelaciones de San Miguel le revocó la amnistía que decretó en contra de uno de los responsables de Paine. Es una de las paradojas de la jueza, que por un lado era rigurosa en la búsqueda de la verdad y por otro estaba a favor de la amnistía. Recientemente llegó a manos de la jueza Olga Meurer. Según antecedentes recibidos por este medio, se inhabilitará la próxima semana debido a que es profesora en la Escuela de Carabineros, lo que genera un conflicto de intereses.

SIN ESPERANZA

Un enjambre bastante más dramático se vive en Paine. Muchos familiares ya no reciben a la prensa debido a que hasta la fecha no hay condenas en un caso que está esencialmente solucionado. “No tiene sentido seguir hablando. Tanto tiempo y no sucede nada”, protesta una mujer.

“Esto es lento. Es comprensible la desesperanza de la gente de Paine, pero creo que vamos un poco más allá de la mitad del proceso. Conseguimos que no se amnistiara y luego interpusimos todas las querellas que hoy se investigan. Pero falta. Paine vivió un holocausto interno y la gente no tiene sed de venganza, sino de justicia. Faltan responsabilidades más arriba. Si bien Magaña es fundamental, tiene superiores”, explica Nelson Caucoto.

Se agrega que 11 de las víctimas de esta localidad son parte de las identificaciones erróneas del Patio 29 efectuadas por el Servicio Médico Legal, el escándalo que aún remece a estas mujeres. Rosa Becerra es una de ellas. El fatídico 16 de octubre, su marido, Luis Gaete, también fue secuestrado por el grupo de Magaña. Se lo devolvieron en 1994, proveniente del Patio 29, y el año pasado lo volvieron a exhumar. Hasta ahora no sabe a quién dejó flores por más de 10 años. Por todo eso se excusa de recibirnos en su casa, ubicada en el Callejón de las Viudas, célebre porque desde ahí se llevaron a 12 campesinos.

“Luis se fue por tanto tiempo, más de 30 años, y ahora se lo llevan de nuevo. Hubiera preferido que nos hubieran dejado así no más, con la ignorancia, para no tener que vivir su desaparición de nuevo”, gesticula Rosa con una mezcla de emociones que no la dejan parar de hablar. “Mi hija está con depresión y tiene dos chiquitos. No quiero imaginar que ellos queden solos si ella decide dejar de vivir”, cuenta al recordar que María Amparo tuvo su primera caída fuerte cuando el ’94 le entregaron el cuerpo de su padre. Había nacido 24 días después de su desaparición y creció con los recuerdos de Rosa añorando verlo con sus propios ojos.

Finalmente, Rosa nos invita a su casa. Quiere mostrarnos un mosaico que tiene casi terminado. Es parte de 70 más, uno por cada víctima, que darán vida al Memorial por las Víctimas de Paine, que será inaugurado el próximo sábado 21 de octubre. “Nos dijeron que está muy cargado al blanco, que le falta contraste”, dice Rosa con ojo de artista. “A mí me gusta como está quedando”, observa su marido desde hace 25 años. Trabajan mano a mano organizando el cuadro. En el corazón de una gran guitarra se ve a su primer marido, Luis, arando la tierra. A un costado, una mujer panzona. “Ésa soy yo, embarazada y siempre esperando”, cuenta Rosa con los ojos brillantes.

SIN SENDERO

Don José Castro Maldonado vivía en un asentamiento rural, otorgado por el Gobierno de Salvador Allende en 1972, a pocos kilómetros de Paine. “No había días feriados y muchas veces pasaba las noches arriba del tractor arando la tierra”, recuerda su hija Luz.

En los días posteriores al golpe, las cosas se pusieron negras para los agricultores del lugar. Muchos eran secuestrados por carabineros de la zona y los devolvían en pésimas condiciones. Luz recuerda que terratenientes expropiados acompañaban a los militares en los operativos. “Los Tagle, Francisco Luzoro, Juan Balcázar, Claudio Oregón y muchos más son conocidos acá porque apuntaron con el dedo a la gente”, cuenta. De hecho, tanto Balcázar como Oregón están procesados como autores del homicidio de Ricardo Carrasco Barrios, en septiembre de 1973. Le dispararon por la espalda.

El 15 de octubre, don José Castro, de 52 años, fue a visitar a Luz. Se habían visto por última vez una semana atrás y ella temía lo peor. “Llegó en su moto y se bajó. Nos abrazamos, lloramos y él me dijo: ‘Todavía no me ha pasado nada’”, recuerda. A la noche siguiente, el grupo de Magaña pasó por ahí. Vio el brillo de los cascos militares pasar junto a su habitación. Siete personas más fueron secuestradas esa noche.

En adelante, las viudas de Paine se hicieron conocidas porque partían cada día en busca de sus maridos. “Se destruyeron familias enteras. Veía cómo los niños quedaban solos, sin crianza, porque las mujeres iban donde fuera a buscarlos. Tres Álamos, Isla Quiriquina, etc.”, cuenta Luz. Ella misma no se convencía de la pérdida. Durante mucho tiempo soñó que su padre estaba vivo. “También durante el día lo veía aparecer por el camino”, recuerda la mujer.

De las enseñanzas más valiosas de su padre, Luz destaca el respeto a la vida. Cuando, por ejemplo, debían hacer insectarios para algún ramo, el hombre prefería que reprobaran antes que matar. “Todos tienen derecho a la vida”, recuerda que le decía. Hoy Luz tiene 60 años y calcula que don Luis se empinaría en los 86. “Una puede ser vieja, pero siempre necesita a los papás”, dice conmovida. De un bolsillo saca un pañuelo y seca las lágrimas que se asoman tras los gruesos anteojos. Se cuelan cada vez que intenta unir los fragmentos inconclusos de su historia. LND

En emotivo acto en Villa Grimaldi, donde estuvo detenida en 1975

Diario Electronico El Mostrador.

15 de Octubre del 2006

Bachelet da fuerte respaldo a DD.HH y anuncia derogación de ley de amnistía

por  Macarena López M.

Tras recorrer el ex centro de torturas, convertido en Parque por la Paz, dijo que tras el fallo de la Corte Interamericana que declara ''inadmisible'' la normativa dictada en 1978 en el caso del homicidio de Luis Almonacid velará porque el Estado de Chile cumpla el dictamen internacional. Al referirse al recinto, donde permaneció junto a su madre, declaró que ''nadie venía por su propia voluntad'' a ese sitio ''siniestro''.

No podía haber mejor lugar que Villa Grimaldi -donde la Presidenta Michelle Bachelet estuvo detenida por dos semanas, en 1975-, como escenario para anunciar su firme intención de que el Estado de Chile, respetuoso de los fallos de la justicia internacional, procederá a anular la Ley de Amnistía de 1978 luego de haber sido declarada “inaplicable” este viernes por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en el caso de Luis Almonacid Arellano.

Durante el emotivo acto en el que se inauguró el Teatro por la Vida, en el Parque por la Paz Villa Grimaldi -inaugurado como tal en marzo de 1997, y al cual también asistió la madre de la mandataria, Ángela Jeria, quien fue su compañera de reclusión en este emblemático centro de torturas de la dictadura militar-, Bachelet no quiso pasar por alto la resolución recientemente dictada por la CIDH con respecto al homicidio de Almonacid, un profesor de Rancagua y militante del Partido Comunista (PC), cometido en septiembre de 1973, y cuyos responsables fueran amnistiados em 1998 en virtud del Decreto Ley No. 2.191, también conocido como Ley de Aministía.

La jefa de Estado calificó el fallo del pasado 26 de septiembre, pero que recién se conoció el viernes pasado, como de “extraordinaria importancia” puesto que, tal como recordó oportunamente, "la Corte resuelve que la Ley de Amnistía de 1978 es inaplicable en Chile y carece de efectos jurídicos, por cuanto es incompatible con la Convención Interamericana de Derechos Humanos”.

Cabe recordar que en su extenso dictamen, la Corte estableció que el homicidio de Almonacid Arellano fue un crimen de "lesa humanidad" y, por tanto, es inamnistiable. Recordó que en esa condición se encuentran la desaparición forzada, la tortura, el genocidio, entre otros delitos registrados durante la dictadura militar.

Frente a ex presos políticos y familiares de las más de 200 personas que murieron o están en calidad de detenidos desaparecidos luego de haber permanecido detenidos en dicho centro clandestino de reclusión, Michelle Bachelet hizo hincapié en que “independientemente de las posiciones que puede haber al respecto y del respeto a los distintos poderes del Estado, Chile ha consagrado como un principio fundamental de su ordenamiento jurídico el respeto al derecho internacional”.

Estos conceptos fueron recibidos con aplausos por la numerosa concurrencia que asistió al acto realizado en la avenida Arrieta a la altura del 8700, en la comuna de Peñalolén, y tras ello, la gobernante señaló que como consecuencia del dictamen de la justicia internacional, “es mi deber como jefa de Estado velar porque el Estado de Chile ajuste su proceder a los dictados de la Corte Interamericana de Derechos Humanos”.

Asimismo, la mandataria, en un discurso en el que durante largos pasajes se pudo advertir que su voz estaba quebrada por la emoción, manifestó “el compromiso aquí y ahora de mi gobierno con los derechos humanos y lo hago con acciones precisas. Espero que muy pronto esté en pleno funcionamiento el Instituto Nacional de Derechos Humanos, donde esperamos contar con el respaldo de los legisladores de todos los sectores políticos”.

La gobernante también informó que espera que “muy pronto” sea una realidad el Museo de la Memoria, que se construirá a un costado de Villa Grimaldi, “para no olvidar y aprender de un pasado que solo asumiéndolo como país hemos comenzado recién a superar”.

Regreso como Presidenta

Era la sexta vez que Bachelet volvía a Villa Grimaldi, pero se convirtió en la primera ocasión en que una Presidenta de Chile llegaba en calidad de tal al lugar donde había estado en cautiverio, en enero de 1975, durante una de las etapas más oscuras de la dictadura militar encabezada por Augusto Pinochet. Michelle Bachelet, quien llegó vestida de oscuro, fue recibida con aplausos en cuanto se bajó del auto.

Allí estaba el intendente metropolitano, Víctor Barrueto, y las ministras de Bienes Nacionales, de Educación y de Cultura, Romy Schmidt, Yasna Provoste y Paulina Urrutia, respectivamente. También estaba su madre Ángela Jeria, con quien ingresó al ahora Parque por la Paz.

Junto a las autoridades, y al presidente de la Corporación y ex preso político, Rodrigo del Villar, la mandataria se trasladó hasta la maqueta que recuerda cómo era Villa Grimaldi cuando allí funcionaba un centro de detención controlado por la DINA y donde hay dibujos que grafican la forma en que allí se torturaba a los prisioneros. Bachelet recorrió un camino interior del actual Parque por la Paz y se detuvo frente a la escultura que fue inaugurada años atrás y que fue hecha con los restos de fierro que quedaron de la estructura del ex recinto represivo.

Luego visitó los lugares de detención para mujeres y hombres y sólo por unos segundos estuvo en la torre, que era el lugar donde eran destinados los detenidos que actualmente se encuentran desaparecidos, entre los que se cuenta un ex conscripto que informó, en su momento, a los familiares el paradero de quienes permanecían en ese lugar. Del mismo modo, junto a su madre, Angela Jeria, recorrió con su vista los más de 200 nombres que están inscritos en una placa de piedra, recordando a las víctimas que allí fueron objeto de todo tipo de vejámenes, bajo una leyenda que señala: "El olvido está lleno de memoria".

Por eso es que, como apuntó más tarde la mandataria, al dirigir su mensaje a los presentes, hay muchos de los que visitan este lugar que dejan una sola palabra escrita allí: “gracias”. Eso mismo, agregó Michelle Bachelet, es lo que ella quería decir “teniendo a mis espaldas esta torre, testigo en su hora de tanta crueldad y repetirla después de cruzar este parque en su hora de tanta crueldad, repetirla tras cruzar este parque sembrado palmo a palmo con tanto amor”.

"¿Qué significa estar hoy aquí?"

Bachelet estaba conmovida y esto se advirtió al momento de iniciar su discurso: “Qué difícil puede ser explicar lo que algunos me preguntaban afuera: ¿qué significa estar hoy aquí?. La primera vez que entramos con mi madre fue un 10 de enero de 1975, luego cuando volvimos del exilio, muchos años después, una de las primeras cosas que hicimos fue venir a mirar de lejos, eran años duros, dónde estuvimos porque habíamos entrado y salido con la mirada vendada”.

Señaló que “luego vine como una persona cualquiera en democracia y a la inauguración del Parque por la Paz, y después como ministra en algunos actos, pero es sin duda como Presidenta de Chile, el hecho de que sea el primer mandatario -subrayó- que viene a rendir acá un emocionado recuerdo y un apoyo irrestricto a la gran tarea, que es garantizar que en este país nunca volvamos a vivir lo que vivimos en esos años”.

Más adelante enfatizó que lo que estaba viviendo ahora "son minutos de recuerdos tristes, es un instante en que se miran tiempos de terror, pero ante todo este es un momento para reivindicar, como aquí se ha dicho, la vida, la libertad, la dignidad y la paz. Para reivindicar lo central que aquí siempre, como decía esa Canción a Julia, siempre existió de pie esa tremenda humanidad, y la solidaridad entre todos quienes estuvimos acá. En este acto se sobreponen los más altos valores humanos y libertarios por encima de los más bajos actos de barbarie y sin razón”.

“Vuelvo, como yo decía, como Presidenta de la República al lugar donde fui prisionera junto a mi madre hace más de 30 años. Mi madre y yo, como las compañeras y compañeros que pasaron por esta misma agonía y que ahora estamos aquí...y como siempre he tenido la gran alegría de encontrarme con muchos de ellos”, prosiguió diciendo.

"Somos privilegiados"

En tal sentido manifestó la mandataria que "nosotros somos privilegiados. Tuvimos la suerte de sobrevivir, muchos de los nuestros no la tuvieron, porque miles de chilenas y chilenos, entre ellos mi padre y tantas personas queridas, no sobrevivieron a la prisión y a la tortura. Para ellos y ellas nuestro recuerdo y cariño al regresar a la Villa Grimaldi".

Por eso es “hermoso y dignificante que hoy, gracias a la lucha y perseverancia de muchos compatriotas, podamos estar en este lugar, en un espacio de memoria, libertad y de paz. La vida y la paz han sido mas fuertes y podemos encontrarnos en este lugar de memoria, reflexión y encuentro, como lo dijera el padre José Aldunate”.

Por último, la Presidenta indicó que “aquí hubo murallas que ocultaron la muerte y la tortura y hoy aquí se instala el signo de la vida. Aquí hubo paredes que cegaron el sol, y hoy es un espacio luminoso. Aquí se encarceló la libertad y hoy la libertad inunda el lugar. Este fue un recinto secreto, oculto, misterioso, siniestro, producía temor acercarse, nadie venia por su propia voluntad, (pero) lo hemos rescatado. Hoy Villa Grimaldi es un lugar abierto, conocido, acogedor, luminoso, lleno de vida y mujeres y hombres y muchos niños llegan a recrearse y reconocerse en la historia, y llegan sin temor.”

Luego de sus palabras se dio inicio al acto cultural en el Teatro Por la Vida, donde se presentó la muestra “Villa Grimaldi: Arqueología de la Memoria en tres Cantos”, obra de otro ex preso político, Quique Durán, quien actualmente reside en Estados Unidos y que pasó también en algún momento por las barracas que allí servían de calabozos.

Aplausómetro

Si bien Michelle Bachelet fue sin lugar a dudas la más aplaudida por los asistentes, no corrieron la misma suerte algunos diputados que concurrieron al acto, entre los cuales se contaban Carlos Montes y Enrique Accorsi.

Tampoco le fue muy bien al intendente de la Región Metropolitana Víctor Barrueto y a la ministra de Educación Yasna Provoste, que recibieron pifias del público. El alcalde de Peñalolén, el DC Claudio Orrego, se salvó, en cambio, de este tipo de recriminaciones.

Grimaldi, el territorio del horror. A puro dolor

Grimaldi, el territorio del horror. A puro dolor

Ayer, Michelle Bachelet volvió, esta vez como Presidenta. Allí, hace 31 años, estuvo prisionera junto a su madre. Era una estudiante, como la mayoría de los que pasaron por ese infierno. Los que sobrevivieron recuerdan ese terrible verano del ’75.


www.lanacion.cl / Domingo

Por Betzie Jaramillo

Sólo ruinas encontraron los ex presos cuando abrieron las puertas de Villa Grimaldi. Fueron los primeros en entrar. Durante años habían intentado ver lo que había dentro encaramándose por las altas rejas. Era una obsesión para ellos porque allí, en la calle José Arrieta 840, conocieron el infierno que marcaría sus vidas. Casi cinco mil personas pasaron por ese lugar, a 226 nunca se las volvió a ver. La mayoría tenía entre 20 y 22 años y hoy, más de 30 años después, los sobrevivientes siguen teniendo marcas en sus cuerpos, sus almas y sus mentes, de los profundos arañazos de los tormentos.

“Recorrimos el lugar rearmando nuestros recuerdos poco a poco, cada uno con su visión parcial”, cuenta Carmen Rojas, una superviviente. No era fácil, ninguno podía dibujar el mapa completo de lo que fue el Cuartel Terranova de la DINA, porque vivían con los ojos vendados. “Pero los restos de azulejos nos indicaban que allí había estado el baño, unas baldosas rotas era las señales que quedaban de un pasillo”. Y pudieron reconstruir, con trozos de memoria, lo que los militares habían intentado borrar con bulldozers. También han tenido que hacer el recuento de quiénes pasaron por la villa, porque los militares jamás han querido entregar sus archivos. “Y existen, porque todos éramos fichados en cuanto ingresábamos”.

Hoy, la primavera estalla en todos sus rincones y el gigantesco ombú es de lo poco que se conserva del pasado. En ese árbol se sentaban los prisioneros las pocas veces que los sacaban de sus jaulas, y allí podían comprobar quién seguía con vida. Unas placas de cerámica en el suelo señalan la zona de los atropellos, donde los prisioneros eran embestidos con autos, la piscina donde los ahogaban, el lugar donde los electrocutaban. Han reconstruido las “casas Corvi”, cajones de poco más de un metro cuadrado donde hacinaban a cuatro y cinco personas durante días, y lo peor de todo, “la torre”, donde en los descansos de la estrecha escalera fabricaron unas cajas en las que vivían encogidos, porque en ese espacio no era posible estar de pie. Allí estuvo encerrada Ángela Jeria, la madre de Michelle Bachelet. Casi todos los desaparecidos en Villa Grimaldi fueron vistos por última vez en esa torre maldita.

En 2003, un grupo de supervivientes se reunió allí para un reportaje. Muchos no se veían desde hacía décadas. Rosa Elvira mostraba las fotos de su hija, que de alguna manera también es una superviviente, ya que estaba en el vientre de su madre mientras ésta era prisionera. Otras cinco mujeres también estaban embarazadas en la época, enero de 1975, en que la Presidenta y su madre fueron llevadas a ese recinto. Y la periodista Marcia Scantlebury, la médica Marisa Matamala, Fidelia Herrera, miembro del Comité Central del Partido Socialista, Teresa Izquierdo, hermana de María, la actriz, y Mira, la madre de Max Marambio. Ellas recuerdan los llantos de una guagua de un año, que luego fue encontrada en un hogar de menores tras la desaparición de sus padres, y jamás olvidarán a esa niña de tres años, detenida junto a su madre, que reproducía los gritos y los lamentos de los torturados cuando lloraba. Marcia, mientras guiaba al juez Garzón, le contó: “Escuchábamos que al otro lado del muro había niños jugando. Era tan raro escuchar sus risas en medio de esta locura”.

CASI UN NIÑO

Osvaldo Torres estuvo detenido en la misma época que Michelle Bachelet. Hoy es concejal de Peñalolén, la comuna a la que pertenece Villa Grimaldi. Recuerda cuando llegaron al centro de torturas José Carrasco Tapia, Rodrigo del Villar, hoy presidente de la Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi, y supo de Gabriel Salazar, Premio Nacional de Historia, entre tantos. “Y estaban con nosotros por lo menos dos chicos que no tenían más de 16 años”. A principios del ’75, ya sabían dónde estaban, a pesar de que era una cárcel clandestina. Su fama terrorífica era un secreto a voces. Monseñor Enrique Alvear se atrevió en esa época a golpear sus puertas pidiendo a gritos que soltaran a los presos. No hubo respuesta.

Uno de los muchachos que recuerda Torres en verdad tenía 17 años, Claudio Durán Pardo. Era casi un niño; de hecho, los primeros pelos de su barba le crecieron allí. “Cada minuto era el final de mi vida en Grimaldi”, escribe en su libro “Autobiografía de un ex jugador de ajedrez” (porque fabricó las figuras del juego con miga de pan mientras estuvo prisionero). Después de Grimaldi recorrió varios campos de concentración y terminó viviendo en California, donde se hizo músico. Ahora está en Chile y estrenó su obra “Arqueología de la memoria”, ayer, en el teatro de la villa, ante la Presidenta. “De este lugar recuerdo la vergüenza de la desnudez, el daño que nos hicieron. Ahora mi desafío como artista es cómo transfiero mi experiencia, sin aterrorizar, pero que se entienda”. ¿Y cómo reparar el daño? “Con justicia. Espero que sea ejercida”.

Sólo la paciencia infinita de algunos supervivientes consiguió que los mandamases de la DINA y algunos subalternos, de oficio torturadores, como Manuel Contreras, Miguel Krasnoff, Marcelo Morén Brito, Basclay Zapata y Osvaldo Romo, estén pagando con cárcel. Paciencia infinita para ir una y otra vez a declarar a los tribunales, y mucho valor para enfrentar los careos en mínimas salas donde casi se rozaban con sus verdugos. Nubia Becker es una de ellas y aún recuerda cómo la actuaria, con un descriterio notable, abandonó el lugar del careo y se quedó a solas con Krasnoff durante minutos que parecieron eternos. Antes, mientras esperaba a que la llamaran, se acercó un hombre: “Hola, Nubia, ¿no te acuerdas de mí? Yo nunca te he olvidado. Fui tu carcelero en la villa. Ahora soy un desertor y vivo fuera, en Europa. Sólo vengo porque soy testigo de cargo contra estos tipos”.

Pero el principal responsable de todo lo que allí ocurrió, Augusto Pinochet, había quedado inmune ante las mil y una acusaciones. Hasta ahora. El 4 de octubre, la Corte Suprema desaforó al general en retiro por 23 casos de torturas en Villa Grimaldi y 36 secuestros. La noticia dio la vuelta al mundo, porque Pinochet había sido requerido por la justicia por lavado de dinero y asesinatos, pero jamás por torturas. Esta semana, al juez Alejandro Solís se le notificó el “cúmplase la petición de desafuero” por parte de la Corte de Apelaciones de Santiago, y en cualquier momento puede ir a interrogarlo. Tras eso, el proceso, el juicio y su posible condena, la primera contra él, si llega a producirse. En esta causa están 25 ex prisioneros de Villa Grimaldi que tienen como abogado a Hiram Villagra, y desde el 2004 han tenido que hacer el penoso recorrido de recordar, afinar detalles, someterse a exámenes físicos y sicológicos para que el juez Solís pueda actuar. “El caso es muy contundente. Villa Grimaldi no podría haber existido sin la autorización de Pinochet”. Y una demanda civil pretende que el general (R) pague las indemnizaciones con su patrimonio, no como el caso de las víctimas de los informes Rettig y Valech, en que todos los chilenos han tenido que pagar por las culpas del terrorismo de Estado.

PARQUE POR LA PAZ

La historia del Parque por la Paz es también una historia de tenacidad. La villa, tras muchos intentos por borrarla de la memoria y de venderla, fue finalmente expropiada por el Estado, gracias al empecinamiento de mucha gente, como la fallecida diputada humanista Laura Rodríguez, Coral Pey, promotora de la Mesa de Derechos Humanos, el cura José Aldunate y la voluntad política del Gobierno de Aylwin. Hoy es Patrimonio y Monumento Histórico Nacional. No se cobra entrada y subsiste gracias a aportes privados, otros del Estado y la luz y el agua la paga el Municipio de Peñalolén. Hay muchos proyectos, como el teatro que ayer se inauguró, y el museo, que ya tiene los rieles con que lanzaron los cuerpos de prisioneros al mar en las costas de Quintero.

Ayer, por primera vez un Mandatario, en este caso la Presidenta Michelle Bachelet, volvió al lugar donde estuvo prisionera. ¿Cuántas cosas se le removieron al ver una vez más ese sitio? Ahora es tan distinto, es el Parque por la Paz, un hermoso lugar donde resulta difícil imaginar todas las barbaridades que allí se cometieron. Son los propios supervivientes los que guían a los visitantes y les cuentan lo que vivieron. Llega mucha gente, familiares que vuelven siempre a recordar a sus ausentes, expertos internacionales a buscar información, estudiantes que preparan tesis sobre la memoria histórica, invitados ilustres que en sus visitas a Chile piden ver lo que fue aquello. Y por muchas veces que se haya estado allí, cuando quedan solos mirando los jardines, la silueta de la torre, los pájaros y los niños corriendo por entre las flores, no siempre es posible evitar un dolor profundo en el corazón y ganas de romper a llorar a mares.

De todos los testimonios del horror, el que más golpea es la pequeña exposición con recuerdos de los muertos. Son unas cajitas con objetos simples, como el cuello de lana que usaba un joven muerto y que la familia recuperó y que se turnaban para usar en los días de frío, y de esa manera sentirlo un poco cerca. Madres, hermanos, a veces hijos, que saben que sus muertes fueron horribles y que no hubo piedad. Ni el calor del verano de 1975 ni la tibia primavera de 2006 pueden aplacar este tremendo escalofrío. LND

Bachelet se compromete a derogar Amnistía ante fallo de CIDH

Diario Electronico El Mostrador.

14 de Octubre del 2006

"En consecuencia es mi deber como Presidenta velar porque el Estado de Chile ajuste su proceder a los dictados de la Corte Interamericana de Derechos Humanos", dijo la mandataria en simbólico acto en Villa Grimaldi.

La Presidenta de la República, Michelle Bachelet, se comprometió a derogar la ley de amnistía ante el fallo que emitió la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que condena por primera vez al Estado de Chile por la aplicación de dicho cuerpo legal en el proceso por el homicidio del profesor Luis Almonacid Arellano ocurrido en 1973.

Durante un acto artístico-cultural en Villa Grimaldi, donde estuvo detenida por espacio de varios días durante la dictadura, Bachelet dijo: "No quiero terminar sin antes referirme a un hecho de extraordinaria importancia: en el día de ayer el Gobierno recibió el fallo que el día 26 de septiembre la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha dictado una sentencia de tremenda trascendencia a la causa de los derechos humanos".

"Al pronunciarse sobre el asesinato de Luis Almonacid la Corte resuelve que la Ley de Amnistía de 1978 es inaplicable en Chile y que carece de efctos jurídicos por cuanto es incompatible con la Convención Interamericana de Derechos Humanos", agregó.

"Independientemente de las posiciones que puede haber al respecto y del respeto a los distintos poderes del Estado, Chile ha consagrado como un principio fundamental de su ordenamiento jurídico el respeto al derecho internacional", sostuvo.

Y agregó: "En consecuencia es mi deber como Presidenta velar porque el Estado de Chile ajuste su proceder a los dictados de la Corte Interamericana de Derechos Humanos".

Gobierno valora mea culpa de Joaquín Lavín

Gobierno valora mea culpa de Joaquín Lavín

Lagos Weber afirmó que el documento “le hace bien a Chile”
Gobierno valora “mea culpa” de Joaquín Lavín

La UDI, en tanto, a través de su presidente Hernán Larraín afirmó que las reflexiones del ex abanderado presidencial “son esfuerzos que vale la pena reconocerlos porque aportan al país”.

Por Carolina Miranda

www.lanacion.cl

El mea culpa que el ex candidato presidencial de la UDI, Joaquín Lavín, realizó en materia de derechos humanos, admitiendo que la derecha también fue responsable de las violaciones de los derechos humanos durante el régimen militar, fue valorado por el Gobierno y la UDI.

En La Moneda, el ministro portavoz, Ricardo Lagos Weber, afirmó que el texto –publicado ayer por “La Tercera”- “habla bien de alguien que está en sintonía, creo que algo genuino, que aprecio en lo personal y creo que le hace bien a Chile”.

Valoró que Lavín hablara de sí mismo: “Si todos pudiéramos hacer lo mismo, sería sano. Lo sano no es decir reabrir las heridas, es enfrentar la verdad y decir tal vez no supe, me equivoqué, lo habría hecho mejor”. En la misma línea, el presidente de la UDI, Hernán Larraín, definió como muy “valiosas” las reflexiones realizadas por Lavín y agregó que ellas le recuerdan “un esfuerzo similar que hizo la UDI hace tres años. Me parece que son esfuerzos que vale la pena reconocerlos porque aportan al país”.

Respecto de las críticas que ha recibido Lavín por hacer estos comentarios de manera extemporánea, el presidente gremialista afirmó que cada persona tiene derecho a expresar su punto de vista cuando lo estime conveniente.

Dejó abierta la posibilidad de que la “reflexión” del ex abanderado UDI sea considerada en el consejo directivo ampliado que el partido tendrá a mediados de noviembre.

“Debería estar dentro de los antecedentes que vamos a tener a la vista en esa oportunidad, no podría decir cómo, pero sí es un afluente de pensamiento útil. Nosotros siempre hemos tenido a Joaquín Lavín como un referente interno y, por eso sus opiniones las vamos a tener muy a la vista al momento de nosotros hacer una reflexión, porque esa va a ser una definición en donde pensamos desarrollar el proyecto institucional del partido”, explicó.

En el documento, publicado por “La Tercera”, el ex candidato presidencial señala que “el Gobierno militar tuvo un lado B, que impuso dolores inexcusables a miles de chilenos”.

“No basta decir que no supimos o que todos pudimos haber hecho por defender los derechos humanos. Eso es obvio”, señala el texto al tiempo en que agrega que “como sector político, no vimos a tiempo lo que otros vieron. No supimos lo que deberíamos haber sabido. Otras veces subestimamos los datos de la realidad. Nosotros también fuimos responsables y hay que decirlo para poder mirar con la frente en alto”.

El documento tiene por objetivo proponer una reflexión al interior de la UDI, mismo fin que persiguieron las declaraciones que realizó en septiembre durante un seminario en la Universidad Alberto Hurtado y que generó fuertes críticas en el gremialismo.

En esa ocasión señaló que “las personas que adherimos al Gobierno militar también tenemos que decir que tuvimos anteojeras ideológicas, porque no vimos o no creímos muchas de las cosas que el resto de Chile estaba viendo o estaba viviendo en esos momentos, y también tenemos que hacer, en ese sentido, nuestro nunca más”. Este gesto se suma al realizado en mayo de 2005, cuando afirmó que de haber sabido los atropellos a las garantías fundamentales no habría votado Sí en el plebiscito de 1988.

Binominal

La apertura mostrada por Joaquín Lavín para modificar el sistema binominal, argumentando que “prácticamente impide el surgimiento de nuevas opciones, produciendo una especie de congelamiento político”, fue bien recibida en La Moneda.

El ministro portavoz, Ricardo Lagos Weber, valoró la disposición y explicó que “todos estamos por un sistema electoral que sea más representativo, que refleje todos los colores de Chile, porque hoy hay otras minorías que no están representadas”. No obstante, señaló que si bien no tiene por qué dudar de “la buena fe de las palabras de Joaquín Lavín, la buena fe no se prueba en las palabras, se prueba en los hechos y eso es lo que queremos ver”.

Vinculan caso Riggs con muerte del químico de la DINA Eugenio Berríos

Vinculan caso Riggs con muerte del químico de la DINA Eugenio Berríos

www.lanacion.cl

El Consejo de Defensa del Estado (CDE) ligó ayer una cuenta del ex dictador Augusto Pinochet en el Banco Socimer en Uruguay, a la operación de inteligencia que terminó con la muerte del químico de la DINA Eugenio Berríos.

La información apareció en el contexto de los alegatos del desafuero de Pinochet en la Corte de Apelaciones de Santiago, cuya votación quedó pendiente para el próximo jueves 12 de octubre, a las 08:30 horas.

El desafuero fue solicitado por el ministro en visita Alejandro Madrid, quien le atribuye responsabilidad en los delitos de asociación ilícita, secuestro y homicidio.

Berríos fue sacado del país en 1991 para evitar que declarara en la investigación por el atentado contra el ex canciller Orlando Letelier, siendo llevado a Uruguay bajo una identidad falsa, por lo cual fue custodiado por oficiales chilenos y charrúas.

Ya en noviembre de 1992, el otrora agente DINA protagonizó un incidente en la comisaría de Parque del Plata, en las cercanías de Montevideo, siendo ésta la última vez en que se le vio con vida.

En abril de 1995 su cuerpo fue encontrado en el balneario de El Pinar, distante unos 30 kilómetros de la capital uruguaya, con dos balazos en el cráneo.

En la audiencia, el CDE, a través de la abogada Lupy Aguirre, dio cuenta de un oficio donde se institucionaliza la práctica de mantener informado al alto mando del Ejército respecto de los procesos judiciales por violaciones de los derechos humanos.

En tanto el abogado defensor Ambrosio Rodríguez reiteró que no existen antecedentes que vinculen a su cliente con la muerte de Berríos, aduciendo que era imposible además que diera órdenes al jefe de la DINE, porque había instituciones intermedias, como el Estado Mayor y la vicecomandancia en jefe del Ejército.