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Centros Chilenos en el Exterior

Derechos Humanos

Osvaldo Romo y yo

6 de Julio de 2007

Por  Osvaldo Torres

Osvaldo Romo irrumpió en mi vida apuntándome con una metralleta AKA, la madrugada del 30 de enero de 1975. Sin orden de detención un comando de la DINA me arrestó junto a mi compañera Nubia Becker, mi amigo y dirigente socialista Eduardo Charme y Marcela Bravo. Dejaron aterrados a los dueños de casa y al hijo de Nubia, Hernán A Jaramillo de sólo 4 años.

En Villa Grimaldi Romo se hizo cargo personalmente de torturarme junto a Krasnoff, el Teniente Pablo, el Troglo y toda esa fauna de funcionarios del Estado que cumplían con sus obligaciones. No fui el único, ni el más torturado por esos equipos; tuve la suerte de salir vivo.

Al conocer la noticia de su muerte reviví la experiencia, la comenté con Nubia y recordamos a Eduardo. Pero también surgió la reflexión sobre el país que tenemos y que hemos construido desde esos años. Romo debe obligarnos a revisar el pasado reciente y las formas cómo se ha procesado; el ejercicio de la memoria es clave para recordar sin traumas que paralicen la acción política.

Romo se transformó en la figura que condensaba la tortura y la maldad de una época. Esta operación simbólica fue inevitable luego de sus declaraciones sobre cómo torturaban, mataban y dejaban morir; el valor que le asignaban de la dignidad y vida humana y el precio que cobraban por sus servicios en el Estado. Pero Romo simboliza mucho más, pues es la expresión del “castigo-aprendizaje”, ya que la idea era aterrorizar a la sociedad, paralizarla por el miedo para poder gobernar e imponer su modelo de sociedad. Su detención y condena ayudaron a espantar esos fantasmas, mas no a eliminarlos.

Romo tenía jefes y patrones. ¿Quién era el superior directo? ¿En la planilla de sueldos de qué institución estaba? ¿Su abogado era pagado por el Ejército? ¿Quién lo sacó a Brasil o luego lo escondió en Santiago el año 2002? ¿Si era infiltrado en la izquierda, quién fue su oficial superior? Romo se fue con muchos secretos y hay muchos cómplices dando vueltas. La democracia debe resolver estos enigmas, para que se confíe en ella.

Romo no fue una excepcionalidad histórica ni un “resto arqueológico”. Fue un instrumento para concretar un proyecto de país en el cual vivimos. Proyecto ideado por civiles y ejecutado con el apoyo militar.

La tarea de ahora, si queremos procesar sin traumas el pasado, es transformar el país que nos impusieron. Parte de la tarea está realizada, pero a muchos el susto a “volver al desorden”, “a los conflictos del pasado”, léase la Unidad Popular, los ha paralizado para reabrir el debate y la movilización por ampliar la democracia y la justicia social. En este sentido el arquetipo de Romo se levanta como la figura que logra paralizar el cambio, pues han aprendido la lección de lo que nos podría llegar a ocurrir si “repetimos la farra”, como si los contextos internacionales y nacionales no hubieran cambiado definitivamente.

Las tareas pendientes son, qué duda cabe: la Asamblea Constituyente para que todos los chilenos, sin imposiciones de fuerza, construyamos la democracia que decidamos libremente; el debate sobre las riquezas naturales y los verdaderos royalties que se debieran pagar –para no hablar del control nacional sobre esos recursos-; la discusión acerca de los impuestos a las utilidades para reducir las brechas de desigualdad en educación, previsión, salud y vivienda; el control civil sobre las FFAA, su doctrina y entrenamiento. Es obvio que abrir la agenda a estos temas es, particularmente para los poderes fácticos, desestabilizador y “querer regresar al pasado”, pero el problema más complicado es que, quienes luchamos por el regreso a la democracia, no lo tengamos como norte de la acción política por “el temor al pasado”, por creer que “se abre una caja de Pandora”.

Mientras nos sigamos negando a poner en el centro del debate nacional la transformación del país, el espectro de Romo y sus amigos seguirá persiguiéndonos como una “lección aprendida”. Superar a Romo es luchar por el Chile que queremos.

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Osvaldo Torres G. Concejal de Peñalolén

La historia de Osvaldo Romo

Fecha edición: 04/07/2007 10:27

A mediados de los '70, Osvaldo Romo se trasladó a Brasil con su esposa Raquel González Chandía y sus cinco hijos. Vivieron durante 16 años en la clandestinidad en un pequeño poblado. El se hacía llamar Andrés Henríquez Mena, y aunque trabajaba en una empresa de seguridad también ejerció como entrenador de fútbol.

La historia de Romo, a la vez, da para una novela. De joven, y mucho antes de que fuera agente civil de la Dina, se le ligó a un partido de derecha. Pero luego se convirtió en dirigente poblacional afiliado a la Unión Socialista Popular, mantuvo vínculos con el MIR y fue colaborador del Partido Socialista. Es uno de los personajes emblemáticos en los casos de violaciones a los derechos humanos. Considerado uno de los miembros más sanguinarios de la Dina, acumuló una larga lista de enemigos por su calidad de doble agente, bajo la cual "entregó" a varios de sus ex compañeros.

El 16 de noviembre de 1992 fue expulsado de Brasil, país donde se le acusó de tres infracciones a la Ley de Extranjería, de falsificación y uso indebido de documentos de identidad. A su llegada a Chile lo esperaba el proceso por la desaparición de Lumi Videla y luego por el secuestro del ciudadano chileno francés, Alfonso Chanfreu.

Entre los casos por los que fue condenado figura el de la periodista Diana Aron Svigilsky, el contador Manuel Cortez Joo y Ofelio Lazo, todos militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) detenidos y hechos desaparecer en 1974.

También estaba procesado por el secuestro calificado del sacerdote español Antonio Llidó Mengual, también detenido desaparecido.

Según fuentes penitenciarias, su familia sigue viviendo en Brasil y Romo jamás recibió visita alguna en los años en que estuvo preso.

 

 

Informe médico indica que Romo permaneció inconsciente las últimas 24 horas

Informe médico indica que Romo permaneció inconsciente las últimas 24 horas

Gendarmería informó que Osvaldo Romo Mena permaneció inconsciente las últimas 24 horas luego de fallecer esta madrugada en el hospital de la ex Penitenciaría a los 69 años.

El jefe de turno, doctor Juan Ydrovo, informó que el occiso “presentaba un cuadro de insuficiencia cardiaca descompensada, cardiopatía coronaria y diabético infectado. Fue evaluado por un equipo multidisciplinario del hospital penal, se inició tratamiento depletivo y antibiótico terapia, con evolución tórpida, falleciendo en el día de hoy a las 04:45 de la mañana".

Comentó que el ex agente de la DINA presentaba un cuadro crónico y había sido sometido a múltiples hospitalizaciones desde hace muchos años. Justamente por su condición médica recibía en prisión una dieta alimenticia específica, fármacos y control médico periódico debido a su diabetes.

 

 

Falleció el Guatón Romo

Falleció el Guatón Romo

Conocido por su fama de torturador, el agente civil de la DINA falleció esta madrugada en el Hospital de la ex Penitenciaría. El condenado cumplía dos penas por caso de detenido desaparecido que suman quince años en la cárcel de Punta Peuco.

lanacion.cl

Considerado como uno de los torturadores de la DINA, el ex agente civil Osvaldo Romo Mena falleció hoy a las 04:45 horas en el Hospital de la ex Penitenciaría, recinto al que ingresó afectado por un cuadro cardiorrespiratorio.

El ex agente cumplía condena en el Penal de Punta Peuco por dos casos de violaciones a los derechos humanos, cuyas condenas totalizaban quinces años de presidio, no obstante en los próximos días debería ser liberado de responsabilidad por su muerte.

Ya antes Romo había sido internado por una descompensación diabética el 2004.

Conocido como el Comandante Raúl, o el Guatón Romo, destacó como un exaltado dirigente poblacional durante el gobierno de Salvador Allende.

De acuerdo al libro La Historia Oculta del Régimen Militar Chile 1973 - 1988, militó en la Unión Popular Socialista durante el gobierno de Salvador Allende. En ese período fue conocido por visitar los campamentos controlados por el MIR.

"Identificaba a los principales dirigentes y enlaces que circulaban en Vietnam Heroico, Nueva La Habana y otros enclaves miristas de los suburbios obreros. Así, desde que apareció en la mañana del 11 de septiembre de 1973 en el campamento Lulo Pinochet, vestido de suboficial, identificando militantes de izquierda, Romo se transformó en uno de los más feroces enemigos del MIR", sentencia el mismo texto.

Desde ese minuto se reveló el verdadero Romo, un despiadado violador a los derechos humanos que sembró terror en la Villa Grimaldi.

Según constata el sitio web: memoriaviva.com "el "guatón Romo sin poder disimular su olor a grasa y a transpiración a pesar de bañarse en colonia Flaño, se jactaba frente a los detenidos de Villa Grimaldi de haber sido siempre un infiltrado".

Los relatos sobre sus actos, así como los posteriores careos que debió enfrentar luego en los juicios develaron como este hombre participó en la desaparición de decenas de detenidos y en la tortura de otros tantos.

Ayudado por la DINA se escondió en Brasil, desde donde fue extraditado a Chile, donde fue trasladado a la Penitenciaria de Santiago hasta enero del 2000, luego fue enviado a Punta Peuco donde permaneció hasta su muerte.

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Muere Osvaldo Romo Mena, torturador de la dictadura de Augusto Pinochet

Muere Osvaldo Romo Mena, torturador de la dictadura de Augusto Pinochet

Osvaldo Romo Mena, considerado uno de los más feroces y siniestros torturadores durante la dictadura que encabezó Augusto Pinochet en Chile, murió hoy en un hospital carcelario, informaron fuentes penitenciarias.

Foto: Muere osvaldo romo mena, torturador de la DINA.  

Romo, de 70 años, estaba involucrado en más de un centenar de casos de detenidos desaparecidos y sumaba condenas a 92 años de prisión, varias de ellas ya refrendadas por la Corte Suprema.

El preso, que sufría de diabetes y varias enfermedades asociadas, murió a las 05:30 horas (09:30 GMT) a causa de un paro cardiorrespiratorio, precisaron las fuentes.

Entre los casos por los que fue condenado figura el de la periodista Diana Aron Svigilsky, el contador Manuel Cortez Joo y Ofelio Lazo, todos militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) detenidos y hechos desaparecer en 1974.

También estaba procesado por el secuestro calificado del sacerdote español Antonio Llidó Mengual, también detenido desaparecido.

Romo ya había sido hospitalizado en grave estado en junio de 1974, debido a un cuadro de descompensación diabética y neumonía. Además, sufría las secuelas de un accidente vascular encefálico y una cardiopatía.

Hace algunos años, en una entrevista con el Canal Univisión, Romo afirmó que el gran error de la dictadura de Pinochet (1973-1990) fue haber dejado izquierdistas vivos.

'Yo siempre le decía a mi general (Manuel Contreras, jefe de la DINA, la policía secreta de la dictadura), no hay que dejar a ningún periquito vivo', afirmó en esa ocasión, en la que además nombró a cuatro dirigentes socialistas a los que, si tuviera la ocasión, según dijo, asesinaría.

En el año 1977, Romo fue enviado por sus jefes a vivir a Brasil, donde según creen organismos de los derechos humanos pudo haber participado en escuadrones de la muerte.

En junio de 1992, ya recuperada la democracia, fue localizado y detenido en Sao Paulo, donde vivía con una identidad falsa, su esposa y cinco hijos. Fue deportado a Chile en noviembre de ese mismo año.

Según las fuentes penitenciarias, su familia sigue viviendo en Brasil y Romo jamás recibió visita alguna en los años en que estuvo preso.

Osvaldo Romo se hizo conocido antes del golpe militar de septiembre de 1973, como agitador ultraizquierdista en barrios obreros, miembro del Partido Socialista Popular y simpatizante del MIR.

Tras el golpe, apareció en los mismos barrios, de uniforme militar deteniendo a sus amigos y conocidos; en los círculos de izquierda todavía se debate si cambió de bando o fue siempre un infiltrado en el movimiento popular.

En lo que sí coinciden los supervivientes de la Villa Grimaldi, el más conocido centro de torturas de la DINA, es que Romo era un sádico que no sólo violaba personalmente a las prisioneras, sino que además utilizaba perros y les introducía ratas en la vagina y se solazaba especialmente con la aplicación de electricidad.

Terra Actualidad - EFE

 

 

Esta madrugada falleció Osvaldo Romo, ex agente de la DINA

Enviado por Valeria Bustos  puebloppd@gmail.com Consejera Nacional

Actualmente cumplía condena en el penal de Punta Peuco por casos de violaciones a los derechos humanos.

El ex agente civil de la DINA, Osvaldo Romo Mena, falleció a las 5.30 de esta madrugada en el hospital de la ex Penitenciería producto de un paro cardiorrespiratorio.

Romo fue hallado en 1992 en la ciudad de Sao Paulo, en Brasil, país del que fue expulsado. Actualmente cumplía condena en el penal de Punta Peuco por casos de violaciones a los derechos humanos.

Cumplía condena de 10 años y 1 día por el secuestro calificado del militante del MIR Manuel Cortez Joo y de 5 años y 1 día por el secuestro calificado de Ofelio Lazo, detenido en julio de 1974 por cinco civiles que no exhibieron orden de detención ni credencial alguna.

El ex agente ya tenía antecedentes de salud, pues el pasado 6 de junio de 2004 fue ingresado de urgencia a la UTI de la Posta Central, en estado grave, debido a un cuadro de descompensación diabética y neumonía. Además, sufría las secuelas de un accidente vascular encefálico y una cardiopatía.

Según se informó, no habrá ninguna versión en persona por parte de Gendarmería, sino que se entregará sólo un comunicado de prensa por parte de la institución, en el que se entregarán los detalles del fallecimiento de Romo Mena.

 

 

Crónica del Tanquetazo que mató a Leonardo Henrichsen

Crónica del Tanquetazo que mató a Leonardo Henrichsen

A 34 años de un intento de golpe con más de 30 asesinatos

Por: Ernesto Carmona / argenpress.info

Foto: El cabo Héctor Hernán Bustamante Gómez en acción frente al Banco Central, dispara contra el camarógrafo el 29 de junio de 1973.

Este viernes 29 de junio se cumplen 34 años del fallido intento de golpe contra Salvador Allende perpetrado por un grupo de oficiales del regimiento de tanques Blindados Nº 2, que pasó a la memoria como El Tancazo o el Tanquetazo. También se conmemora la muerte del camarógrafo argentino-sueco Leonardo Henrichsen, asesinado en las calles de Santiago ese mismo día de 1973, al igual que una treintena de víctimas civiles. En Santiago, habrá hoy dos actividades recordatorias, organizadas por periodistas y amigos de la profesión:

1) 11 horas, Acto in Memoriam, Amunátegui 31, tercer piso (Círculo de Periodistas de Santiago)

2) 12 horas, Romería y Ofrenda Floral frente al Banco Central (Agustinas y Morandé)

A las 11 horas se reindirá tributo a la memoria de Henrichsen con una ceremonia en el Memorial de los Periodistas, un muro de mármol erigido en el tercer piso de la sede institucional de Amunátegui 31 para recordar a los caídos donde figuran los nombres de los 30 periodistas y estudiantes asesinados y desaparecidos por la dictadura militar. En la Biblioteca del Círculo se exhibirá enseguida la secuencia de dos minutos filmada por Henrichsen antes de morir, en cuyos fotogramas aparecen los primeros planos del responsable de la patrulla que le dio muerte, el suboficial Héctor Hernán Bustamante Gómez, quien jamás ha sido sancionado por este asesinato impune. También se mostrarán otras imágenes de la jornada.

El cabo Héctor Hernán Bustamante Gómez en acción frente al Banco Central, dispara contra el camarógrafo el 29 de junio de 1973.

Romería al Banco Central

Una vez celebrada esta actividad In Memoriam, los asistentes caminarán en Romería hasta la fachada del Banco Central, en calle Agustinas esquina Morandé, para depositar una ofrenda floral en el lugar exacto donde cayó el periodista. Allí los periodistas solicitarán al Banco la instalación de una placa recordatoria en el frontis del edificio del Instituto.

A esta actividad fueron invitados la embajadora de Suecia, Maria Christina Lundqvist, y el embajador de Argentina, Carlos Enrique Abihaggle, como asimismo la intendenta de Santiago, Adriana Delpiano. Participarán, además, María Verónica Martínez, presidenta del Círculo de Periodistas de Santiago; Luis Conejeros y Tebni Pino, presidente y secretario general, respectivamente, del Colegio de Periodistas de Chile; Patricio Martínez, presidente del Consejo Metropolitano (Santiago) del Colegio; y Ernesto Carmona, Consejero Nacional del Colegio y Secretario Ejecutivo de la Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas (CIAP), de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP).

Antecedentes del crimen

Henrichsen cubrió el levantamiento militar del 29 de juicio de 1973 para la Radio y Televisión de Suecia. Encontró la muerte mientras filmaba a una patrulla al mando del cabo Héctor Hernán Bustamante Gómez, quien fracasó en conseguir que Carabineros permitiera el acceso a La Moneda por la Comisaría de Accidentes del Tránsito (CIAT) que se hallaba debajo de la Plaza de la Constitución, en la parte posterior del palacio presidencial. Distintos uniformados también fracasaron en otras tareas ordenadas por el jefe de los sublevados, teniente coronel Roberto Federico Souper Onfray, como solicitar la rendición a la guardia de Carabineros encargada del palacio presidencial y exigir la definición de las fuerzas del regimiento Buin, que llegaron al sector desde el norte de la ciudad, al mando del coronel Felipe Geiger Stahr, quien finalmente decidió no intervenir, abandonando a su suerte al jefe del levantamiento, que se hallaba a bordo de un tanque estacionado en los aledaños de la Plaza de la Constitución. El periodista registró las imágenes de los militares que lo mataron cuando tuvo la mala suerte de toparse, a las 9:10 de la mañana, con el malhumorado cabo Bustamante que, tras el fracaso de su misión de enlace, se dedicó a agredir a los civiles que transitaban por las calles Agustinas y Morandé hasta que Souper dio la orden de huir en desbandada.

Durante este episodio ocurrieron algunos hechos singulares. Uno fue el oscuro desempeño de Agusto Pinochet, entonces jefe del estado mayor del Ejército, quien apareció en el palacio de La Moneda, después de la huida de Souper, al mando de las tropas del Buin, en circunstancias que ese regimiento tenía su propio jefe y, además, su investidura de jefe de estado mayor lo obligaba a estar siempre cerca del comandante en jefe, como un secretario, en este caso, del general Carlos Prats González, quien no lo vio durante toda esa mañana. Cuando el presidente Salvador Allende llegó al palacio, apareció Pinochet. El general se cuadró y le dijo 'Todo bajo control, mi Presidente', ante los distraídos Prats y el ministro de Defensa José Tohá. Otro detalle fue que todos los altos oficiales, incluido el general Prats, anduvieron todo ese día vestidos con el uniforme corriente, la llamada 'gabardina 2', utilizada por reglamento para trabajos de oficina, en cambio Pinochet apareció 'vestido para matar', en ropa de combate, como si hubiera sabido temprano que ese día habría una pequeña guerra. Este detalle fue registrado en el 'Diario de Guerra' que debió abrir ese día el general Guillermo Pickering, jefe del comando de institutos militares, quien sospechaba de Pinochet y diseñó con Prats la estrategia para sofocar la intentona de golpe. Lo más probable es que Pinochet haya permanecido toda esa mañana 'al cateo de la laucha', esperando hacia dónde se inclinaría la balanza del poder y cuál sería la fuerza real que exhibirían los golpistas, a quien también les falló el apoyo civil y para militar comprometido por la organización fascista Patria y Libertad, cuyos miembros no aparecieron por ninguna parte a pesar que esa misma madrugada sacaron del regimiento abundantes armas largas y pesadas que les fueron entregadas por los oficiales sublevados. Para esa fecha, Prats y Allende tenían absoluta confianza en la lealtad de Pinochet.

En la 'foja' 342 del expediente de la causa 2765/73, que el Ejército instruyó inmediatamente después del intento de golpe, a cargo de Francisco Saavedra Moreno, Fiscal militar ad hoc de la Segunda Fiscalía Militar, el teniente coronel Souper Onfray declaró el 9 de julio: 'En relación a la referencia de fojas 247 vuelta, que de mí hace el cabo 1º Alejandro Latorre, no es totalmente efectivo, puesto que cuando llegó junto a mi tanque el Capitán Alliende le pregunté por el Comandante del Buin, haciéndole además la pregunta expresa de '¿dónde estaba la ayuda del Buin?'. El me contestó que estaba al mando de la Unidad mi General Pinochet y que luego de consultar volvería junto a mí; pero no lo hizo'. Esta declaración por lo menos confirma la connivencia previa del Buin con el intento de golpe.

Otro hecho muy curioso fue que el cabo Bustamante casi muere ese día por lo que podría llamarse 'fuego amigo'. La camioneta 3/4 en que se desplazaba su patrulla huyó en dirección sur, por la calle Teatinos, pero fue interceptada en la Alameda por las tropas 'leales' del regimiento Tacna, al mando del entonces coronel Julio Canesa, quien salió de mala gana a reprimir a los golpistas, presionado personalmente por el general Prats. Las tropas del Tacna se posicionaron en Alameda, frente al ministerio de Educación, donde detuvieron a muchos sublevados, pero le dispararon al vehículo de Bustamante cuando no acató la voz de alto. Hubo un muerto y varios heridos graves, que fueron llevados de inmediato al Hospital Militar, entre ellos el cabo Bustamante, quien hoy quizás sea cojo porque recibió los impactos de grueso calibre en las extremidades. Un Informe Reservado del Ejército de Chile [Dirección General de Logística, Sección de Sanidad, Hospital Militar], dirigido al tribunal castrense el 24 de julio de 1973, describió la atención prestada a los heridos y fallecidos el día 29 de junio de 1973 y registró: 'CB.1 Héctor Bustamante, Regto. Blind. 2 Fractura húmero izquierdo y pie der. Hospitalizado'. Inmovilizado por sus heridas, Bustamante no compareció a declarar ante el fiscal militar, como lo hicieron decenas de cabos, suboficiales, oficiales, y centenares de soldados, carabineros y civiles.

Para ocultar que hubo encuentros armados en el centro de la ciudad entre militares 'leales' y golpistas el Ejército creó una fábula: los disparos que recibieron algunos sublevados, como la patrulla de Bustamante, salieron de la construccion de la Torre Entel, a pocos metros de distancia, donde Investigaciones detuvo a 159 personas, entre obreros, ingenieros y otros trabajadores, quienes estaban desarmados y más bien se habían ocultado temerosamente en los sótanos del edificio que carece de ventanas. En definitiva, el cabo Bustamante Gómez fue uno de los pocos militares atacados por sus propios pares en el centro de la ciudad, ya que las fuerzas del Tacna se tomaron a tiros la sede del regimiento Blindados Dos, más de un kilómetro al sur de La Moneda, donde hubo un conscripto muerto y otros heridos. En la jornada hubo 22 muertes civiles documentadas por el fiscal y una decena de uniformados.

El 12 de julio de 1973, el conscripto José Orlando Villa Paredes, del Regimiento Blindado 2, en la foja 528 (b) aparece declarando textualmente ante el juez militar: 'Nos apostamos en Morandé con Moneda, mandados por el cabo Bustamante, quien nos ordenó disparar al aire para espantar los civiles. Mi cabo después nos ordenó corrernos a Morandé con Agustinas, también nos ordenó disparar al aire. Al rato, como se iban los tanques del lugar, el cabo Bustamante nos ordenó subir a la camioneta en que habíamos ido y en la Alameda nos detuvo mi General Prats, quien estaba frente a la Torre Entel. No sé de dónde nos dispararon y murió un conscripto que iba en la camioneta, quedando dos de nosotros heridos, a los que llevamos al Hospital Militar'. Este conscripto de la patrulla de Bustamante está, por lo tanto, entre los candidato a la autoría directa del asesinato del periodista, puesto que el disparo mortal definitivo lo hizo un soldado, debido a que el cabo erró por mala puntería, no por falta de deseos de matar. El conscripto Villa Paredes reconoció ante el juez haber disparado por lo menos al aire, pero entrevistado por este periodista el 27 de abril de este año, en su domicilio de Puente Alto, para un documental sobre Leonardo Henrichsen del realizador argentino Andrés Habegger, describió su actuación de ese día más como si sólo hubiera participado en un pacífico paseo militar por el centro de la ciudad. Treinta y cuatro años después ni siquiera admitió haber disparado al aire. '¡Jamás disparamos!'

Ex Conscripto José Orlando Villa Paredes

El asesinato de Leonardo Henrichsen todavía continúa impune. Hasta ahora los tribunales chilenos han denegado justicia a la familia del periodista. La jueza Romy Grace Rutherford Parentti, del Segundo Juzgado del Crimen, desestimó por 'prescripción' la querella criminal presentada por los hijos Josephine y Andrés Henrichsen Macfarlane, el 27 de octubre de 2005, contra el cabo Bustamante Gómez 'y quienes resulten responsables'. La corte de Apelaciones acogió también la tesis de la prescripción. El último reclamo de justicia fue un recurso introducido ante la Corte Suprema a fines de abril de este año, por el abogado Hiram Villagra, “por los delitos de secuestro calificado, asociación ilícita genocida, crímenes de guerra y homicidio calificado” de cuatro ciudadanos argentinos muertos o asesinados bajo la dictadura militar: Leonardo Henrichsen, Oscar Héctor Bugallo Celuzi, Miguel Angel Lacorte y Héctor Garzán Morillo.

Mientras tanto, Bustamante Gómez residiría actualmente en Arica, en el extremo norte de Chile. Y todos los jefes, autores intelectuales y cómplices civiles de este putsch acaecido 74 días antes del golpe de Pinochet –11 de septiembre de 1973– gozan de libertad y buena salud. Souper Onfray prestó incluso sus servicios a la DINA de la región metropolitana de Santiago, la guardia pretoriana que eliminó o hizo desaparecer a más de 3.500 disidentes y opositores a la dictadura.

Caso Frei: Buscan documento secreto hecho por el Ministerio de Salud en 1982

27 de Junio de 2007

Ministro Madrid ordenó interrogar a Fernández Larios en Estados Unidos

por  Jorge Molina Sanhueza

Magistrado trabaja a pasos agigantados en las otras tres causas que sustancia: los homicidios de Eugenio Berríos, Carmelo Soria y del ex DINA Manuel Leyton. Sobre este último ha logrado importantes avances, como establecer quién fue uno de sus torturadores. Todo esto gracias al cruce de información con el caso Conferencia, que sustancia el juez Víctor Montiglio.

El ministro en visita Alejandro Madrid ordenó a Investigaciones obtener un "documento secreto" sobre la muerte del ex Presidente Eduardo Frei y que se hallaría en los archivos de la Unidad de Epidemiología del Servicio de Salud Metropolitano Oriente de la cartera, elaborado después del fallecimiento del otrora mandatario.

La solicitud de Madrid se enmarca dentro de las numerosas diligencias que ha dictado en el último tiempo para aclarar el misterioso deceso de Frei, ocurrido en enero de 1982 en la clínica Santa María.

Según confidenció a El Mostrador.cl una fuente allegada a la investigación, el documento podría entregar luces sobre otros resultados que permiten tener una visión más amplia de los distintos análisis que se hicieron a los restos de Frei.

Dentro de las distintas investigaciones que tiene en sus manos y que derivan del secuestro y homicidio del químico de la DINA, Eugenio Berríos, el magistrado ha trabajado a ritmo acelerado.

Respecto de esta última causa, afina los procesamientos en contra de ex funcionarios de la Auditoría General del Ejército vinculados al encubrimiento de Berríos y su salida del país en octubre de 1991, gracias a los oficios de la Unidad Especial de la Dirección de Inteligencia de la época (DINE).

Entrelazados a Estados Unidos

Pero Madrid también sigue trabajando en el proceso por la muerte del agente de la DINA Manuel Leyton.

El deceso de este último, ocurrido en 1977 en uno de los centros asistenciales que tenía la DINA, conocido como la "clínica London", ha avanzado a pasos agigantados en las últimas semanas.

Madrid tiene claro, por ejemplo, que uno de los torturadores de Leyton fue el fallecido coronel Germán Barriga, quien se suicidó en 2005 lanzándose de un edificio del sector oriente.

La información la obtuvo de algunos agentes que están encausados por el ministro Víctor Montiglio en el llamado caso Conferencia -sobre la desaparición de la cúpula clandestina del PC en 1975 - por la muerte de muerte de Víctor Díaz. Principalmente la de Humberto del Carmen Acevedo.

Para seguir conociendo más acerca de la estructura que tenía la DINA en esos años y las relaciones sobre la muerte de Leyton y el diplomático español Carmelo Soria, otra de las indagatorias anexadas, Madrid ordenó a su detective de confianza -de la Fuerza de Tareas e Investigaciones Reservadas, Nelson Jofré- que interrogue judicialmente al ex oficial de Ejército Armando Fernández Larios.

Este último se encuentra viviendo en Estados Unidos, acogido al programa de protección a testigos, luego de que colaborara en el esclarecimiento del homicidio del ex canciller Orlando Letelier, ocurrido en septiembre de 1976.

La orden de Madrid es que se averigüe todos los cargos que ocupó en la DINA y los delitos en los que está involucrado. Al analizar estas peticiones, no se descarta que el magistrado esté evaluando pedir su extradición.

Asimismo, encargó que se indaguen las condiciones legales en las que se encuentra en Estados Unidos, como también quiénes intervinieron en su salida de Chile en 1987, la planificación de la misma -que hasta ahora se sabe fue el FBI- y el proceso por el delito de deserción que mantiene abierto la Fiscalía Militar.

Junto al interrogatorio a Fernández Larios, el ministro pidió también hacer lo mismo con el ex agente de la DINA Jaime García Covarrubias.

En esa línea, el ministro busca saber para qué fue usada una propiedad ubicada en el Cajón del Maipo, conocida como "Casa Piedra", que perteneció al dueño del diario El Clarín, Darío Saint Marie, Volpone.

La grabación

Uno de los detalles desconocidos que Madrid ha logrado obtener es que existió una grabación que hizo el militar que ocupaba la Guarnición Militar de Santiago en 1977 y que interrogó a un ex DINA por la muerte de Leyton.

Según el testigo, se trataría del general Guillermo Toro, aunque para descartar cualquier equivocación, pidió al Estado Mayor del Ejército que lo identifique.

Por último, el juez especial quiere saber quiénes hicieron las autopsias al cuerpo del Leyton. Por eso, ofició al Servicio Médico Legal para saber quiénes al 30 de marzo de 1977 fungían como directivos del organismo, como también los miembros de la Unidad de Tanatología.