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Nominación a los Globos de Oro

Nominación a los Globos de Oro

“La nana” es nominada a los Globos de Oro

Lanacion.cl

El filme chileno, del director Sebastián Silva y protagonizada por la actriz Catalina Saavedra, fue designado hoy como candidato en la categoría de mejor película extranjera, según anunció la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood.

Martes 15 de diciembre de 2009

Foto: Catalina Saavedra protagoniza “La nana”.

Una histórica nominación consiguió hoy la producción chilena “La nana”, del director Sebastián Silva, en los Globos de Oro. Por primera vez un filme nacional luchará para ganar el galardón a la mejor película extranjera, según el anuncio entregado esta mañana por la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood.

“La nana” tendrá que competir por el cetro con los filmes “The white gibbon”, de Alemania; “Baaria”, de Italia; “Los abrazos rotos”, de España y dirigida por Pedro Almodóvar, y “Un prophète”, de Francia.

El filme nacional es protagonizado por la actriz Catalina Saavedra, que también sonaba como posible postulante a la mejor actriz, pero la chilena no quedó entre las cinco nominadas. Éstas fueron Penélope Cruz (“Nine”), Vera Farmiga, Anna Kendrick (ambas por “Up in the Air”), Mo'Nique (“Precious”) y Julianne Moore (“A Single Man”).

“Estoy muy contento”, declaró Sebastián Silva, quien fue entrevistado en TVN. Aunque agregó que “lo sospechaba, porque cuando le mostramos la película a la gente de Hollywood les encantó mucho”.

Con esta nominación resurgió nuevamente la polémica por la decisión de Chile a no llevarla como la candidata nacional a los premios Oscar como mejor película extranjera.

Ante esto, el director manifestó que “Chile se farreó los Oscar. No creo que la película pueda ahora ser nominada, porque el país no la eligió. Además, hacer campaña para los Oscar es carísimo, tampoco estamos recibiendo apoyo económico de Chile. La verdad es que “La nana” ha sido fui poco apoyada por el país”.

Sin embargo, indicó que podría “pasar un milagro y pudiéramos llegar a las nominaciones no como película extranjera, sino que compitiendo con las películas gringas y Catalina (Saavedra) compitiendo con Meryl Streep”.

“Ahora que la película fue nominada a la mejor película extranjera en los Globos de Oro, ganó Sundance… la verdad es que no me sorprendería que se llevara una nominación a mejor película”, en los Oscar, aseveró.

La otra película chilena que postulaba a estar entre las cinco finalistas, “Dawson, Isla 10”, del director Miguel Littin, no fue nominada.

Todo listo para masivo funeral de Víctor Jara

Todo listo para masivo funeral de Víctor Jara
Por Leslie Ayala Castro / La Nación

Cicletadas, velatones, murales, danza, música, poemas y diversas expresiones a lo largo del país acompañarán la despedida de los restos del cantautor. Las exequias, que se prolongarán hasta el sábado, serán transmitidas en vivo para Chile y el mundo por el Canal 3 de La Victoria.

Jueves 3 de diciembre de 2009

Foto: Los integrantes del colectivo BRP pintaron durante todo el día de ayer el mural que recibirá a los asistentes al histórico velatorio y funeral de Víctor. Foto: Esteban Garay

Los integrantes del colectivo BRP pintaron durante todo el día de ayer el mural que recibirá a los asistentes al histórico velatorio y funeral de Víctor. Foto: Esteban Garay

“María, abre la ventana/y deja que el sol alumbre/por todos los rincones/de tu casa. María, mira hacia fuera/nuestra vida no ha sido hecha/para rodearla de sombras/y tristezas. María ya ves,/no basta nacer, crecer, amar,/para encontrar la felicidad…”.

Esta es la canción “Abre la ventana” del cantante Víctor Jara y la inspiración para el mural que el colectivo Brigada Ramona Parra (BRP) realizó ayer al interior del galpón que lleva el nombre del artista y que se ubica al lado de la fundación. Hoy al mediodía el recinto abrirá sus puertas para recibir a los asistentes a su velorio, a 36 años de su crimen.

Los trabajadores de la Fundación Víctor Jara trabajaban ayer arduamente “arreglando la casa” para cuando se inicien las 46 horas del velatorio, que contempla actividades de homenaje al interior del galpón, en la Plaza Brasil y en otros puntos de la capital y del territorio nacional.

A las 12 horas se realizará la primera guardia al féretro en donde descansan los restos mortales del artista, que fueron devueltos a su familia luego que en junio pasado se exhumaran desde el Cementerio General, tras una resolución judicial que busca esclarecer su asesinato cometido en septiembre de 1973.

El ataúd estará en el centro de la explanada del recinto y durante toda la jornada se oirán de fondo temas interpretados por Víctor Jara.

Todo este ambiente será transmitido por el Canal 3 de la población La Victoria. Para quienes no capten esta señal en la televisión abierta se habilitará un link en el portal http://www.canal3lavictoria.cl/, en el cual se podrá ver en vivo lo que sucede día y noche.

CON UNA FLOR, UNA PALABRA

Por calle Huérfanos, en dirección a Maturana, se dispondrá la fila para quienes quieran ingresar al galpón a rendir homenaje con una flor, una palabra, un gesto o la expresión que se desee. El tránsito será lento y permitirá a los asistentes acompañar durante unos minutos el cuerpo del intérprete de canciones como “Te recuerdo Amanda”, “Canto libre”, “Cuando voy al trabajo”. Al frente del galpón, en el centro de la Plaza Brasil, estará montado un escenario, en el cual diversas personalidades del mundo político y cultural rendirán tributo durante la jornada.

En este lugar, las personas podrán permanecer durante más tiempo en espera del sábado, a las 10 de la mañana, cuando se traslade el cuerpo desde el galpón hasta el Cementerio General.

MURALES Y VELATÓN

A las 9 horas de hoy, antes de que se de inicio al velatorio, está contemplada una cicletada que partirá en Plaza Ñuñoa y tendrá como destino final la Plaza Brasil. Asimismo, el muralista Alejandro “Mono” González junto a otros miembros de colectivos y brigadas de la capital estarán realizando serigrafías del rostro de Víctor Jara, las que serán repartidas a los asistentes. Luego de esto, a las 19:30 horas González se trasladará hasta avenida La Paz, donde se pintará un mural en honor al cantautor. El artista invitó a todos quienes quieran participar.

Cerca de las 22 horas, en el frontis del galpón se realizará una velatón en memoria al cantante y todos los demás caídos durante la dictadura militar, exigiendo justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos.

 

 

Pintor Chileno expone en Basel

Pintor Chileno expone en Basel

Nota del editor: Es Conveniente que la persona que suba las imagenes también deje algún comentario, por que de lo contrario ésta se ve muy bacia.

Enrega Saludos Culturales

Enrega Saludos Culturales

Hola amigos de argentina, aquí les envío saludos desde la Ciudad de Temuco. Chile.

Quiero ver si podemos tener un lindo intercambio de música, de parte nuestra como grupo de chile-

Nuestros teléfonos son estos:

00-56-45-720913   Temuco

00-56-9-6742397   Movil

 marecio@hotmail.com

 Saluda Atte.

 Mauricio Henriquez Bravo

Productor Músical

Una cajita de cerillas

Una cajita de cerillas

Una cajita de cerillas

¿Qué puedo guardar en una cajita de cerillas?

 Una nota Si en sinfonía, diciendo:

 –Sí – Te amo.

También puedo guardar:

 una tarde de domingo caminando de tu mano,

 un suspiro al viento cuando no estás,

 aprisionar el silencio,

Y las pausas.

 Además guardar: una gota de lluvia en días de calor,

 una lágrima al despedirnos,

un segundo de felicidad,

el verbo amar conjugado,

 el canto azul de un canario,

 los siete colores del arco iris.

 Un apretón de manos,

un abrazo apretado,

 un beso apasionado,

el color de tu sonrisa.

 El perfume de la orquídea,

 el tic-tac del reloj.

 Encerrar el tiempo,

 los pronombres: tú y yo.

 Tu mirada enamorada,

 una caricia tibia.

 El lazo azul, que nos fusiona.

 Enlazando nuestro amor,

en una cajita de cerillas.

Guisela Montoya Poblete

Lluvia Tropical

Septiembre, 2009

Bachelet condecoró a los Hermanos Campos

Bachelet condecoró a los Hermanos Campos

 Con los Hermanos Campos dando muestra de su reconocido talento, culminó el pasado Miércoles 16 de septiembre de 2009,  la ceremonia donde la Presidenta Michelle Bachelet condecoró a Eleodoro y Marcial Campos con la Orden al Mérito Docente y Cultural Gabriela Mistral, en el grado de Gran Oficial, por su destacada trayectoria y aporte a la música chilena.

 "Me alegra especialmente las celebraciones (del Bicentenario) con este homenaje a Eleodoro y Marcial Campos, los Hermanos Campos", dijo la Mandataria.

 Agregando que en sus 70 años de trayectoria "han hecho bailar cueca a varias generaciones y eso es un gran triunfo del que deben sentirse y que nos sentimos todos orgullosos, pero además lo han hecho con propiedad, con conocimiento y con gracia".

 Los músicos, oriundos de Longaví en la Región del Maule, agradecieron emocionados la distinción, no sin dejar de demostrar porque son tan queridos en todos los rincones del país.

 La Orden al Mérito Docente y Cultural Gabriela Mistral es una distinción de gobierno, que lleva el nombre de la poetisa, Premio Nobel de Literatura. Instituida por Decreto Supremo Nº 665 del 31/08/1977 y modificado por los decretos Nº 1000/1985, y Nº 766/1990.

 Se otorga a personalidades nacionales y extranjeras que hayan prestado servicios eminentes en beneficio de la educación, la cultura y el enaltecimiento de la función docente.

 Entre otros, la distinción la han recibido la folklorista Margot Loyola (1996); el Tío Lalo Parra (2003) y Doris Atkinson, amiga personal de Gabriela Mistral (2008).

 

 

PABLO NERUDA. BIOGRAFIA

PABLO NERUDA. BIOGRAFIA

Diseminada en miles de versos ha quedado para la posteridad la biografía, íntima y pública, secreta y militante, del gran poeta chileno Pablo Neruda. Nos legó además la crónica de sus días agitados y viajeros en unas líricas memorias tituladas Confieso que he vivido, y sobre su figura han escrito numerosos amigos del escritor, su apasionada viuda Matilde Urrutia y centenares de críticos e historiadores.

La abrumadora personalidad de este hombre de credo comunista, resuelta y tozuda hasta el sacrificio por todo aquello en lo que creía, estalla en su obra con un aliento vital que apenas deja entrever las muchas tribulaciones y las muchas horas sombrías que hubo de atravesar. Para algunos que lo conocieron, especialmente para aquéllos que compartieron con él la lucha contra la miseria y la opresión de los pueblos, Pablo Neruda gozó del carisma excepcional de aquellos elegidos a quienes encaja como un guante la palabra ejemplaridad; pero para la mayoría de los lectores que no gozaron de la fortuna de su abrazo, el poeta será siempre aquel personaje tímido, invisible y agazapado que se ocultaba tras los barrotes horizontales y tenues de sus lindas canciones de amor.


Pablo Neruda

Nacido en 1904 en Parral con el nombre de Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto, Neruda se sintió durante toda su vida profundamente enraizado en su tierra chilena pese a haber llevado una existencia de viajero incansable. Su madre, Rosa Basoalto, murió de tuberculosis poco después de dar a luz, y su padre, conductor de un tren que cargaba piedra, José del Carmen Reyes Morales, se casó dos años después con Trinidad Cambia Marverde, de quien Neruda escribiría: "Era una mujer dulce y diligente, tenía sentido del humor campesino y una bondad activa e infatigable". Para el pequeño Neftalí fue su nueva madre como el hada buena; tuteló al muchacho con una solicitud incluso mayor que su auténtico padre, con quien, en su adolescencia, no tardaría en mantener graves disputas.

Residiendo en Temuco, ingresó en el Liceo de la ciudad en 1910, y cuando aún no había salido de esta institución, el 18 de julio de 1917, pudo leer emocionadamente en un periódico local, La Mañana, el primero de sus artículos publicados, que tituló "Entusiasmo y perseverancia". Para entonces había tenido la suerte de conocer a una imponente señora, "alta, con vestidos muy largos", que no era otra sino la célebre poetisa Gabriela Mistral, quien le había regalado algunos libros de Tolstoi, Dostoievski y Chéjov, decisivos en su primera formación literaria.

No obstante, su padre se oponía abiertamente a que siguiera esta vocación, de modo que cuando el 28 de noviembre de 1920 obtuvo el premio de la Fiesta de Primavera de Temuco, el joven poeta ya firmaba sus poemas con seudónimo, un ardid para desorientar a su progenitor. El nombre elegido, Neruda, lo había encontrado por azar en una revista y era de origen checo; no sabía que se lo estaba usurpando a un colega, un lejano escritor que compuso hermosas baladas y que posee un monumento erigido en el barrio de Mala Strana de Praga.

Cuando concluye sus estudios en el Liceo pasa a Santiago para seguir la carrera de profesor de francés en el Instituto Pedagógico, pero continúa preparando libros de versos. Al poco tiempo se vincula a la revista Juventud de la Federación de Estudiantes, donde toma contacto con el movimiento anarquista y, en particular, con uno de los líderes del grupo, formidable y valeroso, llamado Juan Gandulfo. En 1922, habiendo trabado una buena amistad, que se revelaría fecunda y duradera, con el director de la revista Claridad, se incorpora a su redacción, y así comienza a escribir como un poseso hasta cinco poemas diarios. Al año siguiente edita a sus expensas su primer libro de poemas, Crepusculario.

Para poder pagarse esta publicación, Pablo Neruda, por entonces un joven ávido de lecturas y de vida, extravagante y delgado, vestido a lo poeta bohemio del siglo XIX con un traje negro, debe vender sus muebles, empeñar el reloj que le ha regalado su padre y recibir la ayuda in extremis de un crítico generoso. Este último, un tal Allone, se prestó a saldar la deuda cuando el editor se negó a entregar un solo ejemplar antes de que estuviera satisfecha completamente la factura.


Neruda y Nicolás Guillén en el Aula Magna
de la Universidad de La Habana (1960)

Crepusculario fue en realidad una miscelánea de otros proyectos, una reordenación precipitada de poemas que inmediatamente dejaron insatisfecho al autor. A partir de entonces Neruda se entregó, con más ahínco si cabe, a la confección de otro libro, éste sí, orgánico y mucho más personal, que terminaría publicándose en 1924 con el título Veinte poemas de amor y una canción desesperada.

Diplomático por Asia

A partir de esta época la politización de la poesía de Neruda será progresivamente mayor y, paralelamente, su vida se verá enfrentada a adversas circunstancias económicas. De momento, al abandonar sus estudios, su padre le retira toda ayuda material, por lo que abraza la esperanza de conseguir algún cargo diplomático. Sin embargo, todo lo que obtiene en 1927 es un oscuro y remoto destino consular en Rangún, Birmania.

Allí, en aquellas tierras fantásticas, "entre hombres que adoran la cobra y la vaca", conoció Pablo Neruda a la tan bella como peligrosa Josie Bliss, una nativa que sin embargo vestía a la manera inglesa. Tras visitar en su compañía los más exóticos rincones de aquellas tierras, se trasladó a vivir a casa de ella, pero pronto la muchacha trocó su dulzura en celos, y la vida de la pareja se hizo intolerable. "Sentía ternura hacia sus pies desnudos", escribió el escritor, pero también contó cómo Josie le escondía las cartas y cómo, en una ocasión, se despertó sobresaltado y la encontró vestida de blanco, al otro lado del mosquitero, tenebrosa, blandiendo un cuchillo mortífero y sin determinarse a asestar el golpe fatal: "Cuando te mueras se acabarán mis temores", balbuceó con amargura la mujer enferma.

Asustado, Pablo Neruda no tardó en huir de aquella situación que cada vez se volvía más amenazante, y cuando recibió un telegrama en el que se le comunicaba su traslado a Ceilán, preparó el viaje en el más absoluto secreto y se marchó sin despedirse, abandonando en el desolado hogar de Josie sus ropas y sus libros.

Ejerció durante un año de cónsul en Colombo (Ceilán, actual Sri Lanka) y en 1929 fue trasladado a Singapur. Su inquietud por las culturas indostaníes y la política lo llevó a asistir al Congreso Panhindú, celebrado en Calcuta en 1929. En 1930, Pablo Neruda se casó con María Antonieta Hagenaar, una joven holandesa con la que regresó a Chile dos años después y que le dio una hija, Malva Marina, el 4 de octubre de 1934. Ese mismo año, y tras haber conocido a Federico García Lorca en Buenos Aires, se trasladó a España para hacerse cargo del consulado chileno en Barcelona. En España desarrolló una intensa actividad cultural y conoció a poetas de la generación del 27 como Miguel Hernández, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre o Manuel Altolaguirre.

Neruda en España

Su integración en aquel Madrid pletórico de pasiones políticas se acrecentó al año siguiente, pues en febrero de 1935 se hizo cargo del consulado de Chile en la capital española. En Madrid apareció aquel año la revista literaria Caballo Verde para la Poesía, dirigida por el poeta. También allí dio a la imprenta una de sus obras más célebres, Residencia en la Tierra, y conoció a su segunda esposa, Delia del Carril.

La trayectoria española de Neruda tomó tintes dramáticos cuando el 18 de julio de 1936 dio comienzo la terrible guerra civil que enfrentó a "las dos Españas". Uno de los primeros hechos sangrientos de aquella lucha fue el fusilamiento de Federico García Lorca. Abandonó la península Ibérica en pleno conflicto bélico y se dirigió a París, desde donde participó activamente en actos de solidaridad con la República y el pueblo español. Tras su regreso a Chile, en 1937, prosiguió su actividad combativa con la publicación de España en el corazón.

En 1938, Ediciones Ercilla dio a la luz una recopilación de sus obras. Aquel año falleció su padre en Temuco y poco después, su madrastra. En octubre triunfó en las elecciones generales chilenas el Frente Popular. Mientras, en Cataluña, se editaba España en el corazón.

La Guerra Civil española concluyó en 1939 con la derrota de los republicanos. Neruda solicitó, y obtuvo, el nombramiento de cónsul para la inmigración española. Con la idea de ayudar en lo posible a los derrotados, viajó a París y desde allí organizó una expedición de españoles a bordo del vapor Winnipeg que llegó a Valparaíso a finales de año. El poeta regresó de nuevo a Chile en 1940, cuando ya había comenzado la Segunda Guerra Mundial, pero permaneció poco tiempo en su país, pues en agosto se incorporó a un nuevo destino diplomático, el consulado general de Chile en México. Desde allí viajó a Cuba. En 1942 publicó América, no invoco tu nombre en vano, que después fue incorporado al Canto general; ese año sufrió la pérdida de su hija, Malva Marina, que falleció en Europa.

Política, exilio y reconocimiento

A partir de 1946, su actividad política se desarrollaría en su propia patria, donde fue elegido senador de la República por las provincias de Tarapacá y Antofagasta. Ese mismo año obtuvo también en Chile el Premio Nacional de Literatura, pero no tardarían en complicársele las cosas cuando hizo pública su enérgica protesta por la persecución desencadenada contra los sindicatos por el presidente González Videla. La lectura ante el Senado de su alegato Yo acuso motivó que se ordenara su detención y sólo gracias al refugio que le ofrecieron sus allegados logró Neruda evitarla y salir del país el 24 de febrero de 1949.

Durante el tiempo en que estuvo oculto preparó otra de sus obras mayores, Canto general, que, aparte de distribuirse clandestinamente en Chile, se editará en México en 1950 con ilustraciones de los grandes muralistas Siqueiros y Diego Rivera, poco antes de que se le conceda, junto a Picasso y al poeta turco Nazim Hikmet, el Premio Internacional de la Paz. Comienza entonces un doloroso destierro, cuya tristeza apenas puede ser enjugada por los numerosos homenajes, calurosas recepciones e importantes galardones con que se reconocen sus méritos como poeta y como hombre íntegro. En 1951 inició un viaje por Italia, país en el que fijó su residencia al año siguiente. En Capri escribió Las uvas y el viento. Después de un viaje por Europa, al ser revocada su orden de detención en Chile, pudo regresar a su casa en agosto del 1952. Su retorno fue motivo de múltiples homenajes públicos. En este periodo difícil del destierro había venido en su auxilio una mujer, la que sería su compañera hasta su muerte: Matilde Urrutia.

 

Los años siguientes fueron de permanencia en Chile. Organizó en Santiago el Congreso Continental de Cultura, al que acudieron notables personalidades como Diego Rivera, Jorge Amado y Nicolás Guillén. Dictó conferencias en la Universidad de Chile, institución a la que hizo donación de su biblioteca personal. Esta relación con la Universidad dio origen a la creación de la Fundación Neruda para el Desarrollo de la Poesía. En su vida privada fueron tiempos agitados, pues se separó en 1956 de Delia del Carril para unirse sentimentalmente con Matilde Urrutia, que fue a vivir a su nueva casa, La Chascona. Sus obras seguían apareciendo a buen ritmo, con publicaciones intermitentes, en Buenos Aires por Losada y en Santiago por Nascimento: Viajes, Nuevas odas elementales y Oda a la tipografía, entre otras. En 1957 Losada publicó sus Obras completas en papel biblia y, en los años sucesivos, Cien sonetos de amor, Tercer libro de las odas y Navegaciones y regresos. En 1958 aparece editada otra de sus obras más notables, una de las preferidas del poeta, Estravagario. "Por su irreverencia (escribió Neruda) es mi libro más íntimo".

El incansable viajero sintió de nuevo la llamada de Europa y en 1965 se trasladó a ese continente, donde recibió nuevos honores. La Universidad de Oxford le nombró doctor honoris causa en Filosofía y Letras. En Hungría se entrevistó con Miguel Ángel Asturias. En 1966 viajó a Estados Unidos invitado a la reunión del Pen Club. Realizó ese año una interesante incursión en el arte dramático con su obra Fulgor y muerte de Joaquín Murieta, que fue estrenada en Santiago en 1967 por el Instituto de Teatro de la Universidad de Chile.

La vinculación de Neruda con la política tuvo su punto culminante en el año 1970, cuando el Partido Comunista lo designó candidato a la presidencia de Chile, pero el poeta no dudó en renunciar para dar todo su apoyo a Salvador Allende, a quien secundó decididamente en su campaña electoral. Llegado al poder el gobierno de Unidad Popular en 1970, recibió el nombramiento de embajador en París

Diseminada en miles de versos ha quedado para la posteridad la biografía, íntima y pública, secreta y militante, del gran poeta chileno Pablo Neruda. Nos legó además la crónica de sus días agitados y viajeros en unas líricas memorias tituladas Confieso que he vivido, y sobre su figura han escrito numerosos amigos del escritor, su apasionada viuda Matilde Urrutia y centenares de críticos e historiadores.

La abrumadora personalidad de este hombre de credo comunista, resuelta y tozuda hasta el sacrificio por todo aquello en lo que creía, estalla en su obra con un aliento vital que apenas deja entrever las muchas tribulaciones y las muchas horas sombrías que hubo de atravesar. Para algunos que lo conocieron, especialmente para aquéllos que compartieron con él la lucha contra la miseria y la opresión de los pueblos, Pablo Neruda gozó del carisma excepcional de aquellos elegidos a quienes encaja como un guante la palabra ejemplaridad; pero para la mayoría de los lectores que no gozaron de la fortuna de su abrazo, el poeta será siempre aquel personaje tímido, invisible y agazapado que se ocultaba tras los barrotes horizontales y tenues de sus lindas canciones de amor.


Pablo Neruda

Nacido en 1904 en Parral con el nombre de Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto, Neruda se sintió durante toda su vida profundamente enraizado en su tierra chilena pese a haber llevado una existencia de viajero incansable. Su madre, Rosa Basoalto, murió de tuberculosis poco después de dar a luz, y su padre, conductor de un tren que cargaba piedra, José del Carmen Reyes Morales, se casó dos años después con Trinidad Cambia Marverde, de quien Neruda escribiría: "Era una mujer dulce y diligente, tenía sentido del humor campesino y una bondad activa e infatigable". Para el pequeño Neftalí fue su nueva madre como el hada buena; tuteló al muchacho con una solicitud incluso mayor que su auténtico padre, con quien, en su adolescencia, no tardaría en mantener graves disputas.

Residiendo en Temuco, ingresó en el Liceo de la ciudad en 1910, y cuando aún no había salido de esta institución, el 18 de julio de 1917, pudo leer emocionadamente en un periódico local, La Mañana, el primero de sus artículos publicados, que tituló "Entusiasmo y perseverancia". Para entonces había tenido la suerte de conocer a una imponente señora, "alta, con vestidos muy largos", que no era otra sino la célebre poetisa Gabriela Mistral, quien le había regalado algunos libros de Tolstoi, Dostoievski y Chéjov, decisivos en su primera formación literaria.

No obstante, su padre se oponía abiertamente a que siguiera esta vocación, de modo que cuando el 28 de noviembre de 1920 obtuvo el premio de la Fiesta de Primavera de Temuco, el joven poeta ya firmaba sus poemas con seudónimo, un ardid para desorientar a su progenitor. El nombre elegido, Neruda, lo había encontrado por azar en una revista y era de origen checo; no sabía que se lo estaba usurpando a un colega, un lejano escritor que compuso hermosas baladas y que posee un monumento erigido en el barrio de Mala Strana de Praga.

Cuando concluye sus estudios en el Liceo pasa a Santiago para seguir la carrera de profesor de francés en el Instituto Pedagógico, pero continúa preparando libros de versos. Al poco tiempo se vincula a la revista Juventud de la Federación de Estudiantes, donde toma contacto con el movimiento anarquista y, en particular, con uno de los líderes del grupo, formidable y valeroso, llamado Juan Gandulfo. En 1922, habiendo trabado una buena amistad, que se revelaría fecunda y duradera, con el director de la revista Claridad, se incorpora a su redacción, y así comienza a escribir como un poseso hasta cinco poemas diarios. Al año siguiente edita a sus expensas su primer libro de poemas, Crepusculario.

Para poder pagarse esta publicación, Pablo Neruda, por entonces un joven ávido de lecturas y de vida, extravagante y delgado, vestido a lo poeta bohemio del siglo XIX con un traje negro, debe vender sus muebles, empeñar el reloj que le ha regalado su padre y recibir la ayuda in extremis de un crítico generoso. Este último, un tal Allone, se prestó a saldar la deuda cuando el editor se negó a entregar un solo ejemplar antes de que estuviera satisfecha completamente la factura.


Neruda y Nicolás Guillén en el Aula Magna
de la Universidad de La Habana (1960)

Crepusculario fue en realidad una miscelánea de otros proyectos, una reordenación precipitada de poemas que inmediatamente dejaron insatisfecho al autor. A partir de entonces Neruda se entregó, con más ahínco si cabe, a la confección de otro libro, éste sí, orgánico y mucho más personal, que terminaría publicándose en 1924 con el título Veinte poemas de amor y una canción desesperada.

Diplomático por Asia

A partir de esta época la politización de la poesía de Neruda será progresivamente mayor y, paralelamente, su vida se verá enfrentada a adversas circunstancias económicas. De momento, al abandonar sus estudios, su padre le retira toda ayuda material, por lo que abraza la esperanza de conseguir algún cargo diplomático. Sin embargo, todo lo que obtiene en 1927 es un oscuro y remoto destino consular en Rangún, Birmania.

Allí, en aquellas tierras fantásticas, "entre hombres que adoran la cobra y la vaca", conoció Pablo Neruda a la tan bella como peligrosa Josie Bliss, una nativa que sin embargo vestía a la manera inglesa. Tras visitar en su compañía los más exóticos rincones de aquellas tierras, se trasladó a vivir a casa de ella, pero pronto la muchacha trocó su dulzura en celos, y la vida de la pareja se hizo intolerable. "Sentía ternura hacia sus pies desnudos", escribió el escritor, pero también contó cómo Josie le escondía las cartas y cómo, en una ocasión, se despertó sobresaltado y la encontró vestida de blanco, al otro lado del mosquitero, tenebrosa, blandiendo un cuchillo mortífero y sin determinarse a asestar el golpe fatal: "Cuando te mueras se acabarán mis temores", balbuceó con amargura la mujer enferma.

Asustado, Pablo Neruda no tardó en huir de aquella situación que cada vez se volvía más amenazante, y cuando recibió un telegrama en el que se le comunicaba su traslado a Ceilán, preparó el viaje en el más absoluto secreto y se marchó sin despedirse, abandonando en el desolado hogar de Josie sus ropas y sus libros.

Ejerció durante un año de cónsul en Colombo (Ceilán, actual Sri Lanka) y en 1929 fue trasladado a Singapur. Su inquietud por las culturas indostaníes y la política lo llevó a asistir al Congreso Panhindú, celebrado en Calcuta en 1929. En 1930, Pablo Neruda se casó con María Antonieta Hagenaar, una joven holandesa con la que regresó a Chile dos años después y que le dio una hija, Malva Marina, el 4 de octubre de 1934. Ese mismo año, y tras haber conocido a Federico García Lorca en Buenos Aires, se trasladó a España para hacerse cargo del consulado chileno en Barcelona. En España desarrolló una intensa actividad cultural y conoció a poetas de la generación del 27 como Miguel Hernández, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre o Manuel Altolaguirre.

Neruda en España

Su integración en aquel Madrid pletórico de pasiones políticas se acrecentó al año siguiente, pues en febrero de 1935 se hizo cargo del consulado de Chile en la capital española. En Madrid apareció aquel año la revista literaria Caballo Verde para la Poesía, dirigida por el poeta. También allí dio a la imprenta una de sus obras más célebres, Residencia en la Tierra, y conoció a su segunda esposa, Delia del Carril.

La trayectoria española de Neruda tomó tintes dramáticos cuando el 18 de julio de 1936 dio comienzo la terrible guerra civil que enfrentó a "las dos Españas". Uno de los primeros hechos sangrientos de aquella lucha fue el fusilamiento de Federico García Lorca. Abandonó la península Ibérica en pleno conflicto bélico y se dirigió a París, desde donde participó activamente en actos de solidaridad con la República y el pueblo español. Tras su regreso a Chile, en 1937, prosiguió su actividad combativa con la publicación de España en el corazón.

En 1938, Ediciones Ercilla dio a la luz una recopilación de sus obras. Aquel año falleció su padre en Temuco y poco después, su madrastra. En octubre triunfó en las elecciones generales chilenas el Frente Popular. Mientras, en Cataluña, se editaba España en el corazón.

La Guerra Civil española concluyó en 1939 con la derrota de los republicanos. Neruda solicitó, y obtuvo, el nombramiento de cónsul para la inmigración española. Con la idea de ayudar en lo posible a los derrotados, viajó a París y desde allí organizó una expedición de españoles a bordo del vapor Winnipeg que llegó a Valparaíso a finales de año. El poeta regresó de nuevo a Chile en 1940, cuando ya había comenzado la Segunda Guerra Mundial, pero permaneció poco tiempo en su país, pues en agosto se incorporó a un nuevo destino diplomático, el consulado general de Chile en México. Desde allí viajó a Cuba. En 1942 publicó América, no invoco tu nombre en vano, que después fue incorporado al Canto general; ese año sufrió la pérdida de su hija, Malva Marina, que falleció en Europa.

Política, exilio y reconocimiento

A partir de 1946, su actividad política se desarrollaría en su propia patria, donde fue elegido senador de la República por las provincias de Tarapacá y Antofagasta. Ese mismo año obtuvo también en Chile el Premio Nacional de Literatura, pero no tardarían en complicársele las cosas cuando hizo pública su enérgica protesta por la persecución desencadenada contra los sindicatos por el presidente González Videla. La lectura ante el Senado de su alegato Yo acuso motivó que se ordenara su detención y sólo gracias al refugio que le ofrecieron sus allegados logró Neruda evitarla y salir del país el 24 de febrero de 1949.

Durante el tiempo en que estuvo oculto preparó otra de sus obras mayores, Canto general, que, aparte de distribuirse clandestinamente en Chile, se editará en México en 1950 con ilustraciones de los grandes muralistas Siqueiros y Diego Rivera, poco antes de que se le conceda, junto a Picasso y al poeta turco Nazim Hikmet, el Premio Internacional de la Paz. Comienza entonces un doloroso destierro, cuya tristeza apenas puede ser enjugada por los numerosos homenajes, calurosas recepciones e importantes galardones con que se reconocen sus méritos como poeta y como hombre íntegro. En 1951 inició un viaje por Italia, país en el que fijó su residencia al año siguiente. En Capri escribió Las uvas y el viento. Después de un viaje por Europa, al ser revocada su orden de detención en Chile, pudo regresar a su casa en agosto del 1952. Su retorno fue motivo de múltiples homenajes públicos. En este periodo difícil del destierro había venido en su auxilio una mujer, la que sería su compañera hasta su muerte: Matilde Urrutia.


En Italia con Matilde Urrutia

Los años siguientes fueron de permanencia en Chile. Organizó en Santiago el Congreso Continental de Cultura, al que acudieron notables personalidades como Diego Rivera, Jorge Amado y Nicolás Guillén. Dictó conferencias en la Universidad de Chile, institución a la que hizo donación de su biblioteca personal. Esta relación con la Universidad dio origen a la creación de la Fundación Neruda para el Desarrollo de la Poesía. En su vida privada fueron tiempos agitados, pues se separó en 1956 de Delia del Carril para unirse sentimentalmente con Matilde Urrutia, que fue a vivir a su nueva casa, La Chascona. Sus obras seguían apareciendo a buen ritmo, con publicaciones intermitentes, en Buenos Aires por Losada y en Santiago por Nascimento: Viajes, Nuevas odas elementales y Oda a la tipografía, entre otras. En 1957 Losada publicó sus Obras completas en papel biblia y, en los años sucesivos, Cien sonetos de amor, Tercer libro de las odas y Navegaciones y regresos. En 1958 aparece editada otra de sus obras más notables, una de las preferidas del poeta, Estravagario. "Por su irreverencia (escribió Neruda) es mi libro más íntimo".

El incansable viajero sintió de nuevo la llamada de Europa y en 1965 se trasladó a ese continente, donde recibió nuevos honores. La Universidad de Oxford le nombró doctor honoris causa en Filosofía y Letras. En Hungría se entrevistó con Miguel Ángel Asturias. En 1966 viajó a Estados Unidos invitado a la reunión del Pen Club. Realizó ese año una interesante incursión en el arte dramático con su obra Fulgor y muerte de Joaquín Murieta, que fue estrenada en Santiago en 1967 por el Instituto de Teatro de la Universidad de Chile.

La vinculación de Neruda con la política tuvo su punto culminante en el año 1970, cuando el Partido Comunista lo designó candidato a la presidencia de Chile, pero el poeta no dudó en renunciar para dar todo su apoyo a Salvador Allende, a quien secundó decididamente en su campaña electoral. Llegado al poder el gobierno de Unidad Popular en 1970, recibió el nombramiento de embajador en París.


Neruda con Salvador Allende y su
biógrafo, Volodia Teitelboim

 

En 1971, Pablo Neruda se convirtió en el tercer escritor latinoamericano y en el segundo chileno que obtenía el Premio Nobel de Literatura, pero su encumbramiento literario no le impidió continuar activamente en la defensa de los intereses chilenos. En Nueva York, aprovechando la reunión del Pen Club, denunció el bloqueo estadounidense contra Chile. Tras renunciar a su cargo de embajador en Francia, regresó a Santiago, donde fue pública y multitudinariamente homenajeado en el Estadio Nacional.

En la cúspide de la fama y del reconocimiento también lo esperaban horas amargas. En 1973, el 11 de septiembre, fue sorprendido por el golpe militar contra el presidente Salvador Allende. Profundamente afectado por la nueva situación, no pudo resistir la tragedia y el 23 de septiembre murió en Santiago. El mundo no tardó en enterarse, entre la indignación, el estupor y la impotencia, de que sus casas de Valparaíso y de Santiago habían sido brutalmente saqueadas y destruidas. Sus funerales se desarrollaron en medio de una gran tensión política. Tras su muerte vieron la luz los poemarios que había escrito antes de morir: Jardín de invierno, 2000, El corazón amarillo, Libro de las preguntas, Elegía y Defectos escogidos, todas ellos editadas por Losada en Buenos Aires en 1974. En Barcelona apareció su última obra, la autobiografía Confieso que he vivido.


biógrafo, Volodia Teitelboim

 

En 1971, Pablo Neruda se convirtió en el tercer escritor latinoamericano y en el segundo chileno que obtenía el Premio Nobel de Literatura, pero su encumbramiento literario no le impidió continuar activamente en la defensa de los intereses chilenos. En Nueva York, aprovechando la reunión del Pen Club, denunció el bloqueo estadounidense contra Chile. Tras renunciar a su cargo de embajador en Francia, regresó a Santiago, donde fue pública y multitudinariamente homenajeado en el Estadio Nacional.

En la cúspide de la fama y del reconocimiento también lo esperaban horas amargas. En 1973, el 11 de septiembre, fue sorprendido por el golpe militar contra el presidente Salvador Allende. Profundamente afectado por la nueva situación, no pudo resistir la tragedia y el 23 de septiembre murió en Santiago. El mundo no tardó en enterarse, entre la indignación, el estupor y la impotencia, de que sus casas de Valparaíso y de Santiago habían sido brutalmente saqueadas y destruidas. Sus funerales se desarrollaron en medio de una gran tensión política. Tras su muerte vieron la luz los poemarios que había escrito antes de morir: Jardín de invierno, 2000, El corazón amarillo, Libro de las preguntas, Elegía y Defectos escogidos, todas ellos editadas por Losada en Buenos Aires en 1974. En Barcelona apareció su última obra, la autobiografía Confieso que he vivido.

 

 

Septiembre, mes tristemente emblemático para los hermanos chilenos, a través de mi recuerdo de Pablo Neruda

Septiembre, mes tristemente emblemático para los hermanos chilenos, a través de mi recuerdo de Pablo Neruda

Viernes 18 de septiembre de 2009

Silvia Loustau

(Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Querido Pablo, no tuve la suerte de conocerte personalmente, pero sí a tu mujer, Matilde Herrera, y a tu secretaria y amiga, Margarita Aguirre. Isla Negra, fue un sueño hecho realidad,

Isla Negra. Aquel año (1973) yo había ganado el Primer Premio Municipal de Poema Ilustrado, se titulaba Carta a Pablo Neruda (¿qué fuego lo habrá trasmutado?), y tuve la osadía de llevarlo, así fue como nos recibió una mujer alta, morena y con ese decir dulce de los chilenos, se puso a conversar con nosotros, le gustó el presente, se lo daremos a Pablo, dijo...yo creí que eso era el cielo. Ella era Margarita Aguirre. Y nos mostró una por una las habitaciones de la enorme casa, todas tenían enormes ojos al Pacífico. Se escuchaba el constante run-run de tu mar, Pablo. En el jardín, había caballitos de madera, algunos de antiguas calesitas. Si, eras un niño. Con Margarita mantuvimos una larga charla, cuando ya los "momios" (gorilas chilenos) estaban socavando el sueño del Chicho Allende. Aquella tarde, que recuerdo gris y neblinosa, Margarita nos llevó también a la cocina, uno de tus altares, Pablo, era muy amplia, daba al Pacifico furioso; colgaban todas las pailas de cobre en las vos mismo cocinabas, su plato preferido para agasajar a los amigos es el caldillo de congrio -confesó Margarita- no es ningún secreto la receta, hay que seguir el poema, nos dijo.

En Valparaíso recorrimos con mi compañero la casa que habías construido, como un árbol que crece desde la raíz, para tus encuentros con Matilde, antes de hacer público tu amor por ella. Quien lea tus 100 Sonetos de Amor, encontrará en ellos esa historia. Dejaste un vacío Neftalí Reyes Basualto, es decir: Pablo. Que en tus 69 años de "Residencia en la Tierra" te convertiste en el más universal de los chilenos, después de hacer incursiones en las letras, la diplomacia, la política y el amor y obtener el Premio Nóbel en 1971, cuando eras embajador en Francia .Y terminó de matarte la caída de tu amigo el Chicho, y el ejército entrando en tu casa, dando todo vuelta -eso me lo contó Matilde y Margarita- cuando estabas en cama, luchando contra un cáncer.

A fines de 1974 Matilde y Margarita estuvieron una temporada en Buenos Aires, huyendo de las garras de Pinochet. Me invitaron al departamento en Buenos Aires, donde estaban las huellas del Pablo niño-grande, ese que juntaba cristales gastados por el mar, botellas de colores y caracolillos extraños. Hoy te encuentro en el recuerdo, en las luces inolvidables del puerto de Valparaíso, en el run-run de mi mar, en aquel mes y medio de felicidad en Chile. Hasta luego Pablo, seguro encontraré tu voz, escondida en un caracol marino, esos que tanto te gustaban, como a mí.

Silvia Loustau

ODA AL CALDILLO DE CONGRIO

En el mar

tormentoso

de Chile

vive el rosado congrio,

gigante anguila

de nevada carne.

Y en las ollas

chilenas,

en la costa,

nació el caldillo

grávido y suculento,

provechoso.

Lleven a la cocina

el congrio desollado,

su piel manchada cede

como un guante

y al descubierto queda

entonces

el racimo del mar,

el congrio tierno

reluce

ya desnudo,

preparado

para nuestro apetito.

Ahora

recoges

ajos,

acaricia primero

ese marfil

precioso,

huele

su fragancia iracunda,

entonces

deja el ajo picado

caer con la cebolla

y el tomate

hasta que la cebolla

tenga color de oro.

Mientras tanto

se cuecen

con el vapor

los regios

camarones marinos

y cuando ya llegaron

a su punto,

cuando cuajó el sabor

en una salsa

formada por el jugo

del océano

y por el agua clara

que desprendió la luz de la cebolla,

entonces

que entre el congrio

y se sumerja en gloria,

que en la olla

se aceite,

se contraiga y se impregne.

Ya sólo es necesario

dejar en el manjar

caer la crema

como una rosa espesa,

y al fuego

lentamente

entregar el tesoro

hasta que en el caldillo

se calienten

las esencias de Chile,

y a la mesa

lleguen recién casados

los sabores

del mar y de la tierra

para que en ese plato

tú conozcas el cielo.

Pablo Neruda (de: Odas Elementales)

Publicado por ARGENPRESS en 8:52