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La increíble búsqueda de dos madres por el sur

La increíble búsqueda de dos madres por el sur

Olivia y Leisha fueron adoptadas en el extranjero y ayer se encontraron con sus familias chilenas

Por CRISTIAN ASCENCIO OJEDA /cascencio@diariollanquihue.cl 

Foto: De izquierda a derecha: Olivia Schmid, María Alvarez, Leisha Mortimer y María Vargas.

Un feliz reencuentro  

Leisha (21) y Olivia (23) se conocieron en Santiago cuando llevaban cerca de una semana en nuestro país. Leisha Mortimer arribó desde Sidney (Australia), mientras que Olivia Schmid lo hizo desde Zurich (Suiza). Ambas llegaron a estudiar castellano. Ambas sabían desde pequeñas que habían nacido en Chile. Ambas fueron adoptadas por familias extranjeras y ambas presumían que sus madres biológicas vivían en el sur de nuestro país, específicamente en la Región de Los Lagos.

Encuentro   

Pero la coincidencia más sorprendente es que las dos conocieron a sus respectivas familias biológicas durante la tarde de ayer, en un emotivo encuentro realizado por la Patrulla Vecinal de Puerto Varas y que se desarrolló en la Primera Comisaría de la ciudad lacustre. 

A las 16.30 horas, las dos jóvenes se encontraron con sus respectivas madres y hermanos gracias a las gestiones realizadas por el sargento primero Ramón Navarro y la Patrulla Vecinal, quienes lograron encontrar a las respectivas familias a las pocas horas de que fueran contactados por las jóvenes. 

Mientras Leisha Mortimer estaba en Castro, una persona le dijo que en Puerto Varas había un sargento que era experto en encontrar gente. Leisha se contactó entonces con su amiga Olivia Schmid y ambas hablaron con el sargento Ramón Moraga durante el jueves de la semana pasada. Increíblemente, el carabinero se demoró mucho menos de lo pensado en ubicar a las respectivas madres biológicas, quienes aceptaron de inmediato ver a sus hijas. 

"El Llanquihue" fue el único medio que estuvo presente en este encuentro y conversó brevemente (por razones lógicas) con las madres de las dos jóvenes quienes esperaban temblorosas el ansiado encuentro.   

Las dos Marías   

En una historia llena de coincidencias, las madres de ambas jóvenes se llaman María. 

María Alvarez (mamá de Olivia Schmid) es de Paillaco y tiene tres hijas más, dos de las cuales la acompañaron hasta Puerto Varas para conocer a su hermana. "El jueves recibí la llamada de un carabinero que me informaba que mi hija estaba en Chile y quería conocerme, yo no lo podía creer y pensé que era una broma", dijo la mamá de Olivia. 

En tanto, María Vargas (mamá de Leisha Mortimer) tiene dos hijos y una hija más, los cuales también asistieron al encuentro. Aunque Leisha nació en La Unión, su mamá vive actualmente en Puerto Montt. "Estoy nerviosa por lo que pueda pasar", dijo la madre antes de ver a su hija. Primero entró al salón, donde se realizó el encuentro, Leisha, quien se fundió en un abrazo llenó de lágrimas con su respectiva madre. Luego ingresó Olivia, y la escena fue muy similar. 

Hubo pocas palabras, pero fue una imagen que quedará grabada para todos quienes estuvieron ahí. En realidad, en una situación como esta las palabras estaban de más.    

El viaje de estudios inolvidable   

Olivia Schmid vino de Suiza a perfeccionar el castellano, ya que estudia turismo. Además sabe inglés y alemán y tiene otro hermano (también adoptado) que es de origen indonesio. Entre sus hobbies están el patinaje artístico y leer (un libro por semana aproximadamente). Ahora conoció a dos de sus tres hermanas biológicas, las cuales cursan primero y octavo básico en Paillaco. 

La mayor de sus hermanas -que posiblemente conocerá durante la semana- tiene 21 años (dos años menos que Olivia). La similitud física entre Olivia y sus hermanas es notoria. La misma piel, el mismo pelo y los mismos ojos. Sólo se diferencian por ese acento extranjero que tiene Olivia. 

La familia suiza de Olivia le explicó desde pequeña que había nacido en Chile, específicamente en Paillaco. Los mismo pasó con Leisha, a quien sus padres australianos también le explicaron desde pequeña que había sido adoptada en Chile. Ella, incluso, visitó, junto a su amiga Olivia, el hospital donde nació, en Paillaco. "Me quedaré hasta un año más en Chile, pretendo ir a Pucón un tiempo, pero debo ver que pasará ahora con este encuentro", manifestó Leisha. 

En tanto, Olivia comentó que "nosotras dos sabíamos los nombres de nuestras madres biológicas y ese dato se lo entregamos al sargento Moraga para que nos ayudara. Todo esto fue muy rápido y confuso, no sé cómo explicarlo". 

www.diariollanquihue.cl

La inmigración en Chile

Escribe: Gustavo Mártin Montenegro*

Canberra - Australia

La inmigración en Chile es el resultado de una política especial implementada por los gobiernos del país, en las dos últimas décadas del siglo XIX. Las medidas, tomadas por las autoridades administrativas de Chile, apuntaban a resolver el problema de baja densidad poblacional en un extenso territorio, heredado del sistema colonial en primer lugar y conquistado, por otra, a través de exitosas incursiones militares en el norte del país y en la apropiación indebida de la llamada zona de La Araucanía.

         Para las autoridades chilenas, de la segunda parte del siglo XIX, el fenómeno revestía características muy serias, que de no mediar soluciones concretas y urgentes, privaría al Estado del derecho a ejercer soberanía sobre esta extensa faja territorial, reclamada como posesión o soberanía nacional.

         Chile, en los primeros años de su vida republicana, se mantiene al margen de las olas inmigratorias que empiezan a llegar a los países de Latinoamérica . Las razones de ello, obedecen a varios factores, entre ellos, la distancia de Europa, la barrera de comunicación que constituye la cordillera de los Andes y la ausencia inicial de una política inmigratoria coherente por parte de las autoridades políticas del poder colonial y más tarde, de la naciente república.

         El Chile pre-colonial estaba constituido fundamentalmente por poblaciones nativas (Diaguitas, Picunches Mapuches, Huilliches, Pehuenches y Cuncos), los que empezaron a mezclarse a partir del siglo XVI y XVII con españoles de Andalucía, Extremadura, Castilla y León.

En el siglo XVIII empieza a llegar una gran cantidad de vascos que comienzan a transformar las características económicas y políticas del país. Conseguida la independencia del país, el 18 de febrero de 1818, no se advierte, de parte de las nuevas autoridades, la intención de enfrentar el fenómeno inmigratorio, preocupados más bien de consolidar la toma de posesión  de territorios que aún permanecían en manos de los españoles (La región de los Lagos, Valdivia, Osorno, Llanquihue y Chiloé) como también de las comunidades nativas, que rehusaban deponer su dominio sobre sus tierras en la región de la Araucanía.

Aún después del asalto a la ciudad de Valdivia, en 1820, por el almirante inglés Lord Cochrane y su incorporación territorial al patrimonio nacional, no se advierte intención alguna por dar paso a una política inmigratoria que permitiera poblar estas extensas zonas del país.

Sólo a fines de la segunda mitad del siglo XIX se empieza a abordar el problema en forma seria y responsable. Por primera vez en la historia de Chile se inicia un proceso de orden político y económico que faculta al gobierno para establecer el control y el desarrollo de zonas o áreas que había incorporado a su patrimonio y de otras, que deseaba incluir a través de su llamado proyecto de "pacificación de la Araucanía".

"En el año 1832 se estimó que la población de Chile era un millón cien mil habitantes, cantidad insuficiente para distribuirse de manera adecuada en el área sobre la que Chile declaraba ejercer una soberanía más retórica que real. ... En 1854, del millón cuatrocientos mil habitantes, casi novecientos mil vivían entre los ríos Aconcagua y Maule. Lo que había al norte del río Copiapó y al sur del río Bío-Bío era en la práctica - salvo Valdivia y Chiloé - tierra de nadie" 1

       Según Francisco Encina, "el territorio chileno, que durante el período hispano había alcanzado a una extensión de más de 2.000.000 de kilómetros cuadrados, con la segregación de Tucumán y Cuyo y la renuncia de los 700.000 kilómetros cuadrados de la Patagonia, quedó reducido a 565.000 kilómetros cuadrados, que aumentaron a 741.767 con la anexión de Antofagasta, Tarapacá y Arica".2

      En efecto, en 1848 se hacía el primer esfuerzo serio para abordar el problema de "vacíos demográficos" con el envío a Alemania del ciudadano alemán al servicio de Chile, Bernardo Philippi, para que éste reclutara a posibles colonos.

"En 1850 empezaron a llegar a Valdivia los primeros grupos de inmigrantes. En octubre de ese año se creó el cargo de agente de colonización en Valdivia, que ocupó Vicente Pérez Rosales. Con el fin de habilitar nuevas tierras al sur de Valdivia para colonos y desde río(?) hasta el seno de Reloncaví. En 1853 el astillero de Melipulli era un verdadero pueblo - Puerto Montt - en tanto que otros inmigrantes ocupaban los márgenes del lago Llanquihue y se creaba el nuevo territorio de colonización de ese nombre". 3

         En relación con esta preocupación creciente, se agregan tres hechos que en la práctica obligan a una política concertada de inmigración, en la que todos los sectores de la vida nacional se muestra interesados en resolver. Estos hechos están marcados por la decisión de ocupación de la Araucanía, los problemas limítrofes con Argentina y por último, la victoria militar sobre Perú y Bolivia en la guerra del Pacífico. En un corto período de tiempo, desde 1852 hasta 1890, los gobiernos se ven obligados a iniciar un proceso inmigratorio que producirá profundos cambios en la fisonomía del Chile colonial, convirtiéndolo, en el transcurso de los años, en un país de estructura racial de origen europeo. Veamos brevemente estos hechos y de qué manera inciden en la política inmigratoria adoptada por las autoridades chilenas.

         En 1852, bajo el gobierno de Manuel Montt, se había iniciado la acción de usurpación de las tierras nativas de la Araucanía, con la ocupación de Arauco; territorio que había estado en posesión de distintas comunidades indígenas, conocidas genéricamente con el nombre de Mapuches.

Estas comunidades mantenían afinidades culturales y en cuyo proceso de expansión se pretendía ir extendiendo la línea fronteriza, hasta unir entre ellas el territorio nacional con las provincias al sur de Valdivia. Aún cuando los avances de una guerra de agresión fueron significativos en 1853, 1867 y 1871, las tropas de asalto debieron ser retiradas en 1879, a raíz de la guerra del Pacífico, entregando a guardias civiles la continuación de la tarea, los que en la práctica no fueron capaces de conseguir sus objetivos. De este modo, la incautación de los territorios indígenas, debió esperar hasta el término de la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana, produciéndose así un intervalo que fue quebrantado violentamente inmediatamente después de la victoria militar obtenida en el norte.

         En el año 1872, el gobierno de Federico Errazúriz, le entregó a la Sociedad Nacional de Agricultura la responsabilidad del manejo de la Oficina General de Inmigración. Dos años más tarde, se creó el cargo de Inspector de Colonización para los territorios indígenas, que hasta la fecha habían sido substraídos a los Mapuches.

         Casi simultáneamente se nombra en Europa un Agente General de Colonización, encargado de buscar europeos que quisieran emigrar a Chile y dedicarse a las tareas agrícolas.

         En este período, en esferas del gobierno (parte de la plutocracia y oligarquía nacional), se empieza levantar la consigna de la superioridad racial; pretexto para asignarse, así mismos, territorios o "terrenos baldíos", bajo la cobertura de la inmigración europea. Este fenómeno también estuvo presente en Australia hasta 1972 (White Australia) y que fue abortada por el Primer Ministro Laborista, Gough Whitlam.

         Para los gobiernos de la época, el territorio de la Araucanía no sólo constituía una preocupación en términos de una zona que impedía la continuidad geográfica y soberanía de norte a sur ( del río Bío-Bío a la Región de Los Lagos), sino que además existía una seria presunción de que Aurelio Antonio de Tounens, auto-coronado como Orélie Antoine I, rey de la Araucanía y de la Patagonia, era en la práctica una importante carta del gobierno francés para producir un enclave dentro del territorio chileno heredado por el sistema colonial, situación histórica a la que Francia aspiraba a conseguir dentro de las nacientes e inestables repúblicas latinoamericanas.

         La preocupación de ocupar tierras baldías  se convierte en una necesidad urgente. Si a esto se agrega la victoria militar del norte, la exigencia se hace ineludible. En efecto, terminada la guerra del Pacífico, el gobierno central, con un ejército numeroso y con armas modernas proporcionadas por Gran Bretaña, cuyos intereses y control de las salitreras nadie dudaba, inició su segunda ofensiva, la que terminó por consolidarse exitosamente en 1887.

         Un segundo hecho de importancia en torno a la política de inmigración, lo constituía el problema limítrofe con Argentina. Durante el desarrollo del conflicto armado con Bolivia y Perú en el norte, Argentina había revivido interesadamente el problema limítrofe con Chile, pese a los acuerdos del 6 de diciembre de 1878. Reactiva el diferendo, obligando al gobierno a firmar un nuevo tratado en 1881, por medio del cual Chile se resigna a entregar los territorios reclamados para sí en la Patagonia. De este modo se exacerba la preocupación por poblar el extremo sur del país, para lo que no se dispone de otro medio que la inmigración.

Por último, al terminar la guerra del Pacífico, cuya duración se prolongó desde 1879 a 1883, se produce la incorporación al territorio nacional de dos extensas provincias, Tarapacá y Antofagasta, las que habían pertenecido a Perú y Bolivia respectivamente.

            Frente a este cuadro general, Chile se encuentra - en menos de una década -  con una superficie territorial que le era imposible poblar con nacionales y cuyas intenciones de soberanía no podían ser meramente retóricas, sino que por el contrario, se impone la tarea de buscar urgentemente medios para implementar ciertas políticas para mantener el control y dominio sobre los nuevos territorios, como así mismo, preservar otros que permanecían en litigio con Argentina.

            De este modo, entre 1883 y 1900, llegan al país no menos de 10 mil inmigrantes, los que en su mayoría fueron reclutados por la Agencia chilena de colonización, que tuvo sus oficinas en Paris, Zurich y Berna, la capital Suiza.4

         Junto a esta política inmigratoria, se crea una política militar para proporcionar seguridad a estos nuevos habitantes, especialmente en el sur. El ejército se instala en la zona ocupada y se habilitan guarniciones militares para proteger a los colonos y dominar por la fuerza a los indígenas que reclamaban propiedad sobre sus tierras usurpadas. De este modo se crean los regimientos de Temuco, Lautaro, Traiguén, Victoria y Angol.

            Esta nueva responsabilidad asumida por el ejército chileno, inicia un proceso de adecuación, cuyas dimensiones no son sólo proporcionar garantías a los colonos, sino que además, a las élites políticas y grupos oligárquicos que también se auto asignan parte importante de las tierras sustraídas a las comunidades indígenas.

         Para preparar al nuevo ejército en las técnicas que las condiciones políticas requieren, el gobierno decide contratar al Teniente Coronel - de nacionalidad alemana - Emil Körner como subdirector de la Escuela Militar, creándose dentro del año un periódico y un club militar (Círculo Militar), ambos subvencionados por el estado.

   "Bajo la dirección de Körner, en 1886, se funda la Academia de Guerra o Colegio de Guerra, con la finalidad de desarrollar la capacidad técnica y científica de los oficiales. A partir de entonces, la Academia de Guerra empieza a reclutar jóvenes de la elite militar, con un alto sentido de crítica a los métodos y prácticas, a la dirección política y a la ingerencia gubernamental, llegando en los años 20 a un desafío directo a los partidos políticos por el control del estado.

En muy poco tiempo, solamente 5 años después de la fundación de la Academia de Guerra, Körner y su pequeño grupo de incondicionales, toman parte activa en la guerra civil de 1891 contra el presidente José Manuel Balmaceda". 5

            Los inmigrantes llegan a Valparaíso, Chile por vía marítima y generalmente se les concede un tiempo de adaptación urbana antes de ser trasladados al sur del país. Ricardo Ferrando sostiene que "entre el 25 de septiembre de 1883 y el 7 de abril de 1884, llegaron 1.973 inmigrantes, entre los cuales, los suizos eran mayoría, con un total de 1.243, entre mayores de edad, padre, madre e hijos".6

         Por otra parte, Balmaceda, desde que asumió la presidencia del gobierno en 1886 y hasta su muerte, en la revolución de 1891, continuó con la política colonizadora iniciada por Montt e incorporó al país unos 3.500 extranjeros, cuya mayoría estaba constituida por suizos, alemanes y franceses.7

         En este período, es decir, bajo la presidencia de José Manuel Balmaceda, es cuando ingresa a Chile un gran número de ciudadanos de origen suizo procedentes de Berna. Llegan en un período en que el cuadro político empieza a ser fuertemente convulsionado por visiones opuestas sobre la forma de estructurar el país, sobre la influencia que debe o no tener la Iglesia Católica Romana y sobre el control de las riquezas básicas del país, especialmente el salitre, en manos, en ese entonces, del imperialismo británico.

        Estos factores son objeto de profundas divisiones en la sociedad chilena. Los sectores más conservadores, en alianza con el imperialismo británico y con las élites militares, levantan una insólita campaña contra el Presidente de la Republica, contra  sus ideas y convicciones nacionalistas y se deciden, en último término, por una confrontación militar contra el gobierno democrático y legítimamente elegido por los chilenos (situación que se repetirá en 1973 contra el gobierno del Dr. Salvador Allende).

         Es así como la oligarquía criolla se pone de parte del capital británico, que ve amenazado sus intereses en las salitreras y empieza a provocar una inestabilidad político-institucional de grandes proporciones. De esta forma, levantan una insólita campaña contra la persona del presidente Balmaceda, contra los intentos de nacionalización del salitre y su incorporación al patrimonio nacional.

         El conflicto conduce a una guerra civil, en cuyo desenlace el presidente Balmaceda termina con su vida, con un disparo en la sien, en la sede de la Embajada Argentina en Santiago. La oligarquía nacional gana el conflicto y toma nuevamente posesión del gobierno.

   "Los historiadores chilenos continúan debatiendo las causas de la guerra civil, con explicaciones que parten de una interpretación basada en la visión obcecada del presidente Balmaceda por los cambios, hasta las causas externas provocadas por el imperialismo británico y sus seguidores en Chile. Los acontecimientos producidos en Chile entre 1970 y 1973 han permitido establecer enormes analogías entre Balmaceda y el Presidente Allende, como nacionalistas y reformadores, ambos encontraron sus derrotas políticas en manos de los intereses extranjeros y de las oligarquías chilenas. Como en todas las controversias históricas, hay evidencias para estar de acuerdo con todas las versiones del conflicto. Sin embargo, no se podrá entender la guerra civil de 1891 si se ignoran los complejos cambios políticos y económicos producidos en Chile por la guerra del Pacífico y el prolongado enfrentamiento político por "las cuestiones religiosas" y la tensión entre el Congreso y el poder ejecutivo" 8

       Sobre la inmigración en Chile, recién se empieza a trabajar con acuciosidad. Si bien es cierto que existen estudios preliminares y aislados, hoy, con motivo de la preparación de la celebración del Segundo Centenario, se ha empezado a producir interesantes trabajos. Lo más recientes: Inmigración italiana a Chile: 1880-1930 y La Inmigración árabe a Chile 1885-1950. De acuerdo al sitio web de DIBAM, (Memoria chilena - http://www.memoriachilena.cl/mchilena01/temas/dest.asp?id=inmigracionitalianaachileinmigracionitaliana) "En Chile la inmigración italiana comenzó a manifestarse a mediados del siglo XIX, sin embargo, sería en las primeras décadas del siglo XX que este proceso se acentuaría hasta consolidar a la colonia italiana en la segunda más numerosa después de la española. Si el censo de 1854 establecía que eran 406 los residentes italianos en el país, el de 1920 elevó su número a 12.342, la cifra más alta hasta hoy. La mayoría eran hombres jóvenes que provenían del norte de Italia, de la Liguria y el Piamonte, los que a través de cadenas migratorias entraron a través de los puertos de Valparaíso y Talcahuano, extendiéndose de norte a sur, y dedicándose mayoritariamente al comercio, la industria y las profesiones liberales.

Con relación a la inmigración árabe, Memoria Chilena nos dice: "No fue de gran magnitud. Se calcula que el total de árabes que llegó a asentarse al país fluctuó entre 8 mil y 10 mil personas, de los cuales alrededor de un 50 por ciento era de origen palestino, un 30 por ciento sirio y el 20 por ciento restante libanés. El itinerario de la cadena migratoria árabe se iniciaba en los puertos de Beirut, Haifa y Alejandría, pasando por Marsella o Génova hasta llegar a Buenos Aires, desde donde continuaban su viaje cruzando la cordillera a lomo de mula o en el tren trasandino".

Estos esfuerzos por valorar el aporte de los extranjeros en Chile y su contribución al desarrollo del país es una tarea pendiente. Esperamos que los centros de enseñanza superior en Chile promuevan, a través de tesis doctórales entre sus alumnos, este importante aporte a la historia y a la cultura de nuestro país.

Notas:

1.- Villalobos Sergio, Osvaldo Silva, Fernando Silva y Patricio Estelle, Historia de Chile, Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 1974, p 455-6.

2.- "El 26 de noviembre de 1885, se realizó el sexto Censo General de la República, que arrojó una población total de 2.527.320, es decir, 451.349 más que el de 1875. De ellos 95.812 habitantes corresponden a las anexiones de Antofagasta, Tarapacá y Tacna. Francisco Encina y Leopoldo Castedo, Resumen de la Historia de Chile, Zig-Zag, Santiago de Chile, 1970, p 1637.

3.- Villalobos, Sergio, obra citada, p. 457-8.

4.- Ferrando Keun Ricardo, Y así nació la Frontera (Conquista, Guerra, Ocupación y Pacificación) 1550-1900, Editorial Antártica S.A. Santiago de Chile, 1986, p 527 y siguientes.

5.- Loverman Brian, Chile, The Legacy of Hispanic Capitalism, Oxford University Press, USA, Second Edition, 1988, p 175.

6.- Ferrando Ricardo, obra citada, p. 512-3

7.- Francisco Encina y Leopoldo Castedo, obra citada, p 1803-4.

8.- Loverman Brian, obra citada, p 176.

  • Master en Estudios Latinoamericanos. University of New South Wales, Sydney, Australia

 

POR QUE NO QUIERO VOTAR COMO CHILENO RESIDENTE EN EL EXTRANJERO

Diversas organizaciones de chilenos en el extranjero y compatriotas en muchas partes del mundo están promoviendo con entusiasmo la aprobación de una ley que nos dé derecho a voto, si no en todas las elecciones que se realizan en nuestra patria, por lo menos en las más importantes a nivel nacional.

Yo no quiero ese derecho a voto.

Yo no quiero ese derecho a voto mientras no se remplace el sistema de elecciones binominal heredado de la dictadura por uno proporcional, que permita una auténtica representación de todas las corrientes políticas.

Yo no quiero ese derecho a voto porque no quiero avalar con mi voto, un sistema electoral que es injusto y antidemocrático.

Yo no quiero ese derecho a voto porque no quiero encontrarme en la disyuntiva de tener que votar por "el mal menor", como ha tenido que hacer hasta hoy la mayoría de los compatriotas que viven en el país.

Yo no quiero ese derecho a voto porque no quiero legitimizar con mi voto a una clase política que en su conjunto ha engañado abiertamente al país con promesas electorales incumplidas por 16 años.

Yo no quiero ese derecho a voto porque no quiero que con él se me imponga el dilema de tener que ejercerlo responsablemente en la ausencia de candidatos que puedan representarme.

Yo no quiero ese derecho a voto porque no quiero ser cómplice de la faramalla de democracia que existe en nuestra patria.

Yo no quiero ese derecho a voto porque no quiero ser partre de la farándula política chilena.

Gracias!

Vehículo del consulado en Beirut logró rescatar a chilena atrapada bajo el fuego israelí

Vehículo del consulado en Beirut logró rescatar a chilena atrapada bajo el fuego israelí

www.Cooerativa.cl 

Lilian Pizarro y sus tres hijas ya están en la capital libanesa, a la espera de las gestiones que les permitan volver a Santiago, presumiblemente este sábado 22 de julio.

Sana y salva junto a sus tres hijas y parte de la familia libanesa de su marido está la chilena Lilian Pizarro, quien fue evacuada desde el puerto de Tyre hacia la capital, Beirut, desde donde espera poder viajar de vuelta a Santiago.

Pizarro fue rescatada por un automóvil del consulado nacional en Líbano, en medio de los esfuerzos diplomáticos multilaterales para lograr la evacuación de extranjeros de la convulsionada zona.

Manuel Pizarro, padre de Lilian, relató que el cónsul Roberto Abu-Eid Ayub "hizo todas las gestiones para rescatarla y recibimos un llamado del cónsul que está allá en el Líbano, y mi esposa atendió el teléfono y le dieron la noticia, porque ella no dormía ni dormíamos pensando en que cualquier momento podía pasar lo más peor".

En diálogo con El Diario de Cooperativa, agregó que su mujer "saltaba de alegría, y el cónsul estaba tan alegre como si hubiera sido su hija, porque él estaba empeñado en rescatarla. Mi esposa habló con mi hija, le dijo que la había recuperado a ella, a mis nietas y al abuelo, que son libaneses, a toda la familia de ellos. Todos están a salvo en Beirut", explicó.

Lilian Pizarro podría viajar a Santiago desde Beirut el próximo sábado 22 de julio, gracias la gestión del diplomático.

La chilena viajó a Líbano, al puerto de Tyre, ubicado en el sur del país, cerca de la frontera con Israel, de vacaciones, mientras su esposo -un ciudadano libanés avecindado en Chile- visitaba a su padre.

Además, estaba programado que su hija mayor contrajera matrimonio con su novio libanés, ceremonia que debió ser suspendida luego que el pasado 13 de julio Israel lanzara una violenta ofensiva militar contra objetivos civiles y militares libaneses, en represalia por el secuestro de dos soldados hebreos por parte de la milicia chiíta Hizbulá.

Lilian Pizarro había hecho un desesperado llamado a través de la prensa para ser evacuada, pero el consulado chileno en Beirut no había podido llegar a ella por la falta de medios de transporte en el arrasado país.

"Aún no me creo que esté fuera del sur"

En conversación telefónica con la agencia española EFE, Lilian Pizarro recordó que desde el inicio de los ataques sólo tenía una obsesión: encontrar la manera de salir de allí preservando su seguridad y la de su familia.

"Durante el trayecto (a Beirut), que duró más de cuatro horas en lugar de una, como suele durar normalmente, estuvimos asustados. Ningún otro automóvil pasaba por el lugar y veíamos como los aviones bombardeaban y sobrevolaban la zona. Aún no me creo que esté fuera del sur", relató.

Pizarro ahora esta hospedada con su esposo y sus tres hijas, de 17,15 y 13 años, en un hotel de un barrio del norte de Beirut, que por el momento no ha sido alcanzado por misiles hebreos.

"Ayer (martes) nos quedamos prácticamente sin comida y sin agua, pero incluso si hubiese habido, yo no habría podido comer. Llegué a Beirut deshidratada. Tengo dificultades para caminar. Sin embargo, poco a poco me estoy reponiendo", comentó.

Además, Lilian Pizarro reconoció que sus hijas "quizás han soportado esto mejor que yo, aunque esto no impide que se sobresalten con cualquier ruido. Les llevará tiempo recuperarse, al igual que a mi esposo y a mí". (Cooperativa.cl/EFE)

 

LA VERDAD ES PURA REALIDAD

Un corrido mexicano

La factibilidad de que prospere el proyecto del voto de los chilenos en el exterior es poco probable, pues hay sectores  de la Concertación que no comparten que deban participar en todo tipo de elecciones.

Por Carlos Méndez Contreras

En el reciente mensaje de la Presidenta Bachelet al H. Senado, sobre la reforma constitucional que permita la modificación al sistema binominal, la mandataria ratificó cuatro de sus compromisos programáticos en materia electoral.

Primero: “modificar el sistema binominal por un sistema que asegure competitividad,  representatividad y gobernabilidad”.

Segundo: “la inscripción electoral automática, pues más de dos millones de chilenos en edad de votar no están ejerciendo su derecho a voto”.

Tercero: “el voto a los chilenos en el extranjero, si queremos una sociedad más justa, diversa e integradora”.

Cuarto: “abrir espacios a la participación de la mujer en política.”

El mensaje agrega: “Mediante el presente proyecto de reforma constitucional, el Gobierno da cumplimiento al primero y último de estos tres (sic) compromisos.”

“En relación a los otros dos compromisos, se encuentra listo para votarse en la Sala de la Cámara, el proyecto de ley que establece la inscripción automática. Y la semana recién pasada, se calificó con simple urgencia una moción de un grupo de parlamentarios que permite la votación de chilenos en el exterior.” (Mensaje 142-354, páginas 1 y 2)

Fuera del furcio de los compromisos (por qué se escribe “tres compromisos” cuando son cuatro) vamos a comentar aquél referente a la votación de los chilenos en el exterior, motivados por la segunda incorporación importante este año, de nacionales radicados en el extranjero. El caso de los electores mexicanos que votaron desde sus países de residencia para las elecciones del domingo 2 de julio pasado. Meses y semanas anteriores, se incorporaron también como electores desde el exterior, los italianos, en las elecciones parlamentarias y referéndum de su país de origen.

En el caso chileno – promesas van, promesas vienen – nada indica que en el actual periodo presidencial vaya a implementarse el proyecto y la ley que permita a los connacionales votar desde sus países de residencia.

En la actualidad existen dos proyectos de ley en el Congreso Nacional sobre el tema: uno en el Senado (Boletín N° 268-07) proyecto del diputado Dupré (1991) con una indicación sustitutiva del gobierno de Lagos (agosto 2000) rechazado reiteradamente en diversas instancias por inconstitucional ya que “es considerado discriminatorio al limitar la expresión de sufragio para los residentes en el extranjero sólo respecto de las elecciones presidenciales, creando un problema de constitucionalidad evidente, porque se establecería una manifiesta desigualdad jurídica entre chilenos que votan en el extranjero y los que sufraguen en el país.” (Boletín N° 268-07, Oficio N° 148)

El proyecto en cuestión se encontró entrampado entre las Comisiones de Relaciones Exteriores y Constitución, Legislación y Justicia del Senado durante todo el gobierno de Lagos (2000-2006) sin que el Ejecutivo asumiera la iniciativa política que le correspondía con uno de sus compromisos  programáticos emblemáticos.

El otro proyecto, de más reciente data, presentado en plena campaña electoral en julio de 2005, por varios diputados socialistas, recoge las críticas de inconstitucionalidad del proyecto anterior y propone que “los chilenos que residan permanentemente en el extranjero (...) podrán ejercer el derecho a sufragio en las elecciones para Presidente de la República, Senadores, Diputados, Alcalde y Concejales, pudiendo votar, además, en los plebiscitos estipulados por la Constitución”.

“Para tal propósito créase un Registro Electoral de Residentes en el Exterior. (...) En cada misión diplomática y en los consulados servidos por cónsules de nacionalidad chilena (...) se abrirán Registros Electorales especiales hasta el centésimo día anterior a una elección. (...) La inscripción electoral (...) funcionará en la sede de la Misión o del Consulado (...) Al momento de inscribirse, el chileno residente en el extranjero lo hará en la Comuna correspondiente a su último domicilio en Chile.” (Artículos 182 y siguientes del Boletín N° 3936-06)

“El voto de los ciudadanos será emitido en la misma fecha que corresponda emitirse en el territorio de la República. (...) Para recibir la votación de cada Registro se designará una Mesa Receptora integrada a lo menos por tres y no más de cinco ciudadanos electores alfabetos y videntes que harán las veces de vocales. (...) El escrutinio de Mesa se regirá por las normas estipuladas por los artículos 71, 72, 72, y 74 de la Ley N° 18.700.” (Artículos 187 y siguientes del Boletín N° 3936-06)

Hay sectores políticos mayoritarios (Concertación y Renovación Nacional) que apoyan esta idea de legislar, pues consideran “plenamente válido reconocer el derecho de sufragio a los chilenos radicados en el extranjero, adscribiéndolos a su comuna natal, sistema utilizado también por otros Estados con experiencia en la materia”. (Carta de Sebastián Piñera a FEDACh en su Propuesta Presidencial)

Sin embargo, la factibilidad de que este proyecto prospere en el trámite legislativo de la Cámara de Diputados es bastante remoto, pues hay también sectores  políticos que no comparten que los chilenos desde el exterior participen en todo tipo de elecciones.

“Yo creo que hay elecciones en las que no tienen absolutamente nada que hacer. En una elección municipal ninguna persona que no resida en Chile, en una comuna, puede tener derecho a votar. El desarrollo de una comuna está muy directamente relacionado con la base, y en consecuencia es muy determinante el lugar de residencia del ciudadano. Entonces, en el ámbito municipal yo no considero pertinente que se vote.” (Senador Carlos Cantero – RN, quien votó favorablemente el proyecto anterior, en la Comisión de Gobierno, Descentralización y Regionalización del H. Senado)

También en la Concertación comparten este criterio tanto políticos socialistas como democratacristianos. El Ministro del Interior, Andrés Zaldívar, manifestó esta posición en la entrevista que sostuvo con dirigentes de FEDACh en abril pasado, en La Moneda. Al igual que el Embajador Luis Maira en una audiencia concedida en agosto de 2005, en la Embajada en Buenos Aires. Ellos definen que el sufragio de los chilenos del exterior se supedite exclusivamente a las elecciones de Presidente de la República “ya que no serán responsables de las consecuencias del resultado de una votación parlamentaria”. Ese mismo argumento esgrime el Senador Larraín – UDI para oponerse a que los connacionales del exterior voten en elecciones presidenciales.

Esta falta de unidad y coherencia de la Concertación y el Gobierno provoca que el proyecto de  los diputados socialistas no prospere en los trámites de Comisiones desde julio de 2005, por más que se le haya calificado de simple urgencia el 06-06-06 (Mensaje 135-354). El proyecto de ser votado favorablemente en la Cámara de Diputados debe continuar un segundo trámite en el Senado donde se encontrará con el otro proyecto de las gestiones pasadas y las observaciones de sus detractores.

Tendremos entonces dos proyectos, uno en cada Cámara. El proyecto (Boletín N° 268-07) en el Senado, con problemas de constitucionalidad por discriminatorio, ya que limita la expresión del sufragio para los chilenos residentes en el extranjero sólo respecto de las elecciones presidenciales. Y el proyecto (Boletín N° 3936-06) en Diputados, que vendría a solucionar dicha discriminación e inconstitucionalidad, al promover el sufragio de los chilenos en el exterior en las elecciones presidenciales, parlamentarias y municipales, pero que no cuenta con el consenso y anuencia de los propios legisladores de la Concertación y menos la votación requerida de 4/7 en cada Cámara por ser una Ley Orgánica Constitucional.

¿Quién patrocinará ante el Congreso el proyecto del voto de los chilenos en el exterior o asumirá la responsabilidad política de su conducción? ¿Paulina, Alejandro o Andrés? Un poco de historia.

En el Gobierno de Lagos el tema estuvo adjudicado al Ministerio de Relaciones Exteriores, la Canciller Alvear y a la operatividad de la DICOEX, por lo que el Ministro del Interior, Insulza, no lo incluyó en las conversaciones y negociaciones que sostuvo con la oposición para las reformas constitucionales. Los ministros de la Secretaría General de la Presidencia de la época, no lo tuvieron en sus cronogramas legislativos, ni el  2° Piso tampoco. Así nos lo informaron en enero de 2004 cuando ya se había tomado la decisión política de no legislar al respecto, o sea, que los chilenos residentes en el exterior no participaran en las elecciones de diciembre de 2005, desde sus lugares de residencia, sino que a partir del 2010.

La DICOEX organizó un Seminario sobre el tema con importantes participantes de varios sectores del establishment, en noviembre de 2001, y financió un estudio y publicación de un libro a ser presentado durante el año 2004 en la supuesta nominación de Eduardo Frei Ruiz-Tagle como candidato presidencial. Los acontecimientos políticos siguieron otros rumbos, por lo que varios cientos de ejemplares del libro se encuentran entrampados en las oficinas de DICOEX, de la misma manera que el proyecto de ley con la indicación sustitutiva del Presidente  Lagos, presentada por éste desde La Moneda en video conferencia con las embajadas de tres ciudades: Buenos Aires, Madrid y Estocolmo, en agosto de 2000, descansa en alguna Comisión del Senado.

En la audiencia que sostuvimos con el Ministro Zaldívar en abril pasado, le solicitamos formalmente que asumiera la conducción de este proyecto. Más aún, le precisamos que lo incluyera en la reforma del conjunto de la ley electoral. La respuesta nos la ha dado recientemente el Gobierno con el Mensaje citado al comienzo de este artículo. Todos los proyectos irán por separado lo que además deberá contrarrestar con el factor tiempo.

La autocomplacencia de la DICOEX abruma. Frente a nuestra propuesta de participar en las elecciones presidenciales y parlamentarias, eligiendo a nuestros propios representantes al Parlamento, creando una propia circunscripción electoral (modelo italiano, ¿se acuerdan de la Región XIV?) o, votando a los candidatos a parlamentarios de nuestros distritos de inscripción electoral, de acuerdo al proyecto de los diputados socialistas (modelo español) – responden - “El modelo italiano no es aplicable, pues Italia es una república parlamentaria y Chile una república presidencial. Por otro lado, los italianos del exterior demoraron cerca de 30 años en conseguir su objetivo y nosotros recién llevamos quince.”

Hace 6 años, quien firma esta nota escribió un artículo analizando esta misma situación titulado: “La pastilla del año después” (CasaChile.cl - 2001) donde se señalaba el riesgo de que el proyecto del voto de los chilenos en el exterior no se tramitara y de que la promesa / compromiso del Presidente Lagos no se concretara. Desgraciadamente tuvimos razón y más de 850.000 chilenos radicados en diferentes países, en todos los continentes, vieron cercenados sus derechos ciudadanos.

Por razones de tiempos legislativos y políticos nada indica que a este tema vaya a dársele prioridad en la actual administración, para la cual siempre habrán otras prioridades legislativas: la creación del Ministerio de Seguridad Pública, la reforma a la Ley Orgánica de la Educación, la reforma al sistema electoral binominal, la reforma al sistema previsional, la creación de la Secretaría del Medio Ambiente, el Mercado de Capitales II, la ampliación del Fondo de Garantía a la Pequeña y Mediana Empresa (Fogape), la reforma al Código de Justicia Militar, la legislación sobre los pueblos originarios, la creación de nuevas regiones, la elección directa de los Intendentes Regionales e integrantes del CORE, la reforma fiscal, la ley de subcontrataciones, nuevos tratados de libre comercio (TLC), la compra del satélite europeo, etcétera. Si hubiera voluntad política de lograr la tramitación del proyecto de ley que permita el voto de los chilenos radicados en el extranjero en las elecciones de diciembre de 2009, la ley debiera estar promulgada en septiembre de 2008 para ser aplicada en el exterior durante el 2009. La creación del Registro Electoral de Residentes en el Exterior deberá inscribir a los electores en los consulados hasta el centésimo día anterior a la elección de diciembre de 2009. Sin embargo, en octubre de 2008 hay elecciones municipales que define a ese año, como a la actividad legislativa, dentro de las campañas electorales.

Hasta septiembre de 2008 el proyecto deberá culminar su estudio en diferentes Comisiones Legislativas (Derechos Humanos, Gobierno Interior, Constitución, Legislación y Justicia, Relaciones Exteriores y Hacienda) para ser votado en la Cámara de Diputados, en primer trámite legislativo con el 4/7 de los votos. El segundo trámite deberá seguirlo en el Senado para convertirse en ley. En el caso de que no haya coincidencia en los trámites de cada Cámara, se deberá formar una Comisión Bicameral que estudie y rescate las propuestas de cada Cámara y reformularlo en un solo proyecto y ser votado con el quórum requerido de 4/7.

Aún así, la ley puede ser aprobada, pero de continuar adoleciendo de manifiesta desigualdad jurídica entre chilenos que votan en el extranjero y los que sufragan en el país, puede ser observada por el Tribunal Constitucional, encargado de cautelar el principio de supremacía constitucional, fundamento del Estado de Derecho.

Volvemos a tiempos políticos muy complicados y decepcionantes y pareciera que la posibilidad de ser ciudadano chileno e incorporarse a la construcción de una sociedad con una democracia participativa, desde el exterior, fuera como un Vía Crucis para los creyentes o el Juego del Compra Huevos para los impíos. No profundicemos sobre el probable escenario presidencial del 2009 donde cada partido, tanto de gobierno como de oposición, intentará llevar su propio candidato en primera vuelta: Alvear, Bitar, Girardi, Gómez, Longueira, Piñera, Zaldívar y el retorno de Lagos para el bicentenario.

Pero no hay que desesperar ya que una enseñanza que dejaron las movilizaciones de estudiantes secundarios del mes de mayo, es que para ser ciudadano, participar y realizar actividad política, no es requisito estar inscripto en los registros electorales, ejercer el derecho a voto o pertenecer a algún partido político. Tres condiciones que los secundarios no cumplían por no tener 18 años y no votaron en las elecciones pasadas de diciembre y enero. No obstante, dieron una lección de alta política y educación cívica: de que la inclusión social y política puede lograrse con otras prácticas, también ciudadanas.

Carlos Méndez Contreras

Presidente de FEDACh

La Plata, domingo, 2 de julio de 2006: Día de las Elecciones Mexicanas y de la participación por primera vez, de los electores mexicanos radicados en el extranjero. Con recuerdos a la amiga, Dra. Leticia Calderón Chelius, del Instituto de Investigaciones José María Luis Mora y del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Familia del compañero Carlos Ayress agradece las condolencias:

HASTA SIEMPRE, COMPAÑERO CARLOS AYRESS SOTO
 En el recorrido de sus 86 años de edad, nuestro querido padre, amigo y compañero Carlos Ayress Soto, dejó de existir en la ciudad de La Habana.
La infancia de Carlos transcurrió en las oficinas salitreras del norte de Chile. Su padre Alejandro, un mexicano güero especialista en motores diessel, llegó a hacerse cargo de la maestanza de la oficina Chacabuco. Allí Carlos realizó sus primeros estudios en la escuelita primaria, jugó en la Plaza de Armas con sus amigos y desfiló en las retretas como boy scout. Preocupada por su futuro, su madre Rufina lo envió a continuar estudios al Colegio San Luís de Antofagasta pero la clerical disciplina lo inquieta y se escapa regresando al polvoriento desierto del salitre. Siendo joven interpretó el sentimiento de explotación y desamparo de los trabajadores mineros incorporándose a la organización y luchas del Partido Socialista.   Ante la crisis del salitre, Carlos se trasladó a Santiago, donde continuó su compromiso social con Virginia Moreno, su compañera de vida, con quien formaría su familia socialista de seis hijos. En la capital, logró formar una pequeña empresa de fabricación de artefactos metálicos para hospitales y laboratorios, a la vez que su afición al teatro y al tango le animó a realizar presentaciones con otros amigos de la escena. 
Allendista de convicción, trabajó comprometidamente en sus campañas hasta llevarlo al gobierno junto a los millares de hombres y mujeres que en Chile anidaban esperanzas de un futuro de dignidad para la clase trabajadora.   Tras el golpe militar, fue detenido junto a su hija Luz de las Nieves y su hijo Carlos de apenas 16 años. Sufren secuestro, permanentes torturas y desaparición. El resto de su familia se disemina, son perseguidos y pueden por fin salir al exilio. Su esposa Virginia se queda en Chile denunciando las atrocidades de violación de los derechos e integridad física de su esposo e hijos, lo que permite rescatarlos de su condición de desaparecidos y ser reconocidos como prisioneros políticos. Durante casi tres años deambulan por los campos de prisión y tortura como Londres 38, Tejas Verdes, Puchuncaví, Estadio Chile, Chacabuco y Tres Alamos.  Carlos Ayress nunca imaginó, que a la mitad de su vida, regresaría en calidad de “prisionero de guerra” al Chacabuco de su infancia, transformada en  “campo de concentración” con rejas electrificadas, torres de vigilancia y terrenos minados, instalaciones del atronador terror fascista. 
Durante su prisión desarrolló destrezas en la fabricación de joyas, aprendió a hacer telares y tejidos con los presos de Colchagua, trabajó con habilidad el cuero y la madera, estudió alemán y matemáticas en la Universidad de Chacabuco y se especializó en escondrijos y barretines para resguardar la información de importancia del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR. 
Junto a Tato parten exiliados a Europa, esperando la excarcelación de su hija Nieves, participan en jornadas de denuncia contra la dictadura militar. Con esperanza y alegría viaja a la Cuba revolucionaria donde reside por unos años hasta que el llamado del internacionalismo lo lleva a entregar su compromiso profesional con la revolución sandinista de Nicaragua. 
Años más tarde regresó con su esposa a Chile incorporándose a la campaña por el plebiscito para alejar de alguna manera a los militares fascistas del poder. Desde el desencanto concertacionista, regresan a La Habana donde se dedica creativamente, en la restricción del bloqueo, a resolver disímiles soluciones para la vida cotidiana en Cuba. Carlos fue un creador, inventor e investigador, lector e interesado conversador, solidario y entusiasta amigo, amante de su familia y tanguero de confesión. Como vecino de Alamar atravesó por ultima vez la avenida cubierta de anaranjados flamboyanes recibiendo en su despedida el primer aguacero de este mayo del 2006 que lavó el rostro de su Habana, la ciudad que lo acogió en toda su belleza solidaria, domicilio de sus últimos años de vida junto a Virginia, su compañera de alegrías y luchas por la vida.   
CANTO A  “CHACABUCO”
A la memoria de mi padre Carlos Ayress
Chacabuco sus noches frías,
oscuras con angustias cercanas,
saltamos de los camiones
con nuestro único equipaje                        
de conciencias traicionadas,
ahí estábamos con rostros
de miradas transitoriasal
límite de alambradas
que marcaban los pasos
desde torres vigiladas,
las noches con reflectores
de luces crucificadas,
proyectaban la soledad desértica
que abrazaba noches lejanas,
ahí estaban las casas abandonadas
fantasmales de estrellas nostálgicas,
resurgiendo las voces del teatro,
el coro, la iglesia,
los martillos de la maestranza
con sus metales de memorias oxidadas,
ahí estábamos con los ecos del tiempo
y susurros del viento,con el sol del medio día
abrazando las fatigadas voces
de sedientos pirquineros,
obrero mineral escultor de sueños
de pampa purael viento de la noche minera
escondió en rincones de ciegos, el cansancio
de tantos sujetos atados al miedo,
reconocimos rostros y nuevos rostros,
intercambiamos palabras y mensajes de resurrección,
mi padre señaló entre el polvo y la piedra
su primera escuela, la de niño,
con sus recuerdos a cuesta recorría la pampa
con su barba de expedicionario sin rumbo,
así el reloj detuvo su tiempo,
por momentos su espaldacargó
el nostálgico embrujo del recuerdo,
y su espada flaqueo con el peso de la memoria,
su puño venoso de fatigadas batallas,
se encontró con la primera piedra que fundara,
así Chacabuco se nos revivía, mi padre me hizo grande,
así la historia, para ser historia nuevamente,
pero esta vez con alambradas,
pabellones repletos, corriendo
a buscar la primera cama,
con torres de control, incansables
marchas militares, himnos…
Cuantas veces subiendo
 a los techos de las casas,
te vi mirando nostálgico el desértico horizonte,
el tren, el autobús que pasaban tan lejanos de nosotros,
sintiendo como del lado de allá existía algo llamado libertad,
la nostalgia de saber de mis hermanos, mi madre, cada uno pensándonos,
cada uno en sus puestos, cada uno en sus platos de comida,
en sus amores, cada uno.ahí en medio de la pampa, transplantados,
recogiendo la semilla de nuestras manos,
ahí con la piedra y el polvo,con el sol y la luna,
reviviendo la historia,
escribiendo los nombressobre los muros caídos de la noche,
con el apellido eterno del próximo amanecer.

Gobierno compromete urgencia a proyecto de ley para votos de chilenos en el exterior

Agencias

El gobierno le dará urgencia simple al proyecto de ley que le otorga derecho a votos de los chilenos residentes en el exterior, según informó hoy la gestora de la iniciativa la diputada del Partido Socialista (PS), Isabel Allende, luego de una reunión que tuvo con la ministra secretaria general de la Presidencia, Paulina Veloso.

Fue la propia Presidenta Michelle Bachelet quien en el discurso del 21 de mayo hizo un llamado a los parlamentarios para otorgarles este derecho.

"Señores y señoras parlamentarios: ¿por qué no nos ponemos de acuerdo de una vez por todas y le damos derecho a voto a los miles de chilenos que viven en el exterior?", exclamó la gobernantes ante el Congreso pleno el domingo pasado.

"Nosotros estamos convencidos que es un derecho; lo hacen todas las democracias modernas. Sé que la comunidad chilena tiene mucha esperanza en esto y nos ha parecido muy importante que la Presidenta lo haya planteado en su mensaje y eso me motivó a conversar con la ministra (Veloso)", admitió Allende.

No obstante, la parlamentaria del PS explicó que la secretaria de Estado, pese a comprometerse a ponerle urgencia simple, dijo que aún hay que ver la agenda legislativa y una indicación al proyecto, que se refiere al financiamiento y costo de la moción, y que modificaría la ley de Votaciones y Escrutinios.

Aunque la diputada aclaró que éste tendría un costo menor, puesto que los chilenos en el exterior votarían en consulados y embajadas, reconoció que "hay que ser rigurosos" para que no haya oposición por ese concepto.

Asimismo, mostró su confianza que la segunda semana se junio se podrá discutir en la comisión respectiva e hizo un llamado a los parlamentarios de la Alianza para respaldar la iniciativa, ya que necesita de tres quintos de los votos para su aprobación.

"Estoy convencida que si en algún momento hubo parlamentarios, sobre todo de la oposición, que se opusieron a este tema y a este derecho, hoy deberían reconsiderarlo y entender que todas las democracias modernas lo hacen, todas la democracias integran a sus comunidades", concluyó Allende.

Según el censo efectuado el año pasado por el Gobierno, en la actualidad residen en el extranjero 857.781 personas.

De ese total, un 56, 8 por ciento son nacidas en Chile y un 43,2 en el exterior.

Voto a chilenos en el extranjero será visto la comisión de Derechos Humanos

Voto a chilenos en el extranjero será visto la comisión de Derechos Humanos

La Sala acordó remitir cuatro proyectos de ley a la comisión de Derechos Humanos la Reforma Constitucional, entre ellos el que crea el Defensor del Ciudadano y el que da derecho a votos a chilenos en el exterior.
 
La decisión la adoptó la Sala la semana pasada. Las otras dos iniciativas son la regulación de la tramitación de acciones constitucionales de amparo y de protección, y la interpretación y adecuación de la legislación penal chilena a los tratados internacionales en materia de derechos humanos.
 

El proyecto que crea el Defensor del Ciudadano es una propuesta del Ejecutivo que fue ingresada en diciembre de 2003. El texto crea una institución que velará por la defensa y promoción de los derechos e intereses de las personas ante actos u omisiones de los órganos de la Administración del Estado, en lo relativo a la satisfacción de las necesidades públicas.
 

La iniciativa que otorga derecho a voto a los chilenos en el extranjero, es una moción que pertenece a los diputados Isabel Allende, Fulvio Rossi, Juan Bustos, Sergio Aguiló, Carlos Montes y Francisco Encina.
 

El proyecto establece que los chilenos que residan en forma permanente en el extranjero y cumplan con los requisitos estipulado por la ley para ser ciudadanos, podrán ejercer el derecho a sufragio en las elecciones para Presidente de la República, parlamentarios, Alcalde y Concejales, pudiendo votar, además, en los plebiscitos estipulados por la Constitución.
 

Para ello, el texto, presentado a tramitación el 20 de julio de 2005, crea un Registro Electoral de Residentes en el Exterior.
Regula el derecho de amparo
 

El tercer texto legal fue presentado el 17 de octubre de 2001 por los diputados Juan Bustos, Laura Soto y Alberto Cardemil, y los ex parlamentarios Jaime Rocha, Sergio Elgueta, Francisco Bartolucci, Zarko Luksic y Gutenberg Martínez.
 

El proyecto regula el derecho a ser amparado por los tribunales de justicia competentes en el goce y ejercicio de los derechos y garantías constitucionales y los asegurados por los tratados internacionales sobre derechos humanos, ratificados por Chile y vigentes, que sean de ejecución directa e inmediata.
 

A la vez, establece los procedimientos para obtener su uniforme interpretación y aplicación.
 

En el caso del recurso de amparo o habeas corpus, indica que todo individuo que esté arrestado, detenido o preso con infracción de lo dispuesto en la Constitución o en las leyes, podrá concurrir personalmente o a través de un representante, a la magistratura que señale la ley, para que ésta ordene que se guarden las formalidades legales y adopte de inmediato las providencias que juzguen necesarias para restablecer el imperio del derecho y asegurar su debida protección.
 

Adecua e interpreta legislación local en derechos humanos
 

El último proyecto enviado a la comisión de Derechos Humanos, es el que interpreta y adecua la legislación penal chilena a los tratados internacionales en materia de derechos humanos.
 

El texto fue presentado el 9 de septiembre de 2003 por los diputados Enrique Accorsi, Alberto Rob les, Fulvio Rossi, Juan Bustos, Sergio Aguiló, Gabriel Ascencio, Eduardo saffirio, el senador Alejandro Navarro y los ex parlamentarios Boris Tapia y Edgardo Riveros.
 

La iniciativa legal agrega un nuevo título al Código Penal, que establece la extinción de la responsabilidad penal., por ejemplo, por la muerte del reo; por cumplimiento de la condena; por amnistía, por indulto, por el perdón del ofendido; por la prescripción de la acción penal; y por la prescripción de la pena.
 

Asimismo, se señala que todo condenado podrá solicitar al Presidente de la República que le otorgue la gracia del indulto, salvo en el caso de conductas terroristas, en cuyo caso no procederá este beneficio.
 

Tampoco procederá el indulto tratándose de conductas calificadas como torturas, secuestro, detención ilegal, y que según los tratados internacionales ratificados por Chile que se encuentren vigentes, constituyan genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra.
 

Lunes 24 de abril de 2006
editor:
mromero@congreso.cl
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