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Centros Chilenos en el Exterior

Augusto Pinochet

Pinochet alcanzó a decir Lucy a su mujer y... luego falleció

Pinochet alcanzó a decir Lucy a su mujer y... luego falleció

detalles de los últimos momentos de vida del ex dictador

El general (R) mandó a uno de sus enfermeros a comprar un ramo de flores, ya que ayer su esposa Lucía estaba de cumpleaños. Pero no alcanzó a entregárselo, ni su mujer a terminar su almuerzo en el restaurante Los Flamencos. Debió volver al centro asistencial donde su marido agonizaba.

Foto: La esposa del ex dictador, captada mientras estaba en el Hospital Militar, donde su marido falleció ayer a los 91 años.

La Nación

Lucía Hiriart, su hijo Augusto, su esposa Macarena y Jacqueline Pinochet concurrieron ayer en la mañana al Hospital Militar. Desde el lunes pasado el ex dictador evidenció buenas condiciones de salud, luego de una operación cardíaca que le salvó la vida e incluso se comentaba que esta semana sería dado de alta. Pinochet, como había despertado de buen ánimo, les dijo que deseaba volver a casa porque ya estaba “descontando días”.

Se despidieron hasta un rato más y se dirigieron al restaurante Los Flamencos a celebrar, paradójicamente, el cumpleaños 84 de Lucía Hiriart, mismo día en que se conmemora el Día Internacional de los Derechos Humanos.

En el intertanto, un Pinochet aún consciente le pidió a uno de los enfermeros que comprara un ramo de flores para dárselo a su esposa apenas regresara.

Durante el almuerzo, sin embargo, sonó el celular. La tranquila celebración familiar que planificaba tener el general (R) la tarde de ayer en el recinto castrense, se canceló porque “sorpresiva y bruscamente” -dijo el cardiólogo Juan Ignacio Vergara- el ex uniformado sufrió a las 13:30 horas, una “inesperada y grave descompensación”. Esto obligó al equipo médico a trasladarlo “en estado crítico” a la unidad de cuidados intensivos.

A diferencia de lo informado por el centro asistencial al ex dictador no se le aplicó un tratamiento de reanimación.

Lucía Hiriart junto a sus familiares se enfrentaron entonces a un Pinochet agónico que sólo había sido sedado por los médicos. A la izquierda de la cabecera estaba su hijo Augusto, mientras que a la derecha su esposa Lucía Hiriart, quien le tomaba la mano.

El ex dictador le dijo “Lucy”, cuando las máquinas iniciaron el sonido de urgencia máxima. A las 14:15 horas, el anciano militar (R) falleció, generando conmoción en sus partidarios y algarabía en sus detractores.

Reacción en cadena

Todo el espectro político tuvo un reacción similar. Los partidos y el Gobierno quedaron en jaque. A las 12:00 del domingo el vocero de La Moneda, Ricardo Lagos Weber, había refrendado lo acertado que fue el Ejecutivo al no pronunciarse respecto de cómo debían desarrollarse los funerales de Pinochet, dado que ese evento estaba cada vez más lejano.

La misma certeza tenía el diputado UDI Iván Moreira, que a esa hora se despedía del otrora senador vitalicio, tras haber conversado un instante, sin saber que sería la última vez que lo vería con vida. Hablaron cinco minutos de la encuesta que publicó ayer un matutino. “Él se emocionó al saber que gran parte de los chilenos, después de 30 años, todavía reconocía su obra”, comentó Moreira.

El más pinochetista de la UDI regresó al Hospital Militar cuando la noticia del deceso del hombre que más división genera en Chile recorría el mundo y se quedó en el lugar hasta pasada las seis de la tarde, haciendo de nexo entre la directiva de su colectividad y los Pinochet, quienes han cuestionado a la derecha por alejarse del régimen militar.

Al cierre de esta edición, Pinochet era trasladado a la Escuela Militar para ser velado. El cronograma de un suceso que se creía pospuesto se puso en marcha. El domingo 10 de diciembre se inscribió así en la historia.

A las 15 horas un centenar de pinochetistas estaban apostados en las afueras del lugar donde era preparado el cuerpo del anciano militar para su posterior responso.

A las 17 horas ya eran tres mil los furiosos partidarios que gritaban consignas a favor de la figura que escribió durante su mandato el capítulo más oscuro en derechos humanos en Chile. “Comunistas, maricones, les mataron los parientes por huevones”, “Pinochet, CNI, salvadores del país”, eran frases repetidas por una horda exaltada que cada cierto tiempo sobrepasaba las barreras, insultando periodistas y policías a quienes conminaban a “hacer valer el uniforme” y poner la bandera a media asta, más allá de lo que decretara el Gobierno.

Adentro, el general Óscar Izurieta conversaba, con más calma con el clan Pinochet. Cuando recién asumió su cargo en agosto de este año, el jefe Ejército dijo que correspondían para Pinochet exequias de ex Mandatario.

Durante la crisis de salud del ex dictador, que derivó en su muerte, la materia fue conversada con la Presidenta Bachelet y la decisión fue que sólo recibiría el trato para un militar de su rango, lo que fue comunicado por el propio Izurieta a los deudos.

La familia reaccionó dolida, comentó el diputado Moreira que se quejó de la ausencia de “compasión” de la Mandataria.

El Ejército comunicó ayer el itinerario para la ceremonia fúnebre.

En primer lugar se instalará la capilla ardiente en recuerdo al ex uniformado en el hall de la Escuela Militar, donde se realizarán misas. A las 10 horas será el primer responso, luego a las 12:00 se efectuará una misa, más tarde a las 16.00 un nuevo responso y a las 19 horas habrá una nueva misa. En tanto el martes 12 será la misa de exequias. Después se realizarán los honores fúnebres. LN

LOS ABOGADOS QUERELLANTES

Abogado Hugo Gutiérrez: “Es lamentable que no recibiera condena”

“Creo que es lamentable que Pinochet haya muerto sin conocer sentencia.

Es responsabilidad del Estado que eludió que enfrentara los crímenes que se cometieron en dictadura.

Sin embargo, el hecho que se le haya investigado en las causas de Derechos Humanos, permitió conocer parte de la verdad y eso siempre será un avance.

Abogado Eduardo Contreras: “A Pinochet hay que enterrarlo como a un delincuente”

El profesional, que interpuso junto a la fallecida Gladys Marín la primera querella contra el ex dictador, sostuvo que “Pinochet no muere en paz”, ya que hay presunciones fundadas respecto a la autoría de crímenes de lesa humanidad y corrupción. Aclaró que con su muerte sólo se extingue su responsabilidad, no la de los coautores cómplices y encubridores de sus crímenes.

Abogado Adil Brvkovic: “Los tribunales no supieron responder”

“La muerte de Pinochet es un logro de la impunidad, que va a dejar a mucha gente con la sensación de que la justicia no hizo su tarea”.

“En 16 años hay crímenes tan evidentes, que fueron reconocidos rápidamente por ejemplo por la Comisión Rettig, por la Comisión Valech, pero los tribunales de justicia e incluso la propia Corte Suprema no supieron responder en propiedad”.

Abogada Pamela Pereira: “No lo condenó un tribunal pero el mundo ya lo hizo”

“Provocó un daño enorme al país, su muerte pone límite en el tiempo a una persona que en el país tenia demasiado poder y hizo demasiado daño. Desde el punto de vista jurídico, no es posible continuar con los procesos y desgraciadamente no fue posible una sentencia, pero de alguna manera compareció a la justicia y fue interrogado en causas de violaciones a los derecho humanos”.

Abogado Alvaro Varela: “Esta es la oportunidad de que otros criminales digan la verdad”

“Lo primero que sentí es que murió quien sembró la muerte. La gran pena es que no fue condenado. Se debiera dictar sobreseimiento en sus procesos, pero seguir con los otros culpables, esta es la oportunidad para que todos los que ejecutaron crímenes se sientan liberados de la lealtad y digan la verdad.Mi primer pensamiento al saber la noticia fue el recuerdo de los familiares y amigos muertos.

Abogado Boris Paredes: “Hay que seguir adelante”

Lo único que lamento es que Pinochet haya muerto sin condena, sin haber pagado con cárcel los crímenes cometidos en dictadura.

Sin embargo, hay que seguir adelante con esta pelea judicial.

Pinochet no era el único asesino en todo esto, era el jefe por cierto, pero debemos continuar en la búsqueda de la justicia y eso será que los criminales paguen por los delitos que cometieron y que vayan a la cárcel.

 

 


Enfermedad evolución y muerte

La madrugada del domingo 3 de diciembre se activó la alerta por el crítico estado de salud del ex dictador Augusto Pinochet. Un infarto al miocardio y un edema pulmonar provocado por la dificultades respiratorias de su cuadro, lo mantenía al borde de la muerte, por lo que fue obligatorio su traslado hasta el Hospital Militar, donde lo esperaba un grupo de médicos de turno, entre ellos un cardiólogo.

Una vez estabilizado, el general Pinochet fue intervenido quirúrgicamente con una angioplastía, que consistió en dilatar sus arterias, logrando mantenerlo con vida.

A las 13:00 de ese domingo los familiares directos, hijos y esposa, fueron convocados al Hospital Militar por el equipo médico, e informados que a las 15:00 la cirugía sería revisada y sobre la base de tales evaluaciones, se debería tomar una decisión de relevancia, entre ellas la instalación de un bypass.

Sin embargo, la trascendental determinación no fue necesaria, ya que la angioplastía marchaba bien, y el ex dictador se recuperaba con lentitud, pero consciente.

El diagnóstico fue mejorando cada día en la semana que siguió hasta ayer.

Cada jornada los médicos vociferaban las proezas de la ciencia, y la salud de roble del general, que a sus 91 años se había transformado en un sobreviviente.

Tanto así, que el miércoles Pinochet fue trasladado de la Unidad Coronaria a la de Cuidados Intermedios. Muchos lo catalogaron de un milagro.

 

Futuro judicial

El artículo 408 número 5 del Código de Procedimiento Penal estipula que se dará subreseimiento definitivo cuando “ocurra la muerte del procesado, siempre en cuanto a las penas personales , y respecto de las pecuniarias sólo cuando a su fallecimiento no hubiere recaído sentencia ejecutoria”. Al momento de decretar esta medida se pondrá término al juicio y tiene la autoridad de cosa juzgada. Luego se entregará lo que se haya recogido.

En relación a este punto, sólo se devolverán las pruebas si muere el único querellado en la causa, debido que si existen otro intervinientes se deberá continuar con la investigación judicial hasta decretar la sentencia definitiva. Pinochet estaba procesado en causas como Caravana de la Muerte, Operación Cóndor, Villa Grimaldi y Operación Colombo. La Corte de Apelaciones de Santiago desaforó en Noviembre al ex dictador por el caso del sacerdote español Antonio Llidó (ver página 25, 26 y 27).

MURIÓ EL TIRANO PINOCHET

MURIÓ EL TIRANO PINOCHET

Augusto Pinochet murió en Santiago. Con él se va un símbolo del terror que reinó en Chile durante una dictadura que dejó miles de muertos y desaparecidos. Pinochet falleció el Día Mundial de los Derechos Humanos.

 

Salvo sus familiares y aquellos fieles a toda prueba, pocos lloran la partida del nonagenario ex dictador Augusto Pinochet. No murió en el olvido ni en la pobreza, pero sí en el descrédito. El gentío que aún lo vitoreaba a su regreso de Londres, cuando logró zafarse del lazo justiciero de Baltasar Garzón, se fue quedando en silencio al desmoronarse incluso el mito de la honestidad financiera de la dictadura militar chilena, con el descubrimiento de las cuentas secretas del general(r) en el banco Riggs.

 

 

La siniestra figura del general.Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift:  La siniestra figura del general.La vida sigue igual

 

Políticamente, Pinochet había muerto hace ya un par de años. Paradójicamente, fueron políticos nacidos de su propio semillero ideológico los que le dieron la estocada final. Joaquín Lavín, el frustrado candidato presidencial de la UDI (Unión Demócrata Independiente) que se forjó al alero del gremialismo pinochetista, ofició de sepulturero, al desmarcarse del general en su intento de llegar a la Moneda. Cierto es que quedan algunos incorregibles que aún rasgan vestiduras por el general, pero son contados y se los mira prácticamente como fósiles políticos.

 

Para la derecha chilena, la desaparición definitiva de Pinochet de la faz de la tierra podría suponer, en consecuencia, un alivio. Para las víctimas de la dictadura, comenzando por los familiares de los desaparecidos, cierra un doloroso capítulo de la obstinada lucha por hacer justicia a sabiendas de que el capitán general no acabaría en un calabozo, sino en una cama de hospital. Para la contingencia política del país, en cambio, no representa una cesura de ninguna especie.

 

El pastor alemán Helmuth Frenz luchó contra la dictadura pinochetista.Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift:  El pastor alemán Helmuth Frenz luchó contra la dictadura pinochetista.El gobierno de la presidenta Bachelet seguirá adelante, lidiando con escándalos de corrupción y otras hierbas amargas, mientras la oposición continuará intentando amalgamar una alternativa sólida que presentar al electorado.

 

La hora de la historia

 

No obstante, la muerte de Pinochet marca un cambio: lo convierte ya en figura del pasado, a la espera del tan socorrido "juicio de la historia". Los años trascurridos desde el 11 de septiembre de 1973 otorgan cierta distancia para intentar al menos una mirada más desapasionada, aunque la objetividad probablemente quede vedada a la generación que vivió el traumático episodio.

 

Para Michelle Bachelet, los funerales de Pinochet serán cuestión de Estado.Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift:  Para Michelle Bachelet, los funerales de Pinochet serán cuestión de Estado.Internacionalmente condenado en forma casi unánime, el golpe militar puso fin al experimento allendista de la "revolución con empanadas y vino tinto" y demostró que Chile, pese a su mitología democrática, era tan poco inmune a los males de América Latina como cualquiera de sus vecinos. Los chilenos harían bien en tenerlo presente hoy, cuando desde el extranjero se sigue aplaudiendo los éxitos del modelo aplicado y muchos olvidan que fue fruto de la misma dictadura que con tanta vehemencia condenaron. Pinochet ha muerto, pero su legado se mantiene en estructuras económicas, educacionales, previsionales y de salud, que sólo sectores políticos marginales ponen actualmente en discusión en el país, aunque mucho se podría discutir al respecto. Quizá sus seguidores incorregibles lo interpreten como un triunfo final del general. La mayoría, en cambio, ve en ello sólo un triunfo del pragmatismo, que no evitará la condena de las generaciones venideras a la dictadura.

 

Por Emilia Rojas Sasse

Augusto Pinochet: epitafio para un tirano

Augusto Pinochet: epitafio para un tirano

Por Mario Amorós

El general asesino y traidor falleció en el Día Internacional de los Derechos Humanos

En enero de 1978 un tribunal italiano condenó a un policía llamado Eugenio D'Alberto por proferir una "ofensa imperdonable" a sus superiores: les había llamado "Pinochet". El juez dictaminó que este término era una "calificación injuriosa", ya que les acusaba de ejercer el mando con "métodos de naturaleza autoritaria y represiva" (Azócar, Pablo: Pinochet, epitafio para un tirano. Cuarto Propio, Santiago de Chile, 1998).

A su muerte, 33 años después del golpe de estado que le instaló de manera ilegítima y brutal en el poder, Pinochet es repudiado como uno de los símbolos universales de la cobardía y la traición e incluso en Chile ha perdido numerosos apoyos desde que se descubrió que, además de ser el máximo responsable de crueles y masivas violaciones de los derechos humanos, saqueó los fondos públicos en proporciones multimillonarias.

Sin embargo, en su "legado" hallamos las claves que nos explican la situación actual de Chile. Al adelantarse en más de un lustro a Margaret Thatcher y Ronald Reagan en la aplicación del proyecto neoliberal, la dictadura de Pinochet condenó a la miseria a amplias capas de la población: en 1990, al ceder el poder al presidente Patricio Aylwin tras perder el plebiscito de 1988, el 45% de la población vivía en condiciones miserables. Aún hoy, a pesar de la reducción de la extrema pobreza, Chile es uno de los países donde la brecha social es más acentuada y donde la indefensión de los trabajadores frente al poder económico es mayor, puesto que está vigente el Código del Trabajo de 1980. Asimismo, las transnacionales del cobre, la pesca y la madera depredan los principales recursos naturales del país en virtud de su alabada "apertura" económica y la educación y la sanidad públicas han sufrido las consecuencias del "tsunami" neoliberal.

Por otra parte, y a pesar de los notables avances derivados de su histórica detención en Londres el 16 de octubre de 1998, la impunidad continúa vigente, gracias esencialmente al decreto-ley de amnistía de 1978, y la inmensa mayoría de los asesinos y torturadores goza de plena libertad. Durante los tres lustros de la interminable transición chilena sólo 46 personas han sido juzgadas y condenadas en firme por las violaciones de los derechos humanos y de ellas 24 ya han recobrado la libertad porque recibieron penas muy livianas. Los tres gobiernos anteriores al actual de Michelle Bachelet promovieron la elaboración de tres informes sobre los crímenes de la dictadura, pero no procuraron que sus responsables fueran juzgados, al contrario se empeñaron y se empeñan en garantizar su impunidad, desde las exitosas gestiones para lograr el retorno del tirano de Londres a, por ejemplo, el indulto en 2005 de Manuel Contreras Donaire, uno de los asesinos del sindicalista Tucapel Jiménez en 1981, por el presidente Ricardo Lagos.

Además del modelo neoliberal y de la ominosa herencia de la impunidad, Pinochet lega unas Fuerzas Armadas con privilegios inadmisibles en un régimen democrático y, aunque algunos de ellos han sido anulados por reformas constitucionales, todavía se apropian del 10% de los beneficios de la venta del cobre (la gran riqueza del país) y conservan una capacidad de intervención en la escena política considerable. Tampoco hasta el momento los militares han admitido su grave responsabilidad en la destrucción de la democracia el 11 de septiembre de 1973 y en la masacre del movimiento popular que sostuvo al Gobierno constitucional del Presidente Salvador Allende. Porque, como sostiene el sociólogo Tomás Moulian, "no tienen conciencia del daño que causaron, creen que esos asesinatos fueron necesarios, creen que formaron parte de la guerra por la civilización, contra el marxismo, que era el mal".

No obstante, Pinochet ha fallecido a los 91 años de manera muy diferente a la que soñó: salvado de sentarse en los tribunales por demente, abandonado por la mayor parte de sus fieles (desprovistos también del argumento de la supuesta "austeridad prusiana" del general), repudiado por la conciencia democrática de la humanidad y procesado en distintas causas judiciales por violaciones de los derechos humanos.

La dictadura que encabezó fue uno de los capítulos más oscuros y tenebrosos de la historia americana del siglo XX. Porque destruyó un esperanzador proceso de cambio social en democracia, porque refundó el país a partir de los dogmas neoliberales y porque de manera cruel masacró a miles de personas e institucionalizó la tortura, hasta el punto de que el 13 de noviembre de 1974 el tirano aseguró a los obispos Fernando Ariztía y Helmut Frenz en referencia al cura español Antonio Llidó, secuestrado por la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) el 1 de octubre y desaparecido tres semanas después: "Ése no es un sacerdote, es un marxista y a los marxistas hay que torturarles para que hablen. La tortura es necesaria para acabar con el comunismo".

La geografía de la memoria histórica en Chile tiene al menos dos visitas inexcusables. Por una parte, el impresionante Memorial levantado en el Cementerio General de Santiago en recuerdo de las 3.197 personas oficialmente asesinadas o hechas desaparecer por la dictadura, con el nombre de Salvador Allende en el centro. Y por otra, Villa Grimaldi, un nombre que por sí solo condensa todo el indescriptible horror de la dictadura de Pinochet, un lugar donde cinco mil "prisioneros de guerra", de la guerra que el tirano se inventó, fueron torturados de manera atroz y de donde al menos 226 personas fueron hechas desaparecer, probablemente al ser lanzados sus cuerpos al océano en helicópteros militares por agentes de la DINA.

Alejandra Holzapfel, una militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) que fue torturada y violada en Villa Grimaldi cuando tenía 19 años, que incluso fue ultrajada después con perros en otro centro de detención de la DINA, asegura, en una metáfora de la suerte del pueblo chileno, que ha podido reconstruir su vida: "Ahora los que fuimos vejados y maltratados estamos sanos, tenemos vidas y familias normales, tenemos hijos y nietos, trabajamos. Yo todavía no pierdo las esperanzas, creo que va a llegar un momento en que vamos a construir una sociedad más justa, más solidaria, llena de amor".

Testimonios como éste y la lucha de la izquierda chilena por la construcción de una alternativa socialista al modelo neoliberal (impuesto por la dictadura y mantenido de manera acrítica por la Concertación) constituyen la auténtica derrota histórica de Pinochet y su legado.

 

Murió el ex dictador Pinochet

Murió el ex dictador Pinochet

A las 14:15 horas de hoy domingo murió a los 91 años el ex dictador Agusto Pinochet Ugarte al interior del Hospital Militar, producto de una repentina descompensación. El nonagenario ex uniformado había sido internado hace una semana por un infarto al mocardio.

 

anacion.cl

Aunque el informe del Hospital Militar de esta mañana hablaba de la estabilidad y recuperación de Augusto Pinochet Ugarte, en horas de esta tarde el otrora gobernante de facto sufrió una “brusca recaída”, que los médicos no pudieron controlar y, finalmente, a los 91 años de edad dejó de existir a las 14:15 horas.

La muerte de Pinochet fue confirmada en un escueto y sorpresivo comunicado emitido por el Hospital Militar, el que señaló, textualmente, que a las “13:30 horas el ex presidente sufrió una inesperada y grave descompensación que obligó a su traslado en estado crítico hasta la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), donde se aplicaron todas las medidas médicas de resucitación, no lográndose una respuesta positiva y falleciendo a las 14:15 horas”.

El médico Juan Ignacio Vergara indicó que el ex general sufrió una falla cardiaca que no pudo ser superada, pese a varias maniobras de reanimación de los profesionales. Al mediodía se sospechó de la gravedad del militar debido a que los familiares más cercanos ingresaron rápidamente al Hospital Militar donde permanecía desde que el 3 de diciembre sufrió un infarto al miocardio y un edema pulmonar.

En este trance, a esposa de Pinochet, Lucía Hiriart y sus hijos, fueron acompañados por el comandante en jefe del Ejército, Oscar Izurieta; por el presidente de la Fundación Pinochet, Luis Cortés Villa, y por el vocero de la familia, Guillermo Garín.

Pinochet murió cuando tenía cinco causas en marcha en su contra, tanto por violaciones a los derechos humanos como por delitos económicos. Desde 1998, cuando fue arrestado en Londres, el ex dictador ha afrontado más de 300 querellas criminales en su contra, por las que fue desaforado nada menos que en catorce oportunidades.

Pese al cúmulo de acciones judiciales, el ex dictador jamás pisó una cárcel. Durante su régimen, según cifras oficiales, unas 3.000 personas fueron ejecutadas o permanecen como detenidas desaparecidas.

La muerte de Pinochet tendrá un efecto en los juicios que enfrentaba el ex gobernante de facto, pues será absuelto en todos los procesos penales, pero no así en los delitos económicos, ya que éstos son heredables y su familia continuará siendo investigado.

 

 

Detractores de Pinochet se enfrentan con carabineros frente a La Moneda

Con botellas y otros proyectiles cerca de seis mil manifestantes respondieron al bloqueo de Carabineros que, con vallas papales y carros lanzaaguas, bloquearon su acceso a la Plaza de la Ciudadanía, donde esperaban celebrar la muerte de Pinochet.

 

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Con el perímetro de La Moneda absolutamente cerrado, Carabineros impidió que cerca de seis mil manifestantes llegaran a la Plaza de la Ciudadanía para celebrar el deceso del ex dictador Augusto Pinochet.

Los efectivos policiales respondieron a las botellas y otros proyectiles que recibieron, con carros lanzaaguas y bombas lacrimógenas.

La mayoría de las personas que intentaban llegar al frontis del Palacio Presidencial había marchado hasta allí desde Plaza Italia, donde cientos de capitalinos se congregaron espontáneamente para celebrar la muerte del otrora gobernante de facto.

Hasta ahora, el fuerte perímetro de seguridad establecido entorno al centro cívico no ha podido ser traspasado.

Con botellas y otros proyectiles cerca de seis mil manifestantes respondieron al bloqueo de Carabineros que, con vallas papales y carros lanzaaguas, bloquearon su acceso a la Plaza de la Ciudadanía, donde esperaban celebrar la muerte de Pinochet.

 

Pinochet no tendrá honores de Estado

Pinochet no tendrá honores de Estado

El gobierno ratificó que Augusto Pinochet sólo tendrá honores en virtud de su cargo de “ex comandante en jefe del Ejército”, además sus restos serán cremados el martes 12 y entregados a su familia

www.lanacion.cl 

Finalmente, el ministro vocero de gobierno, Ricardo Lagos Weber, ratificó que no habrá honores de Estado por la muerte de Augusto Pinochet, sino sólo los honores que corresponden por su embestidura como ex comandante en jefe del Ejército.

En un comunicado leído por Lagos Weber se indica que “con motivo del deceso del general Augusto Pinochet, el gobierno comunica que de acuerdo a la institucionalidad vigente se ha determinado que el fallecido general reciba los honores que corresponden a un ex comandante en jefe del Ejército, según lo establecido en el reglamento del servicio de guarnición del Ejército”.

El texto añade que “por tal razón los restos del ex comandante en jefe serán trasladados a la Escuela Militar donde serán velados en una capilla ardiente hasta el martes 12, día en que se realizará una misa fúnebre a las 11:00 horas”.

Lagos Weber agregó que “posteriormente sus restos serán cremados y entregados a la familia”. Esta determinación no pasa inadvertida pues se temía que de ser enterrado en algún lugar público, los restos de Pinochet serían objetos de manifestaciones a favor o en contra que atentarían contra la tranquilidad propia de los cementerios.

Precisó que “el gobierno ha autorizado banderas a media asta en los recintos del Ejército y unidades militares”, medida que de hecho ya rige en la totalidad de las entidades castrenses.

El comunicado añade que “el gobierno respeta asimismo el dolor de los familiares por el deceso del general Augusto Pinochet” y a reglón seguido precisa que “el gobierno de Chile actuará en todo momento dentro del marco institucional establecido para estas situaciones y velará para que se mantenga un clima de tranquilidad y ecuanimidad en el país”.

Consultado si habrá algún plan de emergencia en materia de seguridad, el ministro insistió en que “hacemos un llamado a la tranquilidad de la gente, entendemos que hay sectores que están manifestándose, algunos a favor de la figura de Pinochet, otros en contra, lo que llamamos es a mantener el orden y ser prudentes”. Aclaró que “el gobierno ha tomado todas las medidas necesarias para cautelar el orden público”.

“Esperamos que tengamos la capacidad los chilenos de mirar hacia delante, a partir de lo que ha ocurrido en el día, entendiendo que es un tema difícil y una figura que ciertamente divide a los chilenos, como lo estamos viendo hoy y esa división que genera en la sociedad chilena el general Pinochet, entre otras cosas amerita que su funeral tenga las característica de uno para un ex comandante en jefe”, sostuvo.

Respecto a las manifestaciones en las proximidades de La Moneda, el secretario de Estado Estado recordó que estamos en una democracia y todos tienen derecho a expresarse, aunque insistió en que deben hacerlo con prudencia.

Esta tarde el gobierno protagonizó un comité político extraordinario en la residencia de la Presidenta Michelle Bachelet, reunión en que se finiquitaron los detalles para estos funerales.

 

Violenta reacción de pinochetistas fuera de Hospital Militar

Una mujer fue detenida luego que un grupo de adherentes al fallecido ex dictador Augusto Pinochet traspasara la guardia de Carabineros y bajara a media asta la bandera chilena que se mantiene fuera del recinto.

Lanacion.cl / Agencias

 

Sin mayor resistencia de carabineros, encargados de la seguridad fuera del Hospital Militar, partidarios del fallecido ex dictador Augusto Pinochet lograron arriar a media asta, por algunos minutos, la bandera chilena ubicada en calle Holanda en señal de duelo por la muerte.

Concretado el hecho, y en medio de las agresiones al personal policial que intentaba contener al grupo de pinochetistas que había sorteado las barreras papales instaladas, una mujer fue detenida y trasladada a un bus institucional.

Antes, los manifestantes habían agredido a la prensa que se encontraba en el lugar y, además, habían increpado a los militares al interior del centro clínico exigiéndoles que pusieran la bandera a media asta en señal de duelo.

A las 16:30 horas, ya se habían concentrado en el lugar cerca de 2 mil personas que, enarbolando banderas de Chile y otras con el rostro del ex comandante en jefe del Ejército, agredieron a los funcionarios de la prensa a quienes acusan de "profitar con el dolor de quien salvó a la Patria".

La agresión, en la que los manifestantes utilizaron botellas y otros objetos contundentes, obligó a la intervención de la policía antimotines la cual rodeó el recinto hospitalario y debió ampliar el cerco para facilitar el arribo de familiares de Pinochet y otros cercanos.

 

 

Pinochet muere a los 91 años sin ser condenado

Pinochet muere a los 91 años sin ser condenado
Domingo 10 de Diciembre, 2006 7:17 GMT26

 

Por Antonio de la Jara

SANTIAGO (Reuters) - El ex dictador chileno Augusto Pinochet murió el domingo a los 91 años por una falla cardíaca múltiple mientras se recuperaba de un infarto, sin jamás haber sido condenado por los miles de asesinatos políticos cometidos durante su mandato entre 1973 y 1990.

Pinochet murió a las 14.15 hora local (1715 GMT) rodeado por su familia pero acorralado por la justicia por casos de abusos a los derechos humanos y delitos económicos durante su dictadura, tras el golpe de estado que derrocó al presidente socialista Salvador Allende.

Miles de detractores de Pinochet salieron a festejar su muerte con champaña en mano y cantos en las céntricas Plaza Italia y Alameda en Santiago, mientras sus partidarios se congregaron a llorarlo frente al Hospital Militar, donde hace una semana había sido internado por un infarto al miocardio.

El gobierno no decretó duelo oficial y el funeral de Pinochet se realizará el martes en la Escuela Militar, en Santiago, con honores sólo como ex comandante en jefe del Ejército. La presidenta Michelle Bachelet no irá al funeral de Pinochet, uno de los últimos íconos de la Guerra Fría.

El ex dictador murió justo en el día del cumpleaños 84 de su esposa, Lucía Hiriart, y cuando se conmemoraba el día internacional de los derechos humanos.

"A las 13.30 horas, el paciente sufrió una inesperada y grave descompensación que obligó a trasladarlo en estado crítico a la Unidad de Cuidados Intensivos, donde se aplicaron todas las medidas médicas de resucitación, no lográndose una respuesta clínica positiva, falleciendo a las 14.15 horas," dijo el Hospital Militar de Santiago en un comunicado.

Bajo la dictadura de Pinochet, unas 3.000 personas murieron o fueron "desaparecidas" y otras 28.000 sufrieron torturas, incluida Bachelet y su madre, Angela Jeria.

Pinochet, cuya figura se había opacado considerablemente en los últimos años, será velado el lunes en la Escuela Militar. Una encuesta del diario La Tercera mostró el domingo que la mayoría de los chilenos no era partidario de que Pinochet recibiera honores como ex jefe de gobierno.

Desde Washington, la Casa Blanca recordó a la dictadura de Pinochet como un período "difícil" y expresó su simpatía por las víctimas de su régimen, en un atípico comunicado para un país que apoyó el golpe de estado contra Allende.

CHILENOS DIVIDIDOS

Muchos chilenos siguieron por televisión y radio las noticias sobre la muerte de Pinochet, mientras miles de detractores del militar ocuparon la principal avenida de Santiago, la Alameda, para festejar la muerte de una figura que siempre causó división entre la población.

El ex dictador impuso también un aplaudido modelo de libre mercado que puso a Chile como ejemplo de un "milagro económico" destacado por Wall Street y que los gobiernos de la coalición de centroizquierda Concertación mantuvieron tras el retorno a la democracia en 1990.

"Celebro la muerte de un dictador que le hizo mucho daño a mi país y a mi familia. Mi papá fue injustamente preso político, así es que por muchos años llevo este odio contra él," dijo Patricia Labarca, una secretaria de 45 años.

Otros tantos partidarios de Pinochet llegaron hasta el frente del Hospital Militar para despedirse de a quien consideran como un "libertador" que libró a Chile del "yugo marxista" con el derrocamiento de Allende el 11 de septiembre de 1973.

"Mi hijo me llamó para avisarme y no lo dudé. Me quiero despedir de él, hizo mucho por Chile. Nosotros le debemos lo que somos y es una pena que haya gente que no lo reconozca," dijo a María Teresa Pinto, de 58 años, mientras sacaba de su cartera una foto de Pinochet.

Pinochet fue ingresado al Hospital Militar el domingo pasado cuando se encontraba cumpliendo arresto domiciliario por el secuestro y homicidio de dos opositores en los días que siguieron al golpe de estado.

"Esperamos que tengamos la capacidad los chilenos de ser siempre capaces de mirar hacia adelante a partir de lo que ha ocurrido en el día de hoy, entendiendo que es un tema difícil y una figura que ciertamente divide a los chilenos," dijo el ministro portavoz del gobierno, Ricardo Lagos Weber.

La muerte del general retirado causó sorpresa en el país, ya que los médicos habían informado de una progresiva mejoría durante la semana.

"Pinochet se ha muerto y se ha llevado parte de la información a su tumba," dijo Viviana Díaz, dirigenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, a Televisión Nacional de Chile.

"Ha muerto un dictador responsable de tanta muerte en nuestro país," agregó.

Muchos de los antiguos aliados de Pinochet le dieron la espalda en los últimos años a medida que se destaparon los casos de abusos a los derechos humanos y de delitos económicos.

El grupo de derechos humanos Amnistía Internacional (AI) también lamentó que Pinochet haya muerto sin haber sido condenado.

(Con reportes de Claudio Cerda, Mónica Vargas y Manuel Farías)