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Centros Chilenos en el Exterior

Patio 29: Pamela Pereira advierte que 'todo está igual que al comienzo'

Patio 29: Pamela Pereira advierte que 'todo está igual que al comienzo'

17 de Mayo del 2006

La profesional, hija de una de los desaparecidos de Paine, cuestionó la efectividad de la figura de la 'delegada presidencial' para enfrentar la crisis. También acusó al Gobierno de un intento por trasladar el problema al Poder Judicial. En tanto, María Luisa Sepúlveda negó dificultades y aclaró que este no es un tema que se solucione en días. ''Llevamos 33 años en esto'', replicó.

La abogada Pamela Pereira objetó las medidas del Gobierno ante las incongruencias del Servicio Médico Legal (SML) en el análisis de restos del Patio 29 del Cementerio General, al asegurar que existe un nulo avance en la correcta identificación de las víctimas de la dictadura.

Pereira, que es hija de un detenido desaparecido de la dictadura militar, afirmó que “está todo exactamente igual que en un comienzo”, cuestionando la efectividad de la figura de "delegada presidencial" para enfrentar la crisis, al recordar que ese cargo no existe legalmente.

María Luisa Sepúlveda no está facultada para tomar decisiones financieras ni administrativas, advirtió.

En esa línea, planteó la urgencia de contar con un marco jurídico que establezca funciones, que regule sus atribuciones y que destine recursos necesarios para su trabajo.

Sobre las propuestas del experto en bioquímica y asesor gubernamental, Cristián Orrego, de crear un equipo de asesoría científica o un banco de muestras, consideró que se trata de una cuestión declarativa que no resuelve el problema de fondo.

"No está la decisión política de modificar el SML”, manifestó, precisando que el organismo forense continúa realizando análisis bajo los mismos procedimientos que han sido objetados, y la plana directiva y funcionaria sigue siendo la misma.

También advirtió que la visita que en la víspera hizo Sepúlveda al presidente de la Corte Suprema, Enrique Tapia, es una señal de que el Gobierno pretende trasladar la responsabilidad oficial de estos errores al Poder Judicial.

La profesional concurrió este miércoles hasta el Palacio de Tribunales para reunirse con Enrique Tapia, a quien le presentó una serie de propuestas para que el juez Carlos Gajardo pueda avanzar rápidamente en sus pericias.

La abogada declinó entregar detalles sobre las fórmulas que había presentado para que el ministro que instruye la masiva inhumación en el Patio 29 pueda mejorar su accionar, pues dijo que prefería que ello fuera analizado previamente por el ampliado del máximo tribunal.

Sepúlveda: Tengo el respaldo de la Presidenta

En tanto, la propia María Luisa Sepúlveda fue la encargada de replicar las palabras de Pereira, asegurando que “he tenido todo el respaldo para hacer el trabajo” y que el decreto que oficializa su cargo está próximo a ser dictado.

“Tengo el respaldo de la Presidenta, estoy en permanente comunicación con ella, y también con las instituciones, he sostenido con varios ministros. Entiendo la urgencia que pueda tener Pamela Pereira, pero es un tema difícil y lamentablemente no se resuelve en días . Llevamos 33 años en esto”, recalcó.

Sepúlveda concurrió este miércoles a reunirse con el ministro Gajardo, a quien le explicó las conclusiones a las que ha arribado durante este primer mes de trabajo, tal como lo hiciera en la víspera con la Presidenta Bachelet, en el sentido de que se constituirá un panel de expertos para hacer una auditoría y que es propio el magistrado el que determinará los próximos peritajes.

“Pero esto no es un día para otro, pero el ministro ha recibido la información y los argumentos que tenemos de no hacer las cosas apresuradas y volvamos a caer en el error. Hemos estado en conversaciones con los familiares, y le hemos explicado, y ellos mismos nos han pedido, que tomemos todas las medidas que tengamos a nuestro alance, para que no se vayan a cometer de nuevo posibles errores. En eso estamos”, recalcó.

Explicó que pese su cargo aún no existe formalmente, el financiamiento de sus funciones está garantizado, aunque descartó que el dinero provenga de gastos reservados. "Se hará en forma transparente, se pedirá a la comisión de Presupuestos que destine recursos extraordinarios para situaciones extraordinarias”, afirmó.

"No he tenido inconvenientes para funcionar, sino que el inconveniente está en buscar la mejor salida para dar una solución. No tengo problemas de falta de recursos, ni falta de autoridad o legitimidad para ejercer mi cargo. Puede que a la abogada Pereira le dé más seguridad otra fórmula, pero la fórmula actual no impide avanzar”, puntualizó.

Ariqueños rechazan salida marítima a Bolivia por corredor en su ciudad

Nueve de cada diez habitantes de de Arica están en contra de facilitar una salida al mar a Bolivia por un corredor cercano a a la ciudad, según los resultados de una consulta popular.

El alcalde Carlos Valcarce (RN) informó que un 95,82 por ciento se mostró contrario a entregar el corredor a Bolivia y sólo un 4,18 por ciento apoyó la cesión de esa franja al vecino país.

Valcarce explicó que la encuesta, realizada entre el 2 y el 14 de mayo, fue respondida por 52.103 personas a un centenar de funcionarios municipales apostados en lugares de alta concurrencia de la ciudad.

"La cantidad de personas consultadas corresponde a un 30 por ciento de la población ariqueña", precisó el edil, quién agregó que las 229 actas en las que se recolectaron las opiniones serán legalizadas ante un notario y luego serán entregadas a la Presidenta Michelle Bachelet y al canciller Alejandro Foxley.

Valcarce invitó a Bachelet a los actos de conmemoración del Asalto y Toma del Morro de Arica, que se celebrarán el 7 de junio próximo, con el fin de entregarle los resultados de la consulta.

De no conseguir la visita de la mandataria, el jefe del municipio ariqueño intentará conseguir una entrevista para exponerle la inquietud de sus conciudadanos.

En las papeletas de consulta se podía optar por un "sí" o un "no" a "dar una salida al mar a Bolivia por Arica".

Tras votar, las personas anotaban su nombre, el número de cédula de identidad y la firma.

En algunas mesas receptoras se produjeron protestas a favor y en contra de la consulta, y varios vecinos fueron hostigados por mostrarse a favor de una salida al mar para el país andino.

Una de las posibilidades más repetidas para que Bolivia tenga acceso directo al Pacífico es la que Chile le otorgue un corredor por el norte de Arica, junto a la frontera con Perú.

EFE

Así cualquiera...

Así cualquiera...

Chile se clasificó para jugar el Mundial de 1974 porque la URSS se negó a jugar el partido de vuelta de la eliminatoria de clasificación. Sin rival, los chilenos anotaron un gol y el árbitro dio por acabado el partido.

El 11 de septiembre de 1973 un grupo de militares chilenos realizaron un golpe de Estado de tendencia derechista contra el gobierno del presidente socialista Salvador Allende. Este tenía estrechos vínculos con la URSS, por lo cual ambos estados rompieron relaciones. El enfriamiento llegó a tal punto que durante el partido de ida entre soviéticos y chilenos, el 25 de septiembre del mismo año, sólo un periodista del país sudamericano pudo ver cómo ambas selecciones empataban sin goles. Esto gracias al generoso arbitraje para con el combinado de Chile del brasileño Armando Marques, quien luego admitió que dicho favoritismo fue producto de su profundo anticomunismo.

Para el partido de vuelta, a jugarse el 21 de noviembre de 1973 en el Estadio Nacional de Santiago, la selección soviética decidió no viajar a Chile explicando que no jugarían un partido en un lugar que había sido transformado en centro de tortura por la dictadura de Pinochet. De todas formas, los chilenos se presentaron uniformados en la cancha y, sin ningún rival que opusiera resistencia, iniciaron el partido. Tras algunos toques, Francisco "Chamaco" Valdés convirtió el gol que le dió la clasificación a Chile para el Mundial de Alemania 1974.

Luego de esto, y como un modo de compensar al multitudinario público asistente, la selección chilena jugó un partido contra el Santos de Brasil, pero a diferencia de lo sucedido ante la invisible selección soviética, los chilenos cayeron derrotados por 5 a 0.

Abogada Pereira cuestiona plan sobre Patio 29

Abogada Pereira cuestiona plan sobre Patio 29

www.lanacion.cl

A 24 horas de que la delegada presidencial para la crisis del Patio 29, María Luisa Sepúlveda, entregara su propuesta para lograr la correcta identificación de al menos 48 detenidos desaparecidos, la abogada de derechos humanos, Pamela Pereira, cuestionó el plan, argumentando que no soluciona el problema de fondo. En la práctica, Sepúlveda propuso formar un grupo que hará una asesoría científica de las osamentas de las víctimas y una comisión asesora de expertos nacionales e internacionales, que _evalúen los resultados de la asesoría científica; diseñar una metodología de trabajo que permita crear un banco de datos que contemple tanto la línea materna como la paterna de las víctimas; y asesorar al Gobierno en la acreditación de la unidad de identificación forense del SML.

A juicio de Pereira, estas medidas son una cuestión sólo declarativa, que no resuelve el problema de fondo, ya que “no está la decisión política de modificar el SML”. Agregó que el organismo no sólo continúa realizando análisis bajo los mismos procedimientos objetados, sino que la plana directiva y funcionaria sigue siendo la misma. Por ello, Pereira, que es hija de un detenido desaparecido, afirmó que “todo está exactamente igual que en un comienzo” y cuestionó la efectividad de la figura de la “delegada presidencial” para enfrentar la crisis, pues -explicó- Sepúlveda no tiene facultades para tomar decisiones financieras ni administrativas. Pereira planteó la necesidad de definir un marco jurídico que establezca funciones, que regule atribuciones y destine recursos frescos.

No obstante, Sepúlveda afirmó que cuenta con todo el respaldo y las potestades para realizar su trabajo: “No he tenido ningún inconveniente, no están los inconvenientes allí, están en la dificultad propia de la situación, en buscar los mejores expertos. Es que es un problema el tener un número tan grande de personas con problemas de identificación o posibles errores. Ahí está el problema”.

Feria del Libro de Río Gallegos. Estará Presente Chile

Feria del Libro de Río Gallegos. Estará Presente Chile

bibliosantacruz@infovia.com.ar

 Desde el 26 de Mayo hasta el 4 de Junio inclusive, se realizará en Río Gallegos, Provincia de Santa Cruz, Argentina la 12º  Feria del Libro Provincial de Libro.  

Este acontecimiento cultural que se inicio en el año l995 ha tenido a lo largo de estos años un crecimiento y aceptación especial.

El trabajo que en este sentido ha realizado la Biblioteca Pública ha tenido como objetivo fundamental dar a conocer la tarea de escritores de la región muchos de ellos anónimos que han podido merced a este acontecimiento hacer conocer su obra. 

Otro aspecto que hemos priorizado estuvo ligado a la participación activa de las editoriales radicadas en la zona y otras procedentes de Capital Federal y Bahía Blanca. 

La participación de las editoriales en la feria ha constituído todo un logro en cuanto a oferta de nueva bibliografías, como ser novelas, entretenimientos, etc., que ha motivado a la población y ha despertado el interés por el conocimiento y la lectura. 

Pero un tercer aspecto, que merece destacarse, ya que no sólo es venta y exposición de material bibliográfico, es el cultural - educativo y el artístico, ya que durante todos los días la biblioteca ha presentado paralelamente a la exposición, conferencias, talleres literarios, espectáculos artísticos de variada índole: teatro, danza, ballet, música y canto, han dado a esta actividad un marco digno.  

Se ha logrado en estos años consolidar un aspecto cultural que da identidad a partir de lo literario a toda la Provincia de Santa Cruz.  

Este año por primera vez estará presenta un Stam que representará  a Chile, es así como desde  Coordinadora Regional de bibliotecas Publicas de la Región de Magallanes y Antártida Chilena, cuya directora es la Señora Teresa Sagardia, estarán representando a nuestro país en este acontecimiento que durará más o menos unos diez días. 

La Colectividad chilena, residente en esta ciudad, se siente reconfortada al sentirse representada, especialmente los que integramos la naciente Biblioteca Popular Pablo Neruda quienes hemos sido los gestores de este logro.  

Atte. Arístides

Carta de Valentina Palma Novoa.. léanla por favor.

por Carlos Riquelme 

He quedado muy sorprendido tras leer esta carta. No sé en que mundo estaré viviendo por dos cosas: lo que relata la carta de nuestra compatriota Valentina Palma Novoa y porque no he encontrado mencion alguna a ella ni a su carta en medios nacionales.

Como estudiante de Derecho, futuro abogado y ser humano, no puedo sino sentir profunda rabia, pena y compasión por lo que expresa Valentina en su carta:

Mi nombre es Valentina Palma Novoa, tengo 30 años, de los cuales los últimos once he vivido en México. Soy egresada de la Escuela Nacional de Antropología e Historia y actualmente curso el cuarto año de Realización cinematográfica en el Centro de Capacitación Cinematográfica. Tengo FM 3 de estudiante. A continuación quisiera relatar a usted los acontecimientos de los que fui testigo durante los violentos incidentes ocurridos en el poblado de San Salvador Atenco el Jueves 4 de Mayo del 2006, los cuales terminaron con mi expulsión del país de manera injusta y arbitraria.

1.- El día miércoles 3 de Mayo, luego de ver las noticias en televisión y enterarme de la muerte de un niño de 14 años, mi condición de antropóloga y documentalista hizo que me conmoviera con el deceso de este pequeño por lo cual decidí dirigirme a San Salvador Atenco a registrar cual era la situación real del poblado.

Pasé allí la noche, registrando las guardias que la gente del pueblo había montado y realizando entrevistas en las mismas. Hacía frío, me arrime a las fogatas que la gente del pueblo había montado mientras seguía registrando imágenes. La luz del amanecer anunciaba un nuevo día: jueves 4 de Mayo.

Han de haber sido como las 6 de la madrugada cuando las campanas de la iglesia de San Salvador Atenco comenzaron a sonar: tum tum tum tum, una y otra vez, mientras por el micrófono se vociferaba que la policía estaba sitiando el poblado. Las bicicletas iban de un lado a otro, la panadería de un costado de la iglesia ya había abierto sus puertas y la calidez del olor del pan recién horneado inundaba la calle junto con el ir y venir de los campesinos en bicicleta. El señor que vendía atoles me dijo que tuviera cuidado, que los que venían “eran muy cabrones”.

Me dirigí a una de las guardias, donde los campesinos miraban en dirección a la manada de policías que allá a lo lejos se veía. Metí el zoom de la cámara, me di cuenta que eran muchos y que cubiertos por sus escudos avanzaban dando pequeños, imperceptibles pasos. Sentí miedo, ellos eran muchos fuertemente armados y los campesinos pocos y desarmados. En la pantalla de mi cámara veo como uno de los policías apunta y dispara hacia nosotros un proyectil que cuando llego a mi lado pude oler y sentir que era de gas lacrimógeno. Más y más gases lacrimógenos rápidamente fueron sepultando la calidez del olor a pan recién horneado y transformaron el angosto callejón en un campo de batalla.

El aire era ya irrespirable y me fui a la plaza mientras las campanas sonaban con mas fuerza, por diferentes calles se veía a la policía a lo lejos avanzar. La poca resistencia que hubo por parte de los campesinos dejó de resistir ante el ataque de las fuerzas policiales que abruptamente se avalanzaron sobre los pobladores. Apagué mi cámara y junto con los demás corrí lo más rápido que pude. Frente a la iglesia había un edificio público con las puertas abiertas y ahí me metí a esperar ilusamente que la turbulencia pasara. Habían ahí dos jóvenes resguardándose también ilusamente del ataque. Éramos tres y nos mirábamos las caras angustiados y con miedo.

Cuidadosamente me asomé a mirar a la calle y vi como cinco policías golpeaban con toletes y patadas a un anciano tirado en el piso sin compasión alguna. Sentí más miedo, regresé y le dije a los otros dos jóvenes que necesitábamos escondernos más, que ahí estábamos muy expuestos. Ilusamente nos subimos a la azotea y acostados boca arriba mirábamos los helicópteros que como moscardones ronroneaban en el cielo, mientras el sonido de los disparos fueron formando parte del paisaje sonoro del lugar. Una voz de hombre violentamente nos gritoneaba “bajen a esos cabrones que están en la azotea”.

Primero bajaron los dos jóvenes, yo desde arriba miraba como los golpeaban y con pánico no quise bajar, ante lo que un policía gritó: “bájate perra, bájate ahora”. Baje lentamente, aterrorizada de ver como golpeaban en la cabeza a los dos jóvenes. Dos policías me tomaron haciéndome avanzar mientras otros me daban golpes con sus toletes en los pechos, la espalda y las piernas. Mis gritos de dolor aumentaban cuando escuche la voz de alguien que preguntaba por mi nombre para la lista de detenidos, respondí: “Valentina, Valentina Palma Novoa”, mientras un policía me ordenaba que me callara la boca y otro me golpeaba los pechos.

Una voz de hombre ordenó que me taparan con los escudos para que no vieran como me golpeaban. Se detuvieron a un costado de la iglesia y ahí me ordenaron que junto a los demás detenidos me hincara y pusiera mis manos en la nuca. Siguieron golpeándonos, mi celular sonó y una voz ordenó que registraran mi bolsa. En ese momento fui despojada de mi cámara de video, de mi celular y mi pequeño monedero con mis identificaciones y quinientos pesos.

Me levantaron de los pelos y me dijeron “súbete a la camioneta puta”. Apenas podía moverme y ellos exigían extrema rapidez en los movimientos. Me avalanzaron encima de otros cuerpos heridos y sangrantes y me ordenaron bajar la cabeza sobre un charco de sangre, yo no quería poner mi cabeza en la sangre y la bota negra de un policía sobre mi cabeza me obligó a hacerlo. La camioneta encendió motores y en el camino fui manoseada por muchas manos de policías, yo solo cerré los ojos y apreté los dientes esperando que lo peor no sucediera.

Con mis pantalones abajo, la camioneta se detuvo y se me ordenó bajar, torpemente baje y una mujer policía dijo: “a esta perra déjenmela a mí” y golpeó mis oídos con las dos manos. Caí y dos policías me tomaron para subirme al bus en medio de una fila de policías que nos pateaban.

Arriba del bus otra policía mujer preguntó mi nombre mientras dos policías hombres pellizcaban mis senos con brutalidad y me tiraron encima del cuerpo de un anciano cuyo rostro era una costra de sangre. Al sentir mi cuerpo encima el anciano gritó de dolor, trate de moverme y una patada en la espalda me detuvo, mi grito hizo gritar al anciano nuevamente, que pedía a dios piedad.

Una voz de mujer me ordenó que me acomodara en la escalera trasera del bus, así lo hice y desde ahí pude ver los rostros ensangrentados de los demás detenidos y la sangre esparcida en el piso. Sin estar yo sangrando, mis manos y ropa estaban salpicadas de sangre de los otros detenidos.

Quieta y escuchando los quejidos de los cuerpos que estaban a mi lado, escuchaba como seguían subiendo detenidos al bus y preguntando sus nombres en medio de golpes y gritos de dolor. No sé cuanto tiempo pasó, pero el bus cerró sus puertas y hecho a andar. Dimos vuelta cerca de dos o tres horas. La tortura comenzó y cualquier pequeño movimiento era merecedor de otro golpe más. Cerré los ojos y trate de dormir, pero los quejidos del anciano que estaba a mi lado no lo permitieron, el anciano decía: “mi pierna, mi pierna, dios, piedad, piedad por favor”.

Lloré amargamente pensé que el anciano moriría a mi lado, moví mi mano y trate de tocarlo para darle un poco de calma, un tolete fue a dar sobre mi mano, ante lo cual, con un gesto, pedí compasión al policía que dejó de golpearme. Queriendo darle un poco de amor acaricie la pierna del anciano que por unos momentos dejó de quejarse.

Le pregunte su nombre y me respondió. “Si me muero no lloren, hagan una fiesta por favor”. Lloré en silencio sintiéndome sola en compañía de los otros tantos cuerpos golpeados, pensando lo peor; que nos llevarían a quien sabe que lugar y que ahí nos matarían y desaparecerían a todos.

Por un momento me dormí, pero el olor a sangre y muerte me despertó. Al abrir los ojos vi la pared de una cárcel. El bus se detuvo y una voz ordenó que bajáramos por la puerta trasera. Me ordenaron pararme y la puerta se abrió y mi cara llorosa y descubierta vio una fila de policías, sentí miedo otra vez.

Desde abajo una voz ordenó que se cerrara la puerta y que los detenidos debían salir con el rostro cubierto. Un policía me tapó la cabeza con mi chamarra y las puertas volvieron a abrirse otra vez. Abajo del bus un policía me agarro con una mano de los pantalones y con la otra mantenía mi cabeza gacha. La fila de policías comenzó a tirar patadas a mi cuerpo y al de los demás detenidos que eran parte de la fila.

La puerta del penal se abrió y nos avanzaron por estrechos pasillos en medio de golpes y patadas. Antes de llegar a una mesa de registro, cometí el error de levantar la cabeza y mirar a los ojos de un policía, el cual respondió a mi mirada con un golpe de puño duro y cerrado en mi estómago que me quitó el aire por unos momentos.

En la mesa preguntaron mi nombre, mi edad y nacionalidad, luego de eso me metieron a un cuarto pequeño donde una mujer gorda me ordenó quitarme toda la ropa, pedía rapidez ante mi torpeza producto de los golpes. “Señora estoy muy golpeada, por favor espere” le dije. Me revisó, me vestí nuevamente y volvió a cubrir mi cara con la chamarra. Salí del cuarto y nos ordenaron hacer una fila de mujeres para ingresar formadas y cabeza abajo al patio del penal, que luego me entere que le decían “almoloyita” en la ciudad de Toluca.

Han de haber sido las dos de la tarde del jueves 4 de Mayo cuando ya estábamos dentro de las instalaciones del penal. Nos llevaron a un comedor y nos separaron a hombres y mujeres. En una esquina, en medio de llantos las mujeres nos contábamos las vejaciones de las que habíamos sido objetos.

Una joven me mostró sus calzones rotos y su cabeza abierta llena de sangre, otra contaba que la habían llevado en medio de dos camiones mientras la golpeaban, vejaban y decían “te vamos a matar puta”.

Otra joven me comentó que tal vez y estaba embarazada, todo en medio de llantos y apretones de manos solidarios. El estado de shock entre las mujeres era evidente. En frente nuestro los hombres conversaban entre ellos mientras nosotras observábamos sus rostros sangrantes y deformados producto de la brutal golpiza. En eso estábamos cuando una mujer se acerca a nosotras y empieza a dar algunos nombres y pide que nos separemos del grupo. Éramos cuatro: Cristina, María, Samantha, Valentina. Se nos une al grupo un quinto; Mario.

Éramos los cinco extranjeros detenidos. Al momento llega un hombre, creo que era el director del penal y nos dice que allí donde estábamos, estábamos seguros, que aquí nadie nos golpearía, que lo que hubiese pasado antes de ingresar al penal no tenía nada que ver con él, como si dentro del penal no nos hubiesen también golpeado. Le pedimos hacer una llamada, petición que nos fue negada.

Mientras los detenidos visiblemente mas heridos eras sacados del lugar rumbo al centro de atención médica que había dentro del penal; no eran unos ni dos, de los ciento y tantos detenidos que éramos, han de haber habido unos 40 con lesiones gravísimas. Uno de los primeros en salir fue el anciano moribundo que a mi lado en el camión iba, a quien no volví a ver nunca más.

Nos llegó el turno a los extranjeros de ir a hacernos el chequeo médico. Yo tenía moretones en los pechos, la espalda, hombros, dedos, muslos y piernas, se recomendó hacerme una radiografía de las costillas pues me costaba respirar, cosa que en ningún momento se hizo.

La enfermera que tomaba nota y el médico que me atendió actuaban con total indiferencia a mi persona y las lesiones que presentaba. Salí de la oficina médica a esperar que Cristina, María, Samantha y Mario terminaran el chequeo. El seudo chequeo médico terminó y nos llevaron a una sala para tomarnos declaración.

Extrañamente un licenciado salido de quien sabe donde nos recomendó que no prestásemos declaración, comentario que era contradicho por las personas que estaban tras la maquina de escribir.

“Está bien si no quieres declarar, estas en tu derecho, pero sería bueno que dejaras constancia de lo que te pasó”, me decía una licenciada. Mientras hacíamos las declaraciones, comenzaron a llegar al lugar muchos hombres de corbata que haciéndose los chistosos y amables nos preguntaban quienes éramos y como y porque habíamos llegado al poblado de Atenco, que si acaso sabíamos lo peligrosa que era esa gente.

Cayó la lluvia y nos trasladaron al comedor con todos los demás detenidos, se nos obligó a sentarnos y no podíamos establecer contacto con los detenidos mexicanos, si queríamos ir al baño debíamos pedir permiso. Llegaron funcionarios de derechos humanos a tomarnos declaración y fotos de nuestras lesiones, las declaraciones fueron tomadas sin interés, mecánicamente.

Se nos obligó a que registráramos nuestras huellas, nos tomaron fotos de frente y ambos perfiles, nos dijeron que eso no era una ficha, que era un registro necesario pues era muy probable que en la madrugada saliéramos en libertad y que para eso se necesitaba hacer la ficha. Una olla de café frío y una caja con bolillos fueron la cena.

Ha de haber sido la media noche y me acosté en una dura banca de madera a tratar de dormitar un poco, fue imposible, hacía frío y no tenía cobija. Del lado de los hombres, un rasta se dio cuenta de mi impaciencia ante el no poder dormir y comenzamos a hablarnos de un lado a otro con señas. Estábamos en eso cuando se presenta un custodio y comienza a dar los nombres de los cinco extranjeros. Nos levantamos, dimos un pequeño adiós a los demás detenidos y abandonamos el lugar.

Nos llevan a un lugar de registro, nos entregan nuestras pocas pertenencias y nos sacan del lugar camino a una camioneta diciéndonos que nos llevarían a una oficina de migración en Toluca. Afuera del penal escuche voces conocidas que gritaban mi nombre, me acerco a las rejas y puedo distinguir a muchos de mis amigos que me preguntan como estoy, les digo que mas o menos y que nos llevan a migración de Toluca.

Ellos me dicen que me van a seguir que no me van a dejar sola. Mi tía Mónica me pasa un sobre que contiene mis documentos migratorios y María Novaro, mi maestra y mamá en México, me da una chamarra para el frío. Así me subo a la camioneta que cierra sus puertas y oscuros nos vamos. Pasamos a una oficina en Toluca a buscar a una licenciada y de ahí nos llevan a la estación migratoria de las agujas en el DF.

Han de haber sido las tres de la madrugada cuando llegamos a la estación migratoria. Ahí una vez mas, un médico de mala gana constató lesiones. Dormitamos un rato porque a la hora en que llegamos no era horario de oficina, así que no habían muchos funcionarios en el lugar. Dieron las 7 de la mañana y un auxiliar nos llevo cereal con leche. Luego me tomaron declaración, una declaración en donde además de preguntar por mis datos personales, me hicieron preguntas cómo: ¿conoces al EZLN?, ¿has estado en Ciudad Universitaria?, ¿participaste en el foro mundial del agua?, ¿conocías a los otros extranjeros detenidos?, etc.

Firme la declaración a la que se adjunto mi documento migratorio, una carta de mi centro de estudios, una carta de mi maestra María Novaro, mi pasaporte, mi cédula de identidad chilena y mi credencial internacional de estudiante. Estaba en eso cuando recibo una llamada del cónsul de Chile en México, quién me pregunta mi nombre, el numero de mi cedula de identidad y si tengo algún pariente en México, me informa que lo que él puede hacer es velar que el proceso correspondiente se realice en las condiciones legales pertinentes.

Regreso a continuar mi declaración y las preguntas sobre el EZLN, el subcomandante Marcos y Atenco se repiten. Mientras tanto afuera de la estación migratoria se habían congregado amigos y familiares, con los cuales no se me permite comunicar, traté de hacerlo a través de señas y carteles, pero incluso eso nos es negado.

Me llevan a un cuarto en donde hay tres hombres que me dicen que están ahí para ayudarme, ellos me toman fotos de frente y ambos perfiles y en todo momento graban la conversación. Me preguntan mi nombre y si tengo algún alias, que si conozco al EZLN, que si he ido a la Selva Lacandona, que les dé nombres que puedan dar antecedentes de mí, que qué tipo de documentales me gusta realizar.

Me dicen que mi amiga América del Valle esta preocupada por mí porque me había perdido mientras escapábamos del lugar, mujer de la cual recién en Chile me entero que es una de las dirigentes de Atenco que la policía persigue.

Al terminar el interrogatorio, mis huellas dactilares son tomadas en una maquina muy sofisticada que va a dar a una computadora. Me sacan de la sala y me llevan a otra donde hay tres visitadoras de la comisión nacional de derechos humanos y luego de que las dos españolas y yo les contamos lo que hemos vivido, nos recomiendan urgentemente solicitar un abogado para que se gestione un recurso de amparo ante una posible deportación. El ambiente ya es tenso, así que le pido a una de las abogadas una pluma y un papel, para escribir

“1 abogado” y mostrárselos por la ventana a mis amigos que están afuera, en ese momento entra un licenciado de migración y al verme escribiendo me dice: “¿necesitas un abogado?, yo soy abogado, cual es tu problema”, le contesto que quiero poner un amparo, ante lo que el me responde que no es conveniente poner un amparo porque el amparo implicaría estar en la estación migratoria un mes y que lo mas probable era que pronto saliésemos en libertad, las visitadoras de derechos humanos, lo increpan y le dicen que por favor me dejen hablar con alguna de las personas que están afuera.

La visita se concede y hablo con Berenice, con quien me dejan hablar cinco minutos, a ella le digo que necesito un amparo y me dice que eso ya esta. Me despido abruptamente de ella y luego me llevan a hacerme un chequeo médico por segunda vez en esta estación migratoria, estoy en eso, cuando un licenciado llega apresuradamente a interrumpir el chequeo y me dicen que me van a trasladar a otro lugar, yo pregunto que adónde y no se me da respuesta.

Al salir de la consulta médica me encuentro a una de las visitadoras de derechos humanos y le digo que por favor avise a mis amigos que están afuera que me van a trasladar, le pregunto al licenciado que adonde me llevan y me responde que a las oficinas centrales de migración, no me dejan seguir hablando con él y me suben a un auto particular en el que también estaba Mario, mi compatriota. Me subo, se suben tres policías, se cierran las puertas y una policía pide cerrar las ventanas. La reja de la estación migratoria se abre y el carro se va como escapándose de algo. Íbamos por periférico a más de 100 Km. por hora en medio de un tráfico contundente.

Pregunto que adonde nos llevan y no obtengo respuesta, ya en el camino, me doy cuenta que vamos rumbo al aeropuerto y que delante de nosotros van dos carros más; uno con Samantha, la alemana y otro con María y Cristina, las dos españolas. Ante la inminencia de la expulsión injustificada en todo momento, no me queda más que cerrar los ojos y apretar los dientes y pensar: otra violación más.

Llegamos al aeropuerto como a las 6 de la tarde. Nos bajan de los autos y nos ingresan custodiados a una sala completamente blanca donde nos mantienen detenidos una hora o más. Luego nos ingresan a las salas de espera al interior del aeropuerto, donde nos mantienen custodiados. Primero sale el vuelo de Samantha. Seguimos esperando y en la espera yo no hago mas que llorar, me siento mal, me paró y trato de caminar por el pasillo, se me acerca una custodia y me dice que debo estar sentada, “me siento mal” le digo, “no me voy a escapar, déjame”.

Sigo llorando y un policía se acerca y me dice: “ya no estés así, no conviene esa actitud, si te sirve de consuelo, déjame decirte que no estas deportada, que solo has sido expulsada del país, pero puedes volver a entrar en cualquier momento”. Ilusamente sus palabras me calman.

Nos llevan a un bar a fumarnos unos cigarros porque todas estamos muy alteradas. El vuelo de Lan chile de aproximadamente las once de la noche es anunciado, a mí y a Mario nos llaman, nos despedimos de María y Cristina con un apretado abrazo. Nos formamos en la fila y nos entramos al avión.

Dentro del avión uno de los pasajeros se acerca a mí y me entrega unas cartas que han mandado mis amigos que estaban afuera haciendo todo lo posible para detener esta injusta expulsión. Caen mis lagrimas de no saberme sola, la custodia que va a mi lado, me dice que qué me pasa, le cuento mi caso; le digo que llevo viviendo en México 11 años, que mi vida esta en ese país, que nunca se me dijo que estaba pasando, que todo el procedimiento ha sido ilegal, que he sido golpeada y vejada por la policía.

Me dice que a ella le avisaron 30 minutos antes de subirse al avión que viajaría a Chile, que a ella no le dijeron nada, pero que si notaba que algo raro hubo en el procedimiento, porque normalmente antes de deportar a alguien se pasa mínimo un mes en la estación migratoria, que ha de haber sido una orden dada desde arriba.

Ya asumiendo mí expulsión me pongo a platicar con ella y le digo que lugares de Santiago puede visitar el corto tiempo que dure su estadía. El cansancio y la impotencia son demasiadas, me duermo. Me despierto con la cordillera de los Andes en la ventanilla del avión. Bajamos del avión, nos entregan a policía internacional, donde nos toman declaración del porqué de nuestra deportación y/o expulsión.

Afuera me esperaba mi familia, llantos, besos, abrazos. Nos vamos al hospital a constatar lesiones y rápidamente armamos una conferencia de prensa con televisión y radio, en donde denunciamos la ilegalidad de nuestra expulsión y la brutalidad policial de la que fuimos objeto.

2.- Después de lo que les he contado quisiera hacer de su conocimiento mi total rechazo, indignación y rabia ante:

a) la utilización de la violencia física, psicológica y sexual como arma de tortura y coerción en contra de las mujeres.

b) la brutalidad policial de la que fuimos objeto todos los detenidos, más allá de nuestras nacionalidades.

c) la ilegalidad de mi deportación en dos sentidos: por haber estado mis papeles migratorios en regla y por el rechazo al amparo presentando, argumentando mi ausencia en el país, cuando yo aun estaba en México.

3) Por lo expuesto anteriormente anterior, estamos estudiando con nuestros abogados, orientar nuestras acciones tendientes a lograr:

a) Se nos restituya el derecho a seguir estudiando en México por medio de todo tipo de gestiones con el gobierno chileno y mexicano;

b) gestiones a nivel diplomático con la embajada de México en Chile;

c) poner una querella criminal contra la policía por delito de lesiones

d) entablar una demanda contra el estado mexicano por deportación ilegal.

¡No a la violación, no al uso de mujeres y hombres como objetos, no a la brutalidad y a la tortura, no a la justificación de la violencia!

Atte. Valentina Palma Novoa

Debo mencionar que me enteré vía ALT1040 (blog mexicano, gracias Eduardo!) y la carta aparece reproducida en su totalidad en el periódico mexicano El Universal.

ENA DEL ROSARIO NOVOA ARRIAGADA

ENA DEL ROSARIO NOVOA ARRIAGADA

enanovoa@gmail.com 

11 de mayo de 2006 16:25  

SEÑORAMICHEL BACHELET

PRESIDENTA DE CHILE 

 Concepción, 11 de Mayo 2006 

VALENTINA LARISSA PALMA NOVOA, Rut 17.041.517 – 5,  mi hija, es ciudadana chilena, egresada de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, residente en México desde hace 11 años, en donde estudia su último año en el Centro de Capacitación Cinematográfica – CONACULTA – Tels. 1253 – 9490 – Fax 1253 – 9492 de ciudad de México – México. Ella es una destacada profesional – aún sin su título – prueba de ello es que se encuentra realizando el mediometraje chileno–mexicano "Austral Hibridez", Proyecto ganador del   Fondo de Fomento Audiovisual 2005 – Folio 200526140, para el que filmó en Chile Enero-Febrero de 2006.

VALENTINA, fue detenida el Jueves 4 de Mayo mientras cubría  la noticia de muerte de un menor y desalojo de campesinos en San Salvador Atenco – México. Por llamadas telefónicas de familiares, me enteré de su detención y posterior desaparición. Inmediatamente escribí mail a la Embajada y Consulado de Chile en México, reiterando la ayuda médica y protección que Valentina necesitaba, pues familiares en México habían logrado verla de lejos, cuando gritaba su nombre y estaba golpeada brutalmente, con fuertes dolores de estómago. Estos mismos familiares se habían contactado previamente con el Cónsul de Chile, el que no actuó para proteger la vida de mi hija e impedir las vejaciones e injusta y arbitraria deportación de ella y de otro estudiante chileno MARIO AGUIRRE TOMIC. Se presenta un recurso de amparo por VALENTINA, quién prácticamente se encontraba desaparecida, el que no es considerado siendo expulsada de México en el vuelo de Lan Chile del día viernes 5 de Mayo de 2006, a las 23:00 horas.

El sábado 6 de mayo, recién aparece, llega a Chile y en la Posta Central de Santiago constataron sus lesiones. El 9 de Mayo - en ausencia del embajador - nos entrevistamos en la Embajada de México en Chile con el Señor ARTURO HERNANDEZ BASAVE - Ministro Embajada de México - quién en presencia del abogado de DD.HH Eduardo Contreras, acoge la solicitud para que ambos estudiantes, vuelvan a México a terminar sus estudios, situación que ve difícil. Para que ello sea posible  debe solicitarlo el gobierno de Chile.Mi hija, fue torturada física y moralmente, casi violada, desaparecida, cursaba su último año de estudio,   se encuentra con residencia autorizada en México - no era turista - ni realizaba acciones violentistas, era becaria del Gobierno de Chile en el Proyecto "Austral Hibridez", del  Fondo de Fomento Audiovisual 2005,  razones suficientes para que usted, como Presidenta de Chile, mujer y madre, reclame, ante el Presidente de México, con quién se reunirá próximamente. Ella y el joven estudiante chileno MARIO AGUIRRE TOMIC,   quién cursaba en México su último año de antropología, que vivió la misma pesadilla que VALENTINA, reclaman una reparación.

Hemos informado y solicitado ayuda a las autoridades Regionales, a Relaciones Exteriores mediante Don Roberto Matus, Sra. Paulina Velozo y a todos los parlamentarios de ambas cámaras. Los padres de Valentina, somos esforzados Profesores que financiamos sus estudios y estadía en México y aspiramos a que termine su carrera y vuelva a Chile como corresponde.  Adjunto carta del Gobierno de Chile sobre el Proyecto "Austral Hibridez" que Valentina realizaba e información de diarios de Chile y México que aclaran los hechos, para que usted se haga parte de la petición de dos ciudadanos chilenos, de vuelta a México para terminar sus estudios y abogue por que no queden impunes estos bárbaros atropellos a derechos humanos fundamentales de las personas.  

Atentamente, le saluda y agradece Profa.: Rosario Novoa Arriagada

Fono – 046- 470542Concepción - Chile   

 NOTA: mail Valentina Palma: valenpalma@hotmail.com

Fono: 08-2972308  

CRÓNICA DE LOS HECHOS ACAECIDOS ENTRE LOS DÍAS 4 Y 6 DE MAYO

Santiago de Chile, Martes 9 de Mayo del 2006 

CRÓNICA DE LOS HECHOS ACAECIDOS ENTRE LOS DÍAS 4 Y 6 DE MAYO 

Mi nombre es Mario Alberto Aguirre Tomic, soy estudiante de Antropología Social de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), desde el año 2002. Mi forma migratoria es de estudiante (FM3). El día jueves 4 de Mayo en la madrugada llegué al pueblo de San Salvador Atenco, en el estado de México, como estudiante de la ENAH en práctica de campo, por medio de la Universidad Autónoma de Chapingo, con el objeto  de realizar una entrevistas sobre los sucesos ocurridos el día anterior en torno a la muerte del joven de 14 años, Javier Cortés Santiago. Sin embargo, a las 6:00 a.m. del día jueves 4 de Mayo comienza el operativo policial para la toma de San Salvador Atenco. La violencia de los hechos comienza a tomar proporciones incontrolables: el gas lacrimógeno lacera los ojos y las vías respiratorias, por lo que decido pedir refugio, con otras doce personas entre los cuales se encuentran dos compañeros más de la ENAH, en una casa particular. Una vez allí, preferimos permanecer ocultos hasta que se calmen los sucesos. Aproximadamente a las 7:30 terminan las detonaciones. Los vuelos de los helicópteros comienzan a ser cada vez más constantes y bajos. 

Para las 8:30 de la mañana comienzan los cateos a casas particulares. En estas acciones es cuando soy detenido junto a las otras doce personas entre las cuales figuran los estudiantes de la ENAH (Arturo Manuel Gonzáles y Renato Balderas). Se nos hace pararnos contra la pared con las piernas abiertas y las manos apoyadas en la misma. Proceden a registrarnos y quitar todas nuestras posesiones, en mi caso material de trabajo (libreta y pluma). Un oficial pasa con una cámara de video y nos interroga sobre nuestros nombres y actividades. Después se nos conduce a la calle y se nos obliga a sentarnos en la acera con las manos en la espalda para atarlas con una liga plástica. Comienzan los golpes e insultos por parte de la policía para después conducirnos al interior de un microbús donde nos esperaba una fila de oficiales para seguir con la golpiza. Se nos apila uno encima de otro para ahorrar espacio y poder introducir a más detenidos en el vehículo. Las condiciones son estrictas en lo que atañe a mantener las cabezas bajas y sin intentar siquiera levantar la vista. En esas condiciones continúan los golpes y es cuando soy testigo visual de una de las vejaciones a que es sometida una mujer que está sentada a un lado. Ella se encuentra con el torso desnudo mientras los oficiales la insultan y la golpean en los senos. Otra mujer que esta sobre mí, en la pila de cuerpos de la que somos parte, es brutalmente golpeada y su cabeza es azotada repetidas veces contra mi espalda. Los golpes que recibo son de puntapiés, manotazos, pisotones y golpes con el tolete. Después de esto se nos hace pararnos para ocupar el espacio que queda entre los asientos donde se nos obliga a hincarnos manteniendo la cabeza sobre el asiento para no poder ver nada. Comienza el viaje en el microbús que dura aproximadamente 2 o 3 horas. En este tiempo somos testigos de otra vejación en contra de una de las mujeres españolas quien grita que por favor la dejen en paz porque la están asfixiando. Después de los primeros minutos comienzan a entumecerse las piernas por lo que el movimiento se hace necesario. Pero a cada intento los policías propinan duros golpes de tolete. El tiempo que transcurre es excesivamente largo como para justificar el traslado al penal más cercano, la tortura comienza a ser psicológica: si acaso nos trasladarían a un lugar despoblado para ser asesinados y desaparecidos. 

Después de las dos o tres horas por fin llegamos al final del recorrido con las piernas totalmente entumecidas. Los oficiales piden capuchas y somos llevados con las cabezas abajo hacia los mostradores de lo que después descubrimos era el reclusorio “Santiaguito”. Serán aproximadamente las 11 o 12 de la mañana. Frente al mostrador se nos preguntan nuestros nombres, mientras solapadamente se nos golpea hasta que un oficial, al parecer del penal, ordena que no nos golpeen. Seguimos avanzando por pasillos y continúan preguntando nuestros nombres hasta que nos introducen uno por uno a un cuarto donde me quitan el cinturón. Momentos después estoy dentro del penal, en el comedor, donde se nos sienta en las mesas. No podemos hablar. Posteriormente se nos llama uno por uno para tomar nuestros datos personales. Después separan a los que somos extranjeros del resto de los detenidos. Es allí cuando encuentro a mi compatriota Valentina Palma Novoa. Hasta el momento nadie nos ha informado de qué se nos acusa. En el mismo comedor, pero separados en distintas mesas, nos hacen esperar. Se presenta el personal directivo del penal para constatar la presencia de los extranjeros. Resultamos ser cinco: dos españolas, una alemana y dos chilenos, incluyéndome. Pedimos se informe a los consulados respectivos de nuestra situación y ubicación actual. Desde el principio las autoridades se comportan esquivas en relación a nuestra situación penal. Posteriormente se nos lleva a las instalaciones médicas para constatar lesiones. Después de estas se nos lleva a tomar declaración de lo ocurrido y se nos proporciona un abogado de oficio el cual nos recomienda hacer la declaración y toman nota de esta última. Tras esto último se nos lleva de regreso al comedor, donde se nos proporciona comida. Ya es de noche y nos sentamos a esperar. Llega derechos humanos a levantar un acta de nuestros golpes y se registra por medio de video y fotos. Después personal de la penitenciaria toma registro de nuestras huellas digitales y toma fotos de frente y perfil de nuestros rostros. Decimos que no estamos dispuestos a que establezcan antecedentes penales hasta que no se informe cuales son nuestros cargos. Pero insisten en que es solo un registro. Derechos humanos los interpela, pero el esfuerzo es inútil y debemos acceder. 

Es hasta la 1 a.m., aproximadamente, del día viernes 5 de Mayo, cuando se nos dirige fuera del penal -donde ya se habían reunido civiles esperando la salida-, en dirección a las oficinas de migración. Nos introducen en una camioneta y comenzamos el recorrido: primero hacia las instalaciones del instituto nacional de la juventud donde nos espera una funcionaria de migración de la ciudad de Toluca. Partimos en dirección al distrito federal. En altas horas de la madrugada llegamos a las oficinas de migración. Aparentemente estas son las oficinas especializadas en casos de deportación. Nos registran y nos hacen pasar a la constatación médica donde nuevamente se toma nota de nuestras lesiones. Después de eso nos sentamos a esperar. Aún no se nos informa cual es la naturaleza de nuestra detención. Ya en la mañana a la luz del día me comunican con el consulado chileno en México, donde se me informa que lo que ellos pueden hacer es verificar que el proceso se lleve en las condiciones legales que se ameritan. Después de esto comienzan otra vez los trámites de declaración. Esta vez sin embrago las declaraciones son dirigidas en base a preguntas directas sobre nuestro conocimiento del EZLN y el sub-comandante Marcos. La insistencia estaba dirigida a asociarnos con los movimientos y dirigentes de San Salvador Atenco. A estas alturas afuera ya se habían congregado los amigos y compañeros de la escuela fuera del recinto. No podemos comunicarnos con ellos; se nos prohíben incluso las señas a través de la ventana. En el transcurso de la declaración se acerco una abogada de Sin Fronteras, quien preguntó a que se debía nuestra presencia en esas oficinas a lo que contestaron que lo único a lo que estaban abocados era a determinar si nuestra presencia en México era legal. La abogada, entonces, presentó una carta de migración en la que constaba la regularización de mi condición migratoria de estudiante. Una vez terminada la declaración, la abogada tuvo que retirarse y fue cuando me trasladan al consulado de Chile, sin decirme debido a qué. Soy escoltado en un vehiculo por cuatro policías. Una vez en el consulado jamás se me pregunta cómo estoy ni que es lo que necesito, sólo se me informa que se va a hacer entrega de un salvo conducto para que yo pueda salir del país. Regresamos entonces a las oficinas.

Allí comienza un interrogatorio sobre la base de preguntas tendenciosas sobre mi supuesto conocimiento de grupos armados. Sin embargo el interrogatorio se ve interrumpido por los oficiales de migración que ya nos quieren listos en la salida posterior de las oficinas. Las españolas ya se encuentran dentro de un vehiculo escoltadas por dos oficiales. A mi me introducen en otro vehiculo en espera de que traigan a mi compatriota. Otra vez la repetida pregunta que nadie quiere responder: ¿Adonde nos llevan ahora? Sin respuesta o excusas de ignorancia. Una vez dentro del vehiculo, yo y Valentina, mi compatriota, somos trasladados a lo que imaginamos es el aeropuerto. Los amigos y compañeros siguen pendientes nuestro traslado. El viaje es frenético. Nuestro vehículo intenta seguir el veloz paso del vehículo de las españolas. 

Una vez en el aeropuerto somos conducidos a unos cuartos, donde se nos mantiene retenidos y es donde se presenta policía de seguridad nacional quienes nos toman fotos y apuntan nuestros datos personales. Después nos conducen hacia las salas de espera de los vuelos. Son aproximadamente las 18:30 nuestro vuelo no sabemos a que hora sale. Esperamos y esperamos. A las 21:00 horas la alemana se retira a su vuelo. Nos suben al vuelo de Lan Chile del día viernes 5 de Mayo de 2006, a las 23:00 horas rumbo a nuestro país de origen, escoltados por dos funcionarias del instituto nacional de migración. Después de ocho horas de vuelo y en territorio chileno aun queda el último paso: policía internacional. Sólo debíamos relatar una última declaración para quedar por fin libres. Y lo hicimos, el día sábado 6 de Mayo en la mañana. 

Por lo anterior, estamos estudiando con nuestros abogados, orientar nuestras acciones tendientes a lograr: 

1)      El derecho a seguir estudiando en México por medio de todo tipo de gestiones con el gobierno chileno y mexicano;

2)      gestiones a nivel diplomático con la embajada de México en Chile;

3)      poner una querella criminal contra la policía por delito de lesiones; y

4)      entablar una demanda contra el estado mexicano por deportación ilegal.  

 Email: marioatomic@hotmail.com Teléfono celular Chile: 08 297 23 08