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Centros Chilenos en el Exterior

Grimaldi, el territorio del horror. A puro dolor

Grimaldi, el territorio del horror. A puro dolor

Ayer, Michelle Bachelet volvió, esta vez como Presidenta. Allí, hace 31 años, estuvo prisionera junto a su madre. Era una estudiante, como la mayoría de los que pasaron por ese infierno. Los que sobrevivieron recuerdan ese terrible verano del ’75.


www.lanacion.cl / Domingo

Por Betzie Jaramillo

Sólo ruinas encontraron los ex presos cuando abrieron las puertas de Villa Grimaldi. Fueron los primeros en entrar. Durante años habían intentado ver lo que había dentro encaramándose por las altas rejas. Era una obsesión para ellos porque allí, en la calle José Arrieta 840, conocieron el infierno que marcaría sus vidas. Casi cinco mil personas pasaron por ese lugar, a 226 nunca se las volvió a ver. La mayoría tenía entre 20 y 22 años y hoy, más de 30 años después, los sobrevivientes siguen teniendo marcas en sus cuerpos, sus almas y sus mentes, de los profundos arañazos de los tormentos.

“Recorrimos el lugar rearmando nuestros recuerdos poco a poco, cada uno con su visión parcial”, cuenta Carmen Rojas, una superviviente. No era fácil, ninguno podía dibujar el mapa completo de lo que fue el Cuartel Terranova de la DINA, porque vivían con los ojos vendados. “Pero los restos de azulejos nos indicaban que allí había estado el baño, unas baldosas rotas era las señales que quedaban de un pasillo”. Y pudieron reconstruir, con trozos de memoria, lo que los militares habían intentado borrar con bulldozers. También han tenido que hacer el recuento de quiénes pasaron por la villa, porque los militares jamás han querido entregar sus archivos. “Y existen, porque todos éramos fichados en cuanto ingresábamos”.

Hoy, la primavera estalla en todos sus rincones y el gigantesco ombú es de lo poco que se conserva del pasado. En ese árbol se sentaban los prisioneros las pocas veces que los sacaban de sus jaulas, y allí podían comprobar quién seguía con vida. Unas placas de cerámica en el suelo señalan la zona de los atropellos, donde los prisioneros eran embestidos con autos, la piscina donde los ahogaban, el lugar donde los electrocutaban. Han reconstruido las “casas Corvi”, cajones de poco más de un metro cuadrado donde hacinaban a cuatro y cinco personas durante días, y lo peor de todo, “la torre”, donde en los descansos de la estrecha escalera fabricaron unas cajas en las que vivían encogidos, porque en ese espacio no era posible estar de pie. Allí estuvo encerrada Ángela Jeria, la madre de Michelle Bachelet. Casi todos los desaparecidos en Villa Grimaldi fueron vistos por última vez en esa torre maldita.

En 2003, un grupo de supervivientes se reunió allí para un reportaje. Muchos no se veían desde hacía décadas. Rosa Elvira mostraba las fotos de su hija, que de alguna manera también es una superviviente, ya que estaba en el vientre de su madre mientras ésta era prisionera. Otras cinco mujeres también estaban embarazadas en la época, enero de 1975, en que la Presidenta y su madre fueron llevadas a ese recinto. Y la periodista Marcia Scantlebury, la médica Marisa Matamala, Fidelia Herrera, miembro del Comité Central del Partido Socialista, Teresa Izquierdo, hermana de María, la actriz, y Mira, la madre de Max Marambio. Ellas recuerdan los llantos de una guagua de un año, que luego fue encontrada en un hogar de menores tras la desaparición de sus padres, y jamás olvidarán a esa niña de tres años, detenida junto a su madre, que reproducía los gritos y los lamentos de los torturados cuando lloraba. Marcia, mientras guiaba al juez Garzón, le contó: “Escuchábamos que al otro lado del muro había niños jugando. Era tan raro escuchar sus risas en medio de esta locura”.

CASI UN NIÑO

Osvaldo Torres estuvo detenido en la misma época que Michelle Bachelet. Hoy es concejal de Peñalolén, la comuna a la que pertenece Villa Grimaldi. Recuerda cuando llegaron al centro de torturas José Carrasco Tapia, Rodrigo del Villar, hoy presidente de la Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi, y supo de Gabriel Salazar, Premio Nacional de Historia, entre tantos. “Y estaban con nosotros por lo menos dos chicos que no tenían más de 16 años”. A principios del ’75, ya sabían dónde estaban, a pesar de que era una cárcel clandestina. Su fama terrorífica era un secreto a voces. Monseñor Enrique Alvear se atrevió en esa época a golpear sus puertas pidiendo a gritos que soltaran a los presos. No hubo respuesta.

Uno de los muchachos que recuerda Torres en verdad tenía 17 años, Claudio Durán Pardo. Era casi un niño; de hecho, los primeros pelos de su barba le crecieron allí. “Cada minuto era el final de mi vida en Grimaldi”, escribe en su libro “Autobiografía de un ex jugador de ajedrez” (porque fabricó las figuras del juego con miga de pan mientras estuvo prisionero). Después de Grimaldi recorrió varios campos de concentración y terminó viviendo en California, donde se hizo músico. Ahora está en Chile y estrenó su obra “Arqueología de la memoria”, ayer, en el teatro de la villa, ante la Presidenta. “De este lugar recuerdo la vergüenza de la desnudez, el daño que nos hicieron. Ahora mi desafío como artista es cómo transfiero mi experiencia, sin aterrorizar, pero que se entienda”. ¿Y cómo reparar el daño? “Con justicia. Espero que sea ejercida”.

Sólo la paciencia infinita de algunos supervivientes consiguió que los mandamases de la DINA y algunos subalternos, de oficio torturadores, como Manuel Contreras, Miguel Krasnoff, Marcelo Morén Brito, Basclay Zapata y Osvaldo Romo, estén pagando con cárcel. Paciencia infinita para ir una y otra vez a declarar a los tribunales, y mucho valor para enfrentar los careos en mínimas salas donde casi se rozaban con sus verdugos. Nubia Becker es una de ellas y aún recuerda cómo la actuaria, con un descriterio notable, abandonó el lugar del careo y se quedó a solas con Krasnoff durante minutos que parecieron eternos. Antes, mientras esperaba a que la llamaran, se acercó un hombre: “Hola, Nubia, ¿no te acuerdas de mí? Yo nunca te he olvidado. Fui tu carcelero en la villa. Ahora soy un desertor y vivo fuera, en Europa. Sólo vengo porque soy testigo de cargo contra estos tipos”.

Pero el principal responsable de todo lo que allí ocurrió, Augusto Pinochet, había quedado inmune ante las mil y una acusaciones. Hasta ahora. El 4 de octubre, la Corte Suprema desaforó al general en retiro por 23 casos de torturas en Villa Grimaldi y 36 secuestros. La noticia dio la vuelta al mundo, porque Pinochet había sido requerido por la justicia por lavado de dinero y asesinatos, pero jamás por torturas. Esta semana, al juez Alejandro Solís se le notificó el “cúmplase la petición de desafuero” por parte de la Corte de Apelaciones de Santiago, y en cualquier momento puede ir a interrogarlo. Tras eso, el proceso, el juicio y su posible condena, la primera contra él, si llega a producirse. En esta causa están 25 ex prisioneros de Villa Grimaldi que tienen como abogado a Hiram Villagra, y desde el 2004 han tenido que hacer el penoso recorrido de recordar, afinar detalles, someterse a exámenes físicos y sicológicos para que el juez Solís pueda actuar. “El caso es muy contundente. Villa Grimaldi no podría haber existido sin la autorización de Pinochet”. Y una demanda civil pretende que el general (R) pague las indemnizaciones con su patrimonio, no como el caso de las víctimas de los informes Rettig y Valech, en que todos los chilenos han tenido que pagar por las culpas del terrorismo de Estado.

PARQUE POR LA PAZ

La historia del Parque por la Paz es también una historia de tenacidad. La villa, tras muchos intentos por borrarla de la memoria y de venderla, fue finalmente expropiada por el Estado, gracias al empecinamiento de mucha gente, como la fallecida diputada humanista Laura Rodríguez, Coral Pey, promotora de la Mesa de Derechos Humanos, el cura José Aldunate y la voluntad política del Gobierno de Aylwin. Hoy es Patrimonio y Monumento Histórico Nacional. No se cobra entrada y subsiste gracias a aportes privados, otros del Estado y la luz y el agua la paga el Municipio de Peñalolén. Hay muchos proyectos, como el teatro que ayer se inauguró, y el museo, que ya tiene los rieles con que lanzaron los cuerpos de prisioneros al mar en las costas de Quintero.

Ayer, por primera vez un Mandatario, en este caso la Presidenta Michelle Bachelet, volvió al lugar donde estuvo prisionera. ¿Cuántas cosas se le removieron al ver una vez más ese sitio? Ahora es tan distinto, es el Parque por la Paz, un hermoso lugar donde resulta difícil imaginar todas las barbaridades que allí se cometieron. Son los propios supervivientes los que guían a los visitantes y les cuentan lo que vivieron. Llega mucha gente, familiares que vuelven siempre a recordar a sus ausentes, expertos internacionales a buscar información, estudiantes que preparan tesis sobre la memoria histórica, invitados ilustres que en sus visitas a Chile piden ver lo que fue aquello. Y por muchas veces que se haya estado allí, cuando quedan solos mirando los jardines, la silueta de la torre, los pájaros y los niños corriendo por entre las flores, no siempre es posible evitar un dolor profundo en el corazón y ganas de romper a llorar a mares.

De todos los testimonios del horror, el que más golpea es la pequeña exposición con recuerdos de los muertos. Son unas cajitas con objetos simples, como el cuello de lana que usaba un joven muerto y que la familia recuperó y que se turnaban para usar en los días de frío, y de esa manera sentirlo un poco cerca. Madres, hermanos, a veces hijos, que saben que sus muertes fueron horribles y que no hubo piedad. Ni el calor del verano de 1975 ni la tibia primavera de 2006 pueden aplacar este tremendo escalofrío. LND

Suiza liberó fondos bloqueados a Pinochet

Por: Juan Gasparini

La fiscalía federal suiza restituyó alrededor de 3 millones de dólares a Oscar Aitken Lavanchy, uno de los presuntos testaferros de Pinochet en el extranjero, según una fuente oficial en este país que pidió el anonimato. Esos fondos estaban depositados en una cuenta abierta por la sociedad instrumental Cornwall Overseas Corporation, mencionada en la comisión rogatoria proveída a las autoridades helvéticas por juez Carlos Cerda y refrendada por la Corte Suprema de Chile el 20 de septiembre de 2005.

En enero de 2006 la Oficina Federal de Policía en Berna acuso recibo del exhorto chileno, y le encargó al Ministerio Público la investigación preliminar, quien decidió el bloqueo cautelar del dinero que acaba de ser devuelto a Aitken Lavanchy. La portavoz de la fiscalía, Jannette Palmer, no quiso responder a la requisitoria periodística y señaló que corresponde a las autoridades chilenas brindar información al respecto. Pero es sabido que dos funcionarios suizos, Karen Eisenring y Christophe Winckler manejan el expediente, los cuales habrían mantenido contactos con el Consejo de Defensa del Estado en Chile. Estas noticias suceden en plena crisis del Ministerio Público en Suiza, cuyo Procurador General, Valentin Roschacher, dimitió recientemente tachado de ineficaz.

Hace tres días el vocero de la Oficina Federal de Justicia en Berna, Folco Galli, manifestó que la cooperación judicial con Chile por el caso Pinochet estaba paralizada. Aludió en esa oportunidad que la petición procedente de Santiago evocaba supuestas contravenciones fiscales que habría cometido el clan Pinochet, cargas que Suiza desestima por no considerarlas delitos, sino faltas administrativas redimibles por multa. Galli dijo también que el 14 de julio pasado el gobierno chileno había sido notificado de todo esto por escrito.

Consultando el libro académico que guía a los estudiantes de derechos en Suiza, escrito por el profesor Robert Zimmermann, es posible desglosar que si Chile deseara relanzar la petición tendría que cambiar la carátula de la causa y hacerle conocer a Suiza que, al margen de la evasión fiscal, persigue a Pinochet por delitos asimilables en el derecho helvético a la corrupción, castigado aquí por el artículo 322 del Código Penal. De ese modo Chile respetaría la obligación de la doble incriminación, es decir que la conducta reprochada a Pinochet en Chile sea sancionada legalmente en Suiza.

Además de enseñar derecho en las universidades suizas, Robert Zimmermann es consejero científico del Tribunal Federal de la Confederación Helvética, máxima autoridad local. En sus cursos explica que la jurisprudencia de esa jurisdicción establece que no es necesario que las normas sean idénticas en los dos países, porque en tal eventualidad podría negarse la cooperación por un delito desconocido en el derecho nacional de este país. Zimmermann valora “sin importancia que el derecho extranjero reprima varias infracciones distintas por hechos que, según el derecho suizo, no forman nada más que una”, lo que equivaldría al fenómeno de la corrupción en estas circunstancias. Sobre el particular Zimmermann estima que en el examen de la doble incriminación la autoridad que ejecuta, vale decir la suiza en la presente cuestión, debe limitase a constatar los hechos como si estos hubieran acaecido en Suiza y a verificar que esos actos son reprimibles en Suiza, como lo es la corrupción. (1)

El requerimiento original de Chile a Suiza estuvo motivado por un informe de la Comisión Antilavado del Senado de los Estados Unidos, que reveló la existencia de varias cuentas que conducían a Pinochet, entre ellas varias administradas por Aitken Lavanchy. Los haberes totalizaban 12 millones de dólares, cuyo origen fue parcialmente atribuido al narcotráfico, según confesiones en julio pasado de Manuel Contreras, ex jefe de la policía secreta de la dictadura chilena actualmente preso. Las alegaciones de Contreras incriminaron también al sirio Monzer Al Kassar, el cual disponía de cuentas en Suiza, quien reside en Marbella, España, desde que la justicia de Madrid lo absolviera hace una década por presuntos crímenes de blanqueo de activos y terrorismo. En sus acusaciones Contreras involucró paralelamente al chileno Edgardo Bathich, primo de Al Kassar e inserto en el núcleo áulico de Pinochet. Cabe recordar que hacia el comienzo de los años 90 Al Kassar intentó naturalizarse argentino en la provincia fronteriza de Mendoza, gracias a la ayuda del entonces presidente Carlos Menem, con el objeto de hacer negocios en los dos países vecinos, pero el proyecto se desplomó arrastrado por escándalos que los tribunales porteños aún no ha terminado de elucidar. Un sobreseimiento de Al Kassar por falsificación de documentos fue revocado en septiembre 2005, desconociéndose si el juicio por escrito ordenado por la Cámara Federal de Buenos Aires mereció finalmente sentencia.

Nota:
1) Robert Zimmermann, La cooperation judiciaire internationale en matiére pénale, Staempfli Editions SA Berne, 1999.


* Juan Gasparini es periodista acreditado ante la ONU en Ginebra.

La evidencia china que aplasta a Colón

La evidencia china que aplasta a Colón

AMÉRICA FUE DESCUBIERTA DESDE NANKING CASI UN SIGLO ANTES

La flota del gran almirante Zheng He se anticipó al menos 70 años a las carabelas hispanas que llegaron a las Antillas en 1492. Se trataba de una escuadra de cientos de enormes barcos, con una tripulación de 30 mil hombres. La teoría, basada en un libro de Gavin Menzies, da para películas y series de TV.

www.lanacion.cl / Domingo

Por Camilo Taufic

El libro del ex comandante de submarinos nucleares británico Gavin Menzies, “1421: el año en que los chinos descubrieron el mundo”, está superando todos los récords de venta en 23 idiomas, y ya se preparan en Europa, EEUU y Asia dos series distintas de TV y una película de la Warner que respaldan su teoría.

La documentación reunida por Menzies durante 15 años en museos, archivos, puertos y costas de los siete mares, hunde cada vez más esa vieja historia de que un tal Cristóforo Colombo fue el primer explorador extracontinental en llegar a nuestras tierras... Aparte de los “desmentidos” de navegantes fenicios, romanos, vikingos, polinesios, australianos y japoneses, que habrían alcanzado la misma meta desde épocas remotas.

La evidencia china es abrumadora: mapamundis de hace seis siglos, diarios de viajes, informes al emperador, instrumentos y técnicas de navegación y astronomía válidos hasta hoy; inmigrantes y objetos varios repartidos por el mundo. La posesión de navíos transoceánicos hasta cinco veces más largos y anchos que los españoles o portugueses, en un número tal que “cubrían el mar y semejaban una ciudad flotante”.

La tripulación de la Armada china avanzando en alta mar “superaba en conjunto a la población de cualquier ciudad europea, menos una, a comienzos del siglo XV”, según Menzies. China era entonces la potencia más poblada, avanzada y poderosa del globo.

PUNTEROS ABSOLUTOS

En enero de 2006, los argumentos del investigador inglés tuvieron un nuevo impulso al descubrirse en Shanghai un bicentenario mapa chino, copia de un original de 1418. Figuran en él los dos hemisferios –prueba de que sus autores conocían la redondez de la Tierra– y el contorno de las Américas, Australia, la Antártica, África, India, Europa y el Ártico, cuyas costas serían circunnavegadas por los europeos sólo siglos más tarde.

Para Menzies, la colosal flota china que zarpó de Nanking el 5 de marzo de 1421, al mando del gran almirante Zheng He (también llamado Cheng Ho), un eunuco que medía casi dos metros, de religión musulmana, se adelantó no sólo a Colón, sino también a Hernando de Magallanes, Vasco da Gama, al almirante Cook y al corsario sir Francis Drake en sus exploraciones.

Aunque no está determinada con exactitud la fecha precisa (pudo ser después del 12 de octubre, pero 70 años antes), todo ocurrió durante el reinado del Emperador Yongle (1403-1424), segundo de la dinastía Ming y quizás el estadista chino más notable con anterioridad al Presidente Mao Tse-tung.

Los inmensos juncos chinos lanzados a conquistar los océanos por el Emperador Yongle, y a cargo de Zheng He, su principal consejero, dieron la vuelta completa al mundo 100 años antes que la expedición magallánica, que concluyó su periplo a las órdenes de Juan Sebastián Elcano. Llegaron a la punta sur africana –llamada después cabo de Buena Esperanza–, 66 años antes que los portugueses; descubrieron América 71 años antes que Colón; estuvieron en Australia y Nueva Zelanda tres siglos y medio antes que Cook, y bordearon los dos polos, por lo menos, con cuatro siglos de anticipación a los europeos.

LAS TRES FLOTAS

Menzies sostiene que en 1421, más de un centenar de barcos chinos alcanzaron las islas de Cabo Verde, entre África y Sudamérica, y de allí se dividieron en tres expediciones mayores que luego se volvieron a reencontrar en China, tras recorrer miles y miles de millas náuticas y descubrir nuevas tierras hacia los cuatro puntos cardinales.

La flota expedicionaria I, del almirante Zhou Wen, llegó a las Antillas, y de allí bordeó toda la costa atlántica norteamericana siguiendo hasta el océano Ártico, para retornar a aguas chinas por el norte de Groenlandia, de Islandia y de Asia. Se desplazó entre los icebergs del legendario “Paso del Norte”, que buscaron infructuosamente europeos y norteamericanos durante gran parte del siglo XIX.

El almirante Zhou Man, entretanto, al mando de la expedición II, bordeó Sudamérica desde las Guayanas hasta las islas Malvinas, pasando por Brasil y el río de la Plata. En el extremo sur, Zhou Man dio la vuelta por el estrecho que Magallanes, “descubriría” un siglo después, para remontar enseguida por la corriente de Humboldt, a lo largo de Chile y la costa pacífica sudamericana.

Avanzó al norte de Perú, donde hasta hoy son hallados objetos arqueológicos de manufactura o inspiración china, y de allí siguió al sur-oeste a Nueva Zelanda y la costa oriental de Australia, para luego retornar a América. La recorrería esta vez desde California –a la que imaginó como una isla– hasta el Ecuador. Desde allí emprendió el regreso a China, a través del archipiélago filipino.

La anterior es una de las referencias más discutidas en el libro de Menzies, que no tiene aceptación unánime en el mundo académico. Lo más rechazado es que la escuadra china haya tenido que dar tantas vueltas, incluso al mundo, para arribar al Pacífico americano, que le quedaba al frente, por el mismo mar. Pero, ¿lo sabía alguien con seguridad en aquellos tiempos?

Finalmente, la expedición III, a cargo de Hong Bao, otro almirante eunuco, como los anteriores y todos los más altos oficiales de la Marina Imperial china de esos años, protegidos del Emperador Yongle, hizo el trayecto de las islas de Cabo Verde hasta la Antártica, descendiendo en vertical, para luego bordear las costas más australes del mundo, cubiertas de nieve, de regreso hacia el Este.

Así, Hong Bao llegó a las islas Kerguelen, al sur de la India, donde hoy funciona una base atómica francesa cercana al círculo polar. Desde allí enfiló sus naves hacia el Norte, rumbo a China, con escala en la costa occidental de Australia, antes de completar la hazaña colectiva que ahora asombra al mundo, tardíamente enterado de esta proeza sin parangón en los anales de los grandes descubrimientos y navegaciones de la humanidad. [Ver en Internet mapa interactivo de lo descrito por Menzies, en:www.1421.tv/pages/maps/voyages.htm]

UN MITO FLOTANTE

Zheng He estuvo al mando de todas las flotas chinas durante casi tres décadas, desde 1405 hasta 1433. Él mismo dirigió la construcción de los enormes barcos que las integraban, en astilleros que hizo erigir en Nanking hace seis siglos. Aún hoy se encuentran en plena producción.

Calificado de “explorador, conquistador, diplomático y promotor del comercio global” por la revista norteamericana “Time”, el eunuco Zheng He fue proclamado por la misma publicación como el número 14 entre las 100 personalidades que más han influido en la historia de la humanidad, por sus viajes, descubrimientos y mapas que agentes secretos llevaron a Italia, primeramente, para luego ser vendidos a los reyes de Portugal, España e Inglaterra. Décadas después, es cierto, pero que habrían permitido enviar a los navegantes europeos siguiendo rutas ya comprobadas.

Las primeras noticias sobre las performances náuticas del almirante musulmán chino hicieron que se desencadenara en Occidente la fiebre por estudiar la verdadera historia del poder naval que sustentó sus hazañas. Éste nunca volvería a alcanzar la fuerza y el esplendor masivo, con sus velas rojas cubriendo el mar, que alcanzó bajo las órdenes de Zheng He, y sólo hasta el momento de su muerte, en 1433, una sorpresiva decadencia ahogó a continuación a las flotas chinas.

La chispa que desencadenó la curiosidad de historiadores, científicos y estrategas, fue el libro de una norteamericana, Louise Levathes, “When China ruled the seas” (“Cuando China gobernaba los mares”), publicado en 1994. La autora se considera “copiada” por el submarinista Menzies, en cuanto a los detalles técnicos e históricos de las exploraciones chinas, y sostiene que el autor británico no aporta pruebas que respalden sus afirmaciones, desde que apareció la primera edición del best-seller, en noviembre de 2002.

NUNCA EN AMÉRICA

En su arremetida contra Gavin Menzies, la escritora Levathes, ex redactora estrella del “National Geographic Magazine”, afirma que jamás Zheng He, o barcos de su escuadra, estuvieron ni siquiera fondeados frente a las costas del Nuevo Mundo, aunque detalla prolijamente en sus propios informes las siete expediciones que realizó en dirección a la India y el África, hasta la altura del canal de Mozambique, pasando por Vietnam, Java, Sumatra, Singapur y Ceilán (Sri Lanka), efectivamente mucho antes que cualquier atrevido occidental.

El gran almirante murió en alta mar, durante su séptima expedición, a la cuadra del puerto indio de Calicut (no confundir con Calcuta, a más de dos mil millas de distancia y en otro océano). Dada la precariedad sanitaria de la época, el cuerpo de Zheng He fue arrojado a las aguas por sobre la borda, creando un conflicto moral del cual el difunto no llegó a enterarse.

La tradición milenaria china exige que al fallecer un eunuco debe enterrársele junto a sus genitales (cortados en el caso del almirante a los 11 años), que para eso conserva cada cual en vasijas de barro cocido selladas, tal como pudo verse en una escena memorable de la película “El último emperador”, de Bertolucci.

Menzies insiste en que si bien es probable que el gran almirante chino no estuviera “personalmente” en América, bajo sus órdenes directas se navegaron y cartografiaron las costas de todos los continentes. De comprobarse esto, América no habría sido conquistada primero por un cristiano, sino por un musulmán.

El actual Gobierno chino ha construido la leyenda de que su máximo héroe naval murió en tierra firme, y no a bordo de su nave capitana, en el mismo puerto de Calicut. Incluso se ha levantado un mausoleo en su honor a los pies de una colina, en las cercanías de Nanking, no hace más de 20 años, para que Zheng He, teóricamente, “descanse en paz”. Pero la tumba está vacía, igual que la de Cristóbal Colón en la catedral de Sevilla. Tras la sepultura del gran almirante oriental se ha inscrito en caracteres árabes la frase sacramental de todo creyente: ¡Dios es Grande! Es decir,

¡Allah-u-Akbar! Pero su propia historia es difícil de creer, y aún más de ser comprobada.

¡LEVEN ANCLAS!

Contra lo que se cree habitualmente, China ha tenido desde siempre una vieja tradición marinera. Los barcos chinos habían navegado durante siglos a la India, ya desde principios de la dinastía Han, 200 años antes de Cristo, y sus marineros conocían y empleaban la brújula, denominada en aquellas latitudes “la cuchara que marca el sur”.

Pero fue durante la dinastía Song (960-1279) que se logró un gran desarrollo económico y cultural en el Celeste Imperio que benefició a la marina. Los chinos inventaron entonces el papel, la imprenta (anticipándose a Gutenberg), el reloj, el compás, el timón, el acero, la pólvora, bancos y billetes, la astronomía. Hicieron canales y desviaron ríos, dando alas a un gran desarrollo económico, científico, marítimo y militar, que se manifestaría posteriormente en tiempos de Zheng He y su flota de las maravillas.

Los constructores navales chinos también desarrollaron las velas de proa y popa, el “timón fenestrado” (una plancha de madera o metal bajo el agua con hoyitos, que alivianaba considerablemente los movimientos hacia babor o estribor). Este invento chino se empezó a aplicar en Europa recién en 1901.

LAS GRANDES EXPEDICIONES

La flota china de Zheng He tenía, en su mejor momento, 317 barcos enormes, transoceánicos, comparables a los cruceros de turismo que recorren en estos tiempos el Caribe, y muy superiores a los galeones españoles de fines del siglo XVIII. Tenían los orientales triple casco de madera de teca, y hasta 10 pisos desde bodega a cubierta; 130 metros de largo y 60 de ancho. Eran veleros con nueve palos (el buque-escuela “Esmeralda”, en comparación, construido en España en 1956, tiene cuatro palos, 115 metros de eslora [largo] y siete pisos desde la quilla al puente superior).

El tamaño de los veleros chinos transoceánicos era cinco veces mayor que las carabelas españolas de Colón que llegaron a Guanahani, o las portuguesas que alcanzaron el Cabo de Buena Esperanza, al mando de Vasco da Gama. Se necesitó tanta madera para las construcciones navales chinas del siglo XV, que hasta se produjo una guerra con Vietnam cuando el “hermano mayor” chino procedió a talar los bosques de grandes árboles milenarios del país más pequeño.

Con esos y otros recursos, la flota china de los descubridores tenía una diferencia aplastante con sus competidores en cuanto al número de marineros: entre 27.550 y 30 mil tripulantes, incluyendo astrólogos y astrónomos, médicos, contadores, comerciantes, escribas, policía naval, personal de los barcos mensajeros interflota, de los barcos de carga y de guerra que acompañaban a los dedicados exclusivamente a la exploración.

Frente a ellos aparecen mínimas las dotaciones de Hernando de Magallanes, cinco barcos y 270 marineros; Colón, el mejor situado, entre 104 y 1.200 hombres, distribuidos entre 3 y 17 embarcaciones, dependiendo del viaje; Francis Drake, con una flotilla que osciló entre 2 y 30 buques piratas, y una tripulación máxima de 166.

“SUPERMERCADOS” Y TORMENTAS

Como alimentar a una población “flotante” tan enorme era un problema de abastecimiento mayor, la escuadra china mantenía durante los viajes verdaderas granjas sobre las olas, en que se criaban animales y plantas durante la travesía, especialmente cultivos de soja, que además servían para desalinizar el agua de mar, y centenares de patos, pollos y cerdos.

Sin embargo, fue una catástrofe humana la que se abatió sobre la gran Armada china de hace 600 años. Una monarquía reaccionaria había sucedido al gran Emperador Yongle. Las ideas conservadoras del confucianismo, que detesta el caos y los cambios, proclama la inmutabilidad de los conocimientos tradicionales, y otros dogmas semejantes habían penetrado en la elite china, llamando a “no alterar el orden del universo” ni “el curso natural de las cosas”.

Se urdió una general conspiración contra la casta de los eunucos, que tenían influencia directa sobre las decisiones de los emperadores, y hubo una rebelión provinciana contra los inmensos gastos e impuestos que significaba el mantenimiento de una flota tan considerable como la que comandó Zheng He.

La burocracia reaccionó contra la clase de los mercaderes, celosos de los poderes de la marina y de los eunucos, que fueron igualmente relegados de los puestos de decisión imperial. China suspendió la construcción de sus gigantescas naves y toda exploración y expedición.

Para fines del 1400, cuando entra Colón a escena, los chinos tenían prohibido construir naves con más de dos palos. La edad epopéyica de su armada había terminado. Los transoceánicos juncos fueron desguazados para usar su madera en construir o barcos más chicos o mesas y sillas. El aislacionismo triunfó tras la muerte del almirante musulmán, que llevó a la gloria a la Armada china. LND

Votación en la ONU: Socialistas llaman a DC a usar sensatez concertacionista

Votación en la ONU: Socialistas llaman a DC a usar sensatez concertacionista

Diputado Díaz calificó como un “desatino” cuestionamientos de la falange a Foxley

Una cerrada defensa realizaron los diputados socialistas Marcelo Díaz e Isabel Allende al ministro de Relaciones Exteriores, Alejandro Foxley. Los parlamentarios coincidieron con la postura expresada por la Presidenta Bachelet de que no se juega con la política exterior del país.


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Por Giselle Concha

En medio de los cuestionamientos que ha hecho la propia Democracia Cristiana en torno a la definición del voto ante el Consejo de Seguridad de la ONU, que en pocos días dará a conocer la Presidenta Michelle Bachelet, y al papel del canciller Alejandro Foxley –a quien acusan de quedar en una incómoda posición si Chile se inclina por Venezuela- ayer el jefe de la diplomacia recibió el respaldo de diputados socialistas,

Hasta la cancillería llegaron los diputados (PS) Isabel Allende y Marcelo Díaz -ambos integrantes de la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara- para respaldar tanto la gestión en materia de política exterior de la Presidenta Michelle Bachelet, así como el “impecable” desempeño del ministro de Relaciones Exteriores, Alejandro Foxley.

A sólo días de que la Mandataria diga cuál será el candidato de Chile para ocupar la vacante latinoamericana en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU), entre Venezuela y Guatemala, en reemplazo de Argentina, ambos legisladores coincidieron en calificar como “excelente” la gestión de Foxley.

“Hemos venido a expresarle nuestro respaldo y apoyo ante lo que creemos ha sido una muy excelente gestión del canciller a cargo de la política exterior de Chile (…) En los últimos días, a propósito del debate del voto en el Consejo de Seguridad, se ha perdido el foco sobre lo que ha sido una brillante gestión del canciller y, por cierto, de la Presidenta de la República como responsable de la política exterior”, afirmó Díaz.

El diputado agregó que “hemos querido expresarle ese respaldo especialmente cuando algunos han hablado de con descriterio y desatino sobre eventuales renuncias y salidas. Nos parece que eso es poner el acento en una cuestión que es secundaria, la decisión del Consejo de Seguridad no es lo principal de la política exterior sino lo que estamos haciendo con nuestros países vecinos y en eso, el desempeño del ministro Foxley, a nuestro juicio, merece un siete”.

El parlamentario, aludió así a las críticas provenientes del propio falangismo, tienda que ha sostenido que si la Mandataria se inclina por Venezuela, el ministro Foxley quedará en una “incómoda” posición, por lo que no le quedará otra alternativa que presentar su renuncia.

En ese escenario, el diputado por la Cuarta Región exhortó a la Democracia Cristiana a respaldar las decisiones de la Mandataria. “Quiero pedir a la Democracia Cristiana, que es lo que corresponde en una lógica de sensatez concertacionistas, que nos pongamos detrás de la Presidenta. No importa cuál sea la decisión. Ella es la jefa de Estado, esta es una decisión compleja, no es una decisión fundamental en política exterior”, aseguró.

Díaz aseguró además que, tal como expresara la Jefa de Estado hace algunos días, “con la política exterior no se juega. Pero tampoco se juega con la estabilidad del ministro. En consecuencia, lo que corresponde es que todos nos pongamos detrás de la Presidenta y eso es lo que corresponde a una coalición que ha gobernado tan exitosamente Chile”.

Consultado sobre la posibilidad de que las declaraciones que han emanado desde la tienda de la flecha roja correspondan a un chantaje para lograr un voto contrario al país petrolero –y así lograr la preferencia a Guatemala o bien, la abstención- Díaz descartó dicha posibilidad señalando que “no sé si es un chantaje, pero claramente ha sido un desatino. Creo que eso no corresponde y le hace un flaco favor a un canciller que por lo demás milita en las filas de la Democracia Cristiana”.

A su turno, la diputada Allende afirmó sentirse “dolida” por la polémica interna suscitada como consecuencia de la postura del Gobierno. “Nos ha dolido que en medio de toda esta polémica, bastante más artificial de lo que debió haber sido, en definitiva, se esté cuestionando la acción del canciller que a nuestro juicio ha sido muy positiva para llevar adelante todos estos desafíos en la región”, aseguró.

De acuerdo a la parlamentaria, la dilación del anuncio “me parece efectivamente que ha sido excesivo, ha estado un tanto demás y era perfectamente posible decir ésta es mi opinión o esta otra es mi opinión y punto”. “Esperaremos el lunes la decisión que se tome”, agregó la parlamentaria socialista.


Polémica por embajador

Siguiendo los pasos del ex embajador de Venezuela en nuestro país, Víctor Delgado, el embajador de Guatemala en Chile, Antonio Castellanos, sostuvo que a las autoridades chilenas se les escapó de las manos el tema del voto para el cupo no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU.

En entrevista con el portal Terra.cl, el diplomático aseguró que la polémica interna responde, principalmente, a que Chile es un país dividido políticamente.

En ese contexto, la diputada Isabel Allende optó por bajarle el perfil a las declaraciones del representante guatemalteco, asegurando que “no son precisamente, a lo mejor, las palabras más propias para un diplomático que representa a otro país, pero en definitiva todo lo que se tenía que decir se dijo”.

“Esperaremos el lunes la posición que se tome. La bancada socialista se lo expresó a la Presidenta en Cerro Castillo, fue unánime que vamos a estar detrás de lo que ella decida”, agregó Allende.

Colo Colo ya tiene fechas para sus duelos ante Gimnasia

Colo Colo ya tiene fechas para sus duelos ante Gimnasia

Sudamericana

El 19 de octubre y el 26 del mismo mes quedaron fijados los partidos de la llave entre el equipo albo y el “Lobo” platense, que definirán el paso a la semifinal de la Copa Sudamericana.

www.lanacion.cl / Agencias

Colo Colo finalmente recibirá el próximo jueves 19 de octubre a las 21:15 horas a Gimnasia y Esgrima de La Plata en el Estadio Monumental, por los cuartos de final de la Copa Sudamericana.

El compromiso de vuelta fue programado por la Conmebol, órgano rector del fútbol sudamericano, para el 26 del mismo mes a las 20:15 horas en el Estadio Único de La Plata.

Los albos tendrán un complicado calendario la segunda mitad de este mes, puesto que en el Torneo de Clausura el 21 o el 22 deberán desplazarse a Calama para enfrentar a Cobreloa y en la jornada siguiente (28 y 29) será el superclásico ante Universidad de Chile.

Quien avance en la llave entre los albos y el `Lobo´ se encontrará con el triunfador de San Lorenzo y Toluca, que inician el duelo el miércoles 25 en Argentina. La revancha será el 1º de noviembre en tierras aztecas.

Programa de cuartos de final:

Mie 18-oct-2006 21.15 hrs Lanús vs. Pachuca

Jue 19-oct-2006 17.00 hrs Nacional vs. Atl. Paranaense

Jue 19-oct-2006 21.15 hrs Colo Colo vs. Gim. y Esg. La Plata

Mie 25-oct-2006 19.30 hrs San Lorenzo vs. Toluca

Encuentros de revancha

Mie 25-oct-2006 22.00 hrs Paranaense vs. Nacional

Jue 26-oct-2006 21.15 hrs Gim. y Esg La Plata vs. Colo Colo

Mar 31-oct-2006 19.15 hrs Pachuca vs. Lanús

Mie 1-nov-2006 19.15 hrs Toluca vs. San Lorenzo

Fechas de disputa para las próximas fases:

(días miércoles de cada semana)

Semifinales: 8, 15 y 22 de noviembre

Finales: 29 de noviembre y 6 de diciembre

*Horarios locales.

Bachelet se compromete a derogar Amnistía ante fallo de CIDH

Diario Electronico El Mostrador.

14 de Octubre del 2006

"En consecuencia es mi deber como Presidenta velar porque el Estado de Chile ajuste su proceder a los dictados de la Corte Interamericana de Derechos Humanos", dijo la mandataria en simbólico acto en Villa Grimaldi.

La Presidenta de la República, Michelle Bachelet, se comprometió a derogar la ley de amnistía ante el fallo que emitió la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que condena por primera vez al Estado de Chile por la aplicación de dicho cuerpo legal en el proceso por el homicidio del profesor Luis Almonacid Arellano ocurrido en 1973.

Durante un acto artístico-cultural en Villa Grimaldi, donde estuvo detenida por espacio de varios días durante la dictadura, Bachelet dijo: "No quiero terminar sin antes referirme a un hecho de extraordinaria importancia: en el día de ayer el Gobierno recibió el fallo que el día 26 de septiembre la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha dictado una sentencia de tremenda trascendencia a la causa de los derechos humanos".

"Al pronunciarse sobre el asesinato de Luis Almonacid la Corte resuelve que la Ley de Amnistía de 1978 es inaplicable en Chile y que carece de efctos jurídicos por cuanto es incompatible con la Convención Interamericana de Derechos Humanos", agregó.

"Independientemente de las posiciones que puede haber al respecto y del respeto a los distintos poderes del Estado, Chile ha consagrado como un principio fundamental de su ordenamiento jurídico el respeto al derecho internacional", sostuvo.

Y agregó: "En consecuencia es mi deber como Presidenta velar porque el Estado de Chile ajuste su proceder a los dictados de la Corte Interamericana de Derechos Humanos".

En Chile, el castigo al fracaso es brutal, casi cadena perpetua

En Chile, el castigo al fracaso es brutal, casi cadena perpetua

Óscar Guillermo Garretón, presidente de la Fundación Chile en sus 30 años
“En Chile, el castigo al fracaso es brutal, casi cadena perpetua”

El ex hombre fuerte de grandes empresas como CTC, Iansa y Metro, estima que Chile es un país innovador, al contrario de lo que puedan decir organismos como el World Economic Forum. Sin embargo, opina que falta mucho por hacer como apostar por los emprendedores. En este caso, llama a la banca a dar “una segunda oportunidad”.

Por Chritian Palma

www.lanacion.cl

Foto: Una serie de charlas y seminarios ofrecerá Óscar Guillermo Garretón, en este mes donde la Fundación Chile cumple 30 años.

Más allá de ser considerado un empresario de elite y de su militancia política en las filas del Partido Socialista, Óscar Guillermo Garretón, presidente de la Fundación Chile, no esconde su satisfacción por estar a la cabeza de una entidad que está a la vanguardia de la innovación en el país y cuya misión es desarrollar el capital humano en los clusters considerados clave en la economía. Un tema no muy difundido, tomando en cuenta nuestra cultura reacia a correr riesgos.

Este mes, la institución de derecho privado cumple 30 años. La ocasión es propicia para que Garretón difunda su labor, donde crear empresas “con el fin de introducir y difundir una nueva tecnología es uno de nuestros mayores aportes”, pero también es el escenario adecuado para realizar diversos llamados de alerta, Gobierno incluido. Para el ex presidente de Iansa y CTC, las innovaciones duras, en educación y tecnología, son aspectos que no se deben descuidar.

-¿Cuál es el gran aporte de la fundación Chile?

-Estamos pensando en construir experiencias innovadoras de alto impacto para el país. Transferir, adaptar o crear nuevas tecnologías en dos líneas gruesas: tecnología, biotecnología y nuevos productos, y educación y capital humano.

Las áreas en las que trabajamos son: agroalimentación, recursos marinos, agroagricultura, forestal, medio ambiente, energía, educación y capital humano. De aquí salen empresas que la fundación crea con socios privados y que ya firmes, se venden, ayudando en el financiamiento.

-Tema no menor.

-Así es, la fundación se financia por varias fuentes. Una es el aporte de los socios que son 50% el Estado y 50% empresas privadas, otorgando un patrimonio de unos 20 millones de dólares. Además, hay un convenio de desempeño con el Estado que equivale al 10% de las necesidades de la fundación y el resto son fondos concursables de proyectos que se presentan a la Conicyt, Corfo, algunos ministerios y al sector privado.

-¿La innovación y el emprendimiento son temas aún pendientes en Chile?

-Yo creo que Chile es innovador. No es cierto lo que dice el World Economic Forum, que nos califica mal en este campo, lo que pasa es que no toman en cuenta los grandes motores de la innovación durante los últimos 20 años, que son justamente las cosas donde calificamos bien. O sea, los consensos en una economía abierta manejada rigurosamente y que estimuló a mucha gente a emprender y a invertir. La institucionalidad democrática también, porque no basta con tener una economía de mercado para que unos lo consideren interlocutor en el mundo.

Esas instituciones democráticas son las que permitieron abrir muchas puertas clausuradas para Chile y que motivaron a las empresas a emprender. Pero todo eso no es suficiente, dieron altas tasas de crecimiento en los noventa, pero hoy día deben ser complementadas con innovaciones más duras.

-¿Qué tipo de innovaciones más duras?

Educación y la tecnología. En el primer caso, efectivamente es un tema pendiente, pero afortunadamente está puesto en la agenda. En la educación, todos los datos han mejorado, pero es insuficiente. La percepción de la población es que está peor que antes, hay que ayudarla con un concepto que manejamos en la fundación: la educación es de toda la vida.

Las competencias laborales pueden aportar más rápido porque los programas que llevamos a cabo demuestran que los efectos laborales y emocionales son impresionantes. Un ejemplo, por nuestros programas han pasado 17 mil trabajadores que se definieron como estándares en ciertos trabajos críticos. Se les entrega un diploma que los valida absolutamente, donde tenemos un tipo con mayor empleabilidad y con un certificado que le otorga dignidad.

Por otro lado, se debe mejorar la cultura de innovar que incluye cuestiones más tecnológicas. En el fondo, es el proceso por el cual pasas de una sociedad conservadora a una sociedad innovadora, que valora lo que puede lograr, manteniendo respeto por lo que tiene. Sin embargo, hay leyes antiinnovación en Chile, como la de quiebras que van en contra del emprendimiento.

-¿Cómo es eso?

-Los innovadores siempre corren más riesgos de fracasar, pero en Chile, el castigo al fracaso es brutal, casi cadena perpetua. No te prestan plata los bancos, los amigos te miran feo, al final es casi un estigma y la verdad es que yo no conozco ningún empresario exitoso, que no haya tenido al menos un fracaso dentro de su trayectoria.

Está bien que los bancos cuiden su patrimonio, pero es importante que den una segunda oportunidad particularmente a los innovadores que se mueven en el ‘valle de la muerte’.

-¿El Gobierno está en línea con el tema de la innovación?

-En el discurso del 21 de mayo de la Presidenta, aparece como uno de sus cuatro pilares, algo inédito. Además, la creación de la comisión de innovación para administrar los recursos en ese ítem y los anuncios de que éstos aumentan considerablemente es importante. En ese sentido, el Gobierno puso el tema como una de sus tareas y por otro lado, los estudiantes pusieron el tema de la innovación de otra manera, los empresarios lo ven como una necesidad y las pymes igual. Cada uno desde su propia óptica opina de manera parecida.

-Usted planteó que la innovación no es bien tratada en Chile. Ahora, con el tema en la agenda ¿sigue pensando así?

-La innovación no ha sido bien tratada por varias razones. Se ha dicho que no existe, además los esfuerzos no han sido económicamente bien tratados. Si se compara el financiamiento estable de la Fundación Chile con lo que es la realidad de cualquier centro que se le parezca en el mundo desarrollado, es una fracción ridícula. Los gurúes de la innovación mundial que pasan por acá se asombran de la falta de un piso estatal. El Estado sabe que no va a recuperar la inversión, pero por un proyecto que resulte, en impuestos y en empleo es enorme. No sé cuánto ha costado a la fundación los estudios sobre el salmón, pero significan 1.700 millones de dólares en exportaciones, miles de empleos y una zona completa que se superó.



Exportando el modelo

-¿Es replicable el modelo de la fundación?

-Sí, no obstante, tenemos una tarea pendiente que es ayudar más a la creación de una red de trabajo de innovación en el país, aprovechando nuestra experiencia y estamos abiertos a hacerlo. En el exterior nos quieren copiar, más aún, tenemos contrato para replicar la Fundación Chile en otros lados como en México y Panamá. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) nos ha pedido que estudiemos la oportunidad de hacer lo propio en Centroamérica y en el caso de Perú, el Gobierno de Alan García ha planteado el interés y estamos conversando. Es una experiencia muy buena que el país debe aprovechar.

- Pero ¿se avanza a la velocidad requerida?

-El problema es otro. Si preguntamos, el 100% está a favor de la innovación, pero de ahí a innovar hay un salto importante. La experiencia de la fundación en estos 30 años tiene éxitos y fracasos. Hoy día es un camino que toma todo su potencial para ayudar y contribuir a este proceso que se está dando en Chile.

 

Buscando la oportunidad

De acuerdo a Garretón, el principal modelo de negocio desarrollado por Fundación Chile en los últimos años se inicia identificando una oportunidad de innovación de alto potencial, basada en una transferencia o desarrollo tecnológico, que luego se adapta a las condiciones locales. “La viabilidad financiera en etapas tempranas ha sido gracias a los fondos competitivos de Corfo, Conacyt y el sector privado” explica.

“Luego -señala- se invita a socios estratégicos en la creación de una empresa que utilice la nueva tecnología, se consigue el financiamiento y se define la forma de escalamiento”.

Durante los últimos 30 años la institución ha creado más de 60 empresas en los más diversos sectores y tecnologías. “Este ciclo se repite permanentemente, originando una importante contribución a la creación de negocios basados en nuevas tecnologías” concluyó.

La inmigración en Chile

Escribe: Gustavo Mártin Montenegro*

Canberra - Australia

La inmigración en Chile es el resultado de una política especial implementada por los gobiernos del país, en las dos últimas décadas del siglo XIX. Las medidas, tomadas por las autoridades administrativas de Chile, apuntaban a resolver el problema de baja densidad poblacional en un extenso territorio, heredado del sistema colonial en primer lugar y conquistado, por otra, a través de exitosas incursiones militares en el norte del país y en la apropiación indebida de la llamada zona de La Araucanía.

         Para las autoridades chilenas, de la segunda parte del siglo XIX, el fenómeno revestía características muy serias, que de no mediar soluciones concretas y urgentes, privaría al Estado del derecho a ejercer soberanía sobre esta extensa faja territorial, reclamada como posesión o soberanía nacional.

         Chile, en los primeros años de su vida republicana, se mantiene al margen de las olas inmigratorias que empiezan a llegar a los países de Latinoamérica . Las razones de ello, obedecen a varios factores, entre ellos, la distancia de Europa, la barrera de comunicación que constituye la cordillera de los Andes y la ausencia inicial de una política inmigratoria coherente por parte de las autoridades políticas del poder colonial y más tarde, de la naciente república.

         El Chile pre-colonial estaba constituido fundamentalmente por poblaciones nativas (Diaguitas, Picunches Mapuches, Huilliches, Pehuenches y Cuncos), los que empezaron a mezclarse a partir del siglo XVI y XVII con españoles de Andalucía, Extremadura, Castilla y León.

En el siglo XVIII empieza a llegar una gran cantidad de vascos que comienzan a transformar las características económicas y políticas del país. Conseguida la independencia del país, el 18 de febrero de 1818, no se advierte, de parte de las nuevas autoridades, la intención de enfrentar el fenómeno inmigratorio, preocupados más bien de consolidar la toma de posesión  de territorios que aún permanecían en manos de los españoles (La región de los Lagos, Valdivia, Osorno, Llanquihue y Chiloé) como también de las comunidades nativas, que rehusaban deponer su dominio sobre sus tierras en la región de la Araucanía.

Aún después del asalto a la ciudad de Valdivia, en 1820, por el almirante inglés Lord Cochrane y su incorporación territorial al patrimonio nacional, no se advierte intención alguna por dar paso a una política inmigratoria que permitiera poblar estas extensas zonas del país.

Sólo a fines de la segunda mitad del siglo XIX se empieza a abordar el problema en forma seria y responsable. Por primera vez en la historia de Chile se inicia un proceso de orden político y económico que faculta al gobierno para establecer el control y el desarrollo de zonas o áreas que había incorporado a su patrimonio y de otras, que deseaba incluir a través de su llamado proyecto de "pacificación de la Araucanía".

"En el año 1832 se estimó que la población de Chile era un millón cien mil habitantes, cantidad insuficiente para distribuirse de manera adecuada en el área sobre la que Chile declaraba ejercer una soberanía más retórica que real. ... En 1854, del millón cuatrocientos mil habitantes, casi novecientos mil vivían entre los ríos Aconcagua y Maule. Lo que había al norte del río Copiapó y al sur del río Bío-Bío era en la práctica - salvo Valdivia y Chiloé - tierra de nadie" 1

       Según Francisco Encina, "el territorio chileno, que durante el período hispano había alcanzado a una extensión de más de 2.000.000 de kilómetros cuadrados, con la segregación de Tucumán y Cuyo y la renuncia de los 700.000 kilómetros cuadrados de la Patagonia, quedó reducido a 565.000 kilómetros cuadrados, que aumentaron a 741.767 con la anexión de Antofagasta, Tarapacá y Arica".2

      En efecto, en 1848 se hacía el primer esfuerzo serio para abordar el problema de "vacíos demográficos" con el envío a Alemania del ciudadano alemán al servicio de Chile, Bernardo Philippi, para que éste reclutara a posibles colonos.

"En 1850 empezaron a llegar a Valdivia los primeros grupos de inmigrantes. En octubre de ese año se creó el cargo de agente de colonización en Valdivia, que ocupó Vicente Pérez Rosales. Con el fin de habilitar nuevas tierras al sur de Valdivia para colonos y desde río(?) hasta el seno de Reloncaví. En 1853 el astillero de Melipulli era un verdadero pueblo - Puerto Montt - en tanto que otros inmigrantes ocupaban los márgenes del lago Llanquihue y se creaba el nuevo territorio de colonización de ese nombre". 3

         En relación con esta preocupación creciente, se agregan tres hechos que en la práctica obligan a una política concertada de inmigración, en la que todos los sectores de la vida nacional se muestra interesados en resolver. Estos hechos están marcados por la decisión de ocupación de la Araucanía, los problemas limítrofes con Argentina y por último, la victoria militar sobre Perú y Bolivia en la guerra del Pacífico. En un corto período de tiempo, desde 1852 hasta 1890, los gobiernos se ven obligados a iniciar un proceso inmigratorio que producirá profundos cambios en la fisonomía del Chile colonial, convirtiéndolo, en el transcurso de los años, en un país de estructura racial de origen europeo. Veamos brevemente estos hechos y de qué manera inciden en la política inmigratoria adoptada por las autoridades chilenas.

         En 1852, bajo el gobierno de Manuel Montt, se había iniciado la acción de usurpación de las tierras nativas de la Araucanía, con la ocupación de Arauco; territorio que había estado en posesión de distintas comunidades indígenas, conocidas genéricamente con el nombre de Mapuches.

Estas comunidades mantenían afinidades culturales y en cuyo proceso de expansión se pretendía ir extendiendo la línea fronteriza, hasta unir entre ellas el territorio nacional con las provincias al sur de Valdivia. Aún cuando los avances de una guerra de agresión fueron significativos en 1853, 1867 y 1871, las tropas de asalto debieron ser retiradas en 1879, a raíz de la guerra del Pacífico, entregando a guardias civiles la continuación de la tarea, los que en la práctica no fueron capaces de conseguir sus objetivos. De este modo, la incautación de los territorios indígenas, debió esperar hasta el término de la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana, produciéndose así un intervalo que fue quebrantado violentamente inmediatamente después de la victoria militar obtenida en el norte.

         En el año 1872, el gobierno de Federico Errazúriz, le entregó a la Sociedad Nacional de Agricultura la responsabilidad del manejo de la Oficina General de Inmigración. Dos años más tarde, se creó el cargo de Inspector de Colonización para los territorios indígenas, que hasta la fecha habían sido substraídos a los Mapuches.

         Casi simultáneamente se nombra en Europa un Agente General de Colonización, encargado de buscar europeos que quisieran emigrar a Chile y dedicarse a las tareas agrícolas.

         En este período, en esferas del gobierno (parte de la plutocracia y oligarquía nacional), se empieza levantar la consigna de la superioridad racial; pretexto para asignarse, así mismos, territorios o "terrenos baldíos", bajo la cobertura de la inmigración europea. Este fenómeno también estuvo presente en Australia hasta 1972 (White Australia) y que fue abortada por el Primer Ministro Laborista, Gough Whitlam.

         Para los gobiernos de la época, el territorio de la Araucanía no sólo constituía una preocupación en términos de una zona que impedía la continuidad geográfica y soberanía de norte a sur ( del río Bío-Bío a la Región de Los Lagos), sino que además existía una seria presunción de que Aurelio Antonio de Tounens, auto-coronado como Orélie Antoine I, rey de la Araucanía y de la Patagonia, era en la práctica una importante carta del gobierno francés para producir un enclave dentro del territorio chileno heredado por el sistema colonial, situación histórica a la que Francia aspiraba a conseguir dentro de las nacientes e inestables repúblicas latinoamericanas.

         La preocupación de ocupar tierras baldías  se convierte en una necesidad urgente. Si a esto se agrega la victoria militar del norte, la exigencia se hace ineludible. En efecto, terminada la guerra del Pacífico, el gobierno central, con un ejército numeroso y con armas modernas proporcionadas por Gran Bretaña, cuyos intereses y control de las salitreras nadie dudaba, inició su segunda ofensiva, la que terminó por consolidarse exitosamente en 1887.

         Un segundo hecho de importancia en torno a la política de inmigración, lo constituía el problema limítrofe con Argentina. Durante el desarrollo del conflicto armado con Bolivia y Perú en el norte, Argentina había revivido interesadamente el problema limítrofe con Chile, pese a los acuerdos del 6 de diciembre de 1878. Reactiva el diferendo, obligando al gobierno a firmar un nuevo tratado en 1881, por medio del cual Chile se resigna a entregar los territorios reclamados para sí en la Patagonia. De este modo se exacerba la preocupación por poblar el extremo sur del país, para lo que no se dispone de otro medio que la inmigración.

Por último, al terminar la guerra del Pacífico, cuya duración se prolongó desde 1879 a 1883, se produce la incorporación al territorio nacional de dos extensas provincias, Tarapacá y Antofagasta, las que habían pertenecido a Perú y Bolivia respectivamente.

            Frente a este cuadro general, Chile se encuentra - en menos de una década -  con una superficie territorial que le era imposible poblar con nacionales y cuyas intenciones de soberanía no podían ser meramente retóricas, sino que por el contrario, se impone la tarea de buscar urgentemente medios para implementar ciertas políticas para mantener el control y dominio sobre los nuevos territorios, como así mismo, preservar otros que permanecían en litigio con Argentina.

            De este modo, entre 1883 y 1900, llegan al país no menos de 10 mil inmigrantes, los que en su mayoría fueron reclutados por la Agencia chilena de colonización, que tuvo sus oficinas en Paris, Zurich y Berna, la capital Suiza.4

         Junto a esta política inmigratoria, se crea una política militar para proporcionar seguridad a estos nuevos habitantes, especialmente en el sur. El ejército se instala en la zona ocupada y se habilitan guarniciones militares para proteger a los colonos y dominar por la fuerza a los indígenas que reclamaban propiedad sobre sus tierras usurpadas. De este modo se crean los regimientos de Temuco, Lautaro, Traiguén, Victoria y Angol.

            Esta nueva responsabilidad asumida por el ejército chileno, inicia un proceso de adecuación, cuyas dimensiones no son sólo proporcionar garantías a los colonos, sino que además, a las élites políticas y grupos oligárquicos que también se auto asignan parte importante de las tierras sustraídas a las comunidades indígenas.

         Para preparar al nuevo ejército en las técnicas que las condiciones políticas requieren, el gobierno decide contratar al Teniente Coronel - de nacionalidad alemana - Emil Körner como subdirector de la Escuela Militar, creándose dentro del año un periódico y un club militar (Círculo Militar), ambos subvencionados por el estado.

   "Bajo la dirección de Körner, en 1886, se funda la Academia de Guerra o Colegio de Guerra, con la finalidad de desarrollar la capacidad técnica y científica de los oficiales. A partir de entonces, la Academia de Guerra empieza a reclutar jóvenes de la elite militar, con un alto sentido de crítica a los métodos y prácticas, a la dirección política y a la ingerencia gubernamental, llegando en los años 20 a un desafío directo a los partidos políticos por el control del estado.

En muy poco tiempo, solamente 5 años después de la fundación de la Academia de Guerra, Körner y su pequeño grupo de incondicionales, toman parte activa en la guerra civil de 1891 contra el presidente José Manuel Balmaceda". 5

            Los inmigrantes llegan a Valparaíso, Chile por vía marítima y generalmente se les concede un tiempo de adaptación urbana antes de ser trasladados al sur del país. Ricardo Ferrando sostiene que "entre el 25 de septiembre de 1883 y el 7 de abril de 1884, llegaron 1.973 inmigrantes, entre los cuales, los suizos eran mayoría, con un total de 1.243, entre mayores de edad, padre, madre e hijos".6

         Por otra parte, Balmaceda, desde que asumió la presidencia del gobierno en 1886 y hasta su muerte, en la revolución de 1891, continuó con la política colonizadora iniciada por Montt e incorporó al país unos 3.500 extranjeros, cuya mayoría estaba constituida por suizos, alemanes y franceses.7

         En este período, es decir, bajo la presidencia de José Manuel Balmaceda, es cuando ingresa a Chile un gran número de ciudadanos de origen suizo procedentes de Berna. Llegan en un período en que el cuadro político empieza a ser fuertemente convulsionado por visiones opuestas sobre la forma de estructurar el país, sobre la influencia que debe o no tener la Iglesia Católica Romana y sobre el control de las riquezas básicas del país, especialmente el salitre, en manos, en ese entonces, del imperialismo británico.

        Estos factores son objeto de profundas divisiones en la sociedad chilena. Los sectores más conservadores, en alianza con el imperialismo británico y con las élites militares, levantan una insólita campaña contra el Presidente de la Republica, contra  sus ideas y convicciones nacionalistas y se deciden, en último término, por una confrontación militar contra el gobierno democrático y legítimamente elegido por los chilenos (situación que se repetirá en 1973 contra el gobierno del Dr. Salvador Allende).

         Es así como la oligarquía criolla se pone de parte del capital británico, que ve amenazado sus intereses en las salitreras y empieza a provocar una inestabilidad político-institucional de grandes proporciones. De esta forma, levantan una insólita campaña contra la persona del presidente Balmaceda, contra los intentos de nacionalización del salitre y su incorporación al patrimonio nacional.

         El conflicto conduce a una guerra civil, en cuyo desenlace el presidente Balmaceda termina con su vida, con un disparo en la sien, en la sede de la Embajada Argentina en Santiago. La oligarquía nacional gana el conflicto y toma nuevamente posesión del gobierno.

   "Los historiadores chilenos continúan debatiendo las causas de la guerra civil, con explicaciones que parten de una interpretación basada en la visión obcecada del presidente Balmaceda por los cambios, hasta las causas externas provocadas por el imperialismo británico y sus seguidores en Chile. Los acontecimientos producidos en Chile entre 1970 y 1973 han permitido establecer enormes analogías entre Balmaceda y el Presidente Allende, como nacionalistas y reformadores, ambos encontraron sus derrotas políticas en manos de los intereses extranjeros y de las oligarquías chilenas. Como en todas las controversias históricas, hay evidencias para estar de acuerdo con todas las versiones del conflicto. Sin embargo, no se podrá entender la guerra civil de 1891 si se ignoran los complejos cambios políticos y económicos producidos en Chile por la guerra del Pacífico y el prolongado enfrentamiento político por "las cuestiones religiosas" y la tensión entre el Congreso y el poder ejecutivo" 8

       Sobre la inmigración en Chile, recién se empieza a trabajar con acuciosidad. Si bien es cierto que existen estudios preliminares y aislados, hoy, con motivo de la preparación de la celebración del Segundo Centenario, se ha empezado a producir interesantes trabajos. Lo más recientes: Inmigración italiana a Chile: 1880-1930 y La Inmigración árabe a Chile 1885-1950. De acuerdo al sitio web de DIBAM, (Memoria chilena - http://www.memoriachilena.cl/mchilena01/temas/dest.asp?id=inmigracionitalianaachileinmigracionitaliana) "En Chile la inmigración italiana comenzó a manifestarse a mediados del siglo XIX, sin embargo, sería en las primeras décadas del siglo XX que este proceso se acentuaría hasta consolidar a la colonia italiana en la segunda más numerosa después de la española. Si el censo de 1854 establecía que eran 406 los residentes italianos en el país, el de 1920 elevó su número a 12.342, la cifra más alta hasta hoy. La mayoría eran hombres jóvenes que provenían del norte de Italia, de la Liguria y el Piamonte, los que a través de cadenas migratorias entraron a través de los puertos de Valparaíso y Talcahuano, extendiéndose de norte a sur, y dedicándose mayoritariamente al comercio, la industria y las profesiones liberales.

Con relación a la inmigración árabe, Memoria Chilena nos dice: "No fue de gran magnitud. Se calcula que el total de árabes que llegó a asentarse al país fluctuó entre 8 mil y 10 mil personas, de los cuales alrededor de un 50 por ciento era de origen palestino, un 30 por ciento sirio y el 20 por ciento restante libanés. El itinerario de la cadena migratoria árabe se iniciaba en los puertos de Beirut, Haifa y Alejandría, pasando por Marsella o Génova hasta llegar a Buenos Aires, desde donde continuaban su viaje cruzando la cordillera a lomo de mula o en el tren trasandino".

Estos esfuerzos por valorar el aporte de los extranjeros en Chile y su contribución al desarrollo del país es una tarea pendiente. Esperamos que los centros de enseñanza superior en Chile promuevan, a través de tesis doctórales entre sus alumnos, este importante aporte a la historia y a la cultura de nuestro país.

Notas:

1.- Villalobos Sergio, Osvaldo Silva, Fernando Silva y Patricio Estelle, Historia de Chile, Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 1974, p 455-6.

2.- "El 26 de noviembre de 1885, se realizó el sexto Censo General de la República, que arrojó una población total de 2.527.320, es decir, 451.349 más que el de 1875. De ellos 95.812 habitantes corresponden a las anexiones de Antofagasta, Tarapacá y Tacna. Francisco Encina y Leopoldo Castedo, Resumen de la Historia de Chile, Zig-Zag, Santiago de Chile, 1970, p 1637.

3.- Villalobos, Sergio, obra citada, p. 457-8.

4.- Ferrando Keun Ricardo, Y así nació la Frontera (Conquista, Guerra, Ocupación y Pacificación) 1550-1900, Editorial Antártica S.A. Santiago de Chile, 1986, p 527 y siguientes.

5.- Loverman Brian, Chile, The Legacy of Hispanic Capitalism, Oxford University Press, USA, Second Edition, 1988, p 175.

6.- Ferrando Ricardo, obra citada, p. 512-3

7.- Francisco Encina y Leopoldo Castedo, obra citada, p 1803-4.

8.- Loverman Brian, obra citada, p 176.

  • Master en Estudios Latinoamericanos. University of New South Wales, Sydney, Australia