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Centros Chilenos en el Exterior

Documentos históricos se contradicen sobre rol de la CIA en la muerte del Che

Documentos históricos se contradicen sobre rol de la CIA en la muerte del Che

Según los escritos norteamericanos desclasificados, y que fueron citados por La Vanguardia, muestra que lejos de ordenar matarle, la CIA dio instrucciones a su gente en Bolivia para que lo capturaran vivo: "Keep him alive".

lanacion.cl 

Documentos desclasificados publicados ayer por el diario La Vanguardia contradicen la versión hasta ahora sostenida y afirman que Estados Unidos quiso capturar vivo al "Che" Guevara. El artículo sostiene que la CIA se sorprendió ante el asesinato del guerrillero y se basa en una serie de documentos hallados por dos investigadores italianos en los archivos nacionales de Estados Unidos, que aclararían las últimas horas del ícono revolucionario.

La documentación norteamericana citada por La Vanguardia muestra que lejos de ordenar matarle, la CIA dio instrucciones a su gente en Bolivia para que lo capturaran vivo: "Keep him alive", cogedlo vivo, ordenaron desde Washington a sus dos agentes incrustados en el destacamento de rangers bolivianos que combatían al grupo guerrillero que dirigía el "Che".

El plan, según los escritos desclasificados, era atraparlo y llevarlo preso a Panamá para mostrarlo al mundo como un trofeo y echar públicamente en cara a Fidel Castro los intentos de expansión de la revolución que se dijo pretendían convertir Latinoamérica en un nuevo Vietnam.

Esta tesis establece que fue René Barrientos, el militar dictador de Bolivia de entonces, quien ordenó por radio desde La Paz, en cuanto supo por el mismo medio que el "Che "había sido capturado, la ejecución del prisionero.

En tanto en una postura diametralmente opuesta, el pedagogo paraguayo Martín Almada, Premio Nobel alternativo de la Paz 2002, entregó al director de la Fundación "Che" Guevara, Osvaldo "Chato" Peredo, un mensaje fechado el 3 de octubre de 1966, que evidenciaría la coodinación entre los servicios de inteligencia latinoamericanos para perseguir al "Che" Guevara.

El texto en cuestión es un aviso del ejército brasileño al paraguayo, sobre la supuesta entrada al país del comandante Guevara, enmascarado con una barba, prueba irrefutable según Almada del rol protagónico que le cupo a la agencia de inteligencia de EEUU en la muerte del "Che".

"Por lo visto la Agencia Central de Inteligencia lo mismo informa que desinforma a sus propios elementos", bromeó Peredo, dirigente de la Fundación.

 

El homenaje de Fidel Castro a un "combatiente excepcional":

El homenaje de Fidel Castro a un "combatiente excepcional":

En una nota publicada por el diario oficial Granma, El líder cubano rindió sus respetos y expresó su agradecimiento al revolucionario argentino Ernesto "Che" Guevara a 40 años de su muerte.

"Hago un alto en el combate diario para inclinar mi frente, con respeto y gratitud, ante el combatiente excepcional que cayó un 8 de octubre hace 40 años", manifestó Castro, alejado del poder desde hace 14 meses debido a una severa crisis de salud.

En su editorial titulado "El Che", el presidente cubano agradeció a Guevara "por lo que trató de hacer y no pudo en su país de nacimiento, porque fue como una flor arrancada prematuramente de su tallo".

Castro destacó "el ejemplo" que legó el Che al frente de la columna "que atravesó los terrenos pantanosos" en provincias del sureste de Cuba cuando luchó en la Sierra Maestra, y tomó la central ciudad de Santa Clara, donde se celebra hoy el acto de conmemoración por el 40 aniversario de su fallecimiento.

 

Las dos caras del Che

Las dos caras del Che

El historiador García Hamilton recordó por Radio 10 la figura del líder guerrillero a 40 años de su muerte en Bolivia. El análisis histórico de una de las personalidades políticas más importantes del siglo XX

José Ignacio Gracia Hamilton, escritor e historiador de renombre, recordó al líder guerrillero Ernesto “Che” Guevara al cumplirse 40 años de su muerte.

Hay dos Che Guevara”, aclaró el especialista. “Uno es el médico rosarino, criado en una familia acomodada, que estaba al servicio de los pobres”, relató a través del aire de Radio 10.

Para cuando el líder guerrillero forma parte de las milicias cubanas a fines de los años 50 para derrocar el sangriento régimen del dictador Batista, el perfil del personaje histórico cambió por completo.

Una vez alcanzada la revolución en Cuba, “se establece un Tribunal Militar para juzgar a los colaboradores de Batista”, señaló García Hamilton.

En declaraciones a Radio 10, el historiador recordó un hecho atroz, cuando el régimen liderado por Fidel Castro y Guevara condenó a muerte a un chico de 16 años.

Es en ese momento que el Che se convierte en una máquina de matar”, analizó el escritor, al tiempo que aclaró que la madre del menor asesinado le había pedido clemencia al argentino pero el guerrillero desoyó el reclamo y el niño fue ejecutado.

Otra característica del Che era que quería salvar al mundo cuando en realidad no atendía ni a sus propios hijos”, reveló García Hamilton.

Finalmente, el historiador consideró que lo que se recuerda del guerrillero es el mito que se construyó a partir de su muerte.

Su muerte prematura en La Higuera, Bolivia, y la lucha del líder contra el asma fueron parte de los motivadores para idealizar su figura, concluyó el escritor.

Te podría decir que te extraño

Te podría decir que te extraño

Fuente: elpais.com España

REPORTAJE: EL CHE ÍNTIMO

Documentos inéditos facilitados por su viuda, Aleida March, revelan aspectos íntimos del mítico guerrillero convertido en icono global

Foto: El Che, con su mujer Aleida March y sus hijos- OFICINA DE ASUNTOS HISTÓRICOS DEL CONSEJO DE ESTADO CUBANO

MAURICIO VICENT 07/10/2007

Ernesto Guevara (1928-1967) no es sólo el guerrillero convertido en icono global. Hay otro Che. El que leía a Marx y Lenin, pero también a Goytisolo, Baroja y Papini. El que escribía a su mujer, Aleida: "Te podría decir que te extraño hasta el punto de perder el sueño". Cuarenta años después de su muerte, la viuda ha facilitado a EL PAÍS materiales inéditos que muestran al Che más íntimo y desconocido.

"Voy a ser catedrático del Capital a fuerza de releerlo (cada vez con más ganas, como el Quijote)"

A León Felipe: "En Cuba, dormir, dejar un tiempo sin llenar con algo, es pecado de lesa dirigencia"

Alfredo Guevara: "El Che no era espejo [de Fidel]. Era un igual, quizá el único de nosotros"

En su diario de lecturas había obras de Lenin y Engels; también de Onetti, Goytisolo y Baroja

Mi única: aprovecho el viaje de un amigo para mandarte estas letras; claro que podrían ir por correo, pero a uno le parece más íntimo el camino paraoficial. Te podría decir que te extraño hasta el punto de perder el sueño, pero sé que...". Escrita el 2 diciembre de 1966 en el campamento guerrillero de Ñancahuasú, en Bolivia, esta carta fue la última que recibió Aleida March de su esposo, Ernesto Guevara de la Serna, más conocido como el Che. Cuatro meses después comenzaron los combates con el ejército boliviano y, el 8 de octubre de 1967, convertido ya en un mito revolucionario, Guevara fue capturado en la Quebrada del Yuro. Al día siguiente, el Che cayó bajo las balas de la ametralladora del soldado Mario Terán en la escuela pública del poblado de La Higuera.

Terán cumplía órdenes del Gobierno de Bolivia y éste a su vez de la Agencia Central de Inteligencia norteamericana (CIA). La única consigna precisa que recibió de sus superiores para el asesinato fue no disparar al guerrillero en la cara.

La orden tenía sentido. La participación del Che junto a Fidel Castro en la lucha insurgente de Sierra Maestra y el papel que jugó después como comandante y ministro de la revolución cubana, así como su vocación por liberar a las bravas al Tercer Mundo, habían cincelado una biografía impecable de héroe rebelde.

En 1965, cuando renunció a todos sus cargos para marchar a combatir en el Congo, y después a Bolivia, Guevara escaló a la categoría de ejemplo peligroso. Por eso, aquel mediodía en La Higuera, la CIA lo quería muerto y bien muerto, pero con el rostro reconocible, para exhibir el trofeo y acabar con la leyenda.

La estrategia no tuvo éxito. En pleno siglo XXI, el Che sigue siendo un icono revolucionario muy poderoso. Millones de personas han pasado por su mausoleo en la ciudad cubana de Santa Clara, y la famosa foto que le tomó Alberto Korda en 1960, con boina y la mirada extraviada, aparece tanto en barricadas de izquierda como en camisetas y productos de marca.

Para sus enemigos, lo más relevante de su vida son sus fracasos. Aun así, 40 años después de su muerte, en el despacho oficial del actual presidente de Bolivia, Evo Morales, hay una foto de Guevara.

En la misma casa de La Habana que fue su hogar durante años -hoy, parte de las instalaciones del Centro de Estudios Che Guevara-, Aleida March guarda numerosos documentos, cartas y textos inéditos que ofrecen una visión íntima del hombre tras el mito de piedra.

Está, por ejemplo, la carta que le escribió el 14 de agosto de 1965 desde la selva del Congo, y que hoy se publica por primera vez. El Che le cuenta, con sentido del humor y medio en clave, que, a falta de combates, pasa gran parte del tiempo escribiendo y dedicado al estudio. "Estoy manejando aceptablemente bien el idioma, mis matemáticas van bien y voy a ser catedrático del Capital a fuerza de releerlo (cada vez con más ganas, como el Quijote)".

Junto al fusil y las balas, Guevara llevaba un índice de lecturas en una vieja agenda de teléfonos. Durante aquella frustrada experiencia guerrillera del Congo, entre abril y noviembre de 1965, anotó a Carlos Marx, Lenin y Mao Tse Tung, pero también a José Martí; Pío Baroja; La Ilíada y La Odisea, de Homero; México insurgente, de John Reed, y la polémica obra de teatro La noche de los asesinos, del dramaturgo cubano José Triana, que acababa de publicarse meses antes y que después sería convertida en una obra maldita en la época más gris de la cultura cubana. En 1966, mientras preparaba el que sería su último combate, además de los clásicos marxistas, en el plan de lecturas del Che estaban Shakespeare, Papini, Lezama Lima y Goytisolo.

"Leía todo el tiempo y de todo, le apasionaba la literatura", recuerda Aleida, su compañera de luchas guerrilleras en Villa Clara y madre de cuatro de sus cinco hijos: Aleida, Celia, Camilo y Ernesto.

Muchas de las cartas que le escribió desde el Congo, y después desde Tanzania, Praga y Bolivia, no se han publicado nunca. Otros textos y apuntes sobre economía y filosofía que elaboró en ese mismo periodo han empezado a conocerse recientemente. Coincidiendo con el cuadragésimo aniversario de su muerte, Aleida March ha puesto a disposición de EL PAÍS algunos materiales inéditos y otros escasamente divulgados en Europa que descubren a un Ernesto Guevara poco conocido.

En estas páginas aparece el Che que supo anticipar el fracaso del socialismo soviético 25 años antes de la desaparición de la Unión Soviética; el Che que se carteaba con poetas como León Felipe y que escribía poesía el mismo; el hombre de acción que a la vez era un teórico que trabajó en dos textos, uno sobre economía política y otro sobre filosofía, muy críticos con los manuales que convirtieron el marxismo-leninismo en "una Biblia".

Temprano, siendo ministro de Industria, el Che fue capaz de señalar lo malo de la revolución con palabras como éstas: "Lo que menos me agrada es nuestra falta de valentía en ocasiones para afrontar ciertas realidades, a veces económicas y a veces políticas (...)". A veces -admitió durante un encuentro con estudiantes norteamericanos- "hemos tenido compañeros que siguen la política del avestruz, de esconder la cabeza. En los problemas económicos le hemos echado la culpa a la sequía, al imperialismo".

"¿Y el ejército, qué?"

Materiales como el anterior, incluido en el libro Che desde la Memoria y otros recogidos en el polémico Apuntes críticos de la Economía Política, han sido publicados recientemente por el Centro de Estudios Che Guevara sin omitir los juicios más ácidos del guerrillero cubano-argentino sobre el socialismo supuestamente real.

El Che, en el Congo, en 1965. 

Foto: El Che, en el Congo, en 1965.- FOTO CEDIDA POR EL CENTRO DE ESTUDIOS CHE GUEVARA

Para los más ortodoxos, este Che punzante e iconoclasta aún no es fácil de digerir.

"Por desgracia, tras su muerte, muchos convirtieron al Che en un ídolo acartonado y vacío de matices críticos y de la complejidad de su pensamiento", asegura un ex dirigente cubano que colaboró con él al triunfo de la revolución.

La mayoría de los apuntes económicos -y los filosóficos que todavía no se han editado- los redactó o sistematizó el Che entre 1965 y 1966, durante los meses que pasó en Tanzania y Praga después de salir del Congo. Son comentarios y señalamientos al entonces vigente Manual de Economía Política de la Academia de Ciencias de la URSS, en su edición al español de 1963. Guevara somete a revisión todo el texto, escrito en época de Stalin, y hace observaciones como estas: "Hay muchas afirmaciones en este libro que se parecen a la fórmula de la Santísima Trinidad; no se entienden pero la fe lo resuelve".

En algunos casos llega a la irreverencia, como cuando comenta el capítulo sobre la "construcción de la economía socialista en los países europeos de democracia popular". "La puntilla", dice. "Esto parece escrito para niños o para estúpidos. Y el ejército soviético ¿qué? ¿Se rascó los huevos?".

En uno de los textos que será incluido en los Apuntes filosóficos se muestra a un Che en guerra contra los esquemas y dogmas al comentar un pasaje de Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana, de Federico Engels.

"Los científicos", afirma Guevara, "han hecho aportaciones valiosas al campo de la filosofía y de la economía, pero la base idealista los lleva por caminos extraviados. Hay que liquidar el dogmatismo y abordar los nuevos problemas que se plantean con el espíritu abierto a cierto agnosticismo científico".

Estos textos del Che, desde luego, no son los de un revisionista. Todo lo contrario. Guevara no reniega de su visión del hombre nuevo, ni de sus posiciones radicales contra todo lo que sean "concesiones" al capitalismo o a la economía de mercado. El Che era un marxista convencido y su lucha por despojar el marxismo-leninismo de ataduras doctrinarias, y de enfrentar lo que Néstor Kohan llama las "tendencias burocráticas que pretendían congelar la revolución, reducirla a un solo país y aprisionarla en los pasillos ministeriales", era para asegurar el éxito del socialismo, no para cuestionar su validez.

"Al dogmatismo intransigente de la época de Stalin ha sucedido un pragmatismo inconsistente. Y, lo que es trágico, esto no se refiere sólo a un campo determinado de la ciencia; sucede en todos los aspectos de la vida de los pueblos socialistas, creando perturbaciones ya enormemente dañinas, pero cuyos resultados finales son incalculables", escribió Guevara al justificar la necesidad de sus apuntes.

Según señala Aleida March a EL PAÍS, "la relevancia de estos documentos, inéditos o no, reside en que a través de ellos se pueden comprender mejor sus sueños y aspiraciones, su vasta cultura y sobre todo su obra creadora en la construcción de la nueva Cuba. Su lucha teórica no es sólo contra la interpretación estalinista de la historia, es sobre todo una lucha contra los dogmas que encerraron al marxismo y pretendieron eliminar partes muy sustanciosas, como es el humanismo marxista".

Cartas a León Felipe

El 21 de agosto de 1964, meses antes de partir hacia la guerrilla del Congo, Guevara escribía al poeta español León Felipe: "Maestro: hace ya varios años, al tomar el poder la revolución, recibí su último libro dedicado por Ud. Nunca se lo agradecí, pero siempre lo tuve muy presente. Tal vez le interese saber que uno de los dos o tres libros que tengo en mi mesa de cabecera es El Ciervo ; pocas veces puedo leerlo porque todavía en Cuba dormir, dejar el tiempo sin llenar con algo o descansar, simplemente es un pecado de lesa dirigencia...".

El 27 de marzo de 1965, días antes de que el Che entrara clandestinamente al Congo, el poeta, ya a punto de cumplir 81 años, le escribía desde México: "Mi querido amigo Che Guevara. Le escribo a Ud. ya muy viejo y muy torpón, pero le debo a Ud. un abrazo que no quiero irme sin dárselo. (...) Le envío como recuerdo el autógrafo del último poema que escribí hace unos días. Salud y alegría".

León Felipe murió en 1968, un año después del asesinato del Che.

El Che, fumando

Foto: El Che, fumando-

Junto a la correspondencia privada y de Estado, Aleida conserva numerosas cartas y notas breves que Guevara le escribió a ella y a sus hijos, como una postal enviada a Camilo (hoy abogado) desde Dar-es-Salaam, capital de Tanzania: "Camilito: hoy hablé con mi amigo Pepe el Caimán y le conté que a ti no te gusta mucho la escuela y que estás un poquitín malcriado. Lo fotografiamos en el momento en que me estaba diciendo que podías venir a su escuela, que él te enseñaría muchas cosas buenas.

[En el reverso, un cocodrilo amenazador tiene la boca abierta]".

Durante 40 años, Aleida guardó celosamente estos recuerdos, hasta que escribió Evocación, un libro de memorias íntimas que revela el lado más desconocido del mito revolucionario. Evocación será publicado el próximo año en España, e incluye cartas, reflexiones, postales, poemas y otros textos inéditos de Guevara, junto al testimonio de la mujer que estuvo a su lado ocho años y que quizá mejor conoce la psicología de un hombre que antepuso sus ideales revolucionarios a su propia vida.

En uno de los capítulos, Aleida cuenta cómo "bajo la influencia directa del Che", que "de forma permanente ejercitaba su capacidad de persuasión", poco a poco ella se fue "enrojeciendo". "Trataba de enseñarme y convencerme, paso a paso, sobre mi equivocación del comunismo, sin que yo sintiera ninguna imposición".

Tras el triunfo de la revolución y debido a los severos ataques de asma que sufría el Che, la pareja se instaló temporalmente en una casa en Tarará, a las afueras de La Habana. Pronto esa casa se convirtió en un centro de conspiración revolucionaria, cuando todavía el Gobierno cubano incluía partidarios de tendencias moderadas. "Fidel nos encargó preparar en secreto un grupo de leyes revolucionarias; la principal, la ley de reforma agraria", recuerda Alfredo Guevara, hombre muy cercano a Fidel Castro desde los tiempos de la universidad y desde entonces vinculado al partido comunista.

El equipo estaba integrado por varias personas, además del mismo Alfredo: el Che; Raúl Castro y su esposa, Vilma Espín; el geólogo Antonio Núñez Jiménez; por supuesto, Fidel, y algunos invitados ocasionales. "A veces venían sólo algunos, a veces todos, y a veces estaban solos el Che y Fidel", recuerda Aleida de aquellas sesiones de trabajo que duraban hasta la madrugada.

Según Alfredo, todos estaban aprendiendo sobre la marcha, pero el que más preparación y conocimientos teóricos de marxismo tenía era el Che. "Y era el que iba más lejos en sus planteamientos". La primera ley de reforma agraria se promulgó el 17 de mayo de 1959 y supuso la confirmación del carácter radical que tomaría la revolución, marcando el comienzo del enfrentamiento directo con Estados Unidos.

Una de las grandes preguntas de la revolución es qué papel jugo en verdad el Che en su rumbo, qué peso tuvieron sus posiciones radicales en aquellos primeros momentos que definirían el futuro; en definitiva, cuánto influyó el Che en Fidel Castro.

Según Alfredo Guevara, el Che estuvo en todas las decisiones importantes. "Fidel encontró en su vida demasiados espejos; el Che no era espejo, tenía cultura y criterio propio. El Che le hablaba de igual a igual, era un igual, quizá el único de nosotros", afirma. "El Che sabía que Fidel era el jefe, y Fidel escuchaba y respetaba al Che; era una complicidad perfecta".

"Un día llegó Fidel y dijo que a partir de ese momento nos reuniríamos una vez a la semana en el Banco Nacional, que no se podía dirigir un país sin saber cómo funcionaba el banco", recuerda Alfredo Guevara. El 26 de noviembre de 1959, el Che fue designado presidente del Banco Nacional de Cuba. Antes había sido jefe militar en la fortaleza de la Cabaña y jefe del Departamento de Industrialización del Instituto Nacional de la Reforma Agraria; después, a partir de 1961 y hasta su salida de Cuba, ministro de Industria.

ia."Yo lo respetaba como militar; después, no. Como dirigente fue un desastre". El ex comandante de la revolución Eloy Gutiérrez Menoyo, que pasó 22 años en una cárcel por alzarse en armas contra Fidel Castro, resume los argumentos de los detractores del Che: su papel en los fusilamientos de los primeros meses de la revolución; "su extremismo, que le hizo ser un fiero defensor del centralismo y la estatización absoluta, lo que desarboló la economía y Cuba todavía lo está pagando ahora"; su teoría del hombre nuevo y contra los estímulos materiales -"fíjese lo que la gente está pidiendo hoy"; y, por supuesto, "su aventurerismo".

¿Héroe o villano? Después de 40 años, todavía continúa la discusión. Según Alfredo Guevara, el Che se mostró consecuente con sus ideas y "estuvo siempre dispuesto a convertir lo que pensaba en acción, pero acción inteligente. El hombre más allá del icono era un intelectual riguroso y antidogmático, y eso se conoce poco o no se quiere conocer".

El 14 de agosto de 1965, el Che escribe a Aleida desde el Congo: "Hay momentos en que casi veo crecer a los muchachos y leyendo a Hugo (leo a destajo por aquí) me enternezco. Son los días míos, pero no del estudio [la actividad militar], no rindo lo que debiera. Además, la vuelta se hace más lenta así". En Tanzania, meses después, mientras esperaba la preparación de una nueva operación guerrillera -todavía no tenía definida cuál-, el Che siguió trabajando en sus apuntes filosóficos. El 4 de diciembre le escribe una carta al dirigente cubano Armando Hart: "En este largo periodo de vacaciones le metí la nariz a la filosofía, cosa que hace tiempo pensaba hacer. Me encontré con la primera dificultad: en Cuba no hay nada publicado, si excluimos los ladrillos soviéticos que tienen el inconveniente de no dejarte pensar; ya el partido lo hizo por ti y tú debes digerir".

El Che le comenta que elaboró un plan de estudios para él y que podría ser mejorado y servir de base para el estudio de la filosofía en Cuba. Bromea sobre la revolución: "Ya hemos hecho mucho, pero algún día tendremos también que pensar". Dos años más tarde, una ráfaga de ametralladora acabó con su vida en la pequeña escuelita de La Higuera. Es la historia conocida. Después comenzó el mito.

Cuando el Che recitaba los versos de Machado a Líster

"...DE MONTE A MAR esta palabra mía: / si mi pluma valiera tu pistola / de capitán contento moriría". En septiembre de 1956, poco después de salir de la cárcel en México y dos meses antes de partir hacia Cuba en el yate Granma, el Che, en la clandestinidad, visita a su primera esposa, la economista peruana Hilda Gadea, y a su hija Hildita en la casa en que vivían en el Distrito Federal.Ambas fallecieron ya, pero antes de morir, Gadea contó que ese día el Che les recitó los versos que Antonio Machado dedicó al general Líster.El Che siempre tuvo gran cercanía al exilio republicano español. Tras el triunfo de la revolución mantuvo buenas relaciones con el militar Alberto Bayo, que había entrenado al grupo de Castro en México y con quien jugaba al ajedrez, así como con intelectuales españoles que residían en la isla, como el jurista José Luis Galbe y el científico Julio López Rendueles. Veinte años antes, en 1937, en el pueblo argentino de Altagracia, Guevara tuvo su primera noción de la guerra civil española al llegar a vivir a su casa los hijos de un médico republicano. Tenía nueve años. Con sus amigos seguía los partes de guerra y llegó a aprenderse los nombres de todos los generales republicanos. Luego estudió medicina, pero abandonó la profesión para recorrer América y dedicar su vida a la revolución.Los manuales soviéticos que el Che tanto criticó siguieron estudiándose en Cuba hasta finales de la década de los ochenta, cuando el campo socialista se derrumbó. Mario Terán, el sargento que terminó con la vida de Ernesto Guevara, recuperó el año pasado la visión gracias a un programa de salud cubano que ofrece tratamientos gratuitos de la vista en toda América Latina.La noticia trascendió hace una semana por casualidad, cuando el hijo de Terán escribió una carta a un periódico boliviano en agradecimiento a los médicos cubanos.

Lea ¿Dónde están los huesos del Che? Haga clic en el Titulo

Che Guevara superstar

Che Guevara superstar

Domingo 7 de octubre de 2007   

 Por Jon Lee Anderson  / lanacion.cl

Hace 40 años nació el mito

Ícono pop y símbolo de la revolución, se cumplen 40 años del asesinato de Ernesto "Che" Guevara. Aquí, un texto de Jon Lee Anderson reconstruye el día de su muerte y Kevin Johansen escribe sobre el guerrillero y el marketing. Además, el fotógrafo Luis Navarro analiza dos de las imágenes más importantes de la historia.

La noChe del 9 de octubre, cuando el "Che" estaba maniatado y tendido en el suelo de la escuela en La Higuera, Aleida se despertó bruscamente con una sensación inexplicable de que su esposo estaba en grave peligro. La premonición fue tan fuerte que a la tarde siguiente, cuando aparecieron en su puerta los hombres enviados por Fidel desde La Habana, ella los esperaba.

Durante meses había recibido las noticias de Bolivia con angustia creciente: Fidel la visitaba regularmente para mantenerla al tanto y ella sabía que la situación del "Che" era mala. Aleida se encontraba en los montes Escambray, donde había conocido al "Che", para realizar una investigación de campo. Había reanudado sus estudios de Historia en la Universidad de La Habana, como la había instado él para "mantenerse ocupada".

En La Habana, Fidel analizaba los informes de Bolivia con una mezcla de recelo y preocupación creciente. El 9 de octubre informaron de que el "Che" había caído y luego que estaba "muerto a causa de sus heridas". Cuando llegó la primera fotografía del cuerpo que se decía que era suyo, Fidel observó un cierto parecido, pero no pudo creer que aquel cadáver demacrado fuera el del hombre que había partido de Cuba once meses antes.

Apenas llegó a La Habana, Aleida se reunió con Fidel y juntos estudiaron los informes y las fotografías. Al principio se negaron a creerlo, pero cuando Aleida identificó la caligrafía del "Che" en las fotos del diario secuestrado, ya no quedaron dudas.

En medio de la ola de rumores, Fidel se dirigió a la nación el 15 de octubre en un discurso televisado. Confirmó que los informes sobre la muerte del "Che" eran "desgraciadamente ciertos", decretó tres días de duelo oficial y anunció que desde entonces el 8 de octubre sería el "Día del Guerrillero Heroico" en conmemoración del último combate del "Che".

Aleida sufrió un colapso emocional. Fidel la llevó con los niños a su casa y la atendió durante una semana. Después los instaló en otra casa, donde estaban incomunicados y lejos de la atención del público. La visitaba todos los días, y gradualmente ella empezó a recuperarse.

Orlando Borrego (N. de la R.: uno de sus más cercanos colaboradores) sufrió una crisis emocional que duró varios meses. Según él, la muerte del "Che" lo afectó más que la de su padre. Al principio su dolor quedó en suspenso mientras reconfortaba a Aleida y los niños, pero luego lo golpeó con fuerza. "Fue como si perdiera el equilibrio. No podía hacerme la idea de que el "Che" estaba muerto, tenía sueños recurrentes en los que se me aparecía con vida", recordó.

COMO EL "CHE"

La noche del 18 de octubre, en la Plaza de la Revolución de La Habana, Fidel se dirigió a uno de los auditorios más grandes de su vida. Casi un millón de personas asistieron al velatorio nacional del "Che". Con voz enronquecida por la emoción, Fidel rindió un fervoroso homenaje a su antiguo camarada, al que exaltó como la encarnación de las virtudes revolucionarias. "Si queremos un modelo de hombre, un modelo de hombre que no pertenece a este tiempo, un modelo de hombre que pertenece al futuro, ¡de corazón digo que ese modelo sin una sola mancha en su conducta, sin una sola mancha en su actitud, sin una sola mancha en su actuación, ese modelo es el "Che"! Si queremos expresar cómo deseamos que sean nuestros hijos, debemos decir con todo el corazón de vehementes revolucionarios: ¡queremos que sean como el "Che"!".

La tarde del 9 de octubre, el cuerpo empapado de sangre del "Che" fue colocado en una camilla sujeta al tren de aterrizaje de un helicóptero y transportado sobre los áridos cerros de Vallegrande. Lo acompañaba Félix Rodríguez, vestido con uniforme de capitán del Ejército boliviano. Poco después de aterrizar se perdió en la multitud y desapareció.

Días después se encontraba nuevamente en Estados Unidos para informar a sus jefes en la CIA. Llevaba consigo algunas reliquias de su viaje, entre ellas uno de varios relojes Rolex del "Che" y un resto de tabaco a medio fumar sacado de su pipa y envuelto en papel; más adelante lo pondría en una burbuja de cristal encajada en la culata de su revólver preferido. Pero el recuerdo más insólito que aún conserva es la falta de aliento que empezó a padecer poco después de su llegada a Vallegrande. "Al caminar en el aire fresco de la montaña, me di cuenta de que jadeaba y se me hacía difícil respirar. El "Che" estaba muerto, pero su asma, un mal que nunca había padecido en mi vida, se me había transmitido. Aún hoy mi crónica falta de aliento es un recuerdo constante del "Che" y sus últimas horas de vida en la aldea de La Higuera", escribió Rodríguez 25 años después.

Colocado sobre una pila de hormigón en el lavadero del jardín del Hospital Nuestro Señor de Malta, de Vallegrande, el cuerpo del "Che" permaneció en exhibición esa noche y todo el día siguiente con la cabeza alzada y los ojos pardos muy abiertos. Para detener la descomposición, un médico le abrió la garganta y le inyectó formaldehído. Una multitud de soldados, pobladores curiosos, fotógrafos y periodistas desfilaron junto al cuerpo, que daba la macabra impresión de estar vivo. Entre las monjas del hospital, la enfermera que lavó el cadáver y las mujeres de Vallegrande se difundió rápidamente la impresión de que presentaba un parecido extraordinario con Jesucristo; varias de ellas cortaron mechones de su cabello para conservarlos como talismanes.

DESAPARECIDO

El teniente coronel Andrés Selich y el mayor Mario Vargas Salinas se hicieron fotografiar junto al cuerpo. Selich se llevó el portafolio de cuero del "Che" y uno de varios relojes Rolex; el capitán Gary Prado se quedó con otro. El verdugo Mario Terán se llevó la pipa. El coronel Zenteno Anaya se llevó como trofeo personal la dañada carabina M-2 y autorizó a Prado a repartir el dinero hallado en poder del "Che" varios miles de dólares y una buena cantidad de pesos bolivianos entre los suboficiales y la tropa.

A esas alturas se había resuelto que el "Che" no tendría tumba. Sus restos, como los de sus camaradas que habían muerto antes, acabarían "desaparecidos". Para contrarrestar las expresiones de incredulidad procedentes de La Habana, el general Alfredo Ovando Candía propuso decapitar al "Che" y conservar su cabeza como prueba. Félix Rodríguez, quien aún se encontraba en Vallegrande, dice que calificó la propuesta de "excesivamente bárbara" y propuso que conservaran un dedo. Ovando Candía cedió en parte: le amputarían las manos. La noche del 10 de octubre se realizaron dos máscaras mortuorias de cera y se tomaron las impresiones digitales; se amputaron las manos para ser conservadas en frascos de formaldehído. Dos peritos forenses de la policía argentina llegaron para comparar las huellas con las del expediente de "Ernesto Guevara de la Serna" en Buenos Aires; coincidían totalmente.

En las primeras horas del 11 de octubre, el cuerpo del "Che" fue enterrado, como siempre, por el teniente coronel Andrés Selich, acompañado, según él, por el mayor Mario Vargas Salinas y otro oficial en calidad de testigo. La viuda de Selich dice que lo arrojaron a una tumba secreta abierta por una excavadora bajo la maleza cerca del campo de aviación de Vallegrande; en otra tumba colectiva enterraron a seis de sus camaradas.

Esa mañana llegó Roberto, el hermano del "Che", con la esperanza de identificarlo y llevarse los restos, pero ya era tarde. El general Ovando Candía dijo que lo lamentaba, pero ya habían incinerado el cadáver. Esta y otras versiones contradictorias de los generales bolivianos empezarían a circular durante los días siguientes, y el paradero de los restos del "Che" sería un enigma sin solución durante los 28 años siguientes.

A Roberto, de expresión sombría y traje oscuro tan parecido a su célebre hermano y a la vez tan distinto , no le quedaba otra cosa que hacer que volver a Buenos Aires, donde lo esperaban su padre y sus hermanos. Todos aceptaron la triste noticia menos la tía Beatriz, quien jamás reconoció la muerte de su sobrino preferido ni aceptó hablar del asunto.

Fragmento del libro ""Che" Guevara, una vida revolucionaria", de Jon Lee Anderson. El periodista norteamericano pasó cinco años investigando para escribir una biografía indispensable. El texto se publica con autorización del sello Anagrama, editor del libro.

Vea esta noche “Los últimos días del Che Guevara” en The History Channel a las 22:00. Además Discovery Channel emite dos documentales sobre el guerrillero; a las 21 horas “El Che que conozco” y a las 22 “Che Guevara”.

YO TUVE UN HERMANO (Por Julio Cortázar)

Yo tuve un hermano

no nos vimos nunca

pero no importaba.

 

Yo tuve un hermano

que iba por los montes

mientras yo dormía.

 

Lo quise a mi modo

le tomé su voz

libre como el agua.

 

Caminé de a ratos

cerca de su sombra

no nos vimos nunca

pero no importaba.

 

Mi hermano despierto

mientras yo dormía.

Mi hermano mostrándome

detrás de la noche

su estrella elegida.


CHE (Por Mario Benedetti)

Lo han cubierto de afiches / de pancartas

de voces en los muros

de agravios retroactivos

de honores a destiempo

 

lo han transformado en pieza de consumo

en memoria trivial

en ayer sin retorno

en rabia embalsamada

 

han decidido usarlo como epílogo

como última thule de la inocencia vana

como añejo arquetipo de santo o Satanás

y quizás han resuelto que la única forma

de desprenderse de Él

o dejarlo al garete

es vaciarlo de lumbre

convertirlo en un héroe

de mármol o de yeso

y por lo tanto inmóvil

o mejor como mito

o silueta o fantasma

del pasado pisado

sin embargo los ojos incerrables del “Che”

miran como si no pudieran no mirar

asombrados tal vez de que el mundo no entienda

que cuarenta años después siga bregando

dulce y tenaz por la dicha del hombre.


EL NACEDOR (Eduardo Galeano)

¿Por qué será que el “Che”

tiene esta peligrosa

costumbre de seguir naciendo?

Cuanto más lo insultan, lo manipulan,

lo traicionan,

más nace.

Él es el más nacedor de todos

¿No será porque el “Che” decía lo que

pensaba y hacía lo que decía?

¿No será que por eso sigue siendo tan

extraordinario, en un mundo donde

las palabras y los hechos muy rara vez

se encuentran, no se saludan,

porque no se reconocen?

 

 

Enfermera que lavó cadáver del Che vio tres heridas y no nueve

Enfermera que lavó cadáver del Che vio tres heridas y no nueve

Lanacion.cl / EFE 

 Susana Osinaga, una de las enfermeras que vio el cuerpo del guerrillero, desmiente la versión oficial del asesinato de Guevara y manifestó que un balazo directo al corazón fue el que le dio muerte

Foto: La enfermera boliviana Susana Osinaga que lavó el cadáver de Ernesto "Che" Guevara en 1967. Foto: EFE

La enfermera boliviana que lavó el cadáver de Ernesto "Che" Guevara cuando fue asesinado en 1967, Susana Osinaga, afirmó hoy que entonces sólo vio tres heridas de bala, una de ellas mortal, en el pecho, y no las nueve que indican los informes oficiales.

La versión oficial narra que el "Che" fue asesinado el 9 de octubre con una ráfaga disparada por el sargento Mario Terán en la escuela de La Higuera, aldea de una región montañosa del sureste de Bolivia, y hay también versiones no confirmadas sobre un posible tiro de gracia de otro militar.  

"Mentira, mentira. La única (herida) que lo ha matado es la que ha ido directo al corazón", y al voltear el cuerpo se vio "que no tenía salida", dijo Osinaga, que cada año por estas fechas ve alterada su rutina con la llegada de seguidores del "Che" y decenas de periodistas que quieren entrevistarla.

Ya con 74 años, la enfermera pone en duda el contenido del certificado de defunción y el protocolo de autopsia que los médicos del hospital de Vallegrande (a unos 60 kilómetros de La Higuera y 779 de La Paz) firmaron el 9 de octubre de 1967, tras revisar el cadáver del "Che".

Sobre esos documentos, el Ejército de Bolivia dijo hace pocos días que se mantienen "clasificados", al responder a un diario que quiso fotografiarlos.

Sin embargo, muchos periodistas, biógrafos e investigadores, entre ellos militares que han escrito libros sobre la guerrilla del "Che", han transcrito su contenido.

Osinaga asegura que no conoce el informe oficial sobre las nueve heridas de bala, entre nuevas y antiguas, que reportó su jefe de entonces, el doctor Jorge Martínez Caso, e insiste en que solo vio tres.

"Una en el pecho, la que lo ha matado; después, en el brazo y en la canilla, que eran secas", apuntó Osinaga, insinuando que estas dos últimas eran antiguas.

"Sí, nosotros lo hemos desvestido, lo hemos bañado, y no había balas de la ametralladora que dicen. Con eso lo hubieran desecho. ¿Cómo estaría la cara? Pero (estaba) con la cara flamante como Cristo", rememoró.

La enfermera lavó el cuerpo de Guevara junto con su colega Adela Zabala, ya fallecida, así como el también enfermero Remigio Flores y el médico Martínez Caso, todos empleados del hospital Señor de Malta.

Osinaga cree que el alma de Guevara la protege con vida para "seguir dando los testimonios" de lo sucedido "y que nadie más sabe".

El periodista boliviano Carlos Soria Galvarro, uno de los mejor documentados sobre Guevara, asegura que la versión más extendida relata que Terán le disparó una ráfaga de balas, pero que también es posible que los documentos oficiales sobre su muerte hayan sido alterados.

"Estos protocolos de autopsia que se realizaron pareciera que hubieran sido un poco manipulados en la versión oficial que se dio", agregó Soria Galvarro, y recordó que un médico de apellido Ustarez, que también atendió el caso en aquella época, puso en duda los informes.

Ustarez "afirma en su libro que ese protocolo de autopsia no tiene mayor valor, porque fue acomodado a la versión oficial de la muerte", dijo el periodista.

Esa versión oficial, según Soria Galvarro, menciona "una ráfaga que, por instrucciones de los verdugos al ejecutor, no fue con disparos a la cara, sino al cuerpo. Son varios disparos en el cuerpo y por lo menos hay uno que está en la zona del pecho, en el corazón".

A su juicio, es necesario indagar más porque Ustarez dice que los protocolos de autopsia fueron "fraguados" y que se acomodaron a la versión militar.

Ante la decisión de los militares de mantener en secreto los protocolos de la autopsia, aunque se conoce su contenido, Soria Galvarro dijo: "No sería raro que se hubieran perdido, porque los militares han perdido muchos documentos".

"O puede ser que estén, pero no los quieren mostrar, porque hay confusión sobre lo que es secreto o lo que no es secreto. Mi opinión es que esa información debería ser desclasificada, catalogada, publicada o entregada al Archivo Nacional", agregó el investigador, de visita en Vallegrande para presentar sus nuevos libros sobre el "Che".

 

Atrapados por las cuentas

Atrapados por las cuentas

Domingo 7 de octubre de 2007   

 Por Andrea Chaparro, Javier Rebolledo y Luis Narváez / La Nación Domingo 

La peor semana de los Pinochet después de la muerte del dictador

El juez Carlos Cerda demostró en los hechos por qué el abogado de Lucía Hiriart, Pablo Rodríguez , hizo todo lo posible por sacarlo del caso. Después de un año y siete meses suspendido, al juez le bastaron cuatro días a cargo del proceso para encarcelarlos a todos. La arremetida del ministro coincide con los antecedentes inéditos que contiene el gigantesco expediente y que reforzarían la tesis de los delitos cometidos para ocultar y engrosar una fortuna a expensas de los gastos reservados.

Foto: Un total de 48 horas estuvieron privados de libertad los Pinochet. 

Una voz femenina al otro lado de la línea hizo cavilar al hombre más temido por el pinochetismo. Fue el viernes, muy temprano, cuando casi no había nadie en el Palacio de Tribunales. Ya habían pasado 24 horas desde que el juez Carlos Cerda remeció, una vez más, el ambiente nacional dictando un masivo procesamiento con 23 detenciones en contra de la familia del ex dictador y sus incondicionales colaboradores. Salvo Óscar Aitken, todos fueron recluidos: las hijas en el ex COF, los hijos en Santiago Uno, la viuda en el Hospital Militar y los ex uniformados en el Batallón de Policía Militar de Peñalolén.

La mujer, que pertenece al círculo más íntimo del magistrado, lo hizo reflexionar sobre si era prudente viajar a Estados Unidos dejando a la familia Pinochet en prisión. Pocas horas después, el ministro se enteraba como era de esperarse que las defensas habían presentado una batería de recursos de amparo (10 en total) para conseguir el beneficio y de paso que la Corte de Apelaciones revisara los fundamentos de las encargatorias.

Pero más allá de lo sucedido esta semana, así como en los meses anteriores en que el magistrado estuvo fuera del caso, las investigaciones sobre el origen de los más de 25 millones de dólares que los Pinochet ocultaron en el extranjero, avanzaron considerablemente. Los últimos tomos del caso contienen nuevos antecedentes acerca de los movimientos bancarios que se realizaron para engrosar y ocultar la fortuna. Otros documentos, entre ellos dos exhortos, uno desde Alemania y otro de EEUU, refuerzan las informaciones sobre el origen de parte de los dineros, los que provendrían de la venta de armamento. Con lo reunido hasta ahora, fuentes del caso indican que, resuelto el capítulo de malversación de fondos, el siguiente paso para el juez y los querellantes, Carmen Hertz y Alfonso Insunza, será buscar el procesamiento de algunos integrantes del clan Pinochet por el delito de negociación incompatible.

Esta arista es particularmente sensible, pues su génesis está en los beneficios ilegales obtenidos por concepto de comisiones ilícitas por la compra y venta de distintos tipos de armamentos durante la década de 1990 (ver recuadro).

LA CORTE

Al mediodía del viernes, el juez Cerda decretó la libertad de todos los procesados, menos Aitken, previa consulta al Tribunal de Alzada, que ayer resolvió confirmar las libertades. Pero la Quinta Sala presidida por el ministro Juan Eduardo Fuentes e integrada por los jueces Dobra Lusic y Joaquín Billard decidió dejar la vista de los 10 amparos para el próximo martes. La decisión que tomó Cerda de liberar a los detenidos puede ser interpretada como una estrategia del juez para evitar que la corte analizara sus argumentos y así postergar las pretensiones de las defensas de anular al menos algunos procesamientos.

Ayer, pasadas las ocho de la mañana, una veintena de abogados esperaban fuera de la Quinta Sala de la Corte de Apelaciones para alegar las libertades concedidas por el juez Cerda a 22 de los 23 procesados. Hasta el Palacio de Tribunales llegó la abogada procuradora fiscal del Consejo de Defensa del Estado (CDE), María Teresa Muñoz, querellante en el caso. El organismo decidió no oponerse al beneficio. Tras escuchar los argumentos expuestos por las defensas, los magistrados discutieron poco más de una hora antes de comunicar cuál era su resolución: confirmaron por unanimidad todas las libertades y sumaron incluso a Óscar Aitken, ex albacea de Pinochet, que era el único que no había querido notificarse del encausamiento que pesaba en su contra y era buscado por detectives de la Policía de Investigaciones. Aún más, la Corte dejó sin efecto la orden de detención decretada por el juez porque ya se encuentra bajo libertad provisional en la misma causa.

La sala también accedió rebajar el monto de la fianza de 300 mil pesos a 100 mil para cuatro ex uniformados. Los beneficiados fueron Sergio Moreno, Jaime Lepe, Eduardo Castillo y Jorge Ballerino (ver fichas).

Según el criterio del tribunal, Marco Antonio y Augusto Pinochet, junto con Mónica Ananías y Aitken, no deberán pagar la caución porque ellos también se encuentran en libertad bajo fianza en este caso.

Después de hacerse pública la decisión del tribunal, la funcionaria de la Secretaría Criminal de la Corte, Marcela Salazar, salió a notificar a los procesados. El recorrido partió con los detenidos en Santiago Uno, luego fue al ex COF, el Hotel Militar, al Batallón Militar de Peñalolén y, finalmente, a la Clínica de la Universidad Católica, en San Carlos de Apoquindo. Todos quedaron libres ayer.

LA PREPARACIÓN

Cumplido el plazo que tenía la defensa de Lucía Hiriart para apelar al rechazo de la inhabilitación, el ministro Cerda decidió retomar el caso el pasado sábado 29 de septiembre. La inhabilidad que pesaba en su contra fue desechada cinco días antes, pero esta vez el juez no quería tener problemas con la corte y prefirió agotar los tiempos, aseguran sus cercanos.

Ese mismo día entró de lleno al caso y revisó los antecedentes reunidos bajo el rótulo de "malversación de caudales público". Trabajó 15 horas seguidas, y en los próximos días el promedio no bajó. Fuentes judiciales aseguran que el miércoles por la noche las encargatorias estaban listas y que el juez dio aviso al equipo de detectives que trabajan con él para preparar el operativo. Como no eran suficientes los hombres, pidieron colaboración a la Prefectura Metropolitana. Durante la noche los policías también informaron al Ejército que al día siguiente habría movimiento en el caso Riggs, pero no precisaron de qué se trataba. Los miembros del Comando de Apoyo Administrativo comenzaron a comunicarse con la nómina de ex uniformados y los dos militares en servicio activo, para que se mantuvieran disponibles tal como lo habían hecho en ocasiones anteriores cuando habían sido requeridos para prestar declaración.

Los masivos procesamientos fueron recibidos con sorpresa en el organismo castrense. Lo mismo ocurrió en la familia Pinochet. Las primeras informaciones del jueves en la mañana eran imprecisas. Se habló de 13 encausados, quizá de algunos más. Sólo cerca de las diez de la mañana se confirmó en el Palacio de Tribunales que se trataba de 23 personas y fueron entregados los nombres. A esa hora la mayoría de los procesados habían sido detenidos por los funcionarios de la Policía de Investigaciones y trasladados hasta el Cuartel Borgoño, desde donde serían derivados a los recintos penales correspondientes. A las 16 horas faltaban sólo tres personas por aprehender. Dos de ellas estaban fuera de Santiago. El único que no pudo ser ubicado para comunicarle que había sido procesado fue el ex albacea de Pinochet, Óscar Aitken. El abogado estaba en Viña del Mar, donde posee una casa de veraneo.

Con el masivo encausamiento, Cerda sorprendió hasta al propio CDE. El organismo había solicitado en 2005 el procesamiento contra seis personas: por malversación, para los funcionarios públicos Gustavo Collao, Ramón Castro, Jorge Ballerino y Patricio Madariaga, y por estafa Augusto Pinochet Hiriart y su esposa, María Verónica Molina.

Junto con las peticiones, el CDE anexaba los documentos que estimaba podían probar esa tesis. Poco después de ingresado ese escrito el magistrado fue marginado de la investigación y, como es habitual, los jueces que lo subrogaron no se pronunciaron. Así, el proceso se detuvo.

LA CAPTURA

Cumplir la orden del juez Cerda no fue sencillo. Cerca de la medianoche del miércoles, el jefe de la Prefectura Occidente de Investigaciones, Francisco Argüelles, recibió un llamado telefónico. Al otro lado de la línea estaba el jefe de la Zona Policial Metropolitana, Óscar Gutiérrez. Luego de indicarle que tenía asignada la tarea de detener a Lucía Hiriart Rodríguez, Gutiérrez agregó que debía preparar un contingente de nueve hombres. Finalmente le indicó el lugar de reunión: la Brigada de Investigación Criminal de Peñalolén, a las cinco de la mañana del día siguiente.

Argüelles era el único que conocía el tenor de la operación y sólo en el lugar pactado le comunicó a sus hombres que se desplazarían hasta La Dehesa para apresar a la viuda. Mientras efectivos de otras unidades detenían a Augusto Pinochet Hiriart, cerca de las nueve de la mañana llegó la orden para detener a su madre. Tres automóviles un Nissan y dos camionetas partieron raudas a cumplir la misión.

A las diez de la mañana sonó el timbre de la residencia ubicada en calle Los Flamencos, en La Dehesa. Uno de los escoltas de la viuda del dictador salió a la puerta. "Tenemos una orden judicial para detener a la señora Hiriart; por favor, permítanos entrar", señaló uno de los agentes. El militar no opuso resistencia. Una vez que estuvieron en el interior del inmueble, el efectivo militar solicitó a los detectives que antes de llevársela le permitieran vestirse y tomar desayuno. El tiempo empezó a pasar. Cinco, diez, quince, veinte y treinta minutos sin que Lucía abriera la puerta de su dormitorio. Cuando los miembros de la policía civil ya se impacientaban, llegó un hombre que se identificó como uno de los abogados de la familia. "Yo no soy penalista, sólo quiero verla", les señaló. El tipo ingresó a la habitación. A los pocos minutos hizo su ingreso un doctor que se identificó como miembro del Hospital Militar. Los detectives no sabían de qué se trataba, pero de inmediato el abogado les explicó: "La señora Lucía acaba de sufrir un alza severa de presión". Minutos más tarde, el doctor señaló que era imperativo llamar a una ambulancia. A esas alturas, su hija Jacqueline y varios nietos y familiares colmaban el interior de la casa.

Minutos más tarde una camilla ingresó al dormitorio de Lucía Hiriart. Cuando los enfermeros la trasladaron hasta el living, los policías se presentaron ante ella. Desde debajo de las sábanas salió una mano trémula que se estrechó con la de los detectives. Cuando la mujer se presentó, apenas le salió un pitito de voz ininteligible.

De inmediato fue llevada hasta la ambulancia. Arriba del vehículo, el enfermero no sabía si aplicar oxígeno a la presunta alicaída octogenaria. Necesitaba la aprobación del médico, pero éste, en vez de subir junto a su paciente, ya había partido en otro auto. Debieron salir de inmediato rumbo al Hospital Militar, sin aplicarle ningún tratamiento. En todo el viaje, la viuda no dijo palabra.

Poco rato antes, en medio de los llantos de sus hijos, Jacqueline había sido subida a un vehículo de la Policía de Investigaciones para ser llevada al Cuartel Borgoño, paso previo al Centro de Orientación Femenino, donde llegaría más tarde junto a sus dos hermanas, Lucía y Verónica.

Ya en el Hospital Militar, cerca del mediodía, Lucía fue trasladad hasta la sala de urgencias ubicada en el primer piso. Poco rato antes había llegado en condiciones similares el general Jorge Ballerino, procesado por el mismo caso y conocido como uno de los asesores clave de Pinochet. La esposa de Ballerino estaba fuera de sí. Se abalanzaba sobre quien fuera que pasara a su lado para señalar que su marido no estaba metido en la maraña de negocios sucios que se le atribuyen. "Mi marido no es un ladrón, ¿entiende?", repetía incansablemente, al parecer sin convencerse de lo que estaba viviendo.

Posteriormente, Lucía fue trasladada a una habitación donde fue visitada por sus nietos y sobrinos. También fueron a verla un capellán militar y el alcalde de Providencia, Cristián Labbé.

Con el juez Carlos Cerda en EEUU, recibiendo su premio de la Fundación Gruber, se espera que en los próximos días se registre una nueva ofensiva de las defensas de los procesados para anular la decisión del magistrado. Uno de varios capítulos que aún quedan por escribir.

 

COMISIONES ILEGALES

En tribunales es sabido que uno de los aspectos que más pueden complicar a la familia Pinochet y sus colaboradores son los vínculos que se investigan por beneficios que habrían obtenido a raíz del pago de comisiones ilegales por la venta de armamentos. Las próximas semanas serán claves para que se inicie una ofensiva por parte de los querellantes en este capítulo.

Según los antecedentes que existen y los nuevos que han sido allegados en los últimos meses, entre 1997 y el 2004, BAE Systems, el mayor fabricante de armamento del Reino Unido, canceló a Augusto Pinochet Ugarte un total de 2.098.841 dólares. El último de esos pagos se habría efectuado el 30 de junio de 2004, por 189.940 dólares.

Los exhortos allegados desde Suiza, Gibraltar y Estados Unidos indican que esos dineros fueron cancelados a través de una empresa off shore, con sede en las Islas Vírgenes Británicas, creada por BAE Systems para canalizar el pago de comisiones a agentes en América. Entre éstas usó una cuenta que Red Diamond Trading mantuvo en el Banco Coutts & Co., en su sede de Miami.

Otro episodio que estaría comprobado en el expediente es el pago que, en 1998, la empresa de armamento holandesa RDM (Rotterdamshe Droo-gdok Maatshippij), hizo por 1,5 millones de dólares a Óscar Aitken, ex albacea del dictador, en el marco de la compra de los tanques Leopard I para el Ejército. 

RDM transfirió 749.982 dólares desde el ING Bank de Curazão a la cuenta Nº 5251472172 del Banco Coutts, en Miami, a nombre de Cornwall Overseas, sociedad controlada por Óscar Aitken para Pinochet.

Un mes más tarde, la empresa holandesa RDM constituyó una firma de papel en las Antillas Holandesas para volver a depositar a Cornwall, en el mismo banco, 100 mil dólares. Luego el dinero fue trasladado por Aitken a una cuenta de Eastview (otra empresa de papel creada por éste para Pinochet). Y meses más tarde depositó 850 mil dólares en la cuenta de Eastview del Banco de Chile de Nueva York, como una forma de blanquear esos dineros.


 

LOS PRONTUARIADOS

GUILLERMO LETELIER SKINNER

General (R). Procesado por tráfico de armas a Croacia, ocurrido en 1991. En esa fecha el ex uniformado era el director de Famae, desde donde partieron 11 toneladas de armamento disfrazadas de pertrechos y alimentos. El ministro de la Corte de Apelaciones Alejandro Solís, a cargo de la causa, también lo procesó por el delito de falsedad, a raíz de la documentación usada para obtener la autorización ministerial exigida para la transacción.

Declaró en contra del dictador en el marco del caso por el homicidio del coronel Gerardo Huber.

Tuvo un poder bancario a nombre de las empresas de Augusto Pinochet Belview International Inc. Eastview Finance.

JORGE BALLERINO SANDOFORD

General (R). En 1980 fue jefe de la Casa Militar, transformándose en uno de los hombres más cercanos a Pinochet. En 2005 reconoció al ministro que llevaba el caso Riggs, Sergio Muñoz, el pago de remesas mensuales con dineros del fisco (35 mil dólares) a Augusto Pinochet Hiriart y a su esposa, María Verónica Molina Carrasco, entre 1983 y 1985, usando como intermediario al ex cónsul de Chile en California Patricio Madariaga. Admitió ser titular de una cuenta del Banco Riggs bajo el falso nombre de John Long. Según Ballerino, desde que asumió en la Casa militar advirtió que “se manejaban recursos asignados por el Presupuesto Nacional a la Presidencia” y como jefe de la Casa Militar sólo recibía instrucciones y órdenes directas de Pinochet.

GUILLERMO GARÍN AGUIRRE

General (R). Asumió la Casa Militar en enero de 1985. Llegó a ser ex vicecomandante en jefe del Ejército y, después de acogerse a retiro, fue vocero de la familia Pinochet hasta la muerte del dictador. Conocido como un hombre contrario a la apertura de causas por derechos humanos, cuando se produjo la fuga del general (R) Raúl Eduardo Iturriaga Neumann, no dudó en hablar maravillas de él: “Es un hombre muy valiente, con muchas condiciones de líder y siempre bastante equilibrado”. Garín sucedió en la Casa Militar a Ballerino, quien antes de su salida le transfirió la cuenta que manejaba como

John Long, con cerca de 650 mil dólares. Además, Garín abrió dos nuevas cuentas en el Riggs, en los años 1985 y 1988.

RAMÓN CASTRO IVANOVICH

Coronel (R). En la Casa Militar estuvo bajo el mando de Jorge Ballerino y fue secretario general del Ejército. Tuvo a su cargo la administración de los gastos reservados. En 1981 abrió la primera cuenta junto a Ballerino con la compra de un certificado de depósito por más de dos millones de dólares. Desde esa cuenta recibió y giró dineros a varias cuentas de Pinochet. A fines de ese mismo año, Ballerino y Castro, edecán, abrieron una nueva cuenta en el Riggs. En noviembre de 1988, Castro le giró un cheque por 14 mil dólares a José Ramón Ugarte (Augusto Pinochet) desde otra cuenta que mantenía en el Riggs. Castro tuvo a su cargo la compra de los terrenos de la casa de El Melocotón.

JAIME LEPE ORELLANA

Hombre de la más estrecha confianza de Pinochet, en 1976, cuando era capitán, se desempeñó como jefe de la seguridad del dictador. Como secretario general del Ejército, Lepe siguió a cargo de su seguridad personal, sus viajes, comunicados oficiales y declaraciones. Según los dichos de los ex agentes Michael Townley y José Ríos San Martín, Lepe participó en el secuestro y las posteriores torturas al diplomático español Carmelo Soria. Si bien no fue procesado debido a que la Corte Suprema amnistió el caso, en 1997 sufrió un duro revés: Pinochet lo propuso para ascender al cuerpo de generales, pero el Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle vetó la decisión, cortándole la carrera.

GUSTAVO COLLAO MIRA

Coronel (R). Fue uno de los abogados de Pinochet. En 1988 asumió la jefatura de la Casa Militar y, a petición del general Guillermo Garín, se le abrió una cuenta en el Riggs de Miami. Llegó a tener 200 mil dólares. En 2005 lo reconoció, pero fue tajante ante los medios: “Niego de la forma más enérgica que yo sea partícipe de una red de traspasos de fondos en cuentas eventuales del general (R) Pinochet”, dijo. El procesamiento señala que desde la cuenta de Garín en el Riggs hay dos giros a favor de Collao, por 156.003 dólares y el segundo, por 43.715 dólares.

SERGIO MORENO SARAVIA

Fue subsecretario de Guerra desde 1985 a 1989. En 1998 se retiró del Ejército siendo auditor general. Era un hombre de confianza de Pinochet. Fue edecán y secretario general del Ejército. Con este cargo mantuvo una cuenta en el Riggs de Washington, desde donde recibió cuantiosos fondos. En 1991 se extendieron poderes para que Letelier Skinner o Moreno operaran los fondos depositados en el Barclays Bank. Ese mismo año aportó parte del capital inicial para la formación de Belview.

El fallo agrega que por insinuación de Moreno, en 1995 Pinochet hizo negocios con Marcelo Moren Brito, uno de los máximos jerarcas de la DINA.

GABRIEL VERGARA CIFUNTES

Con grado de coronel, en la actualidad se desempeña en el Estado Mayor del Ejército. Entre 1992 y 1995 fue secretario privado de Pinochet. Un año antes, como estrecho colaborador del dictador, abrió una cuenta en el Riggs de Miami, motivo que lo llevó a trasladarse a Estados Unidos. El dinero con que abrió la cuenta provenía de otra mantenida por su antecesor, José Miguel Latorre.

En 1994, a nombre de Lucia Hiriart, vendió a la sociedad Belview Internacional S.A. una parcela en Los Boldos y un departamento.


Los Pinochet compraron casas, relojes, trajes y audífonos con dinero público

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ELPAIS.com  Internacional

La herencia de un dictador

La resolución del juez desvela una red de cuentas que ocultaba el origen de los fondos oficiales

MANUEL DÉLANO - Santiago - 06/10/2007

Los seis familiares de Augusto Pinochet (su viuda y cinco hijos) y los 17 miembros de la cúpula militar más cercana al dictador formaron junto al difunto general una tupida red de 125 cuentas bancarias y una docena de sociedades con el fin de ocultar el origen de 20 millones de dólares (14,4 millones de euros) para los que no hay explicación. El juez Carlos Cerda, que instruye la causa, presume que salieron de los gastos reservados del Estado, para los que no existía escrutinio. Esos fondos sirvieron, según el auto del juez, para engordar las cuentas exteriores y pagar todo tipo de gastos personales.

Los responsables de manejar los fondos reservados cursaron "numerosas y permanentes órdenes de entrega de dinero de esta naturaleza", señala la resolución. Estos fondos del Estado eran gastos reservados para la Presidencia de la República, la Casa Militar y la comandancia en jefe del Ejército en labores del Estado. Sin embargo, a petición directa de Pinochet o sus secretarios privados se "convirtieron en propiedades, construcciones, pagos de salarios a obreros y operarios por labores de índole privada de Augusto José Ramón Pinochet Ugarte y su entorno, explotación agrícola, sustento de parientes y cercanos", afirma el fallo.

Entre los bienes que se adquirieron con estos recursos hay "libros, estatuas o bustos de Napoleón Bonaparte, sastrería, arriendo de cabañas turísticas, audífonos, vestuario, relojes, calzado, gastos médicos, quinesiología, zapatillas de gimnasia, atlas, repuestos de lapiceras, buzos deportivos y variados otros destinos de naturaleza personal", además de lo conservado en el exterior.

Gran parte de las operaciones sólo tuvieron sentido para evitar que se supiera que Pinochet estaba detrás. En una de ellas, un secretario del ex dictador, Juan Mac Lean, envió dinero a Miami para otra secretaria, Mónica Ananías, quien cambió y depositó los fondos en Washington, "y todo en beneficio de los Pinochet, actuando con identidades incompletas".

La telaraña de cuentas y movimientos comienza en noviembre de 1981, en plena dictadura, cuando los hoy generales retirados, y detenidos, Jorge Ballerino y Ramón Castro, abrieron la cuenta corriente número 35.041 en el Riggs Bank Miami. Ahí se depositaron, sólo en el año 1982, 959.000 dólares provenientes de gastos reservados de la Casa Militar. Para justificar el uso de estos fondos bastaba con un certificado que dijera que habían sido "bien invertidos".

Desde esa cuenta se extienden los hilos. Hay transferencias mensuales por 2.515 dólares a la esposa de Augusto Pinochet Hiriart, hijo mayor del ex dictador. Pero la mayor parte, 1,1 millones, fue transferida a John Long, nombre falso de Ballerino, a otra cuenta, la 45.052-8, que abrió en 1984 en el mismo banco.

Amparado en su seudónimo, Ballerino transfirió 650.000 dólares a Guillermo Garín, entonces jefe de la Casa Militar y hoy vicecomandante retirado del Ejército, y otros 60.000 para Augusto hijo, la mitad a través del cónsul de Chile en California, Patricio Madariaga.

Ballerino y Castro abrieron paralelamente en 1982 otra cuenta donde compraron un certificado de depósito por dos millones. Desde allí hubo más giros a Augusto hijo, al propio Castro y a Garín. Con los fondos recibidos por 500.000 dólares Garín abrió otra cuenta en el Riggs. Giró desde ella 200.000 a Gustavo Collao, que después sería abogado de la defensa de Pinochet. La operación siguió con giros por 163.000 a expresa petición del general a la cuenta número 45.166-6 en el Riggs de su fallecido secretario privado, José Miguel Latorre, que fue "destinada nada más a gastos personales" de Pinochet. Con su alias de Daniel López, el ex dictador depositó ahí cheques por 79.000 dólares.

Los múltiples movimientos han permitido reunir fondos estatales y personales en esta cuenta. "Se confundió dinero proveniente de gastos reservados de la Casa Militar con haberes de otras cuentas relacionadas con Pinochet", sostiene el juez.

El procedimiento lo reiteró el ex dictador con fondos de la presidencia y de la jefatura del Ejército. Para las compras de bienes inmobiliarios, Pinochet actuó a través de una decena de sociedades que forman sus parientes o colaboradores, y en algunos casos él mismo. En su hacienda de Los Boldos, donde hoy están sus cenizas, construyó con personal del Ejército una casa de 472 metros cuadrados.

La investigación determina que Pinochet era dueño de la sociedad Belview Internacional, "de la que se sirvió para adquirir numerosos bienes para él y su familia, con dinero que traía del exterior o que provenía de su fuente local". A través de esta sociedad compró seis inmuebles. Con otra, GLP Limited, adquirió una séptima vivienda para su hija Jacqueline.

El juez ha estudiado también las cuentas legales de Pinochet, con sus ingresos y gastos a la vista y ha descubierto en ellas un desfase de ocho millones para los que no existe justificación.

Paraísos fiscales

Dos semanas después de perder el plebiscito de 1988, que implicaba dejar el poder, Augusto Pinochet suscribe un acta de pignoración (entrega de valores en prenda para garantizar un crédito) con el Banatlántico Zúrich. Éste le otorgó derechos sobre la cuenta 5.190-30, a nombre de Rapi (por su tercer nombre, Ramón, y su apellido, Pinochet). La cuenta tenía entonces 2,6 millones de dólares (1,8 millones de euros). "Está comprobado que este dinero fue enviado desde Chile, y no desde otras cuentas mantenidas en el extranjero", sostiene la resolución judicial.Desde esa misma cuenta y otra en Gibraltar (110.051.722) se enviaron 4,8 millones de dólares a cuentas de Pinochet en el Riggs y una de su secretario privado, Juan Mac-Lean. Confluyen y se confunden ahí también "haberes de origen fiscal -gastos reservados- con otros de carácter personal, así como el uso de unos y otros" por parte de Pinochet y su hijo Marco Antonio, según señala el juez.A través de sociedades como Trilateral International Trading, en las Bahamas, y Eastview Finance, en las Islas Vírgenes Británicas, el ex dictador realiza nuevas transferencias. Abre el Fideicomiso de Santa Lucía en la islas Caimán con depósitos de 3,8 millones y los beneficiarios son su esposa y sus cinco hijos.