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Centros Chilenos en el Exterior

El glamour socialista afrancesado se fue a la mierda

El glamour socialista afrancesado se fue a la mierda

La Nación Domingo 

Domingo 13 de julio de 2008   

 Mariana Loyola, cronista televisiva y actriz de Trueba

Exiliada voluntariamente de las teleseries, debuta este martes como cronista social en "La liga" y se prepara para trabajar con Fernando Trueba en la producción estrella del cine chileno en 2008. Impactada por su inmersión con las mujeres que viven en la calle, reclama contra la histeria de los medios y la ignorancia sobre la protección social.

 Foto: “Lo que más me molestaba era el ruido, el estrés, el hacinamiento. Y los olores de las bocas enfermas; te acostumbras a todo, pero el olor de las bocas te impresiona”. Foto: Daniel Valenzuela

Parece luminosa y energética a tomar un café en un Tavelli de La Reina y contar de sus días junto al Hogar de Cristo, conviviendo con mujeres de la calle.

Está descansada, después de que casi colapsó. Lo hizo para su estreno como cronista televisiva en la serie "La liga", un programa de la productora Cuatro Cabezas que repite temporada en Mega. Llega, con Javiera Contador, a reemplazar a Blanca Lewin en un equipo en el que repiten Pablo Mackenna y Rafael Cavada como narradores de historias en formato docu-reality.

Pero la Loyola anda fascinada con el cine. "Es un traje que me queda bien", dice. Hizo dos películas sin estrenar todavía y está entre las elegidas para "El baile de la victoria", la película que rodará desde el 28 de este mes Fernando Trueba, el director español que ganó un Óscar por "Belle epoque" (1993).

La adaptación de la novela de Antonio Skármeta, que ha intervenido en el guión, es la niña bonita del cine chileno, y Mariana, que compartirá con Ricardo Darín ("El hijo de la novia", "Nueve reinas"), está como niña con botas nuevas con su papel "secundarísimo".

Pero su paso por la calle, durmiendo con las mujeres más marginales, enfermas, locas o drogadas de este paraíso, la dejó marcada.

-¿Qué tema has hecho para "La liga"?

-Varias cosas. Hay un segmento en que cada uno de nosotros tiene que pasar un mínimo de 24 horas con una persona en sus mismas condiciones. Fui a dormir al Hogar de Cristo. Es fuerte, la noche que me quedé llegaron 104 mujeres. Hay de todo, conocí mujeres que su familia las va a dejar a la plaza del frente de la hospedería y desaparecen.

-¿Cuál es la diferencia entre dar una luca para Un Techo para Chile e ir a dormir con los indigentes y sus malos olores?

-Cuando lo vives en carne propia la angustia queda para ti. En el Hogar de Cristo la realidad sanitaria es buena, la comida es buena, el desayuno es bueno, pero ver a los niños y las mamás hacinados, en esa promiscuidad que hace que si se enferma una se enfermen todas, es terrible. Es penoso darse cuenta que esas personas, mucho más jóvenes que uno, representan más de 40 años. Si un auto se hace mierda cuando lo dejas un año en la calle, imagínate una persona de 21 años que acarrea cuatro hijos.

-Además de indigencia habrá mucha locura.

-Muchas tienen trastornos síquicos, hay bastante delirio. Me impresionó ver una señora completamente ABC1. Se destacaba apenas entré al comedor, toda orgullosa, con lentes negros. Había otra chiquilla de familia con plata, de Antofagasta, que anda viviendo la vida a escondidas de sus padres. Los niveles de estrés emocional de estas mujeres son insólitos. A las siete de la mañana, en el desayuno, se pelean heavy y gritan como locas. Una mujer de 21 años, viviendo así, con cuatro cabros, tiene que estar un poquito loca.

-¿Qué piensas después de esta inmersión en la calle?

-Después de conocer pastores, curas, laicos, drogadictos de la calle, alcohólicos, habiendo visto todo tipo de marginalidad, me impresiona la capacidad del hombre chileno para abandonar. Es feroz. Una madre tiene que estar muy pitiá para abandonar sus cuatro hijos, mientras el padre está chupando o simplemente no lo ven desde hace cinco años. Esta mujer se quedó embarazada de nuevo porque el papá vino a verla una noche que había ganado el Colo. Así celebran. Es una sociedad donde gana el Colo y la forma de celebrar de algunos tipos es tirarse a su mujer, embarazarla y desaparecer. Y la mujer acepta.

-Pero dices que hay muchas políticas de protección para la mujer ahora.

-Viviendo la pobreza uno se da cuenta de muchas cosas, y una es que los pobres son súper ignorantes de las políticas públicas que hay para ellos; hablas con gente de las municipalidades y te cuentan que tienen 17 planes distintos de ayuda que funcionan. Y muchas ni lo saben, lo aprovechan más las mujeres de 50 años que vienen de vuelta.

-También hay gente que vive en la calle porque le gusta.

-Claro, en la calle hay una libertad que no se compra con nada. Son miles de cosas muy complejas. Conocí una mujer, profesora de inglés, que lleva ocho años en la calle, y te das cuenta que a cualquiera le puede pasar un día. Ella tiene jubilación, un departamento, hijos, pero a las nueve de la mañana estaba empinándose una caña de vino al seco. ¿En qué minuto el alcoholismo la hizo irse a la calle?

-¿En qué se diferencia esto de tu trabajo de actriz?

-Los actores que estamos comprometidos con nuestra profesión: tenemos ojos en la espalda y en todos lados para mirar, observar y escuchar sin prejuicios. Pero no había pasado un día entero con la gente de la calle, ni tomado once, ni olido lo que huelen, ni ido al baño con ellos, ni había sido uno de ellos por unas horas. Ni me había podido dar cuenta de la ferocidad de lo que viven.

-¿Qué fue lo que más te molestó de esa convivencia?

-El ruido, el estrés, el hacinamiento. Y los olores de las bocas enfermas. Te acostumbras a todo, pero el olor de las bocas te impresiona.

-¿Y, con todo respeto, te atacó la sensiblería también?

-Si, en un minuto se me apretó la garganta y no podía seguir hablando, y como esto es un docu-reality, al productor le encantó. Yo quería que cortara, pero él no cortó. Me sentía mal, mal de tener tele, calefacción, nana, botas, todo. Pero tampoco vas a mandar a todos los chilenos a dormir con los pobres pa’ que cachen.

-¿Qué más ofrece "La liga"?

-A diferencia de los programas de denuncia que se hacen tanto, en "La liga" no hay un editor que pida ciertas imágenes para sacar su nota, no hay test previo. Y si trabajas sin esos prejuicios siempre sucede el acto mágico que en algún momento la gente te lo cuenta todo, porque es más libre. Aquí se muestra la realidad sin paternalismo.

-¿Cómo llegaste a este programa?

-No sabía que existía porque no lo vi el año pasado, pero me parece muy interesante la productora Cuatro Cabezas, que hace cosas pensantes y que curiosamente son todos argentinos, que en esto son superiores a los chilenos. Me tenté cuando me lo ofrecieron, pero no pensé que iba a ser tan heavy. En teatro aprendes a sentir muchas cosas, pero el periodista está vacunado en la realidad.

 

UNA CHICA TRUEBA

-Llevas una temporada fuera de teleseries. ¿Quieres volver a esa dulce realidad o prefieres experimentar más en esta crónica social?

-Estoy súper bien sin teleseries y no he cerrado contrato con ningún canal. Y quiero seguir así, libre. Eso me ha permitido hacer dos películas en verano: "La nana", de Sebastián Silva, donde soy la segunda nana después de la Cata Saavedra, y "El ausente", de Nicolás Acuña, una película preciosa, como de Eric Rommer. Además voy a hacer otras dos, junto con el trabajo en "La liga".

-¿Cómo es eso de que vas a trabajar con Trueba?

-Es en "El baile de la victoria", de la novela de Antonio Skármeta. Pero también voy a hacer "Génesis nirvana", ópera prima de Alejandro Lagos, un cabro de 20 años que la escribió y la va a dirigir. Es la vida en tiempo real de una mujer muy marginal a la que su marido le mató a su hija. Ésa me tinca mucho. Somos Rodrigo Achondo, Pali García y yo.

-Serás una chica Trueba.

-Estoy fascinada.

-Cuéntalo todo.

-No puedo contar nada.

-Un poco, entonces.

-Empezamos el 28 de julio. El protagonista es Ricardo Darín, que no está nada de mal. Tengo un rol secundarísimo, pero estoy fascinada de trabajar con ellos.

-¿Qué te hace feliz haciendo cine?

-Si el cine fuera un traje me quedaría bien. Es de lejos lo que más me gusta hacer, en términos energéticos pasan cosas muy fuertes con esa cofradía que se hace en una película. Me gusta esa euforia colectiva, esos niveles de gimnasia emocional que vives cuando haces cine.

-¿Cómo preparas tus personajes?

-Estoy concentrada todo el día, soy súper estudiosa de los guiones; leo, releo, hago mapas, los camino, los pruebo, y cuando me toca rodar lo abandono. En cine no hay que actuar, tienes que ser otra persona. Se nota cuando sólo actúas, se ve feo.

LA SOCIALITÉ SOCIALISTA

-¿Qué opinas de la discusión sobre la violencia en "El señor de la Querencia"?

-De "El señor de la Querencia" sólo he visto imágenes en los matinales y la discusión por los diarios, pero creo que hay problemas mucho más importantes que hablar de una teleserie. Los medios de este país, como en todo el mundo, están histéricos, y están fascinados si pueden aumentar la agresividad. Esta moda de ansiedad como la que les viene con "El señor de la Querencia" es pasajera, va a durar un rato. En septiembre nadie se va a acordar.

-¿Y sobre la gratuidad de la violencia de género, o contra las mujeres, por ejemplo?

-No creo que sea un problema chileno, sino de la televisión en general, y tampoco sé si es un problema. Mientras más brutalidad haya, hay más rating. Te das cuenta que está la cagada a nivel mundial y que tú tienes un mundo propio dentro de tus cuatro paredes. En ese sentido, en mi familia la tele está sólo en una pieza, y está apagada en la semana. No me parece un tema tan importante como al señor Viera-Gallo.

-La opinión de quienes dicen que es un momento delicado, en que cualquier descerebrado mata a una mujer, es respetable también.

-No creo que una teleserie influya en los femicidios, pero entiendo que es delicado, más porque es en la televisión pública. Es la tele, sus líneas editoriales, la que está enferma. La violencia puede ser ejemplo para la sociedad, ¿pero por qué no hacen programas que sean otro ejemplo?

-¿Sigues siendo michellista-bacheletista?

-Si, a pesar de que esa especie de glamour socialista afrancesado socialité que había al principio se fue a la mierda. Y ese bajón provocó una cosa muy fuerte en el reinado de Michelle, también porque el país se puso a patalear, como hacen los niños a sus mamás. Están en su derecho, pero hay mucha pataleta, y como ella no es Ricardo Lagos, que paraba el dedo y nos callaba a todos, seguimos pataleando a pesar de que ha hecho políticas sociales muy importantes. Pero yo sigo apoyando.

-¿Qué cosas concretas apoyas?

-En la población El Volcán fui a conocer dos salas cuna impactantes, exquisitas, con calefacción central y nutricionista. Todos los pendejos habían salido de la desnutrición y me preguntaba por qué no se sabe de eso y sí se sabe tanta huevada. La siento una mujer muy noble, que no ha incurrido en propagandismo ni en escándalos para que se sepa lo que hace. En años más veremos la red de protección de la mujer, las salas cuna, la reforma previsional.

-Y después de que habló la encuesta CEP, ¿cuál es tu candidato?

-Lagos. Es que a Lagos debiéramos haberlo podido reelegir inmediatamente, porque además un Gobierno de cuatro años es una tontería.

 

 

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