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DE CASTRO

DE CASTRO

   "Sergio de Castro, El Arquitecto del Modelo Económico Chileno" es una lectura obligatoria para comprender al nuevo Chile, hoy amenazado por el regulismo y la intervención estatal más allá de lo subsidiario

                        Si alguien, en otra parte del mundo, leyera el libro de Patricia Arancibia y Francisco Balart sobre Sergio de Castro, pensaría que es un típico thriller norteamericano sobre una trama política. No es ficción. Ocurrió. Somos testigos quienes participamos en algunas de las experiencias relatadas, como alumnos de economía de la UC, en la Universidad de Chicago o como parte del grupo del ladrillo "0" para la candidatura de Alessandri, como también quienes fueron sus colegas y colaboradores durante su función pública.

            El modelo teórico, para simplificar el análisis, opera como un sistema de ecuaciones simultáneas en que el paso de una situación de equilibrio a otra es instantáneo. El modelo real no es así, y ese "paso" tomó largos años para  recuperar la economía y sostener el crecimiento acelerado posterior. Chile cambió radicalmente y gozó durante 17 años el mayor progreso de su historia. La proeza de Castro es haber sorteado exitosamente ese extenso periodo para pasar de una economía al borde del socialismo a una de libertad económica. De  no ocurrir las dos crisis internacionales de 1975 y 1982,  ese "paso" habría sido menor y los años dorados de crecimiento habrían sido más de 17.  Chile estaría hoy entrando al pleno desarrollo.

            Sin un sustento institucional el modelo es frágil. Afortunadamente estuvo presente Jaime Guzmán quien compartía las ideas con de Castro. Las actas de la Comisión Constitucional registran el profundo análisis conceptual y filosófico de eminentes constitucionalistas como Silva Bascuñán, Evans, Ovalle, Ortúzar, Bulnes y Jaime Guzmán.  El gran aporte de Guzmán fue precisamente entender que la economía de mercado es justamente el ejercicio pleno de la libertad, por lo que era imperativo su fundamento constitucional. Es por ello que la Constitución y el modelo han traspasado las barreras doctrinarias sin modificaciones substanciales hasta hoy. El artículo 19 definió los derechos constitucionales en forma positiva y las debidas restricciones a la acción estatal para reforzar su papel subsidiario.

             Problemas hubo miles hasta 1982. Para sortear la recesión de Castro propuso la disminución de los salarios.  No tuvo apoyo político. Se impuso la devaluación, alza de aranceles y se aceleró la inflación.  La primera era directa y honesta, la segunda indirecta y tramposa, pues a la postre, los salarios reales disminuyeron por efecto de las medidas tomadas y el ajuste fue más doloroso. De Castro prefirió no claudicar y renunció.

            De Castro no sólo construyó el nuevo modelo, sino que debió idear políticas para sortear las etapas críticas.  Una de las mas notables, y que no sólo permitió mantener el modelo, sino que ayudó a salir de la crisis de 1982-84, fue una simple medida contable como la compra de cartera a la banca comercial y su recompra con las utilidades futuras. Se salvó el país. Vale la pena recordar que la banca pagó y aun está pagando la recompra de esa cartera mala.

            "Sergio de Castro, El Arquitecto del Modelo Económico Chileno" es una lectura obligatoria para comprender al nuevo Chile, hoy amenazado por el regulismo y la intervención estatal más allá de lo subsidiario.

Javier Fuenzalida A.

economista, Universidad Finis Terrae.

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