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Inédito funeral en solitario tuvo agente civil de la DINA Osvaldo Romo

5 de Julio de 2007

Restos del individuo fueron depositados en mausoleo de las Hermanas de la Caridad en el Cementerio General.

Osvaldo Romo, el más feroz torturador de la dictadura que encabezó Augusto Pinochet (1973-1990), fue sepultado este jueves en absoluta soledad en el cementerio general de Santiago.

Sólo un sepulturero y un cura católico que no pronunció rezo ni palabra alguna acompañaron el féretro que contenía el cadáver de Romo, fallecido el miércoles a los 70 años en un hospital penitenciario a causa de un paro cardiorrespiratorio.

El féretro fue depositado en un lugar de la necrópolis perteneciente a la congregación de monjas "Hermanas de la Caridad".

La desolación de la ceremonia se vio incrementada por una lluvia persistente y el silencio del cura, que no rezó por el muerto ni lo bendijo y se limitó a permanecer en silencio.

Preguntado sobre el porqué de su actitud, el religioso se limitó a señalar que su presencia era sólo "una acción de caridad".

Tulio Guevara, director del cementerio, comentó asombrado que nunca antes había visto un funeral como el de Romo, que al momento de morir sumaba condenas a 92 años de prisión.

Conocido como agitador izquierdista durante el gobierno de Salvador Allende (1970-1973), Romo apareció tras el golpe militar de 1973 como agente de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), en la que ganó fama como uno de los más feroces torturadores del régimen.

En el mismo cementerio en que fue sepultado se levanta un monumento a la memoria de más de 3.000 víctimas de la dictadura y de acuerdo con los expedientes judiciales, en al menos un centenar de ellas Romo tuvo una responsabilidad directa.

Una gran parte de los nichos del monumento a las víctimas están vacíos, pues deberían ser ocupados por los restos de detenidos aún desaparecidos.

En 1978, cuando la Justicia lo había citado a declarar por el secuestro del ciudadano de origen francés Alfonso Chanfreau, hasta hoy desaparecido, la DINA envió a Romo a Sao Paulo (Brasil), donde se radicó con un nombre falso y, según organismos de derechos humanos, formó parte de los escuadrones de la muerte.

En Brasil, donde fue descubierto y deportado a Chile en 1992, viven aún su esposa y cinco hijos, ninguno de los cuales lo visitó en la cárcel ni le acompañó en la hora de su muerte.

Al morir, cumplía condenas ya refrendadas por la Corte Suprema en siete casos de detenidos desaparecidos y aguardaba la ratificación de sentencias por otros diez.

Cuatro juicios más estaban en la etapa previa al fallo de primera instancia y estaba procesado por otros 55 secuestros calificados (desapariciones) y por torturas a 14 supervivientes de la Villa Grimaldi, considerada como la peor prisión que tuvo la DINA.

Hace algunos años, Romo concedió en la cárcel una entrevista al canal Univisión, en la que afirmó que el gran error de la dictadura de Pinochet fue haber dejado izquierdistas vivos.


"Yo siempre le decía a mi general (Manuel Contreras, jefe de la DINA), no hay que dejar a ningún 'periquito' vivo", afirmó en esa ocasión, en la que además nombró a cuatro dirigentes socialistas a los que, si tuviera la ocasión, según dijo, asesinaría.

También esa vez dijo que le gustaría que en su tumba se escribiera el siguiente epitafio: "Aquí yace un torturador".

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