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Política

Bachelet visitará Villa Grimaldi, donde estuvo detenida en 1975 junto a su madre

Bachelet visitará Villa Grimaldi, donde estuvo detenida en 1975 junto a su madre

Cristian Chandía E.

www.latercera.cl

En el marco de su discurso sobre la memoria histórica que pronunció en la inauguración de un foro bicentenario Latinoamericano, la Presidenta Michelle Bachelet anunció que el próximo sábado en la tarde visitará Villa Grimaldi, lugar donde estuvo detenida junto a su madre en 1975.

La mandataria indicó que dicho lugar fue "un campo de detención de la dictadura militar, donde yo misma junto a tantos otros fuimos prisioneros". Agregó que ese recinto se ha convertido "en un lugar para la paz y esparcimiento, un lugar para recordar, para vencer el olvido, un lugar donde hoy puede entrar y salir un niño sonriendo en brazo de sus padres", en referencia a que en la actualidad el recinto es un museo llamado "Parque por la Paz" y está dedicado a mantener viva la memoria de la represión y a fomentar el respeto de los derechos humanos.

La jefa de Estado recalcó que será la primera vez que un Presidente de Chile visite un lugar donde estuvo prisionero. "Caminaré por donde antes caminé, por donde caminó mi madre y sé que entonces las interrogantes de sucesos serán más que un susurro".

En esta misma línea se preguntó "¿Cómo pudo suceder, pudimos evitarlo?, hemos hecho lo necesario para que nunca nos suceda?, somos una comunidad constitutida en el respeto mutuo?, no, no podemos dejar de interrogarlo".

En medio de su discurso la mandataria hizo alusión directamente al papel que ha jugado la derecha en la reconstrucción de la memoria histórica de nuestro país. "Se equivocan quienes piensan que el rescate de la memoria y la reconstrucción de la historia nos pueden dividir y apartar de las tareas del presente, aunque por cierto muchas veces hay que tener valentía y convicción democrática para mirar el pasado y saber asimilar las experiencias rescatando lo positivo y evitando repetir errores".

En ese sentido, agregó que "un estadista debe reconocerse en la memoria de su gente y debe reconocer la historia de su país al evocar momentos de la vida como nación, un estadista verdadero no debe ocultar ni silenciar ni omitir hechos ligados a la historia y a la memoria de la gente".

Bachelet recalcó que cuando aborda temas de "nuestra memoria, siempre lo hago con la convicción al respeto a la verdad, con apego a la objetivización de los episodios, con el acercamiento cuidadoso y con la esperanza de contribuir a la reconstrucción adecuada de la memoria".

En este punto recordó nuevamente el triunfo del No donde dijo "volvemos a mirar y escuchar a los actores de este episodio y volvemos a recordar aquel proceso determinante".

El mediodía del 10 de enero de 1975, dos agentes de la Dina se presentaron en el departamento donde vivía Bachelet con su madre, trasladándolas con los ojos vendados a un lugar indeterminado que resultó ser la Villa Grimaldi, el principal centro de torturas de ese organismo.

En el lugar de detención las separaron y las sometieron a nuevos interrogatorios y apremios físicos. Angela Jeria fue llevada a "la torre", mientras que Bachelet fue ubicada en una pieza con camarotes, junto a otras ocho presas. Días después la trasladaron junto a su madre al centro de detenidos de Cuatro Álamos, donde permanecieron hasta fines de enero.

Una vez en libertad, Bachelet y su madre viajaron a Australia en carácter de exiliadas. Más tarde se trasladaron a la República Democrática Alemana.

Derecha se lanza en picada contra Bachelet por críticas en acto del NO

Derecha se lanza en picada contra Bachelet por críticas en acto del NO Con pintura de guerra reaccionaron la UDI y RN luego de los dardos de la Mandataria a la Alianza por Chile. El autoproclamado presidenciable Pablo Longueira llevó la batuta de los cuestionamientos gremialistas, mientras Bachelet planteó que "no haré comentarios sobre descalificaciones de nadie".

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Foto: La Presidenta Bachelet dio a entender que las respuestas de la derecha a sus críticas fueron “descalificaciones”. “Yo no he descalificado a nadie personalmente”, aseguró.

Con toda su artillería respondió la Unión Demócrata Independiente a las críticas de la Presidenta Michelle Bachelet a la Alianza por Chile, vertidas el jueves en el aniversario del triunfo del No. El senador Pablo Longueira, carta presidencial de la colectividad para el 2009, calificó a este gobierno como “el peor de la Concertación”, mientras el presidente de la tienda, Hernán Larraín, acusó a la Mandataria de “incitar a la división entre los chilenos”.

Los dichos de la Mandataria también molestaron al ex candidato presidencial RN Sebastián Piñera, quien la acusó de ver "la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio". Para no quedarse atrás en los descargos, el empresario salió al paso de la afirmación de la Mandataria, quien ayer planteó que hay “Concertación para rato”. Según Piñera, “lo mejor de la Concertación está en el pasado”, y aseguró que la Alianza por Chile está “perfectamente preparada” para gobernar.

Ajena a esta disputa que se abrió con la oposición, la Mandataria evitó entrar en el juego de las respuestas. “No haré comentarios sobre descalificaciones de nadie en este país, yo no he descalificado a nadie personalmente”, indicó durante una actividad en el norte del país. “Tengo altura de miras”, subrayó, en alusión a las críticas que la UDI desplegó a su condición de estadista.

Los dichos de Bachelet que tanto malestar provocaron en la Alianza fueron pronunciados durante el acto central de la conmemoración de los 18 años del plebiscito de 1988.

En la oportunidad, la Mandataria acusó a la derecha de atraso político, y recordó que en la oposición muchos han reconocido los méritos del bloque gobernante. Además, señaló que hubo un tardío "mea culpa" de la oposición, y enfatizó que no es una opción que dé gobernabilidad.

El descargo gremialista

La respuesta más dura desde la Alianza provino de Pablo Longueira. El senador por Santiago Oriente acusó a la Presidenta directamente de “estar revolviendo el gallinero” y “dividir” al país.

De paso, se dio tiempo para formular consejos. “Lo que tiene que hacer es gobernar bien, y yo le recomendaría que lo antes posible es que haga una cambio de gabinete, ordene a su gobierno, ordene a la Concertación, y que dé señales de liderazgo porque el liderazgo no se construye dividiendo a Chile”, indicó el parlamentario que esta semana fue virtualmente proclamado presidenciable 2009 por el ex abanderado gremialista Joaquín Lavín.

La misma crítica al liderazgo de la Presidenta formuló antes el timonel del gremialismo, Hernán Larraín, quien señaló que Bachelet "no estuvo a la altura de su cargo, a la altura de un estadista".

"Un estadista mira al futuro y el pasado lo asume pero buscando la unidad, buscando el entendimiento, buscando construir un Chile que sea común para todos, y no nos parece que la Presidenta (Bachelet) esté colaborando en ese esfuerzo. No nos parece que esté a la altura de un estadista", sentenció el senador gremialista.

Hernán Larraín lamentó las palabras utilizadas por la Presidenta para referirse a la Alianza, haciendo hincapié en que éstas "sólo sirven para abrir heridas del pasado, para reactivar conflictos entre los chilenos, para fomentar odiosidades, para hacer espacio al enfrentamiento".

En este sentido, el líder de la tienda política fundada por Jaime Guzmán se declaró también sorprendido por la actitud de la Mandataria, asegurando que ésta no se condice con la labor que han llevado a cabo en esta materia, los anteriores presidentes concertacionistas.

"Durante los gobiernos de la Concertación, sus presidentes han procurado una y otra vez tratar de avanzar, superando el pasado, las palabras de la Presidenta parecen querer atraparnos en la historia (...) Un estadista procura la unidad, la paz y la reconciliación, jamás busca la confrontación, el enfrentamiento o las odiosidades entre su gente. Esperamos Presidenta que esté a la altura de las circunstancias", expresó el parlamentario.

Chávez expresa aprecio por el Gobierno de su ''amiga'' Bachelet

"Saludamos a la presidenta y amiga Michelle Bachelet, pido un aplauso de reconocimiento a la hermana presidenta socialista, amiga digna, valiente. Desde aquí Michelle un beso para ti y Chile", manifestó el gobernante venezolano.

El presidente venezolano, Hugo Chávez, afirmó este domingo que siente a Chile en el "corazón" y deseó al Gobierno de su "digna amiga", la Presidenta Michelle Bachelet, "todo el éxito" que desea para la propia Venezuela.

Chávez expresó su aprecio por Chile pocos días después de que el Gobierno de Santiago considerara insuficiente la decisión de Caracas de llamar a su embajador, Víctor Delgado, a raíz de unas declaraciones del diplomático venezolano calificadas de impropias.

"Saludamos a la presidenta y amiga Michelle Bachelet, pido un aplauso de reconocimiento a la hermana presidenta socialista, amiga digna, valiente. Desde aquí Michelle un beso para ti y Chile", manifestó el gobernante en un acto de campaña por su reelección en el cargo en el próximo diciembre.

El presidente envió sus saludos a través del senador Alejandro Navarro (PS) de Esteban Silva, director para América Latina del Partido Socialista (PS), quienes asistieron como invitados al acto proselitista.

Chávez agradeció al Partido Socialista el "apoyo siempre solidario con Venezuela", y habló brevemente sobre la historia reciente de Chile, incluido el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 contra el presidente Salvador Allende (1908-1973), al que llamó "el mártir de los socialistas de América".

Aunque no se han deteriorado, las relaciones entre ambos países han estado marcadas en el último tiempo por el voto del gobierno de Bachelet para el cupo de América Latina para el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, al que aspiran Venezuela y Guatemala.

En ese plano, el miércoles el canciller, Alejandro Foxley, dijo el miércoles que el Gobierno de su país "sigue a la espera" de una decisión de Caracas respecto a la controversia desatada por las declaraciones del embajador venezolano.

Delgado equiparó la oposición de la Democracia Cristiana (DC) a la candidatura de Venezuela al Consejo ONU con la que tuvo con Salvador Allende, y cuestionó el que la presidenta de esa tienda, Soledad Alvear, en su calidad de canciller, se adelantara en reconocer a quienes encabezaron un fallido golpe contra Chávez en 2002.

Esas declaraciones del embajador fueron calificadas de "inaceptables" por la Cancillería, que aunque no pidió explícitamente la retirada del embajador, sí pidió "medidas".

Delgado afirmó posteriormente que había sido mal interpretado y el martes pasado el presidente Chávez anunció su decisión de llamarlo a Caracas a consultas "para conversar" sobre el asunto.

EFE/El Mostrador.cl

Mandatario venezolano también elogió a Partido Socialista

Mandatario venezolano también elogió a Partido Socialista

Chávez manifiesta aprecio por el Gobierno de su “amiga” Bachelet

Un acto de campaña en Barinas, 400 km al suroeste de Caracas, fue el escenario escogido por el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, para alabar a la Mandataria Michelle Bachelet, a quien calificó como una “digna” y “valiente” amiga.

www.lanacion.cl

El Presidente venezolano, Hugo Chávez, afirmó ayer que siente a Chile en el “corazón” y deseó al Gobierno de su “digna amiga”, la Presidenta Michelle Bachelet “todo el éxito” que desea para la propia Venezuela.

“Saludamos a la Presidenta y amiga Michelle Bachelet. Pido un aplauso de reconocimiento a la hermana Presidenta socialista, amiga digna, valiente. Desde aquí Michelle un beso para ti y Chile”, manifestó el Jefe de Estado, en un acto de campaña en la ciudad de Barinas, por su reelección en los comicios de diciembre.

Pese a que en la pasada Asamblea de las Naciones Unidas el Mandatario venezolano canceló una reunión con la Mandataria -aludiendo a que la cita podría considerarse un “lobby” a favor del país petrolero con el fin de obtener el voto para integrar el Consejo de Seguridad de la ONU-, lo cierto es que ayer Chávez se deshizo en elogios.

El Mandatario venezolano aprovechó la visita del senador socialista Alejandro Navarro, y de Esteban Silva, director para América Latina de esa tienda para, agradecerle al Partido Socialista el “apoyo siempre solidario con Venezuela”, para dar paso luego, a un breve discurso sobre la historia reciente de Chile, incluido el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 contra el Presidente Salvador Allende, al que calificó como “el mártir de los socialistas de América”.

La muestra de aprecio del Mandatario venezolano se produce luego de que La Moneda considerara insuficiente la decisión de Caracas de llamar a consulta a su embajador, Víctor Delgado. De hecho, el propio canciller, Alejandro Foxley, afirmó el pasado miércoles que el Gobierno “sigue a la espera” de una decisión de Caracas. Este último incidente habría “sepultado” el voto de Chile al país petrolero para que éste integre el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU).

Delgado, en declaraciones que fueron calificadas “impropias” y como una “intromisión” en la política nacional, destacó la oposición de la Democracia Cristiana al Gobierno de Salvador Allende, comparándola con el respaldo que la tienda habría dado al golpe de Estado de abril de 2002 contra el actual Presidente Chávez. Asimismo, acusó al falangismo de negarse a respaldar el ingreso de Venezuela como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU.

En tanto, el senador Navarro interpretó las palabras de Chávez como “una señal clara de disculpas, de consideración de parte del Gobierno de Venezuela, porque el hecho afectó a uno de los partidos de la coalición de Gobierno por su oportunidad, no por su contenido”, por lo que, a juicio del senador, es necesario contar con un embajador venezolano en el país.

“Es el Gobierno de Venezuela el que tiene la decisión respecto al embajador en Chile, pero consideramos que es de suma urgencia llenar esa ausencia, ya que no es posible que dos países que se requieren mutuamente y que en una coyuntura tan especial como esta, no haya un embajador de Venezuela en Chile”, afirmó.

El legislador, además, se reunió el sábado con el canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, a quien le reafirmó la postura del PS en torno a apoyar la candidatura de Venezuela para integrar el Consejo de Seguridad de la ONU.

En ese sentido, Navarro sostuvo que “la abstención no se encuentra políticamente coherente y menos aún, que Chile sea un candidato de consenso y que postule compitiéndole a Venezuela, eso lo rechazamos tajantemente, ya que es una medida desesperada de algunos sectores. Por todo esto, tenemos la convicción de que la Presidenta Bachelet se pronunciará los próximos días y que su decisión será la mejor para el país y para América Latina”. LN

La coalición gobernante dividida por voto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU)

Por: XINHUA
 

La definición del voto chileno por el sillón latinoamericano vacante en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) entre Venezuela y Guatemala, divide a la gobernante Concertación Democrática y amenaza con convertirse en un problema de política interna para Michelle Bachelet.

Bachelet, quien ha dejado entrever un respaldo a la candidatura de Venezuela al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, dijo hoy que 'la votación de Chile se conocerá sólo antes de la votación, en octubre próximo'.

Destacados dirigentes políticos de la Democracia Cristiana (DC), como su presidenta la ex canciller Soledad Alvear y el presidente del Senado, el ex mandatario Eduardo Frei, se muestran como férreos opositores a Venezuela.

'Venezuela está en una posición distinta y diametralmente opuesta a las posturas tradicionales que tiene Chile y, desde el punto de vista de América Latina, soy contrario a la intromisión en los asuntos internos de los países, y veo que Venezuela no aporta a la comunidad latinoamericana', dijo Frei el miércoles.

En los socialdemócratas del Partido Por la Democracia (PPD) prevalecen dos posturas, la de apoyo al gobierno caribeño y la de un voto de abstención en la elección que tendrá lugar probablemente el 16 de octubre próximo.

Mientras, en el Partido Socialista (PS) de la presidenta Bachelet, el respaldo al presidente Hugo Chávez es casi unánime.

'En nuestro caso, la propia Comisión Política ha solicitado el respaldo de la presidenta a la postulación de Venezuela al Consejo de Seguridad de la ONU', dijo el senador socialista Alejandro Navarro.

'Esta posición se funda en el alto interés de Chile en fortalecer el proceso de confluencia de América del Sur y en razón de que con Venezuela tenemos una agenda bilateral amplia y positiva en los ámbitos comerciales, energéticos, políticos y culturales', agregó.

Hasta hace unos meses, el tiempo parecía el mejor aliado de Chile, que buscaba una fórmula de consenso, según afirmaba el propio canciller Alejandro Foxley.

Sin embargo, el reciente apoyo de MERCOSUR a Venezuela y la soterrada campaña de Estados Unidos por Guatemala, han terminado por convertir la elección en una suerte de plebiscito regional entre Caracas y Washington, enfrentados en una disputa creciente.

En ese sentido, no sorprendió a nadie que la mandataria chilena agendara esta semana sendas reuniones con el presidente Hugo Chávez y la secretaria de Estado norteamericana Condoleezza Rice en el marco de la Asamblea General de la ONU, en Nueva York.

Finalmente Chávez y Bachelet acordaron suspender la reunión para evitar suspicacias en relación al tema.

Estados Unidos ha manifestado abiertamente su posición contraria a un eventual apoyo de Santiago a Caracas.

División en la coalición y dentro de los partidos

Chile es uno de los países de la región donde más discusión pública ha suscitado la votación en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Las opiniones a nivel doméstico están divididas de tal forma que han provocado inesperadas alianzas entre la oposición derechista y algunos dirigentes oficialistas, pero la fractura no sólo se remite a los partidos, de hecho dentro de los mismos conglomerados no hay una sola opinión.

Mientras la mayoría de la DC se manifiesta contraria a Venezuela, el embajador en Caracas, el democratacristiano Claudio Huepe fue amonestado hace un tiempo por la Cancillería por manifestarse a favor del país caribeño.

En el PPD ocurre otro tanto, destacando las opiniones encontradas entre el senador Guido Girardi, partidario de la abstención, y el presidente del conglomerado Sergio Bitar, un cauto partidario de Chávez.

También los socialistas enfrentan algún grado de fisura dado el sorpresivo llamado al abstencionismo que hizo público el senador Jaime Naranjo.

Improbable voto a Guatemala

Con todo, resulta bastante improbable que Santiago se incline por Guatemala, dicen políticos locales.

'El actual gobierno guatemalteco, encabezado por Oscar Berger, envió tropas a Irak para apoyar la invasión de Estados Unidos, pese a que eso fue cuestionado por la propia ONU y que, por cierto, Chile rechazó en el mismo Consejo de Seguridad, cuando era canciller la misma Soledad Alvear', dijo Navarro, presidente de la bancada socialista en el Congreso.

'¿Qué seguridad de independencia nos da Guatemala al interior del Consejo donde Estados Unidos es uno de sus miembros permanentes?', agregó.

La política exterior chilena en estos seis primeros meses de Bachelet enfrenta además no pocos desafíos: la tensión energética con Argentina, que parece no resuelta del todo; las expectativas de las conversaciones con Bolivia, tema marítimo incluido, y la ratificación postergada del Tribunal Penal Internacional.

Permitido virar a la izquierda

Permitido virar a la izquierda

El gremialismo detrás de la tentación populista

En la estela de su presidenciable, el senador Pablo Longueira, la UDI ha fortalecido sus vínculos con los gremios, en una relación naciente que la derecha defiende y que RN mira con recelo. Es la UDI... al rojo vivo.

www.lanacion.cl / Domingo

“Si se va la UDI de la Alianza, ingresa el PC”, bromeaba hace algunas semanas el presidente de RN, Carlos Larraín, mofándose de la cercanía de su tienda con la izquierda extraparlamentaria en la negociación sobre el binominal. Un fenómeno igual de insólito que esta unión político-estratégica entre el comunismo y Renovación se estaba consolidando paralelamente en el gremialismo: una debutante y aún incierta sociedad con el mundo sindical, algo así como la “izquierdización” de la UDI.

Este viraje al lado rojo del espectro político sumó esta semana un hito clave: la cúpula partidaria, encabezada por el senador Hernán Larraín, le entregó su respaldo a los trabajadores en paro de la Confenats, motivado, explicó el legislador, por la “desconsideración” del Gobierno hacia los funcionarios de la salud, dado el envío al Congreso de un proyecto de reajuste salarial no consultado con la entidad gremial, iniciativa que la oposición se comprometió a rechazar en el Parlamento.

La objeción no tiene efectos concretos, porque la propuesta puede ser promulgada con los votos concertacionistas, pero sirve de puente entre la institución de técnicos sanitarios y la derecha.

La reunión con la Confenats –donde incluso la derecha apoyó la huelga en los hospitales, por considerarla un mecanismo de presión validado por el Ejecutivo tras la revuelta de los escolares– fue un elemento más en una cadena de acciones que se iniciaron hace meses bajo el alero del proyecto gubernamental del senador Pablo Longueira.

Éste, autoproclamado como postulante de la UDI para el 2009, sustenta su campaña en la necesidad de que su bloque deje atrás la vinculación directa en la opinión pública entre el pacto opositor y los grandes grupos financieros. Para ello creó la Fundación Chile Justo, que pretende ser un barómetro de la pobreza en el país.

El emblemático líder de la UDI varias veces se ha quejado de que pese a que el aporte empresarial a las campañas parlamentarias y presidenciales se reparte en forma similar entre el oficialismo y la derecha, la percepción es que su sector se lleva toda la torta y con ello el compromiso de “cumplirle” a los poderosos. Es decir, de proteger los intereses de los empresarios. De ahí su nueva estrategia de reunirse con la CUT y la ANEF, y de embarcar en este cometido a todo el conglomerado. Ni siquiera el rótulo de “populista” lo ha hecho desistir. Defiende su método para llegar al poder con la consigna de que la UDI tiene una sintonía plena con los sectores sociales más postergados, algo que en el plano electoral es cierto: la clientela política de la derecha está en el mundo popular, pero no en el organizado.

El éxito del gremialismo se sustenta en el voto sin conciencia de clase. El universo sindical maneja otros códigos que la Alianza está recién empezando a descifrar.

EL RIESGO DE LA INVERSIÓN

“Cada partido tiene que apelar a su electorado normal, sin hacer contorsiones imaginarias porque no somos transformistas. El mundo sindical en general es pequeño y ha sido muy influido por la izquierda, sobre todo en sus cúpulas”, destacó Carlos Larraín al ser consultado respecto de si RN pretende seguir la nueva alquimia de la UDI. Para el concejal por Las Condes, no tiene sentido esforzarse en atrapar un sufragio que tiene un sello indeleble.

El diagnóstico del dirigente coincide con los reparos que hay también en el gremialismo en torno a los beneficios de la táctica que está siguiendo la directiva UDI. Las dudas no apuntan al buen efecto mediático del método –la fotografía de Arturo Martínez flanqueado por Longueira y Larraín es buena propaganda–, sino a su eficacia para atraer nuevos votos. Los encuentros con la ANEF o los de esta semana con la Confenats son funcionales para las organizaciones laborales en sus requerimientos a La Moneda, pero en la práctica no son más que eso: una relación utilitaria y esporádica que no cuenta con elementos que permitan prever un nexo sólido. Nada asegura que en campaña las entidades le devuelvan la mano a la Alianza.

Sin embargo, la apuesta en la UDI no es convencer de su interés por los derechos laborales al reducido grupo de personas que dirigen o forman parte activa de los gremios, sino posicionar la idea en el común de los trabajadores de que la derecha se la está “jugando” por ellos. Romper el molde “derecha-empresarios, Concertación-clase media, izquierda-trabajadores” que está grabado en la memoria colectiva y que es, a juicio de los dirigentes de la UDI, uno de los impedimentos para llegar al Gobierno.

En esta línea, el senador Hernán Larraín manifestó que una de las metas de su administración es terminar con el prototipo de que la oposición representa “sólo a un sector de la sociedad” y asumir un rol de vocería vertical. “Representamos al mundo popular mejor que la izquierda y vamos a demostrar que podemos ser buenos representantes de los trabajadores desde el momento en que ellos nos vean en acción y tengan confianza de que tenemos interés genuino por su situación”, destacó el dirigente.

La conquista de este territorio, que tradicionalmente ha estado en manos de la izquierda y la Concertación, se ha potenciado, explicó Larraín, por el supuesto mal manejo de las crisis sociales que ha tenido el Gobierno, que habría optado por “dar portazos y cerrarse a dialogar”. Un flanco que la derecha estaría usando a su favor. “Nuestro objetivo es ir desarrollando un programa que asuma nuevas realidades, nuevos temas. Que se identifique con la mayor cantidad de actores con los que nos sentimos comprometidos, y un nuevo posicionamiento político con un compromiso muy claro con la clase popular y los trabajadores”, comentó el máximo dirigente de la UDI.

 PRODUCTO NACIONAL

A diferencia de otras maniobras de la UDI –como el eslogan del Partido Popular, traído desde España, o, en el caso de RN, el recorrido por todo Chile de Piñera imitando a lo que hizo el Presidente Álvaro Uribe en Colombia–, la nueva fase del gremialismo vinculado a los sindicatos tiene impronta nacional.

El senador Juan Antonio Coloma asevera que “la centroderecha tiene una fuerte vinculación con los sectores sociales más desposeídos y la UDI ha hecho del mundo popular un elemento clave”. Para el legislador, “muchas veces la izquierda busca copar los gremios y dar la sensación de que los trabajadores son patrimonio exclusivo de su sector”. Algo que, a su juicio, no es cierto, porque “el trabajador común y corriente, el popular, tiene una alta adhesión hacia la UDI, y eso se está fortaleciendo”.

Acota que en los lineamientos partidarios ha cambiado únicamente el modo de entablar la relación con los gremios: “No hemos importado ningún modelo, sino que estamos con una nueva forma de enfrentar el interés de la UDI por los trabajadores. Quizás hemos fallado históricamente en no explicitar este interés”, adujo.

Para Coloma, no hay novedad en que la derecha escuche a los representantes de los trabajadores. “A muchos consejos directivos ampliados han concurrido representantes de los trabajadores. Ahora es más seguido, pero esta cercanía no es en ningún caso inédita”.

El enigma es cómo va a manejar el asunto la Alianza cuando las demandas laborales no se dirijan al Gobierno, sino a la empresa privada. Durante la discusión del proyecto de subcontratación, por ejemplo, la disputa por el concepto de empresa complicó la naciente simpatía con la CUT, que defendió el proyecto original del Ejecutivo y se opuso al requerimiento ante el TC que impulsó la dupla de los senadores Andrés Allamand y Pablo Longueira. La Alianza se impuso y Martínez, en la lógica tradicional de la CUT, criticó a la derecha, ubicándose en su trinchera habitual y ordenando nuevamente un mapa que la UDI pretende modificar. LND


“LOS GREMIOS ESTÁN CABREADOS DE LAS PRÁCTICAS ANTISINDICALES DEL GOBIERNO”

Senadora Evelyn Matthei, vicepresidenta de la UDI

–¿Cómo se explica está inédita cercanía de la UDI con los gremios?

–No es algo inédito ni extraño. Cuando fui diputada, en San Antonio tuve un contacto permanente con los gremios de pescadores artesanales y logramos muchas reformas, como por ejemplo la modificación de las cuotas de pescas para separarlas entre pescadores artesanales pequeños y grandes. Trabajé permanentemente con ellos en el tema de la licitación de los puertos, para fiscalizar cómo iban a ser las indemnizaciones previsionales y laborales.

–¿A qué atribuye, entonces, la sorpresa que ha generado la relación de la UDI con los sindicatos?

–Lo que pasa es que la prensa ha creído la caricatura que ella misma ha hecho sobre nosotros, respecto a que representamos a los ricos. Nunca los medios han puesto atención cuando la UDI habla a favor de los trabajadores. Pero es un problema de la prensa, no de la UDI. La UDI siempre ha estado preocupada de los derechos laborales y ahora públicamente se está asumiendo que esa inquietud es de verdad.

–Pero este año han existido reuniones emblemáticas, como la que la directiva gremialista sostuvo con la CUT.

–Nosotros siempre hemos tenido reuniones que no son ni secretas ni privadas con gremios. Siempre hemos estado porque haya justicia en todos los ámbitos. En mi región he tenido muchas reuniones con la directora del Trabajo y con otras autoridades. Los senadores de RN y la UDI hemos tenido un contacto súper fluido con los sindicatos ¡Esto no es nuevo! Fuimos nosotros quienes, por ejemplo, elaboramos un proyecto sobre las ferias libres.

–Aun así, llama la atención que hoy se establezcan lazos tan públicos y fluidos con la CUT y la ANEF. La Confenats también los ha recibido. ¿Qué cambió respecto a años anteriores?

–El Gobierno ha empezado a usar prácticas antisindicales en contra de todos los gremios del sector público. Incentivan la formación de grupos pequeños, se hacen amigos de los dirigentes y los hacen firmar a favor de proyectos. Luego, cuando envían la ley, dicen que no se puede mover ni una coma, porque de otro modo dejan en el aire a los líderes que ya firmaron. Lo han hecho en el conflicto de la salud, y los gremios se han dado cuenta de quiénes realmente están interesados en ellos y se están acercando a nosotros, porque los gremios ya están cabreados de las prácticas antisindicales del Gobierno. Nosotros hemos defendido que no existan trabajadores a honorarios en el Gobierno. Yo, personalmente, he abordado esta materia desde hace al menos cinco años, porque es indecente que haya trabajadores en el sector público que no tienen derecho a vacaciones ni a cotizaciones ni a pre o postnatal ¡Ni siquiera a licencia médica!, si estos funcionarios se enferman, o siguen trabajando enfermos o pierden ese día de trabajo.

–Entonces, según usted, ¿hay un cambio en la actitud de los gremios hacia la UDI?

–Los gremios se dieron cuenta de que la Concertación, o algunos grupos de la Concertación, está jugando activamente en contra de ellos y hacen exactamente lo que el Gobierno repudia que suceda en el sector privado. El Gobierno es muy duro para criticar las prácticas antisindicales en el sector privado, y está bien que así sea, pero ellos hacen lo que quieren en el mundo público, y esto los gremios ya lo captaron, le midieron la mano al Gobierno. Saben que el Gobierno está jugando con ellos, y por lo tanto han recurrido a nosotros.

–¿Cómo repercute esto en la imagen de su partido? Usted mencionó la asociación que hay en la opinión pública entre Alianza y grupos financieros.

–Nos hemos preocupado siempre por hacer lo correcto y estamos seguros que la seriedad es percibida por la gente y el trabajo bien hecho se impone. No estamos haciendo cálculos de ningún tipo. Lo único que hacemos es buscar lo que es justo.

–¿Qué responsabilidad tiene la Concertación en esta nueva cercanía entre los sindicatos y la UDI?

–La forma en que el Gobierno ha abordado las negociaciones con los gremios es vergonzosa. A los de un mismo sector los han instado a pelear entre ellos y han promovido, por ejemplo, la lucha brutal entre la Confenats y la Fenats unitaria. Aquí no hay un problema de plata, sino político. El conflicto se resuelve con dos millones de dólares al año y La Moneda prefiere gastar un millón de dólares diario manteniendo el paro. Y lo mantiene para no dar su brazo a torcer respecto a lo que le ha prometido a la Fenats unitaria.

–Más allá de la UDI, el senador Pablo Longueira, en su precampaña presidencial, ha promovido el establecer vínculos con el mundo laboral. ¿Qué le parece esto?

–Pablo lo ha hecho siempre. Toda su trayectoria ha estado enfocada a la solución de problemas sociales y creo que va en la línea correcta.

Carta de Eduardo Frei Montalva a Mariano Rumor defendiendo a los traidores del gobierno de Allende

Carta de Eduardo Frei Montalva a Mariano Rumor, Presidente de la Unión Mundial de la Democracia Cristiana

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Carta de Eduardo Frei Montalva a Mariano Rumor, Presidente de la Unión Mundial de la Democracia Cristiana.

Santiago, 8 de noviembre de 1973

Muy estimado Presidente y amigo:

He creído de mi deber dirigirme a usted, y por su intermedio a la directiva de la Unión Mundial de la Democracia Cristiana, para que conozcan nuestro pensamiento frente a los hechos ocurridos en Chile y su repercusión exterior.

Tiene también por objeto señalar cómo una propaganda muy concertada y dirigida pretende ensombrecer el nombre de la Democracia Cristiana chilena y en especial el de algunos de sus personeros, sin que hayan faltado quienes le han dado acogida, ignorantes de la verdadera realidad.

La Democracia Cristiana nació en Chile justamente para defender la libertad, el derecho y la democracia. En cuarenta años de existencia este Partido nunca ha tenido una vacilación en la defensa de estos principios y en su combate especialmente contra todas las fuerzas fascistas que en la década del 30 al 40 gozaban de tanto prestigio y se extendían en nuestro hemisferio. Combatimos así a la Falange española, al rexismo belga, al fascismo italiano y el nazismo alemán.

Personalmente di testimonio de ello, al igual que todo nuestro Partido, en libros, artículos y acciones correspondientes.

Fue este Partido el que en 1957 contribuyó a la derogación de la Ley de Defensa de la Democracia que existía en Chile y que colocaba fuera de la ley al Partido Comunista. Por último, llegado este Partido al Gobierno que tuve el honor de presidir, dirigió al país dentro del más pleno respeto a las normas democráticas. Ningún partido político sufrió, no digamos persecución, sino ni la más leve molestia, al igual que en cualquier democracia europea. Y fue nuestro gobierno el que, arrastrando en esos años muchos ataques, reanudó relaciones con Rusia y los demás países socialistas.

Los partidos que se han conducido de esa manera no pueden aceptar de nadie, ni de adversarios ni mucho menos de quienes se dicen amigos, la menor tacha a su limpia trayectoria democrática. Y digo esto, porque para asombro nuestro estamos recibiendo ahora lecciones de democracia de los Partidos Comunistas y aun de quienes en su país ocuparon en el pasado cargos de Ministros en gobiernos dictatoriales.

Esta campaña de desprestigio de la Democracia Cristiana chilena ha sido acompañada por una incesante propaganda nacida en los medios de izquierda marxista y acogida por insignificantes grupos democratacristianos, en el sentido de que la Democracia Cristiana chilena está dividida o a punto de hacerlo, calificando a unos de “derechistas” y a otros de “izquierdistas”. Si con ese criterio se juzgara a cualquiera de los PDC de Europa y AméricaLatina, seguramente éstos aparecerían con mucho mayores señales de división que las que se pueden suponer en Chile, donde el Partido ha dado ejemplo de solidez y unidad en situaciones extremadamente difíciles. Que existan en algunos puntos diferencias de opinión es natural en partidos democráticos, pero eso no hiere su unidad fundamental. Esta maniobra de descalificación progresiva a unos o a otros, manejada por la prensa marxista o de extrema derecha, consideramos que constituye uno de los mayores peligros para el futuro de la Democracia Cristiana en cada país, si no existe un mínimo de solidaridad y respeto entre los distintos partidos y no caen en la trampa de hacerse eco de tales maniobras.

¿Qué ocurrió en Chile?

Este país ha vivido más de 160 años de democracia prácticamente ininterrumpida. Es de preguntarse, entonces, cuál es la causa y quiénes son los responsables de su quiebre. Nuestro juicio la responsabilidad íntegra de esta situación - y lo decimos sin eufemismo alguno - corresponde al régimen de la Unidad Popular instaurado en el país.

¿En qué basamos esta afirmación?

a) Este régimen fue siempre minoría y nunca quiso reconocerlo. Obtuvo en la elección presidencial el 36 por ciento de los votos. Subió al cincuenta por ciento a los cuatro meses de elegido, en las elecciones municipales, siguiendo una vieja tradición chilena en que el pueblo da su apoyo al gobierno recién elegido. En los comicios parlamentarios del 73 bajó al 43 por ciento, a pesar de haber ejercido una intervención no conocida en la historia de Chile y haber utilizado toda la maquinaria del Estado, enormes recursos financieros y presión sobre las personas y organizaciones, que llegó hasta una violencia desatada que causó varios muertos y numerosos heridos a bala. Por último, quedó comprobado con posterioridad un fraude de por lo menos 4 a 5 por ciento de los votos, pues los servicios públicos, entre otras cosas, falsificaron miles de carnés de identidad.

b) Pero no sólo fueron minoría en el Parlamento. Fueron minoría en los Municipios; lo fueron en las organizaciones vecinales, profesionales, campesinas y progresivamente estaban llegando a ser minoría en los principales sindicatos industriales y mineros, como el caso del Acero, Petróleo, Cobre, etc. Igualmente, salvo en un solo caso, fueron derrotados en todas las organizaciones universitarias en que votaban los académicos y los estudiantes y para qué decir en las organizaciones específicamente estudiantiles.

En vez de reconocer este hecho y buscar el consenso, trataron de manera implacable de imponer un modelo de sociedad inspirado claramente en el marxismo-leninismo. Para lograrlo aplicaron torcidamente las leyes o las atropellaron abiertamente, desconociendo a los Tribunales de Justicia. Cada vez que perdían una elección en las organizaciones sindicales y campesinas o estudiantiles desconocían el hecho y creaban una organización paralela afecta al gobierno, la cual recibía la protección oficial mientras eran perseguidos los organismos que respondían a una elección legítima. Así se trató a los estudiantes, a la clase obrera y a los campesinos.

En esta tentativa de dominación llegaron a plantear la sustitución del Congreso por una Asamblea Popular y la creación de Tribunales Populares, algunos de los cuales llegaron a funcionar, como fue denunciado públicamente. Pretendieron, asimismo, transformar todo el sistema educacional, basado en un proceso de concientización marxista. Estas tentativas fueron vigorosamente rechazadas no sólo por los partidos políticos democráticos, sino por sindicatos y organizaciones de base de toda índole, y en cuanto a la educación, ella significó la protesta de la Iglesia Católica y de todas las confesiones protestantes que hicieron públicamente su oposición. Frente a estos hechos, naturalmente la Democracia Cristiana no podía permanecer en silencio. Era su deber - y lo cumplió - denunciar esta tentativa totalitaria que se presentó siempre con una máscara democrática para ganar tiempo y encubrir sus verdaderos objetivos. Eso fue lo que el país resistió. Fueron éstas las razones por las que la Corte Suprema de Justicia, por la unanimidad de sus miembros, denunció ante el país el hecho de que por primera vez en la historia de Chile los Tribunales no eran respetados, se atropellaban las leyes y sus sentencias no se cumplían. La Contraloría General de la República, órgano que en Chile adquiere un verdadero carácter constitucional y que no sólo tiene funciones contables, sino que califica la legalidad de los decretos del Ejecutivo, rechazó innumerables resoluciones del gobierno por estimarlas ilegales.

El Parlamento continuamente reclamó durante tres años la violación de las leyes y el atropello al Derecho, sin ser oído. Esto culminó cuando, aprobadas dos reformas constitucionales, el Presidente de la República se negó a promulgarlas. Buscando un pretexto para no hacerlo, recurrió primero al Tribunal Constitucional, el cual dio la razón al Congreso. Sin embargo, eso fue inútil. Pretendió después promulgar estas reformas de manera trunca, o sea, parte del texto, lo que rechazó la Contraloría General de la República. Por último, se negó lisa y llanamente a respetar la decisión del Congreso Nacional. Esto llevó a la Cámara de Diputados a aprobar un acuerdo destinado a señalar al país que se estaban atropellando abiertamente la Constitución y las leyes y mostrar una lista abrumadora de casos concretos de cómo así ocurría.

Por haber ejercido estos derechos, la Democracia Cristiana es presentada por la propaganda comunista como fascista o antidemocrática. Esta peregrina teoría parece haber encontrado acogida en algunos.

Pero cabe preguntar: ¿Qué ocurriría en cualquier país europeo en que la Corte Suprema de Justicia declara que el gobierno ha atropellado la ley y no ha acatado las sentencias judiciales?. ¿Qué ocurriría si el Congreso aprobase reformas constitucionales y el Ejecutivo se negara a promulgarlas y aun a publicarlas?.

Lo curioso es que el Partido Comunista y el Partido Socialista durante todos los gobiernos anteriores en que estuvieron en la oposición la ejercieron en forma extrema. Cuando el gobierno de la DC triunfó con el 57% de los votos del electorado nacional (no con el 36%), el Partido Socialista oficialmente y el señor Allende, líder de ese Partido, declararon que no reconocían el triunfo de la Democracia Cristiana. Se negaron a concurrir al Congreso Pleno, que en Chile es el trámite correspondiente para la proclamación del Presidente de la República, y anunciaron textualmente que le negarían al gobierno de la DC “la sal y el agua”. El Partido Comunista estuvo en una oposición constante y total.

Para hacerlo recurrieron a la injuria, a la violencia, y el Partido Socialista una y otra vez manifestó que no respetaba el orden legal y democrático, que no era sino un orden burgués. Cada vez que había una huelga o un conflicto, el señor Allende y los partidos Socialista y Comunista lo promovían o acentuaban para llevar al extremo la situación. En su implacable crítica al gobierno de la Democracia Cristiana, todo lo encontraron mal, y cuando la inflación llegaba al 20 por ciento, llamaban al país a la huelga general para derrocarlo.

¡Qué distinta la actitud del Partido Demócrata Cristiano, que concurrió con sus votos a elegir Presidente al señor Allende cuando obtuvo sólo un 36 por ciento de la votación nacional y que no pidió en compensación ni un solo cargo o influencia sino un Estatuto de Garantías Constitucionales que asegurara plenamente la democracia en Chile!. Pues bien, por boca de don Renán Fuentealba primero, y de don Patricio Aylwin después, como presidentes del Partido Demócrata Cristiano, se denunció que este Estatuto, que el Presidente juró respetar, fue constantemente atropellado.

¿Cuál era el fondo del problema?

El fondo del problema es que este gobierno minoritario, presentándose como una vía legal y pacífica hacia el socialismo - que fue el slogan de su propaganda nacional y mundial - estaba absolutamente decidido a instaurar en el país una dictadura totalitaria y se estaban dando los pasos progresivos para llegar a esta situación, de tal manera que ya en el año 1973 no cabía duda de que estábamos viviendo un régimen absolutamente anormal y que eran pocos los pasos que quedaban por dar para instaurar en plenitud en Chile una dictadura totalitaria.

Así lo señalaron no sólo la Corte Suprema, la Contraloría y el Parlamento. Se agregó la declaración del Colegio de Abogados, que en extenso documento indicó al país que el sistema legal había sido reiterada y manifiestamente atropellado. Por otro lado, el Partido Radical de Izquierda, que apoyó al señor Allende en la elección y que formó parte de su gobierno, se retiró de él denunciando que había llegado a la certeza de que se iba al quiebre de la democracia por la acción del gobierno que integraban. Hombres que habían militado siempre en la izquierda chilena, que dirigían ese partido, señalaron con extrema dureza que el país estaba al borde del caos y que la voluntad del Ejecutivo era instaurar la dictadura totalitaria.

A esto se agregó el Colegio Médico, que tradicionalmente apoyó al señor Allende, pues éste fue Presidente de él; el Colegio de Ingenieros y todos los demás colegios profesionales. Fue, asimismo evidente un cambio en diversos sindicatos, que se manifestó en huelgas, de las cuales la más prolongada fue la de los obreros del cobre. Todo, pues, conducía a una situación crítica.

Los partidos de gobierno ya no ocultaban sus intensiones. El Secretario General del Partido Socialista llamaba abiertamente a los soldados y marineros a desobedecer a sus oficiales y los incitaba a la rebelión. En iguales términos se expresaban otros partidos de gobierno en forma de tal manera insensata que hasta el propio Partido Comunista manifestó su desacuerdo con ellos y en especial con el Partido Socialista, “que rechazaba todo acuerdo con la Democracia Cristiana y se unía cada vez más al Movimiento de Izquierda Revolucionaria en su tesis de la revolución violenta e inmediata”. Así lo han declarado numerosos dirigentes comunistas.

Reveladora es la entrevista publicada en La Stampa, del 26 de octubre de 1973, en la cual se afirma por un alto dirigente que el Partido Comunista buscaba una solución política, pero que en los últimos días se encontraron con el discurso del Secretario General del Partido Socialista contra las Fuerzas Armadas y “con su obstinado maximalismo al igual que el de Enríquez, jefe del MIR, y por eso nos hemos encontrado sin preparación ante el golpe”. La posición del Partido Comunista, según la misma entrevista, que coincide con innumerables otras declaraciones y documentos, no difería en cuanto a los objetivos, sino sólo ante la táctica a seguir. “Las armas que teníamos - agrega -, de las cuales los generales han descubierto una mínima parte, desgraciadamente eran pocos los que las sabían usar, porque no había habido tiempo suficiente para adiestrar a la masa popular”.

O sea, vuelve siempre lo mismo: Ganar tiempo para obtener el poder total. El Presidente de la República declaraba respetar la ley, la Constitución y la democracia, pero todas sus declaraciones eran de inmediato contradichas por los hechos, ya que todos los compromisos fueron violados y todas las afirmaciones desmentidas posteriormente por sus actos.

Innumerables documentos de sus asesores y de los dirigentes de los Partidos Políticos que conformaban la Unidad Popular han demostrado que todo su objetivo era ganar tiempo para consolidarse en el poder y para afianzar su posición totalitaria, documentos que culminaron con la carta publicada del señor Fidel Castro, en la cual le recomendaba al señor Allende tratar con la Democracia Cristiana con el solo objetivo de ganar tiempo. El Partido Demócrata Cristiano, bajo la presidencia del señor Renán Fuentealba, que abarcó parte del año 71, el 72 y hasta después de las elecciones parlamentarias del 73, constantemente denunció este dualismo. Igual ocurrió con la actual directiva. Acompaño a este respecto algunos documentos. A este cuadro político se agregan dos hechos que han sido determinantes en el proceso chileno.

El primero, instaurado el gobierno, convergieron hacia Chile varios miles de representantes de la extrema izquierda revolucionaria de América. Llegaron elementos tupamaros del Uruguay, miembros de guerrillas o movimientos extremos del Brasil, de Bolivia, de Venezuela y de todos los países, como hay numerosos casos, por delitos graves inexcarcelables. La Embajada de Cuba se transformó en un verdadero ministerio, con un personal tan numeroso que era superior, la sola Embajada de Cuba en Chile, a todo el personal que tenía nuestro país en el Ministerio de Relaciones Exteriores el año 1970. Esto da la medida. Además de ellos, nos vimos invadidos por norcoreanos y otros representantes del mundo socialista.

Hombres conocidos en el continente por sus actividades guerrilleras eran de inmediato ocupados en Chile con cargos en la Administración, pero dedicaban su tiempo muchos de ellos al adiestramiento paramilitar e instalaban escuelas de guerrillas que incluso ocupaban parte del territorio nacional en que no podían penetrar ni siquiera representantes del Cuerpo de Carabineros o de las Fuerzas Armadas.

El segundo, fue la acelerada importación de armas. El Partido Demócrata Cristiano denunció continuamente este hecho. Hay más de cincuenta documentos publicados por el Partido y dados a conocer en el Parlamento respecto a la aseveración. Llevado de su preocupación el PDC presentó un proyecto de ley que fue aprobado y que sirvió de base para iniciar acciones que revelaron la existencia de fuertes contingentes de armas importadas.

Después del pronunciamiento del 11 de septiembre estas denuncias de la Democracia Cristiana han quedado plenamente confirmadas. Las armas hasta ahora recogidas ( y se estima que no son aún el 40 por ciento ) permitirían dotar a más de 15 regimientos y eso que una abrumadora proporción aún no ha sido descubierta. Estas armas son todas de procedencia checa o rusa, armas que jamás ha tenido el Ejército chileno. Por lo demás nadie ignora o descarta en Chile la existencia de estas armas.

Se trata de armas de todo tipo, no sólo automáticas, sino que pesadas, ametralladoras, bombas de alto poder explosivo, morteros, cañones antitanques de avanzados modelos y todo un aparato logístico de comunicaciones, de telefonía, clínicas médicas, etc., para poder concretar esta acción. Se había establecido así un verdadero ejército paralelo. Nos preguntamos, una vez más, y preguntamos a los dirigentes de la Unión Mundial de la Democracia Cristiana: ¿Qué democracia puede resistir esta situación? ¿Acaso la Democracia Cristiana, sin armas y en consecuencia inerme frente a esta embestida, debía quedar silenciosa? ¿Merece el calificativo de fascista o golpista por el hecho de haber denunciado esta realidad? ¿Pretenden acaso que lo democrático era permanecer mudos, amparando la preparación desembozada de una dictadura impuesta por la fuerza de las armas?.

Es efectivo que como consecuencia de este extremismo armado de la izquierda y sin duda amparado por el gobierno, ya que se ha probado que muchos de los bultos que contenían estas armas llegaban consignados a la propia Presidencia de la República, nació inevitablemente un extremismo de derecha también armado. No nos referimos al Partido Nacional, sino a grupos extremistas de derecha, que la Democracia Cristiana nunca dejo de condenar con la misma claridad que a los de extrema izquierda. El otro elemento digno de considerarse fue la conducción económica. El mundo conoce cuál es el resultado de la gestión económica de la Unidad Popular.

Recibieron un país floreciente, en pleno desarrollo. El cobre, principal producto de exportación, había sido nacionalizado en un 51 por ciento y se había hecho una inversión ya terminada que duplicaba su capacidad de producción. Impulso decisivo existía en la agricultura, en la industria y en otras actividades mineras. El país estaba absolutamente al día en sus compromisos internacionales y había podido en los dos últimos años de la Administración anterior prescindir de créditos externos, salvo algunos destinados a la instalación de nuevas industrias básicas, celulosa, petroquímica, etc., y se había acumulado una reserva que por primera vez el país tenía ascendente a 600 millones de dólares. El único hecho negativo era que la inflación había llegado al 30 por ciento en el último año. En estas condiciones la Unidad Popular aseguró que terminaría con la inflación; que nunca más pedirían créditos externos; que aumentaría la producción, independizarían económicamente al país y mejorarían el nivel de vida de la clase trabajadora.

¿Cuál fue el resultado de su gestión?

El mundo la conoce. El total de las deudas líquidas contraídas por la DC durante sus 6 años de gobierno no llegaron a 400 millones de dólares, después de pagar todos sus compromisos internacionales y tener su crédito absolutamente limpio.

En menos de tres años el gobierno de la Unidad Popular que afirmó que no endeudaría al país según su programa, elevó esas deudas en cerca de mil millones de dólares, destinados no a inversión, sino exclusivamente a comprar alimentos para paliar su fracaso en la agricultura. Además de eso dejaron de pagar todas las deudas externas y en dos años se consumieron todas las reservas que les había legado el régimen anterior. Por eso, en vez de independencia, llegaron a la mayor dependencia conocida en Chile.

La inflación en cifras oficiales el gobierno llegó a 323 por ciento en los últimos doce meses, pero los Institutos Universitarios, teniendo consideración que prácticamente el país vivía del mercado negro, estimaban que ésta superaba al 600 por ciento. El dólar en el mercado libre se transaba al término del gobierno de la Democracia Cristiana a 20 escudos por dólar. En el mes de agosto recién pasado llegaba a los 2.500 escudos por dólar, o sea, una devaluación de más o menos el 12.000 por ciento.

Todos los índices de productividad habían bajado: Industrialmente en más de un 7 por ciento; en la agricultura cerca del 23 por ciento y en la minería aproximadamente en un 30 por ciento. Rubros tan fundamentales como el trigo bajó su producción de 14 millones de quintales término medio en los seis años anteriores, a menos de 8 millones. Muchos institutos de investigación afirman que a menos de 6 millones. La quiebra era total. Ahora cabe preguntar: ¿Era la Democracia Cristiana fascista o golpista por el hecho de haber denunciado esta política económica que llevó al país a la inflación desatada, al envilecimiento de la moneda, a la paralización productiva, al mercado negro, a la escasez y al hambre?.

Los que con tanta ligereza hablan sobre Chile deberían venir y recorrer las poblaciones periféricas, los campos y las ciudades y preguntar cómo era necesario hasta diez horas de colas para conseguir 1/4 de litro de aceite, cuando se conseguía, o un kilo de pan, cuando se conseguía, o medio kilo de azúcar, cuando se conseguía.

¿Hay alguna democracia que resista estas tasas de inflación, la escasez y el mercado negro? ¿Es fascismo y golpismo denunciarlo? ¿Acaso el deber de un partido político es silenciar estos hechos? Ellos eran democráticos cuando atacaban sin tregua un gobierno DC que jamás cometió errores. En cambio la Democracia Cristiana, ¿era fascista por el sólo hecho de defender el derecho a vivir dentro de nuestra Patria y antidemocrática porque no se hacia cómplice del descalabro, de la corrupción, de la inmoralidad y del desastre comprobado por quien quisiera venir al país y constatar lo que sucedía?.

Sin embargo con la misma falsedad con que en el exterior se decía que el ensayo político era una vía legal hacia el socialismo, se daban pretextos para justificar este fracaso, que repetían algunos diarios de renombre universal. Estos fueron los argumentos principales que se esgrimieron para justificar el fracaso.

El primero, que las compañías norteamericanas expulsadas del país estaban dificultando las ventas del cobre. Efectivamente una compañía cometió la torpeza de iniciar un juicio de embargo respecto a una partida de cobre, que la Democracia Cristiana por supuesto condenó. Pero es necesario ver la realidad. El embargo afectó una partida de cobre cuyo valor era de dos millones de dólares en una venta anual de 600 millones de dólares o más. Por otra parte, el embargo no se llevó a efecto porque los Tribunales franceses no acogieron la demanda de la compañía. ¿Puede decirse que ésta es la razón para explicar el fracaso?. La segunda es el bloqueo económico, cuyas características no se precisaron y que sólo podría traducirse en imposibilidad de vender productos, lo que nunca ocurrió o la imposibilidad de obtener créditos, lo que tampoco ocurrió, pues con cifras dadas por el propio gobierno anterior ante el Club de París, el Fondo Monetario y otros organismos se prueba que el gobierno de la Unidad Popular dispuso de más créditos y endeudó al país más que ningún otro en la historia de Chile en tan breve plazo.

El otro argumento es que éste era el costo de la revolución y del avance social. Esto habría sido verdadero si hubieran recibido un país estagnado. No es así. Recibieron un país en pleno proceso de transformación social y en plena marcha las reformas tributarias, educacional, agraria, la nacionalización de las riquezas básicas, al igual que activos planes de salud, construcción de escuelas y viviendas.

La Unidad Popular, con el voto unánime del Congreso, nacionalizó el 49 por ciento del cobre, ya que el 51 había sido nacionalizado en el gobierno de la Democracia Cristiana. Inició un acelerado proceso de estatización de industrias. La Democracia Cristiana no estuvo en contra de este proceso, sólo exigió que se hiciera dentro de la ley, fijando los límites del área social y privada. Nada de eso se obtuvo, pues se siguió el proceso saltándose la ley y muchas veces con atropellos, asaltos y violencia.

Pero la más grave fue el tremendo fracaso del área estatizada. Se dijo que el gobierno financiaría el desarrollo económico con las utilidades de las empresas cuyo control tomaría el Estado. El año 1973 estas empresas perdieron más de 150 mil millones de escudos. Si se considera que el presupuesto nacional era una cifra equivalente, se medirá la magnitud del fracaso. Es también efectivo que aceleraron al extremo la reforma agraria iniciada por la Democracia Cristiana, pero quisieron convertir toda la agricultura en haciendas estatales colectivas, lo que fue resistido por el campesinado. Se eliminó a los técnicos, se desorganizó toda la infraestructura, y en vez de respetar la ley, se asaltaron las propiedades y las ocuparon con gente que muchas veces no eran campesinos. Estas fueron, entre otras, las causas del fracaso agrícola. Ostensiblemente disminuyó la construcción de viviendas y de escuelas. Basta decir que en tres años no se construyeron ni 300 escuelas, mientras el gobierno de la DC construyó 3.600. Estos son hechos. Un último aspecto que creemos necesario destacar, ya que no podemos referirnos a todo, lo constituye el clima de odio y violencia que reinaba en el país. Toda crítica, toda observación, era contestada con las injurias más violentas para quienes tenían la audacia de señalar los errores. El Partido Socialista y el Partido Comunista crearon organizaciones armadas. Los Socialistas la llamaron “Elmo Catalán” y los Comunistas constituyeron la tristemente célebre brigada “Ramona Parra”. Se constituyeron, asimismo, los llamados “cordones industriales”, que rodeaban las ciudades en forma estratégica; y como consecuencia de la escasez, se organizó el racionamiento sobre la base de organismos políticos que empadronaron a los habitantes para ejercer el control sobre la vida de la población.

Como consecuencia de todo esto murieron cerca de cien personas y hubo innumerables heridos. Así murió el ex Vicepresidente de la República y uno de los fundadores del PDC, don Edmundo Pérez Zujovic, vilmente asesinado al salir de su casa por los miembros de una organización extremista. Los tres asesinos habían sido detenidos al final del gobierno de la Democracia Cristiana por haber perpetrado asaltos a mano armada y condenados por losTribunales de Justicia a varios años de prisión.

El primer acto del gobierno de la Unidad Popular fue dejar en libertad a estos detenidos por actos ilegales y entre ellos los tres que causaron la muerte de ese dirigente democratacristiano. Al indultarlos, el Presidente Allende justificó su acto llamándolos “jóvenes idealistas”.

También murieron víctimas de esta violencia varios dirigentes juveniles de la DC y quedaron centenares de heridos.

Cuando los obreros del cobre en huelga buscaron refugio en el local central del Partido fueron atacados y hubo que instalar una posta de auxilios que en el día atendió, según información oficial del PDC, a más de 700 personas con heridas de toda especie, entre ellas 120 de carácter grave. Ese día el presidente Aylwin y otros dirigentes, entre ellos yo mismo, estábamos en el local del Partido y pudimos ser testigos de lo que ocurría.

Estas son las razones por las cuales el Partido Demócrata Cristiano estuvo en la oposición, oposición que progresivamente se hizo más dura por efecto de los abusos cada vez más graves que se cometían.

La posición del PDC en esta materia es intachable. Pasando por encima de su interés político inmediato nunca rehuyó buscar soluciones para el país. Esto es tan claro que incluso se criticó acerbamente al partido por aceptar el diálogo.

Cada vez que el Presidente de la República deseó conversar con la directiva, a pesar de las reiteradas veces que ésta fue engañada, no se negó a hacerlo para que no se quebrara el régimen democrático. De eso hay constancia en las declaraciones de los presidentes del Partido, señores Renán Fuentealba y Patricio Aylwin.

Cuando el conjunto de los obispos chilenos hizo un llamado para salvar la paz y evitar el conflicto y pidió un diálogo entre los hombres de buena voluntad, el Presidente del PDC aceptó hacerlo y planteó públicamente algunas bases para ello, que en último término significaban como condición básica volver al respeto de la Constitución y la ley. Todo esto que afirmo está en documentos públicos aparecidos en la prensa y difundidos por la radio y la TV. El Presidente de la República aceptó en principio nuestro planteamiento, para después rechazarlo. A fines de agosto, a pesar de que estas conversaciones terminaron por la imposibilidad total de que el Gobierno aceptara los planteamientos del Partido – que eran extremadamente moderados, vistas las circunstancias - nuevamente hubo una reunión en la cual el Presidente de la República, como lo ha dejado establecido el señor Aylwin, no presentó una sola base de entendimiento, afirmación nunca rebatida.

La directiva del Partido llegó a la convicción de que exclusivamente se estaba ganando tiempo para preparar el control total del poder por parte de la Unidad Popular y acelerar su aparato paramilitar y el reparto de armas.

Nadie puede, pues, decir que la Democracia Cristiana no agotó los procedimientos para llegar a un acuerdo. Jamás se le hizo una proposición seria. Nunca el Presidente ofreció una fórmula de gobierno. Al revés, señaló que sería imposible el ingreso de la DC al Gabinete por la oposición socialista y de los partidos integrantes de la Unidad Popular.

Las Fuerzas Armadas, llamadas por la propia UP, aceptaron por tres veces en estos años integrar gabinetes ministeriales. Los partidos de la Unidad Popular, después de hacer profesión durante 40 años de antagonismo hacia las instituciones armadas, fueron precisamente los que trataron de mezclarlas en política, a pesar de su reiterada voluntad de no aceptar. Su presencia no logró modificar las líneas de acción gubernativa para evitar la catástrofe que se advertía venir.

Pocos días antes del 11 de septiembre, advirtiendo la directiva de la DC la gravedad de la situación convocó a los jefes provinciales del Partido de todo el país, quienes por unanimidad recomendaron como supremo arbitrio que los senadores y diputados de la DC presentaran las renuncias a sus cargos sobre la base de que el gobierno llamara a un plebiscito y se sometiera a sus consecuencias para buscar así una salida democrática al poder. Esto fue aceptado por la directiva y los parlamentarios, que hicieron pública su decisión de renunciar. La proposición de un plebiscito fue siempre rechazada, pues si obtuvieron el 43 por ciento en marzo del 73, después la situación se degradó con gran rapidez, en especial porque se hizo ya perceptible el caos económico y político.

Yo pregunto: ¿Puede un Partido hacer mayor esfuerzo y un mayor sacrificio, siendo mayoritario en ambas ramas del Congreso en una elección reciente en que tuvo que soportar el embate y la violencia del gobierno, que ofrecer pública y responsablemente la renuncia de sus parlamentarios con el fin de buscar una salida democrática para el país?. Esta es la realidad. Por eso la Democracia Cristiana chilena puede decir ante el mundo que una vez más dio un ejemplo de honradez democrática y de lealtad con sus principios. Un análisis objetivo de los hechos revela que la razón fundamental de que esta vieja democracia haya sufrido este embate fue el gobierno de la Unidad Popular, porque llevó al país a una situación que ninguno puede resistir y aún es admirable la solidez de la democracia chilena que resistió tanto. Surge de todo esto una reflexión básica. ¿Por qué lo ocurrido en Chile ha producido un impacto tan desproporcionado a la importancia del país, su población, ubicación y fuerza? ¿Por qué la reacción de la Unión Soviética ha sido de tal manera violenta y extremada? ¿Por qué el comunismo mundial ha lanzado esta campaña para juzgar lo ocurrido en Chile y para atacar a la Democracia Cristiana?. La razón es muy clara. Su caída ha significado un golpe grave para el comunismo en el mundo. La combinación de Cuba con Chile, con sus 4.500 kms. de costa en el Pacífico y con su influencia intelectual y política en América Latina era un paso decisivo en el control de este hemisferio. Por eso su reacción ha sido tan violenta y desproporcionada. Este país les servía de base de operación para todo el continente. Pero no es sólo esto. Esta gigantesca campaña publicitaria tiende a esconder un hecho básico: El fracaso de una política que habían presentado como modelo en el mundo. ¿Cómo explicar que esta experiencia que mostraban como camino a otros partidos democráticos y al socialismo europeo haya conducido a un país organizado y libre a tan terrible catástrofe económica y política, haya producido tal desesperación en las Fuerzas Armadas y en el pueblo chileno - pues éstas jamás podrían haber actuado sin la aquiescencia de la mayoría - hayan quebrado una tradición tan larga y tan honrosa que constituía nuestro orgullo?. Toneladas de propaganda no borrarán un hecho: Llevaron a un país de ejemplar vida democrática al fracaso económico y al derrumbe de sus instituciones. Su esquema doctrinario y práctico era erróneo y su conducción desastrosa. Tres días antes del 11 de septiembre, el Presidente de la República dijo al país: “Nos queda harina para tres días”. Se acababa hasta el pan. No había sucedido jamás. Eso es lo que no se quiere analizar. Mejor dicho, se quiere ocultar. Los socialistas europeos, democráticos y pluralistas, se sienten obligados a respaldar un partido que proclamaba su desprecio a la legalidad y como objetivo la revolución armada y violenta. Si no se quieren ver los hechos ni los documentos, al menos podrían leer con atención las críticas que formulara a este partido por su extremismo el propio Partido Comunista, que varias veces lo llamó a la cordura. El otro hecho que la Democracia Cristiana debe analizar es el problema de las comunicaciones. No hay ninguna duda de que el caso chileno es un buen ejemplo de cómo un intenso aparataje de propaganda es capaz de presentar las mayores falsedades y convertirlas en realidad. Ya eso venía ocurriendo desde el comienzo del régimen, que como otros similares, no se limitaba en cuanto a gastos de propaganda.

Pero lo ocurrido después del 11 de septiembre es algo inverosímil para los chilenos. Fueron miles los que escucharon decir a la Radio de Moscú que habían muerto 700 mil personas, en dos días. Otros hablaban de 30.000 y que corrían ríos de sangre en Santiago. Para nosotros una sola vida humana no tiene precio. No decimos esto por disminuir la tragedia a que el país fue llevado, pero según nuestras informaciones, los muertos no llegarían a dos mil, lo que es bien diferente a tan burdas mentiras.

Entre las miles de falsedades que se propalaron: Murieron 35 parlamentarios. Falso. Ninguno. Fue asesinado Neruda. Falso y ridículo. Todos los órganos de publicidad le rindieron homenaje como a nadie en muchos años y en el edificio del Congreso Nacional la bandera se izó a media hasta en señal de duelo.

Se destruyó el Hospital Barros Luco, el mayor de Chile. No hay un solo hospital destruido ni dañado en la más mínima parte. En el Hospital Barros Luco no hay ni un vidrio quebrado .A qué seguir. Son cientos de ejemplos.

No ha faltado un programa de televisión en Europa que presentó como señales de bombardeo vistas del anterior terremoto.

Pedimos una sola cosa: Vengan a ver lo que decimos. Tenemos derecho a pedirlo a nuestros amigos. Así lo hizo el señor Bruno Heck, dirigente de la DCU, quien pudo comprobar la verdad.

Que vengan a ver si hay alguna casa bombardeada en alguna población. En todo Chile sólo dos, por desgracia: La Moneda y la casa residencial de los Presidentes, adquirida en el gobierno de la Unidad Popular.

Que vengan a ver si hay una industria o centro minero donde haya caído una sola bomba. Nosotros no somos parte del actual gobierno. No defenderemos los errores que se cometan, inevitables algunos, en una situación tan terriblemente difícil.

Pero tampoco podemos aceptar que la mentira se transforme en un sistema, mientras se ocultan las causas de una situación para encubrir la responsabilidad de quienes arruinaron y destruyeron la democracia chilena.

¿Cómo se explica que quienes invadieron Hungría y Checoslovaquia, que ahora mismo silencian o procesan a científicos, poetas y escritores, que no admiten ninguna crítica, ni la sombra de una libertad de información, pretendan dar lección de democracia a Chile y a este Partido?. Además de escandaloso, es ridículo. Alaban y mantienen relaciones con Cuba, con miles de muertos, y después de 12 años, aún con miles de presos políticos. ¡ No son ellos los que pueden enseñarnos a los democratacristianos y a Chile lo que es la democracia !.

Y lo que es aún peor. Sectores, es cierto minoritarios, en la propia Democracia Cristiana o en el mundo democrático, se dejan influenciar por esta propaganda o bien le hacen eco para ganar posiciones políticas y recibir el título de “izquierdistas”. Pobre destino el de esos grupos: Serán utilizados, primero, o servirán de puente para debilitar a nuestros partidos.

La posición popular, de avanzada y de justicia que sustenta la Democracia Cristiana es tan sólida que no puede admitir este verdadero “chantage” político. Y nadie puede darnos lecciones de amor a la libertad y la democracia. Somos realmente pluralistas y estamos dispuestos a concertar acciones con otras fuerzas políticas, pero no podemos hacerlo bajo un signo de permanente debilidad o sometimiento.

Cada partido en esto es soberano. Somos los primeros en respetar sus decisiones y comprender que es imposible juzgar desde fuera los condicionamientos de cada situación. Creemos, sí, que para poder formular una opinión, lo primero que debe existir es respeto y solidaridad y la confianza necesaria en el testimonio de quienes han estado vinculados durante una vida por comunes ideales y la evidencia de haberlos servido con inquebrantable lealtad.

En esto sin duda el comunismo mundial nos da una permanente lección. Señor Presidente, éste es a nuestro juicio el proceso de lo ocurrido en Chile. Naturalmente surge ahora la gran interrogante de cuál es el porvenir. A este respecto, es la directiva oficial del partido la que dará una opinión autorizada.

Sin embargo, no puedo dejar de dar la mía propia, que he confrontado con un gran número de democratacristianos. A mi entender, Chile afronta un período en extremo difícil y duro. Yo diría tal vez el más difícil de la historia. El desastre económico no se conocía en su verdadera magnitud. Reorganizar desde sus bases todo el aparato productivo, hacer renacer la agricultura, renovar la maquinaria, detener la hiperinflación, etc., será una tarea que exigirá enormes sacrificios.

Por otra parte, más de la mitad de las armas no se encuentran aún, hecho cuya trascendencia es fácil de apreciar.

Desde luego nuestro partido no integra el gobierno, como ya lo he dicho. El gobierno está formado enteramente por las Fuerzas Armadas y era difícil, por no decir imposible, que así no fuera.

Todos los chilenos, o al menos la inmensa mayoría, estamos vitalmente interesados en que se restablezca rápidamente la democracia en Chile. Y para esto es necesario que el país salga del caos y, en consecuencia, que el gobierno actual tenga éxito. Las Fuerzas Armadas - estamos convencidos - no actuaron por ambición. Más aún, se resistieron largamente a hacerlo. Su fracaso ahora sería el fracaso del país y nos precipitaría en un callejón sin salida. Por eso los chilenos, en su inmensa mayoría, más allá de toda consideración partidista, quieren ayudar, porque creen que ésta es la condición para que se restablezca la paz y la libertad en Chile. Cuanto más pronto se destierre el odio y se recupere económicamente el país, más rápida será la salida.

La Democracia Cristiana está haciendo, a mi juicio, lo que está en su mano en esta perspectiva, sin renunciar a ninguno de sus valores y principios, siendo en este instante sus objetivos más fundamentales:

- Pleno respecto a los derechos humanos - Pleno respeto a las legítimas conquistas de los trabajadores y campesinos. - Vuelta a la plenitud democrática.

Sabemos que esto no es fácil. La situación entera no es fácil. Y por eso mismo debemos actuar con la mayor responsabilidad.

Señor Presidente: Excúseme usted lo extenso de esta comunicación, pero ello se justifica por la importancia del problema que trata y por la forma como se ha distorsionado la verdad.

Por desgracia, los innumerables documentos y actuaciones de la Democracia Cristiana durante estos tres años no fueron dados a conocer en Europa. Esto justifica la extensión de mi carta.

Quiero terminar diciéndole en esta ocación que recuerdo dos hechos de mi viaje a Europa de 1971. En esa oportunidad un gobernante europeo me dijo que nuestro país estaba perdido y agregó textualmente: “Cuando el comunismo agarra, nunca suelta”. Poco después un alto representante de la Democracia Cristiana en el gobierno de su país manifestó que el caso chileno era una caso perdido.

A ambos les dije que estaban equivocados, porque si bien Chile quería un avanzado proceso de transformación social, jamás aceptaría un régimen totalitario. Los dos me miraron con esa benevolencia con la que se trata a un visitante ingenuo.

Con la misma seguridad con que afirmé en ese entonces que Chile saldría adelante, puedo afirmar hoy que, a pesar de lo duro y doloroso que pueda ser el esfuerzo, nuestro país se levantará y volverá a dar una lección de democracia y de libertad. Y en esa tarea está empeñado este país, y la Democracia Cristiana una vez más desempeñará un papel conforme a lo que ha sido su historia y es su porvenir. Saluda con la mayor atención al señor Presidente.

Eduardo Frei Montalva

 http://es.wikisource.org/wiki/Carta_de_Eduardo_Frei_Montalva_a_Mariano_Rumor,_Presidente_de_la_Uni%C3%B3n_Mundial_de_la_Democracia_Cristiana

Multitudinaria asistencia a romería en la tumba de Frei Montalva

Fecha edición: 03/09/2006 14:00

Eduardo Frei Montalva.

Cientos de personas llegaron hasta el Cementerio General para participar en la romería organizada por la Democracia Cristiana en homenaje al ex Presidente Eduardo Frei Montalva.

Los falangistas llegaron a mediodia hasta el campo santo portando banderas del partido e imágenes del ex mandatario.

Emocionado, el hijo del ex mandatario, el también ex Presidente, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, estuvo acompañado por la directiva de la DC.

El senador por la X Región indicó que gran parte de Chile "al igual que nosotros, tenemos la convicción moral de que hubo manos extrañas en la muerte de mi padre y la justicia se encargará de probarlo".

Frei agregó que "lo único que digo es que después de estas últimas semanas, si alguna duda tenía antes, ahora ya no tengo ninguna".

Por su parte, el también ex Presidente Patricio Aylwin, dijo que si bien los reportajes recientes presentados sobre la muerte del ex mandatario "legitiman las dudas", "no permiten formarse la convicción de que Eduardo fue asesinado".

La actual presidenta de la DC, Soledad Alvear, destacó la figura de Frei Montalva, pero no se refirió a la tesis del asesinato.

Las circunstancias que rodearon la muerte de Frei Montalva en 1982 están siendo investigadas por el ministro en visita Alejandro Madrid.