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Centros Chilenos en el Exterior

Opinión

Día Internacional de las Naciones Unidas de Apoyo a las Víctimas de la Tortura

O.N.U. :

La tortura es uno de los más grandes abusos en contra de los Derechos Humanos. Sin embago, hoy en día más de la mitad de los países del mundo la siguen aplicando.

La Declaración de Derechos Humanos en su artículo 5 dice que nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos y degrandates. De igual forma, la Convención contra la Tortura y Otros Tratos Crueles Inhumanos y Degradantes, desde su entrada en vigor en 1987, trabaja a favor de la abolición de la tortura. Pese a esto, y a que en el año 2001, 123 de 189 estados miembros de Naciones Unidas, ratificaron dicha Convención, cada año miles y miles de personas huyen de su patria para salvar sus vidas y para evitar ser sometidos a torturas.

El 12 de diciembre de 1997 la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó oficialmente al 26 de junio como el Día Internacional de las Naciones Unidas en Apoyo a las Víctimas de la Tortura, con la esperanza de generar la solidaridad hacía las víctimas y sus familiares, así como el tratamiento y la rehabilitación de las mismas.

El Día Internacional de las Naciones Unidas en Apoyo a las Víctimas de Tortura es una ocasión para elevar nuestras voces en defensa de la dignidad humana y el respeto por la vida. En este Día recordamos a todas las víctimas de tortura: a quienes han sobrevivido, que a menudo están marcados psicológica y físicamente, y quienes han sucumbido a ésta, la más horrible de las muertes.

Las Naciones Unidas, junto con otras muchas organizaciones como Amnistía Internacional, trabajan en la lucha contra la tortura a fin de que se llegue a romper el silencio que la rodea y poner fin a los malos tratos infligidos a miles de personas en todos los rincones del planeta.

CHILE :

Fuente: La Nación

En el Día Internacional de las Naciones Unidas en apoyo a las Víctimas de la Tortura, el Codepu destacó ayer que aunque hoy más de 300 ex agentes están procesados o condenados por sus crímenes, "ninguno ha sido sancionado por tortura". El Codepu instó a los jueces que investigan causas por tortura a acelerar las investigaciones y adoptar resoluciones. En ese sentido, demandó al Ejecutivo la reapertura de la Comisión sobre Prisión Política y Tortura, para que den su testimonio quienes por diversas razones no lo hicieron y que de una vez por todas, envíe un proyecto de ley para anular el decreto de ley de amnistía.

La perversa brigada de Iturriaga

TESTIMONIOS:

Fuente: La Nación

Dos militantes del MIR, Alejandra Holzapfel y Beatriz Bataszew, contaron por primera vez las agresiones que sufrieron en el cuartel de la DINA que comandó el prófugo Raúl Eduardo Iturriaga Neumann.

Alejandra no pudo contener sus lágrimas. Se hizo un gran silencio. "Yo después estudié medicina veterinaria, pero no pude dedicarme a eso. La imagen del perro Volodia nunca me la pude sacar de mi mente". Terminó la frase entre sollozos. En el cuartel de la DINA de Irán con los Plátanos, en Macul, agentes de la Brigada Purén, que comandaba el prófugo Iturriaga Neumann, hicieron que el perro la violara.

Alejandra Holzapfel y Beatriz Bataszew, miristas que sufrieron la tortura sexual, rememoraron ayer en la sede de la Corporación de Promoción y Defensa de los Derechos del Pueblo, Codepu, su paso por la llamada "Venda Sexy", el cuartel de Iturriaga y sus agentes. Dicen que no pueden dar certeza de que vieron cara a cara a Iturriaga, "porque siempre nos tuvieron vendadas", pero recuerdan que quien se sentaba detrás de un escritorio dándoselas de jefe "era un chico, más bajo que nosotras", y piensan que pudo ser él.

"Ese chico tenía siempre una banca donde se subía para violar a las prisioneras", recuerdan Alejandra y Beatriz. "Y me acuerdo que le daba asco que las mujeres tuviéramos la menstruación", dice Alejandra. Las prisioneras descubrieron entonces algo que podía reducir el apetito perverso de aquel "chico" y otros agentes. "Tratábamos de dejar siempre en el baño señas, trapos y cosas así, que indicaran de que varias de nosotras teníamos la regla", recuerda Alejandra.

Miran sorprendidas cuando se les comenta que, en sus declaraciones procesales, insistentemente el prófugo Iturriaga Neumann declara que si bien reconoce haber sido jefe de la Brigada Purén que reinaba en Irán con Los Plátanos, sostiene que esa brigada se dedicaba sólo a "procesar información sobre salud, educación, agricultura y minería".

"Lo que él fue y es, es un cobarde, porque siempre nos torturaron vendadas. El nunca nos dio la cara, siempre trabajó oculto, igual que ahora", responde Beatriz alzando la voz.

LA VENDA SEXY

No tienen respuesta cuando se les consulta por qué creen que fue precisamente en ese recinto, la "Venda Sexy" -también conocida como "La Discoteque", por la música a alto volumen que los agentes ponían para que no se escucharan los gritos de los prisioneros-, donde se concentró la violencia sexual contra las mujeres ejercida por la Brigada Purén.

Era primera vez que Alejandra Holzapfel relataba en público por qué no pudo ejercer la medicina veterinaria que estudió en la universidad Karl Marx, en la desaparecida República Democrática Alemana. "No pude, porque siempre tengo la imagen del perro Volodia frente a mi". Nadie lo dice, pero es obvio que el nombre que los agentes dieron al perro fue para denigrar la imagen del dirigente comunista Volodia Teitelboim.Beatriz dice estar cansada "de que cada vez los jueces nos llamen y llamen a declarar y debemos siempre repetir los tormentos y vejámenes a que nos sometieron. Y hasta nos han tocado jueces que nos dicen...¡pero ustedes algo habrán hecho entonces!".

Por eso Alejandra se ha negado a volver a relatar sus vivencias ante los magistrados "y eso me ha costado que ordenen mi detención"

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Aún tenemos patria

(perdón MATRIA)

Valeria Bustos Arriagada - Consejera Nacional

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Memoria y reparación

18 de Junio de 2007

Por  Roberto Garretón *

Esta semana se está realizando en Santiago un notable evento. Por primera vez en nuestro país se han reunido cerca de 150 destacados luchadores de los derechos humanos de todo el mundo. ¿La ocasión? La Conferencia sobre “Memoria y Democracia” organizada por la Coalición Internacional de Museos de Consciencia en Sitios Históricos, el Centro Internacional de Justicia Transicional y FLACSO- Chile. Tuve el honor de participar en el panel sobre el rol de los Gobiernos, circunstancia que me motivó a volver sobre un tema que, a mi juicio, es clave para los países que buscan en verdad la paz, la justicia y la reconciliación.

Justamente, una de las claves es preguntarnos sobre qué hacemos como sociedad para enfrentar la impunidad. Sin ir más lejos, la rebeldía de Iturriaga nos enfrenta al mismo y antiguo desafío. Si analizamos en profundidad, la impunidad tiene al menos cuatro caras: la política, la moral, la histórica y, desde luego, la jurídica.

La primera se refiere a la falta de sanción para los responsables de las violaciones de los derechos humanos que, contra todo pronóstico, terminan ejerciendo cargos de autoridad incluso después del término de las dictaduras. En Latinoamérica somos expertos: ¡Cuántos torturadores, opresores, aprehensores o censores son legalmente elegidos congresistas, nombrados ministros o ejercen la docencia! Y ¡cuántos dictadores, al poco tiempo de dejar el poder, son elegidos popularmente como Presidentes! Este tipo de impunidad consagra un auténtico empate moral.

Hagamos historia: el mensaje de Nuremberg fue fundamental para la descalificación política y cultural del nazismo, pero por sí sólo no se habría logrado, ya que fueron condenadas 19 de las 21 personas juzgadas, mientras que en otros 12 juicios se juzgó sólo a 185 individuos. El nazismo quedó políticamente destruido, más que por Nuremberg, por las políticas de desnazificación puestas en práctica, primero por el Consejo de Control de los Aliados y después por los gobiernos alemanes democráticos.

El derecho internacional así lo entendió. En sus observaciones finales al Tercer Informe presentado por Argentina, el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas expresó que le preocupa que "muchas personas que actuaban con arreglo a esas leyes (las leyes de la dictadura) sigan ocupando empleos militares o en la administración pública y que algunos de ellos hayan, incluso, obtenido ascensos en los años siguientes. El Comité reitera su inquietud ante la sensación de impunidad de los responsables de graves violaciones de los derechos humanos bajo el gobierno militar".

Por otro lado, si bien la impunidad moral tiene un carácter subjetivo, conlleva profundas consecuencias políticas y jurídicas, pues se trata de aquella perversión donde los criminales asumen un ideal superior que los ha obligado a conductas atroces: “salvar a la patria"; "salvar la civilización occidental", “combatir el terrorismo”. Como decía Churchill, “los peores crímenes se han cometido en nombre de Dios y de la Patria”. Los superiores ordenan y convencen a los subalternos a actuar sobre dichos principios asegurándoles que nunca serán juzgados, lo que era una constante hasta hace no más de 20 años. El histórico "son ellos, o nosotros" del San Bartolomé francés (1572), es exactamente la misma frase del General Emilio Ponce cuando en 1989 ordenó eliminar a los jesuitas en El Salvador. Ninguno se siente delincuente y es esta consideración la que ha asumido el prófugo general Eduardo Iturriaga en su declaración pública. La impunidad histórica es la mentira y el olvido. Es común que los Estados que violan los derechos humanos se apoyen en la mentira. Desde la negación de los hechos hasta su justificación, sin importar la contradicción esencial entre ambas explicaciones. Se busca reconocer un maniqueo papel heroico, y necesario, ante una situación que no tenía otra salida. Cumplida la gran tarea, ahora "no es el momento, de mirar hacia atrás" o de "estar anclados en el pasado", pero no es más que otra falacia que hay que combatir si queremos construir una sociedad democrática y justa. Dentro del combate a la impunidad, el derecho a la verdad se ha consagrado como un derecho autónomo, con un importante desarrollo en la práctica de los organismos internacionales de supervisión de los derechos humanos. Quizás el primer reconocimiento formal fue el que hizo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos respecto del caso de Argentina (1986): "Toda sociedad tiene el irrenunciable derecho a conocer la verdad de lo ocurrido, así como las razones y circunstancias en las que aberrantes delitos llegaron a cometerse, a fin de evitar que esos hechos vuelvan a ocurrir…", agregando que "a la vez, nada puede impedir a los familiares de las víctimas conocer lo que aconteció con sus seres más cercanos". Se trata de rescatar el valor de la verdad como un auténtico derecho humano.

Al respecto, instrumentos privilegiados para combatir estas tres dimensiones de la impunidad han sido las llamadas "Comisiones de la Verdad" que nacieron en América Latina al término de la dictadura argentina. Si bien no son -o no debieran ser- substitutos de la justicia, suelen percibirse como tales. En realidad su función básica es la recuperación de la verdad histórica que no logran los procesos penales. Pero un elemento esencial es el establecimiento de inhabilidades políticas: lo que más duele a las víctimas es ver a sus victimarios blindados con cargos de autoridad. De allí que la Constitución democrática de Guatemala (1985) prohibiera la elección presidencial de caudillos involucrados en la alteración de orden constitucional, aunque curiosas interpretaciones de esta norma permitieron a un antiguo dictador presentarse al cargo pocos años después de abandonar el poder; pero la sabiduría popular lo relegó a un tercer lugar con una humillante votación.

Pero además son necesarios otros elementos esenciales: la educación en derechos humanos; narrativa histórica restableciendo la verdad de lo ocurrido, la construcción y conservación de archivos, los homenajes, monumentos, etc.

Respecto a la impunidad penal, desde Nuremberg se ha establecido un corpus iuris cada vez más sólido. Los principios de ese juicio histórico, las convenciones contra el genocidio, el apartheid, la tortura, la imprescriptibilidad, además de los Pactos de Derechos Humanos, los Estatutos de los Tribunales para la ex Yugoslavia, Ruanda, Camboya, Sierra Leona, la Corte Internacional Permanente, los proyectos de códigos de crímenes internacionales, las resoluciones de las Comisiones regionales de Derechos Humanos y de las dos Cortes especializadas, y una gran cantidad de Principios, Reglas mínimas y Declaraciones, no pueden ser desconocidos. Este corpus iuris ha ido también demoliendo los dos mayores soportes de la impunidad, como son las leyes de amnistías y el juzgamiento de las atrocidades por tribunales corporativos, como los militares.

Para la aplicación de este nuevo derecho el rol de jueces independientes es esencial, pero cuando fracasan, surgen dos elementos también fundamentales en la nueva cultura jurídica: los tribunales extranjeros ejerciendo jurisdicción universal, y los tribunales penales internacionales. Y hoy observamos con esperanza que los jueces han asumido el rol que nunca debieron abandonar.

Es de esperar que los actuales cambios judiciales en la lucha contra la impunidad sean irreversibles. Primero, porque en su génesis hay una base profundamente democrática: han sido las sociedades civiles -especialmente las organizaciones de víctimas- las grandes impulsoras del proceso, muchas veces en oposición frontal a los poderes del Estado; segundo, por ser una conquista de la moral contra la inmoralidad; tercero, por la solidez con que el derecho internacional, y también el nacional en casi todas sus ramas (civil, penal, procesal, constitucional, laboral, administrativo y muchas otras), han asumido la doctrina y ética de los derechos humanos como fundamento de todas las instituciones, desterrando a un segundo plano anacrónicas concepciones de la soberanía nacional y la razón de estado para justificar lo que la Declaración Universal llama “actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad”.


*Roberto Garretón. Abogado Defensor de los Derechos Humanos en Chile


La estudiante y el Ministro del Interior de Chile...

El Ministro del Interior Chileno  

Por RicardoSalcedoMettroz Junio 2007  

 Resulta insólito por decir lo menos las declaraciones hechas a la prensa por el señor Belisario Velasco, contra la dirigente estudiantil Maria Jesús Sanhueza.

Sus expresiones: ¨La adolescente de nombre santo y violencia impía, creo que esta cometiendo un error. Esta llevando a sus compañeros a situaciones limites, que son intolerables¨. Como buen administrador de la legalidad burguesa, ve en los individuos las causas de sus problemas y no tiene la capacidad de entender que NO hay persona capaz de arrastrar a otros a determinadas acciones si no existieran las condiciones necesarias para ello.

Sostener que solo una agitadora irresponsable puede hacer y deshacer a su regalado gusto de sus compañeros, como si el don de la palabra bien articulada fuera una panacea, utilizada a su regala gana por quienes la poseen.

Esta es una visión retrograda y tergiversada de la historia y los acontecimientos, en este caso una muchachita de 17 años NO puede ni podría sacar a la calle a todo un movimiento estudiantil ( en estos días ha habido mas de 17 colegios tomados ) sino existieran las condiciones objetivas para ello.

El señor ministro olvida que los compromisos adquiridos por el gobierno el año pasado con los mismos actores (la mal llamada revolución de los pingüinos) NO se han cumplido ni siquiera en lo más básico y central, que era la derogación de la Loce.

A pasado un año, donde la comisión nombrada para tratar el tema de la educación, origino un informe absolutamente acomodaticio y falto de cambios radicales como esperaban los estudiantes, los cuales terminaron retirándose de las conversaciones al comprobar como los ¨expertos¨ adultos diluían los puntos principales y se negaban a poner en tabla, los cambios que ello desean discutir, dentro de esto el tema del LUCRO, en el sistema educativo.

Tirar todos los dardos de la autoridad contra una adolescente de 17 años,  (la cual ha sido expulsada de su actual colegio), manifiesta una bajeza sin nombre de parte de quien ejerce semejante fuerza. Por que el señor ministro no hace lo mismo contra dirigentes opositores de su nivel, por qué elude enfrentar a un Sebastián Piñera, que con su prontuario financiero, ha jugado en el limite jurídico muchas veces (caso chispitas, compra de acciones de LAN con información privilegiada, etc).

Las palabras de Belisario Velasco encierran más que un momento de impotencia, COBARDIA. Pues se ensaña con una adolescente, que  si bien puede estar cometiendo errores, solo intenta canalizar las necesidades vigentes del movimiento estudiantil, pretende hacer cumplir los acuerdos burlados por al autoridad.

 

EEUU sigue provocando a Rusia

 El escudo en Europa es como una declaración de guerra

por Noam Chomsky*

Tratad de imaginar cómo reaccionaría Norteamérica si Rusia, China, Irán o cualquier potencia extranjera osara sólo pensar en colocar un sistema de defensa de misiles en las fronteras de los EEUU o en sus aledaños, y no digamos si empezara a llevar a cabo ese plan. En tales circunstancias, de todo punto inimaginables, no sólo habría que esperar con certeza una violenta reacción norteamericana, sino que esa reacción resultaría también comprensible, por razones simples y claras.

La instalación de un sistema de defensa de misiles en Europa oriental es prácticamente una declaración de guerra

Tratad de imaginar cómo reaccionaría Norteamérica si Rusia, China, Irán o cualquier potencia extranjera osara sólo pensar en colocar un sistema de defensa de misiles en las fronteras de los EEUU o en sus aledaños, y no digamos si empezara a llevar a cabo ese plan. En tales circunstancias, de todo punto inimaginables, no sólo habría que esperar con certeza una violenta reacción norteamericana, sino que esa reacción resultaría también comprensible, por razones simples y claras.

Es de todos conocido que la defensa con misiles es un arma de primer golpe. Reconocidos analistas militares norteamericanos la describen así: "No sólo es un escudo, sino una capacitación para la acción". Ella "facilitará una aplicación más eficiente de la potencia militar de EEUU en el extranjero".

“Aislando al país de las represalias, la defensa con misiles garantizará la capacidad y la disposición de los EEUU para ‘modelar’ el contexto en otras partes del mundo”. “La defensa con misiles no sirve para proteger a Norteamérica. Es un instrumento de dominación global”.

“La defensa con misiles sirve para conservar la capacidad norteamericana de ejercer el poder en el extranjero. No tiene que ver con la defensa; es un arma ofensiva, por eso tenemos necesidad de ella”.

Todas estas citas proceden de reconocidas fuentes liberales pertenecientes a la tendencia dominante, que querrían desarrollar el sistema y ponerlo en los límites extremos de la dominación global de los EEUU.

La lógica es simple y fácil de comprender: un sistema de defensa con misiles, a pleno funcionamiento, informa a los potenciales objetivos de que “os atacaremos si nos place, y no estaréis en condiciones de responder, por lo tanto, no podréis impedírnoslo”.

Están vendiendo el sistema a los europeos como una defensa contra los misiles iraníes. Aun si Irán tuviera armas nucleares y misiles de largo alcance, la probabilidad de que los usara para atacar a Europa es inferior a la probabilidad de que Europa reciba el impacto de un asteroide. Si, pues, se tratase verdaderamente de defensa, la República Checa debería instalar un sistema para defenderse de los asteroides.

Si Irán diera aunque fuera el más mínimo signo de querer hacer algo semejante, el país se evaporaría. El sistema apunta, en efecto, contra Irán, pero como arma de primer golpe. Forma parte de las crecientes amenazas contra Irán, amenazas que constituyen ya por sí mismas una grave violación de la Carta de las Naciones Unidas, aunque esto no salga nunca a la luz. Cuando Mijáil Gorbachov permitió a Alemania que formara parte de una alianza militar hostil, aceptó una grave amenaza a la seguridad de Rusia, por razones demasiado notorias como para volver sobre ellas. A trueque, el gobierno de EEUU se comprometió a no ampliar la OTAN hacia el Este. Ese compromiso ha sido violado una años más tarde, lo que ha suscitado pocos comentarios en Occidente, pero ha incrementado el riesgo de un enfrentamiento militar.

La llamada defensa con misiles aumenta el riesgo de que estalle una guerra. La “defensa” consiste en incrementar las amenazas de agresión en Oriente Medio, con consecuencias incalculables, y el peligro de una guerra nuclear definitiva.

Hace más de medio siglo, Bertrand Russell y Albert Einstein lanzaron un llamamiento a los pueblos del mundo, a fin de que se enfrentaran al hecho de que nos hallamos ante una elección “clara, terrible e inevitable. ¿Tenemos que poner fin a la especie humana, o está la humanidad dispuesta a renunciar a la guerra?”.

Aceptar el llamado “sistema de defensa con misiles” decanta la elección del lado del fin de la especie humana en un futuro no demasiado lejano.

*Noam Chomsky - Pensador, escritor y activista estadounidense. Profesor de Lingüística en la Universidad de Massachussets. Fundador de la Gramática Generativa Transformacional, que es un sistema original para abordar el análisis lingüístico y que ha revolucionado la lingüística. Autor de La segunda guerra fría (1984), La quinta libertad (1988), El miedo a la democracia (1992), El Nuevo orden mundial (y el viejo) (1996).

Traducción para www.sinpermiso.info : Amaranta Süss.

¿Quieren hablar de libertad de prensa?

Por Gabriel Fernández *
Hace un tiempo, tras una búsqueda que si bien no podría calificar de intensa bien podría llamarla sostenida, pude ver el programa 60 Minutos, en verdad mítico para la televisión norteamericana. Con pulcritud, aunque portando un dejo muy suave de ironía, el veterano presentador anunciaba que la emisión que nosotros --el resto del mundo, más o menos-- íbamos a observar, no alcanzaría jamás las pantallas de los Estados Unidos. Las autoridades, indicó el periodista, consideraron que el material ofrecido no resultaba conveniente para los espectadores. A continuación, se desplegó el espacio con sus bloques bien marcados y una imagen cuidada.
Los dos temas centrales del programa eran la miseria en los Estados Unidos y los familiares de caídos en la invasión a Irak. El primer punto era ilustrado con filmaciones en las cuales aparecían larguísimas colas de norteamericanos blancos esperando que, desde un camión de la seguridad social, les arrojaran comida.
De los numerosos testimonios surgidos entre los mismos protagonistas de la situación, surgía un hilván revelador: no se trataba de homeless o callejeros de variado origen. Eran familias comunes de raíz anglosajona, sin trabajo o con sueldos magros, cuyos ingresos promedio alcanzaban para el alimento durante la primer semana del mes.
El dramatismo del relato advenía más hondo cuando los empleados oficiales tiraban los paquetes y las personas se arremolinaban para tomarlos.
Al ojo del espectador, las escenas podían resultar más intensas que un combate, e inclusive que las persecuciones suscitadas durante el Katrina. Como en un buen filme, el costado insoportable para la ciudadanía media del Norte resultaba la familiaridad de los protagonistas, gente como uno --como ellos-- que configuraban una masa degradada en el hueco del sueño americano.
El otro tema era un mar de lágrimas y bronca condensada. Madres, padres, abuelos, hermanos de soldados caídos en Irak narraban los disparates que escucharon decir a los reclutadores cuando sus hijos "resolvieron" alistarse.
A diferencia del segmento anterior, casi todos los casos resultaban protagonizados por latinos de variado origen. Insistían en que las levas sucedían continuamente en sus barrios, que los muchachos en cuestión habían sido tentados con "un empleo en el Estado", que siempre se les planteaba de un modo u otro que así quedarían integrados al gran país.
Señalaban también que recién cuando estaba muy avanzada la admisión, con "papeles firmados" y todo, los jóvenes se enteraban que el empleo en el Estado tenía características militares. Y que muy luego terminaban por saber que resultarían enviados a ¡Irak! Varios testimonios brindaban un dato perspicaz: como el vínculo estaba concretado, si los jovenes se negaban a "cumplirlo" eran considerados desertores y traidores a los Estados Unidos de América.
Bueno, todo eso no pudo verse en los Estados Unidos de América. Tampoco tienen pantalla hoy las investigaciones de Michael Moore, ni los análisis, tan habituales en el resto del planeta aún en lugares poco proclives a la crítica, de estudiosos respetados como Noam Chomsky y James Petras, por sólo mencionar algunos ejemplos. Y ni hablar de intelectuales latinoamericanos o europeos que cuestionan el accionar oficial estadounidense. Imaginen el lugar asignado a los pensadores más genuinos de la vida política en los países árabes.
Pocos días después consulté a algunos colegas que transitaron durante un tiempo adecuado las tierras de aquél lejano país. Y me informaron que hasta los noticieros son sometidos a censura previa. El "vivo" al que estamos acostumbrados en casi todos los lugares, incluido el preocupante y concentrado panorama comunicacional argentino, está ausente, salvo casos muy previsibles.
Esto se nota en la CNN. Recién con el caso RCTV pudo sacar un par de cámaras a algunas calles, conociendo de antemano el decir de las minorías movilizadas en Caracas. Lo cierto es que la cadena internacional del Norte ya no aborda las voces públicas porque en cualquier lugar del planeta, donde hay una manifestación, hay insultos contra George W. Bush; se trate o no de alguna ingerencia directa de su gobierno.
La prestigiosa CNN lo resuelve con una linda pibita acompañada por una pizarra más o menos elegante y con imagen tecnológica, un puñado de conexiones con tal o cual corresponsal, y una seriada de paneos callejeros editados en los cuales --con algunas excepciones-- se licúan los contenidos de fondo sistemáticamente. Sólo la tilinguería militante de algunos especialistas permite que en la actualidad se siga elogiando la labor periodística de ese canal.
En este marco real los grandes medios han desplegado una tarea profunda para mostrar el caso RCTV, canal que fuera propiedad hasta la decisión del presidente Hugo Chávez, de una familia vinculada al narcotráfico y partícipe de las jornadas golpistas que pretendían anular el resultado de ocho elecciones democráticas previas, como un ataque a la libertad de prensa, de expresión, o peor, como una clara mostración del autoritarismo que arrasa América latina.
El problema para estas empresas es que en este continente, y en este país, la Argentina, somos unos cuantos pero nos conocemos bastante. Es razonable que se curen en salud, pues suelen recibir permisos indefinidos para renovar sus licencias así como abultadas pautas publicitarias: el ejemplo venezolano rasca donde pica, y abre las compuertas para que miles de personas se pregunten ¿porqué no?
La Sociedad Interamericana de Prensa, ese grupo de hampones al decir de don Arturo Jauretche, ha motorizado sus mejores hombres, es decir, los periodistas más corrompidos del planeta, para atacar un proceso independentista, justiciero, soberano, y endilgarle rasgos que bien podrían ser aplicados, como hemos visto, a la realidad comunicacional norteamericana.
Eso sí: uno guarda en el corazón cierta sensibilidad, y no puede dejar de conmoverse al observar el afán y la entrega de esas elegantes jóvenes venezolanas que, cual Catherine Fullop de cabotaje, derraman su angustia ante las cámaras. Debe ser duro para ellas y sus dulces familias vivir sin la RCTV. ¿Cómo superarán este trance? ¿Cómo llenarán el hueco cultural que les deja la barbarie?
Los populistas, que a veces también somos seres humanos, debemos condolernos de ese destino y comprender que la espiritualidad de esa gente merece tanto respeto como la de otras personas. Podemos sugerirles intentar la radicación en los Estados Unidos, por ejemplo, donde lograrán ver televisión día y noche, televisión de calidad, sin censura, con la información objetiva de último momento. Quizás no puedan sintonizar 60 Minutos, pero ¡algún precio hay que pagar por la libertad!.
* Director La Señal Medios / Director Periodístico Revista Question Latinoamérica

Bachelet y el asilo político

Por Patricio Negrón

Santiago, 1 de Junio de 2007

"Es difícil de explicar en Chile que Suiza otorgue el asilo político al frentista Patricio Ortiz", dijo públicamente Michelle Bachelet en Berna. Esta declaración, digna de un personero de la derecha chilena, no deja de sorprender a quienes tuvimos que solicitar esa calidad durante las casi dos décadas de dictadura en nuestro país.

El asilo político es una categoría o status que otorga la ONU a las  personas víctimas de persecución política, religiosa o étnica en su  país de origen. También se otorga a las personas miembros de  comunidades o grupos de población que fueron desalojadas de sus  regiones por motivos bélicos y que debieron desplazarse fuera de las fronteras de sus países. Ejemplo patético de eso fueron los civiles camboyanos y vietnamitas del sudeste asiático. En el caso de América Latina, fuimos miles los refugiados que debimos huir de nuestros países, bajo la protección del ACNUR, tanto en Chile, como Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay, Perú, Bolivia y Colombia durante los años 70.  Europa fue destinataria de varias decenas de miles de familias exiladas, teniendo Chile el triste honor de ser el primero en enviar el más masivo contingente de refugiados.

Europa esta sensibilizada al tema de poblaciones desplazadas desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y fue ella precisamente quien  elaboró el status de refugio político y definió las condiciones requeridas para otorgarlo, así como también el status de apátrida, categoría muy poco conocida en Chile, para las personas carentes de pasaporte nacional por desaparición del país de origen de la persona.

En el caso que nos ocupa, Suiza otorgó la calidad de refugiado a este ciudadano chileno, por cuanto el Estado suizo estimó que Patricio Ortiz reunía las condiciones para recibirlo: persecución política, riesgo vital de permanecer en su país, sufrir o padecer torturas en caso de ser apresado, riesgo a su integridad física en caso de detención. Además este ciudadano sufría una condena dictada por la justicia militar en el marco de una ley antiterrorista emanada de la dictadura de Pinochet y que "el Estado de Derecho" y "la Democracia chilena" mantenía y mantiene vigente.

Las circunstancias de la muerte del carabinero, durante el primer  período de la "transición" a la democracia corresponden a una fase de la historia política chilena marcada por oscuras transacciones, concesiones y maniobras de los personeros concertacionistas con los delegados de Pinochet, para mantener un status quo de impunidad hacia los militares y de mantención de las condenas a los militantes de izquierda que lucharon durante los años 80 en contra la dictadura. 

 Los presos políticos formaron parte del llamado "costo social" de la dictadura que había que pagar. ( [1])

Este sector político que desarrolló la resistencia armada contra la  dictadura, que vivía en la clandestinidad y que no fue invitado a la  mesa de negociaciones de la transición, no fue integrado socialmente  y la Concertación usó la represión estatal para someterlo ( [2]). 

 Para ellos, así como para los presos políticos que cumplían las  condenas dictadas por Pinochet, "no llegó la alegría" de la  democracia, pues las puertas de las prisiones siguieron cerradas. La situación política a sus ojos, no había sido modificada de modo  sustancial, sobre todo con Pinochet a la cabeza del Ejército.

Si bien ese sector fue olvidado, no fue el único. El pueblo chileno exiliado tampoco fue consultado ni integrado de forma alguna a esta transición. Cuando hablamos de exiliados no nos referimos a la "legión extranjera" que retornó a copar los cargos públicos en el  Estado o los cargos políticos que les revenían por derecho propio. 

Nos referimos a las decenas de miles de chilenos que trabajaron y  trabajan duramente en el extranjero, soportando su condición de inmigrantes y de "sudacas", que nunca pudieron dominar idiomas foráneos y debieron asimilarse a culturas que los violentan en su ser e idiosincrasia de chilenos y de latinos.

El quiebre histórico de 1973 separó a la sociedad chilena en dos campos irreconciliables y hoy día 700.000 chilenos viven aún en el exterior, una gran parte de ellos por razones políticas. Esta separación se perpetuará en el tiempo, ( [3]) pues Chile no tiene nada que ofrecer a este enorme contingente que, además, fue castigado por la dictadura conculcándosele sus derechos políticos hasta la fecha de hoy ( [4]).

 La democracia chilena es incapaz de hacer participar en las elecciones internas a este importante sector y ha desencantado a la juventud para hacerla participar en política. Se estima en 3 millones los chilenos que debieran sumarse a los registros electorales, si se agregan los del exterior a las nuevas generaciones que se niegan a inscribirse.

Si a este cuadro agregamos que el pueblo mapuche, que lucha por recuperar sus tierras, en territorios en los cuales han vivido y practicado históricamente su cultura desde mucho tiempo antes de la llegada de los conquistadores españoles a Chile, sufre la represión del Estado chileno que le aplica la ley antiterrorista de Pinochet, podemos comenzar a medir las falencias de nuestra "democracia". El embajador de Lagos en París, su gran amigo el doctor Sandoval, al ser interrogado el año 2004 por los juicios a los comuneros mapuches, en donde actuaban fiscales enmascarados, se limitó a decir que eso no ocurría en el Chile que él conocía. La verdad es que el doctor Sandoval nunca ha asistido a un juicio en contra de los mapuches.

La presidenta Bachelet junto con plantear su queja formal a las autoridades suizas por asilar a Ortiz, planteó que Europa estaba desinformada, que los mapuches que estaban en prisión, no era por  razones política sino por haber cometido delitos y que ella sí sabía  lo que era ser prisionera política, por haber estado detenida en 1975.

 Es siempre lamentable ponerse de ejemplo, pues se pierde objetividad en los juicios, con mayor razón cuando se ejerce una investidura nacional. La presidenta de Chile debiera saber guardar la compostura que el cargo le exige.

Al hacer referencia a su calidad de "presa política" obliga a analizar su comportamiento frente a ese importante sector de nuestra sociedad. No fueron menos de 100.000 los chilenos que sufrieron detención y torturas en manos de los agentes del Estado pinochetista y sus organismos de inteligencia y represión. Y fueron varios miles los que murieron o sus restos hecho desaparecer.

Esta realidad, ha sido la lucha de 30 años de los familiares de las víctimas y de las recientes querellas por tortura de los propios prisioneros de los distintos centros de detención clandestinos, junto con un puñado de abogados de DDHH los que han mantenido encendida la esperanza de lograr algún tipo de justicia frente a los atropellos a los DDHH en Chile bajo Pinochet.

Michelle Bachelet, ministra de Defensa de Lagos, preparaba desde el año 2002 su estrategia de "reconciliar" a la familia militar (de la  cual ella forma parte) con la sociedad civil. Para ello era necesario  terminar con las querellas y juicios y el denominado "desfile militar" en los tribunales. Pinochet ya de retorno al territorio patrio, gracias a las gestiones y buenos oficios de José Miguel Insulza, había sido declarado demente por la Corte Suprema y por tanto irresponsable y no imputable ante la justicia.

Era necesario "normalizar" la situación y el 30 aniversario del golpe militar era la fecha adecuada para desarrollar algunos gestos en este campo, terminar con los procesos de DDHH y mantener la impunidad de los militares, impunidad que la Concertación negoció en 1989 con el propio dictador ( [5] ).

Es en este contexto ( [6] ) que nace el Decreto Ley que da origen a la Comisión de Prisión Política y Tortura, más conocida como Comisión Valech,  enmarcada en el documento, profusamente difundido "No hay  mañana sin ayer". Pero la comisión nace sin una base jurídico-moral que establezca los criterios de calificación de quién tendrá derecho o no a reparación. Tampoco se respeta los Pactos Internacionales suscritos por Chile, estableciendo su propia definición de tortura, desconociendo así el rol jugado por importantes sectores del pueblo que participaron en las protestas y movilizaciones masivas que abrieron el camino a la instauración de nuestra actual democracia, parcialmente tutelada y plagada de arbitrariedades consagradas constitucionalmente.

El resultado del trabajo de la Comisión fue abrumador para el personal político concertacionista que quería enterrar de una buena vez este tema recurrente de los DDHH en Chile, pues pese a las dificultades y a la desinformación, 35.000 chilenos se presentaron a entregar su testimonio ( [7] ).

Esta movilización de decenas de miles de chilenos y chilenas torturados obligó a Lagos a promulgar una ley de reparación para las víctimas, pero a cambio, Cheyre y el Ejército recibieron el premio mayor: 50 años de silencio sobre la identidad de los autores de crímenes contra la humanidad y el 10% de las ventas del cobre de CODELCO siguieron formando parte del presupuesto de las FFAA.)

Nunca se escuchó a Michelle Bachelet protestar por esta impunidad otorgada a los verdugos de su propio padre, más aún, cuando ya estaba en carrera por la presidencia. Entonces no resulta tan extraña su actitud actual de rechazo al asilo para un ex prisionero político chileno en Suiza. Solo se confirma su actuación política recurrente durante todos estos años.

Ella ha asumido la política oficial de la Concertación en este campo:  los organismos oficiales encargados de defender y demandar justicia para las víctimas, como el Consejo de Defensa del Estado, no lo hacen, más aún sabotean y se oponen a las demandas civiles de las víctimas en contra del Estado. Solo por excepción el CDE presenta alguna querella en contra de los violadores de DDHH.

Bachelet se negó sistemáticamente a reunirse con las organizaciones de ex presos(as) políticos mientras era candidata. Una vez en la Presidencia, las puertas de La Moneda han estado y están cerradas a las organizaciones de ex prisioneros políticos, excepto para las organizaciones afines a la Concertación. Es lamentable tener que reconocer que varias organizaciones de defensa y denuncia en el campo de los DDHH han privilegiado la relación con La Moneda, más que mantener una actitud de denuncia intransigente en ese terreno. La llamada agenda de DDHH para el bicentenario, patrocinada por La Moneda, es una muestra de ello.

Por último, Michelle Bachelet pretende que los europeos están desinformados. Quizás la Europa que ella conoció, la RDA y otros países del campo socialista de la época, no tenían buena prensa o solo prensa oficial, pero el resto de Europa conoce en tiempo real las desventuras de nuestro país. Chile ha tenido en Europa siempre una presencia importante, porque a diferencia de otros países latinoamericanos, tuvo por largo tiempo una democracia y un sistema republicano que lo hacía ser excepcional al medio de las dictaduras militares de nuestros vecinos. Además, contaba con partidos de izquierda importantes como el PS de Allende y el PC, muy influenciado por Moscú. No es ajeno tampoco el campo cultural donde personajes como Gabriela Mistral, Huidobro, el pintor Roberto Matta, el pianista 

Claudio Arrau y sobre todo Neruda, eran universalmente conocidos. Entonces, cuando ocurre la tragedia de septiembre de 1973 con su represión sangrienta, Europa entera se conmovió y se horrorizó, Chile pasó a ser la España del 36, con su séquito de tragedias. Entonces, si algún país latinoamericano es conocido en Europa, y porqué no decirlo despierta simpatía, es precisamente Chile.

Podemos concluir que Michelle Bachelet ha desdoblado su personalidad:  una es la de ex prisionera política, militante del Partido Socialista, hija de un general asesinado por sus propios compañeros de armas, por haber sido un oficial constitucionalista y leal al presidente Allende. Otra es la ministra y actual presidenta de Chile, que cumple un rol oficial y políticamente hibrido, en donde debe conciliar los intereses de la sociedad civil y del mundo militar. No ha dudado, al igual que Ricardo Lagos, en entregar cuantiosos recursos fiscales a las FFAA para comprar armamento sofisticado y desarrollar tecnologías de guerra, que inquietan a los ejércitos de nuestros vecinos.

No es extraño tampoco, que su política exterior haya transformado a Chile en el principal aliado de Bush en América del Sur, constituyéndose el eje geopolítico México-Colombia-Chile en contraposición con el de Venezuela-Brasil-Argentina, eje con mayor independencia de la metrópoli norteamericana.

Todo esto es de conocimiento público en Europa y en todo el mundo, y si es difícil de explicar en Chile el asilo otorgado por Suiza, es quizás más difícil de explicar a los ojos de la humanidad la impunidad entregada a Pinochet y a los criminales de DDHH y el desprecio con que se ha tratado a las víctimas de Pinochet en Chile  ( [8]).

Pero lo más difícil de entender es que Michelle Bachelet, presidenta democráticamente elegida por los chilenos, anuncie una suerte de cacería a los resistentes a Pinochet que han logrado refugiarse en tierras democráticas y verdaderamente comprometidas con la defensa de los DDHH.

¿O es que quizás se anuncia un nuevo vuelo del cóndor?

 [1] Ver Felipe Portales "Chile, una democracia tutelada". No es del caso entrar en otros aspectos de las concesiones hechas por estos personeros, donde las principales fueron la mantención de la 

Constitución Política de 1980 y el modelo económico neo liberal,  concesiones que se han mantenido y han sido defendidas a dientes y muelas por los 4 sucesivos gobiernos concertacionistas.

[2] El actual ministro del Interior Belisario Velasco tuvo activa  participación en esta represión.

[3] Cabe recordar el caso de los 800.000 "pieds noirs", apodo dado por los argelinos a los colonos franceses, que en 1962, al término de la guerra de liberación  fueron expulsados a Francia metropolitana y reintegrados a la sociedad gala.

[4] El parlamento chileno votó negativamente  otorgar derecho a voto a los chilenos del exterior en mayo de 2007.

[5] El decreto ley de Amnistía de 1978, que los tribunales militares usaron para perdonar a los autores de crímenes contra la humanidad, se ha mantenido pese a las reiteradas promesas de anulación anunciada por los personeros oficialistas.

[6] Este último impulso dado por la Concertación al tema de Derechos Humanos, nace por la presión ejercida por la UDI, a través de la intervención televisiva de su presidente de la época, Pablo Longueira. Esa intervención, en un tema que siempre le había sido vedado, se hace posible luego que un grupo reducido de familiares de detenidos-desaparecidos, ante la desesperanza y la nula capacidad de los gobiernos concertacionistas de satisfacer los justos anhelos de Verdad, Justicia y Reparación, optan por golpear las puertas de los parlamentarios de la UDI, para obtener al menos una reparación digna, ya que el Estado, representado por el Gobierno y el CDE, sistemáticamente, le habían cerrado las puertas, negándose a atender sus justas demandas. No es menos importante destacar que esta presión iba acompañada de una propuesta de agenda legislativa, a iniciativa de Longueira y a la cual Lagos adhirió sin escrúpulos para sortear la crisis política aguda en que se encontraba su gobierno, debido al "caso coimas".

[7] Michelle Bachelet no se presentó ante la Comisión Valech a  entregar su testimonio como víctima de prisión política y tortura,  alegando que su investidura como ministra de Defensas se lo impedía, cosa que no inhabilitó a Ricardo Lagos para presentarse.

[8] La ley de reparación entrega US$ 7 diarios a las víctimas e impide el traspaso de las pensiones a las viudas e hijos.

 

 

Soberanía y derecho a la información

 

ANTONIO ELÍAS (*)

Las frecuencias de radio y televisión son un recurso limitado de propiedad pública e interés social que debe ser regulado por el Estado para evitar que las empresas que comercializan sus espacios abusen de su posición dominante en detrimento del derecho a la información. Cuando un gobierno soberano, dentro del estado de derecho, actúa enfrentando a los súbditos locales de los imperios mediáticos todos aquellos que apuestan al mantenimiento de la hegemonía ideológica del gran capital rasgan sus vestiduras y estallan en lamentos, acusaciones y amenazas en defensa de la "libertad de expresión".

Uno. La licencia de Radio Caracas Televisión (RCTV), expiró el 27 de mayo pasado y no fue renovada por la Comisión Nacional de Telecomunicaciones de Venezuela (Conatel). La decisión del gobierno venezolano busca cumplir con el interés público y permitir el uso del espectro radioeléctrico, por naturaleza limitado, a otras empresas operadoras que se apeguen a los principios y estándares establecidos en las leyes.

El gobierno decidió que la concesión de RCTV no sería renovada porque la empresa no cumplió sus obligaciones y responsabilidades con el interés público. Se cuestiona, a título de ejemplo, que haya utilizado sus ondas para apoyar la acción subversiva de un grupo de alzados que por medios violentos abolió los poderes legalmente constituidos.

A su vez y como contrapartida prohibió a sus reporteros transmitir información alguna sobre el fracaso del golpe (1). Al tomar esta determinación, RCTV no solo negó al pueblo de Venezuela su derecho a ser informado, sino que actuó directamente contra la institucionalidad democrática.

Por lo tanto, la decisión soberana de no renovar la concesión de RCTV buscaría incrementar la democracia en el espectro radioeléctrico de Venezuela, tanto en el acceso a este espacio, como en el contenido que se transmite.

Dos. En auxilio de los opositores venezolanos han ido la CNN , la Sociedad Interamericana de Prensa, que es una asociación de propietarios de periódicos, Reporteros Sin Fronteras, el Partido Popular español de Aznar, y hasta una declaración ambigua de la OEA , todos ellos tratando de crear un consenso internacional para proteger a los medios vinculados al poder y preservar su hegemonía mediática. Esta decisión fue criticada en nuestro país, entre otros, por el Partido Nacional "es una violación a los derechos humanos", el colorado Julio María Sanguinetti: "demuestra un deterioro de la democracia" (2) . El argumento de todos los opositores es que esta medida es un ataque a un valor fundamental: la libertad de expresión, dejando en un lugar absolutamente secundario el legítimo derecho a la información.

El PIT-CNT, la FEUU , Fucvam y Contenido Comunitario rechazaron "rotundamente la fraudulenta vinculación de esta legítima decisión con la violación a la libertad de expresión, ya que a partir del 27 de mayo no será un grupo económico sino el pueblo venezolano en pleno quien se expresará de ahora en más a través de esa señal".

La posición oficial de nuestro gobierno ­en concordancia con el principio de respeto a la autodeterminación de los pueblos­ fue expresada por el ministro de Relaciones Exteriores, Reinaldo Gargano: "Es un asunto interno de Venezuela y los otros estados no tienen derecho a intervenir". (3)

Las posiciones críticas pretenden ignorar que el 80% de los canales de televisión abierta de Venezuela y emisoras de radio son operados y pertenecen al sector privado, así como el sistema de televisión por cable y satélite. Una gran parte de los mismos pertenece a un reducido número de corporaciones con múltiples intereses económicos y políticos. Esta concentración de la propiedad ha limitado el acceso de la ciudadanía a la diversidad de puntos de vista, dando a los dueños de los medios un poder desproporcionado para estructurar la agenda política y económica de Venezuela en defensa de los intereses y privilegios de una minoría oligárquica y en desmedro de la soberanía del país.

Pese a que el gobierno de Hugo Chávez enfrenta una dura oposición de los medios de comunicación, no se conoce que haya clausurado periódicos, canales de televisión o emisoras de radio por sostener esas posiciones. Tampoco se conoce que haya periodistas en prisión, castigados por hacer su trabajo, desaparecidos o asesinados, contrariamente a lo que ocurre con frecuencia en "democracias" tan elogiadas por el imperio mediático como las de Colombia o México.

Tres. Los afectados por las medidas del gobierno de Venezuela son los dueños de aquellos medios, como RCTV, que pretenden mantener el dominio y el control de la información. Para ellos la "libertad de expresión" es su libertad para defender sus intereses, sus patrones de cultura, ideológicos y de consumo, promoviendo que los usuarios sean consumidores pasivos de entretenimientos y espectadores desinformados de la política. Transmiten una visión acotada y alienante del mundo tratando de limitar la capacidad crítica de la gente. Son ellos, los dueños de los medios, quienes deciden qué se debe escuchar y qué se debe ver en un esfuerzo denodado por controlar la opinión pública.

Los pasos que ha dado el presidente Hugo Chávez tienden a romper ese predominio, a sentar nuevas pautas en el quehacer político, ideológico y cultural. Se encaminan a presentar la vida venezolana por una senda que asusta y cuestiona a los poderes tradicionales en la medida que busca reducir sus instrumentos de poder. Para la tríada poder económico, poder político, poder mediático todo aquello que afecte lo que consideran un terreno propio e intocable da pie para la confrontación. "El control de los grandes medios corporativos de información está coludido con las cúpulas de las grandes transnacionales y ciertos protagonistas de la clase política y... se expande como el cáncer, desde EEUU a América Latina y al resto del planeta". (4) Cómo no considerar que AOL/Time Warner Inc., una de las más poderosas empresas tiene una incidencia fundamental en América Latina a través, entre otros, de CNN. La arrolladora concentración de la propiedad ha hecho desaparecer numerosos medios locales, en particular radios comunitarias, periódicos pequeños y empresas periodísticas familiares, cerrando fuentes de trabajo y limitando, ahí sí, la libertad de expresión.

En nuestro país los que defienden hoy la "libertad de expresión" son los mismos que se asociaron con los dueños de los canales abiertos, los que hicieron un acuerdo oligopólico para controlar la televisión por cable, los que mediante chicanas legales impidieron durante años el acceso a la televisión satelital para evitar que los dueños de los tres grandes canales privados perdieran algún segmento del mercado. Son los que han hecho campaña contra las radios comunitarias y los que callaron el cierre de CX 44 Radio Panamericana, clausurada en el marco de un enorme atentado contra las libertades civiles, como lo fue la represión sangrienta en los alrededores del Hospital Filtro (24-08-94).

Allá y acá es el gran capital, a través de sus medios, quien manipula las contiendas electorales tratando de inclinar la balanza a su favor ungiendo y santificando candidatos. En ese sentido no se entiende que un gobierno progresista no abra un espacio para que los uruguayos podamos tener acceso a un medio de prensa alternativo, como TeleSur, del cual inclusive somos propietarios de una parte de las acciones. ¿Cómo se explica este contrasentido? ¿O es que quizás habrá quienes crean que TeleSur, por su contenido, constituye un peligro para su predominio? Los uruguayos tenemos derecho a toda la información y a escuchar todas las voces, lo que implica también terminar con el oligopolio de los canales de transmisión por cable creando mecanismos para incorporar nuevos canales a nivel nacional. *

(*) Docente universitario, sindicalista y miembro de la Red de Economistas de Izquierda (Rediu)

1) Andrés Izarra, "El golpe desde la cabina 12 de RCTV" en Chávez y los medios de comunicación social, Marineáis Tremamunno, edit.; Alfadil Ediciones, 2002, p. 84.

2) Brecha, 1-06-2007.

3) LA REPUBLICA , 31-05-2007.

(4) Ernesto Carmona, "Los amos de la prensa II", ALAI, América Latina en Movimiento, 24-05-2007

Publicado en la contratapa de La República, 3 de junio de 2007.

 

 

Chile es posible

Escribe Luis CASADO - 26/05/2007

Las declaraciones desafortunadas le atraen a sus autores una réplica muy merecida y que cae de cajón: "Perdió una oportunidad de quedarse callado". Los ejemplos son numerosos. El diario parisino Le Monde, por ejemplo, un par de semanas antes de mayo del 68 tituló a toda página: "Francia se aburre". Conocemos lo que vino enseguida. El reputado economista Irving Fisher aseguró el 17 de octubre de 1929: "La Bolsa a alcanzado una cima permanente". Siete días más tarde se produjo el llamado "Jueves Negro", la peor crisis financiera de la historia de la humanidad.

Entre las perlas salidas de la boca de nuestros próceres se cuenta aquella que le extendió un pasaporte hacia la impunidad a mucho criminal suelto cuando se afirmó que había que hacer justicia "en la medida de lo posible". "La medida de lo posible" ha eternizado el modelo económico de la dictadura, su injusticia social, su institucionalidad espúrea protegida no tanto por las leyes de amarre como por la complicidad de quienes han manejado la manija desde el año 1990 en adelante.

Como si fuésemos adultos discapacitados, como si fuésemos adultos no emancipados, durante dieciocho años hemos aceptado una democracia distilada con cuentagotas, una democracia "en la medida de lo posible", y hemos hecho como si de verdad la transición no iniciada hubiese terminado. Afortunadamente hay una reserva moral en nuestro país, hay quienes piensan que Chile es posible. Plenamente. E inspirándose en los mejores momentos de la historia de nuestra república se levantan para exigir que se convoque una Asamblea Constituyente con el noble objetivo de darle a nuestro país una Constitución democrática, una Carta Magna digna de ese nombre. Y lanzan un llamado que recuerda el "Aun tenemos patria ciudadanos" del inmortal Manuel Rodríguez. Para convocar al pueblo de Chile se utiliza, por primera vez en mucho tiempo, el recurso de la veracidad: "La inestabilidad y la precariedad del empleo, la deficiente atención en salud, educación y vivienda, la gravísima destrucción del ecosistema, el deterioro de la calidad de vida en nuestras ciudades, la impunidad que beneficia a muchos civiles y militares responsables de graves crímenes contra la humanidad, la discriminación y el desconocimiento de los derechos de los pueblos originarios, la corrupción y la burocracia presentes en el aparato público, la crisis del transporte urbano y la escandalosa y creciente desigualdad entre ricos y pobres, son resultado de un modelo económico e institucional amparado por el Decreto Ley Nº3464, que cuatro generales denominaron "Constitución Política del Estado".

En esas sabias palabras está expuesta la gestación entre cuatro paredes del esperpento que sigue bloqueando y pudriendo la sociedad chilena, y sus terribles consecuencias para la inmensa mayoría de la población. El crimen antidemocrático que se denuncia es de tal envergadura que conviene recordar, con Jean-Jacques Rousseau, que "El pueblo sometido a las leyes debe ser su autor". Nadie en su sano juicio puede afirmar que el pueblo de Chile es autor del texto impuesto en su día por la fuerza de la dictadura, y maquillado luego a espaldas de la ciudadanía.

Crímenes más, crímenes menos, Pinochet sigue triunfando gracias a estas pequeñas cobardías que consagran su obra como el zócalo del ordenamiento jurídico en vigor. Los ciudadanos somos juzgados idiotas congénitos, incapaces de participar en la elaboración de las reglas comunes, incapaces de expresar colectiva y democráticamente la voluntad general, fuente de la legitimidad de las leyes. Pero una Constitución sólo es conforme a la racionalidad cuando es democrática. No es la Constitución la que crea al pueblo, sino el pueblo el que crea la Constitución. El hombre no existe a causa de la Ley, es la Ley la que existe a causa del hombre.

Quienes llaman a convocar una Asamblea Constituyente no hacen sino exigir que el pueblo de Chile recupere la soberanía irrenunciable de la cual nunca debió ser despojado. En un futuro no muy lejano, cuando los representantes del pueblo de Chile se reunan para refundar la república y consagren un texto constitucional que sea la expresión de la voluntad general, habremos terminado de una vez por todas con las peores consecuencias del odioso y negro período de la dictadura.