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Centros Chilenos en el Exterior

Andrés Figueroa

Mis niños de Chile en huelga de hambre

Mis niños de Chile en huelga de hambre

Mis niños dulces,

Azules como espadas que brillan en medio del reino de la injusticia y del mal gobierno,

Mis niños escarchados, valientes y libres como el agua,

Mis niños que con el sacrificio suyo averguenzan la vergüenza de la indolencia y de este país de terror.

  

Mis niños ejemplo,

¿Cómo explicarles sin sabotearles la bronca libertaria y generosa

Que todavía no vale la pena arriesgar las moléculas de sus cuerpos, malgastar su cabeza en una decisión implacable y dolorosa?

  

Mis niños dulces,

Sepan que este combate es antiguo como el aire y la espuma,

Que tienen que estar muy fuertes para mañana,

Cuando irremediablemente fabriquemos el único mundo posible,

El pleno, solidario como eslabones fundidos, el de una sociedad donde gobiernen los todos y las todas.

 

Mis niños, capitanes audaces del futuro,

Que los necesitamos enteros,

Que no fragilizados por el riesgo que ahora corren,

Que los necesitamos blindados en cuerpo y cabeza y corazones en la dirección de la sociedad.

 

Los niños y los jóvenes deben pelear.

Pero como los jóvenes.

Quedan tantas luchas, tanto camino de avances y retrocesos.

Y sólo pueden conducir el gran movimiento del pueblo para su emancipación definitiva

Los más compuestos, los más sanos, los más estelares.

 

Mis niños dulces,

Azules como espadas que brillan en medio del reino de la injusticia y del mal gobierno,

Mis niños escarchados, valientes y libres como el agua,

Mis niños que con el sacrificio suyo averguenzan la vergüenza de la indolencia y de este país de terror.

Andrés Figueroa Cornejo

 

http://www.youtube.com/watch?v=-A4ro7BahaI&feature=share

Retrato urgente de la lucha de los estudiantes chilenos

Retrato urgente de la lucha de los estudiantes chilenos

Por Andrés Figueroa Cornejo

(Mientras se escribe este artículo, el 4 de agosto de 2011 a las 13:30 hrs., en todo Chile y en especial en Santiago, los estudiantes de secundaria son duramente reprimidos, cientos son detenidos, los gases lacrimógenos se respiran en todo el centro de la capital y el gobierno acaba de promulgar la prohibición de reunión de escolares en lugares públicos. Mientras se está a un paso del Estado de Excepción, los jóvenes que llevan meses luchando por la educación pública, gratuita y estatal, son vanguardia social y expresión de un abierto ciclo de combate contra el mal gobierno y el Estado ultraliberal que reina en Chile desde la tiranía militar.)

1.El contenido del Estado chileno corresponde al libreto ultraliberal establecido por las instituciones rectoras del capitalismo es su fase mundializada y de preeminencia financiera. Su programa es el de los intereses del capital transnacional y nativo, más allá de las disputas entre fracciones de la misma clase gran propietaria y sobre todo, por los lazos de dependencia histórica entre el capital criollo y los polos imperialistas.

Pero el Estado es una producto humano, resultado de la las relaciones de poder, de la lucha de clases. Por eso es un terreno en disputa. Tanto para el sometimiento de una clase sobre otra, como para el establecimiento de reformas progresivas o limitadas, o la transformación radical de sus cimientos y proyecto, la lucha de clases es movimiento vivo que impacta en el complejo estatal, en la economía y, por tanto, en la política.

El Estado no es un artefacto inmóvil de relaciones sociales fatales. El Estado es un organismo ampliado que tiene poros frágiles y custodios blindados. Y a más lucha social, más  oportunidades de provocar cambios en su comportamiento. Asimismo, el largo reflujo del movimiento popular en Chile revierte con más o menos celeridad su conducta.

Naturalmente que los estudiantes por sí solos no realizan las sublevaciones populares victoriosas. Sin el concurso protagónico del pueblo trabajador y la necesaria formación orgánica de un instrumento político a la altura del actual estadio de lucha de clases y capaz de conducir-participando desde las venas profundas del movimiento general, sintetizando la doctrina, proyecto y programa político de los intereses de las grandes mayorías, sólo es posible esperar estallidos potentes, pero sin la mira puesta en el poder. No obstante, los levantamientos, en este caso, estudiantiles, son la condición sin la cual tampoco es probable lo anterior.

Y sólo la convergencia más amplia política y social, con el límite en la alianza imposible con los intereses de los representantes del gran capital, criollo, transnacional o entreverado, es el paso subsiguiente necesario para la construcción de una alternativa política entre la Concertación y la derecha tradicional.

2. La respuesta del Ejecutivo piñerista a las demandas estudiantiles está compilado  en el texto “Políticas y Propuestas de Acción para el Desarrollo de la Educación Chilena, fechado el 1 de julio de 2011. La contrapropuesta de los estudiantes de secundaria, universitaria y los docentes agrupados en el gremio magisterial se entregará a La Moneda el viernes 5 de agosto.    

El documento del Ejecutivo, edulcorado con fraseología democratista y republicana, en la superficie y bajo el texto, mantiene incólume estructuralmente la situación de la educación del país. Se mantiene el curso de la privatización de la enseñanza, se propone mayores posibilidades de endeudamiento crediticio para estudiar en los Centros de Formación Técnica, Institutos Superiores y Universidades, tanto tradicionales como privadas. Se habla de una reforma constitucional, vaga y abstracta, donde la educación ahora sería “de calidad”, por lo demás, adjetivo que consagra la enseñanza como una mercancía cualquiera. Asimismo, se plantea una Superintendencia y Subsecretaría de Educación –las existentes se caracterizan por rimar su actuación con los intereses de los dueños de todo y sus pobres facultades fiscalizadoras-, y una Agencia d Calidad, es decir, una suerte de evaluadora de riesgos en el plano formativo. Los contenidos de las instituciones propuestas no son distintos a las políticas aplicadas desde hace décadas en la realidad. Sólo se legalizaría de modo manifiesto la supersegmentación del sistema educativo del país, la discriminación, y la enseñanza de clases propia de una sociedad de clases tan nítida y desigual como la chilena.  

El escrito del Ejecutivo, mientras reprime con violencia a menores de edad, significa un “pacto por la educación”, mayor transparencia del modelo general de enseñanza; contenta a los rectores de la universidades tradicionales con un “aporte basal” para su funcionamiento. La última iniciativa rompe el vínculo de lucha entre los jóvenes y las autoridades máximas de las casas de estudios superiores, y la transparencia se reduce a lo que ya existía: poner nota de acuerdo a parámetros no convenidos a los establecimientos, lo que en las actuales condiciones, beneficia ostensiblemente al sector privatizado de la educación. En materia técnico profesional, subordina los programas de estudio a los requerimientos del empresariado a cambio de una eventual mayor empleabilidad.  El texto de gobierno acoge la exigencia estudiantil de desmunicipalizar la educación, pero en un sentido inverso y confuso. Los jóvenes buscan que la enseñanza pública, de los municipios, vuelva al Estado; pero el documento expresa la generación de una desmunicipalización parcial que quede en manos de una opaca “institucionalidad basada en organismos públicos”.

El absurdo que está en la base del legajo, supone la creación de una Superintendencia que  “fiscalice el uso de los recursos y la no existencia de lucro en la universidades (privadas)”. Pero si lucro significa   “Ganancia, beneficio o provecho que se consigue en un asunto o negocio”, y es la motivación primera y última de las instituciones privadas, ¿cómo podría ‘regular’ contradictoriamente la naturaleza misma que ha originado la educación privada, la cual genera utilidades hasta multimillonarias?

3. Finalmente, la respuesta de los partidos de la Concertación, que administraron el Estado durante 20 años, dice que “Por nuestra parte asumimos y somos autocríticos de que, en las políticas educativas implementadas, no logramos fortalecer de manera eficaz el rol del Estado, la calidad de la educación pública y el derecho a la educación entendido como un bien público y derecho social”. Luego de rasgar vestiduras, la Concertación –la misma componenda que creó las condiciones para la presente crisis-  promete en un futuro posible gobierno lo que jamás hizo: “un sistema nacional y articulado (…) que establezca al Ministerio de Educación como responsable final de su funcionamiento.” El resto de los postulados no distan sustantivamente del proyecto piñerista. Sin embargo, para quienes tienen memoria, el documento sólo es un conjunto de palabras pegadas. Qué importa. La última encuesta Adimark de julio le dio apenas un 20 % de aprobación ciudadana a los partidos de la Concertación.

Agosto 4 de 2011

 

 

Chile: Sin trabajadores, imposible

Chile: Sin trabajadores, imposible

Por Andrés Figueroa Cornejo

1. Toda expresión de lucha social es el resultado de la acumulación histórica de un viejo combate que se actualiza de manera enriquecida. Así como  es hija de las relaciones de fuerzas de intereses en pugna, condicionadas por el estadio del modo de producción dominante. Esto es, por la manera concreta en que se reproduce la vida material e ideológica de la totalidad social.

La lucha social, en cualquiera de sus formas, siempre es manifestación explícita o más o menos mediatizada de la lucha de clases. La acumulación histórica es el conjunto de relaciones y hechos concretos dinámicamente realizado por grupos humanos que adoptan el continente y el contenido, la cantidad y la calidad, la altura y profundidad, como momentos únicos, sintéticos, de la combinación de determinaciones objetivas políticamente –en tanto resumen de la economía- y el estado de conciencia de las fuerzas en lucha.  Las relaciones de fuerzas son la manera contradictoria en que se expresan mediante el ejercicio del poder y la capacidad de provocar transformaciones sobre la plataforma de los  intereses irreconciliables entre los pocos que tienen todo por perder y las grandes mayorías que tienen todo por conquistar en un momento dado. Y bajo el capitalismo, la lucha, en sus huesos irreductibles, es entre la minoría que se apropia del excedente socialmente producido, y los productores concretos, es decir, los trabajadores asalariados, sean manuales o intelectuales, sean operarios de grúas, como doctores universitarios de astrofísica.

Por tanto, si bien la historia no se repite, la humanidad y los grupos humanos contemporáneamente divididos en clases sociales, están supeditados a ese devenir, por un lado, y al ejercicio de la libertad y voluntad colectiva de protagonizar nueva historia. Ni fatalismo de ninguna especie, ni libre albedrío abstracto y sin contexto.

2. Jamás ha dejado de haber lucha de clases bajo el modo de producción capitalista. Ella se ilustra, por ejemplo, tanto en la discriminación racial, las representaciones de la realidad, el patriarcado, como en la huelga general, las reformas y las revoluciones sociales. Sobre todo porque la lucha de clases no es una categoría analítica, un concepto, parte de una doctrina o un dogma de fe. Sino, simplemente, porque existe de modo objetivo, independientemente de las ideas, de los deseos o de la propaganda de una u otra clase y de uno u otro grupo de interés. Todas esas  variables pueden influir en la lucha de clases y, por tanto, en las relaciones de poder y fuerzas sociales en pugna, pero si no existieran, de igual modo la lucha de clases se exhibiría inexorablemente. ¿Por qué? Porque en una sociedad de clases resulta imposible obstruir sus manifestaciones multidimensionales. La clase más fuerte en un momento determinado puede descalcificar a su clase enemiga. Contener, reprimir y, en último término, destruir mediante la aplicación de una violencia superior las formaciones orgánicas condensadas más concientes de los intereses de la clase antagónica y que pudieran poner en riesgo  su sobrevivencia y el orden dominante hasta ese momento. Pero ello sólo termina temporalmente con una de las formas más avanzadas de la lucha de clases, nunca con la lucha de clases. Sólo sin clases sociales de intereses irremediablemente controvertidos acabaría la lucha de clases. De los presupuestos anteriores surgen los proyectos de dominación, las estrategias de poder, la política concreta y las posibilidades, por una parte, de que la clase que provisoriamente manda continúe haciéndolo, y, por otra,  de que las clases subordinadas dejen de serlo. Por eso la política es relaciones de fuerzas. Y ocurre de manera ampliada y dinámica, oscilante, fuera y dentro de los marcos jurídicos. Por ejemplo, los cordones industriales en la última parte de la Unidad  Popular en Chile; la reforma agraria acotada del DC Eduardo Frei Montalva como política imperialista para neutralizar el ejemplo de la Revolución Cubana; la Guerra de Vietnam; la Primavera de Praga; o el reciente triunfo electoral de Ollanta Humala en Perú corresponden a resultados o productos políticos formateados por las relaciones de fuerzas de clases a escala mundial, continental y nacional. El modo de la lucha, incluso si el objetivo estratégico es el mismo, está más que subordinado por esas relaciones de fuerzas ampliadas. Las dictaduras militares ultraliberales, como las revoluciones sociales con fines de socialización de la riqueza y proyectos antiimperialistas y anticapitalistas, sólo cobran su explicación en el análisis concreto de la realidad concreta. Y si el análisis de coyuntura es una fotografía, el análisis de las relaciones de fuerzas es un largometraje.  

3. La acumulación histórica del antiguo combate de intereses antagónicos de la sociedad de clases capitalista, obró y obra sobre la voluntad de los hombres como proceso objetivo de maduración subjetiva. La suma dialéctica de insurrecciones espontáneas, actos de rebeldía, la creación de mutuales, sindicatos, fueron insuficientes históricamente para que las clases explotadas y oprimidas se hicieran del poder político, por abajo y por arriba. Como el Estado es la forma de dominación de una clase sobre otra, es hegemonía –por fuerza o consenso alienado-, es burocracia que administra los intereses de la clase propietaria bajo el dominio del capital, leyes y fuerzas armadas; entonces por insuficiencia y necesidad, surgieron los instrumentos políticos capaces de hacer frente (más allá de las derrotas y las victorias), teórica y prácticamente a semejante adversario sin sustituir al movimiento real, sino como herramienta complementaria, pero indispensable. Y los instrumentos políticos de los desheredados son la condensación altamente organizada y especial que, devenidos del movimiento real de la lucha de clases –preexistentes apenas como propaganda y lucha ideológica-, desde y con el pueblo trabajador, se transformaron en una adquisición histórica sin la cual y según las formas condicionadas por pasajes concretos de las relaciones de fuerzas, no es posible realizar la hegemonía política, acceso al poder del Estado para re-crearlo o transitoriamente  del gobierno, de los intereses de la mayoría expoliada.  Al respecto, los hechos reales hablan con voz propia.

4. ¿Y qué pasa en Chile hoy, entonces? Más allá de todo daltonismo, que donde hay verde ve rojo, efectivamente se atraviesa por un período de malestar social, por una, y expresiones de lucha directa, por otra, de sectores sociales y grupos de interés que han dado un paso hacia delante respecto de un reflujo explícito de la lucha de clases, amañadas por el imperialismo norteamericano a través de las administraciones de la Concertación. La recuperación limitada de libertades civiles burguesas –de asociación y de aparente libertad de información y expresión-, la rutina en franco agotamiento de la democracia  representativa, y el premeditado disciplinamiento social por medio de la industria de la deuda, la artillería comunicacional para garantizar la paz social demandada por el capital, y el miedo, comportan una estrategia que cada día que pasa hondura su fractura e ineficiencia. Tanto la derecha tradicional inaugurada a mediados de los 70 con la imposición del programa ultraliberal y sobreideologizado de la Escuela de Chicago, el Pentágono y las instituciones del crédito, los ajustes estructurales y los programas sociales del imperialismo (FMI, BM, OMC, OCDE, BID), y su Lenin en Chile, Jaime Guzmán; como los partidos de la Concertación, aprovecharon las condiciones ambientales –tanto las nativas propias de la cruenta lucha contra una tiranía brutal, como la caída desmoralizadora del denominado ‘socialismo real’ para que el descontento social se mantuviera dentro de los límites permitidos por el propio capital. No es verdad que bajo un gobierno de la Concertación hubiera menos represión. Lo que hubo fue menos lucha de clases al descubierto. Y cuando hubo lucha bajo las administraciones concertacionistas sí existió represión y muerte. Porque la Concertación ejecutó lealmente el programa más dogmático del liberalismo: políticas antipopulares; aumento de la explotación y del empleo informal; incremento del cuentapropismo empobrecedor; la explosión del subcontratismo y la precarización del empleo; la agudización del abismo social en la distribución de los ingresos; la privatización aguda de los derechos y servicios sociales; el despojo de los recursos naturales  y materias primas; la consagración de la dependencia económica; y la manga ancha para la hegemonía del momento financiero del capital. La Concertación y hoy Piñera han conseguido lo que no logró Pinochet por desconfianza imperialista a su capacidad de control social: convertir todo en mercancía y deuda.

5. Mientras no se construya una alternativa política que desde y al servicio de los intereses de las grandes mayorías nacionales tercie sin vacilaciones ni cabildeos palaciegos entre la Concertación y la derecha tradicional, el actual movimiento social devendrá en el regreso de Michelle Bachelet al Ejecutivo el 2013, junto a un abstencionismo superior al de la última elección que fue de un 40 %.  Ungida por el imperialismo norteamericano, Bachelet –que es sólo una persona que sintetiza los intereses de los grandes capitales y garantiza, aparentemente a estas alturas, una superior gobernabilidad que la derecha tradicional-, con mano ajena se ‘meterá al bolsillo’ las demandas sociales mediante compromisos de mesas de trabajo eternas e inútiles, modificaciones cosméticas, y programas sociales mejor financiados. Incluso si congelara el proceso de privatización de la educación, ya el sistema escolar y de enseñanza superior privado es mayor al público. Y ni hablar de sus contenidos de estudio. En otro ámbito, si promulgara, por ejemplo,  cualquier legislación laboral que alentara la negociación colectiva, resultaría inofensiva y extraordinariamente discriminatoria en un país donde sólo puede negociar colectivamente alrededor de un 7 % de la fuerza laboral, sin contar sus magros resultados. Ante la violencia ultraliberal en un Chile donde campea la vanguardia capitalista mundial, casi cualquier medida de carácter social brilla por contraste.

6. ¿Qué ocurre con el actual movimiento social? La vaga y abstracta consigna de ‘fin al lucro’ que enarbolaron los estudiantes de secundaria el 2006, se ha convertido en una demanda de ‘Enseñanza gratuita y estatal’ para todo el sistema educativo, tal como existe en los países de la OCDE. La movilización hasta el momento llevó a la calle, en su punto más alto, a 500 mil personas (la inmensa mayoría estudiantes) el 1º de julio pasado. El gobierno juega al desgaste, reprime a los dirigentes como a la vocera de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES), Laura Ortiz –que días después de ser amenazada directamente por extraños de civil, fue desnudada y maltratada en una detención por carabineros-, y apresa con violencia y cargos falsos al Secretario General de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción, Recadero Gálvez. Lo demás son arrestos constantes y criminalización mediática de la lucha estudiantil, y la creación falsa de caos en el país para justificar la judialización, descrédito y represión por sospecha contra la causa de los jóvenes. Un grupo de mapuche de Temucuicui se colgó de las ventanas de La Moneda para denunciar la balacera policial contra niños y jóvenes con un saldo de varios heridos, en el marco de sus demandas históricas. Han ocurrido un par de incidentes espontáneos contra el mal servicio del transporte colectivo privatizado en Santiago (cuyo precio continúa en alza); y los trabajadores de la estratégica minera La Escondida (de capitales privados) llevan una huelga calificada de ‘ilegal’ por la compañía.  En tanto, las organizaciones que agrupan a los asalariados de la explotación cuprífera estatal y privatizada no descartan un paro general del sector por despidos masivos, la ofensiva privatizadora del Estado y las malas condiciones de trabajo. En tanto, el anunciado paro portuario, que tuvo importantes movilizaciones preparatorias, no se realizó porque Piñera echó atrás las medidas para enajenar los puertos todavía no vendidos.

Lo cierto, es que la táctica del desgaste del gobierno contra el movimiento estudiantil ha logrado revelar los intereses corporativos de las universidades tradicionales y algunas privadas, separando a las autoridades máximas de esos planteles  de sus estudiantes, con quienes al principio marcharon juntos. En todo caso, eso era cuestión de tiempo. Las rectorías lo que quieren es más poder y financiamiento. En las universidades tradicionales estudian, en general, aquellos que lograron mayores puntajes en la Prueba de Selección Universitaria (PSU) y que, no por accidente, provienen en buen número de la educación particular privada. Al respecto, podría leerse como un avance que sectores de izquierda que desde los tiempos de la Unidad Popular y hasta hace poco acariciaban el proyecto de Arancel Diferenciado para la educación superior con el fin de terminar con el subsidio a quienes podían pagar su arancel, hoy comprendan que la enseñanza es un derecho social. Tal vez por razones de clase, los estudiantes de secundaria, que han puesto duramente el pellejo en esta lucha, no han cobrado el protagonismo representativo y formal correspondiente a la profundidad y urgencia de la recuperación de la educación pública en Chile, cuestión que es de mayor relevancia incluso que la reivindicación universitaria, considerando la enorme segmentación, discriminación y reproducción de la pobreza sobre la cual opera la enseñanza primaria y secundaria en el país que luego se expresa en el siguiente escalón educativo. De todos modos, el movimiento en general tiene el consentimiento ciudadano mayoritario e incluso ha organizado a importantes franjas de padres y apoderados de la mano con sus hijos. Asimismo, los tramos más avanzados de universitarios y secundarios han intentado ligar su demanda con la renacionalización del cobre. Al respecto, aún esa asociación fértil carece de determinaciones significativas, como que la nacionalización del cobre debería terminar con el patrón puramente extractivista exportador, sostener una eventual industrialización ampliada; y que sin un sistema financiero, al menos parcialmente, al servicio del desarrollo del conjunto de los trabajadores y el pueblo, la pura nacionalización del cobre es una medida insuficiente. En este sentido, no por capricho Salvador Allende ató la nacionalización del cobre con la nacionalización de la banca.

7. Los trabajadores y las centrales sindicales no han tenido la estatura para un combate  de carácter nacional. La Central Unitaria de Trabajadores, la multisindical más grande e importante de Chile, tanto como confederaciones, federaciones y sindicatos, sólo han participado marginalmente en el movimiento por la recuperación de la educación pública. Sin embargo, no todos duermen. Dirigentes de diversas áreas de la producción y los servicios, dentro y fuera de las centrales, ya cuentan con varias convergencias en la idea y objetivo de refundar el sindicalismo en Chile y ponerlo ‘a la hora’. Los asalariados son el soporte estratégico, retaguardia y vanguardia social y condición política para los cambios principales en la sociedad. Si la economía es el lugar donde ocurren las cosas, sólo los trabajadores son la fuerza autorizada concreta y simbólicamente para conducir al movimiento popular con una dirección que cautele los intereses de las clases subordinadas y sus diversas expresiones. Los estudiantes, por cierto, son fuerza dinamizadora, son anticipación del porvenir. Pero la concurrencia de los trabajadores, organizados y no organizados, bajo la égida de la independencia de los intereses de clase respecto de la burguesía y el Estado, son el sujeto central, el aseguramiento y la potencia para la materialización de un paro general que hiciera temblar los cimientos del imperio del ultraliberalismo. El capital impone las condiciones de lucha y las nuevas formas en que se organiza el trabajo porque tiene la fuerza todavía. Y ese todavía no terminará hasta que la unidad más amplia y única de los explotados se vuelva una realidad. Ya muchos representantes de los trabajadores están actuando en ese curso. Su responsabilidad trasciende los personalismos, los corporativismos, la mirada baja, la cortedad de audacia y voluntad colectiva. Otros tendrán que jubilar por fuerza o decoro. Y sólo de ese soporte de clase estratégico podrá surgir genuinamente la conducción política con convicción de poder que, de acuerdo a las relaciones de fuerzas a todo nivel y mediante las formas que determine el estado de conciencia de los trabajadores y el pueblo, sea, por fin, la alternativa política al duopolio Derecha-Concertación.

Julio 29 de 2011   

 

 

Los migrantes peruanos en Chile en los tiempos de Ollanta Humala

Los migrantes peruanos en Chile en los tiempos de Ollanta Humala

Por Andrés Figueroa Cornejo

Raúl Paiba Cossíos es licenciado en Estadística y originario de la ciudad de Trujillo, norte de Lima, Perú. Pero es refugiado político en Chile desde hace casi dos décadas. Actualmente es Secretario General del Partido de Ollanta Humala, Gana Perú en el país de Salvador Allende, equipo humano que se gestó con peruanos migrantes durante la candidatura del flamante Presidente Humala. Se puede escribir una excelente conversación con él al costado de la Catedral de Santiago de Chile, suelo multicultural y predominantemente de colores y sabores limeños.

LA HISTORIA DE PAIBA

Hace poco menos de medio siglo, Raúl Paiba, después de ser dirigente estudiantil en Trujillo se trasladó a Cerro de Pasco (4.200 metros de altura), territorio eminentemente significado por la minería cuprífera, donde ejerció la docencia universitaria desde 1975. “Más tarde vinieron los tiempos difíciles de las insurrecciones en Perú”, dice Raúl. En 1985 “me retiré de Cerro de Pasco porque el gobierno la declaró zona de ‘subversivos’, y los buscaba dentro de la universidad”. En la universidad  estatal de Cerro de Pasco, la comunidad desarrolló un plan de estudios ligado a las necesidades de la población minera, sobre todo en las áreas de salud de medicina, enfermería y odontología. “Tengo entendido que apenas ahorita de inauguró en la universidad de Cerro de Pasco la facultad de Ciencias de la Salud”.

En los 80’ del siglo anterior, el Presidente de la Federación de Estudiantes de todo Perú era del paisaje andino de  Cerro de Pasco. Por ello, también la agrupación universitaria de la zona logró resistir la violenta intervención militar de la época. “Entonces comenzaron a desaparecer varios profesores. Algunos fueron asesinado en plena clase por encapuchados”, cuenta Raúl y añade que “cuando debí marcharme, ya iban 37 muertos, entre estudiantes y académicos”. En octubre de 1985, Raúl Paiba viajó a Trujillo a exponer una investigación estadística y el Ejército aprovechó su ausencia para hacer estallar  su casa por los aires.

 “Cuando ocurrió la explosión yo era Secretario Nacional de Defensa de la Federación de Docentes Universitarios del Perú (Fendup). Es decir, cumplía labores de protección gremial de los docentes abusados en sus derechos”, relata Raúl, “y además teníamos la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos, de la cual la propia universidad junto a los sindicatos mineros eran su constituyente para intentar detener los atropellos militares”.

Luego de ser destruida su casa, Raúl Paiba se trasladó al norte de Perú, a trabajar esta vez en la Universidad Pedro Ruiz Gallo de Chiclayo, casi en la frontera con Ecuador. “Allí logramos con docentes y estudiantes que la universidad adquiriera una mirada desde el desarrollo de la gente del territorio. Y estando en ese proceso, en 1990 gané la Vicepresidencia de la Fedup en la zona de Lambayeque, y la Secretaría de Relaciones Internacionales a nivel nacional. Ya contábamos con Alberto Fujimori dirigiendo el gobierno central y avanzando sobre las universidades  para aplicar lo que él llamaba ‘el exitoso modelo chileno educativo’ que nosotros desconocíamos por completo” recuerda Raúl.

-¿Y cómo se realizaba la aplicación del ‘modelo educativo chileno’?

“Evitando que los estudiantes participaran de las votaciones para elegir a las autoridades de la entidad; y privatizando a través de la subcontratación los servicios que realizaban los funcionarios universitarios.”

 Ese período coincidió con la aparición en la provincia del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), donde ya existía Sendero Luminoso. Pasó luego que el Estado detuvo al estudiante universitario Gerardo Cava, cuyo hermano había muerto en un enfrentamiento con el Ejército. Y Gerardo fue conminado como condición para salir en libertad, a canjear su prisión, acusando al estadístico Raúl Paiba de líder del MRTA en la zona ante la fiscalía. “Pero Gerardo ni siquiera fue mi alumno, cuestión que la propia universidad certificó. Mientras duró la investigación yo estuve preso cinco meses” informa Paiba, “y después Gerardo dijo la verdad, manifestando que yo no tenía ninguna relación con él. Por tanto, yo quedé en libertad incondicional. Pero de regreso a la universidad intentaron eliminarme físicamente un par de veces. En esas circunstancias, la Iglesia Católica me sugirió abandonar el país mediante la Asociación Pro Derechos Humanos (Aprode). La institución me conectó entonces (1992) con el Servicio Universitario Mundial en Chile. Atravesé la frontera, pero en Santiago me enteré que el SUM ya no existía. Afortunadamente sí estaba el Alto Comisionado de Naciones Unidas para Refugiados. De ese modo me convertí hace 19 años en refugiado político. Y recién en 1995 pudimos organizar el Comité de Refugiados en Chile con el objetivo de promover y defender los derechos de los migrantes y refugiados de todos los países. La organización no se limitó a los refugiados políticos, sino que a los migrantes en general. Como en Chile si no tienes cédula de identidad no existes, logramos que se nos atendiera en los servicios sanitarios de emergencia; y obtuvimos para  las mujeres embarazadas una ‘visa temporaria’. Ello es un problema, porque el niño simplemente queda sin patria por ser ‘hijo de extranjero transeúnte’”.

LA HORA DE OLLANTA

-El pueblo peruano ha pasado por un período muy duro en las últimas décadas. Y no sólo me refiero al fujimorismo, sino también a la última administración súper liberal de Alan García. ¿Qué comporta la victoria del Capitán Ollanta Humala para los peruanos en Chile y por qué ven en él una esperanza?

 “Nosotros realizamos una campaña electoral por Ollanta también debido a la presencia del fujimorismo a través de la candidatura de su hija Keiko Fujimori. Y logramos destruir el terror de muchos peruanos que miraban a Ollanta con recelo debido a una campaña del terror a favor de Keiko. Los empleadores chilenos de las trabajadoras peruanas de casa particular les decían que si votaban por Humala habría guerra entre Chile y Perú, y ellas serían las primeras en ser eliminadas. Por otra parte, hemos conseguido que se atienda el problema migratorio, que es un ámbito muy sensible para Perú. Creemos que debe existir un Programa de Retorno. Tiene que haber convenios bilaterales al respecto. En Chile tenemos problemas con los fondos reunidos como trabajadores en las AFPs, donde los ahorros de los peruanos se quedan en Chile. Hasta ahora nos resulta imposible revalidar algunos títulos universitarios, sobre todo los ligados a las Ciencias de la Salud. El libre tránsito de las fronteras no es respetado por Chile. ¡La Ley Migratoria en curso es de 1974!”

-¿Pero qué ocurre con los convenios firmados en Unasur en ese plano?

“Funcionan con Bolivia, Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay. Menos con Perú y Colombia. Y eso origina abuso laboral, porque sin contrato se torna absolutamente informal el trabajo.”

 -¿De dónde viene la discriminación?

 “Yo creo que son todavía resabios de la Guerra del Pacífico (1879-1883). ¡Los europeos llevan dos guerras mundiales y ahora tienen una sola moneda y libre tránsito!”

-Es de suponer que los peruanos migrantes quieren regresar a su país…

“Por cierto, pero carece de los recursos para hacerlo. En Extranjería el peruano tiene que pagar una multa que no baja de los $ 200 mil pesos (US$ 435).”

-¿Cómo vive el migrante peruano en Chile?

“Los que peor viven son los hombres por no poder acceder a ningún tipo de contrato. Son los más explotados por los contratistas. Muchas veces ni siquiera son canceladas las faenas en que laboran. Y no hay fiscalización estatal ante el abuso. Y las mujeres embarazadas carecen de fuero maternal. Hay una cultura del miedo sobre los migrantes.”

-¿Y cómo son tratados los migrantes chilenos en Perú?

“El migrante chileno en Perú es empresario en su enorme mayoría. El Tratado de Libre Comercio entre Chile y Perú de 2006 no es equitativo. Un chileno puede irse a Perú hasta con sus mascotas, mientras que el peruano debe contratar sólo personal y trabajadores chilenos. Eso es lo que llamó Alan García ‘facilidades para el incentivo de la inversión’. Pero se trata de una inversión que no construye, que sólo compra grandes complejos comerciales, supermercados, gran venta al detalle. La uva chilena sale a través de Perú, por ejemplo. Asimismo, existen casos de peruanos que compraron maquinaria en Chile, pero no tiene el modo de llevarla allá.”

-¿Y las condiciones de habitación de los peruanos en Chile?

“Para hacer un contrato de arriendo aquí, hay que tener cédula de identidad. Y ese es el grave problema. No hay justificación para que no se nos dé cédula de identidad. Antes muchos peruanos arrendaban piezas a un chileno. Eso ha cambiado: ahora hay peruanos que arriendan habitaciones a peruanos y si existe atrasos en el pago del agua, por ejemplo, el arrendatario peruano se cobra con bienes. Estamos hablando de hermano contra hermano.”

-¿Y dónde entra a tallar Ollanta Humala en este contexto?

“Ollanta tiene otra mirada del migrante. El Consulado ya no debe ser más una notaría cara para entregar documentos. Ahora habrá una oficina de atención  permanente a los migrantes. Humala está revisando una eventual Ley de Retorno, basada en algún incentivo económico para poder regresar a Perú. Hoy muchos compatriotas que viven en Perú nos miran casi como ‘traidores’ por trabajar aquí en Chile. No les importan las remesas que ingresamos a la economía peruana ni entienden por qué tuvimos que venirnos. Esa versión tiene que cambiar.”   

 -¿Qué aspectos relevas del programa de gobierno de Ollanta?

 “Enfrentar con seriedad el problema de la jubilación, debido a la imposición del sistema privado de Administradoras de Fondos de Pensiones, como el que hay en Chile. Humala está planteando pensiones de gracia. También va a evaluar la increíble cantidad de universidades privadas que funcionan en Perú. Y en materia de recursos naturales, se plantea ‘el gas para los peruanos’; detener la privatización del cobre y oro alentada por Alan García; y acabar con la flexibilidad laboral. Para nosotros lo más importante es que los beneficios devenidos de las materias primas vayan al pueblo trabajador. Tiene que haber impuestos frente a la explotación privada de los recursos naturales agotables. Y a nivel internacional, nos interesa sobre todo la unidad latinoamericana en todos los aspectos. Y naturalmente estamos de acuerdo con una salida al mar para Bolivia por parte del Estado chileno. Y deseamos terminar con los feriados bélicos. La paz entre los pueblos es una viga maestra para nosotros.”

Julio 25 de 2011

Principio del formulario

 

 

Entrevista con el profesor Marcelo Cornejo Vilches

Entrevista con el profesor Marcelo Cornejo Vilches

Chile profundo hoy: Educación, economía, lucha de clases y trabajo

Por Andrés Figueroa Cornejo

El profesor Manuel Cornejo Vilches, autor de “Acumulación de Capital en Chile: crisis y desarrollo, últimos 40 años”, ahora elaboró un nuevo trabajo que combina las actuales relaciones de fuerza entre capital y trabajo, la coyuntura marcada por el movimiento estudiantil por la recuperación de la Educación Pública, y un análisis de clases. Una labor titánica demandada por las propias fuerzas sociales que en la actualidad sacuden el país más austral del mundo.

-¿Cómo caracterizarías el actual período de lucha de clases en Chile?

 “La lucha de clases es la expresión total de la contradicción y tensión entre capital y trabajo. De este modo, necesariamente la lucha de clases hay que entenderla como una guerra de clases. Esto si atendemos y recogemos el concepto de guerra de Klausevich, de derrotar la voluntad de lucha del enemigo, sometiéndolo al servicio de intereses que no le son propios. Por consiguiente podemos afirmar que la clases de los asalariados y explotados del mundo han conocido una duradera y  amarga derrota a partir del golpe de Estado en Chile el 73, y vivida en plenitud en los ochenta, noventa y en el primer decenio del siglo XXI. De aquí deriva por tanto el carácter del Estado, a saber, un órgano de dominación al servicio de la clase que rompe la resistencia de las demás clases sociales.”

-¿Qué pasa con las fuerzas del trabajo y las crisis propias del capitalismo?

 “En este sentido, durante las crisis económicas cualquier movimiento del capital acarreará al movimiento del trabajo. A su vez, durante un período pre-revolucionario, es el trabajo el que toma la iniciativa del movimiento histórico provocando la reacción del capital. Dado los supuestos anteriores se puede afirmar que la severa crisis económica del segundo lustro de los noventa, amortiguada y resistida por el imperialismo durante una década, hoy se expresa con una violencia directamente proporcional a  los esfuerzos para contenerla. Y eso que todavía no conocemos la cara más cruel y terrible de la crisis, pues el imperialismo nos depara hartas sorpresas. Por consiguiente, la lucha de clases a escala planetaria y local vive un momento de ascenso que no tendrá una salida revolucionaria en el corto plazo, pero que será escenario de violentos enfrentamientos globales y locales entre las dos clases sociales fundamentales de la sociedad. Este ascenso se explica por el reacomodo del capital y por consiguiente por el reacondicionamiento y reordenamiento de la burguesía y su hegemonía. En este contexto, como clase asalariada y explotada debemos ver en el actual período una gran oportunidad histórica para, por un lado, apropiarnos de las experiencias pasadas de lucha de clases con el mejor y más atento sentido de síntesis y, por otro, reestrenar, reformular, implementar, experimentar y aplicar, sin vacilaciones ni distracciones, todas las armas de la lucha ideológica, política y social posible, pues la eventual salida revolucionaria de la siguiente etapa de la lucha de clases no provendrá del derrumbe del sistema capitalista en un sentido “bíblico y celestial prometido por Dios”, sino que dependerá fundamentalmente de lo que las masas y los cuadros revolucionarios aprendan en organización, destreza y convicción ideológica durante el presente período. Esto necesariamente es así, porque como diría Marx y  Rosa Luxemburgo: “Los seres humanos no hacen su historia libremente. Pero la hacen ellos mismos”. Debemos ser más disciplinados, flexibles, visionarios, organizados, concientes e implacables que nuestro contendor, que ya nos lleva varias dolorosas victorias de ventaja.  Sin la voluntad conciente y la acción conciente de la mayoría de los explotados no podremos triunfar”.

LOS ESTUDIANTES Y LA EDUCACIÓN

-¿Qué valoración le ofreces al movimiento estudiantil y a su demanda central de Educación gratuita y estatal?

“Quizás el aporte más importante del actual movimiento estudiantil tiene relación con dos hechos políticos trascendentales. Por un lado, han sacado a las masas a la calle, las que han aprendido en cosa de horas que sin ocupar el espacio público, sin protestar, sin organizarse, sin consigna, sin política es imposible hacerse escuchar. Y por la otra, con su exigencia se ha ido logrando traspasar el velo ideológico burgués y ver el real monstruo que existe tras la cortina publicitaria estatal. Ambos logros hubiesen sido imposibles sin la acumulación de las prácticas del antiguo movimiento popular: masas en las calles, demanda política, la protesta como instrumento, etc. De paso, todos los sumo sacerdotes y garúes de la “ciudadanización” de la política vieron que su apuesta quedó en bancarrota, pues existen cientos y quizás miles de organizaciones de ciudadanos, pero ninguna, ni una sola se ha acercado siquiera a los logros alcanzado por el actual empinamiento de masas.”

-¿Cómo desarrollas la crítica a la ciudadanización de la lucha?

“Toda su panacea referente a las nuevas formas ciudadanas, pequeños grupos organizados jurídicamente, apolíticos y desideologizados, se esfumaron. Se acabó la ilusión.”

-¿Y el propio movimiento estudiantil?

“Creo que el movimiento estudiantil es parte de un ascenso de la movilización social con la subsecuente apertura de una nueva etapa en la lucha de clases. Aquí es importante recalcar que, si bien es cierto que las presentes luchas están animadas por reivindicaciones económicas, dichas demandas se inscriben en un proceso general de construcción de conciencia política de los explotados. La densidad y profundidad de esa conciencia política reside fundamentalmente en la capacidad de ligar las luchas económicas inmediatas con la lucha de clases general. Es finalmente en el campo de la lucha política de las clases donde podremos definir las garantías históricas que tendrán las clases asalariada y explotada para resguardar sus conquistas sociales. De no hacer este ejercicio, estaremos abonando el terreno histórico para la aparición de nuevas formas de caudillismo y fascismo.”

-¿Por qué?

“Porque la transformación del modelo educacional requiere la modificación del aparataje jurídico de la sociedad, el que descansa a su vez sobre la estructura productiva y económica. Por lo tanto, la clave en la modificación radical de la superestructura jurídica e ideológica reivindica sin ambigüedad un cambio radical en las relaciones sociales de producción y en la estructura productiva. Cualquier cambio que se haga a nivel superestructural sin una modificación sustancial a nivel productivo, no es más que una estrategia de cambios aparentes que perpetúan la tradición. En consecuencia, respecto de si la educación puede o no ser estatal, depende de qué clase social responda y con que intereses  lo haga. Es decir, lo fundamental es quién determina lo que es posible y qué no lo es.”

-¿Cómo se asocia la lucha de clases con las reivindicaciones de los estudiantes?

“Ligar la demanda estudiantil con la lucha de clases exige estudiar  la estructura económica nacional, identificando las clases sociales existentes en el país, su aporte específico en la creación de valor y las cuotas de plusvalía que explican la expansión de la burguesía chilena y la enorme explotación a la que están sometidos los trabajadores asalariados y cuentapropistas. Es esta la contradicción sustantiva que explica el renovado empuje del actual momento de lucha de clases. La consideración teórica anterior es la base para poder entender que lo posible y necesario depende de la capacidad de romper con el envoltorio ideológico del Estado y la sociedad. Esta condición sólo puede hacerse mediante un profundo y duradero cambio político ejecutado por una clase social. En esta línea se pueden sustentar dos ideas políticas fundamentales para el conflicto estudiantil: a) el problema actual no pasa por el tipo de logro o demanda social enarbolada o lograda por los sujetos sociales, sino más bien por  la perspectiva estratégica que se le confiere a la lucha social. Dicho de otro modo, ¿cómo garantizar políticamente que los eventuales logros o conquistas se mantengan en el tiempo y no sean abolidos por la autoridad?; y b) El problema de la educación es una lucha indirecta que enfrenta a futuros trabajadores con el capital.”

-¿Qué significa ello?

“Hay que precisar y reflexionar, ¿acaso los nazis no tenían educación estatal, pública, gratuita y de calidad?, ¿acaso países como Argentina o Francia no tienen educación estatal, pública y de calidad? En ambos casos ha existido educación estatal, pero en ambos casos los explotados no han tenido ninguna relevancia política e ideológica en la conducción estatal. La pregunta es importante porque no se puede exigir tener una educación estatal y permitir que sea la misma burguesía quien dirija. En otras palabras, no tiene sentido reclamar sobre el financiamiento, sin exigir simultáneamente el control político. Con una educación estatal en manos de la burguesía, ¿acaso finalizaría la explotación sobre los asalariados, dejaría de tener carácter de clase el actual Estado, se terminaría la depredación de los recursos naturales, dejaríamos de ser un eslabón del imperialismo, disminuirían los actuales niveles de endeudamiento, y sobre todo, los asalariados tendríamos mayor poder político?  Sin que ese Estado sea mandatado y conducido políticamente por la clase de los asalariados y explotados no existe ningún avance, porque ¿al servicio de quién estaría la universidad?, ¿quién determinaría su proyecto, financiamiento, carreras, planes de estudio? Bajo ningún contexto puede ser la misma clase social que ha creado y manejado el actual sistema.”

-También se ha planteado la demanda de Asamblea Constituyente…

“Tal como hay que develar el carácter de clase del Estado precisando el componente político de la demanda estudiantil, hay que cuestionar y precisar otra arista que dice relación con el llamado a crear una Asamblea Constituyente para hacer una nueva Constitución. La pregunta concreta es ¿quién garantiza que las resoluciones de esa Asamblea Constituyente sean respetadas por la burguesía, el imperialismo y la alta oficialidad castrense? Nuevamente nos encontramos con el problema del poder político social. Es decir, no sacamos nada con participar de plebiscitos, asambleas y votaciones si como clase social no somos capaces de garantizar políticamente que las decisiones tomadas en esas instancias no sean quebradas por la clase dominante.  ¿Acaso no recordamos la experiencia del proyecto del Presidente Allende? Por cierto que la clase explotada lo apoyó, ganamos elecciones, sacamos nada menos que un Presidente de la República, haciendo sentirse orgullosa a nuestra clase, ¿pero  la burguesía con el imperialismo respetaron la decisión del pueblo? ¿Por qué como clase social no pudimos mantener las conquistas socio políticas logradas? Simplemente porque llegado el momento decisivo no teníamos poder, no teníamos fuerza con qué defender y garantizar lo conquistado. Es imposible desmontar la telaraña de leyes de la burguesía recurriendo a las propias reglas del juego de la burguesía. No olvidemos que quien hace la ley hace la trampa. Por lo tanto, la única condición política posible para que los resultados de una asamblea constituyente sean respetados es que los explotados y asalariados tengan la hegemonía del poder político. De esto la burguesía tiene mucha experiencia.”

¿Cuál es la situación en materia económica de la educación chilena en el concierto internacional?

“Mira, Chile es uno de los países del mundo en que prácticamente la totalidad de su sistema de educación superior esta en manos privadas. De acuerdo a la OCDE, el Estado en Chile no alcanza a cubrir el 15% de las necesidades de mantenimiento de las “Universidades Estatales”. En consecuencia, exigir que el Estado se haga cargo de la educación superior no es una medida de carácter revolucionario. Esta reivindicación sólo viene a concordar y sintonizar el papel y función que ya tiene el Estado en el resto de las economías capitalistas, particularmente en el club más exigente de ellas, la OCDE. De acuerdo con los indicadores de la OCDE para el 2010, el conjunto de estos países invirtió anualmente 9.195 dólares estadounidenses por alumno desde la educación primaria hasta la educación terciaria; 6.756 dólares estadounidenses por alumno de primaria; 8.153 dólares estadounidenses por alumno de educación secundaria;  y 16.625 dólares estadounidenses por alumno de terciaria. Los países de la OCDE gastan el 6,2 % de su PIB colectivo en instituciones educativas. En la educación terciaria la proporción de financiación privada varía ampliamente, desde menos del 5% en Dinamarca, Finlandia y Noruega a más del 40% en Australia, Canadá, Estados Unidos, Japón, Reino Unido y los países asociados a la Federación Rusa e Israel, y por encima del 75% en Chile y Corea. Como media en los países de la OCDE, el 83 % de todos los fondos de las instituciones educativas proviene directamente de fuentes públicas. En educación superior, el gasto público por alumno (en instituciones públicas y privadas) alcanza un promedio de 8.467 dólares estadounidenses, pero varía desde menos de 1.000 dólares en Chile a más de 15.000 en Dinamarca, Noruega y Suecia, tres países en los que el nivel de gasto privado es bajo o insignificante en este nivel educativo.  Ahora bien, desde el punto de vista impositivo, Chile es uno de los países de la OCDE que menos impuestos cobra en relación a su PIB (18.2%). Por lo que exigir una reforma tributaria para que los más ricos paguen impuestos en forma progresiva a su renta, tampoco es una exigencia revolucionaria. Simplemente lo que se exige es que en Chile se tenga una carga impositiva similar a la que existe en el club de economías capitalistas al que pertenece, donde la presión inflacionaria representa alrededor del 34% del PIB. Todo esto hace que según la OCDE, Chile tenga una de las tasas arancelarias a la educación superior más altas del mundo. De este modo en el país se cobra una media de 3.140 dólares anuales, mientras que Israel cobra 2.658 US$, U.K 1.859 US$, Italia 1.027 US$, Nueva Zelandia  1.764 US$, Holanda 1.646 US$, Austria 837 US$, Bélgica  574 US$, España  795 USS, Francia 160 US$, Turquía 276 US$, siendo prácticamente gratuita en República Checa, Dinamarca, Finlandia, Irlanda, Islandia, Noruega, Polonia y Suecia.”

-Los datos hablan por sí solos…

“Ellos explican que en las Ues privadas sólo  existe una media de 1 académico a jornada completa por cada 1.000 alumnos. Ojo, esto es muy importante porque es el fracaso de la educación municipalizada y subvencionada en la Prueba de Selección Universitaria lo que descubre el enorme negocio de la educación superior privada, que a estas alturas es una pobre educación para los pobres y familias explotadas. De lo contrario, no se puede entender que mientras las matrículas de Ues tradicionales han aumentado 13%, las matrículas de Ues privadas han crecido un 81%. Todo esto mediante endeudamiento. Un 79% de los estudiantes deben recurrir a financiamiento propio y  vía crediticia, lo que explica el 53.5 % de alumnos que deben trabajar jornada completa para poder pagar sus estudios.  Agréguese el detallito relativo a que según la encuesta CASEN,  si en la década de los noventa quienes engrosaron las matrículas de educación superior fueron los deciles V, VI y VII; en la primera década de 2000, los deciles que mayor afluencia tuvieron en la educación terciaria fueron el I, II, III y en menor medida el IV, siendo la educación superior técnico profesional y las Ues privadas las principales áreas donde se han concentrado los deciles de menores ingresos. Es tan irracional este modelo de educación que en las “Ues públicas” paradójicamente estudian los sectores más acomodados y también donde mayormente se concentran los beneficios, como las becas y exenciones, con un 30% de becas,  cifra mayor que el 26.7% de becas asignadas a estudiantes cuyas familias pertenecen a grupos de trabajadores no calificados y obreros.”

LAS CLASES SOCIALES Y LA DEUDA

De acuerdo a tu última investigación, en términos esenciales, ¿cuál es la estructura económica de Chile y relación con las clases sociales que la sostienen?

“Según mi investigación “Acumulación de Capital en Chile. Crisis y Desarrollo. Últimos 40 años” y cruzando los datos del Banco Central, el Servicio de Impuestos Internos, el INE y Casen, en Chile hay aproximadamente 8.1 millones de trabajadores. De estos, 1.750.000 reciben el salario mínimo y 5.500.000 reciben salarios que tienen como tope los 300.000 pesos (US$ 650). Las clases sociales existentes en el país son: asalariados del campo y la ciudad, burguesía productiva (con PYMES incluidas, estimadas en unas 150 mil), cuentapropistas, asalariados que trabajan en municipios y sector público en general, y la alta burguesía financiera.”

-¿Pero de dónde saca sus ingresos la burguesía?

“La masa de capitales que invierte la burguesía en cada ciclo productivo coincide con las altas tasas de endeudamiento de los asalariados y cuentapropistas, estimadas por el Banco Central en 29 billones de pesos al año 2007, de los cuales un 72% corresponde a deuda bancaria.  En consecuencia, si en 1993 había 2.660.325 Tarjetas de Crédito, hacia el 2007 estas ascendían a 23.773.646. Esta deuda crece un 15% real anual y ha estado expandiéndose por sobre el crecimiento del ingreso disponible de las familias en los últimos cuatro años. El resultado final ha sido que la Razón Deuda Ingreso (RDI) llegó a representar un 61,9% y la carga financiera (RCI) respecto del ingreso disponible alcanzó un 20,4%, sólo por el pago de intereses.  Y para agravar aún más la explotación de los asalariados y cuentapropistas, considérese el origen del capital inicial con el que la burguesía echa a andar el proceso productivo en su conjunto, el que proviene en forma monetaria del sector financiero, cuyas entidades (por ejemplo AFPs, Bancos, Aseguradoras, Isapres) utilizan los mismos fondos de pensiones de los trabajadores para distribuirlos como capital dinero entre la burguesía. Con datos del 2007, y siguiendo la investigación del Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo (CENDA) y el economista Manuel Riesco, el Estado ha inyectado al sistema privado de pensiones 6.1 billones de pesos en bonos de reconocimiento y pensiones mínimas. Por su parte las AFPs y Compañías de Seguro se han apropiado como saldo neto de 9.3 billones de pesos a favor de ellas mismas (4 billones las Afps y 5.3 billones las compañías de seguros). De estas platas generadas por los asalariados y manejadas por la burguesía en su propio beneficio un 47.5% va a manos de los grandes grupos económicos privados con inversiones en Chile: Santander, BBVA, Telefónica, Aguas Andinas, ENDESA, Luksic, Yarur, Angelini, Paulman, Solari, Matte, Saieh, Ponce Lerou, Hurtado-Fernández, del Real y Andraca (los dos primeros grupos son dueño de 2 de las AFPs mas grande: Bansander y Provida, AFPs que concentran el 43% del total de fondos de pensiones). El 31.8% restante va a manos de conglomerados privados en el extranjero.”

-¿Los trabajadores son los únicos explotados?

 “Los asalariados no son la única clase explotada. A este respecto considérese a los cuentapropistas donde existe una mayor cantidad de micro empresarios que de trabajadores, con una producción de valor muy reducida en relación a la masa de “emprendedores”. Este mismo antecedente da una idea aproximada del constante fluir de estos trabajadores desde el cuentapropismo al trabajo asalariado, asegurando entre medio una producción de valor vía auto explotación capitalizada por el tenedor de sus deudas: bancos, retailer, financieras, etc. Este sector de la sociedad está sometido a un constante proceso de erosión proletarizadora. Al observar la relación entre empresas se puede concluir un grave desequilibro impositivo, toda vez que apenas 10 mil  grandes empresas multiplican casi por 20 el valor producido por casi un millón de micro, pequeñas y medianas empresas. Sin embargo  las MIPYMES (micro, pequeñas y medianas empresas) cargan sobre sus espaldas con casi la mitad de la carga tributaria a la que están afectas todas las empresas del país por concepto de impuesto a la renta (un 2% del PIB versus un 3% del PIB que pagan las grandes empresas). Ahora bien, este desequilibrio se amplía aún más si se considera que los asalariados deben cargar con la mitad de la carga impositiva de todo el país (un 52% de todos los ingresos tributarios equivalentes a un 8% del PIB).”

-¿Qué consecuencias conlleva semejante política impositiva?

“Esta estructura impositiva implica que prácticamente el Estado subsidia la acumulación de capital en manos de las grandes empresas. Al respecto, obsérvese la pequeñez de los impuestos que se pagan por concepto de comercio exterior (apenas el 1,3% de los ingresos tributarios totales). Este mismo dato explica la avidez de las grandes empresas por los acuerdos de libre comercio. En cuanto a la carga impositiva, se puede apreciar que las ramas productivas con mayor inversión interna  y extranjera están ancladas en la producción de bienes de consumo intermedio (materias primas) y extracción de recursos naturales, precisamente los sectores que menos aportan impuestos. A su vez, estos sectores determinan en la economía la masa y la cuota de plusvalía. En este sentido, no es una coincidencia la astronómica cifra de 77.000 millones de dólares en inversión extranjera volcada en la economía nacional entre los años  1974 a 2010.”

-¿Qué ocurre con la llamada pequeña burguesía?

“Esa clase esta compuesta objetivamente por alrededor de 130 mil pequeños empresarios que tienen a su cargo alrededor de un millón y medio de trabajadores asalariados. Pero además debemos agregar lo que el SII define como trabajadores de altos ingresos (médicos, ingenieros, algunos abogados, jueces, oficiales militares, directores de escuela, gerentes corporativos, un grupo de académicos, gestores de cultura, información y publicidad, etc.), esto es, alrededor de un millón de personas que por sus altos ingresos deben pagar impuesto a la renta. Bueno, este grupo tiene una cualidad y es que pese a que son asalariados, también participan de la plusvalía al obtener un porcentaje de la misma vía utilidades y ganancias, participación en sociedades anónimas, repartición de intereses del capital etc. Este grupo de personas cumple una función sumamente importante, a saber: generan, administran y gestionan el componente y aparataje ideológico y político fundamental con el que se sostiene y reproduce el sistema de dominación y productivo en su conjunto. Es tan relevante esta función que su influjo de ideas, hábitos, costumbres, aspiraciones, pensamiento político, ética, valores, historia, es transmitida hacia el sector de los explotados para que estos la hagan suya, permitiendo de este modo anular la iniciativa histórica y política de los oprimidos. Particularmente vulnerable a esta función son los explotados desideologizados, despolitizados y desorganizados, quienes ven llenar sus receptáculos ideológicos por el contenido generado y transmitido por la pequeña burguesía.”

-¿Qué capitales invierten más en Chile, qué sectores exportan más, y de dónde provienen las importaciones del país?

“Es tan copiosa la explotación del capital chileno, que este se ha expandido con fuerza en América Latina. De este modo, durante el período 1990 a diciembre de 2010, la inversión chilena directa materializada en el exterior alcanzó la suma de US$ 56.789 millones. Diez países concentran un 93% de las inversiones materializadas a la fecha. Ellos son Argentina, Brasil, Perú, Colombia, Estados Unidos, Panamá, Australia, México, Uruguay y Venezuela. Argentina se situó en el primer lugar en el ranking de países receptores de las inversiones, al sumar flujos por 15.979 millones de dólares entre 1990 y el primer trimestre de 2011, con un 48 % de participación.  Le sigue Brasil con inversiones de empresas chilenas cercanas a los 10.614 millones de dólares (15 %); Perú con 9990 millones de dólares (14 %). Colombia concentra 8.066 millones de dólares de participación. En el plano sectorial, tanto en generación como en distribución eléctrica, concentra el mayor volumen de inversiones, con un 73,3% de participación y US$ 5.914 millones. Le sigue en importancia el sector de servicios con una inversión de US$ 1.463 millones y un 18,1% de participación. Al interior de los servicios, un lugar significativo ocupa el comercio al detalle (retailer), que representa el 71,4%, con una inversión acumulada de US$ 1.045 millones. En tercer lugar se ubica el sector Industrial, con una inversión acumulada de US$ 636 millones. Al interior de este sector  se destacan la industria maderera y la distribución de combustibles. A su vez Chile es el tercer receptor de IED (inversión extranjera directa) en América Latina. De este modo, si entre 2009-2010, la IED  total en Latinoamérica fue de 88.000 millones de dólares (a precios de 2010), Brasil captó 30.200 millones de US$; México captó 19.100 millones de US$; Chile captó 18.200 millones de US$; y Colombia captó 8.700 millones de US$. De este modo Chile se destaca por tener la más alta proporción de IED (8%) en relación a su PIB. El principal proveedor de estas inversiones fue EE.UU. con un 25.9%; le sigue España con un 18.7%, Canadá con 17.7% y K.U. con 8.5%. Los sectores en que se concentro esta IED fueron la minería con 32.9%, servicios con 22.1%, Electricidad con 19.2%, Industria con 11.3%, Transporte con 11.2%. Es importante recalcar que el año 2010 las exportaciones de Chile alcanzaron 69.621 millones de US$, debido fundamentalmente al precio del cobre, cuyas exportaciones alcanzaron a 39.200 millones de US$ acaparando el 56% de las exportaciones totales. Le sigue la exportación de Celulosa y Salmón. En este panorama el principal socio comercial de Chile es China, país al que se exportaron mercancías por valor de 16.457 millones de US$. Le sigue EE.UU. con 7.110 millones de US$.” 

-¿Cuál es la cesantía real en Chile y por qué?

“Desde el punto de vista de la magnitud cuantitativa de la fuerza de trabajo, cabe hacer notar cierta discordancia entre las cifras entregadas por el Servicio de Impuestos Internos (SII) y el Banco Central. De acuerdo al SII, en Chile hay aproximadamente 7.100.000 trabajadores asalariados, mientras que el Banco Central abulta la cifra a 8.050.000 trabajadores. Esta diferencia de alrededor de 1.000.000 de trabajadores representa mejor la real magnitud del ejército industrial de reserva, cesantía o paro estructural, situado según cifras oficiales en un 8%, pero que en realidad alcanzaría una cifra promedio cercana al 13% de la fuerza de trabajo. A este antecedente agréguese cerca de un 9% de la fuerza de trabajo en condiciones de subempleo, pero que en las cifras oficiales aparece como empleada. Por lo tanto en el país tenemos  cerca del 25% de la fuerza de trabajo con problemas de cesantía parcial o total. La mayor desocupación se concentra en los jóvenes de entre 15 y 24 años de edad, donde la tasa de desempleo es más del triple respecto del promedio nacional oficial, alcanzando en el primer tramo (15 a 19 años) el 29.3%. Según las AFPs, del total de la fuerza de trabajo un 96.5% se registran como asalariados dependientes, sin embargo alrededor de 3.8 millones de asalariados están en condición de subcontratación, lo que se refleja en la escasa densidad de sus cotizaciones. A su vez, se estima que el número de trabajadores estacionales en el agro fluctúa entre los 250.000 hasta los 400.000. Además se debe agregar que las ferias libres tienen 60.000 comerciantes, generando empleos indirectos a 150.000 personas y comercializando la producción hortofrutícola de más de 300.000 familias campesinas. Los rubros que más utilizan la subcontratación son Guardia y Control, Servicios Alimenticios, Minería, Servicios Informáticos, Construcción, Aseo y Comercio. Estas son las principales fuentes de trabajo en Chile.

Por consiguiente, la burguesía logra desembarcar en las grandes ligas del capitalismo mundial gracias a las altísimas tasas de explotación sobre el trabajo asalariado, los subsidios impositivos que le da el Estado, los altos niveles de auto explotación de los cuentapropistas, la subcontratación, el subempleo y la pesada carga financiera que deben soportar los sectores asalariados y cuentapropistas por conceptos de deudas. Todas estas son las condiciones fundamentales para que la burguesía chilena amplíe a niveles jamás soñados sus capitales y plusvalía en abierta contraposición con los explotados (asalariados y cuentapropistas).”

Julio 21 de 2011

 

 

Para que en Chile cambie el nombre de las calles

Andrés Figueroa Cornejo

1. Se me empaña la esperanza, sabe usted, cuando acaricio el paisito nuestro, tan parecido a una lengua tumefacta, quebrado a pique sobre el mar, tan despeinado telúricamente, tan pasillo de otros pocos que la ordenan a su antojo. Ahora resulta que la administración Piñera, revuelta en el acero de la ultraderecha y un trozo democratacristiano, que había puesto luces de fiesta a la rebaja del 7 % del pago a la salud que deben costear los jubilados, es apenas para el 66 % del 60 % más pobre, que no para todos que ya son bien pobres, y además se compensa la medida para los gran propietarios mediante los seguros privados sanitarios cuyos precios cambian cuando sus dueños lo desean, y a los que tienen una enfermedad o son mujeres en edad de procrear les cuesta un ojo.

Después que vino Obama a firmar tratados nucleares en medio de la tragedia japonesa, y a hablar como mal comediante de relaciones ‘igualitarias’, cayó como desgracia la ofensiva del imperialismo y su extensión, la OTAN, sobre Libia, para ir completando las ganas de petróleo que arrastra un millón de muertos en Irak y otros cientos de miles en Afganistán. Porque, debe saberlo, Estados Unidos que es el 5 % de la humanidad, consume el 25 % del petróleo de todo el planeta, y el 50 % lo importa, y que por eso se explica su hambre de oro negro, por eso  su gula oscura, mientras malvivimos la mayoría de la población mundial, y en especial de América Latina y África y Asia.

Por la misma crisis petrolera agudizada por la guerra dirigida desde el Pentágono -los cinco lados exactos que destruyen pueblos completos por sus intereses, mediante la fuerza y el consenso- y la especulación financiera (esa bolsa extraña y casino sólo para iniciados donde el precio no tiene nada que ver con el valor), los precios de los alimentos y de todito se dispara, el ministro de Hacienda de Chile, Felipe Larraín, anunció un primer recorte del presupuesto nacional de US$ 800 millones de dólares, y avisó que luego viene otro, pero muy secreto para que no tengamos la razón de por qué nos duele la barriga. Y el presupuesto nacional, en gran medida, es el dinero destinado a la inversión social, a la salud, la educación, a la famosa reconstrucción post terremoto-maremoto que nunca termina y es más misteriosa que un pergamino antiguo como el aire, a la llamada seguridad social y a otros goterones de asistencia estatal que pagamos todos con nuestro trabajo y el impuesto a las mercancías que pagamos con nuestro trabajo, y a las utilidades de las administradoras privadas de fondos de pensiones que también pagamos con nuestro trabajo.

2. El salario mínimo en el paisito, que es el máximo para casi un tercio de los trabajadores, alcanza $ 172 mil pesos (US$ 364 dólares) hasta mediados de año. El gasto mínimo en el transporte colectivo es de $25 mil pesos por persona (US$ 52), y un kilo de pan cuesta más de dos dólares. Para que nadie llore, no le informaré sobre los precios de vivienda, educación, medicamentos, lácteos y carnes. La Comisión Asesora Laboral de Salario Mínimo del Gobierno ya arrojó el resultado de su incomprensible alquimia econométrica para el reajuste de este año: 2 % real. Es decir, $ 3.440 pesos (US$ 7), toda vez que la inflación proyectada para este año –y recién vamos terminando el primer trimestre y la tendencia va en aumento- es de un 4,4 %. En buenas cuentas y poniendo cara de resignación o indignación, según sea el horizonte de tolerancia de cada cual, el salario mínimo se contraerá, disminuyendo su poder adquisitivo en pleno período de alza galopante del costo de la vida.

Porque ocurre, entre otros fenómenos que pasan en el bestiario de la vanguardia capitalista mundial, que el paisito, dentro de las naciones de la OCDE que integra por su buena conducta a ojos de los Estados empresariales o corporativos que mandan en el globo, es el lugar donde más cuesta la educación universitaria. Aquí, las familias del estudiante deben desembolsar un 80 % del precio de una carrera promedio, mientras que en Estados Unidos pagan el 34 % y en España el 17 %. Y no sólo en las universidades llamadas ‘estatales’. Según José Brunner, director del Centro de Políticas Comparadas en Educación de la Universidad Diego Portales, “al contrario de lo que ocurre en otras partes del mundo, las universidades estatales necesitan cobrar aranceles cercanos al costo real de las carreras impartidas, pues los recursos aportados por el Estado son reducidos comparativamente”. En Brasil, Argentina y Venezuela las universidades son gratuitas. En 6 Estados alemanas la educación superior no tiene precio, ni tampoco en Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia. ¿Es sinónimo de desarrollo cobrar por estudiar, entonces? No me aburriré de contarle que en Chile todo, absolutamente todo es mercancía. Y que, como los derechos y servicios sociales duermen en el museo de la historia, el salario es la medida de todas las cosas. Su vida tiene exactamente la calidad correspondiente a la remuneración que percibe. Y el 80 % de la población renta menos de $ 320 mil pesos mensuales (US$ 666). Como si fuera poco, y volviendo a la universidad, de acuerdo a la oficial Encuesta Nacional de la Juventud de 2010, el 57 % de los muchachos y muchachas egresadas de una carrera no trabaja en lo que estudió. Esto es, no únicamente su familia gasta un dineral para que adquiera un título universitario, sino que además, el titulado termina trabajando normalmente, vendiendo algo distinto que los servicios de su profesión. Si esto resulta feroz, todavía hay 700 mil jóvenes entre 14 y 25 años que no estudian ni trabajan. Un ejército de muchachada sin porvenir. Un ejército, en fin.

3. La administración Piñera sabe, así como lo sabe muy bien la Concertación, que en Chile hoy la gente reivindica empleo antes que un alza general de salarios (lo que no significa que no hay que exigirla, por supuesto). Ello le permite endeudarse con crédito plástico e intentar llegar a fin de mes. Si como afirma Iñaki Gil de San Vicente, la primera fase de recomposición de las fuerzas sociales para transformar la realidad del pueblo trabajador, está asociada a la recuperación de derechos y conquistas históricas de los trabajadores, actualmente conculcadas, en el país estamos en las tapas de la fase uno. Ahora bien, Iñaki Gil de San Vicente, por razones analíticas propone cuatro fases bien determinadas. Sin embargo, ellas pueden ofrecerse de manera combinada y según los tiempos que resuelva la lucha de clases, la celeridad o no del movimiento real que en su andar pugna contra el capital, se organiza y politiza por segundo, o bien por décadas. Tras lo dicho no hay deseos psicoanalíticos ocultos; sólo memoria histórica y el rastreo permanente del desarrollo dinámico del movimiento de los trabajadores y el pueblo.

Por ello, durante el gobierno piñerista se han creado poco más de 400 mil empleos (empleo es cualquier actividad que perciba un pago en dinero o en especies, no importando la cantidad, relación contractual, frecuencia, estabilidad o calidad del pago). Esta es la maravilla de la subvención estatal a los grandes empresarios que los dispensa de impuestos y les ofrece mayores prebendas, por un lado, y los programas de microemprendimiento que luego de un curso barato entrega un monto simbólico como ‘capital inicial’ a pobres seleccionados, por otro. Al menos 120 mil puestos de trabajo son informales o “independientes”, por cuenta propia, vendedores de chucherías, comerciantes sobrevivientes y sin previsión ni seguro sanitario, productores ínfimos de empanadas hechas en casa o de partes de prendas de vestir y costuras donde participan desde los niños a los viejos de la familia. El resto de los empleos son básicamente precarios, sin derecho a sindicalización, altamente rotativos, sin contrato indefinido y hasta sin boleta de honorarios. Trabajos basura. Miseria laboral, de monedas para ‘salvar’ el día, y en el marco de una tercerización, subempleo y subcontratismo creciente. Y en este rango se encuentra la proletarización de la otrora orgullosa ‘clase media’, formada por profesionales, técnicos y empleados de oficina. Las cifras arriba expuestas por organismos del propio Estado resultan alarmantes al respecto. Los hijos de la desregulación multidimensional de la sociedad chilena aún sufren el despeñadero de la peor vida –más o menos bien vestida por las importaciones asiáticas sin arancel y a precio de golosina-.

Porque donde manda el capital, no manda el trabajo. Salvo, claro está, que el pueblo trabajador desfragmente sus luchas parciales y aisladas, y construya nuevas formas de organización para enfrentar las nuevas formas de organización del capital.

4. La lucha de clases, independientemente de las intenciones, deseos y de las propias agrupaciones de inspiración emancipadora del paisito (que tendrán su hora y su prueba cuando la realidad objetiva lo demande), rigen las relaciones de fuerza entre el capital en su fase de preeminencia del liberalismo financiero, sobreexplotador y de saqueo de recursos naturales; y el trabajo, que no termina de adecuarse para ser herramienta eficiente de combate por los intereses de las grandes mayorías. A mayor, amplia, unitaria y condensada lucha, mayor fortalece y posibilidad de triunfo de los desheredados, sea en peleas por una reivindicación en particular o a largo plazo, por el poder. Por ello las huelgas por empresa y no por industria o rama pocas veces alcanzan sus objetivos. Por ello toda protesta social, laboral, originaria, ambiental, estudiantil o ciudadana debe contener necesariamente en su movimiento y dirección el paro general. Y el paro y protesta general en el paisito no es un fetiche, una fórmula, sólo forma, o un dogma sacado de manuales mal editados. Es un momento de llegada que por sí mismo funciona como indicador de la recomposición de las fuerzas de los trabajadores y el pueblo. Del seno mojado y limpio de ese derrotero saldrá, sincrónicamente,  la conducción política legítima y legitimada por el propio movimiento popular, y la alternativa política independiente de la derecha y la Concertación. Se derrumbarán las cárceles donde yacen los prisioneros políticos del capitalismo; los trabajadores organizarán la economía; la naturaleza curará sus heridas; las calles cambiarán de nombre, y por fin podré dedicarme a escribir la novela negra tantas veces postergada.

Marzo 31  de 2011   

 

 

 

Entrevista con Tomás Fabres de Fundación Chile Ciudadano

Entrevista con Tomás Fabres de Fundación Chile Ciudadano

Estafa en La Polar: “Los ciudadanos organizados son imbatibles”

 Por Andrés Figueroa Cornejo

 Tomás Fabres (49 años), abogado egresado de la Universidad de Chile, es director de la Fundación Chile Ciudadano que lleva adelante acciones legales a favor de miles de clientes de la bullada estafa que han sido víctimas  de la multitienda y vendedora de créditos La Polar que ha llenados los titulares en el país.

 El crimen está asociado a una burbuja crediticia que finalmente estalló hace alrededor de dos meses y que no sólo tendrán que pagar los endeudados directos, sino que todos los chilenos por medio del salvataje de la empresa por medio del Fisco, resultando doblemente castigados por el efecto en la baja de los ahorros previsionales de los trabajadores cuyos recursos para pensionarse las privadas  Administradoras de Fondos de Pensiones (AFPs) están facultadas para jugar en el casino especulativo bursátil.    

 La Fundación nació a mediados de la primera década del siglo XXI y está formado por un  equipo multidiscliplinario que de gana la vida en actividades propias y no en la Fundación.

-¿Cuáles son los fines de Chile Ciudadano?

“Los objetivos de la Fundación son dos: recorrer el camino efectivo del ejercicio del Derecho. Es decir, lo que hacemos es prestar asesoría a las personas que han sido lesionadas o abusadas en situaciones de desequilibrio de poder y asimetrías en materia de recursos, información, influencia y otros. Nosotros partimos con el tema de los contratos de sepulturas, por ejemplo. Luego de vivienda, seguros, mercado del dinero. Y el segundo propósito es fomentar la sociatividad y calidad. Nos dimos cuenta de que los chilenos muchas veces no se reúnen de manera virtuosa, existe dependencia económica del Estado, personalismos. Realizamos una fuerte crítica a la actividad legislativa (Presidente y Congreso), por cuanto no hay un seguimiento de las leyes y se aprueban normas que después no se evalúan. Como los procedimientos jurídicos de la Ley de Defensa al Consumidor, que es de los juicios más largos que existen en Chile. Y para desarrollar sociedad civil, la gente no necesita discursos, sino que experiencias exitosas. Por eso nosotros estamos para que ganen los afectados y no para dar testimonio.”

AUTONOMÍA ECONÓMICA PARA ACTUAR CON LIBERTAD

 -¿Cómo se sostiene económicamente la organización?

 “En tiempos ordinarios la Fundación se financia con platas del propio equipo. La idea es que la falta de recursos no sea un obstáculo para que las personas puedan ejercer sus derechos. Y cada vez que ganamos un conflicto hacemos que el victimario pague la cuenta, porque la víctima tiene que irse con su indemnización  completa. Y no recibimos, como principio, financiamiento de instituciones nacionales o extranjeras con el propósito de cautelar nuestra autonomía y libertad.”

 -¿Sustituyen la acción de los afectados?

 “No estamos en la industria de la caridad. Son las personas damnificadas las que deben trabajar y movilizarse por sus derechos. De hecho, al término de cada caso se invita a las víctimas a formar una organización propia. Y estamos convencidos que un grupo de ciudadanos organizados es imbatible.”

 -¿Hasta dónde llega la autonomía de la Fundación?

 “Nosotros vamos a cualquier lado menos donde, por ejemplo, los dueños de los bancos o los políticos. No confiamos en ellos. De hecho, yo los conozco muy bioen y cuando los visito y les pregunto qué están leyendo me dicen que la revistas del corazón. Están fregados intelectualmente. Yo vivo en Ñuñoa (comuna de sector medio), tengo a mis hijos en un colegio del barrio porque no quiero que se topen con sus hijos, ni deseo vivir en sus barrios, ni tener sus autos, ni veranear en sus lugares.”

LA POLAR: LAS FORMAS DEL DELITO Y LA BURBUJA

-¿Qué ocurrió y ocurre en el caso de La Polar?

“La Polar es un caso clásico de organización delictual al interior de una compañía. La diferencia con otros casos, es que aquí los bandoleros dañaron los intereses de otros bandoleros. Hasta la ministra del Trabajo, Evelyn Matthei, dijo que ‘nuestros hijos van a los mismos colegios, ¿cómo pudo haber ocurrido esto?’.”

-¿Y cuál fue el procedimiento empleado?

“Haciendo una aplicación abusiva de una cláusula del contrato de los clientes en materia de línea de crédito, donde la persona mandata a la empresa para documentar deuda. Y los tipos, muy ingeniosamente, entendieron que con eso también estaban facultados para decir cuál era la deuda. Todo esto viene de la conducción de La Polar desde los tiempos de Norberto Morita y Raúl Sotomayor, quienes se lanzaron sobre un segmento de la población intocado por el negocio del crédito de consumo en el retailer: las dueñas de casa, estudiantes, etc. Entonces realizan una política totalmente imprudente de créditos, es decir, donde hay evaluación de riesgo cero. En medio de ese plan de expansión de tiendas, de clientes y colocaciones ocurre la morosidad masiva. La Polar resuelve que ya no importa el monto de la deuda, sino que se concentran en mostrar la deuda como saludable. Así comienzan las repactaciones, que no son más que la refinanciación de una deuda vencida. En Chile, las repactaciones producen la capitalización de los intereses y todos los gastos ‘accesorios’, y ello implica la curva de aumento de la deuda. De ese modo, cada deudor debía cada día que pasaba  montos superiores. Ello se combinó con auditores externos que negociaron las notas de los estados financieros. Es decir, fallaron los sistemas de control interno de la corporación.”

-Lo importante es la apariencia, la sensación de confianza…

“En La Polar, la remuneración por el desempeño de los grandes ejecutivos está asociada al precio de la acción. Si se ve bien por fuera, entonces hay mayor demanda.”

“EL SERNAC EN CHILE ES SÓLO UN TRAMPOLÍN POLÍTICO”

-¿Cómo se dieron cuenta de lo que está pasando en la multitienda?

“El escándalo saltó por el lugar menos pensado: el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac), que es un organismo castrado, sin capacidad de fiscalización, menos con facultades intrusivas. Eso lo puede sólo hacer la Superintendencia del sector. Luego, la gente envió reclamos al Sernac, el cual, por la cantidad de denuncias, pidió hacer una auditoría a la compañía, la que simplemente mientió. Todo firmado, claro, por el líder de la banda, Julián Moreno. De este modo llegaron a un acuerdo en noviembre de 2010 –que es el mismo acuerdo actual conocido profusamente-, pero que no se cumplió. El Sernac insistió, y en mayo de 2011 presentó una demanda colectiva contra La Polar. En ese momento quedó en evidencia como las superintendencias (la de Bancos y la de Valores) no hacen su trabajo. Esto se transformó en un problema político donde estamos frente a medio millón de familias afectadas (votos), y termina hablando el ministro del Interior al respecto (!).”

-¿Cuándo y por qué ingresa a tallar la Fundación en la estafa?

“Nosotros entramos al comienzo del conflicto para que no se repitieran dos precedentes malísimos. Cuando hay un problema de esta magnitud, la agencia estatal a cargo de los consumidores, por ley, lo primero que debe hacer es llamar a las agrupaciones de consumidores. Aquí ocurre lo contrario. El Sernac en Chile es sólo un trampolín político. Y los precedentes negativos fueron la colusión de precios de Fasa (Farmacias Ahumada) y la compensación que debió pagar a los consumidores dañados que se redujo a un 20 % de lo que estaba presupuestado. Y hace unos años, el Sernac envió una demanda colectiva contra 7 casas comerciales por cobro de intereses por sobre el máximo convencional. Hubo un acuerdo tras bambalinas y las compensaciones fueron ridículas y no se efectuó investigación alguna.”

-¿Cómo caracterizas la conducta estatal?

“El Estado chileno ya declaró suficiente la compensación en el caso de La Polar, a través del Sernac. Pero a nosotros nos interesa un cambio de comportamiento en las empresas, y, por tanto, la Fundación interviene las compañías.”

-¿En qué situación se encuentra el caso?

“En resumen, existe una oferta unilateral de La Polar avalada por el Estado y que se implementará hasta el 31 de agosto de 2011. Sabemos que será un gran fracaso, en todo caso. Asimismo, hay un juicio colectivo que inició el Sernac, del cual esa entidad se va a retraer, pero que nosotros sostendremos. En los hechos, lucharán los ciudadanos afectados con nuestra asesoría. Y quienes determinan el monto de la compensación son, obviamente las personas dañadas. En paralelo hay acciones criminales para evitar la impunidad.”

-¿Cuáles son los accionistas más poderosos de La Polar y cuáles los acreedores más golpeados, además de los clientes individuales?

“Los principales accionistas de La Polar son las Corredoras de Bolsa. Por otra parte, entre los acreedores también castigados, se encuentra el Banco de Crédito e Inversiones (BCI); los Tenedores de Bonos y las Afp’s con un 25 %.”

-¿Qué pasará con La Polar?

“Creemos que el drama se va a repetir. Una gran cantidad de clientes será birlado nuevamente, por falta de información correcta y clara para las personas. Y La Polar no tiene la capacidad de producirla.”

-¿Hay posibilidad de que la empresa quiebre?

 “Es altamente improbable que dejen caer a La Polar porque hay demasiado dinero involucrado. Ya saldrá el BancoEstado (que vive de dineros públicos) con una línea de crédito para salvarlos también. Sin embargo, la Polar perderá miles de clientes y un grupo pequeño, más paciente, recibirá una retribución más justa que la miseria ofrecida hasta ahora como compensación.”  

17 de julio de 2011

 

 

 

Chile: Trabajadores de Banco Ripley aprueban huelga

Chile: Trabajadores de Banco Ripley aprueban huelga

 Andrés Figueroa Cornejo

 Por una unanimidad los más de 300 socios del Sindicato Nacional de Trabajadores de Banco Ripley –parte de la industria del retailer y el crédito de consumo-  desaprobaron rotundamente la última oferta de la empresa el 14 de julio, luego de un proceso de negociación colectiva que comenzó hace casi un mes.

 Los miembros del Sindicato pertenecen al área de operaciones, seguridad y plataforma comercial.

 El Presidente del Sindicato, Patricio Sanhueza, informó que las demandas centrales de los asalariados tienen que ver con un incremento de un 10 % a los sueldos base. En la actualidad, quien ingresa a trabajar a Banco Ripley obtiene como remuneración el salario mínimo ($ 182.000 pesos, US$ 390), sobre todo en los sectores de operaciones y seguridad. Al respecto, el Sindicato exige que los sueldos más bajos al menos lleguen a $ 220.000 mil pesos (US$ 470).

 Otra reivindicación está ligada al aumento de los bonos básicos de locomoción y colación. “De hecho, estamos bajo los porcentajes del sistema general y l mercado”, afirmó Patricio Sanhueza. Y en materia de bono de término de conflicto, los trabajadores solicitan un millón de pesos por trabajador por una vez (US$ 2.150), pero la empresa sólo ofrece $ 250.000 pesos (US$ 540).

 El promedio del salario de los trabajadores de la compañía se encuentra entre $ 280.000 a $ 300.000 pesos mensuales (US$ 600 a US$ 640). Los empleados laboran 9 horas de lunes a viernes, mediante un sistema de turnos. La jornada más prolongada la tienen en los malls, donde deben permanecer en sus lugares de desempeño durante 12 horas continuas.  

 “Sabemos perfectamente que el 2010 fue un excelente año en términos de utilidades para la empresa. Ellos argumentan que, desde el nacimiento del banco en el 2002 hasta el 2008, han tenido pérdidas. Pero la verdad es que se encontraba en un proceso de expansión y fuertes inversiones. Además de incurrir en  problemas de administración que no guardan relación con la labor de los trabajadores”, señaló Sanhueza.

De no existir la solicitud de buenos oficios por parte del banco, la huelga se haría efectiva el martes 19 de julio. De haberlos y no llegar a acuerdo, la paralización de actividades comenzaría el lunes 25 de julio.

El Sindicato Nacional de Trabajadores de Banco Ripley está asociado a la Confederación de Trabajadores Bancarios, única multisindical del sector financiero de Chile.